Las Noticias de hoy 12 Junio 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 12 de junio de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Encuentro Mundial de las Familias: Programa de la visita del Papa

Víctimas de la Shoah: El Papa agradece el “compromiso con la reconciliación”

LA SAL DESVIRTUADA: Francisco Fernández-Carvajal

“Ahora es Cristo quien vive en ti”: San Josemaria

Tema 13. Creo en la Comunión de los santos y en el perdón de los pecados

Reflexión sobre la fe: Jorge Enrique Mújica,

Donde Dios te sembró es preciso florecer: Rosario Prieto 

‘Nacidos para el momento actual’: Monseñor José H. Gomez

DIOS PERDONA TODO: Mario Ealde

Los alumnos castellanohablantes fracasan el triple en Cataluña que en Madrid: Raquel Casviner 

CONCEPCIÓN CABRERA: UN ÍCONO FEMINISTA: René Mondragón

Estamos en una encrucijada de la Historia: William Kilpatrick

Los precios suben: Eduardo Mendoza Seminario

¿Acuerdo entre los Estados Unidos y Corea del Norte = y la consecuencias?: Guy Crequie

Eutanasia en retroceso: Josefa  Romo

La eutanasia es ajena al ejercicio de la medicina: Jesús Martínez Madrid

Cristianos y musulmanes: JD Mez Madrid

ESPAÑA: MUJERES AL PODER: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta


Lunes, 11 de junio de 2018

El mandado de Jesús es claro: «Id, predicad, haced discípulos». Pero, ¿qué significa de verdad evangelizar? Hoy, que la Iglesia celebra la fiesta del apóstol Bernabé, podríamos decir que la evangelización tiene como tres dimensiones fundamentales: el anuncio, el servicio y la gratuidad.

Partiendo de las lecturas de la misa de hoy (Hch 11,21b-26;13,1-3 y Mt 10,7-13), queda claro que el Espíritu Santo es el auténtico protagonista del anuncio, y que no se trata de una simple prédica o de la trasmisión de unas ideas, sino que es un movimiento dinámico capaz de cambiar los corazones gracias a la labor del Espíritu. Hemos visto planes pastorales bien hechos, perfectos, pero que no eran instrumentos de evangelización, porque simplemente estaban enfocados en sí mismos, incapaces de cambiar los corazones. No es una actitud “empresarial” la que Jesús nos manda hacer, no. Es con el Espíritu Santo. Dice la primera lectura: «Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado». ¡Ese es el valor! La verdadera valentía de la evangelización no es una terquedad humana. No. Es el Espíritu quien te da el valor y te lleva adelante.

La segunda dimensión de la evangelización es la del servicio, ofrecido hasta en las cosas pequeñas. Hemos leído en el Evangelio: «Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios». Es equivocada la presunción de querer ser servidos después de haber hecho carrera, en la Iglesia o en la sociedad: “trepar” en la Iglesia es señal de que no se sabe qué es la evangelización: «el que manda debe ser como el que sirve» (Lc 22,26), advierte el Señor en otro momento. Nosotros podemos anunciar cosas buenas, pero sin servicio no sería anuncio; lo parece, pero no lo es. Porque el Espíritu no solo te lleva adelante para proclamar las verdades del Señor y la vida del Señor, sino que te lleva también a los hermanos y hermanas para servirles. ¡El servicio! También en las cosas pequeñas. Es malo encontrar evangelizadores que se dejan servir y viven para dejarse servir. ¡Qué feo! ¡Se creen los príncipes de la evangelización!

Finalmente, la gratuidad, porque nadie puede redimirse gracias a sus propios méritos. «Lo que habéis recibido gratis –nos recuerda el Señor–, dadlo gratis». Todos hemos sido salvados gratuitamente por Jesucristo y, por tanto, debemos dar gratuitamente.

Así pues, los agentes pastorales de la evangelización deben aprender esto: su vida debe ser gratuita, para el servicio, para el anuncio, y llevados por el Espíritu. Su propia pobreza les empuja a abrirse al Espíritu.

 

Encuentro Mundial de las Familias: Programa de la visita del Papa

Dublín, 25 y 26 de agosto de 2018

junio 11, 2018 19:31RedacciónEncuentro Mundial de las Familias

(ZENIT – 11 junio 2018).- El Papa Francisco Francisco asistirá al Festival de las Familias Croke Park el sábado 25 de agosto y celebrará una Misa al aire libre en Phoenix Park el domingo 26 de agosto.

La Santa Sede ha publicado esta mañana, 11 de junio de 2018, el programa de la visita apostólica del Pontífice a Dublín, con motivo del Encuentro Mundial de las Familias 2018.

El Encuentro se llevará a cabo en Dublín del 21 al 26 de agosto de 2018, bajo el lema “El Evangelio de la Familia: Alegría para el Mundo”.

Este evento internacional que se realiza cada tres años congrega a familias de todo el mundo para celebrar, rezar y reflexionar acerca de la importancia del matrimonio y la familia como piedra angular de nuestras vidas, la sociedad y la iglesia.

A continuación, ofrecemos el programa de las actividades que presidirá el Santo Padre durante los días 25 y 26 de agosto.

***

Programa de la visita del Papa

Sábado 25 agosto 2018

ROMA-DUBLÍN

 

08:15

Salida en avión de Roma/Fiumicino para Dublín

   

10:30

Llegada al aeropuerto internacional di Dublín

   
 

RECIBIMIENTO OFICIAL

   

10:45

Traslado a Áras an Uachtaráin

   

11:15

Llegada a la residencia presidencial

   
 

CEREMONIA DE BIENVENIDA ante la entrada principal de la residencia

   

11:30

VISITA DE CORTESÍA AL PRESIDENTE en la residencia presidencial

   

12:00

Traslado al Dublin Castle

   

12:10

Lllegada al Dublin Castle

   
 

ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES, LA SOCIEDAD CIVIL Y EL CUERPO DIPLOMÁTICO en el Dublin Castle

Discurso del Santo Padre

 

15:30

Llegada a St Mary’s Pro-Cathedral

   
 

VISITA A LA CATEDRAL

Saludo del Santo Padre

 

16:15

Traslado al Centro de acogida de los Padres Capuchinos

   

16:30

VISITA PRIVADA AL CENTRO DE ACOGIDA PARA FAMILIAS SIN HOGAR

   

19:30

Llegada al Croke Park Stadium

   

19:45

FIESTA DE LAS FAMILIAS en el Croke Park Stadium

Discurso del Santo Padre

 
   

Domingo 26 agosto 2018

DUBLÍN-KNOCK-DUBLÍN-ROMA

 

08:40

Salida en avión para Knock

   

09:20

Llegada al aeropuerto de Knock

Traslado immediato al Santuario

   

09:45

Llegada  al Santuario di Knock

   
 

VISITA A LA CAPILLA del Santuario de Knock

   
 

ANGELUS en la explanada  del Santuario

Angelus del Santo Padre

 

10:45

Traslado al aeropuerto de Knock

   

11:10

Llegada al aeropuerto de Knock

   

11:15

Salida en avión para Dublín

   

11:50

Llegada al aeropuerto de Dublín

   
 

Almuerzo con el séquito papal

   

14:30

Llegada a Phoenix Park

   

15:00

SANTA MISA en Phoenix Park

Homilía del Santo Padre

 
 

ENCUENTRO CON LOS  OBISPOS  en el Convento de las  Monjas Dominicas

Discurso del Santo Padre

 

18:30

Llegada al aeropuerto

   
 

CEREMONIA DE DESPEDIDA

   

18:45

Salida en avión para Roma/Ciampino

   

23:00

Llegada al aeropuerto de Roma/Ciampino

   
             

 

 

Víctimas de la Shoah: El Papa agradece el “compromiso con la reconciliación”

Sinfonía “El sufrimiento de los inocentes”

junio 11, 2018 11:50Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 11 junio 2018).- El Papa Francisco acogió con alegría la noticia de la ejecución de la sinfonía “El sufrimiento de los inocentes” de Kiko Argüello, que tuvo lugar el sábado, 9 de junio, en Berlín, con motivo del 40º aniversario del Camino Neocatecumenal.

“Arraigada en la tradición e inspirada en  las lamentaciones bíblicas, esta sinfonía conmemora a las muchas víctimas de la Shoah”, expresó el Pontífice en su carta, enviada a Mons. Dr. Heiner Koch, Arzobispo de Berlín, con motivo del concierto en la Berliner Philharmonie.

El Santo Padre escribió: “Nunca debe cesar el recuerdo de la violencia atroz, del dolor indescriptible y del exterminio de un pueblo. Es más bien un recordatorio constante para todos nosotros a un compromiso con la reconciliación, la comprensión mutua y el amor hacia los “hermanos mayores”, los judíos, y al mismo tiempo a una vida dedicada a los que sufren, a los pobres y todos aquellos que desde lo más profundo anhelan la salvación”.

Asimismo, el domingo, 10 de junio, se presentó el libro “Anotaciones” del iniciador del Camino y responsable internacional, Kiko Argüello, y la prestigiosa Filarmónica albergó la Celebración Sinfónico-Catequética “El Sufrimiento de los Inocentes”.

 

LA SAL DESVIRTUADA

— La tibieza.

— La verdadera piedad, los sentimientos y la aridez espiritual.

— Hemos de ser sal de la tierra. Necesidad de la vida interior.

I. El Señor dice a sus discípulos que son la sal de la tierra1; realizan en el mundo lo que la sal en los alimentos: los preserva de la corrupción y los hace agradables y sabrosos al paladar. Pero la sal se puede desvirtuar o corromper. Entonces es un estorbo. Es, junto al pecado, lo más triste que le puede ocurrir a un cristiano: estar para dar luz a muchos y ser oscuridad; ser un indicador del camino y estar tirado en el suelo; estar puesto para ser fortaleza de muchos y no tener sino debilidad.

La tibieza es una enfermedad del alma que afecta a la inteligencia y a la voluntad, y deja al cristiano sin fuerza apostólica y con una interioridad triste y empobrecida. Comienza esta enfermedad por una voluntad debilitada, a causa de frecuentes faltas y dejaciones culpables; entonces, la inteligencia no ve con claridad a Cristo en el horizonte de su vida: queda lejano por tanto descuido en detalles de amor. La vida interior va sufriendo un cambio profundo: no tiene ya como centro a Jesucristo; las prácticas de piedad quedan vacías de contenido, sin alma y sin amor. Se hacen por rutina o costumbre, no por amor.

En este estado se pierde la prontitud y la alegría en lo que a Dios se refiere, que son características de un alma enamorada. Un cristiano tibio «está de vuelta», es un «alma cansada» en el empeño por mejorar; Cristo está desdibujado en el horizonte de su vida. El alma ve al Señor, en todo caso, como una figura lejana, inconcreta, de rasgos poco definidos, quizá indiferente; y ya no realiza las afirmaciones de generosidad de otros tiempos: se conforma con menos2.

Santo Tomás señala como característico de este estado «una cierta tristeza, por la que el hombre se vuelve tardo para realizar actos espirituales a causa del esfuerzo que comportan»3. Las normas de piedad y de devoción son más una carga mal soportada que un motor que empuja y ayuda a vencer las dificultades.

Son muchos los cristianos sumidos en la tibieza, existe mucha sal desvirtuada. Pensemos hoy en la oración si caminamos nosotros con la firmeza que Jesús nos pide, si cuidamos la oración como el tesoro que permite que la vida interior no se pare, si alimentamos nuestro amor. Pensemos si, ante las flaquezas y faltas de correspondencia a la gracia, nacen con prontitud los actos de contrición que reparan la brecha que había abierto el enemigo.

II. No se puede confundir el estado del alma tibia con la aridez en los actos de piedad producida a veces por el cansancio o la enfermedad, o por la pérdida del entusiasmo sensible. En estos casos, a pesar de la sequedad, la voluntad está firme en el bien. El alma sabe que se encamina directamente a Cristo, aunque esté pasando por un pedregal en el que no encuentra una sola fuente y las piedras dañan sus piernas. Pero sabe dónde está la cima, y se dirige derechamente allí, a pesar del cansancio y de la sed y del mal terreno que pisa.

En la aridez, aunque el alma no tenga ningún sentimiento y parezca trabajoso el trato con Dios, permanece la verdadera devoción, que Santo Tomás de Aquino define como la «voluntad decidida para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios»4. Esta «voluntad decidida» se vuelve débil en el estado de tibieza: tengo contra ti –dice el Señor– que has perdido el fervor de la primera caridad5, que has aflojado, que ya no me quieres como antes. La persona que mantiene con empeño la oración aun en época de aridez, de falta de sentimientos, se encuentra quizá como quien saca agua de un pozo, cubo a cubo: una jaculatoria y otra, un acto de desagravio... Es trabajoso y cuesta esfuerzo, pero saca agua. En la tibieza, por el contrario, la imaginación anda suelta, no se rechazan con empeño las distracciones voluntarias y prácticamente se abandona la oración con la excusa de que no se saca fruto de ella. Sin embargo, el verdadero trato con Dios, aun con aridez, si así el Señor lo permite, siempre está lleno de frutos, en cualquier circunstancia, si existe una voluntad recta y decidida de estar con Él.

Hemos de recordar ahora, en la presencia de Dios, que la verdadera piedad no es cuestión de sentimiento, aunque los afectos sensibles son buenos y pueden ser de gran ayuda en la oración, y en toda la vida interior, porque son parte importante de la naturaleza humana, tal como Dios la creó. Pero no deben ocupar el primer lugar en la piedad; no son la parte principal de nuestras relaciones con el Señor. El sentimiento es ayuda y nada más, porque la esencia de la piedad no es el sentimiento, sino la voluntad decidida de servir a Dios, con independencia de los estados del ánimo, ¡tan cambiante!, y de cualquier otra circunstancia. En la piedad no debemos dejarnos llevar por el sentimiento sino por la inteligencia, iluminada y ayudada por la fe. «Guiarme por el sentimiento es dar la dirección de la casa al criado y hacer abdicar al dueño. No es malo el sentimiento, sino la importancia que se le señala...»6.

La tibieza es estéril, la sal desvirtuada no vale sino para tirarla fuera y que la pisotee la gente7. Por el contrario, la aridez puede ser señal positiva de que el Señor desea purificar a ese alma.

III. Los hombres podemos ser causa de alegría o de tristeza, luz u oscuridad, fuente de paz o de inquietud, fermento que esponja o peso muerto que retrasa el camino de otros. Nuestro paso por la tierra no es indiferente: ayudamos a otros a encontrar a Cristo o los separamos de Él; enriquecemos o empobrecemos. Y nos encontramos a tantos amigos, compañeros de profesión, familiares, vecinos..., que parecen ir como ciegos detrás de los bienes materiales, que los alejan del verdadero Bien, Jesucristo. Van como perdidos. Y para que el guía de ciegos no sea también ciego8 no basta saber de oídas, por referencias; para ayudar a quienes tratamos no basta un vago y superficial conocimiento del camino. Es necesario andarlo, conocer los obstáculos... Es preciso tener vida interior, trato personal diario con Jesús, ir conociendo cada vez con más profundidad su doctrina, luchar con empeño por superar los propios defectos. El apostolado nace de un gran amor a Cristo.

Los primeros cristianos fueron verdadera sal de la tierra, y preservaron de la corrupción a personas e instituciones, a la sociedad entera. ¿Qué ha ocurrido en muchas naciones para que los cristianos den esa triste impresión de incapacidad para frenar la ola de corrupción que irrumpe contra la familia, la escuela, las instituciones...? Porque la fe sigue siendo la misma. Y Cristo vive entre nosotros como antes, y su poder sigue siendo infinito, divino. «Solo la tibieza de tantos miles, millones de cristianos, explica que podamos ofrecer al mundo el espectáculo de una cristiandad que consiente en su propio seno que se propale todo tipo de herejías y barbaridades. La tibieza quita la fuerza y la fortaleza de la fe y es amiga, en lo personal y lo colectivo, de las componendas y de los caminos cómodos»9. Existen muchas realidades, en el terreno personal y en el público, que se hacen difíciles de explicar si no tenemos en cuenta que la fe se ha dormido en muchos que tenían que estar bien despiertos, vigilantes y atentos; y el amor se ha apagado en tantos y tantos. En muchos ambientes, lo «normal cristiano» es lo tibio y mediocre. En los primeros cristianos lo «normal» era lo «heroico de cada día» y, cuando se presentaba, el martirio: la entrega de la propia vida en defensa de su fe.

Cuando el amor se enfría y la fe se adormece, la sal se desvirtúa y ya no sirve para nada, es un verdadero estorbo. ¡Qué pena si un cristiano fuera un estorbo! La tibieza es con frecuencia la causa de la ineficacia apostólica, pues entonces lo poco que se realiza se convierte en una tarea sin garbo humano ni sobrenatural, sin espíritu de sacrificio. Una fe apagada y con poco amor ni convence ni encuentra la palabra oportuna que arrastra a los demás a un trato más profundo e íntimo con Cristo.

Pidamos fervientemente al Señor esa fuerza para reaccionar. Seremos sal de la tierra si mantenemos diariamente un trato personal con el Señor, si nos acercamos cada vez con más fe y amor a la Sagrada Eucaristía. El amor ha sido, y es, el motor de la vida de los santos. Es la razón de ser de toda vida entregada a Dios. El amor da alas para superar cualquier obstáculo personal o del ambiente. El amor nos hace inconmovibles ante las contrariedades. La tibieza se detiene ante la más pequeña dificultad (una carta que debemos escribir, una llamada, una visita, una conversación, la carencia de algunos medios...): hace una montaña de un grano de arena. El amor de Dios, por el contrario, hace un grano de arena de una montaña, transforma el alma, le da nuevas luces y le abre horizontes nuevos, la hace capaz de más altos empeños y de capacidades desconocidas. El amor no regatea esfuerzos, ni le falta la alegría al llevarlos a cabo.

Al terminar nuestra meditación, acudamos confiadamente a la Santísima Virgen, modelo perfecto de la correspondencia amorosa a la vocación cristiana, para que aparte eficazmente de nuestra alma toda sombra de tibieza. Y le pedimos también a los Ángeles Custodios que nos hagan ser diligentes en el servicio de Dios.

1 Mt 5, 13. — 2 Cfr. F. Fernández Carvajal, La tibieza, Palabra, 12ª ed., Madrid 2001, 3 Santo Tomás, Suma Teológica, 1, q. 63, a. 2. — 4 Santo Tomás, o. c., 2-2, q. 82, a. 1. — 5 Apoc 2, 4. — 6 J. Tissot, La vida interior, p. 100. — 7 Mt 5, 13. — 8 Cfr. Mt 15, 14. — 9 P. Rodríguez, Fe y vida de fe, p. 142.

 

 

“Ahora es Cristo quien vive en ti”

Tus parientes, tus colegas, tus amistades, van notando el cambio, y se dan cuenta de que lo tuyo no es una transición momentánea, de que ya no eres el mismo. –No te preocupes, ¡sigue adelante!: se cumple el “vivit vero in me Christus” –ahora es Cristo quien vive en ti. (Surco, 424)

Qui habitat in adiutorio Altissimi, in protectione Dei coeli commorabitur, habitar bajo la protección de Dios, vivir con Dios: ésta es la arriesgada seguridad del cristiano. Hay que estar persuadidos de que Dios nos oye, de que está pendiente de nosotros: así se llenará de paz nuestro corazón. Pero vivir con Dios es indudablemente correr un riesgo, porque el Señor no se contenta compartiendo: lo quiere todo. Y acercarse un poco más a El quiere decir estar dispuesto a una nueva conversión, a una nueva rectificación, a escuchar más atentamente sus inspiraciones, los santos deseos que hace brotar en nuestra alma, y a ponerlos por obra.
Desde nuestra primera decisión consciente de vivir con integridad la doctrina de Cristo, es seguro que hemos avanzado mucho por el camino de la fidelidad a su Palabra. Sin embargo, ¿no es verdad que quedan aún tantas cosas por hacer?, ¿no es verdad que queda, sobre todo, tanta soberbia? (Es Cristo que pasa, 58)

 

 

Tema 13. Creo en la Comunión de los santos y en el perdón de los pecados

La Iglesia es communio sanctorum: comunidad de todos los que han recibido la gracia regeneradora del Espíritu por la que son hijos de Dios y hermanos de Jesucristo.

Resúmenes de fe cristiana 19/12/2016

No hay ninguna falta que la Iglesia no pueda perdonar, porque Dios puede perdonar siempre.

PDF► Creo en la Comunión de los santos y en el perdón de los pecados.

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Serie completa► “Resúmenes de fe cristiana”, libro electrónico gratuito en formato PDF, Mobi y ePub

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1. La comunión de los Santos

La Iglesia es communio sanctorum: comunión de los santos, es decir, comunidad de todos los que han recibido la gracia regeneradora del Espíritu por la que son hijos de Dios, unidos a Cristo y llamados santos. Unos aún caminan en esta tierra, otros murieron y se purifican también con la ayuda de nuestras plegarias. Otros, en fin, gozan ya de la visión de Dios e interceden por nosotros. La comunión de los santos también quiere decir que todos los cristianos tenemos en común los dones santos, en cuyo centro está la Eucaristía, todos los demás sacramentos que a ella se ordenan, y todos los demás dones y carismas (cfr. Catecismo, 950).

Por la comunión de los santos, los méritos de Cristo y de todos los santos que nos han precedido en la tierra nos ayudan en la misión que el mismo Señor nos pide realizar en la Iglesia. Los santos que están en el Cielo no asisten con indiferencia a la vida de la Iglesia peregrinante: nos impulsan con su intercesión ante el Trono de Dios, y aguardan que la plenitud de la comunión de los santos se realice con la segunda venida del Señor, el juicio y la resurrección de los cuerpos. La vida concreta de la Iglesia peregrina y de cada uno de sus miembros; la fidelidad de cada bautizado tiene gran importancia para la realización de la misión de la Iglesia, para la purificación de muchas almas y para la conversión de otras [1].

La comunión de los santos está orgánicamente estructurada en la tierra, porque Cristo y el Espíritu la hicieron y hacen sacramento de la Salvación, es decir, medio y señal por la que Dios ofrece la Salvación a la humanidad. En su caminar terreno, la Iglesia también se estructura externamente en la comunión de las Iglesias particulares, formadas a imagen de la Iglesia universal y presididas cada una por su propio obispo; en esas iglesias particulares se da una comunión peculiar entre sus fieles, con sus patronos, sus fundadores y sus santos principales. Análogamente se da esta comunión en otras realidades eclesiales.

También estamos en cierta comunión de oraciones y otros beneficios espirituales, hay incluso cierta unión en el Espíritu Santo con los cristianos que no pertenecen a la Iglesia Católica [2].

1.1. La Iglesia es comunión y sociedad. Los fieles: jerarquía, laicos y vida consagrada.

La Iglesia en la tierra es, a la vez, comunión y sociedad estructurada por el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios, de los sacramentos y de los carismas. Por tanto, su estructura no se puede separar de su realidad comunional, no se puede sobreponer a ella ni puede entenderse como un modo de automantenerse y autogobernarse por sí misma después de un primer periodo de “carismático” fervor. Los mismos sacramentos que hacen la Iglesia son los que la estructuran para que sea en la tierra el sacramento universal de salvación. Concretamente, por los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Orden, los fieles participan –en formas diversas– de la misión sacerdotal de Cristo y, por tanto, de su sacerdocio [3]. De la acción del Espíritu Santo en los sacramentos y a través de los carismas provienen las tres grandes posiciones históricas que se encuentran en la Iglesia: los fieles laicos, los ministros sagrados (que han recibido el sacramento del Orden y forman la jerarquía de la Iglesia) y los religiosos (cfr. Compendio , 178). Todos ellos tienen en común la condición de fieles, es decir, al ser «incorporados a Cristo mediante el Bautismo, han sido constituidos miembros del Pueblo de Dios; han sido hechos partícipes, cada uno según su propia condición, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, y son llamados a llevar a cabo la misión confiada por Dios a la Iglesia. Entre ellos hay una verdadera igualdad en su dignidad de hijos de Dios» (Compendio, 177).

Cristo instituyó la jerarquía eclesiástica con la misión de hacer presente a Cristo a todos los fieles por medio de los sacramentos y a través de la predicación de la Palabra de Dios con autoridad en virtud del mandato recibido de Él. Los miembros de la jerarquía también recibieron la misión de guiar el Pueblo de Dios (cfr. Mt 28, 18-20). La jerarquía está formada por los ministros sagrados: obispos, presbíteros y diáconos. El ministerio de la Iglesia tiene una dimensión colegial, es decir, la unión de los miembros de la jerarquía eclesiástica está al servicio de la comunión de los fieles. Cada obispo ejerce su ministerio como miembro del colegio episcopal –el cual sucede al colegio apostólico– y en unión con su cabeza, que es el Papa, haciéndose partícipe con él y con los demás obispos de la solicitud por la Iglesia universal. Además, si le ha sido confiada una iglesia particular, la gobierna en nombre de Cristo con la autoridad que ha recibido, con potestad ordinaria, propia e inmediata, en comunión con toda la Iglesia y bajo el Santo Padre. El ministerio episcopal también tiene un carácter personal, porque cada uno es responsable ante Cristo, que lo ha llamado personalmente y le confirió la misión al recibir el sacramento del Orden en plenitud.

El Papa es el Obispo de Roma y sucesor de san Pedro; es el perpetuo y visible principio y fundamento de la unidad de la Iglesia. Es el Vicario de Cristo, cabeza del colegio de los obispos y pastor de toda la Iglesia, sobre la que tiene, por institución divina, la potestad plena, suprema, inmediata y universal. El colegio de los obispos, en comunión con el Papa y nunca sin él, ejerce también la potestad suprema y plena sobre la Iglesia. Los obispos han recibido la misión de enseñar como testigos auténticos de fa fe apostólica; de santificar dispensando la gracia de Cristo en el ministerio de la Palabra y de los sacramentos, en particular de la Eucaristía; y gobernar al pueblo de Dios en la tierra (cfr. Compendio, 184, 186 y ss.).

El Señor ha prometido que su Iglesia permanecerá siempre en la fe (cfr. Mt 16, 19) y la garantiza con su presencia en virtud del Espíritu Santo. Esta propiedad es poseída por la Iglesia en su totalidad (no en cada miembro). Por eso los fieles en su conjunto no se equivocan al adherir indefectiblemente a la fe guiados por el magisterio vivo de la Iglesia bajo la acción del Espíritu Santo que guía unos y otros. La asistencia del Espíritu Santo a toda la Iglesia para que no se equivoque al creer se da también al magisterio para que enseñe fiel y auténticamente la Palabra de Dios. En algunos casos específicos esa asistencia del Espíritu garantiza que las intervenciones del magisterio no contienen error; por eso se suele decir que en tales casos el magisterio participa de la misma infalibilidad que el Señor ha prometido a su Iglesia. «La infalibilidad del Magisterio se ejerce cuando el Romano Pontífice, en virtud de su autoridad de Supremo Pastor de la Iglesia, o el colegio de los obispos en comunión con el Papa, sobre todo reunido en un Concilio Ecuménico, proclaman con acto definitivo una doctrina referente a la fe o a la moral; y también cuando el Papa y los obispos, en su Magisterio ordinario, concuerdan en proponer una doctrina como definitiva. Todo fiel debe adherirse a tales enseñanzas con el obsequio de la fe» ( Compendio, 185).

Los laicos son aquellos fieles cuya misión es buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales según Dios. Responden así a la llamada a la santidad y al apostolado, que se dirige a todos los bautizados [4]. Puesto que participan del sacerdocio de Cristo, los laicos también se asocian a su misión santificadora, profética y real (cfr. Compendio, 189-191). Participan en la misión sacerdotal de Cristo cuando ofrecen como sacrificio espiritual, sobre todo en la Eucaristía, la propia vida con todas sus obras. Participan en la misión profética cuando acogen en la fe la Palabra de Cristo, y la anuncian al mundo con el testimonio de la vida y de la palabra. Participan en la misión regia porque reciben de Él el poder de vencer el pecado en sí mismos y en el mundo, por medio de la abnegación y la santidad de la propia vida, e impregnan de valores morales las actividades temporales del hombre y las instituciones de la sociedad.

De los fieles laicos y de la jerarquía provienen fieles que se consagran de modo especial a Dios por la profesión de los consejos evangélicos: castidad (en el celibato o virginidad), pobreza y obediencia. La vida consagrada es un estado de vida reconocido por la Iglesia, que participa en su misión mediante una plena entrega a Cristo y a los hermanos dando testimonio de la esperanza del Reino de los cielos (cfr. Compendio, 192 y ss.) [5].

2. Creo en el perdón de los pecados

Cristo tenía el poder de perdonar los pecados (cfr. Mc 2, 6-12). Lo dio a sus discípulos cuando les entregó el Espíritu Santo, les dio «el poder de las llaves» y les envió a bautizar y perdonar los pecados a todos: «Recibid el Espíritu Santo, a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados, a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20, 22-23). San Pedro concluye su primer discurso después de Pentecostés animando los judíos a la penitencia, «y que cada uno sea bautizado en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch 2, 38).

La Iglesia conoce dos modos de perdonar los pecados. El Bautismo es el primero y principal sacramento por el que se nos perdonan los pecados. Para los pecados cometidos después del Bautismo, Cristo ha instituido el sacramento de la Penitencia, en el que el bautizado se reconcilia con Dios y con la Iglesia.

Cuando se perdonan los pecados, es Cristo y el Espíritu quienes actúan en y a través de la Iglesia. No hay ninguna falta que la Iglesia no pueda perdonar, porque Dios puede perdonar siempre y siempre lo ha querido hacer si el hombre se convierte y pide perdón (cfr. Catecismo , 982). La Iglesia es instrumento de santidad y santificación, actúa para que todos estemos más cerca de Cristo. El cristiano con su lucha por vivir santamente y con su palabra puede hacer que los demás estén más cerca de Cristo y se conviertan.

Miguel de Salis Amaral

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica, 976-987.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 200-201.


[1] «De que tú y yo nos portemos como Dios quiere —no lo olvides— dependen muchas cosas grandes» (San Josemaría, Camino, 755).

[2] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Lumen Gentium, 15.

[3] Cfr. Ibidem, 10.

[4] Cfr. Ibidem, 31.

[5] «Nuestra misión de cristianos es proclamar esa Realeza de Cristo, anunciarla con nuestra palabra y con nuestras obras. Quiere el Señor a los suyos en todas las encrucijadas de la tierra. A algunos los llama al desierto, a desentenderse de los avatares de la sociedad de los hombres, para hacer que esos mismos hombres recuerden a los demás, con su testimonio, que existe Dios. A otros, les encomienda el ministerio sacerdotal. A la gran mayoría, los quiere en medio del mundo, en las ocupaciones terrenas. Por lo tanto, deben estos cristianos llevar a Cristo a todos los ámbitos donde se desarrollan las tareas humanas: a la fábrica, al laboratorio, al trabajo de la tierra, al taller del artesano, a las calles de las grandes ciudades y a los senderos de montaña» (San Josemaría, Es Cristo que pasa, 105).

 

 

Reflexión sobre la fe


Por: Jorge Enrique Mújica,

Jesús fue hacia ellos caminando sobre el mar. Era de noche y el viento soplaba con tal fuerza que zarandeaba la barca donde estaban los discípulos. Cuando lo vieron creyeron que era un fantasma y hasta llegaron a gritar aterrorizados… Pero les dice para tranquilizarlos: “¡Animo!, soy yo; no temáis”. Mas pareció no bastar; sirvió de poco, dudaron. “Si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas” –le dijo Pedro– Y el maestro le respondió: “Ven”. Y fue Pedro. Como no amainaba la violencia del viento le entró miedo y comenzó a hundirse… “¡Señor, sálvame!”. Jesús lo agarró y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”. “Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: verdaderamente eres Hijo de Dios” (Mt 14, 24-33).

Los creyentes tenemos el riesgo de ser como ese Pedro que pone a prueba la fe y que la instrumentaliza. Dios se nos ha revelado, nos ha dicho “Soy Yo”, y aún así hurgamos más pruebas sumidos en el prurito del saber más so pretexto de comprender mejor a Dios: le “probamos”. Parece no bastarnos su propio testimonio; parece que hemos perdido el más elemental sentido de confianza o que ya no somos capaces de reconocer su singular timbre de voz, ese que suena sonoro y con nítida claridad en lo profundo del alma, ese que escuchamos un día cuando reconocimos con el pasar de los años la fe que nos había sido dada. Y lo más triste y dramático de una situación así es que esa búsqueda desconfiada, que esa sordera voluntaria, pueda venir precisamente de quienes reconocemos –como de hecho es– a Cristo como Dios: de sus discípulos.

Y está también el otro error en el que podemos sumirnos: identificar la fe como un medio, como un recurso para nuestra felicidad, satisfacción o comodidad: que la hayamos instrumentalizado. Se escucha decir: “la fe ayuda a que cueste menos la muerte de los hijos, del esposo (a), de los seres queridos, etc.”; y es verdad que ayuda, pero la fe no es primariamente amortiguadora de dolores ni dispensadora de cuidados intensivos en momentos de puntual dificultad de nuestra existencia. No creemos para sufrir menos ni para tener una vida más llevadera. Es más, la fe no es nuestra conquista ni nuestra adquisición; no creemos porque hemos conquistado la fe como podríamos alcanzar la cumbre de una montaña; creemos porque la fe nos ha conquistado, porque Dios nos ha conquistado. De ahí que la fe signifique adherirse a Dios confiando en Él plenamente y asintiendo a lo que nos ha revelado.

Pedro pone a prueba su fe cuando no le bastan las palabras de Jesús –“¡Animo!, soy yo; no temáis”– y duda: “Si eres tú…”. Pedro instrumentaliza la fe cuando condiciona al maestro a hacerlo ir hacia Él sobre las aguas. ¿No es este Pedro el que había visto la multiplicación de los panes y de los peces? ¿No es este Pedro el que había bebido del agua hecha vino delicioso? ¿No es este Pedro aquel que confesó de Jesús: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”? ¿No hay muchas similitudes en la vivencia de la fe de Pedro y en el modo como la vivimos o podemos llegar a vivir muchos de nosotros? Cuántas veces tentamos a Dios: “Si eres Dios –podemos llegar a decirle– que sane mi madre…”, “Si eres Dios que encuentre trabajo”. Pero no sólo. Incluso ponemos fecha límite para la sanación y nombre y salario al puesto que buscamos. Y apenas una adversidad, apenas un obstáculo, una dificultad, una ventisca, nos desanimamos… porque nos falta fe. “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”. Si de verdad creyésemos; si tuviéramos fe como un granito de mostaza moveríamos las montañas… Bajo estas perspectivas, ¿no es justo reflexionar y meditar cómo es o cómo está actualmente nuestra fe?

Pedro había recibido la fe en Jesús y había visto los milagros de Jesús. Pero quizá se conformó, en esa etapa de su vida, con vivir con la fe sin cultivarla. ¿Y es que la fe también se cultiva? Ciertamente. Dios es el jardinero que la pone como semilla en el jardín de la existencia de cada uno de los hombres que la aceptamos con humildad. Él siembra pero depende de nosotros, de los jardineros, regarla, cuidarla, hacerla crecer fuerte, sana, recta y vigorosa. Y es un don tal alto la fe. Ninguna otra criatura en la tierra es capaz de creer, de tener fe, sino el hombre que la abraza en un acto libre y personal.

¡Qué distinta, qué plena es la vida con una fe que de verdad la anima! No permanece en uno mismo: se irradia, se transmite cumpliendo así, además, su dimensión evangelizadora. ¡Cuántas conversiones obradas por el testimonio de personas que vivían su fe. Con fe los éxitos y los fracasos son vistos de otra manera porque se es conciente de que Dios está con nosotros y si Él está con nosotros quién estará contra nosotros. Sí, la fe nos viene dada por Dios como don gratuito y condición necesaria para salvarnos. No nos viene impuesta ni es un acto irracional: la fe es un acto de la inteligencia del hombre quien bajo el impulso de la voluntad movida por Dios asiente libremente a la verdad divina, a la verdad cierta que se fundamenta sobre la palabra de Dios, actúa por medio de la caridad, está en continuo crecimiento y hace pregustar del gozo del cielo.

La fe no es un escudo para vencer el miedo; es la amorosa conciencia y confiada certeza de la existencia del Dios al que no vemos. ¡Cuántas veces Dios ha salido al encuentro, a ayudarnos a vencer nuestros miedos muy a pesar de las tempestades que por todas partes nos asechan! ¡Cuántas veces nos ha hecho ir hacia Él no por voluntad nuestra sino por generosa invitación suya! ¡Cuántas veces nos ha dicho “Soy Yo” y ha saciado nuestras dudas y colmado nuestros deseos! ¡Quién sino Él es capaz de hacer sucumbir nuestros interrogantes, salvarnos y proveernos! Sólo hace falta reconocerle; y para ello hace falta cultivar la fe.

Cultivar la fe es estar atento a la escucha de lo que Dios quiere; frecuentar los sacramentos, ser Iglesia. Y es que si bien la fe es un acto personal no significa que sea vivencia particular aislada. La fe tiene sentido vivida en comunidad, en la Iglesia. Sólo en la Iglesia podemos asegurar su ortodoxia y decir al unísono “verdaderamente eres Hijo de Dios” como dijeron los apóstoles tras amainar el viento y apaciguarse el mar.

 

Donde Dios te sembró es preciso florecer

A lo largo de la existencia humana, todas las personas pasamos por momentos alegres, tristes, esperanzadores, de frustración, tristeza, soledad, ilusión, acompañamiento, etc. Una palabra clave en el caminar de la vida es la adaptación, pero una adaptación motivada por el amor a la existencia que nos ha sido dada con un propósito específico y que además ha sido redimida. La palabra adaptación nos remite a pensar que hay algo que ha cambiado, nos guste o no, nos alegre o no, lo importante será transformarse a partir de esto. La motivación para adaptarnos proviene de aferrarnos a la vida, a no conformarnos con sobrevivir, sino querer y buscar seguir viviendo con la mayor y más plena dignidad y en respuesta al amor de Dios, a uno mismo, a la vida y a los demás, sabiendo que tenemos una historia que construir a base de las mejores decisiones haciendo uso de nuestras facultades del alma, que son la inteligencia y la voluntad, que finalmente se manifiestan en la expresión de la libertad. Y es que la vida no nos determina, pase lo que pase somos seres dotados de dones maravillosos que nos permiten salir delante de cualquier situación y todavía más, no solo enfrentar la situación sino que mejorar como personas a partir de ello y asumir nuestra existencia como un regalo infinito capaz de trascender y sacar de los males cotidianos, el mayor bien y transformarnos, como si resucitáramos en vida a una vida mejor, después de una muerte emocional, un dolor físico o espiritual, es decir, con una existencia plena, renovada, mucho más humana.

Después de conocer el dolor no somos ya los mismos. Hay experiencias de vida que nos marcan profundamente y que incluso físicamente nos sentimos morir, en donde una respuesta realmente humana para continuar adelante no se encuentra, un motivo real para seguir viviendo cuesta trabajo encontrar… Pensemos en eventos terribles como las guerras, el terrorismo, los secuestros, la muerte de un ser querido, una enfermedad, la pérdida del trabajo, alguna ruptura sentimental, un divorcio, un accidente, etc. Todos estos, entre muchos, muchísimos más, son eventos desafortunados, indeseables, los cuales generan gran estrés post traumático.

En momentos así, vienen muchos cuestionamientos, son experiencias límite, que nos confrontan con nuestra realidad terrenal finita, pero que a la vez nos desvelan nuestra naturaleza eterna e infinita si encontramos el sentido de trascendencia. Y es así como encontramos la virtud de la resiliencia que es necesaria para enfrentar las adversidades en la vida, manteniendo la motivación de vivir y además hacerlo con mayor intensidad y amor cada día.

La Resiliencia

La Resiliencia es un concepto que proviene de la palabra “resilio” que significa rebote, esto me llama mucho la atención, porque para rebotar uno tiene que ir hacia abajo lo más posible con mucha fuerza, impulsados de una manera intempestiva, impactante, casi como un choque estruendoso, inesperado y entonces al tocar el suelo aunque duela mucho el golpe… Rebotar y lograr alcanzar una altura mucho mayor a la que teníamos para salir del hoyo obscuro, negro y vacío del dolor y de la tristeza…Renovados; encontrando incluso a ese mismo dolor como aliado en el camino personal de crecimiento y de santidad para quienes tenemos fe, sabiendo que ese dolor puede tener un sentido profundo, que con ojos de trascendencia, nos infunde de una santa esperanza para seguir adelante con optimismo, fortaleza y magnanimidad. La fuerza que nos empujó hacia abajo, detona la fuerza para llegar lo más arriba posible.

No es tan fácil aceptar que la vida es como es, con claroscuros, como las estaciones en el clima las personas pasamos por muchos ciclos de estaciones a nivel físico, psicológico y espiritual; lo importante es tener en claro quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos para encontrar un sentido en cada uno de los sucesos que vivimos a lo largo de la vida y no perder dirección.

La Resiliencia consiste en esta actitud resistente hacia las adversidades que se presentan en la vida. Pero no solo eso, sino que lleva de la mano la habilidad de poder rearmarse extrayendo lo mejor de las situaciones y crisis, y así fortalecerse para continuar.

Es una forma de respuesta sana tanto a los conflictos como a las experiencias difíciles, incluso catastróficas, no es fácil y no todas las personas la tienen, aunque pueden desarrollarla, a base de repetición de actos, como un hábito, hasta adquirir la virtud, así al ponerla en práctica, supone visualizar siempre nuevas oportunidades o simplemente generarlas.

Algunas consideraciones importantes para ser resiliente son: Aceptar la realidad, reorganizar y reformular la vida luego del hecho traumático (adaptación), acercarse a redes de apoyo como la familia, los amigos, algún especialista y buscar en el interior del alma un renovado sentido a la vida.

Para ser más resilientes podemos reflexionar sobre los 6 resortes de la resiliencia y ponerlos en práctica ¡Cuánto antes mejor! Estos son: Un profundo autoconocimiento, una gran autodeterminación (Decido), una actitud positiva (Pienso y actúo constructivamente), un real autocontrol (Tengo control de mis emociones), la apertura a los demás (Interactúo solidariamente) y una profunda autenticidad (busco dar sentido a mi vida).

Todos queremos ser felices

El ser humano ha sido creado por amor y para el amor, anhelamos la felicidad y rechazamos aquello que amenaza nuestro bien ser y nuestro bienestar, nos alejamos de todo lo que nos causa daño por naturaleza. Sin embargo, por ser personas, por nuestro ser espiritual, somos capaces de descubrir que la vida incluye momentos alegres, otros tristes, que hay bonanza y adversidad; y que el verdadero camino para la felicidad es dar un sentido a todo lo que nos pasa, construyendo nuestra propia vida sobre las experiencias que cada día experimentamos, decidiendo el mayor bien posible y asumiendo y haciendo nuestras cada una de ellas y abrazándolas como parte de nuestra biografía.

Como un diamante

El diamante, uno de los minerales más preciados del mundo por su belleza cristalina, es conocido por su extrema resistencia, misma a la cual se le conoce como tenacidad del mineral, que se define como la habilidad del material de resistir la ruptura a un impacto fuerte. De hecho, la palabra diamante proviene del griego antiguo αδάμας, adámas, que significa invencible o inalterable.

El diamante tiene renombre específicamente como un material con características físicas superlativas. Su proceso de formación, es espectacular y muy complejo, es increíble pensar que proviene de un carbón que se cristaliza y su transformación puede llegar a demorar millones y hasta billones de años. Es impactante que este proceso puede ocurrir solo bajo la llamada capa litosférica, que se ubica entre 150 a 200 kilómetros bajo la superficie y en donde se dan condiciones extremas: Temperaturas de entre 900 °C y 1300 °C y un nivel de presión de 30 kilobars. Allí, el carbón se mineraliza transformándose en un diamante.

Pero… ¿Qué tiene que ver un diamante con nuestro tema? Pues que estas propiedades del diamante y su proceso de formación nos llevan a pensar forzosamente en la belleza incomparable de la persona humana que, valiosas ontológicamente por el solo hecho de existir, nos volvemos más valiosos moralmente y humanamente hablando, de acuerdo a nuestra respuesta y forma de vivir lo que se nos presenta cotidianamente y las pruebas, las circunstancias de la vida, nos transforman en seres humanos más bellos si sabemos enfrentarlas con dignidad resistiendo de forma invencible las adversidades. Para el carbón las temperaturas extremas y la presión tan alta son condiciones muy agresivas, sin embargo, necesarias para su transformación para volverse invencible, inalterable y bellísimamente cristalino. Así nosotros, si sabemos ser resistentes y resilientes ante las adversidades con un corazón lleno de fe y esperanza podremos tener un brillo que, sin tales condiciones estresantes, tristes, dolorosas, jamás habríamos tenido.

Recordemos que donde Dios nos sembró es preciso florecer, no escapemos de la realidad, no la evadamos, más bien abracémosla y con toda dignidad florezcamos en medio de la adversidad, no olvidemos que la flor que crece en la adversidad es la más bella de todas.

Por MTF Rosario Prieto 
Psicología Clínica 
Persona y Familia

 

 

‘Nacidos para el momento actual’

Monseñor José H. Gomez
11 junio 2018

(El arzobispo Gómez ordenó al sacerdocio a nueve hombres – Egren Gómez, Danilo Guinto, Gilbert Guzmán, William Ian Vincent Hagan, Spencer Lewerenz, John O’Brien, Thomas Roide II, Pedro Saucedo Jr. y Matt Wheeler el 2 de junio de 2018, en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles. Lo que sigue es una adaptación de su homilía).

Toda la familia de Dios aquí en la Arquidiócesis de Los Ángeles se regocija con nosotros hoy.

Hermanos míos, Egren y Danny, Gilbert e Ian, Spencer y John, Tommy, Pedro y Matthew, el camino que ustedes han recorrido en el curso de su vida los ha conducido a este bello momento.

Hoy le damos gracias a Dios por sus familias, por sus madres y sus padres, por sus abuelos y padrinos. Mediante sus oraciones, sacrificios y su buen ejemplo, ellos contribuyeron a que el amor de Dios creciera en los corazones de ustedes. Vemos hoy de una hermosa manera cómo la familia es el fundamento de toda vocación.

Mis queridos hermanos, es un gran paso éste que ustedes están dando al ir tras las huellas de Jesús. En el Evangelio de hoy, escuchamos su oración por ustedes: “Conságralos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me has enviado al mundo, así los envío yo”.

Ustedes nacieron para este momento en el que se están entregando a Jesús, en el que están dedicando a su misión de salvación, toda su vida su corazón y su mente, su cuerpo y su alma.

Él los está enviando al mundo a seguirlo, a servirlo; a ser santos como Él es santo, y a llamar a otros a ser santos también.

También, mis queridos hermanos y hermanas, como podemos verlo, nuestros nuevos sacerdotes fueron llamados de diferentes culturas y orígenes. Y están llenos de la alegría del Evangelio. Me siento honrado de llamarlos mis amigos y mis colaboradores en este gran ministerio de la salvación.

Y al orar hoy por nuestros nuevos sacerdotes, creo que es importante que recordemos que toda vida cristiana es una vocación.

Esto es cierto para cada uno de nosotros, no sólo para aquellos que están llamados a ser sacerdotes. Las vidas de ustedes tienen también un gran significado a los ojos de Dios. Él los está llamando, a cada uno de ustedes, a que hagan su parte en este hermoso plan de la salvación del mundo.

Y Dios nos da sacerdotes santos para ayudarnos en nuestro viaje, en nuestra misión en el mundo.

Hermanos míos, Dios los está ungiendo hoy para que sean sacerdotes para su pueblo. Ésta no es sólo una profesión más, como ustedes bien saben. Ustedes son los continuadores de un ministerio antiguo y divino profetizado por Isaías: el de llevar la buena nueva y la sanación, conduciendo a la gente por el camino de la libertad y la felicidad.

En nuestro tiempo y lugar, nuestros sacerdotes deben especialmente ser hombres de esperanza.

Por eso, le pido a Dios que ustedes les lleven a todos el sencillo y hermoso mensaje del Evangelio de que Dios nos ama y dio su vida por nosotros, y de que nos promete una vida que está más allá de la muerte, ¡un amor que no tiene fin!

Este es el “aceite de la alegría” que nuestro pueblo desea recibir.

Además, hermanos míos, este llamado al sacerdocio viene de Dios. Y no es posible llevar a cabo el ministerio de ustedes sin la ayuda de la gracia de Dios.

Por lo tanto, deben apoyarse totalmente en Jesús. Permítanle que Él sea su Buen Pastor y crezcan en la amistad con Él, ámenlo y aprendan de Él.

Y, como bien saben, ustedes están llamados a ser santos, pero no son “perfectos”. Lamento recordarles eso. Ustedes no son perfectos, son tan humanos como las personas a las que sirven, y siempre lo serán. Nunca olviden eso, pues los mantendrá humildes. Y la humildad es la clave para ser un discípulo y la clave para ser un buen sacerdote.

Finalmente, ustedes están siendo ordenados en la vigilia de Corpus Christi, de esa gran fiesta del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor.

Y quiero decirles algo, personalmente, a cada uno de ustedes: manténganse siempre cerca de nuestro Señor en la Eucaristía.

Hagan de la Eucaristía el corazón de su vida y de su sacerdocio, no sólo al ofrecer el sacrificio de la Misa de cada día, sino pasando tiempo con nuestro Señor en silencio, adorándolo en el Santísimo Sacramento.

Hablen con Él como hijos de Dios; escuchen su voz, entréguenle sus corazones a Él y déjenlo moldear sus vidas a su imagen, así como Él transforma el pan y el vino. Permítanle que Él haga de ustedes “otro Cristo”.

Entonces, mis queridos hermanos y hermanas, continuemos orando por nuestros nuevos sacerdotes. Démosle gracias a Dios en este día y oremos para que muchos jóvenes más sigan los pasos de ellos.

Y encomendemos a nuestros nuevos sacerdotes y nuestras propias vidas a nuestra Santísima Madre María. Que ella nos ayude a todos a abrir nuestros corazones al llamado de Dios en nuestras vidas.VN

8 de junio de 2018

Los escritos, homilías y discursos del arzobispo se pueden encontrar en ArchbishopGomez.com

 

 

DIOS PERDONA TODO

Dice el evangelio:

“En verdad os digo que todo se les perdonará a los hijos de los hombres: los pecados y cuantas blasfemias profieran; pero el que blasfeme contra el Espiritu Santo jamás tendrá perdón, sino que será reo de delito eterno”

El Señor no condena a nadie, lo perdona  todo

Todo lo perdona, TODO,TODO,TODO.

Pero el que blasfema contra el Espiritu Santo, jamás tendrá perdón.

Lo perdona todo al arrepentido, porque se vuelve a Dios.

No perdona la blasfemia al Espiritu Santo, porque el hombre no se vuelve a Dios: él mismo se condena.

El Señor nos tiene concedido el perdón de antemano, sólo hay que pedírselo expresamente.

Tenemos el mayor crédito del mundo, es inagotable. Pero, ante tanta bondad…¿ seremos capaces de no corresponder?

¿Es que puede haber en el mundo algo mayor que la felicidad del amor correspondido?

Esa es la nueva dimensión del hombre, la bondad, el amor en todas direcciones.

“¿Cuál es el secreto de la perseverancia? El amor.-  Enamórate y no le dejarás”

Eso dice el último punto de Camino.

Mario Ealde

10 junio 2018

 

 

Los alumnos castellanohablantes fracasan el triple en Cataluña que en Madrid

Os remitimos nuestro último estudio sobre la educación en Cataluña, basado en la evaluación internacional PIRLS.

Una de sus principales conclusiones es que los alumnos castellanohablantes fracasan en Cataluña el triple que en Madrid a nivel de capacidad de comprensión lectora.

En concreto, en la última edición de PIRLS –evaluación efectuada en primaria equivalente a PISA en secundaria- un 30% de alumnos castellanohablantes en Cataluña fueron incapaces de superar el nivel bajo de comprensión lectora, el triple que en la Comunidad de Madrid (9%) y casi el doble que la media española (16%).

En cuanto a puntuaciones, los niños castellanohablantes que estudian en Cataluña obtuvieron en PIRLS 2016 una puntuación media de 514 puntos, casi cuarenta puntos por debajo de sus compañeros castellanohablantes en Madrid (552) y unos 20 puntos por debajo de la media de España (536).

Los resultados de PIRLS también muestran que Cataluña es la comunidad autónoma de España donde más alumnos castellanohablantes de 4º de primaria, niños en torno a los 9 años de edad, admiten no sentirse seguros a la hora de leer un texto. Un 27% de estudiantes castellanohablantes en Cataluña reconocen no tener seguridad en la lectura, nueve puntos por encima del promedio de España (18%) y casi el doble que los alumnos castellanohablantes en la Comunidad de Madrid (15%).

Los datos de PIRLS en primaria son coincidentes con los de PISA en secundaria. Ambas evaluaciones internacionales indican que en el sistema educativo catalán se está produciendo una elevada tasa de fracaso del alumnado castellanohablante.

Convivencia Cívica Catalana considera que el sistema de la inmersión lingüística no es ajeno a los malos resultados académicos de los alumnos castellanohablantes y a sus deficiencias en comprensión lectora. En un sistema donde la única lengua vehicular admitida es el catalán, los alumnos catalanohablantes juegan con ventaja: la enseñanza es en su propia lengua, en aquella que más dominan, mientras los niños castellanohablantes deben sumar en el proceso de aprendizaje a la dificultad propia de las materias una dificultad lingüística añadida.

Los resultados de PIRLS demuestran que el actual sistema de la inmersión lingüística en Cataluña está creando una importante fractura y desigualdad educativa: los que hablan una lengua oficial fracasan sustancialmente más que los que hablan la otra lengua oficial, perjudicando a aquellos que no tienen la posibilidad de aprender en su lengua propia.

Se adjunta dosier de prensa del estudio en fichero adjunto. Para cualquier duda o consulta sobre todo ello estamos a vuestra entera disposición.


Atentamente

Raquel Casviner 
Barcelona

 

 

CONCEPCIÓN CABRERA: UN ÍCONO FEMINISTA

Por René Mondragón

HOY, HOY, HOY

Sábado 9 de junio. Una mujer mexicana extraordinaria, Concepción Cabrera (1862-1937) –esposa, madre, viuda, abuela y espléndida líder de fuerte vocación fundacional- ha recibido el documento papal que aprueba su proceso de beatificación.

Se trata de un verdadero ícono feminista, a quien este escribano podría ubicar en sus aportaciones como filósofa, mística, escritora y visionaria adelantada a su tiempo.

UNA VIDA, UNA VISIÓN

Coincidiendo con el maestro Jesús Urtega L. (“Los defectos de los santos”, Ed. Minos) es frecuente que figuras como la de Concepción Cabrera, se presenten llenas de candor, mirando a lo etéreo, y con cara de enfermedad incurable. Conchita no tenía nada de eso. Era tan humana como cualquiera  de mis bellísimas lectoras, a excepción de una Misión de vida que aceptó hasta el extremo. Conchita, además, nunca se permitió “enfermarse de importancia”, de arrogancia intelectual o vanidad sapiencial. Y eso da forma a sus enormes atributos como ícono feminista.

Uno de esos destellos de humanidad, ella misma lo comenta: "Desobedecía a mis padres, les pegaba a mis hermanos, me robaba el dulce y la fruta".

Una amplia labor social lo realizaba con los empleados y los hijos de estos, a quienes enseñaba a leer y escribir. Este es un segundo atributo importante: su visión para desarrollar el talento humano.

Aparecen dos obras fundacionales de primer calibre: El apostolado y la congregación de las Religiosas de la Cruz. Es esa visión a favor de quienes menos tienen, menos oportunidades han recibido o son parte de los excluidos y descartados –en expresión de SS Francisco- lo que impulsa la vida y la labor auto-impuesta de Concepción Cabrera.

EL NUEVO ENFOQUE DEL MATRIMONIO

La tendencia de su trabajo en la vida comunitaria adquiere centralidad, colocando al matrimonio y la familia en una posición privilegiada desde la visión que Dios le propuso: “Me das más gloria en el estado en que te tengo (casada) que en el claustro", le dice el Señor. Y también, se lee en sus textos: "Te casaste para mis altos fines… para tu santificación y la de otras almas… para ejemplo de muchos que creen incompatible el matrimonio con la santidad…” Por lo mismo, desafía la inteligencia de su tiempo: “¡Bendito sea Dios por todo!".

EL CENTRO DE SUS TEXTOS

Adicional a su profundo fervor mariano, se deducen un par de temas que ocupan la mayor parte de su obra literaria: la confianza en Dios y en Su Providencia; y la continua y continuada evidencia de que ella amó al Señor” con todo su corazón, con toda su mente, con todas sus fuerzas”. Y en ello sustentaba su tarea laical.

Esta perspectiva de vida la hizo una mujer fuerte, justa, generosa y  líder.  No extraña entonces, el planteamiento del Decreto Pontificio: "Que en este caso y para el efecto de que se trata, constan las virtudes teologales de Fe, Esperanza y Caridad, tanto hacia Dios como hacia el prójimo y también de las virtudes cardinales de Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza y las anexas a ellas, en grado heroico, de la Sierva de Dios Concepción Cabrera viuda de Armida, Madre de familia". La publicación se realizó en Roma, el 20 de diciembre de 1999.

Al momento, se estima que de sus libros se han hecho más de un millón de copias en diversas lenguas. Por ello, no resulta excesivo establecer un parangón entre Catalina de siena, Teresa de Ávila o Concepción Cabrera, actualmente, un extraordinario ícono feminista.

Obvio, las radicales feminazis no hablarán jamás de ella. ¿Será porque está en camino a los altares? Es pregunta.

 

 

 

Estamos en una encrucijada de la Historia

Es hora de elegir en la lucha entre el Islam y Occidente

Me atrevo a decir que a la mayoría de las personas que conocen la historia les gustaría pensar que si hubieran estado presentes en algún momento crucial de la historia, habrían elegido el lado correcto: con los Aliados y contra el Eje; con Wilberforce y contra los traficantes de esclavos; con los romanos y contra los cartagineses sacrificadores de niños.

Si hubiera vivido en ese entonces, nos decimos a nosotros mismos, habría peleado con el lado correcto, sin importar las probabilidades.

Bueno, ahora es tu oportunidad. Porque parece que estamos en uno de esos momentos cruciales, posiblemente en uno de los puntos de inflexión más importantes de la historia, y probablemente uno de los más peligrosos. Tendemos a pensar que los puntos de inflexión históricos en general implican un avance hacia un plano superior: un giro para mejor, en lugar de un empeoramiento. Pero ese no es siempre el caso. A veces, el péndulo de la historia oscila hacia atrás y corta siglos de progreso. El punto de inflexión en el que nos encontramos ahora amenaza con hacer retroceder más de mil años, a algunos de los días más oscuros de la historia. Es posible que pronto estemos peleando por cosas que pensamos que se habían asegurado para siempre: conceptos básicos como la libertad de religión, la libertad de expresión e incluso la libertad de la esclavitud.

El punto de inflexión al que me refiero es la lucha civilizadora entre el Islam y Occidente (reconociendo, por supuesto, que gran parte de la tradición occidental ha sido adoptada por personas que viven fuera de los límites geográficos tradicionales de Occidente). Desde un punto de vista más amplio, la lucha puede describirse con mayor precisión como un conflicto entre el cristianismo y el islam, porque si Occidente pierde su alma cristiana, también perderá la capacidad y la voluntad de defender sus libertades.

Por supuesto, algunas personas niegan que haya un “choque de civilizaciones”. Todas las religiones y todas las culturas quieren lo mismo, dicen, y nos aseguran que el pequeño grupo de alborotadores en el mundo musulmán no representa a la gran mayoría.

Pero una y otra vez, las encuestas han demostrado que la mayoría de los musulmanes quieren ser gobernados por la ley de la sharia, un retroceso al severo sistema legal que se desarrolló en la Arabia del siglo VII. Contrariamente a las expectativas “ilustradas”, resulta que un gran número de musulmanes en muchos lugares favorecen los castigos crueles e inusuales por robo, adulterio, blasfemia y apostasía.

Eso es lo que quieren para sus compañeros musulmanes que se extravían. Pero si no eres musulmán, no tienes que descarriarte para ser castigado. La simple existencia de judíos, cristianos y otras minorías es considerada una afrenta por muchos musulmanes. Como resultado, la discriminación contra los no musulmanes es endémica en el mundo musulmán. No se puede culpar a una pequeña minoría de intolerantes, porque casi todos ‒incluidos la policía, los funcionarios del gobierno, los empleadores y los vecinos de al lado‒ esperan que los incrédulos conozcan su lugar.

Judíos y cristianos entendieron el mensaje hace mucho tiempo. Es por eso que quedan tan pocos en lugares que solían ser sus países de origen: en Medio Oriente, África del Norte y Turquía. Para aquellos que no se van voluntariamente, la persecución diaria silenciosa a veces estalla en violencia organizada. Ese fue el caso en el genocidio de 1914-1923 contra los cristianos armenios, asirios y griegos que vivían en el Imperio Otomano; en la masacre de 1933 de cristianos asirios en Simele, Irak, y en el Farhud de 1941 (pogrom) contra la población judía de Bagdad. En años más recientes hemos sido testigos de la masacre de cristianos y yazidíes por ISIS en Siria y el norte de Irak, las numerosas masacres de cristianos llevadas a cabo por Boko Haran en el norte de Nigeria y por al-Shabaab en Somalia y Kenia, y los frecuentes ataques contra Iglesias cristianas coptas en Egipto.

“Testigo” puede ser una palabra demasiado fuerte. Muchos en Occidente simplemente notaron estas atrocidades, y luego continuaron con sus actividades como si nada hubiera sucedido. Pero, parafraseando a Trotsky, “puede que no le interese el choque de civilizaciones, pero el choque de civilizaciones está interesado en ti”.

Durante mucho tiempo, las personas en los Estados Unidos y Europa pudieron ignorar las barbaridades en África, Irak y otros lugares. Pero luego el choque de civilizaciones se movió hacia el norte y hacia Europa. Cuando el “choque” hizo su aparición en las calles de París, en los mercados navideños en Alemania y en una sala de conciertos en Manchester, solo los ciegos voluntarios pudieron no darse cuenta.

Pero, aparentemente, hay muchos de esos. En Europa, Estados Unidos y Canadá, las élites del gobierno, los medios, los ambientes académicos e incluso la Iglesia continúan insistiendo en que no hay choque. Eso es verdad en cierto sentido. No puedes tener un enfrentamiento si sólo un lado está luchando. Y hasta ahora, el retroceso frente a la jihad, tanto de la variedad armada como la de tipo sigiloso, ha sido débil. Las élites ni siquiera vislumbrarán el primer paso obvio: restricciones estrictas a la inmigración musulmana.

Además, hacen todo lo posible para encubrir el choque. A la policía no se le permite informar sobre la gravedad de la delincuencia de los inmigrantes; los medios informativos no publicarán noticias sobre los crímenes, a menos que sean excepcionalmente violentos; los críticos del Islam o de la inmigración serán llevados ante los magistrados y los ciudadanos comunes que publiquen comentarios “islamofóbicos” en Facebook son visitados por la policía.

La ceguera autoimpuesta de Occidente a lo que está sucediendo nos obliga a otra observación sobre el punto de inflexión histórico que se está desarrollando en la actualidad. La batalla no es simplemente una lucha de civilizaciones entre el Islam y Occidente; también implica una guerra dentro de la propia civilización occidental. Muchas de nuestras instituciones occidentales ahora rechazan la herencia occidental, y muchas de ellas se han puesto efectivamente del lado del Islam.

En casi cualquier tema que involucre un conflicto entre el Islam y los valores occidentales tradicionales, las escuelas, los medios de comunicación, los tribunales y muchas de las iglesias están de acuerdo con el Islam. Puede que no lo vean de esa manera. Pueden racionalizar sus acciones como nada más que una defensa de los derechos civiles de los musulmanes. Muchos de ellos probablemente no estén familiarizados con el concepto de la yihad sigilosa. Pero la están facilitando de la misma manera. La forma principal de esta facilitación es la supresión de cualquier mala noticia sobre el Islam. Así, en 2012, el Congreso se negó a investigar la penetración de la Hermandad Musulmana en agencias gubernamentales; y en el mismo año, el FBI, el Pentágono y otras agencias de seguridad, se doblegaron ante la presión musulmana y purgaron sus materiales de entrenamiento de cualquier sugerencia de que los terroristas islámicos estaban motivados por una ideología. Más recientemente, gigantes de los medios tales como Google, Facebook y Twitter han actuado para sofocar las voces de aquellos que hablan en contra de la opresión islámica.

Podría citarse otras numerosas instancias de este impulso casi suicida para ponerse del lado de nuestros enemigos ideológicos: los jueces que bloquean las restricciones a la inmigración musulmana, los obispos que se inscriben en la campaña engañosa contra la “islamofobia” y la donación de mil millones de dólares del gobierno de Obama a Irán.

Con algunas excepciones, estos colaboradores de la jihad cultural son progresistas laicos. A pesar de su apodo, sin embargo, los progresistas pueden ser decididamente retrógrados. Abogan por el aborto en todas las etapas del embarazo, una práctica que sugiere que la distancia entre nosotros y los cartagineses que sacrificaron niños no es tan grande como podemos pensar. Los progresistas prometen llevarnos al futuro, sin embargo, a menudo actúan para arrastrarnos al pasado. Varias voces progresistas ahora quieren restricciones severas a la libertad de expresión. Esto ya ha sucedido en los campus universitarios donde los códigos de odio sofocan de manera efectiva la libertad de expresión. El estudiante universitario promedio de hoy no tiene más libertad de expresión que una mujer que servía en la corte de Cleopatra. Los progresistas “ilustrados” que manejan Google, YouTube y Facebook tampoco ejercen mucho el uso de la libertad de expresión. Los críticos del Islam son particularmente susceptibles de ser restringidos, suspendidos o prohibidos por estos monopolios de Internet.

Esta es la situación en resumen. Nos encontramos en uno de las principales encrucijadas de la historia. Dos poderosas fuerzas de regresión amenazan con arrastrarnos a un oscuro pasado. Por un lado, los islamistas quieren imponer el sometimiento de las mujeres, la mutilación genital femenina, la esclavitud sexual, las decapitaciones y la dhimmitud (ciudadanía de clase dominada) para los no creyentes. Por otro lado, sus colaboradores progresistas de alta tecnología están diezmando a las poblaciones no musulmanas, promoviendo la anticoncepción y el aborto, al tiempo que controlan el flujo de información sobre el Islam, usando estrategias de supresión de la libertad de expresión que ningún monarca absoluto podría haber imaginado.

Si alguna vez has deseado haber estado en uno de los momentos decisivos de la historia, tu deseo ha sido concedido. Y si alguna vez has deseado estar del lado de los acosados, este deseo también le ha sido otorgado. Las fuerzas de la regresión están en ascenso, y la civilización cristiana está en retirada.

Ahora es el momento de elegir.

No diré que la elección es clara. Se ha hecho mucho para enturbiar las aguas, para asegurarnos de que permanezcamos confundidos y complacientes. Además, pocas cosas quedan completamente claras cuando te atrapan en medio de los acontecimientos. Para muchos judíos a principios de la década de 1940, su situación solo quedó completamente clara cuando fueron llevados a campos de concentración. Para muchos estadounidenses en 1941, la situación mundial sólo se hizo evidente con el ataque a Pearl Harbor. Aquellos que esperan una claridad absoluta, a menudo encuentran que han esperado demasiado tiempo.

Aunque los medios para ofuscar la verdad son mucho más sofisticados ahora que en la década de 1940, aún tenemos una marcada ventaja sobre nuestros homólogos en esa época. Tenemos mucha más perspectiva histórica de la que estaba disponible para ellos. Por ejemplo, cuando los nazis construyeron su máquina militar en la década de 1930, no hubo una historia de mil años de agresión nazi que sirviera de advertencia. El partido Nazi tenía poco más de una década, y Hitler no había llegado al poder hasta 1933. Hubo alguna excusa para aquellos que inocentemente dieron a los nazis el beneficio de la duda.

Nosotros, por otro lado, tenemos muy pocas excusas para ignorar los signos del tiempo. Para aquellos que estudian historia, son signos muy familiares. El Islam tiene una historia de agresión de 1.400 años. Y el plan de batalla ha sido notablemente constante a lo largo del tiempo, incluso la migración como medio de invasión. El último episodio de ese plan de 1.400 años de antigüedad para la conquista mundial en nombre de Alá, ya comenzó. Estamos presenciando una notable expansión del Islam en todos los rincones del mundo: África, Australia, Filipinas, China, Rusia, Europa, América del Norte y del Sur.

Sólo que esta vez las fuerzas poderosas del progresismo izquierdista ayudan e instigan a las fuerzas del Islam. Anteriormente, mencioné algunas de las formas en que los izquierdistas defienden el Islam. Aquí hay otra. Hace un año, después de pronunciar una conferencia en Islandia sobre la amenaza de la jihad, el autor Robert Spencer fue envenenado por un izquierdista y luego se le negaron el examen y el tratamiento adecuados por un médico en la sala de emergencias (también ideólogo de izquierda). Aunque ha transcurrido más de un año, la policía no ha tomado ninguna medida contra el presunto envenenador, y el Comité de Ética Médica de Islandia no ha tomado ninguna medida contra el doctor negligente.

Izquierdistas dedicados e islamistas comprometidos: es una combinación difícil de superar. Ambos creen firmemente en lo que creen. A menos que los cristianos crean firmemente que ellos deben ser detenidos, ambos continuarán expandiéndose. Estamos en un punto decisivo en la historia.

Elegir permanecer al margen solo sirve para aumentar las probabilidades de que estas fuerzas regresivas triunfen.

William Kilpatrick, 27/05/2018

 

 

Los precios suben                                                      

Eduardo Mendoza Seminario

Lalomes6@hotmail.com                                                    Blog:   28 - 05 – 2018

www.lalomendoca.wodpress.com    

Estamos preocupados por la subida de los precios, por cuanto encarece el “costo de vida”. Pues bien, los gobiernos utilizan la política fiscal para influir en el nivel de demanda agregada en la economía.  La política fiscal induce a ello. Hay un efecto de traslación del impuesto al consumidor, por la simple razón de que TODOS contribuyen al fisco, a TODOS nos cuesta afrontar las dificultades de inversión pública y el costo de la administración pública. Sin embargo, yo agregaría que TODOS debemos retribuir al Estado lo que hace por TODOS nosotros. Es la realidad aunque nos lleve a discrepancias, no TODO es gratis, a TODOS  nos afecta el bolsillo, como se dice en el argot criollo. Se influye en la economía nacional. Debe ser contrastada con otra política macroeconómica, la política monetaria, que intenta estabilizar la economía mediante el control de los tipos de interés y la oferta monetaria, en un esfuerzo para lograr los objetivos económicos de estabilidad de precios, empleo y crecimiento económico. Los economistas debaten la eficacia del estímulo fiscal como herramienta para dinamizar la actividad económica.

Sin embargo, si dicho estímulo emplea a un trabajador que hubiese tenido de todas formas un empleo, la demanda laboral aumenta, mientras que la oferta de trabajo se mantiene fija, lo que conduce a la inflación en los salarios y, por lo tanto, la inflación en los precios.

No hay que referirnos solo al combustible, que es parte del costo, por decir, de toda la actividad económica, no sesgar a la influencia del mercado internacional, desvirtuando en cierta forma los fines de la política fiscal, que es de lo que se trata. Un breve ejemplo. Para llevar al consumidor todo lo que se produce hay necesidad del transporte, que precisamente usa combustible, por lo que es fácil imaginarse el efecto en cadena del impuesto selectivo al consumo, ISC.

En conclusión, el crecimiento lleva a todo lo expuesto, nada es gratis, como se diría en la jerga criolla. Los resultados no son inmediatos, hay que tener la paciencia de esperar. No es fácil entender la economía en su teoría y práctica. Para terminar, pronto se estará hablando del encarecimiento de la canasta familiar, olvidando que hace poco subió el Salario Mínimo Vital. “Trenes halan coches”.

Las repercusiones son en todo la actividad económica, sintetizada en lo que son los componentes del Producto Bruto Interno. Que no nos extrañe entonces los descontentos y protestas, tanto de productores como de consumidores; y  los asalariados exigiendo mayores salarios.

 

 

 

¿Acuerdo entre los Estados Unidos y Corea del Norte = y la consecuencias?

Leer abajo = ciertamente, sólo el principio de un largo proceso, el texto sigue siendo general, y no aporta garantías precisas con un calendario, Kim Jong - uno no reveló todas sus intenciones y compromisos, sin embargo el Presidente TRUMP invitó a su homólogo coreano a una visita a la Casa Blanca y se espera otra evolución en los meses y quizá los próximos años.

Sin embargo, después de las invectivas, amenazas recíprocas (y el Presidente americano amenazó incluso de destrucción total Corea del Norte a la tribuna de la ONU), pero este acuerdo se prepararon cuidadosamente más allá de las impresiones de “qué va a pasar.”

¡Donald TRUMP, no funciona como habitualmente la diplomacia lo oye, él quiere un resultado y cuando su determinación se adquiere, que eso lo esté en favor del proteccionismo americano o relativamente a las relaciones internacionales, con él lo imposible puede resultar posible!

En torno mi, oigo escépticos:¡aquéllas y los que indican que la paz no es posible! Ahora bien, existe este trabajo notable del grupo de investigadores para la paz animado por Léo SEMASHKO, con la propuesta de GPS (ciencia global para la paz.)

Ya en los años 80 y 90, el budista japonés Daisaku IKEDA, (quien cada año desde 1983, dirección su propuesta para la paz al Secretario General de la ONU,) contra toda espera, en encuentros con los dirigentes soviético, había contribuido a la ausencia de un conflicto entre China y la URSS.

Entonces: ¿algunos hablan de la hipótesis del Premio Nobel de la paz para el Presidente TRUMP?  Por mi parte, espero él 2 otras contribuciones:Efectivamente: ¡que pesa de todo su peso para la apertura del G7 a Rusia! El triste reciente espectáculo del désharmonie en esta estructura justifica en favor de la innovación.

Que se compromete para el final del conflicto israelopalestino, aportando su determinación adjunto al Primer Ministro israelí, de la autoridad palestina, y de todos los protagonistas afectados por este confit:¡que por fin existen 2 Estados reconocidos y asegurados!

¡Los hechos demuestran que nada no puede conseguir sin diálogo!Cuando hablo de diálogo: no se trata de un debate para ganar sobre otro, de luchas belicosas de supremacía; No, se trata de interiorizar la realidad del otro para escucharlo, respetarlo.

Eso comienza por las personas ordinarias allí donde se encuentra su medio ambiente inmediato:

¡Durante una quincena de años, consagré centenar d ` horas que debe dialogarse con personas diferentes mi, gané la confianza de mis interlocutores, esto, mientras que representaba en la época un partido adepto del materialismo filosófico, y personalidades representativas de las distintas corrientes religiosas se comprometían en mis libros! Hacía estos diálogos con respeto, para comprender, la realidad de los pensamientos de mis interlocutores. Por otra parte: estos diálogos cambiaron mi percepción; desde, tuve en cuenta la espiritualidad creativa de paz y armonía.

Entre 1995 y 2005, como simple ciudadano entre 1995 y 2005, inauguré un planteamiento completamente inédito;cada 20 de marzo día de la primavera, envié mis reflexiones y propuestas de simple ciudadano para la paz, la cultura, la educación, los derechos humanos y el desarrollo sostenible a: la ONU, la UNESCO, la UNIÓN EUROPEA, el Presidente francés, la Carta de la tierra, de las personalidades, el Comité Nobel .....

En la época, se utilizaba menos la informática, eso me costaba sumas importantes de gastos postales, de enviar en el extranjero documentos de 20 a 40 páginas.

Ahí tienes: lo que escribía la biblioteca de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra relativamente a mi planteamiento:

El reto humanista de un ciudadano ordinario

De Individuo Crequie

289 páginas

El reto humanista de un ciudadano ordinario constituye una iniciativa ciudadana notable. Cada año, el 20 de marzo, Individuo Créquie dirige a las organizaciones internacionales como la ONU, la UNESCO, el Consejo de Europa o también la Carta de la Tierra sus reflexiones y sus propuestas sobre los grandes temas de sociedad: la paz, la cultura, la educación, el desarrollo sostenible, los derechos y los deberes de cada ciudadano. Uno bonitos ejemplos de compromiso.

Cordialmente. Copyright.

             Individuo CREQUIE

ANTECEDENTES - Donald Trump y Kim Jong-un firmó este martes por la mañana en Singapur un acuerdo cualificado “de bastante exhaustivo” por el Presidente americano. Preve garantías mutuas entre los dos países, y sobre todo la desnuclearización de la península coreana.

12 de junio de 09:22 - la redacción de LCI

Una declaración de principios que no es más que el principio de un largo proceso, pero con compromisos claros. El acuerdo firmado el martes por la mañana en Singapur por Donald Trump y Kim Jong-un, calificado “de bastante exhaustivo” por el Presidente americano, incluye garantías mutuas entre los Estados Unidos y Corea del Norte. Garantías que deben servir de base a las negociaciones futuras.

Según el documento, el punto principal se refiere a la desnuclearización de la península coreana, a elemento central de los debates que precedieron el encuentro entre los dos dirigentes. Kim Jong-un se compromete a una “desnuclearización completa de la península coreana”. Pero el acuerdo no precisa la exigencia americana inicial de “desnuclearización completa, comprobable e irreversible” que significaba el abandono de las armas y la llegada de inspectores sobre el suelo norcoreano.

 

Eutanasia en retroceso

Para mí, es motivo de paz y alegría haber cuidado personalmente a mi madre en mi casa hasta su óbito natural. Casi veinte años la tuve conmigo. Yo creo que cuando alguien, enfermo o sano, se siente apoyado,  querido y valorado, no es normal que se desee la muerte. ¡Trágico…, la matanza de ancianos o de enfermos! Empiezan  por la despenalización en casos estremecedores, hasta convertir, el homicidio, en imperativo legal ( conocidos son los casos de los niños británicos Charlie Gard y de Alfi Evans). Tanto la eutanasia como el aborto, son exponentes de la degradación moral de políticos y del pueblo que se acostumbra y lo consiente. Parece que se está despertando la conciencia del error de leyes de eutanasia.  En California, la Justicia  ha anulado esa ley, que ya estaba en funcionamiento, y, en Finlandia, la ha rechazado el Parlamento por 128 votos contra 60. En España, la proposición socialista de la eutanasia ha sido rechazada en el Congreso por los votos del PP y, en Portugal, por los del bloque comunista. En Europa, la eutanasia está legalizada en los Países Bajos, y es sabido que, en Holanda,  muchos ancianos se marchan a países fronterizos por temor a ser tomados, en su país, como si de piezas de caza se tratara.  La cultura de la vida no es cuestión  de izquierdas ni de derechas, sino de ética, de humanidad. Es preciso que los Estados doten, a todos los hospitales, de unidades de cuidados paliativos La obligación de los Gobiernos es velar por la defensa de la vida de todos, sin discriminación para nadie, El Papa Francisco advirtió a médicos católicos:  “La vida es siempre, en todas las fases y a cualquier edad, sagrada y siempre de cualidad, y no por un discurso de fe sino de razón y ciencia. No existe una vida humana más valiosa que otra, igual que no existe una vida humana cualitativamente más significativa que otra" (20 de septiembre de 2013)

Josefa  Romo

 

La eutanasia es ajena al ejercicio de la medicina

La Nota, hecha pública por la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, subraya que el Juramento Hipocrático y los principales códigos deontológicos de la profesión médica han sostenido siempre que la eutanasia es ajena al ejercicio de la medicina, que se rige por el axioma de “curar, al menos aliviar y siempre acompañar y consolar”. Como recuerda el Papa Francisco, no siempre se puede garantizar la curación de la enfermedad, pero a la persona debemos y podemos cuidarla siempre, sin acortar la vida nosotros mismos, pero también sin ensañarnos inútilmente contra su muerte. Precisamente la medicina paliativa se esfuerza por combatir todo lo que hace la muerte más angustiosa, el dolor y la soledad.

Los obispos destacan la paradoja de que se quiera aprobar una ley de eutanasia en España cuando no se ha legislado a nivel estatal sobre la instauración de los cuidados paliativos, ampliamente demandados por la sociedad y por los profesionales sanitarios especialmente.

Jesús Martínez Madrid

 

Cristianos y musulmanes

A mediados del mes de Mayo se inició el mes de Ramadán durante el cual los musulmanes olvidan sus divergencias internas y guardan un riguroso ayuno mientras duran las luces del día, en cumplimiento de uno de sus preceptos angulares. El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, presidido por el cardenal Jean Louis Tauran, envió, con este motivo, a la comunidad islámica un mensaje de buenos deseos, cuyo contenido ofrece materia para una profunda reflexión. La práctica del ayuno, la oración y la limosna que caracterizan la celebración de este noveno mes de su calendario, es una buena ocasión para pensar en la necesidad de buscar la colaboración entre musulmanes y cristianos en busca del bien común.

JD Mez Madrid

 

ESPAÑA: MUJERES AL PODER

 

                                Hace tiempo escribí (en mi Web están los testimonios) en este sentido, puesto que a la mujer le supongo sus innatos sentidos de la maternidad, la buena administración del hogar y el equilibrio que en todo momento, necesitamos los hombres para un mejor convivir en este perro mundo; pero han pasado muchos años desde “aquel artículo” y los asuntos del “bicho humano” en este planeta, siguen lo mismo o peores; y desde entonces, “han entrado bastantes mujeres al poder”, bien como primeros ministros o ministros sectoriales, por lo que “el poder” es muy difícil sino imposible de dominar en el sentido que la sociedad que domina, esté conforme con los recursos que dice administrar, siguen abundando los ladrones sin escrúpulos.

                                Quizá por ello, ahora me acuerdo de “las amazonas”, cuyo gobierno descubrieron los españoles que navegando “río abajo desde el hoy Perú”, terminaron desembocando en el océano Atlántico, pero dejando “bautizada tan inmensa cuenca y río con el nombre de Amazonas, en recuerdo de las experiencias vividas a su paso con aquella tribu o estado político dónde sólo imperaba “la fiereza” de aquellas mujeres salvajes y que no admitían a los hombres en su sistema, salvo para dejarlas preñadas y que pudieran parir más mujeres, puesto que si daban a luz “machos”, los irían eliminando sin piedad alguna.

                                El mito de “las amazonas” como casi todo en nuestra cultura, nos viene de tiempos más remotos y de “nuestros padres culturales, los griegos, que también nos cuentan de amazonas con “un par de bemoles” y luchando contra los hombres y los dioses, de igual a igual. Quizá por todo ello y desde hace muchos años yo definí que era mentira aquello del “sexo fuerte propiedad de los hombres”… no, el sexo fuerte en todos los sentidos es el de la mujer que sabe ejercerlo en toda su intensidad; usted mismo que me lee recuerde ejemplos, que seguro conoce más de uno.

                                Pues bien, en España, “nuestro audaz primer ministro, que se ha conquistado por sí solo, un principesco vivir de por vida a costa de España y los españoles”; ha tenido a bien, nombrar su primer gobierno, y en el mismo; nombra para sorpresa nacional e internacional, a nada menos que once mujeres y sólo seis hombres; y entre ellas, a “una ya vieja profesional en la política”, nada menos que como vice presidenta del mismo; ministra que siéndolo en otro ya antiguo gobierno socialista, dijo en público “y no la echaron al instante”, el que… “el dinero público no era de nadie y que por tanto estaba a disposición de quién llegaba a controlarlo”; sus palabras exactas fueron las que siguen: "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie." (29 de mayo, 2004) lo dijo “tal como suena”, nada menos que una ministra socialista, cuyo nombre es Carmen Calvo Poyato.

                                Hay “otro viejo” político en cargo destacado ministerial y es el señor Borell, que cuando entró hace mucho tiempo en aquel otro gobierno socialista, se dedicó a ponernos impuestos y gravámenes, de amargos recuerdos por cuanto ocurriera tras de ello y a lo largo del tiempo, la ruina que hoy nos asola; y es que “exprimiendo al contribuyente no se logran los progresos que dicen estos gobernantes; que opinan lo que aquel miserable alcalde, que terminó poniendo un impuesto a todos los vecinos del pueblo, por tener o no tener gato; no les cuento el chiste por cuanto es un poco largo y no procede, pero sí que el mismo, demuestra la rapacidad del gobernante sin escrúpulo alguno ni respeto hacia los que tiene dominados y no pueden escapar de sus garras.

                                Así es que después de ver “a la casta”, como se aplauden efusivamente por las conquistas de poder y se felicitan felices y contentos, yo como simple y exprimido contribuyente español, los miro y siento “a tal distancia”, que vistos todos los antecedentes de “la plaga política de las últimas décadas”; no creo nada en absoluto de que puedan gobernar con la justicia y acierto que ya hoy necesita perentoriamente toda España (“reitero toda”) por tanto; “los veo y oigo como el que ve y oye llover en el campo” y trabajo tienen para que les reconozca aciertos dignos de mención; ya que por otra parte, como en conjunto se supone que todos (y digo “todos”) están atados a compromisos adquiridos, lo lógico es que nos lleven aún a peor lugar del que ya nos tienen situados; y es claro que el primero que quiere equivocarse soy yo, pero el desprestigio político en España y desde que entró “la nueva era”, no se presta a otro tipo de consideraciones, digan lo que digan y lo hagan como quieran.

                                No han sido capaces ni de “enterrar definitivamente a Franco” y nos lo llevan recordando, hace ya más de cuarenta años, siendo ya “historia muerta”.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes