Las Noticias de hoy 09 Octubre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 09 de octubre de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Sínodo: Discurso del Papa a los jóvenes (Texto completo)

El Papa nombra a Ascensión Romero consultora del Dicasterio para los Laicos la Familia y la Vida

EN BETANIA: Francisco Fernández-Carvajal

“Un rato de meditación diaria”: San Josemaria

Trabajar la confianza (VI): Cada hijo es diferente

Uno de los nuestros: la Encarnación: Fulgencio Espa

EL HOMBRE , IMAGEN DE DIOS

¿Por qué seguir en la Iglesia a pesar de la tormenta? Ratzinger ya lo planteó y respondió en 1970: religionenlibertad.com

¿Un Sínodo contra “el pensamiento único sexual”?: Ernesto Juliá

El bosque protege, cura y enseña.: José Manuel Belmonte

Octubre, mes del Rosario: José María López Ferrera

Pesca ilegal e informal en el Perú: ALFREDO PALACIOS DONGO

Hijos fuertes ante las adversidades: Elena Roger Gamir

Navegar sin rumbo: Jorge Hernández Mollar

Una conclusión obvia acerca del matrimonio: John Horvat

Ha pedido perdón: Enric Barrull Casals

El fantasma del nacionalismo recorre Europa: Jesús Martínez Madrid

En fuera de juego: Juan García.

Pensamientos y reflexiones 198: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

ROME REPORTS

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Lunes 8 de octubre de 2018

En el Evangelio de hoy (Lc 10,25-37) podemos ver seis personajes de la parábola que Jesús cuenta al doctor de la Ley que, para ponerlo la prueba, le pregunta: “¿quién es mi prójimo?”. Los bandidos, el herido, el sacerdote, el levita, el samaritano y el posadero.

Los bandidos molieron a palos al hombre, dejándolo medio muerto; el sacerdote que, cuando vio el herido pasó de largo, sin tener en cuenta su misión, pensando solo en la inminente hora de la Misa. Lo mismo hizo el levita, hombre de Ley. Detengámonos es ese pasar de largo, un concepto que debe entrar hoy en nuestro corazón. Se trata de dos funcionarios que, coherentes de serlo, dijeron: “No me toca a mí socorrer al herido”. En cambio, quien no pasa de largo es el samaritano, que era un pecador, un excomulgado por el pueblo de Israel: el más pecador, tuvo compasión. Quizá era un comerciante que iba de viaje por negocios, pero non miró el reloj, no pensó en la sangre. Se acercó –bajó del asno–, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino. Se ensució las manos, se manchó la ropa. Luego lo cargó en su cabalgadura, lo llevó a una posada, todo lleno de sangre –así debió llegar–, y cuidó de él. No dijo: “Bueno, yo lo dejo aquí, llamad al médico y que venga. Yo me voy, ya he hecho mi parte”. No. Cuidó de él, como diciendo: “Ahora tú eres mío, no por posesión, sino para servirte”. No era un funcionario, era un hombre con corazón, un hombre con el corazón abierto.

El posadero quedaría sorprendido al ver a un extranjero, un pagano que no era del pueblo de Israel, que se detenía a socorrer al hombre, pagando dos denarios y prometiendo saldar los posibles gastos a su vuelta. La duda de no recibir lo debido se insinuó en el posadero, la duda de uno que ve un buen ejemplo, de uno abierto a las sorpresas de Dios, como el samaritano. Ninguno de los dos era funcionario. ¿Tú eres cristiano? ¿Tú eres cristiana? “Sí, sí, sí, voy los domingos a Misa y procuro hacer lo correcto… menos murmurar, porque siempre me gusta el chismorreo, pero el resto lo hago bien”. Pero, ¿estás abierto a las sorpresas de Dios o eres un cristiano funcionario, cerrado? “Yo hago esto, voy a Misa el domingo, recibo la comunión, la confesión una vez al año, esto, esto… Estoy en orden”. Esos son los cristianos funcionarios, los que no están abiertos a las sorpresas de Dios, los que saben tanto de Dios, pero no encuentran a Dios. Los que nunca se asombran ante un testimonio. Es más, son incapaces de dar testimonio.

Animo a todos, laicos y pastores, a preguntarnos si somos cristianos abiertos a lo que el Señor nos da cada día, a las sorpresas de Dios que tantas veces, como este samaritano, nos ponen en dificultad, o bien si somos cristianos funcionarios, haciendo lo que debemos, sintiéndonos bien, pero quedándonos encerrados en las propias reglas. Algunos teólogos antiguos decían que en este pasaje se encierra todo el Evangelio. Cada uno de nosotros es el hombre herido, y el samaritano es Jesús. Y nos ha curado las heridas. Se ha hecho cercano. Ha cuidado de nosotros. Ha pagado por nosotros. Y ha dicho a su Iglesia: “Si necesita algo más, págalo tú, que yo volveré y pagaré”. Pensarlo bien: en este texto está todo el Evangelio. Queridos hermanos y hermanas, nada de funcionarios. Hay que ser cristianos en serio, cristianos que no temen mancharse las manos, la ropa, cuando se hacen cercanos, cristianos abiertos a las sorpresas, cristianos que, como Jesús, pagan por los demás.

 

 

Sínodo: Discurso del Papa a los jóvenes (Texto completo)

7.000 jóvenes participaron en el evento

octubre 08, 2018 19:00RedacciónEl Sínodo de los Obispos

(ZENIT – 8 octubre 2018).- Esta tarde, a las 17:00, en el Aula Pablo VI, en presencia del Santo Padre Francisco, ha tenido lugar el evento especial “Nosotros por. Únicos, solidarios, creativos”, en el contexto de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional (3-28 de octubre de 2018).
Durante el encuentro, animado por testimonios y momentos artísticos y musicales, en respuesta a las preguntas de algunos jóvenes, el Papa ha pronunciado el discurso que publicamos a continuación:

Discurso del Santo Padre

Aquí están las preguntas escritas… Las respuestas os las darán los Padres sinodales ¡Porque si yo diera las respuestas aquí, anularía el Sínodo! Las respuestas deben provenir de todos, de nuestra reflexión, de nuestra discusión y, sobre todo, deben ser respuestas dadas sin temor.
Sólo me limitaré, con respecto a todas estas preguntas, a decir algo que pueda servir, algún principio.

A vosotros jóvenes,  que habéis hablado, que habéis dado vuestro testimonio, que habéis recorrido un camino, os digo: Esta es la primera respuesta. Haced vuestro camino. Sed jóvenes en camino, mirando al horizonte, no al espejo. Siempre mirando hacia adelante, en camino, y no sentados en el sofá. Tantas veces tengo que decir esto: un joven, un chico, una chica, que está en el sofá, termina jubilándose  a los  24 años: ¡es feo, esto! Y luego, lo  habéis dicho bien: lo que hace que me encuentro conmigo mismo no es el espejo, el mirar como soy. Encontrarme es hacer, ir en busca del bien, de la verdad, de  la belleza. Allí me encontraré.

Luego, en esta línea, otra palabra que me llamó la atención es la última. Ha sido fuerte la última,  pero es verdad… ¿Quién la hizo? … Tú. Era fuerte: la coherencia. La coherencia de vida. Recorro un camino, pero con coherencia de vida. Y cuando vosotros veis una Iglesia incoherente, una Iglesia que te lee las Bienaventuranzas y luego cae en el clericalismo más principesco y escandaloso, entiendo, entiendo… Si eres cristiano, toma las Bienaventuranzas y ponlas en práctica. Y si eres un hombre o una mujer que dio su vida, la has consagrado. Si eres sacerdote,- incluso un sacerdote que baila [se refiere a un testimonio]- si eres sacerdote y quieres vivir como cristiano, sigue el camino de las Bienaventuranzas. No el camino de la mundanidad, el camino del clericalismo, que es una de las perversiones más feas de la Iglesia. Coherencia de vida. Pero vosotros también [se dirige a los jóvenes], debéis ser coherentes en vuestro camino y preguntaros: “¿Soy coherente en mi vida?”. Este es un segundo principio.

También está  el problema de las desigualdades.  Se pierde el significado verdadero del poder, -esto vale para la pregunta sobre la política-  se pierde lo que Jesús nos dijo, que el poder es servicio: el verdadero poder es servir. De lo contrario, es egoísmo, es rebajar al otro, no dejar que crezca, es dominando, haciendo esclavos, no personas maduras. El poder es hacer que las personas crezcan, para convertirse en servidores de la gente. Este es el principio: tanto para la política como para la coherencia de vuestras preguntas.

Después,  más preguntas… Os diré algo. Por favor, vosotros, jóvenes, chicos y chicas, ¡no tenéis precio! ¡No sois piezas de  subasta! Por favor, no os dejéis comprar, no os dejéis seducir, no os dejéis esclavizar por  las colonizaciones ideológicas que nos meten ideas en la cabeza y al final nos volvemos esclavos, dependientes, fracasados en la vida. Vosotros no tenéis precio: debéis repetíroslo siempre: no estoy en una subasta, no tengo precio. ¡Soy libre, soy libre! Enamoraos de esta libertad, que es la que ofrece Jesús.
Luego hay dos cosas, -y me gustaría terminar con esto-, entre las ideas de las que habéis hablado y a las que los Padres sinodales responderán dialogando con vuestras preguntas. La primera es sobre el uso de la web. Es cierto: la interconexión con lo digital es inmediata, efectiva y rápida. Pero si te acostumbras a esto, terminarás, y –lo que voy a decir es real- terminarás como una familia donde, en la mesa, en el almuerzo o la cena, todos están con el teléfono y hablan con otras personas, o se comunican por teléfono. Sin una relación concreta, real, sin concreción. Cada camino que haréis, para ser confiable, debe ser concreto, como las experiencias, las tantas experiencias de las que habéis hablado. Ninguno de los testimonios habéis dado hoy  ha sido “líquido”: todos fueron concretos. La concreción. La concreción es la garantía para avanzar. Si los medios de comunicación, si el uso de la web os saca de concreción, os vuelve “líquidos”, córtalo. Córtalo. Porque si no hay concreción no habrá futuro para vosotros. Esto es seguro, es una regla de la carretera y del camino.

Y luego, esta concreción también en la acogida. Muchos de vuestros ejemplos, que habéis presentado hoy, tratan de la acogida. Michel hizo esta pregunta: “¿Cómo superar la mentalidad cada vez más extendida que ve en el extraño, en lo diferente, en el migrante, un peligro, el mal, el enemigo que hay que expulsar?”. Esta es la mentalidad de la explotación de la gente, de hacer  esclavos a los más débiles. No se cierran solo las puertas, se cierran las manos. Y hoy los populismos, que no tienen nada que ver con lo que es popular, están un poco de moda. ¡Popular es la cultura de la gente, la cultura de cada uno de sus pueblos que se expresa en el arte, se expresa en la cultura, se expresa en la ciencia de la gente, se expresa en la fiesta! Cada pueblo celebra las fiestas a su manera. Esto es popular. Pero el populismo es todo lo contrario: es el cierre de esto en un modelo. Estamos cerrados, estamos solo nosotros. Y cuando estamos cerrados, no podemos avanzar. Tened cuidado Es la mentalidad que Michel ha dicho: “¿Cómo superar la mentalidad cada vez más extendida que ve en el extraño, en lo diferente, en el migrante, un peligro, el mal, el enemigo que hay que expulsar?”. La superamos con el abrazo, con la bienvenida, con el diálogo, con el amor, que es la palabra que abre todas las puertas.

Y al final, -he hablado de concreción- cada uno de vosotros quiere hacer un camino en la vida, concreto, un camino que dé frutos. Gracias a ti [Giovanni Caccamo] por la foto con tu abuelo: quizás fue esa fotografía, el mejor mensaje de esta tarde. Hablad con los ancianos, hablad con los abuelos: son las raíces, las raíces de vuestra concreción, las raíces del vuestro crecer, florecer y dar frutos. Recordad: si el árbol está solo, no dará frutos. Todo lo que el árbol tiene de flor, proviene de lo que está enterrado. Esta expresión es de un poeta, no es mía. Pero es la verdad. Aferraos a las raíces, pero no os quedéis allí. Tomad las raíces y haced que avancen para que den fruto, y vosotros os convertiréis también en raíces para los demás. No te olvides de la fotografía, la del abuelo. Hablad con los abuelos, hablad con los ancianos y esto os hará felices.

Muchas gracias Estas son orientaciones. Las respuestas, ¡a ellos! [señala a los Padres sinodales] ¡Gracias, gracias!

 

 

El Papa nombra a Ascensión Romero consultora del Dicasterio para los Laicos la Familia y la Vida

Del Camino Neocatecumenal

octubre 08, 2018 17:39RedacciónMovimientos eclesiales

(ZENIT – 8 octubre 2018).- Según ha comunicado la Oficina de Prensa del Vaticano este sábado 6 de octubre, el Papa Francisco ha nombrado consultora del Dicasterio para los Laicos la Familia y la Vida a María Ascensión Romero Antón, miembro del equipo internacional responsable del Camino Neocatecumenal.

María Ascensión Romero Antón se incorporó al equipo internacional del Camino Neocatecumenal en enero de 2018, tras la muerte de la co-iniciadora del Camino, Carmen Hernández, y después de que lo solicitase el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida de la Santa Sede, como establecen los Estatutos del Camino

El iniciador y responsable del equipo, Kiko Argüello, el presbítero del mismo, el P. Mario Pezzi, y María Ascensión Romero, agradecen al Santo Padre este honor y le manifiestan una vez más su cercanía y comunión.

Mª Ascensión Romero

Nació el 27 de mayo de 1960 en Tudela, Navarra (España). Es la tercera de cuatro hermanos y estudió en el colegio de la Compañía de María (el mismo en el que se formó Carmen Hernández).

Más adelante se trasladó a Soria para estudiar Magisterio y allí, a los 19 años, conoció el Camino Neocatecumenal. Al concluir la universidad regresó a Tudela y se incorporó a la primera comunidad neocatecumenal en la parroquia de San Jorge.

En 1983 aprobó las oposiciones de Magisterio en Madrid y se trasladó allí para trabajar como maestra en varios colegios de la capital durante nueve años, incorporándose a una comunidad de la parroquia madrileña de Santa Catalina de Siena. En 1987 sintió la llamada a la evangelización, algo que confirma en agosto de 1989 al término de la Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela, con san Juan Pablo II, en el encuentro vocacional que el Camino Neocatecumenal celebró en Zaragoza.

En 1992 fue enviada como itinerante a la ex Unión Soviética, donde ha permanecido 25 años en lugares como Bielorrusia, Kazajistán y Rusia. En 2002, junto al resto de su comunidad, concluyó el itinerario neocatecumenal y renovó solemnemente las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual en la Catedral de La Almudena, presidida por el entonces Arzobispo de Madrid, el Cardenal Rouco Varela.

 

 

EN BETANIA

— Los quehaceres de la vida corriente, medio y ocasión para encontrar a Dios.

— Unidad de vida.

— Solo una cosa es necesaria, la santidad personal.

I. Refiere San Lucas en su Evangelio que Jesús marchaba hacia Jerusalén, y unos pocos kilómetros antes de llegar a la ciudad entró a descansar en casa de unos amigos en la pequeña localidad de Betania1. Son tres hermanos –Lázaro, Marta y María– a los que Jesús mostró un particular aprecio, como podemos leer en otros lugares del Evangelio2. El Maestro se siente bien en aquel hogar, rodeado de amigos. Marta se dispuso a dar algún refrigerio a Jesús y a sus acompañantes, cansados después de una larga andadura por caminos duros y polvorientos. Por eso, se afanaba en los múltiples quehaceres de la casa. Su hermana María, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras.

Durante mucho tiempo se ha considerado a Marta como figura e imagen de la vida activa, mientras que María ha sido el símbolo de la contemplativa. Sin embargo, para la mayoría de los cristianos que han de santificarse en medio de las tareas seculares, no pueden considerarse como dos modos contrapuestos de vivir el cristianismo. En primer lugar, porque no tendría sentido una vida de trabajo, metida en los negocios, en el estudio, o preocupada de los problemas del hogar, que se olvide de Dios; por otro, porque habría serios motivos para dudar de la sinceridad de una vida de oración que no se manifestara en una caridad más fina, en un trabajo mejor realizado, en una amistad leal. El trabajo, el estudio, los problemas que se presentan en una vida normal, lejos de ser obstáculos, han de ser medio y ocasión de un trato afectuoso con Nuestro Señor3. «En esta tierra, la contemplación de las realidades sobrenaturales, la acción de la gracia en nuestras almas, el amor al prójimo como fruto sabroso del amor a Dios, suponen ya un anticipo del Cielo, una incoación destinada a crecer día a día. No soportamos los cristianos una doble vida: mantenemos una unidad de vida, sencilla y fuerte en la que se fundan y compenetran todas nuestras acciones (...). Seamos almas contemplativas, con un diálogo constante, tratando al Señor a todas horas; desde el primer pensamiento del día al último de la noche, poniendo de continuo nuestro corazón en Jesucristo Señor Nuestro, llegando a Él por Nuestra Madre Santa María y, por Él, al Padre y al Espíritu Santo»4.

El quehacer profesional, las dificultades corrientes que lleva consigo toda existencia, las ilusiones nobles, las preocupaciones... han de alimentar nuestra conversación diaria con Jesús. Si no fuera así, ¿de qué hablaríamos con Él? Aquellos amigos de Betania, como también hacían los Apóstoles, le contaban al Maestro las pequeñas incidencias de su vivir diario, le preguntaban lo que no entendían. Alguno de estos diálogos de Jesús con sus más íntimos ha quedado plasmado en el Evangelio: Maestro -le dicen los Apóstoles en una ocasión-, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido porque no es de nuestro grupo... Otras veces le confiesan sencillamente sus inquietudes: Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué será de nosotros?... Su vida misma era el tema de conversación con Jesús. Así hemos de hacer nosotros.

A la vez, la oración ha de enriquecer todas las circunstancias por las que hemos de pasar. Cerca de Jesús aprenderemos a ser mejores amigos de nuestros amigos, a vivir con plenitud la justicia y la lealtad en la tarea profesional, a ser más humanos, a permanecer abiertos y disponibles para atender las necesidades de otros.

II. Es muy posible que Marta, ante la urgencia y el aumento del trabajo doméstico, prestara mayor atención y estuviera más preocupada de sus quehaceres que del Señor mismo. Además, parece como si María, sentada a los pies de Jesús, le quitara la paz. Por eso, poniéndose delante dijo: Señor, ¿nada te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo de la casa? Dile, pues, que me ayude. Podemos imaginar fácilmente al Maestro dirigiéndole esta afectuosa reconvención: Marta, Marta, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas. En verdad una sola cosa es necesaria. Solo una es necesaria: el amor a Dios, la santidad personal. Cuando Cristo es el objetivo de nuestra vida las veinticuatro horas del día, trabajamos más y mejor. Este es el hilo fuerte –como en un collar de perlas finas– que une todas las obras del día; así evitamos la doble vida: una para Dios y otra dedicada a las tareas en medio del mundo: a los negocios, a la política, al descanso...

En la existencia del cristiano, enseña el Papa Juan Pablo II, «no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida espiritual, con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida secular, es decir, la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del compromiso político y de la cultura. El sarmiento arraigado en la vid que es Cristo, da fruto en cada sector de su actividad y de su existencia. En efecto, todos los distintos campos de la vida laical entran en el designio de Dios, que los quiere como el lugar histórico del revelarse y realizarse de la caridad de Jesucristo para gloria del Padre y servicio a los hermanos. Toda actividad, toda situación, todo esfuerzo concreto –como por ejemplo, la competencia profesional y la solidaridad en el trabajo, el amor y la entrega a la familia y a la educación de los hijos, el servicio social y político, la propuesta de la verdad en el ámbito de la cultura– son ocasiones providenciales para “un ejercicio continuo de la fe, de la esperanza y de la caridad” (Apostolicam actuositatem, 4)»5.

El acontecer diario, la intensidad del trabajo, el cansancio, las relaciones con los demás, son circunstancias que se presentan para ejercitar no solo las virtudes humanas, sino también las sobrenaturales. A Jesús le tenemos muy cerca de nosotros, como Marta. Nos acompaña en el hogar, en la oficina, en el laboratorio, cuando vamos por la calle. No dejemos de referir a Él todo lo que sucede a lo largo de la jornada. Porque entonces, metidos de lleno en los diferentes quehaceres que nos ocupan durante todo el día, sabremos decir, con palabras de un Salmo que hoy se reza en la Liturgia de las Horas: ¡Cuánto amo tu voluntad!: todo el día la estoy meditando; tu mandato me hace más sabio que mis enemigos, siempre me acompaña; soy más docto que todos mis maestros porque medito tus preceptos6.

III. Solo una cosa es necesaria: la amistad creciente con el Señor. «Este debe ser el objetivo y el designio constante de nuestro corazón... Todo lo que le aparte de esto, por grande que pueda parecernos, ha de tener un lugar secundario o, por mejor decir, el último de todos. Inclusive debemos considerarlo como un daño positivo»7, un gran mal. El mayor bien que podemos prestar a la familia, al trabajo, a nuestros amigos..., a la sociedad, es el cuidado de esos medios que nos unen al Señor: la presencia de Dios durante el día, el empeño en la oración diaria, la Confesión frecuente llena de contrición... El mayor mal, el descuido de estos medios que nos acercan a Jesús. Esto puede suceder por desorden, por tibieza, incluso por una aparente eficacia mayor en otras actividades que pueden presentarse como más urgentes o importantes. San Ignacio de Antioquía escribía a San Policarpo que hemos de desear esta amistad con Dios «de la misma forma que el piloto anhela vientos favorables y el marinero sorprendido por la tempestad suspira por el puerto»8.

El trato sincero con el Señor enriquece todas las demás actividades, de la misma manera que la pobreza interior se refleja también en todo aquello que realizamos. Cuando veamos que la multiplicidad de quehaceres tiende a ahogar estos tiempos que dedicamos especialmente al Señor, hemos de oír en la intimidad de nuestra alma que, como a Marta, el Señor nos dice: una sola cosa es necesaria. La búsqueda de la santidad es lo primero que se debe intentar en esta vida, lo que ha de estar siempre en primer lugar. Buscad, pues, primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura9, anunció en otra ocasión el Maestro.

«Agradece al Señor el enorme bien que te ha otorgado, al hacerte comprender que “solo una cosa es necesaria”. —Y, junto a la gratitud, que no falte a diario tu súplica, por los que aun no le conocen o no le han entendido»10. ¡Qué alegría tan grande poder tener siempre presente que el gran objetivo de nuestra vida es crecer en amor a Jesucristo! ¡Qué gozo poder comunicarlo a muchos! Pidamos a Nuestra Señora que no perdamos nunca de vista al Señor mientras procuramos llevar a cabo con perfección, acabadamente, nuestras tareas profesionales.

1 Lc 10, 38-42. — 2 Cfr. Jn 11, 1-45; 12, 1-9. — 3 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, in loc. — 4 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 126. — 5 Juan Pablo II, Exhort. Apost. Christifideles laici, 30-XII-1988, 59. — 6 Liturgia de las Horas, Hora intermedia. Sal 119, 97-99. — 7 Casiano, Colaciones, 1. — 8 San Ignacio de Antioquía, Epístola a San Policarpo. — 9 Mt 6, 33. — 10 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 454.

 

 

“Un rato de meditación diaria”

Si eres tenaz para asistir a diario a unas clases, sólo porque allí adquieres unos conocimientos... muy limitados, ¿cómo no tienes constancia para frecuentar al Maestro, siempre deseoso de enseñarte la ciencia de la vida interior, de sabor y contenido eternos? (Surco, 663)

¿Qué vale el hombre o el galardón más grande de la tierra, comparado con Jesucristo, que está siempre esperándote? (Surco, 664)
Un rato de meditación diaria –unión de amistad con Dios– es cosa propia de personas que saben aprovechar rectamente su vida; de cristianos conscientes, que obran en consecuencia. (Surco, 665)
Los enamorados no saben decirse adiós: se acompañan siempre.
–Tú y yo, ¿amamos así al Señor? (Surco, 666)
¿No observas cómo muchos de tus compañeros saben demostrar gran delicadeza y sensibilidad, en su trato con las personas que aman: su novia, su mujer, sus hijos, su familia...?
–Diles –¡y exígete tú mismo!– que el Señor no merece menos: ¡que le traten así! Y aconséjales, además, que sigan con esa delicadeza y esa sensibilidad, pero vividas con El y por El, y alcanzarán una felicidad nunca soñada, también aquí en la tierra. (Surco, 676)

 

 

Trabajar la confianza (VI): Cada hijo es diferente

Breve vídeo y guía para profundizar en la comprensión de los hijos y aceptar la evolución de su carácter. Sexto vídeo de la serie “Trabajar la confianza”.​

Trabajar la confianza27/09/2018

Es normal que los padres tengan una idea preconcebida sobre sus hijos, en la que se pone de relieve los sueños sobre quiénes serán y cómo se desarrollarán. Sin embargo, a medida que los hijos van creciendo, muchos se sorprenden al darse cuenta de que cada hijo es diferente y al comprobar que esa idea que tenían sobre ellos no encaja del todo con la realidad.

Cuanto antes se den cuenta los padres de que son ellos quienes han de ajustarse y responder, en vez de dictaminar el camino que los hijos han de seguir, menos quebraderos de cabeza tendrán al educar a sus hijos.

En este sentido, es mejor aproximarse a la tarea de los padres con una mente abierta: aunque los padres necesitan dirigir el rumbo en ocasiones, también han de estar preparados para aprender de cada hijo. A veces, la opción más sencilla ante una situación no es la mejor para un hijo en concreto. Por eso, un aspecto importante en la educación es la capacidad de responder a las necesidades personales de cada hijo, ya que lo que cada uno requiere es distinto.

A continuación, se presentan algunas preguntas que pueden ayudar a aprovechar este vídeo, al verlo con amigos, en el colegio o la parroquia.

Preguntas para el diálogo:

  • ¿Cómo se forman las preconcepciones que los padres tienen de sus hijos?
  • ¿Dialogas con tu marido/mujer sobre cómo educaréis a vuestros hijos? ¿Cuáles son los momentos clave en la educación de los hijos en los que los padres han de aprender a escuchar?
  • ¿Impulsa el Sistema educativo del país el crecimiento de cada niño como persona? Si no, ¿qué se puede hacer para impulsar este aspecto? ¿Qué iniciativas pueden poner en marcha los padres para estimular ese desarrollo?
  • ¿Piensas que es valioso conocer el tipo de personalidad de cada hijo para animarle a desarrollar sus potencias al máximo? ¿Cómo pueden ayudar los padres a sus hijos para crecer en conocimiento propio y autoestima?
  • ¿Cómo se alcanza el equilibrio entre exigir a tu hijo y permitirle escoger lo que desea?
  • ¿Qué puede ayudar a los padres a ser más amigos de sus hijos y convertirse en modelos de conducta para ellos?

Propuestas para la acción

  • ¿Eres capaz de describir la personalidad, talentos, posibilidades, defectos de carácter de cada uno de tus hijos?
  • ¿Cuáles son tus sueños para cada hijo? ¿Están en consonancia con lo que vosotros (como pareja) percibís? ¿Qué necesita cada uno para crecer y mejorar? ¿Qué puedes hacer por cada uno de tus hijos dentro de los límites de vuestras posibilidades (tiempo, dinero, experiencia, etc.)?
  • ¿Dedicamos tiempo como pareja a reflexionar sobre cómo es cada hijo y el modo de orientarles? ¿Dedico tiempo a estar juntos en familia y también a cada uno de mis hijos?
  • ¿En qué programas de desarrollo de la familia y del matrimonio podéis participar para aprender a ser mejores padres para individualizar la educación de cada hijo?

Meditar con la Sagrada Escritura y con el Catecismo de la Iglesia Católica

  • “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerzadominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Génesis 1: 26-27)
  • “Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones.” (Jeremías 1: 4-5)
  • “Y viniendo a El como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 2:4-5).
  • Aquí es donde se ejercita de manera privilegiada el sacerdocio bautismal del padre de familia, de la madre, de los hijos, de todos los miembros de la familia, "en la recepción de los sacramentos, en la oración y en la acción de gracias, con el testimonio de una vida santa, con la renuncia y el amor que se traduce en obras" (LG 10). El hogar es así la primera escuela de vida cristiana y "escuela del más rico humanismo" (GS 52,1). Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de la propia vida. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1657).

Meditar con el Papa Francisco

  • “Los niños conocen nuestras alegrías, nuestras penas y preocupaciones. Se las arreglan para captar todo, se dan cuenta de todo y, dado que son muy, muy, intuitivos, sacan sus conclusiones y sus enseñanzas. Saben cuando hacemos trampas y cuando no. Lo saben. Son muy listos. Por lo tanto, una de las primeras cosas que diría es: cuidad de ellos, cuidad de su corazón, de su alegría y de su esperanza.” Visita pastoral a Milán, 25 marzo 2017.
  • “Cuando los padres me dicen que pierden la paciencia con sus hijos siempre les pregunto: ¿Cuántos son? — Tres, cuatro, me dicen. Y después les hago una segunda pregunta: ¿Tu, juegas con tus hijos?... ¿Juegas? y no saben qué decir. Los padres en esta época no pueden, o han perdido la costumbre de jugar con sus hijos, de “perder el tiempo” con sus hijos. Un papá una vez me dijo: “Padre, cuando me voy a trabajar todavía están en la cama, y cuando vuelvo tarde por la noche ya están en la cama. Los veo sólo en días de fiesta”. Está muy mal. Esta vida nos quita la humanidad. Pero recordad esto: jugar con los niños, “perder el tiempo” con los hijos también es transmitir la fe. Es la gratuidad, la gratuidad de Dios.” Visita pastoral a Milán, 25 marzo 2017.
  • “Los hijos son un don, son un regalo, ¿habéis entendido? Los hijos son un don. Cada uno es único e irrepetible y, al mismo tiempo, está inconfundiblemente unido a sus raíces. De hecho, ser hijo e hija, según el designio de Dios, significa llevar en sí la memoria y la esperanza de un amor que se ha realizado precisamente dando la vida a otro ser humano, original y nuevo. Y para los padres cada hijo es él mismo, es diferente, es diverso.” Audiencia general, 11 febrero 2015.
  • “A mí me gusta mucho esto de soñar en una familia. Toda mamá y todo papá soñó a su hijo durante nueve meses ¿es verdad o no? [Sí] Soñar cómo será el hijo. No es posible una familia sin soñar. Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar los chicos no crecen, el amor no crece, la vida se debilita y se apaga. Por eso les recomiendo que a la noche, cuando hacen el examen de conciencia, se hagan también esta pregunta: ¿Hoy soñé con el futuro de mis hijos? ¿hoy soñé con el amor de mi esposo, de mi esposa? ¿hoy soñé con mis padres, mis abuelos que llevaron la historia hasta mí. ¡Es tan importante soñar! Primero de todo soñar en una familia. No pierdan esta capacidad de soñar.” Encuentro con las familias, Filipinas, 16 enero 2015.

Meditar con San Josemaría

  • “Los padres son los principales educadores de sus hijos, tanto en lo humano como en lo sobrenatural, y han de sentir la responsabilidad de esa misión, que exige de ellos comprensión, prudencia, saber enseñar y, sobre todo, saber querer; y poner empeño en dar buen ejemplo. No es camino acertado, para la educación, la imposición autoritaria y violenta. El ideal de los padres se concreta más bien en llegar a ser amigos de sus hijos: amigos a los que se confían las inquietudes, con quienes se consultan los problemas, de los que se espera una ayuda eficaz y amable.
  • “Todos también, al correr de los años, hemos comprendido que nuestros padres tenían razón en tantas cosas, que eran fruto de su experiencia y de su cariño. Por eso corresponde en primer término a los padres —que ya han pasado por ese trance— facilitar el entendimiento, con flexibilidad, con espíritu jovial, evitando con amor inteligente esos posibles conflictos. Es necesario que los padres encuentren tiempo para estar con sus hijos y hablar con ellos. Los hijos son lo más importante: más importante que los negocios, que el trabajo, que el descanso.
    En esas conversaciones conviene escucharles con atención, esforzarse por comprenderlos, saber reconocer la parte de verdad —o la verdad entera— que pueda haber en algunas de sus rebeldías. Y, al mismo tiempo, ayudarles a encauzar rectamente sus afanes e ilusiones, enseñarles a considerar las cosas y a razonar; no imponerles una conducta, sino mostrarles los motivos, sobrenaturales y humanos, que la aconsejan. En una palabra, respetar su libertad, ya que no hay verdadera educación sin responsabilidad personal, ni responsabilidad sin libertad.”(Es Cristo que pasa, 27)
  • Aconsejo siempre a los padres que procuren hacerse amigos de sus hijos. Se puede armonizar perfectamente la autoridad paterna, que la misma educación requiere, con un sentimiento de amistad, que exige ponerse de alguna manera al mismo nivel de los hijos. Los chicos —aun los que parecen más díscolos y despegados— desean siempre ese acercamiento, esa fraternidad con sus padres. La clave suele estar en la confianza: que los padres sepan educar en un clima de familiaridad, que no den jamás la impresión de que desconfían, que den libertad y que enseñen a administrarla con responsabilidad personal.”(Conversaciones, 100)
  • Para mí, no existe ejemplo más claro de esa unión práctica de la justicia con la caridad, que el comportamiento de las madres. Aman con idéntico cariño a todos sus hijos, y precisamente ese amor les impulsa a tratarlos de modo distinto —con una justicia desigual—, ya que cada uno es diverso de los otros. Pues, también con nuestros semejantes, la caridad perfecciona y completa la justicia, porque nos mueve a conducirnos de manera desigual con los desiguales, adaptándonos a sus circunstancias concretas, con el fin de comunicar alegría al que está triste, ciencia al que carece de formación, afecto al que se siente solo... La justicia establece que se dé a cada uno lo suyo, que no es igual que dar a todos lo mismo. El igualitarismo utópico es fuente de las más grandes injusticias.
    Para actuar siempre así, como esas madres buenas, necesitamos olvidarnos de nosotros mismos, no aspirar a otro señorío que el de servir a los demás, como Jesucristo, que predicaba: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir. Eso requiere la entereza de someter la propia voluntad al modelo divino, trabajar por todos, luchar por la felicidad eterna y el bienestar de los demás. No conozco mejor camino para ser justo que el de una vida de entrega y de servicio. (Amigos de Dios, 173)

 

Uno de los nuestros: la Encarnación

La diferencia entre creer o no en Jesucristo no consiste solo en entender sus palabras, sino en reconocer su divinidad y su humanidad, encontrarse realmente con él y reconocerle como camino, verdad y vida nuestra.

La luz de la fe09/08/2018

Opus Dei - Uno de los nuestros: la Encarnación

Las naciones se alegran con sus héroes, y los pueblos rememoran sus éxitos, sean de la índole que sean: artísticos, bélicos o de cualquier género. Los mausoleos recuerdan a primeros ministros, reyes o ingeniosos descubridores, y las calles, avenidas y plazas llevan nombres de pintores, músicos, artistas...

Al echar una mirada a la historia, emergen entre sus sombras figuras luminosas que engrandecen el corazón humano. Hombres extraordinarios que supusieron, por ejemplo, un avance sin posibilidad de retroceso para la ciencia, como Copérnico o Newton; escrutadores de la conciencia que nos dejaron testimonios perennes de la profundidad del corazón humano, como Agustín de Hipona o Fiodor Dostoievski; o pensadores religiosos que profundizaron en la relación del hombre con Dios y con su entorno: la moral, el culto, la sociedad. También se encuentran figuras que han causado asombro y que fueron perseguidas por sus enseñanzas, como algunos profetas del Antiguo Testamento o incluso como Sócrates en la antigua Atenas. Sin embargo, la fe cristiana tiene la audacia de decir que su fundador es infinitamente más que un simple genio religioso: ¿cómo se comprende esto?

¿Por qué se hizo igual a Dios?

Cristo es infinitamente más que un simple genio religioso

Si queremos comprender la figura de Jesucristo, al menos tal y como Él se presentó, y tal y como lo entendemos los cristianos, en ningún caso puede ser interpretado solo como un genio religioso que, anclado en el pasado, continúa exhortando desde su cátedra de la historia sobre verdades universales, tales como el amor al prójimo o la misericordia con el débil. Cristo es algo más, alguien más, y para poder adentrarnos en ese misterio nos puede ayudar una historia concreta ocurrida hace menos de cien años, y cuyas protagonistas son dos mujeres: madre e hija.

Edith Stein fue una filósofa alemana judía de comienzos del siglo XX. De extraordinaria inteligencia, pronto colaborará en tareas universitarias y llegará a trabajar junto a uno de los filósofos más destacados del siglo: Edmund Husserl. Diversos acontecimientos de su vida, admirablemente narrados por ella misma[1], la condujeron primero a la fe cristiana, y después a la clausura en el Carmelo. Morirá en el campo de concentración de Auschwitz en agosto de 1942, dando su vida por el pueblo hebreo y por su fe cristiana.

El día antes de ingresar en el Carmelo fue a despedirse de su familia. Su madre era una mujer extraordinaria, judía de raza y religión, que con sorprendente fortaleza había sacado adelante el negocio maderero y la familia después de la prematura muerte de su marido. Ella nunca llegó a hacerse cristiana, como sí ocurriría con sus hijas Rosa y Edith. Sin embargo, aun no creyendo en Jesucristo, llegó a comprender la centralidad de su misterio y su inaudita pretensión.

«El 12 de octubre fue el último día que pasó en su casa, el día de su cumpleaños y, a la vez, la fiesta hebrea de los tabernáculos. Edith acompaña a su madre a la sinagoga. Fue un día nada fácil para las dos mujeres. "¿Por qué la has conocido [la fe cristiana]? No quiero decir nada contra Él. Habrá sido un hombre bueno. Pero ¿por qué se ha hecho Dios?" Su madre lloró»[2].

Habrá sido un hombre bueno, pero... ¿por qué se ha hecho Dios? Blasfemia o verdad absoluta: así se presentaba la figura de Jesús para la madre de Edith Stein. Si hubiera sido un hombre bueno, un sabio antiguo, un maestro de verdades universales... pero se ha hecho igual a Dios. Esta afirmación no puede ni debe dejar indiferente a nadie que se decida a acercarse, usando únicamente la razón, a la figura de Cristo. Pero, ¿cómo puede un hombre hacerse igual a Dios?

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre

Esta afirmación subraya la continuidad de todo el Nuevo Testamento. El evangelio de san Mateo abre sus páginas indicando, mediante la genealogía, el origen judío de Jesús, su nacimiento virginal y el cumplimiento en Él de todas las promesas: Él restaurará nuestra relación con Dios. Por El podremos dirigirnos a Dios con confianza. El evangelio de san Lucas también es explícito en este sentido, y reconoce no solo el origen judío de Jesús, sino su condición de hijo de Adán: Jesús se presenta así como salvador de todos los hombres. Esta es su pretensión, y esa es la grandeza que tenemos que comunicar a nuestros familiares, compañeros de trabajo y vecinos: Jesús es para todos, y tiene una respuesta personalísima para cada uno.

Por su parte, el evangelio de Marcos presenta ya en sus primeros versículos la revolución de la irrupción de Jesucristo en la historia. Ha llegado la buena noticia, que no solo es palabra (doctrina), sino también obras: curaciones y gestos, en definitiva, historia de Dios con los hombres y de los hombres con Dios. Finalmente, el evangelio de Juan es si cabe más claro en este desplegarse de la divinidad de Jesús en su humanidad, y da detalles de su origen eterno, así como de su encarnación en el tiempo.

su resurrección es la prueba más elocuente de su divinidad

Todos los evangelios concluyen de idéntica forma: narran la injusta muerte de Jesús mediante una dolorosa pasión y cruz, vivida con amor y espíritu de redención; nos cuentan de manera muy semejante los detalles más nimios de su sepultura, y presentan, de modos diversos, un hecho inaudito y jamás visto: su resurrección, la prueba más elocuente de su divinidad.

La conciencia cristiana cree, y así lo dicen explícitamente tanto los Evangelios como la Tradición de la Iglesia, que el cuerpo de Jesús no yace en el sepulcro, sino que resucitó a una vida nueva[3]. De ahí que el autor de la Carta a los Hebreos afirme con rotundidad que Jesús es «el mismo ayer, hoy y siempre»(Hb 13,8), porque Él vive para siempre y espera encontrarse con cada hombre hasta el final de los tiempos.

Los escritos de san Pablo, junto con otras cartas y el Apocalipsis, completan el Nuevo Testamento. Pablo no conoció los tiempos de Jesús por Galilea, ni tampoco estuvo en el Calvario o en el cenáculo después de su resurrección. Por eso, san Pablo es en cierta medida un modelo en el seguimiento de Jesús para todos aquellos que, como nosotros, no hemos caminado con Cristo por Galilea y Judea.

¿Quién es Jesús para San Pablo? ¿Qué supuso en su vida? La clave de toda la existencia de san Pablo es el encuentro con Cristo vivo; con él hay un antes ­­–Saulo– y un después –Pablo–. Encontrarse con Jesús es encontrarse con alguien vivo, no con un elenco de doctrina, un conjunto de normas morales o una ideología socio-política. No halló Pablo a un sabio religioso, sino que se encontró con aquel por quien todo lo estima basura (cfr. Flp 3,8), aquel que «me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gal 2,20), aquel que entrañablemente se quedó con nosotros para ser alimento de vida (cfr. 1 Cor 11,23-27).

La diferencia entre ser creyente o no en Jesucristo no consiste únicamente en entender cada una de sus palabras, sino en reconocer su divinidad y su humanidad, encontrarse realmente con él y reconocerle como camino, verdad y vida nuestra (cfr. Jn 14,6).

El centro de mi vida

«Lo normal ahora es tratar al Salvador del mundo de manera irreverente e irreal», predicaba el beato John Henry Newman, “como si fuera una idea o una visión; hablar de Él con tal estrechez y poco provecho como si solo supiéramos su nombre, aunque en la Escritura tenemos abundantes detalles de su estancia real entre nosotros, de sus gestos, palabras, hechos, donde fijar los ojos»[4]. El predicador llamaba la atención a sus oyentes del primer tercio del siglo XIX sobre algo que es particularmente actual: la consideración de un Cristo lejano, muerto, incluso para los propios cristianos. En el mejor de los casos, un conjunto de normas perennes.

Por eso, es lógico desear entender como cristianos, y ayudar a entender a los que no creen –pero quieren entender– la centralidad de Jesús en cada cabeza y corazón creyentes.

«Hasta que no captemos esto –concluía el beato Newman–, hasta que no nos dejemos de vagas afirmaciones acerca de su amor, de su disposición a recibir a los pecadores, a proporcionar arrepentimiento y ayuda espiritual, y cosas por el estilo, y empecemos a verlo a Él, en concreto, con sus palabras reales, las que constan en la Escritura, no habremos sacado del Evangelio el beneficio que nos ofrecen. Es más, quizá nuestra fe corra cierto peligro porque si el pensamiento de Cristo no es más que una creación de nuestra mente, es de temer que poco a poco esa fe vaya extinguiéndose, se pervierta o sea incompleta»[5].

Cristo presente para cada cristiano. Cristo vivo. En este mismo sentido se expresaba san Josemaría con palabras vibrantes al referirse a la formación de la gente joven: «Metamos a Cristo en nuestros corazones y en los corazones de los chicos. ¡Lástima!: frecuentan los sacramentos, llevan una conducta limpia, estudian, pero... la Fe muerta. Jesús –no lo dicen con la boca, lo dicen con la falta de vibración de su proceder–, Jesús vivió hace XX siglos... –¿Vivió? Iesus Christus heri, et hodie: ipse et in saecula; Jesucristo el mismo que ayer es hoy; y lo será por los siglos (Hebr. XIII,8). Jesucristo vive con carne como la mía, pero gloriosa; con corazón de carne como el mío. Scio enim quod Redemptor meus vivit, sé que mi Redentor vive (Iob XIX,25). Mi Redentor, mi Amigo, mi Padre, mi Rey, mi Dios, mi Amor ¡vive! Se preocupa de mí. Me quiere más que la bendita mujer –mi madre– que me trajo a este mundo (…)» .[6]

Cristo nació en Belén, se formó en Nazaret, predicó en Galilea y Judea, y vio la muerte en Jerusalén. Cristo resucitó de entre los muertos, y vive para siempre. Por eso los primeros cristianos cambiaron el día de culto al domingo, se distanciaron del templo y las costumbres judías que tanto amaban y empeñaron sus vidas hasta recibir, muchos de ellos, un fin violento y doloroso. Cristo estaba siempre con ellos, haciendo de su existencia una vida fundada en el amor.

Cristo presente en cada hombre

Elie Wiesel, premio Nobel de la Paz en 1986, fue confinado –cuando aún era adolescente– en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial. Allí vivió una experiencia que le marcó de por vida: un niño fue ahorcado en el campo. Mientras se debatía entre la vida y la muerte, una voz exclamó: ¿Dónde está Dios? Elie en ese momento escuchó dentro de sí: «¿Dónde está? Aquí está. ¡Ahorcado en este patíbulo!».

Dios está con cada alma que padece

Elie Wiesel no era católico ni cristiano. Sin embargo, supo escuchar dentro de sí la voz de Dios. Cuando hay inocencia de vida es posible entender la solidaridad de Dios con cada uno de los hombres. Quizá hoy y siempre exista la tendencia a culpar a Dios de nuestros males –¿por qué ha permitido que me suceda esto?–, pero almas inocentes han entendido que, de algún modo, Dios sufre con cada hombre. Dios está con cada alma que padece.

Los creyentes tenemos, además, el conocimiento de la palabra evangélica. En san Mateo encontramos cómo Jesús afirma expresamente aquello que Wiesel y tantos han intuido. Jesucristo se identifica con los sedientos y los hambrientos, con los peregrinos y los forasteros, con los que pasan dificultades (cfr. Mt 25). Afirma que cuando vestimos a un desnudo, a Él le vestimos; cuando alimentamos a un hambriento, a Él se lo hacemos; cuando damos de beber un solo vaso de agua al sediento, nos hacemos merecedores de la vida eterna, porque a Él mismo servimos.

Jesucristo permanece en la historia como verdadero Dios, pero también como verdadero hombre; no deja ni dejará nunca la humanidad que asumió en María. Por esa razón, Jesús permanece unido de manera misteriosa a sus hermanos los hombres, muy especialmente al que sufre en el cuerpo y en el alma.

De esta convicción nace y mana todo el espíritu de caridad que gustosamente intentan vivir los cristianos: reconocer en el otro a Cristo, y practicar con él la caridad como si del mismo Cristo se tratase. De esta certeza surge la preocupación de los creyentes por los más necesitados, que ocuparán siempre y necesariamente un lugar privilegiado en el corazón de la Iglesia.

María, Virgen y Madre

Íntimamente unido al misterio de Cristo –Dios y hombre– está el misterio de María –Virgen y Madre–. Quizá hoy es especialmente difícil entender a María, porque ella es definida por dos aspectos que actualmente se rechazan en muchos ambientes la virginidad y la maternidad.

La fe de los cristianos confiesa que santa María concibió a Jesús virginalmente. Evidentemente, se trata de una afirmación de fe que tiene fundamento en los textos evangélicos. San Mateo dice expresamente que la concepción de Jesús fue obra del Espíritu Santo en el seno de María; san Lucas afirma expresamente este misterio en la anunciación de Gabriel, y san Juan concluye que el Verbo se hizo carne no mediante la humana y normal generación. Por otra parte, la Iglesia ha sido constante en afirmar el nacimiento virginal de Jesús.

Finalmente, María es también madre, madre de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. La íntima unión de Jesús con cada hombre, así como el encargo explícito que hizo a su Madre desde la Cruz, vincula a la Virgen con todo creyente como madre. En trance de muerte, Jesús confía a su madre al apóstol Juan, y confía a Juan a su madre (cfr. Jn 19,26-27). De ese modo, como ha entendido la Iglesia, Jesús declaraba a María madre de todos los hombres, y confiaba a los hombres custodiar la figura central de María para alimentar la fe de los pueblos. La devoción a María no es opcional o accesoria, porque encontrarse con Jesús es recibirla como madre, y encontrarse con María es ser conducido una y otra vez a la misericordia entrañable del corazón de Jesús, porque «a Jesús siempre se va y se "vuelve" por María»[7].

Fulgencio Espa


Bibliografía

- Catecismo de la Iglesia Católica, 484-570, 720-726 y 963-975.

- Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 85-94.

- Tema 9. La Encarnación, en Resúmenes de Fe cristiana.

- Concilio Vaticano II, Const. Lumen Gentium, nn. 55-66.

- Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, (25-III-1987), n. 8.


- Benedicto XVI-Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret, La Esfera de los Libros, Madrid 2007, 23-30; 371-410 (Introducción y cap. 10).

- Newman J. H., Sermones Parroquiales/3, Encuentro, Madrid 2009.

- Santa Teresa Benedicta de la Cruz–Edith Stein, Estrellas amarillas, Editorial Espiritualidad, Madrid 1973.

- Bastero de Elizalde J.L., María, Madre del Redentor, 2ª ed., Eunsa, Pamplona 2004.

- Ocáriz F. – L.F. Mateo Seco – J.A. Riestra, El misterio de Jesucristo, 3ª ed., EUNSA, Pamplona 2004.

- Ponce Cuéllar M., María, Madre del redentor y Madre de la Iglesia, 2ª ed., Herder, Barcelona 2001.

[1] Cfr. Santa Teresa Benedicta de la Cruz - Edith Stein, Estrellas amarillas, Editorial Espiritualidad, Madrid 1973.

[2] Cfr. Biografía de Santa Teresa Benedicta de la Cruz–Edith Stein, redactada con motivo de su canonización el 11 de octubre de 1998, publicada en www.vatican.va.

[3] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 638 y ss.

[4] J. H. Newman, Sermones Parroquiales/3, Encuentro, Madrid 2009, p. 137.

[5]Íbid., p. 137. A continuación, añade: «Si contemplamos a Cristo como revelado en los evangelios –el Cristo que existe ahí, externo a nuestra imaginación– y vemos que es un ser que vive realmente, que pasó realmente por la tierra como cualquiera de nosotros, al final creeremos en Él con una convicción, una confianza y una integridad, tan indestructible como la creencia en nuestros propios sentidos. Para un cristiano, no es posible meditar en el Evangelio sin sentir, por encima de toda duda, que el sujeto de todo el Evangelio es Dios».

[6] San Josemaría, Instrucción 9-I-1935, n. 248, citado en Camino. Edición crítico-histórica, Rialp, Madrid 2002, p. 732.

[7] San Josemaría, Camino, n. 495.

 

 

EL HOMBRE , IMAGEN DE DIOS

1701. “Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación” (GS 22, 1). En Cristo, “imagen del Dios invisible” (Col 1,15; cf 2 Co 4, 4), el hombre ha sido creado “a imagen y semejanza” del Creador. En Cristo, redentor y salvador, la imagen divina alterada en el hombre por el primer pecado ha sido restaurada en su belleza original y ennoblecida con la gracia de Dios.

1702. La imagen divina está presente en todo hombre. Resplandece en la comunión de las personas a semejanza de la unión de las personas divinas entre sí (cf. Capítulo segundo).

1703. Dotada de un alma “espiritual e inmortal” (GS 14), la persona humana es la “única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma”(GS 24, 3). Desde su concepción está destinada a la bienaventuranza eterna.”

1704. La persona humana participa de la luz y la fuerza del Espíritu divino. Por la razón es capaz de comprender el orden de las cosas establecido por el Creador. Por su voluntad es capaz de dirigirse por sí misma a su bien verdadero. Encuentra su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien (cf GS 15, 2).

1705. En virtud de su alma y de sus potencias espirituales de entendimiento y de voluntad, el hombre está dotado de libertad, “signo eminente de la imagen divina” (GS 17).

1706. Mediante su razón, el hombre conoce la voz de Dios que le impulsa “a hacer el bien y a evitar el mal”(GS 16). Todo hombre debe seguir esta ley que resuena en la conciencia y que se realiza en el amor de Dios y del prójimo. El ejercicio de la vida moral proclama la dignidad de la persona humana.

1707. “El hombre, persuadido por el Maligno, abusó de su libertad, desde el comienzo de la historia”(GS 13, 1). Sucumbió a la tentación y cometió el mal. Conserva el deseo del bien, pero su naturaleza lleva la herida del pecado original. Ha quedado inclinado al mal y sujeto al error.

De ahí que el hombre esté dividido en su interior. Por esto, toda vida humana, singular o colectiva, aparece como una lucha, ciertamente dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. (GS 13, 2)

1708. Por su pasión, Cristo nos libró de Satán y del pecado. Nos mereció la vida nueva en el Espíritu Santo. Su gracia restaura en nosotros lo que el pecado había deteriorado.

1709. “El que cree en Cristo es hecho hijo de Dios. Esta adopción filial lo transforma dándole la posibilidad de seguir el ejemplo de Cristo. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el bien. En la unión con su Salvador, el discípulo alcanza la perfección de la caridad, la santidad. La vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna, en la gloria del cielo.

RESUMEN

1710. “Cristo manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación” (GS 22, 1).

1711. Dotada de alma espiritual, de entendimiento y de voluntad, la persona humana está desde su concepción ordenada a Dios y destinada a la bienaventuranza eterna.Camina hacia su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien. (cf GS 15, 2).

1712. La verdadera libertad es en el hombre el “signo eminente de la imagen divina” (GS 17).

1713. El hombre debe seguir la ley moral que le impulsa “a hacer el bien y a evitar el mal” (GS 16). Esta ley resuena en su conciencia.

1714. El hombre, herido en su naturaleza por el pecado original, está sujeto al error e inclinado al mal en el ejercicio de su libertad.

1715. El que cree en Cristo tiene la vida nueva en el Espíritu Santo. La vida moral, desarrollada y madurada en la gracia, alcanza su plenitud en la gloria del cielo.

 

 

¿Por qué seguir en la Iglesia a pesar de la tormenta? Ratzinger ya lo planteó y respondió en 1970

Escrito por religionenlibertad.com

Publicado: 09 Octubre 2018

https://www.almudi.org/images/Ratzinger9N.jpg

Un texto de sorprendente actualidad

Hace escasas fechas, George Weigel, biógrafo de San Juan Pablo II, se refería a 2018 como un ‘annus horribilis’ católico. El contexto es conocido: la renuncia en pleno del episcopado chileno, el caso del cardenal Theodore McCarrick, el informe del gran jurado de Pensilvania o el que empieza a conocerse en Alemania, el terremoto originado por el testimonio del arzobispo Carlo Maria Viganò y las enfrentadas reacciones subsiguientes, o el inicio inminente de un sínodo sobre los jóvenes cuyo punto de partida inquieta no menos al mismo Weigel que al arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput.

“Un acontecimiento de gran importancia ha comenzado: la Iglesia se apaga en las almas y se disgrega en las comunidades. Estas palabras parecen pensadas para describir el momento, pero son de 1970 y las pronunció en una conferencia, parafraseando a Romano Guardini (“Un acontecimiento de gran importancia ha comenzado: la Iglesia despierta en las almas”, había dicho en 1921), un reputado teólogo, perito en el reciente Concilio Vaticano II, llamado Joseph Ratzinger. Medio siglo después, ya como Papa, les haría eco su célebre afirmación de que “en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento”.

Las inquietudes del teólogo y pastor Ratzinger en 1970 se referían al “vacío desconcertante”, la “extraña situación de confusión” y la “disgregación” del postconcilio, acumulación de “muchos y opuestos motivos para no permanecer en la Iglesia”. La misma desazón que se apodera hoy de numerosos católicos ante el predominio mediático de todo cuanto pueda perjudicar a la Iglesia y la evidencia de que, por interesado y manipulador que pueda resultar ese predominio, responde a lo que el mismo Francisco ha reconocido como “atrocidades cometidas por personas consagradas”.

En ese sentido, la conferencia del obispo Ratzinger es un auténtico bálsamo para este annus horribilis, porque aporta criterios de fe y de razón para la esperanza y la fidelidad en medio de la tormenta. La pronunció el 11 de junio de 1970 en Múnich por invitación de la Katholischen Akademie de Baviera, y se recoge en un volumen compartido con Hans Urs von Balthasar precisamente para responder a la cuestión de por qué seguir siendo cristiano y miembro de la Iglesia en los momentos en los que la bate la tormenta.

El texto ha sido traducido y preparado por el sacerdote y teólogo Pablo Cervera para su inclusión en el tomo VIII/2 (La Iglesia, signo entre los pueblos, de aparición en enero de 2019) de las Obras Completas de Joseph Ratzinger.

Las causas de que alguien pueda pensar en abandonar la Iglesia

De la exposición que hace el futuro pontífice pueden deducirse algunas causas por las que la Iglesia ha llegado a una situación como la que él mismo describe.

La eficacia como criterio supremo

“La perspectiva contemporánea, afirma, ha determinado nuestra mirada sobre la Iglesia, de tal modo que hoy prácticamente sólo vemos la Iglesia desde el punto de vista de la eficacia, preocupados por descubrir qué es lo que podemos hacer con ella... Para nosotros hoy no es nada más que una organización que se puede transformar, y nuestro gran problema es el de determinar cuáles son los cambios que la harían «más eficaz» para los objetivos particulares que cada uno se propone".

Con este concepto, la conversión personal pasa a un segundo plano. El "núcleo central" de cualquier "reforma" en la Iglesia "es un proceso espiritual, totalmente cercano al cambio de vida y a la conversión, que entra de lleno en el corazón del fenómeno cristiano: solamente a través de la conversión se llega a ser cristianos; esto vale tanto para la vida particular de cada uno como para la historia de toda la Iglesia".

Obsesión por las estructuras

Como consecuencia de lo anterior, abandonado el "esfuerzo y el deseo de conversión", se espera la salvación "únicamente del cambio de los demás, de la transformación de las estructuras, de formas siempre nuevas de adaptación a los tiempos". Lo reformable son entonces solo "las realidades secundarias y menos importantes de la Iglesia. No es de extrañar, por tanto, que la misma Iglesia aparezca en definitiva como algo secundario".

La obsesión contra "las estructuras" se convierte así en "una sobrevaloración del elemento institucional de la Iglesia sin precedentes en su historia", de modo que "para muchos la Iglesia queda reducida a esa realidad institucional" y "la pregunta sobre la Iglesia se plantea en términos de organización".

Las interpretaciones sustituyen a la fe

Ratzinger alerta de que los aplausos a la Iglesia ante ciertos cambios provienen de "aquellos que no [tienen] ninguna intención de llegar a ser creyentes en el sentido de la tradición cristiana, pero [saludan] este «progreso» de la Iglesia como una confirmación de sus propias opciones y de los caminos recorridos por ellos".

Eso fuera de la Iglesia. Pero dentro sucede algo parecido, con la incertidumbre introducida por interpretaciones de la fe en las que "las verdades pierden sus propios contornos", con lo cual "los límites entre la interpretación y la negación de las verdades principales se hacen cada vez más difíciles de reconocer".

Ratzinger lo dice sin tapujos: "El derecho de ciudadanía que la incredulidad ha adquirido en la Iglesia vuelve la situación cada vez más insoportable tanto para unos como para otros".

Denigración de la Iglesia histórica

Cuando los católicos aceptan e incluso propagan la mayor parte del discurso anticatólico sobre el pasado de la Iglesia, siembran la semilla del abandono de la fe.

La Iglesia siempre se vio a sí misma como "el gran estandarte escatológico visible desde lejos que convocaba y reunía a los hombres. Según el concilio de 1870, ella era el signo esperado por el profeta Isaías (11,12), la señal que incluso desde lejos todos podían reconocer y que a todos indicaba claramente el camino a recorrer. Con su maravillosa propagación, su eminente santidad, su fecundidad para todo lo bueno y su profunda estabilidad, ella representaba el verdadero milagro del cristianismo, la mejor prueba de su credibilidad ante la historia".

Hoy, incluso desde dentro de la Iglesia se traslada la idea de que es "no una comunidad maravillosamente difundida, sino una asociación estancada...; no ya una profunda santidad, sino un conjunto de debilidades humanas, una historia vergonzosa y humillante, en la que no ha faltado ningún escándalo... de modo que quien pertenece a esa historia no puede hacer otra cosa que cubrirse vergonzosamente la cara... Así, la Iglesia no aparece ya como el signo que invita a la fe, sino precisamente como el obstáculo principal para su aceptación".

Razones para seguir en la Iglesia

“Ante la situación presente, ¿cómo se puede justificar la permanencia en la Iglesia?, se pregunta Ratzinger, como pueden estar preguntándose hoy miles de católicos: “Dicho en otros términos: la opción por la Iglesia, para que tenga sentido, ha de ser espiritual. Pero ¿en qué puede apoyarse una opción espiritual?” Igual que vale la pregunta, valen también las respuestas que proponía entonces el futuro Benedicto XVI.

Porque la Iglesia no es nuestra, sino “Suya”

"Permanezco en la Iglesia, explica, porque creo que hoy como ayer, e independientemente de nosotros, detrás de «nuestra Iglesia» vive «Su Iglesia», y que no puedo estar cerca de Él si no es permaneciendo en su Iglesia. Permanezco en la Iglesia porque, a pesar de todo, creo que no es en el fondo nuestra sino «Suya». Dicho en términos muy concretos: es la Iglesia la que, no obstante todas las debilidades humanas existentes en ella, nos da a Jesucristo; solamente por medio de ella puedo yo recibirlo como una realidad viva y poderosa, que me interpela aquí y ahora".

Por eso, "quien desea la presencia de Cristo en la humanidad, no la puede encontrar contra la Iglesia, sino solamente en ella".

Porque no se puede ser cristiano en solitario

"No se puede creer en solitario", dice el futuro Papa: "La fe sólo es posible en comunión con otros creyentes. La fe, por su misma naturaleza, es fuerza que une. Su verdadero modelo es la realidad de Pentecostés, el milagro de compresión que se establece entre las personas de procedencia y de historia diversas. Esta fe o es eclesial o no es tal fe".

Porque la fe no puede ser una elección personal

Esa eclesialidad es garantía contra el capricho y la volubilidad de la creencia puramente privada: "Además, así como no se puede creer en solitario, sino sólo en comunión con otros, tampoco se puede tener fe por iniciativa propia o invención, sino sólo si existe alguien que me comunica esta capacidad, que no está en mi poder, sino que me precede y me trasciende. Una fe que fuese fruto de mi invención sería un contrasentido".

Si fuese algo puramente personal, la fe "me podría decir y garantizar solamente lo que yo ya soy y sé, pero nunca podría superar los límites de mi yo. Por eso una Iglesia, una comunidad que se hiciese a sí misma, que estuviese fundada sólo sobre la propia gracia, sería un contrasentido. La fe exige una comunidad que tenga poder y sea superior a mí, y no una creación mía ni el instrumento de mis propios deseos".

"Todo esto se puede formular también desde un punto de vista más histórico", precisa Ratzinger, atendiendo a la condición divina de Jesús. Porque si Jesús no fue un ser superior al hombre, "yo me encontraría al arbitrio de mis reconstrucciones mentales y Él no sería nada más que un gran fundador, que se hace presente a través de un pensamiento renovado. Si en cambio Jesús es algo más, Él no depende de mis reconstrucciones mentales, sino que su poder es válido todavía hoy".

Porque el mundo sin Cristo sería peor

"¿Qué sería el mundo sin Cristo, sin un Dios que habla y se manifiesta, que conoce al hombre y a quien el hombre puede conocer?", se pregunta el que sería pocos años después arzobispo de Múnich: "La respuesta nos la dan clara y nítida quienes con tenacidad enconada tratan de construir efectivamente un mundo sin Dios", dice en clara referencia a los totalitarismos del siglo XX, erigidos con la finalidad expresa de prescindir de Él.

"Permanezco en la Iglesia, resuelve entonces, porque creo que la fe, realizable solamente en ella y nunca contra ella, es una verdadera necesidad para el hombre y para el mundo. Este vive de la fe aun allí donde no la comparte. De hecho, donde ya no hay Dios −y un Dios que calla no es Dios− no existe tampoco la verdad que es anterior al mundo y al hombre".

Porque solo la Iglesia salva al hombre, por la Cruz

"El mismo pensamiento puede ser expresado de otra manera: permanezco en la Iglesia porque solamente la fe de la Iglesia salva al hombre", afirma a continuación el teólogo de prestigio que era el interviniente. Hace un repaso de las erradas corrientes de pensamiento moderno (cita a Freud, Jung, Marcuse, Adorno, Habermas, Marx) que buscan la salvación del hombre: "El gran ideal de nuestra generación es una sociedad libre de la tiranía, del dolor y de la injusticia". Es "un impulso fundamentalmente cristiano, pero el pensar que a través de las reformas sociales y la eliminación del dominio y del ordenamiento jurídico se puede conseguir aquí y ahora un mundo libre de dolor, es una doctrina errónea, que desconoce profundamente la naturaleza humana".

En efecto, "se nos quiere hacer creer que se puede llegar a ser hombres sin el dominio de sí, sin la paciencia de la renuncia y la fatiga de la superación, que no es necesario el sacrificio de mantener los compromisos aceptados, ni el esfuerzo para sufrir con paciencia la tensión entre lo que se debería ser y lo que efectivamente se es". Pero "en realidad, el hombre no es salvado sino a través de la cruz y la aceptación de los propios sufrimientos y de los sufrimientos del mundo, que encuentran su sentido liberador en la pasión de Dios. Solamente así el hombre llegará a ser libre. Todas las demás ofertas a mejor precio están destinadas al fracaso".

Porque la verdad de la Iglesia no son solo sus debilidades

Estas verdades necesitan ser dichas, no escondidas, porque "la esperanza del cristianismo y la suerte de la fe dependen de algo muy simple: de su capacidad para decir la verdad. La suerte de la fe es la suerte de la verdad; esta puede ser oscurecida y pisoteada, pero jamás destruida".

Y la verdad es que la Iglesia no se reduce a sus debilidades, sino que, "junto a la historia de los escándalos, existe también la de la fe fuerte e intrépida, que ha dado sus frutos a través de todos los siglos en grandes figuras".

Porque necesitamos la belleza de la Iglesia

La belleza que ha aportado la Iglesia al mundo es uno de los grandes argumentos a su favor: "También la belleza surgida bajo el impulso de su mensaje, y que vemos plasmada aún hoy en incomparables obras de arte, se convierte para él en un testimonio de verdad: lo que se traduce en expresiones tan nobles no puede ser solamente tinieblas... La belleza es el resplandor de la verdad, ha afirmado Tomás de Aquino, y podríamos añadir que la ofensa a la belleza es la autoironía de la verdad perdida. Las expresiones en que la fe ha sabido darse a lo largo de la historia son testimonio y confirmación de su verdad".

Porque la Iglesia está llena de personas que lo merecen

Un argumento que valía hace medio siglo como hoy y siempre a lo largo de dos mil años: "Si se tienen los ojos abiertos, también hoy se pueden encontrar personas que son un testimonio viviente de la fuerza liberadora de la fe cristiana. Y no es una vergüenza ser y permanecer cristianos en virtud de estos hombres que, viviendo un cristianismo auténtico, nos lo hacen digno de fe y de amor".

Porque esos hombres son una prueba viviente de la presencia de Dios: "¿No figura acaso como una prueba relevante en favor del cristianismo el hecho de que haga más humanos a los hombres en el mismo momento en que los une a Dios? Este elemento subjetivo ¿no es también al mismo tiempo un dato objetivo del cual no hemos de avergonzarnos ante nadie?"

Porque amamos a la Iglesia

Es la razón fundamental porque la que seguimos en ella, y con la que concluye la conferencia de Joseph Ratzinger: la amamos, y por eso queremos limpiarla de nuestras propias miserias: "El amor no es estático ni acrítico. La única posibilidad de que disponemos para cambiar en sentido positivo a una persona es la de amarla, transformándola lentamente de lo que es en lo que puede ser. ¿Sucederá de distinto modo en la Iglesia?".

En resumen: "No valdría la pena permanecer en una Iglesia que, para ser acogedora y digna de ser habitada, tuviera necesidad de ser hecha por nosotros; sería un contrasentido. Permanecer en la Iglesia porque ella es en sí misma digna de permanecer en el mundo, digna de ser amada y transformada por el amor en lo que debe ser, es el camino que también hoy nos enseña la responsabilidad de la fe".

C.L., en religionenlibertad.com.

 

¿Un Sínodo contra “el pensamiento único sexual”?

Ernesto Juliá

“La crisis actual de la Iglesia es por un lado la manifestación de una crisis de identidad sexual, una rebelión ideológica contra el magisterio anclado a una perenne tradición moral; por otro lado, la incapacidad de ver el verdadero problema, es decir, la homosexualidad y los círculos homosexuales en el interior del clero. Más del 80% de los casos de abusos sexuales conocidos y cometidos por el clero, de hecho no son casos de pedofilia sino de pederastia. La convicción que toda forma de amor debe ser aceptada se ha convertido en un lugar común, a causa de haber alentado la prohibición de la anticoncepción, aunque sin cambiar las fórmulas dogmáticas. La verdadera esencia del Modernismo consiste en cambiar la teoría con la praxis, acostumbrando a las personas a los usos aceptados por la mayoría”.

El franciscano de la Inmaculada, Serafino M. Lanzetta, de la Facultad Teológica de Lugano, Suiza, expresa muy bien, y en pocas palabras, la situación de la Iglesia con la que se enfrenta el recién comenzado Sínodo de los Jóvenes: la batalla por imponer ese que podemos llamar  “pensamiento único sexual”, destrozando la grandeza, y la belleza, del amor  conyugal entre hombre y mujer, es patente; y es una traición a la Verdad de Cristo mirar a otro lado y olvidarse de la Moral Sexual que la Iglesia ha enseñado a lo largo de 2.000 años,  que siempre será nueva y verdadera, que comenzó erradicando la “fornicación” que, en aquel entonces venía a ser algo semejante al actual “todo vale” que promueve, entre otros grupos, la lgtb.

El Sínodo de los Jóvenes es un momento propicio para recordar a los jóvenes la grandeza y la belleza de esa Moral, y animarles a que se subleven contra esa “dictadura del pensamiento único sexual”, como han hecho tantos jóvenes antes que ellos.

Me vinieron enseguida a la cabeza varios novios a quienes acompañé en el proceso de preparación de su matrimonio. Ellos y ellas estaban bien decididos a vivir el matrimonio en fidelidad, “en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarla y respetarla todos los días de mi vida”. Todos llevaban algunos años de noviazgo, y todos llegaban vírgenes al matrimonio; ellos y ellas. Y todos se presentaron ante el Señor el día de su matrimonio con la disposición de abrirse a la vida, de acoger las criaturas que llegaran; bien conscientes de que esas criaturas serían hijos suyos e hijos de Dios.

Ha comenzado ya el Sínodo de los Jóvenes, y he podido ver, con pena, que en el número 197 del Instrumentum laboris se mencionan un posible diálogo que puede desorientar a muchos que se preparan para vivir el Matrimonio y la sexualidad como la enseña el Evangelio, y a dar esa batalla contra “el pensamiento único sexual”.

Se habla de “algunos jóvenes LGBT, que desean beneficiarse de una mayor cercanía y experimentar una mayor atención por parte de la Iglesia, mientras que algunas Conferencias Episcopales se cuestionen sobre que proponer “a jóvenes que en lugar de formar parejas heterosexuales, deciden formar parejas homosexuales (¿no saben todavía los organizadores del Sínodo que entienden muchísimos jóvenes de hoy cuando hablan de “formar pareja”)? y, sobre todo, quieren estar cerca de la Iglesia”. ¿Por qué plantearse esta cuestión cuando ya la Iglesia viene viviendo la respuesta desde el principio de su caminar?

La misión de la Iglesia es recordar a todos la Moral sexual que se ha vivido siempre, asentada en las enseñanzas evangélicas. Al recordársela, unos se arrepentirán de sus pecados, y otros no. La Iglesia está cercana a todos, pero los que no se arrepienten se alejan de ella, que está siempre dispuesta a acogerles, pero nunca está dispuesta a engañarles.

 La Iglesia anuncia el Evangelio a todas las gentes; luego el camino de acercamiento y de crecimiento en la vida cristiana, siempre es personal, acompañado por amigos y conocidos, pero siempre personal. A nadie se le ha ocurrido como tiene que tratar la Iglesia, para no discriminar a nadie, a “algunos jóvenes adúlteros”, “a algunos jóvenes ladrones”, “a algunos jóvenes corruptos”, “a algunos jóvenes traficantes de drogas”, etc., etc.: el camino es único: ponerles con cariño delante de su pecado, animarles al arrepentimiento, y recomendarles pedir perdón al Señor en el Sacramento de la Reconciliación.       

ernesto.julia@gmail.com

 

 

El bosque protege, cura y enseña.

Cuando sucede, -que no es siempre-, millones de sensaciones y experiencias son posibles, porque  permiten aunar lo que se lleva dentro y lo que se percibe fuera.

Aire y luz lo llenan todo cuando el paisaje se acerca, con toda su belleza, o nos acercamos a él, a cada paso. Se trasforma y nos trasforma. Somos caminantes y parte de una inmensidad.

El contacto con la naturaleza, lentamente, nos enseña y ayuda a descubrirnos a la intemperie. La naturaleza se muestra a cielo abierto. Y el alma que la contempla, también a la intemperie, vibra.

Salir a la Naturaleza, montaña o mar,  y dejarse acariciar por el sol, refrescarse en el agua, en la nieve, en la sombra de los árboles y escuchar la música envolvente de las olas y los astros, las hojas que se desprenden de sus ramas en otoño...¡Qué agradecida y suave! ¡Cuánta luz acumulan los matices del color en movimiento!

Qué variedad de aromas, formas, texturas y perfumes nos regala la naturaleza para cada sentido. Penetra por los poros y las ventanas del alma la brisa que embriaga y enamora. No sé si cada uno encuentra lo que busca o lo que lleva, pero nunca se vuelve igual por dentro. Los átomos más íntimos, las células y sus distintas conexiones se oxigenan y tienen más vida.

Extasiarse, es mucho más que ser felices.  La inmensidad o la pequeñez no defraudan nunca. Todo está ahí, de forma total o en miniatura. Encontrar un lugar adecuado para echarse mirando al azul o, en la noche, contemplando las estrellas y ver girar la bóveda celeste, reduce o acrecienta, según los casos, la consciencia de lo que somos, en el universo.

Se puede disfrutar de la vida, sin tiempo. El tiempo no existe. No es un componente de la felicidad.  Medimos distancias, estaciones, días, noches, estrellas, pero no el tiempo. Todo es belleza, silencio o gozo infinito que dura siempre o pasa en un instante.

Está en la fuente y no es el agua cristalina, ni el murmullo cuando se desliza en la ladera. Está en el viento o en la brisa que mece las hojas y se lleva las nubes, pero no puede verse.

Se pueden abrazar los troncos de los árboles, para agradecer al Creador de este lujo de colores del hayedo y de la vida, en el otoño, o en cualquier estación.

Me viene a la memoria, un libro titulado "Susurro y Piti". Susurro era el árbol y Piti, el  alegre pajarito que descubrió que los árboles hablaban y sentían. (Hoy el libro está agotado y desclasificado).

Luego he sabido que era verdad, que  sienten, tienen sensibilidad, son inteligentes, tienen memoria, se asocian con especies útiles y se comunican e interactúan entre sí. De alguna manera pueden incluso intercambiar nutrientes, en función de las necesidades y de sus posibilidades. Sobre todo aquellos que los estudiosos han llegado a denominar: "árboles madre".

Como bien dice, Peter Wohlleben: "Un árbol no hace un bosque, no es capaz de crear un clima local equilibrado, está expuesto al viento y a las inclemencias del tiempo. Sin embargo, los árboles juntos crean un ecosistema que amortigua el calor y el frío extremos, almacena cierta cantidad de agua y produce un aire muy húmedo. […] Si todos los ejemplares se preocupasen sólo de sí mismos, muchos de ellos no llegarían a la edad adulta. Las muertes continuadas provocarían grandes huecos en las copas, por los que las tormentas se colarían con mayor facilidad y otros troncos podrían ser abatidos. El calor del verano penetraría hasta el suelo del bosque y lo secaría. Todos sufrirían." 

Capturando carbono y liberando oxigeno, retienen y absorben agua o la liberan, colaborando naturalmente, de forma positiva en el cambio climático e influyendo en la vida de todos los seres que respiran.

 No solo son capaces de captar los sonidos, sino que perciben también los pensamientos de los humanos y reaccionan ante ellos, tanto si llevan peligros como si están llenos de armonía, de paz o de grandeza. Por supuesto sienten miedo y piensan y aunque parezca imposible, a su modo, se defienden. El miedo va hacia las raíces, para alertar. También expresan felicidad  en la luz que agradece y eleva y en el oxigeno difunden paz y hacen posible la vida.

 En el bosque, se puede entrar y percibir otro orden de cosas.  La voz de la montaña, tiene matices infinitos. El paso de la nubes, de la brisa, la melodía de las estaciones, el brotar de las yemas y las flores, la caída de las hojas, el canto de los grillos y chicharras, el vuelo de las aves y sus trinos, el camino silencioso de los gusanos, los topos, las hormigas y los grillos, el concierto de la lluvia o el resplandor del sol que pinta los colores y las fuentes secretas y en todo en conjunto, se percibe físicamente la vida. El silencio no es el vacío, ni ausencia de nada, sino plenitud y comunicación.

El científico serbocroata Nikola Tesla(1856-1943) para quien "Todo es Luz", dijo que "en el interior de la tierra hay energía de alegría, paz y amor, que se expresan por ejemplo a través de una flor que crece en la tierra, los alimentos que salen de ella y todo lo que hace el hogar del hombre... La belleza y el aroma de las rosas pueden ser utilizados como una medicina y los rayos del sol como alimento... Los latidos del corazón del hombre son parte de la sinfonía de la tierra... Tenemos dos ojos, el terrenal y el espiritual, se recomienda que se conviertan en uno solo. Algunas personas, absortas en la contemplación del mundo exterior, son totalmente ajenas a lo que está pasando dentro de sí mismas".

 En todo caso, con los ojos abiertos o tal vez mejor, si se cierran, -para sentir también el corazón-, podemos relajarnos, soltar tensiones, miedos y problemas, y respirar profundamente para embriagarse de una paz relajante y sanadora. La naturaleza relaja, sana, rejuvenece y alegra.

Pero nos han ocultado, o no hemos aprendido, que los árboles que contemplamos y el bosque entero, se sostienen, se nutren, viven y llevan otro mundo -igual o mayor- bajo la tierra. No estamos muy preparados para descubrir lo que está oculto, en nosotros mismos o en la naturaleza. Los científicos y estudiosos de las plantas hablan incluso de neurobiología vegetal y sus aplicaciones. Cierto que otros visionarios, hablan de gnomos, hadas, duendes elfos y otros seres. "Son seres cuya función es cuidar, proteger y embellecer la naturaleza". La riqueza y variedad sobrecoge, sobre todo de noche.

En el corto espacio de un contacto de verano en la naturaleza, se busca ver, disfrutar, aprender. Al subir desde Pamplona hacia el Pirineo uno se cruza con peregrinos, que solos o en pequeños grupos, por el Camino Francés, se encaminan a Compostela.

 El valle navarro de Salazar y concretamente, la Selva de Irati, es uno de los enclaves naturales y mágicos, que atraen siempre. Después de haber estado allí, no se puede olvidar. Comparto algo de lo que disfrutamos, alguna foto del bosque.

Dejo un VÍDEO para que, quien disponga de unos minutos para verlo, encuentre algo increíble sobre los árboles.

 Nadie olvide que siempre, -allí y en cualquier lugar-, hay algo más... si se quiere descubrir. https://youtu.be/_5C_rgJh9Hw

El bosque cura, protege y enseña siempre. Aunque no sea más que por propio interés, ¡hay que cuidarlo!

José Manuel Belmonte

 

Octubre, mes del Rosario

De María el mes de octubre

es dedicado al rosario

y aunque en otoño no hay flores

olorosas como en mayo,

sí brotan avemarías

con nuestros buenos deseos

de hijos depauperados.

 

Las cuentas de los misterios

que escenifican la vida

de Jesús, sus treinta años,

reflejan el Evangelio

de lo que fue, paso a paso,

la estancia entre nosotros

para cielo y tierra darnos.

 

No ha pasado mucho tiempo

cuando tres partes rezábamos

de gozo, gloria y dolor,

hasta que el santo Juan Pablo

abrió con diafanidad

otros momentos de luz

que nadie había reparado.

 

Ahora, el Papa Francisco,

ha venido a predicarnos

que en este octubre su rezo

sea propósito obligado,

a modo de invitación,

para que la Madre Buena

nos proteja del diablo.

 

Hay una antigua oración

de acogernos a su amparo,

pidiendo que no desprecie

las súplicas dirigidas

por quienes, necesitados,

le dirigimos a Ella

al término del rosario.

 

Y también a San Miguel,

Arcángel más esforzado,

que al frente de una legión

hizo la guerra a Luzbel,

al grito ¿Quién cómo Dios?

 y a otros, igual que aquél,

en la soberbia hermanados.

 

Con esta arma poderosa

bien recitada a diario,

podremos así vencer

las insidias del demonio,

que es el azote del mundo,

y a base de otros señuelos

quiere de Dios apartarnos.

 

José María López Ferrera

 

 

Pesca ilegal e informal en el Perú

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

Ver mi blog  www.planteamientosperu.com

Contamos con uno de los mares más productivos del mundo sin embargo nos afecta la pesca ilegal e informal artesanal e industrial lo cual representa un potencial riesgo para la sostenibilidad y conservación de los recursos pesqueros, destruye los hábitats y perjudica a pescadores legales y poblaciones costeras (según el INEI pesca y agricultura son los sectores más informales). No contamos con cifras oficiales sobre las pérdidas que representa la pesca ilegal, según la FAO ésta produce una pérdida de US$ 360 millones anualmente, cifra muy por debajo de la del viceministro de pesca, Javier Atkins (entre US$ 700 y 800 millones).

Las actividades ilegales e informales en la pesca que más nos afectan son pesca sin autorización (principalmente atún, calamar gigante o pota, jurel y caballa), pesca fuera de temporada, en zonas prohibidas, no respeto de cuotas de captura ni tallas mínimas autorizadas, informaciones o declaraciones falsas sobre pesos o especies capturadas, también, embarcaciones sin licencia, pesca de arrastre dentro de las 5 millas y uso de equipos de pesca no autorizados, construcción ilegal o modificaciones de embarcaciones pesqueras sin autorización (existen unas 8,000 embarcaciones artesanales informales especialmente en la zona norte), además, plantas de procesamiento pesquero sin licencia y desembarcaderos sin autorización.

La pesca artesanal de anchoveta que debe ser destinada al consumo humano, gran parte de su captura es desviada para el procesamiento de harina de pescado y en el caso de pesca industrial el mayor problema es el procesamiento de harina de pescado ilegal por empresas autorizadas o por plantas ilegales. Según cálculos de la ONG Oceana, anualmente no son registradas entre 120 y 150 mil toneladas de pesca de anchoveta. Otro problema es la incursión de embarcaciones pesqueras extranjeras en nuestro dominio marítimo, especialmente flotas chinas, españolas y japonesas que pescan ilegalmente especialmente atún, pez espada, calamar gigante (segunda pesquería más importante después de anchoveta) y jurel, (especie migratoria que es arrasada apenas deja nuestras aguas).

Bajo este panorama hoy día, 6 de octubre, entran en vigencia, después de 30 días de haber sido promulgados (6 setiembre) los Decretos Legislativos 1392 y 1393, sobre interdicción en actividades ilegales en pesca y promoción de la formalización de la actividad pesquera artesanal, decretos que incrementan la voluminosa normativa pesquera, la cual sin embargo no produce el efecto necesario para mejorar la gestión, control y fiscalización que corrija la ilegalidad e informalidad del sector pesquero.

 

 

Hijos fuertes ante las adversidades

   Lo quiero todo y ahora

   Hago lo que me apetece y no me supone demasiado esfuerzo

   Me lo merezco todo

   Trabajo, sí, pero lo justo para cubrir el “expediente”

   Soy un niño, estoy aquí para jugar y divertirme

   Parece que el inconsciente de nuestros hijos funcione con las premisas anteriores. El mínimo esfuerzo, el máximo placer. Desde que son pequeños les hemos acostumbrado (repito: ¡les hemos acostumbrado!) a llevar una vida fácil y cómoda, a menudo lindante con una vida egoísta y dependiente.

   Al principio no nos damos cuenta: son tan pequeños y tan vulnerables que creemos que lo mejor es darle todo tipo de comodidades y seguridad. Con el tiempo nos percatamos que no hemos sabido combinar esa comodidad con exigencia, esa seguridad con esfuerzo. Resultado: nuestros hijos crecen frágiles, con poca resistencia a la frustración y con pocas aptitudes de superación.

   Es importante educar a nuestros hijos en la reciedumbre, en la capacidad de superar y afrontar dificultades. Debemos desarrollar en ellos desde pequeños una voluntad fuerte, sentido del sacrificio y fortaleza interior.

   Los adultos bien sabemos que la vida no es fácil. Nos depara sorpresas, a menudo dolorosas y difíciles de soportar. Nos exige sacrificios, privaciones y nos da muchas lecciones de humildad. Y esta es la vida con la que se encontrarán nuestros hijos: con momentos buenos y momentos malos. Preparémoslos para sacar el mejor partido de todos esos instantes. ¡Empieza desde ya!

   ¿Quieres saber cómo ayudar a tu hijo a superar las dificultades del día a día? Mira los consejos que te damos en las páginas siguientes.

   14 reglas de oro para educar a tu hijo con reciedumbre

   Para tener reciedumbre, hay que estar seguro de uno mismo. La base de la seguridad de toda persona reside en el respeto y el amor que recibe de las personas que quiere. Por eso, trata a tu hijo como a la persona más importante del mundo. Dile a menudo: “Nunca dejaré de quererte, hagas lo que hagas”, lo que no quita que se le recrimine por su comportamiento negativo.

   Enséñale autocontrol. Enséñale a acabar lo que empieza, a dilatar la gratificación, a controlar sus impulsos. Para ello, desarrolla con él un vocabulario de sentimientos. Muchos niños se sienten frustrados y agresivos porque no saben expresar sus sentimientos. Lloriquean, se quejan, pegan y desisten de sus intenciones. Escribe en una pizarra todos los adjetivos que muestran enfado o tristeza: enojado, irritado, enfurecido, etc. Cuando tu hijo esté enfadado, úsalas para que pueda identificar sus sentimientos: “Parece que estás realmente furioso; hoy los deberes son más difíciles que otros días ¿verdad?” Esto es suficiente para que se sienta comprendido y haga un esfuerzo “extra”.

   Estimula su aprobación interna. Haz que tu hijo no dependa de tu aprobación sino de su propio reconocimiento. Para ello, cambia los pronombre “yo” por “tu”:

   – Incorrecto: Estoy muy orgullosa porque no has caído en la provocación de tu hermano.

   – Correcto: Debes estar muy orgulloso por no haber caído en la provocación de tu hermano.

   Actuando de este modo, conseguirás que se mueva por sus propios objetivos y opiniones, no por lo que piensen los demás de él.

   Sé modelo de autocontrol para tu hijo. Si estás en una cola y alguien se cuela, si conduciendo te pitan e insultan, si se te ha borrado el trabajo del ordenador o si tu hijo te reta a una lucha de poder recuerda que eres modelo de autocontrol para tu hijo. Tenlo en mente y aprovecha las circunstancias del día a día para enseñar autocontrol a tus hijos. La técnica de parar, pensar y actuar ayuda en este sentido.

   Pregúntate si compras impulsivamente, si discutes con demasiada vehemencia, si te dejas llevar por tu estado de ánimo; si te quejas cuando las cosas no salen como deberían, si te niegas a comer lo que no te gusta o si no le das importancia a la puntualidad. Son pequeños detalles que los niños registran en sus mentes y van conformando su personalidad.

   Habla con tu hijo sobre lo que es autocontrol. Explícale que cuando “se aguantan las ganas” de tomarse el postre antes de cenar, de insultar a un compañero que le ha ofendido o de jugar al ordenador cuando no toca está teniendo autocontrol. Identifica las diferentes situaciones del día en que tu hijo supera la tentación y házselo saber: Marcos te ha dicho en el colegio que hagas una cosa que tu no querías hacer y no la has hecho. Eso es autocontrol. Debes estar muy contento de haberlo conseguido. Acostúmbrate a utilizar la palabra “autocontrol” en tu casa para que aprendan a reconocer en ellos esta cualidad.

   Dale responsabilidades a tu hijo, además de la de estudiar y sacar buenas notas. Reparte de manera proporcional las tareas del hogar y exige su cumplimiento con la calidad que se merecen. No bajes el tablón de exigencia solo porque tú hijo es pequeño o porque tiene mucho que estudiar. Si tiene capacidad de realizarlas, debe cumplirlas con la máxima calidad.

   No acudas cada vez que te llama porque no siempre que te llama te necesita. De hecho, tu hijo necesita llorar, equivocarse y rectificar sin tu ayuda. Dale espacio y tiempo para aprender a superar por sí mismo sus problemas.

   No cedas ante sus caprichos y berrinches. Hay cosas que se pueden explicar y negociar pero hay otras que deben aprender a aceptar sencillamente por el prestigio de los padres.

   Quiérelo con detalles, con tu tiempo, con tu presencia, con tu ánimo y con tus palabras pero no evitando que consiga cosas por sí mismo, esforzándose y superándose.

   Enséñale a enfrentarse a la injusticia. Utiliza para ello las reuniones familiares. En ellas tus hijos se implicarán y podrán defender sus puntos de vista, respetando los de los demás. El objetivo es que, con el tiempo, sean capaces de defender sus principios y actuar en consecuencia.

   Enséñale deportividad, enséñale a jugar limpio. El deporte es una gran herramienta para fomentar el esfuerzo, la perseverancia y la superación de uno mismo.

   Establece unas normas claras y sus consecuencias. Asegúrate que todos las conocen y trata de cumplirlas, tú el primero. Un solo consejo: sé consecuente con ellas.

   Fomenta el sentido del humor. Evita sobredimensionar los problemas con buen humor y alegría. Un padre o una madre divertidos y alegres son tan o más dignos de crédito que aquellos padres huraños y culpabilizadores.

   Formula y comparte un enunciado familiar que guie vuestro comportamiento: Esta familia hace lo que debe, no solo lo que le apetece

   Elena Roger Gamir

 

 

Navegar sin rumbo

“El obsesivo diálogo con su aliado y a la vez enemigo independentista solo es respondido con andanadas de amenazas y cañonazos”.

“Extraviado en la soledad de su inmenso poder, empezó a perder el rumbo” Esta cita de Gabriel García Márquez de su afamada novela Cien años de soledad, representa fielmente la inmensa soledad en la que se desenvuelve el actual gobierno de España presidido por el desconcertado y desconcertante Pedro Sánchez.

Normalmente los presidentes de gobierno de nuestra democracia han “dirigido y administrado” los intereses de España, con la certeza de que  España era y es una gran nación secular, dotada de un estado de derecho y edificada sólidamente  sobre los cimientos de una constitución que ha garantizado durante más de cuarenta años la concordia y convivencia de los españoles.

Desde la grave crisis económica del 2008, negada una y otra vez por el presidente Zapatero y a la que se suma sus frívolas aventuras conceptuales sobre la nación o nacionalidad catalana se barruntaba ya un futuro incierto para el rumbo que estaba tomando la gobernanza del pueblo español, víctima de un exasperante empobrecimiento de sus recursos y oportunidades y del inicio de un insoportable e injusto ataque a la unidad de España por parte de los insaciables nacionalistas e independentistas catalanes.

El Gobierno de Rajoy, centrado en evitar una peligrosa quiebra del Estado, que la superó con rigor y determinación, no acertó en aplicar las fórmulas políticas necesarias para afrontar el grave reto y amenaza que suponía para el Estado la actitud sediciosa y rebelde de la clase dirigente de Cataluña. El camino hacia la aplicación del  Art155 de la Constitución fue tortuoso y escasamente resolutivo.

El asfixiante acoso mediático y parlamentario al que fue sometido por la corrupción y un gobierno debilitado por su división interna y  luchas palaciegas le condujeron a una censura que ha dejado para la historia un presidente decidido en la recuperación económica de España pero prisionero a la vez de sus indefiniciones e indecisiones políticas.

El nuevo capitán, Pedro Sánchez, tomaba posesión de la nave con una tripulación  reclutada la mayoría entre oficiales y marineros inexpertos, algunos con dudosos antecedentes  y con una carta de navegación que previamente le habían trazado los propios enemigos de la bandera que enarbolaba su barco, ni el rumbo era seguro ni el puerto de destino conocido.

Tres meses después de su partida, han caído por la borda dos ministros de su gobierno, una secretaria de estado y están seriamente cuestionados dos ministr@s más. El obsesivo diálogo con su aliado y a la vez enemigo independentista solo es respondido con andanadas de amenazas y cañonazos de desobediencia a la ley y a la Constitución. La actividad parlamentaria se reduce a debates superfluos y repetitivos. Los escasos proyectos legislativos están adornados de un rancio sabor anticatólico: la eutanasia, la desamortización de bienes eclesiásticos o la igualdad de género del lobby LGTB1

Por otra parte los verbos dimitir y rectificar se han convertido en el santo y seña de su desnortada tripulación. Lo que realmente preocupa al ciudadano es la sensación de que España no está gobernada desde un puesto de mando con hombres y mujeres cualificados y competentes, que sepan encarar los temporales con la maestría que un pueblo capaz y orgulloso de su historia exige y que ni el rumbo ni el puerto al que se dirige es el adecuado para garantizar un destino de prosperidad y bienestar.

Releer una vez más a nuestro genio de las letras, Miguel de Cervantes puede encendernos esa luz de esperanza que tanto ansiamos en estos momentos en los que el poder de Pedro Sánchez le ha hecho perder el rumbo de nuestra Nación:

 Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso de tonto y mentecato?

Jorge Hernández Mollar

 

 

Una conclusión obvia acerca del matrimonio

¿No sería el caso de que nuestras autoridades tomen en serio estas verdades?

https://www.accionfamilia.org/images/familia_numerosa.jpg

Es una conclusión fácil de alcanzar: El matrimonio es bueno para la sociedad. La historia confirma esta conclusión. Los economistas pueden documentarlo. Los profesores pueden percibirlo. Los niños lo experimentan. Y sin embargo, muchos no quieren llegar a esta conclusión fácil y obvia.

Sin embargo, es un hecho indiscutible que ha sido expuesta en términos claros por el investigador Robert Rector de la Heritage Foundation, quien escribió un estudio titulado “Matrimonio: La mayor arma contra la pobreza infantil en Estados Unidos”

El nuevo estudio se suma a muchos otros que muestran cómo el matrimonio beneficia material, emocional y espiritualmente a los niños. Un hogar estable proporcionado por el matrimonio reduce las posibilidades de que un niño viva en la pobreza en un 82 por ciento. Cuando los niños viven con padres no casados o solteros, un 37 por ciento vive en la pobreza. Menos del siete por ciento de los niños en hogares con una madre o un padre sufren la misma suerte. “Estar casado tiene aproximadamente el mismo efecto en la reducción de la pobreza que la adición de cinco a seis años a la educación de los padres”, dice Rector.

Cuando los matrimonios fracasan, todo el mundo paga. Programas de asistencia social para hogares monoparentales cuestan a los contribuyentes $ 330 mil millones al año, lo que equivale a $ 30.000 por cada estadounidense. Sobre la base de estos hechos, parece que otra conclusión obvia sería que la promoción de la familia tradicional sería la forma más eficiente de resolver muchos de los problemas sociales de la nación.

Sin embargo, el establishment liberal adopta un enfoque contrario. El divorcio, el aborto y el “matrimonio” del mismo sexo figura en las agendas. Programas de bienestar social vierten torrentes de dólares para “combatir” la pobreza, en lugar de centrarse en la verdadera causa de la pobreza. No hay una cantidad de ayuda estatal que pueda sustituir a la presencia de una madre y de un padre en el hogar.

Es una conclusión obvia que es de fácil acceso, pero no siempre fácil de practicar. El matrimonio supone la virtud. Presupone la responsabilidad y el sacrificio de sí mismo. Los hechos están ahí para todos los que deseen verlos. El matrimonio es bueno para la sociedad, las parejas y los niños. Los que se oponen al matrimonio tradicional puede llegar a esta conclusión con la misma facilidad que cualquier otra persona, pero parece que les resulta mucho más fácil simplemente evitarlo.

John Horvat

 

 

 

Ha pedido perdón

La Iglesia ha expresado en público su vergüenza y ha pedido perdón, pero, como ha dicho el Cardenal O,Malley, no hay tiempo que perder y las prioridades, a la vista de las palabras del Papa, están muy claras. La reparación del daño cometido contra las víctimas y sus familias es un deber eclesial ineludible al que deben sumarse la adopción de medidas legales y pastorales de obligada aplicación en todas y cada una de las Diócesis del mundo, el juicio a los culpables, el fin de las estructuras que favorecen el abuso y su encubrimiento, así como la restauración de la confianza traicionada. La tolerancia cero no es una declaración de principios, sino un compromiso histórico que debe ser creíble y verificable.

Enric Barrull Casals

 

 

El fantasma del nacionalismo recorre Europa

Buena parte de la opinión pública alemana asiste con estupor a las manifestaciones xenófobas que recorren el este del país. Un fenómeno nuevo se ha abierto paso como reacción a la política de Merkel de acogida de refugiados. Grupos hasta hace poco tiempo marginales están logrando marcar la agenda política en Alemania. En el horizonte inmediato, aparecen las elecciones de octubre en Baviera, con la gobernante CSU, coaligada de Merkel, compitiendo en retórica populista con la extrema derecha. El interés en estas elecciones es máximo en Europa, donde las migraciones han abierto la que podría calificarse ya como la mayor crisis en la historia de la Unión.

La paradoja es que este despertar nacionalista se produce en un momento en el que las migraciones no suponen ningún problema real. Pero son tiempos de fuertes cambios en todas las esferas, y una Europa en declive demográfico y sin una clara conciencia de su identidad ha encontrado en el extranjero el chivo expiatorio a sus males. Frente a eso se necesitan políticas migratorias serias, consensuadas y bien explicadas a los ciudadanos.

Claro que a la vez se echa falta una adecuada respuesta desde la sociedad civil. Un buen modelo es la campaña de Cáritas Internacional “Compartiendo el Viaje”, que ofrece espacios de encuentro entre las comunidades locales y los recién llegados, para que unos y otros dejen de mirarse como extraño.

Jesús Martínez Madrid

 

 

En fuera de juego

Hace dos días leía que España es el segundo país de Europa donde más abunda la trata y por consiguiente la prostitución. No es de extrañar que algún alto cargo propusiera ls necesidad de formar y aprobar un sindicato de prostitutas. La ministra Magdalena Valerio solventó la tramitación oficial de este sindicato de trabajadoras sexuales con una referencia futbolística: “Me han colado un gol por la escuadra”. Antes anunció que la Abogacía del Estado intentará reconducir el dislate de su departamento. Valerio quiso además convencernos de que el BOE es poco menos que una hoja parroquial y que publica casi cualquier cosa. Pero no. El balones fuera no cuela, aunque era lo que se podía esperar de un Gobierno que vive en fuera de juego.

Juan García.

 

Pensamientos y reflexiones 198

 

AL FURIBUNDO CATALÁN: Al contemporizador gerundense Puigdemont y tras “sopesar y posponer tocando todos los huevos del gallinero para  que se le reconozca que no hay en todas las cataluñas actuales, nadie como él y menos mejor que él, se saca de “las existencias de sus almacenes separatistas, a un tal Torras, el que bendecido por todos los que habrá tras de él que no deben ser pocos y poco pringados en los sucios negocios de toda la nueva era catalana”; y que en tiempos encabezara lleno del máximo orgullo pirenaico el muy honorable Jorge Pujol y sus numerosas mesnadas de beneficiarios de su muy rentable virreinato o autonosuya de propiedad particular; y la que tan bien explotaron, todos los “muy honorables socios en tan brutales negocios de expolio público catalán”; que llena ya almacenes judiciales con escritos que lo que pretenden es que mueran en donde se encuentran en la actualidad y no salgan nunca a la luz pública, por cuanto puedan pringar a ni sabemos cuántas familias o clanes más. Este nuevo paladín de la “muy sojuzgada y antigua Marca Hispánica”, entra en ese “muy capado parlamento catalán, español” (Noten que nadie se refiere a la otra Cataluña francesa a la que a la vista está; a su “Legión extranjera”, la temen mucho más que a la que fundara Millán Astray y en la que actuara el general Franco, puesto que se desconoce que los  sojuzgados catalanes de hoy, hayan reclamado al gobierno francés, ni un solo mejillón o sardina de sus tierras del norte y donde naciera y reinara, su principal paladín de cuando Aragón como dueño de Cataluña, les hizo vivir verdaderos años de gloria, a saber Jaime el conquistador, que nació en el castillo de Mompelier y cuando aquellas tierras también eran y pertenecían a la España de entonces; puesto que la pertenencia de “los países catalanes” a las coronas de España, es tan vieja, tan vieja, como la crema catalana, por ejemplo.(De mi artículo de igual titular 13-5-2018)

 

La caridad no es la justicia: Ni mucho menos, la caridad muchas veces es el refugio de los inútiles, de los malvados, de los que carentes de estímulos, de ella o en ella viven y la convierten en un cáncer que perjudica más que beneficia a ese ser humano, que muchas veces en la vida, necesitamos “banderillas de fuego” (“como ponen a los toros”) para reaccionar por nosotros mismos y ver que la vida no es la pasividad y el conformismo, sino todo lo contrario, o sea la  lucha humana por el propio progreso y el de los demás; por tanto que no nos ciegue “lo de la caridad”, que es otra mentira más de las que envenenan a este mundo lleno a rebosar de mentiras y por ello marchamos mal siempre.

            La caridad hay que entenderla como “un parche transitorio”; es la justicia la que ha de arreglar las cosas y si no es así, “esas cosas se engangrenan y llevan a la destrucción, nunca a la solución”

.           Así es que los verdaderos responsables de los males del mundo,  y que son minorías bien conocidas por todo el que piensa y define, y los que se apoltronan en “sus palacios”, que tomen nota y empiecen a solucionar problemas y dejen de creárnoslos a nosotros, que es lo que siempre hacen; ya estamos hartos de sin escrúpulos y vergüenzas y sólo les exigimos que empiecen a gobernar bien y eliminen las causas que de verdad hay que eliminar; “seguir matando mosquitos a cañonazos nunca acabará con las plagas que padecemos y ello es fácil de entender”. Y si no lo hacen, que dimitan y se vayan, no los queremos de ninguna de las maneras, por “súper parásitos”.

                                ¿Por qué todos los sistemas han fracasado? Simplemente por dos “cosas” que yo definí hace mucho tiempo como “panza y bolsillo”. (De mi artículo de igual titular 14-6-18)

 

Lo de Cataluña ya no es regional: A la vista de lo que hace y declara el nuevo y “electo presidente” de la autonomía catalana; “ni lo dejan instalarse en su despacho”, puesto que su rebeldía y sublevación va delante de él en todo momento y es claro que si se enfrenta “a lo bestia” a la ley constitucional, la destitución la lleva consigo y el asunto de la república, sigue latente y candente, por lo que todo lo hecho no sirve para nada. Por ello hay que ir preguntando muchos por qués, que indudablemente surgen por sí mismos ante tanto obstáculo como se sigue poniendo para una posible normalidad, hoy más que lejana es que es imposible.

            ¿Por qué ocurre lo que ocurre? ¿Por qué a nadie parece interesarle la normalidad de (o en) España? ¿Por qué de la mal llamada unión europea siguen poniendo pegas y obstáculos incomprensibles? ¿El interés final es hundir mucho más a España? ¡Aquí hay muchos gatos/tigres encerrados! ¿Quién habla claro en este país de mierdas? ¿Es que se pretende el que haya muertos en las calles o carreteras de Cataluña por motivos revolucionarios? ¿Qué en definitiva nos están “cociendo” a todos los españoles? (De mi artículo de igual titular)

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí más)