Las Noticias de hoy 08 Septiembre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 08 de septiembre de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Francisco: “La escuela no sustituye a los padres sino que los complementa”

Entrevista al Papa en ‘Sole 24 Ore’: “Detrás de cada actividad hay una persona”

Vida de María (II): La Natividad de Nuestra Señora: J. A. Loarte

NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA*: Francisco Fernández-Carvajal

NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA: Javier López

"María, hija de Dios Padre": San Josemaria

Un año de Gracia en Covadonga

Fe y razón, fe y cultura: la interdisciplinariedad en la educación de la fe: Ramiro Pellitero

Anorexia y bulimia, trastornos de la conducta alimentaria: ¿son solo eso?: Nuria Chinchilla

Los abusos y los pecados de la Iglesia solo se combaten todos unidos junto al Papa – editorial Ecclesia

El arte de recomenzar con optimismo, realismo e ilusión: Raúl Espinoza Aguilera

¿Cómo actuar ante la indisciplina de tus hijos?: Unión Nacional de Padres de Familia

¿Qué es la Tolerancia? – I Parte: Plinio Corrêa de Oliveira

¿Superará la Iglesia esta crisis actual?: Luis-Fernando Valdés

Y ¿si regresamos?: Red Familia

Sínodo vocacional: Juan García.

¿Cambios en la Iglesia?: Jesús D Mez Madrid

La bronca de Macron: Jesús Domingo Martínez

V I A J E   A   M A R R U E C O S: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Francisco: “La escuela no sustituye a los padres sino que los complementa”

Discurso a la Asociación italiana de padres

septiembre 07, 2018 19:54RedacciónPapa y Santa Sede

(ZENIT – 7 sept. 2018).- A las 12:10 horas, en el Aula Pablo VI, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a los miembros de la Associazione Italiana Genitori (AGE) (Asociación italiana de padres) con motivo del cincuenta aniversario de su fundación.

Publicamos a continuación el discurso que el Papa ha dirigido a los presentes durante la audiencia:

***

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, buenos días:

Me complace dar la bienvenida a todos vosotros, representantes de la AGE, la Asociación de Padres Italianos, que este año celebra su 50 aniversario. ¡Un buen resultado! Es una oportunidad preciosa para confirmar las motivaciones de vuestro compromiso con la familia y la educación: un compromiso conforme con los principios de la ética cristiana, para que la familia sea un sujeto cada vez más reconocido y protagonista en la vida social.

Muchas de vuestras energías están dedicadas a apoyar y sostener a los padres en su tarea educativa, especialmente en referencia a la escuela, que ha sido siempre la aliada principal de la familia en la educación de los hijos. Lo que hacéis en este campo es realmente meritorio. En efecto, cuando hoy se  habla de una alianza educativa entre la escuela y la familia, se hace sobre todo para denunciar su decadencia: el pacto educativo está en decadencia. La familia ya no aprecia, como hace tiempo, el trabajo de los maestros – a menudo pagados mal-  y éstos sienten como una intromisión molesta la presencia de los padres en  las escuelas, terminando por dejarlos  al margen o por considerarlos adversarios.

Para cambiar esta situación, es necesario que alguien dé dar el primer paso, superando el miedo del otro y tendiendo la mano con generosidad. Por eso, os invito a cultivar y alimentar siempre la confianza en la escuela y los profesores: sin ellos corréis el riesgo de quedaros solos en vuestra actividad educativa y de ser cada vez menos capaces de enfrentar los nuevos desafíos educativos que provienen de la cultura contemporánea, de la sociedad, de los medios de comunicación, de las nuevas tecnologías. Los maestros  están comprometidos, día tras día, como vosotros en el servicio educativo de vuestros hijos. Si es justo quejarse de los posibles límites de su acción, es nuestro deber estimarlos como los aliados más preciados en la empresa educativa que  juntos realizáis. Me permito contaros una anécdota. Tenía diez años, y le dije algo feo a la maestra. La maestra llamó a mi madre. Al día siguiente vino  mi madre, y la maestra fue a recibirla; hablaron, y después mi madre me llamó y delante de la maestra me regañó y me dijo. “Pide perdón a la maestra”. Yo lo hice. “Besa a la maestra”, me dijo mi madre. Y lo hice, y luego volví a la clase, contento, y se acabó la historia. Pero no, no se había acabado…El segundo capítulo fue cuando volví a casa…Esto se llama “colaboración” en la educación de un hijo: entre la familia y los profesores.

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Vuestra presencia responsable y disponible, signo de amor no solo para vuestros hijos sino también para ese bien de todos que es la escuela, contribuirá  a superar muchas divisiones y malentendidos en este ámbito, y hará que  se reconozca el rol principal de las familias en la educación e instrucción de los niños y de los jóvenes. De hecho, si vosotros, los padres necesitáis a los maestros, la escuela os necesita también a vosotros  y no puede lograr sus objetivos sin establecer un diálogo constructivo con los que tienen la responsabilidad principal del crecimiento de sus alumnos. Como señala la Exhortación Amoris laetitia: “La escuela no sustituye a los padres sino que los complementa. Este es un principio básico: «Cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe actuar en nombre de los padres, con su consenso y, en cierta medida, incluso por encargo suyo» “(n. ° 84).

Vuestra experiencia asociativa ciertamente os ha enseñado a confiar en la ayuda mutua. Recordemos el sabio proverbio africano: “Para educar a un niño hace falta una aldea”. Por lo tanto, en la educación escolar, nunca debe faltar la colaboración entre los diversos componentes de la comunidad educativa. Sin comunicación frecuente y sin confianza mutua, la comunidad no se construye y sin una comunidad no es posible educar.

Contribuir a eliminar la soledad educativa de las familias es también tarea de la Iglesia, que os invito a que sintáis siempre a vuestro lado en la misión de educar a vuestros hijos y de  hacer que toda la sociedad sea un lugar a medida de la familia, para que cada persona sea acogida, acompañada, orientada  hacia los valores verdaderos y capacitada para  dar lo mejor de sí para el crecimiento común. Tenéis pues, una doble fortaleza: la que proviene de ser  asociación, es decir, personas que se unen no contra alguien sino para el bien de todos, y la fortaleza que recibís de vuestro vínculo con la comunidad cristiana, donde encontráis inspiración, confianza, apoyo.

Queridos padres, los hijos son el don más preciado que habéis recibido. Custodiadlo con tenacidad  y generosidad, dejándoles  la libertad necesaria para crecer y madurar como personas que a su vez algún día podrán abrirse al don de la vida. La atención con la cual, como asociación, veláis por los peligros que amenazan la vida de los más pequeños,  no os impida mirar con confianza al mundo, sabiendo elegir e indicar a vuestros hijos las mejores ocasiones para el crecimiento humano, civil y cristiano. Enseñad a vuestros hijos el discernimiento ético: esto es bueno, esto no es tan bueno, y esto es malo. Que sepan distinguir. Pero esto se aprende en casa y se aprende en la escuela: conjuntamente, las dos.

Os doy las gracias por este encuentro y os bendigo calurosamente a vosotros, a vuestras familias y a toda la asociación. Os aseguro mi recuerdo en la oración. Y vosotros también, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.

 

 

Entrevista al Papa en ‘Sole 24 Ore’: “Detrás de cada actividad hay una persona”

Entrevista exclusiva al director Gentil

septiembre 07, 2018 19:45Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 7 sept. 2018).- “Detrás de cada actividad hay una persona humana”, ha destacado el Papa Francisco en la entrevista concedida al periódico nacional financiero Sole 24 Ore, en la que ha hablado de trabajo, dinero, Europa y migración, y ha subrayado la dignidad que confiere el trabajo.

“La centralidad actual de la actividad financiera en comparación con la economía real no es aleatoria: detrás de esto está la elección de alguien que piensa, erróneamente, que el dinero se hace con dinero. El dinero, dinero real, se hace con trabajo. Y el trabajo le da la dignidad al hombre, no el dinero”, ha explicado el Pontífice al director del diario Guido Gentili.

Una economía sana, dice Francisco,”nunca se desconecta del significado de lo que se produce y la acción económica siempre es también un hecho ético”.

Francisco refuerza con nuevas y precisas instrucciones el mensaje global de su ministerio económico y social, uno de los rasgos distintivos de su pontificado, en la primera entrevista concedida a un periódico económico.

La entrevista, publicada hoy viernes 7 de septiembre por el diario Sole 24 Ore, está firmada por Guido Gentili, director de Sole 24 Ore, Radio 24 y RadiocorPlus.

Desempleo

“El desempleo que afecta a varios países europeos es la consecuencia de un sistema económico que ya no es capaz de crear trabajo, porque ha puesto un ídolo en el centro, que se llama dinero”, dice además el Papa Bergoglio – que a menudo cita la doctrina social de Pablo VI – respondiendo a la pregna del director Gentili.

Para la opinión del Papa, por lo tanto, se debe luchar para poner en el centro a las familias, a las personas. Su idea de esperanza es clara: La distribución y la participación en la riqueza producida, la inclusión de la empresa en un territorio, la responsabilidad social, el bienestar corporativo, la igualdad salarial entre hombres y mujeres, la conciliación del tiempo de trabajo y la vida, el respeto por el medio ambiente, el reconocimiento de la importancia del hombre en relación con la máquina y el reconocimiento del salario correcto, la capacidad de innovación son elementos importantes que mantienen viva la dimensión comunitaria de una empresa”.

El Pontífice resume esta visión, en la entrevista al Sole 24 Ore, con una indicación puntual. “Creo que es importante trabajar juntos para construir el bien común y un nuevo humanismo del trabajo, promover un trabajo que respete la dignidad de la persona, que no solo mira las necesidades de ganancias o producción pero promueve una vida digna sabiendo que el bien de las personas y el bien de la compañía van de la mano”.

En este contexto, ¿cuáles son los límites correctos de beneficio?: “Mantener juntas las acciones y responsabilidades, la justicia y el beneficio, la producción de riqueza y su redistribución, operación y respeto por el medio ambiente se convierten en elementos que con el tiempo garantizan la vida de la empresa. Desde este punto de vista, el significado de la empresa se amplía y nos hace comprender que la única búsqueda de beneficios ya no garantiza la vida de la empresa”.

El Papa evoca el encuentro organizado en 2016 con Confindustria durante el Jubileo con empresarios y familias, en el Aula Pablo VI: “Recuerdo muchas caras detrás de las cuales había pasión y proyectos, esfuerzo y genio” dice FrancIsco. “Necesitamos coraje e ingeniosa creatividad”.

Trabajo

El trabajo, por lo tanto, como punto central de la vida: “La persona que se mantiene a sí misma y a su familia a través de su trabajo desarrolla su dignidad; el trabajo crea dignidad, las subvenciones, cuando no están vinculados al objetivo preciso de devolver el trabajo y el empleo, se vuelven adictivos y contribuyen a la desincorporación”.

Y las empresas “pueden hacer una gran contribución para que el trabajo conserve su dignidad reconociendo que el hombre es el recurso más importante de todas las empresas, que trabaja para construir el bien común, prestando atención a los pobres”.

Migración

En la entrevista, realizada por el director Gentili, Francisco no omite el gran desafío ante la migración: “Los pobres que se mueven son aterradores para las personas que viven en el bienestar”, y también agrega que los propios migrantes deben ser “respetuosos con la cultura y las leyes del país que los acoge, de modo que hagan un camino de integración y superen todos los temores y preocupaciones”.

Europa

Finalmente, el Pontífice ha hablado del papel de Europa. ¿Qué se puede hacer, comenzando con las migraciones?: El Santo Padre responde así al director Gentili: “Europa necesita esperanza y un futuro. La apertura, impulsada por el viento de la esperanza a los nuevos desafíos planteados por la migración, puede ayudar a construir un mundo en el que no solo estamos hablando de números o instituciones sino de personas”.

Y “para estas personas que huyen de la pobreza y el hambre”, el Papa declara: “Muchos empresarios y muchas instituciones europeas que no carecen de genio y valentía, podrán emprender programas de inversión, en sus países, en el entrenamiento, desde la escuela hasta desarrollo de sistemas culturales reales y sobre todo en el trabajo “.

 

 

Vida de María (II): La Natividad de Nuestra Señora

El Nacimiento de la Virgen María es el tema de la segunda entrega de esta serie de textos sobre la vida de la Madre de Dios.

La Virgen06/09/2018

Opus Dei - Vida de María (II): La Natividad de Nuestra Señora

La Natividad de Nuestra Señora (Descarga en PDF) | Rezar con san Josemaría: Natividad de Nuestra Señora | Vida de María (II): Magisterio, Padres, santos, poetas


Muchos siglos habían pasado desde que Dios, en los umbrales del Paraíso, prometiera a nuestros primeros padres la llegada del Mesías. Cientos de años en los que la esperanza del pueblo de Israel, depositario de la promesa divina, se centraba en una doncella, del linaje de David, que concebirá y dará a luz un Hijo, a quien pondrá por nombre Enmanuel, que significa Dios con nosotros ( Is 7, 14). Generación tras generación, los piadosos israelitas esperaban el nacimiento de la Madre del Mesías, aquella que ha de dar a luz , como explicaba Miqueas teniendo como fondo la profecía de Isaías (cfr. Mi 5, 2).

A la vuelta del exilio en Babilonia, la expectación mesiánica se hizo más intensa en Israel. Una ola de emoción recorría aquella tierra en los años inmediatamente anteriores a la Era Cristiana. Muchas antiguas profecías parecían apuntar en esa dirección. Hombres y mujeres esperaban con ansia la llegada del Deseado de las naciones. A uno de ellos, el anciano Simeón, el Espíritu Santo había revelado que no moriría hasta que sus ojos hubieran visto la realización de la promesa (cfr. Lc 2, 26). Ana, una viuda de edad avanzada, suplicaba con ayunos y oraciones la redención de Israel. Los dos gozaron del inmenso privilegio de ver y tomar en sus brazos a Jesús niño (cfr. Lc 2, 25-38).

Incluso en el mundo pagano —como afirman algunos relatos de la antigua Roma— no faltaban señales de que algo muy grande se estaba gestando. La misma pax romana , la paz universal proclamada por el emperador Octavio Augusto pocos años antes del nacimiento de Nuestro Señor, era un presagio de que el verdadero Príncipe de la paz estaba a punto de venir a la tierra. Los tiempos estaban maduros para recibir al Salvador.

Dios se esmera en elegir a su Hija, Esposa y Madre. Y la Virgen santa, la muy alta Señora, la criatura más amada por Dios, concebida sin pecado original, vino a nuestra tierra

Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos ( Gal 4, 4-5). Dios se esmera en elegir a su Hija, Esposa y Madre. Y la Virgen santa, la muy alta Señora, la criatura más amada por Dios, concebida sin pecado original, vino a nuestra tierra. Nació en medio de un profundo silencio. Dicen que en otoño, cuando los campos duermen. Ninguno de sus contemporáneos cayó en la cuenta de lo que estaba sucediendo. Sólo los ángeles del cielo hicieron fiesta.

De las dos genealogías de Cristo que aparecen en los evangelios, la que recoge San Lucas es muy probablemente la de María. Sabemos que era de esclarecida estirpe, descendiente de David, como había señalado el profeta hablando del Mesías — saldrá un vástago de la cepa de Jesé y de sus raíces florecerá un retoño ( Is 11, 1)— y como confirma San Pablo cuando escribe a los Romanos acerca de Jesucristo, nacido del linaje de David según la carne ( Rm 1, 3).

Con su nacimiento surgió en el mundo la aurora de la salvación, como un presagio de la proximidad del día

Un escrito apócrifo del siglo II, conocido con el nombre de Protoevangelio de Santiago , nos ha transmitido los nombres de sus padres —Joaquín y Ana—, que la Iglesia inscribió en el calendario litúrgico. Diversas tradiciones sitúan el lugar del nacimiento de María en Galilea o, con mayor probabilidad, en la ciudad santa de Jerusalén, donde se han encontrado las ruinas de una basílica bizantina del siglo V, edificada sobre la llamada casa de Santa Ana , muy cerca de la piscina Probática. Con razón la liturgia pone en labios de María unas frases del Antiguo Testamento: me establecí en Sión. En la ciudad amada me dio descanso, y en Jerusalén está mi potestad ( Sir 24, 15).

Hasta que nació María, la tierra estuvo a oscuras, envuelta en las tinieblas del pecado. Con su nacimiento surgió en el mundo la aurora de la salvación, como un presagio de la proximidad del día. Así lo reconoce la Iglesia en la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora: por tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, anunciaste la alegría a todo el mundo: de ti nació el Sol de justicia, Cristo, Dios nuestro (Oficio de Laudes).

El mundo no lo supo entonces. Dormía la tierra.

J. A. Loarte

 

 

NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA*

Fiesta

— Alegría en el Nacimiento de Nuestra Señora.

— La fiesta de hoy nos lleva también a mirar con hondo respeto la concepción y nacimiento de todo ser humano.

— El valor de los días corrientes.

I. Celebremos con alegría el Nacimiento de María, la Virgen: de Ella salió el Sol de justicia, Cristo, nuestro Dios1.

La invitación a la alegría de los textos litúrgicos es constante desde los antiquísimos comienzos de esta fiesta2. Es lógico que así sea: si se alegran la familia y los amigos y vecinos cuando nace una criatura, y si se celebran los cumpleaños con júbilo, ¿cómo no nos íbamos a llenar de alegría en la conmemoración del nacimiento de nuestra Madre? Este acontecimiento feliz nos señala que el Mesías está ya próximo: María es la Estrella de la mañana que, en la aurora que precede a la salida del sol, anuncia la llegada del Salvador, el Sol de justicia en la historia del género humano3. «Convenía señala un antiguo escritor sagrado que esta fulgurante y sorprendente venida de Dios a los hombres fuera precedida de algún hecho que nos preparara para recibir con gozo el gran don de la salvación. Y este es el significado de la fiesta que hoy celebramos, ya que el Nacimiento de la Madre de Dios es el exordio de todo este cúmulo de bienes (...). Que toda la creación, pues, rebose de contento y contribuya a su modo a la alegría propia de este día. Cielo y tierra se aúnen en esta celebración y que la festeje con gozo todo lo que hay en el mundo y por encima del mundo»4.

La Liturgia de la Misa de hoy aplica a la Virgen recién nacida el pasaje de la Carta a los Romanos5 en el que San Pablo describe la misericordia divina que elige a los hombres para un destino eterno: María, desde la eternidad, es predestinada por la Trinidad Beatísima para ser la Madre de su Hijo. Para este fin fue adornada de todas las gracias: «El alma de María fue la más bella que Dios crió, de tal manera que, después de la encarnación del Verbo, esta fue la obra mayor y más digna que el Omnipotente llevó a cabo en este mundo»6. La gracia de María en el momento de su concepción sobrepasó las gracias de todos los santos y ángeles juntos, pues Dios da a cada uno la gracia que corresponde a su misión en el mundo7. La inmensa gracia de María fue suficiente y proporcionada a la singular dignidad a la que Dios la había llamado desde la eternidad8. Fue tan grande María en santidad y belleza expone San Bernardo, que no convenía que Dios tuviese otra Madre, ni convenía tampoco que María tuviese otro Hijo que Dios9. Y San Buenaventura afirma que Dios puede hacer un mundo mayor, pero no puede hacer una madre más perfecta que la Madre de Dios10.

Recordemos hoy también nosotros que hemos recibido de Dios una llamada a la santidad, a cumplir una misión concreta en el mundo. Además de la alegría que nos produce siempre el contemplar la plenitud de gracia y la belleza de Nuestra Señora, también debemos pensar que Dios nos da a cada uno las gracias necesarias y suficientes, sin que falte una, para llevar a cabo nuestra vocación específica en medio del mundo. También hoy podemos considerar que es lógico que deseemos festejar el aniversario del propio nacimiento nuestro cumpleaños porque Dios quiso expresamente que naciéramos, y porque nos llamó a un destino eterno de felicidad y de amor.

II. Que se alegre tu Iglesia, Señor (...), y se goce en el nacimiento de la Virgen María, que fue para el mundo esperanza y aurora de salvación11.

¿Cuántos años cumple hoy Nuestra Madre?... Para Ella el tiempo ya no pasa, porque ha alcanzado la plenitud de la edad, esa juventud eterna y plena que nace de la participación en la juventud de Dios que, según nos dice San Agustín, «es más joven que todos»12, precisamente por ser eterno e inmutable. Quizá hemos podido ver de cerca la alegría y la juventud interior de alguna persona santa, y contemplar cómo de un cuerpo que llevaba el peso de los años surgía una juventud del corazón con una energía y una vida incontenible. Esta juventud interior es más honda cuanto mayor es la unión con Dios. María, por ser la criatura que más íntimamente ha estado unida a Él, es ciertamente la más joven de todas las criaturas. Juventud y madurez se confunden en Ella, y también en nosotros cuando vamos derechamente ad Deum, qui laetificat iuventutem meam, hacia Dios que nos rejuvenece cada día por dentro y, con su gracia, nos inunda de alegría13.

Desde su adolescencia, la Virgen gozó de una madurez interior plena y proporcionada a su edad. Ahora, en el Cielo, con la plenitud de la gracia la inicial y la que alcanzó con sus méritos uniéndose a la Obra de su Hijo nos contempla y presta oído a nuestras alabanzas y a nuestras peticiones. Hoy escucha nuestro canto de acción de gracias a Dios por haberla creado, y nos mira y nos comprende porque Ella -después de Dios es quien más sabe de nuestra vida, de nuestras fatigas, de nuestros empeños14.

Todos los padres piensan cuando nace un hijo que es incomparable. También debieron de pensarlo San Joaquín y Santa Ana cuando nació María, y ciertamente no se equivocaban. Todas las generaciones la llaman bienaventurada... «No podían sospechar aquel día, Joaquín y Ana, lo que había de ser aquel fruto de su limpio amor. Nunca se sabe. ¿Quién puede decir lo que será una criatura recién nacida? Nunca se sabe...»15. Cada una es un misterio de Dios que viene al mundo con un específico quehacer del Creador.

La fiesta de hoy nos lleva a mirar con hondo respeto la concepción y el nacimiento de todo ser humano, a quien Dios le ha dado el cuerpo a través de los padres y le ha infundido un alma inmortal e irrepetible, creada directamente por Él en el momento de la concepción. «La gran alegría que como fieles experimentamos por el nacimiento de la Madre de Dios (...) comporta a la vez, para todos nosotros, una gran exigencia: debemos sentirnos felices por principio cuando en el seno de una madre se forma un niño y cuando ve la luz del mundo. Incluso cuando el recién nacido exige dificultades, renuncias, limitaciones, gravámenes, deberá ser siempre acogido y sentirse protegido por el amor de sus padres»16. Todo ser humano concebido está llamado a ser hijo de Dios, a darle gloria y a un destino eterno y feliz.

Dios Padre, al contemplar a María recién nacida, se alegró con una alegría infinita al ver a una criatura humana sin el pecado de origen, llena de gracia, purísima, destinada a ser la Madre de su Hijo para siempre. Aunque Dios concedió a Joaquín y a Ana una alegría muy particular, como participación de la gracia derramada sobre su Hija, ¿qué habrían sentido si, al menos de lejos, hubieran vislumbrado el destino de aquella criatura, que vino al mundo como las demás? En otro orden, tampoco nosotros podemos sospechar la eficacia inconmensurable de nuestro paso por la tierra si somos fieles a las gracias recibidas para llevar a cabo nuestra propia vocación, otorgada por Dios desde la eternidad.

III. Ningún acontecimiento acompañó el Nacimiento de María, y nada nos dicen de él los Evangelios. Nació, quizá, en una ciudad de Galilea, probablemente en el mismo Nazareth, y aquel día nada se reveló a los hombres. El mundo seguía dándole importancia a otros acontecimientos que luego serían completamente borrados de la faz de la tierra sin dejar la menor huella. Con frecuencia, lo importante para Dios pasa oculto a los ojos de los hombres que buscan algo extraordinario para sobrellevar su existencia. Solo en el Cielo hubo fiesta, y fiesta grande.

Después, durante muchos años, la Virgen pasa inadvertida. Todo Israel esperaba a esa doncella anunciada en la Escritura17 y no sabe que ya vive entre los hombres. Externamente, apenas se diferencia de los demás. Tenía voluntad, quería, amaba con una intensidad difícil de comprender para nosotros, con un amor que en todo se ajustaba al amor de Dios. Tenía entendimiento, al servicio de los misterios que poco a poco iba descubriendo, comprendía la perfecta relación que había entre ellos, las profecías que hablaban del Redentor...; y entendimiento para aprender cómo se hilaba o se cocinaba... Y tenía memoria guardaba las cosas en su corazón18- y pasaba de unos recuerdos a otros, se valía de referencias concretas. Poseía Nuestra Señora una viva imaginación que le hizo tener una vida llena de iniciativas y de sencillo ingenio en el modo de servir a los demás, de hacerles más llevadera la existencia, a veces penosa por la enfermedad o por la desgracia... Dios la contemplaba lleno de amor en los menudos quehaceres de cada día y se gozaba con un inmenso gozo en estas tareas sin apenas relieve.

Al contemplar su vida normal, nos enseña a nosotros a obrar de tal modo que sepamos hacer lo de todos los días de cara a Dios: a servir a los demás sin ruido, sin hacer valer constantemente los propios derechos o los privilegios que nosotros mismos nos hemos otorgado, a terminar bien el trabajo que tenemos entre manos... Si imitamos a Nuestra Madre, aprenderemos a valorar lo pequeño de los días iguales, a dar sentido sobrenatural a nuestros actos, que quizá nadie ve: limpiar unos muebles, corregir unos datos en el ordenador, arreglar la cama de un enfermo, buscar las referencias precisas para explicar la lección que estamos preparando... Estas pequeñas cosas, hechas con amor, atraen la misericordia divina y aumentan de continuo la gracia santificante en el alma. María es el ejemplo acabado de esta entrega diaria, «que consiste en hacer de la propia vida una ofrenda al Señor»19.

Bajo diversas advocaciones, muchos pueblos y ciudades celebran hoy su fiesta, con intuición acertada, pues «si Salomón enseña San Pedro Damián, con motivo de la dedicación del templo material, celebró con todo el pueblo de Israel solemnemente un sacrificio tan copioso y magnífico, ¿cuál y cuánta no será la alegría del pueblo cristiano al celebrar el nacimiento de la Virgen María, en cuyo seno, como en un templo sacratísimo, descendió Dios en persona para recibir de ella la naturaleza humana y se dignó vivir visiblemente entre los hombres?»20. No dejemos de festejar hoy a Nuestra Señora con esas delicadezas propias de los buenos hijos.

1 Antífona de entrada. — 2 J. Pascher, El año litúrgico, BAC, Madrid 1965, p. 689. — 3 Cfr. Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 3. — 4 Liturgia de las Horas, Segunda lectura. San Andrés de Creta, Disertaciones, 1. — 5 Rom 8, 28-30. — 6 San Alfonso M.ª de Ligorio, Las glorias de María, II, 2. — 7 Cfr. Santo Tomás, Suma Teológica, 3, q. 27, a. 5, ad 1. — 8 Cfr. Ibídem, 3, q. 7, a. 10 ad 1. — 9 Cfr. San Bernardo, Sermón 4 en la Asunción de la B. Virgen María, 5. — 10 San Buenaventura, Speculum, 8 — 11 Misal Romano, Oración después de la comunión. — 12 San Agustín, Homilías sobre el Génesis, 8, 26, 48. — 13 Sal 42, 4. — 14 Cfr. A. Orozco, En torno a María, Rialp, Madrid 1975, p. 8. — 15 Ibídem, p. 9. — 16 Juan Pablo II, Ángelus en Liechtenstein, 8-IX-1985. — 17 Gen 3, 15; Is 7, 14. 18 Lc 2, 51. — 19 Juan Pablo II, Discurso al Congreso Mariano Internacional de Zaragoza, 12-X-1979. — 20 San Pedro Damián, Sermón 45, 4.

Desde muy antiguo se tienen noticias de esta fiesta de la Virgen, primero en Oriente y luego en la Iglesia universal. Esta festividad, en la que se conmemora el nacimiento de la que habría de ser la Madre de Dios, y también Madre nuestra, está llena de alegría. Su llegada al mundo es el anuncio de la Redención ya próxima. Muchos pueblos y ciudades, bajo diversas advocaciones, celebran hoy a su Patrona.

 

NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA

Se celebra el 8 de Septiembre

Natividad de la Virgen MaríaHoy nace una clara estrella, tan divina y celestial, que con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella. De Ana y de Joaquin, oriente de aquella estrella divina, sale su luz clara y digna de ser pura eternamente: el alba más clara y bella no le puede ser igual, que, al ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella. No le iguala lumbre alguna de cuantas bordan el cielo, porque es el humilde suelo de sus pies la blanca luna: nace en el suelo tan bella y con luz tan celestial, que, con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella".

Así canta el himno de Laudes de esta fiesta. Y de vísperas no es menos encantador: "Canten hoy, pues nacéis Vos, los ángeles, gran Señora, y ensáyense desde ahora, para cuando nazca Dios. Canten hoy, pues a ver vienen, nacida su Reina bella, que el fruto que esperan de ella es por quien la gracia tienen. Digan, Señora, de Vos, que habéis de ser su Señora, y ensáyense, desde ahora, para cuando nazca Dios"

En estas dos encantadoras poesías se halla sintetizada la rica espiritualidad de este día.

Hoy celebramos la fiesta el venturoso nacimiento de la Virgen María, de la cual nacerá el mismo Hijo de Dios que nos traerá la salvación.

A María recien nacida la piropean: La Palabra de Dios: "Eres toda bella, oh María... Mi elegida es Toda bella como la nieve de Líbano... ¿Quién es esta que avanza como un sol...?".

Y el día de su fiesta la saluda la Liturgia: "Celebramos el nacimiento de la Virgen María... Celebramos con gozo... ,,Quién es esta que se asoma como alba? Cantamos de todo corazón la gloria de Cristo, en esta festividad del Nacimiento de la Virgen María... Hoy es el Nacimiento de María Santisima, cuya vida ilustra de esplendor a toda la Iglesia... Hoy ha nacido la Virgen María del linaje de David. Por ella vino la salvación del mundo a los creyentes, y por su vida gloriosa todo el orbe quedó iluminado... Tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, anunció la alegría de todo el mundo... Todos los textos de la Liturgia de las Horas y de la Eucaristía son piropos a esta Mujer sencilla y humilde, pero a la vez la mas grande que jamas vieron los siglos, que acaba de nacer...

¡Felicidades, Madre! Felicidades por Ti, por tu nacimiento. Felicidades, Madre, porque ibas creciendo en el oscuro camino de la fe. Felicidades, Virgen peregrina, porque nos enseñas la ruta de la santidad. Felicidades, Madre, porque un día, un mes, en un lugar, de unos padres... naciste como cualquiera de nosotros y sin embargo de Ti nacerá el Salvador del mundo unos años después. Felicidades a la pobre de Nazareth. Felicidades, Madre, porque todos felicitarán "a la amada, la paloma única, la perfecta". Felicidades, Madre, porque eres la cima, la altura donde reside la divinidad. Felicidades, Madre, porque eres la "Tierra de delicias". Felicidades, Madre, porque eres la Madre de Dios y ...mía tambien.

 

Texto de Rafael María López-Melús, Carmelita

Himno

I

Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace de ella.

De Ana y de Joaquín, oriente
de aquella estrella divina,
sale luz clara y digna
de ser pura eternamente;
el alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella
y con luz tan celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

Gloria al Padre, y gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

O bien

II

Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Dignan, Señora de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense desde ahora,
para cuando venga Dios.

Y nosotros que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios. Amén.

 

 

"María, hija de Dios Padre"

 

¡Cuánta villanía en mi conducta, y cuánta infidelidad a la gracia! –Madre mía, Refugio de pecadores, ruega por mí; que nunca más entorpezca la obra de Dios en mi alma. (Forja, 178)

Madre nuestra, ¡nuestra Esperanza!, ¡qué seguros estamos, pegaditos a Ti, aunque todo se bambolee! (Forja, 474)
¡Cómo gusta a los hombres que les recuerden su parentesco con personajes de la literatura, de la política, de la milicia, de la Iglesia!...
-Canta ante la Virgen Inmaculada, recordándole:
Dios te salve, María, hija de Dios Padre: Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo: Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo... ¡Más que tú, sólo Dios! (Camino, 496)
Di: Madre mía -tuya, porque eres suyo por muchos títulos-, que tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía, ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Jesús. (Camino, 497)

 

Un año de Gracia en Covadonga

Publicado el 07/09/2018

Un año de Gracia en Covadonga

“Un año de esperanza, ilusión y agradecimiento”: el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, pronunciaba estas palabras en el acto de inauguración del Año Jubilar mariano que daba comienzo el 8 de septiembre de 2017, en la Basílica de Covadonga, con el lema “María, Madre y Reina”. Días antes, había tenido lugar en la sede del Arzobispado, en Oviedo, la presentación del Año Jubilar ante los medios de comunicación. Se mostraban un cartel, un logotipo (ambos obra del docente y diseñador Javier Bueno), y un programa de actos en el que predominaban las citas religiosas y culturales.

“Covadonga es, para todos nosotros, las gentes de Asturias, un lugar especial, en cuanto a su ubicación natural, pues el valle del Auseva es de una belleza sin igual –reconoció entonces Mons. Sanz–. Recuerdo las palabras de san Juan Pablo II en su visita a Covadonga, en 1989. Él, que ya había recorrido casi todo el mundo a esas alturas, decía que conocía tres lugares particularmente bellos, y uno de ellos lo situó en Covadonga. Pero esa belleza natural –remarcaba el Arzobispo de Oviedo– se compagina con una historia en la que, a través de los siglos, nosotros pertenecemos, que es identitaria para Asturias y para todo lo que nació en ese punto de encuentro. Covadonga es, finalmente para la comunidad cristiana, un referente, porque allí tenemos el alma y el corazón donde palpita nuestra esperanza”. Por su parte, el Abad del Santuario, Adolfo Mariño, anunciaba aquel día un “cronograma de actividades”, que tenía como referente el Plan Pastoral diocesano vigente “La ciudad se llenó de alegría”. Así, cuidarían con esmero las “celebraciones eucarísticas y especialmente el sacramento de la penitencia”, y tanto las delegaciones diocesanas como los arciprestazgos o las comunidades parroquiales mirarían “este año especialmente a Covadonga”, como Covadonga miraría “la vida real y pastoral de la diócesis”. Junto a ello, adelantaba el Abad una serie de actividades culturales, como las primeras “Conversaciones de Covadonga”, o religiosas, como la “Semana mariológica”.
Ha pasado un año desde aquello, y hoy el propio Adolfo Mariño revela que han sido casi doscientas actividades sociales, culturales y especialmente religiosas las que han tenido como sede el Santuario a lo largo de este Año Jubilar. La cifra de visitantes a lo largo de estos meses se ha incrementado hasta duplicarse, pues si todos los años se registra una afluencia de un millón de personas en el Santuario, este año las estadísticas han recogido cerca de dos millones.
Conciertos, como el que ofreció la OSPA en septiembre; el estreno, el 3 de diciembre, de la misa inédita en honor a la Santina compuesta por Guillermo Martínez e interpretada por la soprano Tina Gutiérrez; la actuación del coro infantil The Phoenix Boys Choir en junio, o el recital del coro de la Fundación Princesa de Asturias en ese mismo mes. Peregrinaciones, como las que protagonizaron todos los arciprestazgos de la diócesis durante la Cuaresma; la de los jóvenes de la archidiócesis de Madrid en julio; la del Seminario menor de Toledo con las familias, en abril, o la de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol que, junto con su obispo, Mons. Luis Ángel de las Heras acercó hasta el Santuario a casi dos mil fieles. Encuentros diocesanos como el de la Hospitalidad de Lourdes en Asturias, celebrado en octubre; el de la Asociación de Amas de Casa del Principado y el de los miembros de Cursillos de Cristiandad, también en ese mismo mes; el encuentro de la Adoración Eucarística Perpetua de la diócesis en marzo, el de los catequistas y scouts de la diócesis en abril, el Día de la Caridad, que reunió, el 31 de mayo, a cerca de 600 trabajadores y voluntarios de Cáritas, Pastoral Penitenciaria, Manos Unidas, Pastoral de la Salud y Secretariado de Inmigrantes, o el encuentro de Confer con los religiosos de la diócesis en el mes de junio. Actividades de la Provincia Eclesiástica (Oviedo, León, Santander y Astorga), como el evento que reunió a más de 400 jóvenes de esas diócesis y sus seminaristas en la JRJ durante los días 14 y 15 de abril o el Encuentro Interdiocesano de Pastoral de la Salud, en marzo. La subida de las familias a Covadonga, en mayo, o la jornada de escolares, que logró reunir a casi 2.300 niños de 11 y 12 años de 55 centros educativos de toda Asturias, así como los conciertos, exposiciones (Ayuda a la Iglesia Necesitada, Madre Teresa de Calcuta, Misiones, etc.) las Conversaciones de Covadonga, con intelectuales expertos en diversas disciplinas académicas, o la Semana Mariológica, que por primera vez en su historia organizaba su reunión anual en Covadonga, son algunas de las citas que se han ido llevando a cabo a lo largo de estos meses en el Santuario, pero desde luego no todas. En el tintero se quedan encuentros privados, asociaciones más o menos numerosas y grupos de amigos que comprendieron que el Año Jubilar del Centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de Covadonga era una fecha más que señalada para volver a hacer una visita a la Santina en la Cueva.
Sobre este aluvión de actividades y visitantes, el Cabildo del Real Sitio hace un balance “muy positivo”. “Son unos eventos que se han vivido con intensidad y con la fe de los hijos que se acercan a Jesús por medio de María”, reconoce el Abad, Adolfo Mariño. Un balance en el que es imposible no subrayar la labor de los “medios de comunicación” por “su inestimable ayuda, pues ellos son como heraldos que nos abren las puertas de nuestra sociedad asturiana, de España y también a nivel internacional”. Pero además, y mirando hacia dentro y en profundidad, el Abad del Santuario reconoce que si tuviera que destacar los momentos más intensos e inolvidables de este Año Jubilar remarcaría “las confesiones y conversiones”, de mucha gente que llega “herida de los zarpazos de la vida” y en el Santuario “encuentran la paz que necesitaban y un regreso al Señor”. “Nos vienen muchísimos enfermos –reconoce– y también muchas parejas jóvenes, especialmente en verano. Y hemos visto a varios ponerse delante de la Santina y prometerse fidelidad. Es un signo de las parejas muy conmovedor, y cada vez son más las que desean consagrar su vida y su vocación matrimonial, aquí en este Santuario”.
En tan solo dos días, pasado mañana, la Basílica del Santuario de Covadonga será testigo de la clausura del Año Jubilar mariano que se ha vivido. Y recordando lo sucedido hace exactamente ahora un siglo, los Reyes de España actuales, Felipe VI y Letizia, con sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, estarán presentes en el acto, al igual que lo hicieron sus antepasados, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, cuando en 1918 presenciaron los actos de la Coronación Canónica de la Virgen de Covadonga. Serán unos momentos especialmente emotivos en los que Covadonga volverá a ser como dijo san Juan Pablo II “esencia y latido de España”, aunque realmente nunca haya dejado de serlo y a los españoles, incluso a los asturianos, se nos olvide con demasiada frecuencia.

Vigilia de jóvenes
Como cada año, también en esta ocasión los jóvenes tendrán su momento especial en la víspera del Día de Covadonga. La tradicional Vigilia que los tiene como protagonistas se celebrará a las diez de la noche de mañana viernes, y finalizará sobre las once de la noche. También como en años anteriores, la Delegación de Pastoral Juvenil y Vocacional organiza dos posibles opciones para vivir la Vigilia. Una de ellas, consiste en el transporte en autobús desde Gijón, Oviedo o Avilés hasta el Santuario, y vuelta. Otra, incluye una ruta de senderismo por Corao y Priena hasta Covadonga, una parte de la conocida como “Ruta Frasinelli”, aprovechando también el centenario de la creación del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, ahora conocido como Picos de Europa. Una Vigilia que este año cobra especial significado, ante la clausura del Año Jubilar Mariano que hemos vivido.
Más información en www.pjasturias.org, y en Facebook, Twitter e Instagram (@pjasturias).

La web del Jubileo
La página www.jubileocovadonga2018.com, recoge toda la información sobre las actividades que se han llevado a cabo a lo largo de este Año Jubilar en el Santuario, así como la agenda, la historia de la Coronación canónica de la Santina, un álbum de fotografías históricas y otras informaciones útiles para el año. Continuará activa durante un tiempo, y seguirá alimentándose de otras informaciones y noticias que tengan que ver con este evento, aunque haya finalizado.

Retransmisión de la Novena en directo por YouTube
El Santuario de Covadonga está retransmitiendo estos días en directo los actos de la Novena de la Santina a través de su canal de Youtube: “Santuario Covadonga Asturias”.
Además, se han colocado nuevas pantallas en el Real Sitio, para que desde diversos puntos del Santuario sea posible seguir las celebraciones: cuatro grandes pantallas fijas en la Basílica, otras dos en la carpa accesoria y dos más en el túnel de acceso a la Cueva. La realización de las grabaciones se está haciendo a cinco cámaras, una de ellas instalada en la Santa Cueva, otra encima de la Casa Capitular –que permite ofrecer una panorámica de la explanada–, y tres más en la Basílica. En un futuro próximo, el Santuario contará con una imagen fija de la Santa Cueva y la Santina 24 horas al día, y con la retransmisión en directo de las celebraciones litúrgicas. Así, ofrecerá un servicio que ya está disponible en otros santuarios marianos como Fátima o Lourdes.

 

 

Fe y razón, fe y cultura: la interdisciplinariedad en la educación de la fe

Posted: 07 Sep 2018 10:53 AM PDT

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La fe y la razón de por sí no se oponen porque tienen ambas como origen a Dios. Tal es la perspectiva cristiana. Desde ahí cabe perfilar la relación entre fe y cultura, y el papel de la interdisciplinariedad en la educación de la fe.

1. Por fe entendemos no una mera teoría intelectual o un mero conjunto de creencias, ritos y reglas morales, sino ante todo una vida que, en el cristianismo, procede del encuentro y la relación con Cristo.

Por razón entendemos, como lo hace el lenguaje común, la facultad humana de discurrir, propia de la inteligencia. Cabe advertir que la razón humana, para poder ser considerada como tal, debe estar abierta a toda la realidad que nos constituye y nos rodea, y ser capaz de valorarla en relación con la totalidad de la persona: no solo su inteligencia, sino también sus afectos, su dimensión social y su apertura a la transcendencia.

 
Una fe vivida, una razón humana

En consecuencia, para una adecuada relación entre la fe y la razón, se requiere una “fe vivida”. No serviría una fe “fideísta” (incapaz de argumentar con la razón); como tampoco serviría una fe de tipo racionalista, ni voluntarista, ni puramente sentimental o totalmente dependiente de otros, siendo así que la fe ilumina la inteligencia a la vez que fortalece la voluntad e integra los sentimientos y las relaciones entre las personas.

Por su parte la razón humana –como ha señalado Joseph Ratzinger— hoy necesita ser ampliada, por la tendencia reductiva a quedarse en su dimensión empírica, es decir, en la relación con lo que se ve, se mide y se pesa: la realidad material, que no agota la realidad del hombre y del cosmos. Esta dimensión empírica de la razón constituye el núcleo del método científico y de sus importantes logros, pero es incapaz de responder a las cuestiones profundas que se plantea el ser humano sobre su origen y dignidad, y sobre el sentido de la historia, concretamente de su vida o su destino. Para dialogar con la fe no sirve, pues, una razón meramente empírica o instrumental.

Tampoco serviría, como observa Pieper, una razón no realista sino cercana al idealismo; ni una razón estrechamente racionalista (cerrada en sí misma respecto al corazón humano, a las relaciones con los demás y con la transcendencia); ni una razón de tipo ilustrada (cerrada particularmente a todo horizonte espiritual e incapaz de reconocer, por ejemplo, las raíces del mal en el mundo); ni, finalmente, una razón de tipo espiritualista (que rechazara el valor de la materia, del cuerpo humano o de las realidades que llamamos temporales: el trabajo, la familia, el desarrollo tecnológico, la vida ordinaria, etc.). Ha de ser una razón humanaen el más amplio y pleno sentido de la expresión. La razón humana de por si tiene capacidad para alcanzar la verdad, aunque necesita ayuda para hacerlo. La razón puede ayudar a la fe a explicarse, y puede advertir cuándo el creyente no es coherente, en su inteligencia o en su vida, con su fe.

Fe, razón y teología

Por su parte, la fe puede ayudar a la razón para que se amplíe en una triple dirección: en dirección a la sabiduría, en dirección a la ética y en dirección a la fe misma, sin prescindir de los contenidos metafísicos y morales de las religiones del mundo. Por ejemplo, un cierto conocimiento de lo cristiano es importante para poder entender la literatura y el arte. Esto requiere una atención a los desarrollos teológicos contemporáneos, aunque no requiere necesariamente una teología sofisticada o erudita; pues incluso un no creyente o un creyente poco cultivado pueden beneficiarse de las principales “razones” de la fe.

Una buena lectura en este horizonte es la de Newman, para el que la teología contribuye a dar un sentido unitario a los saberes, a la vez que aporta respuesta a las “cuestiones últimas” que las ciencias no pueden resolver. También la teología es capaz de enriquecer las narrativas científicas para que estas no degeneren en tecnocracias, o sea, en el imparable poder de la técnica que arrolla la libertad del hombre y lo hace incapaz de defender su ser y su sentido. Al mismo tiempo, la teología recuerda a todos que lo real en sentido total es inabarcable por el hombre. Nada de esto supone una visión negativa del conocimiento o un inmiscuirse en la identidad y método de las ciencias humanas; sino que las abre a la relación con un ámbito más amplio del ser, relación que puede impulsar la investigación desde dentro de las ciencias.

Fe y cultura

2. La relación entre la fe y la razón se traduce en el diálogo entre fe y ciencia y, más ampliamente, entre fe y cultura. En una universidad o en una escuela de inspiración cristiana, un buen departamento de Religión (como el que impulsa el proyecto DIR: “Departamento interdisciplinar de Religión”) trata de iluminar la tarea educativa que se realiza en complementariedad con las otras ciencias, de las que se ocupan las distintas asignaturas: puede ayudarlas a descubrir las raíces, muchas veces cristianas, que las sustentan, el modo de servir realmente al hombre sin deshumanizarlo, así como el sentido de la vida y los valores que subyacen en los diversos planteamientos.

A su vez la ética y las ciencias humanas pueden ayudar a la Religión en su tarea de promover el verdadero bien de las personas, que se sitúa en conexión con la verdad, el amor y la auténtica belleza. No se trata, por tanto, de ocultar los errores, infidelidades y malas actuaciones de los cristianos, sino de reconocerlos, sin dejar de situarlos en sus contextos sociales e históricos.

De esta manera la educación que se imparte puede aspirar con mayor coherencia a la maduración intelectual y humana de los alumnos. Todo ello se realiza respetando la autonomía, identidad y método de las distintas materias de estudio, sean Ciencias, Humanidades, etc. La Religión ofrece a las demás asignaturas su propia perspectiva, que es la del humanismo cristiano. El diálogo entre las asignaturas, que la Religión procura fomentar e iluminar, puede traducirse en temas o proyectos interdisciplinares concretos, como medio para ir elaborando la síntesis entre fe y cultura, que ayude a los alumnos y pueda también aprovechar de diversos modos a sus familias.
  

Una tarea interdisciplinar 

3. De esta forma se lleva a cabo un trabajo de tipo interdisciplinar, tanto en la justicia a la realidad, como en la investigación y también en la dinámica misma de la tarea educativa. Se busca así una educación integral abierta a la transcendencia.

Sin embargo, esto no quiere decir que la identidad y el método de la educación de la fe hagan de la enseñanza de la Religión propiamente una “ciencia interdisciplinar”. Lo interdisciplinar, por su naturaleza, es lo que resulta del diálogo entre las asignaturas, y concretamente entre los profesores, que se ven animados a profundizar sus propios intereses y mejorar su cualificación profesional y su formación personal. Y a partir de ahí, mejorar las programaciones y los recursos didácticos, el uso de las tecnologías, etc. De esa tarea interdisciplinar resulta un bien para todas las materias de estudio, que pueden verse impulsadas, desde dentro, a ampliar sus horizontes en su servicio a las personas.

Por su parte, la asignatura de Religión se ve enriquecida con esa mirada interdisciplinar y se apoya en ella para intentar explicar, a la luz de la razón y también a la luz de la Revelación, las verdades reveladas y la relación del hombre con Dios. Y eso es teología. La enseñanza de la Religión es una tarea propiamente teológica.Su finalidad es la información reflexiva y el anuncio de la fe cristiana, buena noticia (“Evangelio”) para todos. Se distingue de la catequesis, otra modalidad de educación de la fe, que tiene como finalidad la maduración de la vida cristiana, y que no pertenece al curriculum académico, aunque puede estar presente de modo complementario, para aquellas personas que la deseen, en las instituciones de inspiración católica.

Dentro de los contenidos de la fe y la tradición cristiana, en el aula de Religión se enseñan no solo los aspectos doctrinales y los referentes al culto litúrgico, sino también otros valores nucleares del cristianismo como la caridad –centro de la vida cristiana– y la misericordia, que es manifestación principal del espíritu de las Bienaventuranzas, espíritu que implica la búsqueda de la paz y de la justicia para todos.

En definitiva, la enseñanza escolar de la Religión presta un servicio a los alumnos y a sus familias en el contexto de la formación cultural e interdisciplinar que se recibe concretamente en las instituciones educativas de inspiración cristiana. El fundamento de todo ello, como hemos dicho, es una comprensión de las relaciones entre fe y razón, y entre fe y cultura, basada en una visión cristiana del hombre; es decir, en el humanismo cristiano o en la antropología cristiana.

En estas instituciones, conviene tener en cuenta que el primer “lugar” para el diálogo entre la fe y la interdisciplinariedad de los saberes debería ser la mente y la vida de los profesores. Ese es también el mejor cauce para alcanzar lo que los alumnos buscan y las familias desean: una educación integral en la perspectiva cristiana de la fe (no existen perspectivas “neutras”) y de su relación con la cultura.

 

 

 

Anorexia y bulimia, trastornos de la conducta alimentaria: ¿son solo eso?

Estamos hablando de trastornos muy graves, aunque parezcan a veces tonterías, como coqueteo con el peso, con la comida o el cuerpo; y además se cronifican en el tiempo y tienen una mortalidad elevada: un 5% de las jóvenes con anorexia fallece (por complicaciones físicas o suicidio). Por otro lado, estos trastornos tienen un impacto muy grande en la familia.

Así explicaba este pasado mes de julio mi hija, la doctora Nuria Ferrer Chinchilla, psiquiatra, los graves trastornos alimentarios que padecen muchas jóvenes (mayoritariamente mujeres, un 90% de los casos). Son más frecuente en mujeres por la importancia cultural de la estética y el cambio de rol de la mujer, que maneja más exigencias en lo profesional y familiar; y también porque genéticamente están más predispuestas, como pasa con el alcoholismo en los varones.

Os resumo los puntos más relevantes de la conferencia que tuvo lugar en el ciclo Veranos de Can Vilumara, una preciosa casa en la costa del Maresme (Barcelona).

La anorexia

Aunque asociamos estos trastornos al contexto cultural actual de la moda y las redes sociales, el deseo social por adelgazar, por la estética, el culto al cuerpo…, ya hay escritos que se refieren a la anorexia en el siglo XVII. En cualquier caso, la prevalencia se acentúa a mediados del siglo XX, y los trastornos de la conducta alimentaria se dan actualmente en un 4-5% en la población. La anorexia estrictamente hablando tiene una prevalencia de un 0,5%, y consiste en un miedo intenso a engordar, que se asocia con la disminución de las ingestas hasta llegar a no comer prácticamente nada. Se inicia entre los 10 y los 30 años, aunque mayoritariamente se desencadena en la adolescencia. Van haciendo dietas más extravagantes con muchas limitaciones de alimentos, y llegan al aislamiento social, al renunciar a planes con amigos que impliquen comer en público.

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En un momento de la conferencia

Primeros síntomas:  iniciar algún tipo de dieta, ir buscando posibles intolerancias a ciertos alimentos, aislarse para comer, cortar todo en trocitos muy pequeños, esparcir la comida por el plato, tardar muchísimo en comer… Suelen acudir al endocrino o al médico de digestivo buscando tratar esas intolerancias o molestias digestivas y en ese proceso se se descentra la atención de la progresiva pérdida de peso. La restricción de alimentos a lo largo de meses o años lleva a déficits nutricionales, que afectan al cerebro, que se nutre principalmente de glucosa. Este “cerebro desnutrido” favorece un procesamiento erróneo de la información, que se refleja en la mayor obsesión por la delgadez, la rigidez con la preocupación por la comida y el cuerpo, la valoración de uno mismo basándose en el peso y una percepción errónea de la imagen corporal. Y cuanto más desnutrido está el cerebro, más difícil es ayudar a estas pacientes a conseguir una renutrición adecuada que, según lo evolucionada que esté la enfermedad, tendrá que ser con ingreso hospitalario, por la dificultad para aceptar unos hábitos nutricionales saludables.

Como señala este artículo, “los alimentos que producen un rápido aumento de los azúcares en la sangre (índice glicémico) como dulces, zumos de fruta, bebidas azucaradas, pero también pan, pasta, patatas, además de aumentar el índice glicémico, incrementan el nivel de dopamina, encendiendo los circuitos cerebrales de la gratificación.

En esta dinámica hay que investigar el origen profundo de algunas formas de bulimia y de la epidemia de obesidad.”

Problemas físicos en la anorexia: bradicardia (se ralentiza el corazón), arritmias, osteoporosis, edemas en las piernas, hipotermia, vello corporal en partes donde normalmente no hay (como protección contra el frío).

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Factores que predisponen a la anorexia: Su autoestima y valoración personal depende mucho de su peso, y de ahí el título de la conferencia. ¿Son solo trastornos de la conducta alimentaria? Pues realmente no. Detrás suele haber problemas mucho más importantes, que quedan tapados, porque viven centradas en no superar, por ejemplo, los 40 kilos de peso. Se hace necesario tratar de explicar por qué necesitan restringir la comida, qué malestar hay detrás que no son capaces de tolerar o dar salida de una forma más saludable.

Suelen ser chicas muy perfeccionistas, controladoras, brillantes académicamente. Los grupos de mayor riesgo son chicas que viven en ambientes donde se da importancia al cuerpo, como modelos, bailarinas de ballet, gimnastas. También influyen la genética y la forma de ser.

También hay factores familiares: niñas que han estado superprotegidas, o a las que se han puesto unas elevadas expectativas por parte de la familia. También familias con importantes conflictos, dinámicas de funcionamiento poco saludables, o con modelos familiares de delgadez.

Factores desencadenantes: Miedo a hacerse mayor, problemas entre los padres (pueden utilizar inconscientemente la enfermedad para evitar la separación). También se puede dar en víctimas de abusos sexuales, o con experiencias sexuales desagradables: “Mejor si no crezco, y soy menos atractiva”.  Hay enfermedades graves que pueden acabar llevando a la anorexia. Suele haber muchos problemas interpersonales detrás. Como el cerebro no funciona bien, hay muchas alteraciones emocionales: irritabilidad, llorar con facilidad, ansiedad, bajo estado de ánimo, capacidad de concentración alterada, alteraciones del sueño…

El pronóstico mejora si hay buena relación con los padres. El tratamiento temprano es fundamental. Lo primero es conseguir que haya una recuperación del peso, pero trabajar también las distorsiones cognitivas y su origen. Hay que distinguir entre el síntoma (por ejemplo el vómito) y la función de ese síntoma (exteriorizar lo que llevan dentro, maltrato, bullying en el colegio…).

La bulimia

Consiste en atracones (ingesta incontrolada de alimentos en un espacio corto de tiempo  y sensación de pérdida de control), que se producen mínimo una vez a la semana y se acompañan de medidas compensatorias para conseguir limitar la ganancia de peso, como vómitos, laxantes, diuréticos, ejercicio extenuante, o periodos de ayuno. Tiene similitudes con la anorexia, y algunas diferencias relevantes: es más frecuente, la sufre el 1% de la población. Si en la anorexia los pacientes suelen estar en infrapeso, en la bulimia el peso es normal o con tendencia al sobrepeso.

Además, la bulimia se asocia más con formas de ser impulsivas, con baja tolerancia a la frustración, mientras que en la anorexia se tiende al control y al perfeccionismo. Pueden presentar descontrol de impulsos en otras áreas como la sexualidad, las compras compulsivas, el consumo de drogas o la agresividad. Necesitan buscar emociones, con falta de persistencia e irritabilidad ante el rechazo. También debe haber una base genética, como en todos los trastornos mentales.

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La bulimia es el resultado de un ciclo ansiedad-atracón-culpa-ansiedad… y vuelta a empezar. Igual que en la anorexia, es importante un trabajo conjunto con  nutricionistas y endocrinos, para eliminar los mitos que las pacientes suelen tener de lo que se puede o no se puede comer.

Hay otros trastornos de la conducta alimentaria, como el trastorno por atracones, la potomanía (se bebe gran cantidad de agua sin una causa orgánica que lo justifique), la pica (comer cosas que no son nutritivas), o el trastorno de rumiación.

Por último, un buen consejo de la experta. ¿Qué se puede hacer si, desde la familia, detectamos uno de estos trastornos -o lo sospechamos- en uno de nuestros hijos?

“Conviene ir cuanto antes a un especialista para estudiar lo que sucede y poner soluciones. Si pasa el tiempo, se instala la costumbre y la obsesión, y cuesta más volver atrás y mejorar el cerebro desnutrido… lo mejor es hablarlo con la persona, mostrarse cercano, cariñoso y comprensivo…y ofrecerle buscar ayuda juntos.”

 

 

Los abusos y los pecados de la Iglesia solo se combaten todos unidos junto al Papa – editorial Ecclesia

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Los abusos y los pecados de la Iglesia solo se combaten todos unidos junto al Papa – editorial Ecclesia

Es una pesadilla. Es un horror. Cuando pensábamos que lo peor ya había pasado, que bastante teníamos con los escándalos de abusos en Australia, Irlanda, Boston o Chile, la magnitud y la gravedad horripilantes de lo acontecido en Pensilvania, en el reciente pasado, nos ha de estremecer, avergonzar y poner en situación de conversión individual y colectiva, más allá que de las responsabilidades sean siempre solo individuales.

Porque, como ha escrito el Papa Francisco en su dolorida, conmovedora e interpeladora carta al pueblo de Dios, del pasado 20 de agosto (ver páginas 40 y 41), conjuntamente con todo tipo de esfuerzos para sanar, reparar y prevenir estos tan abyectos crímenes, “es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformación eclesial y social que tanto necesitamos”. Una transformación –añade- que reclama “la conversión personal y comunitaria”.

Dicho con otras palabras, también de Francisco, y sin quitar un ápice de responsabilidad a los autores por acción u omisión de estos delitos de abusos varios bueno será que cada de uno de los miembros de la Iglesia nos formulemos, por pequeña que puede ser nuestra contribución, la pregunta “¿qué puedo hacer yo para descubrir los abusos ocultos y para ayudar a las víctimas para que sigan adelante?”.

Es evidente que, sobre todo, tras los escándalos de los abusos en la Costa Este de Estados Unidos, conocidos en los primeros años de este siglo, la Iglesia ha reaccionado con decisión ante esta lacra. Ya Juan Pablo II endureció la legislación canónica al respecto y se redactaron los primeros protocolos de actuación y de prevención. Años después, ya con Benedicto XVI, se extremaron las medidas, que Francisco no solo está llevando a rajatabla, sino que incluso de endurecido, consciente, como escribió el 20 de agosto, de que “las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, así como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte”, que deja “heridas que nunca prescriben”.

Pero es también evidente que todavía se ha de poder –se ha de deber- hacer más.  Así, es imprescindible que se vaya a la raíz de esta carcoma y corrupción espiritual tan grave, tan dañina, tan devastadora. Y una de las raíces de esta inadmisible y pecaminosa lacra es, señala asimismo Francisco, “una manera anómala de entender la autoridad en la Iglesia -tan común en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia- como es el clericalismo”. Una manera de entender la autoridad que ha hecho del silencio y del encubrimiento la respuesta, tantas veces habitual, a estas atrocidades, que contradicen gravemente el Evangelio y lastran y pulverizan la misión evangelizadora de la Iglesia.

Así, pues, preciso será recordar y poner en la práctica que “todo lo que se realice para erradicar la cultura del abuso de nuestras comunidades, sin una participación activa de todos los miembros de la Iglesia, no logrará generar las dinámicas necesarias para una sana y realista transformación”.

¿Y cómo llevarlo a cabo? Toda la Iglesia unida en torno a su pastor supremo, todos unidos junto al Papa. Unidos, pues, a Francisco que, de modo tan admirable, tan valiente y tan aleccionador, ha tomado sobre sus espaldas la inmensa y pesada cruz de guiar a la comunidad eclesial desde las tinieblas de este horrendo pecado y crimen a la necesaria reparación, sanación y extirpación.

Por todo ello y por tantos otros motivos, es necesario que todos los miembros de la Iglesia expresemos y reiteramos en este contexto concreto y en la ardua y dolorosa travesía descritas nuestro apoyo incondicional hacia el Papa, hacia el Vicario de Cristo en la tierra, hacia Pedro, hacia, ahora, Francisco. Y las andanadas y campañas que contra él se han urdido en las últimas semanas (ver páginas 44 y 45), solo han de merecernos el desprecio y la indignación. Más aún si proceden de altos eclesiásticos, quienes precisamente en virtud de la ordenación recibida y del ministerio confiado, deberían ser todavía más fieles a quien en la Iglesia es el único garante y quicio de la unidad, la comunión y la misión: el Papa.

Con intoxicaciones e infidelidades como las aludidas, no se combaten los pecados de la Iglesia. Al contrario: se incrementan. Solo se combaten todos unidos junto al Papa.

 

 

El arte de recomenzar con optimismo, realismo e ilusión

El arte de recomenzar con optimismo, realismo e ilusión

Por Raúl Espinoza Aguilera

Comienza este «segundo tirón» del año. Paulatinamente se reanudan las clases en los centros educativos y las personas retornan a sus labores cotidianas, después de unas merecidas vacaciones de verano.

Y la primera pregunta que nos podríamos hacer es: ¿Y cómo van esos propósitos concretos que nos forjamos a principios del año 2018? ¿Los tenemos claros y estamos luchando por alcanzarlos? ¿O, bien, ya se nos olvidaron?

Si esto último ocurrió, no caben los desánimos. Un buen amigo, cuando le ocurría esto, me comentaba desalentado: «¡Soy de los peor! ¡Soy de lo peor! ¡No tengo remedio!». Y yo le respondía, con sentido de humor, por la confianza que nos tenemos: «Mira, no dramatices, ¡sobran actores de telenovelas! ¡Todos somos de lo peor porque estamos hechos de la misma materia, de carne y hueso! ».

De manera que si tú y yo caemos en la cuenta de que esos propósitos de enero «se nos borraron del mapa», lo importante es levantarnos y reanudar el paso con nuevos bríos, ¡y no complicarnos más!

Disfruto bastante de las competencias de atletismo de 100 metros planos, de 200 metros, de 4 por 400 metros con relevos. Observo que la importancia está en los detalles: 1) En arrancar con rapidez y determinación; 2) en abrir con oportunidad y acierto la zancada de los pasos; 3) en utilizar los brazos para imprimir una mayor velocidad; 4) en meter el impulso final (o sprint), muchas veces adelantando hacia adelante el pecho, para ser el primero en romper el listón que marque el triunfo.

Había un par de consejos que nos repetía el entrenador de deporte, cuando practicábamos estas pruebas de velocidad en la preparatoria: 1) «¡Concéntrate plenamente en tu propia carrera!». 2) «¡Nunca te compares con los demás, mirando hacia los carriles contrarios! Porque puedes confiarte, creer que ya venciste y bajar tu propio récord del cronómetro, o, por el contrario, te vas a desanimar si te percatas que vas un poco rezagado del resto!».

Hay un poeta al que admiro mucho, Antonio Machado, el llamado «Poeta de Castilla», quien escribió un verso que viene muy bien a este propósito y es tan breve como profundo. Dice así: «Cada caminante siga su camino».

Pienso en estas nuevas modas por las que determinadas personas se supravaloran y se sienten muy superiores a los demás (cuando la cruda realidad dice lo contrario), o que poseen una baja autoestima (cuando objetivamente tampoco es verdad, ya que es más preponderante la nociva actuación de su traicionera imaginación).

Escuchaba, hace unos días, mientras estaba haciendo cola para pagar unos alimentos, en un supermercado, que una señora, en voz alta, sostenía en plan catastrófico a su comadre: «¡Convéncete, ya se vienen las fiestas patrias, luego Día de Muertos, después las Posadas, ¡y el año se acabó! ¿Te das cuenta?». En un principio me pareció exagerada semejante consideración, sobre todo porque esto lo decía a finales de julio.

Pero luego me quedé pensando que algo de razón tenía. ¿A qué me refiero? A que el tiempo de la vida es breve y en un abrir y cerrar de ojos los meses parece que vuelan y se deslizan como un cuchillo sobre la mantequilla.

Me parece que lo importante ahora es aprovechar este segundo semestre para dar un nuevo y fuerte impulso a las metas que nos habíamos planteado desde el inicio de año. ¡Vale la pena cuidar bien nuestro orden, las metas proyectadas y este tiempo nuestro tan fugaz!

 

 

¿Cómo actuar ante la indisciplina de tus hijos?

 

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Unas de las etapas más bonitas que experimentan las personas en la vida adulta, es convertirse en padres por primera vez. La sensación de felicidad que se produce está en la mayoría de los casos, vinculada con el miedo a lo desconocido, pues ahora tendrán a su cargo el papel de la crianza de sus hijos.

La labor de educar, guiar, construir y formar una familia requiere de mucho esfuerzo y dedicación, los problemas llegan cuando muchas veces los padres pierden el control sobre sus hijos y se tornan permisibles ante cualquier situación, motivo que marcará la diferencia entre un niño indisciplinado y uno disciplinado.

Conforme los niños van creciendo a menudo empiezan a querer gozar de su propia autonomía escogiendo rumbos distintos u opuestos de los que los padres deseaban para ellos y para su familia. Es precisamente en esos momentos, cuando los padres, acuden a centros de apoyo, terapias familiares o bien a consultas psicológicas solicitando ayuda con el comportamiento de sus hijos pues son indisciplinados o no acatan las reglas que se ponen en el hogar.

Los padres aún pueden reparar la conducta de sus hijos basándose en:

Predicar con el ejemplo

Una forma sencilla de ayudar a corregir la mala conducta en los hijos es ser ejemplo, cabe recordar, que ellos actuarán conforme lo que ven en casa.

Si ellos observan la disciplina de los padres en las labores domésticas, en la vida laboral y en la familiar, les será más sencillo que sus hijos adopten este tipo de actitudes positivas que contribuyen a ser mejores personas.

No discutir y no ceder ante sus peticiones

Hoy en día es común que los padres cedan de forma fácil ante los berrinches de sus hijos. No ceder es lo primero que debes hacer, si lo haces, demostrarás que sus berrinches funcionan.
Lo que los niños necesitan es reconocer que la autoridad la tiene mamá o papá y que discutir y gritar no lo beneficiará en lo absoluto.

Gritarles o pegarles, no es la mejor alternativa, solo provocará una lucha de poder, lo recomendable es ignorarlos por un rato hasta que el berrinche cese y proceder a explicarles que lo que hacen, no es correcto, ni es la mejor forma de conseguir lo que quieren.

Define premios y castigos sin excederte

Deberás buscar estrategias que refuercen el compromiso de tus hijos cada que cumplen con las reglas, quizás premiarlos de manera significativa puede ayudar a formar hijos de manera integral, no es necesario un objeto de valor, también el tiempo o el cariño que les demuestres es una recompensa para ellos.

Además, los castigos que escojas deben ser menores de acuerdo con la edad del niño, ser tan estricto muchas veces puede empeorar la situación consiguiendo mayor desobediencia de su parte.

Estos son algunos consejos para formar a tus hijos, recuerda que el control estará siempre en ti como padre de familia, la mejor opción para evitar tener hijos indisciplinados y desobedientes será manejar un trato correcto con los niños convirtiendo las reglas no en imposiciones, sino en oportunidades para colaborar en la familia, escuela, u hogar.

 

 

¿Qué es la Tolerancia? – I Parte

En materia de tolerancia, tal vez más que en cualquier otra, la confusión reina tan completamente que parece indispensable esclarecer el alcance de los términos, antes de abordar el mérito de la cuestión.

¿Qué es precisamente la tolerancia?

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Imagínese la situación de un hombre que tiene dos hijos…

Imagínese la situación de un hombre que tiene dos hijos, uno de principios sanos y voluntad fuerte, y otro de principios indecisos y voluntad vacilante. Aparece, de paso por el lugar en que la familia reside, un profesor que dará un curso de vacaciones extraordinariamente útil a ambos. El padre desea que sus hijos sigan el curso, pero ve que esto implicará privarlos de varios paseos a los cuales ambos están muy apegados.

Pesados los pros y contras, fija su juicio sobre el asunto: más conviene a sus hijos renunciar a algunas distracciones, por lo demás muy legítimas, que perder una ocasión rara de desarrollarse intelectualmente. Manifestada la deliberación a los interesados, la actitud de éstos es varia. El primero, después de un momento de duda, accede a la voluntad paterna. El otro se lamenta, implora, suplica a su padre que cambie su resolución; da muestras tales de irritación, que un grave movimiento de rebelión de su parte es de temer.

Ante esto, el padre mantiene su decisión con relación al hijo bueno. Pero, considerando lo que le cuesta al hijo mediocre el esfuerzo de la rutina escolar; previendo las muchas ocasiones de tensión que en la vida diaria surgen en las relaciones entre ambos, para la eventual salvaguardia de principios morales impostergables, juzga mejor no insistir. Y conveniente en que el hijo no haga el curso.
Actuando así con el hijo mediocre y tibio, el padre le dio una autorización a disgusto. Un permiso que no es de modo alguno una aprobación. Un permiso que le fue casi arrancado. Para evitar un mal (la tensión con el hijo), consintió en un bien menor (las excursiones de vacaciones),y desistió de un bien mayor (el curso). Es a este tipo de consentimiento dado sin aprobación, y aún con censura, se llama tolerancia.

Claro está que, a veces, la tolerancia es el consentimiento no sólo en un bien menor para evitar un mal, sino en un mal menor para evitar uno mayor. Sería el caso de un padre que, teniendo un hijo que contrajo varios vicios graves y puesto ante la imposibilidad de hacerlos cesar todos, forma el propósito de combatirlos sucesivamente. Así mientras procura obstar a un vicio, cierra los ojos a todos los demás. Este cerrar de ojos, que es un consentimiento dado con profundo disgusto, busca evitar un mal mayor, es decir, que la enmienda moral del hijo se torne imposible. Se trata característicamente de una actitud de tolerancia.

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Si no hubiese malos hijos, por ejemplo, no habría necesidad de tolerancia de parte de los padres.

Como acabamos de ver, la tolerancia sólo puede ser practicada en situaciones anormales. Si no hubiese malos hijos, por ejemplo, no habría necesidad de tolerancia de parte de los padres.

Así, en una familia, cuanto más los miembros fueren forzados a practicar la tolerancia entre sí, tanto más la situación será anómala.

Siéntese mucho la realidad de lo que aquí está dicho, considerando el caso de una Orden Religiosa o de un ejército en que los jefes o superiores tengan que usar habitualmente una tolerancia sin límites con sus subordinados. Tal ejército no está apto para ganar batallas. Tal Orden no está caminando hacia las altas y rudas cimas de la perfección cristiana.

En otros términos, la tolerancia puede ser una virtud. Pero es virtud característica de las situaciones anormales, inestables, difíciles. Ella es, por así decir, la cruz de cada día del católico fervoroso, en las épocas de desolación, de decadencia espiritual y de ruina de la Civilización Cristiana.

Por esto mismo se comprende que sea tan necesaria en un siglo de catástrofe, como el nuestro. En todo momento, el católico se encuentra en nuestros días en la contingencia de tolerar algo en el tranvía, en el autobús, en la calle, en los lugares en que trabaja, en las casas que visita, en los hoteles en que veranea: encuentra en todo momento abusos que le provocan un grito interior de indignación. Grito que es a veces obligado a silenciar para evitar un mal mayor. Grito que, entretanto, en ocasiones normales sería un deber de honra y coherencia el manifestarlo.

De paso es curioso observar la contradicción en que caen los adoradores de este siglo. Por un lado, elevan enfáticamente a las nubes sus cualidades, y silencian o subestiman sus defectos. Por otro, no cesan de apostrofar a los católicos intolerantes, suplicando tolerancia, bramando por tolerancia, exigiendo tolerancia, a favor del siglo. Y no se cansan de afirmar que esa tolerancia debe ser constante, omnímoda y extrema. No se comprende cómo no perciben la contradicción en que caen: sólo hay tolerancia en la anomalía y, proclamar la necesidad de mucha tolerancia, es afirmar la existencia de mucha anomalía.

De cualquier manera, griegos y troyanos concuerdan en reconocer que la tolerancia en nuestra época es muy necesaria.

Así, es fácil percibir cuánto yerra el lenguaje corriente a respecto de la tolerancia. En efecto, habitualmente se presta a este vocablo un sentido elogioso. Cuando se dice que alguien es tolerante, esta afirmación viene acompañada de una serie de alabanzas implícitas o explícitas: alma grande, gran corazón, espíritu amplio, generoso, comprensivo, naturalmente propenso a la simpatía, a la cordura, a la benevolencia. Y, como es lógico, el calificativo de intolerante también trae consigo una secuela de censuras más o menos explícitas: espíritu estrecho, temperamento bilioso, malévolo, espontáneamente inclinado a desconfiar, a odiar, a resentirse y a vengarse.

En realidad, nada es más unilateral. Pues, si hay casos en que la tolerancia es un bien, otros hay en que es un mal. Y puede llegar a ser un crimen. Así, nadie merece encomio por el hecho de ser sistemáticamente tolerante o intolerante, si no por ser una u otra cosa de acuerdo a lo que exijan las circunstancias.

por Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

¿Superará la Iglesia esta crisis actual?

¿Superará la Iglesia esta crisis actual?

Luis-Fernando Valdés

En las últimas semanas, los medios se han enfocado en las acusaciones de un cardenal hacia el Papa. Se supondría que esta dura crisis debería debilitar profundamente a la Iglesia; pero, por el contrario, la gran mayoría de obispos y de fieles han manifestado su adhesión al Pontífice. ¿Qué elementos de juicio no se están tomando en cuenta?

  1. Panorama. El informe de Pennsylvania sobre abusos sexuales cometidos por clérigos desató la crisis actual. El Papa Francisco manifestó la vergüenza que esto produce en la Iglesia. Y en vísperas del viaje apostólico a Irlanda, el país que más ha resentido esta situación, el card. Viganó inculpó falsamente al Santo Padre de haber encubierto a un cardenal estadounidense acusado de abusos sexuales.

¿Por qué la Iglesia sigue en pie? Cualquier institución, empresa o grupo social se vendría abajo después de una situación así, pues la confianza de sus miembros se perdería. Decir que es por fanatismo, no es respuesta. En cambio, todo apunta a que los factores sobrenaturales, que creemos por fe, hoy parecen tener mucho sentido.

  1. Primer factor. Los fieles católicos creemos que Jesús mismo, con su poder divino, escogió a Simón Pedro y lo nombró Roca donde se fundaría la Iglesia (Mateo 16,18). Y Jesús ahí mismo le prometió que “el poder del infierno no derrotará” a la Iglesia.

Durante una dura crisis de la Iglesia en el siglo V, afectada tanto por la herejía pelagiana como por las invasiones bárbaras, San Agustín comentaba: “La Iglesia vacilará si su fundamento vacila, pero ¿podrá vacilar Cristo? Mientras Cristo no vacile, la Iglesia no flaqueará jamás hasta el fin de los tiempos” (Comentario al Salmo 103).

  1. Segundo factor. Los medios de información suelen dividir a priori a la Iglesia según categorías sociológica, sólo válidas para la política: conservadores y progresistas. De acuerdo a esta visión, la supuesta ala conservadora atacaría al Papa Francisco porque el Pontífice se estaría separando de la doctrina tradicional.

Y aquí entra el otro factor sobrenatural, que explica el crecimiento de la Iglesia en la comprensión de la doctrina, que permite exponer el Misterio de Cristo a los hombres de hoy, en continuidad con la tradición bimilenaria. Se trata de la asistencia del Espíritu Santo al Magisterio.

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que hay un crecimiento en la comprensión de la fe (cfr. n. 94). La encíclica “Lumen fidei”, preparada por Benedicto XVI y publicada por Francisco (29 jun. 2013), enseña que la luz de la fe “crece para iluminar todo el cosmos y toda la historia” (n. 48).

Por eso, el Papa Francisco ha buscado iluminar desde la fe aspectos que hoy son urgentes, como la atención a los migrantes y desplazados, la misericordia hacia los divorciados, la comprensión hacia las personas homosexuales o el cuidado de la creación. Y esto no es abandonar lo tradicional, sino iluminar lo actual desde la tradición viva de la Iglesia.

Epílogo.  En general, es complicado explicar el carácter sobrenatural de la Iglesia a la opinión pública, compuesta de personas de muy diversas creencias. Sin embargo, la crisis misma por la que hoy atraviesa la Iglesia muestra que ésta está compuesta por “algo más” que la mera organización humana.

La permanencia de la Iglesia, inexplicable para quienes no comparten la fe, para los creyentes resulta ser una manifestación de la voluntad de Cristo y de la ayuda continua del Espíritu Santo. Al final, la presencia ininterrumpida de la Iglesia es un reto a la razón y una invitación a creer.

 

 

Y ¿si regresamos?

Red Familia

Sep 07, 2018

La separación en muchos casos ayuda a ver nuevamente las virtudes olvidadas de la pareja.


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Se dice que las segundas oportunidades no son buenas, sin embargo, en los últimos años se ha visto una tendencia a la reconciliación en parejas que llevaban años de separación, incluso con divorcio firmado y, contra todo pronóstico, estas segundas partes sí son buenas y funcionan bien.

La mayoría de las parejas que se dan una segunda oportunidad después de haberse divorciado, afirman que en esta segunda ocasión no están regresando con la misma persona de la que se divorciaron ya que el tiempo, la madurez y las circunstancias los han cambiado.

Según los psicólogos la elaboración del conflicto es la clave para que una pareja que se separó vuelva a reunirse. Tener claro que los viejos reproches quedaron saldados con el divorcio anterior es fundamental para no traer los errores del pasado a la relación renovada.

La separación en muchos casos ayuda a ver nuevamente las virtudes olvidadas de la pareja, los problemas anteriores desaparecen y ahora se dan cuenta de que persiguen los mismos objetivos. Es cierto que no existe una garantía de que en esta ocasión funcionará al cien por ciento, pero las probabilidades aumentan si ahora se trata de dos personas que han mejorado su comunicación, comparten valores, costumbres y un proyecto de vida.

En Red Familia te damos algunos tips que pueden ayudarte en esta nueva etapa de reconciliación en tu matrimonio:

• Deben ser realistas con lo que esperan de su relación

• Valoren los cambios que la madurez y el tiempo les han brindado para conocer nuevamente a su pareja y generar nuevas formas de relacionarse.

• Eviten traer a esta nueva etapa los errores o reproches del pasado.

• Establezcan nuevas líneas de comunicación y reglas de convivencia. En ocasiones es necesario bajarnos del escalón de la exigencia y el orgullo para valorar lo que realmente significa nuestro matrimonio y poder retomarlo con mayor entusiasmo y determinación. Porque en el amor y la familia, está la solución.

 

 

Sínodo vocacional

Es de todos sabido que el Papa ha convocado un Sínodo especial para tratar sobre el asunto peliagudo de las vocaciones dentro de la Iglesia. Entre el 3 y el 28 de octubre obispos de todo el mundo se reunirán para trabajar sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Una reunión de este estilo debe llevar a conclusiones válidas para todos los cristianos, pero quizá lo más importante es todo el trabajo que se realiza como preparación. El ambiente presinodal que afecta a toda la Iglesia es de gran utilidad para la reflexión sobre el tema que se trata.

En este ambiente ha surgido recientemente un librito publicado por Rialp, escrito por José Manuel Fidalgo, que supone una reflexión muy interesante sobre el concepto que nos ocupa. Es de imaginar que en la asamblea sinodal surgirán reflexiones teóricas y, quizá, sobre todo, de tipo práctico. La preocupación que se extiende a grandes estratos de la vida de la Iglesia es la disminución de vocaciones en todos los órdenes de la vida eclesiástica, y, quizá de modo especial, vocaciones sacerdotales, por la necesidad que la comunidad cristiana tiene de ellas.

Juan García.

 

 

¿Cambios en la Iglesia?

Hace ya algunas semanas, un eclesiástico algo conocido concedió una entrevista en la que comentó diversas facetas de la situación de la Iglesia en el momento actual. Lógicamente expresó sus propias y personales opiniones. Y acerca de la propuesta de la Iglesia a los jóvenes que no comparten la doctrina sobre la sexualidad, este eclesiástico comenta:

“Porque no la presentamos bien. Se muestra como una exigencia, como una camisa de fuerza, y no es así. La propuesta es la siguiente: ¿por qué no caminas un poco más y vas poco a poco, conociendo, descubriendo? (Se trata de caminar con los jóvenes y no tanto de decirles lo que tienen que hacer”, dice en otro momento de la entrevista)- Porque la sexualidad es una realidad que abarca a toda la persona, que no se puede reducir a la genitalidad. La sexualidad es una fuerza, pero una fuerza para construir la persona que se puede vivir a distintos niveles de profundidad, no para avasallar ni para esclavizar. Es un camino precioso y si les abrimos a los jóvenes esta perspectiva, este horizonte, claro que les encantará. No podemos quedarnos en esto no, esto otro tampoco…”

Con estas palabras tan genéricas y tan poco claras, ¿qué perspectivas se abren? ¿Se les recuerda a los jóvenes que el Señor quiere que lleguen vírgenes al matrimonio? ¿Se les dice claramente que el vivir la sexualidad rectamente descarta cualquier búsqueda del placer sexual con uno mismo o con otras personas? ¿Se les dice que vivir la sexualidad con personas del mismo sexo no es agradable a Dios? San Pablo ya lo recordó con toda claridad en los comienzos del caminar de la Iglesia: “No os engañéis, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los rapaces poseerán el reino de Dios” (1 Cor 6, 9).

¡Estas palabras claras del apóstol que lejos están de ser “tradición en naftalina”!

Jesús D Mez Madrid

 

 

La bronca de Macron

El presidente de la República Francesa protagonizaba hace unos días una reprimenda pública a un chaval que le había saludado de forma desconsiderada en una ceremonia oficial

Por los ademanes avergonzados del muchacho, dudo que hubiera querido hacerlo a propósito, sino que quizá nadie le había informado antes de que cosas así no se debían  hacer. Seguramente pesaron en el chico las maneras zafias disfrazadas de naturalidad que hoy tanto se emplean en el escenario cotidiano, y que no distinguen entre un cantante de rock, una estrella deportiva o un académico. Al continuar confundiéndose espontaneidad con educación, las reglas de la urbanidad están siendo progresivamente preteridas, penalizando también cualquier tibio intento de rehabilitarlas.

Macron le ha venido a recordar al joven dos cosas: la necesaria compostura que tiene que adoptarse siempre ante los símbolos de una nación y el respeto que merece toda alta dignidad. Se lo dijo, además, con un lenguaje directo y entendible, con tono de justificada irritación. Aunque nunca se sabe en estos asuntos si los gabinetes de comunicación andan detrás o no, lo es que es evidente es que el mensaje del presidente francés ha calado en la opinión pública internacional, precisamente por lo inusual de una conducta así, tan franca y acertada.

De todas formas, muy a menudo los culpables de que estos fenómenos sucedan son los propios líderes, al devaluar con insistencia la fuerte institucionalidad de sus magistraturas. Contamos con infinidad de ejemplos de esto: desde un Jefe de Estado malviviendo en una paupérrima chacra en plan Diógenes el cínico, hasta otro que lo hacía en tiendas de campaña. Estos gestos y otros por el estilo son habitualmente muy bien recibidos por la ciudadanía, como muestras de antidivismo y naturalidad, pero pueden alcanzar la extravagancia si se desciende a otros ámbitos de análisis, derivados del carácter institucional que estas personalidades encarnan.

Jesús Domingo Martínez

 

 

V I A J E   A   M A R R U E C O S

(ABRIL 1993)

(IX)

 

            A la entrada del recinto (que se encuentra concurridísimo con varios cientos de turistas) se nos recibe, con el folklore ya descrito y según vamos entrando, existen otros grupos de hombres y mujeres "del desierto", que igualmente nos van obsequiando (al pasar) con sus repertorios de cantos y músicas ancestrales y de un "sabor, extraño para nosotros", por su estridencia y griterío; deben ser cantos y músicas que apenas habrán evolucionado en "miles de años" y de ahí también... "su encanto". Como nos dan un tiempo de espera (entendemos que han de llegar más turistas y ello se confirma luego) lo dedicamos a recorrer todas aquellas instalaciones y desde luego, quedamos sorprendidos de la amplitud de las mismas, la variedad "y el lujo del desierto", lo que me hace intuir que...  "en cualquier lugar, el que puede, se sitúa lo más cómodo y mejor servido que pueda costear, con su dinero, fuerza política o guerrera" ("el hombre es intrínsecamente lo mismo en cualquier lugar de esta Tierra").

            Se nos asegura que "las amplísimas jaimas" que estamos viendo, guardan una semejanza con las que de este tipo existen en el desierto, están totalmente alfombradas y si bien tienen los clásicos cojines (el musulmán no suele emplear la silla) en diferentes lugares, pero en las mesas (que son redondas y bastante bajas y quizá más propias para comer sentados en cojines) han sido sustituidos por sillas y asientos de tipo "europeo".- Efectuado el recorrido, que me satisface plenamente, volvemos a la jaima que nos ha sido asignada y se inicia la cena.

            Mientras vamos comiendo, se van sucediendo grupos folklóricos que van entrando a tocar, danzar y cantar, dentro de las jaimas, las ya para nosotros "clásicas" danzas beréberes, las que como ya he dicho, se caracterizan por el enorme ruido que producen, al sumarse los grandes y pequeños tambores o timbales, los otros rústicos instrumentos musicales y los estridentes gritos. Algunos de estos intérpretes (mujeres) que vienen ligeramente ataviadas, incluso intentan (y sacan a bailar) que los comensales "masculinos" participen de sus danzas... "alguna de ellas bastante cachonda" y que produce el clásico jolgorio y sana alegría, pues es claro que "nadie se pasa". La cena, muy bien, pues nos han puesto (estaban ya en la mesa) una botella de vino de 3/4 de litro para cada cuatro personas, vinos que han sido de dos clases o tipos (tinto y rosado) y los que han resultado de una calidad bastante aceptable; son vinos de "la tierra" (marroquíes). El primer plato ha sido de "sopa hárira", la que se compone de verduras muy picadas, con mezcla de harina y especias que desconozco, pero lo que no insta para que me haya parecido muy buena. De segundo plato nos han puesto el típico guiso de esta zona, denominado "Tagín" y que es genérico si bien en cada lugar "lleva su sello particular"; el que aquí comemos está compuesto de, cordero ("adulto") con ciruelas pasas y almendras y con una apetitosa salsa (resulta bueno)...  y de tercer plato (como se puede apreciar la cena es bastante fuerte, por no decir "explosiva") el famoso "Cuscús", el que se compone de sémola, verduras, carne de pollo o cordero, y una (también apetitosa) salsa para "regarlo" ("también bueno y apetitoso") y de postre, nos sirven... "Jauhará", que es un hojaldre muy ligero, con crema de leche y almendras y "otros frutos secos" y que resulta "buenísimo de tomar"; después nos sirven el famoso "te con menta" (habitual en estas tierras) acompañado de pastas o dulces de muy pequeño tamaño. Como he dicho... "una cena explosiva, pero la que yo he degustado en toda su longitud", ya que todo ha sido servido "en su punto" de cocción o temperatura, habiéndose empleado en el servicio, vajilla de tipo rústico y agradable, donde la arcilla y la mano de desconocidos artesanos, "han sabido darle mayor calor y sabor a estos, para nosotros, extraños manjares" (El "Tagín" -por ejemplo- es servido "humeante" y en una especie de recipiente tamaño sopera y similar al "lebrillo español" (ya desaparecido del uso casero) con tapa en forma de campana y fabricado indudablemente con material "refractario", para que aguante esas bastante altas temperaturas),

            Curiosamente tan abundante cena (no suelo cenar así) me ha dejado "muy bien dispuesto" y debo añadir que me siento "divinamente", pues mi organismo no acusa pesadez alguna, quizá sea por que en estos guisos, "las grasas, son más bien escasas" y por tanto deben asimilarse muy bien por un organismo "regularmente sano", así pues... "Enciendo mi segundo (y largo) cigarro puro", el que empiezo a fumar en la jaima y lo terminaré en la explanada, sentado en un escalón del anfiteatro, sintiendo sobre mi, un agradable "fresquito que debe venir del desierto" y "bajo los rayos polarizados de la Luna"... viendo el espectáculo que se nos ofrece posterior a tan "memorable cena" y que es como a continuación relataré,

            Un dromedario que avanza en la noche (todo está obscuro, salvo el haz de un potente reflector (que viene desde unas edificaciones a nuestras espaldas y que es regulable y recorta o ensancha las escenas y según requieren las mismas, el que lanza su haz de luz y con el que envuelve "al camello") el que avanza "solo en la noche"; viene atelajado y sobre su atelaje, arnés, silla... trae una especie de litera, palanquín, "o lo que sea y como quiera que se denomine eso, que también puede asemejar a unas andas, de las que en nuestro país se emplean para pasear procesionalmente a santos y vírgenes"... dicho "artilugio" de más de un metro de altura y terminado en cúpula, es cuadrado y viene cubierto por cortinas, todo lo cual se balancea al clásico movimiento de este tipo de rumiantes... curiosamente el dromedario avanza a su ritmo y ni se notan las casi seguras "riendas" que lo conducen, tampoco le afecta la potentísima luz del reflector (debe estar bastante acostumbrado)... llega a una especie de tablado que hay en el ya descrito campo de tierra y relativamente próximo a nosotros... se abren las cortinas de aquellas andas y... baja una bella mujer, la que al ritmo de una potente música que suena, procedente de grandes altavoces... "va ejecutando una vistosa y voluptuosa danza del vientre" y la que destaca en la obscuridad de la noche, pues el reflector se ha reducido a un círculo de luz de gran potencia y que ilumina a la perfección... "el estricto campo de baile" de esta oriental danzarina (arriba la luna ya descrita, embellece el acto de forma singular, pues los espectadores guardamos silencio absoluto). Terminada la danza, aplaudimos... "vuelve el dromedario" y de igual forma que apareció... "desaparece animal y bella mujer"... ¿Tendrá algún significado de cuento o leyenda? (no lo sé). A continuación se desarrolla otra sucesión de escenas y que representan la fantasía, de una "alfombra voladora" (o mágica), la que "pasa volando" desde una de las fortalezas ya descritas, hasta llegar a la otra. En dicha alfombra "van viajando" una pareja de enamorados (hombre y mujer) se supone, efecto que se logra con un juego de luces y cables, que permiten esa sensación "del vuelo en la noche". Después, cuatro ágiles y jóvenes jinetes "vestidos a la europea", ejecutan diferentes carreras y malabarismos, sobre "ágiles caballos del desierto", lo que resulta una muy buena actuación, ya que se necesita (supongo) un gran entrenamiento, una preparación física enorme y unos reflejos muy rápidos, para realizar (y de noche) todo cuanto hicieron aquellos jóvenes (no creo que ninguno sobrepasara los veinte años) sobre aquellos caballos... fueron muy aplaudidos. Después, entran en escena, grupos de beréberes a caballo y con las propias indumentarias y atelajes, que empleaban no hace mucho y de forma usual en "sus correrías" y los que incluso vienen armados con sus "clásicas espingardas", llegando al galope hasta casi donde nos encontramos nosotros y frenando sus monturas con soltura y rapidez... "sueltan esos disparos de esas largas armas, que en la noche suenan como estampidos de pequeños cañones", cosa que van a realizar varias veces en estos simulacros de ataque "al enemigo". Terminan estas "fantasías", con unos fuegos artificiales y dos grandes hogueras, que se encienden en el campo ya descrito y de cuyo fondo, parte un contingente que agrupa a todos cuantos han participado en estos espectáculos (salvo la danzarina) los que al paso y alumbrados por esas hogueras, más los "hachones encendidos" (o teas) que con gran profusión, portan muchos componentes de esta extraña comitiva... van viniendo a paso normal y hacia la cabecera del campo o anfiteatro, allí se produce "la gran despedida", con una salutación de todos los actores y un gran aplauso de los espectadores y en ese momento, se da por concluido el espectáculo, el que ha sido en todo momento acompañado, por las músicas apropiadas a lo que se ha interpretado en cada escena.

            Después y cuando ya emprendemos el camino de salida..."¡Oh sorpresa!"... "suenan en los grandes altavoces (fuertes) unas sevillanas rocieras" y las que son de obsequio y saludo para nosotros los españoles, que somos inmensa mayoría entre los espectadores de esta noche, que en una numerosa concurrencia, hemos acudido aquí (calculo que entre mil, mil quinientas personas y todos extranjeros)... "Se agradece este detalle de la empresa u organización, pero Sevilla (y soy andaluz) no representa a España... mejor hubiese sido un clásico pasodoble español y de los que tan gran repertorio existe". De cualquier forma es de agradecer este detalle simpático, puesto que se debe entender ello con la buena voluntad que se produce y ofrece.

            Y a dormir...pues mañana hemos de atravesar, nada menos que la cordillera del "Gran Atlas o Alto Atlas" y nos espera un largo viaje, por lo accidentado de la carretera, que es "de las más altas del mundo" y de cuyas bellezas se nos habla antes de llegar, espero se confirme todo ello.

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           Y ya nos encontramos en el día seis de abril; son las nueve de la mañana (hora aproximada) cuando emprendemos viaje hacia la ciudad de "Ouarzazate", ya en lo que se denomina el "pre desierto" y de la que nos separan alrededor de doscientos kilómetros, pero en los que vamos a invertir cinco o seis horas de autocar y debido al tipo de carretera que tenemos que recorrer y lo accidentado del camino. Hace calor y lo notamos ya a esta temprana hora y luego a través de los vidrios del autocar, cuando en ellos da el sol. Rueda el vehículo en dirección Este, la carretera tiene buen firme y es asfaltada en su totalidad; no hace mucho hemos pasado por los aledaños de Marrakech (la que hemos bordeado) nos detienen "una pareja de gendarmes" (motoristas) los que "trapichean" con el chófer y los guías y luego nos dejan ir ("estos trapicheos se repiten a lo largo del recorrido, parece ser la costumbre"). Vamos escalando cotas de nivel y hasta llegar a la máxima que cubre esta carretera, la que llega a los 2.260 metros de altitud (el pico o altura máxima de esta cordillera es el denominado "Yebel Tubkal", con 4.165 m.).

            Hemos dejado atrás los palmerales y olivares de Marrakech (hay muchos olivos por aquí y los seguiremos viendo hasta casi donde llega el resto de arbolado, ya en las faldas casi estériles de las alturas, que alcanzan casi los dos mil metros de altitud.

            Más adelante iremos encontrando la flora que a nosotros los andaluces nos es bastante familiar, pues encontraremos... "higueras, nogales, eucaliptos, encinas o alcornoques, frutales en gran variedad, lentiscos, retama, adelfas, lirios, pinos o coníferas en notable variedad, etc. etc.". En algunos de estos altos valles, recordamos (por el parecido o semejanza) a otros de nuestras sierras de Segura, Cazorla y otras. Aquí en estos, el agua es muy abundante y ello gracias a "las nieves del Atlas". Los campesinos aprovechan cada palmo de terreno, pues se aprecian parcelas cultivadas y que son minúsculas; aquí "la vida debe ser muy dura"; y me parece que aquí "no se desaprovecha nada".

             En un momento del viaje, surgen las equiparaciones o valoraciones "de lo que vemos y de lo que tenemos en nuestras tierras" y como no, aparece lo de la pobreza o la riqueza y en relación a estas gentes, sobre todo al pasar cerca de los que nos parecen modestísimos poblados de casas de adobe y techos de tierra y paja, los que ni blanqueados están y por tanto se confunden -muchas veces- con el paisaje que los sustenta. Interviene Nordín y dice enigmáticamente (nadie le ha preguntado esta vez)... "son sencillos y viven felices en esa sencillez". Dicho esto nos recita unos versos de Antonio Machado y que son estos:

 

                                                      "Si hay vino, beben vino,

Si no hay vino agua fresca.

                                               Son buena gente que danza y juega

                                               Y en un día como tantos...

                                               Descansarán bajo la tierra”.

 

            Quedamos sorprendidos (al menos yo) y por causas fáciles de comprender, pues recitar de memoria es muy difícil, más aún acordarse en el momento justo, "del poema justo"; y máxime que quien recita es un musulmán, que acopla "a sus gentes" los versos de "un poeta cristiano y andaluz"... "es claro que la inteligencia ni tiene fronteras, ni tampoco religión".

                                                                                  .

Antonio García Fuentes

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Jaén: 22 de Agosto del 2018