Las Noticias de hoy 13 Junio 2018

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 13 de junio de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

América Latina: La Fundación ‘Populorum Progressio’ evaluará 100 proyectos

España: Hoy se cumplen 25 años de la visita de San Juan Pablo II

LAS GRACIAS ACTUALES: Francisco Fernández-Carvajal

“Has de ir al paso de Dios; no al tuyo”: San Josemaria

Tema 14. Historia de la Iglesia: Carlo Pioppi

«El fundador del Opus Dei solo puede explicarse desde “dentro”»

«Me refugié en las drogas sin saber que iba a refugiarme en el infierno»

El Huracán del Desamor: Luce Bustillo-Schott

Mirar a María para comprender el sentido del amor católico: Sheila Morataya

El Gobierno ante las familias: Jesús Ortiz

Un primer balance de los estados generales de la bioética en Francia: Salvador Bernal

5  Retos que deben afrontar los papás de hoy: LaFamilia.info 

TORCIENDO LA JUSTICIA: René Mondragón

Las periferias de la comunicación: Luis-Fernando Valdés

 El autoaprendizaje, más importante que el sistema de educación actual.: José Manuel Belmonte

Menos miedo a denunciar: Jesús Martínez Madrid

Frente a los desmanes de los mercados: Jaume Catalán Díaz

España y “sus bizcochos reales”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta


Martes, 12 de junio de 2018

El Evangelio de hoy (Mt 5,13-16) nos habla de la sal y la luz: «Vosotros sois la sal de la tierra (…) Vosotros sois la luz del mundo». La sal sirve para dar sabor a la comida y la luz para iluminar las cosas. Ser sal y luz para los demás, sin atribuirse méritos. Ese es el sencillo testimonio habitual, la santidad de todos los días, a la que está llamado el cristiano.

Sal y luz son, en ese sentido, la metáfora perfecta: un condimento cuya presencia no se ve, pero cuya ausencia se nota; un fenómeno funcional a la propia existencia humana. Es Cristo mismo quien usa esos ejemplos en el Evangelio de Mateo para aclarar que la humildad es el rasgo distintivo de la acción de cada uno de sus seguidores. Humildad, porque a lo que deberíamos aspirar todos los cristianes es ser anónimos.

El testimonio más grande del cristiano es dar la vida como hizo Jesús, es decir, el martirio. Pero también hay, precisamente, otro testimonio, el de todos los días, que empieza por la mañana, cuando nos despertamos, y termina por la noche, cuando vamos a dormir. Parece poca cosa, pero el Señor con pocas cosas nuestras hace milagros, hace maravillas. Así pues, hay que tener esa actitud de humildad, que consiste en procurar solo ser sal y luz: sal para los demás, luz para los demás, porque la sal no se da sabor a sí misma, sino que está siempre al servicio de los demás, y la luz tampoco se ilumina a sí misma, sino que está siempre al servicio de los demás.

Ser sal para los demás. Sal que ayuda a las comidas, pero poca. En el supermercado la sal no se vende a toneladas, no, sino en pequeños paquetes; es suficiente. Además, la sal no se alaba a sí misma. Siempre está ahí para ayudar a los demás: ayudar a conservar las cosas, a dar sabor a las cosas. Es un testimonio sencillo.

Ser cristiano de cada día significa, pues, ser como la luz que es para la gente, para ayudarnos en las horas de oscuridad. El Señor nos dice: “Tú eres sal, tú eres luz”. “¡Ah, es verdad! Señor es así. Atraeré a tanta gente a la iglesia y haré…”. No: «alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo». ¡Así harás que los otros vean y glorifiquen al Padre! Ni siquiera te atribuirán mérito alguno.

Cuando comemos no decimos: “¡Qué buena está la sal!”. ¡No! Decimos: “Qué buena está la pasta, qué buena está la carne”. Y de noche, cuando vamos por la casa, no decimos: “Qué buena es la luz”. ¡No! Ignoramos la luz, pero vivimos con esa luz que nos ilumina. Es la dimensión que hace que los cristianos seamos anónimos en la vida.

No somos protagonistas de nuestros méritos y, por tanto, no hay que hacer como el fariseo que daba gracias al Señor pensando que era santo (cfr. Lc 18, 9-14). Una bonita oración para todos nosotros, al final del día, sería preguntarse: “¿He sido sal hoy? ¿He sido luz hoy?”. Esa es la santidad de todos los días. Que el Señor nos ayude a entender esto.

 

 

América Latina: La Fundación ‘Populorum Progressio’ evaluará 100 proyectos

Del 12 al 14 de junio

junio 12, 2018 14:14Rosa Die AlcoleaDesarrollo y población

(ZENIT – 12 junio 2018).- La reunión anual del Consejo de Administración de la Fundación Populorum Progressio para América Latina, confiada al  Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, se celebrará del 12 al 14 de junio en la archidiócesis de San Salvador de Bahía, Brasil.

La Santa Sede lo ha hecho público en la mañana del martes, 12 de junio de 2018, a través de un comunicado de prensa.

Se trata de una Fundación constituida y erigida por el Santo Padre en el Estado de la ciudad del Vaticano, que promueve la autogestión de las comunidades para satisfacer las necesidades básicas, combatir la pobreza e impulsar el desarrollo integral a través de un modelo de pequeños proyectos, basado en la participación de las comunidades con el acompañamiento de la Iglesia.

100 proyectos 

Durante la reunión, los miembros del Consejo examinarán unos 100 proyectos para decidir sobre su eventual financiación, que es posible, en particular, gracias al apoyo de los fieles italianos, a través del fondo del ocho por mil de la Conferencia Episcopal Italiana.

Los proyectos abarcan diversas dimensiones del desarrollo humano integral de las comunidades indígenas, mestizas, afroamericanas y campesinas en América Latina y el Caribe: Producción (agropecuaria, artesanal, comercial), desarrollo de microempresas, infraestructuras (sistemas de agua y alcantarillado, energía, salones polivalentes, almacenes, comedores comunitarios, unidades sanitarias), finanzas (microcrédito, tiendas comunitarias), salud (centros de salud y equipos, letrinas y pozos), educación (aulas, equipos informáticos, herramientas para la formación), y comunicación (emisoras y equipos locales de radio y televisión).

La reunión brindará también la oportunidad de reflexionar sobre las modalidades más eficaces de llevar a cabo el servicio de caridad de la Iglesia con los necesitados, y de identificar las directrices para el trabajo de los próximos años.

En 25 años de actividad (1992-2017), la Fundación ha financiado 4.296 proyectos, con un valor total de alrededor de 41 millones de dólares.

Miembros del Consejo

En el evento participarán los miembros del Consejo: El cardenal Peter K.A. Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, así como Presidente y Representante Legal de la Fundación, Mons. Javier Augusto del Río Alba, arzobispo de Arequipa (Perú), Presidente del Consejo de Administración, Mons. Oscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio (Colombia), Vicepresidente del Consejo de Administración, el cardenal Chibly Langlois, obispo de Les Cayes (Haití), Mons. José Luis Azuaje Ayala, obispo de Barinas (Venezuela) y Mons. Segundo Tejado Muñoz, Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Asimismo, asistirán a la reunión: Mons. Giovanni d’Aniello, nuncio apostólico en Brasil, una delegación, encabezada por Mons. Leonardo di Mauro, en nombre del Comité para las intervenciones caritativas en favor del Tercer Mundo de la Conferencia Episcopal Italiana, Mons. Edmundo Luis Flavio Abastoflor Montero, arzobispo de La Paz (Bolivia), Presidente saliente del Consejo de Administración.

Coordinará los trabajos el nuevo Secretario del Consejo, el P. Luis Ferney López Jiménez, que sucede al Dr. Juan Vicente Isaza Ocampo, quien ha concluido su labor después de más de 20 años.

 

 

España: Hoy se cumplen 25 años de la visita de San Juan Pablo II

Estuvo en Sevilla, Huelva y Madrid

junio 12, 2018 18:36Rosa Die AlcoleaJuan Pablo II

(ZENIT – 12 junio 2018).- Tal día como hoy, hace 25 años, San Juan Pablo II visitó Sevilla por segunda vez, un viaje enmarcado en su cuarta visita apostólica a España, del 12 al 17 de junio, que dedicó también a las ciudades de Huelva y Madrid.

El 12 de junio de 1993, el Papa polaco presidió la ordenación de 37 sacerdotes en el Pabellón de Deportes de la capital hispalense. S. Juan Pablo II exhortó a los nuevos presbíteros: “Como sacerdotes, estaréis llamados a proclamar la Palabra de Vida, a anunciar la Buena Nueva que salva. Esto es lo que esperan los fieles…”.

Juan Pablo II fue recibido en Sevilla por los Reyes de España, don Juan Carlos I y doña Sofía, mientras acompañaban los compases de música por sevillanas que acompañaron al Papa durante toda su estancia en Andalucía.

Los restantes actos del día 12 fueron el Ángelus desde la Giralda en la plaza Virgen de los Reyes, la Ceremonia de Adoración al Santísimo, con el tradicional baile de los Seises en la Catedral de Sevilla, la Misa en el Palacio de los Deportes para ordenar treinta y siete sacerdotes, y el encuentro con los jóvenes en la plaza Virgen de los Reyes.

El 13 de junio el Papa clausuró el XLV Congreso Eucarístico Internacional de Sevilla con la tradicional misa Statio Orbis. En el pueblo sevillana Dos Hermanas, bendijo la residencia de ancianos de San Rafael.

Ante la Virgen del Rocío

Al día siguiente, S. Juan Pablo II celebró la misa del Congreso Mariano en Huelva, con la asistencia de onubenses y portugueses del vecino Algarbe. Tras visitar Palos de la Frontera y Moguer (Huelva), el Papa coronó a la Virgen de los Milagros, patrona de Palos, en el Monasterio franciscano de la Rábida. El acto de coronación de la Virgen, ante la cual oró Cristóbal Colón previo al viaje del Descubrimiento, estaba vinculado al V Centenario de la evangelización de América.

Asimismo, el Papa meditó ante la Virgen del Rocío en la aldea de Almonte, en medio del fervor de fieles, almonteños y rocieros, y disfrutó de la bellísima “Salve rociera” del “Olé olé” interpretada por la Coral Polifónica de Isla Cristina y la Banda Municipal de Huelva. Finalmente el Papa descansó en el Palacio Arzobispal de Sevilla, regresando el 15 de junio a Madrid para continuar con la visita programada a España.

La primera vez que Juan Pablo II visitó Sevilla fue en 1982 con motivo del XLV Congreso Eucarístico Internacional, para beatificar a sor Ángela de la Cruz, fundadora de las Hermanas de la Cruz.

Dedicación de la catedral de la Almudena

El 15 de junio de 1993, san Juan Pablo II fue a Madrid para dedicar la catedral de Santa María la Real de la Almudena, que había tardado más de un siglo en levantarse.

Así, el Papa polaco consagró el templo de Madrid: “¡Demos gracias a la Santísima Trinidad por este lugar santo donde residirá la gloria del Señor! Démosle gracias porque, en su divina providencia, este lugar será casa de plegaria y de súplica; de culto y adoración; de gracia y santificación. Será el lugar adonde el pueblo cristiano acuda para encontrarse con el Dios vivo y verdadero”.

Con motivo del 25º aniversario del templo, el Vaticano ha concedido un Año Jubilar Mariano, que se prolongará del 15 de junio de 2018 al 15 de junio de 2019.

Los actos conmemorativos arrancarán el mismo viernes 15 de junio, a las 19 horas, con una solemne Eucaristía de acción de gracias y de apertura del Año Jubilar Mariano. A lo largo del año, los fieles que peregrinen a la catedral podrán lucrar la indulgencia plenaria, de acuerdo a lo previsto por la Penitenciaría Apostólica.

Asimismo, el Cabildo Catedral y la Vicaría de Evangelización han preparado numerosas actividades: encuentros, catequesis, conciertos… que se celebrarán en los próximos días.

 

 

LAS GRACIAS ACTUALES

— Necesidad de la gracia para realizar el bien.

— Las gracias actuales.

— Correspondencia.

I. La naturaleza humana perdió, por el pecado original, el estado de santidad al que había sido elevada por Dios y, en consecuencia, también quedó privada de la integridad y del orden interior que poseía. Desde entonces el hombre carece de la suficiente fortaleza en la voluntad para cumplir todos los preceptos morales que conoce. Obrar el bien se hizo difícil después de la aparición del pecado sobre la tierra. Y «esto es lo que explica la íntima división del hombre –enseña el Concilio Vaticano II–. Toda la vida humana, la individual y la colectiva, se presenta como lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas»1.

La ayuda de Dios nos es absolutamente necesaria para realizar actos encaminados a la vida sobrenatural. No es que nosotros seamos capaces de pensar algo como propio, sino que nuestra capacidad viene de Dios2. Además, tras el pecado de origen esa ayuda se hace más necesaria. «Nadie por sí y por sus propias fuerzas se libera del pecado y se eleva sobre sí mismo; nadie queda completamente libre de su debilidad, o de su soledad, o de su esclavitud»3; todos tenemos necesidad de Cristo modelo, maestro, médico, liberador, salvador, vivificador4. Sin Él nada podemos; con Él, lo podemos todo.

Aunque la naturaleza humana no está corrompida por el pecado de origen, experimentamos –incluso después del Bautismo– una tendencia al mal y una dificultad para hacer el bien: es el llamado fomes peccati o concupiscencia, que –sin ser en sí mismo pecado– procede del pecado y al pecado se inclina5. La misma libertad, aunque no ha sido suprimida, está debilitada.

Entendemos así, a la luz de esta doctrina, que nuestras buenas obras, los frutos de santidad y apostolado, son en primer lugar de Dios; en segundo término –muy en segundo término–, resultado de haber correspondido como instrumentos, siempre flojos y desproporcionados, de la gracia. El Señor nos pide que tengamos en cuenta siempre la pobreza de nuestra condición, evitando el peligro de una fatua vanidad. Porque a menudo –afirma San Alfonso María de Ligorio–, «el hombre dominado por la soberbia es un ladrón peor que los demás, porque roba no bienes terrenos, sino la gloria de Dios (...). En efecto, según el Apóstol, por nosotros mismos no podemos hacer obra buena, ni siquiera tener un buen pensamiento (cfr. 2 Cor 3, 5) (...). Y ya que esto es así, cuando hagamos algún bien, digamos al Señor: Te devolvemos, Señor, lo que de tu mano recibimos (1 Cron 29, 14)»6. Esto hemos de hacer con cualquier fruto que nos encontremos en las manos: ofrecerlo de nuevo a Dios, pues bien sabemos que lo malo, la deficiencia, es nuestra; la belleza y la bondad son de Él.

II. Como observamos en las páginas del Evangelio, los encuentros de aquellos hombres y mujeres con Cristo fueron únicos e irrepetibles: Nicodemo, Zaqueo, la mujer adúltera, el buen ladrón, los Apóstoles... La acción de Dios ya había preparado lentamente aquellas almas para que se abrieran al Señor en el momento oportuno; así mismo, tras ese encuentro singular y determinante, la gracia de Dios les acompañará, buscando y realizando en sus almas nuevas conversiones, nuevos progresos. Otros personajes no correspondieron, total o parcialmente, a la luz de Dios. Nuestros encuentros con Cristo también han sido irrepetibles y únicos, como los de estas gentes que le hallaron en tierras de Galilea, junto al lago de Genesaret, en Jerusalén o en un pueblo cualquiera a su paso por Samaria. Jesús está igualmente presente en nuestro vivir, y también recibimos, por la bondad de Dios, mociones y ayudas para acercarnos a Él, para acabar con perfección un trabajo, para hacer una mortificación o un acto de fe, para vencernos por amor de Dios en algo que nos cuesta...: son las gracias actuales, dones gratuitos y transitorios de Dios que en cada alma desarrollan sus efectos de una manera particular. ¡Cuántas hemos recibido nosotros cada jornada! ¡Cuántas más recibiremos si no cerramos la puerta del alma a esa acción callada y eficacísima del Santificador!

Con la gracia, Dios otorga a cada hombre, a cada mujer, no solo la facilidad para realizar el bien, sino incluso la misma posibilidad de realizarlo, porque las criaturas no somos capaces de cumplir –con nuestras solas fuerzas– los mandamientos y hacer otras obras sobrenaturalmente buenas. Sin Mí, nada podéis hacer7, dijo terminantemente el Señor. Y San Pablo enseña que la salvación no es obra del que quiere, ni del que corre, sino de Dios, que usa de misericordia8, de una constante e infinita misericordia. ¡Bien experimentado lo tenemos!

El Espíritu Santo nos ilumina para que conozcamos la verdad, nos inspira y nos mueve, antecediendo, acompañando y perfeccionando las buenas acciones. Dios es el que obra en vosotros, por efecto de su buena voluntad, no solo el querer, sino el ejecutar9. Sin embargo, la gracia no suprime la libertad, pues somos nosotros quienes queremos y actuamos.

Hemos de pedir al Señor la sabiduría práctica de apoyarnos siempre en Él y no en nosotros, de buscar en Él la fortaleza y no en la habilidad de nuestra inteligencia o en otros recursos personales; hemos de escuchar a menudo, en la vida práctica, la amorosa advertencia del Maestro: sin Mí, nada podéis hacer. En la vida sobrenatural seremos siempre principiantes, empeñándonos con la docilidad y aplicación de un niño que en todo necesita de sus mayores. San Francisco de Sales ilustra con este ejemplo la delicadeza del amor de Dios por los hombres: «Cuando una madre enseña a andar a su hijito, le ayuda y le sostiene cuanto es necesario, dejándole dar algunos pasos por los sitios menos peligrosos y más llanos, asiéndole de la mano y sujetándole, o tomándole en sus brazos y llevándole en ellos. De la misma manera Nuestro Señor tiene cuidado continuo de los pasos de sus hijos»10. Así somos nosotros delante de Dios: como niños pequeños que no acaban de aprender a andar.

A nosotros nos toca corresponder, manifestar nuestra buena voluntad, comenzar y recomenzar, siendo sinceros en la dirección espiritual, teniendo el examen particular (ese punto en el que luchamos de una manera especial) bien concreto. Nuestras jornadas se resumirán frecuentemente en: pedir ayuda, corresponder y agradecer.

III. Dios trata a cada alma con infinito respeto y, por eso, porque Él no fuerza nuestra voluntad, el hombre puede resistir a la gracia y hacer estéril el deseo divino. De hecho, a lo largo del día, quizá en cosas pequeñas, decimos que no a Dios. Y hemos de procurar decir muchas veces a lo que el Señor nos pide, y no al egoísmo, a los impulsos de la soberbia, a la pereza.

La respuesta libre a la gracia de Dios debe hacerse en el pensamiento, con las palabras y los hechos11. No basta la sola fe para cooperar adecuadamente: Dios pide el esfuerzo personal, las obras, las iniciativas, los deseos eficaces... Aunque Nuestro Señor, con su Muerte en la Cruz, nos mereció un tesoro infinito de bienes, sin embargo estas gracias no se nos conceden todas de una vez; y su mayor o menor abundancia depende de cómo correspondemos. Cuando estamos dispuestos a decir al Señor en todo, atraemos una verdadera lluvia de dones12. La gracia, el amor a Dios, nos inunda cuando somos fieles a las pequeñas insinuaciones de cada jornada: cuando vivimos el «minuto heroico» por la mañana y procuramos que nuestro primer pensamiento sea para el Señor, cuando preparamos la Santa Misa y rechazamos las distracciones que pretenden alejarnos de lo que importa, cuando ofrecemos el trabajo...

Nadie podrá decir que ha sido olvidado o desamparado por Dios, si hace cuanto está a su alcance, porque el Señor concede su auxilio a todos, también a quienes están fuera de la Iglesia sin culpa propia13. Es más, el Señor, infinitamente misericordioso y paciente, ha procurado una y otra vez, de mil maneras distintas, la vuelta de quien se marchó con la herencia y ahora se encuentra en una lamentable situación. Cada día sale a esperarle y mueve su corazón para que reemprenda el camino que conduce a la casa paterna. Y cuando encuentra correspondencia a sus gracias se vuelca en ayudas y bienes, y le anima a subir más y más.

Si, en esta oración personal, encontramos que nos cuesta corresponder, sigamos este consejo: «Ponte en coloquio con Santa María, y confíale: ¡oh Señora!, para vivir el ideal que Dios ha metido en mi corazón, necesito volar... muy alto, ¡muy alto! (...)»14. Y cerca de María siempre encontramos a José, su esposo fidelísimo, que tan bien y con tanta prontitud supo realizar lo que Dios, a través del Ángel, le iba manifestando. A él podemos acudir a lo largo del día, para que nos ayude a oír con claridad la voz del Espíritu Santo en tantos detalles y en ocasiones tan pequeñas, y seamos fuertes para llevarla a la práctica.

1 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 13. — 2 Primera lectura de la Misa, Año I, 2 Cor 3, 5. — 3 San Ireneo, Contra las herejías, 3, 15, 3. — 4 Cfr. Conc. Vat. II, Decr. Ad gentes, 8. — 5 Conc. de Trento, Decr. Sobre el pecado original, 5. — 6 San Alfonso Mª de Ligorio, Selva de materias predicables, 2, 6. — 7 Jn 15, 5. — 8 Rom 9, 16. — 9 Flp 2, 13. — 10 San Francisco de Sales, Tratado del amor a Dios, 3, 4. — 11 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 14. — 12 Cfr. Pío XII, Enc. Mystici Corporis, 29-VI-1943. — 13 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 16. — 14 Cfr. San Josemaría Escrivá, Forja, n. 994.

 

 

“Has de ir al paso de Dios; no al tuyo”

Me dices que sí, que estás firmemente decidido a seguir a Cristo. –¡Pues has de ir al paso de Dios; no al tuyo! (Forja, 531)

¿Que cuál es el fundamento de nuestra fidelidad?
–Te diría, a grandes rasgos, que se basa en el amor de Dios, que hace vencer todos los obstáculos: el egoísmo, la soberbia, el cansancio, la impaciencia...
–Un hombre que ama se pisotea a sí mismo; le consta que, aun amando con toda su alma, todavía no sabe amar bastante. (Forja, 532)
En la vida interior, como en el amor humano, es preciso ser perseverante.
Sí, has de meditar muchas veces los mismos argumentos, insistiendo hasta descubrir un nuevo Mediterráneo.
–¿Y cómo no habré visto antes esto así de claro?, te preguntarás sorprendido. –Sencillamente, porque a veces somos como las piedras, que dejan resbalar el agua, sin absorber ni una gota.
–Por eso, es necesario volver a discurrir sobre lo mismo, ¡que no es lo mismo!, para empaparnos de las bendiciones de Dios. (Forja, 540)
Dios no se deja ganar en generosidad, y –¡tenlo por bien cierto!– concede la fidelidad a quien se le rinde. (Forja, 623)

 

 

Tema 14. Historia de la Iglesia

La Iglesia continúa y desarrolla en la Historia la misión de Cristo, impulsada por el Espíritu Santo. En la historia de la Iglesia se da un entrelazamiento entre lo divino y lo humano.

Resúmenes de fe cristiana 18/12/2016

 Desde el s. I, el cristianismo inició a propagarse, bajo la guía de san Pedro y de los apóstoles, y después de sus sucesores.

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1. La Iglesia en la historia

La Iglesia continúa manteniendo la presencia de Cristo en la historia humana; obedece al mandato apostólico, pronunciado por Jesús antes de ascender al Cielo: «Id y enseñad a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñadles a observar todo lo que os he mandado. Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,19-20). En la historia de la Iglesia se encuentra, por tanto, un entrelazarse, a veces difícilmente separable, entre lo divino y lo humano.

En efecto, proyectando una mirada a la historia de la Iglesia, hay aspectos que sorprenden al observador, incluso al no creyente:

a) la unidad en el tiempo y en el espacio (catolicidad): la Iglesia Católica, a lo largo de dos milenios, ha permanecido siendo el mismo sujeto, con la misma doctrina y los mismos elementos fundamentales: unidad de fe, de sacramentos, de jerarquía (por la sucesión apostólica); además, en todas las generaciones ha reunido hombres y mujeres de los pueblos y culturas más diversos y de zonas geográficas de todos los rincones de la tierra;

b) la acción misionera: la Iglesia, en todo tiempo y lugar, ha aprovechado cualquier acontecimiento y fenómeno histórico para predicar el Evangelio, también en las situaciones más adversas;

c) la capacidad, en cada generación, de producir frutos de santidad en personas de todo pueblo y condición;

d) un llamativo poder de recuperación ante crisis, a veces de mucha gravedad.

2. La Antigüedad Cristiana (hasta el 476, año de la caída del Imperio Romano de Occidente)

Desde el s. I, el cristianismo inició a propagarse, bajo la guía de san Pedro y de los apóstoles, y después de sus sucesores. Se asiste, por tanto, a un progresivo aumento de los seguidores de Cristo, sobre todo dentro de los confines del Imperio Romano: a inicios del s. IV eran aproximadamente el 15% de la población del imperio, y estaban concentrados en las ciudades y en la parte oriental del estado romano. La nueva religión se difundió, de todos modos, también más allá de esas fronteras: en Armenia, Arabia, Etiopía, Persia, India.

El poder político romano vio en el cristianismo un peligro, por el hecho de que este último reclamaba un ámbito de libertad en la conciencia de las personas respecto a la autoridad estatal; los seguidores de Cristo tuvieron que soportar numerosas persecuciones, que condujeron a muchos al martirio: la última, y la más cruel, tuvo lugar a inicios del s. IV por obra de los emperadores Diocleciano y Galerio.

En el año 313 el emperador Constantino I, favorable a la nueva religión, concedió a los cristianos la libertad de profesar su fe, e inició una política muy benévola hacia ellos. Con el emperador Teodosio I (379-395) el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano. Mientras tanto, a finales del s. IV los cristianos eran ya la mayoría de la población del imperio romano.

En el s. IV la Iglesia tuvo que afrontar una fuerte crisis interna: la cuestión arriana. Arrio, presbítero de Alejandría, en Egipto, sostenía teorías heterodoxas, por las cuales negaba la divinidad del Hijo, que sería, en cambio, la primera de las criaturas, aunque superior a las demás; la divinidad del Espíritu Santo era también negada por los arrianos. La crisis doctrinal, con la que se entrecruzaron frecuentemente intervenciones políticas de los emperadores, turbó a la Iglesia durante más de 60 años; fue resuelta gracias a los dos primeros concilios ecuménicos, el primero de Nicea (325) y el primero de Constantinopla (381), en los cuales se condenó el arrianismo, se proclamó solemnemente la divinidad del Hijo (consubstantialis Patri, en griego homoousios) y del Espíritu Santo, y se compuso el Símbolo Niceno-Constantinopolitano (el Credo ). El arrianismo sobrevivió hasta el s. VII porque los misioneros arrianos lograron convertir a su credo a muchos pueblos germánicos, que sólo poco a poco pasaron al catolicismo.

En el s. V hubo, en cambio, dos herejías cristológicas, que tuvieron el efecto positivo de obligar a la Iglesia a profundizar en el dogma para formularlo de modo más preciso. La primera herejía es el nestorianismo, doctrina que en la práctica afirma la existencia en Cristo de dos personas, además de dos naturalezas; fue condenada por el Concilio de Éfeso (431), que reafirmó la unicidad de la persona de Cristo; de los nestorianos derivan las Iglesias siro-orientales y malabares, aún separadas de Roma. La otra herejía fue el monofisismo, que sostenía, en la práctica, la existencia en Cristo de una sola naturaleza, la divina: el Concilio de Calcedonia (451) condenó el monofisismo y afirmó que en Cristo hay dos naturalezas, la divina y la humana, unidas en la persona del Verbo sin confusión ni mutación (contra el nestorianismo), sin división ni separación (contra el monofisismo): son los cuatro adverbios de Calcedonia: inconfuse, immutabiliter, indivise, inseparabiliter. De los monofisitas derivan las Iglesias coptas, siro-occidentales, armenas y etiópicas, separadas de la Iglesia Católica.

En los primeros siglos de la historia del cristianismo se asiste a un gran florecimiento de la literatura cristiana, homilética, teológica y espiritual: son las obras de los Padres de la Iglesia, de gran importancia en la reconstrucción de la Tradición; los más relevantes fueron san Ireneo de Lyon, san Hilario de Poitiers, san Ambrosio de Milán, san Jerónimo y san Agustín en Occidente; san Atanasio, san Basilio, san Gregorio Nacianceno, san Gregorio de Nisa, san Juan Crisóstomo, san Cirilo de Alejandría y san Cirilo de Jerusalén en Oriente.

3. El Medioevo (hasta 1492, año de la llegada de Cristóbal Colón a América)

En el 476 cayó el Imperio Romano de Occidente, que fue invadido por una serie de pueblos germánicos, algunos arrianos, otros paganos. El trabajo de la Iglesia en los siglos sucesivos fue el de evangelizar y contribuir a civilizar a estos pueblos, y más adelante a los pueblos eslavos, escandinavos y magiares. El Alto Medioevo (hasta el año 1000) fue sin duda un periodo difícil para el continente europeo, por la situación de violencia política y social, empobrecimiento cultural y regresión económica, debidos a las invasiones continuas (que duraron hasta el s. X). La acción de la Iglesia logró, poco a poco, conducir a estos jóvenes pueblos hacia una nueva civilización, que alcanzará su esplendor en los ss. XII-XIV.

En el s. VI nació el monaquismo benedictino, que garantizó, entorno a los monasterios, islas de paz, tranquilidad, cultura y prosperidad. En el s. VII fue de gran importancia la acción misionera, en todo el continente, de los monjes irlandeses y escoceses; en el s. VIII la de los benedictinos ingleses. En este último siglo terminó la etapa de la Patrística, con los últimos dos Padres de la Iglesia, san Juan Damasceno en oriente, san Beda el Venerable, en occidente.

En el s. VII-VIII nació la religión islámica en Arabia; tras la muerte de Mahoma los árabes se lanzaron a una serie de guerras de conquista que les condujeron a constituir un vastísimo imperio: entre otros, subyugaron a los pueblos cristianos de África del Norte y de la Península Ibérica y separaron el mundo bizantino del latino-germánico. Durante aproximadamente 300 años supusieron un flagelo para los pueblos de la Europa mediterránea, a causa de las incursiones, redadas, saqueos y deportaciones realizadas de modo prácticamente sistemático y continuo.

A finales del s. VIII se institucionalizó el poder temporal del papado (Estados Pontificios), que ya existía de hecho desde finales del s. VI, surgido para suplir el vacío de poder creado en la Italia central por el desinterés del poder imperial bizantino, nominalmente soberano en la región, pero de incapaz de proveer a la administración y defensa de la población. Con el tiempo, los papas se dieron cuenta de que un limitado poder temporal era una eficaz garantía de independencia respecto a los diversos poderes políticos (emperadores, reyes, señores feudales).

En la noche de Navidad del año 800 se restauró el imperio en Occidente (Sacro Imperio Romano): el papa coronó a Carlomagno en la basílica de San Pedro; nació así un estado católico con aspiraciones universales, caracterizado por una fuerte sacralización del poder político, y un complejo entrelazarse de política y religión, que durará hasta 1806.

En el s. X el papado sufrió una grave crisis a causa de las interferencias de las familias nobles de Italia central en la elección del papa (Siglo de Hierro); y más en general porque los reyes y señores feudales se adueñaron del nombramiento de muchos cargos eclesiásticos. La reacción papal a tan poco edificante situación tuvo lugar en el s. XI, a través de la reforma gregoriana y la llamada “cuestión de las investiduras”, en las cuales la jerarquía eclesiástica logró recuperar amplios espacios de libertad respecto al poder político.

En el año 1054, el patriarca de Constantinopla, Miguel Cerulario, realizó la definitiva separación de los griegos de la Iglesia Católica (Cisma de Oriente): fue el último episodio de una historia de fracturas y disputas iniciada ya en el s. V, y debida en buena medida a las graves interferencias de los emperadores romanos de oriente en la vida de la Iglesia (cesaropapismo). Este cisma afectó a todos los pueblos dependientes del patriarcado, y hasta ahora afecta a búlgaros, rumanos, ucranianos, rusos y serbios.

Desde inicios del s. XI las repúblicas marineras italianas habían arrebatado a los musulmanes el control del Mediterráneo, poniendo un límite a las agresiones islámicas: a finales de siglo, el crecimiento del poder militar de los países cristianos tuvo como expresión el fenómeno de las cruzadas en Tierra Santa (1096-1291), expediciones bélicas de carácter religioso cuyo fin era la conquista o defensa de Jerusalén.

En los s. XIII y XIV se asiste al apogeo de la civilización medieval, con grandes realizaciones teológicas y filosóficas (la escolástica mayor: san Alberto Magno, santo Tomás de Aquino, san Buenaventura, el beato Duns Scoto), literarias y artísticas. Por lo que se refiere a la vida religiosa es de gran importancia la aparición, a inicios del s. XIII, de las órdenes mendicantes (franciscanos, dominicos, etc.).

El enfrentamiento entre el papado y el imperio, ya iniciado con la “cuestión de las investiduras”, siguió con diversos episodios en los ss. XII y XIII, terminando con el debilitamiento de ambas instituciones: el imperio se redujo en la práctica a un estado alemán, y el papado sufrió una notable crisis: desde el año 1305 hasta el 1377 el lugar de residencia del papa se transfirió de Roma a Aviñón, en el sur de Francia, y poco después del retorno a Roma, en el año 1378 inició el Gran Cisma de Occidente: una situación muy difícil, por la cual se dio al principio la aparición de dos papas y después tres (las obediencias romana, aviñonés y pisana), mientras el mundo católico de la época permanecía perplejo sin saber quién era el pontífice legítimo. La Iglesia pudo superar también esta durísima prueba y la unidad fue restaurada con el Concilio de Constanza (1415-1418).

En el año 1453 los turcos otomanos, musulmanes, conquistaron Constantinopla, poniendo así término a la milenaria historia del Imperio Romano de Oriente (395-1453), y conquistaron los Balcanes, que permanecieron cuatro siglos bajo su dominio.

4. La Edad Moderna (hasta 1789, año del inicio de la Revolución Francesa)

La Edad Moderna se abre con la llegada de Cristóbal Colón a América, evento que junto a las exploraciones en África y Asia dio comienzo a la colonización europea de otras partes del mundo. La Iglesia aprovechó este fenómeno histórico para difundir el Evangelio en los continentes extraeuropeos: se asiste así al surgir de misiones en Canadá y Luisiana, colonias franceses, en la América española, en el Brasil portugués, en el reino del Congo, en India, Indochina, China, Japón, Filipinas. Para coordinar estos esfuerzos por la propagación de la fe, la Santa Sede instituyó en 1622 la Sacra Congregatio de Propaganda Fide.

Mientras tanto, al mismo tiempo que el catolicismo se expandía hacia áreas geográficas donde el Evangelio no había sido predicado nunca, la Iglesia sufría una grave crisis en el viejo continente: la “reforma” religiosa propugnada por Martín Lutero, Ulrico Zwinglio, Juan Calvino (fundadores de las diferentes denominaciones del protestantismo), junto con el cisma provocado por el rey de Inglaterra Enrique VIII (anglicanismo), condujo a la separación de la Iglesia de amplias regiones: Escandinavia, Estonia y Letonia, buena parte de Alemania, Holanda, la mitad de Suiza, Escocia, Inglaterra, además de los respectivos territorios coloniales ya poseídos o conquistados con posterioridad (Canadá, Norteamérica, Antillas, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda). La Reforma Protestante tiene la grave responsabilidad de haber roto la milenaria unidad religiosa en el mundo cristiano-occidental, causando el fenómeno del confesionalización, es decir la separación social, política y cultural de Europa y de algunas de sus regiones en dos campos: el católico y el protestante. Este sistema cristalizó en la fórmula cuius regio, eius et religio, por la cual los súbditos estaban obligados a seguir la religión del príncipe. Ese enfrentamiento entre estos dos mundos condujo al fenómeno de las guerras de religión, que afectó sobre todo a Francia, los territorios germánicos, Inglaterra, Escocia e Irlanda, y que se puede considerar terminado sólo con las Paces de Westfalia (1648) en el continente, y con la capitulación de Limerick (1692) en las Islas Británicas.

La Iglesia Católica, aunque asolada por la crisis y por la defección de tantos pueblos en unos pocos decenios, supo encontrar energías insospechadas para reaccionar y comenzar a realizar una verdadera reforma: este proceso histórico ha tomado el nombre de Contrarreforma, cuyo culmen es la celebración del Concilio de Trento (1545-1563), en el cual se proclamaron con claridad algunas verdades dogmáticas puestas en duda por los protestantes (canon de las Escrituras, sacramentos, justificación, pecado original, etc.), y se tomaron también decisiones disciplinares que robustecieron e hicieron más compacta a la Iglesia (por ejemplo la institución de los seminarios y la obligación de residencia en la diócesis para los obispos). El movimiento de la contrarreforma pudo también valerse de la actividad de muchas órdenes religiosas fundadas en el s. XVI: se trata de iniciativas de reforma en el ámbito de los mendicantes (capuchinos, carmelitas descalzos), o institutos de clérigos regulares (jesuitas, teatinos, barnabitas, etc.). La Iglesia salió así de la crisis profundamente renovada y reforzada, y pudo compensar la pérdida de algunas regiones europeas con una difusión verdaderamente universal, gracias a la obra misionera.

En el s. XVIII la Iglesia tuvo que combatir contra dos enemigos: el regalismo y la ilustración. El primero anduvo a la par del desarrollo de la monarquía absoluta: apoyados en la organización de una moderna burocracia, los soberanos de los estados europeos lograron instaurar un sistema de poder autocrático y total, eliminando las barreras que se interponían (instituciones de origen medieval como el sistema feudal, los privilegios eclesiásticos, los derechos de las ciudades, etc.). En este proceso de centralización del poder, los monarcas católicos tendieron a invadir el ámbito de la jurisdicción eclesiástica, en el intento de crear una Iglesia sometida y dócil respecto al poder del rey: es un fenómeno que asume nombres diversos dependiendo de los estados: regalismo en Portugal y España, galicanismo en Francia, josefismo en los territorios de los Habsburgo (Austria, Bohemia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Croacia, Lombardía, Toscana, Bélgica), jurisdiccionalismo en Nápoles y Parma. Este fenómeno tuvo su punto álgido con la expulsión de los jesuitas por parte de muchos gobiernos y en la amenazadora presión sobre el papado para que suprimiese la orden (como sucedió en 1773).

El otro enemigo con el que se encontró la Iglesia en el s. XVIII fue la ilustración, un movimiento en primer lugar filosófico, que tuvo gran éxito entre las clases dirigentes: tiene como fondo una corriente cultural que exalta la razón y la naturaleza, y al mismo tiempo realiza una crítica indiscriminada a la tradición; es un fenómeno muy complejo, que presenta en todo caso fuertes tendencias materialistas, una ingenua exaltación de las ciencias, el rechazo de la religión revelada en nombre del deísmo o la incredulidad, un irreal optimismo con respecto a bondad natural del hombre, un excesivo antropocentrismo, una confianza utópica en el progreso de la humanidad, una difundida hostilidad contra la Iglesia Católica, una actitud de suficiencia y desprecio hacia el pasado, y una arraigada tendencia a realizar reduccionismos simplistas en la búsqueda de modelos explicativos de la realidad. Se trata, en resumen y en buena medida, del origen de muchas de las ideologías modernas, que reducen la visión de la realidad eliminando de su comprensión la revelación sobrenatural, la espiritualidad del hombre y en definitiva el anhelo por la búsqueda de las verdades últimas de la persona y de Dios.

En el siglo XVIII fueron fundadas las primeras logias masónicas: de ellas, una buena parte asumió tonos y actividades claramente anticatólicas.

5. La Edad Contemporánea (a partir de 1789)

La Revolución Francesa, que empezó con la decisiva aportación del bajo clero, derivó rápidamente hacia actitudes de galicanismo extremo, llegando a producir el cisma de la Iglesia Constitucional, y a continuación asumiendo tonos claramente anticristianos (instauración del culto al Ente Supremo, abolición del calendario cristiano, etc.), hasta llegar a una cruenta persecución de la Iglesia (1791-1801): el papa Pío VI murió en el 1799 prisionero de los revolucionarios franceses. La subida al poder de Napoleón Bonaparte, hombre pragmático, trajo la paz religiosa con el Concordato de 1801; más adelante, sin embargo, surgieron desavenencias con Pío VII por las intrusiones continuas del gobierno francés en la vida de la Iglesia: como resultado, el papa fue hecho prisionero por Bonaparte durante aproximadamente cinco años.

Con la Restauración de las monarquías prerrevolucionarias (1815), para la Iglesia volvió un periodo de paz y tranquilidad, favorecido también por el romanticismo, corriente de pensamiento predominante en la primera mitad del s. XIX. Sin embargo, pronto se delineó una nueva ideología profundamente opuesta al catolicismo: el liberalismo, heredero de los ideales de la Revolución Francesa, que poco a poco logró afirmarse políticamente, promoviendo la instauración de legislaciones discriminatorias o persecutorias contra la Iglesia. El liberalismo se unió en muchos países al nacionalismo, y más adelante, en la segunda mitad del siglo, se alió con el imperialismo y el positivismo, que contribuyeron ulteriormente a la descristianización de la sociedad. Al mismo tiempo, como reacción a las injusticias sociales provocadas por las legislaciones liberalistas, nacían y se difundían una serie de ideologías dirigidas a hacerse portavoces de las aspiraciones de las clases oprimidas por el nuevo sistema económico: el socialismo utópico, el socialismo “científico”, el comunismo, el anarquismo, todas ellas unidas por proyectos de revolución social y una filosofía subyacente de tipo materialista.

El catolicismo en el s. XIX perdió en casi todas las naciones la protección del estado, que, es más, pasó a tener una actitud adversa; y en 1870 terminó el poder temporal de los papas, con la conquista italiana de los Estado Pontificios y la unificación de la península. Al mismo tiempo, sin embargo, la Iglesia supo sacar ventajas de esta crisis para fortalecer la unión de todos los católicos entorno a la Santa Sede, y para liberarse de las intrusiones de los estados en el gobierno interno de la Iglesia, a diferencia de lo sucedido en el periodo de las monarquías confesionales de la Edad Moderna. El culmen de este fenómeno fue la solemne declaración, en 1870, del dogma de la infalibilidad del papa por parte del Concilio Vaticano I, celebrado durante el pontificado de Pío IX (1846-1878). En este siglo, además, la vida de la Iglesia se caracterizó por una gran expansión misionera (en Africa, Asia y Oceanía), por un gran florecimiento de fundaciones de congregaciones religiosas femininas de vida activa, y por la organización de un vasto apostolado laical.

En el s. XX la Iglesia se enfrentó a numerosos desafíos: Pío X tuvo que reprimir las tendencias teológicas modernistas dentro del propio cuerpo eclesiástico. Estas corrientes se caracterizaban, en sus manifestaciones más radicales, por un inmanentismo religioso que, aunque mantenía la formulaciones tradicionales de la fe, en realidad las vaciaba de contenido. Benedicto XV se enfrentó a la tempestad de la Primera Guerra Mundial, logrando mantener una política de imparcialidad entre los contendientes, y desarrollando una actividad humanitaria a favor de los prisioneros de guerra y la población afectada por la catástrofe bélica. Pío XI se opuso a los totalitarismos de diverso tipo, que persiguieron de un modo más o menos abierto a la Iglesia durante su pontificado: el comunista en la Unión Soviética y en España, el nacionalsocialista en Alemania, el fascista en Italia, el de inspiración masónica en México; además, este papa desarrolló una gran promoción del clero y del episcopado local en las tierras de misión africanas y asiáticas que, continuada después por su sucesor, Pío XII, permitió a la Iglesia presentarse ante el fenómeno de la descolonización como elemento autóctono, y no extranjero.

Pío XII tuvo que afrontar la terrible prueba de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual actuó de diversos modos para salvar de la persecución nacionalsocialista a cuantos hebreos fuera posible (se calcula que la Iglesia Católica salvó aproximadamente 800.000); Con un proceder realista, no consideró oportuno lanzar una pública denuncia, puesto que ésta habría empeorado la grave situación de los católicos también perseguidos en varios de los territorios ocupados por los alemanes, y habría anulado su posibilidad de intervenir en favor de los hebreos. Muchas altas personalidades del mundo israelita reconocieron públicamente, tras la guerra, los grandes méritos de este papa con respecto a su pueblo.

Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II (1962-1965), que fue concluido por Pablo VI, y que abrió una época pastoral diversa en la Iglesia, subrayando la llamada universal a la santidad, la importancia del esfuerzo ecuménico, los aspectos positivos de la modernidad, la ampliación del diálogo con otras religiones y con la cultura. En los años sucesivos al concilio, la Iglesia sufrió una profunda crisis interna de carácter doctrinal y disciplinar, que logró superar, en buena medida, durante el largo pontificado de Juan Pablo II (1978-2005), papa de extraordinaria personalidad, que hizo alcanzar a la Santa Sede unos niveles de popularidad y prestigio antes desconocidos, dentro y fuera de la Iglesia Católica.

Carlo Pioppi

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

J. Orlandis, Historia del cristianismo , Rialp, Madrid 1983.

A. Torresani, Breve storia della Chiesa , Ares, Milano 1989.

 

 

«El fundador del Opus Dei solo puede explicarse desde “dentro”»

Entrevista al autor del libro “Escondidos. El Opus Dei en la zona republicana durante la Guerra Civil española (1936-1939)”, escrito por el historiador José Luis González Gullón.

Noticias 11/06/2018

 

 

Descarga el prologo de «Escondidos», la historia del Opus Dei en la España republicana (1936-1939) (PDF)

30 cuestiones históricas sobre san Josemaría

«San Josemaría repetía que debían perdonar y rezar por los asesinos y los violentos»

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¿Qué es «Escondidos» y qué motivos le han llevado a adentrarse en esta investigación?

«Escondidos» es una investigación de carácter académico que analiza la historia del Opus Dei durante los tres años de la Guerra Civil española (1936-1939) en la llamada zona republicana.

He realizado este trabajo porque quería conocer los modos con los que Josemaría Escrivá transmitió el mensaje del Opus Dei en un contexto belicista y represivo con la religión católica. Además, tenía un interés particular porque meses antes había publicado un libro sobre la Obra en la etapa anterior, en la Segunda República española (1931-1936).

Para escribir este volumen usted habrá tenido que consultar numerosas fuentes, pero también habrá revisado lo que otros han escrito, por ejemplo, en las biografías del fundador. En este sentido, ¿qué puede encontrar el lector sobre esa época que no se haya contado antes?

Cuando comencé el libro me di cuenta que tenía que entender bien los motivos y las formas de la represión revolucionaria que se dieron en la zona republicana desde el primer momento; baste recordar que en Madrid residían unos dos mil sacerdotes y que un tercio fueron asesinados. Por fortuna, en los últimos años han aparecido los brillantes trabajos de Julius Ruiz y de Javier Cervera que estudian el alcance de la represión y los modos de vida en la retaguardia de la República durante la guerra.

Para mi sorpresa, descubrí que había documentos inéditos de gran valor, como diarios de los miembros del Opus Dei

Con este bagaje pude situar la vida de Josemaría Escrivá y de los demás miembros de la Obra en su contexto. Después, revisé las fuentes que se encuentran en el Archivo General de la Prelatura del Opus Dei, en Roma. Pensaba que habían sido utilizadas con anterioridad, sobre todo en las biografías del fundador de la Obra. Pero, para mi sorpresa, descubrí que había documentos inéditos de gran valor, como diarios de los miembros del Opus Dei y los epistolarios entre unos y otros.

Esta documentación me permitió bajar al terreno de lo cotidiano. Me encontré con los temores y las esperanzas de unos hombres y mujeres que sufrían la separación de su fundador, que se alegraban cuando contactan, que vivían de forma clandestina las prácticas cristianas y que conllevaban la tensión y la incertidumbre por el futuro.

Se ha escrito poco sobre la vivencia de Escrivá durante la Guerra Civil. ¿Cómo describiría la vivencia interior de Josemaría Escrivá en medio del conflicto?

Como ocurrió a tantas personas y familias, la contienda militar fue un tiempo de purificación para Josemaría Escrivá. Durante los tres primeros meses de guerra, el fundador de la Obra se refugió en cinco casas distintas de familias conocidas para evitar una muerte segura, dada la dura represión revolucionaria desatada contra el clero. Después vinieron los meses de escondites en un sanatorio psiquiátrico y en una sede diplomática extranjera.

A Escrivá le preocupaba la suerte de los veintiún varones y cinco mujeres que pertenecían al Opus Dei y de los amigos y conocidos

Estos sucesos le marcaron físicamente porque estuvo muchos días enfermo y perdió más de treinta kilos. Pero, sobre todo, Escrivá sufrió interiormente. Le preocupaba la suerte de los veintiún varones y cinco mujeres que pertenecían al Opus Dei y de los amigos y conocidos. Y, todavía más, se dolía porque pensaba que no era fiel a Dios, que no cumplía bien la misión que había recibido.

En el libro he tratado de resumir esas y otras experiencias. No ha sido tarea sencilla porque me encontraba ante un sacerdote que era fundador de una institución y que daba a su relación con Dios una prioridad absoluta hasta el punto de que marcaba su modo de entender todo lo que le acontecía. Si tuviera que resumir en una frase qué es lo que más me ha llamado la atención diría que era un hombre de fe. El fundador del Opus Dei solo puede explicarse desde “dentro”, desde su convencimiento de que vivía para llevar adelante una misión cristiana. Sus movimientos durante la guerra me recordaban a católicos que tenían un compromiso radical con su misión, como Juan Pablo II o la Madre Teresa.

Si tuviera que resumir en una frase qué es lo que más me ha llamado la atención diría que [Josemaría Escrivá de Balaguer] era un hombre de fe

También he revisado con atención todos los escritos de Josemaría Escrivá en los que manifiesta cómo entendía la Guerra Civil en esos momentos. Y he visto que deseaba la victoria del bando sublevado por motivos religiosos –la Iglesia católica sufría la represión en el bando republicano– pero que se abstenía de manifestar en público su pensamiento. Más de una vez, cuando los que estaban a su alrededor celebraban las victorias del Ejército nacional, Escrivá permanecía callado. En cambio, repetía que debían perdonar y rezar por los asesinos y violentos.

Dentro de los "escondites" de Escrivá antes de su paso a la zona nacional, hay uno en particular que destacan sus biógrafos: la Legación de Honduras.

En 1937, Josemaría Escrivá pasó cinco meses y medio refugiado en la legación de la República de Honduras en España, que estaba situada en el centro de Madrid, en el Paseo de la Castellana. Ese periodo tiene un interés particular en la historia del Opus Dei porque el fundador convivió con otros cuatro miembros de la Obra y se puso en contacto epistolar con el resto de personas conocidas.

Se conservan centenares de cartas de este tiempo, además de diarios, apuntes de las meditaciones que Escrivá daba a quienes le acompañaban

Se conservan centenares de cartas de este tiempo, además de diarios, apuntes de las meditaciones que Escrivá daba a quienes le acompañaban y otros documentos. La lectura de estas fuentes muestra cuál era la reacción del fundador y del resto de personas ante situaciones de gran nerviosismo y tensión. En el caso de Escrivá, aparece un hombre preocupado por cumplir lo que considera que era voluntad de Dios y por cuidar de los hombres y las mujeres que le seguían en el camino del Opus Dei.

El libro se detiene también en nombres propios de católicos en el Madrid republicano de la Guerra Civil. Algunos amigos de Escrivá, como el Padre Poveda, fueron asesinados. ¿Cómo era la relación clandestina de los católicos en ese ambiente contrario a la práctica de la fe? ¿Qué papel juega Josemaría Escrivá?

Pasados los seis primeros meses de Guerra Civil, en los que el culto desapareció completamente, la vida religiosa en el Madrid de la retaguardia renació. Los católicos establecieron una red clandestina formada por más de un centenar de sacerdotes que atendían ministerialmente a los fieles, generalmente en apartamentos de familias conocidas. Josemaría Escrivá formó parte de esta red en los meses de septiembre y octubre de 1937. Sabemos, por ejemplo, que en esas semanas atendió sacramentalmente a teresianas –como usted recuerda, su fundador, Pedro Poveda había sido asesinado al inicio de la guerra– y también a comunidades de terciarias capuchinas y de reparadoras, que celebró Misa en varios pisos particulares y que bautizó a una niña. Incluso predicó unos ejercicios espirituales, moviéndose de una casa a otra para dar meditaciones y pláticas.

Josemaría Escrivá atendió sacramentalmente a teresianas (...) y también a comunidades de terciarias capuchinas y de reparadoras

Muchos aspectos de esta práctica clandestina de la fe cristiana en la retaguardia republicana deben estudiarse todavía. Solo contamos con análisis parciales que evidencian que los católicos rehicieron y mejoraron sus contactos de modo progresivo, hasta el punto de tener en Madrid un vicario general, el sacerdote José María García Lahiguera. Con la ayuda de un grupo de sacerdotes, García Lahiguera organizó una infraestructura secreta que impartía sacramentos en pisos particulares y que ofrecía ayuda material a los sacerdotes.

Una figura que llama la atención en Escondidos es Isidoro Zorzano. Este fiel del Opus Dei, ahora siervo de Dios, repartió la comunión a cientos de personas.

El libro analiza los movimientos de todos los miembros de la Obra en la zona republicana. Los escritos y las referencias documentales han permitido llevar a cabo un retrato de cada uno. Era un trabajo importante porque se encuentran ahí los doce hombres que colaboraron con Josemaría Escrivá después de la Guerra Civil en el rápido desarrollo del Opus Dei, tanto en España como en Europa y América.

El libro analiza los movimientos de todos los miembros de la Obra en la zona republicana

Entre estos hombres destacaría a dos. Uno es Isidoro Zorzano, figura singular en mi libro. Amigo de juventud de Escrivá, ingeniero de ferrocarriles y hombre señalado en la Acción Católica, durante la contienda militar puso al servicio del fundador todas sus energías. Fue enlace entre unos y otros, coordinó la distribución de alimentos a las familias de los miembros de la Obra y colaboró en la salvaguardia del incipiente archivo del Opus Dei. Pienso que, a medida que avanza en la lectura del texto, se ve cómo Zorzano se consumió físicamente en un Madrid falto de abastecimientos y sujeto al cañoneo diario de la artillería franquista.

Debido a las particulares circunstancias de la Guerra Civil, Zorzano se convirtió en custodio y distribuidor de la Eucaristía a católicos de Madrid. Con frecuencia, algunos sacerdotes le daban la Comunión para que la repartiera de modo clandestino a personas de confianza. Esta circunstancia le marcó profundamente.

Sin Jiménez Vargas pienso que el fundador hubiese desaparecido en una checa en el verano de 1936

Otro hombre singular fue Juan Jiménez Vargas. Al inicio de la Guerra Civil, este médico de veintitrés años tomó una resolución radical. Dedicaría todos sus esfuerzos a salvar la vida del fundador del Opus Dei. Como verá en el libro, Escrivá fue salvado en varias ocasiones por Jiménez Vargas. Sin este hombre pienso que el fundador hubiese desaparecido en una checa en el verano de 1936.

Con todo, me permito insistir en que el libro es una biografía colectiva. Fundador, miembros de la Obra y conocidos comparten una microhistoria que se inserta en el gran drama colectivo de la guerra. Reconozco que en la escritura de este libro he disfrutado con la investigación de “algunos hombres buenos” –en frase del catedrático Ruiz Manjón–, a la vez que he sufrido cuando me encontraba la represión de inocentes de ambos bandos.

 

 

«Me refugié en las drogas sin saber que iba a refugiarme en el infierno»

La vida de Ángel es la más dura de todos los hijos de Ítaca. Nació en el madrileño barrio del Puente de Vallecas, en el que ha vivido siempre. Un lugar humilde donde las drogas acamparon a sus anchas en los años 80, llevándose por delante las ilusiones de cientos de familias. Entre otras, la suya. Ni la fe que le transmitieron sus padres, ni el trabajo, ni su matrimonio fueron suficientes para superar la tentación. Al final, la muerte de su madre acabó por empujarle directamente hacia el abismo.

En primera persona 12/06/2018

 «Me vi solo. Abandonado. Con una pena y vacío enorme. Y me refugié en las drogas sin saber que iba directamente a refugiarme en el infierno». Fotos: Mónica de Solís.

Si hay un hijo de Ítaca en el que reconocer la biografía de Ulises, ese es Ángel. Ángel tiene 54 años… y aventuras y desgracias para rellenar un siglo. Nació en 1964 en el Puente de Vallecas. Sus padres le educaron, a él y a sus hermanos, en la fe católica y en el esfuerzo por salir adelante. Ángel empieza a trabajar muy pronto, con 14 años. Y de ahí, hacia arriba, hasta emplearse en La perdiz de Somontes, un famoso restaurante situado muy cerca del palacio de la Zarzuela.

A los 17 años se enamora de Petri y después de un largo noviazgo se casan en el año 1991. Al poco tiempo tienen una preciosa hija: Mª Jesús.

En los brazos de Calipso

Aquello parecía un cuento… que, en realidad, había empezado a resquebrajarse hacía ya tiempo… Primero fue su hermano Jesús el que cae en la droga. Una bestia que, en el Madrid de los años 80, cabalgaba desbocada arrasando vidas. A Jesús le mata una sustancia edulcorada con 22 años.

Fue la primera de una cadena de desgracias.

La depresión por la muerte del hermano pequeño, sus primeros escarceos con las drogas, unidos a dificultades económicas y a temas personales que Ángel prefiere no confiar al micrófono, se llevan también por delante su matrimonio.

El remate fue la muerte de mi madre. Era lo único que tenía. La que, a pesar de todo, me seguía queriendo. Mi puerto. Y se va. Para siempre. Y ahí definitivamente rompo con Dios.

A partir de ahí, cuesta abajo y sin frenos. Me vi solo. Abandonado. Con una pena y vacío enorme y me refugié en las drogas sin saber que iba directamente a refugiarme en el infierno. Nadie lo sabe hasta que no estás dentro, pero la droga es un infierno. Es estar muerto pensando que estás vivo. El cuerpo te hierve. Tienes al diablo dentro. Y, Dios, claramente no entraba en mi vida.

Ángel como Ulises, después de vivir unos años en Ítaca, se ve preso en los brazos de la ninfa Calipso. Una ninfa embustera y tramposa que le va absorbiendo la vida.

El remate fue la muerte de mi madre. Era lo único que tenía. La que, a pesar de todo, me seguía queriendo. Mi puerto. Y se va. Para siempre. Y ahí definitivamente rompo con Dios. ¿Cómo puedes ser tan malvado?, le decía yo a Dios. Además, parte de mi familia, me achacaba que yo había matado a mi madre por mis desvaríos. Y llegué a creérmelo.

Ángel, expulsado de su territorio, alejado de los suyos y envenenado por la droga sigue su aciago recorrido luchando contra demonios exteriores e interiores.

Trataba de levantarme… y volvía a caer. Empecé un tratamiento de desintoxicación y conseguí un trabajo en Correos. Parecía que el viento empezaba a soplar a favor… cuando tuve que ingresar en prisión para cumplir una antigua condena por estafa.

Otra vez el abismo…


►Escucha la historia contada por Ángel.


Luces en el horizonte

Y, sin embargo, entre rejas, Ángel comienza tímidamente su regreso a la fe. No sabría explicarlo pero, en medio de esa amargura, y, a pesar de estar muy lejos de cualquier práctica religiosa, empecé a sentir a Dios cerca. A veces iba a la capilla y hablaba con Dios. Notaba su compañía.

Al salir de la cárcel, a Ángel le espera la calle. Hace lo que puede para sobrevivir. Fueron tiempos durísimos. Vivía en una psicosis tremenda de miedo, humillación y soledad. Estoy radicalmente solo. Y tengo miedo. En la calle no hay respeto. Un día te roban, otro te insultan, y el tercero, te agreden. No duermes y el stress te vuelve loco.

Se dedica a la venta ambulante para poder ganar algo de dinero y cada vez va más a la iglesia de San Ramón Nonato. A su parroquia de siempre.

De todas formas, Ángel, como Ulises, no se rinde. Y sigue peleando por llegar a tierra firme. Como lleva toda su vida en Vallecas, los vecinos y, también la policía, le conocen y le ayudan en lo que pueden. Empieza a acudir a Cáritas. Se dedica a la venta ambulante para poder ganar algo de dinero y cada vez va más a la iglesia de San Ramón Nonato. A su parroquia de siempre. A veces para dormir. A veces para pedir y siempre para rezar.

Ángel sigue peleando a brazo partido contra la desesperación. En ocasiones quiere morirse y lo intenta. Pero otras veces, llegan lo que él llama señales del Cielo, que le impulsan a seguir navegando, por muy fuertes que sean las corrientes.

Telémaco reconoce a Ulises

Una de estas señales nos remite directamente al relato de Homero que, en una de las páginas más emotivas de la Odisea, cuenta el encuentro de Ulises con su hijo Telémaco, 20 años después de su partida.

También Ángel encontró a su hija, casi dos décadas después. A Mª Jesús no la veía desde que la pequeña tenía un año. Fue aquí, al lado de la parroquia –narra Ángel, que tiembla todavía de la emoción-. Ella estaba en la parada del autobús, fumando y yo me acerqué para pedirle un cigarro. Espere —me dijo— mientras rebuscaba en el bolso. Al levantar la mirada, clavamos los ojos el uno en el otro. Fue impresionante. Ella me dijo: ¿Eres Ángel? Yo le contesté, “Sí… y tú eres Mª Jesús, mi hija”. Llevábamos 18 años sin vernos y a ella le habían dicho que yo había muerto. Pero nos reconocimos. Estuvimos media hora abrazados, llorando. Desde entonces, ella sabe que su padre está aquí, para lo que necesite.

Ella me dijo: ¿Eres Ángel? Yo le contesté, “Sí… y tú eres Mª Jesús, mi hija”. Llevábamos 18 años sin vernos.

Dios, desde la orilla de Ítaca, hacía señales de humo. El fin del viaje estaba cerca.

Pero todavía quedaba el tramo final y algunas batallas contra cíclopes que vencer y cantos de sirenas que acallar.

Estoy en casa

En esos momentos de calle, de subidas y bajadas y de visitas a la iglesia encuentra a la hermana Sara que, como si de la nereida Leucótea se tratara (y que perdone la comparación la hermana Sara), le ofrece algo más que una manta. Le ofrece cobijo en la residencia Nazaret, un lugar para personas sin hogar muy cercano a la parroquia de San Ramón Nonato.

Son las últimas brazadas antes de pisar la costa. Mi vida empieza a cambiar. Me siento acogido. Como no tengo trabajo me exigen ayudar en la residencia, en un comedor social y en la parroquia. Y empiezo a trabajar, a coger responsabilidades. Ayudo en lo que puedo y empiezo a recobrar la autoestima. Tengo el día lleno, ocupándome de los demás. Empiezo a desarrollar algunas habilidades que me había enseñado mi madre; de orden y organización. Cada vez me siento más fuerte, he dejado de consumir y empiezo a ser dueño de mi mismo.

Yo, que he estado tan lejos, tan separado de Dios, que he habitado en el infierno, ahora no puedo vivir sin Él.

Una noche, sentado en la cama, ve recortarse el campanario de la iglesia. No sé explicarlo, pero, por dentro, siento una voz que me dice: Ánimo Ángel, sigue así, que vas bien. Y rompí a llorar. No dormí en toda la noche.

Para Ángel, aquellas palabras que siente en su corazón son el empujón definitivo. Él, que llevaba toda su vida escuchando reproches, se siente alentado, querido, perdonado, animado, curado.

Con infinito esfuerzo pero también —como él mismo reconoce— con la ayuda continua de Dios, ha conseguido llegar a Ítaca. A su casa.

Ahora trabaja en el Retiro, en un puesto de bebidas, y “gasta” sus horas ayudando a la parroquia en lo que puede. Yo, que he estado tan lejos, tan separado de Dios, que he habitado en el infierno, ahora no puedo vivir sin Él. Después de una vida tan intensa y dolorosa he llegado a casa. A mi casa.

 

 

El Huracán del Desamor

Luce Bustillo-Schott
11 junio 2018

Agosto de 1992. Miles de personas perdieron sus hogares con el paso del huracán Andrew. Muchos niños se sintieron desolados al ver cómo en pocos segundos lo que había sido su casa hasta ese momento quedaba devastado, se convertía en un montón de escombros.

A ti, padre de familia, quisiera preguntarte: ¿qué puede sentir tu hijo o tus hijos al oír de tus labios las siguientes expresiones dirigidas a tu esposa, a la madre de ellos? “Ya no te amo. Necesito mi espacio. ¡Tengo derecho a mi felicidad!”

Quizá no puedas contestar a esa pregunta al imaginar, si puedes, lo que el corazón de tus hijos sienten, lo devastador que es para ellos ver derrumbarse lo que hasta hace poco era su hogar.

Llegó un día ese momento trágico. Lo que amaba el hijo, lo que más quería, su familia, quedaba reducida a escombros. Ese templo sagrado de amor en el que había nacido y crecido, de repente se ha convertido en ruinas. Ruinas de tristeza, de dolor, de desconcierto, de angustia, de inseguridad.

El hijo no alcanza a descubrir el porqué de lo que está pasando. No sabe cómo explicar que algo haya destruido lo que más amaba, aquello que hasta hace poco veía, con orgullo, como “mi familia”. Seguramente ese hijo se encerrará en una coraza, en su propio mundo interior. Adoptará una máscara para esconder todo el dolor que produce el ver que algo ha dividido a sus padres. Siente que ese algo les ha llevado a todos a la infelicidad. Ha destruido, como un huracán, el amor que sus padres se tenían. Un amor que permitió que un día naciese cada uno de los hijos…

No encuentra con quién compartir tanto dolor porque papá se ha ido y mamá sufre. No quiere ser él, el más inocente de toda la tragedia familiar, un motivo que aumente el dolor de la casa.

El hijo pierde confianza, seguridad, esperanza, porque ese huracán, que no se llama Andrew sino “Egoísmo”, lo está dejando sin piso, sin paredes, sin techo, sin hogar. Todo pierde su sentido cuando ese egoísmo deja fuera de los corazones lo único que realmente puede unir una familia: el amor.

Hoy día muchas parejas se dejan arrastrar por el huracán del egoísmo. Se han olvidado del compromiso que juraron ante Dios el día de su matrimonio. Prometieron entonces vivir unidos por amor también entre las penas y las alegrías, las carencias o la abundancia, la enfermedad o la salud, hasta que la muerte los separase. Habían establecido un compromiso ante Nuestro Creador a través del cónyuge que Dios les había regalado.

Ahora rompen, por culpa del egoísmo de uno de ellos, o de los dos, ese vínculo sagrado del sacramento matrimonial. “Lo que Dios unió no lo separa el hombre”.

Esto ocurre porque nos olvidamos que el vínculo matrimonial nos compromete a ser testigos del Amor de Dios y testimonios vivos de que Él permanece entre nosotros hasta el fin de los siglos. Un vínculo que les había comprometido a cultivar y acrecentar el amor.

 

 

Mirar a María para comprender el sentido del amor católico

Sheila Morataya

“Realmente su presencia en la tierra fue para Jesús, para su dura vida terrena, una tranquilidad, una dulzura incomparable”. Padre Mariano de Blas L. C

Mirar a María es entrar en el corazón de lo femenino. Personalmente pienso que a la Madre de Jesús hay que mirarla y mirándola comprender el significado específico de ser mujer.

Lo primero que me impresiona de Ella es su humildad. Humildad porque comprendió, sin antes no turbarse que lo que se le concedía era don de Dios. Me impacta mucho esto: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su palabra” (Lc 1, 38). Esta frase reta a las mujeres cristianas de nuestro tiempo.

La palabra “esclava” tiene una connotación muy fuerte. El diccionario la define como la persona que por estar bajo el dominio jurídico de otra carece de libertad. Alguien completamente sometido a un deber…

María sometió su libertad a la de Dios, que le pidió ser virgen, que le pidió ser Madre de un solo hijo y que le pidió sufrir junto a Él hasta verlo morir. Esta es la religión cristiana del Amor. Y el amor católico no puede entenderse ni vivirse ni comprenderse sino desde aquí.

Santa María, por libertad propia, porque bien pudo decir NO, dijo Sí. Ese sí, es el que la hace la más grande de todas las mujeres, la más solicita , la más admirable, la más grandiosa, la más bellísima, la más mujer, la más santa, pues santo es el que dice sí al sacrificio, al dolor, a la imitación de Jesús en su vida y lo refleja a los demás.

¿Las mujeres católicas sabemos someternos? ¿Las mujeres católicas conocemos profundamente esta misión y tarea de ser las portadoras de la vida? Desde mi humilde opinión aquí comienza nuestra desconexión con la Santísima Virgen. Es decir, la miramos pero en realidad a muchas no nos atrae imitarla, porque imitarla es someterse, imitarla es hacerse esclava de Dios para que Él haga con cada una lo que quiera.

Imitar a María pues no es fácil. María se llamó sí misma esclava. Yo recuerdo que cuando estaba en mi propio proceso de conversión hacia la Virgen, sentía un rechazo al leer estas palabras: esclava… ¿por qué la mujer esclava? Y por esto yo, mujer, ¿tendría que quedarme en un matrimonio en el que el hombre me golpea, me maltrata psicológicamente, me humilla, me abusa y anula? Pues no, no es esta la esclavitud a la que se refiere Dios, pues aquí no se considera el valor y dignidad de la mujer.

Una mujer puede estar viviendo mucho sufrimiento de formas diferentes en el matrimonio y ofrecer ese sufrimiento para acompañar a Jesús y lo que recibirá a cambio es una enorme alegría, pero esto, ella lo descubrirá en la oración, tal y como lo estaba la Virgen cuando el Arcángel San Miguel se le aparece.

¿Se daba cuenta Ella a lo que iba, lo que le esperaba? Creo que sí y creo que no. Pues en nuestra vida al encontrarnos con Jesús y experimentar ese momento de conversión, no sabemos con certeza “qué nos va a pedir”.

Consideró que eso lo vamos sabiendo a medida que nuestra vida va desarrollándose. Dios suele darnos las cosas a cuentagotas, de acuerdo a nuestra capacidad para asimilar y comprender.

Ejemplo: mi marido perdió el trabajo, estaba muy feliz, teniendo un gran éxito empresarial y de un día a otro lo perdió todo. Le diagnosticaron cáncer a mi hijo de 10 años, me casé y el matrimonio no resultó lo que yo esperaba pues a él no le gusta mi grupo de amigos y ya no hay detalles o a ella le interesa su éxito profesional y no le gusta estar en casa con nuestros hijos.

En ejemplos tan sencillos como estos, tú y yo decimos sí, o decimos no a la religión del amor. Lo hacemos reconociendo como María que esa es la voluntad de Dios. Y aunque duele muchísimo, uno tiene toda la libertad y dominio para asumir y acoger ese dolor que será un llevar los sufrimientos de Jesús.

Cuando ese SI va cargado de sinceridad y de un quiero porque sí, la alegría se hace presente y esto es lo que el mundo, que huye del sufrimiento no comprende. Pero para aquél o aquella que es una persona de oración, es amar a Jesús y María y como ellos, ir caminando en la religión del amor.

Si las mujeres nos arrodilláramos como Marías de verdad cultiváramos la vida de oración, conociéramos a Dios, el mundo recuperaría la inocencia, la bondad, la estabilidad y la armonía. Porque cada mujer se convertiría en esclava de Dios, un Dios que pidió a la Llena de Gracia presenciar cómo humillaban a su hijo, lo perseguían, lo escupían, lo dejaban solo, lo maltrataban, lo torturaban, lo golpeaban y lo clavaban en una cruz poniéndole una corona con espinas.

Escribo esto y me asombra la locura, el desgarrador dolor de esta Madre.

Pues bien hay cientos y miles de mujeres católicas que viven a medias el sentido propio, hondo y transformador de ser seguidoras de Jesús.

Seguir a Jesús, contemplar e imitar a María es decirle sí  a la voluntad de Dios y al dolor que se hará presente en la vida. Porque es mentira que haya cristianismo sin dolor y es mentira que sea uno verdadero católico cuando no hay un observar y un conocer de la vida de María.

María es la que supo decir a Dios: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su palabra”.  Entonces en ese momento ya no tuvo voluntad propia, ya sus sueños no fueron sus sueños. Haría y se sometería a la voluntad de Dios que se adueñaría de toda su vida habiéndolo visto y comprendido en lo profundo de su corazón. Si se hace una entrega tal, un abandono con un Fiat convencido, te aseguró que conocerás la felicidad y la plenitud aunque así atravieses el más profundo e inexplicable de los sufrimientos.

A partir de este día te invito amiga y amigo a elevar al cielo , contemplando su imagen su gran invento: el Santo Rosario. Amala con esta poderosísima arma católica, la más poderosa de todas después de la Eucaristía y sé tan hondamente feliz como lo fue ella en la tierra. Amén. Por favor reza por mí.

Sheila Morataya

 

 

El Gobierno ante las familias

Jesús Ortiz

Por lo visto el ministro Ábalos tiene cinco hijos, la ministra Calviño tiene cuatro, y Teresa Rivera, la de Transición Ecológica, tiene tres. Todos ellos estarán encantados con su familia numerosa que, además del sacrificio personal, supone un regalo de Dios. Y seguro que conocen las dificultades para llegar a final de mes, pagar colegios y universidades, (aunque a ellos ahora les cambia la vida a mucho mejor).

No me extraña que la Federación de Familias Numerosas -que representan a seiscientas mil familias, nada menos- los vean como referentes para defender la familia y la vida en este Gobierno socialista. De hecho, ya les piden actualizar las prestaciones; ayudas para paliar la pobreza infantil, que afecta especialmente a estas familias -algo ya manifestado por Sánchez-; acceso a empleo de calidad o sueldo familiar; y bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social, entre otras cosas necesarias.

Supongo que estos ministros y ministras tendrán voz y voto en el Gabinete para defender algo tan importante para la sociedad. Van a tener trabajo, y sobre todo buenos argumentos razonables con suficiente experiencia, así como capacidad de persuasión en las futuras deliberaciones de un Gobierno que va muy deprisa. Sin embargo, el pasado del presidente Sánchez y su ideología fuertemente socialista aventura que va a promover leyes contra la vida, como la ya anunciada eutanasia a cargo de la Sanidad pública; probablemente nada hará para corregir el suicidio demográfico, con una tasa de 1,3 hijos y en la cola de Europa; Sánchez hará una fuerte promoción de la ideología de género, que choca frontalmente con la natalidad, el matrimonio y la familia, y por ello contra el bien común, por cierto, una expresión barrida del lenguaje socialista (y también del resto de los partidos); y Sánchez va a asfixiar a las escuelas concertadas y a las de educación diferenciada, añadiendo más vueltas de tuerca contra la libertad de los padres para elegir la educación moral y religiosa que desean para sus hijos. Y un largo etcétera.

Por eso muchas familias solicitarán el apoyo de estos ministros y ministras en la espera razonable de que Ábalos, Calviño, y Rivero sean mínimamente coherentes con su vida y sus familias. El pluralismo es estupendo también en el Consejo de Ministros, mientras que el sectarismo es funesto para la conciencia y para la sociedad.

 

 

Un primer balance de los estados generales de la bioética en Francia

Salvador Bernal

En enero di noticia del arranque en Francia de los estados generales sobre bioética, lanzados por el comité consultivo nacional de ética para las ciencias de la vida y de la salud: la vigente ley prevé su revisión parlamentaria en 2018 (cada siete años). A lo largo de seis meses, se han ido celebrando en todo el país reuniones y debates, con participación de expertos y ciudadanos. Me parece un modo ejemplar de abordar las grandes cuestiones sociales, tan distinto de un arbitrismo español rayano a veces en la irresponsabilidad. No se puede improvisar, menos aún en materias en que un mínimo sentido de la prudencia invita a no sortear el clásico principio de cautela.

Se han ido perfilando conclusiones y enfoques –certezas y dudas- que permitirán al comité nacional presentar sus propuestas al ejecutivo, para la elaboración de los posibles proyectos de ley: el comité nacional las ha reunido en un documento de casi doscientas páginas. Como el plan de trabajo ha sido bastante exhaustivo, me referiré sólo a algunos problemas más acuciantes.

Me referí en su día a que, gracias a la seriedad del comité nacional y de otras instituciones independientes, ha sido posible tamizar promesas electorales insuficientemente fundamentadas. Así se comprobó en el extenso proceso de elaboración de la última ley sobre el fin de la vida, que lleva el nombre de sus dos relatores: Claeys-Leonetti, el primero, socialista; el segundo, conservador. Durante los estados generales se ha replanteado esta norma, a pesar de que apenas tiene dos años de vida. Pero, de momento, parece imponerse el criterio de no tocarla. Al cabo, es reforma de otra ley anterior (sólo Leonetti), aprobada prácticamente por unanimidad en 2005. El consenso se traslada más bien a la necesidad de superar el actual déficit en cuidados paliativos.

Los debates no han hurtado uno de los temas más delicados: la maternidad subrogada. Un primer manifiesto a favor provocó una fortísima reacción: no sólo la esperada del sector que suele identificarse en un sentido amplio como “Manif pour tous”; sino, sobre todo, la de quienes promovieron hace dos años la campaña pro abolición universal de la gestación para otros, a través de una convención internacional semejante a las vigentes contra la esclavitud, la tortura o el tráfico de personas. Ahí estaban conocidas feministas y líderes de la izquierda, radicalmente opuestas a la utilización y mercantilización del cuerpo femenino. De hecho, los estados generales reflejan un consenso muy amplio contra esta práctica, aunque sea legal en algún Estado americano o en otros del Tercer Mundo, con un perfil sociológico que la hace más bien odiosa.

En cambio, sobre la procreación médicamente asistida (PMA), el juego está más bien en tablas, aunque con ligera tendencia a mantener el status quo. Hoy por hoy, ese tipo de fecundación está reservado a parejas heterosexuales infértiles: prevalece el aspecto estrictamente médico -indicación terapéutica contra la infertilidad dentro del matrimonio-, frente a la posible satisfacción de un deseo personal de paternidad o maternidad, aplicación de otro nuevo “derecho universal” de última generación: el de toda mujer a la procreación, reflejo jurídico de su voluntad de ser madre.

La presión es fuerte, pero se encuentra con serios obstáculos, en primer lugar, el económico, pues el sistema de reembolso por parte de la seguridad social de los gastos médicos lleva a unos presupuestos más necesitados de recortes que de ampliación de prestaciones; además, está el problema del anonimato en la donación de gametos, frente al derecho de los nacidos a conocer su origen, reconocido mayoritariamente. De otra parte, podría también lesionar los derechos del niño, al decretar a priori la existencia de hijos sin padre, en el caso de aplicarse a una mujer sola, aun emparejada con otra. En fin, a pesar de las dudas sobre el fondo, la mayoría excluye la aceptación como acto reembolsable por la Seguridad Social. La ministra de sanidad, Agnès Buzyn, eludió pronunciarse sobre el caso ante las cámaras France Inter, “para no contaminar el debate”: todo un significativo ejemplo de cultura democrática.

 

 

5  Retos que deben afrontar los papás de hoy

Por LaFamilia.info 

  

Foto: Freepik 

 

El rol del padre ha dado un giro positivo en muchos aspectos. Por lo general, el papá de hoy tiene las mismas responsabilidades que la esposa en el hogar: están a la par en la crianza de los hijos, hace mercado, cocina, cambia pañales, ayuda en las tareas escolares, transporta a los chicos, etc. Esto se debe en parte, a la incursión de la mujer al campo laboral, lo cual le ha dado al padre la posibilidad y la obligación de asumir nuevas funciones dentro de la familia. Los grandes beneficiados de este cambio son los hijos por tener una relación más estrecha con sus padres, y por supuesto las esposas al trabajar en equipo con sus maridos.

Por eso, dadas las circunstancias de la vida moderna, los padres deben atender estos desafíos:

1. El manejo del tiempo

El equilibrio trabajo-familia es una de las mayores dificultades que presentan los padres. Muchos se quejan de la falta de tiempo para estar con sus hijos, pues en realidad es algo que anhelan. Frente a esa trampa, surge buen efecto tener siempre presente esta idea: “trabajamos por ellos y para ellos, no los perdamos en el camino”. De esta manera la prioridad vuelve a ser la familia y el sentido del trabajo cobra el lugar que es.

Adicional a ello, hay que aprovechar las pequeñas y cotidianas oportunidades – las cenas, el traslado al colegio o a casa, la hora de dormir, etc.- en son momentos de gran valor para establecer una comunicación más íntima entre papá e hijo/a. Es necesario además, que sea un tiempo de calidad, y esto sólo se logra con voluntad y dedicación. Por consiguiente, al llegar a casa hay que apagar el televisor, apartar los móviles y las tabletas, para poder aprovechar los pocos minutos que se tienen con los chicos antes de que se vayan a la cama.

2. El uso de los móviles y la tecnología

Este punto es una continuación del anterior, y es que si antes era el periódico el que capturaba la atención de los hombres, ¡hoy en día es su celular! Este es un gran desafío para ellos, puesto que muchas veces las esposas e hijos se pueden llegar a sentir “ignorados” por el mal manejo que ellos tienen de estos dispositivos. Así que atención papás: hay que conectarse con la familia, ¡nada es más importante que ella!

3. Ser padres y no amigos de los hijos

Algunos papás modernos quieren replantearse ciertos esquemas con los que fueron educados y a la hora de tener sus hijos, se proponen establecer una relación más estrecha con ellos, en especial con los hijos varones. Aunque la intención es maravillosa, no debe confundirse con el deseo de ser “amigos” de los hijos.

La sicóloga chilena Pilar Sordo explica al respecto: “No queremos verles la cara larga, que nos digan que somos anticuados, distintos a los padres de sus compañeros, que somos 'mala onda'. En realidad, queremos ser papás buena onda, aparecer como evolucionados y esto nos hace ser tremendamente ambiguos en nuestra forma de educar; nos cuesta decir que no. Nos vamos en cuarenta explicaciones, somos los reyes de los 'depende', con lo que metemos a los niños en una red de inseguridades que les impide conocer qué es correcto y qué no y todo parece permitido.”

Es desacertado además, cuando los padres asumen una actitud que los lleva a comportarse como los muchachos, tratando de estar a su nivel en cuanto a la moda, el léxico y el trato de “tú a tú” con los amigos de los hijos.

Vale aclarar que el hecho de compartir actividades con los hijos (ir a un partido de fútbol, llevarlos a sus primeras fiestas, jugar una partida de videojuegos, enseñarles a bailar) son espacios primordiales propios de una relación de confianza, mas no de amistad.

En síntesis, la autoridad es, y seguirá siendo asunto de los padres, nadie más puede ejercerla, sólo ellos tienen la potestad. Y en especial el padre, quien es el sustento de la autoridad en la familia.

4. Ser padre ejemplo

El papá es el primer referente masculino que tienen los hijos, y su función varía en relación al hijo y a la hija.

Para las hijas, según explica la Dra. Meg Meeker, autora del libro “Padres fuertes, hijas felices”, el padre es el hombre más importante de sus vidas, sus interacciones las preparan para relacionarse con los demás hombres: “Las hijas vigilan al padre como halcones. No sólo miran cómo las trata a ellas, sino también cómo trata a la madre. Si ven que el padre le abre la puerta a la madre, la ayuda a limpiar la cocina y tiene paciencia, llevarán todo eso a su propio matrimonio y, les guste o no, de manera conciente o inconciente, lo reproducirán. Las hijas aprenden cómo deben ser tratadas al mirar cómo el padre trata a la madre.”

En cuanto a los hijos, la función no es menos loable. La figura del padre es determinante en la transmisión del concepto de masculinidad a los hijos. Es él quien emite el modelo principal de imitación y según se le observe, el hijo adoptará las conductas, de ahí su trascendencia, pues será el punto de referencia. El hijo debe aprender del padre, el papel que ejerce el varón dentro de la familia, así como las actividades afines a su sexo.

De ahí que el buen o mal ejemplo de los padres sea tan determinante. Su gran influencia en la transmisión de normas y valores, lo convierten en una de las claves de la formación de los hijos.

5. Ser un gran marido, así serás un gran padre

No hay cosa que enamore más a una mujer que sentir el apoyo de su marido en todo lo que al hogar se refiere (actividades de los hijos, labores del hogar, diligencias, etc.) esto le genera bienestar emocional. Trabajar en equipo y equilibrar las "cargas" son demostraciones de amor muy valiosas para la mujer, las cuales te harán ¡un gran padre también! 

 

TORCIENDO LA JUSTICIA
Por René Mondragón
PODERES ABSOLUTOS

Alguien diría que, si el gobierno federal pusiera un circo, es probable que le crecieran los enanos. La autoría de la máxima es debida a la impertubable creatividad de mis geniales lectores y maravillosas lectoras. Y todo parece indicar que así es.
El escribano intuye y presupone que el presidente Peña espera con ansias la hora de tomarse unas merecidas vacaciones en alguna playa del África meridional, en las cabañas de la Antártida o ver cómo se las gastan los lagartos en la Amazonía. Sin duda, ya debe estar "hasta el copete" -la alegoría aparece en las narrativas populares antes de que el mandatario fuese electo como tal- porque el día que no le aplauden, los memes se le acumulan y los viralizan; cuando no, o es un socavón, o su equipo de mando lo abandona a su suerte.
El caso es que su sexenio se caracteriza ya, por una cantidad importante de aciertos, superados por los desaciertos, los tiros que salen por la culata, las protestas, inconformidades o las Estafas Maestras que desdibujan los éxitos y enturbian los logros del mandatario.
Su equipo en el gabinete ha hecho hasta lo indecible, ignominia incluida, para intentar establecer un branding que lo aleje de las pedradas y silbatinas del público filarmónico mexicano. Nada ha funcionado.
Por contra, cuando haciendo uso de todo su poderío, fruto del presidencialismo a ultranza- ha lanzado "bolas de humo" en contra de quienes le estorban o estropean su ya de por sí deteriorada administración, empleando -esa es la vox populi- a las instituciones para tales fines, el resultado es que no siempre le ha funcionado como el presidente desearía.
ESFUERZOS METACONSTTUCIONALES
Así, sube o baja candidatos; así los trepa a la boleta o los hace a un lado. Así permite que, a pesar de la duda, cierto tipo de veleidades políticas se quede en el limbo esperando la caída del polvo de la historia sobre ellas.
¿Que tiene poder para hacer eso y más? No hay una brizna de duda. Así es el poder en este México nuestro. Así lo desglosa espléndidamente mi estimado Jorge Fernández Menéndez en su colaboración para Excelsior ("La justicia también vota" - 10-06-18)
El problema es que, a imagen y semejanza, el tan traido y llevado principio de protestar obediencia a los preceptos constitucionales, descendió ya a niveles increíbles. Son dos decisiones recientes las que se ubican en este contexto.
Como Tribunal Colegiado en Tamaulipas, el órgano jurisdiccional se lanzó a hacer cosas que harían que, si el maestro Burgoa Orihuela viviese, lo matarían de un infarto. La razón la esgrime con puntería genial Fernández Menéndez: En el caso Ayotzinapa, el Ministerio Público ha quedado como invitado de piedra, amén de que se crean instancias juzgadoras, investigadoras, administradoras y procuradoras de justicia, que llanamente no existen y tampoco tienen atribuciones para hacer lo que Colegiado ha ordenado hacer.
Ergo, el MP sometido ahora, dependerá de los quereres y pareceres de los representantes de las víctimas -léase, de lo que a Vidulfo Rosales se le ocurra hacer- de lo que se quiera inventar  una "Comisión de la Verdad", y de lo que quiera salvar o condenar la CNDH, dependiendo si las presiones llegan de la izquierda, la derecha o de las ONG's de cualquier color. ¿Cuántas cosas se pueden colar al amparo de esta decisión del Colegiado? La caja de Pandora ya se abrió, igual que en el caso de Florence Cassez, porque adicionalmente, el Tribunal prejuzga y emite dictámenes a priori; culpa y sentencia desde ahora. Por eso se facilitará el acceso a las instalaciones militares. ¿Para qué? Es pregunta.
CON AROMA Y DEDICATORIA ELECTORAL    
No hay duda, tampoco, de que la resolución del Colegiado adquiere aromas electoreros, tal y como este escribano lo ha señalado al coincidir con Jorge Fernández en el tema de la candidatura de Napito Gómez Urrutia o la trepada a la boleta electoral de El Bronco Rodríguez.
En el terrible caso del cuestionado dirigente de los mineros, converge también la torcedura de la ley. ¿Protestará conducirse con verdad, cuando le pregunten si ha adquirido otra nacionalidad? ¿Qué va a responder para no violentar el artículo 32 como señala Fernándesz Menéndez?
Por esa misma razón, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, también queda en entredicho. Gracias a ese tipo de resoluciones Napoléon Gómez Urrutia y la impresentable Néstora Salgado ocuparán un asiento en el Senado, aunque como dice Jortge, "estén procesados por distintos delitos".
El tema sigue siendo delicado porque estas decisiones de los Tribunales, cimbran, aún más, la confianza ciudadana en sus autoridades. Porque si la justicia se puede torcer a voluntad...el siguiente paso es la ley de la selva. Al tiempo.

 

Las periferias de la comunicación

Jun 11, 2018

Por Luis-Fernando Valdés

En el ámbito de los comunicadores, es fácil caer en la trampa de contraponerse a todo, por intereses políticos, económico o ideológicos. ¿Qué puede aportar el pensamiento cristiano a los comunicadores que desean mantener una posición ética?

  1. Un referente ético para la comunicación. Sin duda, los profesionales de las diversas ramas de la comunicación pueden apoyarse en bases filosóficas para desarrollar una postura ética firme.

Pero junto a la racionalidad de la ética filosófica, algunos postulados de la fe religiosa cristiana también son un punto de referencia sólido para el ejercicio ético del periodismo y la comunicación.

  1. El ideal ético para periodistas. El Papa Francisco explicó el perfil ético de un periodista, en una reciente audiencia que concedió a la delegación del Premio Internacional “Biagio Agnes”, que cumple 10 años, dedicado al periodista y director general de la cadena RAI italiana.

El Pontífice explicó que ser periodista se relaciona “con la formación de las personas, de su visión del mundo y de sus actitudes ante los eventos”.  Anadió que se trata de “un trabajo exigente, que en este momento está viviendo una estación marcada, por una parte, por la convergencia digital y, por otra, por la transformación de los mismos medios”.

  1. Las periferias como clave ética. El Papa reconoció que no existen “recetas” para este oficio, pero hay tres palabras clave que son útiles para desempeñar este trabajo: periferias, verdad y esperanza. Al referirse a las “periferias”, explicó que a  menudo los lugares principales de producción de las noticias se encuentran en los grandes centros.

“Pero, añadió, esto no debe hacernos olvidar jamás las historias de las personas que viven distantes en las periferias”, con sus historias “de sufrimiento y degradación” o de “gran solidaridad que pueden ayudar a todos a mirar la realidad de manera renovada”.

  1. El equilibrio entre libertad y verdad. La segunda palabra clave es “verdad”. Francisco explicó que, por una parte, “todos sabemos que un periodista está llamado a escribir lo que piensa, lo que corresponde con su consciente y responsable comprensión de un evento”.

Pero, por otra, añadió el Pontífice “es necesario ser muy exigentes con sí mismos para no caer en la trampa de las lógicas de contraposición por intereses o por ideologías”, y recordó la necesidad de “callar” antes que herir a una persona o deslegitimar un evento.

  1. Un espacio para la esperanza. Sobre la tercera palabra, la “esperanza», Francisco explicó que “no se trata de contar un mundo sin problemas: sería una ilusión”. Más bien, se trata de “abrir espacios de esperanzas” mientras se denuncian situaciones de degradación y de desesperación.

Y explicó que un periodista no debería sentirse tranquilo solamente por haber contado, según la propia libre y consciente responsabilidad, un evento, porque “está llamado a tener abierto un espacio de salida, de sentido, de esperanza”.

Epílogo. La ética periodística basada en las convicciones religiosas nunca aleja de la realidad y de la problemática de las duras situaciones sociales, ni pretende presentar paraísos donde no los hay. Pero esta misma ética creyente contiene una gran luz para el periodismo y la comunicación: la convicción por la verdad y la esperanza de encontrar en la fe el sentido del dolor y de las tragedias humanas.

  lfvaldes@gmail.com

 

 

 El autoaprendizaje, más importante que el sistema de educación actual.

         Saber no es tener un título ni haber conseguido tener cierto poder o dinero. Muchos han obtenido títulos, poder y dinero y se demostró que habían aprendido muy poco.

          Las ideas y los principios puramente teóricos, en general, no suelen ser asimilados cuando la vida y la coherencia no acompañan a las palabras. Muchos han traicionado los principios y sus propias ideas, a cambio de unas cuotas de poder.

          En época de crisis, surgen oportunidades de cambio.  Se trata de valorar lo nuevo y lo que pueda ayudar al futuro.  De forma independiente, cada año, el informe PISA intenta ver cómo se maneja la información más que cuánta información se tiene. Es decir, no trata de valorar si los alumnos (de 15 años) saben los contenidos de las asignaturas de matemáticas, ciencias o comprensión lectora, sino cómo se manejan con lo que han aprendido o ignoran.

         Ante tanta palabrería, dinero y fracaso escolar que, repercute en el futuro de unos y de otros, las empresas han vuelto a poner la mirada en la experiencia.  La experiencia "es cara" pero  "enseña muy bien", y es fiable. El sistema educativo actual ofrece "títulos" pero ayuda muy poco a pensar. De hecho, después de titularse, la mayoría de los jóvenes, no tienen salida laboral o tienen que "hacer prácticas", -en la mayoría de los casos abusivas al no estar remuneradas-.

         El Sistema ha fracasado, está politizado y manipulado, las escuelas tradicionales -públicas o concertadas-, están obsoletas. Muchos educadores se quejan de la falta de respeto en las aulas, o de la pérdida de autoridad de los profesores. Para no tener problemas  se aprueba, al por mayor, o se baja el nivel. -Un consejo que viene, a veces, impuesto desde los despachos-. 

           Algunos cuestionan el rol del profesor. Alfredo Alvar ha dicho que: "El sistema educativo destruye el Estado nacional". ¿Es motivar a los alumnos o conseguir la docilidad en su comportamiento o por lo menos el respeto? Mientras, el reto de los alumnos no parece que sea "aprender", sino "aprobar".  Aprobar como sea. Incluso filtrando los exámenes de acceso a la Universidad, (acaba de suceder en Extremadura). ¿Es beneficioso para la sociedad futura, que el contribuyente siga financiando este tipo de educación? ¿Se puede cambiar? ¿Se puede encontrar trabajo en los próximos años sin aprender a saber ni conocer qué trabajos  habrá?

           Por supuesto vamos hacia una revolución en términos educativos. Hay mucho en juego y poca claridad. De una experiencia de las que van a cambiar la enseñanza actual o deberían haberlo hecho, quiero hablar hoy. El cambio puede no ser tan rápido como sería deseable, por la falta de confianza de los políticos. En España, los docentes están siendo sometidos a una dictadura lingüística territorial y en muchos casos a directrices de eficacia que nada tienen que ver con el nivel escolar. Además, muchos profesores, pueden ver, en cualquier modificación del sistema educativo, una amenaza para su propio futuro. Pero hay que hacerlo.

           En todo caso, ¿no es el aprendizaje de los alumnos lo que importa?. Hay un problema de autoridad de los profesores en las aulas. No suele ser fácil lidiar día a día con niños y adolescentes,  cuando los padres y el entorno social no ayudan. El futuro está en juego.  ¿Hay iniciativas?

             "El agujero en la pared": ofrecer los medios para que los niños aprendan solos.

              "El agujero en la pared", Hole in the Wall, (por sus siglas en inglés), es la experiencia y el sueño de Sugata Mitra, un científico y profesor que ha puesto en práctica, una escuela en la Nube.

               Según él, los niños aprenden solos. Tienen inquietudes y se enseñan unos a otros. La clave son las preguntas, los retos. Según él, "las grandes respuestas a la educación está en las preguntas".

                La tecnología, el entretenimiento y el diseño están revolucionando el mundo, pero ni los gobiernos ni el sistema de enseñanza lo han asimilado masivamente. Los alumnos, usan tecnología en casa, móviles o Tablets y ordenadores, pero se aburren en clase. Y los profesores suelen considerar los móviles una distracción para sus clases. ¿Se han dado cuenta de que Internet abre un nuevo rol para el profesor y para la educación?

                Sugata Mitra,  nació en Calcuta, India, el 12 de febrero de 1952 . Es Doctor en física y profesor de tecnología educativa de la Universidad de Newcastle, Reino Unido, donde reside.    

                En 1999 colocó una computadora en una habitación que daba a un barrio marginal en Kaljaki, Nueva Delhi. Para ello abrió un hueco  en la pared y acercó la computadora al agujero, para que los niños pudieran acercarse y usarla. El experimento pretendía probar que los niños pueden aprender de los ordenadores con mucha facilidad sin ningún entrenamiento formal. y de forma "minimamente invasiva", (Minimally Invasive Education )(MIE).

               El docente innovador, Sugata Mitra, se reveló como uno de los grandes revolucionarios digitales, por su apuesta por el auto aprendizaje. Fue invitado por la organización que promueve la tecnología, la educación y el diseño para exponer su iniciativa. Su conferencia fue valorada como la más inspiradora y con más potencial. La Organización Tecnología, Entretenimiento y Diseño, TED, (por sus siglas en ingles) le otorgó, uno de los 3 premios que concede anualmente, dotado con 100.000 euros. Eso le lanzó a la fama internacional

             Desde entonces, gracias a esa dotación económica, pudo ensayar su experimento en otras zonas marginales o remotas, poniendo el ordenador, con acceso a internet al alcance de los niños. Y siempre con éxito.

https://youtu.be/tcK2qCOHfVw

                 Independientemente de la historia británica que cuenta, su experiencia, ha mostrado al mundo, que quienes nada sabían de computadoras, ni de inglés, comenzaron a buscar, jugar y navegar.  Está convencido que pueden aprender por sí mismos lo que se propongan. ¿Qué necesitan? Encontrarse en un ambiente y unos maestros que estimulen su curiosidad y les dejen libertad para investigar. No se trata de escuchar, copiar, memorizar. Es otra cosa.

              Su propuesta educativa ya se conoce como SOLE (del inglés de Self Organised Learning Environments), es decir, entornos de aprendizaje autoorganizados. La experiencia de estos entornos se practica en algunos colegios de más de 50 países de la mano de the School in the Cloud. El sistema de almacenamiento  en la nube o cloud computing de Apple Inc. fue lanzado el 12 de octubre de 2011 y desde  2012, el servicio cuenta con más de 150 millones de usuarios.

http://www.eduforics.com/es/una-escuela-la-nube-del-profesor-sugata-mitra/

           Claves del SOLE: aprender lo que interesa.

           Cambiar el sistema no es fácil pero es necesario y posible.  Como decía L. Da Vinci: "aunque la naturaleza comienza con la razón y termina con la experiencia, es necesario que hagamos lo contrario...comenzar por la experiencia y desde ella terminar por investigar la razón". 

           Sugata Mitra lo intuyó así también. Partir de lo que hay: niños, sueños, preguntas, ordenadores... y en grupo... llegar a responder, conocer y aprender. Alguien ha dicho que "los mejores maestros son los niños" pero, no se ha confiado en ellos, casi nunca. Sin embargo:

           1).- Si dejamos la obligación, que se impone desde preescolar... en un ambiente adecuado, el aprendizaje llega casi de forma natural y espontánea. El niño y el joven, el adulto y todos pueden sorprenderse y sorprender. No está previsto de antemano, ni se impone, lo que deben aprender. Solo hay, confianza y medios. 

           2).- Con una presencia mínimamente invasiva, en ese entorno, los niños, jóvenes y adultos, pueden aprender lo que les interesa, de forma autónoma, despertando el interés. Ellos encuentran lo que quieren y les interesa, y lo que el grupo prioriza.

          3).- La tecnología digital es esencial y debe estar conectada; tanto en entornos rurales y alejados como en los núcleos urbanos. No sería necesario mover a los niños o jóvenes de su entorno, como ahora sucede con los CRA: Colegios Rurales Agrupados. Cualquier Ayuntamiento puede conseguir la tecnología y ponerla a disposición de alumnos, con un máximo de 5, por ordenador y alguien que supervise y formule las grandes preguntas.

         4).- La organización y el aprendizaje surgen casi espontáneamente en ese entorno adecuado. Todo llega, casi por sorpresa, para mejor aprender, distribuyendo el trabajo y compartiendo los resultados. Se deja al individuo, elegir o encontrar el grupo. Luego pasa del yo al nosotros. Eso ayuda  a la reinserción social y al trabajo futuro, cuando llegue su momento. Nadie queda excluido o marginado. Cada uno es útil cuando aprende y puede ser útil cuando trabaje. El auto-aprendizaje, puede descubrir tanto capacidades de dirección como de colaboración.

         5).- Ser mínimamente invasiva, no quiere decir que no necesite de alguien (dirigente o profesor) que plantee, las grandes preguntas, que despierten la curiosidad y anime a trabajar para responder. Esa chispa, será el detonante que haga elevar la curiosidad en cada uno y al grupo. La nueva educación debe basarse en un plan de estudios en y torno a grandes preguntas. Esas preguntas interesantes, difíciles, abiertas, e incluso sin solución, son clave. Despertarán lo mejor de cada uno, ahora durante el aprendizaje y, también para el futuro.  Ese es el papel del docente o del profesor. Hay gente que nunca se ha planteado ninguna pregunta importante.  Se han dejado llevar por la inercia en el periodo de aprendizaje y, no han cambiado.

            6).- No se trata de hacer cima, sino disfrutar de la escalada. En términos de aprendizaje, el proceso y el cómo es muy importante. No es cuestión de encontrar respuestas a todo.  El proceso, la búsqueda, el razonamiento, la colaboración, las destrezas que se adquieren e incluso los errores y las equivocaciones, ayudan a aprender. Por eso son muy importante. Con ello se prepara a las personas para la vida y para encontrar trabajo. Recordemos, que se puede.

https://youtu.be/pqoruTqMiUc

             La vida, como la gran escuela de aprendizaje.

              Quienes aceptan el reto de Sugata Mitra, dicen que habría que cambiar todo el Sistema actual, no solo para que los niños puedan aprender, lo dicen sobre todo, porque habría que comenzar cambiando toda la carrera de maestros o de docentes. Los actuales no están, en general, capacitados para una "docencia mínimamente invasiva" y para hacer grandes preguntas.

               Pero no hay que olvidar lo básico. Se puede aprender de todo. Los genes, la vida y la calle, aunque muchos no lo crean, enseñan.

              La prueba es que pueden llegar a triunfar. La experiencia siempre es importante. La historia del saber, no  se inicia o aparece en cada nacimiento. Sabemos muchas al nacer. El sistema actual no le da mucha importancia, pero la tiene.  ¿Cómo se explica que un bebé de 2-3 años comience a hablar en inglés, una lengua, que ni sus padres ni su entorno conocen?

              El método Sugata, inspiró en parte, el argumento de la película -hindú-británica. nominada para 10 Oscar, y ganadora de 4 Globos  titulada Slumdog Millionaire  de Danny Boyle. Cierto que la pelicula está basada en la novela ¿Quién quiere ser millonario?

          Jamal Malik, el concursante de 19 años, responde preguntas en la versión india de "Quién Quiere Ser Millonario". Explica que, conocía las respuestas de la mayor parte de las preguntas por casualidad, debido a lo que le había sucedido en su vida, transmitida en una serie de escenas retrospectivas (flashbacks) en los que se documentan los detalles de su infancia.

           Es la otra cara de la moneda, llamada aprendizaje.  Aprendemos  juntos. Todos somos maestros y alumnos,(enseñamos y aprendemos) desde la cuna hasta el final. (Tráiler español)

https://youtu.be/QygldUZhhO

José Manuel Belmonte

 

Menos miedo a denunciar

El incremento de las denuncias por delitos contra la libertad sexual en España es, aunque parezca una paradoja cruel, una noticia positiva, por cuanto demuestra que las mujeres están aprendiendo a romper el nefasto círculo del miedo y la propia culpabilización que, como un castigo añadido, sufren las víctimas de esta violencia abominable.

Los datos del Ministerio del Interior, hechos públicos, revelan que las diligencias por violación incoadas durante el primer trimestre de 2018 suponen un aumento del 28,4 por ciento. Se aducirá, no sin cierta lógica aparente, que no parece razonable aceptar la conclusión de que entre los varones españoles se haya despertado, y de un mes para otro, una “furia violadora” de tal entidad, pero aunque no sea así, lo cierto es que las denuncias por delitos contra la libertad sexual vienen creciendo año tras año en España, acercando nuestras estadísticas a las de las democracias occidentales más avanzadas, donde existe mayor igualdad de derechos entre géneros y donde, y es lo determinante, las mujeres han superado el miedo al estigma y a la discriminación.

La violación es un acto execrable y es urgente, que no significa actuar con prisas, abordar el cambio de la actual tipificación de los delitos contra la libertad sexual. Una mayor claridad favorecerá a todos.

Jesús Martínez Madrid

 

Frente a los desmanes de los mercados

Nunca la Santa Sede se había pronunciado con tanto detalle sobre cuestiones económicas como con el nuevo documento presentado en el Vaticano. Los desmanes de los últimos años justificaban la necesidad de un pronunciamiento sobre prácticas especulativas en los mercados que ponen en peligro “la estabilidad económica de millones de familias” e incluso llegan a tumbar gobiernos. Junto al organismo encargado de la Justicia Social, firma el documento la Congregación para la Doctrina de la Fe. Se lanza así el mensaje de que la Doctrina Social es parte integral de la fe católica, no un añadido opcional. Y de paso se resalta que la economía no puede operar al margen de la ética, frente a quienes piensan que debe regirse según sus propias normas, con el único criterio de la maximización de beneficios.

Esto no significa de ningún modo poner en cuestión el libre mercado, pero sí constatar que son necesarias normas que pongan coto a prácticas abusivas que generan indefensión en el consumidor y terminan erosionando las bases de la economía.

Jaume Catalán Díaz

 

España y “sus bizcochos reales”

 

                                Las leyes en España no son ni por asomo lo que eran en “la madre de ellas” (Roma) y donde eran escritas y grabadas en bronce (yo he visto alguna plancha de ellas) para mejor y más clara interpretación de las mismas; aquí pareciera que las hicieron y hacen de “una plastilina especial” y que por tanto son factibles de remodelación e interpretación según convenga a quienes tienen el poder; por ello aquí hay condenados por causas mínimas, a largos períodos de cárcel y pago de daños y a otros que a los profanos nos parecen, reos de mucho más responsabilidad, se les aplican penas de risa y que es lo que producen al personal dichas sentencias.

                                A Urdangarín y esposa y como “hijos” del anterior rey y hermanos del actual, nos podemos imaginar que en los delitos que cometieran en unión de otros estafadores de dinero público, les acarrearían penas ejemplares, puesto que hasta el propio Juan Carlos I, dijo en público que, “la justicia en España era igual para todos los españoles”; lo que es claro que no se lo debió creer ni el mismo; puesto que han pasado muchos años y tras los juicios celebrados, “nadie de la trama” ha entrado aún en la cárcel y por cuanto se silencia o se publica, no esperemos otra cosa, puesto que lean lo que se ha publicado y que copio a continuación:

            “La Sala Segunda del Tribunal Supremo decidirá a partir de este martes si hace caso a la defensa de Iñaki Urdangarin y rebaja o anula la pena de 6 años y tres meses por la que fue condenado en febrero de 2017 por la Audiencia Provincial de Islas Baleares, o por el contrario la mantiene o incluso la eleva hasta los 10 años, tal y como reclamó la fiscal del Alto Tribunal encargada del 'caso Nóos', Ángeles Garrido Lorenzo. Fuentes del procedimiento han asegurado a Vozpópuli que si la defensa de Urdangarin consigue que el Tribunal Supremo rebaje cuatro meses la pena del cuñado del rey, la misma se situaría por debajo de los 6 años, cifra a partir de la cual los condenados suelen ingresar en prisión a la espera de una decisión del Tribunal Constitucional sobre los posibles recursos. Por debajo de esos 6 años, los recurrentes podrían permanecer en libertad a la espera de que los magistrados del Constitucional decidan sobre si se han vulnerado los derechos constitucionales de los condenados en las sentencias de la Audiencia Provincial de Islas Baleares y del Tribunal Supremo. Cinco delitos: En concreto, Urdangarin fue condenado por la Audiencia de Palma por un delito continuado de prevaricación (2 años y 8 meses), por fraude a la administración (7 meses), tráfico de influencias (1 año), y dos delitos contra la Hacienda Pública (un año de cárcel por cada delito). Por el contrario, le absolvió de los delitos de tráfico de influencias, falsificación de documento mercantil, malversación y fraude. Por eso, si el Supremo anulara alguno de los delitos, o si incluso rebajara cuatro meses cualquiera de las penas individualizadas, Urdangarin podría eludir, aunque sólo fuera de forma temporal, un ingreso en prisión, que de todas formas tendría que dictaminar el tribunal sentenciador, en este caso la Audiencia Provincial de Islas Baleares. Motor del delito: La fiscal del Supremo, que en la vista justificó su petición de elevar la pena de Urdangarin y de Diego Torres porque ambos fueron "el motor" del delito, explicó a los magistrados que estos dos acusados fueron las personas de las que partió la "iniciativa" para cometer los delitos, y que además fueron los "instigadores de la corrupción que se produjo en los funcionarios públicos". El ministerio público también reclamó un aumento de la pena de 4 años para Diego Torres, que fue objeto de una condena de ocho años de cárcel por la Audiencia de Palma. Sin embargo, la absolución de Cristina de Borbón no es posible modificarla, ya que ni la Fiscalía ni las acusaciones lo reclamaron en la vista pública celebrada en marzo en el Tribunal Supremo. Sí podría elevarse la pena civil, que deberá abonar de forma solidaria junto a su marido”. https://www.vozpopuli.com/politica/Urdangarin-necesita-rebaja-aludir-prision_0_1144086783.html

            Casi de inmediato a esta noticia, el Tribunal Supremo ha publicado otra que me da la impresión que camina, hacia “la coronación máxima y suprema del gran bizcocho judicial que va a amparar a todos los implicados, en lo que en realidad, fue una estafa y robo de millones en dinero público, que va a quedar en “un nuevo parto de los montes”, para que los españoles podamos disfrutar de “la rechifla oportuna y poco más”: Amén.

Aquí la prueba de lo que digo:El Supremo rebaja la condena a Urdagarin y abre la puerta a que eluda la cárcel: El cuñado del Rey es sentenciado a cinco años y diez meses de prisión, con lo que podría eludir su ingreso a la cárcel a la espera del recurso ante el Tribunal Constitucional”. https://www.vozpopuli.com/espana/Inaki-urdangarin-sentencia-carcel-caso-noos_0_1120088117.html

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes