Las Noticias de hoy 04 Agosto 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 04 de agosto de 2018    

Indice:

ROME REPORTS

La pena de muerte no es una respuesta ante quien comete delito

Pastoral Carcelaria y CELAM: “El Papa pide obedecer el mandamiento ‘no matarás’”

La familia, un tesoro

SAN JUAN BAUTISTA Mª VIANNEY*: Francisco Fernández-Carvajal

“Poner amor en las cosas pequeñas”: San Josemaria

Las Fiestas del Señor durante el tiempo ordinario (II): José Luis Gutiérrez

Mi vida en alta mar

XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: +Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

Exclusión social, exclusión de Dios: Ramiro Pellitero

Feminismo y feminismo católico: Blanca Mijares

Confianza familiar: Unión Nacional de Padres de Familia

Humanae vitae, Encíclica profética: Ana Teresa López de Llergo

Crónica de El Sueño de Vicky (y 3): José Manuel Belmonte.

Aniversario patrio y grave crisis del sistema judicial: ALFREDO PALACIOS DONGO

Retos de la tercera edad: Lucía Legorreta

¿Por qué los cristianos pasaron de ser un grupo marginal en el imperio romano a convertirse en la religión más importante?: primeros cristianos

MULTICULTURALIDAD.: Amparo Tos Boix, Valencia.

Miedos muy fundados: Enric Barrull Casals

Ortega, Murillo y Nicaragua: José Morales Martín

VIAJE A ALEMANIA: JULIO 1977 (2): Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

La pena de muerte no es una respuesta ante quien comete delito

“La pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”, afirma el nuevo texto sobre la pena de muerte del Catecismo de la Iglesia Católica, que aprobó el Papa Francisco. Uno de las asociaciones que desde siempre ha actuado contra la pena de muerte es la Comunidad de Sant'Egidio

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

En 1998, la Comunidad inició una campaña internacional de recolección de firmas a favor de una moratoria universal de la pena de muerte, destinada a la Organización de las Naciones Unidas. Después de recoger más de cinco millones de firmas,​ el 18 de diciembre de 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución para una moratoria internacional, que se extendería con otras posteriores.​ La resolución del Parlamento Europeo del 7 de octubre de 2010 sobre el Día Mundial contra la Pena de Muerte alentó la actividad de organizaciones que propugnan la abolición de la pena de muerte, como Sant'Egidio.

La abolición de la pena de muerte

El Parlamento Europeo alienta además las actividades de las organizaciones no gubernamentales que trabajan en favor de la abolición de la pena de muerte, incluidas Hands Off Cain, Amnistía Internacional, Reforma Penal Internacional, la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte y la Federación Internacional de Helsinki para los derechos Humanos, Sant'Egidio y Reprieve; además acoge favorablemente y respalda las recomendaciones sobre los instrumentos de la UE en la lucha contra la pena capital formuladas en el 12° Foro UE-ONG sobre Derechos Humanos.

El Catecismo cambia artículo sobre pena de muerte

El Papa Francisco ha aprobado con un Rescrito la nueva redacción del artículo 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la pena de muerte

El nuevo texto del artículo sobre la pena de muerte es el siguiente:

“Durante mucho tiempo el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legítima, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común.

Hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. Además, se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado. En fin, se han implementado sistemas de detención más eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos, pero que, al mismo tiempo, no le quitan al reo la posibilidad de redimirse definitivamente.

Por tanto, la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que «la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona», y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo”.

El padre Fernando Escobar de la Comunidad de San Egidio, explica la acción de la comunidad contra la pena de muerte, y el cambio en el Catecismo de la Iglesia Católica.

 

 

Pastoral Carcelaria y CELAM: “El Papa pide obedecer el mandamiento ‘no matarás’”

La Pastoral Carcelaria de América Latina y El Caribe y el CELAM, comunica su alegría ante la modificación del Papa en el artículo del catecismo sobre la pena de muerte. Rafael Luciani, miembro del equipo de reflexión teológico-pastoral del CELAM explica los puntos fuertes del comunicado

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Bajo el título “Sí a la Vida, no a la pena de Muerte”, la Pastoral Carcelaria de América Latina y el Caribe en comunión con el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) ha declarado, a través de un comunicado, que se trata de una modificación con la que el Papa “nos invita a obedecer el mandamiento del Señor "no matarás" y ratifica el principio de la inviolabilidad de la vida y la dignidad humana”, la cual – asegura la Pastoral Carcelaria - "no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves".

En sus declaraciones también exhortan a los Estados donde en la actualidad se aplica “a legislar aboliendo la pena de muerte” y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad “a contribuir a crear en la opinión pública una conciencia cada vez mayor en defensa de la Vida, desde la concepción”.

Escucha a Rafael Luciani, miembro del equipo de reflexión teológico-pastoral del CELAM

Puntos clave del comunicado: desarrollo de la doctrina católica y la importancia de la vida

Se trata de una modificación, la cual – dice la Pastoral Carcelaria y el CELAM – “la asumimos, tal como lo afirma el Cardenal Luis F Ladarria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como un "auténtico desarrollo de la doctrina católica".

Y este desarrollo del que habla el Cardenal Ladaria es uno de los dos puntos importantes de este comunicado, dice Rafael Luciani, miembro del equipo de reflexión teológico-pastoral del CELAM: “Esto es algo que muchas conciencias católicas creían que no podía suceder y hoy vemos como Francisco, a la luz del Evangelio, rescatando el sentido de la vida hace esta profundización y desarrollo de la doctrina”.  

El segundo punto importante para Luciani es “la vida”: “Se debe dejar a la persona vivir, incluso habiendo cometido el crimen que sea, dejarlo vivir y no finalizar en su muerte” expresa el miembro del equipo de reflexión teológico-pastoral del CELAM.

El nuevo texto sobre la pena de muerte está vinculado a la salvación

“Hay que rescatar la posibilidad de que en el transcurso de su vida la persona pueda redimirse, pueda encontrarse con el mal que ha hecho y restaurarlo” explica Luciani, asegurando que esta modificación del Papa se trata de un tema de “salvación”: “El Papa quiere salvaguardar la libertad humana de cara a la posibilidad de que siempre Dios abre la salvación a la persona independientemente de lo que haya hecho”.

Pena de muerte: Norte América vs América Latina

Luciani concluye explicando que la modificación de este artículo en el Catecismo de la Iglesia Católica “puede afectar más a países del norte como Estados Unidos”, donde la pena de muerte “sigue siendo algo no solo establecido legalmente sino que culturalmente apoyado”. En América Latina, por el contrario – dice Luciani – “la defensa de la vida siempre ha sido un valor”: “recordemos que en la mayoría de los países hay vicarias en pro de la defensa de la vida, marchas en defensa de la vida y una serie de actividades pastorales para defender la vida”. La reflexión en América Latina y el Caribe “es más positiva que en otros contextos – finaliza - donde hay una cultura instaurada en las personas frente a quien está en la cárcel pensando y creyendo que debe morir”.

 

La familia, un tesoro

El Santo Padre, a través de una nueva edición de 'El Vídeo del Papa', advirtió algunos de los desafíos que enfrentan las familias en la actualidad y enfatizó la necesidad de protegerlas.

De la Iglesia y del Papa 03/08/2018

 

Al hablar de las familias, muchas veces me viene a la cabeza la imagen de un tesoro. El ritmo de vida actual, el estrés, la presión del trabajo y también, la poca atención de las instituciones, pueden ponerlas en peligro.

Por eso necesitan la ayuda de los organismos públicos y las empresas. No es suficiente hablar de su importancia: es necesario promover medidas concretas y desarrollar su papel en la sociedad con una buena política familiar.

Pidamos a Dios para que las grandes opciones económicas y políticas protejan la familia como el tesoro de la humanidad.

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Intenciones mensuales anteriores. Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

• Libro electrónico: “Amor humano y vida cristiana”

• Libro electrónico: “La educación en familia”

• Libro electrónico: “Amoris laetitia”

Novena a san Josemaría sobre la familia

 

 

SAN JUAN BAUTISTA Mª VIANNEY*

Memoria

— Sacerdotes santos, Dignidad incomparable. Amor al sacerdocio.

— Necesidad del sacerdote. Oración y mortificación por los sacerdotes.

— El sacerdote, en nombre del Señor, acompaña la vida del hombre, Aprecio por quienes tanto nos han dado. Confiar mucho en la oración del sacerdote.

I. Cuando Juan Bautista Mª Vianney iba a ser enviado a la pequeña parroquia de Ars (230 habitantes), el Vicario general de la diócesis le dijo: «No hay mucho amor de Dios en esta parroquia; usted procurará introducirlo»1. Y eso fue lo que hizo: encender en el amor al Señor que llevaba en el corazón a todos aquellos campesinos y a incontables almas más. No poseía una gran ciencia, ni mucha salud, ni dinero... pero su santidad personal, su unión con Dios hizo el milagro. Pocos años más tarde una gran multitud de todas las regiones de Francia acude a Ars, y a veces han de esperar días para ver a su párroco y confesarse. Lo que atrae no es la curiosidad de unos milagros que él trata de ocultar. Era más bien el presentimiento de encontrar un sacerdote santo, «sorprendente por su penitencia, tan familiar con Dios en la oración, sobresaliente por su paz y su humildad en medio de los éxitos populares, y sobre todo tan intuitivo para corresponder a las disposiciones interiores de las almas y librarlas de su carga, particularmente en el confesonario»2. Escogió el Señor «como modelo de pastores a aquel que habría podido parecer pobre, débil, sin defensa y menospreciable a los ojos de los hombres (cfr. 1 Cor 1, 27-29). Dios lo premió con sus mejores dones como guía y médico de las almas»3.

En cierta ocasión, a un abogado de Lyon que volvía de Ars, le preguntaron qué había visto allí. Y contestó: «He visto a Dios en un hombre»4. Esto mismo hemos de pedir hoy al Señor que se pueda decir de cada sacerdote, por su santidad de vida, por su unión con Dios, por su preocupación por las almas. En el sacramento del Orden, el sacerdote es constituido ministro de Dios y dispensador de sus tesoros, como le llama San Pablo5. Estos tesoros son: la Palabra divina en la predicación; el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que dispensa en la Santa Misa y en la Comunión; y la gracia de Dios en los sacramentos. Al sacerdote le es confiada la tarea divina por excelencia, «la más divina de las obras divinas», según enseña un antiguo Padre de la Iglesia, como es la salvación de las almas. Es constituido embajador, mediador, entre Dios y los hombres. Entre Dios, que está en el Cielo, y el hombre que todavía se encuentra de paso en la tierra; con una mano toma los tesoros de la misericordia divina, con la otra los distribuye generosamente. Por su misión de mediador, el sacerdote participa de la autoridad con que Cristo construye, santifica y gobierna su Cuerpo6, confecciona el sacramento de la Eucaristía, que es la acción más santa que pueden realizar los hombres sobre la tierra.

¿Qué quieren, qué esperan los hombres del sacerdote? «Nos atrevemos a afirmar señala Mons. Álvaro del Portillo que necesitan, que desean y esperan, aunque muchas veces no razonen conscientemente esa necesidad y esa esperanza, un sacerdote-sacerdote, un hombre que se desviva por ellos, por abrirles los horizontes del alma, que ejerza sin cesar su ministerio, que tenga un corazón grande, capaz de comprender y de querer a todos, aunque pueda a veces no verse correspondido; un hombre que dé con sencillez y alegría, oportunamente y aun inoportunamente (cfr. 2 Tim 4, 2), aquello que él solo puede dar: la riqueza de gracia, de intimidad divina, que a través de él Dios quiere distribuir a los hombres»7.

Hoy es un día muy oportuno para que, a través del Santo Cura de Ars, pidamos mucho por la santidad de los sacerdotes, especialmente de aquellos que de alguna manera están puestos por Dios para ayudarnos en nuestro camino hacia Él.

II. Con frecuencia el Cura de Ars solía decir: «¡Qué cosa tan grande es ser sacerdote! Si lo comprendiera del todo, moriría»8. Dios llama a algunos hombres a esta gran dignidad para que sirvan a sus hermanos. Sin embargo, «la misión salvífica de la Iglesia en el mundo es llevada a cabo no solo por los ministros en virtud del sacramento del Orden, sino también por todos los fieles laicos»9, cada uno en su propia vocación y en su quehacer en el mundo, siendo como antorchas encendidas10 en la noche, pues estos, «en virtud de su condición bautismal y de su específica vocación, participan en el oficio sacerdotal, profético y real de Cristo, cada uno en su propia medida»11. De ninguna manera su participación en la vida de la Iglesia consiste en ayudar al clero, aunque alguna vez lo hagan. Lo específicamente laical no es la sacristía, sino la familia, la empresa, la moda, el deporte..., que procuran, en su propio orden, llevar a Dios. La misión de los seglares ha de llevarles a impregnar la familia, el trabajo y el orden social con aquellos principios cristianos que lo elevan y lo hacen más humano: la dignidad y primacía de la persona humana, la solidaridad social, la santidad del matrimonio, la libertad responsable, el amor a la verdad, el respeto hacia la Justicia en todos los niveles, el espíritu de servicio, la práctica de la comprensión mutua y de la caridad...

Pero para que puedan ejercer en medio del mundo «este papel profético, sacerdotal y real, los bautizados necesitan el sacerdocio ministerial por el que se les comunica de forma privilegiada y tangible el don de la vida divina recibido de Cristo, Cabeza de todo el Cuerpo. Cuanto más cristiano es el pueblo y cuanta más conciencia toma de su dignidad y de su papel activo dentro de la Iglesia, tanto más siente la necesidad de sacerdotes que sean verdaderamente sacerdotes»12.

Hoy pedirnos al Señor sacerdotes santos, amables, doctos, que traten las almas como joyas preciosas de Jesucristo, que sepan renunciar a sus planes personales por amor a los demás, que amen profundamente la Santa Misa, fin principal de su ordenación y centro de todo su día, y que orienten sus mejores esfuerzos pastorales, «como en el Cura de Ars, en el anuncio explícito de la fe, del perdón, de la Eucaristía»13.

III. Dios ha puesto al sacerdote cerca de la vida del hombre para ser dispensador de la misericordia divina. «Apenas nace el hombre a la vida, el sacerdote lo regenera en el bautismo, le confiere una vida más noble, más preciosa, la vida sobrenatural, y lo hace hijo de Dios y de la Iglesia de Jesucristo.

»Para fortificarlo y hacerlo más apto para combatir generosamente las luchas espirituales, también un sacerdote, revestido de especial dignidad, lo hace soldado de Cristo por medio de la Confirmación.

»Cuando apenas niño es capaz de discernir y apreciar el Pan de los Ángeles, don del Cielo, el sacerdote lo alimenta y fortalece con este manjar vivo y vivificante. Si ha tenido la desgracia de caer, el sacerdote lo levanta en nombre de Dios y lo reconcilia con Él por medio del sacramento de la Penitencia. Si Dios lo llama para formar una familia y para cooperar con Él en la transmisión de la vida humana en el mundo y para aumentar el número de fieles sobre la tierra, y después de los elegidos en el Cielo, el sacerdote está allí para bendecir sus bodas y su amor noble. Cuando, finalmente, el cristiano, próximo ya el desenlace de su vida mortal, necesita de fortaleza, necesita de auxilio para presentarse ante el Divino Juez, el ministro de Cristo, inclinándose sobre los miembros doloridos de los moribundos, los conforta y purifica con la unción del sagrado óleo. Así, después de haber acompañado a los cristianos a través de la peregrinación terrena de la vida hasta las mismas puertas de la eternidad, con las plegarias de los sagrados ritos en los que se refleja la esperanza inmortal, el sacerdote acompaña también el cuerpo hasta la sepultura y no abandona a los que participan de la otra vida: antes al contrario, si necesitan expiación y alivio, los alivia con el consuelo de los sufragios. Por lo tanto, desde la cuna hasta la tumba, más aún, hasta el Cielo, el sacerdote es para los fieles guía, consuelo, ministro de salvación, distribuidor de gracias y bendiciones»14.

Es de justicia que los fieles recen cada día, y de modo particular cuando celebramos la fiesta del Santo Cura de Ars, por todos los sacerdotes, y en especial por aquellos que han recibido el encargo de Dios de atenderlos espiritualmente: de quienes reciben el oro de la buena doctrina, el pan de los Ángeles y el perdón de los pecados. Con palabras de San Josemaría Escrivá, nos enseñan a tratar a Cristo, a encontrarnos con Él en el tribunal amoroso de la Penitencia y en la renovación incruenta del Sacrificio del Calvario, en la Santa Misa15.

Hemos de confiar en sus oraciones, rogándoles que encomienden nuestras necesidades, y unirnos a sus intenciones, que recogen habitualmente las exigencias más apremiantes de la Iglesia y de las almas. También hemos de venerarlos y tratarlos con todo afecto, «puesto que nadie es tan verdaderamente nuestro prójimo como el que ha curado nuestras heridas. Amémosle viendo en él a Nuestro Señor, y querámosle como a nuestro prójimo»16. Así se lo pedimos al Santo Cura de Ars.

1 F. Trochu, El Cura de Ars, Palabra, 6.ª ed., Madrid 1991, p. 141. — 2 Juan Pablo II, Carta a los sacerdotes para el Jueves Santo, 16-III-1986, 5. — 3 Ibídem. — 4 Cit. por Juan Pablo I, Alocución 7-IX-1978. — 5 Cfr. 1 Cor 4, 1. — 6 cfr. Conc. Vat. II, Decr. Presbyterorum ordinis, 12. — 7 A. del Portillo, Escritos sobre el sacerdocio, Palabra, 6.ª ed., Madrid 1990, pp. 109-110. — 8 B. Nodet, Jean- Marie Vianney, Curé d’Ars, sa pensée, son coeur, Le Puy, 1958, p. 99. — 9 Juan Pablo II, Exhort. Apost. Christifideles laici, 30-XII-1988, 23. — 10 Cfr. Flp 2, 15. — 11 Juan Pablo II, loc. cit. — 12 ídem, Retiro en Ars, 6-X-1986, 4. — 13 Ibídem, 14. — 14 Pío XI, Enc. Ad catholici sacerdotii, 20-XII-1935. — 15 Cfr. San Josemaría Escrivá, Amar a la Iglesia, Palabra, 5.ª ed., Madrid 2004, p. 75 — 16 San Ambrosio, Tratado sobre el Evangelio de San lucas, 7, 84.

San Juan Mª Vianney nació cerca de Lyon el 8 de mayo de 1786. Tuvo que superar muchas dificultades hasta llegar a ordenarse sacerdote. Se le confió la parroquia de Ars, donde estuvo cerca de 42 años. Sobresalió por su labor de almas, espíritu de oración y de mortificación, y sobre todo por su infatigable dedicación a la administración del sacramento de la Penitencia. Murió en el año 1859. Fue canonizado y declarado Patrono del clero universal por Pío XI en 1929.

 

 

“Poner amor en las cosas pequeñas”

De lejos –allá, en el horizonte– parece que el cielo se junta con la tierra. No olvides que, donde de veras la tierra y el cielo se juntan, es en tu corazón de hijo de Dios (Surco, 309).

4 de agosto

Esta doctrina de la Sagrada Escritura, que se encuentra –como sabéis– en el núcleo mismo del espíritu del Opus Dei, os ha de llevar a realizar vuestro trabajo con perfección, a amar a Dios y a los hombres al poner amor en las cosas pequeñas de vuestra jornada habitual, descubriendo ese algo divino que en los detalles se encierra. ¡Qué bien cuadran aquí aquellos versos del poeta de Castilla!: Despacito, y buena letra: / el hacer las cosas bien / importa más que el hacerlas.

Os aseguro, hijos míos, que cuando un cristiano desempeña con amor lo más intrascendente de las acciones diarias, aquello rebosa de la trascendencia de Dios. Por eso os he repetido, con un repetido martilleo, que la vocación cristiana consiste en hacer endecasílabos de la prosa de cada día. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria... (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 114-116)

 

 

 

Las Fiestas del Señor durante el tiempo ordinario (II)

El Sagrado Corazón de Jesús, la Transfiguración del Señor, la Exaltación de la Santa Cruz y Cristo Rey del Universo son las fiestas litúrgicas que se comentan en este texto.

Año Litúrgico 06/08/2017

 

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Opus Dei - Las Fiestas del Señor durante el tiempo ordinario (II)

El Sagrado Corazón de Jesús La Transfiguración del SeñorLa Exaltación de la Santa CruzCristo Rey del Universo


A través de las diversas solemnidades del Señor que la liturgia nos propone a lo largo del año, podemos contemplar desde distintos perfiles el inagotable misterio de Dios, dejando que su luz bañe nuestra existencia cristiana en el mundo. En el centro del año litúrgico se encuentra la Pascua que, en cierto modo «se prolonga durante tres meses -primero los cuarenta días de la Cuaresma y luego los cincuenta días del Tiempo pascual-», seguida de «tres fiestas que tienen un carácter “sintético”: la Santísima Trinidad, el Corpus Christi y, por último, el Sagrado Corazón de Jesús»[1]. Las dos primeras conmemoraciones las hemos tratado en el editorial anterior: ahora contemplaremos la solemnidad del Sagrado Corazón, para seguir con la Transfiguración, la Exaltación de la Santa Cruz y concluir con la festividad de Cristo Rey

 

 

El Sagrado Corazón de Jesús

El viernes siguiente al segundo domingo después de Pentecostés, la Iglesia dirige la mirada al costado abierto de Cristo en la Cruz, expresión del amor infinito de Dios por los hombres y manantial del que brotan sus sacramentos. La contemplación de esta escena ha alimentado la devoción de los cristianos desde los primeros siglos, pues ahí han encontrado una fuente continua de paz y seguridad en las dificultades. La mística cristiana nos invita a abrirnos al Corazón del Verbo Encarnado: «Que Cristo habite en vuestros corazones por la fe, para que, arraigados y fundamentados en la caridad, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad; y conocer también el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para que os llenéis por completo de toda la plenitud de Dios»[2].

La piedad popular del bajo medioevo desarrolló una veneración profunda y expresiva de la Humanidad Santísima de Cristo sufriente en la Cruz.

La piedad popular del bajo medioevo desarrolló una veneración profunda y expresiva de la Humanidad Santísima de Cristo sufriente en la Cruz. Se difundió así el culto a la corona de espinas, los clavos, las llagas... y al Corazón abierto, síntesis de todos los padecimientos del Salvador por amor a nosotros. Estas formas de piedad dejaron su impronta en la Iglesia, de modo que en el siglo XVII nació la celebración litúrgica de la solemnidad del Sagrado Corazón. El 20 de octubre de 1672 un sacerdote normando, san Juan Eudes, celebró por vez primera una misa propia del Sagrado Corazón y, a partir de 1673, se fueron difundiendo por Europa las visiones de santa Margarita María Alacoque sobre la expansión de este culto. Finalmente, Pío IX extendió oficialmente a la Iglesia latina esta fiesta.

La liturgia del día desarrolla los dos pilares teológicos de la devoción: las riquezas insondables del misterio de amor desplegado en Cristo, y la contemplación reparadora de su corazón traspasado. Los recogen las dos oraciones colecta que el Misal Romano ofrece: «al celebrar la solemnidad del Corazón de tu Hijo unigénito, recordamos los beneficios de su amor para con nosotros; concédenos recibir de esta fuente divina una inagotable abundancia de gracia»; «en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad; te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación».

La consideración del abismo de ternura del Señor por las almas es también una invitación a conformar el propio corazón al suyo, a unir al afán reparador el deseo eficaz de acercar más almas a Él: «Nos hemos asomado un poco al fuego del Amor de Dios; dejemos que su impulso mueva nuestras vidas, sintamos la ilusión de llevar el fuego divino de un extremo a otro del mundo, de darlo a conocer a quienes nos rodean: para que también ellos conozcan la paz de Cristo y, con ella, encuentren la felicidad»[3].

 

La Transfiguración del Señor

La solemnidad de la Transfiguración nace, probablemente, de la conmemoración anual de la dedicación de una basílica en honor a este misterio que se levantó en el Monte Tabor. En el siglo IX la fiesta se introdujo en Occidente y más tarde, durante los siglos XI y XII, comenzó a celebrarse también en Roma, en la basílica vaticana. Fue incorporada al Calendario romano por el Papa Calixto III (1457) en agradecimiento por la victoria de las tropas cristianas frente a los turcos en la batalla de Belgrado, el 6 de agosto de 1456.

En el Oriente cristiano la Transfiguración de nuestro Dios y Salvador Jesucristo es una de las solemnidades más grandes del año, junto con la Pascua, la Navidad y la Exaltación de la Santa Cruz. En ella se expresa toda la teología de la divinización mediante la gracia, de la naturaleza humana que, revistiéndose de Cristo, es iluminada por el esplendor de la gloria de Dios. Unidos a Jesús, señala el oficio de lecturas del rito romano, «brillaremos con nuestra mirada espiritualizada, renovados en cierta manera en los trazos de nuestra alma, hechos conformes a su imagen»[4]

Señor nuestro, aquí nos tienes dispuestos a escuchar cuanto quieras decirnos. Háblanos; estamos atentos a tu voz.

Con Pedro, Santiago y Juan, en esta fiesta se nos invita a poner a Jesús en el centro de nuestra atención: «Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me he complacido: escuchadle»[5]. Hemos de oírlo, y dejar que su vida y enseñanzas divinicen nuestra vida ordinaria. Así rezaba san Josemaría: «Señor nuestro, aquí nos tienes dispuestos a escuchar cuanto quieras decirnos. Háblanos; estamos atentos a tu voz. Que tu conversación, cayendo en nuestra alma, inflame nuestra voluntad para que se lance fervorosamente a obedecerte»[6].

Escuchar al Señor con la disposición sincera de identificarse con Él nos lleva a aceptar el sacrificio. Jesús se transfigura «para quitar del corazón de sus discípulos el escándalo de la cruz»[7], para ayudarles a sobrellevar los momentos oscuros de su Pasión. Cruz y gloria están íntimamente unidas. De hecho, se fijó el 6 de agosto como fiesta de la Transfiguración en relación a la Exaltación de la Santa Cruz: entre ambas celebraciones transcurren cuarenta días que, en algunas tradiciones, conforman como una segunda cuaresma. Así, la Iglesia bizantina vive este periodo como un tiempo de ayuno y de contemplación de la Cruz.

La Exaltación de la Santa Cruz

La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz tiene su origen en la Iglesia de Jerusalén. Desde mediados del siglo IV celebraba el 13 de septiembre el aniversario de la dedicación de la basílica constantiniana levantada en el Gólgota. Según el recuerdo de una peregrina de la antigüedad llamada Egeria, unos años antes, en esa misma fecha, se había encontrado la reliquia de la Cruz del Señor El gesto de la exaltación se realizaba el segunda día de la octava de la dedicación: en esa jornada, testimonia un libro litúrgico de la época, «se muestra solemnemente a todo el pueblo cristiano la venerable Cruz». Actualmente, el rito más característico de esta fiesta en la liturgia bizantina consiste en la elevación que hace el sacerdote de la Cruz por encima de todas las cabezas, bendiciendo al pueblo y dirigiéndose a los cuatro puntos cardinales, mientras el coro canta cien veces la letanía Kyrie eleison en cada ostensión. Los fieles, después, pasan a venerar la Cruz y reciben una flor del conjunto que adorna el lugar donde reposa Es tal el realce de esta solemnidad en el Oriente cristiano, que es considerada como una pascua otoñal.

En Roma, desde inicios del siglo VI, se conmemoraba el 3 de mayo una fiesta paralela: la Invención de la Santa Cruz. A mediados del siglo VII, en la basílica vaticana se adopta el uso procedente de Jerusalén de venerar un fragmento de la reliquia de la Cruz (llamado lignum crucis) el día 14 de septiembre. El Papa Sergio (687-701) trasladó dicha costumbre a la basílica laterana y la revistió de especial solemnidad, de tal manera que ya en el siglo VIII la fiesta se extendió también por todo el Occidente.

Si el árbol del Paraíso fue el lugar de la caída del hombre, el Señor ha previsto que la Cruz sea el nuevo árbol salvador.

En la liturgia romana, el prefacio de la Misa recuerda que si el árbol del Paraíso fue el lugar de la caída del hombre, el Señor ha previsto que la Cruz sea el nuevo árbol salvador «ut unde mors oriebátur, inde vita resúrgeret… para que, de donde tuvo origen la muerte, de allí surgiera la vida»[8]. Las lecturas subrayan la elevación de Cristo en el madero como un anticipo de la elevación en la gloria, y polo que atrae a todas las criaturas: «cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todo hacia mí»[9] La Cruz es el lugar del triunfo de Jesús, desde donde extiende su reinado contando con nuestra colaboración: «Cristo, Señor Nuestro, fue crucificado y, desde la altura de la Cruz, redimió al mundo, restableciendo la paz entre Dios y los hombres. Jesucristo recuerda a todos: et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum (Jn 12, 32), si vosotros me colocáis en la cumbre de todas las actividades de la tierra, cumpliendo el deber de cada momento, siendo mi testimonio en lo que parece grande y en lo que parece pequeño, omnia traham ad meipsum, todo lo atraeré hacia mí. ¡Mi reino entre vosotros será una realidad!»[10].

San Josemaría llevaba siempre en el cuello un relicario en forma de cruz con un lignum crucis. Era una manifestación de su devoción a la Santa Cruz en el cumplimiento amoroso del deber de cada jornada. Existen innumerables gestos, incluso pequeños, que también sirven para expresar esta devoción en la vida diaria; por ejemplo, al bendecir la mesa y dar gracias hacemos la señal de la cruz: «Ese momento de la bendición, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados»[11].

Cristo Rey del Universo

La señoría de Cristo sobre el universo se conmemora de diversos modos en fiestas del año litúrgico como la Epifanía, la Pascua, la Ascensión. Con la solemnidad de Cristo Rey, instituida en 1925 por el Papa Pío XI en el contexto del avance de la secularización en la sociedad, la Iglesia nos quiere presentar con mayor claridad aún la soberanía de Jesucristo sobre toda la Creación, incluida la historia humana.

El reino de Jesús es, como nos señala la liturgia de la Misa, un Regnum veritátis et vitae; regnum sanctitátis et grátiae; regnum iustítiae, amóris et pacis[12]: verdad, vida, santidad, gracia, justicia, amor, paz. Son los valores que anhela con más fuerza el corazón humano, y a cuya realización podemos contribuir los cristianos. De modo especial, con las obras de misericordia dirigidas a los más pequeños, como se proclama en el evangelio propio del ciclo A: «tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis»[13].

Sin embargo, Jesús mismo nos advierte: «Mi Reino no es de este mundo»[14]. Su señorío se manifestará en plenitud con su segunda venida, gloriosa, cuando se instauren los nuevos cielos y la nueva tierra, y «toda criatura, libre de la esclavitud del pecado, lo sirva y alabe sin fin»[15] Ahora es el tiempo de la esperanza, de trabajar por su reinado, confiados en que la victoria final es suya.

Jesús es el centro de la historia: no solo la de la humanidad en su totalidad, sino también la de cada persona individualmente. Incluso cuando parece que todo está perdido, siempre cabe dirigirse al Señor, como hizo el bueno ladrón, según nos lo presenta el evangelio en el ciclo C[16] Cuánta paz da el hecho de que, a pesar de nuestro pasado, con el arrepentimiento sincero podemos entrar siempre en el Reino de Dios: «Hoy todos podemos pensar en nuestra historia, nuestro camino. Cada uno de nosotros tiene su historia; cada uno tiene también sus equivocaciones, sus pecados, sus momentos felices y sus momentos tristes. En este día, nos vendrá bien pensar en nuestra historia, y mirar a Jesús, y desde el corazón repetirle a menudo, pero con el corazón, en silencio, cada uno de nosotros: “Acuérdate de mí, Señor, ahora que estás en tu Reino. Jesús, acuérdate de mí, porque yo quiero ser bueno, quiero ser buena, pero me falta la fuerza, no puedo: soy pecador, soy pecadora. Pero, acuérdate de mí, Jesús. Tú puedes acordarte de mí porque tú estás en el centro, tú estás precisamente en tu Reino”»[17] Esa petición de amor se plasma a lo largo del tiempo litúrgico cuando actualizamos en nuestra vida cotidiana lo que se celebra en la Misa. El Sagrado Corazón de Jesús, su Transfiguración, la Exaltación de la Santa Cruz y la solemnidad de Cristo Rey no solo jalonan el año, sino que llenan de contenido los días en que se celebran.

José Luis Gutiérrez


[1] Benedicto XVI, Homilía en la solemnidad del Corpus Domini, 22-V-2008.

[2] Ef 3, 17-19.

[3] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 170.

[4] Anastasio Sinaíta, Sermón en el día de la Transfiguración del Señor (Lectio altera del Oficio de lecturas de la Liturgia de las Horas del 6 de agosto).

[5] Mt 17, 5.

[6] San Josemaría, Santo Rosario, cuarto misterio de luz.

[7] Misal Romano, Prefacio de la Transfiguración del Señor.

[8] Misal Romano, Prefacio de la Santa Cruz.

[9] Jn 12, 32.

[10] Es Cristo que pasa, n. 183.

[11] Francisco, Enc. Laudato si’, 24-V-2015, n. 227.

[12] Misal Romano, Prefacio de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo.

[13] Mt 25, 35.

[14] Jn 18, 36.

[15] Misal Romano, Oración colecta de la Misa de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo.

[16] Cfr. Lc 23, 35-43.

[17] Francisco, Homilía, 24-XI-2013.

 

Mi vida en alta mar

Raymond Lee es marinero en barcos de carga. Desde el puerto de Hong Kong, viaja a todo el mundo. En esta entrevista, cuenta cómo vive su fe en alta mar, ayudado por el espíritu del Opus Dei.

En primera persona 03/08/2018

Opus Dei - Mi vida en alta marRaymond, cooperador del Opus Dei, desembarca en Hong Kong tras seis meses en alta mar.

¿Cuál es tu trabajo?

Soy marinero, un marinero que surca los mares. Sirvo como ingeniero de marina a bordo de diferentes barcos. Mi trabajo consiste en vigilar la maquinaria de la nave. Normalmente tengo que permanecer a bordo unos seis meses y luego vuelvo a Hong Kong para descansar durante dos. Después, vuelvo a embarcarme otros seis meses.

¿Seis meses sin tocar tierra? ¿No te aburres en el mar?

(Risas) En realidad, un barco no está seis meses seguidos en el mar, sino que va parando en diferentes puertos. Trabajo en barcos de carga: llevamos carga de un sitio a otro, y, dependiendo de la distancia del siguiente puerto, el viaje puede durar desde un día hasta un mes. Según la cantidad y el tipo de carga, podemos estar algunas horas en un puerto, pero en ocasiones pasan días. Mientras el barco está en el puerto, tengo la oportunidad de salir y pisar tierra.

procuraba ser muy cuidadoso en la práctica de mi fe, sin embargo, las cosas se complicaron

Eres cristiano, ¿cómo vives la fe en el mar?

Cuando tenía veintiún años, decidí bautizarme. La fe me parecía un tesoro, era como si algo ardiera dentro de mí. Al principio, procuraba ser muy cuidadoso en la práctica de mi fe, sin embargo, las cosas se complicaron cuando empecé mi trabajo como marinero.

Mucha gente me pregunta si hay un sacerdote a bordo del barco. La respuesta es que no. Gracias al esfuerzo de la rama estadounidense de los Apóstoles del Mar (AoS), una labor apostólica que está dirigida por el Consejo pontificio para el cuidado de la pastoral con trabajadores itinerantes, casi todos los cruceros de Estados Unidos tienen un sacerdote a bordo. Por desgracia, yo solo trabajo en barcos de carga propiedad de una empresa de Singapur, así que no gozo de este privilegio.

 

El mar de Tarawa, la capital de Kiribati, uno de los destinos de la nave.El mar de Tarawa, la capital de Kiribati, uno de los destinos de la nave.

¿Y puedes asistir a misa al menos los domingos?

Ese es mi mayor reto. Evitamos permanecer los domingos en el puerto, porque las autoridades portuarias imponen tasas más altas. Además, cuando estamos en puerto durante el domingo, no siempre hay iglesias cerca a las que pueda ir. Normalmente, tengo la oportunidad de asistir a la misa el domingo una vez cada tres meses. Por eso, cada vez que tengo la oportunidad de ir a misa me siento invadido por una gracia tan grande que solo me queda dar gracias.

Cuanto más tiempo estoy sin recibir la comunión, más la anhelo. Para intentar compensar esa carencia, procuro cuidar más mi vida espiritual cuando estoy a bordo. Soy un lector lento, pero en el barco tengo un libro de lectura espiritual. En otros contextos, tengo que luchar para no olvidarme de rezar el santo rosario, pero cuando estoy a bordo siento una gran necesidad de hacerlo. En Hong Kong, no suelo ir a la iglesia entre semana, pero cuando navego y hay una iglesia cerca del puerto, también entre semana, voy a rezar un poco delante del Señor presente en el sagrario. Son propósitos que me ayudan en mi vida cristiana, y que he descubierto gracias a la formación espiritual que recibo en el Opus Dei. Desde el año pasado soy cooperador de la Obra.

¿Has tenido siempre esta inquietud espiritual?

Antes, consideraba mi fe como algo estrictamente personal. No me importaba decir que era católico, pero no me proponía hablar a otros sobre mi fe o no me preocupaba por la fe de los demás. Sin embargo, mi mentalidad cambió después de conocer a un sacerdote del Opus Dei. Unos años antes, este sacerdote se había ofrecido a procurarme una guía espiritual. Resultó una oferta muy oportuna, ya que, en ese momento, yo estaba considerando si continuar o no con mi profesión de marinero. Este sacerdote me ayudó en el discernimiento. Decidí seguir como marinero, al menos por un tiempo. Desde entonces, intento esforzarme por rezar y hacer apostolado dentro del barco.

¿Cómo es el trato con tus colegas?

siempre rezo antes de las comidas empezando por la señal de la cruz

En un barco, la tripulación se compone normalmente de personas de diferentes países. Muchos de mis compañeros de trabajo se consideran budistas, musulmanes, cristianos o ateos. Aunque se da por supuesto que se respetan todas las creencias, siempre resulta algo embarazoso iniciar una conversación sobre religión. Normalmente, vivo mi fe de manera más sutil. Por ejemplo, siempre rezo antes de las comidas empezando por la señal de la cruz. Esto, en ocasiones, despierta el interés de los no católicos. Si sé que alguien es católico, le invito a venir conmigo a visitar una iglesia. Siempre es bonito ir a la iglesia en un sitio nuevo, igual que es increíble ver cómo han penetrado las costumbres locales en las diferentes iglesias.

¿Te han ocurrido aventuras en alta mar?

Aunque siempre rezo para que tengamos un viaje tranquilo, pienso que Dios me ha librado de varios momentos delicados que pasé en el mar, de esos que uno puede leer con frecuencia en los periódicos: piratería, naufragios, encalladuras, etc. Solo pensar en ello pondría los pelos de punta a cualquier marinero.

 

El barco de carga en el que trabaja Raymond como ingeniero.El barco de carga en el que trabaja Raymond como ingeniero.

¿Puedes contarnos una?

Sí. Recuerdo que era octubre. Nuestro barco navegaba al norte desde el sur del océano Pacífico hacia Taiwán. Las previsiones meteorológicas indicaban que habría una importante tormenta tropical cerca de nuestra trayectoria. Con frecuencia, nos enfrentamos a condiciones meteorológicas adversas, no es algo inusual. Para protegernos, cambiamos un poco nuestra ruta, aseguramos todo lo que llevamos a bordo y tomamos todo tipo de medidas de seguridad. De hecho, no todos los barcos están tan bien preparados como el nuestro.

¿Y os pilló la tormenta?

Bueno, alrededor de las cuatro de la mañana, recibimos un aviso inquietante. Un barco contenedor cercano a nosotros había sido alcanzado por la tormenta. Había perdido estabilidad y se había hundido. Rápidamente, nos dirigimos al lugar del naufragio. Cuando llegamos, ya había otros barcos participando en las labores de rescate. Según la información que nos dieron, habían sido rescatados trece miembros de la tripulación del barco hundido y debían ser veintiséis en total. En coordinación con los otros barcos, mantuvimos la vigilancia alrededor de la zona con la esperanza de poder salvar a los otros trece. Después, se unieron también a la operación otros barcos. El servicio de guardacostas japonés también envió dos botes patrulla y tres aviones. Sin embargo, el tifón hacía muy difíciles nuestras tareas de salvamento. Desde el momento en que comenzamos el rescate, estuve rezando por las víctimas.

¿Encontrasteis a todos?

No, por desgracia. Después de dos días, quince miembros habían sido rescatados y once seguían en paradero desconocido. Teniendo en cuenta que las posibilidades de sobrevivir eran muy escasas después de 48 horas en un mar agitado, los japoneses pusieron fin a las labores de rescate. Tormentas así son muy duras para la vida del marinero. Te dejan huella.

Y aun así, ¿tu trabajo vale la pena?

He tenido que enfrentarme a peligros serios en el mar, pocas horas para descansar, soledad, prescindir de la comunión, etc. Sin embargo, estas preocupaciones pueden superarse contemplando a Dios durante el trabajo. Creo que si hago mi trabajo por amor a Dios, su voluntad me protegerá y me dará la gracia para hacerlo mejor y sentirme realizado como hijo suyo.

 

 

XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Jn 6, 24-35

PAN VERDADERO

Seguimos con el discurso del pan de vida en Cafarnaún. La casa donde Jesús pasaba tiempo cuando estaba en el entorno del lago, en la Decápolis, las diez ciudades que están rodeando el lago de Tiberiades. Jesús en la sinagoga de Cafarnaún va a exponer su discurso sobre el pan de vida, sobre la Eucaristía, que reflejará siempre, por una parte, que nos habla verdaderamente el Señor lo que es la Eucaristía, como el pan vivo bajado del cielo, y por otra parte, lo duro que será siempre aceptar en el corazón humano el misterio de la fe, de su Cuerpo y su Sangre entregados y derramados por Amor. Las palabras se quedan cortas.

Ante la dificultad que le ponen a Jesús va a subrayar el Señor la primera base de lo que significa la Eucaristía, que ya estaba prefigurada en el maná que comen los israelitas en el desierto. Ahora, la figura del maná, Jesús la utiliza para hablar del verdadero alimento, el pan de vida que es Él, y dice que no fue Moisés quien nos dio el maná, sino su Padre del Cielo, como ahora os da el verdadero pan del cielo que es mi Cuerpo y mi Sangre entregada por Amor.

Jesús, sin titubeos, aunque le va a costar que muchos le dejen, va a hablar claro de que es Él, el verdadero pan del cielo. Tienen que comer y beber, su Cuerpo y su Sangre, para que tengan vida abundante, vida eterna. Este subrayado del discurso del pan de vida es muy claro. Hay que comer su Cuerpo y beber su Sangre para vivir. Decía Messoti, en uno de sus famosos libros, que es impensable para un judío que se le ofreciese beber su sangre. O estaba loco o no sabía lo que era la revelación y la práctica judía, donde la sangre, expresión de la vida no se podrá beber, porque sólo Dios es quien da la vida.

Por tanto, Jesús hablaba de comer y beber su carne y su sangre con tanta claridad que utiliza la palabra griega “sarx” (σὰρξ) que es preferida de San Juan y que tiene mucho interés en subrayarlo en todo su Evangelio al hablar de la encarnación del Verbo, de que Jesús se hizo “carne”. Por tanto, está Jesús explicando el misterio de la fe que es la Eucaristía y, por otra parte, nos dice que Él es el maná, el alimento y que es Él el enviado del Padre, no como Moisés y el maná que murieron porque el que come su carne y bebe su sangre vive para siempre.

Es la vida entregada de Jesús para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

+Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

 

 

Exclusión social, exclusión de Dios

Ramiro Pellitero
30 julio 2018

Exclusionsocial,exclusiondeDios.encuentra.com.intCon una llamada a la globalización de la solidaridad, la Conferencia del Episcopado Latinoamericano expresaba en su documento de Aparecida (2007) su preocupación por un nuevo fenómeno, peor que la opresión y la explotación: “la exclusión social”. Con este fenómeno “queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está afuera” (n. 65). Los excluidos –se añade–  no son solamente “explotados”, sino “sobrantes” y “desechables”.

El documento se refiere repetidamente al hecho de la exclusión, como refuerzo de la renovada “opción por los pobres”, que Benedicto XVI ratificó en su discurso inaugural de conferencia en Aparecida, el 13 de mayo de 2007: “La opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Co 8,9)”.

A este propósito, en un congreso de la Academia Internacional de Teología Práctica, celebrado en Chicago, un colega alemán nos recordaba que los evangelios fueron escritos en un tiempo en el que había muchos “excluidos”, es decir, personas que quedaban “fuera” de la sociedad –por ejemplo, a causa de algunas enfermedades, o de las relaciones con el Imperio Romano, o por comportamientos que se consideraban reprensibles, etc–. Jesús rompió estas barreras, inaugurando el Reino de Dios. Un mensaje y una realidad de salvación, plena y verdadera, que incluye a todos y no excluye a nadie.

En la tercera encíclica de Benedicto XVI no se emplea la expresión “exclusión social”, pero se habla de ella y también, análogamente, de alguna otra “cara” de la exclusión. Tres pasajes de la encíclica iluminan poderosamente la cuestión de la “exclusión”.

El Papa se refiere concretamente a “los países excluidos o marginados de la los circuitos de la economía global” (n. 47), que deberían beneficiarse de iniciativas empresariales que contribuyan a la humanización del mercado y de la sociedad.

En un plano diverso, se habla de “la exclusión de la religión –particularmente la cristiana, pero no exclusivamente– del ámbito público” (n. 56). Esa exclusión, junto con el fundamentalismo religioso “impiden el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad”. Como consecuencia, “la vida pública se empobrece de motivaciones y la política adquiere un aspecto opresor y agresivo. Se corre el riesgo de que no se respeten los derechos humanos, bien porque se les priva de su fundamento trascendente, bien porque no se reconoce la libertad personal”. Resumiendo, en el laicismo y en el fundamentalismo se pierde la posibilidad de un diálogo fecundo y de una provechosa colaboración entre la razón y la fe religiosa; ésta pérdida comporta un alto coste para el desarrollo de la humanidad.

Por último, en la conclusión de la encíclica, se subraya: “El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano”, pues “sin Dios el hombre no sabe donde ir ni tampoco logra entender quién es”. Al reconocer que Dios llama a cada persona a formar parte de su familia como hijos suyos, se abre la capacidad de forjar un pensamiento nuevo y concitar nuevas energías al servicio de un humanismo íntegro y verdadero. “Por tanto, la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano” (n. 78)

Con otras palabras del mismo pasaje, “El amor de Dios nos invita a salir de lo que es limitado y no definitivo, nos da valor para trabajar y seguir en busca del bien de todos”.

Así se puede ver cómo la exclusión de los pobres –tanto de las personas singulares como de los pueblos y culturas insuficientemente desarrolladas– no es independiente de la exclusión de Dios de la esfera pública. La religión, y concretamente la religión cristiana, afecta a la vida de las personas y de los pueblos. Es una dimensión esencial que enriquece las otras dimensiones: la cultural y la social, y también la económica y la política. Excluir a Dios no es una buena estrategia.

Ramiro Pellitero, Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra

 

 

Feminismo y feminismo católico

Blanca Mijares
 

http://encuentra.com/images/upload/feminismointer.jpgEl feminismo que todos conocemos tiene su valor y sentido en el momento de su aparición. Gracias a sus móviles políticos, las mujeres obtuvimos el derecho de participar en la vida nacional y el derecho al voto tras una ardua lucha que hay que reconocerles y agradecerles. Gracias al movimiento feminista se reconoció la rica personalidad femenina y su valiosa aportación a la convivencia en el ámbito cultural, social y político.

Pero, mi duda era si dentro del catolicismos se da una verdadera subyugación de la mujer como se dice o si se le reconoce en su igual dignidad con el hombre y si es así, desde cuando, así que me puse a investigar y descubrí que la primera y más antigua narración conocida hasta ahora sobre la dignidad y la igualdad entre los sexos y su complementariedad, se encuentra precisamente en la Biblia, en el Génesis, que es donde se describe la aparición del ser humano sobre la tierra. El hombre y la mujer irrumpen juntos en la historia en plena igualdad, tanto que se designan con el mismo nombre, en masculino y en femenino (is-issah). Y no sólo eso sino que Dios los creó a imagen y semejanza de Él y los bendijo con el don de la fertilidad y de la administración de la creación, “por igual”.

Aún en el segundo relato sobre la creación del ser humano, que podría confundir, al narrar como la mujer es creada de una costilla del hombre, si se entiende el estilo semita, se comprende que ambos están llamados a ser una misma carne y que al seguir siendo asignados con el mismo nombre (is-issah), se les sigue reconociendo iguales y tan sólo complementarios en lo que tienen de femenino y masculino, por sus diferencias sexuales, que embonan perfectamente en todos los sentidos. Un sexo tiene sentido en la medida que es para el otro y viceversa. .

Por lo tanto, se puede afirmar que no hay páginas más feministas en la literatura universal que estas. En cualquier lengua varón y mujer se designan de diferente forma, la Biblia es el único lugar en donde se consideran iguales, por eso se mencionan con el mismo vocablo, con la única diferencia de género.

He descubierto que la visión sobre el matrimonio de algunas personas es pobre porque lo reducen a una “lucha de poder”, premisa de la ideología marxista, que ha probado su ineficacia ampliamente y ha llevado a muchos matrimonios al fracaso, por eso, debería ser asunto del pasado histórico.

El matrimonio y la familia se deben de fundar en el amor entre el varón y la mujer y su naturaleza complementaria -desde el ámbito biológico, emotivo y espiritual-. Es un sometimiento mutuo de los cónyuges, consentido libremente, por el deseo de ser un bien para el otro, al que se le considera valioso y al que se le elige para formar una familia y compartir un proyecto biográfico compartido, basado en la mutua ayuda.

Por otro lado, he notado que se hace mucho uso de las estadísticas, en ciencias como la sociología y la demografía, para explicar la realidad. Pero, es un método muy riesgoso porque, los números sólo muestran una parte de la realidad que por sí sola no explica nada. Esa realidad siempre tendrá unas causas que la motivaron y que es lo que vale la pena estudiar. No se pude partir de las historias de fracaso o de enfermedad para hacer generalizaciones, caeríamos en el error de Freud, que partiendo de los casos patológicos generalizo sus hallazgos a las personas sanas, que son la mayoría. El procedimiento es exactamente a la inversa, como lo realizan los médicos: se parte de la salud, que se estudia a profundidad. Se describe la mejor forma de ser y estar, y entonces, se avalúan las diversas formas en las que se manifiesta esa realidad dentro de la naturaleza y la cultura y se evalúan según su cercanía a ese ideal del ser, qué será el que mejor cumpla con sus funciones y más plenamente realice y acerque a la persona a su perfección y a su fin trascendente.

Para afirmar la postura cristiana sólo hay que leer a San Pablo: “Los maridos deben amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama y nadie aborrece jamás su propio cuerpo. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán dos en una carne”. Existen muchos matrimonios cristianos profundamente felices, siguiendo lo que el magisterio enseña sobre el matrimonio y la familia. No es un camino fácil, pero si muy gratificante, que además, da sentido al vivir y nos perfecciona y enriquece a través del ser compartido.

Como afirmó Pablo VI: “En el cristianismo, más que en cualquier otra religión, la mujer tiene desde los orígenes un estatuto especial de dignidad, del cual el Nuevo Testamento da testimonio (…) la mujer está llamada a formar parte de la estructura viva y operante del Cristianismo de un modo tan prominente que acaso no se hayan todavía puesto en evidencia todas sus virtualidades”.

En la Carta Apostólica de Juan Pablo II “Mulieris dignitatem”, el Papa reasume el pensamiento de la Iglesia sobre la dignidad de la mujer y su relevante puesto que ha de ocupar en la vida social, al tiempo que reclama su paridad y distinción de papeles en relación al hombre, tanto dentro del matrimonio, como fuera del ámbito familiar. Les recomiendo la lean detenidamente.

Pero, también descubrí con mucho dolor que la lucha que han tenido que emprender las feministas ha dejado en ellas dos heridas que es preciso sanar: 1. Una susceptibilidad exagerada en la defensa de sus derechos que en muchas ocasiones llega a lastimar y/o olvidar los derechos de otros. Y 2. El acercamiento y mimetismo al ser masculino, que la empobrece.

Estas dos deficiencias deben de ser superadas para que varón y mujer se descubran como ámbitos de interacción amorosa y enriquecedora. Por eso, es importante la diferencia entre el varón y la mujer porque es la que enriquece y les complementa. De la competencia por el poder que no lleva a nada, hay que pasar a la convergencia, a la creación de sinergias para el logro de una vida en común-unidad amorosa. En el matrimonio y en la familia varón y mujer aportan lo que le es más propio, se enriquecen mutuamente, colaboran en igualdad y realizan funciones complementarias, según la naturaleza y sensibilidad de cada uno, sin competencia y sin mimetismo alguno. Siendo cada uno lo que es.

La mujer por su propia naturaleza lleva consigo la maternidad como potencia inscrita en su ser y por lo tanto, posee un lugar privilegiado para la formación de una familia y de una sociedad. Características que no se oponen a su presencia en los diversos campos de la vida social, sino que le ofrece gran cantidad de posibilidades riquísimas que ofrecer.

Subordinar la maternidad y la vida familiar a la vida social y laboral, es un terrible error que han cometidos muchas mujeres en aras de su “liberación”, que más bien ha sido una liberación para los hombres, y en aras de su masculinización; privándolas del amor y la riqueza que les permite su ser femenino: de un esposo y una familia. Es necesario encontrar un equilibrio entre ambos ámbitos y para eso es, necesario el trabajo conjunto y ordenado entre los cónyuges para que ambos logren el balance entre trabajo y hogar. No es una labor fácil pero, si es una labor que las madres podemos trabajar con nuestros hijos e hijas para que se revalore al matrimonio y a la familia desde todos los ámbitos.

Es muy diferente el caso de la mujer que renuncia a la vida matrimonial y familiar por razones nobles y/o de vocación. Sin que esto la exima de llevar una vida casta y ejemplar, según su dignidad de hija de Dios, de ser Templo del Espíritu Santo.

No perdamos nuestro ser femenino que hace más humano y vivible cualquier ambiente: nuestra delicadeza para los detalles, la ternura ante el pequeño ser, nuestra generosidad que nos hacer más amables, la realización de lo concreto, nuestro sexto sentido para descubrir los sentimientos más íntimos del otro, nuestra fe profunda, nuestra tenacidad ante la adversidad, el amor por los nuestros, la atención de los más necesitados, nuestro cariño por las tradiciones, nuestra fortaleza, nuestra coquetería natural, etc. No tengamos miedo a vernos y ser bonitas por dentro y por fuera.

La mujer para cumplir su misión ha de desarrollar su propia personalidad. Una mujer bien formada, con autonomía personal, con autenticidad, realizará eficazmente su labor, la misión a la que se siente llamada. Su vida y su trabajo serán constructivos y fecundos, llenos de sentido, ya sea en el matrimonio y la familia, o renunciando a ellos por razones nobles; la mujer que es fiel a su vocación humana y divina se realiza plenamente. (San Josemaría Escrivá de Balaguer)

SOBRE LA FAMILIA DESCUBRÍ EN CONTRA DE LO QUE SE DICE QUE:

La familia “si” es una institución natural –la más natural de las instituciones-, porque su fundación, originada en la atracción, conocimiento y voluntad de los cónyuges, en la que se comprometen su amor generoso de por vida, para constituir una misma carne, por su misma naturaleza, engendra a los hijos. Por lo tanto, la consanguinidad permite gritar de verdad las voces: “madre”, “padre”, “hijo”, “hija”, “hermano” y “hermana”. Ser familia es pertenecer a una misma estirpe, compartir una misma sangre.

La familia es el único ámbito humano en el que cada uno de sus miembros es querido y valorado por sí mismo y por lo que representa: la familia se rige por la ley de la gratuidad, del amor. No de la justicia o del beneficio y mucho menos la lucha de poder, que es la causa de no pocos fracasos matrimoniales. A la familia va asociado el término hogar, pero no lo suple como algunos quieren hacerlo. “Hogar” es el sitio donde “se prende el fuego”. Y en torno al fuego, se enciende la unión de las personas que forman la familia y se inflama el calor del amor entre sus miembros. La familia y el matrimonio participan del mismo hogar, de la misma mesa, del mismo fuego, del mismo techo. La casa es el espacio donde la unidad familiar vive y con-vive bajo el mismo techo, es el lugar donde se reúnen y por lo tanto, ha de ser un lugar digno y apropiado a las necesidades de intimidad y convivencia familiares, que favorezca un clima humano, un clima familiar, un clima de hogar.

Sobre la historia de la familia: Ya Aristóteles, en la ética a Nicodemo, destaca el aspecto visceral en el origen de la familia: “La afección entre personas de una misma familia, aun revistiendo muchas formas, deriva toda entera de la relación que existe entre padre e hijos. Los padres quieren a sus hijos como una parte de sí mismos, en cuanto de ellos han recibido lo que son (…). Los padres aman, pues, a sus hijos como a sí mismos; por haber sido los hijos arrancados de ellos, son como encarnaciones de la persona de los padres (…). Los sentimientos recíprocos de los hermanos se explican por esta comunidad de origen. Este origen común es precisamente lo que inspira entre ellos estos sentimientos idénticos (…). Los miembros de la familia son compañeros de mesa y fogón”, es decir de una atmósfera agradable de convivencia amorosa alrededor del fuego del hogar es lo normal dentro de una familia funcional, desde antes de Cristo.

También el pensamiento romano ensalzaba el valor de la familia, a pesar de su deterioro social, Cicerón afirmaba que la familia era “el principio de la ciudad y el seminario de la república”, puesto que de la familia salían los mejores ciudadanos, aún con la corrupción que aquejaba a la familia de su tiempo.

Esta realidad es lo que hace que la familia sea valorada por todas las instancias sociales de mayor rango, así: La Declaración Universal de los Derechos Humanos, afirma: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene el derecho a la protección de la sociedad y del Estado” (a. 16, 3)

Descubrí que este lugar privilegiado que ocupa la familia no se debe sólo a la influencia cristiana, sino a una interpretación espontánea y común a todas las culturas, de forma que cuanto más primitivas –tal como se revela en los pueblos africanos y orientales-, más reflejan estos rasgos viscerales del concepto de familia. La familia pertenece al patrimonio más original y sagrado de la humanidad.

A este aprecio cultural de la familia, la concepción cristiana la engrandece a partir de dos nuevos elementos: la idea bíblica de haber sido creados varón y mujer a imagen y semejanza de Dios, y la grandeza del Sacramento del matrimonio, del cual se origina la familia. Para la iglesia católica la familia es: una comunidad de vida y amor. Es la llamada al hombre y a la mujer a vivir en comunión de amor, cuya misión es custodiar, revelar y comunicar el amor. La familia es una comunidad de personas llamadas a vivir y a existir en comunión. Es una imagen y una representación histórica del misterio de la Iglesia, es la Iglesia Doméstica. Es el lugar privilegiado donde se realiza esa unión del despertar religioso. La familia es la verdadera ecología humana. Es el espacio primero de la humanización del hombre. Es un verdadero sujeto social. Es un lugar de libertad. No entiendo porque atacan esta concepción del hombre, del matrimonio y de la familia que lo único que hace es engrandecerlos y otorgarles una dignidad sobrenatural.

“La familia es la primera sociedad natural, la célula primera y fundamental de la sociedad. Desempeña en la sociedad una función análoga a la que la célula realiza en un organismo viviente. A la familia está ligado el desarrollo y la calidad ética de la sociedad.

La familia es, en verdad, el fundamento de la sociedad”. Dado que la familia ocupa un lugar destacado en la vida personal y social debe ser reconocida y protegida por los Estados; derecho reconocido por la Declaración de las Naciones Unidas; por lo que Juan Pablo II editó La Carta Magna de los Derechos de la Familia (1983). En ella se contienen los derechos fundamentales inherentes a esta sociedad natural y universal que es la familia. Los derechos enunciados en la Carta están impresos en la conciencia del ser humano y en los valores comunes a toda la humanidad y la sociedad está llamada a defenderlos contra toda violación, a respetarlos y a promoverlos en la integridad de su contenido que se abrevia enseguida: 1. Derecho a contraer matrimonio y formar una familia. 2. Las “libertades” en el matrimonio, como elegirse mutuamente con libertad. 3. La paternidad responsable corresponde exclusivamente a los esposos. 4. El respeto a la vida, que ha de ser protegida desde la concepción. 5. El derecho originario, primero e inalienable de los padres a la educación de sus hijos. 6. Derecho a existir y progresar como familia. 7. Derecho a la libertad religiosa. 8. Derecho a ejercer una función social y política en la construcción de la sociedad. 9. Derecho a que exista una política familiar. –No una política con perspectiva de género disfrazada de perspectiva de familia-. 10. Derecho a que la vida laboral favorezca una convivencia familiar digna. 11. Derecho a una vivienda digna. 12. Derechos de la familia de los emigrantes. Ojala también la lean y estudien con detenimiento, sobre todo lo que respecta a las políticas familiares.

SOBRE EL MATRIMONIO DESCUBRÍ QUE:

“El matrimonio es la alianza matrimonial en la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole y se considera sacramento entre los bautizados”. Es una definición bien clara, que acota perfectamente la realidad del matrimonio por eso, no es adecuado querer usar ese término en realidades diversas. Sería comparable a una persona que va al Notario para realizar un contrato de compra-venta pero, cuya intención es, de antemano, la de no traspasar la propiedad al comprador… ¡sería un fraude! Lo mismo pasa con las otras realidades a las que se les quiere asignar el término de matrimonio, acaban siendo un fraude por que no cumplen con las características esenciales del contrato de matrimonio y con el tiempo, invariablemente, acaban fracasando.

El matrimonio lo produce el consentimiento de las partes legítimamente manifestado entre personas jurídicamente hábiles, consentimiento que ningún poder humano puede suplir. Consentimiento que es un acto de voluntad, por el cual varón y mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable, para formar una familia. Quien quiera otra cosa, que le llame como quiera, pero que no le llame matrimonio porque no lo es. Por ejemplo, aunque todos nos pongamos de acuerdo para llamar delfines a las ballenas, ninguna de las dos realidades transformaría su naturaleza para adecuarse al cambio de nombre, que sólo crearía confusiones entre los que quisieran estudiarlos o simplemente referirse a ellos.

El matrimonio es una institución natural porque se fundamenta en la misma naturaleza, sexualmente diferente del ser humano: la realidad de hombre y de mujer llevan en su propia estructura somática y psíquica la categoría de mutua relación y de complementariedad. El matrimonio es la institución más natural dado a que goza al menos de estas tres prerrogativas originarias, grabadas en su propio ser: a) brota de los mismos genes, en los que se configura el carácter masculino o femenino del nuevo ser desde la concepción; b) se configura más tarde con las diferencias genitales que se acoplan perfectamente y permiten más adelante manifestar la unidad que son los cónyuges; c) se da una atracción fortísima entre los dos sexos que abarca no sólo la genitalidad, sino lo más específico del ser humano, lo que le es propio por su espiritualidad, el amor, es decir, un movimiento unitivo que abarca todo su ser que le permite abrir su intimidad al otro y entrar a la intimidad del otro, es conocerse, valorarse, respetarse y con todo el ser y la afectividad darse y acogerse mutuamente, desde lo más íntimo, hasta lo más periférico de la corporalidad, aquí y ahora y para siempre. Por eso, los enamorados acaban casándose, comprometiendo su amor, es la consecuencia natural de todo proceso amoroso aquí y en China.

Todo intento de superar la categoría de “matrimonio” por el de “pareja” tiene en contra la realidad e indica un deslizamiento hacia el zoologismo. Los hombres no se aparejan, se descubren en su valor, en su unicidad, en su irrepetibilidad, en su evolución constante, se eligen, se unen personalmente, para realizar un proyecto biográfico compartido y continuado motivado por el amor y para el amor a Dios, a los hombres, a la familia y al cónyuge.

La radicalidad antropológica del matrimonio explica que no es un simple hecho social, ni cultural, sino una realidad común a todos los seres humanos y asimismo un fenómeno universal, por cuanto traspasa el tiempo y se encuentra en las más diversas culturas. Lo único que es cambiable son los modos de iniciarse (ritos, ceremonias, etc.) e incluso la forma concreta de vivirse, pero la sustantividad del matrimonio, como unión estable de un hombre y una mujer, es común y universal en todas las culturas y épocas.

El matrimonio demanda estabilidad, el seguir la misma suerte, porque en el matrimonio verdadero hombre y mujer se entregan en totalidad, se dan en su propia persona, con todo su haber y posibilidades de futuro. La mujer entrega su feminidad y el varón su masculinidad, entregan lo que son, no lo que tienen o lo que quieren, por eso, el estado matrimonial se expresa en términos de “ser” y no de “estar”, pues el matrimonio configura el ser y el vivir de la persona.

El amante no desea que su esposo/a comparta con otro/a lo que tienen entre sí, ese mundo único creado por ellos y sólo para ellos, eso se llama unidad, el amor exige la fidelidad, el hecho de ser uno para una y viceversa y por siempre, sin excepciones, sin condiciones. Por eso, la poligamia y la poliandria son injustas para el que tiene que compartir al que ama. Y la infidelidad genera sentimientos tan fuertes de dolor, porque quien debería de amar incondicionalmente ha traicionado a quien forma parte de su propio ser.

Unidad e indisolubilidad se incluyen mutuamente y constituyen propiedades esenciales del matrimonio.

El matrimonio es uno, porque los cónyuges sólo pueden entregarse en su ser una sola vez, incluso hay países en los que hay concordatos entre Iglesia y Estado como era el caso de España –que se acabó con la introducción de la posibilidad de divorcio por el Estado-, donde la Iglesia reconocía los matrimonios realizados con la forma civil y el Estado reconocía los realizados con forma canónica. Pero, actualmente, algunas personas prefieren casarse sólo por lo civil porque reconocen en él la posibilidad de un divorcio futuro, por cualquier razón, y por lo tanto, no es verdadero matrimonio, en cambio, quienes se casan por la Iglesia tienen la intención de amarse y respetarse toda la vida, con todo lo que eso implique.

El divorcio devuelve ficticiamente su estado de soltería a los cónyuges, como si ese trenzado biográfico, que ya no se puede deshacer, nunca hubiera existido y sobre él, les da la posibilidad de volverse a casar, de formar una nueva trenza sobre la anterior. Es una forma de legalizar el adulterio, es una injusticia para los cónyuges y para sus hijos, que tienen derecho a gozar de un ambiente de amor y acogida dentro de su hogar, que les ayude y permita crecer como personas a lo largo de su biografía.

La separación matrimonial es cuando de hecho o por sentencia, dos esposos se separan de cohabitación y lecho, por razones graves, con la posibilidad de una reconciliación futura, si la causa de la separación se logra superar.

La declaración de nulidad, que puede ser civil o canónica, consiste en declarar que nunca existió matrimonio porque en el momento de la fundación del mismo faltaron elementos esenciales para su formación. Por ejemplo, la falta de libertad del muchacho que se casa porque tiene junto al suegro que le amenaza con una escopeta o el que tras una noche de copas amanece casado, o el que no está bien de sus facultades mentales para asumir las responsabilidades derivadas del compromiso matrimonial.

El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanentes. A pesar de que la dignidad de esta institución no se trasluzca siempre con la misma claridad, existe en todas las culturas un cierto sentido de la grandeza y sacralidad de la unión matrimonial.

PERO LO MÁS IMPORTANTE QUE DESCUBRÍ AL COMPARAR EL FEMINISMO COMÚN Y EL CATÓLICO ES LA VISIÓN QUE TIENE LA IGLESIA DE LA PERSONA HUMANA:

Descubrí que para un manejo adecuado de cualquier tema que incumba a la vida humana, es necesaria una visión cristiana del ser humano, ya que el resultado de este saber es el asombro ante la grandeza y dignidad de la persona humana y por lo tanto, es garantía de respeto y de promoción de la misma.

Ya desde la antigüedad la filosofía antigua destaca la diferencia del hombre frente a los demás seres: los griegos le definen por el “logos”: el hombre es un animal racional, por lo que la diferencia frente al animal es tal, que Séneca lo califica de “res sacra” (cosa sagrada).

Por parte, la Revelación, que se abre con la creación del hombre a “imagen y semejanza de Dios” (Gen 1, 26) y culmina con la venida de Jesucristo redentor y nuestra incorporación por el Bautismo al mismo Cristo, que nos muestra como hemos sido elevados a un grado sobrenatural de “hijos de Dios” y de nuestra participación de la misma naturaleza Divina (2 Petr 1,4). En la teología paulina, el bautizado se sitúa en un orden de naturaleza y de existencia nuevas: es otro Cristo, dado que está “injertado” en la persona de Jesús (Rom 6,5).

Descubrí que existe una íntima relación entre la concepción del hombre y la doctrina ética, de forma que el contenido moral que se ofrezca depende del concepto que se tenga del hombre. Una sana filosófica, de la que se derive una ética filosófica, debe fundamentarse en una antropología que profese al menos las siguientes realidades:

1. El hombre es un ser que tiene alma. La existencia del espíritu marca una censura ontológica entre el hombre y los demás seres. No hay punto de comparación. El espíritu permite al ser humano el uso de la inteligencia, la decisión de la voluntad libre y desarrollar la riqueza de la vida afectivo-sentimental. Razón, voluntad y sentimientos son factores que desempeñan un papel decisivo en el comportamiento moral. Del espíritu brota la libertad y la conciencia, sin las cuales resulta fácil explicar al acto moral. Hombre y mujer son iguales en dignidad y la diferencia sexual en masculino y femenino sólo nos muestra que uno es para el otro y viceversa.

2. Existe una unidad radical de la persona humana. La dualidad cuerpo-alma constituye la unidad más profunda de la persona humana, de forma que no cabe hablar de alma más que por referencia al cuerpo y de éste en relación al alma. Esta unidad es tal, que, no debe hablarse de compuesto de cuerpo y alma, sino de unidad del ser mismo de la persona, pues el alma, si no es animadora de un cuerpo, se llamaría espíritu y de modo semejante el cuerpo sin alma se denominaría cadáver. Es una tesis de la filosofía Tomista que explicó tal unidad con la categoría de “materia y forma”. Por eso, es falso cuando alguien afirma que al tener relaciones sexuales pone su cuerpo, pero no se pone él, no hay forma que eso suceda. Al ser espiritual y corpóreo se le atribuye el bien y el mal morales.

3. El hombre es un ser inclinado al mal. Esta nota antropológica tiene una explicación más coherente en el cristianismo que profesa la verdad acerca del pecado original. La herida de origen, como subraya santo Tomás, condiciona la actividad moral (Sum Teolog. I-II, q. 109, a. 3). Pero también ha de ser tenida en cuenta en cualquier otra concepción del hombre. Es preciso eliminar el concepto rousseauniano de la persona, pero, también el pesimismo antropológico, como si el hombre fuese una perversidad constitutiva inevitable. La fe en el pecado original supone que la persona es capaz de alcanzar metas muy altas de heroísmo, pero también advierte que puede cometer las mayores villanías. Olvidar este dato antropológico equivale a negar los conceptos del bien y del mal que están en la base de cualquier concepción ética.

4. Igualdad y diferencia entre hombre y mujer. Es un dato reconquistado por la antropología moderna, porque es lo que afirma el capítulo primero del Génesis: las dos narraciones bíblicas proponen la igualdad entre varón y mujer. Esa igualdad es total, incluso filosóficamente. Pero, dentro de esa igualdad radical, existe la posibilidad de una complementación mutua.

5. El hombre es un ser social. Ya Aristóteles argumentaba que mientras que el animal vive en rebaño o en manada, sólo el hombre vive en sociedad. Por ello, enseña que la socialidad brota de la propia estructura del ser humano y no se origina sólo por motivos útiles para subsistir. El hombre vive y con-vive, de forma que ser hombre equivale a saber que no es un accidente puntual en la naturaleza, sino que es co-hombre, un co-ser. De la socialidad del hombre derivan en buena medida las exigencias sociales y políticas de la fe.

6. El hombre es un ser histórico. El hombre vive en el tiempo, tiene historia y él mismo es historia. Por eso, la antropología ha de saber introducir el tiempo y la historia en la biografía ontológica del ser humano, para poder hacer una recta interpretación de la historicidad y poder juzgar las sensibilidades y las valoraciones éticas de cada época.

7. El hombre es un ser ético. El mismo Aristóteles sitúa una diferencia radical entre el hombre y el animal, precisamente en el comportamiento ético: el hombre es y practica una moral; el animal no, que solo se guía por el instinto. Por eso añade: “El hombre es el mejor de los animales cuando se conduce éticamente y el peor de todos cuando prescinde de la ética” (Política I, 1 1253 a-b). Por otra parte, en la primera narración del estado original se habla del árbol de la ciencia del bien y del mal (Gen 2,9; 3,1-19). De ahí la grandeza de la persona cuando empeña su existencia por la ruta del bien.

8. El hombre es un ser abierto a la trascendencia. Esas cualidades específicas del hombre hacen que su existencia no se entienda plegada sobre sí mismo, sino que es un ser abierto a la realidad. Su yo hace referencia a la alteridad con otros seres y se comunica con los demás iguales a él. Pero sobre todo, está abierto a otro ser superior a él, por el cual se siente íntimamente llamado. La apertura a Dios, a la trascendencia, ha de considerarse como una nota fundamental en la concepción de la persona humana, que deberían de tener investigadores e investigadoras de las realidades humanas. Ya que, esta nota es imprescindible y es la que da el verdadero sentido a todas las demás características aquí enunciadas. Tomas de Aquino afirma que esa dependencia natural de Dios hace que, por inclinación natural, el hombre goza de una disposición natural para amar a Dios antes que amarse a sí mismo (Sum. Teológ. I, q. 60, a. 5). Si bien esa inclinación quedo atenuada por el pecado original (I-II, q. 109, a. 3).

9. La antropología sobrenatural. La gracia sobrenatural es la participación en la vida divina que se alcanza mediante la acción salvadora de Jesucristo: por el Bautismo, los cristianos “están incorporados a Él” (Rom 6,5). Ello conlleva a “participar de la vida divina”; supone un nuevo nacimiento, por el cual se llega a ser hijos de Dios, pues el bautizado ha nacido en Dios. Por este nuevo nacimiento, el creyente participa de la misma vida de Cristo; se configura en Él, está revestido de Cristo e injertado en Cristo, por eso vive en El, es una nueva criatura, es un hombre nuevo y en consecuencia, los cristianos tenemos que ser imitadores de Dios, como hijos queridos y vivir en el amor, por amor y para el amor. Estamos obligados a llevar una vida nueva y una existencia digna del Evangelio. Al final de esta transformación en Cristo como señala San Pablo: “Ya no soy yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20). Expresión que señala la grandeza de la antropología cristiana y la altura de la moral exigida a los Cristianos.

 

 

Confianza familiar

 

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¿Alguna vez te has preguntado cuanta confianza existe entre los miembros de tu familia?, ¿con qué libertad pueden hablar de cualquier tema o ser ustedes mismos sin restricciones?

Desafortunadamente, las exigencias del mundo actual propician que algunas personas pasen mucho tiempo fuera de casa, lo que causaría (entre otras cosas) un desapego familiar importante.

Dicho desapego puede derivar en falta de comunicación y el desconocimiento de lo que ocurre en la vida de nuestros hijos, padres y hermanos. Y aunque pareciera no ser tan grave, la realidad es que no tener contacto adecuado con nuestros familiares, genera problemas para desenvolvernos con los demás.

La confianza familiar es fundamental ya que es el primer núcleo social en el que nos desarrollamos, y que forja nuestro carácter durante los primeros años de vida. Como diría Jack Welch en su libro Hablando claro:

La confianza nos da coraje y amplía nuestros horizontes, permite asumir mayores riesgos y llegar mucho más lejos de lo que imaginamos”.

Por eso es importante saber cómo podemos mantenerla entre los miembros de nuestra familia, empezando por nosotros mismos.

La unión de muchos valores

La confianza familiar siempre irá ligada con una buena comunicación y valores como el amor, honestidad y respeto; si alguno de estos falta en casa, será difícil entablar una buena relación.

Para poder forjar lazos de confianza, la comunicación con tus seres queridos deberá basarse en mensajes claros y la existencia de una reciprocidad. Es decir, si bien hay reglas que los hijos deben obedecer, es importante hacerlos partícipes en la creación de estas.

Así ellos sabrán que también tienen voz y voto en el hogar, y se sentirán más libres de hablar contigo. Otro punto fundamental es cuidar nuestro actuar y pensar que cada cosa que decimos y hacemos tiene un efecto en las personas que nos rodean.

Es cierto que somos seres humanos y cometemos errores, es normal. Pero, si procuramos que nuestros actos sean positivos y transmitan el verdadero respeto y amor que tenemos por nuestros seres queridos, la confianza permanecerá pese a las equivocaciones que podamos tener.

Los pilares de la familia

Los padres deben ser los primeros en propiciar un clima de confianza familiar. Sabemos que esta tarea es difícil y se trabaja día a día; además, no existe una guía que describa paso por paso cómo se debe actuar para fortalecerla. Sin embargo, existen ciertas claves que te ayudarán a facilitar esta labor.

Cada familia es distinta y; por lo tanto, las formas de interactuar cambian; pero algo que debe ser una constante en los padres es la credibilidad. No se puede fomentar la confianza familiar si tus hijos no creen en tus palabras.

Otro punto importante es el cuidado y la atención. Nuestros hijos deben sentirse protegidos y escuchados desde que llegan a nuestras vidas, pues así ellos sabrán que pueden contar con nosotros en cualquier momento.

También es necesario mostrar apoyo en cada una de sus actividades. La motivación por parte de los padres es fundamental para que un hijo genere confianza en sí mismo, y sepa que puede salir delante de cualquier circunstancia.

Bien diría Woody Allen: “Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas”.

Recuerda que la confianza familiar se construye y se fortalece con cada acción, pues son los actos los que dan validez a las palabras y generan seguridad al interactuar con los demás.

Y si tenemos confianza en nosotros mismos y en nuestros seres queridos, será más sencillo afrontar los obstáculos que la vida nos tiene preparados.

 

 

Humanae vitae, Encíclica profética

Ana Teresa López de Llergo

Ago 02, 2018

¿Fue visionario el santo Papa Pablo VI?


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Pablo VI sufrió muchísimo porque vislumbró el desfiladero al que la humanidad se dirigía. Puso todos los medios para prevenir, pero había muchos intereses que se ocuparon en minimizar las predicciones que estorbaban a sus planes. Y, desgraciadamente los católicos fuimos tibios y muy miopes.

Hoy, cincuenta años después de la promulgación de la Encíclica Humanae vitae, el 25 de julio de 1968, podemos confirmar que se hicieron realidad las cuatro advertencias que el Papa señaló en el número 17.

Las consecuencias de los métodos de la regulación artificial de la natalidad, en primera instancia propiciará a) el camino fácil y amplio de la infidelidad conyugal; cuya consecuencia es b) la degradación general de la moralidad.

Además, si el hombre se habitúa a las prácticas anticonceptivas c) perderá el respeto por la mujer, despreocupándose de su equilibrio físico y psicológico, llegando a verla como instrumento de disfrute egoísta, ya no como compañera respetada y amada.

Todo esto, utilizado por autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales, d) puede ser un arma para imponer los métodos anticonceptivos que juzguen más eficaces para resolver problemas de la comunidad.

Más aún, el feminismo recalcitrante ha llevado a perder el respeto por el varón, de manera que tampoco se le ve como compañero respetado y amado.

Las manifestaciones que contemplamos

La infidelidad conyugal es una noticia que se publica a los cuatro vientos como son la permisividad de las relaciones sexuales sin riesgo, o la solución que ofrece el divorcio para declararse en estado de soltería y en búsqueda de nuevo “amor”.

Todo esto degrada la moral porque anestesia las conciencias e induce a reproducir estas conductas. Además, surgen planteamientos que debilitan las virtudes, es el caso del “derecho a disfrutar de la sexualidad”.

El disfrute egoísta huye de la responsabilidad frente a la existencia de la prole, de manera que se aplican medidas preventivas, pero si estas fallan, no hay inconveniente en optar por el aborto. Y, crece la degradación. Pero aún hay más: el orden se ha trastocado y el aborto ya es un derecho, y un modo de ayudar a la mujer.

Las políticas públicas facilitan el divorcio, el aborto, promueven métodos anticonceptivos, y sobre todo, el sistema educativo promueve desde las aulas la permisividad sexual.

¿Fue visionario el santo Papa Pablo VI?

Lo que hemos desdibujado los católicos

Hemos debilitado la fe en la Iglesia como maestra de humanidad y, concretamente en la infalibilidad del magisterio del Romano Pontífice.

El individualismo nos ha llevado a tener una postura social tan igualitaria que ya no admitimos jerarquías ni autoridades. Por eso, la opinión es lo que nos mueve, y ella, facilita tomar partido por lo que acomoda, ya no por la verdad ni por el bien objetivos.

En un reciente libro del padre Paweł Stanisław Gałuszka, titulado “Karol Wojtyła y la Humanae Vitae”, se incluye una carta que el arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, escribe a Pablo VI, en 1969.

En esa carta, agradece al Papa el regalo de la Humanae vitae, y le sugiere la redacción de una Instrucción Pastoral, que nunca se realizó, con el fin de facilitar a los pastores y a los cónyuges la asimilación y aplicación de la Encíclica.

Pero, entre las certeras observaciones que Wojtyla expone, hay dos que nos vienen muy bien.

“desafiar la doctrina moral de la Iglesia en un campo tan importante como el que trata la encíclica puede ser una ocasión que da lugar a un proceso mucho más amplio de desafiar a otros elementos de la fe y las prácticas cristianas”.

Por eso si los católicos deseamos conservar íntegra la fe –nuestras creencias- y las prácticas cristianas –nuestra moral-, hemos de aceptar como un auténtico bien, toda la orientación que da la Encíclica a la sexualidad humana.

El siguiente texto es contundente: “La encíclica Humanae vitae no es un documento solemne de enseñanza ex cathedra; por lo tanto, no contiene ninguna definición dogmática. Sin embargo, dado que es un documento de la enseñanza ordinaria del Papa, tiene un carácter infalible e irrevocable. (…) El Santo Padre afirma que la enseñanza de la Iglesia sobre la regulación de los nacimientos no hace más que "promulgar la ley divina" (Humanae vitae, n. 20). Dirigiéndose a los cónyuges, el Papa habla en nombre de la Iglesia, que proclama "las exigencias imprescriptibles de la ley divina" (Humanae vitae, n. 25).”

Más claro imposible: lo que la Iglesia dice sobre la natalidad explica lo que Dios nos pide y, el magisterio del Papa es infalible e irrevocable. Esto quiere decir: sin error y por lo tanto no necesita rectificarse.

Por lo tanto, toda Encíclica es un regalo para los hombres de buena voluntad.

 

 

Crónica de El Sueño de Vicky (y 3)

         

          En el dolor de una madre ante su hija surgió el sueño de la esperanza que implicaba a toda una familia: El Sueño de Vicky. Quiere ayudar a quien esté viviendo o pueda vivir un episodio de enfermedad parecido.

Después de lo que nos contaba en las crónicas anteriores (1 y 2), volvemos a escuchar a Laura, la madre coraje, que lucha hasta el fin por su hija enferma. Estamos deseando saber más, después de la pausa que hicimos.

R/  Cuando Vicky enfermó yo no sabía el porcentaje de niños con cáncer que había en España. Después..., solo piensas en el día a día. Es verdad que la imaginación se dispara pero no tienes tiempo de buscar. Después de un tratamiento muy duro en el hospital, me dije: ¡céntrate!

Nos fuimos a casa en julio de 2015. Pensábamos que todo había pasado. Solo debíamos pasar revisiones cada 3 meses. Renació la esperanza en la familia. La niña se recuperaba. Estaba maravillosa. No tenía fiebre, había vuelto a hablar y caminar. Pero...fue solo una tregua.

En noviembre "el tumor" volvió a activarse. Nos dijeron que no había nada que hacer. Destrozados, nos atrevimos a preguntar, cuánto  nos duraría. Lógicamente nos dijeron que no lo sabían, que podía ser cuestión de horas, días o, como mucho, 3 meses. Entonces, me volví a bloquear. ¿Qué hago? ¿Dónde debe morir, en el hospital o en casa?  ¡Quería gritar! Mi cabeza iba a estallar. Una vez más, frené mi cabeza y... me dejé llevar por el corazón.

Desde esa decisión, que era la del amor, comencé a ver todo distinto. Volví a disfrutar con Vicky los días que estuviera con nosotros. Ella era feliz con sus hermanos y la familia. No quería que volviera al hospital, pues nos rompía como familia. Es verdad que yo no había puesto inyecciones ni sondas... pero aprendí y pude hacerlo. ¡Es la fuerza del amor!

Es cierto que el deterioro físico iba en aumento. Poco a poco dejó de hablar y tenía una movilidad reducida. Pero estaba bien porque yo la alimentaba. Así los meses fueron pasando.

A finales de octubre de 2016, mi hermano que estaba en la Coruña, vino  a Madrid el fin de semana. El cumpleaños de mi padre era el 30. Mi padre y yo siempre celebramos el cumple juntos. Vicky adoraba a su abuelo. Como ese día era domingo, lo celebramos en familia. Vicky era el mayor regalo. Como hacía bueno estuvimos en el parque con ella. Y...esa tarde fue como que se despidió de todos. Vicky falleció esa noche a las 23 horas.

Había pasado un año, no tres meses, como habían dicho los médicos. Ni ellos mismos se lo creían.

La familia lucha, no se rinde.

P/ Desde el tiempo en que la vida sonreía, pensando que "la vida es sueño", siendo una familia fuerte, todo ha pasado muy deprisa. Afrontar la realidad de la limitación, de que la enfermedad de tu hija sea considerara "rara" y la carencia de medicamentos específicos por falta de investigación, hasta, finalmente, sentir que Vicky se os va... y ahora  su ausencia, ¿cómo lo afrontáis?

R/   Cada uno es como es. Según la sensibilidad nos afectan las cosas, el dolor, y la pérdida de un ser querido. "El proceso de duelo" se fue interiorizando desde el principio, de forma más o menos consciente. Yo  me agarraba a la posibilidad del 25%  de los niños que nos decían que se curaba. Cuando Vicky fallece yo me hundo. ¡Vivía por y para ella! Pero nunca pensé que el momento de la despedida fuera uno de los momentos más dulces de mi vida.

Cuando  nos deja, estábamos junto a ella y a todos nos ha quedado en la retina y en el alma la sonrisa que le quedó a mi hija.

Mis hijos decían: Mami, no hay sangre, no hay dolor. Todo lo que ellos -y todos- podían imaginar de la muerte... no fue triste, ni duro. ¡Fue magia! Se durmió. Esa noche con ella -sin dormir- y Vicky con una cara de paz, de plenitud, no sé si porque estaba ya con Dios, fue  de inmensa paz.

 A día de hoy, como persona creo que soy fuerte, pero aún no puedo revivir lo pasado. Cuando murió un niño que llegué a conocer gracias a la Fundación, lo pasé tan mal que por ahora prefiero, intentar ayudar sin implicarme tanto conociendo a los  niños.

P/ En la profundidad y desconcierto de la enfermedad, y desde el gran amor a tu hija, fuisteis capaces de pensar en los otros niños y sus familias y...de ahí nació "El Sueño"; ¿Cómo fue?

R/  Ni el abandono de las personas por tener enfermedades "raras" ni los milagros,  son la solución. Lo que los niños quieren es vivir. Lo que los padres queremos es "curación". Como madre es fácil ponerme en la piel de otras madres que junto a sus hijos quieren soluciones y apoyo. Saber que no hay dinero para la investigación y la curación es tremendo.

Antes de fundar nada, yo busqué; llamé a muchas puertas. No había lo que deseaba. Existen algunas asociaciones que ayudan y acompañan, pero ¿curar?  Precisamente la Dra. López Ibor llevó un proyecto, que se firmó, en el cual en caso de enfermedades graves, los padre pueden cobrar casi el 100 X100 de su salario. También, en esos casos, existe cierta flexibilidad laboral  y reducción de jornada. Eso da una cierta tranquilidad económica mientras tienes que acompañar al hijo enfermo.  Es mucho. Es cierto.

Además hay Fundaciones que acogen a los niños enfermos y sus familias que tienen que desplazarse desde otros pueblos o provincias para poder estar junto a ellos. Son maravillosas. Hacen un trabajo impresionante. Nosotros, al tener la familia en Madrid, buscamos otro tipo de ayuda.

 Antes de que Vicky iniciase el tratamiento ya me había hecho socia de la Asociación  Española Contra el Cáncer (AECC). Pregunté y busqué alguna asociación que se dedicara a la investigación del Cáncer Infantil. Concretando más, buscábamos alguna  asociación que se centrara en la investigación de los tumores cerebrales en niños, que son la primera causa de muerte infantil de 2 a 16 años.

Cuando decidimos crear "El Sueño de Vicky" es porque pensábamos que la investigación habría podido curar a nuestra hija. ¡Se necesita saber cómo se origina, cómo se desarrolla el cáncer en un niño! ¡No en un adulto! Y el siguiente paso, encontrar la medicina y la curación. No lo había.

Se cruzó en mi camino la Clínica Universitaria de Navarra, que no trató a Vicky porque no tenían oncología pediátrica, pero justo tenían un ensayo clínico del  mismo tumor que tuvo mi hija. La humanidad de los profesionales y la gente de Pamplona, cómo se volcaron con nosotros, y cómo trabajan, nos llevó al convencimiento, de que esa investigación merecía la pena  ser apoyada. En la medida de nuestras posibilidades lo hemos hecho.

En el Hospital Niño Jesús, había un oncólogo que nos habló del protocolo de Viena. Él había estado 2 años en Canadá, y venia enamorado del proyecto de los hospitales.  Allí todo estaba Centralizado. Un Equipo multidisciplinar trataba a los niños de todo el país. Eso garantiza  que no hubiera respuestas ni protocolos distintos según los hospitales. Así que a la familia, cuando un equipo decide, -sucederá lo que tenga que suceder-, pero les quedan menos interrogantes y por tanto menos dudas.

Las colaboradoras.

P/ Si he comprendido bien, "El sueño de Vicky", surgió casi como una respuesta a una necesidad concreta. ¿Has podido sentir la fuerza de tu Fundación y al mismo tiempo la necesidad de más ayuda oficial para esa investigación?

R/ No deben excluirse. No somos responsables de lo que otros hagan, ni criticamos lo que hacen las administraciones con el dinero de todos. Es cierto que "El Sueño de Vicky" nació como respuesta a una necesidad, que sentimos en nuestra propia hija, y que luego volcamos en Fundación con el deseo de ayudar a que otros niños tuvieran la medicación y la curación, que no tuvo Vicky. Estamos muy orgullosos de haberlo puesto en marcha. Hay madres que nos llaman desde las diferentes comunidades preguntando y agradeciendo lo que hacemos. En algunos casos, a sus hijos les han diagnosticado cáncer. Cada día muere un niño con cáncer. Buscamos dinero para apoyar, y damos apoyo. Estamos un grupo de amigas de familia, como Alexandra, que lleva el tema de la comunicación de "El Sueño de Vicky", Bárbara, que es la Secretaria de la Fundación,  Soraya , que es Directora de una empresa de Eventos que trabaja solidariamente con nosotros, Mercedes, que es publicista, yo misma y por supuesto mi marido, que es el Vicepresidente  de la Fundación, y que siempre está cuando tenemos algún problema. Es ingeniero y no dispone de mucho tiempo, pero es imprescindible para que todo funcione.

Apoyando el futuro

P/ Elías Canetti, recordaba: "Todas las cosas que uno se ha olvidado de gritar, piden ayuda en los sueños". Por tanto, si "el sueño" es  "un grito olvidado",  hay que repetirlo sin miedo,  si queremos que se haga realidad. Como nos cuentas, descubrir cómo  hacer visible ese olvido, no es fácil. Hay muchos niños con cáncer que, piden con sus padres, ayuda y curación. Pero no hay cura porque no hay dinero para la investigación del cáncer infantil. Sin embargo...ni la enfermedad espera ni los niños pueden esperar.

R/   Nuestros hijos son nuestro bien más preciado. Todos lo sabemos, pero hasta que no te toca, no duele, no se sabe  ni se dice.  Y lo que no se "grita" o no se comunica no existe. Nosotros tratamos de concienciar y ayudar. En nuestros proyectos...desayunos solidarios, cenas solidarias, charlas en colegios o residencias de estudiantes, eventos deportivos, ventas solidarias, etc., ponemos el corazón, nos acompañan profesionales, trasmitimos mucho más que palabras sobre el cáncer, contagiamos alegría, ganas de vivir y colaborar. Niños, jóvenes y adultos son solidarios. Preguntan, quieren saber y desean ayudar.  Parece nada pero 1 euro unido a otro, a los 10 euros de un socio, a una donación, hacen... una ESPERANZA DE CURACION.

 Dice el refrán que "hace más el que quiere que el que puede". A veces, compartimos vivencias y experiencias. Como sucedió en Valencia con Santi Cañizares y Maite. Todos estamos interconectados todos, más de lo que imaginamos. Nos gusta repetir la frase de Teresa de Calcuta: "el mar no sería el mismo mar, si le faltara una gota". Pues eso, cada uno aporta una gota que es necesaria para hacer un mar. Y te doy datos:  A la Universidad de Navarra le dimos 100.000 euros en 2017. Además dimos beca a un oncólogo para el Hospital Niño Jesús de Madrid.  Este año 2018 ya hemos dado 60.000 euros al Hospital Niño Jesús para ensayos cínicos y pretendemos dar otros 100.000 más para el proyecto de la Universidad de Navarra.

https://vimeo.com/255912193

P/  Son datos extraordinarios, que asombran y ayudarán a la investigación, y que se suman al tesoro de tus vivencias que has compartido y recibimos como regalo. Seguro que Vicky, desde su estrella os echa una mano.   Una pregunta, ¿has estado en Guadalajara?

R/ Sí. He venido 3 veces.   Hoy, para entrevistarme contigo para el Heraldo del Henares, otra vez en EsRadio Guadalajara y, gracias a una amiga mía estuve en Torija, con motivo de un evento deportivo. Creo que fue un éxito y es posible que repitan.

P/ ¿Deseas decir algo más para nuestros lectores?

R/ La vida me ha dado un regalo. He vivido sensaciones muy difíciles de comunicar si no las has vivido. Creo que Vicky me eligió y por ello me considero afortunada. Volvería a pasar por lo mismo que he pasado, sólo quitaría "el sufrimiento" que pasó mi hija.

 Por mi parte deseo agradecer personalmente y en nombre de nuestros lectores a Laura, esa madre coraje, que ha desgranado en 3 artículos sus vivencias y su lucha, primero, con la enfermedad de su hija, luego, poniendo en pie "El Sueño de Vicky", y ahora, para mejor poder ayudar a la investigación del cáncer infantil, la Fundación El Sueño de Vicky.

Yo no conocía "El Sueño de Vicky", ni vuestra entrega total, para que "el cáncer infantil", deje de ser considerado enfermedad "rara" y encuentre dinero para la investigación. Ojalá pronto vea la luz y las curaciones sean un éxito. Mientras ese momento llega, a mí ya me tenéis ganado para la causa.

 Solo quiero dar un inmenso GRACIAS a tu familia, comenzando por tu marido y tus hijos, a ti misma por venir y volcar tu corazón y, también a tus amigas, participes y colaboradoras de un gran sueño; "El Sueño de Vicky". Seguro que muchísima gente en toda España os ha dado las gracias por todo. ¡Que Dios os ayude también de ahora en adelante!

José Manuel Belmonte.

 

 

Aniversario patrio y grave crisis del sistema judicial

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

Ver mi blog  www.planteamientosperu.com

Hoy día, 28 de julio, conmemoramos el 197° aniversario patrio, fecha en que nos independizamos de la dominación española iniciándonos como república libre y soberana imbuida en ideales de justicia, progreso y libertad, pero con una pesada herencia colonial de concentración de poder y autoritarismo, esclavitud y servidumbre que nos tomó más de un siglo revertir, y a pesar de haberse superado muchas dificultades durante el período republicano, aún persisten problemas estructurales como pobreza, desigualdad, inequidad, informalidad, corrupción e injusticia.

Coincidiendo con el aniversario patrio nuestro sistema de justicia presenta una grave crisis por unos audios difundidos que comprometen a funcionarios del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y a jueces en redes mafiosas, realizando intolerables coordinaciones y censurables componendas, no solo para compartir favores indecentes sino para elegir ilegalmente jueces y fiscales mediante cobros de cupos, favorecer a imputados a cambio de dinero y hasta dirimir casos de violadores de menores, también congresistas y empresarios en conversaciones con jueces sobre reuniones para hacer arreglos.

Estos hechos que nos agobian y avergüenzan se han traducido en una altísima desaprobación ciudadana del Poder Judicial 88% y Fiscalía de la Nación 81% (encuesta GFK) y la reacción ha sido un verdadero tsunami, el presidente de la Corte Suprema del Callao preso y dicha Corte Superior y todas las Cortes en el país declaradas en emergencia, los miembros del CNM suspendidos y este Consejo declarado en emergencia por 90 días, el presidente del Poder Judicial renunciado y su sucesor pidiendo perdón al país por la corrupción, el ministro de Justicia renunciado y su sucesor sin muchas luces, el nuevo Fiscal de la Nación cuestionado y demandado constitucionalmente, el jefe de la ONPE (nombrado irregularmente por la CNM) en proceso de investigación, y cuatro congresistas con indagación preliminar en la Comisión de ética parlamentaria.

Bajo este panorama, según el primer ministro, la reforma estructural de justicia que el gobierno va a ejecutar (en base a propuesta de la Comisión de Reforma nombrada) será un tema principal que hoy día debe tratar el presidente Vizcarra durante su mensaje presidencial, esperamos que no sea otro de tantos intentos de reforma sino más bien se logre enrumbar el sistema de justicia, anhelo largamente esperado por toda la ciudadanía, actualmente muy indignada ante la desnudez de su degradación, deterioro y corrupción, exige una justicia con sólidos cimientos, más accesible, rápida, eficiente, proba y transparente.

 

 

Retos de la tercera edad

Lucía Legorreta

Ago 03, 2018

Para muchos la tercera edad es una época de soledad y añoranza, pero cada vez vemos a más hombres y mujeres que desmienten esta creencia general.


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A medida que cumplimos más años de vida nuestro cuerpo y nuestra mente van envejeciendo poco a poco. La tercera edad o adultez tardía es un modo de llamarle a esta época de la vida.

Nos dice Ingmar Bergman, cineasta y escritor sueco: "Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena"

Para muchos la tercera edad es una época de soledad y añoranza, pero cada vez vemos a más hombres y mujeres que desmienten esta creencia general, viviendo estos años con gran alegría, cumpliendo sueños que alguna vez tuvieron, pero sobre todo sintiéndose valorados por quienes les rodean.

A partir de los sesenta o sesenta y cinco años de edad se acentúan los cambios físicos: disminución de la agudeza auditiva y visual; pérdida de masa muscular y densidad osea, pérdida de flexibidlidad y funcionalidad y aparecenen enfermedades como la diabetes, osteoporosis, infartos, cáncer y embolias.

Cambios mentales como: la pérdidad gradual de la memoria así como la atención y concentración, disminución en la velocidad para procesar y responder, así como la dificultad para aprender nuevas habilidades.

Se presentan en esta etapa de la vida cambios emocionales como la pérdida del optimismo y entusiasmo; frecuentes depresiones, pérdida de motivación, desinterés y apatía.

Muy importante es ser consciente de los cambios sociales: los roles familiares se modifican, y el adulto mayor deja de tener autoridad ante los demás; cuando se da la “jubilación”, se presenta una falta de rutina laboral; hay una sensación de inutilidad y se pierden amigos y familiares.

Todo esto conlleva cambios espirituales profundos que hace que el hombre o mujer de la tercera edad reflexione sobre su muerte y en muchas ocasiones esto lo lleva a una mayor vida de reflexión y oración.

Se presentan retos tales como el duelo ante las pérdidas propias de la edad, la utilización del tiempo de manera que se sienta productiva la persona, así como el de encontrarle significado al presente.

A medida que las personas envejecen, tienden a experimentar más problemas de salud que van afectando a funciones que antes les permitían ser independientes, como caminar, ir al baño, salir a la calle, entre otros.

Esto es algo que al adulto mayor le preocupa y le causa mucha angustia e incluso presentar un cambio de humor y carácter. Es una realidad que nos alcanzará a la mayoría de nosotros y que debemos conocer y saber afrontar.

Sin embargo, cada uno de nosotros tenemos la capacidad de decidir cómo queremos vivir cada día de nuestra vida: como una oportunidad para ser feliz o para ser miserable; si como una maravillosa aventura o como un tiempo desperdiciado; teniendo retos a superar o problemas sin salida; como un camino por recorrer o una cruz que cargar; es decir, una vida en paz o una vida en guerra.

El secreto está en tú actitud, entendiendo por actitud la forma en que reaccionamos ante diferentes situaciones, es la forma en que decidimos vivir la vida. Pregúntate a ti mismo ¿cómo es mi actitud ante la vida?

La felicidad es el resultado de una actitud positiva, que viene de nuestra mente y hace que te sientas agradecido por lo que tienes y que aceptas lo que ya no tienes.

De esta manera podrás amar a los demás y ser amado por ellos. “Si quieres cambiar al mundo…cambia tu actitud, y el mundo cambiará”
Los expertos mencionan algunos consejos para vivir más y mejor:

  • mantener una buena salud: alimentación y actividad física
  • sonreír
  • mantenerse independiente, en lo posible
  • seguir aprendiendo
  • vivir acompañado
  • tener una buena relación familiar
  • contar con redes amplias.

Si eres una mujer o un hombre de la tercera edad, recuerda que la actitud es la forma en que tú decides mirar el mundo. Tú actitud marca la diferencia.

No depende de los años que vivas, sino que tanta vida le pones a esos años, y me despido con esta esta reflexión:

“¿Quién es un viejo? Una persona 15 años mayor que tú” (Anónimo)

 

 

¿Por qué los cristianos pasaron de ser un grupo marginal en el imperio romano a convertirse en la religión más importante?

Los cristianos cuidaron la familia y prosperaron; Roma la desechó y sufrió las consecuencias

El catedrático de Filosofía del Derecho, Francisco José Contreras, apoyándose en la tesis del sociólogo Rodney Stark, habla de la convergencia de varios elementos que provocaron por un lado la progresiva decadencia de Roma y por otro el crecimiento del cristianismo. El testimono de los cristianos y su caridad fueron un elemento importante pero fueron cuestiones sociológicas la que propiciaron este cambio. 

La falta de hijos, la ausencia de compromiso que provocó una preocupante falta de matrimonios, el aborto y hasta de la anticoncepción abundaban en el Imperio mientras que los cristianos se caracterizaban por su defensa de la familia y de la sacralidad de la vida humana, lo que hizo que esta comunidad fuera prosperando. El catedrático de la Universidad de Sevilla explica cómo se fue produciendo este cambio y lo que el Occidente actual se parece a aquel imperio Romano que empezaba a caer.

Por qué triunfó el cristianismo

Rodney Stark es uno de los más grandes sociólogos de la religión vivos: profesor en las universidades de Berkeley y Washington, sus libros han sido traducidos a todos los idiomas importantes. Preguntado en 2004 por su posición religiosa personal, se definió como agnóstico. En The Rise of Christianity (1996), Stark propuso tesis histórico-sociológicas muy sugestivas sobre cómo una secta judía marginal pudo convertirse en tres siglos en la más importante religión de la historia y el fundamento de Occidente.

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Stark analiza factores como el testimonio de los mártires, cuya entereza impresionaba a los paganos, o el comportamiento de los cristianos durante las epidemias. Estas últimas fueron importantes tanto por su efecto demográfico directo (socavando la fortaleza del paganismo, mientras los cristianos crecían porcentualmente al ser menos diezmados por ellas: y esto, no por ninguna protección sobrenatural, sino porque, al atender a los enfermos –a diferencia de los paganos, que los abandonaban a su suerte por miedo al contagio- parecen haber conseguido una tasa de supervivencia hasta tres veces mayor) como en cuanto expresión de la superioridad moral de la nueva religión.

“Triunfó, pues, la cultura que más valoraba la transmisión de la vida. Los propios cristianos primitivos parecen haber presentido que la victoria a largo plazo era segura”

Cuando estalló la devastadora plaga del año 165, Galeno, la gran lumbrera de la medicina romana, huyó inmediatamente de la capital. Los cristianos se quedaron, exponiendo sus vidas para cuidar a los enfermos. El emperador Juliano (“el Apóstata”), que a mediados del siglo IV intentaría infructuosamente restablecer la hegemonía del paganismo, se lamentaba así en 362 en carta a un sacerdote pagano de Galacia: “Creo que cuando los pobres fueron descuidados e ignorados por los sacerdotes [paganos], los impíos galileos tomaron nota y se dedicaron a la beneficencia. […] Los impíos galileos sostienen, no solo a sus pobres, sino también a los nuestros […]”.

De hecho, la obsesión de Juliano fue crear una red asistencial pagana que pudiese competir con la cristiana. No lo consiguió. Y es que los dioses paganos podían ser sobornados mediante ritos y ofrendas para que concedieran favores terrenales a sus devotos, pero no planteaban exigencias morales: su propia conducta era poco edificante, a juzgar por la mitología. Además, el paganismo no prometía una vida después de ésta (salvo vagas noticias de un Hades muy poco sugestivo). Lo racional, desde esas premisas, era actuar como Galeno: anteponer la salvación del propio pellejo –que es lo único que tenemos y tendremos nunca- a cualquier consideración altruista. Los cristianos, en cambio, creían que “nuestros hermanos que han sido liberados de este mundo [contagiados por los agonizantes a los que atendían] no deben ser llorados, pues sabemos que no se han perdido, sino que solo nos preceden en el camino” (Cipriano, obispo de Cartago, en 251).

Pero la ventaja demográfica del cristianismo primitivo –que terminaría convirtiéndolo en religión mayoritaria en el siglo IV- parece haber estado también muy relacionada con su ética sexual-familiar y con el estatus de la mujer. El cristianismo triunfó porque reverenciaba la vida y su transmisión mucho más consecuentemente que el paganismo. Roma padeció un problema de infranupcialidad e infranatalidad ya en su época republicana, que no haría sino agravarse en la etapa imperial: “prevalecía la infecundidad”, reconoce Tácito en sus Anales (3, 25). Según historiadores como Parkin o Devine, es probable que ya en el siglo I no se llegase siquiera al reemplazo generacional.

“La clave del éxito demográfico cristiano fue, desde luego, la sacralidad de la vida y de la familia; pero también  la dignidad de la mujer”

A partir del siglo III comienza el proceso de desurbanización: las ciudades pierden población, algunas quedan abandonadas. A falta de romanos, Marco Aurelio recurre ya en el siglo II al reclutamiento de germanos y escitas en sus legiones. Debilitado demográficamente, el imperio era ya incapaz de defender sus fronteras o cultivar sus campos; la “solución” fue la inmigración (¿nos suena?). Las invasiones violentas -como la de los vándalos y alanos que cruzaron el Rin congelado en la Nochevieja de 406- fueron la excepción; la regla fue la penetración pacífica y gradual de tribus bárbaras, propiciada a menudo por la propia Roma, que facilitaba su asentamiento con ciertas condiciones (como en el foedus del rey visigodo Walia con el emperador Honorio en 416).

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Este invierno demográfico de la Roma pagana estaba estrechamente relacionado con sus concepciones bioéticas y amoroso-familiares. El neonaticidio –especialmente el femenino: era raro que las familias criasen a más de una hija- era permitido por las leyes, justificado por los filósofos y ampliamente practicado: “Si [el hijo que esperas] es un varón, consérvalo; si es una niña, deshazte de ella”, ordena en el siglo I por carta un tal Hilarión a su esposa Alis. El aborto estaba a la orden del día, pese al peligro que suponían para la mujer los toscos procedimientos empleados, como ingerir un veneno en dosis solo ligeramente inferiores a las letales para un adulto. No entraremos en detalles truculentos sobre la extracción del feto (por cierto, se sigue haciendo igual, aunque con instrumental esterilizado).

Además de matar a hijos ya engendrados, los romanos también se las ingeniaban para no llegar a engendrarlos: se fabricaban condones con vejiga de cabra o tripas de corderos recién nacidos y la sexualidad romana abarcaba múltiples variantes evitadoras de la concepción, como el coitus interruptus, la masturbación recíproca o la homosexualidad.

Pero otra de las razones por las que los romanos no procreaban era que no llegaban a casarse. La historia jurídica romana muestra una constante (y, por tanto, parece que infructuosa) obsesión del legislador por fomentar el matrimonio: en 131 a.C. el censor Quinto Cecilio Macedónico llegó a proponer su obligatoriedad; Augusto impuso sanciones a las mujeres que no se hubiesen casado a los veinte años de edad y a los varones que no lo hubiesen hecho a los veinticinco. También se intentó promover la natalidad: Julio César ofreció tierras en 59 a.C. a los padres de tres o más hijos. Pese a este esfuerzo legislativo, parece que muchos hombres preferían mantenerse libres de los lazos del matrimonio y la paternidad. En una cultura amorosamente permisiva (para el hombre, no para la mujer), los varones podían satisfacer sus necesidades sexuales recurriendo a esclavas, a prostitutas o a laOtra de las explicaciones de la infranupcialidad era la falta de mujeres: se ha estimado una ratio de 140 varones por cada 100 mujeres en el siglo I, debido al neonaticidio femenino masivo.

 

El cristianismo traía soluciones para todos esos problemas. La clave del éxito demográfico cristiano fue, desde luego, la sacralidad de la vida y de la familia; pero también –y esto debería interesar a las feministas- la dignidad de la mujer. Los cristianos no mataban a sus hijas (“se nos ha enseñado que es perverso exponer a los recién nacidos”, explica San Justino en su Primera Apología): por tanto, no les faltaban mujeres; por tanto, se casaban y procreaban más. Se casaban, además, a una edad más tardía que las paganas -lo cual revela ya un mayor respeto por el discernimiento de la mujer- y más a menudo con cónyuges de su elección. Los cristianos consideraban sagrado el vínculo conyugal, y por tanto no se divorciaban, a diferencia de los paganos. Tenían a menudo una prole numerosa, ateniéndose al “creced y multiplicaos”. Desaprobaban las prácticas eróticas evitadoras de la procreación. Sus exigencias de castidad pre y extramatrimonial eran simétricas, vinculando tanto a varones como a mujeres. Abominaban del aborto y del neonaticidio: “no asesinarás a tu hijo mediante el aborto ni le matarás cuando nazca”, proclama la Didaché, un texto catequético de finales del siglo I.

Triunfó, pues, la cultura que más valoraba la transmisión de la vida. Los propios cristianos primitivos parecen haber presentido que la victoria a largo plazo era segura; y no sólo por la confianza en Dios, sino por la superioridad de su código moral, que les permitía hacer de buena gana lo que los paganos tenían que intentar conseguir mediante sanciones legales: “[Los cristianos] nos buscamos cargas que son evitadas por la mayoría de los gentiles, que son obligados por las leyes [a tener hijos] y están diezmados por los abortos” (Tertuliano, A su esposa, I, 5, siglo III).

 

 

MULTICULTURALIDAD.

La llamada “cultura occidental” está en grave riesgo de desaparecer, y ello -a mi juicio- no por la presión de “otras” culturas -que también-, sino por la deriva que leyes antinaturales llevan a nuestra sociedad a su destrucción.

Quien opine que exagero, considere las “libertades” que nos han dado los sucesivos gobiernos: matar antes de su nacimiento a un ser humano, inventar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

No todo son “libertades”. Hay derechos naturales que prohíben o están en ello: es el derecho de los padres a elegir libremente qué educación quieren para sus hijos.

Tras la ley del aborto, probablemente lo más perverso sea la normativa dirigida a la infancia -ninguneando a los padres- para sugerirles que pueden cambiar de sexo solo con “sentirlo”.

Esta desconcertada sociedad occidental no puede extrañar que “otras” culturas se la merienden a corto o medio plazo.

Amparo Tos Boix, Valencia.

 

 

Miedos muy fundados

No solo no habrá pacto de estado educativo. El Gobierno reformará la ley buscando apoyos entre las formaciones que le auparon en la moción de censura, y a tenor de los primeros anuncios, con un sesgo ideológico que recuerda demasiado al que caracterizó la etapa de Rodríguez Zapatero. De entrada, por la vía urgente, la Religión dejará de ser evaluable y se restringirá el peso de la escuela concertada, que supone alrededor de una cuarta parte del total en España, aunque recibe una financiación muy inferior a la escuela estatal.

Los obispos se han mostrado “profundamente” preocupados. Así lo exponen en una nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, en la que recuerdan que es un derecho de los padres elegir la enseñanza que quieren para sus hijos. Un criterio, por cierto, que el Gobierno sí va a tener en cuenta a la hora de potenciar los Consejos Escolares, pero que ignora en cambio cuando se trata de garantizar la libertad de las familias de elección de centro o de una formación religiosa y moral conforme a sus convicciones.

Enric Barrull Casals

 

 

Ortega, Murillo y Nicaragua

La reprobación popular de Daniel Ortega y Rosario Murillo no cesa. Pese a la represión, a los casi 400 muertos, a la presencia de paramilitares en las calles y al poder real y simbólico que ejerce la pareja presidencial, los nicaragüenses siguen tomando las calles para protestar y manifestar su repudio al actual Gobierno de Nicaragua. Las imágenes que llegan del país centroamericano hablan de resistencia popular y de un compromiso firme y decidido de la Iglesia nicaragüense con el pueblo tras 90 días de protestas.

Durante los últimos tres meses ha pasado de todo: violencia, distensión, mesas de diálogo y mediación. Los obispos, blanco al igual que el resto de los nicaragüenses de la represión, han decidido, sin embargo, asumir de nuevo su papel de mediación. Así lo comunicaron en las últimas horas, lo que no ha impedido una imponente manifestación popular a la que el Gobierno respondía con un acto conmemorativo que prepara el aniversario de la victoria sandinista frente a Somoza.

José Morales Martín

 

 

VIAJE A ALEMANIA: JULIO 1977 (2)

 

… y la ayuda norteamericana[1], “visto el panorama internacional del momento”, fue suficiente para que de nuevo renaciese pujante la industriosa Alemania y su maltrecho pueblo, los que recobraron y a muy buena velocidad, el prestigio alemán, que de “milagro” no tuvo nada, puesto que todo fue debido al esfuerzo y la austeridad, unido a la inteligencia y la constancia. Lo del denominado “milagro alemán”, es una de tantas falacias que se acuñaron para justificar algo que por sí mismo, estaba justificado y con toda rotundidad.

            Todo cuanto antecede, se confirma en la visita a la fábrica de cosméticos ya mentada, al principio del relato, dónde lo primero que aprecio es una cantidad enorme de bicicletas, que se me dice son propiedad de los empleados que en ella trabajan (automóviles hay pocos) y que se encuentran aparcadas en muy amplios aparcamientos especiales para estas (hay otros para automóviles), pues los alemanes son conscientes de la “crisis del petróleo” que aún soportamos y deciden ahorrar todo el combustible que pueden, y “le dan a los pedales” de sus bicicletas (bien es cierto que este es terreno llano y facilita ello) con lo que ahorran dinero para sus bolsillos y para los del erario público alemán, el que así tiene que importar menos petróleo[2]. Este sentimiento solidario y que emplean gran parte de los actuales alemanes, es “el milagro” inexistente en otros países, entre ellos España, dónde puede faltar “para pan”, pero nunca para echar gasolina en el depósito del coche y lucirlo como “una valiosa joya, que hay que lucir para envidias del prójimo”. Por otra parte diré, que aún no eran horas de levantarse y ya (antes de las seis de la mañana) me ha despertado un murmullo fuerte y extraño que siento en mi habitación del hotel, me levanto alarmado y me asomo a la ventana... “veo algo similar a un ejército compuesto de todo tipo de vehículos, la gran mayoría de transporte público o colectivo, que simplemente van a estas horas y cada mañana, a sus infinitos destinos, dónde cada alemán trabaja con probidad y honradez”... laborando en pro de una riqueza común por ellos considerada y de la que es claro, todos se benefician... ¡¡MILAGROS NO EXISTEN aunque nos los aseguren los predicadores religiosos!!... y nunca han existido.

            La gira turística sigue y pasamos junto a una estatua dedicada a Gutemberg[3], en la que aparece el inventor de la imprenta y los dos ciudadanos que fueron los mecenas y patrocinadores del invento. La guía nos dice que estos dos mecenas, fueron nativos de esta ciudad y ella honró al trío por cuanto fueron los artífices de aquella primera imprenta de tipos movibles, ó caracteres móviles y que fue la precursora de cuantos avances hoy disfrutamos. Si bien hay que señalar que se atribuye a los chinos, la primacía en los tipos móviles para imprimir escritura.

            En la visita de hoy, visitaremos a la tarde y después de la comida, una plaza típica y muy bien conservada, cuyo nombre no tomé, pero reflejo ello por cuanto había una heladería italiana y en la puerta un mostrador frigorífico con helados, llamándome la atención uno en particular y por su nombre, pues su denominación era la palabra “Málaga” y es claro que me acerqué a degustarlo, era buenísimo cómo todos los helados italianos,  ya que éstos, son “los reyes del helado”; el mentado se distinguía por cuanto contenía uvas pasas sin hueso y de tamaño pequeño, las que si bien no son las características malagueñas de la zona de la “Axarquía”, que son las mejores o de las mejores del mundo, pero aquel helado fue bautizado por quien fuere, con el acreditado nombre de la capital andaluza y de la denominada “Costa del Sol”, seguro que por las uvas pasas de esa parte de Andalucía.

            Sigue la guía ponderando y ensalzando su ciudad y nos dice: “Frankfurt”, es internacionalmente famosa por sus ferias comerciales, de las que se celebran aquí doce cada año, o sea una cada mes y con exactitud y puntualidad alemana, pues doce ferias internacionales al año y en una sóla ciudad... “son muchas ferias para organizarlas bien”. Pero esta gran ciudad comercial, no es muy grande en habitantes, ya que no pasa de seiscientos mil, en la actualidad (sigue diciendo esta mujer)... tiene un movimiento de trenes en su estación ferroviaria, en la que entran y salen, mil doscientos, diariamente; cuenta con el mayor aeropuerto de toda Alemania, es la tercera Bolsa de valores europea y no sé cuántas cosas más, nos sigue diciendo esta dinámica mujer. La verdad es que a simple vista, aún con todo ello, esta ciudad es agradable y bastante bien ajardinada y arbolada dentro de la misma y en sus alrededores, bien es cierto que todas estas tierras deben ser muy feraces y por tanto de una fertilidad enorme, puesto que aquí el agua sobra. Alemania está “cosida” por canales navegables, lo que conforma una red de transporte económica y bien organizada.

            Pero y cómo no podía ser de otra forma, ya que la concentración de poder tiene que concentrar igualmente bloques enormes de cemento. Entre los rascacielos que existen aquí, se nos dice que cinco de ellos han sido propiedad de Muhammad Rezha Pahlevi[4], el último Sha de Persia (o Irán) pero que, sabido ello por éstos alemanes, le boicotearon el alquiler de los mismos (pisos, apartamentos, oficinas y locales comerciales) por repulsión hacia éste moderno sátrapa oriental, el que ha tenido que venderlos en bloque a una empresa norteamericana, que es quién hoy los explota. Esto lo cuento cómo algo que cuesta creer, pues qué duda cabe que el personaje no aparecerá nunca como propietario, ya que estos magnates (en este caso “mangante a gran escala”), siempre tienen testaferros, empresas interpuestas y todos los anclajes habidos y por haber, pues una vez logradas sus inmensas riquezas y perdido el poder político que ostentaron como los antiguos sátrapas orientales, no les gusta que se sepan éstas, ello (deduzco) por simple cobardía, pues ya su integridad no está lo segura que cuando ostentaban el poder y la fuerza, que les costeaba grandes y numerosas guardias personales, unidas al propio ejército y como tiranos o reyes absolutos, que incluso se irrogaban serlo, por... “la gracia de Dios”.

            Llegamos a nuestro hotel[5] y nos preparamos para la cena y el descanso de tan ajetreado día. Los alemanes, se nos dice, suelen cenar a las siete de la tarde, hora alemana (en España serían las ocho)... pero a las seis de la mañana, todo el mundo está camino de su trabajo y es claro que aquí, a las diez de la noche, apenas si ves alguien en la calle. Una de las noches, y paseando por los alrededores del hotel, quisimos tomar unas salchichas típicas alemanas y cerveza; y hubimos de andar lo indecible, hasta encontrar un establecimiento abierto, pues son escasos en demasía y no era hora anormal, puesto que no serían más de las nueve o diez de aquella veraniega noche, algo que como españoles nos sorprende enormemente, por lo opuesto de formas y costumbres en ambos países; por ello los alemanes y “otros”, en España... “se hinchan y a precios irrisorios, comparados con los de su país”. Es “el secreto de ese turismo masivo que nos visita”... y al que estamos condenados a soportar o recibir, pues es vital para España, la que hace ya más de veinte años que vive y prospera gracia al Turismo[6].

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí más temas)

Jaén: 02 de Agosto del 2018

 


[1]  Ver datos sobre el denominado “Plan Marshall”; instituido por los EE.UU. para la reconstrucción de Europa, tras la denominada II Guerra Mundial, cosa “no gratuita” desde luego, puesto que visto el avance del comunismo en toda ella, en el “nuevo imperio, mundial, emergente”, se dieron cuenta de que había que restaurar la economía de Europa, puesto que si bien el peligro nazi, había sido eliminado, pero no así el peligro comunista, encabezado por la ya muy poderosa, URSS, la que se adueñó de medio mundo, instituyéndose lo que entonces se denominó como: “Telón de acero” (en Europa) y “Telón de bambú” (En Asia) y que fueron líneas más o menos fortificadas, pero cerradas totalmente, puesto que separaban dos mundos opuestos y enemigos abiertamente y lo que dio lugar a la terrible proliferación y almacenamiento de armas; y mantenimiento de monstruosos ejércitos, que ambas potencias fomentaron una contra la otra, hasta que en ello, fue derrotada la URSS, la que sucumbe por agotamiento de recursos para mantener una potencia que no pudo, pues todo fue un engaño, el más terrible (para mí) de los engaños políticos, o sea la caída estrepitosa de, “lo comunista” que en realidad fue una perniciosa tiranía, que dejó en mantillas al otro no precisamente encomiable, “capitalismo”, pero con el que al menos... las masas comieron y prosperaron hasta una cierta medida, si bien... “hoy y tras las grandes crisis económicas ya veremos dónde nos llevan los nuevos dueños del mundo”: A.G.F. 30 de Diciembre de 2002, que es cuando esto escribo y se está anunciando hasta la saciedad, el ataque de EE.UU. a Irak, so pretexto de eliminar a un tirano (que pudieron eliminar y no lo hicieron en la anterior guerra denominada “del Golfo”) pero que lo que pretende es adueñarse de los inmensos yacimientos petrolíferos que allí existen.

[2] Recordemos que en los primeros años de la década de 1970/80 se declara una crisis del petróleo, por motivos bélicos que ahora no recuerdo, pero que llega a encarecer enormemente el denominado “crudo”, el que se vende a precios prohibitivos y crea enormes problemas en todo Occidente y otras partes del mundo industrializado, los que dependemos vitalmente del denominado “oro negro”. Ello en principio fue alarmante, luego pudo ser dominado y ello dio lugar a que se perfeccionaran motores (sobre todo los del automóvil) para que consumiesen mucho menos, pero el... “arma del petróleo”, sigue siendo cómo la famosa “espada de Damocles y siempre la tenemos o nos la hacen tener, encima de nuestras cabezas”... ahora mismo y como digo en nota anterior, “hay proyectada” una guerra que EE. UU. viene declarando, ya abiertamente, contra el tirano de Bagdad y la gran cantidad de petróleo que controla... ¿el pueblo iraquí?... ese no importa a nadie, al menos esa es la sensación que nos da a los observadores... ¿?. Si la guerra se declara, va a ocurrir lo de la reciente en Afganistán, la que igualmente es provocada por el control, de los campos petrolíferos y de gas, del Asia Central, “el pueblo es carne de cañón”.

[3] Gutemberg (Juan Gensfleish, llamado) Impresor alemán nacido en Maguncia sobre 1400 y muerto en 1468.

[4] Fue famoso mientras vivió, y vivió en la ostentación constante; y así fue su coronación cómo emperador persa. Casando primero por la denominada Princesa Soraya, belleza que destacó mundialmente, pero que cómo mujer estéril, fue repudiada y condenada a vivir sola, aunque bien dotada económicamente, pues el sátrapa, no le permitió unión con otro hombre; después casó con otra y de la que tuvo hijos, todos hoy... “perdidos en esos ocultos lugares dónde viven  los ricos del mundo, que algo tienen que temer”. Este personaje sustituye a su propio padre, al que destrona (o sucede por abdicación)  por imposición británica;   gozando de la “amistad”, primero del Imperio Británico y luego de los Estados Unidos de Norteamérica, a “los que sirve fielmente” y  que por ello, son los padrinos (y “administradores del mar de petróleo” que tiene Irán) que lo han mantenido en el poder hasta el final de su reinado; huyendo en su momento con todo cuanto pudo llevarse (aparte de las inmensas cantidades ya evadidas, sobre la base de las enormes riquezas petrolíferas que controlaba) y que incluyó, hasta cuadras de caballos de pura sangre, que se llevó “en aviones especiales”, muriendo en el exilio, despreciado totalmente por cualquier persona inteligente y dejando a su inmenso país, dominado por un tipo de fanáticos clérigos musulmanes, de los que aún hoy no ha podido salir... o sea, se fue una tiranía y quedó otra, pues los denominados Ayatollahs islámicos, son hoy los dueños y señores de tan enorme y rico país, pero el que mantienen “amordazado”.

[5] Nos encontramos en un no moderno hotel (PARK HOTEL)  equiparable a un  tres estrellas español, confortable y con cierto viejo señorío. Situado en una céntrica vía de la ciudad, sus habitaciones son amplias pero descuidadas y sólo tiene de lujo, la televisión. La habitación doble cuesta 116 marcos y el desayuno 14 (el marco se cotiza en España, sobre 85 pesetas en éstas fechas) por tanto son precios, altísimos a tenor con los españoles. Un vaso de vino de unos 80/90 c.c. 6 marcos, una cerveza de 1/3  cobran 3,90 y así es todo, lo relativo a hostelería y bar.

[6] Conviene no olvidar nunca, que si España prosperó, tampoco fue debido al denominado “milagro de Franco”, fue principalmente por el dinero que entró desde la década de los “cincuenta”, tras el pacto con los EE.UU. que permite el que éstos instalen sus bases militares aquí y que es lo que marca un hito de progreso, por la denominada “ayuda americana”, que no fue en dinero, sino en armamento sobrante e igualmente materias primas y sobre todo alimentos sobrantes que enviaron a España. EL DINERO CONTANTE Y SONANTE, vino posteriormente con la masiva afluencia de turistas europeos y las no menos importantes y grandiosas cantidades, que aportaron los millones de emigrantes, que fueron al extranjero a trabajar, enviando a España, todo cuanto pudieron, para que sus familias pudieran vivir con cierta dignidad, pues aquí las carencias y penurias fueron enormes hasta bien entrados los años “sesenta” (habían transcurrido 25 años después de acabada la Guerra Civil) que es cuando se empieza a vivir bien en España, antes la mayoría simplemente... “sobrevivimos” y poco más. Aún hoy, EL TURISMO (adrede con mayúsculas) es la más importante industria y por tanto, base de la economía española, conviene no olvidarlo por lo que representa en conjunto y para todos los españoles.