Las Noticias de hoy 13 Abril 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    viernes, 13 de abril de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Caso Barros: Carta del Papa Francisco a los obispos de Chile

Accidente en Argelia: El Papa se une en oración al dolor de las familias afectadas

MEDIOS HUMANOS Y MEDIOS SOBRENATURALES: Francisco Fernández-Carvajal

“Le seguirás en todo lo que te pida”: San Josemaria

“La aventura del matrimonio” (I): Comienza una aventura

Sentido del noviazgo: conocerse, tratarse, respetarse: José María Contreras

Natasha y Viktoria: de Kazajistán, al calor de la fe

Minoría: Daniel Tirapu

Navarro Valls explica por qué no es discriminatorio subvencionar la educación diferenciada avalada por el Constitucional

Cómo ser directiva de éxito y no morir en el intento: Nuria Chinchilla

LAICISMO A LA FRANCESA: René Mondragón

¿Sabes qué hace tu hijo en ThisCrush?: LaFamilia.info

Una fe más honda que las dudas: José Luis Martín Descalzo

Tomar en serio la verdad y a los otros:  Romano Guardini

¿Qué son la cultura y la civilización cristianas?: Plinio Corrêa de Oliveira

Le ataron las manos porque hacían el bien: Plinio Corrêa de Oliveira

La Familia: Jaume Catalán Díaz

No nos olvidemos de Siria: Jesús Domingo Martínez

La prisión permanente revisable: Jesús D Mez Madrid

España: “Inundada de mentiras”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta


Jueves, 12 de abril de 2018

Los 50 días del tiempo pascual fueron, para los Apóstoles, un tiempo de alegría por la Resurrección de Cristo. Una alegría cierta, pero aún dudosa, timorata, que se pregunta cómo irán las cosas. Mientras que tras la venida del Espíritu Santo la alegría se vuelve valiente: primero entendían porque veían al Señor, pero no lo comprendían todo; estaban contentos, pero no lograban entender. Fue el Espíritu Santo quien les hace comprenderlo todo. De las lecturas de hoy podemos sacar tres características: obediencia, testimonio y concreción.

A los Apóstoles se les prohibió predicar a Jesús, pero tras la liberación de la cárcel por medio de un Ángel, vuelven a enseñar en el templo. Como narra la primera lectura de hoy (Hch 5,27-33), luego los vuelven a llevar ante el sanedrín donde el sumo sacerdote recuerda que les había prohibido enseñar en el nombre de Jesús. “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”: es la respuesta de Pedro. La palabra “obediencia” aparece también en el Evangelio de hoy (Jn 3,31-36). Porque una vida de obediencia es la que caracteriza a los Apóstoles que han recibido al Espíritu Santo. Obediencia para seguir la senda de Jesús que “obedeció hasta el fin” como en el Huerto de los Olivos. Obediencia que consiste en hacer la voluntad de Dios. La obediencia es el camino que el Hijo nos abrió, y el cristiano, entonces, obedece a Dios. Los sacerdotes, en cambio, que querían mandar, reglamentaron todo, con una propina: la corrupción llegó hasta el Sepulcro. Así resuelve las cosas el mundo, o sea, con cosas mundanas. La primera es el dinero, cuyo señor es el diablo. Jesús mismo dijo que no se puede servir a dos señores.

La segunda característica de los Apóstoles es el testimonio: el testimonio cristiano molesta. A veces quizá buscamos una vía de compromiso entre el mundo y nosotros, pero el testimonio cristiano no conoce vías de compromiso. Conoce la paciencia de acompañar a las personas que no comparten nuestro modo de pensar, nuestra fe, paciencia de tolerar, de acompañar, pero nunca de vender la verdad. Primero, obediencia. Segundo, testimonio, que molesta tanto. Y todas las persecuciones que hay, desde aquel momento hasta hoy… Pensad en los cristianos perseguidos en África, en Oriente Medio… Y hay más hoy que en los primeros tiempos, en la cárcel, degollados, ahorcados por confesar a Jesús. Testimonio hasta el final.

Y la concreción de los Apóstoles es el tercer aspecto: hablaban de cosas concretas, no de fábulas. Por eso, como los Apóstoles vieron y tocaron, cada uno de nosotros ha tocado a Jesús en su propia vida. Sucede que tantas veces los pecados, los compromisos, el miedo nos hacen olvidar ese primer encuentro, el encuentro que nos cambió la vida. Sí, tenemos un recuerdo, pero un recuerdo aguado; nos hace ser cristianos pero triviales. Aguados, superficiales. Pidamos siempre la gracia al Espíritu Santo de la concreción. Jesús pasó por mi vida, por mi corazón. El Espíritu entró en mí. Luego, quizá, se me olvidó, pero hay que pedir la gracia de la memoria del primer encuentro. Y es tiempo de pedir la alegría pascual: pidámosla los unos por los otros, pero esa alegría que viene del Espíritu Santo, que da el Espíritu Santo: la alegría de la obediencia pascual, la alegría del testimonio pascual y la alegría de la concreción pascual.
 

 

Caso Barros: Carta del Papa Francisco a los obispos de Chile

Tras el informe de Mons. Charles J. Scicluna

abril 11, 2018 20:50RedaccionPapa y Santa Sede

(ZENIT – 11 abril 2018).- Publicamos a continuación la Carta que el Santo Padre envió a los Obispos de Chile tras el informe de Mons. Charles J. Scicluna, Arzobispo de Malta, y “promotor de justicia” de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

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Carta del Papa Francisco a los obispos de Chile

A los Señores Obispos de Chile.

Queridos hermanos en el episcopado:

La recepción durante la semana pasada de los últimos documentos que completan el informe que me entregaron mis dos enviados especiales a Chile el 20 de marzo de 2018, con un total de más de 2.300 folios, me mueve a escribirles esta carta. Les aseguro mi oración y quiero compartir con Ustedes la convicción de que las dificultades presentes son también una ocasión para restablecer la confianza en la Iglesia, confianza rota por nuestros errores y pecados y para sanar unas heridas que no dejan de sangrar en el conjunto de la sociedad chilena.

Sin la fe y sin la oración, la fraternidad es imposible. Por ello, en este 2º domingo de Pascua, en el día de la misericordia, les ofrezco esta reflexión con el deseo de que cada uno de Ustedes me acompañe en el itinerario interior que estoy recorriendo en las últimas semanas, a fin de que sea el Espíritu quien nos guíe con su don y no nuestros intereses o, peor aún, nuestro orgullo herido.

A veces cuando tales males nos arrugan el alma y nos arrojan al mundo flojos, asustados y abroquelados en nuestros cómodos “palacios de invierno”, el amor de Dios sale a nuestro encuentro y purifica nuestras intenciones para amar como hombres libres, maduros y críticos. Cuando los medios de comunicación nos avergüenzan presentando una Iglesia casi siempre en novilunio, privada de la luz del Sol de justicia (S. Ambrosio, Hexameron IV, 8, 32) y tenemos la tentación de dudar de la victoria pascual del Resucitado, creo que como Santo Tomás no debemos temer la duda (Jn 20, 25), sino temer la pretensión de querer ver sin fiarnos del testimonio de aquellos que escucharon de los labios del Señor la promesa más hermosa (Mt 28, 20).

Hoy les quiero hablar no de seguridades, sino de lo único que el Señor nos ofrece experimentar cada día: la alegría, la paz el perdón de nuestros pecados y la acción de Su gracia.

Al respecto, quiero manifestar mi gratitud a S.E. Mons. Charles Scicluna, Arzobispo de Malta, y al Rev. Jordi Bertomeu Farnós, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por su ingente labor de escucha serena y empática de los 64 testimonios que recogieron recientemente tanto en Nueva York como en Santiago de Chile. Les envié a escuchar desde el corazón y con humildad. Posteriormente, cuando me entregaron el informe y, en particular, su valoración jurídica y pastoral de la información recogida, reconocieron ante mí haberse sentido abrumados por el dolor de tantas víctimas de graves abusos de conciencia y de poder y, en particular, de los abusos sexuales cometidos por diversos consagrados de vuestro País contra menores de edad, aquellos a los que se les negó a destiempo e incluso les robaron la inocencia.

El mismo más sentido y cordial agradecimiento lo debemos expresar como pastores a los que con honestidad, valentía y sentido de Iglesia solicitaron un encuentro con mis enviados y les mostraron las heridas de su alma. Mons. Scicluna y el Rev. Bertomeu me han referido cómo algunos obispos, sacerdotes, diáconos, laicos y laicas de Santiago y Osorno acudieron a la parroquia Holy Name de Nueva York o a la sede de Sotero Sanz, en Providencia, con una madurez, respeto y amabilidad que sobrecogían.

Por otra parte, los días posteriores a dicha misión especial han sido testigos de otro hecho meritorio que deberíamos tener bien presente para otras ocasiones, pues no solo se ha mantenido el clima de confidencialidad alcanzado durante la Visita, sino que en ningún momento se ha cedido a la tentación de convertir esta delicada misión en un circo mediático. Al respecto, quiero agradecer a las diferentes organizaciones y medios de comunicación su profesionalidad al tratar este caso tan delicado, respetando el derecho de los ciudadanos a la información y la buena fama de los declarantes.

Ahora, tras una lectura pausada de las actas de dicha “misión especial”, creo poder afirmar que todos los testimonios recogidos en ellas hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza.

Teniendo en cuenta todo esto les escribo a Ustedes, reunidos en la 115ª asamblea plenaria, para solicitar humildemente Vuestra colaboración y asistencia en el discernimiento de las medidas que a corto, medio y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia.

Pienso convocarlos a Roma para dialogar sobre las conclusiones de la mencionada visita y mis conclusiones. He pensado en dicho encuentro como en un momento fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el solo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas. Sobre la fecha encomiendo al Secretario de la Conferencia Episcopal hacerme llegar las posibilidades.

En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada. Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas.

Permaneced en mí (Jn 15,4): estas palabras del Señor resuenan una y otra vez en estos días. Hablan de relaciones personales, de comunión, de fraternidad que atrae y convoca. Unidos a Cristo como los sarmientos a la vid, los invito a injertar en vuestra oración de los próximos días una magnanimidad que nos prepare para el mencionado encuentro y que luego permita traducir en hechos concretos lo que habremos reflexionado. Quizás incluso también sería oportuno poner a la Iglesia de Chile en estado de oración. Ahora más que nunca no podemos volver a caer en la tentación de la verborrea o de quedarnos en los “universales”. Estos días, miremos a Cristo. Miremos su vida y sus gestos, especialmente cuando se muestra compasivo y misericordioso con los que han errado. Amemos en la verdad, pidamos la sabiduría del corazón y dejémonos convertir.

A la espera de Vuestras noticias y rogando a S.E. Mons. Santiago Silva Retamales, Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, que publique la presente con la mayor celeridad posible, les imparto mi bendición y les pido por favor que no dejen de rezar por mí.

Vaticano, 8 de abril de 2018

FRANCISCO

© Librería Editorial Vaticano

 

 

Accidente en Argelia: El Papa se une en oración al dolor de las familias afectadas

Telegrama del Papa al Arzobispo de Argel

abril 12, 2018 16:32RedaccionPapa y Santa Sede

(ZENIT – 12 abril 2018).- El Papa Francisco conmemoró a las víctimas del accidente aéreo militar en Boufarik, ciudad en la provincia de Blida (Argelia), en el que murieron 257 personas, según señala ‘Vatican News’.

El Cardenal Secretario de Estado, Mons. Pietro Parolin,envió ayer, 11 de abril de 2018, un telegrama en nombre del Santo Padre a Mons. Paul Desfarges, Arzobispo de Argel.

Sigue el telegrama del Papa Francisco, publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

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Telegrama

A Su Excelencia Monseñor Paul Desfarges, S.I.

Arzobispo de Argel

Su Santidad el Papa Francisco ha recibido con gran pesar la triste noticia del accidente aéreo que este miércoles por la mañana ha afligido a la nación argelina. Se une con la oración al dolor de las familias y de todas las personas afectadas por esta tragedia y al duelo del entero pueblo argelino. Pide al Señor que acoja en su paz a los que han muerto y que consuele a los que están gravemente heridos, implorando la ayuda divina para las personas encargadas de su asistencia. Reiterando su cercanía, el Papa pide la abundancia de los dones del Espíritu sobre Usted, así como sobre la Iglesia local y el consuelo del Altísimo sobre toda la nación argelina.

Cardenal Pietro Parolin

Secretario de Estado

 

 

MEDIOS HUMANOS Y MEDIOS SOBRENATURALES

— Hacer lo que esté en nuestras manos, aunque sea muy poco. El Señor pone el incremento.

— Optimismo sobrenatural: contar con el Señor y con su poder.

— De la conjunción de los medios humanos y de los sobrenaturales dependen los frutos del apostolado. Somos instrumentos del Señor para hacer obras que superan nuestra propia capacidad.

I. Leemos en el Evangelio de la Misa1 que Jesús se retiró a un lugar solitario con sus discípulos, a la otra parte del lago de Tiberíades. Pero como sabemos por otros relatos evangélicos, cuando las muchedumbres se dieron cuenta, le siguieron. El Señor acogió a estas gentes que le buscan: les hablaba del Reino de Dios, y daba la salud a los que carecían de ella2. Jesús se compadece del dolor y de la ignorancia.

Empezaba a declinar el día3. El Señor se ha detenido largamente, desvelando los misterios del Reino de los Cielos, dando paz y consuelo. Los Apóstoles, inquietos por la hora avanzada y la lejanía del lugar, se ven en la necesidad de advertir al Maestro: Despide a la muchedumbre, para que vayan a los pueblos y aldeas de alrededor, a buscar albergue y a proveerse de alimentos; porque aquí estamos en un lugar desierto4.

El Señor les sorprende con su pregunta: ¿Con qué compraremos panes para que coman estos? Les hace ver la falta de medios económicos: Felipe le contestó: Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo5. Pero los Apóstoles hacen lo que pueden: encuentran cinco panes y dos peces. No poseen más medios. Y había unos cinco mil hombres. Demasiada gente para lo que habían conseguido.

A veces, también nos hace ver Jesús a nosotros que los problemas nos superan, que podemos poco o nada ante la situación que tenemos por delante. Y nos pide que no nos fijemos demasiado en los recursos humanos, porque nos llevarían al pesimismo, sino que nos apoyemos más en los medios sobrenaturales. Nos pide ser sobrenaturalmente realistas; es decir, contar con Jesús, con su poder.

Quiere el Señor que huyamos tanto de pensar en el esfuerzo humano como única ayuda, como de la pasividad, que bajo pretexto de un abandono total en las manos de Dios convierte la esperanza en una pereza espiritual disimulada.

El Señor utiliza lo que hay: unos pocos panes y unos pocos peces, lo único que habían podido recoger los Apóstoles. Él puso lo demás. Pero no quiso prescindir de los medios humanos, aunque fueran pocos. Así hace el Señor en nuestra vida: no quiere que, por ser insuficientes o escasos los instrumentos con que contamos, nos quedemos sin hacer nada. Nos pide Jesús fe, obediencia, audacia y hacer siempre lo que esté en nuestras manos; no dejar de poner ningún medio humano a nuestro alcance y, a la vez, contar con Él, conscientes de que nuestras posibilidades son siempre muy pequeñas. «También el agricultor, cuando camina surcando el campo con el arado o esparciendo la semilla, padece frío, soporta las molestias de la lluvia, mira el cielo y lo ve triste, y, sin embargo, continúa sembrando. Lo que teme es detenerse considerando las tristezas de la vida presente y que después pase el tiempo y no encuentre nada que segar. No lo dejéis para más tarde, sembrad ahora»6, aunque parezca que el campo no va a dar fruto. No esperemos a tener todos los medios humanos, no esperemos a que desaparezcan todas las dificultades. En lo sobrenatural, siempre hay fruto: el Señor se encarga de ello, el Señor bendice nuestros esfuerzos y los multiplica.

II. Cuando Jesús envía a sus discípulos en su primera misión apostólica, les dice: No llevéis oro, ni plata, ni dinero en vuestras fajas, ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón, porque el que trabaja merece su sustento7. Les urge para que salgan sin demora al cumplimiento de su labor. Y para que, desde el principio, aprendan a apoyarse en los medios sobrenaturales, les quita toda ayuda humana.

Salen así los Apóstoles -sin nada- para que se vea que no son suyas las curaciones, las conversiones, los milagros que realizan; que sus cualidades humanas no bastan para que las gentes se dispongan a recibir el Reino de Dios. No deben preocuparse por carecer de bienes materiales y de cualidades humanas extraordinarias; lo que falte, Dios lo proveerá en la medida necesaria.

Esta audacia santa se repite una y otra vez en todo apostolado. ¡Cuántas cosas grandes se han acometido sin disponer de los medios humanos más imprescindibles! Así han obrado los santos. Ellos han conocido bien que «Cristo, enviado por el Padre, es la fuente y origen de todo apostolado en la Iglesia»8. Cuando el cristiano está persuadido de lo que Dios quiere, se ha de detener solo en lo imprescindible para hacer un recuento de los medios de que dispone. «En las empresas de apostolado está bien -es un deber- que consideres tus medios terrenos (2 + 2 = 4), pero no olvides ¡nunca! que has de contar, por fortuna, con otro sumando: Dios + 2 + 2...»9.

La misma enseñanza podemos sacar de la Primera lectura de la Misa de hoy, que recoge las palabras de Gamaliel, el maestro de San Pablo, al Sanedrín, aconsejándoles lo que han de hacer con los Apóstoles. Después de recordar algunos ejemplos de iniciativas puramente humanas -las insurrecciones de Teudas y Judas el Galileo-, fracasadas con la muerte de sus promotores, añade: En el caso presente, mi consejo es este: No os metáis con esos hombres; soltadlos. Si este designio o esta obra es cosa de hombres, se dispersarán; pero si es cosa de Dios, no lograréis dispersarlos, y os expondríais a luchar contra Dios10. Nuestra seguridad y optimismo al trabajar por Dios se fundamentan en que Él no nos abandona. Si Deus pro nobis, quis contra nos?Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?11.

Contar siempre con Dios en primer lugar, es buena señal de humildad. Los Apóstoles lo aprendieron bien y lo pusieron en práctica en su tarea evangelizadora, después de la Resurrección. ¿Quién es Apolo? ¿Quién Pablo? Ministros de Aquel en quien habéis creído. Yo planté, Apolo regó, pero es Dios quien ha dado el incremento12, dirá San Pablo.

No obstante, el Señor también nos pedirá que pongamos todos los medios humanos a nuestro alcance, como si de ello dependiera todo el éxito de la empresa.

III. En la primera misión apostólica, el Señor les indicó expresamente: no llevéis bolsa, ni alforja... Comprendieron en aquella primera salida apostólica que Jesús es quien daba la eficacia: las curaciones, las conversiones, los milagros no se debían a sus cualidades humanas, sino a la fuerza divina de su Maestro.

Antes del último viaje a Jerusalén, Jesús complementa la enseñanza de la primera misión apostólica. Y les pregunta: Cuando os envié sin bolsa ni alforja, ni calzado, ¿acaso os faltó algo? Nada, le respondieron. Entonces les dijo: Ahora, en cambio, el que tenga bolsa, que la lleve; y del mismo modo alforja; y el que no tenga, que venda su túnica y compre una espada13. Siendo los medios sobrenaturales lo primero en todo apostolado, quiere el Señor que utilicemos todas las posibilidades humanas a nuestro alcance. La gracia no suplanta la naturaleza, y no podemos pedir ayudas extraordinarias del Señor cuando, por los conductos ordinarios, ha puesto Dios en nuestras manos los instrumentos que necesitamos. Una persona «que no se esforzara por hacer lo que está de su parte, esperándolo todo del auxilio divino, tentaría a Dios»14, y la gracia de Dios dejaría de actuar.

De ahí la importancia de cultivar las virtudes humanas, soporte de las sobrenaturales y medio necesario en el afán de acercar a los demás a Dios. ¿Cómo vamos a presentar de modo atrayente la vida cristiana si no somos alegres, trabajadores, sinceros, buenos amigos...? «Hay algunos que, cuando hablan de Dios, o del apostolado, parece como si sintieran la necesidad de defenderse. Quizá porque no han descubierto el valor de las virtudes humanas y, en cambio, les sobra deformación espiritual y cobardía»15.

Al hacer apostolado hemos de utilizar también los medios materiales, que son buenos porque los hizo Dios para servicio del hombre: Todas las cosas son vuestras –nos dice San Pablo–: el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro16. Y, a la vez, tendremos presente que perseguimos un efecto que supera, con distancia infinita, la capacidad de estos medios: llevar los hombres a Cristo, que se conviertan y comiencen una vida nueva.

Por esto, no esperaremos a tener todos los medios (quizá no lleguemos a tenerlos nunca), ni dejaremos de hacer ciertos trabajos, o de empezar otros nuevos. «Se comienza como se puede»17. Y el Señor nos bendecirá, especialmente al ver nuestra fe, la confianza en Él, y el interés y esfuerzo para tener disponible todo lo necesario. Dios, si quisiera, podría prescindir de estos medios, pero cuenta, sin embargo, con nuestra voluntad de ponerlos a su servicio.

«¿Has visto? —¡Con Él, has podido! ¿De qué te asombras?

»—Convéncete: no tienes de qué maravillarte. Confiando en Dios –¡confiando de veras!–, las cosas resultan fáciles. Y, además, se sobrepasa siempre el límite de lo imaginado»18.

1 Jn 6, 1-15. — 2 Lc 9, 11. — 3 Lc 9, 12. — 4 Ibídem. — 5 Jn 6, 5-7. — 6 San Agustín, Comentario sobre el Salmo 125, 5; PL 36, 164. — 7 Mt 10, 9-10. — 8 Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 4. — 9 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 471. — 10 Hech 5, 38-39. — 11 Rom 8, 31. — 12 1 Cor 3, 5-6. — 13 Lc 22, 35-36. — 14 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 53, a. 4 ad 1. 15 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 37. — 16 1 Cor 3, 22. — 17 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 488. — 18 ídem, Surco, n. 123.

 

“Le seguirás en todo lo que te pida”

Si de verdad deseas que tu corazón reaccione de un modo seguro, yo te aconsejo que te metas en una Llaga del Señor: así le tratarás de cerca, te pegarás a El, sentirás palpitar su Corazón..., y le seguirás en todo lo que te pida. (Forja, 755)

Quienes sostienen una teología incierta y una moral relajada, sin frenos; quienes practican según su capricho personal una liturgia dudosa, con una disciplina de hippies y un gobierno irresponsable, no es extraño que propaguen contra los que sólo hablan de Jesucristo, celotipias, sospechas, falsas denuncias, ofensas, maltratamientos, humillaciones, dicerías y vejaciones de todo género.
Al admirar y al amar de veras la Humanidad Santísima de Jesús, descubriremos una a una sus Llagas. Y en esos tiempos de purgación pasiva, penosos, fuertes, de lágrimas dulces y amargas que procuramos esconder, necesitaremos meternos dentro de cada una de aquellas Santísimas Heridas: para purificarnos, para gozarnos con esa Sangre redentora, para fortalecernos. Acudiremos como las palomas que, al decir de la Escritura, se cobijan en los agujeros de las rocas a la hora de la tempestad. Nos ocultamos en ese refugio, para hallar la intimidad de Cristo: y veremos que su modo de conversar es apacible y su rostro hermoso, porque los que conocen que su voz es suave y grata, son los que recibieron la gracia del Evangelio, que les hace decir: Tú tienes palabras de vida eterna.
No pensemos que, en esta senda de la contemplación, las pasiones se habrán acallado definitivamente. Nos engañaríamos, si supusiéramos que el ansia de buscar a Cristo, la realidad de su encuentro y de su trato, y la dulzura de su amor nos transforman en personas impecables. Aunque no os falte experiencia, dejadme, sin embargo, que os lo recuerde. El enemigo de Dios y del hombre, Satanás, no se da por vencido, no descansa. Y nos asedia, incluso cuando el alma arde encendida en el amor a Dios. Sabe que entonces la caída es más difícil, pero que -si consigue que la criatura ofenda a su Señor, aunque sea en poco- podrá lanzar sobre aquella conciencia la grave tentación de la desesperanza. (Amigos de Dios, nn. 301-303)

 

 

“La aventura del matrimonio” (I): Comienza una aventura

Sole y Juampi son un joven matrimonio argentino. Este es el primero de una serie de seis vídeos en los que narran “La aventura del matrimonio”: sus luchas y victorias, peleas y reconciliaciones. Guía para un curso prematrimonial o para parejas ya casadas.

Series monográficas 11 de abril de 2018

 

A continuación, te proponemos preguntas y textos para reflexionar. Pueden servir para aprovechar este video personalmente, en reuniones con tus amigos, en tu escuela o en tu parroquia. En la columna de la derecha se encuentran los enlaces a los siguientes capítulos de la serie.

 


Preguntas para el diálogo

— Sole habla de su “esquema de vida” y Juampi de sus “ideas de libertad”. ¿Estaba el matrimonio en sus planes?

— ¿Qué hay detrás del pensamiento “quiero que funcione con él”? ¿Qué virtudes de Juampi atraían a Sole? ¿Y a Juampi de Sole?

— Los dos comentan que les preocupaba lo distintas que eran sus familias de origen. ¿Cuáles eran esas diferencias? ¿Afectaron su relación durante el noviazgo? ¿Pueden diferencias de ese tipo afectar a un matrimonio?

— ¿Qué le pidió Sole a Juampi cuando éste le propuso matrimonio? Si bien Dios no ocupaba el primer lugar en sus vidas, ¿podemos señalar evidencias de su intervención? ¿Tuvo la fe influencia en ellos al momento de comprometerse?

— ¿Qué expectativas y qué miedos mencionan al tiempo de tomar la decisión de casarse?

— La vida de recién casados les presenta el desafío de la mutua adaptación.¿Cómo describen Juampi y Sole las diferencias entre ellos? ¿Se trata de diferencias de caracteres o de diferencias entre el varón y la mujer?

Propuestas de acción

— Dedicar tiempo en el noviazgo para crecer en el mutuo conocimiento a través del diálogo y los momentos compartidos.

— Durante el noviazgo, hablar especialmente sobre lo que para cada uno es importante, sobre expectativas y temores, y sobre las dificultades y diferencias que se vayan percibiendo.

— Preguntarse sobre las diferencias –especialmente las psicológicas- entre el hombre y la mujer para aprender a tenerlas en cuenta.

— Interesarse por la vida espiritual del otro. Rezar juntos.

Meditar con la Sagrada Escritura

— "Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada»… De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: «Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Se llamará “mujer” porque del hombre fue sacada». Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser" (Génesis 2,18 y 22-24).

— "Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama misma del Señor. Las muchas aguas no pueden extinguir el amor, ni los ríos lo anegarán; si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor, de cierto lo menospreciarían" (Cantares, 8, 6-7).

"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos" (Juan 15, 1-8).

Meditar con el Papa Francisco

— El noviazgo es el tiempo en el cual los dos están llamados a realizar un buen trabajo sobre el amor, un trabajo partícipe y compartido, que va a la profundidad. Ambos se descubren despacio, mutuamente, es decir, el hombre “conoce” a la mujer conociendo a esta mujer, su novia; y la mujer “conoce” al hombre conociendo a este hombre, su novio. No subestimemos la importancia de este aprendizaje: es un bonito compromiso, y el amor mismo lo requiere, porque no es sólo una felicidad despreocupada, una emoción encantada… (Audiencia, 27 de mayo de 2015).

— Los novios deberían ser estimulados y ayudados para que puedan hablar de lo que cada uno espera de un eventual matrimonio, de su modo de entender lo que es el amor y el compromiso, de lo que se desea del otro, del tipo de vida en común que se quisiera proyectar. Estas conversaciones pueden ayudar a ver que en realidad los puntos de contacto son escasos, y que la mera atracción mutua no será suficiente para sostener la unión… Se deben detectar las señales de peligro que podría tener la relación, para encontrar antes del casamiento recursos que permitan afrontarlas con éxito. Lamentablemente, muchos llegan a las nupcias sin conocerse (Amoris Laetitia, 209, 210).

— El amor conyugal es una unión que tiene todas las características de una buena amistad: búsqueda del bien del otro, reciprocidad, intimidad, ternura, estabilidad, y una semejanza entre los amigos que se va construyendo con la vida compartida. Pero el matrimonio agrega a todo ello una exclusividad indisoluble, que se expresa en el proyecto estable de compartir y construir juntos toda la existencia. Seamos sinceros y reconozcamos las señales de la realidad: quien está enamorado no se plantea que esa relación pueda ser sólo por un tiempo; quien vive intensamente la alegría de casarse no está pensando en algo pasajero; quienes acompañan la celebración de una unión llena de amor, aunque frágil, esperan que pueda perdurar en el tiempo; los hijos no sólo quieren que sus padres se amen, sino también que sean fieles y sigan siempre juntos. Estos y otros signos muestran que en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo (Amoris Laetitia, 123).

— El matrimonio como institución social es protección y cauce para el compromiso mutuo, para la maduración del amor, para que la opción por el otro crezca en solidez, concretización y profundidad, y a su vez para que pueda cumplir su misión en la sociedad. Por eso, el matrimonio va más allá de toda moda pasajera y persiste. Su esencia está arraigada en la naturaleza misma de la persona humana y de su carácter social. Implica una serie de obligaciones, pero que brotan del mismo amor, de un amor tan decidido y generoso que es capaz de arriesgar el futuro. Optar por el matrimonio de esta manera, expresa la decisión real y efectiva de convertir dos caminos en un único camino, pase lo que pase y a pesar de cualquier desafío (Amoris Laetitia, 131,132).

Meditar con san Josemaría

— El noviazgo “como toda escuela de amor, ha de estar inspirado no por el afán de posesión, sino por el espíritu de entrega, de comprensión, de respeto, de delicadeza” (Conversaciones, 105).

— El amor humano es una aventura estupenda. Yo lo sé por el amor divino, que es mucho más, pero que es compatible con el amor humano; con el amor humano santo, como el vuestro. Yo os digo que os queráis, que os tratéis, que os conozcáis, que os respetéis mutuamente, como si cada uno fuera un tesoro que pertenece al otro. No olvidéis que está Dios Nuestro Señor delante, que os ve, que os oye… Tu, adelante con ese amor. Como quieres mucho a esa criatura a la que has escogido para madre de tus hijos, que nunca te avergüences de este amor. Respétala. No la querrás menos: la querrás más. Y el Señor, de esta manera, bendecirá en un día próximo ese matrimonio, y lo hará luminoso, alegre, feliz... Y será un amor que irrumpirá hasta el cielo (Catequesis de san Josemaría en Venezuela, 11-02-75).

— Santificar el hogar día a día, crear, con el cariño, un auténtico ambiente de familia: de eso se trata. Para santificar cada jornada, se ha de ejercitar muchas virtudes cristianas; las teologales en primer lugar y, luego, todas las otras: la prudencia, la lealtad, la sinceridad, la humildad, el trabajo, la alegría… Hablando del matrimonio, de la vida matrimonial, es necesario comenzar con una referencia clara al amor de los cónyuges (Homilía “El Matrimonio, vocación cristiana” en Es Cristo que pasa, 23).

— “Lo que se necesita para conseguir la felicidad no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado” (Surco, n. 795).

Textos y enlaces para seguir reflexionando

Noviazgo y matrimonio: ¿cómo acertar con la persona?

Sentido del noviazgo: conocerse, tratarse, respetarse

Vídeo: San Josemaría: "¿Cómo se van a casar sin conocerse?"

 

 

Sentido del noviazgo: conocerse, tratarse, respetarse

Conocerse para amarse: el noviazgo es el tiempo en el que dos personas se descubren mutuamente. La Iglesia invita a vivir con intensidad esa fase de la relación para amarse y respetarse. Nuevo editorial sobre el amor humano.

Amor humano 19 de junio de 2015

Conocerse

Para quiénes han sido llamados por Dios a la vida conyugal, la felicidad humana depende, en gran parte, de la elección de la pareja con la que van a compartir el resto de su vida en el matrimonio. De esto se deduce la importancia que tiene el discernimiento acerca de la persona apropiada: “La Iglesia desea que, entre un hombre y una mujer, exista primero el noviazgo, para que se conozcan más, y por tanto se amen más, y así lleguen mejor preparados al sacramento del matrimonio"[1].

Así, esta decisión está relacionada con dos parámetros: conocimiento y riesgo; a mayor conocimiento menor riesgo. En el noviazgo, el conocimiento es la información de la otra persona. En este artículo se abordarán algunos elementos que ayudarán al conocimiento y al respeto mutuo entre los novios.

Actualmente, en algunos ambientes, al concepto "amor" se le puede dar un sentido erróneo, lo cual representa un peligro en una relación donde lo fundamental es el compromiso y la entrega hasta que la muerte los separe: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" [2]. Por ejemplo, si uno quisiera hacer negocios con un socio que no sabe qué es una empresa, los dos estarían condenados al fracaso. Con el noviazgo ocurre algo parecido: es fundamental que ambos tengan la misma idea del amor, y que ese concepto se atenga a la verdad, es decir, a lo que realmente es amor.

Hoy, muchas parejas fundamentan el noviazgo, y también el matrimonio, en el sentimentalismo. A veces, hay actitudes de conveniencia y falta de transparencia, es decir, “autoengaños" que terminan después apareciendo en los hechos. Con el paso del tiempo, esto puede convertirse en causa de muchas rupturas matrimoniales. Los novios han de querer construir su relación sobre la roca del amor verdadero, y no sobre la arena de los sentimientos que van y vienen[3].

El conocimiento propio es algo esencial para que la persona aprenda a distinguir cuándo una manifestación afectiva pasa la frontera de un sentimiento ordenado, y se adentra en la esfera del sentimentalismo, quizá egoísta. En este proceso es esencial la virtud de la templanza que ayuda a la persona a ser dueña de sí misma, ya que “tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad"[4].

Se puede pensar en el amor como un trípode, que tiene como puntos de apoyo los sentimientos, la inteligencia y la voluntad. Al amor acompaña un tipo de sentimiento profundo. Si creemos que el afecto no es aún suficientemente intenso ni hondo, y que vale la pena mantener el noviazgo, habrá que preguntarse qué tengo que hacer para seguir queriendo (inteligencia), y acometer lo que he decidido (voluntad). Lógicamente, conviene alimentar la inteligencia con buena formación y doctrina, pues de lo contrario, se apoyará en argumentos que lleven al sentimentalismo.

Tratarse

El conocimiento verdadero de los demás se consigue con el trato mutuo. Igualmente ha de suceder en el noviazgo, que requiere un trato que llegue a temas profundos, relacionados con el carácter de la otra persona: cuáles son sus creencias y convicciones, cuáles son sus ilusiones, qué valores familiares tiene, cuál es su opinión sobre la educación de los hijos, etc.

Las dificultades de carácter son consecuencia del daño causado por el pecado original en la naturaleza humana; por tanto, hay que contar con que todos tenemos momentos de mal carácter. Esto se puede paliar, contando especialmente con la gracia de Dios, luchando por hacer la vida más agradable a los demás. Sin embargo, hay que asegurar la capacidad para convivir con el modo de ser del otro.

También sucede lo mismo con las convicciones y creencias. Se ven como una consecuencia tradicional, de la educación recibida o de modo racional. Sin embargo, no es frecuente que se deje de lado la importancia que tienen o se piense que con el tiempo cederá. Pueden convertirse en una dificultad grande y, en muchos casos, motivos de problemas conyugales. Es fundamental tener claro que el matrimonio es “de uno con una; (…) La medalla tiene anverso y reverso; y en el reverso hay dolores, abstenciones, sacrificios, abnegación"[5].

Podría resultar ingenuo pensar que el otro va a cambiar sus convicciones y creencias o que el cónyuge será el medio para que cambie. Lo anterior no excluye que las personas rectifiquen y mejoren con el paso del tiempo y la lucha personal. Sin embargo, un criterio que puede servir es el siguiente: si, las convicciones profundas, no se adecúan a lo que yo pienso respecto a cómo ha de ser el padre o la madre de mis hijos, puede ser prudente cortar, ya que no hacerlo a tiempo es un error que con frecuencia puede llevar a un futuro matrimonio roto.

Es preciso diferenciar lo que en el otro es una opinión y lo que es una creencia o una convicción. Podríamos decir que una opinión es lo que sostiene, sin llegar a la categoría de convicción, aunque para expresarla utilice la palabra “creo". Por ejemplo, si uno comenta “creo que el matrimonio es para siempre", conviene saber si se trata de una opinión o de una creencia. La opinión comporta excepciones, una creencia no; la creencia es un valor arraigado, una convicción, sobre la que se puede sostener un matrimonio.

Con frecuencia, ya siendo marido y mujer, sucede que uno de los cónyuges se da cuenta de que, cuestiones tan vitales como estar de acuerdo sobre el número de hijos, o su educación cristiana, o la forma de vivir la sexualidad no han sido tratadas con seriedad durante el noviazgo.

 

El noviazgo cristiano es un tiempo para conocerse y para confirmar que la otra persona coincide en lo que es fundamental, de manera que no será extraño que a lo largo de esta etapa uno de los novios decida que el otro no es la persona adecuada para emprender la aventura del matrimonio.

La personalidad se va formando con el paso del tiempo, por lo que hay que pedir al otro un nivel de madurez adecuado a su edad. Sin embargo, hay algunos parámetros que pueden ayudar a distinguir a una persona con posibles rasgos de inmadurez: suele tomar las decisiones en función de su estado de ánimo, le cuesta ir a contracorriente, su humor es voluble, es muy susceptible, suele ser esclavo o esclava de la opinión de los demás, tolera mal las frustraciones y tiende a culpar a los otros de sus fracasos, tiene reacciones caprichosas que no se corresponden con su edad, es impaciente, no sabe fijarse metas ni aplazar la recompensa, le cuesta renunciar a sus deseos inmediatos, tiende a ser el centro de atención, etcétera.

Respetarse

Como dice el Papa Francisco: “La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa: que sea lugar de afecto, de ayuda, de esperanza"[6]. El noviazgo crece como aspiración al amor total desde el respeto mutuo, que en el fondo es lo mismo que tratar al otro como lo que es: una persona.

“El periodo del noviazgo, fundamental para formar una pareja, es un tiempo de espera y de preparación, que se ha de vivir en la castidad de los gestos y de las palabras. Esto permite madurar en el amor, en el cuidado y la atención del otro; ayuda a ejercitar el autodominio, a desarrollar el respeto por el otro, características del verdadero amor que no busca en primer lugar la propia satisfacción ni el propio bienestar" [7].

Este hecho conlleva diversas consecuencias, cuyo fundamento es la dignidad humana: no se puede pedir al novio o a la novia lo que no puede o no debe dar, cayendo en chantajes sentimentales, por ejemplo, en aspectos referidos a manifestaciones afectivas o de índole sexual, más propias de la vida matrimonial que de la relación de noviazgo.

El trato mutuo entre los novios cristianos deberá ser el que tienen dos personas que se quieren, pero que aún no han decidido entregarse totalmente al otro en el matrimonio. Por eso tendrán que ser delicados, elegantes y respetuosos, siendo conscientes de su condición de varón y de mujer, apagando los primeros chispazos de pasión que se puedan presentar, evitando poner al otro en circunstancias límite.

Como conclusión, podemos afirmar que un noviazgo bien vivido, en el cual se conozca a fondo y se respete a la otra persona, será el medio más adecuado para tener un buen matrimonio, siguiendo el consejo del Papa Francisco: “La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo? Gracias, perdona"[8].

José María Contreras

(Foto de cabecera: -=shutterbug=-)


[1]San Josemaría, Apuntes tomados de una reunión familiar, 31-10-1972.

[2]Mc 10,7-9.

[3]Cfr. Papa Francisco, Audiencia, La alegría del sí para siempre, 14-2-2014.

[4]Catecismo de la Iglesia Católica, 2337.

[5]San Josemaría, Apuntes tomados de una reunión familiar, 21-6-1970.

[6] Papa Francisco, Audiencia, La alegría del sí para siempre, 14-2-2014.

[7]Benedicto XVI, A los jóvenes del mundo con ocasión de la XXII Jornada Mundial de la Juventud 2007.

[8]Papa Francisco, Audiencia, La alegría del sí para siempre, 14-2-2014.

 

 

Natasha y Viktoria: de Kazajistán, al calor de la fe

Natasha y Viktoria tienen 17 y 18 años, respectivamente, y son de Kazajistán. En Roma han hecho la primera comunión. Esta es su aventura.

Natasha se prepara para ser chef y Viktoria, operadora turística. Nada las distingue de otras jóvenes de su edad: van vestidas a la última, con el teléfono móvil siempre a mano, y las dos están llenas de proyectos. Llaman la atención sus rasgos –cabello y mirada claras, que denotan sus orígenes rusos– y una mirada tímida y sonriente que revela el cóctel de emociones que bullen dentro de ellas.

Hace apenas dos semanas, Natasha y Viktoria hicieron la profesión de fe en la Iglesia Católica

Es la primera vez que salen de su país, Kazajistán, y lo han hecho para sobrevolar 5.100 kilómetros y pasar la Semana Santa en Roma, una ciudad de siglos, caput mundi y corazón de la Iglesia universal. Hace un año, Roma no habría sido para ellas nada más que un destino turístico interesante, un lugar pintoresco por el que pasear, pero ahora esta ciudad tiene un significado mucho más profundo: hace apenas dos semanas, Natasha y Viktoria hicieron la profesión de fe en la Iglesia Católica y, durante la Vigilia Pascual, recibieron la Primera Comunión. Dejemos que sean ellas quienes cuenten su camino de acercamiento a Dios:

 

Natasha: por vez primera, sentí paz

“Soy Natasha. Nací en Kazajistán hace 17 años. Mi padre es militar y por eso mi familia vive en un pueblo de militares. Somos siete hermanos, algo poco común en mi país. En mi familia todos fuimos bautizados ortodoxos. Es una tradición en la Iglesia Ortodoxa que a los 40 días de nacer, el bebé puede ya salir de casa. Fue entonces cuando me bautizaron, pero nunca practiqué la fe.

Estudio en un instituto y me preparo para ser cocinera. A través de mi instituto, conocí Kumbel, un centro del Opus Dei en Kazajistán donde funciona un Training Center con un programa de formación complementaria en Hostelería. Allí conocí a Rosi, mi mentora, y nos hicimos amigas. Un tiempo después me preguntaron si quería vivir en la residencia aneja al Training Center, ya que hasta entonces vivía en la residencia del instituto, y dije que sí.

«Era cristiana, pero no conocía a Dios. Sabía que existía y que cuidaba de mí»

Como comenté antes, era cristiana, pero no conocía a Dios. Sabía que existía y que cuidaba de mí, pero nada más. No sabía lo que era vivir cerca de Él. Al trasladarme a vivir a la residencia, empecé a conocer a Dios con más profundidad.

Recuerdo perfectamente la primera vez que entré en una iglesia católica. Iba con las chicas de la residencia. Aquello causó en mi alma un cambio profundo. Me di cuenta de que tenía que ser católica, de que ese era mi lugar. Era la primera vez en mi vida en que me sentía bien, con una gran paz, aunque no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo allí. Luego supe que se estaba celebrando una Misa. En Navidad, asistí de nuevo a la Misa del 24 de diciembre por la noche y aquello fue lo definitivo.

Me ayudó mucho saber que tenía la posibilidad de acudir a un congreso que reúne cada año en Roma a jóvenes que cursan estudios relacionados con la hostelería. Me llenó de emoción pensar que podría ir a la ciudad donde vive el Papa. Desde ese momento, empecé a pedir a Dios que me hiciera saber si me llamaba a ser católica. Luego me di cuenta de que, si Dios me daba la oportunidad de ir a Roma, era porque quería que fuera católica, y entonces me decidí a dar el paso. El día 17 de marzo hice la profesión de fe con el obispo de Almaty. Es lo mejor que me ha pasado en la vida. Dos de mis hermanos estuvieron presentes en la ceremonia y eso fue para mí un regalo. Mis padres me han apoyado en mi camino hacia la Iglesia Católica. Siempre me han dicho que quieren lo mejor para mí y que no se trata de una fe distinta, sino que es la misma fe; les da mucha alegría saber que católicos y ortodoxos tenemos mucho en común.

Cuando volvamos a Kazajstán, no será difícil seguir practicando la fe, porque cuando tomemos la Comunión vamos a tener a Jesús en nuestra alma y, con Él, tendremos toda su fuerza. Lo importante es no separarse de Jesús. Me apoyan mis padres y las personas del Opus Dei. Me siento acompañada y sé que es Dios quien me ha dado este don. Estoy segura de que no me va a dejar sola. Ojalá todos los que están a nuestro alrededor quieran ser también católicos. Mi hermano mayor, a raíz de mi profesión de fe, se ha interesado en recibir formación cristiana. Aparte de terminar el instituto y estudiar una carrera universitaria, lo que más me gustaría es que mi familia sea católica, y que sean practicantes. Deseo que todos puedan venir a Roma algún día”.

Viktoria: a través de la amistad

El relato de Viktoria es parecido al de su amiga, porque las dos llegaron a Kumbel al mismo tiempo, han recibido las clases de catecismo e hicieron la profesión de fe juntas, y recibieron a Jesús Sacramentado en la misma ceremonia:

«En mi familia todos fuimos bautizados en la Iglesia Ortodoxa, pero ninguno practica la fe»

“Tengo 18 años y vengo de una ciudad muy pequeña, cerca de Almaty. En mi familia todos fuimos bautizados en la Iglesia Ortodoxa, pero ninguno practica la fe. Estudio turismo y a través de mi instituto supe de los estudios complementarios que se imparten en el Training Center de Kumbel. Allí conocí a mi mentora y a las personas de la Obra. Me invitaron a vivir en la misma residencia que Natasha, porque mi casa quedaba lejos. Desde que me fui a vivir allí, empecé a tener muchos amigos católicos y, a través de su amistad, me acerqué más a Dios. Gracias a ellos creció mi interés por saber más de Dios y de la Iglesia Católica. Una amiga que trabaja conmigo en la residencia, que también se llama Victoria, es católica y me ha ayudado mucho en mi camino hacia la fe.

Fui leyendo textos de san Josemaría, el fundador del Opus Dei y empecé a ir a clases de catequesis con el sacerdote del centro de la Obra. En la iglesia de mi ciudad hay clases para adultos, para los que quieran conocer más y hacer la profesión de fe.

Aunque ahora ya soy católica, quiero seguir yendo a catequesis y formándome. Tengo el deseo de transmitir lo que llevo en el alma a muchas otras personas, dar a conocer el mensaje de la fe. Me gustaría que todos mis amigos fueran católicos, por la alegría que el don de la fe significa para mí. Mi sueño es que mis dos hermanas mayores y mis padres también sean católicos. Sé que lo más importante es rezar por ellos.

El miércoles de la Semana Santa fui a la audiencia en San Pedro y conocí al Papa Francisco. Cuando empecé a estudiar la fe católica, me explicaron que el Papa era la Cabeza de la Iglesia, y por eso pensé que sería una persona lejana, muy seria. Pero cuando lo vi por primera vez, me llené de su bondad, sentí una paz y una alegría grandes. Es una persona muy preocupada por la gente y me encantaría poder conocerlo personalmente.

Mi familia se ha mostrado algo contraria a mi profesión de fe y a que viniera a Roma. Por eso le pido a Dios que recapaciten y acepten mi decisión, que me quieran así y se acerquen a la fe. Lo que más quiero es que estén cerca de Dios y aprendan muchas cosas de la fe, de la Biblia, de Jesús… me gustaría ayudarles en este camino. Otro de mis sueños es casarme el día de mañana con un chico católico –algo nada fácil en mi país– y, ¿por qué no?, hacerlo en Roma. El otro día vi cómo el Santo Padre bendecía a muchos matrimonios y quisiera que también bendiga el mío en un futuro”.

 

 

Minoría

Daniel Tirapu

He estado en Misa por la tarde. El sacerdote nos comentaba, que quizás España no es católica y que debemos acostumbrarnos a vivir como minoría. Habría que hablar mucho sobre esta cuestión, pero doy cómo válida la propuesta.

Mi experiencia de minoría católica fue vivir seis meses en Canadá. Allí te conocen en tu parroquia, puedes organizar un ciclo de cine, comer con tus amigos católicos y no católicos también, 24 horas de Exposición del Santísimo, la posibilidad de que chicos y chicas se conozcan o que formen en el futuro una familia cristiana.

La experiencia fue deliciosa, tengo más lazos allí con católicos que aquí. Pues bienvenida sea la minoría. El sí y la convicción sustituyen a la costumbre y la rutina. Debemos dar ejemplo ante compañeros de trabajo, a veces, muy distraídos y explicarles el porqué de nuestra esperanza. Una especie animal dura veinte millones de años, quizás nosotros seamos los primeros cristianos. Y Jesús nos dijo que el fermento hará crecer la masa. 

También leo con cierta preocupación un informe sobre la juventud universitaria, donde la institución menos valorada es la Iglesia. Con todas las reservas que ofrecen las estadísticas, confirmo la escasa formación cristiana del joven español.  ¿Qué pasa con el 40 por ciento de alumnos que están en colegios religiosos?;¿qué con todo ese casi 70 por ciento de alumnos que eligen la asignatura de religión?

 Quizás se impone un cierto examen de conciencia; ¿tienen calidad y gancho intelectual esas clases?, ¿se dan, a veces de modo vergonzante? ¿se cumplen los programas? Un buen profesor de estas materias debe estar muy preparado y le debe llevar más tiempo el preparar sus clases.

¿Por qué los chicos y chicas después de hacer la comunión, no van a Misa? En el fondo me parece que los jóvenes son muy poco rebeldes, muy aborregados, ojo con grandes valores como el voluntariado, pero a tiempo parcial; porque la religión cristiana sigue siendo un reto de rebeldía para ir contracorriente, para no vivir como bestias y para jugarse la vida a una carta.

 

 

Navarro Valls explica por qué no es discriminatorio subvencionar la educación diferenciada avalada por el Constitucional

“En una sociedad libre coexisten diversos modelos de educación y nadie tiene derecho a imponer uno de ellos”, afirma el catedrático

El Pleno del Tribunal Constitucional ha avalado subvencionar con dinero público a colegios de educación diferenciada. El falloaprobado por mayoría de ocho votos, ha acordado desestimar el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados contra la Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa.

 Rafael Navarro Valls. ReligionConfidencial

11/04/2018 01:00

ReligionConfidencial

El recurso del PSOE iba contra la financiación pública de la educación diferenciada por sexos y pedía también que la asignatura de Religión no fuera una alternativa obligatoria. La resolución cuenta con el voto concurrente de la vicepresidenta del Tribunal, Encarnación Roca, y han anunciado voto particular discrepante los Magistrados Fernando Valdés Dal-Ré, Juan Antonio Xiol, Cándido Conde-Pumpido y la Magistrada María Luisa Balaguer.

Esta sentencia ha sido criticada en algunos ámbitos. Rafael Navarro Valls, catedrático, académico y presidente de las Academias Jurídicas de Iberoamérica, explica por qué este tipo de educación no discrimina a los alumnos.

“No conozco el texto completo de la sentencia, pero es evidente que, a la vista de los textos internacionales y la dinámica de la misma libertad, el TC acierta cuando rechaza la tesis de la discriminación en los colegios de educación diferenciada”, afirma Navarro Valls a Religión Confidencial.

Valor positivo para la sociedad

El catedrático de derecho argumenta que en una sociedad libre coexisten diversos modelos de educación y nadie tiene “derecho a imponer uno de ellos. La pluralidad de modelos educativos, además de inevitable en un régimen de libertad, es conveniente, ya que es un valor positivo para la sociedad la variedad educativa”.

Valls remite a algunas normativas que han avalado la educación diferenciada. Por ejemplo, la convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza de la Unesco que en su artículo 2 señala que no serán considerado como discriminación: “la creación o el mantenimiento de sistemas o establecimientos de enseñanza separadas para los alumnos de sexo masculino y para los de sexo femenino siempre que esos sistemas o establecimientos ofrezcan facilidades equivalentes de acceso a la enseñanza, dispongan de un personal docente igualmente calificado, así como de un equipo de igual calidad y permita seguir los mismos programas de estudio”.

Asimismo, en 1999, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, ratificó “el artículo 2 de la Convención de la UNESCO relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza”.

Diferenciar en lugar de segregar

Muchas personas acusan a estos centros de segregar cuando su intención académica es separar por sexos para que el aprendizaje se ajuste a los ritmos diferentes de niños y niñas.

Para Navarro Valls es un acierto la denominación de educación diferenciada aplicado a estos colegios. “Segregar es separar y marginar a una persona o grupos de personas por motivos sociales, políticos o culturales. Mientras que diferenciar supone establecer, mediante comparación, la diferencia entre dos o más personas o cosas”.

El catedrático expone una explicación filológica de la cuestión, aunque no ha encontrado el nombre del autor. “Quede aquí constancia de mi dependencia de ese anónimo autor.  Dice: imaginemos una cafetería en la que hay baños de mujeres y baños de hombres. Esto es diferenciar. Si en cambio las mujeres afroamericanas no pudieran entrar a los baños de mujeres, eso sería segregar”.  

El mismo autor añadía que en cualquier deporte, existen competiciones diferenciadas por sexos. “Hay una explicación para ello. Si sólo hubiera carreras de 100 metros para los dos sexos, las mujeres nunca ganarían medallas y ni siquiera estarían en las finales. La marca de Usain Bolt es de 9,58 segundos, mientras que la de Florence Griffith es de 10,49. Griffith no podría entrar en ninguna final masculina con ese tiempo. Desde luego, lo dicho supone la evidencia de que mujeres y hombres son diferentes”.

En otros países

A pesar de que en algunos ámbitos educativos la educación diferenciada es cuestionada, Navarro Valls considera que este tipo de enseñanza no tiene una connotación negativa en España. “Por el contrario, la gente toma buena nota, por ejemplo, de que en los rankings de colegios con especial prestigio no es infrecuente que aparezcan colegios de educación diferenciada. Lo mismo ocurre en Alemania, Estados Unidos, Inglaterra etc.”

En su opinión, al ser una minoría los colegios de educación diferenciada sobre los de educación mixta, suelan ser menos conocidos y algunas personas puedan mirar con recelo lo que no conocen. “Estoy seguro de que poco a poco el tiempo irá haciendo más conocido lo que aún es pequeño: siempre ha pasado así con las minorías”, afirma.

Sobre la independencia del TC

Respecto a si esta sentencia está determinada por cuestiones ideológicas, Navarro Valls explica la independencia del Constitucional.

“Las sentencias de cualquier tribunal las dictan hombres y mujeres con sus puntos de vista, sus convicciones, su propia experiencia etc. Los juristas solemos decir que el derecho sería muy aburrido si todos opináramos lo mismo. Entre las 8 personas que han votado la sentencia es evidente que hay amplias diferencias de opinión. Intentar encasillarlas en derechas o izquierdas, aparte de un error implica una ignorancia del juego de las mayorías en un Tribunal. Es muy bueno que haya diversos puntos de vista en un Tribunal: enriquece sus fallos y ayuda a consolidar la libertad judicial. De ahí que tanto respeto merecen los ocho miembros del Tribunal acordes con la sentencia, como los cuatro disconformes con ella”.

Pacto Educativo

Sobre si la resolución podría poner en peligro el Pacto Educativo, el académico sostiene: “Por lo que sé, el pacto educativo está paralizado bastante antes de dictarse esta sentencia. No creo que en el supuesto de volver a la negociación, este problema fuera un obstáculo infranqueable”.

 

 

Cómo ser directiva de éxito y no morir en el intento

Paloma Beamonte empezó en Xerox muy joven, hace ya 29 años. Tras algunos trabajos puntuales como azafata, la reclutaron para temas comerciales en los 90. Ha sido vendedora, account manager, empleada de marketing, gerente de artes gráficas, directora de los mal llamados Recursos Humanos (que son en realidad humanos con recursos)…y llega a la presidencia y dirección general de Xerox España en 2010, puesto que ocupa desde entonces. Cuando ella llegó no había referencias femeninas y, si había, era el de la directiva masculinizada.

De estas y otras muchas cosas que detallo a continuación nos habló Paloma Beamonte en la edición de abril de nuestros Inspiring I-WiL Breakfast.

De lo que está más orgullosa es, sin duda, de su familia, su marido y sus tres hijos varones, sus “hombres”…  Sabe que es de una generación que aún se siente responsable última de la familia, de la intendencia y la logística, del cuidado del otro, esa competencia tan femenina, que “no necesariamente implica que se tengan hijos, porque las que no los tienen experimentan ese mismo impulso hacia el cuidado de los otros”.

Las personas son clave. De ellas, de las buenas personas, obtiene su energía, e intenta huir de lo que llama “vampiros energéticos”. Y si hablamos de lo que le deja sin ella, no lo duda: “el cansancio, que nos vuelve torpes, es nuestro enemigo”. Tenemos que gestionar nuestra energía y no gastar el 100% en el trabajo. Necesitamos relajarnos y desconectar, especialmente si no podemos respetar la ecuación 8+8+8 (horas de trabajo, sueño y ocio). Paloma bromea porque una vez llegó incluso a aficionarse al fútbol durante la gestión de una crisis que le hizo pasar algún tiempo en Italia. Y utiliza el chiste con el que yo ilustro una de mis clases:

Yo suelo preguntar a los participantes en Programas de Perfeccionamiento Directivo “¿quién es el culpable?” y me contestan indefectiblemente: “¡¡Ella!! ¡¡Cómo se le ocurre ponerse a limpiar ahora, mientras hay partido de fútbol!!”

Para reflexionar….

Bromas aparte, la gestión del cansancio es vital. Como señala Paloma, el campo directivo te tiene que gustar, no tienes que aceptar un ascenso que no deseas, porque no merece la pena si no es lo que quieres. Pero, por otro lado, si alguien te propone alguna de esas posiciones, no reacciones con la inseguridad típica femenina de “…¿pero crees que yo valgo para esto?”

Recuerda que, haciendo un “Inhouse” en IESE, aprendió que el perfeccionismo puede ser el pecado capital de la mujer. Por eso recomienda ponerse una etiqueta de “Good enough” en la pantalla del ordenador, como recordatorio para cuando no acabamos de ver las cosas “perfectas”.  “Si estamos equilibradas tenemos un potencial increíble”, como decía Jack Ma, el fundador de Alibaba, del que ya hablamos aquí hace unas semanas, en referencia al Siglo de Oro de las mujeres. Y que esto lo diga un asiático aún tiene más relevancia…

En el artículo que ha publicado hoy  El Mundo, recuerdo las palabras proféticas del profesor Juan Antonio Pérez López, ex director general del Iese, en 1994, anticipando la importancia del trabajo que hace muchos años venimos realizando en el IESE:

“Si el siglo XXI funciona será porque la mujer tendrá una participación cada vez mayor en la organización de la sociedad, (…) porque la mujer es el núcleo de la familia, y ésta, la base de la sociedad”.

Xerox es especialmente capaz de implantar la diversidad, como se demostró con su antigua presidenta, Ursula Burns, la primera mujer negra que llegó a ese puesto. Hablamos de ello en este post. Para referirse más en concreto a su día a día en la compañía, Paloma nos ha ofrecido los cuatro pilares de la diversidad: crearla, gestionarla, valorarla y liderarla.

  1. Crear diversidad, poniendo el foco en la contratación, la promoción y la retención, de manera que logremos una plantilla diversa. En Xerox se sirven de sistemas de reporting de la diversidad. Además, cuentan (en USA) con el programa Balanced Workforce  Strategy (USA), que monitoriza la representación de cada raza y sexo en todas las categorías y organizaciones de la compañía.
  2. Gestionar esa diversidad, con formación específica para directivos, que serán valorados por su capacidad para crear, gestionar y retener equipos diversos. También en USA, cuentan con los Employee Caucus Groups (USA), desde los que fomentan la comunicación de Xerox con los diferentes grupos de diversidad, transmitiendo las preocupaciones de los empleados.
  3. Valorar la diversidad, con el mantenimiento de un entorno de trabajo donde las distintas perspectivas sean valoradas, con mesas redondas de CEO’s & directivos senior, y planes de sucesión diversos. Paloma habló con especial satisfacción del programa Fast Track Woman, que “monitoriza el plan de desarrollo de mujeres de alto potencial susceptibles de ascender dos niveles de una sola vez“.
  4. Liderar la diversidad, compartiendo sus mejores prácticas con clientes y en foros de desarrollo de la diversidad. Xerox España ha sido una de las 39 primeras empresas españolas en recibir el Distintivo de Igualdad del Ministerio  de Sanidad (España), que han renovado en las dos convocatorias posteriores.

Antes de pasar al diálogo, Paloma Beamonte nos habló de su experiencia en Consejos de Administración. Actualmente se sienta en el Consejo de Mutua Pelayo, junto a dos ex-ministras, Ana Virulés y Cristina Garmendia. Su trabajo se ha desarrollado en las comisiones de retribuciones y auditoría.

También habló de cuál podría ser su próximo paso, que sería dejar el mundo ejecutivo y centrarse en los Consejos de Administración. Pero eso no antes de 6 o 7 años. Lo más inmediato seguramente pasará por el salto a la dirección de Europa, si así lo decide, porque se lo ha ganado a pulso. Reconoce que ahora mismo está en su zona de confort y que ese nuevo puesto le supondrá dormir más de dos noches a la semana fuera de casa.

Durante el coloquio posterior hizo referencias a la gestión del tiempo: hay que olvidarse del presencialismo. Tenemos los medios en casa, claro, aunque eso es un arma de doble filo: un reto de estos tiempos. Y recordó una anécdota de la época en que era por primera vez directora. Fue a recoger al aeropuerto al jefe italiano al que reportaba y enseguida este le preguntó qué opinaba su marido de que ella trabajara, a lo que Paloma le respondió que estaba encantado y a su vez le preguntó qué opinaba su mujer de que él trabajara… No recibió nunca una buena evaluación de ese jefe, pero… ¿por qué las mujeres tenemos la tendencia de sentarnos en la segunda fila? Si hay sitio, ¡ve a la primera fila! Dice Paloma que tenemos que convencernos de que “no hay techo”.

Hablamos también de sectores industriales y profesionales que siguen siendo muy masculinos, y eso abrió un debate muy interesante sobre la necesidad de implicación de los Gobiernos en los programas de educación. En IT hay menos mujeres. Una de las participantes comentó que los videojuegos están, en más del 90% de los casos, pensados por y para hombres. Si hubiera más mujeres en esa profesión los juegos serían más variados y habría más dedicados al cuidado. Otro ejemplo: la programación la inventó una mujer, pero luego el marketing se encargó de masculinizarla; o el hecho de que se unan las competencias más técnicas a la competitividad, a los concursos, cuando se sabe que a la mujer no le interesa competir! Paloma comentó que hay una responsabilidad de los padres en la orientación de sus hijos.

 

 

LAICISMO A LA FRANCESA

Por René Mondragón

¿APASIONADA ENTREGA?

No. Indudablemente, no. Como lo describen mis maravillosamente hermosas lectoras y gentilísimos lectores, no todos los resultados y las políticas públicas instrumentadas por Emmanuel Macron, el actual mandatario francés, son como para echar las campanas al vuelo.

Pero, el contenido de su discurso ante los obispos de la Conferencia Francesa, merece un espacio importante para los opinócratas como el escribano.

COMPROMETIÓ A LOS CATÓLICOS

Hacía un buen tiempo que las relaciones de la jerarquía católica en Francia no andaban muy bien. Por lo mismo, este amanuense considera un verdadero acierto democrático y político, la realización del primer encuentro de la Conferencia del Episcopado con el presidente Macron. El propósito fue claro: fomentar y encauzar el diálogo con la cultura, la sociedad civil y la política.

Un marco de pluralidad llenó el espacio. Alrededor de 400 personas de los ámbitos académico, social, evangelizadores, empresarios y miembros de la comunidad política. El tema central fue el mensaje del mandatario, que, dirigido en particular al compromiso de los católicos en política, le ha merecido cebollazos, jitomatazos y mentadas de madre de parte de los partidos políticos que acostumbran comer curas al mojo de ajo.

El enojo de los jacobinos decimonónicos se centró en el hecho de que Macron diera un nuevo enfoque y una nueva valoración a las aportaciones que la Iglesia Católica ha hecho en favor de Francia. Un caso en particular, cuando el presidente francés aludió a Arnaud Beltrame asesinado por yihadistas después de que cambió su vida para salvar a un rehén, igualito que Maximiliano Kolbe en su momento.

LA MISMA LLAMA

A los clericófobos les dolió fuerte que su presidente asegurara que, en los momentos de mayor intensidad “…la parte del ciudadano y la parte del católico arden en una misma llama”.

Los momentos más incómodos para los come-curas llegó, cuando el mandatario pidió a la Iglesia y a él mismo, arreglar los vínculos que por ahora están dañados. Y acto seguido, explicó: “Francia ha sido fortificada por el compromiso de los católicos”.

CÓMO CONTRIBUIR DESDE LA CATOLICIDAD

En el mensaje del presidente Macron se desgranaron cuatro conceptos sustantivos: en principio –según lo recoge la nota de ReL, Abril 12, 2018) fijó un primer elemento: La savia católica debe contribuir una y otra vez, al funcionamiento de nuestra nación”. El tema es fundamental, ya que se estima que para el 2050, Francia tendrá el mayor número de musulmanes.

En seguida, pidió tres dones, tres virtudes políticas a los católicos: “el don de vuestra sabiduría, el de vuestro compromiso y el de vuestra libertad”.

LAS ÁMPULAS Y LA URTICARIA

Lo que causó verdadera conmoción, ojos en blanco y convulsiones de los que vomitan a la Iglesia, fue la alusión del presidente a un punto concreto: “la laicidad no tiene la función de desarraigar de nuestras sociedades la espiritualidad que nutre a tantos de nuestros conciudadanos”.

El colmo, aseguró Macron, que delante de lo que él llamo la “fragilidad social”, asume como su responsabilidad “…no permitir que se vea erosionada la confianza de los católicos en política” Por eso, reitero la petición del compromiso político de los católicos.

Como señaló Benjamín Grivaux: “Si bien el Estado es laico, la sociedad no lo es”.

Dicho de otra forma, y siguiendo el mensaje de la Maestra Norma Mendoza Alexandry, ¿Hasta cuándo los políticos mexicanos se darán cuenta que los católicos pueden aportar grandes cosas a la Nación? Es la pregunta del escribano.

 

 

¿Sabes qué hace tu hijo en ThisCrush?

Empantallados.com - 09.04.2018

Foto: Freepik

 

ThisCrush es la red social que está triunfando entre los adolescentes. Su formato no es tan novedoso, se parece bastante a Ask.fm, ya que su éxito se basa en la comunicación entre usuarios bajo el anonimato.

Se lanzó a principios de 2016 pero cuando realmente se volvió popular en España fue en abril del 2017,  teniendo como principales usuarios a jóvenes entre 12 y 20 años.

¿Por qué justifican el anonimato?

En ThisCrush se pueden enviar mensajes a otro usuario con el nombre real, o de forma anónima. Los creadores hicieron esto último ya que supuestamente facilita que una persona se declare a otra sin revelar su identidad o, al menos, esa era la intención inicial de la web. De hecho, el nombre de la red social viene de los crushes (amores platónicos no correspondidos).

Y como la intención es una cosa, y la práctica es otra, la realidad es que esta web se ha convertido en una de las más peligrosas para los menores, siendo un hervidero de acoso y cyberbulling.

¿Cómo funciona?

Para comenzar debes indicar un nombre de usuario, una contraseña, y escoger un color para que se te identifique. Una vez hecho esto, se obtiene el CrushTag, que puedes añadir a otras redes sociales como Instagram. En tu perfil podrás insertar una foto y una descripción en la que cuentes quién eres, a qué te dedicas o cuáles son tus hobbies.

En tu cuenta eliges si prefieres postear de manera privada o bien de forma pública, con tu nombre o anónimamente. En la parte inferior de la misma se muestra un marcador que contabiliza los crush posts (comentarios que te han dejado) y los quick likes (los ’me gusta’ que te han dedicado).

¿Qué tipo de contenido se publica? 

Piropos, piropos subidos de tono, amenazas e insultos.

¿Qué hace tu hijo en ThisCrush? 

Puede que no quieras oírlo, pero los menores hacen básicamente una de estas tres cosas: ligar, acosar o ser acosado.

¿Por qué le gusta a tu hijo? 

Por lo mismo que le gusta Ask.fm: el anonimato. Y porque está muy ligada a Instagram. Los menores acostumbran a redirigirse desde Instagram (una red social con más control sobre comentarios y contenido inapropiado) a ThisCrush, lo hacen generalmente poniéndose el link de su perfil de ThisCrush en el link de la bio de su cuenta de Instagram.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta en esta red social?

ThisCrush afirma en su política legal de su web que no se hace responsable de lo que escriba la gente. A menudo publican en su cuenta oficial de Twitter tuits en los que hacen declaraciones como que ‘no son niñeras de nadie para supervisar su contenido.’ Sin comentarios.

Si un usuario tiene muchas denuncias online, lo que hace ThisCrush es bloquear el perfil durante un tiempo y remitirle a una página que le informa sobre el ciberbullying y al vídeo ‘Stand up to cyberbullying’ realizado por la Federal Trade Commission de Estados Unidos.

Por lo tanto, solo tenemos una recomendación que hacerte para ayudar a tu hijo: no dejarle abrirse una cuenta en ThisCrush.

 

 

Una fe más honda que las dudas

Por: José Luis Martín Descalzo

"Dice el Evangelio de San Juan, que Tomás estaba ausente. Y en el va a representarse la resistencia a la luz. Todos los apóstoles se habían mostrado reticentes. Tomás ira mucho mas allá, hasta la cerrazón. No le ha convencido la tumba vacía  no le han impresionado las meditaciones sobre las Escrituras que le han narrado los dos de Emaus, no se rinde ante el testimonio concorde de todos sus hermanos; Él quiere ver. Se encierra en su incredulidad. Y cuando todos le aseguran que ellos han visto, quiere ir mas allá, no solo tocar, sino sondear la identidad del crucificado metiendo sus dedos, sus manos en las mismas llagas.

Jesús va a prestarse, con admirable condescendencia, a todas las absurdas exigencias del discípulo, pero dejara pasar ocho días como para dar un plazo a esa incredulidad.

¿Es que Tomás no amaba a su Maestro? Si, evidentemente. Pero era testarudo, positivista, obstinado. No solo quería pruebas, sino que las exigía a la medida de su capricho.

Jesús se somete a ellas con una mezcla de ironía y realismo. Esta vez los apóstoles se han reunido para rezar en común. Tomás se siente incomodo en medio de la fe de todos, pero el paso de los días parece haber robustecido su incredulidad. Mas no por ello piensa en separarse de sus hermanos. Hay una fe, mas honda que sus dudas, que sigue uniéndole a ellos. Esta fue su salvación: seguir con los suyos a pesar de la oscuridad Como comenta Evely:

"Tomas es un autentico hombre moderno, un existencialista que no cree mas que en lo que toca, un hombre que vive sin ilusiones, un pesimista audaz que quiere enfrentarse con el mal, pero que no se atreve a creer en el bien. Para él lo peor es siempre lo mas seguro..."

Y Jesús ahora se aparece solo para él. Están todos, pero el Maestro se dirige directamente a Tomas. "Ven, Tomás, trae tu dedo y mételo en las llagas de mis manos, trae tu mano y métela en mi costado" (Jn 19, 27). Ahora queda completamente desconcertado. En realidad nunca había podido imaginarse que su deseo pudiera ser escuchado. Su desafío no había sido mas que un pedir imposibles, un modo de encerrarse en su duda.

Eso creía él, al menos. Porque cuando vio a Jesús, cuando oyó su voz dulce, tierna, Tomás se dio cuenta de que, allá en el fondo, siempre había creído en la resurrección, que la deseaba con todo corazón, que si se negaba a ella, era por miedo a ser engañado en algo que deseaba tanto, que se había estado muriendo de deseo y de miedo de creer al mismo tiempo.

Los dos de Emaús creían que creían. Tomas creía que no creía. Jesús les trajo a los tres a la sencillez alegre de creer sin sueños y sin miedos. En el fondo Tomás se dio cuenta de que si se negaba a creer era por la rabia de no haber estado allí cuando Jesús vino ¿Los demás iban a verle y el tendría que creer solo por la palabra de los otros?. Con su negativa estaba provocando a Jesús a aparecerse de nuevo. También él necesitaba mimos, cariño, ternura. No era, en el fondo otra cosa, que un niño enrabietado.

Por eso temblaba cuando Jesús le mandó tocar. No queía hacerlo. Sentía ahora una infinita vergüenza de sus palabras de ocho días antes. Si tocó, no lo hizo ya por necesidad de pruebas, sino como una penitencia por su cerrazón. Deslumbrado y aplastado, cayó de rodillas y dijo:¡ Señor mío y Dios mío!

Asi la humillación le llevaba a una de las mas bellas oraciones de todo el evangelio. Ahora iba en su fe hasta donde nunca había llegado ningún apóstol. Nadie le había dicho antes a Jesús Dios mío. Tiene razón Evely al subrayar:

"De aquel pobre Tomas Jesús ha sacado el acto de fe mas hermoso que conocemos. Jesús lo ha amado tanto, lo ha curado con tanto esmero, que de esta falta, de esta amargura, de esta humillación ha hecho un recuerdo maravilloso. Dios sabe perdonar asi los pecados. Dios es el único que sabe hacer de nuestras faltas, unas faltas benditas, unas faltas que no nos recordaran más que la maravillosa ternura que se ha revelado con ocasión de las mismas..."

José Luis Martín Descalzo

 


Tomar en serio la verdad y a los otros

 Romano Guardini

El "multiculturalismo" y el "pluralismo democrático" plantean hoy de modo acuciante la cuestión de la tolerancia. A menudo se dice que la convivencia en una sociedad donde existen diversas posturas éticas o religiosas sólo es posible si se consideran todas meras preferencias subjetivas; el que está firmemente convencido de algo es un fanático en potencia. Eso, contestaba Romano Guardini, es una salida falsa, que niego el problema y falta al respeto debido a los otros, porque no los toma en serio. Así lo explica en un capítulo de su Ética (1), recién publicada en español, del que se reproduce una parte en este servicio.

Quien quiera ver toda la perentoriedad del proble­ma [de la tolerancia] deberá primero tomarse en serio el concepto de verdad. Debe tener claro que existe una verdad. Digamos más exactamente que las cosas ‑tomada esta palabra en su más amplia acep­ción: las cosas naturales y los acontecimientos, el ser humano y su vida, el Estado y la historia‑, que las co­sas tienen una identidad de esencia, que es como es y no de otro modo. Que esta identidad de esencia puede ser conocida, es decir, convertida en verdad. Y que, sin embargo, el ser humano no puede proceder capri­chosamente en dicho conocer, sino que está en rela­ción de obediencia respecto a la identidad de esencia.

Superar la subjetividad

Conocer es, por tanto, obedecer. Si yo digo que esto es de tal y cual modo" no lo digo por capricho, tampoco porque congenie con mi estructura anímica, o porque subvenga a mis necesidades, sino porque eso es así. La voluntad de conocer es una voluntad de su­perar la subjetividad. ( ... )

Despréndese de lo dicho que, si una declaración es verdadera, su contradictoria no puede serlo. Y que entonces rechazar su contradictoria no es sólo mi de­recho, sino también mi deber.

Por otra parte, el conocimiento de la verdad presu­pone la libertad. Esta libertad no es un capricho, sino un hecho, que surge de que la razón es llamada por el contenido de verdad y movida por el deber, pero de ninguna manera violentada por dicho contenido de verdad: la libertad ha de abrirse a él por intrínseca dis­ponibilidad. ( ... )

Las condiciones del diálogo

Es aquí donde surge el problema de la tolerancia. Respecto del conocimiento del otro, yo estoy obligado a tener respeto. Dicto más genéricamente: puesto que alguien, llevado de su libertad espiritual, ha encontra­do la verdad o cree haberla encontrado, debo compor­tarme respetuosamente. Aun cuando considere falsa su convicción, no podría afrontarla ni con violencia exterior, ni con coacción psicológica, sino únicamente salir al encuentro de ella en el terreno mismo en el que surge la convicción: en el de la confrontación con el ser, que es donde se prueba si algo es de tal manera o de tal otra. ( ... )

Este deber de respeto frente al comportamiento veritativo del otro se extiende más, incluso. El deber de respetar la convicción ganada por el otro no signifi­ca sólo que ‑si somos de distinta opinión‑ yo deba evitar la violencia psicofísica, sino que debo con mi comportamiento dar al otro ser humano espacio para que él pueda llegar a la verdad en la forma correcta. Cuando él esté junto a mí y hable conmigo deberá percibir claramente que yo soy de tal o cual opinión, pero sin que nunca se vea molestado en su propia con­figuración de la verdad, sino llevado a continuar bus­cando desde ella. ( ... )

Esta actitud alcanza su más plena expresión en el diálogo auténtico, que consiste en la confrontación de dos personas, las cuales se hallan en la disposición adecuada para la verdad, pues o bien han encontrado ya su veredicto, o se esfuerzan por encontrarlo. De es­te modo se produce entre ellos una concordia en la afirmación de la verdad, en el reconocimiento de la propia limitación y de la posibilidad de errar, y en el deseo de alcanzar con el otro un conocimiento más pleno del que cada uno de ellos podría obtener por se­parado. ( ... )

No traicionar la verdad

Esta concordia, esta conciencia de la propia limi­tación, así como también este respeto de la libertad del otro, no debería sin embargo llevar a decir: "Desde luego, he sabido que esto y esto es verdadero, y tu de­claración contradice esta sabiduría; a pesar de ello, te concedo que también lo que tú dices es verdadero". Tal sería una traición a la verdad, pero además tam­bién una desconsideración de la persona, tanto de la propia como de la ajena, toda vez que cuando actúo de ese modo desvalorizo toda la relación. Pues, por mu­cho que el otro pudiera desear estar de acuerdo conmi­go, cuando él tiene lo que se llama conciencia moral de la verdad y carácter de la verdad, entonces no quie­re ninguna concesión, sino que reconozca y acepte mi opinión como errónea. Así pues, tan pronto como él advierte que yo "hablo conmigo mismo", o que "tam­bién al otro le doy la razón", aunque pueda de alguna manera resultarle agradable, pierde sin embargo bási­camente interés ante mí.

En el ámbito de la ciencia exacta todo es como es, está ahí y no se discute. ( ... ) Básicamente parecido, pero prácticamente más difícil, es cuando se trata de ciencias del espíritu, pues aquí el estado de cosas es mucho más complicado, los factores subjetivos más numerosos, y las posibilidades de equivocarse mayo­res. ( ... ) También aquí se ve por doquier la tendencia a valorar, por ejemplo, un conocimiento histórico no co­mo una auténtica verdad, sino como una representa­ción del pasado subjetivamente determinada, como una simple "intuición" que busca encontrar en el pasa­do una justificación para la propia existencia actual y su actividad creadora de futuro.

Sospecha contra las convicciones

Esta inclinación se fortalece aún más, y de forma definitiva, allí donde se trata de cuestiones de inter­pretación del mundo y de orden vital, por tanto de convicción metafísico‑religiosa. Aquí el mundo con­temporáneo deja caer más o menos el concepto de verdad en sentido objetivo y considera la toma de posición en estas cuestiones como una mera opinión subjetiva.

En su forma de escepticismo radical se dice que en tales cuestiones no existe en general ningún cono­cimiento adecuado, sino solamente un mero caminar ( ... ). No hay que olvidar el modo de pensar inmanen­tista del pensamiento moderno, que considera carentes de importancia a las cuestiones metafísicas y religio­sas en general, y sólo les concede atención en la medi­da en que son necesarias para crear un cierto trasfondo para la propia existencia.

( ... ) Según eso, nunca se puede decir "esto es así", sino únicamente "es así en relación con esto otro, en este tiempo a diferencia de otros, en este grupo social o en esta estructura económica, desde estos supuestos psicológicos, en esta situación, etc.". El liberal tiene la sensación de que únicamente de este modo podría vi­virse la vida con perspectiva de progreso. Tan pronto como aparece una posición absoluta le parece que trae consigo conflictos y que amenaza con la violencia. ( ... )

De este modo se ha perdido lo que constituye el núcleo de la existencia: la dignidad del sentido de la verdad, la decisión característica de la convicción. ( ... )

Desavenencias sin sentido

La mayor parte de las desavenencias carecen de sentido, pues en ellas únicamente chocan opiniones fi­jas contra opiniones fijas, cuyos portadores no inten­tan en absoluto entender al otro. Esto resulta hoy es­pecialmente grave, pues las palabras parecen haber perdido en gran medida su significado exacto, por lo cual primero debe aclararse fatigosamente la termino­logía, y a ello contribuyen todas las esclerotizaciones acuñadas en consignas y programas. Por eso hay que restablecer los necesarios eslabones intermedios a tra­vés de los cuales pueda hacerse visible en general la propia opinión al otro. Por añadidura, esto no suele hacerse en absoluto nunca (carencia de tiempo, can­sancio ... ).

Pero aceptemos que un auténtico diálogo comien­ce a producirse; puede ser que en última instancia queden frente a frente convicción contra convicción. Entonces el uno deberá decir al otro: "Valoro tu serie­dad para con la verdad, pero tengo que comunicarte que lo que tú dices es falso".

Quizás éste busque luego, pese a todo, alcanzar un compromiso: "Lo que tú dices es también verdade­ro". Si así cede, entonces tenemos la tolerancia en el sentido actual. Pero, si es serio con la verdad, enton­ces perderá en última instancia el respeto ante seme­jante tolerancia, y con razón.

Cuando el acuerdo es imposible

La verdadera tolerancia es, por tanto, algo muy complejo. Comporta en primer lugar la importante idea de que la relación con la verdad descansa en la li­bertad. De que, por lo tanto, la toma de postura del otro no puede ser influida por la fuerza ni por la su­gestión. De que, incluso cuando esto ocurre, todo que­da echado a perder, porque la verdad únicamente pue­de realizarse desde la libertad.

Si un ser humano con una convicción personal verdadera se encuentra con otro que tiene otra ( ... ) de contenido contradictorio, puede darse el caso más fa­vorable de que uno convenza al otro de que se ha equi­vocado. Pero, si esto no ocurre, entonces surge una si­tuación que básicamente ya no tiene solución. ( ... )

Cualquier intento de liberar al otro de un error de­be pasar por ese punto de su interioridad en que su persona se enfrenta en libertad a la cuestión. Esto a menudo resulta muy arduo y se ve dificultado por los imponderables fácticos. Por eso fácilmente se produce un cortocircuito, y ya no se busca el camino por los medios personales, sino a través de la inteligencia abstracta, la sugestión psicológica, la ironía, la chanza y el ridículo, etc. De este modo termina ocurriendo lo malsano, pues ya no se busca la verdad, sino el tener razón a cualquier precio. ( ... )

En el nombre de la verdad ‑también y especial­mente de la religiosa‑ se ha perpetrado mucha violencia en la historia. La intención de traer a la verdad al equivocado, únicamente puede llevarse a término des­de el respeto y la piedad, pero demasiado frecuente­mente se ha pervertido en la voluntad de tener razón. Sin embargo, para gozar de una perspectiva clara, basta con remitirse a la persona que en estas cuestio­nes es también la norma por excelencia, la persona de Cristo. Entonces se ve con cuánta calma y plenitud ha renunciado él a querer imponer la razón, a querer ven­cer, a reducir al otro al silencio. Y cuán fructuoso ca­mino recorrió cuando, como dice San Juan, vino "a guiar el mundo".

Secuelas del escepticismo

El escepticismo contemporáneo, la pérdida de la verdadera relación con la verdad religiosa, fue am­pliamente la sencilla respuesta a la falsa representa­ción de la verdad por aquellos que estaban convenci­dos de estar seguros de ella.

Este escepticismo ha producido sin embargo por su lado consecuencias ominosas, pues los seres huma­nos no pueden a la larga permanecer en el vacío inte­rior y en la inconsistencia que trae consigo la pérdida de auténtica verdad, y de este modo se ha producido un vacío en el que ha entrado la violencia. Allí donde antaño reinara la excelencia de la verdad se ha hecho presente en la práctica el Estado. Allí donde imperaba la fuerza de sentido de la evidencia se ha comenzado a ejercer la violencia. La obediencia espiritual a la exigencia de verdad ha sido reemplazada por la física sumisión a las autoridades y a la policía; la convic­ción debida a la palabra, por la arenga militar.

La nueva intolerancia

En ( ... ) Occidente, especialmente Norteamérica, tan supuestamente consolidada en la libertad plena que permite tomar posiciones, habría que preguntar en qué medida todo eso no es una violencia difusa, una técnica por doquier operante de configuración de opi­nión en que aparentemente cada cual dice lo que pien­sa, mientras que en realidad se cuida mucho que cada uno sólo piense aquello que "se" tiene que pensar, de forma que también aquí sería mucho más rara de lo que parece una convicción adecuada.

En todos los casos se descubre aquí un fenómeno monstruoso ( ... ). Como herencia de la más decidida exigencia de formación de juicio autónomo, represen­tada por un ethos de la tolerancia continuamente de­fendido, surge una intolerancia que deja pequeño todo lo que la tan supuestamente esclava Edad Media hu­biera podido llevar a cabo alguna vez en punto a cons­tricción. Esta intolerancia no es, sin embargo, algo así como ‑según acostumbra a decirse‑ una recaída en la atávica esclavitud, una vuelta a la oscurantista medievalidad, sino una consecuencia exacta del supuesto progreso contemporáneo hacia la libertad, que cree por su parte haber alcanzado su máximo triunfo con la superación de toda autoridad procedente de la Revelación y de la voz divina.

 

 

¿Qué son la cultura y la civilización cristianas?

Se llamó Civilización Cristiana a una luminosa realidad, hecha de un orden y de una perfección más sobrenatural y celeste que natural y terrestre, producto de la cultura cristiana, la cual a su vez es hija de la Iglesia Católica.

Por cultura del espíritu podemos entender el hecho de que determinada alma no se encuentra abandonada al juego desordenado y espontáneo de las operaciones de sus potencias ‒inteligencia, voluntad, sensibilidad‒ sino que, por el contrario, por un esfuerzo ordenado y conforme a la recta razón, adquirió en estas tres potencias algún enriquecimiento: así como el campo cultivado no es aquel que hace fructificar todas las semillas que el viento caóticamente deposita en él, sino que, por efecto del trabajo recto del hombre, produce algo útil y bueno.

En este sentido, la cultura católica es el cultivo de la inteligencia, de la voluntad y de la sensibilidad según las normas de la moral enseñada por la Iglesia. Ella se identifica con la propia perfección del alma. Si existe en la generalidad de los miembros de una sociedad humana (aún cuando en grados y modos acomodados a la condición social y a la edad de cada cual), será un hecho social y colectivo. Y constituirá un elemento ‒el más importante‒ de la propia perfección social.

La Civilización Cristiana – La cultura Cristiana

Civilización es el estado de una sociedad que posee una cultura y que creó, según los principios básicos de esta cultura, todo un conjunto de costumbres, de leyes, de instituciones, de sistemas literarios y artísticos propios.

Una civilización será católica, si fuera la resultante de una cultura católica y si, por ende, el espíritu de la Iglesia fuera el propio principio normativo y vital de sus costumbres, leyes, instituciones, y sistemas literarios y artísticos.

Si Jesucristo es el verdadero ideal de perfección de todos los hombres, una sociedad que aplique todas Sus leyes tiene que ser una sociedad perfecta, y la cultura y la civilización nacidas de la Iglesia de Cristo tiene que ser forzosamente, no sólo la mejor civilización, sino la única verdadera. Lo enseña el Santo Pontífice Pío X: “No hay verdadera civilización sin civilización moral, y no hay verdadera civilización moral sino con la Religión verdadera” (Carta al Episcopado francés del 28-VIII-1910). De donde se infiere con evidencia cristalina que no hay verdadera civilización, sino como derivación y fruto de la verdadera Religión.

El ideal Cristiano de perfección social

La antigua tradición de la bendición de los trigales

Si admitiéramos que en determinada sociedad la generalidad de los individuos practica la Ley de Dios, ¿qué efecto se puede esperar para la sociedad? Eso equivale a preguntar: si en un reloj cada pieza trabaja según su naturaleza y su fin, ¿qué efecto se puede esperar para el reloj? O, si cada parte de un todo es perfecta, ¿qué se debe decir del todo?

Si hoy en día todos los hombres practicasen la ley de Dios, ¿no se resolverían rápidamente todos los problemas políticos, económicos, sociales, que nos atormentan? ¿Y qué solución se podrá esperar para ellos mientras los hombres vivieren en la inobservancia habitual de la Ley de Dios?

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Le ataron las manos porque hacían el bien

¿Por qué fue el Señor maniatado por sus verdugos? ¿Por qué le impidieron el movimiento de sus manos, sujetándolas con duras cuerdas? Sólo el odio o el temor podrían explicar que así se reduzca a alguien a la inmovilidad y a la impotencia. ¿Por qué odiar así estas manos? ¿Por qué temerlas?

La mano es una de las partes más expresivas y más nobles del cuerpo humano. Cuando los Pontífices y los sacerdotes bendicen, lo hacen con un gesto de manos. Cuando el hombre inocente es perseguido, se ve saturado de dolores e implora la justicia divina su último amparo contra la maldad humana” es también con las manos que maldice. Es con las manos que padres e hijos, hermanos, esposos, se acarician en los momentos de efusión. Para rezar, el hombre junta las manos o las levanta al cielo. Cuando quiere simbolizar el poder, empuña el cetro. Cuando quiere expresar fuerza, empuña la espada. Cuando habla a las multitudes, el orador acentúa con las manos la fuerza del raciocinio con que convence o la expresión de las palabras con que conmueve. Es con las manos que el médico administra el remedio, y el hombre caritativo socorre a los pobres, a los ancianos, a los niños.

Y por eso los hombres besan las manos que hacen el bien y esposan las manos que practican el mal.

Vuestras manos, Señor, ¿qué hicieron? ¿Por qué fueron atadas?

”En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios” (Juan. 1, 1).

Cómo describir vuestra trascendente, eterna e inefable majestad, cuando antes que todas las cosas y de todos los siglos vivíais de la vida supremamente gloriosa y feliz de la Santísima Trinidad. San Pablo contempló esta vida, y la única cosa que sobre ella consiguió decir, es que no puede ser expresada con palabras humanas. De lo alto de ese trono, vinisteis con designios de amor, para redimir a los hombres. Y por esto, con bondad inefable, asumisteis nuestra naturaleza humana. Quisisteis tener un cuerpo humano, por amor al hombre. Fue para hacer el bien, que vuestras divinas manos fueron creadas.

¿Quién puede describir, Señor, la gloria que esas manos “ahora ensangrentadas y desfiguradas, y no obstante tan bellas y tan dignas desde los primeros días de vuestra infancia” dieron a Dios, cuando sobre ellas posaron los primeros besos de Nuestra Señora y San José? ¿Quién puede describir con cuánta ternura hicieron a María Santísima la primera caricia? ¿Con cuánta piedad se unieron por primera vez en actitud de oración? ¿Y con cuánta fuerza, cuánta nobleza, cuánta humildad trabajaron en el taller de San José?

Manos del Hijo perfecto, ¿qué otra cosa hicieron en el seno del hogar, sino el bien?

Cuando comenzó vuestra vida pública, fuisteis principalmente el Maestro que enseñaba a los hombres el camino del Cielo. Y así, cuando en el “pusillus grex” de vuestros preferidos, enseñabais la perfección evangélica, cuando vuestra voz se levantaba y resonaba sobre las multitudes extasiadas y reverentes, vuestras manos se movían apuntando la morada celestial o reprobando el crimen y agregando a la palabra todos los imponderables con que la enriquece el gesto. Y los Apóstoles, y las multitudes, creían en Vos y os adoraban, Señor.

Manos de Maestro, pero también manos de Pastor. No sólo enseñabais, sino guiabais. La función de guiar se ejerce más apropiadamente sobre la voluntad, como la de enseñar más precisamente sobre la inteligencia. Y como sobre todo es por amor que se guían las voluntades, vuestras divinas manos tuvieron virtudes misteriosas y sobrenaturales para acariciar a los pequeños, acoger a los penitentes, curar a los enfermos. Amor tan ardiente, tan abundante, tan comunicativo, que desde entonces hasta hoy, siempre que las manos de un cristiano “y más especialmente de un sacerdote” se mueven para acariciar a los pequeños, consolar a los penitentes, administrar remedio a los enfermos, el amor que las anima no es sino una centella de ese infinito amor, Dios mío.

Pero estas manos tan sobrenaturalmente fuertes que a su imperio se doblegaban todas las leyes de la naturaleza y, con un mínimo movimiento de ellas, el dolor, la muerte, la duda huían, estas manos tenían aún otra función que ejercer. ¿No hablasteis del lobo rapaz? ¿Seríais Pastor si no lo repelieseis? Y si hacéis todo con fuerza irresistible, ¿cómo podría alguien no sentir el golpe del latigazo que empuñaseis?

El lobo, sí… y ante todo el demonio. Vuestra vida tornó patente que el demonio no es un ente de ficción o casi tanto, un ser al que tan raras veces le es dado el poder de actuar, que prácticamente la inmensa mayoría de las cosas pasan como si él no existiese. Los hombres hipócritas o de costumbres disolutas, ostentando ropajes de justicia y hasta de sacerdocio, todo esto aparece en los Evangelios no sólo como con secuencia de la depravación humana en virtud del pecado original y de nuestra maldad, sino también como obra del demonio, activo, diligente, emboscando allí y más allá, y denunciando a veces su presencia con espectaculares manifestaciones de obsesión e de posesión.

Vos expulsabais al demonio, Señor, con terrible imperio, y delante de vuestra palabra grave y dominadora como el trueno, más noble y más solemne que un cántico de ángel, los espíritus impuros huían despavoridos y derrotados. Tan derrotados y tan despavoridos, que de ahí en adelante tuvieron que obedecer a vuestros apóstoles con docilidad. Por todas partes donde vuestra palabra, predicada, fue aceptada por los hombres, la impureza, la rebelión, el demonio huyeron siempre. Y sólo volvieron a extender sobre la humanidad sus alas de sombra y su poder de perdición, cuando el mundo comenzó a rechazar vuestra Iglesia, que es vuestro Cuerpo Místico. Tan derrotados y tan impotentes, que bastará que los hombres correspondan nuevamente a la gracia de Dios para que el imperio de las potencias infernales una vez más decaiga y las tinieblas, la lascivia, el espíritu de la revolución vuelvan hacia los antros secretos de los cuales hace siglos salieron.
Pastor, vuestras divinas manos no se limitaron a blandir el cayado contra las potencias espirituales e invisibles que habitan en los aires “evocando las palabras de San Pablo para perder a los hombres; sino que atacaron al demonio y al mal en sus agentes tangibles y visibles.

El mal, ante todo considerado en abstracto. No hubo vicio contra el cual no hablaseis.

Pero también el mal en concreto, en cuanto realizado en los hombres, y no sólo en los hombres en general, sino en ciertas clases los fariseos por ejemplo y no sólo en ciertas clases sino en ciertos hombres muy concretamente considerados: los mercaderes del templo están inmortalizados en las páginas del Evangelio, por el castigo ejemplar que sufrieron.

Vos, que recomendasteis la mansedumbre hasta sus últimos extremos cuando estuviesen en juego solamente derechos personales, Vos que queréis que respondamos mostrando la otra mejilla cuando recibimos una bofetada, Vos empleasteis una ardiente y santa difamación para desacreditar a los fariseos, y empuñasteis el látigo para ensangrentar a los mercaderes. Pues se trataba, no de derechos meramente humanos, sino de la Causa de Dios. Y en el servicio de Dios hay momentos en que no recriminar, no fustigar, equivale a traicionar.

Y estas manos que fueron tan suaves para los hombres rectos como Juan, el inocente, y Magdalena, la penitente, estas manos que fueron tan terribles para el mundo, el demonio, la carne, ¿porqué están ahí atadas y hechas carne viva?

¿Acaso será por obra de los inocentes? ¿De los penitentes? ¿O bien por obra de los que de ellas recibieron merecido castigo, y contra ese castigo se rebelaron diabólicamente?

Sí, ¿por qué tanto odio, por qué tanto miedo que hizo necesario atar vuestras manos, reducir al silencio vuestra voz, extinguir vuestra vida?

¿Fue porque alguien temiese ser curado? ¿o acariciado? ¿Quién teme acaso la salud? ¿o quién odia el cariño?

Señor, para comprender esa monstruosidad, es necesario creer en el mal. Es preciso re conocer que los hombres son tales, que fácilmente su naturaleza se rebela contra el sacrificio, y que cuando siguen el camino de la rebelión, no hay infamia ni desorden de los que no sean capaces. Es necesario reconocer que vuestra Ley impone sacrificios; que es duro ser casto, ser humilde, ser honesto, y en consecuencia es duro seguir vuestra Ley. Vuestro yugo es suave, sí, y vuestra carga ligera. Pero es así, no porque no sea amargo renunciar a lo que hay en nosotros de animal y desordenado, sino porque Vos mismo nos ayudáis a hacerlo.

Y cuando alguien os dice “no”, comienza a odiaros, odiando todo el bien, toda la verdad, toda la perfección de que sois la propia personificación. Y, si no os tiene a mano bajo forma visible para descargar su odio satánico, golpea a la Iglesia, profana la Eucaristía, blasfema, propaga la inmoralidad, predica la revolución.

Estáis maniatado, Jesús mío, y ¿dónde están los cojos y los paralíticos, los ciegos, los mudos que curasteis, los muertos que resucitasteis, los posesos que liberasteis, los pecadores que reerguisteis, los justos a quienes revelasteis la vida eterna? ¿Por qué no vienen ellos a romper los lazos que prenden vuestras manos?

Curiosa paradoja. Vuestros enemigos continúan temiendo vuestras manos, aun que estén atadas. Y por esto os matarán. Vuestros amigos parecen menos conscientes de vuestro poder. Y porque no confían en Vos, huyen despavoridos delante de los que os persiguen.

¿Por qué? Aún ahí la fuerza del mal se patentiza. Vuestros enemigos aman tanto el mal, que perciben, aún bajo las humillaciones de las cuerdas que os prenden, toda la fuerza de vuestro poder… y ¡tiemblan! Para estar seguros, quieren transformar en llaga el último tejido de carne aún sano, quieren derramar la última gota de vuestra sangre, quieren veros exhalar el último aliento. Y aún así no están tranquilos. Muerto, todavía infundes terror. Es necesario lacrar vuestro sepulcro, y cercar de guardias armados vuestro cadáver. Cómo el odio al bien los hace perspicaces, al punto de percibir lo que hay de indestructible en Vos.

Y, por el contrario, los buenos no ven esto con la misma claridad. Os reputan derrotado, perdido… huyen para salvar el propio pellejo. Sólo tienen ojos, sólo tienen oídos para presentir el propio riesgo. Es que el hombre sólo es perspicaz para aquello que ama. Y si ve mejor su riesgo de que vuestro poder, es porque ama más su vida que vuestra gloria.

¡Oh, Señor, cuántas veces vuestros adversarios tiemblan delante de la Iglesia, mientras yo, miserable, viéndola maniatada reputo todo perdido!

¡Pero cuánta razón tenían vuestros enemigos! Resucitasteis. No sólo las cuerdas y los clavos de nada valieron, sino que, además, ni la laja del sepulcro, ni la cárcel de la muerte os pudieron retener. ¡Sí, resucitasteis! ¡Aleluya!

Señor mío, ¡qué lección! Viendo a la Iglesia perseguida, humillada, abandonada por sus hijos, negada por las costumbres paganas y por la ciencia panteísta de hoy, amenazada de fuera por las hordas del comunismo, y por dentro por los desatinos de los que quieren pactar con el demonio, vacilo, tiemblo, juzgo todo perdido.

¡Señor, mil veces no! Vos resucitasteis por vuestra propia fuerza, y redujisteis a la nada los vínculos con que vuestros adversarios pretendían reteneros en las sombras de la muerte.

Vuestra Iglesia participa de esa fuerza interior y puede en cualquier momento destruir todos los obstáculos con que la cercan.

Nuestra esperanza no está en las concesiones, ni en la adaptación a los errores del siglo. Nuestra esperanza está en Vos, Señor.

Atended las súplicas de los justos que os imploran por medio de María Santísima. Enviad, ¡Oh! Jesús, vuestro Espíritu, y renovaréis la faz de la Tierra.

 por Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

La Familia

Benedicto XVI, en el Mensaje de la XLVI Jornada Mundial de la Paz, 2-I-2013. “Ninguno puede ignorar o minimizar el papel decisivo de la familia, institución base de la sociedad desde el punto de vista demográfico, ético, pedagógico, económico y político. La familia tiene como vocación natural promover la vida: acompaña a las personas en su crecimiento y las anima a enriquecerse mutuamente mediante el cuidado recíproco. En concreto, la familia cristiana lleva consigo el germen del proyecto de educación de las personas según la medida del amor divino. La familia es una de los sujetos sociales indispensable en la realización de una cultura de la paz”. Después de estas palabras me parece que Benedicto XVI no puede ser más claro y preciso.

Y para garantizar esa tarea educadora y formadora de la familia, el mismo Benedicto XVI concluye el párrafo con estas palabras: “Es necesario tutelar el derecho de los padres y su papel primario en la educación de los hijos, en primer lugar en el ámbito moral y religioso. En la familia nacen y crecen los que trabajan por la paz, los futuros promotores de una cultura de la vida y del amor”.

Jaume Catalán Díaz

 

No nos olvidemos de Siria

Durante siete largos años de guerra, Siria ha sido una de las “noticias estrella” en los medios de comunicación de todo el mundo. Pero una vez que ha sido derrotado el llamado Estado Islámico y ha remitido la crisis migratoria, no parece que preocupe ya la tragedia de ese país. No obstante,un día del mes de febrero nos llegaba la voz del Nuncio apostólico en Damasco, cardenal Mario Zenari, que pide con acentos dramáticos que los medios no se olviden de Siria, donde algunas zonas están sujetas a un continuo “diluvio de fuego”, con sus secuelas de muerte, hambre, desnutrición y ruina. Estos días volvemos a vivir el drama.

En declaraciones a L’Osservatore Romano, el cardenal afirmaba que gran parte de la población vive en condiciones extremas, que la ayuda humanitaria llega a cuentagotas y que buena parte del país está sumido en una emergencia sanitaria y alimenticia.

Jesús Domingo Martínez

 

 

La prisión permanente revisable

Hace unos días la hermana de Diana Quer, una de las jóvenes victimas más sonadas en nuestros días, impulsaba una manifestación contra la derogación de una ley, la de prisión permanente revisable. Y es que sigue abierto el debate sobre la prisión permanente revisable, aprobada en la anterior legislatura y que ahora es objeto de una ofensiva parlamentaria que pretende derogarla.

Es importante aclarar que la posibilidad de revisión de esa pena supone abrir la puerta a la reinserción una vez cumplida la condena mínima que exige la ley, y siempre que se den las condiciones de arrepentimiento y regeneración necesarias. Para verificar esto es necesaria la deliberación de un Tribunal especial que valore la situación personal del preso. Eso pertenece al espíritu de nuestra Constitución y a la tradición humanista de raíz cristiana.

Jesús D Mez Madrid

 

España: “Inundada de mentiras”

                                De pena o de risa, “aquí todo son mentiras salvo los impuestos que nos cobran”. Aquí ocurre el gran robo nacional cual se puede valorar así, el fraude enorme que suponen casi mil millones de euros que “han volado de los fondos de la autonomía a infinitos bolsillos particulares y tras el trabajo de una juez que se ha dejado los ojos preparando un monstruoso dosier donde se culpa a un ejército de políticos, sentados estos muchos años después ante los jueces, ahora nadie sabe nada, nadie recuerda nada y todos se muestran inocentes, pero los millones siguen desaparecidos y que yo sepa, no se ha devuelto ni un céntimo”. Y si cito este solo caso es por cuanto sería imposible reflejar los incontables que hay pendientes y en similares situaciones; aquí la verdad no aparece por ningún lado y todos son, “o presuntos o presuntas”; nadie es culpable de nada y a las cárceles, si se llega a ellas, es por períodos no muy largos y pasados “estos sustos”, todo el mundo a la calle “y si te vi no me acuerdo”.

                                La última gran mentira (al decir de técnico bien preparado) es los presupuestos del Estado, los que en el ya cuarto mes de ejercicio, siguen sin ser aprobados; y los presentados tan pomposamente por el ministro y sus ayudantes, no se sostienen ni con puntales de “vanadio”, según se desprende de lo que a continuación copio; dejándoles la dirección por si les interesa saber el resto: veamos.

                                “El grupo de profesores y economistas independientes (¹) que hemos venido cuantificando la manipulación sistemática de la contabilidad nacional desde febrero de 2008, cuando MAFO publicó un crecimiento del PIB en el cuarto trimestre del 0,8%, que comparaba con el 0,7% del tercer trimestre, cifra confirmada poco después por el INE, lo que significaba que la economía española, justo al contrario del resto de economías desarrolladas cuyo crecimiento se había desplomado, seguía creciendo, lo que permitiría a Zapatero ganar de nuevo las elecciones, analizamos hoy, utilizando las propias cifras oficiales, cómo el Gobierno ha vuelto a mentir sobre el déficit y los ingresos públicos correspondientes a 2017.

Y lo más importante, no solo que el 80% de la población se haya empobrecido desde 2008 y destruido un 12% de la clase media, no solo que la tasa de paro se haya duplicado (desde el 8,6% en 2007 al 16,5% en 2017), no solo que el riesgo de pobreza esté en máximos históricos (más de 13 millones de personas) y seamos el país con mayor desigualdad de Europa —la renta de los hogares jóvenes, aquellos cuyo cabeza de familia tiene menos de 35 años, cayó en un 22,5% entre 2011 y 2014, y en términos de riqueza neta la situación es aún más dramática, cayó en un 46%, solo tienen deudas, algo que no ha sucedido en ningún otro país— o que el sistema de pensiones esté quebrado. Lo verdaderamente relevante que resume el desastre económico a que nos ha llevado el régimen del 78 —algo que todos los analistas y medios casi sin excepción están ocultando a los españoles— es que el país entero está quebrado, es decir, que lo peor está por llegar.

 

La deuda pública total (pasivos en circulación) —que no la falsa cifra de la deuda PDE, una convención contable de Bruselas que no recoge toda la deuda aunque la clase política y los medios la presentan como tal— es del 138% del PIB oficial, y sobre todo que por cada euro de crecimiento oficial necesitamos endeudarnos en varios euros —casi dos en 2017—, una situación en la que hasta un niño de primaria se daría cuenta de que España no camina hacia la recuperación sino hacia la suspensión de pagos, algo que sucederá en cuanto el BCE deje de comprar deuda y empiece a elevar los tipos de interés hoy negativos. Esta es la realidad y todo lo demás es simplemente negarse a contemplar los grandes agregados macroeconómicos y extrapolar las consecuencias, como ha ocurrido con las pensiones. Y sobre todo mantener el despilfarro político que supone el Estado autonómico, que es quien está llevando a la ruina a esta gran nación.2

El pasado martes santo, el ministro Montoro compareció en rueda de prensa para anunciar que España había cerrado el año 2017 con un déficit del 3,07% y para presentar las cifras generales del, nuevamente optimista, proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018. Se mostraba contento porque, según él, España había cumplido el objetivo de déficit con Europa, aunque se mostró molesto cuando algún periodista le preguntó las razones por las que el Gobierno no había contraído un poco más el déficit siete centésimas (cosa bastante sencilla) para llegar al 3% y de ese modo que España pudiera abandonar el dudoso honor de ser el único país que se mantendría en 2018 bajo el Protocolo de Déficit Excesivo. Una vez más, y sin que le tiemble el pulso, porque con una oposición de indocumentados y unos medios a su servicio nadie le pide la verdad, ha vuelto a mentir en todas las cifras esenciales. https://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2018-04-02/deficit-economia-espana-ine-presupuestos_1543367/

            Así las cosas, el equipo gobernante, pretende que lo elijamos de nuevo para por lo visto, “seguir montado en la mentira” ya que nos considera idiotas… “y a lo peor lleva toda la razón, puesto que este es el país de las maravillas o de los cuentos de jauja y donde todo se traga, se oculta, se malversa y se incluye en las mentiras de siempre”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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