las Noticias de hoy 14 Mayo 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 14 de mayo de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Regina Caeli: bautizados, sed “hombres y mujeres de la ascensión”

Nuestra Señora de Fátima: la mirada de María en cada uno

Vigilia Internacional de la Juventud Mariana: “¡No os dejéis reducir al silencio!”

El periodismo que busca la verdad contribuye a la justicia y la paz en el mundo

SAN MATÍAS, APÓSTOL*: Francisco Fernández-Carvajal

“Auxilio de los cristianos”: San Josemaria

«Dale gracias por todo, porque todo es bueno»: Carlos Ayxelà

Tierra Santa: Rosa Corazón

LA ESENCIA DE LA MADRE: Leo J. Mart.

María Auxiliadora: Javier López

Claves para ser una buena suegra: Lucía Legorreta

MADRES TRABAJANDO: EN EL HOGAR Y OTROS TRABAJOS: Ing. José Joaquín Camacho                    

‘El trabajo bien hecho acerca más a la felicidad que la mera diversión. Una cosa es ser feliz y otra, estar contento’: Toni Nadal

Carta de una madre al Creador: Cecilia Galatolo

Cuando la humildad es el camino: Sheila Morataya

Se requiere máximo control fronterizo por disidentes FARC: ALFREDO PALACIOS DONGO

¿Por qué menos españoles que ponen su X en una casilla?: Jesús Martínez Madrid

¿Por qué si cabe más necesario?: Enric Barrull Casals

Las máquinas, más peligrosas que los humanos: Xus D Madrid

Caso “Cifuentes” y “las rebajas”  de las condenas: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

Regina Caeli: bautizados, sed “hombres y mujeres de la ascensión”

“Señales de esperanza concreta y visible”

mayo 13, 2018 17:25Raquel AnilloAngelus y Regina Caeli

(ZENIT – 13 mayo 2018).- El Papa Francisco invita a los bautizados a ser “hombres y mujeres de la Ascensión” que traen “señales de esperanza concretas y visibles” y siembran el Evangelio con valor en las situaciones concretas de ” nuestra vida y de nuestra historia”.

El Papa Francisco comentó el Evangelio de la Ascensión antes de la oración mariana de Regina Caeli, este domingo, 13 de mayo de 2018, en la Plaza de San Pedro, en presencia de unas 45,000 personas.

Aquí está nuestra traducción, rápida, de trabajo, de las palabras pronunciadas por el Papa en italiano.
AB

Discurso del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡hola!

Hoy, en Italia y en muchos otros países, se celebra la solemnidad de la Ascensión del Señor. Esta fiesta contiene dos elementos. Por un lado, dirige nuestra mirada al cielo, donde Jesús glorificado se sienta a la diestra de Dios ( Mc 16:19). Por otro lado, nos recuerda el comienzo de la misión de la Iglesia : ¿por qué? Porque el Jesús resucitado y ascendido al cielo  envía a sus discípulos a difundir el Evangelio en todo el mundo. Por lo tanto, la Ascensión nos exhorta a levantar nuestros ojos hacia el cielo, y luego nos volvemos inmediatamente a la tierra, realizando las tareas que el Señor Resucitado nos confía.

Esto es lo que el pasaje del Evangelio de hoy nos invita a hacer: el evento de la Ascensión viene inmediatamente después de la misión que Jesús confió a los discípulos. Es una misión sin límites, literalmente “sin fronteras”, más allá de la fortaleza humana. De hecho, Jesús dice: “Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda criatura” ( Mc 16, 15). ¡Esta tarea que Jesús confió a un pequeño grupo de hombres simples sin grandes habilidades intelectuales parece tarea muy atrevida! Sin embargo, esta pequeña compañía, sin importancia para los grandes poderes del mundo, es enviada para llevar el mensaje de amor y misericordia de Jesús a todos los rincones de la tierra.

Pero este proyecto de Dios puede realizarse solo por la fuerza que Dios mismo les da a los apóstoles. En este sentido, Jesús les asegura que su misión será apoyada por el Espíritu Santo. El dijo: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra” ( Hechos 1, 8). Por lo tanto, esta misión podría realizarse y los Apóstoles lanzaron este trabajo, que luego fue continuado por sus sucesores. La misión confiada por Jesús a los Apóstoles ha continuado a través de los siglos, y continúa hoy: necesita nuestra colaboración de todos. Cada uno, gracias al Bautismo que ha recibido, está facultado para proclamar el Evangelio. Es precisamente el Bautismo que nos fortalece y nos impulsa a ser misioneros, a proclamar el Evangelio.

La ascensión del Señor al cielo, mientras inauguramos una nueva forma de presencia de Jesús en medio de nosotros, nos pide tener ojos y un corazón para encontrarnos con Él, servirlo y testificar de Él a los demás. Es ser hombres y mujeres de la Ascensión, es decir, buscadores de Cristo en los caminos de nuestro tiempo, que llevan su palabra de salvación hasta los confines de la tierra. En este viaje, nos encontramos con Cristo mismo en nuestros hermanos, especialmente en los más pobres, en aquellos que sufren en carne propia la experiencia dura y mortificante de la pobreza antigua y nueva. Como al principio el Cristo Resucitado envió a sus apóstoles con la fuerza del Espíritu Santo, hoy nos envía a todos, con la misma fuerza, a llevar signos de esperanza concretos y visibles. Porque Jesús nos da la esperanza y hay ido al cielo y ha abierto las puertas del cielo en la esperanza que nosotros llegaremos allí.

Que la Virgen María que, como la Madre del Señor muerto y resucitado, anima la fe de la primera comunidad de discípulos, también nos ayude a nosotros a guardar “en lo más alto de nuestros corazones”, como la liturgia nos exhorta a hacer. Y al mismo tiempo, que nos ayude a tener “los pies en la tierra” y a sembrar el Evangelio con valentía en las situaciones concretas de nuestra vida y nuestra historia.

 

Nuestra Señora de Fátima: la mirada de María en cada uno

El Papa evoca la fiesta de la Virgen María

mayo 13, 2018 16:44Anita BourdinAngelus y Regina Caeli

(ZENIT – 13 mayo 2018).- El Papa Francisco pide que la mirada de la Virgen María se pose sobre cada cristiano: esta es la oración del Papa, con motivo del aniversario de la primera aparición de la Virgen María, el 13 de mayo de 1917 en Fátima (Portugal).

El Papa ha hecho alusión a este aniversario este domingo 13 de mayo de 2018, después de la oración mariana de Regina Caeli, en la Plaza de San Pedro, en presencia de unas 45,000 personas y también en un tweet publicado en su cuenta @Pontifex.

Santa Virgen de Fátima, dirige tu mirada sobre nosotros, sobre nuestras familias, sobre nuestro país, sobre el mundo. escribe el Papa en Twitter.

Al Papa le gusta evocar la mirada de María sobre sus hijos, como lo pide la oración Salve Regina. Lo ha hecho en el encuentro con los sacerdotes, invitándoles a dejarse mirar por ella en el jubileo del  2 de junio de 2016, y dirigiéndose a los obispos de México, en febrero de 2016, y a los pueblos de América Latina, en diciembre de 2016 .

En la Plaza de San Pedro, mencionó el Día de la Madre y agregó: “Recemos a nuestra Madre celestial, que hoy, bajo el nombre de Nuestra Señora de Fátima, nos ayuda a continuar el camino”.

Hace un año, el 13 de mayo de 2017, el Papa celebró el centenario de las apariciones y canonizó a los pastores de Fátima y Francisco y Jacinta en la propia Fátima. Habló en su homilía  del “manto de luz” de María.

 

Vigilia Internacional de la Juventud Mariana: “¡No os dejéis reducir al silencio!”

Mensaje vídeo del Papa Francisco

mayo 13, 2018 16:11Raquel AnilloJornada Mundial de la Juventud, Papa y Santa Sede

 

(ZENIT – 13 mayo 2018).- “¡No te calles! Dice el Papa a los jóvenes. ¡Él los invita a “construir puentes” y enseñar esto a los adultos! Él también los exhorta a ser santos: “¡No tengan miedo de ser santos!”. Él ve en la santidad el secreto de la eterna juventud: “la santidad es un verdadero ‘elixir’ de la juventud”.

El Papa envió un mensaje de video a los participantes de la vigilia internacional de la Juventud Mariana que tuvo lugar este sábado, 12 de mayo del 2018, a las 17 horas en el nuevo Santuario de San Gabriel de la Virgen de los Dolores (Teramo, Italia).

El Papa también habló sobre María y alentó a los jóvenes a rezar el rosario. Luego mencionó a los jóvenes conectados de los diferentes países, luego el sínodo para los jóvenes el próximo octubre.

La vigilia es un hito en el camino de preparación para la próxima asamblea del sínodo de obispos para la juventud. Fue organizado conjuntamente en unión video con las diócesis de Panamá (Panamá), sede de la JMJ 2019 Mundial, Novosibirsk (Rusia), Waterford (Irlanda), Tainan City (Taiwán).

Promovida por monseñor Lorenzo Leuzzi, obispo de Teramo-Atri, la vigilia comenzó con la acogida de la Cruz de la JMJ y el Icono de María Trono de la Sabiduría, confiados por Juan Pablo II a los jóvenes del mundo, seguido acogió a las banderas de los países conectados y de los países anfitriones de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Ha sido marcada por la oración del rosario en diferentes idiomas.

Después de la transmisión del video mensaje del Papa Francisco, el Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario del Sínodo de los Obispos, presidió la Misa.

Esta es nuestra traducción de la transcripción del video mensaje del Papa Francisco, en italiano.

AB

Mensaje del Papa Francisco

Queridos amigos,

Me complace participar en la vigilia internacional de la Juventud Mariana en preparación para la próxima asamblea del sínodo de los obispos, organizada en el nuevo Santuario de San Gabriel de la Virgen de los Dolores. Es verdad que estoy físicamente lejos de vosotros, pero gracias a las modernas tecnologías de comunicación, tenemos la posibilidad de cancelar distancias. De hecho, nosotros los cristianos siempre hemos sabido que la única fe y la oración, en armonía, unen a los creyentes de todo el mundo: ¡podemos decir que incluso sin saberlo, fuimos los precursores de la revolución digital!

Saludo a vuestro pastor, el obispo Lorenzo Leuzzi, que desde el comienzo de su ministerio entre vosotros, está implicado en la ruta sinodal, y el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, que celebró la misa para vosotros.

Ahora me gustaría confiaros algunos pensamientos que son particularmente queridos para mi corazón.

El primer pensamiento es para María, Es hermoso que los jóvenes recen el rosario, mostrando así su afecto por la Virgen. Además, su mensaje es hoy más actual que nunca. Y es porque es una joven entre los jóvenes, una “mujer de nuestros días”, como le gustaba decir a Don Tonino Bello.

Ella era joven, tal vez solo una adolescente, cuando el Ángel le habló, alterando sus pequeños proyectos para hacerle participar en el gran proyecto de Dios en Jesucristo. Ella permaneció joven incluso después, cuando, a pesar del paso de los años, se convirtió en discípula de su Hijo con el entusiasmo de los jóvenes, y lo siguió hasta la cruz con el coraje que solo los jóvenes poseen. Ella permanece joven para siempre, incluso ahora cuando la contemplamos en su Asunción al Cielo, porque la santidad es eternamente joven, y es el verdadero “elixir de la juventud” que tanto necesitamos. Es la juventud renovada que la Resurrección del Señor nos ha traído.

San Gabriel de la Virgen de los Dolores, patrón de los estudiantes, lo había entendido bien, un joven santo, enamorado de María. Él, que había perdido a su madre cuando era niño, sabía que tenía dos madres que lo cuidaban en el cielo. Y así, entendemos su gran amor por la oración del rosario y su tierna devoción a la Virgen, a quien quiso asociar para siempre con su nombre cuando, con solo dieciocho años, se consagró a Dios en el familia religiosa de los Pasionistas, convirtiéndose en Gabriel de la Virgen de los Dolores [Gabriele dell’Addolorata].

 

Como recientemente reiteré en la Exhortación Apostólica Gaudete et exsultate, “la santidad es el rostro más bello de la Iglesia” (n. 9) y la transforma en una comunidad “amistosa” (véase el n. ° 93). Si San Ambrosio estaba convencido de que “todas las edades están maduras para la santidad” (De virginitate, 40), sin duda lo está también la edad juvenil. ¡No tengáis entonces  miedo de ser santos, mirando a María, a San Gabriel y a todos los santos que os han precedido y os  muestran el camino!

El primer pensamiento es para María. El segundo pensamiento es para los jóvenes conectados con vosotros  en diferentes partes del mundo para participar en esta vigilia. Saludo con afecto a los jóvenes de Panamá, reunidos en el Santuario Internacional del Corazón de María con el obispo Mons. Domingo Ulloa Mendieta, con quienes me encontraré el próximo año con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud,  a los jóvenes de la Federación Rusa, reunidos en la catedral de la Transfiguración en Novosibirsk, con su obispo Mons. Joseph Werth y el Delegado de la Juventud de toda Rusia, Mons. Clemens Pickel, a los jóvenes de Irlanda, conectados desde la Glencomeragh House, casa de oración y formación para los jóvenes, junto con el obispo Monseñor Alphonsus Cullinan, y finalmente a los jóvenes de Taiwán, reunidos en Taiwán en la iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. En estos días, los obispos de Taiwán están en Roma para la visita ad limina. ¡Estarán contentos  de saber que sus jóvenes están rezando y que hoy también ellos están juntos con el Sucesor de Pedro!

Queridos jóvenes, unidos en oración desde lugares tan lejanos, vosotros sois una profecía de paz y reconciliación para toda la humanidad. Nunca me cansaré de repetirlo: ¡No levantéis muros, construid puentes! ¡No levantéis muros, construid puentes! Unid las orillas de los océanos que os separan con el entusiasmo, la determinación y el amor de los que sois capaces. Enseñad a los adultos, cuyos corazones a menudo se han endurecido, a elegir el camino del diálogo y la concordia, para dar a sus hijos y nietos un mundo más hermoso y más digno del hombre.

El tercer y último pensamiento es para el Sínodo cercano. Ya sabéis que la próxima Asamblea del Sínodo de los Obispos estará dedicada a “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, y que toda la Iglesia está desde hace tiempo intensamente comprometida en el camino sinodal.

Cuando encontré a tantos  jóvenes como vosotros con motivo de la reunión pre-sinodal en marzo pasado, advertí contra el peligro de hablar de los jóvenes sin dejar que los jóvenes hablasen,  dejándolos  “a distancia de seguridad”. Los jóvenes no muerden, pueden acercarse y tienen entusiasmo, y vosotros, además del entusiasmo, tenéis la llave del futuro.

Queridos jóvenes, cuando regreséis a  vuestras familias y a vuestras parroquias –a Teramo, a Panamá, a Rusia, a Irlanda, a Taiwán- no dejéis que os callen. Por supuesto, el que habla puede equivocarse y también  los jóvenes a veces se equivocan, son humanos, pecando de imprudencia, por ejemplo. Pero no tengas miedo de equivocaros  y de aprender de vuestros errores, así se va adelante. Si alguien, incluidos vuestros padres, vuestros sacerdotes, vuestros  maestros, intentase cerraros la boca, recordadles  que la Iglesia y el mundo también necesitan a los jóvenes para rejuvenecerse. Y no olvidéis que tenéis a vuestro lado aliados imbatibles: Cristo, el eternamente joven, María  una mujer joven, san Gabriel y todos los santos, que son el secreto de la juventud perenne de la Iglesia.

¡Gracias!

 

 

El periodismo que busca la verdad contribuye a la justicia y la paz en el mundo

El Papa evoca el antídoto contra las “noticias falsas”

mayo 13, 2018 17:55Anita BourdinAngelus y Regina Caeli

(ZENIT – 18 mayo 2018).- Para el Papa Francisco, el periodismo que busca la verdad contribuye a la justicia y la paz en el mundo.

El Papa ha mencionado la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales este domingo, 13 de mayo de, 2018, después de la oración mariana del Regina Caeli, en  la Plaza de San Pedro, a la que asistieron unas 45 000 personas.

“Hoy es el Día Mundial de las Comunicaciones Sociales, sobre el tema:  « Fake news”, es decir, noticias falsas, y periodismo de la paz “, dijo el Papa, y agregó: “Saludo a todos los operadores de medios , especialmente a los periodistas que están comprometidos con buscar la verdad de las noticias, contribuyendo a una sociedad justa y pacífica”.

En vista de este Día Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa Francisco también emitió un mensaje, el 24 de enero último en la fiesta de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas.

Los insta a “promover el periodismo de paz” y pide a los periodistas que sean los “guardianes de las noticias”. “En el centro de la información”, dice, “no es la velocidad de transmisión y el impacto en la audiencia, sino las personas”

“El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas”, dice el Papa Francisco: “personas que, libres de avaricia, están listas para escuchar y mediante el esfuerzo de un diálogo sincero, dejan que surja la verdad; las personas que, atraídas por lo bueno, se sienten responsables en el uso del lenguaje”.

El Papa se dirige en particular a “quien se encarga de informar, es decir, el periodista, guardián de las noticias”: “Este, en el mundo contemporáneo, no ejerce solo una profesión, sino una verdadera misión. Él tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en la primicia del torbellino, de recordar que el centro de información no es la velocidad de transmisión y el impacto en la audiencia, sino que es la gente. Informar es formarse, es tratar con la vida de las personas”.

Al abogar por “la precisión de las fuentes”, alienta “a promover el periodismo de paz”. Y el Papa aclara que este no es un “periodismo” elegante que niega la existencia de problemas serios y asume tonos melifluos. Es “periodismo sin engaño, hostil a las falsedades, consignas y declaraciones enfáticas; un periodismo hecho por personas para las personas, y entendido como un servicio para todas las personas, especialmente aquellos que son la mayoría en el mundo, que no tienen voz; un periodismo que no quema las noticias, pero que se dedica a la investigación de las causas reales de los conflictos, para favorecer la comprensión desde las raíces y la superación mediante el inicio de procesos virtuosos; un periodismo comprometido a proporcionar soluciones alternativas a la intensificación del clamor y el abuso verbal”.

“El antídoto más radical contra el virus de las mentiras es ser purificado por la verdad”, dice el Papa.

 

 

SAN MATÍAS, APÓSTOL*

Fiesta

— Dios es el que elige.

— Nunca faltan las gracias para llevar a cabo la propia vocación.

— La felicidad y el sentido de la vida están en seguir la llamada que Dios hace a cada hombre, a cada mujer.

I. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy Yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca1.

Después de la traición de Judas había quedado un puesto vacante entre los Doce. Con la elección del nuevo Apóstol se había de cumplir lo que el mismo Espíritu Santo había profetizado y lo que Jesús expresamente había instituido. El Señor quiso que fueran doce sus Apóstoles2. El nuevo Pueblo de Dios debía estar asentado sobre doce columnas, como el antiguo lo había estado sobre las doce tribus de Israel3. San Pedro, ejerciendo su potestad primada ante aquellos ciento veinte discípulos reunidos, declara las condiciones que ha de tener el que complete el Colegio Apostólico, según había aprendido del Maestro: el discípulo ha de conocer a Jesús y ser testigo suyo. Por eso, Pedro señala en su discurso: Es necesario que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo en que el Señor Jesús vivió entre nosotros, empezando desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue elevado de entre nosotros, uno de ellos sea constituido con nosotros testigo de su resurrección4. El Apóstol pone de relieve la necesidad de que el nuevo elegido sea testigo ocular de la predicación y de los hechos de Jesús a lo largo de su vida pública, y de modo especial de la Resurrección. Treinta años más tarde, asegura en las últimas palabras que dirigió a todos los cristianos: No os hemos dado a conocer el poder de Jesús y su venida siguiendo fábulas ingeniosas, sino como testigos oculares de su grandeza5.

Pedro no elige, sino que deja la suerte a Dios, según se hacía a veces en el Antiguo Testamento6. Se echan suertes, pero es Dios quien da la decisión, se lee en el Libro de los Proverbios7. Presentaron a dos, a José, llamado Barsabas, por sobrenombre Justo, y a Matías, forma abreviada de Matatías, que significa regalo de Dios. Echaron suertes, y la suerte recayó sobre Matías, que fue agregado al número de los Once Apóstoles. Un historiador antiguo recoge una tradición que afirma que este discípulo pertenecía al grupo de los setenta y dos que, enviados por Jesús, fueron a predicar por las ciudades de Israel8.

Antes de la elección, Pedro y toda la comunidad ruegan a Dios, porque la elección no la hacen ellos, la vocación es siempre elección divina. Por eso dice: Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muestra a cuál de estos has elegido. Los Once y los demás discípulos no se atreven por sí mismos, por sus propias consideraciones o simpatías, a tomar la responsabilidad de señalar un sucesor a Judas. San Pablo, cuando se siente movido a declarar el origen de su misión, indica que ha sido constituido no por los hombres ni por la autoridad de un hombre, sino solo por Jesucristo, y por Dios, su Padre9. Es el Señor el que elige y envía. También ahora.

Cada uno de nosotros tiene una vocación divina, una llamada a la santidad y al apostolado, recibida en el Bautismo y especificada después en las sucesivas intervenciones de Dios en la propia historia personal. Y hay momentos en que esta llamada a seguir de cerca a Jesús se hace particularmente intensa y clara. «Yo tampoco pensaba que Dios me cogiera como lo hizo. Pero el Señor (...) no nos pide permiso para “complicarnos la vida”. Se mete y... ¡ya está!»10. Y luego toca a cada uno corresponder. Hoy podemos preguntarnos en nuestra oración: ¿soy fiel a lo que el Señor quiere de mí?, ¿busco hacer la voluntad de Dios en todos mis proyectos?, ¿estoy dispuesto a corresponder a lo que el Señor a lo largo de la vida me va pidiendo?

II. ... et cecidit sors super Matthiam..., y recayó la suerte sobre Matías... La llamada de Matías nos recuerda que la vocación recibida es un don siempre inmerecido. Dios nos destina a asemejarnos cada vez más a Cristo, a participar de la vida divina, nos asigna una misión en la vida y nos quiere junto a Él, en una vida eterna felicísima. Cada uno tiene una llamada de Dios para estar cerca de Cristo y para extender su reinado en el propio ámbito y según sus circunstancias.

Además de esta llamada universal a la santidad, Jesús hace especiales llamamientos. Y llama a muchos: a algunos para que den un testimonio particular alejándose del mundo, o para prestar un servicio particular en el sacerdocio; a la inmensa mayoría, el Señor los llama para que, estando en el mundo, lo vivifiquen desde dentro en el matrimonio, que es «camino de santidad»11, o en el celibato, en el que se entrega el corazón entero por amor a Dios y a las almas.

La vocación no nace de buenos deseos o de grandes aspiraciones. Los Apóstoles, y ahora Matías, no eligieron ellos al Señor como Maestro, según la costumbre judía de seleccionar al rabino del que uno debía aprender. Fue Cristo quien los entresacó a ellos; a unos directamente, a Matías a través de esta elección que la Iglesia deja en las manos de Dios. No sois vosotros los que me habéis elegido -les recordará Jesús en la Última Cena, y hoy leemos en el Evangelio de la Misa-, sino Yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca12. ¿Por qué llegaron estos hombres a gozar de este inmenso don? ¿Por qué ellos precisamente y no otros? No cabe preguntarse por qué razón fueron elegidos. Simplemente, los llamó el Señor. Y en esa libérrima elección de Cristo –llamó a los que quiso13– estriba todo su honor y la esencia de su vida.

Desde el primer momento en que Jesús se fija en un alma y la invita a seguirle, se suceden luego otras muchas llamadas, que quizá parecen pequeñas, pero que señalan el camino; «a lo largo de la vida, de ordinario poco a poco pero constantemente, Dios nos propone –con invitación exigente– muchas “determinaciones” de esa llamada radical, que implican siempre la relación de persona a persona con Cristo. Dios nos pide desde el principio la decisión de seguirle, pero nos oculta, con sabia pedagogía, la totalidad de las posteriores determinaciones de aquella decisión, tal vez porque no seríamos capaces de aceptarlas in actu»14, en aquel momento. El Señor da luces y gracias particulares en esos impulsos en los que el Espíritu Santo parece tirar del alma hacia arriba, en deseos de ser mejores, de servir más a los hombres, y de modo particular a los que cada día conviven con nosotros. Nunca faltan sus gracias.

Matías, según nos señala la tradición, murió mártir, como los demás Apóstoles. La esencia de su vida estuvo en llevar a cabo el dulce y a veces doloroso encargo que aquel día puso el Espíritu Santo sobre sus hombros. También en la fidelidad a la propia vocación está nuestra mayor felicidad y el sentido de la propia vida, que el Señor va desvelando a su tiempo.

III. Jesús elige a los suyos, les llama. Este llamamiento es su mayor honor, lo que les da derecho a una particular unión con el Maestro, a especiales gracias, a ser escuchados de modo muy particular en la intimidad de la oración. «La vocación de cada uno se funde, hasta cierto punto, con su propio ser: se puede decir que vocación y persona se hacen una misma cosa. Esto significa que en la iniciativa creadora de Dios entra un particular acto de amor para con los llamados, no solo a la salvación, sino al ministerio de la salvación. Por eso, desde la eternidad, desde que comenzamos a existir en los designios del Creador y Él nos quiso criaturas, también nos quiso llamados, predisponiendo en nosotros los dones y las condiciones para la respuesta personal, consciente y oportuna a la llamada de Cristo o de la Iglesia. Dios que nos ama, que es Amor, es también Aquel que llama (cfr. Rom 9, 11)»15.

Pablo comienza sus cartas así: Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado al apostolado, elegido para predicar el Evangelio de Dios16. Llamado y elegido no por los hombres ni por la autoridad de un hombre, sino solo por Jesucristo, y por Dios, su Padre17. El Señor nos llama como llamó a Moisés18, a Samuel19, a Isaías20. Vocación que no se fundamenta en ningún mérito personal: Yahvé me llamó desde antes de mi nacimiento21. Y San Pablo lo dirá aún más categóricamente: Nos llamó con vocación santa, no en virtud de nuestras obras, sino en virtud de su designio22.

Jesús llamó a sus discípulos para que compartieran con Él su cáliz, es decir, su vida y su misión. Ahora nos invita a nosotros: hemos de estar atentos para no oscurecer esa voz con el ruido de las cosas, que, si no son en Él y por Él, no tienen el menor interés. Cuando se oye la voz de Cristo que invita a seguirle del todo, nada importa frente a la realidad de seguirle. Y Él, a lo largo de la vida, nos va desvelando la riqueza inmensa contenida en la primera llamada, la de aquel día que pasó más cerca de nosotros.

Apenas elegido, Matías se hunde de nuevo en el silencio. Con los demás Apóstoles experimentó el ardiente gozo de Pentecostés. Caminó, predicó y curó a enfermos, pero su nombre no vuelve a aparecer en la Sagrada Escritura. Como los demás Apóstoles, dejó una estela de fe imborrable que dura hasta nuestros días. Fue una luz encendida que Dios contempló con inmenso gozo desde el Cielo.

1 Antífona de entrada, Jn 15, 16. — 2 Cfr. Mt 19, 28. — 3 Cfr. Ef 2, 20. — 4 Hch 1. 21-22. — 5 2 Pdr 1. 16. — 6 Cfr. Lev 16, 8-9; Num 26, 55. — 7 Prov 16, 33. — 8 Cfr. Eusebio, Historia Ecclesiástica, 1, 12. — 9 Gal 1, 1. — 10 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 902. — 11 Cfr. Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, Rialp, 14ª ed., Madrid 1985, n. 92. — 12 Jn 15, 16. — 13 Mc 3, 13. — 14 P. Rodríguez, Vocación, trabajo, contemplación, EUNSA, Pamplona 1986, p. 28. — 15 Juan Pablo II, Alocución en Porto Alegre, 5-VII-1980. — 16 Rom 1. 1; 1 Cor 1, 1. — 17 Gal 1, 1. — 18 Ex 3, 4: 19, 20; 24, 16. — 19 1 Sam 3. 4. — 20 1, 49, 1. — 21 Is 48, 8. — 22 2 Tim 1, 9.

Después de la Ascensión, mientras esperaban la venida del Espíritu Santo, los Apóstoles eligieron a Matías para que ocupara el puesto de Judas y quedara completo el número de los Doce, que representaban a las doce tribus de Israel. Matías había sido discípulo del Señor y testigo de la Resurrección. Según la tradición, evangelizó Etiopía, donde sufrió martirio. Sus reliquias, por encargo de Santa Elena, fueron llevadas a Tréveris. Es el Patrono de esta ciudad.

 

 

“Auxilio de los cristianos”

«Auxilium christianorum!» –Auxilio de los cristianos, reza con seguridad la letanía lauretana. ¿Has probado a repetir esa jaculatoria en tus trances difíciles? Si lo haces con fe, con ternura de hija o de hijo, comprobarás la eficacia de la intercesión de tu Madre Santa María, que te llevará a la victoria. (Surco, 180)

Es la hora de que acudas a tu Madre bendita del Cielo, para que te acoja en sus brazos y te consiga de su Hijo una mirada de misericordia. Y procura enseguida sacar propósitos concretos: corta de una vez, aunque duela, ese detalle que estorba, y que Dios y tú conocéis bien. La soberbia, la sensualidad, la falta de sentido sobrenatural se aliarán para susurrarte: ¿eso? ¡Pero si se trata de una circunstancia tonta, insignificante! Tú responde, sin dialogar más con la tentación: ¡me entregaré también en esa exigencia divina! Y no te faltará razón: el amor se demuestra de modo especial en pequeñeces. Ordinariamente, los sacrificios que nos pide el Señor, los más arduos, son minúsculos, pero tan continuos y valiosos como el latir del corazón.
¿Cuántas madres has conocido tú como protagonistas de un acto heroico, extraordinario? Pocas, muy pocas. Y, sin embargo, madres heroicas, verdaderamente heroicas, que no aparecen como figuras de nada espectacular, que nunca serán noticia –como se dice–, tú y yo conocemos muchas: viven negándose a toda hora, recortando con alegría sus propios gustos y aficiones, su tiempo, sus posibilidades de afirmación o de éxito, para alfombrar de felicidad los días de sus hijos. (Amigos de Dios, 134)

 

«Dale gracias por todo, porque todo es bueno»

Agradecer, ante lo bueno y ante lo malo, es saberse siempre querido por Dios: gracias por estar aquí a mi lado; gracias porque esto te importa.

Vida espiritual 01/04/2018

Acertar con la propia vida: dar con lo esencial, apreciar lo que vale, ver venir lo malo, dejar pasar lo irrelevante. «Si la riqueza es un bien deseable en la vida, ¿hay mayor riqueza que la sabiduría, que lo realiza todo?» (Sb 8,5). La sabiduría no tiene precio: todos la querrían para sí. Es un saber que no tiene que ver con las letras, sino con el sabor, con la capacidad de percibir cómo sabe el bien. Lo expresa de modo certero el término sapientia, traducción del griego sophia en los libros sapienciales. En su significado originario, sapientia denota buen gusto, buen olfato. El sabio tiene un paladar para saborear lo bueno. Da nobis recta sapere, le pedimos a Dios, con una antigua oración[1]: haz que saboreemos lo bueno.

«Cuando pasen treinta años, echaréis la mirada atrás y os pasmaréis. Y no tendréis más que acabar la vida agradeciendo, agradeciendo…» (San Josemaría)

La Escritura presenta esta sabiduría como un conocimiento natural, que brota con facilidad: «la ven con facilidad los que la aman y quienes la buscan la encuentran. Se adelanta en manifestarse a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa, pues la encuentra sentada a su puerta» (Sb 6,12-14).Sin embargo, para adquirir esta connaturalidad es necesario buscarla, desearla, madrugar por ella. Con paciencia, con la insistencia del salmo: «Oh, Dios, Tú eres mi Dios, al alba te busco, / mi alma tiene sed de Ti; / por Ti mi carne desfallece, / en tierra desierta y seca, sin agua» (Sal 63,2). Y esta búsqueda es la tarea de una vida. Por eso, la sabiduría va llegando también con los años. La sabiduría, lo ha dicho el Papa tantas veces, haciéndose eco del Sirácide (cfr. Si 8,9), es lo más propio de los ancianos: ellos son «la reserva de sabiduría de nuestro pueblo»[2]. Es cierto que la edad también puede traer consigo inconvenientes como el arraigo de algunos defectos del carácter, cierta resistencia a aceptar las propias limitaciones, o dificultades para comprender a los jóvenes. Pero, por encima de todo eso, suele brillar la capacidad de apreciar, de saborear, lo verdaderamente importante. Y eso es, a fin de cuentas, la verdadera sabiduría.

A este saber se refería san Josemaría en una ocasión, hablando a un grupo de fieles de la Obra: «Cuando pasen treinta años, echaréis la mirada atrás y os pasmaréis. Y no tendréis más que acabar la vida agradeciendo, agradeciendo…»[3] A la vuelta de los años quedan, sobre todo, motivos de agradecimiento. Se desdibujan los contornos afilados de problemas y dificultades que quizá en su momento nos agitaron fuertemente, y se pasa a verlos con otros ojos, incluso con cierto humor. Se adquiere la perspectiva para ver cómo Dios le ha ido llevando a uno, cómo ha ido dando la vuelta a sus errores, cómo se ha servido de sus esfuerzos… Quienes convivían con el beato Álvaro recuerdan la frecuencia y la sencillez con que decía: «gracias a Dios». Esa convicción de que uno no tiene más que agradecer recoge, pues, un elemento esencial de la verdadera sabiduría. La que Dios va haciendo crecer en el alma de quienes le buscan, y que pueden decir, incluso antes de llegar a la vejez: «Tengo más discernimiento que los ancianos, porque guardo tus mandatos» (Sal 119,100).

 

Todo es bueno

Desde las estrecheces y angustias de su escondrijo en la Legación de Honduras, san Josemaría escribía en 1937 a los fieles de la Obra que estaban desperdigados por Madrid: «Mucho ánimo, ¿eh? Procurad que todos estén contentos: todo es para bien: todo es bueno»[4]. La misma tónica tiene otra carta, escrita al cabo de un mes, a los que estaban en Valencia: «Que os animéis. Que os alegréis, si, naturalmente, os habéis entristecido. Todo es para bien»[5].

«Las misericordias de Dios nos acompañan día a día. Basta tener el corazón vigilante para poderlas percibir» (Benedicto XVI)

Todo es bueno, todo es para bien. En estas palabras se transparentan dos textos de la Escritura. De un lado, el crescendo de alegría de Dios durante la creación, que desemboca en la conclusión de que «todo lo que había hecho (…) era muy bueno» (Gn 1,31). Del otro, aquella máxima de san Pablo ―«todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios» (Rm 8,28)― que san Josemaría condensaba en una exclamación: «omnia in bonum!» Años antes, en la Navidad de 1931, esas dos fibras de la Escritura se entretejían en una anotación que daría lugar más tarde a un punto de Camino. Todo es bueno, todo es para bien. El reconocimiento por las cosas buenas y la esperanza de que Dios sabrá sacar un bien de lo que parece malo:

Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios, en acción de gracias, muchas veces al día. ―Porque te da esto y lo otro. ―Porque te han despreciado. ―Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes.

Porque hizo tan hermosa a su Madre, que es también Madre tuya. ―Porque creó el Sol y la Luna y aquel animal y aquella otra planta. ―Porque hizo a aquel hombre elocuente y a ti te hizo premioso...

Dale gracias por todo, porque todo es bueno[6].

Como se puede observar a simple vista, la secuencia de los motivos de agradecimiento no sigue un orden particular: si todo es bueno, lo es la primera cosa que se nos presenta, y la siguiente, y la otra… todas son motivos de agradecimiento. «Porque creó el Sol y la Luna y aquel animal y aquella otra planta». Mira adonde quieras, parece decirnos san Josemaría: no encontrarás más que motivos de agradecimiento. Se refleja en estas líneas, en fin, una admiración que se desborda ante la bondad de Dios; un asombro que recuerda el cántico de las criaturas de san Francisco, en el que también todo es motivo de agradecimiento: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas (...). Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire, y la nube y el cielo sereno, y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento (...). Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor»[7].

«Porque te da esto y lo otro». Cuántas cosas nos da Dios, y qué fácilmente nos acostumbramos a ellas. La salud, a la que se ha llamado «el silencio de los órganos», es quizá un ejemplo paradigmático: suele suceder que la damos por descontado hasta que el cuerpo empieza a hacerse notar; y quizá solo entonces valoramos, por su ausencia, lo que teníamos. El agradecimiento consiste aquí, en parte, en adelantarse; en afinar el oído para percibir el silencio, la discreción con la que Dios nos da tantas cosas. «Las misericordias de Dios nos acompañan día a día. Basta tener el corazón vigilante para poderlas percibir. Somos muy propensos a notar solo la fatiga diaria (…). Pero si abrimos nuestro corazón, entonces, aunque estemos sumergidos en ella, podemos constatar continuamente qué bueno es Dios con nosotros; cómo piensa en nosotros precisamente en las pequeñas cosas, ayudándonos así a alcanzar las grandes»[8].

Agradecer a Dios es disfrutar con Él de las cosas buenas que nos da, porque en compañía de las personas queridas siempre se disfruta más

Sería empequeñecer este agradecimiento pensar que se trata simplemente de la respuesta a una deuda de gratitud. Es mucho más: precisamente porque consiste en saborear lo bueno, agradecer a Dios es disfrutar con Él de las cosas buenas que nos da, porque en compañía de las personas queridas siempre se disfruta más. Hasta lo más prosaico puede ser entonces motivo para pasarlo bien; para no tomarse demasiado en serio; para descubrir la alegría de vivir «en medio de las pequeñas cosas de la vida cotidiana, como respuesta a la afectuosa invitación de nuestro Padre Dios: «Hijo, en la medida de tus posibilidades trátate bien (…) No te prives de pasar un buen día» (Si 14,11.14). ¡Cuánta ternura paterna se intuye detrás de estas palabras!»[9]

 

Todo es para bien

Acordarse de agradecer las cosas buenas que Dios nos da es ya en sí mismo un reto. ¿Qué decir de las cosas menos agradables? «Porque te han despreciado»: porque te han tratado con frialdad, con indiferencia; porque te han humillado; porque no han valorado tus esfuerzos... «Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes». Es cuando menos sorprendente la tranquilidad con la que tener y no tener aparecen aquí bajo el mismo signo. ¿Realmente es posible agradecer a Dios la falta de salud, trabajo, tranquilidad? Dar gracias porque te falta tiempo ―cuántas veces eso nos hace sufrir―; porque te faltan los ánimos, las fuerzas, las ideas; porque esto o aquello te ha salido mal… Pues sí: también entonces, nos dice san Josemaría, dale gracias a Dios.

Esta actitud nos devuelve a las contradicciones que san Josemaría atravesaba cuando escribía esas cartas desde la legación de Honduras, y al contexto de sufrimiento del que surgió la anotación que está en el origen de este punto de Camino[10]. La invitación a agradecer lo malo, que aparece de un modo más explícito páginas adelante, tiene su origen en una anotación de cinco días antes: «Paradojas de un alma pequeña. ―Cuando Jesús te envíe sucesos que el mundo llama buenos, llora en tu corazón, considerando la bondad de Él y la malicia tuya: cuando Jesús te envíe sucesos que la gente califica de malos, alégrate en tu corazón, porque Él te da siempre lo que conviene y entonces es la hermosa hora de querer la Cruz»[11].

A pesar de su cercanía en el tiempo, esta consideración se sitúa en el marco de otro capítulo de Camino, uno de los dos que versan sobre la infancia espiritual. Sale así a la luz una clave desde la que se puede comprender el clima espiritual de esa disposición a dar gracias a Dios «por todo, porque todo es bueno». Si el agradecimiento es un signo de la sabiduría que acompaña a la edad y a la cercanía con Dios, solo surge donde hay una actitud de «abandono esperanzado»[12] en las manos de Dios; una actitud que san Josemaría descubrió por la vía de la infancia espiritual: «¿Has presenciado el agradecimiento de los niños? —Imítalos diciendo, como ellos, a Jesús, ante lo favorable y ante lo adverso: «¡Qué bueno eres! ¡Qué bueno!...»[13]

Agradecer lo malo no es, desde luego, algo que surja espontáneamente. De hecho, al principio puede parecer incluso algo teatral o incluso ingenuo: como si negáramos la realidad, como si buscáramos consolación en… un cuento para niños. Sin embargo, agradecer en esas situaciones no es dejar de ver, sino ver más allá. Nos resistimos a agradecer porque percibimos la pérdida, la contrariedad, el desgarro. Nuestra mirada está todavía muy pegada a la tierra, como sucede al niño a quien le parece que se hunde el mundo porque se le ha roto un juguete, porque se ha tropezado, o porque querría seguir jugando. En el momento es un pequeño drama, pero al rato seguramente se le pasa. «En la vida interior, nos conviene a todos ser (…) como esos pequeñines, que parecen de goma, que disfrutan hasta con sus trastazos porque enseguida se ponen de pie y continúan sus correteos; y porque tampoco les falta ―cuando resulta preciso― el consuelo de sus padres»[14].

Agradecer lo malo no es dejar de ver, sino ver más allá

El agradecimiento del que nos habla san Josemaría no es una especie de manto que cubre lo desagradable, como por arte de magia, sino un gesto por el que levantamos la mirada a nuestro Padre Dios, que nos sonríe. Se abre paso así a la confianza, un abandono que pone en un segundo plano la contrariedad, aunque nos siga pesando. Agradecer cuando algo nos duele significa aceptar: «La mejor manera de expresar gratitud a Dios y a las personas es aceptarlo todo con alegría»[15]. Seguramente lo primero que sale no es un grito de alegría; quizá todo lo contrario. Aun así, aunque el alma se rebele, agradecer: «Señor, no es posible… no puede ser… pero gracias»; aceptar: «yo querría tener más tiempo, más fuerzas… yo querría que esta persona me tratara mejor… yo querría no tener esta dificultad, este defecto. Pero Tú sabes más». Pediremos a Dios que arregle las cosas como nos parece que deberían ser, pero desde la serenidad de que Él sabe lo que hace, y de que saca bienes de donde quizá solo vemos males.

Agradecer lo malo, siempre con palabras de la misma temporada del «gracias por todo», supone «creer como creen los niños, amar como aman los niños, abandonarse como se abandonan los niños»[16]. Más allá de la forma particular que tome ese abandono en la vida interior de cada uno, esta actitud delinea la convicción de que ante Dios somos muy pequeños, y que así son nuestras cosas. Y, a pesar de eso, a Dios le importan, y más que a nadie en el mundo. De ahí surge en realidad el agradecimiento de saberse querido: gracias por estar aquí a mi lado; gracias porque esto te importa. En medio de la aparente lejanía de Dios, percibimos entonces su cercanía: le contemplamos en medio de la vida ordinaria, porque los problemas forman parte de la vida ordinaria. Bajo las cuerdas de la adversidad, surge así el motivo más profundo por el que agradecemos lo bueno y lo malo: gracias, porque encuentro el Amor por todas partes. El verdadero motivo de acción de gracias, la raíz misma de la acción de gracias, es que Dios me quiere, y que todo en mi vida son ocasiones de amar y de saberme amado.

En el sufrimiento por lo que nos falta, por la frialdad, las carencias, las consecuencias de nuestros errores… se esconden, pues, oportunidades para recordar, para despertarnos al Amor de Dios. Caemos en la cuenta de que, aunque nos cueste renunciar a algo, aunque nos cueste aceptar el dolor o la limitación, ¿qué es lo que nos quita eso, después de todo, si tenemos el Amor de Dios? «¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, o la persecución, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la espada?» (Rm 8,35).

«La mejor manera de expresar gratitud a Dios y a las personas es aceptarlo todo con alegría» (Santa Teresa de Calcuta)

Resulta posible, así, dar «gracias por todo, porque todo es bueno». La locura cristiana de agradecerlo todo tiene su origen en la filiación divina. Quien se ha dado cuenta de que tiene un Padre que le quiere no necesita, en realidad, nada más. A un Padre bueno, sobre todo, se le agradece. Así es el amor de Jesús por su Padre: Jesús es todo Él agradecimiento, porque lo ha recibido todo de su Padre. Y ser cristiano es entrar en ese amor, en ese agradecimiento: Te doy gracias, Padre, porque siempre me escuchas (cfr. Jn 11,41-42).

 

No te olvides de agradecer

«Bendice, alma mía, al Señor, no olvides ninguno de sus beneficios» (Sal 103,2). En la Escritura, Dios nos invita con frecuencia a recordar, porque sabe que vivimos habitualmente en el olvido, como los niños que andan con sus juegos y no se acuerdan de su padre. Dios lo sabe, y lo comprende. Pero nos atrae suavemente a sus brazos, y nos susurra de mil modos: recuerda. Agradecer es también, pues, una cuestión de memoria. Por eso el Papa habla con frecuencia de «memoria agradecida»[17].

La disposición a agradecer lo que nos contraría, asombrosa como pueda ser, facilita de hecho acordarse de dar gracias a Dios ante las cosas agradables. Por lo demás, la vida de cada día nos brinda muchas ocasiones para hacer memoria: detenerse un instante a bendecir la mesa, a agradecer que Dios nos da algo que llevarnos a la boca; dedicar un tiempo de la acción de gracias de la Misa o de nuestra oración personal a darle gracias por las cosas ordinarias de la vida, para descubrir lo que tienen de extraordinario: un trabajo, un techo, personas que nos quieren; agradecer las alegrías de los demás; ver un don de Dios, y otro, y otro, en las personas que nos prestan un servicio... También hay momentos en que la vida nos sale al encuentro con una chispa de belleza: la luz de un atardecer, una atención inesperada hacia nosotros, una sorpresa agradable… Son ocasiones para ver, entre las fibras a veces un poco grises de la vida diaria, el color del Amor de Dios.

Desde muy antiguo, las culturas del mundo han visto en el avance del día hacia la noche una imagen de la vida. La vida es como un día, y un día es como la vida. Por eso, si el agradecimiento es propio de la sabiduría de quien ha vivido mucho, qué bueno es acabar el día agradeciendo. Al detenerse en la presencia de Dios a sopesar la jornada, Dios agradecerá que le agradezcamos tantas cosas, «etiam ignotis»[18]: también las que desconocemos; e incluso que le pidamos perdón, con confianza de hijos, por no haber agradecido suficiente.

Carlos Ayxelà


[1] Oración «Veni Sancte Spiritus», recogida en Misal Romano, Misa votiva del Espíritu Santo (A), oración colecta.

[2] Francisco, Audiencia, 4-III-2015.

[3] San Josemaría, notas de una reunión familiar, 21-I-1955, citado en Crónica, VII-55, p. 28 (AGP, biblioteca, P01).

[4] San Josemaría, Carta, 17-V-1937, citada en Camino, ed. crítico-histórica, comentario al n. 268.

[5] San Josemaría, Carta, 15-VI-1937; citada en Ibid.

[6] San Josemaría, Camino, n. 268. La anotación original corresponde al 28 de diciembre de 1931.

[7] San Francisco de Asís, Cántico de las criaturas, en Fonti Francescane, n. 263.

[8] Benedicto XVI, Homilía, 15-IV-2007.

[9] Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium, 24-XI-2013, n. 4.

[10] Cf. Camino, edición crítico-histórica, comentario a los nn. 267 y 268.

[11] Camino, n. 873. La anotación original es del 23 de diciembre de 1931.

[12] F. Ocáriz, Carta pastoral, 14-II-2017, n. 8.

[13] Camino, n. 894. El texto parte también de una anotación del 23 de diciembre de 1931.

[14] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 146.

[15] Santa Teresa de Calcuta, El amor más grande, Urano, Barcelona 1997, p. 51.

[16] Santo Rosario, Al lector. Este texto pertenece al manuscrito original que san Josemaría redactó «de un tirón» durante la novena a la Inmaculada de 1931; cfr. edición crítico-histórica, facsímiles y fotografías, n. 4.

[17] Cfr. p. ej. Francisco, Evangelii gaudium, n. 13; Homilía, 18-VI-2017; Homilía, 12-XII-2017.

[18] San Josemaría, “En las manos de Dios” (2-X-1971), En diálogo con el Señor, edición crítico-histórica, Rialp, 2017, p. 307.

 

 

Tierra Santa

Rosa Corazón

Abogada del Tribunal de la Rota y de Tribunales Eclesiásticos de España

Cada vez que se va, se disfruta más, se aprende más, se valora más… Esta es mi experiencia.

La primera vez es ¡el viaje de la vida! Después, hay muchas ganas de repetirlo… Y es que vale la pena.

Hic, aquí, es lo fundamental… Sin importar mucho si fue exactamente ahí o unos metros más o menos. Pero lo que es seguro es que fue ahí, en ese paisaje, en esa tierra, en ese lago, en ese aire, en esa montaña,… ¡Ahí!

Nazareth. ¡Aquí fue engendrado el Hijo de Dios!

Y el buen guía, sacerdote, con alma de poeta, nos comentó que esa noche le había costado conciliar el sueño pensando que ahí, a unos pocos metros de su cama, fue el primer llanto del Niño Jesús…

Y besamos con devoción el lugar señalado…

El hotel de Nazareth estaba en la zona alta, donde quisieron despeñarlo y, cuenta el evangelio, Él se escabulló.

Jesús, perfecto Dios y perfecto hombre, no siempre es igual, como nosotros…

Unas veces planta cara: ¿a quién buscáis? A Jesús nazareno, le responden. Yo soy, les contesta con total claridad en el huerto de los olivos, tras la noche de suprema angustia.

Pero, por el contrario, otras considera más prudente no enfrentarse y… ¡se escabulle!

Que el Espíritu Santo, sabiduría infinita, nos dé su luz para ver cómo debemos actuar siguiendo sus pasos, pues en realidad se trata de pedir, como hacía la pequeña Alexia, “Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras”.

Fuimos al lugar de la Anunciación. Al de los católicos y al de los ortodoxos, que dicen que el Ángel anunció a María en el pozo, cuando iba a buscar agua… ¡Qué más da! Pero fue ahí. Eso sí es importante.

Belén, hic verbum carum factum est. Aquí se hizo carne el Hijo de Dios… Y besamos con unción el sitio donde así está indicado.

Fuimos al lugar de la leche que cuenta la tradición que a la Virgen, dando de mamar el Niño, se le cayó una gota de leche al suelo… Es bonito, una joven madre primeriza amamantando a su pequeño. Y San José, joven padre primerizo, contemplando la escena, sería el hombre más feliz de este mundo.

Jerusalem

Y allí, el huerto de los olivos… La suprema soledad, porque se durmieron. La suprema angustia, angustias de muerte. El rechazaba ese dolor: “si puede pasar este cáliz….” Y, a pesar del rechazo, su aceptación: “no se haga lo que yo quiera, sino lo que quieras Tú”.

Y el lugar donde lloró contemplando a la ciudad: “cuántas veces… como la gallina acoge a sus polluelos”.

Y en el Gólgota, el calvario. Estremece meter el brazo casi hasta el codo donde clavaron la Cruz de Cristo y, como decimos en Semana Santa, donde fue enclavada la salvación del mundo. Venid, adoremos…

Y el Santo Sepulcro, donde fue enterrado y ¡donde resucitó por su propio poder!

Y la Misa, la Eucaristía en cada uno de los lugares santos…

Y el paseo en barca por el lago de Tiberiades, como harían tantas veces los discípulos con Él.

Y comer el pez, con bastantes espinas, del que San Pedro sacó la moneda para pagar el tributo por él y por su Maestro.

¿Qué te puedo decir?

Cristiano, ve a Tierra Santa, no te arrepentirás.

 

LA ESENCIA DE LA MADRE

Leo J. Mart.

He conocido el amor de Dios al conocer el amor que una madre tiene por sus hijos.

Madre es el ser que no tiene ojos para verse sino para mirar sus hijos.

Madre es el ser que no tiene cabeza para pensar en ella sino para sus hijos.

Madre el ser que no tiene memoria para recordase de sí,  sino para guardar en su corazón las cosas de sus hijos.

Madre es el ser que no tiene lengua para hablar de sí sino de sus hijos.

Madre es el ser que no tiene boca para comer sino alimento para dárselo a sus hijos.

Madre es el ser que no tiene manos para cuidarse  sino para cuidar sus hijos.

Madre es el ser que no tiene brazos para trabajar por ella sino para sus hijos.

Madre es el ser que no tiene pies para caminar por ella sino para sus hijos.

Madre es el ser que no tiene sueño para dormir por ella sino para sus hijos.

Madre es el ser que no se enferma ella; sino que sólo adolece cuando lo hacen sus hijos.

Madre es el ser que no siente hambre ella sino el hambre de sus hijos.

Madre es el ser que no se preocupa por su ropa sino por el vestido sus hijos.

Madre es el ser que no vive para sí sino para sus hijos.

Madre es el ser que noche y día está pensando en la suerte de sus hijos.

Los hijos pasan y se olvidan de su madre; pero una madre nunca se olvida de sus hijos.

Los hijos vuelan por sí mismos; pero la madre vuela donde están sus hijos.

Madre es el ser que triunfa con el triunfo de sus hijos; y sufre y llora con la derrota de sus hijos.

Madre es el ser cuyas lágrimas no agota; y sus lamentos se acallan para volver a brotar.

Madre es el ser que no tiene corazón para ella, porque lo entrega cada día en mil pedazos a sus hijos.

Madre es el ser que siempre está esperando la llamada de sus hijos.

Madre es el ser que sabe que sus hijos no la buscan para darle sino para pedirle, y mientras más da más madre se siente.

Madre es el ser que sabe que sus hijos siempre están necesitados de algo que solamente ella puede saciar, así sea una mirada de ternura, una oración o un consejo.

Madre es el ser, que como Dios, solamente ve lo bueno de sus hijos.

Madre es el ser, que como Dios, cada hijo para ella es único.

Madre es el ser que se contenta y se llena en plenitud con una simple sonrisa de sus hijos.

Madre es el ser que sabe, como Dios,  que su peor azote es el silencio, el desprecio, la ingratitud y abandono de sus hijos.

Madre es el ser que siempre tiene algo que guardar para dárselo a sus hijos.

Madre es el ser que aún que no tenga siempre tiene algo para dárselo a sus hijos.

Madre es el ser que nuestro Padre se inventó en la tierra para mostrarnos a los hombres el Amor de Dios. Madre es el reflejo de Dios y la presencia del cuidado del Altísimo sobre cada uno de sus hijos.

Madre es la mujer que se trasforma en otro ser distinto a lo que era antes; y sin dejar de ser mujer ahora es mamá y es sólo hijos.

El Señor bendiga a todas las madres de la tierra, el Altísimo las cuide como cuidan a sus hijos y se las lleve al Cielo a gozar eternamente de los cuidados de su Padre Dios.

 

 

María Auxiliadora

 (Se celebra el 24 de Mayo)

Historia de la devoción a María Auxiliadora

En el siglo XIX sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón, llevado por la ambición y el orgullo, se atrevió a encarcelar al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica".

Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los gélidos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a acabar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.

Novena a María Auxiliadora

(Recomendada por San Juan Bosco)

  • 1º  Rezar, durante nueve días seguidos, tres Padresnuestros, Avemarías y Glorias con la siguiente jaculatoria: "Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento" y luego tres Salves con la jaculatoria: "María Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros".
  • 2º Recibir los Santos Sacramentos de Confesión y Comunión.
  • 3º Hacer o prometer una limosna en favor de las obras de apostolado de la Iglesia o de las obras salesianas.

San Juan Bosco decía "Tened mucha fe en  Jesús Sacramentado y en María Auxiliadora y estad persuadidos de que la Virgen no dejará de cumplir plenamente vuestros deseos, si han de ser para la gloria de Dios y bien de vuestras almas. De lo contrario, os concederá otras gracias iguales o mayores".

NOVENA DE LA CONFIANZA A MARÍA AUXILIADORA

Madre mía de mi vida,
auxilio de los cristianos,
la pena que me atormenta,
pongo en tus benditas manos.
(Ave María)

Tú que sabes mis secretos,
pues todos te los confío,
da la paz a los turbados
y alivio al corazón mío.
(Ave María)

Y aunque tu amor no merezco,
nadie recurre a Ti en vano,
pues eres Madre de Dios
y Auxilio de los cristianos.
(Ave María)

Finalmente, se reza la oración de San Bernardo:

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.

Quince minutos con María Auxiliadora

¡María! ¡María! ¡Dulcísima María, Madre querida y poderosa Auxiliadora mía! Aquí me tienes; tu voz maternal ha dado nuevos bríos a mi alma y anhelosa vengo a tu soberana presencia... Estréchame cariñosa entre tus brazos... deja que yo recline mi cansada frente sobre tu pecho y que deposite en él mis tristes gemidos y amargas cuitas, en íntima confidencia contigo, lejos del ruido y bullicio del mundo, de ese mundo que sólo deja desengaños y pesares.

Mírame compasiva... estoy triste, Madre, bien lo sabes, nada me alegra ni me distrae, me hallo enteramente turbada y llena de temor...

Abrumada bajo el peso de la aflicción, sobrecogida de espanto, busco un hueco para ocultarme, como la tímida paloma perseguida por el cazador... y ese hueco, ese asilo bendito, ese lugar de refugio es, ¡oh Madre Augusta! tu corazón.

A ti me acerco llena de confianza... no me deseches ni me niegues tus piedades. Bien comprendo que no las merezco por mis muchas infidelidades; dignas de tus bondades son las almas santas e inocentes que saben imitarte y a las cuales yo tanto envidio sinceramente, mas Tú eres la esperanza y el consuelo, por eso vengo sin temor.

¡Madre mía! Permite que yo no toque, sino que abra de par en par la puerta de tu corazón tan bueno y entre de lleno en él, pues vengo cansada y sé que Tú no sabes negarte al que afligido viene a postrarse a tus pies.

¡Virgen Madre! Tu trono se levanta precisamente donde hay dolores que calmar, miserias que remediar, lágrimas que enjugar y tristezas que consolar... por eso, levantándome del profundo caos de mis miserias en que me encuentro sumergida imitando al Pródigo del Evangelio, digo también: "Me levantaré e iré a mi dulce Madre y le diré: ¡Madre buena, aquí está tu hija que te busca! perdona si en algo te he sido infiel, soy tu pobre hija que llora, aquí me tienes aunque indigna a tus favores... te pertenezco y no me separaré de Ti, hasta no llevar en mi pecho el suave bálsamo del consuelo y del perdón.

¿Me abandonarás dulce María? ¿No herirán tus oídos mis clamores? ¡Oh, no! tu apacible rostro ensancha mi confianza, tus castos ojos me miran compasivamente disipando las densas nubes de mi espíritu y de mi abatimiento y zozobra desaparecen con tu materna sonrisa.

Si majestuosa empuñas tu cetro en señal de poder, como eres mi Madre, es tan sólo para manifestarme que eres la dispensadora de las gracias y mercedes del cielo para derramarlas con abundancia sobre esta tu pobre hija que sólo desea amarte y agradecerte.

¡Oh sí! Tú eres el Océano, Madre, y yo el imperceptible grano de arena arrojado en él... Tú eres el rocío y yo la pobre flor mustia y marchita que necesita de Ti para volver a la vida. Que nada me distraiga, que nadie me busque... Yo estoy perdida en el mar inmenso de tu bondad, estoy escondida en el seno misterioso de mi bendita Madre.

Reina mía, confiando en tu Auxilio bondadoso y tierno quiero hablarte con la confianza del niño... quiero acariciarte, quiero llorar contigo... traer a mi memoria dulces recuerdos... derramar mi alma en tu presencia para pedirte gracias, arráncame, en una palabra el
corazón para regalártelo en prenda de mi amor.

Escucha pues, tierna María, mi dulce Auxiliadora, una a una todas mis palabras y deja que cual bordo de fuego penetre en tu corazón, porque quiero conmoverte... quiero rendirlo y quiero en fin que tu Jesús, que tan amable abre sus bracitos sonriendo con dulzura, repita en mi favor nuevamente aquella consoladora palabra que alienta al desvalido y hace temblar al demonio: "He aquí a tu Madre, he aquí a tu hija".

Sí, aquí estoy... aquí está tu pobre hija a quien has amado y amas aún con predilección y que te pertenece por todos títulos... la que descansó en tus brazos antes de reposar en el regazo maternal... la que probó tus caricias mucho antes que los maternos besos... ¿lo recuerdas? Yo dormí en tu seno el dulce sueño de la inocencia, viví tranquila bajo tu manto sin conocer ni sospechar siquiera los escollos de la vida, amándote con ardor y gozando de tus caricias con las que preparaste mi alma y corazón para los rudos ataques de mis enemigos y sinsabores de la vida. Tu mano salvadora no sólo me apartó del abismo en que tantas almas han perecido, sino que me regaló con gracias particularísimas y especiales, dones que reservas tan sólo para tus amados.

Todo... todo lo confieso para mayor gloria tuya y quisiera tener mil lenguas para cantar tus alabanzas, digna y elocuentemente, en fervorosos y tiernos himnos de santa gratitud.

¡Ah cuando me hallo cercada de tinieblas y sombras de muerte, sobrecogida de angustioso quebranto... cuando mi corazón tiembla ante la presencia del dolor, este pensamiento dulcísimo de tus tiernas muestras de predilección viene a ser el rayo luminoso que hace surgir mi frente, dándome alas para remontarme hasta lo infinito... ¡Oh recuerdo consolador! ¡Bendito seas! Eres la escala por la cual subo hasta el trono de la clemencia y del amor santo y verdadero.

Mas ¡ay!... pronto pasaron de aquella alma los días de encanto... con la velocidad del relámpago se disiparon mis goces infantiles y llegó para mí la hora del desamparo... Madre, no puedo soportar su peso... siento quebrantar al mismo tiempo todas mis fuerzas interiores y necesito que tu mano me sostenga para no sucumbir en la lucha... Ansiosa te busco como el pobre náufrago busca su tabla salvadora...

Levanto a Ti mis ojos y mi pesada frente como el marino en busca de la estrella que debe señalarle el puerto. Me siento como abandonada, semejante a una nave sin piloto a merced del oleaje tempestuoso e incesante... ¡Tengo miedo! mucho miedo de perecer, entre las turbias ondas del agitado mar del pecado... Tengo miedo de la justicia divina a quien soy deudora de tantas y tan especialísimas gracias... pero sobre todo tengo miedo... ¡Oh no quisiera ni decirlo... tengo miedo de serte ingrata, abandonándote algún día y olvidando tus ternuras, pagarlas con ingratitud!

¡Jamás lo permitas, Reina mía! Haz que viva siempre unida a Ti, como la débil yedra vive asida fuertemente a la robusta encina defendiéndose del furioso huracán... ¿Qué sería de ésta tu hija, ¡oh Madre!, sin Ti? Mil enemigos me acechan redoblando a cada paso sus infernales astucias... acosada me siento por todas partes y si Tú no me amparas, ¿quién se dolerá de mí? No me alejes, por piedad, sálvame... muestra que eres mi Madre Auxiliadora; olvida por piedad las veces que te he contristado, reduce a polvo mis pecados, lávame con tus lágrimas y límpiame más y más.

Tus brazos son el trono de la misericordia, en ellos descansa tu Jesús... sujétame entre ellos para que no haga uso de la justicia contra mí... dile que acepto el dolor que redime si Tú me lo envías, que venga, si es preciso, el sufrimiento aun cuando mi pobre carne tiemble ante él, con tal que mi alma se torne blanca como la nieve.

Sí, dile a tu amado hijo que yo quiero desagraviar para alcanzar su clemencia, dile que eche un velo sobre mis faltas y miserias y que olvide para siempre lo mala que he sido... ¡María de mi vida! No resta más que la última etapa... mis ensangrentadas huellas van marcando mis pasos en la senda escabrosa de la vida que está por cortarse... mi cansado corazón late aún, sí, porque Tú les das vida y aliento, pero derrama las últimas lágrimas que manan de él cual candente lava.

Terminará mi existencia y ¿qué será de mí, si mi Auxiliadora no viene en ese momento terrible? ¿A quién volveré mis ojos si te alejas en ese instante? La gracia que te he pedido y tanto deseo para mi agonía, es grandísima y no la merezco, pero la espero con plena confianza y tu sonrisa me alentará. Estoy segura de que aun cuando el demonio ruja a mi derredor, preparando su último asalto, tu mano maternal me acariciará y con sin par solicitud me prodigará los últimos consuelos en mi despedida de este triste valle de lágrimas.

Esto lo sé cierto, lo siento en mí y no fallará mi esperanza... ni un momento lo dudo. Los ángeles santos, al ver las ternuras de que seré objeto en el terrible trance exclamarán también enternecidos: "Mirad cómo la ama nuestra Reina". Esta es la gracia de las gracias, mi último anhelo, mi petición suprema. Haz ¡oh Madre mía! que tu dulcísimo nombre, que fue la primera palabra que supieron balbucir mis infantiles labios entre las caricias de mi buena madre, sea también la última expresión que suavice y endulce mi sedienta boca al entregar mi alma. ¡Madre!... que mi tránsito sea el postrer tributo de mi amor hacia Ti... que sea la última nota de mis cantos que tantas veces se elevaron en tu loor y el ósculo moribundo que te envíe sea el preludio de mi eterna e íntima unión con la Majestad divina y contigo, ¡oh mi dulce, mi santa y tierna Madre Auxiliadora...!

 

 

Claves para ser una buena suegra

Lucía Legorreta

Si eres “suegra”,  sigue estos consejos.

Una de las relaciones que puede llegar a ser muy conflictiva es la de “suegra-nuera”, pero que siguiendo algunos consejos sencillos y prácticos que Isabel Llorente nos da, podemos convertirla en una relación sana, profunda y duradera:

- Actúa como toda una mujer madura, con cualidades y virtudes que faciliten la relación.

- Respeta el hogar de los nuevos esposo, evitando a toda costa cualquier tipo de intromisión de tu parte.

- Pensar antes de actuar, es un acto de prudencia. Actúa con moderación, cuidando en todo momento los sentimientos y afectos de tu nuera, irás ganando su cariño.

- Tus ansias por ayudar son muchas, pero hazlo sólo cuando te lo pidan.  

- No critiques los actos de tu nuera. Comprende y sé empática, con la capacidad de entender sus sentimientos.

- Tu hijo debe estar mayoritariamente con su “nueva” familia; no lo quieras tener demasiado cerca de ti, distanciándolo quizá de las obligaciones con su esposa e hijos. Tu ya lo tuviste muchos años. Recuerda la frase de  “ámalos mucho y déjalos ir”.

- Comprende que tu nuera no puede tener al inicio del matrimonio, la madurez y experiencia que tu como mujer has alcanzado. Ignora sus errores y “novatadas”, tu también los cometiste. No seas dura en tus juicios hacia ella sólo por su juventud o inexperiencia.

- Haz que tu nuera se sienta como una verdadera “hija”, el amor gana todas las batallas.

- Evita rivalidades y competencias, como en el estilo de preparar los alimentos, el trato de la ropa, la limpieza de la casa o el cuidado de los hijos. Es lógico que tu tengas más experiencia, pero alguna vez fuiste recién casada y podrás fácilmente ponerte en su lugar.

- Cuando tengas que darle un consejo a tu hijo, si es que éste es dado con verdadera rectitud de intención y es absolutamente necesario para el bien de los esposos o de tus nietos, díselo a solas para no dañar los sentimientos de tu nuera. El con su inteligencia y cercanía podrá matizar más fácilmente con ella lo que tu quieres trasmitir.

- Respeta la autonomía de los esposos. No quieras que la nueva pareja haga las cosas como tú las harías.   Dale a tu nuera el espacio en su hogar, como ama y señora del mismo.

- Procura no hacer llamadas frecuentes al hijo.

- Guarda silencio cuando no se te ha pedido consejo, aunque por tus años y experiencia sepas resolver mejor las cosas.

- Evita entrometerte en lo que la nueva pareja; no hagas comentarios al respecto. Si has formado un hijo responsable, él sabrá lo que puede dar a su esposa.

- Ama mucho a tu nuera, pues en su seno se engendrarán tus nietos, tus genes, tu herencia.

- Evita comentarios sobre el número de hijos que tendrán, el nombre que llevarán; estas son decisiones que ellos solos deben tomar.

- Cuando el nieto ha nacido, evita querer que se le cuide como tu cuidaste a tus hijos. Los nuevos padres tendrán la ayuda del pediatra, e irán aprendiendo de la misma manera como tu aprendiste a ser madre.

- Ayuda a cuidar a los nietos cuando te lo pidan, con sentido común y sin emitir juicios sobre lo que el niño come o cómo lo visten. Los nuevos padres, aunque jóvenes, procurarán lo mejor para su bebé.

- Si tu nuera se reserva el derecho que tienes a ver a tus nietos, platica con ella, exponiéndole tu cariño por ellos.

- Sé callada, discreta pero alegre. Respeta la intimidad del nuevo hogar. No entres a las habitaciones de la casa de tu hijo, a menos que te inviten a hacerlo.

- Recíbelos a comer si es que ellos quieren ir a visitarte. No los molestes con llamadas insistentes para que estén contigo.

- Evade pláticas sobre las exnovias de tu hijo, y no presumas de conocerle más que tu nuera; no lastimes su corazón.

- Si tienes varias nueras, no compares una con otra. Ni ofrezcas un trato preferencial a una, menospreciando a la otra. Serás la creadora de divisiones en tu propia familia.

- No desacredites a tu nuera con persona alguna, ni en modo alguno. Tarde o temprano se enterará de lo que has dicho y provocarás un distanciamiento bien ganado.

- Procura un “proyecto personal de vida”, a pesar de tus muchos años de casada. Esto te dará razones importantes para seguirte superando cuando los hijos se han ido, y para no pretender estar dirigiendo sus vidas cuando se han casado.

Y muy pronto comentaré contigo las claves para ser una buena nuera. Mientras tanto, si eres “suegra”,  sigue estos consejos.

 

 

 MADRES TRABAJANDO: EN EL HOGAR Y OTROS TRABAJOS

Ing. José Joaquín Camacho                    

  Siglo 21, sábado 12 mayo 2018

    Con ocasión del reciente Día de la Madre alguien me envió unas consideraciones de un ama de casa, madre de varios hijos, que aconsejaba a todas sus colegas –las madres de familia-  a defender su profesión con la cabeza bien alta. Y protestaba enérgicamente “contra aquellos que piensan que las amas de casa, madres de familia, nos dedicamos a esto porque no dimos para más y ahí estamos, sufriendo en silencio, como si de una enfermedad se tratara; y es todo lo contrario: es algo que nos hace felices a las madres y hace felices a todos.
    Por otra parte, también recientemente en España se ponía de relieve que cada vez más madres –y padres- quieren tener más tiempo para sus hijos. Y además, aunque ahora en las familias es corriente que tanto el padre como la madre tengan empleo, en el frente doméstico el reparto de las cargas sigue siendo desigual. Y lamentan que no dedican suficiente tiempo a los hijos.
    Así se ve también en una reciente encuesta en Estados Unidos  (EWTN Noticias), que indaga en algunos de los factores familiares y laborales que diferencian a padres y madres. Ante el panorama esbozado por el estudio del PRC, la postura de los padres con trabajo parece unánime. Todos piden una política y unas estructuras laborales que se ajusten a sus necesidades: que sus hijos estén atendidos cuando salgan del colegio, bajas familiares mejor pagadas… Un tercio de los padres profesionales reconocen que equilibrar trabajo y familia llega a ser estresante y agotador para los padres. Como señala  una socióloga en  el New York Times, esta situación “está creando un estrés entre los padres con trabajo que afecta a su vez a la vida del hogar y a los niños: necesitamos, concluye, una amplia respuesta social”.
    También el Papa Francisco indicaba textualmente que “es decisivo tener una atención especial por la calidad de la vida de los empleados, que son el recurso más preciado de una empresa, en particular para favorecer la armonía entre trabajo y familia”. Decía que piensa especialmente en las trabajadoras, puesto que su desafío es proteger al mismo tiempo su derecho a un trabajo plenamente reconocido, así como su vocación a la maternidad y su presencia en la familia. Y terminaba concluyendo que la mujer debe ser cuidada, ayudada en este doble trabajo: el derecho de trabajar y el derecho de la maternidad. Y perfilaba que esto es responsabilidad de las empresas, también para colaborar en la defensa y el cuidado de la sociedad y realizar un progreso social, más sano, más humano, más integral.
    Y concluían que siempre hay  que hay que respetar y proteger socialmente y señalaban dos puntos: 1) El trabajo en el hogar y la dedicación exclusiva o prioritaria a la familia suponen un valor social y económico indiscutible y 2) No se puede discriminar a la mujer laboralmente por su maternidad.
    El punto es que frecuentemente las políticas fiscales conceden ventajas económicas a las madres que tienen empleo remunerado, negando ayudas a las amas de casa. Pareciera que se quiere favorecer que las madres trabajen fuera de casa, tan pronto como sus hijos

 

‘El trabajo bien hecho acerca más a la felicidad que la mera diversión. Una cosa es ser feliz y otra, estar contento’

Escrito por Toni Nadal

Publicado: 14 Mayo 2018

Álvaro Sánchez León entrevista a Toni Nadal

Toni Nadal ha sido el entrenador del tenista español más grande de la historia durante 27 años. 75 títulos en su vitrina de transparente discreción. Lo suyo no ha sido preparar a un tenista. Lo suyo ha sido sacar el máximo talento a una persona y aprovechar la oportunidad para convertirse él en un referente social auténtico.

El cazatalentos se llama Toni. Vio a Rafa Nadal dentro del bloque de mármol cuando su sobrino tenía tres años. Durante casi tres décadas le ha ayudado a perfilar un prodigio de talentos. Socrático de Manacor. Alérgico a los superlativos y a los fanáticos. Asceta de la fuerza de voluntad. Cartel electoral de la meritocracia. El trabajo bien hecho es el secreto asequible de su felicidad. Derriba a los ídolos humanizando sus derrotas y convierte en victorias la reflexión sobre los errores. Ve en la cultura de la queja el límite de los conformistas, y considera que los héroes ordinarios son los que aprovechan las oportunidades. Maestro en la cátedra de la tierra batida. Mallorquín, balear, español. En busca de un Barça que sea solo deporte. Entrenador de las buenas personas. Nadal contra corriente.

En mitad del Mutua Madrid Open que plantea cerrar Carmena, ajeno a los focos, en el palco de unos sillones de hall de hotel, a unos pasos del Bernabéu. En el mismo Eurobuilding donde Florentino Pérez se sienta y discurre sobre su equipo, Toni Nadal baja en ascensor a la tierra de este peloteo-conversación.

Pegado a la red. Respondiendo con seguridad a todas las bolas. Firme, compacto, coherente.

Asceta con piel de callos y espíritu libre. Virtuoso de los valores. Parco en superlativos. Exigente con él y con los suyos. Austero en sentimentalismos. Sobrio en posverdades de neón. Moderado en el juicio ajeno. Frugal en el deporte nacional de condecorar con adjetivos fatuos la inútil vanidad de vanidades

Seguro de sí mismo. Filósofo de las canchas. Relativizado de las histerias de masas. Apasionado. Duro. Marinero de prosas, de los que ve en las puestas de sol el momento de empezar a actuar antes que un verso o una foto para Instagram.

Los brazos cargados de entrenarse. Las piernas acostumbradas a no mirar para atrás. Los pies en tierra, los mitos desterrados y la cabeza en un mundo feliz construido entre todos con el sudor del trabajo de hoy, ahora, mañana, pasado y siempre

Toni Nadal es de granito a granito. De cuarzo, el mineral estrella de la corteza terrestre. Piensa en voz alta y se mueve sobre la pista así de suelto:

¿Entrenador, maestro o Toni?

Depende de quién me llame. Mi nombre es Toni. Si hablamos de mi profesión, he sido entrenador de Rafael, y si hablamos con según qué alumnos, seré maestro de tenis.

¿Qué demuestra quien sabe retirarse a tiempo?

Que no es necesario…

¿Dejar de estar en el deporte de élite para dedicar más tiempo a su familia lo entienden las sociedades del éxito por encima de las personas?

He dejado de estar en un sitio privilegiado, entrenando a mi sobrino, porque consideré que mi papel ya no era necesario. Al final, cada cual actúa según sus luces. Hay personas que habrían seguido, pero yo no, porque entendí que podría dedicarme a un trabajo que también me llenaba, al frente de la Rafa Nadal Academy de Manacor.

¿Usted tiene vocación de hombre trabajador discreto, o es una cuestión de genes?

Tengo vocación de trabajar. He tenido la suerte de dedicarme a lo que me gusta. Pero conozco mi papel, y sé que en mi camino junto a Rafael el importante era siempre él. No era una cuestión de discreción, sino de valores. He procurado hacer mi trabajo lo mejor que he sabido.

Se habla de Rafa y de usted. ¿Qué le deben los dos a sus padres?

Mis padres me educaron con el ejemplo, pero lo que nos conforma en esta vida es lo que cada uno reflexiona personalmente, mientras vamos distinguiendo lo que está bien y lo que está mal. La educación y la reflexión configuran el ser humano que somos.

¿Cuándo empezó a pensar en pensarlo todo sin caer en la comodidad global del pensamiento único?

Durante toda mi vida. De mi etapa de estudiante en Barcelona recuerdo la inquietud por pensar sobre las cosas que me enseñaban y sobre los temas que oía o leía. Había un interés general por conocer mejor las diferentes facetas de la vida que nos rodeaba. Hoy, la gente se centra en ser muy especialista de su tema, y manifiesta una despreocupación por lo que no forma parte de su mundo. Yo crecí en un ambiente en el que era común el interés por sacarle punta a todas las cuestiones candentes.

¿Qué tiene de Sócrates?

La máxima de que sólo sé que no sé nada… Ojalá tuviera su pensamiento, pero estoy muy lejos.

Rafa ha ganado. Ha sufrido. Ha trabajado. Ha vuelto a levantarse. Ha sido número 1. Ha vuelto a ser número 1. Ha caído. Ha llorado. Y, como persona, parece un ejemplo asequible. ¿Los héroes imposibles están sobrevalorados?

No creo que haya héroes que nunca fallan. En cualquier ser humano hay momentos de triunfo y derrotas. Casi nadie tiene una vida únicamente ascendente, con asiento permanente en la cumbre. Quienes consiguen estar arriba después de conseguir sus objetivos, son las personas que han aprovechado las oportunidades, porque han estado dispuestos a afrontar la adversidad.

¿Saber ganar sin saber perder es un vicio del deporte de masas?

Todos sabemos perder, porque, al final, todos perdemos. La cuestión es perder bien o perder mal. Cuando el deporte se entiende como una lucha personal, las derrotas se consideran una vergüenza… Yo juego al ajedrez on-line y, a veces, cuando un contrincante tiene la partida perdida, me manda improperios… Son personas a las que la derrota les ofende porque no han sido bien educadas, y porque no han pensando suficientemente en el valor que podemos dar a nuestras acciones. Las derrotas son sólo derrotas.

¿El que pierde mal está abocado a la frustración permanente?

El que pierde mal está abocado a la mala educación, algo que deberíamos desterrar de la sociedad, y muestra una sobrevaloración personal que conviene revisar, porque no contempla la derrota como algo natural cuando tú no eres el mejor en todo. Perder mal es un mal hábito que no ayuda, ni profesional ni personalmente.

¿Cómo se puede entrenar ser feliz, en una sociedad donde el éxito parece la única meta que merece la pena?

El gran éxito es la satisfacción personal. He tenido la suerte de tener éxito con Rafael cuando ha ganado Wimbledon, Roland Garros, Montecarlo… No me ha hecho eso mucho más feliz que cuando trabajaba en el Club de Tenis de Manacor intentando que mi sobrino mejorara y se fuera convirtiendo en un buen tenista.

¿Qué lugar ocupa el deporte en su vida?

Profesionalmente ha ocupado una gran parte de mi vida, en la que yo pensaba asiduamente, en tenis. He intentado siempre no desvirtuar mi tarea, sabiendo que nos dedicábamos a un juego, pero me ocupaba mucho tiempo de reflexión para estudiar cómo mejorar. Hoy sigue ocupando un gran terreno de mi vida personal. Me apasiona el deporte entendido como superación personal. Correr por correr no me apasiona. Me apasiona superarme, y también me atrae la estética del deporte.

¿Es lógico idolatrar a deportistas y vibrar como locos con un equipo?

Yo no le veo ninguna lógica. Yo no idolatro ni a Messi, ni a Cristiano, ni a Rafael, ni a Federer, ni a nadie. Admiro aspectos concretos de sus capacidades deportivas, pero suelo limitarme a apreciar esos aspectos. Mi admiración en este ámbito no me lleva a admirarlos en su conjunto. Si tuviera que admirar a alguien −idolatrar, nunca− no creo que admirara a una persona por pegarle bien a un balón o a una pelota de tenis.

¿Y es lógico vibrar como locos con un equipo?

Yo no lo entiendo. No soy fanático de mí mismo, y tampoco lo sería de otros. Entiendo la emoción puntual que te produce un gol o un campeonato determinado, pero no cuando se lleva al extremo de lo irracional. En mi vida profesional he intentado no exagerar ni las victorias, ni las derrotas. Vibrar desmesuradamente con un deporte responde, a veces, a la frustración de no encontrar alicientes en la vida ordinaria, aunque siempre hay de todo, claro.

Cuando imparte una de sus conferencias a deportistas de élite, ¿cuáles son sus mensajes-clave?

Apasiónate por lo que haces, sé consciente de tus limitaciones, haz un trabajo consecuente, rehúye la queja, y lucha por lo que te mueve. Así conseguirás lo principal: la satisfacción personal.

¿El deporte es, de verdad, una escuela pública de valores, o eso es una aspiración bonita pero lejana?

Depende. No estoy de acuerdo con esa afirmación categórica sin más, porque vemos a muchos deportistas que no practican grandes valores. Prefieren lo contrario: el engaño, la trifulca, la falta de respeto al rival… Sin embargo, hay otros deportistas que sí lo son. El deporte, como casi todo en la vida en lo que quieras destacar, exige perseverancia, esfuerzo, lucha. Cuando entrené, nunca diferencié entre lo que era bueno dentro o fuera de la pista. Nunca entendí un deportista como una persona diferente a un carpintero o a un médico: un profesional que quiere destacar y que no se conforma.

¿Vio el Clásico del domingo pasado?

Sí.

Barça y Madrid. Los dos equipos que más siguen los españoles. De ese partido, ¿qué sería escuela de valores y qué no?

En el fútbol son normales las fricciones, porque es un deporte de contacto. La tensión siempre afecta, y en un partido dinámico es habitual que el estrés tenga sus 4 consecuencias. La lucha y el compromiso de los dos equipos fueron ejemplares. Ninguno de los dos se jugaba nada especial, y sin embargo los dos fueron a ganar y a dar el máximo. Al otro lado hubo entradas duras y simulaciones de faltas que no son buenas. Pero, al final, lo que vimos en el campo es lo que vivimos cada día en nuestra propia sociedad

¿El trabajo bien hecho es una obligación, una manera de servir a la sociedad, o una pértiga necesaria para la felicidad personal?

Es una decisión personal. Nunca hablo de servir a la sociedad. Cuando escucho ese mensaje, típico de los políticos, siempre veo detrás un engaño. El discurso de los políticos debería ser: “Yo estoy aquí para intentar hacerlo lo mejor posible, y así espero servir y ayudar”. Cuando entreno, mi decisión es hacerlo bien, porque estoy comprometido con mi trabajo. Así ayudo a la sociedad, con mi comportamiento y con mi ejemplo.

¿Cuántos entrenadores pueden permitirse el lujo de pensar más en su gente que en los resultados?

Todos los entrenadores tenemos que pensar un poco en los resultados. En mi caso, entrenando a un familiar, ha sido distinto. No hubiera cambiado la felicidad de Rafael por ningún resultado. Hace años le leí a Nastase una respuesta interesante, cuando le preguntaron si estaba preocupado por el dinero. Dijo: “No. Estoy preocupado por jugar bien. Si juego bien, voy a ganar dinero”. Pues es lo mismo: yo sé que, si hago las cosas bien, llegan los buenos resultados.

¿En Rafa hay algo más que la insatisfacción de un artista para seguir siempre dándose del todo?

Hay una concepción de la vida en clave de lucha personal. Le gusta ser muy competitivo en todo. Además, ha tenido la suerte de que las cosas le han ido muy bien, que es lo que ha buscado toda la vida.

¿Qué diferencia a los fanáticos del deporte de los fanáticos de la política?

Es todo lo mismo. El fanatismo imperante en la sociedad nos hace ver a los rivales como enemigos que nunca tienen razón, que siempre hacen las cosas mal… Todas… El juicio de una acción depende de si el protagonista es o no de tu equipo. En política, algunos son capaces de recriminar al contrario lo que hiciste tú antes, o harás después. Lo decía José Luis López Aranguren: en el gobierno se habla de política, y en la oposición, de ética. Este fanatismo es cíclico, porque faltan visiones y discursos ecuánimes de la realidad.

Yo soy aficionado del Barcelona. En el partido del domingo pasado, el gol de Luis Suárez fue falta, y la jugada de Marcelo es penalti. ¿Tuvimos suerte en algún momento? ¡Sí! Pero ser del Barcelona no me lleva a ver las cosas de manera distorsionada. Al menos, eso procuro.

No le pega ser de los que echan todas las culpas a los políticos…

Nunca echo la culpa a los demás de lo que me pasa, porque soy capaz de defenderme a mí mismo y de asumir mis errores. De los políticos me quejo de su partidismo y de su predisposición al engaño.

Habla usted de humildad, esfuerzo, entrega total, máxima intensidad, modestia, no sobrevalorar los éxitos ni magnificar las derrotas… ¿Qué tipo de políticos contemporáneos le compran su discurso?

Ninguno. Tengo mala venta entre políticos. Soy muy crítico con las personas a las que cedo mi confianza. Vivimos en un mundo de, o estás conmigo o contra mí, y nos cuesta ver lo positivo de los que no piensan como nosotros. Es curioso que un rival no acierte nunca, ni siquiera por causalidad…

Como aficionado, ¿se ha sentido maltratado con la politización del Barça?

No, porque yo no participo de eso. El deporte no debe estar tan vinculado a un posicionamiento político, y más cuando no es una postura unánime dentro de la sociedad. Soy aficionado del Barcelona, pero no soy un fanático. Me siento próximo a Cataluña, pero me gustaría que Cataluña siguiera integrando España. Me siento mallorquín, balear y español. No me siento ni muy mallorquín, ni muy balear, ni muy español. Me siento de aquí, de todos, contento de convivir. Politizar y sembrar enemistades no conduce a nada. Prefiero un Barça centrado en el fútbol y nada más, aunque entiendo que cada cual tiene sus razones. Pienso que el Barcelona tiene un presidente correcto, buena gente. El discurso apaciguador e integrador es el que debe abanderar un equipo como este.

Ciudadanos está pensando en fichar independientes, tipo Vargas Llosa…

Me parece muy bien.

Si llamarán a su puerta, ¿qué?

Hay personas mucho más preparadas que yo, pero, si me propusieran entrar en algún sitio en el que pudiera aportar algo sobre algún tema del que sepa, ofrecería mi participación. Nunca he tenido un posicionamiento político claro. En cualquier caso, pienso que el principal valor de la política no puede ser la adhesión a un partido, y no entiendo que la Educación o la gestión de un hospital respondan a criterios exclusivamente partidistas… Debemos impulsar la meritocracia, para que las personas preparadas asuman la responsabilidad política, y el fichaje de gente independiente ayuda mucho a eso. Ojalá que personas como Vargas Llosa se involucren en el futuro de nuestro país. Si los líderes de una sociedad son los más destacados, iría mucho mejor

Humanicemos a los ídolos del deporte para sacarles más partido. Dígame lo que aprende un maestro de gente como:

Andrés Iniesta: Además de haber disfrutado mucho con su juego de toque y su dribbling, aparte de haberle visto hacer cosas muy destacables en un campo, Iniesta es uno de esos jugadores que nos hacen quedar bien a los aficionados. Su comportamiento dentro y fuera del terreno de juego es ejemplar. Le estoy muy agradecido por lo que ha aportado al club y por su papel en la conquista del buen ambiente entre aficiones.

Pau Gasol: Es un referente del baloncesto español y europeo, y uno de los grandes jugadores también mundiales. Para los amantes del deporte, fue un hito que se fuera a la NBA y triunfara allí. Le une una buena amistad con Rafael. Cuando he tenido ocasión de hablar con él, siempre me ha parecido un tipo correcto y un referente interesante para nuestra sociedad.

Roger Federer: No hay un deportista que domine el juego como él, y que convierta su deporte en un arte tan plástico. Todo lo hace de manera excelente dentro de la pista. Es un jugador completo. Ha sido el gran rival de Rafael durante muchos años, y le tengo una admiración tenística, por lo que hace y por lo que ha ganado. En la pista se ve que es un ejemplo muy positivo de lo que debe ser el deporte.

Garbiñe Muguruza: Es muy buena deportista y tenista. Cuando le vi jugar por primera vez, pensé que llegaría ser número 1 del mundo. Después le vi en Roland Garros, y me reafirmé. El partido que jugó contra Serena Williams fue perfecto. Es una gran jugadora, aunque a veces le ha faltado una cierta estabilidad, no sé por qué razón. Es joven, y seguro que estará arriba muchos años.

Carolina Marín: He coincidido con ella en varios partidos de Rafael, pero no la conozco mucho. Lo que está claro es que ha marcado un hito en la historia del bádminton, un deporte que estaba dominado por las asiáticas y en el que ha tomado la batuta.

Rafa lleva 13 años con dolores y calmantes, pero en pista. ¿Quejarse limita nuestra capacidad de conquista?

La queja limita totalmente nuestras capacidades y es un mal hábito, porque conduce a pocas cosas. Cuando te instalas en la queja, sueles rehuir tu responsabilidad y no rindes al cien por cien. Rafael ha tenido muchos problemas, pero no se queja; y menos conmigo. Mi respuesta era siempre: “¡Es lo que hay! Con lo que tenemos debemos intentar lidiar. Estamos mucho mejor de lo que esperábamos, y supongo que mucho mejor de lo que merecemos”.

Usted habitualmente habla en plata, sin faltar a nadie. Tener que ser políticamente correcto con las formas de decir para evitar ser masacrado por las personas que sólo leen titulares, ¿le resulta incómodo?

No me gusta ser políticamente correcto, pero veo que hay personas a las que no les queda más remedio, porque nuestra sociedad está dispuesta a mirar con lupa cualquier expresión, y eso desanima a cualquiera al expresar su opinión real sobre las cosas. El lenguaje políticamente correcto me parece pura demagogia. En las sociedades maduras, las cosas se dicen claramente, intentando ser respetuoso y sin ofender a nadie. Es un mal hábito que se instauró en los países anglosajones, que a veces muestra una gran hipocresía. Hay muchos salvadores de la sociedad que tienen espejos distorsionados en sus propias casas. Son personas que se reconocen excelentes y no entienden nunca el error ajeno.

Rafa le ha obedecido y ha sido dócil. Eso, por ejemplo, hoy está mal visto por los defensores a ultranza de la independencia personal como dogma a ultranza…

Todos nos deberíamos dejar guiar, porque podemos aprender de los demás si no tenemos el ego demasiado hinchado. Después, cada uno tomará sus propias decisiones. Rafael ha sido un chico dispuesto a escuchar, y eso es un gran valor. La persona obediente que se deja guiar demuestra inteligencia, porque aprende más.

Caballero entre las aguas de Manacor: ¿Qué Mediterráneos se le han abierto después de 27 años de vida profesional junto a Rafa Nadal?

Rafael me ha enseñado la capacidad de la lucha llevada al extremo, de soportar bien la adversidad y de superarse a pesar de unos condicionantes complicados cuando han llegado las lesiones.

¿Qué papel tiene la familia en la estabilidad personal de un deportista de élite?

La familia es un puntal que siempre ayuda.

Usted forma a niños y niñas para el tenis ¿La educación diferenciada tiene sus razones?

El otro día les dije a los entrenadores de la escuela que nosotros no vamos a catalogar a la gente ni por edad, ni por sexo. A la hora de entrenar vamos a diferenciar solo por capacidades. Me da igual si es hombre o mujer, en el deporte y en cualquier ámbito de la vida. Ahora bien, negar que existen diferencias entre hombres y mujeres es una solemne estupidez. No hablo de que unos sean mejores o peores. Nunca haría del sexo de las personas un mérito. He leído hace poco Sapiens, y su autor, Yuval Noah Harari, dice que, si estuviéramos gobernados por más mujeres, seguramente nos iría mejor. De todas formas, no hago una defensa a ultranza de la mujer por ser mujer. Yo sé que, normalmente, un hombre juega mejor al tenis que una mujer. Si Serena Williams jugara con hombres no estaría dentro de los mejores jugadores del mundo. ¿Pasa algo? ¡No! Simplemente son diferentes capacidades en realidades concretas.

¿Qué es lo que de verdad le importa?

Ser feliz y ver felices a las personas que me rodean, y a las que no… Ojalá pudiéramos vivir en un mundo feliz, aunque no sé si el de Aldous Huxley precisamente… Ahora, lo que toca es ver cómo. Pienso que el trabajo bien hecho y el compromiso acercan más a la felicidad que la mera diversión. Una cosa es ser feliz, y otra estar contento.

¿Qué le dice Toni a los que dicen que Rafa es un dios?

Que están totalmente equivocados. Rafael es un gran jugador de tenis, nada más que eso: una persona cabal y correcta. Creo que no es un mal ejemplo, ni para la sociedad, ni para la juventud. Pero no es un dios…

¿Su meta está en esta tierra batida o tiene usted deseos de eternidad?

Ni lo que digo ni lo que hago es suficientemente trascendente como para pasar a la posteridad. No tengo ninguna meta más allá de esta tierra batida…

Me refería a si su meta vital acaba en este mundo, o si espera seguir disfrutando en otra vida.

No soy muy creyente. No sé lo que hay detrás de esa pared, porque no lo veo. Estudié las cinco vías de Santo Tomás, y entiendo que debe de haber un inicio de las cosas, pero se le escapa a mi razón. Me cuesta entender que somos a imagen y semejanza de Dios, por la teoría de Darwin. La religión ha perdido fuerza mientras ha avanzado la ciencia. ¿Hay algo después? ¡Ojalá! Yo, de momento, tengo mis dudas

¿Se puede entrenar la autenticidad?

Sí. Es un ejercicio que debemos hacer todos, aunque, si tu autenticidad está en ser un maleante, mejor que la desentrenes. Hacer creer a los demás que eres lo que no eres, ni es bueno, ni es inteligente. Al final, la gente no es tonta.

De todos los Grand Slam de Rafa, ¿con qué logro personal de su sobrino se queda?

Con su capacidad de superación. En 2005 nos dijeron que la carrera de Rafael estaba casi terminada: que era difícil mantener el nivel con la lesión que sufrió en el pie. Mucha gente le auguró un recorrido corto. Después de 13 años Rafael sigue arriba, y por eso me quedo con su capacidad de superación.

Y de todos los Grand Slam de Rafa ganados por él, con la ayuda de su entrenador, ¿qué tesoro se lleva usted conquistado para siempre?

Mi tesoro para siempre es haber vivido junto a Rafael unas experiencias que nunca había imaginado. En este camino, además, me he encontrado con cantidad de personas interesantes, más allá de las pistas. Nada de esto lo habría vivido si me hubiera quedado en mi pueblo.

Rebobinando

Después de este partido de 55 minutos, un balance: listo, rápido, eficaz, honesto. Como un menhir a la intemperie. ¿Empático? Correcto. Interesante. Cuando el prestigio avala a una persona, lo demás no sobra, pero es muy secundario.

Pienso. Toni Nadal no es un libro abierto de autoayuda. Es la prueba del algodón de que el trabajo hecho con perfección mueve el mundo hacia adelante. Su pensamiento no son frases de calendario. Son poleas vivas que él ha movido primero para testar que no son una teoría bonita, sino la receta de la sana realidad.

Reflexiono. Se le ve en la cara que está por encima de los aplausos, los reconocimientos, los premios, los flashes. Se le nota en el rostro el gesto feliz de las metas logradas y las superaciones conseguidas.

Ando. Llueve. Se me viene a la cabeza una imagen de Velázquez: La fragua de Vulcano. Pico, pala, manos, forja, fuego, armas, hombres que escuchan, Apolos que deslumbran con razón, yunques. Realismo para pintar un mito.

De Manacor ha salido algo grande, más allá de Rafa.

Durante la entrevista, un señor amable ha entrado en escena:

Perdonen que interrumpa. [A Toni] ¡Aprendo tanto de ti, macho, y no sólo de tenis, que es espectacular!

Punto. Punto de partido.

Sirve Toni Nadal. Responde la sociedad agradecida. No hay espectáculo sensacionalista en las gradas. El atractivo de la discreta responsabilidad y la pasión por la grandeza asequible de las conquistas nos representa.

Entrevista de Álvaro Sánchez León, en elconfidencialdigital.com.

 

Carta de una madre al Creador

Escrito por Cecilia Galatolo

¿Quién más que un Dios que es Amor, y que vive con nosotros cada sufrimiento y cansancio, puede ayudarnos a encontrar de nuevo el entusiasmo, la fuerza, la alegría de dar la vida?

Toda madre, también la más cariñosa y dedicada a sus hijos, atraviesa períodos oscuros, en los que siente el peso de su condición. Vive estados de ánimos que quizá le avergüenzan y se siente derrotada por pensamientos que no quisiera tener.

En ocasiones sucede que no logre apreciar su vida de madre.

Quizá fue fuerte el deseo de tener niños a los que cuidar: ¿Cuántas veces nos hemos imaginado jugando con ellos, enseñando la diferencia entre bien y mal, explicando por qué es bonito decir gracias y pedir perdón… hacernos cargo de sus miedos y sus fracasos, para después animarles a proseguir en su camino?

Pero desde cuando el sueño se ha realizado, probablemente no han faltado los días −seguramente no− en los que uno cree haber llegado al límite en poder gastarse por la familia.

El desaliento, el cansancio, las distracciones externas a menudo nos secan y nos impiden apreciar al gran don que se nos ha dado.

¿Quién más que un Dios que es Amor, y que vive con nosotros cada sufrimiento y cansancio, puede ayudarnos a encontrar de nuevo el entusiasmo, la fuerza, la alegría de dar la vida?

Él puede cambiar nuestros ojos cuando no podemos más y hacernos mirar con amor la familia.

Él puede darnos la fuerza para comenzar de nuevo este difícil recorrido después de cada caída.

Él puede hacer resurgir el amor por la vida de mujer y de madre que hemos aceptado recorrer.

Quisiera compartir entonces con todas las madres una carta escrita a Dios, una oración de súplica y de agradecimiento, escrita para ayudarme a reencontrar la alegría de servir a mis niños, cuando estoy cansada y quisiera escapar de mi vida.

Señor,

Tú me ves y me conoces.

Tú sabes cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles de mi carácter.

Tú sabes cuáles son mis tentaciones.

Tú sabes qué me impide ser una buena madre.

Conoces mis ansiedades y mis miedos.

Te pido a ti, que eres amor infinito, que me ayudes a amar a mis hijos con todo mi ser.

Cuando les veo como un peso, ayúdame a verles como estupendos regalos.

Cuando me aburro con ellos, ayúdame a encontrar nuevos estímulos para pasar tiempo de calidad en su compañía.

Cuando estoy perdiendo la paciencia, dóname la calma necesaria para hacer lo que es adecuado.

Cuando no sé apreciar sus metas, sus sonrisas, la dulzura, dame luz para mirarles como tú les miras.

Si echo de menos la libertad, muéstrame que ellos merecen cualquier sacrificio.

Si me siento sola, recuérdame que es un honor pasar tiempo con mis hijos.

Si estoy tentada de creer que hay otras prioridades respecto a ser madre, muéstrame el gran privilegio y la enorme responsabilidad que tengo en el ocuparme de vidas humanas.

Si prevalece el cansancio, dóname vigor.

Si me vienen ganas de escapar, dame la alegría de permanecer.

Si tengo ganas solo de gritar, concédeme la paz interior.

Si no puedo esperar a que el tiempo pase y que ellos crezcan, otórgame la capacidad de disfrutar cada momento.

Si me siento incapaz e inadecuada para ser madre, hazme tú la mejor madre que yo pueda ser para mis hijos.

Si paso más tiempo quejándome que dando gracias, conviérteme.

Si me derrumbo y no me esfuerzo ya por alegrar la vida de mis hijos, dóname una nueva alegría, que pueda florecer en mi rostro y en mis gestos también cuando estoy desmotivada.

Si mi corazón alberga angustia y tristeza, dame la capacidad de ofrecerte a ti esos estados de ánimo, para que tú los cambies en esperanza y serenidad.

Si mis hijos requieren más energías de las que tengo, sé tú la fuerza que me falta.

Si mis límites personales me impiden desarrollar mejor mi tarea de madre, colma tú el vacío que dejo en ellos por mis faltas.

Si no sé motivar, estimular, educar a mis hijos como merecen, corrígeme.

Si no sé apreciar el don de la familia, abre mi corazón para que se llene de gratitud.

Si no sé hacer equipo con mi marido, recuérdame que en el matrimonio nos hemos convertido en aliados.

Si la complicidad entre nosotros se apaga y nuestros gestos se convierten en mecánicos, ayúdanos a redescubrir nuestra vocación de padre y de madre.

Si no sabemos afrontar las dificultades como pareja, renueva en nosotros la fuerza del sacramento del matrimonio que nos ha hecho convertirnos en una sola cosa.

Y después te digo gracias Señor, porque con la maternidad me has hecho partícipe de la Creación.

Gracias porque me has dado confianza y has puesto entre mis manos preciosas vidas humanas.

Gracias porque me das la capacidad de ver mis errores y de empezar de nuevo.

Gracias por mi familia y por tu presencia entre nosotros.

Cecilia Galatolo

 

 

Cuando la humildad es el camino

Sheila Morataya

La psiquiatra Elizabeth Kubler-Ross ahora ya fallecida escribió un libro titulado: “La Muerte y el Morir”. El libro surgió de una entrevista que hizo a cientos de pacientes que habían sido declarados clínicamente muertos y luego habían sido reanimados.

En sus narraciones estos pacientes repetían prácticamente lo mismo al ser entrevistados por la doctora. Ellos comentaban que  al sufrir la experiencia de la muerte veían pasar su vida frente a sus ojos en forma de fotos instantáneas. La doctora escribe la forma en que esta experiencia afecto a estas personas

“Cuando uno llega a este punto (el momento de dejar la vida) uno ve que sólo existen dos cosas que son importantes: el servicio que presta a los demás y el amor.  Todas esas cosas que nosotros pensamos que son importantes como la fama, el dinero, el prestigio y el poder son insignificantes”.

Nos acercamos  al domingo de Pascua,  ese día Jesús entra como todo un rey a Jerusalén. Pero no entra como todos los reyes a quiénes se les tiraban una alfombra roja, vestía con ropa cara y subían en lujosas carrozas impulsadas por caballos. Jesús, entra subido en un burro (que seguramente era prestado) con una túnica blanca. Me lo imagino con una sonrisa saludando a toda la gente que le gritaba y quería estar cerca de él.

Mucha de esa gente después lo traicionaría. Jesús cruzaba hacia el inicio de su calvario, sólo después de haber servido mucho, de haber trabajado duro entrenando a sus apóstoles, de haber amado mucho curando enfermos, resucitando incluso muertos.  Si en ese momento de su vida, si Dios le llamaba a su presencia ya había servido.  Sin embargo, Él quería servir más, amar más hasta el punto de dejarse clavar en una cruz.

Y yo, ¿de qué forma comprendo el servicio? ¿Cuánto amo? ¿Sé lo que quiere Dios de mí en mi paso por esta tierra?  

No dejemos que estos días que faltan para ser testigos de  la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén  se queden ahí.  Tú y yo podemos hacer más.

Quizá el día lunes empezar a meditar en todo el servicio que Jesús hizo a la humanidad al decidir encarnarse como hombre para mostrarnos de qué forma se debía vivir los días de la vida en la tierra.  Además de observar a Jesús trabajando intensamente en la preparación de sus apóstoles, en la formación de las consciencias de las gentes, en la asistencia a los enfermos y moribundos, lo vemos humilde. Él no se infla, no se siente alguien especial o elegido. Él simplemente trabaja, se entrega, da amor: “Él siempre había amado a los suyos que estaban en el  mundo, y así los amó hasta el final  “Juan 13: 1;  sirve a los demás y nos deja en la memoria lo que significa ser humilde cuando lava los pies  del otro: “Cuando iba a lavarle los pies a Simón Pedro, éste le dijo: -Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí?  – Si no te los lavo no podrás ser de los míos”.   (Juan 13: 6; 8)

La humildad, su práctica, es un requisito para la imitación de Jesús.

Siempre me he preguntado para qué Dios nos quiso enseñar a vivir así: nacer en un pesebre, tener padres sencillos, vestir con ropas humildes, trabajar  en silencio…. Creo que era para que viviéramos conscientes de que aunque lográramos mucho con esta vida, aquí no es lugar de permanencia, de eternidad.

Algo que en la actualidad se pierde de vista tan rápidamente puesto que vivimos en un mundo abierto, en donde toda la gente conoce los éxitos, triunfos y hasta desgracias de todas las gentes.

En dónde las redes sociales se utilizan para mostrar lo que se está logrando y poco para hablar de Dios.  Si uno no tiene la gracia de la humildad hay que pedirla a Dios, pero sobre todo hay que volver al evangelio y  leer con atención esa escena de Jesús entrando subido en un burro,  poniéndose de rodillas para lavar los pies a los apóstoles pues no podría ser de otra manera.

Sheila Morataya

 

Se requiere máximo control fronterizo por disidentes FARC

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

Ver mi blog  www.planteamientosperu.com

Tras 52 años de guerra que dejaron en Colombia 8 millones de víctimas, entre muertos (220,000), desplazados y desaparecidos, el 24 de noviembre 2016, el gobierno y las FARC suscribieron el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto, unos 8,000 integrantes iniciarían su traslado a las zonas de concentración y entregarían sus armas, sin embargo, muchos de ellos no han desistido de la lucha armada ni estregaron las armas, según la Fundación Ideas para la Paz (FIP), junto con milicias y facciones vinculadas agruparían entre 1,200 y 1,400 integrantes.

Esta disidencia está generando problemas en otras fronteras, una de las facciones liderada por “Guacho” ha desbordado en Ecuador asesinando a tres ecuatorianos secuestrados en la frontera, acciones que podrían repetirse en fronteras de Brasil, Panamá, Venezuela y Perú. En nuestro país el pasado 15 de abril un colombiano de 19 años, Neider Machacury, fue detenido por la policía en el centro poblado Soplin Vargas, provincia de Putumayo, Loreto, por ofrecer dinero a dos menores intentando convencerlos que se unan a un grupo disidente que opera en la frontera con Perú.

Posteriormente, el pasado día 8, el Alcalde de la provincia de Putumayo, Segundo Julca, aseguró que disidentes del Frente Oliver Sinisterra (con gran acceso a recursos del narcotráfico) ingresaron en la madrugada desde la frontera colombiana hasta el frontis del municipio dejando un comunicado solicitando apoyo financiero, también a viviendas de San Antonio del Estrecho llamando a jóvenes para que se unan a sus filas, asimismo, la Fiscalía ha determinado que entre marzo y abril pasados ingresaron al lado peruano un grupo de colombianos armados y encapuchados que han tratado de captar menores de edad para que se unan a los disidentes. Recordemos que el departamento colombiano Putumayo ha sido históricamente para las FARC zona de disputa por el control de cultivos de coca, procesamiento y comercialización de droga, así como importante área de repliegue. 

Bajo este panorama se debe activar máximo control en la zona fronteriza de nuestra provincia de Putumayo, las acciones realizadas por los disidentes en nuestra frontera representan una grave violación territorial con peligrosas consecuencias. La compleja implementación del proceso de reincorporación social y económica de los exguerrilleros aún presenta complicadas dificultades existiendo el riesgo de que muchos puedan ser cooptados por los disidentes. Todavía en Colombia están latentes muchas inquietudes y cuestionamientos respecto a una paz completa, sostenible y duradera.

 

¿Por qué menos españoles que ponen su X en una casilla?

Pero la clave más compleja está en los factores extrínsecos. Por ejemplo, la relación de la imagen de la Iglesia, sus actuaciones en los últimos años, de esos años, con la decisión de marcar o no la casilla de la Iglesia Católica. Los obispos, y sus curias adyacentes, cuando leen estos datos piensan de forma automática en una especie de plebiscito sobre su imagen y actuación en las diócesis. Si así fuera, habría mucho que comentar con estos datos.

Partimos, además, de la base de que estamos en el pontificado del Papa Francisco, que ha cambiado la percepción social de la Iglesia de forma muy favorable. Y que esta imagen positiva se ve reflejada especialmente en los medios de comunicación y, por tanto, en su público.

También que la insistencia en identificar la acción prioritaria de la Iglesia con lo social debiera invitar a apoyar ese esfuerzo con recursos. ¿Han dejado de funcionar las campañas publicitarias?

Variables iniciales de una cuestión compleja que los equipos de trabajo del Vicesecretario de la Conferencia están analizando con el rigor que les caracteriza.

¿Qué está ocurriendo para que haya menos españoles que ponen su X en una casilla tan sintomática como la de la Iglesia?

La sensación general es de estado de alerta en el episcopado. La idea general es que hay que esperar a los datos de las siguientes campañas. Si se confirmara la tendencia, sería preocupante. Y habría que hacer algo, antes pensado y bien pensado. No obstante, aunque ha habido menos X los ingresos por este concepto han sido mayores.

Jesús Martínez Madrid

 

¿Por qué si cabe más necesario?

Cuando dieron los primeros datos sobre lo que representaba la aportación a la Iglesia través de la X en la Declaración de la Renta, una primera aproximación de urgencia, cuando se acababan de presentar los datos del IRPF de la campaña de la renta 2017, en lo que respecta a la asignación de los contribuyentes a la Iglesia Católica, indicaba que, con respecto del año anterior, el ingreso que iba a percibir la Iglesia aumentaba en cantidad total de euros. Pero, por contra, disminuía de forma considerable el número de declaraciones –declarantes- que apuestan por la Iglesia católica. Descienden las declaraciones que marcan la casilla de la Iglesia Católica en 234.768.

Que haya más dinero es una buena noticia, pero agridulce en esta ocasión. Se supone que el dinero no lo es todo, y la segunda parte de la proposición, en este caso, es valiosa por lo que apunta.

Hay dos tipos de explicaciones -factores- que se han ofrecido para un fenómeno que empieza a preocupar a los obispos. Primera, las de carácter técnico. Han sido más los declarantes de rentas altas que apuestan por la Iglesia Católica. Y, sin embargo, han sido menos los de rentas bajas que señalan a la Iglesia. También hay que tener en cuenta el nuevo sistema telemático, y el hecho de las declaraciones conjuntas. Habría, incluso, que desglosar los datos por comunidades autónomas y por provincias, por edad, y cruzar otras variables. Pero de todas las maneras es importante que sigamos marcando la X en la de este año.

Enric Barrull Casals

 

Las máquinas, más peligrosas que los humanos

Las palabras del Papa no se basan en una suposición. Un informe emitido en 2017 por el Instituto de las Naciones Unidas de Investigación para el Desarme (UNIDIR) hacía hincapié en eso mismo: un error podría provocar una guerra nuclear a escala mundial. Una guerra “accidental”. “El riesgo es consustancial y, cuando se acabe la suerte, los resultados serán catastróficos” decía el informe.

En el informe de esta entidad se recuerda, además, que pese al compromiso alcanzado por las principales potencias nucleares del mundo para reducir sus arsenales de ojivas, lo cierto es que se ha aumentado el gasto dedicado a su producción.

Además, explicaba el informe, algo ha cambiado respecto a las graves crisis mundiales de la Guerra Fría. Por aquel entonces cualquier ataque nuclear dependía de una decisión humana, pero los sistemas actuales se basan en procesos informáticos automáticos que, como toda tecnología, pueden cometer errores o fallar (tal y como ocurrió en Hawaii). En estos casos las máquinas, más peligrosas que los humanos. La noticia sobre el desarme nuclear de Corea del Norte, ¡ojalá sea una realidad!, es en principio una gran noticia.

Xus D Madrid

 

 

Caso “Cifuentes” y “las rebajas”  de las condenas

 

CASO CIFUENTES Y LOS DOS TARROS DE CREMA DE BELLEZA: De la infinidad de “casos políticos” que han ido surgiendo en esta “insólita España pos franquista”; éste puedo considerarlo como el más idiota o infantil de todos ellos; puesto que por dos miserables tarros de crema de belleza, una de las políticas de más alto cargo en ejercicio (Presidenta del partido y de la comunidad de Madrid) se ve arrastrada a dimitir de esos y otros cargos que ostentaba, muy cómodamente y sostenida o arropada por el actual gobernante nacional de España, Sr. Rajoy.

                                Uno no se explica cómo “esta individua” pudo caer en la tentación de sustraer o robar de un supermercado, dos tarros de crema para el cuidado de la piel, valorados en un total de cuarenta euros y que ello (cogido por las cámaras anti robo del establecimiento) produzca una cascada de acontecimientos, que obligan a esta por otra parte idiota funcionaria pública, a ir cediendo de su numantina arrogancia sostenida incluso por el presidente Rajoy, a ir sumiéndose en la nada en que aparentemente hoy la sitúan los hechos de un pequeño hurto de modesta empleada del común de la plebe, la que quizá por falta de dinero incurriría en tan bochornoso hecho.

                                ¿Qué le va a pasar ahora tras entrar de pleno en “la nada política”? Pues nada  que sea ruinoso, puesto que sus valedores partidarios y que la querían sostener en los cargos, ya le apañarán, “un buen remunerado asiento en cualquiera de los infinitos recovecos gubernativos y allí, seguro que seguirá cobrando lo suficiente como para mantener, los costosos atuendos que ha mostrado en plena decadencia, ya que la elementa, tiene gustos refinados y ello se notaba en la vestimenta deslumbrante que ha mostrado hasta el último momento, de tener que lucir su jeta ante el público; o sea deleznable todo, pero ya veremos como en lo económico no la dejan caer”.

 

REBAJAS EN LAS CONDENAS: Paralelamente a este bochornoso caso, ocurrido al partido en el gobierno, le salen las condenas del denominado “Caso Gurtel” y donde nos vamos enterando, que “dónde se decía digo se dice hoy Diego” y las condenas que por diferentes motivos se preconizaban para muchos de los actores de las mismas, se han quedado en el metafórico “menos lobos” y ahora y por unos asuntos o por otros, estas van a quedar reducidas ostensiblemente para que al final, “sopa de almejas o bodrio de convento y todos a escabullirse sin apenas casi nada les caiga encima, de lo que se decía hasta días antes de los hechos que ahora afirman lo contrario”; y es que lo que ocurre en España, es lo de siempre, “que el que manda, manda y cartuchos al cañón”; por ello preparémonos a seguir tragando “carros y carretas”, supongo que en breve espacio de tiempo, donde deben aparecer las condenas “o bizcochos” de la hija y yerno del anterior rey, de las enormes cantidades de dinero “tele dirigido” en la autonomía andaluza (“Casos Eres”), los enriquecimientos de “los honorables del clan de los Pujol catalanes y asociados; y de todos los que por “las alturas ocupadas en sus momentos o días delictivos, hay que prepararles colchones de todo tipo y condición, para que los batacazos que debieran caerles encima, sean lo más cómodos y menos dolorosos posible, puesto que ya se sabe que como dijo “el muy serio” monarca abdicado, Juan Carlos I, “LA JUSTICIA EN ESPAÑA ES IGUAL PARA TODOS LOS ESPAÑOLES”, cosa que nos la creímos a “pies juntillas” como buenos y leales súbditos de una democracia española, tan completa… tan completa, que tiene de democracia cuasi lo mismo que tiene la venezolana, nicaragüense o de cualquier otro destacado territorio mundial, del que nos llegan noticias edificantes como para no seguir creyendo en nada ni en nadie.

                                ¿Y que se siga presumiendo que España fue la primera nación que como tal se conformó en Europa y que hoy junto con Japón y China, sean las tres más antiguas o viejas de todo este perro mundo? Es. Cómo para mondarse de risa.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes