Las Noticias de hoy 08 Agosto 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 08 de agosto de 2018     

Indice:

ROME REPORTS

Chile: Francisco expresa que las medidas de los obispos son “realistas y concretas”

Iraq: Los cristianos celebran con una procesión el regreso a sus hogares

SANTO DOMINGO DE GUZMÁN*: Francisco Fernández Carvajal

“Grito mi amor a la libertad personal”: San Josemaria

Vivir para los demás: J.M. Martín y C. Cavazzoli

El corazón cristiano, motor del desarrollo social: Mons. Javier Echevarría

Un colegio de Barracas, puerta de inclusión para los chicos y las chicas de la Villa 21

Los niños en la era digital: Unión Nacional de Padres de Familia

Vida, familia y libertad: Miguel A Espino Perigault

LO QUE TODOS ESPERAN DEL PAN: René Mondragón

Cómo tratar a una persona que tiene un trastorno de la alimentación: Lucía Legorreta

Elementos indispensables para la buena comunicación de pareja: LaFamilia.info

Cinco claves para evitar tropiezos en la educación de nuestros hijos: Silvia del Valle

Del aborto inducido y sus promotores: Tomás de Híjar Ornelas

Junto al pueblo que sufre en Nicaragua: JD Mez Madrid

No es gastar cada vez más dinero: Jesús D Mez Madrid

VIAJE A ALEMANIA: JULIO 1977 (4): Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Chile: Francisco expresa que las medidas de los obispos son “realistas y concretas”

Carta del Santo Padre (Texto completo)

agosto 07, 2018 14:40Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 7 agosto 2018).- El Pontífice Francisco ha escrito una carta a los obispos de Chile,  fechada el 5 de agosto de 2018 en el Vaticano, en la que manifiesta que las decisiones tomadas en la 116ª Asamblea Plenaria Extraordinaria de la Conferencia Episcopal de Chile “son realistas y concretas”.

El Santo Padre ha escrito en el documento que está “seguro” de que estas medidas “ayudarán decididamente en todo este proceso”.

Es la respuesta que Francisco ha dado a las pautas acordadas por los prelados de Chile dadas a conocer el pasado 3 de agosto de 2018, tras finalizar la Asamblea Plenaria Extraordinaria de los obispos chilenos, celebrada del 30 de julio al 3 de agosto en la ciudad costera de Punta de Tralca, para abordar el tema de la pederastia por parte de miembros de la Iglesia.

Asimismo, el Papa agrega: “Lo que más me tocó es el ejemplo de comunidad episcopal unida en el pastoreo del santo pueblo fiel de Dios. Gracias por este ejemplo edificante… porque “edifica” la Iglesia”.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Santiago Silva, valoró enormemente esta carta y señaló: “Su palabra nos conforta hoy y nos reanima a continuar en este camino de corrección, de sanación y reparación, de reencuentro con nuestra misión de Iglesia Pueblo de Dios y con nuestra mirada fija en el Señor”.

Entre las medidas y las funciones asumidas por parte de los obispos, afirmaron comprometerse “a incrementar nuestra disponibilidad para encontrarnos personalmente, cada obispo, con víctimas de abusos cometidos por clérigos de nuestras jurisdicciones que estén dispuestas a hacerlo, para acogerles, escucharles y ponernos, junto a nuestros equipos de acogida, a su disposición para todo cuanto ayude a sanar las heridas. Este mismo signo solicitamos a los superiores de institutos de vida consagrada”.

***

Carta del Papa Francisco

Vaticano, 5 de agosto de 2018

Mons. Santiago Silva Retamales
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile
Santiago

Querido hermano,
¡Un cordial saludo!

Recibí y leí con atención el Documento “Declaración, Decisiones y Compromisos de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile” del pasado 3, y quedé impresionado por el trabajo de reflexión, discernimiento y decisiones que han hecho. Que el Señor les retribuya abundantemente este esfuerzo comunitario y pastoral.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/08/Carta-del-Papa-469x533.jpgLas decisiones son realistas y concretas. Estoy seguro de que ayudarán decididamente en todo este proceso. Pero lo que más me tocó es el ejemplo de comunidad episcopal unida en el pastoreo del santo pueblo fiel de Dios. Gracias por este ejemplo edificante… porque “edifica” la Iglesia.
Permanezco a disposición y los acompaño desde aquí. Por favor no se olviden de rezar y hacer rezar por mí.

Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Fraternalmente,

Francisco

 

 

Iraq: Los cristianos celebran con una procesión el regreso a sus hogares

Miles de personas huyeron hace 4 años

agosto 07, 2018 19:30RedacciónUncategorized

(ZENIT – 7 agosto 2018).- Cientos de cristianos iraquíes participaron en la noche del lunes 6 de agosto de 2018 en una procesión que tuvo lugar a lo largo de las calles de Karamlesh (Iraq), un pueblo de la llanura de Nínive, tradicionalmente habitado por cristianos, reportó la Agencia Fides.

Con el gesto de la comunidad, los cristianos de Karamlesh quisieron conmemorar los acontecimientos del 6 al 7 de agosto de 2014, que obligaron a varias decenas de miles de cristianos a abandonar las ciudades y pueblos de la llanura de Nínive antes de la ofensiva de los milicianos yihadistas de el autoproclamado Estado Islámico (Daesh).

La procesión fue precedida por una reflexión sobre el dolor y el sufrimiento que acompañó y siguió ese dramático éxodo masivo, leído a la luz del misterio de la cruz. También se leyó el pasaje del Evangelio en el que Jesús promete que orará al Padre para pedirle que envíe el Espíritu Santo, el “Consolador”, a sus discípulos.

Luego comenzó la procesión con las velas y, a lo largo del camino, los participantes recitaron el Salmo 150, celebrando de esta manera también el “nuevo comienzo” representado en sus vidas por el regreso a su aldea y sus hogares, después de los años de dominación jihadista.

Karamlesh, con los otros pueblos y ciudades de la llanura de Nínive, representaba los hitos históricos de las comunidades cristianas nativas de la antigua Mesopotamia. Precisamente alrededor de esa llanura comenzó el proyecto de una “región autónoma” asignada a los cristianos, para lograr al menos en parte el sueño ancestral de un “hogar nacional” reservado para las comunidades caldea, asiria y siria.

 

 

SANTO DOMINGO DE GUZMÁN*

Memoria

— Necesidad de la sana doctrina. La ayuda de la Virgen.

— El Rosario, arma poderosa.

— La consideración de los misterios del Santo Rosario.

I. A principios del siglo xiii algunas sectas causaban estragos en la Iglesia, sobre todo en el Sur de Francia. Durante un viaje que realizó Santo Domingo, acompañando a su Obispo por esa región, pudo comprobar por sí mismo los daños que esas nuevas doctrinas originaban en el Pueblo de Dios, falto de formación como en tantas ocasiones. ¡Cuántos males ha causado la ignorancia! Durante su viaje, el Santo comprendió la necesidad de enseñar las verdades de la fe con claridad y sencillez, y con gran celo y amor a las almas se entregó del todo a este quehacer. Poco tiempo más tarde, se determinó a fundar una nueva Orden religiosa que tenía como fin la difusión de la doctrina cristiana y su defensa del error en cualquier parte de la Cristiandad. Así surgió la Orden de Predicadores, que tendría en el estudio de la Verdad uno de sus pilares fundamentales1. Desde entonces, «en cualquier actividad apostólica en servicio de la Iglesia pueden encontrarse dominicos ocupados en llevar la verdad a las inteligencias de sus hermanos, los hombres (...), actuando con el carisma peculiar, que es el mismo de su fundador: iluminar las conciencias con la luz de la palabra de Dios»2.

La tarea de enseñar a todos el contenido de la fe no ha sido solo una necesidad del pasado. En las circunstancias actuales, esta misión de la Iglesia entera se hace quizá más urgente que en épocas pretéritas. El Papa Juan Pablo II ha alertado ante esa situación de ignorancia generalizada de las verdades más elementales, y ante la difusión de muchos errores doctrinales, cuyas consecuencias no han tardado en hacerse notar en las almas: la falta de amor y de piedad hacia la Sagrada Eucaristía; el olvido de la Confesión, sacramento imprescindible para obtener el perdón de Dios y para formar la conciencia; el desconocimiento del fin trascendente al que hemos sido llamados...; arrinconar la fe al ámbito de la vida privada, sin que tenga manifestaciones públicas; el matrimonio parece haber sido privado en algunos casos de su íntimo y natural significado y valor; la introducción de la legislación permisiva del aborto es el triunfo del principio del bienestar material y del egoísmo sobre el valor más sacro, el de la vida humana; la disminución de la natalidad y la senectud demográfica han llevado a algún responsable europeo a hablar de un suicidio demográfico de Europa y aparece como el grave síntoma de un profundo empobrecimiento espiritual3. No es difícil darse cuenta de cómo en muchos se ha perdido el sentido de la amistad con Dios, del pecado, de la vida eterna, del sentido cristiano del dolor... A la vez, se puede comprobar cómo el mundo se hace menos humano en la medida en que deja de ser cristiano. Y esta ola de materialismo, de pérdida del sentido de lo sobrenatural, afecta también, y a veces en gran medida, a esas personas que todos los días vemos, y a las que quizá el Señor ha puesto a nuestro cuidado, por unas u otras razones.

Meditemos hoy junto al Señor si sentimos en nuestro corazón esa llamada del Papa a recristianizar el mundo que nos rodea, según nuestras fuerzas y con nuestro modo cristiano de estar en medio de la sociedad. Pensemos hoy junto al Señor si nos esforzamos por conocer a fondo la doctrina de Jesucristo, si ajustamos a ella nuestra conducta personal, familiar, profesional, social, política, etcétera; si nos empeñamos en difundirla; si procuramos mantener esos signos externos –que tanto empeño hay en eliminar– de religiosidad y sentido cristiano: el escapulario, la bendición de la mesa, de la nueva casa que habitamos, el tener alguna imagen del Señor o de la Virgen en nuestro hogar, en el lugar de trabajo...

II. Santo Domingo de Guzmán, como tantos otros después de él, contó además con un arma poderosa4 para vencer en esta batalla, que al principio parecía perdida, pues «emprendió con ánimo esforzado la guerra contra los enemigos de la Iglesia católica, no con la fuerza ni con las armas, sino con la más acendrada fe en la devoción del Santo Rosario, que fue el primero en propagar, y que personalmente y por sus hijos llevó a los cuatro ángulos del mundo»5. «Con razón, pues, mandó Domingo a sus hijos que, al predicar al pueblo la palabra de Dios, se entretuvieran con frecuencia y con cariño en inculcar en las almas de los oyentes esta manera de orar, de cuya utilidad tenía mucha experiencia. Pues sabía bien que María, por una parte, tenía tanta autoridad delante de su Hijo divino que las gracias que confiere a los hombres las provee siempre Ella como administradora y dispensadora; y, por otra parte, es de natural tan benigna y clemente que, habiendo acostumbrado a socorrer espontáneamente a los necesitados, no puede, en modo alguno, rehusar la ayuda a los que se la piden. Así, pues, la Iglesia, por medio principalmente del Rosario, siempre ha encontrado en Ella a la Madre de la gracia y a la Madre de la misericordia, como tiene costumbre de saludarla; por lo cual los romanos pontífices no dejaron pasar jamás ocasión alguna hasta el presente de ensalzar con las mayores alabanzas el Rosario mariano y de enriquecerlo con indulgencias apostólicas»6.

Los cristianos, por instinto filial y por esta recomendación expresa de los Papas, han acudido al rezo del Santo Rosario en los momentos ordinarios y en las circunstancias más difíciles (calamidades públicas, guerras, herejías, problemas familiares importantes...) y como medio excelente de acción de gracias. Los consejos de los últimos Papas han sido constantes, principalmente en lo que se refiere al Rosario en familia. El Concilio Vaticano II advertía a todos los fieles cristianos «que tengan muy en consideración las prácticas y los ejercicios piadosos hacia Ella recomendados por el Magisterio a lo largo de los Siglos»7. Y Pablo VI interpretaba auténticamente estas palabras como referidas al Santo Rosario8.

Examinemos nosotros hoy, cuando tantas necesidades padece la Humanidad, con qué amor y confianza acudimos a Nuestra Señora a través de esta devoción tan cargada de gracias. Pensemos si a la hora de difundir la sana doctrina a nuestro alrededor, y especialmente si vemos que alguno de los más cercanos a nosotros se va separando del Señor, acudimos con fe a nuestra Madre del Cielo.

III. Si procuramos rezar cada día con amor el Santo Rosario atraeremos, como Santo Domingo, muchas gracias sobre aquellos que queremos llevar hasta el Señor y sobre nuestra alma. En él, consideramos los principales misterios de nuestra salvación: desde la Anunciación de la Virgen hasta la Resurrección y Ascensión a los Cielos del Señor, pasando por su Pasión y Muerte.

Los cinco primeros, que llamamos de gozo, recogen la vida oculta de Jesús y de María y nos enseñan a santificar las realidades de la vida ordinaria. Los cinco siguientes, los misterios de dolor, nos permiten contemplar y vivir la Pasión y nos enseñan a santificar el dolor, la enfermedad, la cruz que se hace presente en la vida de cada hombre a su paso por este mundo. En los cinco últimos, los gloriosos, contemplamos el triunfo del Señor y de su Madre, y nos llenan de alegría y de esperanza al meditar la gloria que Dios nos tiene reservada si somos fieles.

En la consideración de estos misterios vamos a Jesús por María: gozamos con Cristo, al contemplarlo hecho Hombre como nosotros, nos dolemos con Cristo paciente, vivimos anticipadamente su gloria. Para que esa contemplación sea posible hemos de procurar rezar de tal manera «que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, a través del corazón de Aquella que estuvo cerca de Él, y que desvelen su insondable riqueza»9. Rezar así el Santo Rosario, «con la consideración de los misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios, es un continuo acto de fe, de esperanza y amor, de adoración y reparación»10.

En tiempos de Santo Domingo se saludaba a la Virgen con el título de rosa, símbolo de la alegría. Se adornaban ya las imágenes con una corona de rosas, y se cantaba a María como jardín de rosas (en latín medieval Rosarium). Y de ahí parece provenir el nombre que ha llegado hasta nosotros11. No olvidemos que cada Avemaría es como una rosa que ofrecemos a Nuestra Madre del Cielo. No dejemos que, por falta de interés o de atención, salga marchita de nuestros labios. No dejemos de emplear esta arma poderosa ante tantos obstáculos como en ocasiones encontramos. Acudamos también a Nuestra Señora, a través de esta devoción, cuando sintamos más el peso de nuestras flaquezas: «“Virgen Inmaculada, bien sé que soy un pobre miserable, que no hago más que aumentar todos los días el número de mis pecados...”. Me has dicho que así hablabas con Nuestra Madre, el otro día.

»Y te aconsejé, seguro, que rezaras el Santo Rosario: ¡bendita monotonía de avemarías que purifica la monotonía de tus pecados!»12.

1 Cfr. J. M. Macías, Santo Domingo de Guzmán, BAC, Madrid 1979, pp. 230 ss. — 2 Ibídem, p. 260. — 3 Cfr. Juan Pablo II, Alocución 11-X-1985. — 4 Cfr. San Josemaría Escrivá, Santo Rosario, Rialp, 24.ª ed., Madrid 1979, p. 7. — 5 León XIII, Enc. Supremi apostolatus, I-IX-1883. — 6 Benedicto XV, Enc. Fausto appetente, 29-VI-1921. — 7 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 67. — 8 Cfr. Pablo VI, Enc. Christi Matri Rosarii, 15-IX-1966; Exhort. Apost. Marialis cultus, 2-II-1974. — 9 ídem, Exhort. Apost. Marialis cultus, cit., 46. — 10 San Josemaría Escrivá, o. c., p. 9. — 11 J. Corominas-J. A. Pascual, Diccionario crítico etimológico, Gredos, Madrid 1986, vol. V, voz Rosa. — 12 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 475.

Santo Domingo de Guzmán nació en Caleruega, alrededor del año 1170. Combatió con su predicación y su vida ejemplar la herejía albigense. Fundó la Orden de Predicadores (Dominicos) y extendió la devoción del Santo Rosario. Murió en Bolonia el 6 de agosto de 1221.

 

 

“Grito mi amor a la libertad personal”

Libertad de conciencia: ¡no! –Cuántos males ha traído a los pueblos y a las personas este lamentable error, que permite actuar en contra de los propios dictados íntimos. Libertad “de las conciencias”, sí: que significa el deber de seguir ese imperativo interior..., ¡ah, pero después de haber recibido una seria formación! (Surco, 389)

Cuando, durante mis años de sacerdocio, no diré que predico, sino que grito mi amor a la libertad personal, noto en algunos un gesto de desconfianza, como si sospechasen que la defensa de la libertad entrañara un peligro para la fe. Que se tranquilicen esos pusilánimes. Exclusivamente atenta contra la fe una equivocada interpretación de la libertad, una libertad sin fin alguno, sin norma objetiva, sin ley, sin responsabilidad. En una palabra: el libertinaje. Desgraciadamente, es eso lo que algunos propugnan; esta reivindicación sí que constituye un atentado a la fe.
Por eso no es exacto hablar de libertad de conciencia, que equivale a valorar como de buena categoría moral que el hombre rechace a Dios. Ya hemos recordado que podemos oponernos a los designios salvadores del Señor; podemos, pero no debemos hacerlo. Y si alguno tomase esa postura deliberadamente, pecaría al transgredir el primero y fundamental entre los mandamientos: amarás a Yavé, con todo tu corazón.
Yo defiendo con todas mis fuerzas la libertad de las conciencias, que denota que a nadie le es lícito impedir que la criatura tribute culto a Dios. Hay que respetar las legítimas ansias de verdad: el hombre tiene obligación grave de buscar al Señor, de conocerle y de adorarle, pero nadie en la tierra debe permitirse imponer al prójimo la práctica de una fe de la que carece; lo mismo que nadie puede arrogarse el derecho de hacer daño al que la ha recibido de Dios.
Nuestra Santa Madre la Iglesia se ha pronunciado siempre por la libertad, y ha rechazado todos los fatalismos, antiguos y menos antiguos. Ha señalado que cada alma es dueña de su destino, para bien o para mal: y los que no se apartaron del bien irán a la vida eterna; los que cometieron el mal, al fuego eterno. (Amigos de Dios, 32-33)

 

 

Vivir para los demás

El Señor quiere –nos lo ha demostrado con el ejemplo de su vida– que los cristianos pensemos en quienes nos rodean, y sirvamos a la sociedad. Ahí está también el secreto de la felicidad cristiana.

Virtudes 04/05/2016

Durante la última Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Benedicto XVI consideró la herencia recibida de las generaciones pasadas, y animó a los que le escuchaban a construir, con su vida cristiana firme, una sociedad y un mundo un poco más humanos[1].

Cada generación ha de pensar qué dejará a la sociedad, a los hombres que han de venir, qué hacer –y cómo– para que se encuentren mañana un mundo mejor. «La fe nos enseña que en Cristo Jesús, Verbo encarnado, logramos comprender la grandeza de nuestra propia humanidad, el misterio de nuestra vida en la tierra y el sublime destino que nos aguarda en el cielo (cfr. Gaudium et spes, n. 24). La fe nos enseña también que somos criaturas de Dios, hechas a su imagen y semejanza, dotadas de una dignidad inviolable y llamadas a la vida eterna»[2]. El mensaje cristiano permite reconocer la verdadera dignidad del hombre, y proporciona los medios para obrar de acuerdo a la verdad.

La sociedad necesita el espíritu evangelizador de la Iglesia, que nos transmite, siempre actuales, las enseñanzas de Jesucristo; y el Señor quiere –nos lo ha demostrado con el ejemplo de su vida– que los cristianos pensemos en quienes nos rodean, y sirvamos a la sociedad. Ahí está también el secreto de la felicidad cristiana: hacerse portador del mensaje de Jesús.

El apostolado, manifestación de la caridad

El Señor quiere que los cristianos pensemos en quienes nos rodean, y sirvamos a la sociedad. Ahí está también el secreto de la felicidad cristiana: hacerse portador del mensaje de Jesús.

El apostolado nace precisamente de la conciencia de la misión de caridad a la que Dios nos llama. El cristiano es testigo de la caridad de Cristo entre los demás hombres y de la comunión. Por eso, el apostolado no puede convertirse en una técnica, ni en una estrategia para llevar las almas a Dios; tampoco consiste en un conjunto de deberes, pues desde el amor sale natural, y siempre se tiene presente que la eficacia es divina, aunque Dios cuenta con la disposición de las personas.

Caridad y apostolado van de la mano; es más, se puede decir que son inseparables, pues la caridad agudiza el ingenio para descubrir cómo mejorar la categoría del servicio a los otros. El mensaje recibido por San Josemaría también habla de la relación entre caridad y apostolado, y nos indica que ambas –la caridad apostólica, el apostolado vivido por amor– se identifican con la amistad: La caridad exige que se viva (…) la amistad[3].

En un cristiano, en un hijo de Dios, amistad y caridad forman una sola cosa: luz divina que da calor[4]. La virtud de la caridad nos acerca profundamente al prójimo; con la ayuda de la gracia, el cristiano descubre en el otro al hermano, a un hijo de Dios, hermano de Jesucristo; encuentra a Dios mismo que nos entrega su imagen hecha hombre para que la respetemos y le demos la honra debida. El apostolado, que tiende a identificarse con la amistad, no es sino venerar –insisto– la imagen de Dios que hay en cada hombre, procurando que también él la contemple, para que sepa dirigirse a Cristo[5].

La caridad verdadera se distingue de la sociabilidad natural, y va mucho más allá de los lazos de sangre y de la camaradería entre amigos de diversión o de juego; también se distingue de la compasión que podemos sentir por la soledad y la miseria ajenas. Su medida es el amor que Cristo expresó en el “mandamiento nuevo”, el amor divino, un cariño como el que yo os he tenido y sigo manteniendo vivo, porque nace de las mismas entrañas de la Vida de la Trinidad. Un amor que no se para en los defectos físicos o de carácter, un deseo de estar con los hijos de los hombres que no ha frenado ni el pecado ni el rechazo ni la Cruz. La virtud de la caridad es el mismo Amor que Dios pone en el corazón del cristiano para asumir y elevar sobrenaturalmente los amores humanos, nuestros anhelos y aspiraciones.

El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor[6]. Parafraseando a San Juan, podríamos añadir que quien no ama tampoco conoce a su prójimo, porque no es capaz de reconocer la imagen de Dios en los demás. La falta de caridad embota tanto la inteligencia y las demás potencias que le hace insensible a los requerimientos del Señor, y le impide dar el justo agradecimiento al prójimo. Pero, lo que es todavía más grave, le imposibilita que el Señor lo reconozca en calidad de hijo suyo: es como si se impidiese a Dios tocar el alma de quien se ha cerrado completamente a la gracia.

La importancia de cada persona

La caridad adquiere su pleno sentido cuando nos ponemos al servicio de los demás; cuando aceptamos que la vocación cristiana consiste en ser un don para los otros, de modo que muchos encuentren a Cristo.

Es el ejemplo que Jesús mismo nos ha dejado, y del que nos hablan los testigos de su paso por la tierra: se alegra con las alegrías de sus amigos[7], y sufre ante su dolor[8]. Siempre tuvo tiempo para detenerse con los demás: se sobrepuso al cansancio para hablar con la samaritana[9]; se detuvo con la hemorroisa, cuando le esperaban en la casa de Jairo[10]; y en el dolor de la Cruz, entabla con el buen ladrón un diálogo que abre las puertas del Cielo[11]. Además, el suyo fue un cariño concreto: le vemos preocupado por el alimento de quienes le rodean, y poniendo los medios para atender esa necesidad material[12]; se interesa por que los discípulos descansen, y los lleva a un lugar apartado para gozar de su compañía[13]. Los ejemplos podrían multiplicarse, pero en el fondo todos nos indican la categoría que Dios da a cada persona.

En esto se manifiesta la amistad, en poner en primer lugar a los demás, en dedicarles tiempo, es decir, trato personal. Esa fue la clave que nos dio nuestro Padre para mostrar a Cristo, y Jesús nos lo enseñó con su vida: siempre tuvo tiempo para dedicarse a cada uno, para detenerse con todos. La caridad conquista su verdadero sentido cuando la vida del otro se convierte en la prioridad de mi vida. Las personas que se acercan a un auténtico cristiano han de descubrir el amor personal de Dios, al palpar cómo se les trata, cómo se les valora, cómo se les escucha, cómo se tienen en cuenta sus virtudes, cómo se les hace partícipes de esta aventura sobrenatural.

¿Cómo ayudar a las almas en esa dirección espiritual que, quizá sin ese nombre, se da en el apostolado? Medita: los instrumentos más fuertes y eficaces, si se les trata mal, se mellan, se desgastan y se inutilizan[14]. Expresado en positivo, se trata de hacer ver a cada persona los talentos que ha recibido de Dios, y algunos modos de ponerlos al servicio de quienes le rodean; se estimula su iniciativa, como hizo Jesús con los apóstoles formándoles uno a uno, buscando que todos den lo mejor de sí; nos hacemos cargo de su situación, de sus imperativos familiares o laborales, situándonos en su lugar; compartimos los proyectos, los desafíos de la sociedad de hoy, la misión de la Iglesia y de la Obra en un mundo que clama sal y luz, aun sin saberlo.

Y todo ello, aderezado con la sal de la caridad. La caridad es paciente, la caridad es amable; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta, no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra por la injusticia, se complace en la verdad; todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta[15]. La caridad está dispuesta a buscar el bien de todos, por eso requiere un corazón grande, generoso, que aprenda a superar los propios defectos y los ajenos, los enfados, el malhumor, las contestaciones desagradables. Es paciente, con fortaleza de espíritu: sabe esperar, no humilla, por amor soporta cualquier cosa. No murmura ni se goza en el dolor o en las contrariedades que sufren los otros, no intenta sobresalir. Tiene siempre a mano una palabra amable de comprensión y serenidad.

El valor de la amistad

San Josemaría ha dado un ejemplo de cómo ser amigos de nuestro amigos. El amigo, como han dicho los clásicos, es como otro yo. Alguien que nos ayuda a hacer más llevadera la vida, que nos acompaña en los apuros y comparte alegrías y penas. Es alguien con quien nos confiamos, porque de él podemos fiarnos. Solía decir que necesitamos apoyarnos los unos en los otros, para recorrer el camino de la vida, convertir en realidad nuestras ilusiones, superar las dificultades, gozar del producto de nuestros afanes.

«El cristianismo no es obra de persuasión, sino de grandeza», dijo San Ignacio de Antioquía.

La amistad es algo que se comunica, que se nota, que se puede casi palpar: se siente que estamos en sintonía con el amigo, que hay afinidad, que nos encontramos a gusto. Para un cristiano, la amistad es asumida y elevada por la gracia; consiste, en definitiva, en comunicar a los otros la vida de Cristo. La amistad se transforma así en un verdadero regalo de Dios, inseparable de la caridad.

Cada cual debe profundizar en el valor que da a la amistad, para salir del limitado círculo de personas que trata. El cristiano ha de fomentar un sano espíritu de diálogo con todo tipo de personas, evitando que las propias opiniones le lleven a discriminaciones injustas, o que su modo de ser o decir se haga odioso para quienes piensen de modo distinto. Para lograrlo, es importante escuchar las razones del otro, interiorizar sus argumentos; de otro modo no habría verdadero diálogo, porque notarían que no nos interesa lo que dicen: es preciso saber mirar también desde su punto de vista.

Esto no significa transigir en cuestiones que no nos pertenecen, pues son de Dios, o que –por temor a contristar– se oculten o tergiversen las enseñanzas de Jesús. Una actitud así supondría engañar a quienes queremos, o cerrarles el camino a la única verdad que puede satisfacer plenamente sus corazones y aplacar sus inquietudes. Antes bien, la caridad de Cristo robustece las propias opiniones, al tiempo que sosiega el corazón y dulcifica los modos de decir. De esta forma, hacemos más cercano el mensaje de Jesús, portador de esperanza y salvación: al dar un consejo, o al corregir una actitud, el cariño hace que nuestras palabras no hieran, ni presupongan que se está juzgando al interesado; hace, en definitiva, que sean percibidas como lo que son: sincero deseo de que nuestros amigos sean felices.

Se experimenta, entonces, la profundidad de aquellas palabras de San Ignacio de Antioquía: «El cristianismo no es obra de persuasión, sino de grandeza»[16]. Esa grandeza es la caridad de Cristo, pues las personas se acercarán a Dios no tanto por nuestros argumentos, sino sobre todo por lo que somos, con la gracia de Dios.

Cada generación de cristianos ha de redimir, ha de santificar su propio tiempo: para eso, necesita comprender y compartir las ansias de los otros hombres, sus iguales, a fin de darles a conocer, con don de lenguas cómo deben corresponder a la acción del Espíritu Santo, a la efusión permanente de las riquezas del Corazón divino. A nosotros, los cristianos, nos corresponde anunciar en estos días, a ese mundo del que somos y en el que vivimos, el mensaje antiguo y nuevo del Evangelio[17].

J.M. Martín y C. Cavazzoli


[1] Cfr. Benedicto XVI, Discurso, 17-VII-2008; Homilía, 19-VII-2008.

[2] Benedicto XVI, Homilía, 19-VII-2008.

[3] Conversaciones, n. 62.

[4] Forja, n. 565.

[5] Amigos de Dios, n. 226.

[6] 1 Jn 4, 8.

[7] Cfr. Lc 10, 21.

[8] Cfr. Jn 11, 35.

[9] Cfr. Jn 4, 6 ss.

[10] Cfr. Mc 5, 30-32.

[11] Cfr. Lc 23, 42-43.

[12] Cfr. Mt 14, 15-16.

[13] Cfr. Mc 6, 31.

[14] Surco, n. 391.

[15] 1 Co 13, 4-7.

[16] San Ignacio de Antioquía, Epistola ad Romanos, 3, 3.

[17] Es Cristo que pasa, n. 132.

 

El corazón cristiano, motor del desarrollo social

Conferencia pronunciada por Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, con motivo de la Jornada conmemorativa del 10º aniversario de Harambee (2012).

Conferencias 03/07/2016

Mons. Javier Echevarría El corazón cristiano, motor del desarrollo social (PDF)

 

Queridos amigos de Harambee-África,

El décimo aniversario de vuestra asociación nos conduce directamente al recuerdo –siempre actual– de la canonización de san Josemaría Escrivá de Balaguer. Permitidme, por eso, que a los diez años de aquel 6 de octubre de 2002, comience con un agradecimiento a Dios por este pastor ejemplar, que con su correspondencia heroica a los dones espirituales y humanos recibidos, ha hecho posible, entre otras cosas, que tantos millares de personas en todo el mundo sientan el deseo de ayudar a los hombres y mujeres de los países económicamente menos favorecidos.

Personalmente, quiero manifestar también mi gratitud al Señor por la difusión universal de la devoción o su ayuda en esta década, desde aquella ceremonia en la que el amadísimo Juan Pablo II definió a Josemaría Escrivá como el santo de la vida ordinaria.

Un gran corazón

San Josemaría fue un sacerdote de gran corazón, como se palpa en sus escritos, en su predicación oral, en las obras de servicio a la sociedad que impulsó en su caminar terreno, que continuó inspirando –a través de su mensaje– en todos los continentes, y de modo particular en África, tierra de esperanza que hoy es el centro de nuestra reflexión en esta jornada de estudio.

Pienso que su gran capacidad de amar, explica que en tantos lugares del mundo hayan surgido iglesias, capillas, edificios, calles y plazas que llevan su nombre; congresos y estudios sobre su mensaje de buscar a Dios en las ocupaciones ordinarias; libros y producciones audiovisuales; personas que se acercan a la Iglesia gracias a un contacto con la figura y las enseñanzas de san Josemaría. Cada 26 de junio, cuando la Iglesia celebra su memoria litúrgica, se reciben noticias de millares de celebraciones en los lugares más variados del planeta. Misas en las que mujeres y hombres de toda raza y condición piden a Dios, a través de su intercesión, que “en el ejercicio del trabajo ordinario nos configuremos a tu Hijo Jesucristo y sirvamos con ardiente amor a la obra de la Redención”(1).

La primacía del amor

Pero entremos ya de lleno en el tema de esta sesión. San Josemaría predicaba que «un hombre o una sociedad que no reaccione ante las tribulaciones o las injusticias, y que no se esfuerce por aliviarlas, no son un hombre o una sociedad a la medida del amor del Corazón de Cristo»(2).

Al hablar del “corazón humano” no nos limitamos a los sentimientos y, menos aún, a esa víscera corporal. Muy frecuentemente, comenta san Josemaría, «aludimos a toda la persona que quiere, que ama y trata a los demás. Y, en el modo de expresarse los hombres, que han recogido las Sagradas Escrituras para que podamos entender así las cosas divinas, el corazón es considerado como el resumen y la fuente, la expresión y el fondo último de los pensamientos, de las palabras, de las acciones. Un hombre vale lo que vale su corazón, podemos decir con lenguaje nuestro»(3).

Como ha recordado Benedicto XVI en el inicio de su primera encíclica: «“Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él” (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el corazón de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y también la consiguiente imagen del hombre y de su camino»(4).

La caridad, el amor recto, no sólo es el centro de la vida cristiana, sino también de la existencia humana tout court. En efecto, «por el hecho que Dios es amor y que el hombre es imagen suya, comprendemos la identidad profunda de la persona, su vocación al amor. El hombre está hecho para amar; su vida se realiza plenamente sólo si es vivida en el amor»(5). De ahí que la criatura resulte incomprensible, incluso para sí misma, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta o no lo hace propio, si no participa vivamente de esta riqueza(6). Y viceversa, el ser humano se revela tanto más profundamente y se desarrolla más como persona cuando crece en el amor y en la donación recta de sí mismo, cuando supera la lógica del recibir para proyectarse en la lógica de la gratuidad y del don.

Parafraseando una enseñanza de san Josemaría, podemos decir que el gran privilegio de la criatura humana reside en poder amar, trascendiendo así lo efímero y lo transitorio(7); por eso cada una, cada uno, no debe limitarse a hacer cosas: su comportamiento se muestra plenamente coherente con su naturaleza cuando nace del amor, cuando manifiesta el amor y se ordena al amor(8). Aún más, debemos subrayar con palabras del Santo Padre que «la vocación al amor es lo que hace que el hombre sea la auténtica imagen de Dios: es semejante a Dios en la medida en que ama»(9). La caridad, el servicio, la entrega al prójimo expresan, por tanto, la vocación fundamental e innata de la persona; ésta se desarrolla queriendo y siendo querida. Así pues, debemos adoptar esa dirección en la norma constante y suprema de la propia conducta, ya que el ejercicio de las virtudes está animado por la caridad, vínculo de la perfección. De hecho, nos dice san Josemaría, «viviendo la caridad —el Amor— se viven todas las virtudes humanas y sobrenaturales del cristiano, que forman una unidad y que no se pueden reducir a enumeraciones exhaustivas. La caridad exige que se viva la justicia, la solidaridad, la responsabilidad familiar y social, la pobreza, la alegría, la castidad, la amistad...» (10).

Esta verdad abarca a toda la humanidad, y particularmente a los discípulos de Jesús: recordemos que cuando un doctor de la ley le preguntó cuál era el primer mandamiento, el Señor no se limitó a indicar que el amor a Dios es el más grande y primer mandamiento, sino que añadió la necesidad de amar al prójimo como mandamiento incluido en el primero (Mt 22, 35-39). Ha expresado así que no es posible amar a Dios si no se ama al prójimo, ya que una auténtica caridad con Dios debe extenderse a aquello que Él ama, es decir, al mundo y a las personas. Recogiendo una idea de san Máximo el Confesor, Benedicto XVI enseña que «el amor de Dios se manifiesta en la responsabilidad por el otro» (11); y muestra que «en los Santos es evidente que, quien va hacia Dios, no se aleja de los hombres, sino que se hace realmente cercano a ellos»(12).

Igualmente debe subrayarse que no existe un verdadero amor al prójimo si no se ama a Dios: «Unidos a Cristo en su consagración al Padre, participamos de su compasión por las muchedumbres que reclaman justicia y solidaridad y, como el buen samaritano de la parábola, nos comprometemos a ofrecer respuestas concretas y generosas»(13). El amor es exigente, requiere entrega, que se hace posible gracias a la plena donación amorosa de Cristo a todos los hombres, que nos pide y nos alienta a tratarlos como Él lo ha hecho (Jn 13,34; 15,12): «Precisamente Jesús, nos ha dado a conocer hasta qué extremo deben llevarse el amor y el servicio. Sólo si procuramos comprender el arcano del amor de Dios, de ese amor que llega hasta la muerte, seremos capaces de entregamos totalmente a los demás, sin dejarnos vencer por la dificultad o por la indiferencia»(14). Evidentemente, aunque en la práctica la auténtica y feliz caridad con el prójimo sea más inmediata y dé prueba del amor a Dios, no debemos olvidar que la energía para un real servicio al prójimo proviene de la caridad sobrenatural: la donación y la unión sincera con los demás son posibles «merced a la unión más íntima con Dios, en virtud de la cual se está embargado totalmente de Él, una condición que permite a quien ha bebido en el manantial del amor de Dios convertirse a sí mismo en un manantial “del que manarán torrentes de agua viva” (Jn 7, 38)» (15).

Esta interacción entre el amor a Dios y el amor al prójimo, enseñada y vivida desde el inicio del cristianismo, ha sido subrayada en la encíclica Deus caritas est: «Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podré ver siempre en el prójimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en él la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atención al otro, queriendo ser sólo “piadoso” y cumplir con mis “deberes religiosos”, se marchita también la relación con Dios»(16).

El hecho que el comportamiento de las criaturas sea plenamente humano cuando nace del amor es una realidad que «vale también en el ámbito social: es necesario que los cristianos sean testigos profundamente convencidos y [lo] sepan mostrar, con sus vidas»(17). Por eso la caridad, el servicio, debe estar presente y penetrar todas las relaciones humanas: «No es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también –afirma Benedicto XVI- de las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas»(18). Debemos persuadirnos, y procurar persuadir a los demás, de que la sociedad no se constituye primariamente con los vínculos contractuales y utilitarios, sino con los vínculos más profundamente humanos presididos por el amor: un principio, por tanto, que se alza como criterio primario también para el desarrollo de la sociedad, y debe considerarse como el alma de todo el orden social(19). La caridad, enseña el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, es una «fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos. En esta perspectiva la caridad se convierte en caridad social y política: la caridad social nos hace amar el bien común y nos lleva a buscar efectivamente el bien de todas las personas, consideradas no sólo individualmente, sino también en la dimensión social que las une»(20).

De ahí la exigencia, que afecta a todos los componentes de la sociedad —en primer lugar a los cristianos y a la misma comunidad eclesial—, de esforzarse por querer, con obras y de verdad, al prójimo, no sólo en las “relaciones próximas” (por ejemplo, en la familia), sino con un amor que abarque ordenadamente incluso a los más lejanos. Si queremos realizar una sociedad más humana, más digna de la persona, es necesario dar la importancia que corresponde a la caridad social, para que ésta inspire, purifique y enaltezca todos los nexos humanos, políticos, económicos, etc. En definitiva, el criterio primario para el progreso de todos y para el avance social es el precepto del amor(21): la caridad debe impregnar desde su interior todas las estructuras sociales. Por eso, el Santo Padre ha resumido la función de la doctrina social de la Iglesia afirmado que es «“caritas in veritate in re sociali”, anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad»(22).

Algunas consecuencias

Nos encontramos ante una realidad que implica diversas consecuencias prácticas, para el caminar de la Iglesia y de cada fiel concreto; veamos algunas.

La exigencia de anunciar el Dios-Amor revela que, también en la esfera social, el empeño de caridad no puede considerarse como algo bueno, pero secundario; sino que constituye una parte sustancial de la misión de la Iglesia y de cada cristiano. Por eso, la organización eclesial de la caridad ha iniciado con el primer paso de la misma Iglesia y, luego, con diversas modalidades, se ha prolongado y se prolongará a lo largo de toda la historia. Así lo expresaba san Josemaría: «Se comprende muy bien la impaciencia, la angustia, los deseos inquietos de [... los cristianos coherentes que] no se resignan ante la injusticia personal y social que puede crear el corazón humano. Tantos siglos de convivencia entre los hombres y, todavía, tanto odio, tanta destrucción, tanto fanatismo acumulado en ojos que no quieren ver y en corazones que no quieren amar. Los bienes de la tierra, repartidos entre unos pocos; los bienes de la cultura, encerrados en cenáculos. Y, fuera, hambre de pan y de sabiduría, vidas humanas que son santas, porque vienen de Dios, tratadas como simples cosas, como números de una estadística. Comprendo y comparto esa impaciencia, que me impulsa a mirar a Cristo, que continúa invitándonos a que pongamos en práctica ese mandamiento nuevo del amor»(23).

Promover la caridad social concierne, por consiguiente, a todos, como tarea necesaria a nivel individual, asociativo y también eclesial. El Concilio Vaticano II lo ha subrayado con fuerza: «La aceptación de las relaciones sociales y su observancia deben ser consideradas por todos como uno de los principales deberes del hombre contemporáneo», recordando además que «el cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación»(24). En esta lógica, san Josemaría enseñaba que «los cristianos —conservando siempre la más amplia libertad a la hora de estudiar y de llevar a la práctica las diversas soluciones y, por tanto, con un lógico pluralismo—, han de coincidir en el idéntico afán de servir a la humanidad. De otro modo, su cristianismo no será la Palabra y la Vida de Jesús: será un disfraz, un engaño de cara a Dios y de cara a los hombres»(25).

La caridad –que es amor– debe abarcar a la misma criatura en su integridad, corporal y espiritual: «Los hombres tienen necesidad del pan de la tierra que sostenga sus vidas, y también del pan del cielo que ilumine y dé calor a sus corazones»(26). Una carencia perentoria exige urgentemente la donación de ayudas materiales en tantos momentos específicos, pero no se deben nunca olvidar las ayudas espirituales: la caridad debe poner ante los ojos, de algún modo, el amor a Dios. En este sentido, la actividad caritativa cristiana ha de tener una peculiaridad especifica, que no puede perderse ni diluirse en una filantropía puramente humana, buena pero insuficiente para cumplir la misión que Cristo nos encomendó. Además, conviene subrayar que la fuerza de todo el quehacer caritativo dependerá de la fuerza de la fe y del amor a Dios de quienes lo realizan: como afirma Benedicto XVI, «solamente sobre las bases de un compromiso cotidiano de acoger y vivir plenamente el amor de Dios se puede promover la dignidad de cada ser humano. (…) Sin un fundamento transcendente, sin una referencia a Dios creador, sin la consideración de nuestro destino eterno, corremos el riesgo de caer en manos de ideologías dañinas»(27).

A la vez, para no quedarse en una quimera estéril, resulta preciso evidenciar que el amor social requiere su institucionalización: «En muchos aspectos, el prójimo que tenemos que amar se presenta “en sociedad” (...):amarlo en el plano social significa, según las situaciones, servirse de las mediaciones sociales para mejorar su vida, o bien eliminar los factores sociales que causan su indigencia. La obra de misericordia con la que se responde aquí y ahora a una necesidad real y urgente del prójimo es, indudablemente, un acto de caridad; pero es un acto de caridad igualmente indispensable el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer la miseria, sobre todo cuando ésta se convierte en la situación en que se debaten un inmenso número de personas y hasta de pueblos enteros»(28).

Se muestra imprescindible subrayar que, aunque se necesiten las estructuras sociales, su finalidad no consiste en sustituir el amor entre las personas, porque la dignidad humana se vuelve conmensurable sólo con el amor, y no simplemente con lo que es justo, razonable, etc.: «Convenceos de que únicamente con la justicia no resolveréis nunca los grandes problemas de la humanidad. Cuando se hace justicia a secas, no os extrañéis si la gente se queda herida: pide mucho más la dignidad del hombre, que es hijo de Dios. La caridad ha de ir dentro y al lado, porque lo dulcifica todo, lo deifica: Dios es amor (1 Jn 4,16). Hemos de movernos siempre por Amor de Dios, que torna más fácil querer al prójimo, y purifica y eleva los amores terrenos»(29). Además, «la afirmación según la cual las estructuras justas harían superfluas las obras de caridad, esconde una concepción materialista del hombre»(30). Por eso las instituciones y las leyes no bastan para edificar una sociedad digna de la persona; se requiere también la caridad personal como base firme de la vida social.

Lo que se ha expresado se aplica a cualquier situación social, pero es necesario actuarlo especialmente en relación a los grupos sociales más indigentes; es decir, poner en práctica el amor preferencial por los pobres, en su dimensión social y planetaria, promoviendo formas de cooperación al desarrollo que superen las divisiones religiosas, raciales, ideológicas, territoriales, etc. San Josemaría recordaba que «el Opus Dei [ha de estar presente] donde hay pobreza, donde hay falta de trabajo, donde hay tristeza, donde hay dolor, para que el dolor se lleve con alegría, para que la pobreza desaparezca, para que no falte trabajo —porque formamos a la gente de manera que lo pueda tener—, para que metamos a Cristo en la vida de cada uno, en la medida en que quiera, porque somos muy amigos de la libertad»(31). Y como indicaba en otra ocasión, «no hay, pues, más que una raza: la raza de los hijos de Dios. No hay más que un color: el color de los hijos de Dios. Y no hay más que una lengua: ésa que habla al corazón y a la cabeza, sin ruido de palabras, pero dándonos a conocer a Dios y haciendo que nos amemos los unos a los otros»(32).

Incluso una razón pragmática mueve en el mismo sentido de cooperar al desarrollo de todos, ya que cualquier grupo humano puede alcanzar su propio desarrollo sólo favoreciendo el desarrollo de los otros. El beato Juan Pablo II recordaba que «la cooperación al desarrollo de todo el hombre y de cada hombre es un deber de todos para con todos y, al mismo tiempo, debe ser común a las cuatro partes del mundo (...). De lo contrario, si trata de realizarlo en una sola parte, o en un solo mundo, se hace a expensas de los otros; y allí donde comienza, se hipertrofia y se pervierte al no tener en cuenta a los demás»(33). Pero, además de esta razón pragmática, la cooperación al desarrollo, particularmente de los más necesitados, es un imperativo ético y cristiano, que presupone la renuncia a cualquier forma de egoísmo. Esta unión de lo humano y lo divino se presenta central en el mensaje de san Josemaría; afirmaba que la vida de los fieles de la Obra entraña «un servicio de metas exclusivamente sobrenaturales, porque el Opus Dei no es ni será nunca —ni podrá serlo— un instrumento temporal; pero es al mismo tiempo un servicio humano, porque no hacéis más que tratar de lograr la perfección cristiana en el mundo limpiamente, con vuestra libérrima y responsable actuación en todos los campos de la actividad ciudadana. Un servicio abnegado, que no envilece, sino que educa, que agranda el corazón —lo hace romano, en el sentido más alto de esta palabra— y lleva a buscar el honor y el bien de las gentes de cada país: para que haya cada día menos pobres, menos ignorantes, menos almas sin fe, menos desesperados, menos guerras, menos inseguridad, más caridad y más paz»(34).

Como todo lo que se refiere a la vida cristiana, también los criterios indicados, no se reducen a una bonita teoría para predicar, sino que constituyen sobre todo un estímulo para actuar eficazmente en pro del desarrollo integral de los hombres, sin exclusiones(35). Este desarrollo debe considerarse una meta inexcusable, que exige un esfuerzo —programado, responsable y regulado— que todos –cada uno según su lugar en la Iglesia y en la sociedad civil– estamos llamados a realizar(36). Para alcanzarlo, quizá se deberá contribuir a que cambien los estilos de vida, las estructuras de poder que gobiernan la sociedad, los modelos de producción y de consumo, orientándolos según una correcta comprensión del bien común de la entera humanidad(37).

Nadie puede esquivar el empeño de vivir de ese modo, con el intento de ayudar a nuestros hermanos. Pero es igualmente imprescindible transmitirlo a los demás; es decir, ayudarles –como señala san Josemaría- «a superar el egoísmo y a emplear parte de su tiempo con generosidad en servicio de los menos afortunados, participando en tareas, adecuadas a su edad, en las que se ponga de manifiesto un afán de solidaridad humana y divina»(38).
Como las iniciativas de Harambee están dirigidas al mundo africano, me gustaría mencionar unas palabras de Benedicto XVI en la exhortación apostólica Africae munus, del pasado 19 de noviembre: «La conciencia humana se ve interpelada por las graves injusticias que hay en nuestro mundo en general, y en África en particular. (…) La justicia, vivida en todas las dimensiones de la vida, privada y pública, económica y social, precisa ser sostenida por la subsidiaridad y la solidaridad y, más aún, estar animada por la caridad»(39).

Harambee nació con motivo de la canonización de san Josemaría. Al desearos hoy un feliz aniversario, os agradezco vuestro trabajo y os aseguro mis oraciones, para que cada vez participen más personas en este esfuerzo colectivo que busca sostener a personas y entidades de África que, a su vez, desean ser artífices y protagonistas del desarrollo de sus naciones. Junto a vosotros, doy gracias a Dios por los numerosos proyectos educativos que ya se han puesto en marcha en el África subsahariana durante la década pasada, y por las numerosas actividades que habéis promovido en el resto del mundo, también para difundir una visión de África lejana del estereotipo: en ese continente vuestro se concentran, ciertamente, algunas de las injusticias que no pueden dejar indiferentes a nadie; pero África es también tierra de valores espirituales muy importantes para nuestra época.

*****

Pasado mañana comienza la XIII Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. Os invito a rezar por esta intención. En el décimo aniversario de la canonización de san Josemaría podemos recurrir a su intercesión: que esta Asamblea eclesial sirva para recordar al mundo que la santidad no se queda en una meta para privilegiados, sino que –como confirmó el Concilio Vaticano II- es una invitación universal, asequible a cualquier hombre o mujer de buena voluntad. Pidamos que el Señor que este Sínodo contribuya, también con el ya inminente Año de la fe, para ensanchar muchos corazones «a la medida del amor del Corazón de Cristo». Corazones que –con la gracia de Dios- sean motor de otras conversiones y de transformaciones de un entorno social acorde con la dignidad del hombre y su destino a la gloria de Dios, en África y en todo el mundo.


(1) Oración colecta de la Misa de San Josemaría Escrivá de Balaguer, presbítero (26 de junio).
(2) SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 167.
(3) SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 164.
(4) BENEDICTO XVI, Enc. Deus caritas est, n. 1.
(5) BENEDICTO XVI, Mensaje al X Forum Internacional de los Jóvenes, 24-III-2010.
(6) Cfr. BEATO JUAN PABLO II, Enc. Redemptor hominis, n. 10.
(7) Cfr. SAN JOSEMARÍA, El compromiso con la verdad, n. 8 (Discursos sobre la universidad).
(8) Cfr. SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 48.
(9) BENEDICTO XVI, Discurso al Convenio eclesial de la Diócesis de Roma, 6-VI-2005.
(10) SAN JOSEMARÍA, Conversaciones, n. 62.
(11) BENEDICTO XVI, Enc. Spe salvi, n. 28.
(12) BENEDICTO XVI, Enc. Deus caritas est, n. 42.
(13) BENEDICTO XVI, Discurso a las organizaciones de la Pastoral Social, 13-V-2010.
(14) SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 98.
(15) BENEDICTO XVI, Enc. Deus caritas est, n. 42.
(16) BENEDICTO XVI, Enc. Deus caritas est, n. 18.
(17) Compendio de la doctrina social de la Iglesia, n. 580.
(18) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, n. 2.
(19) Cfr. Compendio de la doctrina social de la Iglesia, n. 32.
(20) Compendio de la doctrina social de la Iglesia, n. 207.
(21) Jesucristo «nos revela que Dios es amor (1 Io 4,8), a la vez que nos enseña que la ley fundamental de la perfe cción humana, y por tanto de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor. (…) Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria» CONCILIO VATICANO II, Const. past. Gaudium et spes, n. 38.
(22) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, n. 5.
(23) SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 111.
(24) CONCILIO VATICANO II, Const. past. Gaudium et spes, nn. 30 y 43.
(25) SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 167.
(26) SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 49.
(27) BENEDICTO XVI, Discurso a la Caritas Internationalis, 27-V-2011.
(28) Compendio de la doctrina social de la Iglesia, n. 208.
(29) SAN JOSEMARÍA, Amigos de Dios, n. 172.
(30) BENEDICTO XVI, Enc. Deus caritas est, n. 28 b).
(31) SAN JOSEMARÍA, Una mirada hacia el futuro desde el corazón de Vallecas, Madrid 1998, p. 135 (palabras pronu nciadas el 1-X-1967).
(32) SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 106.
(33) BEATO JUAN PABLO II, Enc. Sollicitudo rei socialis, n. 32.
(34) SAN JOSEMARÍA, Carta 31-IV-1943, n. 1.
(35) Cfr. BEATO JUAN PABLO II, Enc. Centesimus annus, n. 57.
(36) Cfr. BEATO JUAN PABLO II, Enc. Sollicitudo rei socialis, nn. 42-45.
(37) Cfr. JUAN PABLO II, Enc. Centesimus annus, n. 58.
(38) SAN JOSEMARÍA, Conversaciones, n. 111.
(39) BENEDICTO XVI, Exh. ap. Africae munus, n. 24.

 

 

Un colegio de Barracas, puerta de inclusión para los chicos y las chicas de la Villa 21

Reproducimos una nota que publicó la periodista Claudia Peiró en Infobae en la que se destaca la labor del Colegio Buen Consejo (Buenos Aires, Argentina). También hicieron un video con entrevistas a directivos, docentes y alumnas. El entonces Card. Bergoglio visitó el colegio Buen Consejo una par de veces y siempre se interesaba por esa labor educativa y social, por la que tenía un cariño especial.

Iniciativas 30/12/2013

 

El Instituto Nuestra Señora del Buen Consejo es el escenario de una exitosa experiencia de integración: 60% de sus alumnos proviene de ese barrio carenciado. Todos siguen luego estudios universitarios.

"Las personas a veces te discriminan porque piensan que sos un delincuente por ser de la villa", dice Melanie Velázquez, 17 años, alumna de 4º del Colegio Buen Consejo, ubicado en la calle Santa María del Buen Ayre, en Barracas. "Me cambió la vida venir a este colegio –dice María Ugarte, de 17, que también está en 4º- y me gustaría demostrarle a la gente que no por ser pobres o humildes somos delincuentes, como lo prueba este colegio". (Vea toda la historia en el video, en el link al pie de esta nota)

Y Johana Zorrilla, que también vive en la villa, acaba de terminar 5º, y se prepara para ir a la Universidad, asegura: "Me sentí muy cómoda en este colegio, no viví ningún tipo de discriminación".

Se trata de un colegio casi centenario, fundado en 1918, que, como lo contó a Infobae Inés Miguens, la Directora de Estudios, "hace unos 12 años comenzó con un proyecto de inclusión social, tomando población que venía del colegio estatal". Hoy, el Buen Consejo tiene un 60% de alumnos provenientes de la Villa 21-24 y de Zavaleta, y el resto de barrios aledaños al Colegio, tanto de Capital como de zona sur del Gran Buenos Aires.

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Los docentes del Buen Consejo coordinan el trabajo con los sacerdotes de la Pastoral Villera y en ese marco participaban de reuniones periódicas con el hoy papa Francisco que recientemente les envió un saludo de su puño y letra, rápidamente convertido en afiche...

La cuota que cobran es muy accesible. "Prácticamente no tenemos morosidad", dice Inés. El Gobierno de la Ciudad solventa el 100% de los sueldos docentes. El resto se financia con padrinos o donantes particulares que completan la cuota que pagan las familias.

"Todas las familias pagan, aunque sea una cuota módica, porque queremos que valoren el colegio y que ellos también tengan derecho a exigirnos", explica Martín Fernández, Desarrollador de Fondos.

Él es un convencido de lo acertado de esta modalidad: "Este es un proyecto de inclusión entre la villa y el barrio y una integración entre lo público y lo privado, cosas que a veces en Argentina se ven como antagónicas –dice-. Lo que buscamos es tender puentes. Una de las mejores apuestas que se puede hacer por el país es la educación. Este país sale adelante con educación y con cultura. Estamos apostando a eso a nivel comunitario, a nivel Barracas, Villa 21. Ojalá pueda replicarse esto en otros lados".

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El éxito es tal que el Colegio tiene lista de espera. "Necesitamos más aulas", dice Martín. No sólo eso. El Instituto, tradicionalmente reservado a las niñas, debió ampliarse. "Los padres nos pidieron que abriéramos el colegio a los varones. Hace 4 años empezamos". Y en marzo próximo se inicia la construcción del anexo de varones en una fábrica abandonada, vecina al Colegio.

Casi el 100% de las chicas que egresan del Buen Consejo van a la Universidad: "Es efectiva la educación, afirma Martín, no es una quimera, es real. Mucha gente, muchas familias han progresado gracias a la educación".

"Si hubiera ido a otro colegio no sé si tendría pensado estudiar una carrera", dice Tatiana Pérez, que quiere ser contadora.

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El Buen Consejo, un bachillerato con orientación económica, tiende puentes con empresas para preparar a sus alumnas para el mundo laboral. "El Colegio les brinda una formación adicional para proyectarse mejor hacia un futuro profesional -explica Alejandra Fernández Pedemonte, la rectora del Secundario. Esto las fortalece en su autoestima, ayuda a que vayan construyendo su proyecto de vida (porque) se les pone la expectativa de que la realidad que viven puede cambiar".

A tal punto es así, que las chicas acaban de ganar un concurso impulsado por la Fundación Junior Achievement.  A la Compañía de Bombones creada por las alumnas de 5º año le correspondió el premio al mejor Capital Humano y a la mejor Rentabilidad y el Primer Premio.

En este video, una visita al Buen Consejo, en la cual cinco alumnas de 4º y 5º año cuentan la experiencia de asistir a un Colegio en el que, como explica Inés Miguens, "conviven muy bien chicas de diferentes barrios, de diferentes medios, con mucha naturalidad, porque el colegio funciona como puente de encuentro".

 

 

Los niños en la era digital

 

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La tecnología y los dispositivos móviles nos han hecho dudar acerca de los beneficios que pueden traer para nuestros hijos. ¿Qué es lo mejor, niños con o sin gadgets?

Hoy, es muy común ver niños con dispositivos móviles. Sea un Smartphone o una Tablet, nos sorprende ver el grado de conocimiento que tienen para manipularlos sin ninguna dificultad, incluso mejor que un adulto.

Pero las dudas se ciernen en la mayoría de los padres de familia, quienes ven en la tecnología una brecha en la que los “gadgets” representan un medio innovador para el entretenimiento y aprendizaje de sus hijos, y a la vez, un factor perjudicial que restringe sus capacidades, un distractor, un limitador de calidad de vida.

Ventajas

  • Contenidos beneficiosos

Existen en las tiendas de aplicaciones infinidad de programas de entretenimiento, creatividad, y estudio didáctico adaptados a los niños; son accesibles y con una interfaz de usuario fácil de emplear y configurar.

  • Mayor control parental

En este aspecto, la interfaz de los dispositivos móviles y las aplicaciones nos permiten administrar lo que nuestros hijos pueden ver, y lo que no, a través de las configuraciones predeterminadas o las especializadas que incluyen control parental. Esto es algo que no se puede realizar a detalle en la programación de la televisión abierta, y en la de paga (aunque se puedan bloquear canales específicos).

  • Mejora de habilidades específicas

Ciertas aplicaciones están diseñadas para estimular y desarrollar en los niños habilidades y capacidades específicas, además de aportarles conocimientos y aprendizaje.

Pueden ayudar con a la memoria, a mejorar la atención, la comprensión lectora, el cálculo mental, etc. a través de juegos, cuentos, canciones y formatos multimedia.

Desventajas

  • Aislamiento

 Un niño en posesión de un dispositivo móvil implica una pausa en su relación con el exterior, no habla y mantiene, ansioso, su mirada pegada a la pantalla a la espera de ver qué pasará en su serie animada favorita, o concentrado al 100% en su juego predilecto.

  • Pereza mental

Cuando un niño se entretiene en una aplicación, prácticamente “tiene que interactuar”, todo está hecho y listo para que él pueda usarla al instante. En cambio, si hablamos de “jugar a la antigua”, improvisar con creatividad en los elementos del entorno físico y abstracto, es el elemento clave que estimula la mente.

¿Entonces, cuál es el riesgo? Que un niño tenga pereza mental, es decir, que su capacidad creativa esté estancada y le de flojera imaginar o pensar si quiera.

En un dispositivo móvil lo tiene todo listo y fácil.

  • Dependencia

Si tus hijos están acostumbrados al uso ilimitado de los dispositivos móviles, probablemente hayan desarrollado adicción y dependencia a éstos.

Los berrinches, lloriqueos y el mal humor se harán presentes si son castigados o sancionados con retirarles el celular o la tableta por algún tiempo.

  • Sedentarismo

El inconveniente más grave y con más secuelas es, sin duda, el sedentarismo.

Al estar encerrado en casa, sentado o acostado frente a la pantalla de un gadget por el resto del día puede culminar con riesgos altos de padecer obesidad y problemas con la postura. Además, forzar los ojos ante el brillo de la pantalla a unos cuantos centímetros del rostro durante el día entero también es perjudicial.

¿Cómo moderar la situación?

Lo mejor que podemos hacer como padres de familia es aprovechar las ventajas de los dispositivos móviles (evitando sus inconvenientes), equilibrando el uso y el tiempo que nuestros hijos les dan.

Al César lo que es del César… Si tu hijo tiene pocos años de vida no es conveniente familiarizarlos con esta clase de tecnología, pues existe un gran riesgo de sesgar su desarrollo físico y mental desde muy temprana edad.

Lo ideal es que se le permita emplear gadgets a partir de los 12 años, con horarios establecidos que no rebasen 2 horas al día, según la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría.

Igualmente, se debe llevar un control de lo que está revisando en Internet, en sus redes sociales, y las aplicaciones que utiliza, pues el riesgo de los medios digitales también condensa nuevas problemáticas como el grooming.

 

 

Vida, familia y libertad

Las tres palabras que presentan este artículo definen el campo de batalla en donde se libran los combates políticos que decidirán, para su bien o su mal, el sentido, forma y contenido de la humanidad, de los seres humanos, como sociedad organizada según las leyes de la naturaleza.

Y es que, por razones ideológicas aberrantes, esas tres importantes palabras (y otras) son manipuladas por organizaciones cuyo propósito, comprobado por estudiosos de alto perfil, es la destrucción del frondoso árbol la cultura y civilización de raíces cristianas, largamente atacado por toda clase de plagas ideológicas en su milenaria historia.

La vida, la familia y la libertad alcanzan su verdad en el cristianismo, que ha dado a la luz la más brillante civilización en la historia.

Pensadores cristianos ven en nuestros tiempos señales apocalípticas. Aunque siempre las ha habido, quizá como nunca antes, las armas del mal –la mentira, lo irracional, lo antinatural- se vuelcan contra el ser humano como individuo racional, de familia, libre para forjar su plenitud, su verdad, a la que es llamado por su naturaleza.

Estas tres palabras: vida, familia y libertad, como se entienden en el cristianismo es la verdad que se proponen destruir los políticos movidos por la ideología de género, aquí y en todas pares.

¿Cuántos candidatos conocen el problema y lo toman como el peligro que significa?

La opinión pública panameña cuenta, felizmente, con algunos analistas y forjadores de opinión –aunque muy pocos- que lo han entendido y advierten la amenaza.Pero no basta. Hay que poner las ideas claras por el Bien Común.

Miguel A Espino Perigault
espinoiguel21@gmail.com
* Autor es periodista.

 

LO QUE TODOS ESPERAN DEL PAN

Por René Mondragón

COMO DICE EL JEFE DIEGO

La frase de Fernández de Cevallos, es lapidaria en la página 3 de Milenio: “…La REBELDÍA que hoy requiere México no es principalmente contra los despropósitos y tropelías anunciados por el vencedor, sino contra los vencidos. Esos que rápidamente arriaron banderas, que se retractaron de todo lo que recientemente afirmaron y hoy se postran, cobarde y convenencieramente, a los pies de la naciente divinidad (…)”

De acuerdo con la solicitud de mis bellísimas lectoras y amabilísimos lectores, este escribano repite la expresión –que por cierto, las nubes del tiempo nos hicieron olvidar si la frase es mía o fue obra de la piratería involuntaria-, pero el mensaje es el siguiente: “En política, las improvisaciones se planean y las espontaneidades, se programan”

COMPLACENCIAS

Resuelta la referida complacencia, el amanuense sostiene que todo lo que estamos viendo los mexicanos en los últimos días, definitivamente, no puede ser obra de la casualidad. De ahí la frase del Jefe Diego.

Muchos detractores, en las últimas semanas, se han postrado para claudicar ante lo que Diego ubica como “la naciente divinidad”. Por ello mismo, resulta útil plantear algunas interrogantes:

¿Qué postura esperar del empresariado nacional –desde el CCE hasta el sindicato patronal que representa COPARMEX? Desde luego, “nadie puede pelearse con la cocinera” como coloquialmente decimos en mi México lindo, pero tampoco es imaginable una posición entreguista, sin contrapesos que transiten de la más corrosiva crítica a las alabanzas más sonoras.

¿Qué podríamos imaginar como respuesta viril de los partidos morralla que se la jugaron con el PRI, como el caso del Verde? Ahora, en plena desventura con Nueva Alianza y Encuentro Social, se repartirán los despojos, doblarán la rodilla ante MORENA, o ¿habrá una reconversión para justificar la derrota y levantarla cara ante sus representados?

El PRD tiene horizontes de refundación in articulo  mortis, o entrar en un proceso de confrontación con las izquierdas pragmáticas y diluidas que representa MORENA, porque el PT sigue adherido como rémora en su coalición, defendiendo su parcela y sus prebendas económicas que tan generosos dividendos han dejado para su propietario, y por lo tanto, no garantiza un posible aliado al negriamarello.

PARA EL PAN

Específicamente para Acción Nacional, ¿cuál es la expectativa de sus simpatizantes, adherentes y militantes? Los nuevos escenarios de este sexenio confrontarán fuerte a los albiazules en dos temas sustantivos: Lealtad y apego a sus Principios de Doctrina.

El tema es crucial porque, evidentemente, el panismo desarrolló “campañas de brazos caídos”; el “torpedeo amigo” desde el interior de su estructura, y los “apoyos de cuerpo presente” que dieron al traste con las posibilidades de éxito.

No obstante, si la idea es no volver a caer en la tesis de “la oposición leal” o “la competencia testimonial” de otros ayeres, los liderazgos de Acción Nacional requiere  abordar tres temas fundamentales -tal y como ya lo han expresados algunos dirigentes- para darle forma a los contrapesos efectivamente democráticos, delante de un muy probable mayoriteo de los morenos.

De inicio, la corrupción, la transparencia, la administración eficaz y el manejo de rendición de cuentas del dinero público; y los temas de seguridad que tanto preocupan a los mexicanos, tendrán que integrar parte sustantiva de la agenda en el Congreso de la Unión.

AGENDA SUTIL

Y, en medio de estos temas macro, la evidente vigilancia de que el Fiscal General y el Fiscal Anti corrupción, sean efectivamente, independientes. Dicho de otra forma, el PAN deberá cuidar l extremo que las Fiscalías no se conviertan en empleados del Ejecutivo. Mucho más allá de las buenas intenciones o el voluntarismo a mano alzada par los nombramientos.

Evitar la tentación  de re-orientar el presupuesto federal bajo la bandera de gasto social –porque primero “son los pobres”- puede derivar en un modelo de asistencialismo clientelar de consecuencias venezolanas. Por supuesto, el orden y el respeto a la norma, aunado a la claridad en su administración, deberán ser objeto de la total atención de los legisladores panistas.

Y en el aspecto de seguridad, los albiazules no podrán olvidar la relación y vinculación entre este punto y la impunidad, entre ésta y las deficiencias del sistema de procuración y administración de justicia; entre esto otro y la urgente necesidad de sanear los organismos policiacos.

No será fácil, pero esto y algo más, es lo que los mexicanos esperan del PAN, incluido Guanajuato, en donde Diego Sinhué Rodríguez el nuevo gobernador, vivirá una situación y una posición complicada frente al próximo presidente de México

 

Cómo tratar a una persona que tiene un trastorno de la alimentación

Lucía Legorreta

Ago 06, 2018

Las personas llegan a morirse como resultado de padecer trastornos de la alimentación.


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Es una terrible experiencia para cualquier persona observar que alguien a quien quiere estar deliberadamente matándose de hambre; o ver como un ser querido se encuentra atrapado en los ciclos de voracidad y/o purga, tampoco es fácil.

La “anorexia o auto-inanición” es un desorden en la alimentación que se ve en especial entre las mujeres jóvenes. Consiste en el “rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal; en un miedo intenso a ganar peso, y en una alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo”

Las causas son variadas: reacción a la extrema presión social de ser esbelta, perturbación psicológica relacionada con el miedo a crecer en la sexualidad; situación familiar, o hasta una enfermedad física.

Otro desorden en la alimentación muy relacionado a la anorexia y que afecta en primer lugar a las niñas es la llamada “bulimia nerviosa”.

Consiste en “atracones y en métodos compensatorios inapropiados para evitar la ganancia de peso, que deben producirse al menos en un promedio de dos veces a la semana durante un periodo de tres meses”

Las personas que la padecen se obsesionan con su peso y la forma de su cuerpo. No adelgazan demasiado, pero se sienten abrumadas de vergüenza, desprecio por sí mismas y depresión ocasionadas por sus anormales hábitos alimenticios.

Muy conocidos por todos es la “obesidad”, término clínico que se aplica a las personas que tienen un 20% o más de su peso teórico, causando sentimientos de inseguridad, miedo, baja autoestima, codependencia, minusvalía y culpabilidad.

Existen también el llamado “comedor compulsivo”, que presenta episodios recurrentes de comer una cantidad mayor a la normal, de forma rápido, hasta sentirse totalmente; o bien, comer grandes cantidades sin tener hambre acompañados de sentimientos de culpa, depresión y malestar.

Y el último que me gustaría mencionar es la llamada “bulimarexia”, que se refiere a la anoréxica que se vale de los atracones de comida como forma de enfrentar los repetidos y violentos retortijones de hambre que siente, y luego vomita o se purga para mantener su peso en niveles muy bajos, de manera que se deshace de todo lo que come.
Es probable que, desde el punto de vista físico, este sea el trastorno de alimentación más peligros y de mayor riesgo para la vida.

Ahora bien, ¿cómo hablarle a una persona con alguno de estos trastornos? ¿tienes algún familiar o ser querido en esta situación?

Antes que nada, dile que la quieres y que estás preocupado por ella. Exprese estas palabras de manera natural de acuerdo a su personalidad, ya que la persona puede mostrarse sospechosa hacia usted y teme ser manipulada.

Después de esto, dile porque te encuentras preocupado, describe específicamente aquello que has visto u oído que te ha alarmado. Al principio te puede negar generalidades, pero si le das fechas, horas y conductas específicas, podrá más fácilmente reconocer patrones poco saludables.

Los siguientes aspectos no funcionan: hacer burla, molestar, discutir, rogar o negociar. Ninguna de estas aproximaciones tendrá un resultado positivo.

Hazle saber que la comida y el peso son únicamente una parte del problema. No la trates de convencer de que todo estaría bien si tan solo comiera de manera normal. Ella tiene que trabajar en cuestiones de baja autoestima, problemas de relaciones interpersonales, tal vez problemas familiares.

Cambiar los hábitos de alimentación no hará que cambien ninguno de estos aspectos.

Si esta persona es tu hija o hija menor de 18 años, consíguele de inmediato ayuda médica y psicológica. Las personas llegan a morirse como resultado de padecer trastornos de la alimentación.

Si es una amiga o compañera de clase que no busca ayuda, involucra a otras personas para que hablen con ella. Solicita ayuda de sus padres, esposo, miembros de su familia.

Si es mayor de 18 años, anímala para que hable con un médico o consejero, ya es mayor de edad y la decisión de aceptar o rechazar la ayuda es de ella.

Por último y muy importante: pon límites para cuidarte a ti mismo y al resto de la familia. No dejes que esta persona abuse de su generosidad y manipule a todos; exígele en las labores de la casa y en las reglas establecidas. Pero ante todo demuéstrale mucho amor, que la solución no está en tus manos sino en un equipo de profesionales.

 

 

Elementos indispensables para la buena comunicación de pareja

ReL - 11.07.2016

 

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Foto: Freepik

 

El terapeuta Nacho Tornel y autor del libro «Enparejarte», brinda 10 elementos indispensables para una comunicación de pareja que fortalezca la relación de verdad.

Nacho Tornel es Licenciado en Derecho, experto en mediación familiar en Madrid. Es máster en Matrimonio y Familia y tiene amplia experiencia en relaciones de pareja. Desde hace quince años trabaja con parejas en crisis que buscan una solución a sus problemas.

Ha escrito Enparejarte (Planeta), un libro que quiere ayudar a llevar con éxito el difícil arte (pero feliz) de vivir una relación, a través de cuatro capítulos basados en la comunicación, el compromiso, el respeto y la actividad.

Nacho Tornel define a las parejas como dos grandes depósitos, en los que hay muchas tuberías. Pero un atasco en la tubería puede provocar un reventón y si esto sucede, comenzará a salir todo el líquido del depósito, que acabará vaciándose. Para evitar esta rotura, en el primer capítulo de Enparejarte, el autor expone los diez elementos indispensables para la buena comunicación de pareja:

1. Crear confianza

Hacer del otro nuestro confidente siempre y compartir con él esas cuestiones que más dentro llevamos, sin miedo a que nos hiera con ellas en el futuro. Fomentamos así la confianza.

2. Sin quejas

Hablar desde el yo que siente, manifestar deseos, añoranzas esperanzas y no quejas, reproches ni críticas.

3. Mostrar los sentimientos

Hay que saber callar cuando sea necesario y comunicar entonces de otra manera, quizás apretándole la mano, quizás distrayendo su atención…

4. Reservar momentos en común

¡Blindar tiempo para los dos solos! Alimentarnos de esos ratos de intimidad. Redescubrirnos y reactivar nuestro enamoramiento. Sacudirnos el polvo del camino y sacar brillo a las cosas que de verdad importan en nuestra vida.

5. Sacar las excusas de la relación

Decir no a las excusas, que siempre nos saldrán al paso: cansancio, necesaria atención a los hijos, presupuesto, ¡todo es salvable!

6. Solos los dos

Ese rato sagrado al final del día para estar, tranquilos, juntos y solos.

7. Limpiar impurezas

Podar lo que sobra en nuestra vida e impide que las ramas de la comunicación crezcan fuertes y robustas.

8. Entenderse para poder comunicarse

Fomentar esa disposición interior hacia el encuentro, hacia la comunicación íntima con el otro.

9. Crear misterio

Acercarnos a nuestra pareja con cierta capacidad de sorpresa, sin creer que ya lo sabemos todo sobre ella.

10. Saber escuchar, desde dentro

Por último, escuchar siempre con el corazón. Tratar de entender lo que me dice, por qué me lo dice, cómo está al hablarme así, etc. 

 

 

Cinco claves para evitar tropiezos en la educación de nuestros hijos

Cinco claves para evitar tropiezos en la educación de nuestros hijos

 

Por Silvia del Valle

Uno de los miedos más grandes que podemos tener como padres de familia es no poder evitar el fracaso en la educación de nuestros hijos. ¿Qué podemos hacer? Aquí están mis 5tips.

PRIMERO: Implementa un horario familiar

Los niños necesitan algo visible que les dé seguridad; es por eso que yo lo escribo en una cartulina y lo pongo en un lugar estratégico para que todos lo podamos seguir. Yo les pido a mis hijos que me ayuden a decorarlo.

También debemos tomar en cuenta todas las actividades de cada miembro de la familia para lograr un orden familiar.

Algo que es muy importante es que debe ser un horario fijo pero flexible para poder hacer frente a los imprevistos del día a día.

SEGUNDO: Que tengan un ambiente adecuado en casa

Debemos buscar que haya un área en la casa donde puedan hacer la tarea y estudiar. Debe ser de un tamaño adecuado a la edad del niño y debe tener buena iluminación natural y estar bien ventilado.

No quiero decir que debemos tener una casa gigante:  podemos adaptar una mesita o escritorio en su recámara; o  podemos optimizar el comedor para tener en una esquina un mueble con sus materiales listos.

Si los niños hacen su tarea en el mismo lugar donde comen, es importante hacer que ellos mismos acondicionen, limpiando perfectamente la mesa para que puedan tener orden a su alrededor.

Es muy recomendable que siempre trabajen en el mismo lugar ya que lo niños necesitan rutinas.

También es bueno que tengan un espacio para guardar sus útiles sin que nadie se los mueva, así que podemos darle un cajón en alguno de los muebles y pegarle su nombre para que puedan identificarlo.

TERCERO: Guíalos sin que los presiones

Debemos ser muy pacientes y tener claro que es un proceso, que nuestros hijos poco a poco  irán tomando su paso y sus propias decisiones en la forma de estudiar.

No todos aprendemos igual.  Con mis hijos he tenido que inventar canciones para historia, hacer tarjetas con imágenes para inglés, juegos de memoria o memoramas para geografía, concursos de operaciones para matemáticas, y manualidades para ciencias, para que el juego los motive a aprender.

CUARTO: La autoridad eres tú

Debemos conquistar a nuestros hijos dándoles una pequeña explicación del porqué les pedimos las cosas.

Y debemos aprender a decir «no» sin miedo, ya que muchas veces evitamos contradecir a nuestros hijos por temor a que se enojen. Poner límites es parte medular para evitar el fracaso de nuestros hijos.

Por negarles o prohibirles algo que va en contra de su desarrollo personal o de su seguridad física o intelectual no se van a traumar ni se van a frustrar. En cambio, si los dejamos hacer todo lo que les venga en gana, sí los estamos dañado gravemente porque estamos mermando su capacidad de adaptación y su autocontrol.

Y QUINTO: Implementa una estrategia de comunicación familiar

Si nuestros hijos quieren platicar con nosotros y los recibimos con comentarios como «me fastidias» o «estoy cansado, no me molestes con tus tonterías», seguro que el canal de comunicación quedará cerrado por mucho tiempo.

Saber escuchar y mostrar empatía con nuestros hijos son actitudes que debemos tener para promover un buen clima de diálogo en la casa.

 

 

Del aborto inducido y sus promotores

 

Del aborto inducido y sus promotores

 

Por Tomás de Híjar Ornelas, Pbro.

Los progresos tecnológicos traen muchos resultados positivos pero no podemos subestimar el lado oscuro del nuevo mundo digital en el que vivimos.

Pietro Parolin

Gracias al estimado doctor José Luis Soberanes Fernández, tuve ante mí un vídeo que circula en las redes sociales donde una señora de nombre Amparo Medina, que se presenta como Directora de Acción Pro Vida, Ecuador, cuenta cómo antes de abrazar profundamente la fe católica fue atea y anticlerical, militante de la izquierda política extrema, guerrillera y, finalmente, por paradójico que parezca, funcionaria del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), instancia desde la cual, confiesa, colaboró a la inducción y legalización del aborto en países tan pobres como el suyo.

Su testimonio crudo y elocuente (también copioso, pues en el sitio web de YouTube basta poner su nombre para hallar un lote no pequeño de vídeos suyos) pero el crédito de su dicho descansa en ella, pues también hay quienes, con autoridad, impugnan la veracidad de sus palabras.

Lo que no puede uno negar es lo siguiente: en el seno de la Iglesia, ¿quiénes tendrían que ser las más ardorosas defensoras de la vida humana desde su concepción sino las mujeres que habiendo pasado por la experiencia del aborto inducido adquieren la certeza de que su práctica es brutal y absolutamente ajena a la naturaleza humana y al plan de Dios?

Y es que, mientras la defensa del derecho a la vida se siga promoviendo como un reducto de la Iglesia católica de frente al secularismo ateo, descreído y laicista, su hondura no tendrá la amplitud y extensión que merece.

Relaciono lo anterior a otro caso totalmente distinto, aunque con imbricaciones similares: que en México la gente de sotana se vea impelida a recomendar la participación ciudadana activa en un proceso electoral a través del sufragio, circunstancia que en nuestros tiempos es por lo menos anacrónico.

Que en un país de abrumadora mayoría católica siga siendo notoria la «minoría de edad» de los fieles laicos se debe, en buena parte, al protagonismo del clero y que si hasta este momento la escasa participación en la política partidista de los católicos es opaca, sectaria o tendenciosa, a una cultura en la que no poca responsabilidad en ello la tiene el protagonismo clerical apenas mencionado.

Si ello es así tal vez se deba a esa visión marcadamente masculina que entre nosotros (los católicos mexicanos y especialmente el clero) no favorece eso que el Papa Francisco describió hace poco, el 21 mayo de este 2018, en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, durante la primera memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, que él acaba de instituir, de la que entresaco estas palabras:

«La Iglesia es femenina», «es madre» y cuando falta este rasgo que la identifica se convierte «en una asociación de beneficencia o en un equipo de futbol»; en cambio, cuando «es una Iglesia masculina», se convierte, tristemente, «en una Iglesia de solterones», «incapaces de amor, incapaces de fecundidad».

Uno de los retos grandísimos para los católicos en México en estos momentos consiste, pues, en colocar en situación simétrica a los fieles laicos como actores plurales en un debate verdaderamente democrático donde se expongan y defiendan desde la razón, como lo acaba de decir Andrea Levy a propósito de la derrota electoral del Partido Popular en España, propuestas positivas «que ilusionen con un nuevo optimismo, frente a los que hacen del malestar una forma de obtener rédito electoral».

 

 

Junto al pueblo que sufre en Nicaragua

La situación en el país centroamericano no hace más que empeorar cada día. Desde que se iniciara el conflicto en abril, van más de 400 muertos y son numerosos los heridos en las represalias organizadas por grupos armados afines al régimen. La represión en las calles continúa, el presidente Ortega sigue enrocado, parece dispuesto a seguir al precio que sea, y no hay perspectiva alguna de elecciones en el horizonte, que tal como están las cosas, abrirían una pequeña puerta a la esperanza para comenzar a afrontar el reto de la democratización.

JD Mez Madrid

 

 

No es gastar cada vez más dinero

Las discusiones del país vecino (Francia) arrancan del planteamiento un tanto liberal del presidente ante peticiones de mayor gasto social. Cuestiona que ese incremento de prestaciones, más o menos asistenciales, contribuya verdaderamente a erradicar la pobreza. A su juicio, ésta disminuirá efectivamente en la medida en que se avance en temas de fondo, como la educación, la sanidad y el trabajo.

Emmanuel Macron se declara “orgulloso” del sistema francés de protección social, pero plantea una “revolución profunda”, una “revisión radical”. A pesar del dinero destinado a lograr mínimos sociales –a título de ejemplo, 25,4 miles de millones de euros en 2015-, mucha gente sigue siendo pobre. El Estado del bienestar en el siglo XXI habría de caracterizarse por la dignidad y la emancipación, y basarse en tres principios: la prevención, “que ataca las desigualdades antes de que sea demasiado tarde”; la universalidad, “que concede a todos los mismos derechos”; y el trabajo, como “clave de la emancipación”. “La solución”, subraya, “no es gastar cada vez más dinero”.

Jesús D Mez Madrid

 

 

VIAJE A ALEMANIA: JULIO 1977 (4)

 

Hemos llegado a la fábrica de cosméticos que ha pagado este viaje, a una selección de sus mejores clientes de España, como ya dije; nos reciben con toda cordialidad. Tras esa cordial bienvenida, se nos ofrece una visita a la factoría, siendo acompañados por una persona cualificada y que nos va explicando cosas, la guía que nos acompaña, traduce y resume. Así nos van diciendo todo cuanto es esta empresa que cuenta con filiales y fábricas en otros países del mundo, aparte de la de España y concretamente al llegar al laboratorio, se nos dice que se están preparando para introducir una nueva gama de fabricados en Brasil, pero que antes de lanzarlos en aquel inmenso país, tienen que someterlos a las pruebas necesarias, creando artificialmente los climas tropicales a dónde van a ser enviados, puesto que hasta que no logran que los cosméticos aguanten un período suficiente sin alteraciones que puedan estropearlos o incluso quitarles presencia o vistosidad a los mismos, no introducen nada en un nuevo mercado. Todo ello nos dice, al menos a quienes observamos con detalle, que las industrias internacionales, atan todos cuantos cabos son necesarios, para pisar firme en un mercado y lo que nos están diciendo es la prueba de que todo se hace, sin prisas pero sin pausas y sobre seguro en el grado máximo que permiten los mercados... ¿dónde pues, reitero, lo del mal llamado “milagro Alemán”? Es aleccionador todo ello.

            Cómo es aleccionador, el que en ésta fábrica, dónde trabajan cientos de personas y una gran cantidad de máquinas de todo tipo, todo está estudiado para un máximo rendimiento con un mínimo coste... hasta las conducciones eléctricas, van embutidas en canalizaciones todas registrables, para que cualquier avería, pueda ser solucionada de inmediato cambiando lo que sea necesario y así, cualquier otra instalación. No se permite beber alcohol dentro de la fábrica y menos en horas de trabajo, hay unas máquinas expendedoras pero que sólo expenden agua mineral y refrescos por si alguien los necesita en los descansos establecidos de cada jornada. Incluso la comida se da dentro o en un anexo de la factoría y la que les es facilitada a los trabajadores (a todos por igual y allí comen desde el ingeniero-jefe al último de los empleados) a un precio reducido y con un menú de cierta variación pero al que hay que atenerse. A media mañana (y cómo se madruga) se les da en el comedor un caldo caliente para reconfortar el cuerpo, pues en Alemania hace bastante frío. El transporte de estos cosméticos y dentro de Alemania, se realiza a través del servicio postal de Correos (otra sorpresa para quienes sabemos algo de estos menesteres sobre el transporte). Pues es esta empresa estatal y la que al igual que las cartas ordinarias, se encarga de distribuir por toda la RFA la paquetería de todo tipo, con peso no superior a quince kilos. Para ello distribuye una especie de redes de cierto tamaño (similares a las de los pescadores) y que se acoplan y cierran, al recibir un determinado peso de paquetería, la que así es convertida en fardos de fácil transporte y es claro que esos fardos, no se llenan “a lo loco”, pues cada fardo tiene que ir perfectamente documentado y destinado a unas ya establecidas áreas geográficas, para su reparto... o sea, ni más ni menos que como funcionan, las denominadas “sacas de la correspondencia ordinaria”; ello unido al muy buen servicio ferroviario alemán, facilita rapidez, economía y seguridad en el transporte... o sea “otra versión del milagro Alemán”, aquí nada se improvisa y todo se estudia al máximo. Todo lo cual nos maravilla a quienes sabemos valorar tanta minuciosidad en todo.

            Salimos de la fábrica comentando entre el grupo todo ello y más cosas que se me olvidan y el autocar se dirige  fuera del área de Frankfurt, pues marchamos hacia Wiesbaden[1] la que está situada en la margen derecha del famoso río Rhin, el que en este punto señala el kilómetro 505 de su navegabilidad y que parte desde Suiza, dónde nace[2]. Estamos alojados muy cerca de esta segunda ciudad, de la que Frankfurt dista unos cuarenta kilómetros, los que y debido a las autopistas alemanas (que cubren todo el país) se recorren en un espacio muy corto de tiempo (20/25 minutos). Pero debo decir cuánto sigue y observado en este trayecto.

            A la salida de Frankfurt y ya en “campo libre” (por denominarlo así, pues aquí no hay ni un centímetro cuadrado sin aprovechar) observo un gran complejo químico de la también internacional firma “Hoescht” y del que destaca una enorme chimenea, que lanza sus humos (una gran humareda) a una considerable altura... pero hasta las tapias o muros de esta gran industria, llegan los cultivos de todo tipo de productos agrícolas que por aquí se dan... a saber, trigo y otros cereales, pasto o forraje para ganado, verduras y otro tipo de hortalizas (hay invernaderos también, a la vista) algunos tipos de frutales y todo ello en parcelas de mayor o menor extensión pero dónde no se pierde un metro de terreno, salvo el destinado a comunicar todas las propiedades, las que se aprecian bien comunicadas, incluso por buenas vías asfaltadas; en definitiva, un dato más de que aquí todo es aprovechado al máximo y la agricultura va paralela a la industria de otros tipos de fabricados, puesto que es lógico... “no se puede comer sólo con tornillos y otras manufacturas”. Igualmente debo señalar que en los alrededores de la ciudad existen bosques inmensos, los que rodean prácticamente a Frankfurt.

            Visitamos rápidamente Wiesbaden y apenas bajamos un par de veces del autocar, mientras se nos van señalando los diferentes balnearios, casinos y principales cosas a ver, en esta famosa capital, dónde y cuándo existían, venían hasta los zares de Rusia, acompañados de gran cantidad de aquellos grandes duques y príncipes eslavos, los que “dueños de propiedades enormes e incluso de las vidas de sus siervos”, aquí se codeaban con el resto de las “testas coronadas” de Europa y la más destacada minoría de ricos industriales o “piratas” de medio mundo y que amasaron fortunas inmensas, medrando en los diferentes reinos o imperios europeos. Hoy es diferente, aun cuando ciertos lugares de aquí, no están al alcance de la inmensa mayoría de mortales, si bien las denominadas clases acomodadas pueden costearlo.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí más temas)

Jaén: 07 de Agosto del 2018

 


[1] WIESBADEN: Capital del Land (Estado) de Hesse. Una de las más hermosas ciudades alemanas, con balnearios, que son de los más afamados internacionalmente y dónde (se nos dice) existen 27 manantiales termales; por lo que era y sigue siendo meta de innumerables viajeros adinerados y que puedan costear estancias en tan principal y aristocrática capital, visitada incluso por reyes, para los que hay atracciones a tenor de ello, no faltando los casinos para el juego. Las aguas termales, a 65º, se pueden tomar incluso en ciertos y variados hoteles, a dónde son llevadas mediante canalizaciones, para que en los mismos, puedan ser disfrutadas por los visitantes. La guía dice que son muy apropiadas para padecimientos de los riñones y vías urinarias.

[2] Río RHIN(o RIN): Nace en St. Gotthard (Suiza) y desemboca con un gran delta en el Mar del Norte (Holanda); tiene 1320 km. de largo y es una de las vías fluviales más importantes de Europa. Aumentemos a todo ello, el que mediante, canales y esclusas, está unido a todo el sistema fluvial europeo y que actualmente une el mar Mediterráneo con el citado del Norte, a través del Ródano y creo recordar que unido al Danubio, hoy se pueden transportar mercancías y viajeros (existen hasta cruceros organizados) hasta el Mar Negro; uniendo las comunicaciones con gran cantidad de países que aprovechan todas sus corrientes fluviales para ello.