Las Noticias de hoy 11 Octubre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 11 de octubre de 2018   

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general, 10 de octubre de 2018 – Catequesis completa

Documento final del Sínodo: Composición de la Comisión

Peregrinos de Cracovia: “Desde el cielo, Juan Pablo II, acompaña vuestro camino”

Card. Aguiar: “La Iglesia, ante este cambio de época, necesita replantearse su forma de actuar”

San Juan XXIII, 11 de octubre

EL NOMBRE DE DIOS Y SU REINO: Francisco Fernández-Carvajal

“Orar es el camino para atajar todos los males”: San Josemaria

El Papa Francisco advierte sobre las tentaciones del diablo y pide rezar a la Virgen

San Josemaría y su devoción a la Santísima Virgen María

Nuestra Señora del Pilar: Javier López

Mons. Felipe Arizmendi: Opción por los jóvenes, desde Medellín

Educando niños humildes: Silvia del Valle

Solo por hoy (Decálogo de la serenidad): Javier López

La madre es quien mejor sabe la verdad: Alfonso Aguiló.

DIOS LOS CRÍA: René Mondragón

El aborto siempre es malo: Cecilia Galatolo

Los silencios sobre el viaje del Papa: Jesús Martínez Madrid

Necesidad de bautizar a los niños cuanto antes: Enric Barrull Casals

Pasará al olvido mediático: Juan García.

Plásticos, “colillas”, compresas y mil más: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Audiencia general, 10 de octubre de 2018 – Catequesis completa

5º mandamiento: El valor de la vida

OCTUBRE 10, 2018 13:17REDACCIÓNAUDIENCIA GENERAL

(ZENIT – 10 oct. 2018).- “¿Es justo ‘deshacerse’ de una vida humana para resolver un problema?” ha planteado Francisco en la audiencia general, dedicada al quinto mandamiento: “No matarás”.

La vida es agredida por “especulaciones sobre la creación y la cultura del descarte”, y por todos los “sistemas que someten la existencia humana a cálculos de oportunidad”, mientras que un escandaloso número de personas vive en un estado indigno del ser humano, ha advertido el Pontífice. “Esto es despreciar la vida, es decir, de alguna manera, matar”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Audiencia-1-413x275.jpgLa audiencia general de esta mañana ha tenido lugar a las 9:20 horas en la Plaza de San Pedro donde el Santo Padre Francisco ha encontrado grupos de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo.

El Santo Padre, continuando el ciclo de catequesis sobre los mandamientos ha hablado hoy del quinto: “No matarás”(Pasaje bíblico, del Libro de la Sabiduría, 11, 24-26).

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes procedentes de todo el mundo.

La audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

***

Catequesis del Papa Francisco

La catequesis de hoy está dedicada a la Quinta Palabra: “No matarás”. El quinto mandamiento: “No matarás”. Estamos ya en la segunda parte del Decálogo, la que concierne a las relaciones con los demás; y este mandamiento, con su formulación concisa y categórica, se yergue como una muralla defensiva del valor básico en las relaciones humanas, Y ¿cuál es el valor básico en las relaciones humanas?: El  valor de la vida. [1]. Por eso, no matarás.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Audiencia-3-1-413x275.jpgSe podría decir que todo el mal del mundo se resume aquí: en el desprecio por la vida. La vida es agredida por las guerras, por las organizaciones que explotan al hombre, -leemos en los periódicos o vemos en los telediarios tantas cosas- por especulaciones sobre la creación y la cultura del descarte, y por todos los sistemas que someten la existencia humana a cálculos de oportunidad, mientras que un escandaloso número de personas vive en un estado indigno del ser humano. Esto es despreciar la vida, es decir, de alguna manera, matar.

Un enfoque contradictorio permite también la supresión de la vida humana en el seno materno en nombre de la salvaguardia de otros derechos. Pero, ¿cómo puede ser terapéutico, civil o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su inicio? Yo os pregunto: ¿Es justo “deshacerse” de una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo alquilar a un sicario para resolver un problema? No se puede, no es justo “deshacerse” de  un ser humano, aunque sea pequeño para resolver un problema. Es como alquilar un sicario para resolver un problema.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Audiencia-6-413x275.jpg¿De dónde viene todo esto? La violencia y el rechazo de la vida ¿de dónde nacen, en fondo? Del miedo. Acoger al otro, en efecto, es un desafío al individualismo. Pensemos, por ejemplo,  en cuando se descubre que una vida naciente es portadora de discapacidad, incluso grave. Los padres, en estos casos dramáticos, necesitan cercanía real, solidaridad verdadera, para enfrentar la realidad y superar los temores comprensibles. En cambio, a menudo reciben consejos apresurados para interrumpir el embarazo, o sea es una forma de hablar: “interrumpir el embarazo” significa “deshacerse de uno”, directamente.

Un niño enfermo es como todos los necesitados de la tierra, como un anciano que necesita ayuda, como tantos pobres que luchan por salir adelante: aquel, aquella que se presenta como un problema, es en realidad un don de Dios que puede sacarme del egocentrismo y hacerme crecer en el amor. La vida vulnerable nos muestra el camino de salida, el camino para salvarnos de una existencia replegada sobre sí misma y descubrir la alegría del amor. Y aquí quiero detenerme para dar las gracias, dar las gracias a tantos voluntarios, dar las gracias al fuerte voluntariado italiano que es el más fuerte que yo haya conocido. Gracias.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Papa-2-1-412x275.jpg¿Y qué lleva al hombre a rechazar la vida? Son los ídolos de este mundo: el dinero –mejor deshacerse de éste porque costará- el poder, el éxito. Son parámetros equivocados para evaluar la vida. ¿Cuál es la única medida auténtica de la vida? ¡Es el amor, el amor con el que Dios ama! El amor con que Dios ama la vida: esta es la medida. El amor con que Dios ama cada vida humana.

De hecho, ¿cuál es el significado positivo de la Palabra “No matarás”? Que Dios es “un amante de la vida”, como acabamos de escuchar de la lectura de la Biblia.

El secreto de la vida nos es revelado por cómo la trató el Hijo de Dios, que se hizo hombre, hasta el punto de asumir, en la cruz, el rechazo, la debilidad, la pobreza y el dolor (cf. Jn 13, 1). En cada niño enfermo, en cada anciano débil, en cada migrante desesperado, en cada vida frágil y amenazada, Cristo nos está buscando (cf. Mt 25, 34-46), está buscando nuestro corazón para revelarnos el gozo del amor.

Vale la pena acoger cada vida porque cada hombre vale la sangre de Cristo mismo (cf. 1 Ped. 1: 18-19). ¡No se puede despreciar lo que Dios ha amado tanto!

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Vida-413x275.jpgDebemos decir a los hombres y a las mujeres del mundo: ¡No despreciéis la vida! La vida de los demás, pero también la vuestra, porque el mandamiento también es válido para ella: “No matarás”. Hay que decir a tantos jóvenes: ¡No despreciéis vuestra existencia! ¡Deja de rechazar la obra de Dios! ¡Tú eres una obra de Dios! ¡No te subestimes, no te desprecies con las dependencias que te arruinarán  y te llevarán a la muerte!

Que nadie mida la vida según los engaños de este mundo, sino que cada uno se acepte a sí mismo y los demás en nombre del Padre que nos ha creado. Él es “un amante de la vida”. Es hermoso esto, “Dios es amante de la vida” y  tanto nos quiere a todos que mandó a su Hijo por nosotros. “Porque tanto amó Dios al mundo -dice el Evangelio-  que dio a su Hijo único, para que quien crea en él no perezca sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16).
______________________

[1] Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Istr. Donum vitae, 5: AAS 80 (1988), 76-77: “La vida humana es sagrada porque, desde su inicio, comporta la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. . Solo Dios es el Señor de la vida desde su comienzo hasta su término: nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar directamente a un ser humano inocente”.

 

Documento final del Sínodo: Composición de la Comisión

4 del Sínodo, 5 por continentes y 3 elegidos por el Papa

OCTUBRE 10, 2018 20:01ROSA DIE ALCOLEAEL SÍNODO DE LOS OBISPOS

(ZENIT – 10 oct. 2018).- La Comisión para la redacción del documento final del Sínodo está compuesta por 12 miembros: 4 ex officio (por virtud del oficio o cargo), de la organización del Sínodo, 5 padres sinodales para representar cada continente y 3 miembros nombrados por el Papa Francisco.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha dado a conocer esta mañana, miércoles, 10 de octubre de 2018, esta lista de nombres.

El documento final que redactarán estos 12 miembros, será entregado al Papa Francisco para la redacción de la exhortación apostólica “post-sinodal”.

Asimismo, cada padre sinodal –ha anunciado Ruffini– que dirige un círculo menor, grabará un mensaje en que se dirigirán directamente a los jóvenes, que serán difundidos a través de los medios de comunicación del Vaticano.

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Miembros de la Comisión para la redacción del documento final

 

 Cuatro miembros del Sínodo

  • Supervisor general: Cardenal Sérgio da Rocha, Arzobispo de Brasília, Presidente de la Conferencia Episcopal (Brasil).
  • Secretario especial: P. Giacomo Costa, Director de la Revista “Actualizaciones sociales”, Presidente de la Fundación Cultural San Fedele, Vicepresidente de la Fundación Carlo Maria Martini (Italia)
  • Secretario especial: Rev. Rossano Salsa, salesiano, Profesor de Pastoral Juvenil en la Pontificia Universidad Salesiana y Director de la Revista Notas de Pastoral Juvenil (Italia)
  • Secretario general: Cardenal Lorenzo Baldisseri.

Elegidos por continentes

  • África: Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Integral Humano (Ciudad del Vaticano).
  • América: Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de México (México).
  • Asia: Cardenal Oswald Gracias, Arzobispo de Bombay, Presidente de la Conferencia Episcopal (India).
  • Europa: Mons. Bruno Forte, Arzobispo de Chieti-Vasto (Italia).
  • Oceanía: Mons. Peter Andrew Comensoli, Arzobispo de Melbourne (Australia).

Nombrados por el Papa

  • Beatitud Rev. Sviatoslav Shevchuk, Arzobispo Mayor de Kyiv-Halyć (Ucraina), Jefe del Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana.
  • P. Alexandre Awi Mello, Secretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (Ciudad del Vaticano).
  • Rev. Eduardo Gonzalo Redondo, Responsable de la Pastoral Vocacional (Cuba).

 

Peregrinos de Cracovia: “Desde el cielo, Juan Pablo II, acompaña vuestro camino”

Discurso del Papa en la audiencia

OCTUBRE 10, 2018 22:36REDACCIÓNJUAN PABLO IIPAPA Y SANTA SEDE

(ZENIT – 10 oct. 2018).- Con ocasión del 40º aniversario de la elección de Juan Pablo II a la Sede de Pedro, un grupo de fieles de la archidiócesis de Cracovia peregrinado al Vaticano, donde se han reunido en audiencia con el Papa Francisco.

La audiencia ha tenido lugar esta mañana, 10 de octubre de 2018, a las 8:30 horas, en el Aula Pablo VI, según ha informado la Oficina de Prensa de la Sede.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Cracovia-4-413x275.jpgEl Santo Padre los ha acogido dándole las gracias por haberlo recibido “con los brazos abiertos en el verano de 2016”, y ha saludado a todos “especialmente a los pobres, los enfermos y los numerosos jóvenes” que participan en la peregrinación, ha indicado.

Fiel a sus raíces polacas, San Juan Pablo II “trató de hacer que la Iglesia se erigiera como guardián de los derechos inalienables del hombre, de la familia y de los pueblos, para ser signo de paz, de justicia y de desarrollo integral para toda la familia humana”, ha expresado el Pontífice.

Al mismo tiempo –ha observado Francisco– subrayaba siempre la “prioridad de la gracia” y la “obediencia a la voluntad de Dios”, antes de cualquier cálculo humano.

RD

Publicamos el saludo que el Santo Padre ha dirigido a los presentes.

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Saludo del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas,

¡Bienvenidos! ¡Y gracias por vuestros afecto! Agradezco al arzobispo Marek sus amables palabras y saludo fraternalmente al cardenal Estanislao y a los obispos presentes.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Cracovia-2-413x275.jpgHabéis venido como representantes de la santa Iglesia de Dios que está en Cracovia, que me recibió con los brazos abiertos en el verano de 2016. Habéis venido junto con vuestros pastores y con las personas consagradas para dar gracias a Dios por la vida y el pontificado de San Juan Pablo II, cerca del 40° aniversario de su elección a la Sede de Pedro. Os saludo cordialmente a todos, especialmente a los pobres, los enfermos y los numerosos jóvenes que participan en la peregrinación.

San Juan Pablo II ha enriquecido a la Iglesia universal con una gran cantidad de dones, que en gran parte heredó del tesoro de la fe y la santidad de vuestra tierra y de vuestra Iglesia. Trajo en su corazón y, por así decirlo, en la carne los testimonios de los santos de Cracovia: desde San Estanislao y Santa Eduvigis  reina, hasta San Alberto y Santa Faustina. De ellos aprendió la dedicación ilimitada a Dios y la gran sensibilidad para cada hombre; dedicación y sensibilidad manifestadas en su ministerio sacerdotal, episcopal y papal. Recibió de Dios el gran don de poder leer los signos de los tiempos a la luz del Evangelio,  y lo hizo fructificar a beneficio del camino de su pueblo, de vuestro  pueblo, que en los diversos eventos dolorosos nunca perdió la confianza en Dios ni la fidelidad a la propia cultura arraigada en el espíritu cristiano.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Papa-Cracovia-413x275.jpgFiel a estas raíces, trató de hacer que la Iglesia se erigiera como guardián de los derechos inalienables del hombre, de la familia y de los pueblos, para ser signo de paz, de justicia y de desarrollo integral para toda la familia humana. Al mismo tiempo, subrayaba siempre la prioridad de la gracia y la obediencia a la voluntad de Dios, antes de cualquier cálculo humano.

Esta rica herencia, que San Juan Pablo II nos ha dejado, es para nosotros, y especialmente para sus compatriotas, un desafío para ser fieles a Cristo y responder con alegre dedicación al llamado a la santidad, que el Señor dirige a cada uno y cada una de nosotros, en nuestra situación personal, familiar y social específica.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Cracovia-5-1-413x275.jpgQueridos hermanos y hermanas, ¡San Juan Pablo II no deja de velar por la Iglesia en Cracovia, que tanto amaba! Desde el cielo acompaña vuestro camino: las familias, los jóvenes, los abuelos, los sacerdotes, las religiosas y todos los consagrados; los más desfavorecidos, los que sufren. Yo también me encomiendo con vosotros a su intercesión. Os agradezco vuestra visita y os bendigo a todos vosotros y a toda la comunidad diocesana de Cracovia. Por favor no  os olvidéis de rezar por mí.

Y antes de daros la bendición, os invito a rezar un Ave María a la Virgen.

(Bendición)

 

 

Card. Aguiar: “La Iglesia, ante este cambio de época, necesita replantearse su forma de actuar”

Briefing del Sínodo en la Oficina de Prensa

OCTUBRE 10, 2018 22:15ROSA DIE ALCOLEAEL SÍNODO DE LOS OBISPOS

(ZENIT – 10 oct. 2018).- El Cardenal Carlos Aguiar, Arzobispo primado de México, ha sido elegido como miembro para la redacción del documento final del Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, en representación del continente americano.

El prelado –padre sinodal por nombramiento pontificio– ha intervenido este mediodía, del miércoles, 10 de octubre de 2018, en el briefing informativo sobre el Sínodo, celebrado en la Oficina de Prensa de la Sala Sede.

Junto a Mons. Carlos Aguiar, también han ofrecido sus impresiones sobre el Sínodo Mons. Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo y miembro por nominación pontificia, y la auditora Briana Regina Santiago, de los Estados Unidos de América.

Hace unos días, Zenit ofreció el testimonio de la joven de Texas, primera en intervenir en esta XV Asamblea Ordinaria General del Sínodo de los Obispos.

Cambio de época

El Cardenal Aguiar ha ofrecido su visión del contexto social e histórico que se celebra este Sínodo. Para ello, ha citado al filósofo español Ortega y Gasset, quien decía que “toda generación juvenil tiene de ordinario el gran esfuerzo para adaptarse a la cultura en la que le toca vivir”.

“Para eso sirve mucho que exista una cultura estable –ha señalado el Arzobispo de México– donde el consenso de valores se explicita en una conducta social. De manera que si tú te portas mal o no te adecuas a una conducta social, todos intervienen (vecinos, familia, escuela) para decirte ‘andas mal’, corrígete, lee esto, aquello… En cambio hoy estamos viviendo un cambio de época. Es decir, ya no hay ese consenso de valores y ya no hay una conducta social aceptada por todos, sino contrapuesta, fracturada”.

A quienes más afecta esta “conducta social fraturada” es a los adolescentes y jóvenes, señala el Card. Carlos Aguiar, porque “son los que tienen la gran confusión de saber que cosas les van a ayudar y que cosas les van a dañar”.

“Por eso es que tenemos esta situación de camino para ayudar a quienes más se ven afectados por este cambio de época que los grandes especialistas han dicho que se ha venido a dar a partir de 1992 con el desarrollo de las tecnologías de comunicación”, ha comentado.

Replantear la forma de actuar

“La Iglesia, como toda institución, ante un cambio de época como el que vivimos, necesita replantearse su forma de actuar”, ha aclarado el Cardenal Carlos Aguiar.

Tal como indicó el Papa en el año 2015, al cumplir 50 años el Sínodo, que el Concilio Vaticano II “ya había señalado el camino, esa colegialidad”, ha citado Mons. Aguiar.

“Necesitamos poner en común la visión que tenemos como Iglesia en los distintos continentes donde está ella, para ver las distintas fenomenologías de lo que está sucediendo y poder encontrar las ayudas solidarias para salir de esos problemas”.

“Este es el camino sinodal –ha indicado– este es un esfuerzo que estamos haciendo hoy al reunirnos aquí y a volver cada uno de nosotros a nuestras países y a nuestras diócesis, transmitiéndolo a los demás para que esa visión de conjunto pueda ayudaros a ayudar a quienes más lo necesitan, en particular, a adolescentes y jóvenes”.

Mente, manos y corazón

“El ser humano tiene una capacidad muy grande. Tiene mente, corazón y brazos”, ha ilustrado Mons. Aguiar, recordando las palabras del Papa Francisco. “Necesitamos ponerlas en juego (mente, corazón y brazos) en el campo educativo. Y necesitamos unos de otros, nadie puede salir solo”.

Por ello, en el camino sinodal –ha explicado–la Iglesia quiere “darnos la mano”, aunque estemos en las distintas partes, ayudados por las tecnologías de comunicación que tenemos.

“La Iglesia –ha continuado el Arzobispo primado de México– estamos descubriendo que lo que hacemos, sobre todo en el campo de ayuda al pobre, al necesitado, al migrante, al secuestrado, al forzado, a tipos de esclavitudes nuevas, por la droga, por las adicciones, etc” puede ayudar a los jóvenes a “despertar su conciencia para descubrir qué es lo que le ha dañado, qué es lo que daña nuestra sociedad, y poner entonces su mente, su corazón y sus manos para buscar el bien”.

 

 

San Juan XXIII, 11 de octubre

Francisco lo canonizó el 27 de abril de 2014

OCTUBRE 10, 2018 19:03ISABEL ORELLANA VILCHESTESTIMONIOS DE LA FE

«La inesperada influencia eclesial y mundial de un hombre bueno que desde niño vivió con honda piedad. Fue un gran pacificador, artífice del Concilio Vaticano II y de memorables encíclicas como la Pacem in terris y Mater et Magistra» 

Hoy se celebra la festividad de Nuestra Señora de Begoña, y entre otros santos y beatos, la vida de este pontífice.

Ángelo Giuseppe, internacionalmente conocido por su afabilidad como el «papa bueno», nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, Bérgamo, Italia. Era el cuarto de trece hermanos de una humilde familia de piadosos campesinos. Creció arropado por las hondas convicciones religiosas del clan Roncalli. Su tío y padrino Zaverio influyó notablemente en su formación espiritual. Ingresó en el seminario de Bérgamo en 1892.

En 1895 comenzó a redactar su extraordinario Diario del alma mientras realizaba ejercicios espirituales. No solo consignó en él buenos propósitos sino que, al ser fiel a ellos, arrebató para su vida un cúmulo de bendiciones. Incluyó pautas cotidianas de oración, reflexión, examen de conciencia, lectura de libros piadosos, rezo a María, de la que fue devoto, etc. Un programa minucioso que iba ampliando atendiendo al mes, al año, y en todo tiempo, caracterizado por la concisión en cuanto a las prácticas de las virtudes en las que juzgó debía progresar. Se encomendaba a sus santos preferidos, que eran junto a Bernardino, Luís Gonzaga, Estanislao de Kostka y Juan Berchmans, todos adalides de la pureza a la que aspiraba. Entonces advirtió que le conduciría al altar la «vida oculta, oración y trabajo. Orar y trabajar, trabajar orando».

El Diario muestra su extraordinaria sensibilidad plasmada en su amor a Cristo, a la Iglesia, a su familia y al género humano: «cualquier forma de desconfianza o de trato descortés con alguien –sobre todo, si se trata de débiles, pobres o inferiores–, cualquier dureza o irreflexión de juicio me procuran pena e íntimo sufrimiento». Revela la conciencia de su propia indigencia–«el Miserere por mis pecados debería ser mi plegaria más familiar»–,la humildad y generosidad de un alma nobilísima, dispuesta a conquistar la santidad: «el pensamiento de que estoy obligado, como mi tarea principal y única, a hacerme santo cueste lo que cueste, debe ser mi preocupación constante; pero preocupación serena y tranquila, no agobiante y tirana». En suma, el Diario revela la trayectoria vital y espiritual de este gran hombre de Dios. Es uno de esos textos que, por su enseñanza, merecen estar en la cabecera de cualquier persona.

Becado en 1901 por la diócesis de Bérgamo, prosiguió su formación en el Pontificio Seminario Romano. Mientras aguardaba el momento de su ordenación que se produjo en 1904, cumplió el servicio militar. En 1905 fue designado secretario del obispo de Bérgamo, Giacomo María Radini Tedeschi, misión que simultaneó como profesor en el seminario de diversas disciplinas y otras acciones pastorales y apostólicas. Comenzaba a ser reconocido como excelente predicador y reclamado por diversas instituciones católicas. Monseñor Radini murió en 1914, y al año siguiente el futuro pontífice tuvo que partir al frente actuando como sargento sanitario y capellán de los combatientes heridos en la batalla.

Culminada la Primera Guerra Mundial, creó la «Casa del estudiante» y desempeñó una gran labor entre los alumnos. Fue director espiritual del seminario en 1919, y a partir de entonces su carrera diplomática fue imparable. Presidió el consejo central de las Obras pontificias para la Propagación de la Fe, fue visitador apostólico y obispo de Bulgaria con sede en Areópoli, delegado apostólico en Turquía y Grecia, nuncio apostólico en París, y finalmente, cardenal y patriarca de Venecia en 1953. En estas relevantes misiones fueron evidentes su sencillez y apertura, así como su carácter respetuoso y dialogante. Era un observador excepcional y supo actuar con prudencia y tacto en todos los momentos delicados que se le presentaron. Ya entonces acogió a miembros de otras religiones. A su paso fue dejando copiosos frutos, apaciguando los ánimos entre el clero y el estamento diplomático. En la Segunda Guerra Mundial ayudó a muchos judíos proporcionándoles el «visado de tránsito». Siempre tuvo presente elfiatevangélico: «Basta la preocupación por el presente; no es necesario tener fantasía y ansiedad por la construcción del futuro».

Cuando en 1958, contando ya 77 años, fue elegido pontífice, nadie pudo imaginar –y menos él mismo– que su pontificado iba a suponer un hito de insondables proporciones en la Iglesia. «No puedo mirar demasiado lejos en el tiempo», decía. Sin embargo, en cinco años escasos fue artífice de una renovación sin precedentes. «Obediencia y paz»,el lema que escogió cuando fue nombrado obispo de Bulgaria, seguía animando su vida que le urgía al amor. No se olvidó de los enfermos, especialmente de los niños, ni de los presos a los que confortó visitándoles, portando con su testimonio el evangelio de la mansedumbre, de la alegría evangélica y de la generosidad. Fue un intrépido apóstol, creativo, innovador… Con ese gesto de paz que le acompañó abría sus brazos a todos. Pero fue también un papa firme. No dudó en cercenar de raíz formas de vida de la curia que juzgó impropias de su condición, logró que se respetasen los derechos laborales de los empleados del Vaticano, designó cardenales a miembros de países lejanos del Oriente y de América, algo novedoso en la Iglesia, etc.

A los tres meses de pontificado convocó el Concilio Vaticano II, y poco después mantuvo un encuentro con el arzobispo de Canterbury. El Concilio se inició el 11 de octubre de 1962 y con él franqueó la puerta al ecumenismo. «Lo que más vale en la vida es Jesucristo bendito, su santa Iglesia, su Evangelio, la verdad y la bondad», dijo antes de morir. Había querido renovar la Iglesia con el fin de que pudiese afrontar su misión evangelizadora en la etapa moderna en la que estaba inserta con este luminoso criterio: fijarse «en lo que nos une y no en lo que nos separa». Escribió ocho encíclicas, entre otras, la Pacem in terris Mater et Magistra. En mayo de 1963 se conoció el funesto diagnóstico: cáncer de estómago. Murió el 3 de junio de ese año en medio de la consternación del mundo que le amaba profundamente. Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre de 2000. Y Francisco lo canonizó el 27 de abril de 2014.

 

 

EL NOMBRE DE DIOS Y SU REINO

— Modos de santificar el nombre de Dios. La primera petición del Padrenuestro.

— El Reino de Dios.

— La propagación del Reino de los Cielos.

I. «Una vez llegados a la dignidad de hijos de Dios, nos abrasará la ternura que mora en el corazón de todos los verdaderos hijos; y, sin pensar más en nuestros propios intereses, solo tendremos celo por la gloria de nuestro Padre. Le diremos: Santificado sea tu nombre, atestiguando así que su gloria constituye todo nuestro deseo y nuestra alegría»1.

En esta primera petición de las siete del Padrenuestro, «pedimos que Dios sea conocido, amado, honrado y servido de todo el mundo y de nosotros en particular»2. Jesús nos enseña el orden en que hemos de pedir habitualmente en nuestras oraciones. Lo primero que debemos pedir, por muy urgentes que sean nuestras necesidades, es la gloria de Dios. Es realmente lo más urgente, también para nosotros, que andamos preocupados por necesidades inmediatas. «Ocúpate de Mí –decía Jesús a Santa Catalina de Siena–, y Yo me ocuparé de ti». El Señor no nos dejará solos.

Santificado sea tu nombre. En la Sagrada Escritura el nombre equivale a la persona misma, es su identidad más profunda. Por eso, dirá Jesús al final de su vida, como resumiendo sus enseñanzas: Manifesté tu nombre a los hombres3. Nos reveló el misterio de Dios. En el Padrenuestro formulamos el deseo amoroso de que el nombre de Dios, de nuestro Padre Dios, sea conocido y reverenciado por toda la tierra; también debemos expresar nuestro dolor por las ocasiones en que es profanado, silenciado o empleado con ligereza. «Al decir santificado sea tu nombre nos amonestamos a nosotros mismos para que deseemos que el nombre del Señor, que siempre es santo en sí mismo, sea también tenido como santo por los hombres, es decir, que no sea nunca despreciado por ellos»4.

En determinados ambientes parece que los hombres no quieren nombrar a Dios. En lugar del Creador hablan de «la sabia naturaleza», o llaman «destino» a la Providencia divina, etc. En ocasiones son solo modos de decir, pero, en otras, el silencio del nombre de Dios es intencionado. En esos casos, venciendo los respetos humanos, debemos nosotros, intencionadamente también, honrar a nuestro Padre. Sin afectación, nos mantendremos fieles a los modos cristianos de hablar, que expresan externamente la fe de nuestra alma. Las expresiones tradicionales de muchos países, tales como «gracias a Dios» o «si Dios quiere»5, etc., pueden servir de ayuda en algunas ocasiones para tener presente al Señor en la conversación. Tampoco hemos de ser como esas personas que hacen intervenir, de modo inconsiderado e inoportuno, el nombre de Dios en los acontecimientos y en las cosas («Dios le ha castigado»...). El segundo precepto del Decálogo nos prohíbe tomar el nombre de Dios en vano.

Si amamos a Dios amaremos su santo nombre y jamás lo mencionaremos con falta de respeto o de reverencia, como expresión de impaciencia o de sorpresa. Este amor al nombre de Dios se extenderá también al de Santa María, su Madre, al de sus amigos, los santos, y a todas las personas y cosas a Él consagradas.

Honramos a Dios en nuestro corazón cuando hacemos un acto de reparación cada vez que, en nuestra presencia, se falta al respeto debido al nombre de Dios o de Jesús, al enterarnos de que se ha cometido un sacrilegio o al tener noticia de acontecimientos que ofenden el buen nombre del Padre común. No debemos tampoco olvidar el actualizar personalmente los actos de reparación y de desagravio públicos siempre que nos unimos a las alabanzas que se rezan en la Bendición con el Santísimo. Allí, el sacerdote, en nombre de todos, reza: Bendito sea Dios, Bendito sea su santo nombre... Son jaculatorias que nosotros podemos repetir a lo largo del día, especialmente cuando debamos reparar.

La reverencia al nombre de Dios nos llevará además a amar de un modo especial esas oraciones esencialmente de alabanza, como el Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, que debiéramos repetir con mucha frecuencia, el Gloria y el, Sanctus de la Misa, etcétera.

«Mirad –dice Santa Teresa– que perdéis un gran tesoro y que hacéis mucho más con una palabra de cuando en cuando del Pater noster, que con decirle muchas veces aprisa; estad muy junto a quien pedís, no os dejará de oír; y creed que aquí es el verdadero alabar y santificar su nombre»6.

Quizá nos pueda ayudar alguna de estas jaculatorias a mantener la presencia de Dios en el día de hoy: Padre, santificado sea tu nombre, Bendito sea Dios, Bendito sea su santo nombre, Bendito sea el nombre de Jesús, Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre...

II. Venga a nosotros tu Reino, pedimos a continuación en el Padrenuestro. Y comenta San Juan Crisóstomo que el Señor «nos ha mandado que deseemos los bienes que están por llegar y que apresuremos el paso en nuestro viaje hacia el Cielo; mas en tanto el viaje no termina, viviendo aún en la tierra, quiere que nos esforcemos por llevar vida del Cielo»7.

La expresión Reino de Dios tiene un triple significado: el Reino de Dios en nosotros, que es la gracia; el Reino de Dios en la tierra, que es la Iglesia; y el Reino de Dios en el Cielo, o eterna bienaventuranza. En orden a la gracia, pedimos que Dios reine en nosotros con su gracia santificante, por la cual se complace en cada uno como rey en su corte, y que nos conserve unidos a Sí con las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, por las cuales reina en el entendimiento, en el corazón y en la voluntad8. Al rezar cada día por la llegada del Reino de Dios, pedimos también que Él nos ayude en la lucha diaria contra las tentaciones. Es un reinado, el de Jesús en el alma, que avanza o retrocede según correspondamos o rechacemos las continuas gracias y ayudas que recibimos.

También se cumplen en el corazón las parábolas del Reino. Antes de adquirir su plenitud definitiva en el alma de cada uno de sus fieles, el Reino de Dios es como el grano de trigo que, hundido en el suelo, prepara la espiga de la cosecha; como la levadura, va transformando el corazón hasta que todo él sea de Dios; como el grano de mostaza, pues quizá comenzó como una pequeña semilla en el alma y, si no ponemos obstáculos, irá creciendo sin más límite que el de nuestras resistencias y negaciones. El Reino de Dios se establece ahora, por la gracia, en el corazón de los hombres, pero espera su definitiva manifestación en el encuentro último con Dios, después de la muerte. El Reino de Dios está ahí, dijo Jesús, está dentro de vosotros9. Y se percibe su presencia en el alma a través de los afectos y mociones del Espíritu Santo.

Cuando decimos venga a nosotros tu Reino, pedimos que Dios habite en nosotros de una manera más plena, que seamos todo de Dios, que nos ayude a luchar eficazmente para que, por fin, desaparezcan esos obstáculos que cada uno pone a la acción de la gracia divina. «Antes éramos esclavos, y ahora pedimos reinar bajo la soberanía de Cristo»10.

Si nuestra oración es confiada, constante y sincera, seremos oídos con toda seguridad, pues, como nos dice el Señor en el Evangelio de la Misa11, quien pide recibe, quien busca halla y al que llama, se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?... ¡Qué confianza tan grande nos han de dar estas palabras de Jesús!

III. Cuando rezamos venga a nosotros tu Reino también pedimos, en relación a la Iglesia, que se dilate y propague por todo el mundo para la salvación de los hombres. Rogamos entonces por el apostolado que se realiza en toda la tierra, y nos sentimos comprometidos a poner los medios a nuestro alcance para la extensión del Reino de Dios. Porque «no es suficiente pedir con insistencia el Reino de Dios si no añadimos a nuestra petición todas aquellas cosas con que se busca y se halla»12, con los medios, por pequeños que sean, con las iniciativas apostólicas que podamos poner en práctica.

En un mundo que se presenta en no pocos aspectos como si hubiese vuelto al paganismo, se nos impone a todos los cristianos «la dulcísima obligación de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra»13.

La primera obligación será, de ordinario, orientar el apostolado hacia las personas que Dios ha puesto a nuestro lado, a quienes están más cerca, a los que tratamos con frecuencia. En este apostolado, del que no podemos excusarnos, está en primer lugar todo aquello que se refiere a la salvación eterna de las personas que tratamos. Esto es lo primero; inmediatamente después, hemos de preocuparnos los cristianos de ordenar realmente todo el universo hacia Cristo: la dignidad de la persona humana, los derechos de la conciencia, el respeto debido al trabajo, la preocupación por un más equitativo reparto de bienes, el sincero deseo de paz entre los pueblos, etc., es un quehacer de todos los cristianos, junto a los hombres de buena voluntad que trabajan en el mundo por estos mismos ideales.

Venga a nosotros tu Reino. Y «Jesucristo recuerda a todos: et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia trahm ad meipsum (Jn 13, 32), si vosotros me colocáis en la cumbre de todas las actividades de la tierra, cumpliendo el deber de cada momento, siendo mi testimonio en lo que parece grande y en lo que parece pequeño, omnia traham ad meipsum, todo lo atraeré hacia mí. ¡Mi reino entre vosotros será una realidad! (...).

»A esto hemos sido llamados los cristianos, esa es nuestra tarea apostólica y el afán que nos debe comer el alma: lograr que sea realidad el reino de Cristo, que no haya más odios ni más crueldades, que extendamos en la tierra el bálsamo fuerte y pacífico del amor. Pidamos hoy a nuestro Rey que nos haga colaborar humilde y fervorosamente en el divino propósito de unir lo que está roto, de salvar lo que está perdido, de ordenar lo que el hombre ha desordenado, de llevar a su fin lo que se descarría, de reconstruir la concordia de todo lo creado»14. Comencemos, como siempre, por lo pequeño, por lo que está a nuestro alcance en la convivencia normal de todos los días.

1 Casiano, Colaciones, 9, 18. — 2 Catecismo Mayor, n. 290. — 3 Jn 17, 6. — 4 San Agustín, Carta 130, a Proba. — 5 Sant 4, 15. — 6 Santa Teresa, Camino de perfección, 31, 13. — 7 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 19, 5. — 8 Cfr. Catecismo Mayor, nn. 294-295. — 9 Lc 17, 21. — 10 San Cipriano, Tratado de la oración del Señor, 13. — 11 Lc 11, 5-13. — 12 Catecismo Romano, IV, 10, n. 2. — 13 Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 3. — 14 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 183.

 

 

“Orar es el camino para atajar todos los males”

Orar es el camino para atajar todos los males que padecemos. (Forja, 76)

La oración –recuérdalo– no consiste en hacer discursos bonitos, frases grandilocuentes o que consuelen...
Oración es a veces una mirada a una imagen del Señor o de su Madre; otras, una petición, con palabras; otras, el ofrecimiento de las buenas obras, de los resultados de la fidelidad...
Como el soldado que está de guardia, así hemos de estar nosotros a la puerta de Dios Nuestro Señor: y eso es oración. O como se echa el perrillo, a los pies de su amo.
–No te importe decírselo: Señor, aquí me tienes como un perro fiel; o mejor, como un borriquillo, que no dará coces a quien le quiere. (Forja, 73)
Tu oración no puede quedarse en meras palabras: ha de tener realidades y consecuencias prácticas. (Forja, 75)
La heroicidad, la santidad, la audacia, requieren una constante preparación espiritual. Darás siempre, a los otros, sólo aquello que tengas; y, para dar a Dios, has de tratarle, vivir su Vida, servirle. (Forja, 78)

 

 

El Papa Francisco advierte sobre las tentaciones del diablo y pide rezar a la Virgen

Francisco, mediante una nueva edición de 'El Vídeo del Papa', pidió a los cristianos un esfuerzo especial para rezar el Rosario por toda la Iglesia. La Red Mundial de Oración del Papa lanzó el vídeo en el marco de la campaña #PrayForTheChurch.

De la Iglesia y del Papa10/10/2018

 

El Papa Francisco invita a rezar el rosario cada día | Mons. Ocáriz pide secundar generosamente la petición del Papa para este mes de octubre


“Renuevo la invitación a todos a rezar el Rosario todos los días en octubre, concluyendo con la antífona ‘Bajo tu amparo’ y la oración a San Miguel Arcángel, para repeler los ataques del diablo que quiere dividir a la Iglesia”, instó el Papa durante el rezo del Ángelus, el pasado domingo 7 de octubre.

El Santo Padre había pedido, a través de una nota de prensa emitida por el Vaticano el 29 de septiembre, rezar el Santo Rosario para que la Virgen María ayude a la Iglesia en estos momentos de dificultades, junto con la antigua invocación a María llamada Sub Tuum Praesidium (“Bajo tu amparo”), y la oración a San Miguel Arcángel para invocar su defensa contra el mal.

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“Durante estos últimos años y meses, en la Iglesia hemos vivido situaciones difíciles, entre ellas abusos sea sexual, de poder y de conciencia, sumando divisiones internas. La misión de evangelización de la Iglesia se va desacreditando por nuestra complicidad”, sostuvo el P. Frédéric Fornos SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa. “La oración, dijo Francisco hace pocos días, 'es el arma contra el Gran acusador'. En la tradición bíblica también se habla del 'seductor del mundo', o 'Lucifer', el que se presenta como ángel de luz, bajo capa de bien, induciendo a engaño. El Santo Padre insiste: 'Sólo la oración puede derrotarlo'”, agregó.


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Intenciones mensuales anteriores. Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

 

 

San Josemaría y su devoción a la Santísima Virgen María

La devoción a la Virgen María es una referencia constante a lo largo de la vida de San Josemaría Escrivá. Todas las advocaciones que conoció encontraron un lugar en su corazón, y algunas cobraron especial relevancia en momentos concretos de su vida: la Virgen de la Merced, patrona de Barcelona, fue una de ellas.

Sus escritos y su piedad llevan una fuerte impronta mariana, como también la lleva el Opus Dei, el camino de santificación en la vida ordinaria que la providencia divina abrió el 2 de octubre de 1928. El fundador del Opus Dei procuraba poner a María en todo, y recurrir a Ella para cualquier necesidad.

 

Es posible que Josemaría Escrivá de Balaguer –siendo natural de Barbastro- conociera ya desde pequeño la Virgen de la Merced, al ser ésta muy venerada en las tierras de la antigua Corona de Aragón. Una tía suya a quien quería especialmente se llamaba, de hecho, Mercedes. A pesar de todo, no se tiene constancia de que durante la niñez o los años de estudiante visitara a la Virgen en la Basílica de Barcelona. Quizá la primera vez fue en 1924, antes de recibir el diaconado, aprovechando una breve visita que hizo a Barcelona, donde llegó en un tren que paraba en la estación de Francia.

 

Un viaje en plena guerra

El siguiente viaje a Barcelona del que hay noticia fue en 1937, en circunstancias bien distintas. En plena guerra civil San Josemaría y algunos de los primeros fieles del Opus Dei se disponían a pasar, por los Pirineos, hacia el otro lado del frente, con el objetivo de poder continuar la tarea apostólica que Dios le pedía. Durante esta breve estancia en la capital catalana, del 10 octubre hasta el 19 de noviembre, recorrió la ciudad de un extremo a otro, siguiendo un programa de entrenamiento en previsión de las largas caminatas que les esperaban si querían atravesar los Pirineos. Tenemos constancia de cómo san Josemaría recomendaba a sus acompañantes que al pasar por delante de un templo rezaran haciendo interiormente actos de desagravio y comuniones espirituales. La Basílica de la Merced bien pudo ser objeto de estas íntimas plegarias, que él mismo procuraba hacer con frecuencia.

 

Acabado el conflicto bélico, los últimos días de diciembre de 1939, Josemaría Escrivá vuelve a Barcelona con quien sería su primer sucesor, Álvaro del Portillo. El objeto de este viaje es ayudar en el inicio estable de la tarea apostólica de modo estable en la capital catalana. En 1940 realizó tres viajes a Barcelona, y visitó la Basílica de la Merced al menos en una ocasión, el 2 de abril. Como siempre hizo, es posible que aprovechara la ocasión para poner a los pies de la Virgen María las intenciones que llevaba en el corazón: la Iglesia, la Obra y el mundo.

 

A la Merced a dar gracias

El 1941, cuando el Opus Dei recibió su primera aprobación, la reacción de San Josemaría fue dar gracias a la Virgen María, y quiso enviar un telegrama a sus hijos de Barcelona donde les pedía que fueran a la Merced a dar las gracias a la Virgen por los continuos cuidados maternos que procuraba a la Obra. San Josemaría vuelve a la Ciudad Condal y a la Merced en 1942 y en 1943. Para la Obra, aun contando con la aprobación de los obispos de los lugares donde trabajaba, eran años de fuertes incomprensiones, fundamentalmente por la novedad del mensaje de la santificación del trabajo que el Opus Dei proponía. Dios permitió que estas contradicciones resultaran especialmente duras en Barcelona. Para confortarles, Josemaría Escrivá decía, a los primeros hijos catalanes del Opus Dei, que estaba seguro de que el Señor, con la mediación de la Virgen de la Merced, bendeciría la tarea apostólica de la Obra en la capital catalana con muchos frutos.

 

El 16 de mayo del 1945, tras dejar el Santísimo reservado en uno de los primeros centros del Opus Dei en la ciudad, tiene ocasión de rezar ante la imagen de la Virgen María antes de marchar al Monasterio de Montserrat, probablemente para ver al Abad y rogar a la patrona de Cataluña.

 

Mientras se extiende la tarea evangelizadora, las dificultades y las incomprensiones no amainan sino que continúan con más énfasis. Por otra parte, se hacía necesario un reconocimiento jurídico por parte del Santo Padre, que permitiera trabajar también en otros países. Con este propósito, Álvaro del Portillo viaja a Roma, el 25 de febrero de 1946. Él mismo recordará, años más tarde, la primera respuesta que obtuvo: "Me dijeron, entre otras muchas cosas, que no era posible aún obtener la aprobación del Opus Dei: habíamos nacido –esta fue la expresión literal- con un siglo de anticipación. Las dificultades eran tan grandes, aparentemente insuperables, que decidí escribir al Padre para manifestarle la necesidad de su presencia en Roma". Así lo hizo. San Josemaría padecía en aquél tiempo una diabetes muy grave, hasta el punto de que el médico que le atendía había declinado toda responsabilidad sobre su vida si emprendía ese viaje. Sin embargo decidió hacerlo, vía mar, embarcando en el puerto de Barcelona rumbo Génova.

 

Dejó Madrid en el mes de junio y, de camino a Barcelona, hizo parada en el Pilar de Zaragoza y en Montserrat. Llegó a la capital catalana el 21, y en seguida quiso reunirse con sus hijos en el centro del Opus Dei que había en la calle Muntaner. Todos los presentes recordarán, pasados los años, la plegaria que san Josemaría hizo en voz alta en el oratorio de Muntaner: "¿Señor, tú has podido permitir que yo de buena fe engañe a tantas almas? ¡Si todo lo he hecho para Tu gloria y a sabiendas de que es Tu Voluntad!". Y hacía suyas las palabras que san Pedro dirige al Señor: "He aquí que lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué será de nosotros? (Mateo, 19, 27)". San Josemaría acudió a la intercesión de María varias veces a lo largo de su oración, y, al acabar, se dirigió a la Merced para ponerse, él mismo y todas sus intenciones, bajo la protección maternal de la Virgen. "Vine a Roma con el alma puesta en mi Madre la Virgen Santísima, y con una fe encendida en Dios nuestro Señor, a quien confiadamente invocaba, diciéndole: ‘ecce nos reliquimus omnia te secuti sumus te: quid ergo erit nobis’?¿Qué será de nosotros, Padre mío?", recordaría más tarde.

 

Una vez en la ciudad eterna, después de un viaje muy convulso en el barco J. J. Sister, la aprobación jurídica se fue resolviendo dando diversos pasos. La Santa Sede concedió el Breve "Cum societatis", expreso asentimiento a la tarea pastoral, y la carta "Brevis sano", de alabanza de los fines del Opus Dei, previa al"Decretum laudis", que fue concedido el 24 de febrero de 1947. San Josemaría entendió que había sido la Virgen de la Merced quien había facilitado esta aprobación, y encargó, en recuerdo del viaje, que en el oratorio de Muntaner se pusiera un retablo con la imagen de la Merced, donde se grabaran aquellas palabras de san Pedro: "He aquí...". Más adelante haría poner también una imagen en un oratorio de la sede central del Opus Dei en Roma.

 

San Josemaría quiso volver

El 21 de octubre de 1946 quiso volver a Barcelona para agradecer personalmente a la Virgen de la Merced su solícita intercesión en el camino jurídico de la Obra. Esta advocación de la Virgen permaneció definitivamente en el recuerdo de san Josemaría, ocupando así un lugar de especial en su corazón, junto con la Virgen del Pilar de Zaragoza, ciudad donde fue ordenado sacerdote, Torreciudad, Sonsoles, Loreto y Guadalupe, entre otras.

 

A partir de aquel momento, las visitas a La Merced serían habituales, y han sido continuadas después por sus sucesores y por muchos miembros del Opus Dei. Como un hijo necesitado que pide ayuda a su Madre, volvió a la Merced a finales de los años 60, cuando el fundador del Opus Dei visitó numerosos santuarios marianos para rogar por la situación de la Iglesia. Volvió en otras ocasiones, como un enamorado que no pierde ocasión para tener un detalle con quien ama. Casi hasta el final de su vida, como por ejemplo el 28 de noviembre de 1972, acudía a un santuario para agradecer las mercedes que recibía de sus manos, y de forma especialísima la ayuda en su primer viaje a Roma. Con esta disposición afirmaba, en el discurso pronunciado con ocasión de su nombramiento como hijo adoptivo de la ciudad, el 7 de octubre de 1966: "Cuando, pasado el tiempo, se escriba la historia del Opus Dei, habrá en sus páginas –¡cuántos acontecimientos llegan ahora a mi memoria!- hechos que vieron la luz en esta ciudad condal, entre vosotros y bajo la mirada de la Virgen de la Merced".

 

 

 

Nuestra Señora del Pilar

Se celebra el 12 de Octubre, día de la Hispanidad

Basílica De la Virgen del PilarUna vez terminó el apóstol Santiago su predicación en Galicia (España), se marchó a Zaragoza, donde corrió muchos peligros. Una noche, Santiago estuvo rezando intensamente con algunos discípulos junto al río Ebro, cerca de los muros de la ciudad, pidiendo luz para saber si debía quedarse en Zaragoza o huir. Él pensaba en María Santísima y le pedía que rogara con él para pedir consejo y ayuda a su divino Hijo Jesús, que nada podía entonces negarle. De pronto, se vio venir un resplandor del cielo sobre el apóstol y aparecieron sobre él los ángeles que entonaban un canto muy armonioso mientras traían una columna de luz, cuyo pie, en medio de un rayo luminoso, señalaba un lugar, a pocos pasos del apóstol, como indicando un sitio determinado.

Sobre la columna, se le apareció la Virgen María. Santiago se levantó del lugar donde estaba rezando de rodillas, y recibió internamente el aviso de María de que debía erigir de inmediato una iglesia allí; que la intercesión de María debía crecer como una raíz y expandirse. María le prometió: "permaneceré en este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio".

María le indicó que, una vez terminada la iglesia, debía volver a Jerusalén. Santiago se levantó, llamó a los discípulos que lo acompañaban, que habían oído la música y visto el resplandor; les narró lo demás, y presenciaron luego todos cómo se iba desvaneciendo el resplandor de la aparición. En el lugar de la aparición, se levantó la primera iglesia dedicada a la Virgen María, lo que hoy es la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, un lugar de peregrinación famoso en el mundo entero que no fue destruido en la guerra civil española (1936-1939), puesto que las bombas que se lanzaron sobre el templo no explotaron, pudiéndose hoy en día verse expuestas en el interior de la Basílica.

Bombas sin explotar de la basílica de la Virgen del PilarLa Sagrada Escritura habla de la columna que guiaba al pueblo de Dios durante el destierro hacia la tierra prometida. Esa columna debe ser para nosotros este Pilar de Zaragoza, que ha recibido a través de los siglos, la fe de nuestros padres y que ha amparado a cuantos a ella, a María, se han dirigido.

Rezamos en el himno de Laudes de esta fiesta: "Santa María del Pilar, escucha nuestra plegaria, al celebrar tu fiesta, Madre de Dios y Madre de los hombres, Reina y Señora. Tú, la alegría y el honor del pueblo, eres dulzura y esperanza nuestra: desde tu trono, miras, guardas, velas, Madre de España. Árbol de vida, que nos diste a Cristo, fruto bendito de tu seno virgen, ven con nosotros hasta que lleguemos, contigo al puerto".

Y el himno de Vísperas resume los anhelos que todos los cristianos españoles y de todo el mundo, que hoy celebran la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, debieran procurar vivir a lo largo de toda su vida:

"Esa columna, sobre la que posa, leve sus plantas tu pequeña imagen, sube hasta el cielo: puente, escala, guía, de peregrinos. Cantan tus glorias las generaciones, todas te llaman bienaventurada, la roca firme, junto al Ebro enhiesta, gastan a besos. Abre tus brazos virginales, madre, vuelve tus ojos misericordiosos, tiende tu manto, que nos acogemos, bajo tu amparo".

Lo cierto es que desde muy antiguo se la venera a la Virgen María del Pilar en este lugar de Zaragoza (España) y que desde muy antiguo también se levantó en su honor una sencilla capilla que con el tiempo fue dando lugar al suntuoso templo mariano donde hoy recibe visitas de todos los cristianos venidos de todas partes del mundo. Y no hay duda de que es el Templo de la raza, el que marca los hitos por los que se mueve la fe en España y en los pueblos que de los españoles recibieron la fe de Jesucristo y el amor hacia su Madre.

Siempre tiene gentes, venidas de todas las partes de España y aún más allá, para venerar este sagrado lugar donde reside María, la Madre, la Señora, siempre con los brazos y el corazón abiertos para bendecir, amparar, y consolar. No sólo el día 12 de octubre, que se celebra su fiesta, sino cada día miles de corazones se postran ante ella en este privilegiado lugar de oración, de recepción de sacramentos, de vivencia de nuestra fe.

Entre los grandes prodigios obrados por su medio destacan dos: El acaecido en 1640 con Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda (España) a quien le devolvió la pierna sana después de que le fuera amputada años atrás. Otro prodigio es más reciente: El 3 de agosto de 1936 los enemigos de la fe en España arrojaron tres bombas sobre el templo. Una cayó en frente de la Basílica que no causó desperfecto alguno y las otras dos sobre la misma Santa Capilla, sin explotar.

A continuación, os presento parte de un texto escrito por el religioso marianista Padre José María Salaverri:

Interior de la Basílica de la Virgen del Pilar"¡Qué pequeña eres, pero qué influencia tan grande tienes!" dijo Juan Pablo II en una de sus visitas a la Virgen de la columna. Y así es efectivamente. Los 36 cm. de la imagen de la Virgen del Pilar, sobre una columna de jaspe de 1.70 m., parecen la viva expresión material del Magnificat: "Ha mirado la pequeñez de su sierva… Ha hecho grandes cosas por mi".

En la liturgia del 12 de octubre puede leerse como primera lectura de la misa los versículos 12-14 del capítulo 1 de los Hechos de los apóstoles. Después de enumerar a los once apóstoles, Lucas nos dice que estaban en oración con "María, la madre de Jesús". Presencia aparentemente discreta, de segundo plano. María, sencilla, como perdida entre apóstoles, discípulos y discípulas, pero ¡qué fuerza emana de esas palabras! Como semilla que germina y da fruto abundante. Dice Juan Pablo II:

"Doy fervientes gracias a Dios por la presencia singular de María en esta tierra española donde tantos frutos ha producido."

    Y el evangelio es también corto y significativo: una mujer que levanta la voz declarando dichosos el vientre y los pechos de la madre de Jesús. Y el mismo Jesús que replica: "Mejor: ¡dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!" Elogio que se aplica en primer lugar y plenamente a María, la "dichosa por haber creído"; pero que se siente más dichosa todavía al poder "dar" a todos ese Jesús concebido en su vientre y alimentado a sus pechos.

    María del Pilar, en su fiesta del 12 de octubre de 1492, se convierte en proa de nave misionera. Es ella quien parece regalar a su hijo un nuevo mundo, a través de Colón y sus marineros, a bordo de tres carabelas, cuya capitana se llama la Santa María. Por eso Juan Pablo II, hace un alto en Zaragoza el 10 de octubre de 1984, camino de Santo Domingo para inaugurar la novena de años que van a preparar la celebración de la llegada del cristianismo a tierras americanas. Dice el Papa:

"Brilla aquí en la tradición firme y antiquísima del Pilar la dimensión apostólica de la Iglesia en todo su esplendor (…) La fe que los misioneros españoles llevaron a Hispanoamérica es una fe apostólica heredada de la fe de los apóstoles, según venerable tradición que aquí junto al Pilar tiene su asiento".

La columna sobre la que se mantiene, firme y erguida, la frágil imagen de la Virgen, está cargado de simbolismo. Evoca la columna de fuego que, de noche, guiaba a los israelitas por el desierto. "Faro esplendente", la llama el himno a la Virgen del Pilar, es decir, la que, en las noches oscuras de los cristianos, mantiene viva la luz de la fe. La columna evoca también la solidez del edificio de la Iglesia, siempre perseguida, pero siempre en pie, manteniendo la esperanza del que, como dice también el himno, "se abraza a tu Pilar", Virgen María. El himno nos dice también que ese pilar ha sido un "rico presente de caridad" del amor de Dios, que nunca desampara a su pueblo en los momentos difíciles.

La oración colecta de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar es una obra maestra de síntesis: rico contenido teológico y sencilla plegaria:

Dios todopoderoso y eterno,
que en la gloriosa Madre de tu Hijo
has concedido un amparo celestial
a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar,
concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe,
seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, fortaleza en la fe. A imitación de la virgen Engracia y sus 18 compañeros mártires, fuertes en la fe en la persecución de Diocleciano, en el año 304, sufriendo con entereza los más atroces suplicios para mantener intacta la fe de su bautismo.

Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, la seguridad en la esperanza. Como aquel desterrado de la revolución francesa, el beato Guillermo José Chaminade, que pasa tres años a los pies del Pilar de 1797 a 1800, seguro en la esperanza de un renacimiento cristiano en su patria. Para asegurarla, la Virgen del Pilar le inspira sus fundaciones marianistas para renovar la fe de la juventud de su patria y del mundo. Y sus hijos e hijas, agradecidos, han llevado a todo el mundo su nombre, su imagen y su devoción.

Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, la constancia en el amor. Como aquella joven mujer de 23 años, María Rafols, que llega a Zaragoza en 1804, dispuesta a atender con un grupo de compañeras a los pobres y enfermos: las Hijas de la caridad de Santa Ana. Durante los dos sitios de Zaragoza, en plena guerra de la Independencia, merecerá que la ciudad de Zaragoza la declare "heroína de la caridad".

Fe, esperanza y amor reparte la Virgen desde su Pilar, desde su atalaya zaragozana. Con razón, el Papa Juan Pablo terminaba su oración a la Virgen:

"Virgen Santa del Pilar: aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad… Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios. Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como patrona de la Hispanidad."

Texto del himno a la Virgen del Pilar


Basílica de la Virgen del Pilar    

Virgen Santa, Madre mía
luz hermosa, claro día
que la tierra, aragonesa
te dignaste visitar.

Este pueblo que te adora,
de tu amor favor implora
y te aclama y te bendice
abrazado a tu Pilar.

Pilar sagrado, faro esplendente,
rico presente de caridad.
Pilar bendito, trono de gloria,
tú a la victoria nos llevarás.

Cantad, cantad
himnos de honor y de alabanza
a la Virgen del Pilar.


 

Himno cantado a la Virgen del Pilar

 

 

 

 

 

Mons. Felipe Arizmendi: Opción por los jóvenes, desde Medellín

Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional

OCTUBRE 10, 2018 18:54FELIPE ARIZMENDI ESQUIVELESPIRITUALIDAD Y ORACIÓN

+ Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

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Se está llevando a cabo en Roma el Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. En los primeros días, los participantes pudieron, ante todos y en presencia del Papa, expresar su pensamiento sobre el tema en el aula sinodal, que está junto al aula Pablo VI, en la parte superior, cerca de la Casa Santa Marta, donde reside el Papa, junto a la Basílica de San Pedro. En un segundo momento, se trabajó en círculos menores, que son pequeños grupos por idiomas: inglés, francés, alemán, italiano y español. Cuando yo participé en un Sínodo semejante, en octubre de 1990, sobre la formación sacerdotal, había también un grupo en latín; ahora ya no. En esos grupos, se elaboran propuestas, que se concentran en una relación de todos los grupos. Esta se discute en plenario y de nuevo se vuelve a los grupos, hasta llegar a la redacción y votación final de las propuestas, que se entregan al Papa, para que elabore la acostumbrada Exhortación Postsinodal, que es el fruto autorizado del Sínodo.

En el Cuaderno de trabajo, que concentra todas las opiniones que se recibieron en las consultas previas, se resaltan puntos positivos y negativos de la juventud actual. Transcribo algunos: “Los jóvenes son grandes buscadores de sentido y todo aquello que se pone en sintonía con su búsqueda para dar valor a sus vidas, llama su atención y motiva su compromiso. En este proceso también se evidenciaron sus temores y algunas dinámicas sociales y políticas que, con diferente intensidad en varias partes del mundo, obstaculizan su camino hacia un desarrollo pleno y armonioso, causando vulnerabilidad y escasa autoestima. Algunos ejemplos son: las fuertes desigualdades sociales y económicas que generan un clima de gran violencia y empujan a algunos jóvenes en los brazos de la mala vida y del narcotráfico; un sistema político dominado por la corrupción, que socava la confianza en las instituciones y hace legítimo el fatalismo y la falta de compromiso; situaciones de guerra y de pobreza extrema que empujan a emigrar en busca de un futuro mejor. La exclusión social y la ansiedad por rendimiento empujan a una parte del mundo juvenil en el circuito de las adicciones (drogas y alcohol en particular) y del aislamiento social. En muchos lugares, la pobreza, el desempleo y la marginación llevan a un aumento del número de jóvenes que viven en condiciones de precariedad, tanto material como social y política. 

La aceleración de los procesos sociales y culturales aumenta la distancia entre las generaciones, incluso dentro de la Iglesia. La familia continúa representando un punto de referencia privilegiado en el proceso de desarrollo integral de la persona: en este punto están de acuerdo todas las voces que se expresaron. Sin embargo, existen diferencias significativas en la forma que se considera la familia.En muchas partes del mundo, el rol de los ancianos y la reverencia por los antepasados, son factores que contribuyen a la formación de la identidad. Sin embargo, esto no es universal, ya que el modelo tradicional de familia está en crisis en algunas partes. Los jóvenes también subrayan cómo las dificultades, las divisiones y las fragilidades de las familias son fuente de sufrimiento para muchos deellos.

 La figura materna es el punto de referencia privilegiado para los jóvenes, mientras parece necesaria una reflexión sobre la figura paterna, cuya ausencia o desavenencia en algunos contextos – en particular los occidentales – produce ambigüedad y vacíos. Se señala también el aumento de las familiasmonoparentales. La relación entre los jóvenes y sus familias de todas maneras no es obvia: Algunos dejan atrás sus tradiciones familiares esperando ser más originales de aquello que consideran como “estancado en el pasado” y “pasado de moda”. Por otro lado, en algunas partes del mundo, los jóvenes buscan su propia identidad permaneciendo enraizados en sus tradiciones familiares y luchando por permanecer fieles a la forma en que fueron criados. El matrimonio y la familia permanecenpara muchos entre los deseos y proyectos que los jóvenes intentanrealizar”(Nos. 7-13).

PENSAR

Ya desde Medellín, en agosto de 1968, la Iglesia en América Latina ha puesto especial atención a la juventud y se le dedicó uno de sus 16 documentos. Entre otras cosas, se dice: “Es la juventud un símbolo de la Iglesia, llamada a una constante renovación de sí misma, o sea a un incesante rejuvenecimiento” (12). “La Iglesia, adoptando una actitud francamente acogedora hacia la juventud, habrá de discernir los aspectos positivos y negativos que presenta en la actualidad… Todo esto manifiesta la sincera voluntad de la Iglesia de adoptar una actitud de diálogo con la juventud”(13). “Desarrollar en todos los niveles, en los sectores urbano y rural, una auténtica pastoral de juventud. Ha de tender a la educación de la fe de los jóvenes a partir de su vida, de modo que les permita su plena participación en la comunidad eclesial, asumiendo consciente y cristianamente su compromiso temporal” (14). “Que se capacite a los jóvenes a través de una auténtica orientación vocacional (que tenga en cuenta los diferentes estados de vida), para asumir su responsabilidad social, como cristianos en el proceso de cambio latinoamericano” (16).

ACTUAR

Padres de familia, no sólo regañen a sus hijos y cuiden su desarrollo físico y académico, sino que también escúchenlos con amor, con paciencia, con cariño. Discutan con ellos lo necesario, pero no siempre en plan de pleito, para que su vida tenga criterios y valores que les orienten. No les tengan miedo y llámenles la atención cuando sea justo, aunque de momento los rechacen. Acuérdense de su propia adolescencia y juventud y denles la cercanía afectiva que quizá ustedes no recibieron. Y lo mismo en las parroquias, que los sacerdotes y las religiosas se acerquen a los jóvenes, los escuchen y los orienten, y no sólo los regañen. Llévenlos a Cristo, y El será su mejor tesoro.

 

 

Educando niños humildes

Silvia del Valle

Oct 10, 2018

Hay diversas formas de ejercitar la humildad en nuestros hijos, por ejemplo, enseñándolos a reconocer sus errores, o poniendo sus talentos al servicio de los demás.


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En la actualidad, lo que menos está de moda es ser humildes ya que todo nos invita al egoísmo, el egocentrismo y la superficialidad que nos hacen vivir de una forma soberbia y prepotente.

Nuestros hijos no se quedan fuera de todo esto y, a veces, son los más afectados porque se les va deformando la conciencia al vivir este estilo de vida.

Por eso hoy te dejo mis 5 Tips para educar a nuestros hijos en la humildad.

Primero. Enséñales a reconocer sus errores.
Una forma de fomentar la humildad es el saber reconocer los errores, aprender de ellos.

Si no les enseñamos a hacerlo, estaremos formando personas intolerantes y que se sentirán infalibles y esta actitud desencadenará un gran ego y soberbia difícil de manejar.

Todos nos equivocamos, la diferencia está en qué hacemos con nuestros errores. Los negamos o aprendemos de ellos.

Segundo. Que comprendan que no siempre tienen la razón.
Para nuestros hijos el tema de la tolerancia a la frustración es un tema difícil.

Es necesario hacerles ver que no siempre tienen la razón y que no deben enojarse por eso.

De otra forma, harán todo lo posible y hasta lo imposible por salirse con la suya, sin importar a quién se lleven a su paso.

Reconocer que no tienen la razón fortalece su voluntad y les ayuda a vivir la humildad.

Tercero. No les des todo lo que te pidan.
Esta práctica es muy común ya que nosotros como papás, queremos que nuestros hijos tengan lo que nosotros no tuvimos y por amor les hacemos daño.

Cuando nuestros hijos tienen todo lo que quieren sin esfuerzo solo les estamos mal educando.

Y la soberbia toma posesión de ellos, sin que se den cuenta.

Cuarto. Que agradezcan lo que Dios les da.
La mejor forma de ser humilde es ser agradecido. Y nuestros hijos deben aprender a agradecer.

Sólo el que agradece valora, y el que valora puede reconocer que todo es un don de Dios y por lo mismo se siente bendecido y ante esto no cabe la soberbia.

Y quinto. Que pongan sus talentos al servicio de los demás.
Es necesario que nuestros hijos aprendan a ser serviciales, principalmente, en la familia.

El servicio ennoblece a las personas y las mantiene con los pies en la tierra.

Si nuestros hijos aprenden a cooperar para que la familia viva cada vez mejor, estarán siempre con los pies en la tierra y sabrán que lo que ellos hacen es necesario para que la comunidad familiar esté bien.

Así la soberbia no tendrá lugar y estaremos educando a nuestros hijos en la virtud de la humildad.

 

 

 

Solo por hoy (Decálogo de la serenidad)

 

 

 

San Juan XXIIISan Juan XXIII, un Papa visionario de alma joven que lanzó a la Iglesia a la aventura del Concilio Vaticano II, dejó a los jóvenes algunos consejos prácticos para vivir con intensidad:

1. Solo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos de una vez.

2. Solo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto; seré cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé criticar o castigar a nadie, sino a mí mismo.

3. Solo por hoy seré feliz con la certeza de que he sido creado para encontrar la felicidad, no solo en el otro mundo sino en éste también.

4. Solo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a todos mis caprichos y deseos.

5. Solo por hoy dedicaré diez minutos a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Solo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7. Solo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiere ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Solo por hoy me haré un programa detallado para llenar mi día. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Solo por hoy creeré firmemente, aunque las circunstancias me demuestren lo contrario, que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

10. Solo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

Este decálogo de la serenidad, cuyo autor es San Juan XXIII, se le conoce también con el nombre de decálogo de la cotidianeidad

 

 

La madre es quien mejor sabe la verdad

    Una mujer embarazada es quizá la primera en darse cuenta de que lo que lleva en su seno es un nuevo ser humano, distinto de todos los que han existido, existen y existirán.

    Y sabe bien que todo intento de distinguir la condición humana según si ha nacido todavía o no, o según los meses que lleva de gestación, carece de fundamento.

    Sabe que entre un feto en la primera semana de gestación –o en la última, es lo mismo–, y un recién nacido, no hay más diferencia que un poco de tiempo y la necesaria nutrición.

    Sabe que el aborto no es una simple interrupción del embarazo, como se dice evasivamente, quizá para intentar disfrazar con un eufemismo su innegable atrocidad.

Sabe bien que abortar significa 

atentar contra un ser indefenso que, 

además, es su propio hijo. 

    Cualquier persona que haya trabajado siquiera unos meses en un gabinete psicológico puede dar fe de hasta qué punto una mujer se siente aturdida, angustiada y desamparada después de un aborto; hasta qué punto quedan desoladas al darse cuenta –cosa que sucede bien pronto– de que han arrebatado una vida humana y no saben qué hacer para remediarlo.

El sentimiento de culpa por haber abortado 

es quizá uno de los dolores más severos 

que una persona puede experimentar. 

    El aborto no sólo aniquila una vida humana no nacida, sino que también arruina psicológicamente a muchas mujeres.

    Un extenso estudio realizado en la Clínica Ginecológica de Würzburg (Alemania) por la Doctora María Simón, concluía que algo más de un 35% de las mujeres que han abortado sufren después fuertes oscilaciones de ánimo y estados depresivos; en torno a un 30% padecen sentimientos de miedo, sin saber bien a qué se deben; un 37% lloran con frecuencia sin apenas motivo aparente; aproximadamente el 45% darían marcha atrás si pudieran hacerlo; el 55% se sienten más nerviosas y menos equilibradas; el 61% reprimen cualquier pensamiento en torno al aborto; el 52% sufren con sólo ver mujeres embarazadas; y al 70% les viene con frecuencia a la cabeza la idea de cómo serían las cosas si el niño abortado viviese ahora.

    Muchas mujeres acusan a médicos y asesores de que no les habían informado suficientemente sobre las posibles consecuencias psíquicas. Si hubiesen sabido qué riesgos somáticos y psíquicos acarreaba, lo más probable es que no hubieran abortado.

    Las mujeres que suelen superar el trauma del aborto –continúa ese estudio– son aquellas encuestadas que intentan recuperar su equilibrio psíquico afrontando conscientemente el hecho del aborto. Lo hacen sobre todo a través de conversaciones con personas de confianza, como el marido, más frecuentemente una amiga o la madre, rara vez un médico, y nunca –dato significativo– con el médico que practicó el aborto.

    En esos casos, por lo general, la mujer intenta reconocer su culpa. No la reprime, no la proyecta en otros, ni recurre tampoco a justificaciones. El siguiente paso es arrepentirse del aborto. En esta fase se duele por su hijo muerto como por cualquier otro difunto querido. Raramente una madre –concluye ese estudio– logra convencerse de modo permanente de que aquello no era un ser humano vivo, su propio hijo.

    La persuasión de la verdad

    —¿Y cómo explicas que la brutalidad del aborto, que, según dices, debiera ser tan clara, sea negado por tantísima gente?

    La historia demuestra que cada época se caracteriza tanto por sus intuiciones como por sus ofuscaciones. Eso explica que pueblos enteros hayan podido a veces permanecer, durante periodos muy largos, sumidos en desviaciones sorprendentes. Baste recordar los duros debates que en su momento se produjeron en torno a cuestiones hoy felizmente –casi– superadas, como la esclavitud, la segregación racial, la tortura, etc.

    Y es que, como ha señalado Antonio Orozco, hay verdades que resultan más simpáticas y agradables en cierto momento, y se estudian más y se hacen más patentes.

    En cambio, hay otras que son igualmente verdaderas, pero que contrarían actitudes y hábitos arraigados, y no se está fácilmente dispuesto a reconocerlas.

Muchas verdades pueden ser olvidadas, 

e incluso suplantadas por errores, 

puesto que, lamentablemente, 

no siempre hay una relación directa 

entre la verdad y 

el número de personas a las que persuade.

    Alfonso Aguiló.

 

 

DIOS LOS CRÍA

Por René Mondragón

COINCIDENCIAS DE LA VIDA

Resulta interesantísimo –por lo menos para mis bellísimas lectoras y gallardos lectores- constatar la forma y la estrategia conjunta,  a través de la que  van uniéndose las ideologías, particularmente de izquierda y una que otra –como “Católicas por el derecho a decidir”- salpicada de agua bendita.

Dos frentes políticos han abordado el tema central de lo que algunos han denominado como “La cultura de la Muerte”, porque trae, igual que Christine Lagarde, la directora-gerente del Fondo Monetario internacional, la idea clavada de exterminar con los no-nacidos, con los minusválidos o con los viejos que estorban y en los que las familias gastan mucho dinero.

A la misma idea conceptual de “hijos no deseados”, ahora se agrega el debate público, el punto de “los padres no deseados”.

No falta quien argumenta que tanto la eutanasia como el aborto, favorecerían las fuentes de empleo. Éste último, en virtud de que los fetos acaban como costosísimas cremas para el cuidado de la piel, y aquellos, favorecerían el empleo de las funerarias y crematorios, lo que les hace pensar en diversificar la productividad y el ingreso per cápita, con alguna armadora de tráileres refrigerados para el resguardo de cadáveres, mientras la burocracia termina los expedientes respectivos.

VENGA LA PRIMERITA

Recientemente (https://www.reporteindigo.com/reporte sept 28-2018), “En el marco del Día de Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la diputada Miroslava Sánchez Galván reiteró la intención de la fracción de Morena de impulsar la despenalización de la interrupción del embarazo a nivel nacional”

Como reseñan los reportajes cursis, en conocido hotel de la ciudad, se reunieron las legisladoras de Morena, ataviadas con sus mejores galas y adecuadamente maquilladas para la ocasión, a fin de participar en una rueda de prensa donde se anunció el compromiso de todas ellas para presentar una iniciativa que garantice el aborto a nivel del país.

Según dijeron, lo van a hacer, en serio y rapidito, para que “los logros” alcanzados en la ciudad capital, se multipliquen en todo el país.

OPINIONES

Como la de Esperanza Olguín Hernández, del colectivo “Constituyentes CDMX” insistió en que el aborto debe ser seguro y gratuito, “…para todas las personas de identidades diversas (sic) con capacidad de gestación”, con cualquier significado teleológico y vociferantativo que tal expresión pudiese llegar a tener.

La insistencia: las participantes en la conferencia de prensa insistieron en que se anula el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Lo que provocó aplausos para Miroslava Sánchez, quien preside la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. La legisladora Sánchez, por cierto –y en opinión de este escribano- se mostró balbuceante, ayuna de datos duros, de fuentes seguras, académicas y confiables.

Gómez Leyva emitió una verdad de Perogrullo: La mayoría en las Cámaras la tiene Morena y tienen la fuerza para imponer la “despenalización” del aborto.

Y PARA NO DUDAR

Sobre las convergencias ideológicas, para quienes siguen creyendo ingenuamente en la existencia de distanciamientos, ilustra esta entrega, la propuesta del PRD en el Senado (02 Octubre 2018- Político MX) para que se valide como “derecho” la muerte digna y el aborto legal.

En esta oportunidad, la senadora Leonor Noyola se subió al ring: “Cuando la vida ha dejado de tener las condiciones mínimas, adecuadas y suficientes que debe considerarse una vida digna, es necesario considerar la posibilidad de que sea el propio individuo quien determine, ejerciendo su derecho de decidir libremente sobre su muerte. Porque esto no se trata de la eutanasia, la provocación de la muerte va en contra de la dignidad humana”. Por estas razones, se propuso reformar el artículo primero de la Constitución.

La justificación es a todas luces, genial: La vida humana digna es el sustento del derecho de toda persona a una muerte libre y digna, las instituciones de salud garantizarán sin restricción alguna el ejercicio de este derecho”

Si ese escribano no entiende mal, como usted está vivo, tiene derecho a estar muerto, sin ninguna restricción a este derecho.

Mi efebo hijo vuelve a husmear en mi mesa de trabajo, para exclamar con profunda emoción: “¡Que no manchen, Pá! No cabe duda que Dios los cría…”

¿MÁ FRENTES PARA AMLO?

Si el presidente electo y su equipo de estrategas, hacen acopio de 100 gramos de sensibilidad política, como el propio López Obrador lo ha hecho hasta ahora, evitando definir su postura frente a estos temas, estos asuntos que hoy dividen seriamente a los mexicanos deben soslayarse, para centrar la atención del nuevo gobierno en potenciar la unidad, el diálogo, la democracia y la libertad.

Se trata de esfuerzos de unidad en un país de desigualdades.

 

 

El aborto siempre es malo

El triste testimonio de un médico que no es un objetor de conciencia

“¿Sabe qué quería hacer? Quería denunciarle. Fui a ver a mi abogado. ¿Pero sabe algo? Le digo gracias ¡Gracias por equivocarse, doctor!” Señaló con la mano al pequeño Giulio. “Es la alegría de nuestra familia”.

Estas palabras fueron dirigidas al doctor Massimo Segato−actualmente subdirector de ginecología en el hospital de Valdagno (Vicenza, Italia)− por una mujer que había acudido a él para abortar y que, en cambio, resultó estar todavía embarazada aún después de la operación.

Algo no había salido como estaba planeado y el bebé permaneció en el útero de la madre. El doctor Segato había cometido un error y Giulio había venido al mundo.

Fue un error médico, explicará más tarde, pero el error más hermoso de su vida, con el que, involuntariamente, había hecho a una familia más feliz, simplemente asustada de verse abrumada por la llegada de una nueva vida.

Esa historia marcará el comienzo del desacuerdo interno del doctor Segato, cuya historia como médico no objetor de conciencia se cuenta en el libro autobiográfico Lo hice por las mujeres.

Si el utilitarismo se enfrenta con la voz de la conciencia

El doctor Segato comenzó su carrera como ginecólogo a principios de los años 80, poco después de la aprobación de la ley que introdujo el aborto en Italia, una ley por la que afirma haber luchado desde que iba a la universidad.

¿La razón que lo lleva a creer en la bondad de esa disposición legislativa? El sufrimiento de pensar en mujeres en crisis que se dirigen a escondidas a personas incompetentes para abortar, arriesgando sus vidas.

Los abortos ilegales, afirma, conducen a la pérdida de dos vidas, mientras que el aborto en condiciones de seguridad garantiza al menos la salvación de la madre.

Un razonamiento utilitarista que no toma en cuenta los derechos del no nacido, pero que Segato justifica de esta manera: “Soy médico: hago elecciones prácticas, no filosóficas. Si puedo elegir salvar una vida en lugar de perder dos, prefiero salvar esa vida...”.

Este razonamiento, sin embargo, que socava los cimientos de la justicia social, ya que no contempla el respeto de los derechos de todos, sino que tolera la supresión de algunos para la “protección” de otros, también estropea la conciencia personal del médico, que pronto se encuentra odiando su “trabajo sucio”.

En particular, los escrúpulos de conciencia se ven exacerbados como resultado de esa “intervención equivocada”, con la que permitió que naciera un niño que iba a ser abortado.

Barbara y Giulio me habían sacudido profundamente, tocando cuerdas que no conocía, que −llegará a escribir− ese bebé despierto, revoltoso y vivaracho estaba dentro de mí y jugaba con mi alma. Cuando decidía interrumpir un embarazo, Giulio gritaba y daba patadas”.

Sin embargo, a pesar de que su conciencia le dice en voz alta que se detenga, él continúa eligiendo en cada nueva ocasión la obediencia a esa ley.

Renuencia por el aborto e incapacidad de defender la vida: una incoherencia que genera dolor

Al describir los dos ámbitos de su trabajo −los nacimientos y las interrupciones− en su libro, Segato habla de esta manera: “Por aquí los abortos, por allí los nacimientos. Y en el medio, esa puerta. Una puerta de color gris, pesada y fría como la sala de operaciones que dejaba atrás: las perneras ginecológicas, las válvulas, los aspiradores, las cánulas. Frío el ambiente, frías las almas, fría la sangre. Porque frío es el aborto. Triste, silencioso y terriblemente frío. Al menos como cálida es la obstétrica con sus madres y sus bebés”.

Si, entonces, se le pregunta por qué eligió ser un médico abortista, se defiende rápidamente, casi ofendido por el adjetivo: “No me defino a mí mismo abortista. Ninguna persona equilibrada, seria y sana de mente puede estar a favor del aborto. El aborto es una realidad horrible. Sería la persona más feliz del mundo si ninguna mujer decidiera hacerlo más... Pero es una realidad que existe y una ley permite abortar de forma segura. Me limito a aplicarlo, lo hago para garantizar un servicio prestado por el Estado...”.

Segato, en su cabeza, toma así las distancias con el aborto, tanto que incluso llega a afirmar ser “un autómata” mientras trabaja, y si le preguntas por qué no deja de ser cómplice de algo que él considera una abominación, él responde, tratando de autoconvencerse: “No me considero un cómplice. La elección del aborto no la tomo yo, de hecho, si puedo, siempre trato de hacer cambiar de idea a las mujeres, trato de convencerlas de que tener un hijo es algo maravilloso. Y muchas veces lo consigo. Sin embargo, cuando la mujer está decidida y no cambia de opinión, decido hacer yo la operación para que no corra peligro en otra parte…”.

Sin embargo, estas justificaciones no son suficientes para apaciguar sus sentimientos de culpa: el diktat de la ley, la voluntad de las mujeres, la conciencia de que “si él no lo hace, lo hará a otra persona” debe chocar con la voz de todos esos “niños ya un poco formados” (palabras textuales) que le gustaría dejar vivir y de los cuales, en cambio, causa la muerte con sus propias manos.

Cada operación lo desgarra, dejando en él dudas sobre la bondad de su trabajo y sufrimiento.

“Necesitamos lloros infantiles, no abortos”, dice con tristeza: una tristeza resignada, sin embargo, la de aquellos a quienes les gustaría que las cosas vayan de manera diferente, pero luego acepta ser parte del mismo sistema enfermo que critica... una tristeza contaminada por la incoherencia, porque le gustaría un mundo diferente, pero luego ayuda a que permanezca exactamente como está.

¿Realizar abortos? Es feo como matar en la guerra

A menudo se toma partido, ideológicamente, a favor del aborto. Se grita que es un derecho, que es un signo de civilización, que se trata de un paso adelante para la sociedad y se dice que es un indicador de progreso.

Se argumenta que la mujer debe poder disponer de su cuerpo y que abortar es sinónimo de libertad y emancipación.

Los médicos que objetan, entonces, serían retrógrados, insensibles, cínicos. Estarían ciegos frente al dolor de las mujeres.

“Entiendo a mis compañeros objetores −dice Segato− y los respeto. A nadie le gusta realizar abortos. Es fácil hablar desde afuera, sin entrar en el quirófano, sin saber qué sucede ahí dentro. Mi padre fue llamado a las armas y tuvo que matar. No estaba feliz de hacerlo, pero lo hizo para servir al Estado. Yo me siento como él, un soldado al servicio del Estado, pero cada vez que entro en la sala de operaciones tengo que taparme la nariz”.

Esta comparación, por supuesto, no es válida. Cuando trabaja, Segato, no se ve obligado a elegir entre su propia vida y la de la mujer, como sucede en la guerra.

Podía elegir sin consecuencias (la muerte o la cárcel, por ejemplo) estar siempre a favor de la vida. Él podría decidir no mancharse más de sangre inocente.

Nadie lo obliga a ir a su guerra, o a disparar.

Y, admite, que la tentación de dejarlo la ha tenido siempre.

Sin embargo, la duda que le tortura es que elegir la objeción significaría admitir que hasta entonces había luchado en el frente equivocado; eventualidad, esta, demasiado difícil de soportar, ya que con sus manos ha puesto fin a muchas vidas.

Ahora más que nunca, después de décadas de carrera, aceptar haberse equivocado de campo significaría mirar a la cara a los cuatro mil niños no nacidos que tiene en su conciencia.

Y entonces él continúa en el camino tomado, tratando de decirse a sí mismo que lo hace y lo ha hecho por las mujeres, aun cuando el temor de haberse equivocado de batalla siempre está a la vuelta de la esquina:

¿Cuántos niños como Giulio no había hecho nacer? ¿A cuántas familias les había negado la felicidad que había visto en los ojos de Bárbara? Yo había tocado esa felicidad con mi mano, no eran solo palabras. [...] Bárbara había venido porque quería abortar y quería abortar porque se sentía vieja y cansada. [...] Y yo había apoyado esta preocupación suya, en nombre de una ley que lo permitía. Casi parecía que Giulio había venido al mundo para demostrar que ambos estábamos equivocados. [...] ¿Y cuántas personas como él no pudieron demostrarlo? ¿Cientos? ¿Miles?

Queridos médicos, vosotros sabéis qué es realmente el aborto: no agachéis la cabeza

Si es cierto, como dice Segato, que necesitamos gemidos y no abortos, también es cierto que necesitamos médicos que no se doblen como hace él.

Al ver el horror del aborto mucho más de cerca que nosotros, tenéis el deber de iluminar la conciencia colectiva.

Necesitamos trabajadores de salud conscientes que nos digan cuánto es mejor elegir la vida, como hizo por ejemplo Abby Johnson, directora de una clínica de abortos que se convirtió en activista pro-vida (léase un artículo que escribimos sobre su historia).

Necesitamos doctores que despierten la conciencia social, que nos sacudan del letargo de eslóganes gritados por personas que no tocan con la mano la muerte como vosotros.

Estimado Dr. Segato, usted habla como una persona que no tiene esperanza. Elige un aparente “mal menor” porque no tiene el coraje de defender el Bien. Usted, de hecho, el Bien, lo ve lejos, inalcanzable. Y entonces, pensando que no puede alcanzar la Luz, elige la penumbra.

Y, sin embargo, podría ser precisamente usted la luz para nuestra sociedad, si tan solo dejara de aceptar compromisos con el mal, si tan solo levantara la cabeza y dijera: “Es suficiente”.

Puede hacer mucho más de lo que cree para cambiar la cultura.

No es suficiente que usted diga con pesar: “Yo ahí veo una vida. Sé que hay una vida. Independientemente de lo que dice la ley, independientemente de lo que la mujer quiera”.

Necesitamos que usted elija la vida, que elija luchar para defender una verdad que claramente ve.

Lo debe ante todo a su conciencia.

Y luego, muchos, gracias a su testimonio, podrían dejar de adherirse a una cultura de la muerte. Y podrían comenzar a trabajar, junto a usted, por ese cambio que ahora le parece imposible.

Cecilia Galatolo

 

 

Los silencios sobre el viaje del Papa

El Papa Francisco volvía a Roma, después de su visita a Irlanda, en medio de un huracán mediático, el informe del arzobispo Carlo María Viganò.

Bueno, ha venido y ha ido, porque esta visita a Irlanda pasará al olvido mediático en su contenido esencial por la impresión de que el asunto de la pederastia, de los abusos sexuales y de conciencia, fue el único tema. Por desgracia, el Papa Francisco no tiene mucha suerte en sus últimos viajes. Primero fue Chile, después Irlanda, parece que el las republicas bálticas está libre de connotaciones

Jesús Martínez Madrid

 

 

 

Necesidad de bautizar a los niños cuanto antes

Conmovedoras fueron las palabras del Papa a las familias, durante su visita a Irlanda, sobre la necesidad de bautizar a los niños cuanto antes para que entre en ellos pronto el Espíritu Santo; o cómo se enseña a los niños a hacer al señal de la cruz; o las referencias a las suegras y a la nueras, en el festival de las familias; o esa llamada de atención a los peligros de la “guerra fría en la familia”; o el reproche a los sacerdotes que en el confesionario escarban en las conciencias y preguntan demasiado; o la afirmación de que los niños que lloran nos taren la música más hermosa de la esperanza; o esa afirmación de que “un matrimonio que no riñe es un poco aburrido”…

Perlas de sabiduría y experiencia que, sin duda, ayudarán a no pocos a pensar en lo esencial cristiano para el futuro de la humanidad, el Evangelio de la vida y de la familia.                                                    

Enric Barrull Casals

 

 

Pasará al olvido mediático

Dado que la visita del Papa a Irlanda, que tuvo lugar el última fin de semana del pasado mes de Agosto, pasará al olvido mediático en su contenido esencial, considero que no está de más, antes de que se acumulen las informaciones sobre las consecuencias de lo que está pasando en la intrahistoria de la Iglesia, y del Vaticano, hacer referencia a algunos contenidos, a algunas palabras, a algunos de los discursos del Papa en Irlanda.

El Papa nos ha recordado que, en un mundo que está perdiendo la capacidad de amar, en un mundo del olvido del lenguaje de la caricia, de la fuerza de la ternura, el amor es lo que Dios sueña para nosotros y para toda la familia humana. Las familias pueden ayudar a Dios a realizar un sueño, crecer en la unidad y aprender qué significa para el mundo entero vivir en paz como una gran familia.

Fueron muchos los momentos en los que las palabras del Papa sonaban como aldabonazos en la conciencia de las familias. Por ejemplo, en el festival, esa afirmación central de que “Dios quiere que cada familia sea un faro que irradie la alegría de su amor en el mundo”. ¿Qué significa esto? Que la vocación al amor y a la santidad está en el corazón de las familias que ofrecen amor, perdón, misericordia.

Juan García.

 

 

Plásticos, “colillas”, compresas y mil más

 

                                Estamos ya caminando “sobre un muladar”; las basuras nos invaden de forma peligrosa por demás y los gobiernos idiotas, sólo se preocupan de un solo tema: “Que se produzca y se consuma cada vez más”; ya “hasta las oleadas de migrantes que llegan a las costas del sur de Europa”, dejan montañas de plásticos indestructibles y que se abandonan en la costa donde arriban esos desgraciados.

                                Sugiero vean en mi Web un relato que titulé, “El primer ecologista”; escrito hace muchos años y como continuación a cuanto predijo, “aquel salvaje profeta, jefe de una tribu de indios norteamericanos, en 1855”. Se ha producido lo que aquel muy intuitivo jefe, predijo cuando aún no se había iniciado, “la salvaje civilización del consumo y del usar y tirar”, que ya es una plaga mundial.

                                Sabemos que el plástico de envases y embalajes (y otros usos) es tan duradero y contaminante, que “ya comemos plástico a través del pescado que como fresco y puro nos venden en el mercado”; que los mares y océanos están ya tan sobrecargados de este nocivo plástico, que ya se ha llegado a un punto tan preocupante que asusta a cualquiera que quiera pensar en sus consecuencias a no tardar mucho tiempo.

                                Yo vivo en una nación que en general, no cuida todo ello y que como la mayoría, cierra los ojos y los oídos, a todo aviso que partiendo de minorías, ya estamos hartos de ver publicado en los medios que de verdad se preocupan de “nuestra casa”; que es lo que en realidad fue y sigue siendo, el planeta Tierra.

                                Cuando esto escribo, estoy pasando unos días de descanso en un bonito lugar de la costa andaluza (Torre del Mar (Málaga); por donde voy o ando, y pese a la aceptable limpieza municipal; abundan a miles y miles, tiradas por todos lados, las “colillas” o puntas de cigarro, las envueltas de caramelos y de chicles, las pequeñas y no tan pequeñas, bolsas de plástico, las latas vacías de cerveza y refrescos, las botellas de alcohol y “muchas cosas más”; que los incultos y mal educados seres que por aquí pululan, van tirando todo lo que les sobra y lo hacen en cualquier lado. No digamos las montañas de desechos que dejan tras de los tristes “botellones” o “los hormigueros” que se forman al aire libre, so “pretexto o justificación para que la juventud se sienta libre”; aunque esa pobre libertad, sea muchas veces “el martirio de un vecindario al que ni dejan dormir o reposar”; estamos viviendo un mundo bastante podrido, dirigido por unos ineptos políticos, que destruyen muchísimo más que construyen.

                                No sé, de que se hayan hecho ya, las necesarias reuniones nacionales o internacionales, para corregir todo ello y en especial, el que hay que fabricar todo lo desechable, de forma similar a como lo hace la propia Naturaleza, la que crea y destruye constantemente, pero lo hace de forma armónica o armonizada, para que ella misma consuma y transforme todas sus destrucciones de forma positiva y creativa.

                                Sólo el hombre produce “mierdass” indestructibles y ello no puede ni debe seguir así por más tiempo. Soluciones debe haberlas y si no es así, que las busquen; convocando a los expertos o más entendidos y que lo hagan; creando premios de todo tipo para que “quien sea”, aporte soluciones.

                                De no ser así y como decía “aquel salvaje que arriba cito”… “Moriremos envueltos en nuestros propios detritus”; o sea y más claro. “Seremos ahogados por nuestras propias mierdass y venenos”; cosa que llegaría a ser la mayor idiotez posible, sólo culpable de los idiotas gobernantes, que “andan queriendo sembrar tomates en el planeta Marte, con todo lo que hay que hacer en este, para simplemente seguir pudiendo sembrarlos aquí”…?

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes