Las Noticias de hoy 10 Julio 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 10 de julio de 2018     

Indice:

ROME REPORTS

 Panamá: Francisco participará en la Jornada Mundial de la Juventud

Japón: Solidaridad del Papa con los afectados por las graves inundaciones

LUCHA ASCÉTICA: Francisco Fernández-Carvajal

“Cuando hayas de corregir, hazlo con caridad”: San Josemaria

¿Qué leer? (II): Quedarse con lo mejor: Luis Ramoneda - Carlos Ayxelá

Los jóvenes y la diversión: ocio y tiempo libre (3): J. Nubiola, J.M. Martín

Un sínodo ecuménico en Bari por los cristianos de Oriente: Salvador Bernal

Lo que menos importa son los niños: Norma Mendoza Alexandry

Paternidad distraída: desatender a los hijos por prestar atención al móvil: LaFamilia.info

Las personas con más vínculos sociales son más felices y más sanos, asegura profesor de Harvard: Víctor Ruiz

BANGKOK: NAOWARAT PONGPAIBOON, Thailandia

Contra los incendios forestales: Jesús Domingo

Formalización minera trabada hace 16 años: ALFREDO PALACIOS DONGO

Las familias numerosas piden: Juan García.

Ante las familias: JD Mez Madrid

El miedo a la inmigración: Jesús Martínez Madrid

La caridad no es la justicia: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Panamá: Francisco participará en la Jornada Mundial de la Juventud

Del 23 al 27 de enero de 2019

julio 09, 2018 19:33Rosa Die AlcoleaJornada Mundial de la Juventud

(ZENIT – 9 julio 2018).- El Papa Francisco participará en la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en la ciudad de Panamá, del 23 al 27 de enero de 2019.

Así lo ha confirmado esta mañana, 9 de julio de 2018, Greg Burke, director de la Oficina de Prensa.

El Santo Padre ha respondido así a la invitación del Gobierno y los Obispos panameños a viajar al país.

“Pedro irá”

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/07/WhatsApp-Image-2018-07-09-at-10.05.03-AM-1200x480-600x240.jpg“A toda la organización de la JMJ este anuncio nos causa una inmensa alegría, y nos anima la certeza de que el ‘Pedro’ que vendrá oficialmente a Panamá será el Papa Francisco”, señaló el Arzobispo de Panamá y Presidente del Comité Organizador Local de la Jornada Mundial de la Juventud, Panamá 2019, Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta.

En la última visita ad limina de los obispos panameños al Vaticano (abril 2017), cuando se le preguntó al Papa Francisco si aseguraba su presencia en la JMJ de Panamá, el Santo Padre les contestó sonriendo: “No se preocupen, que Pedro irá”.

Consagración de la Catedral

Además de participar en los actos centrales de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa consagrará la Catedral Basílica Santa María la Antigua, ubicada en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, monumento colonial con más de 220 años de antigüedad y que ha sido sometido a restauración radical con apoyo del sector público, indicó el Arzobispo Ulloa.

Por su parte Víctor Chang, Secretario Ejecutivo del Comité Organizador Local de la JMJ —Panamá 2019— adelantó que se tiene previsto que el Santo Padre tenga un encuentro con obispos centroamericanos, autoridades de los tres poderes del Estado, representantes de la sociedad civil y líderes de las diversas comunidades de fe de Panamá.

Jóvenes marginados y enfermos 

En esta etapa preliminar del diseño de la agenda también se está explorando la posibilidad de que el Papa Francisco tenga un gesto de atención con jóvenes que viven en marginalidad y enfermedad, y quienes por su situación no podrán participar de los actos centrales, apuntó Chang.

Se prevé que Su Santidad se reúna en privado con un grupo representativo de jóvenes de los cinco continentes, con quienes dialogará sobre su visión del mundo y de la fe. Los detalles de la agenda del Papa Francisco en Panamá se darán a conocer de manera oficial en el mes de noviembre de este año.

Coordinación viaje papal

Durante el anuncio de la visita del Santo Padre, Monseñor Ulloa y el Presidente Varela presentaron a los integrantes de la comisión que por la parte panameña coordinará el viaje papal, y que cuenta con tres representantes de la Iglesia local (Víctor Chang, Secretario Ejecutivo de la JMJ, un sacerdote con estudios superiores en liturgia, y un periodista), y dos funcionarios estatales (uno especialista en protocolo y el otro en comunicación).

 

 

Japón: Solidaridad del Papa con los afectados por las graves inundaciones

Telegrama del Papa

julio 09, 2018 19:26Rosa Die AlcoleaMundo

(ZENIT – 9 julio 2018).- El Papa Francisco se ha mostrado “profundamente entristecido” tras tener noticia de la pérdida de vidas y de los daños causados por las graves inundaciones que han seguido a las fuertes lluvias en Japón, y expresa su “más sincera solidaridad” a todos los afectados por esta tragedia.

El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, ha enviado un telegrama de pésame por las víctimas de los temporales en Japón, en nombre del Santo Padre a las autoridades eclesiásticas locales, publicado este lunes, 9 de julio de 2018, por la Santa Sede.

Publicamos a continuación el telegrama de pésame por las víctimas de los temporales que han sacudido Japón, enviado en nombre del Santo Padre, a las autoridades eclesiásticas locales, por el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin.

“Su Santidad reza especialmente por el reposo de los difuntos, la curación de los heridos y el consuelo de todos los que sufren”, señala el Cardenal Parolin en el mensaje.

Asimismo, el Santo Padre alienta a las autoridades civiles y a todas las personas dedicadas a las operaciones de búsqueda y rescate que ayudan a las víctimas de este desastre. “Sobre todos ellos invoca de todo corazón abundantes bendiciones”, concluye el telegrama.

 

 

LUCHA ASCÉTICA

— Muchos combates se libran cada día en el corazón del hombre. Ayuda constante del Señor.

— Para seguir a Cristo es necesario el esfuerzo diario, alegre y humilde.

— Recomenzar muchas veces. Acudir a la Virgen Nuestra Madre.

I. La lucha misteriosa de Jacob con un ángel con figura de hombre a orillas del río Yaboc señala un cambio radical en la vida del Patriarca. Hasta aquí Jacob había llevado una conducta demasiado humana, apoyado solo en medios puramente naturales. A partir de este momento confiará sobre todo en Dios, que reafirma en él la Alianza con el pueblo elegido.

Pudo Jacob vencer en el combate solamente por la fuerza que Dios le comunicó, y la lección de esta hazaña era que no le había de faltar la bendición y la protección divina en las dificultades venideras1. Así lo expresa el libro de la Sabiduría: Le concedió la palma en duro combate para enseñarle que la piedad prevalece contra todo2.

Para los Santos Padres, esta escena del Antiguo Testamento es imagen del combate espiritual que ha de sostener el cristiano ante fuerzas muy superiores a él, y contra sus propias pasiones y tendencias, inclinadas al mal después del pecado de origen: no es nuestra lucha la sangre y la carne -advierte San Pablo-, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo, contra los espíritus malos de los aires3. Son los ángeles rebeldes, vencidos ya por Cristo, pero que no dejarán de incitar al mal hasta el fin de la vida del hombre. Todos los días hay combates en nuestro corazón, enseña San Agustín. Cada hombre en su alma lucha contra un ejército. Los enemigos son la soberbia, la avaricia, la gula, la sensualidad, la pereza... Y es difícil –añade el santo– que estos ataques no nos produzcan alguna herida4. Sin embargo, tenemos la seguridad de la victoria si echamos mano de los recursos que el Señor nos ha dado: la oración, la mortificación, la sinceridad plena en la dirección espiritual, la ayuda de nuestro Ángel Custodio y, sobre todo, de nuestra Madre Santa María. Además, «si Aquel que ha entregado su vida por nosotros es el juez de esta lucha, ¿qué orgullo y qué confianza no tendremos?

»En los juegos olímpicos, el árbitro permanece en medio de los dos adversarios, sin favorecer ni al uno ni al otro, esperando el desenlace. Si el árbitro se coloca entre los dos contendientes, es porque su actitud es neutral. En el combate que nos enfrenta al diablo, Cristo no permanece indiferente: está por entero de nuestra parte. ¿Cómo puede ser esto? Veis que nada más entrar en la liza –son palabras de San Juan Crisóstomo a unos cristianos en el día de su bautismo– nos ha ungido, mientras que encadenaba al otro. Nos ha ungido con el óleo de la alegría y a él le ha atado con lazos irrompibles para paralizar sus asaltos. Si yo tengo un tropiezo, Él me tiende la mano, me levanta de mi caída, y me vuelve a poner de pie»5.

Por muchas que sean las tentaciones, las dificultades, las tribulaciones, Cristo es nuestra seguridad. ¡Él no nos deja!, ¡Él no es neutral!, está siempre de nuestra parte. Todos podemos decir con San Pablo: Omnia possum in eo qui me confortat... Todo lo puedo en Cristo que me conforta, que me da las ayudas necesarias si acudo a Él, a los medios que tiene establecidos.

II. Caminaba un montañero hacia un refugio de alta montaña. El sendero subía más y más, y en ocasiones resultaba difícil dar un paso; el frío azotaba su cara, pero el lugar era impresionante por el gran silencio que allí reinaba y por la belleza del paisaje.

El refugio, sencillo y tosco, resultó muy acogedor. Muy pronto observó que, sobre la chimenea, estaba escrito algo con lo que se identificó plenamente: «Mi puesto está en la cumbre». Allí está también nuestro sitio: en la cumbre, junto a Cristo, en un deseo continuo de aspirar a la santidad en el lugar donde estamos y a pesar de conocer bien el barro del que estamos hechos, las flaquezas y los retrocesos. Pero sabemos también que el Señor nos pide el esfuerzo pequeño y diario, la lucha sin tregua contra las pasiones que tienden a tirarnos para abajo, el no pactar con los defectos, con los errores. Lo que nos hará perseverar en este combate es el amor, el amor profundo a Cristo, a quien buscamos incesantemente6.

La lucha ascética del cristiano ha de ser positiva, alegre, constante, con «espíritu deportivo». «La santidad tiene la flexibilidad de los músculos sueltos. El que quiere ser santo sabe desenvolverse de tal manera que, mientras hace una cosa que le mortifica, omite –si no es ofensa a Dios– otra que también le cuesta y da gracias al Señor por esta comodidad. Si los cristianos actuáramos de otro modo, correríamos el riesgo de volvernos tiesos, sin vida, como una muñeca de trapo.

»La santidad no tiene la rigidez del cartón: sabe sonreír, ceder, esperar. Es vida: vida sobrenatural»7.

En la lucha interior encontraremos también fracasos. Muchos de ellos tendrán poca importancia; otros sí la tendrán, pero el desagravio y la contrición nos acercarán más al Señor. Y si hubiéramos roto en pedazos lo más preciado de nuestra vida, Dios sabrá recomponerla si somos humildes. Él perdona y ayuda siempre, cuando acudimos con el corazón contrito. Hemos de aprender a recomenzar muchas veces; con una alegría nueva, con una humildad nueva, pues incluso si se ha ofendido mucho a Dios y se ha hecho mucho daño a los demás, se puede estar después muy cerca del Señor en esta vida y luego en la otra, si existe verdadero arrepentimiento, si se lleva una vida acompañada de penitencia. Humildad, sinceridad, arrepentimiento..., y volver a empezar.

Dios cuenta con nuestra fragilidad y perdona siempre, pero es preciso ser sinceros, arrepentirse, levantarse. Hay una alegría incomparable en el Cielo cada vez que recomenzamos. Y a lo largo de nuestro caminar tendremos que hacerlo en muchas ocasiones, porque siempre habrá faltas, deficiencias, fragilidades, pecados. Que no nos falte nunca la sinceridad de reconocerlo y de abrir el alma al Señor en el Sagrario y en la dirección espiritual.

III. La lucha diaria del cristiano se concretará de ordinario en cosas pequeñas: en fortaleza para cumplir delicadamente los actos de piedad con el Señor, sin abandonarlos por cualquier otra cosa que se nos presente, sin dejarnos llevar por el estado de ánimo de ese día o de ese momento; en el modo de vivir la caridad, corrigiendo formas destempladas del carácter (del mal carácter), esforzándonos por tener detalles de cordialidad, de buen humor, de delicadeza con los demás; en realizar acabadamente el trabajo que hemos ofrecido a Dios, sin chapuzas, con perfección; en poner los medios para recibir la formación que necesitamos...

Victorias y derrotas, caer y levantarse, recomenzar siempre..., esto es lo que pide el Señor a todos. Esta lucha supone un amor vigilante, un deseo eficaz de buscarle a lo largo del día. Este esfuerzo alegre es el polo opuesto a la tibieza, que es dejadez, falta de interés en buscar a Dios, pereza y tristeza en nuestras obligaciones para con Él y para con los demás.

En este combate siempre contamos con la ayuda de nuestra Madre Santa María, que sigue paso a paso nuestro caminar hacia su Hijo. En la Liturgia de las Horas, la Iglesia recomienda todos los días a los sacerdotes esta Antífona de la Virgen: Salve, Madre soberana del Redentor, Puerta del Cielo siempre abierta, Estrella del mar; socorre al pueblo que sucumbe y lucha por levantarse...8. Este pueblo que cae y lucha por levantarse somos nosotros todos. Y este cambio que se produce cada vez que comenzamos –aunque sea en aspectos que parecen de poca importancia: en el examen particular, en los consejos recibidos en la dirección espiritual, en los propósitos del examen de conciencia– es el más grande que podemos imaginar. ¡Cuánto más cuando se trata de pasar de la muerte del pecado a la vida de la gracia! «La humanidad ha hecho admirables descubrimientos y ha alcanzado resultados prodigiosos en el campo de la ciencia y de la técnica, ha llevado a cabo grandes obras en la vía del progreso y de la civilización, y en épocas recientes se diría que ha conseguido acelerar el curso de la historia. Pero el cambio fundamental, cambio que se puede definir “original”, acompaña siempre el camino del hombre y, a través de los diversos acontecimientos históricos acompaña a todos y a cada uno. Es el cambio entre el “caer” y el “levantarse”, entre la muerte y la vida»9.

Cada vez que recomenzamos, que nos decidimos a luchar una vez más, nos llega la ayuda de Santa María, Medianera de todas las gracias. A Ella hemos de acudir con pleno abandono cuando las tentaciones arrecien. «¡Madre mía! Las madres de la tierra miran con mayor predilección al hijo más débil, al más enfermo, al más corto, al pobre lisiado...

»—¡Señora!, yo sé que tú eres más Madre que todas las madres juntas... —Y, como yo soy tu hijo... Y, como yo soy débil, y enfermo... y lisiado... y feo...»10.

1 Primera lectura. Año I. Gen 32, 22-32. — 2 Sab 10, 12. — 3 Ef 6, 12. — 4 San Agustín, Comentario al Salmo 99. — 5 San Juan Crisóstomo, Catequesis bautismales, 3, 9-10. — 6 Tanquerey, Compendio de teología ascética y mística, n. 193 ss. — 7 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 156. — 8 Liturgia de las horas, Antífona Alma Redemptoris Mater. — 9 Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 52. — 10 San Josemaría Escrivá, o. c., n. 234.

 

 

“Cuando hayas de corregir, hazlo con caridad”

Sólo serás bueno, si sabes ver las cosas buenas y las virtudes de los demás. –Por eso, cuando hayas de corregir, hazlo con caridad, en el momento oportuno, sin humillar..., y con ánimo de aprender y de mejorar tú mismo en lo que corrijas. (Forja, 455)

Para curar una herida, primero se limpia bien, también alrededor, desde bastante distancia. De sobra sabe el cirujano que duele; pero, si omite esa operación, más dolerá después. Además, se pone enseguida el desinfectante: escuece -pica, decimos en mi tierra-, mortifica, y no cabe otro remedio que usarlo, para que la llaga no se infecte.
Si para la salud corporal es obvio que se han de adoptar estas medidas, aunque se trate de escoriaciones de poca categoría, en las cosas grandes de la salud del alma -en los puntos neurálgicos de la vida de un hombre-, ¡fijaos si habrá que lavar, si habrá que sajar, si habrá que pulir, si habrá que desinfectar, si habrá que sufrir! La prudencia nos exige intervenir de este modo y no rehuir el deber, porque soslayarlo demostraría una falta de consideración, e incluso un atentado grave contra la justicia y contra la fortaleza.
Persuadíos de que un cristiano, si de veras pretende actuar rectamente, cara a Dios y cara a los hombres, necesita de todas las virtudes, por lo menos en potencia. Padre, me preguntaréis: ¿y de mis flaquezas, qué? Os responderé: ¿acaso no cura un médico que esté enfermo, aun cuando el trastorno que le aqueja sea crónico?; ¿le impedirá su enfermedad prescribir a otros enfermos la receta adecuada? Claro que no: para curar, le basta poseer la ciencia oportuna y ponerla en práctica, con el mismo interés con el que combate su propia dolencia. (Amigos de Dios, 160-161)

 

 

¿Qué leer? (II): Quedarse con lo mejor

Segunda parte del editorial sobre el reto de leer. El diálogo con los libros y con los otros lectores potencia la experiencia de la lectura: descubre horizontes, ahorra desencantos, y optimiza nuestro tiempo para leer, que siempre es poco.

Otros 13/10/2016

Opus Dei - ¿Qué leer? (II): Quedarse con lo mejor

Hay libros que le cambian a uno la vida. Así le sucedió a san Agustín cuando leyó el Hortensius de Cicerón: el libro, escribiría años más tarde en las Confesiones, «cambió mis afectos y mudó hacia ti, Señor, mis súplicas e hizo que mis votos y deseos fueran otros (…) y comencé a levantarme para volver a ti»[1]. Su camino hacia Dios, después de muchos vaivenes, cobró una dirección más decidida hacia la conversión, que se selló también con un libro entre las manos: un pasaje de la epístola a los Romanos derrumbó el último muro que lo retenía[2].

Compartir los buenos descubrimientos

Aunque no todos los libros van a marcar un antes y un después tan neto en nuestra vida, lo que leemos nos cambia: nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha. Nuestra personalidad refleja –más a medida que pasa el tiempo– tanto los libros que hemos leído como los que no hemos leído. Quien, a lo largo de los años, se nutre de lecturas seleccionadas con buen criterio, adquiere una mirada abierta sobre el mundo y las personas, sabe medirse con la complejidad de las cosas, y desarrolla la sensibilidad necesaria para dejar de lado la banalidad y no pasar de largo ante la grandeza.

Aunque no todos los libros marcan un antes y un después en nuestra vida, lo que leemos nos cambia: nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha.

No siempre es fácil dar con libros que nos ayuden a crecer, incluso cuando se trata simplemente de entretenerse; por eso es muy útil acudir al consejo de los demás. Al intentar situarse en una población, si uno pregunta a la gente del lugar, constata con frecuencia cómo las personas aportan datos valiosos que con el GPS quizá se le escaparían. Y, del mismo modo que nos orientamos con personas expertas, podemos recomendar a otros los buenos libros que vamos leyendo. Hablar de lo que se lee enriquece la vida familiar y las conversaciones con amigos, que a veces acabarán por tomar la forma de tertulias literarias u otras actividades culturales, como las que tienden puentes entre literatura y cine. Y si las buenas lecturas se transmiten muy eficazmente de boca en boca, también es útil organizar clubes de lectura, frecuentar buenas librerías, mantener el contacto con libreros y establecer con ellos un diálogo frecuente, que suele enriquecer a ambas partes.

Existen muchas selecciones de libros de calidad, clasificadas por edades, temáticas, gustos. Con todo, la mejor selección es la que cada uno va haciéndose por su cuenta, a partir de los consejos de amigos con gustos afines, de referencias aisladas en una clase, una charla, una conversación... Como no podemos leer inmediatamente todo lo que suscita nuestro interés, es bueno hacerse un plan de lecturas, recogiendo las referencias para más adelante; eso nos da la serenidad de saber que, en cierto modo, un título no se nos escapa; y permite que, cuando queramos leer algo más, no vayamos necesariamente a buscar lo primero que nos caiga entre las manos.

Si veo que un programa no es bueno para mí, me echa por tierra los valores, me hace ser vulgar, incluso con cosas sucias, tengo que cambiar de canal (Papa Francisco) .

Se ha dicho que internet es, en cierto sentido, una inmensa máquina de repetición. Con la invención de la imprenta ya se constató que cuanto más fácil es la publicación de textos, más proliferan los libros mediocres o banales. Sin embargo, junto a una gran cantidad de material de escasa calidad -a veces realizado con la mejor de las intenciones-, internet esconde en sus pliegos textos que permiten dar con muchas claves de la actualidad, apuntando también a las ideas de fondo, por las que apenas se preguntan muchos de los medios de comunicación. También aquí es bueno acotar, con ayuda de buenos consejos, y con la propia experiencia, los sitios o autores a los que queremos seguir. Las aplicaciones para suscribirse a determinados contenidos, o para la lectura offline de textos puntuales que nos interesen, son una buena ayuda en este sentido. La red aumenta además las posibilidades de acceso a algunas obras clásicas, o a otras antiguas, agotadas o difíciles de encontrar en librerías o en bibliotecas.

Dialogar con los libros

Crítica, del griego krinein, significa originariamente discernir, escoger. Leer con capacidad crítica supone tomar lo mejor de cada libro. Los autores, igual que nosotros, están condicionados por su contexto y cultura; por eso cuando leemos es bueno preguntarse, por ejemplo: ¿por qué se expresa de este modo el autor? ¿Cuáles son los ideales de su época que proyecta en sus personajes? ¿Cuál es su percepción de los valores perennes, como la amistad, el perdón, la lealtad, etc.? No se trata, obviamente, de adoptar una actitud reactiva, que escondería quizá cierto pesimismo o inseguridad. Interesa más bien descubrir las luces y sombras de cada obra y, si es el caso, purificar algunas ideas o propuestas. Se entra así en un diálogo interior con el libro, que incluso puede desembocar en diálogos reales con los autores (de hecho suelen agradecer la correspondencia y sugerencias de sus lectores), en el que saldrán a flote las propias convicciones: algunas se corregirán quizá con el intercambio, y otras al menos adquirirán nuevos matices. Para un cristiano, probablemente el mejor modo de fomentar un equilibrado sentido crítico es leer con sentido apostólico: no solo con ganas de pasar un rato agradable, sino también con ánimo de comprender las categorías intelectuales de nuestros contemporáneos, para purificarlas y reconciliarlas con los valores del Evangelio.

Con estas coordenadas, la lectura nos ayuda a formar convicciones profundas y sólidas, bien razonadas, de manera que cada uno adquiera sus criterios de juicio y desarrolle su propia personalidad y estilo. Algo similar ocurre con las películas que vemos: cuando una nos sorprende, por los valores que descubrimos en ella, o por su estética, se nos muestran con mayor plasticidad aspectos de nuestra vida, de nuestra visión del mundo, de las personas. Así cada uno forma su propio discernimiento, y sabe que toma las decisiones rectas sobre la base de criterios que entiende y que él mismo es capaz de explicarse. Se logra, de este modo, una visión personal, enraizada a la vez en la fe cristiana, que robustece la unidad de vida.

Algo se mueve en el alma

Un buen lector suele ser también un relector: alguien que vuelve sobre obras que en su día le marcaron. Un modo eficaz de ser relector es tomar a veces algunas notas, que nos permitan volver más adelante sobre el rincón de nuestro interior que se iluminó con una determinada lectura. Esta costumbre nos ayuda a conocernos y a adquirir una mirada más penetrante sobre la realidad y sobre los demás. Hay veces en que nos gustaría evocar una historia o un pasaje que en su día nos llamaron la atención, y no somos capaces de dar con él; haberlo anotado será entonces una gran cosa.

https://odnmedia.s3.amazonaws.com/image/opus-dei-95f8c4ec0455d61c85484ce74bd27745.jpgComo con todo, también en esto hay que dar con un equilibrio: es bueno dejarse sorprender por nuestra memoria, que retiene más de lo que nos parece. A la vez, la lectura deja un rastro mucho más profundo en quien, con la escritura, alimenta el diálogo interior del alma: muchas veces no se tratará tanto de copiar pasajes enteros como de anotar nuestras impresiones; intentar dar forma, quizá balbuceando, a las intuiciones que se quieren abrir paso dentro de uno. Con esa labor paciente se enriquece nuestro viaje a través de geografías, culturas y sensibilidades: los paisajes no pasan simplemente ante nosotros, sino que nos dan forma por dentro, y nos permiten hacernos cargo de los problemas, los anhelos, el talento de las personas. Mejora así nuestra comprensión del mundo, y nos mantenemos a la altura del reto constante de la nueva evangelización a la que nos urge el Santo Padre, que pasa por una nueva inculturación.

Responsabilidad personal

Al recordar sus visitas con gente joven a los hospitales en Madrid, San Josemaría contaba en una ocasión cómo procuraban hacerles «un rato de compañía y algún servicio material: lavarles las manos, los pies o la cara; cortarles las uñas; peinarles... No podíamos llevarles comida, porque estaba prohibido, pero siempre les dejábamos alguna buena lectura»[3]. Su solicitud de pastor de almas le llevaba a recordar a todos la importancia de elegir las lecturas con sentido de responsabilidad, por el profundo impacto que tienen en la formación intelectual y espiritual de cada uno. El Catecismo nos recuerda, en este sentido, cómo «el primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella»[4]. Así lo aconseja también el Papa: «Si veo que un programa no es bueno para mí, me echa por tierra los valores, me hace ser vulgar, incluso con cosas sucias, tengo que cambiar de canal. Como se hacía en mi “época de la piedra”: cuando un libro era bueno, lo leías; cuando un libro te hacía daño, lo tirabas»[5]. Elegir un libro, como elegir a los amigos, ir al cine o a ver una obra de teatro, es un acto responsable y libre para cada cristiano, y tiene también sus connotaciones morales[6].

El hecho de que un libro se valore de un modo concreto es siempre orientativo y prudencial, y no debe extrañar que algunas de esas valoraciones cambien con el tiempo.

Ante el riesgo de la ignorancia o la superficialidad, un consejo que se podría dar es que conviene leer en abundancia: a distintos autores y de contextos variados. Se forma así una mentalidad abierta, que supera los prejuicios infundados y los lugares comunes, y que está preparada para vivir y comunicar la fe de una manera atractiva. Al mismo tiempo, la responsabilidad en la propia formación lleva a tratar de leer libros de calidad: elegir aquello que ayuda realmente a crecer, humana y sobrenaturalmente. Un sabio consejo para este discernimiento: «Los grandes libros tienen cortesía de reyes magnánimos: acogen al lector como si fuese su igual. El escritor mediocre trata de humillarnos para ocultar su baja posición»[7].

El consejo de personas más leídas puede resultar una herramienta muy valiosa para formar nuestro plan de lecturas, para comprender bien a los distintos autores y para saber en qué puntos pueden tener una visión algo parcial o incompleta. En muchas ocasiones, un comentario amigo puede descubrirnos una obra hasta entonces desconocida, y abrirnos un amplio horizonte cultural, intelectual o espiritual. En otras, nos evitará perder el tiempo con lecturas banales, que promueven conductas en contra de la convivencia pacífica, que atacan la religión, etc. También sabemos que ciertos libros podrían hacernos daño, porque en ese momento nos falta la formación para digerirlos: hay panes que podrían ser demasiado duros para nuestros dientes. Es bueno tener la humildad intelectual de reconocer nuestros límites: no es mojigatería; es prudencia. Con la ayuda de otros, se encuentran alternativas para canalizar nuestras inquietudes: lecturas más ponderadas, que con el tiempo quizá nos permitirán, si fuera necesario, enfrentarnos a esos otros panes que en su día nos habrían hecho daño. En definitiva, se trata de que la cultura que cada uno va construyendo con la lectura encarne las enseñanzas de Jesucristo y se engarce con nuestra experiencia vital. Tanto quien lee libros desaconsejables como quien lee poco son especialmente vulnerables ante el error, aunque sea por caminos distintos.

Aconsejar y aconsejarse

Una consecuencia del valor del consejo ajeno es inmediata: la necesidad de que cada uno colabore también con los demás en este ámbito. El consejo personal ayudará siempre a nuestros familiares y amigos a escoger obras de calidad que puedan enriquecerle. También es útil participar en las iniciativas que ofrecen valoraciones literarias, cinematográficas, culturales, etc. El esfuerzo de dedicar unos minutos a compartir las propias impresiones puede ayudar a muchas personas; también aquí rige el principio de que lo mejor puede ser a veces enemigo de lo bueno: es preferible una breve reseña, escrita cuando tenemos fresca la lectura, a un proyecto de recensión pormenorizada que acaba por no concretarse. Cuántos más colaboradores participen en estas iniciativas, más objetivo y atinado resultará el consejo.

La información que ofrecen las revistas, los suplementos culturales, etc. puede ser también valiosa. No es difícil descubrir a los críticos certeros, por su buen hacer, por la buena preparación cultural y doctrinal, por el tono ponderado de sus opiniones. Son indicadores diversos que nos ayudan antes de tomar la decisión de leer o de adquirir un determinado libro.

En todo caso, es bueno evitar visiones reduccionistas o superficiales sobre la necesidad de pedir consejo o de tener en cuenta las orientaciones que nos puedan facilitar. El hecho de que un libro se valore de un modo concreto es siempre orientativo y prudencial, y no debe extrañar que algunas de esas valoraciones cambien con el tiempo; o que lo que para una determinada persona no tenga inconvenientes los ofrezca para otra. La valoración es una guía para ayudarnos a elegir con responsabilidad; a la vez, no excluye que pidamos consejo en la dirección espiritual, cuando lo veamos oportuno para nuestra alma. Por otro lado, el hecho de estar atentos a la valoración moral de un producto cultural no debe desenfocarnos de lo esencial: la importancia de leer y, en la medida de nuestras posibilidades, de leer mucho.

No extingáis el Espíritu, ni despreciéis las profecías; sino examinad todas las cosas, retened lo bueno y apartaos de toda clase de mal[8]. La apertura del alma, la amplitud de horizontes, son auténticos cuando vibran con la búsqueda y el encuentro, cada vez más apasionados y a la vez más serenos, de la Verdad y de la Belleza.

Texto: Luis Ramoneda - Carlos Ayxelá

Fotos: Pingz Man / Nicki Man (cc)


[1] San Agustín, Confesiones III.4.7.

[2] San Agustín, Confesiones VIII.12.29.

[3] San Josemaría, notas de una reunión familiar, 20-XII-1970.

[4] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2088.

[5] Francisco, Discurso, 6-VI-2015.

[6] Sobre este aspecto, cfr. Ángel Rodríguez Luño, Factores culturales de especial incidencia en la formación espiritual, apartado 2 (“La lectura”), disponible en collationes.org.

[7] N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito (vol. 1), Instituto Colombiano de Cultura, 1977, p. 325.

[8] 1 Te 5, 19-22.

 

 

Los jóvenes y la diversión: ocio y tiempo libre (3)

Los hijos adolescentes reclaman con gran fuerza unas cuotas de libertad que a veces no son capaces de manejar con equilibrio. Las salidas nocturnas, las fiestas o las compras pueden ser motivos de discusión. En este artículo se aborda el tema desde una perspectiva cristiana.

Familia 16/01/2013

A veces, el entendimiento entre padres e hijos adolescentes no es fácil. El problema es antiguo, aunque quizá puede plantearse ahora con más frecuencia o de forma más aguda, por la rápida evolución que caracteriza a la sociedad actual. En ocasiones, el problema aparece al abordarse el uso del tiempo libre durante los fines de semana y en horarios nocturnos.

La actitud de los padres

Las diversiones nocturnas preocupan cada vez más a muchos padres. Es el tiempo preferido por los jóvenes para el descanso y la diversión, constituye un negocio que ofrece múltiples posibilidades –en ocasiones, no exentas de riesgos para la salud– y mueve mucho dinero. Bastantes padres coinciden en que resulta difícil mantener la paz y la disciplina en casa al tratar este tema: las discusiones por el horario de las salidas del fin de semana pueden degenerar en batalla, y no resulta fácil encontrar argumentos convincentes para mantener una hora razonable de vuelta a casa; como consecuencia, la autoridad paterna puede debilitarse. Ante este panorama, algunos padres buscan aumentar el control sobre sus hijos; pero no tardan en comprobar que esta no es la solución. Controlar no es educar.

Los hijos, al llegar a la adolescencia, reclaman con gran fuerza unas cuotas de libertad que a veces no son capaces de manejar con equilibrio. Esto no significa que haya que privarles de la autonomía que les corresponde; se trata de algo más difícil: es preciso enseñarles a administrar su libertad responsablemente, que aprendan a dar razón de lo que hacen. Sólo entonces serán capaces de lograr un ensanchamiento de miras que les permita aspirar a objetivos más altos que la mera diversión a toda costa . Por eso precisamente, educar a los hijos en libertad significa que los padres en ocasiones han de establecer límites a sus hijos e impedir con firmeza que los sobrepasen. Los jóvenes aprenden a vivir en sociedad y a ser verdaderamente libres, aprendiendo el sentido de esas reglas, y explicándoles claramente que hay puntos –deberes– “no negociables”.

Es posible y no ha de sorprender que surjan conflictos de obediencia en unos años en los que se forma de modo especial el carácter y la voluntad, y se afianza la propia personalidad. A un padre portugués que refería una dificultad de ese tipo con uno de sus hijos, San Josemaría le contestó: Vamos a ser sinceros: el que no haya dado guerra a sus padres –repito, y lo mismo digo a las señoras– que levante la mano; ¿quién se atreve a hacerlo? Es justo que tus hijos también te hagan sufrir un poco [1]. En todo caso, es importante hacerles entender que los derechos que tantas veces reivindican –justamente, por otra parte, en muchos casos–, van precedidos y acompañados del cumplimiento de los deberes que les corresponden.

Conversar, comprender y enseñar

Cuando se ha cultivado la confianza con los hijos desde su infancia, el diálogo con ellos sale natural.

La educación de los jóvenes, principalmente en lo que refiere a la diversión, requiere dedicarles tiempo, atención, hablar con ellos. En el diálogo, abierto y sincero, afectuoso e inteligente, el alma descubre la verdad de sí misma. Se podría decir que la persona humana se “constituye” a través del diálogo; también por eso, la familia es el lugar privilegiado en el que el hombre aprende a relacionarse con los demás y a comprenderse a sí mismo. En ella se experimenta qué significa amar y ser amado, y ese ambiente genera confianza. Y la confianza es el clima donde se aprende a querer, a ser libre, a saber respetar la libertad del otro y a valorar el carácter positivo de las obligaciones que se tienen respecto a los demás. Sin confianza, la libertad crece raquítica.

Ese ambiente de serenidad permite que los padres puedan hablar con sus hijos de una forma abierta sobre el modo en que emplean el tiempo libre, manteniendo siempre un tono de interés verdadero, eludiendo la confrontación, o el crear situaciones incómodas frente al resto de la familia. Evitarán así abandonarse a la retórica del “sermón” –que resulta poco eficaz–, o a una especie de interrogatorio –habitualmente desagradable–, a la vez que siembran «los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida» [2], que permiten fundar una vida plena. No faltarán ocasiones que permitan reforzar las buenas conductas; y poco a poco conocerán en qué ambientes se mueve cada uno de sus hijos, y cómo son sus amigos.

Cuando se ha cultivado la confianza con los hijos desde su infancia, el diálogo con ellos sale natural. El ambiente familiar invita a entablarlo, incluso cuando no haya acuerdo sobre algunas cuestiones, y resulta normal que el padre o la madre se preocupe por las cosas del hijo o de la hija. Es oportuno recordar las palabras de san Josemaría: dedicar un tiempo a la familia es el mejor negocio. Tiempo cuantitativo, hecho de presencia, aprovechando –por ejemplo– las comidas; y tiempo cualitativo, interior, hecho de momentos de intimidad, que ayudan a crear armonía entre los componentes de la casa. Dar tiempo a los hijos desde pequeños facilita, en la adolescencia, mantener conversaciones de cierta hondura.

Sin duda, es preferible anticipar dos años las soluciones que querer resolver los problemas un día después: si se han educado las virtudes de los hijos desde pequeños, si estos han experimentado la cercanía de sus padres, resulta más sencillo ayudarles cuando se presentan los desafíos de la adolescencia. Sin embargo, no faltan padres que piensan que “no han llegado a tiempo”. Con independencia de las causas, no consiguen proponer un diálogo constructivo o que los hijos acepten ciertas normas. ¿Y si esto sucediera y se cayera en el desánimo? Es el momento de recordar que la labor de ser padres no tiene fecha de caducidad, y convencerse de que ninguna palabra, gesto de cariño o esfuerzo, orientado a ese fin –la educación de los hijos–, caerá en saco roto. Todos –padres e hijos– queremos y necesitamos segundas, terceras y más oportunidades. Se podría decir que la paciencia es un derecho y un deber de cada miembro de la familia: que los demás tengan paciencia con los defectos de uno; que uno tenga paciencia con los de los demás.

Para introducir en la familia una cultura inspirada por la fe no basta, sin embargo, el diálogo. Es también importante consagrar tiempo a la vida de familia, planificando actividades que se pueden hacer juntos durante los fines de semana y las vacaciones.

A veces se tratará, por ejemplo, de practicar algún deporte con los hijos; otras, de organizar excursiones y fiestas con otras familias, o de implicarse en actividades –culturales, deportivas, artísticas, de voluntariado– organizadas por centros de formación, como son los clubes juveniles. No se trata de darles todo resuelto, sino de fomentar la iniciativa de los hijos, teniendo en cuenta sus preferencias. San Josemaría nos estimulaba a trabajar más en este campo, tan importante para nuestra sociedad: Urge recristianizar las fiestas y costumbres populares. Urge evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o paganos [3].

Cortos de dinero

Pasear por un centro comercial, comprar alguna prenda de moda, cenar en un restaurante de comida rápida e ir al cine es un itinerario de actividades muy habitual entre los jóvenes de hoy. La oferta de ocio está dominada actualmente por la lógica del consumo. Si ese modo de divertirse se convierte en habitual, es fácil que fomente hábitos individualistas, pasivos, poco participativos y nada solidarios. Las industrias de la diversión y el descanso corren el peligro de limitar la libertad individual y deshumanizar a las personas, mediante «manifestaciones degradantes y la vulgar manipulación de la sexualidad hoy tan preponderante» [4] . En realidad, este fenómeno es totalmente contrario a la esencia del ocio, que es precisamente un tiempo liberador y enriquecedor para la persona.

Resulta muy aconsejable no dar a los hijos muchos medios económicos, enseñándoles el valor del dinero y a ganarlo por sí mismos. San Josemaría fue educado por sus padres de un modo profundamente cristiano, respetando su libertad y enseñándole a administrarla. Nunca me imponían su voluntad –comentó en ocasiones–. Me tenían corto de dinero, cortísimo, pero libre [5]. Hoy en día, es relativamente fácil que los jóvenes trabajen, por lo menos parte de sus vacaciones. Conviene animarles a que lo hagan, pero no solo por ganar dinero para sus diversiones, sino también para poder contribuir a las necesidades de la familia o ayudar al prójimo.

No hay que olvidar que en muchísimos jóvenes laten con fuerza ideales por los que son capaces de entusiasmarse. Tener amigos es ser generoso, compartir. Los jóvenes se vuelcan con sus amistades y muchas veces no han tenido ocasión de descubrir que Jesús es el Gran Amigo. El beato Juan Pablo II al final de la XV Jornada Mundial de la Juventud explicó: «Él nos ama a cada uno de nosotros de un modo personal y único en la vida concreta de cada día: en la familia, entre los amigos, en el estudio y en el trabajo, en el descanso y en la diversión». Y añadía que nuestra sociedad consumista y hedonista tiene necesidad urgente de un testimonio de disponibilidad y sacrificio por los demás: «De él necesitan más que nunca los jóvenes, tentados a menudo por los espejismos de una vida fácil y cómoda, por la droga y el hedonismo, que llevan después a la espiral de la desesperación, del sin sentido, de la violencia» [6].

Formar a los hijos en el ocio y el tiempo libre supone un verdadero reto para los padres, una labor exigente que, como todas las tareas hechas por amor, resulta preciosa. Quizá, en determinados momentos, a algunos padres les puede parecer que la situación les supera. Merece la pena recordar entonces que todos los esfuerzos realizados en esta dirección –la formación de los hijos– no solo redundan en el bien de los hijos, sino que además agradan a Dios. La educación forma parte de la tarea que el Señor ha confiado a los padres, y nadie puede sustituirles en ella. Benedicto XVI explicaba que, en su ambiente familiar, los padres, por el sacerdocio común de todos los bautizados, pueden ejercer «la carga sacerdotal de pastores y guías cuando forman cristianamente a sus hijos» [7]. Vale la pena afrontar siempre esta tarea con valentía y con un optimismo lleno de esperanza.

J. Nubiola,

J.M. Martín


[1] San Josemaría, Encuentro en Enxomil con fieles del Opus Dei y amigos (Oporto), 31.X.1972

[2] Pablo VI, Exhort. apost. Evangelii nuntiandi , 8-XII-1975, n. 19

[3] San Josemaría, Camino , n. 975.

[4] Benedicto XVI, Discurso durante el encuentro con los obispos de Estados Unidos, 16-IV-2008 . [5] San Josemaría, Apuntes tomados en una meditación, 14-II-1964 .

[6] Beato Juan Pablo II, Homilía en la Santa Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud , 20-VIII-2000.

[7] Benedicto XVI, Audiencia general , 18-II-2009.

 

 

Un sínodo ecuménico en Bari por los cristianos de Oriente

Salvador Bernal

La información oficial hablaba de un Encuentro del Santo Padre Francisco con los Jefes de las Iglesias y Comunidades Cristianas de Oriente Medio en Bari. Italianismo aparte, ha sido un acontecimiento histórico que invita a soñar con un futuro concilio ecuménico que contribuya a recuperar la unidad de los cristianos. De momento, el objetivo del 7 de julio era modesto, como indicaba su lema: “¡La paz contigo! Cristianos juntos por Oriente Medio”. Pero ha contribuido a la visibilidad de uno de los grandes dramas del siglo XXI, a pesar del escaso eco en la prensa internacional: gran tarea le espera al nuevo presidente del dicasterio vaticano para la comunicación.

Se eligió Bari, porque simboliza la presencia de Oriente en Occidente, y es lugar de peregrinación y puerto de esperanza, como recordó el cardenal Sandri al presentar la jornada. En la basílica de Bari se encuentra la única capilla con iconostasio, donde, en virtud de un privilegio concedido en 1966, se celebra la Divina Liturgia de las Iglesias ortodoxas.

No se trata solo de reforzar el apoyo a las iglesias orientales en plena comunión con Roma. Además, se impone continuar la cercanía a las ortodoxas, manifestada especialmente ante la persecución, que ha dado origen a la fuerte expresión de ecumenismo de la sangre. Sin olvidar el diálogo interreligioso, especialmente necesario en esa región, como se comprobó durante el viaje del papa Francisco a Egipto en abril de 2016.

Ahora, en Bari, el papa dirigió unas palabras introductorias a la oración pública común en el paseo marítimo de Bari, a la que tantos se unieron gracias a las nuevas tecnologías. Las puertas de la basílica de san Nicolás se cerraron luego, para el estudio de las observaciones y propuestas de los diversos pastores de oriente.

Uno de los principales problemas es el éxodo de los cristianos. En la tierra donde nació el cristianismo, ha ido decreciendo la presencia de los fieles: hoy, sólo el 4% de la población de Oriente Medio, frente al 20% al comienzo del siglo XX. Constituye un empobrecimiento general, como afirmó Benedicto XVI en su Exhortación apostólica de 2012, tras el sínodo especial celebrado en 2010: “un Oriente Medio con pocos o sin cristianos ya no es Oriente Medio, pues los cristianos participan con otros creyentes en la identidad tan singular de la región”. Como se recordará, el papa firmó e hizo pública esa exhortación, Ecclesia in Medio Oriente, en la basílica greco-melquita de San Pablo en Harissa, durante su viaje pastoral al Líbano.

Como es lógico, la prioridad es rezar y trabajar para el restablecimiento de la paz. Lo recuerda el papa Francisco en sus alocuciones dominicales a la hora del Ángelus: no faltan motivos de preocupación cada semana. El recién creado cardenal iraquí, Luis Raphael Sako, patriarca de Babilonia de los Caldeos, apuesta por la necesidad de “aprender a vivir en paz, como hizo Europa después de la segunda guerra mundial”. Y confía en que, desde Bari, llegue a “los Jefes de Estado que piensen también en la vida humana y no sólo en los intereses del petróleo o en la fabricación y el comercio de armas”.

De otra parte, es fundamental reconocer los derechos humanos, comenzando por la libertad religiosa, un derecho básico superador de la tolerancia más o menos benévola: aunque los creyentes sean numéricamente minoritarios, no son ciudadanos de segunda categoría, sino han de recibir plenitud de derechos civiles.

La crisis es larga y extensa: desde el Mediterráneo hasta Afganistán. La indiferencia de ciertas grandes potencias, o la participación directa de otras en los conflictos, no contribuye a su solución –basta pensar en el evidente retroceso de la relación entre Israel y Palestina-, como tampoco las batallas entre los propios musulmanes. Y no se puede pedir a los cristianos que sigan viviendo en condiciones con frecuencia inhumanas: la inseguridad no fomenta la reconstrucción, sino el exilio.

Al regreso de su viaje al Líbano en 2012, Benedicto XVI evocó que había invitado “a todos los católicos de Oriente Medio a fijar su mirada en Cristo crucificado para encontrar la fuerza, incluso en contextos difíciles y dolorosos, para celebrar la victoria del amor sobre el odio, del perdón sobre la venganza y de la unidad sobre la división. A todos aseguré que la Iglesia universal está más cerca que nunca (...) de las Iglesias en Oriente Medio y que a pesar de ser un 'pequeño rebaño', no tienen por qué temer, sabiendo que el Señor está siempre con ellas”.

Y el papa Francisco insistía, al terminar su alocución en el paseo marítimo de Bari: “La indiferencia mata, y nosotros queremos ser una voz que combate el homicidio de la indiferencia. Queremos dar voz a quien no tiene voz, a quien solo puede tragarse las lágrimas, porque hoy Oriente Medio llora, hoy sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas. Para los pequeños, los sencillos, los heridos, para aquellos que tienen a Dios de su parte, nosotros imploramos: La paz contigo. Que el ‘Dios de todo consuelo’ (2 Co 1,3), que sana los corazones destrozados y venda las heridas (cf. Sal 147,3), escuche hoy nuestra oración”.

 

Lo que menos importa son los niños

Norma Mendoza Alexandry

¿Es sólo Trump el responsable de todo este escándalo de inmigración ilegal?



Casa Padre. Albergue obligatorio para niños con padres, quienes tuvieron la desgracia de ser señalados y catalogados como “migrantes indocumentados” aunque ellos no entiendan el significado de esta locución.

Pero esto no se toma en cuenta. Lo que sí es tomado en cuenta es que su madre y/o padre o ambos, se declararon culpables de haber infringido la ley del poderoso país norteamericano debido a haber cruzado la frontera de México-EU sin los papeles apropiados de permiso legal de migración.

Si cruzan la frontera con hijos menores, éstos pueden ser separados de sus padres tras ser interceptados por la patrulla fronteriza, pero aquí no comienza el martirio, no, éste comenzó desde el momento en que abandonaron su país de origen y se lanzaron en una aventura de recorrer miles de kilómetros a través de lugares desconocidos y no siempre bienvenidos. Al llegar adonde se propusieron, muchos de estos adultos ni siquiera saben adónde se llevaron a su hijo(a) después de ser separado y detenido.

El abogado de oficio Humberto Yzaguirre dedicado a la inmigración, explicó que en sus 15 años de experiencia no había visto casos de ruptura de familias. Estos migrantes son vulnerables y no tienen ningún poder de evitar lo que el gobierno está haciendo. Ahora hay diario juicios sobre inmigración.


La instalación Casa Padre es un antiguo hipermercado Walmart convertido en albergue. Hoy hay 1,469 varones allí de entre 10 y 17 años de edad, casi al límite de su capacidad. Desde abril, la Fiscalía presenta cargos penales contra cualquier adulto que entre de forma ilegal en EU, se le traslada a un centro de detención (cárcel) y si ha llegado acompañado de un hijo, el menor pasa a depender de Servicios Sociales. El sistema es opaco y se desconoce su alcance. Después de la orden presidencial hace pocas semanas, en San Diego se buscará que el padre o madre no sea trasladado lejos de su hijo(a) y se buscará la reunificación. Sin embargo, no es inusual que el padre sea deportado, mientras el hijo sigue en EU.

La realidad es que el gobierno actúa unilateralmente. Veamos un poco de antecedentes, no sin antes aclarar que EU acaba de renunciar a pertenecer al Comité de Derechos Humanos de la ONU el cual había declarado esta situación como “seria violación a los derechos de los niños”.

Un reporte de Associated Press informa que 17 Estados de EU y Washington, D.C. demandaron legalmente a la administración Trump por la separación de familias migrantes en la frontera. Entre estos se encuentran Nueva York y California, marcando así la primera acción legal en respuesta a la “tolerancia cero” en políticas de inmigración.

La Customs Border Protection (Protección de Aduanas en la Frontera) ha reunido aproximadamente a 500 menores con sus padres desde la aplicación de la “tolerancia cero”. Sin embargo, la indignación persiste y miles de activistas y manifestantes protestan en todo el país en defensa de migrantes ilegales. El Procurador de Nueva Jersey, General Gubir Grewal dijo: “…no olvidemos que las vidas de personas están en la balanza”.

Pero ¿es sólo Trump el responsable de todo este escándalo de inmigración ilegal?

Hay firmes evidencias de que la culpa puede dividirse entre varios actores, como el expresidente Clinton, los padres de familia que llegan sin permisos con la idea de “a ver qué pasa” y políticas de inmigración impuestas en la Administración Obama.

Toda esta complicada trama ha resultado en el sufrimiento de los inocentes, los niños, quienes no tienen idea del por qué están en esa situación y no hay nadie que consuele su desesperación, soledad y pobreza. Están en una situación en la que ellos son los que menos importan.

En 1997, la administración Clinton hizo un acuerdo de compromiso y resolución en una demanda legal en California (Flores v. Reno) por grupos activistas pro-inmigración ilegal que retaba la detención de extranjeros jóvenes por el Servicio de Inmigración y Naturalización.

La administración Trump acordó resolver este litigio a pesar del hecho de que la Suprema Corte había sostenido la regla de que solamente se daría libertad a los menores bajo custodia de sus padres, parientes o tutores.

De acuerdo con el Department of Homeland Security (Depto. De Seguridad de la Patria), el acuerdo “Flores” permite que la agencia detenga a menores sin compañía “solamente durante 20 días”, antes de entregarlos al Depto. De Salud y Servicios Humanos, el cual coloca a los menores en situación de acogida o resguardo hasta que haya un patrocinador.

Debido a una controvertida decisión, la Corte de Apelaciones de EU para el 9º Circuito que es la más liberal del país, interpreta el acuerdo para su aplicación “tanto a menores acompañados por sus padres o sin acompañamiento”. Es precisamente el 9º Circuito que hace una errónea interpretación del acuerdo de la administración Clinton al no permitir que menores extranjeros permanezcan con sus padres cuando éstos son detenidos por entrada ilegal al país.

Habrá que decir también que los migrantes sin papeles tienen conocimiento de que serán separados de sus hijos una vez que entren ilegalmente al país y que sus hijos les serán devueltos una vez que decidan regresar a su país de origen.

Anteriormente existía la norma “catch and release” (“atrapar y soltar”) que daba a los inmigrantes ilegales una orden de la Corte con fecha para presentarse, luego los dejaba libres. Esta práctica daba facilidad para que no se presentaran en la fecha indicada y desaparecieran en alguna parte del país. Entre 2005 y 2006, el 58% de éstos incumplieron la orden de presentarse, y en las pasadas dos décadas el 35% de inmigrantes ilegales dejados en libertad, nunca se presentaron ni a audición inmigratoria ni para juicio.

La administración Obama abrió la posibilidad de tráfico infantil a través de la frontera ya que un niño era un simple pasaporte para obtener una tarjeta y evitar la detención y acusación para el adulto acompañado de un menor. Esto dio incentivo a traficantes para colocar a niños en manos de extranjeros adultos para pasar “como” familias y así ser dejados fuera de custodia de inmigración, creando así otro peligro para la seguridad de los menores, ya que los colocan en arriesgadas situaciones, muchas veces con los mismos traficantes.

Es conocido el hecho de las penalidades de quienes se someten a traficantes sin escrúpulos que incluyen robo, violaciones, secuestro además de violencia, extorsión, trabajo forzado, prostitución, etc.

Las estadísticas de Norteamérica indican que había en total 20,000 niños en cuidados de acogida durante 2016 por “encarcelamiento del progenitor”. De éstos, 2000 aproximadamente son hijos de inmigrantes ilegales separados de sus padres debido a que claramente violaron la ley y entraron al país ilegalmente. Quienes protestan en EU solamente lo hacen por los menores ilegales, no por la mayoría de menores norteamericanos en hogares de acogida.

De esta manera vemos otros puntos de vista sobre este grave problema en el que se afecta directamente a niños y niñas, quienes son sujetos de maltrato por razones ajenas a ellos y a su bienestar.

 

Paternidad distraída: desatender a los hijos por prestar atención al móvil

LaFamilia.info - 09.07.2018

 

Foto: Freepik 

 

Vivimos en la era de las “pantallas”; los niños están enganchados y los adultos también lo estamos, hasta el punto de descuidar a los hijos. Así lo señala Erika Christakis en un artículo en The Atlantic llamado “Los peligros de la paternidad distraída”.

Ante estas aseveraciones, la periodista de Nueva Zelanda Carolyn Moynihan, interesada en los temas de familia, ha hecho un análisis en Mercatornet que compartimos a continuación.

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“La conexión paterno o materno filial es cada vez de peor calidad, se ha convertido en una especie de sucedáneo” señala el artículo de The Atlantic.

Los padres pasan más tiempo en presencia de los hijos, pero no tienen una buena conexión emocional con ellos, y el principal sospechoso de esto es el teléfono móvil.

Los padres que están en el trabajo sufren su propio tipo de trastorno de inducción mental, lo que los expertos llaman “atención parcial continua”. Eso es malo, no solo para ellos, sino también para sus hijos.

Erika no dice que los padres tengan que prestar una atención permanente y completa a los niños cada vez que están presentes en la misma habitación, lo que para las madres de niños muy pequeños puede ser mucho tiempo. Dejar al niño en el corralito durante un rato con sus propios juguetes, o incluso dejarles con una pantalla un ratito no hace ningún daño.

El peligro de la atención dividida

El problema principal al que se refiere Erika es la atención dividida. Esto interrumpe el desarrollo del habla del bebé que se da cuando los padres, y de manera especial, las madres, hablan con sus hijos bebés. Ese desarrollo, en última instancia, construye la arquitectura básica del cerebro del bebé.

Gracias a este “dueto conversacional”, en el que el adulto utiliza un tono de voz muy alto, una gramática simplificada, y un entusiasmo exagerado al que el bebé responde con igual entusiasmo, el bebé aprende el lenguaje (o los lenguajes) de una manera mucho más rápida que aquellos que no han tenido estas conversaciones que resuenan emocionalmente.

Pero, ¿qué pasa cuando esta conversación se interrumpe por una madre que quiere echar un vistazo rápido a su Instagram? Carolyn advierte: los investigadores han descubierto que cuando las personas que cuidan a los bebés se distraen con el móvil, iniciaban menos conversaciones y respondían menos a sus bebés.

En un experimento, se metió a 38 madres con sus hijos de 2 años en una habitación. Las madres debían enseñar dos palabras inventadas a sus hijos. A las madres se les dio un teléfono para que los investigadores pudieran contactar con ellas desde otra habitación. Cuando los investigadores interrumpían a las madres llamándolas por teléfono, los niños no aprendían las palabras. En cambio, si no eran interrumpidas, las aprendían.

La distracción permanente que generan las pantallas

“La distracción parental ocasional no es catastrófica”, apunta Erika. “Pero la distracción crónica es otra historia”. Los adultos pueden ser irritables cuando son interrumpidos al utilizar el teléfono, y cuando pierden pistas emocionales o las leen mal, explica Carolyn.

La diferencia fundamental está en la duración de las interrupciones y distracciones. Cuando la distracción es deliberada, corta y puntual, puede ser incluso beneficiosa para los padres y los hijos. Si el adulto sufre de una distracción crónica, puede ser que no se comunique con su hijo por considerarlo menos valioso que un email.

“Lo que ocurre en nuestros días es el crecimiento de los cuidados impredecibles, que están gobernados por las constantes notificaciones de los smartphones”, advierte Erika.

La peor paternidad: estar -bloqueando autonomía- sin atender

“Parece que hemos tropezado con el peor modelo de paternidad posible: estamos siempre presentes físicamente delante de nuestros hijos, bloqueando su autonomía, pero a la vez no prestamos ninguna atención emocional”.

De todas formas, los niños están programados para conseguir lo que necesitan de los adultos; incluso con berrinches si es necesario. Carolyn afirma que estos berrinches se van a multiplicar según los niños vayan creciendo y entrando en el colegio. Al mismo tiempo, los adultos no comprenden cuánto sufren los niños cuando no conectamos emocionalmente con ellos. Carolyn pone como ejemplo la desatención que han sufrido los huérfanos.

“Los adultos también sufren”, añade Erika. “Tienen la miserable sensación de que pueden ‘estar a todo’ y en estas circunstancias es más fácil para un adulto centrarse en el tiempo de pantalla de su hijo que en guardar sus propios dispositivos”.

En definitiva, el consejo de Erika que apunta Carolyn es que un padre puede hacer más con sus hijos en menos tiempo, si en ese tiempo está del todo concentrado.

 

Las personas con más vínculos sociales son más felices y más sanos, asegura profesor de Harvard

Por Víctor Ruiz/Forumlibertas.com - 18.01.2018 

Foto: Freepik 

 

“El sorprendente hallazgo es que nuestras relaciones y lo felices que somos en nuestras relaciones tiene una poderosa influencia en nuestra salud. Cuidar tu cuerpo es importante, pero atender tus relaciones también es una forma de auto cuidado. Esa, creo, es la revelación”.

Con estas palabras, Robert Waldinger, director de un estudio resumido en ‘Good genes are nice, but joy is better’ (‘Los buenos genes son agradables, pero la alegría es mejor’), publicado el pasado 11 de abril, concreta buena parte de las conclusiones de un trabajo científico que ha durado casi 80 años y que viene a constatar que vivir con alegría y tener unas relaciones satisfactorias son sinónimos de una vida larga y saludable.

Waldinger, psiquiatra del Hospital General de Massachusetts y profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard, considera que esos aspectos proporcionan más bienestar y buena salud que el dinero o la fama.

Además, otro de los directores del estudio afirma que la satisfacción de los matrimonios estables tiene un efecto protector sobre la salud mental de las personas.

Satisfecho a los 50, saludable a los 80

Los lazos que crean unas buenas relaciones “protegen a las personas de los descontentos de la vida, ayudan a retrasar el deterioro mental y físico y son mejores predictores de vidas largas y felices que la clase social, el cociente intelectual o incluso los genes”, señala el estudio.

Los investigadores que han estudiado a fondo los datos, incluidos los extensos registros médicos y cientos de entrevistas y cuestionarios en persona, encontraron una fuerte correlación entre las vidas florecientes de los hombres y sus relaciones con la familia, los amigos y la comunidad.

De hecho, los estudios contenidos en este informe a lo largo de los años llegaron a la conclusión de que el nivel de satisfacción de las personas con sus relaciones a los 50 años era un mejor predictor de la salud física que sus niveles de colesterol.

“Cuando reunimos todo lo que sabíamos sobre ellos a la edad de 50 años, no fueron sus niveles de colesterol de mediana edad los que predijeron cómo iban a volverse viejos. […] Fue lo satisfechos que estaban en sus relaciones. Las personas que estuvieron más satisfechas en sus relaciones a los 50 años fueron las más saludables a los 80”.

Pero, “¿Qué nos mantiene felices y sanos a medida que avanzamos en la vida?”, se pregunta Waldinger en este video (ver aquí). “Si crees que es fama y dinero, no estás solo, pero, estás equivocado”, responde.

 

 
Robert Waldinger. TED: What makes a good life?

Como director de un estudio tan extenso sobre el desarrollo de adultos, Waldinger tiene acceso sin precedentes a datos sobre la verdadera felicidad y satisfacción. En esta charla, él comparte tres lecciones importantes aprendidas del estudio, así como también sabiduría práctica y antigua sobre cómo construir una vida larga y plena.

“¿Qué lecciones surgen de las decenas de miles de páginas de información que generamos sobre estas vidas?”, plantea en el video. “Bueno, las lecciones no tienen nada que ver con riqueza, fama, ni con trabajar mucho. El mensaje más claro de estos 75 años de estudio es este: las buenas relaciones nos hacen más felices y más saludables. Punto.”, explica.

“Las personas con más vínculos sociales con la familia, los amigos, la comunidad, son más felices, más sanos y viven más que las personas que tienen menos vínculos”, añade en su charla.

El matrimonio sana, la soledad mata

Por otra parte, los investigadores también encontraron que la satisfacción matrimonial tiene un efecto protector sobre la salud mental de las personas. Parte de uno de los estudios concluyó que las personas que tenían matrimonios felices en sus 80 años informaron que sus estados de ánimo no sufrieron incluso en los días en que tenían más dolor físico. Por el contrario, aquellos que tuvieron matrimonios infelices sintieron dolor emocional y físico, dice el informe.

Aquellos que mantuvieron relaciones cálidas vivieron más tiempo y más felices, asegura Waldinger, y los solitarios a menudo morían antes. “La soledad mata, es tan poderoso como fumar o el alcoholismo”. Así, quienes tuvieron un fuerte apoyo social “experimentaron menos deterioro mental a medida que envejecían”, añade.

Envejecimiento saludable

“Las buenas relaciones no solo protegen nuestros cuerpos; protegen nuestros cerebros”, asegura Waldinger. “Y esas buenas relaciones, no tienen que ser fluidas todo el tiempo. Algunas de nuestras parejas octogenarias podían discutir día tras día, pero siempre y cuando sintieran que realmente podían contar con el otro cuando las cosas se ponían difíciles, esos argumentos no afectaban sus recuerdos”, destaca.

Uno de los psiquiatras que se sumó al estudio, George Vaillant, que se unió al equipo como investigador en 1966 y dirigió los trabajos desde 1972 hasta 2004, hablaba en su libro Envejecer bien sobre seis factores predecían el envejecimiento saludable para los hombres de Harvard: actividad física, ausencia de abuso de alcohol y tabaco, mecanismos maduros para enfrentar los altibajos de la vida y disfrutar de un peso saludable y un matrimonio estable.

La investigación de Vaillant destacó el papel de estos factores de protección en el envejecimiento saludable. Cuantos más factores tenían los sujetos, mejores eran las probabilidades de que tuvieran vidas más largas y felices.

“Cuando comenzó el estudio, a nadie le importaba la empatía o el apego, […] Pero la clave para un envejecimiento saludable son las relaciones, las relaciones y las relaciones”, afirma Vaillant en su libro.

De hecho, el estudio concluye que el papel de la genética y los ancestros de larga vida resulta ser menos importante para la longevidad que el nivel de satisfacción con las relaciones en la mediana edad, ahora reconocido como un buen predictor del envejecimiento saludable.

Casi 80 años de estudio

Además de Valdinger y Vaillant, un total de cuatro directores, con diferentes puntos de vista, se han hecho cargo del estudio a lo largo del tiempo. El primero de ellos, Clark Heath, se mantuvo activo desde 1938 hasta 1954 y sus conclusiones reflejaban la visión dominante de la era sobre la genética y el determinismo biológico.

Los primeros investigadores creían que la constitución física, la capacidad intelectual y los rasgos de personalidad determinaban el desarrollo de los adultos, e hicieron mediciones antropométricas detalladas de cráneos, puentes de cejas y lunares, escribieron notas en profundidad sobre el funcionamiento de los órganos principales, examinaron la actividad cerebral a través de electroencefalogramas e incluso analizaron la escritura de los hombres.

Pero, ahora, los investigadores extraen sangre de hombres para pruebas de ADN y los colocan en escáneres de MRI para examinar órganos y tejidos en sus cuerpos, procedimientos que habrían sonado como ciencia ficción en 1938. En ese sentido, el estudio en sí representa una historia de los cambios que la vida trae.

En todo ese tiempo, después de un seguimiento de casi 80 años como parte del Estudio Harvard de Desarrollo de Adultos, uno de los estudios más largos del mundo sobre la vida adulta, los investigadores han ido recopilando una gran cantidad de datos sobre su salud física y mental que ahora se hacen públicos.

 

 

BANGKOK

Confusa y dispersa
La eterna Ciudad Santa.
Brillante luz de oro
Entre el humo y la niebla.

¿Es posible oscurecer el brillo de la perla
para limpiar esta tierra polvorienta y nublada?

Hermoso Chao Phraya,

Continúa fluyendo mientras el sol se pone.

El verde mate se decolora.
Tierra erosionada y desgarrada.
Monasterios y rascacielos
Congestionan sus calles.

Bangkok,

Todo tiembla en total confusión,
El día se torna en noche inmutable.
¡Oh Bangkok, capital de mi país!

NAOWARAT PONGPAIBOON, Thailandia

 

 

Contra los incendios forestales

Valoran la labor de agricultores y ganaderos en la lucha contra los incendios forestales

La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Córdoba ha destacado la labor de los agricultores, ganaderos y los titulares de explotaciones forestales y cinegéticas como aliados en la lucha contra los incendios, por lo que insiste en la colaboración conjunta con las administraciones.

El presidente de Asaja Córdoba ha manifestado que “no se puede olvidar la importantísima labor que los profesionales del sector agrario, ganadero y silvícola desempeñan a lo largo de todo el año para contribuir a que no ocurran grandes incendios cuando llega la época de peligro”.

Igualmente, desde la organización han señalado que este año, las abundantes precipitaciones de la primavera, han contribuido a que en los montes haya una gran cantidad de pastos, y a que los estratos herbáceos y arbustivos se hayan desarrollado logrando grandes portes y, por tanto, el peligro de incendios mayor.

El pastoreo hace que “en estas áreas no estemos expuestos a grandes catástrofes al estar los montes y las dehesas pastoreadas, y la carga de combustible vegetal susceptible de arder sea mínima”.

Por otra parte, “los agricultores realizan importantes labores que contribuyen a lo mismo, con los laboreos, la limpieza de olivares o la realización de cortafuegos perimetrales en los rastrojos tras las siegas”.

Del mismo modo, los titulares de explotaciones forestales y cinegéticas contribuyen a la prevención de incendios con la labor realizada a lo largo de todo el año limpiando los montes, eliminando materia vegetal a través de trabajos como desbroces, cortas de árboles para aclarar las masas, podas, etcétera.

Recuerdan que la Ley 5/99 de prevención y lucha contra los incendios forestales en la Comunidad Autónoma de Andalucía, recoge entre otros muchos asuntos la obligación que tienen todos los titulares de terrenos forestales (incluidas las dehesas) de elaborar un Plan de Prevención de Incendios y presentarlo para su aprobación ante la Consejería de Medio Ambiente. En estos planes, se recogen y detallan los cortafuegos que los propietarios se comprometen a repasar cada año, así como los puntos de agua captable, los accesos, o los carriles de las fincas y los propietarios asumen íntegramente, cada año, los costes económicos que les supone cumplir estas exigencias ante la administración.

La organización agraria contribuye a informar a todos estos profesionales de nuestro medio rural, así como a realizar infinidad de trámites como las autorizaciones para quemas, certificaciones de cortafuegos, revisiones de planes de incendios, planes de autoprotección, etcétera, de manera que esta labor también contribuye inequívocamente a la prevención de incendios.

Jesús Domingo

 

 

Formalización minera trabada hace 16 años

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

Ver mi blog  www.planteamientosperu.com

Han pasado más de 16 años desde que en enero 2002 se promulgó la primera ley 27651 para regular las actividades mineras desarrolladas por pequeños productores mineros y mineros artesanales, propendiendo a su formalización, promoción y desarrollo, sin embargo, poco o nada se ha avanzado, y además en esta ley ni siquiera se menciona la minería ilegal, a pesar que esta actividad delictiva se venía desarrollando desde el año 1930 en Puno, la cual siguió creciendo en la selva del Cusco y a partir del año 2000 comenzó a incrementarse agresivamente en Madre de Dios (Huepetuhe, Guacamayo, La Pampa y Delta) con grave destrucción de nuestros bosques y operando actualmente en 21 de nuestras 25 regiones.

A pesar que una de principales acciones para reducir la minería ilegal consiste en formalizar a los mineros, los procesos desde la promulgación de la ley 27651 no han dado resultados. En marzo 2011 se aprobó el Plan Nacional para Formalización de la Minería Artesanal, pero nada se logró, unos meses después, en diciembre, se autorizó a los mineros informales continuar extrayendo oro en el corredor de Madre de Dios y en mayo 2012 a comercializarlo 2 años adicionales, el plazo de formalización en abril 2014 fue postergado hasta 2016 con una “Estrategia de Saneamiento” (DS029-2014-PCM) que resultó ser un fracaso porque de más de 400 mil mineros entre artesanales, informales e ilegales, solo lograron formalizarse unos 100. El gobierno (período de Kuczynski) declaró de interés nacional la formalización minera estableciendo disposiciones para un proceso de formalización minera integral, reabriendo el registro de formalización de febrero a junio 2017 y prolongando el plazo para culminar el proceso hasta 2020.

Bajo este panorama actualmente se calculan 400 mil mineros pero solo 50 mil (12.5%) se encontrarían en proceso de formalización, en Madre de Dios donde existe la mayor cantidad de mineros nada se ha avanzado, el actual procedimiento normativo está trabado y no garantiza la sostenibilidad de los mineros y productores artesanales, El presente período (Vizcarra) se ha comprometido a revisar y modificar la actual legislación que está ocasionando el trabamiento de la formalización generando que la minería informal e ilegal siga incrementándose, y en los últimos 4 años, a pesar de haberse ejecutado 236 operativos de interdicción, esta ilegal actividad que representa unos US$ 3,000 millones anuales en lavado de activos (principalmente oro) ha superado los US$ 2,000 millones del narcotráfico.

 

 

 

Las familias numerosas piden

Por lo visto el ministro Ábalos tiene cinco hijos, la ministra Calviño tiene cuatro, y Teresa Rivera, la de Transición Ecológica, tiene tres. Todos ellos estarán encantados con su familia numerosa que, además del sacrificio personal, supone un regalo de Dios. Y seguro que conocen las dificultades para llegar a final de mes, pagar colegios y universidades, (aunque a ellos ahora les cambia la vida a mucho mejor).

No me extraña que la Federación de Familias Numerosas -que representan a seiscientas mil familias, nada menos- los vean como referentes para defender la familia y la vida en este Gobierno socialista. De hecho, ya les piden actualizar las prestaciones; ayudas para paliar la pobreza infantil, que afecta especialmente a estas familias -algo ya manifestado por Sánchez-; acceso a empleo de calidad o sueldo familiar; y bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social, entre otras cosas necesarias.

Juan García.

 

 

Ante las familias

Supongo que los ministros y ministras con familia numerosa, al menos tres, tendrán voz y voto en el Gabinete para defender algo tan importante como la familia para la sociedad. Van a tener trabajo, y sobre todo buenos argumentos razonables con suficiente experiencia, así como capacidad de persuasión en las futuras deliberaciones de un Gobierno que va muy deprisa. Sin embargo, el pasado del presidente Sánchez y su ideología fuertemente socialista aventura que va a promover leyes contra la vida, como la ya anunciada eutanasia a cargo de la Sanidad pública; probablemente nada hará para corregir el suicidio demográfico, con una tasa de 1,3 hijos y en la cola de Europa; Sánchez hará una fuerte promoción de la ideología de género, que choca frontalmente con la natalidad, el matrimonio y la familia, y por ello contra el bien común, por cierto, una expresión barrida del lenguaje socialista (y también del resto de los partidos); y Sánchez va a asfixiar a las escuelas concertadas y a las de educación diferenciada, añadiendo más vueltas de tuerca contra la libertad de los padres para elegir la educación moral y religiosa que desean para sus hijos. Y un largo etcétera.

Por eso muchas familias solicitarán el apoyo de estos ministros y ministras en la espera razonable de que Ábalos, Calviño, y Rivero sean mínimamente coherentes con su vida y sus familias. El pluralismo es estupendo también en el Consejo de Ministros, mientras que el sectarismo es funesto para la conciencia y para la sociedad.

JD Mez Madrid

 

 

El miedo a la inmigración

El Gobierno de España ha dado cumplimiento a las normas del derecho internacional y a los principios humanitarios más elementales de llevar a puerto seguro a quien está en peligro en el mar. El Aquarius llegaba a Valencia porque el líder de la Liga Norte italiana, Matteo Salvini, ha querido utilizar el caso para ganar apoyos de forma irresponsable y para fracturar aún más a los socios europeos.

Recoger a quien está en altamar, eliminar las concertinas o suprimir las devoluciones en caliente, no supone dejar de controlar la entrada a través de nuestra frontera. Salvar del mar no supone necesariamente otorgar un permiso de residencia. Ser humanitario, que no buenista, en este caso lo hemos querido ser, no es incompatible con el mantenimiento del control. Hay modos y modos de hacerlo.

A pesar de todo en toda Europa crece la sensación de que estamos siendo invadidos por inmigrantes que nos van a robar nuestro bienestar. Esta sensación, sin fundamento real, tiene que ver mucho con nuestra inseguridad como sociedad.

Jesús Martínez Madrid

 

La caridad no es la justicia

 

            Ni mucho menos, la caridad muchas veces es el refugio de los inútiles, de los malvados, de los que carentes de estímulos, de ella o en ella viven y la convierten en un cáncer que perjudica más que beneficia a ese ser humano, que muchas veces en la vida, necesitamos “banderillas de fuego” (“como ponen a los toros en las corridas”) para reaccionar por nosotros mismos y ver que la vida no es la pasividad y el conformismo, sino todo lo contrario; o sea, la  lucha humana por el propio progreso y el de los demás; por tanto que no nos ciegue “lo de la caridad”, que es otra mentira más de las que envenenan a este mundo lleno a rebosar de mentiras y por ello marchamos siempre mal.

            La caridad hay que entenderla como “un parche transitorio”; es la justicia la que ha de arreglar las cosas y si no es así, “esas cosas se engangrenan y llevan a la destrucción, nunca a la solución”

.           Así es que los verdaderos responsables de los males del mundo,  y que son minorías bien conocidas por todo el que piensa y define, y los que se apoltronan en “sus palacios creyéndose dioses”, que tomen nota y empiecen a solucionar problemas y dejen de creárnoslos a nosotros, que es lo que siempre hacen. Ya estamos hartos de “sin escrúpulos y sinvergüenzas”, y sólo les exigimos que empiecen a gobernar bien y eliminen las causas que de verdad hay que eliminar; “seguir matando mosquitos a cañonazos nunca acabará con las plagas que padecemos y ello es fácil de entender”.

Y si no lo hacen, que dimitan y se vayan, no los queremos de ninguna de las maneras, por “súper parásitos”, que además se creen imprescindibles.

            ¿Por qué todos los sistemas políticos han fracasado, incluidos los religiosos de todos los credos? Simplemente por dos “cosas” que yo definí hace mucho tiempo como “panza y bolsillo”; puesto que en la inmensa mayoría de seres humanos, son las dos enfermedades que les dominan; incluso ya “a las puertas de la muerte”.

Y es que en lo que simbolizo como “panza”, están todos los apetitos y placeres materiales que predominan en la mayoría de seres humanos; y en lo que igualmente simbolizo como “bolsillo”; están contenidas todas las ansias de poder y riqueza, puesto que en este mundo, el principal motor de ello, es el dinero; y en ese bolsillo, el ambicioso, solo piensa en poner “ceros a la derecha de sus cuentas”, entendiendo el pobre diablo, que siempre podrá mantenerlas; pero la realidad es que en este mundo, venimos desnudos y de él nos llevan igualmente desnudos y llenos de dolores al final y en la ineludible muerte. O sea y más claro, que aquí hay que dejarlo todo, cosa que la mayoría no piensa a lo largo de toda su vida y de ahí todas las tragedias que ha de sufrir el individuo incluso ya en los últimos momentos de su triste vida.

Así es que ojo y mucho cuidado con “la caridad” que podamos dar o recibir; el individuo es una unidad “solitaria” y en ella ha de vivir, afanándose por su propio porvenir y prosperidad; y ha de hacerlo sin perjudicar a nadie de su alrededor. Milagros no existen en este mundo, por ello “el que vale, vale y el que no vale, tiene que aprender para valer, pero para sí mismo y como ejemplo a los demás”. Creo que ese es el camino, o el mejor camino para llegar hasta donde… “ni sabemos, ni se nos dice con credibilidad suficiente, como para poder aceptar lo que en realidad sea nuestro destino”.

Triste o no, pero para mí, es la cruda realidad en que nos hace vivir “la fuerza que nos diera la vida y el pensamiento o discernir del individuo, que como afirmé hace ya mucho tiempo, siempre será superior a la masa”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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