Las Noticias de hoy 15 Octubre 2016

                 Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 15 de octubre de 2016 

Indice:

Newsletter Diario

Papa: Siempre con la verdad para no caer en la hipocresía

Mensaje del Papa Francisco para Jornada Mundial de la Alimentación

La ayuda concreta del Papa a las poblaciones azotadas por el huracán Matthew

Viernes de Misericordia: Papa Francisco visita una casa de acogida de niños en dificultad de Roma

EL HORARIO DE DIOS Lc 18,1-8:  + Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

Domingo de la semana 29 de tiempo ordinario; ciclo C: Llucià Pou Sabaté

“Que nunca deje de practicar la caridad”: San Josemaria

Trabajar por amor: J. López

TEMA 40. Padre nuestro, que estás en el Cielo: Manuel Belda

  ¿Vencer la muerte? En 2050, ¿la inmortalidad?: José Manuel Belmonte

¿OPOSICIONES O BURLAS?     I: Alejo Fernández Pérez

Jóvenes: retorno a una sexualidad nutrida por valores: Acción Familia

¡El poder seductor de la realidad virtual!: Silvia del Valle Márquez

Buenos días,: Guy CREQUIE

Por fin la Humanidad se arrepiente hoy de la esclavitud de ayer: Clemente Ferrer

Un hijo forjará su carácter si percibe claramente la autoridad de los padres.: Jesús Martínez Madrid

Todólogos: Suso do Madrid

  EL TOCINO Y LA VELOCIDAD.:Amparo Tos Boix, Valencia.

7 a “7”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

Newsletter Diario

 

 

 

 

Papa: Siempre con la verdad para no caer en la hipocresía

El Santo Padre Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta. - OSS_ROM

14/10/2016 11:25

SHARE:

 

 Para seguir al Señor es fundamental no engañarnos, no decirnos mentiras y así no caer en la hipocresía, esa esquizofrenia espiritual que nos hace decir tantas cosas pero sin ponerlas en práctica. Es en síntesis cuanto dijo el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

Levadura buena y levadura mala: las galletas de la abuela

A partir del Evangelio del día, en el que Jesús invita a estar atentos ante la “levadura de los fariseos”, el Santo Padre observó que “hay una levadura buena y una levadura mala”. La levadura que hace crecer el Reino de Dios y la levadura que hace sólo aparenta en el Reino de Dios. Y afirmó que la levadura siempre hace levar, hace crecer, cuando es bueno, de modo consistente, sustancioso, con lo que se consigue un buen pan, una buena masa: crece bien. Pero “la levadura mala no hace crecer bien”. Y para explicar este concepto, el Pontífice relató una anécdota de su infancia:

“Yo recuerdo que para Carnaval, cuando éramos niños, la abuela nos hacía unas galletas, y la masa era muy fina, fina, fina era la que hacía. Después la echaba en el aceite y aquella masa se hinchaba, se hinchaba… y cuando comenzábamos a comerla, estaba vacía. Y la abuela nos decía  – en su dialecto las llamaban ‘mentiras’ – ‘éstas son como las mentiras: parecen grandes, pero no tienen nada adentro, no hay nada de verdad allí; no hay nada de sustancia’. Y Jesús nos dice: ‘Estén atentos a la levadura mala, a la de los fariseos’. ¿Y cuál es? Es la hipocresía. Estén bien atentos ante la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”.

Hipocresía, esquizofrenia espiritual o nominalismo existencial

La hipocresía – prosiguió diciendo el Papa – es cuando se invoca al Señor con los labios, pero el corazón está lejos de Él:

“Es una división interna, la hipocresía. Se dice una cosa y se hace otra. Es una especie de esquizofrenia espiritual. Además, la hipocresía es un simulador: parece bueno, cortés, pero detrás de sí tiene un puñal, ¡eh! Pensemos en Herodes. ¡Con cuánta cortesía  – asustado por dentro – había recibido a los Magos! Y después, en el momento de la despedida les dice: ‘Vayan, y después vuelvan y díganme dónde está este niño ¡para que también yo pueda ir a adorarlo!’. ¡Para matarlo! El hipócrita que tiene doble cara. Es un simulador. Jesús, hablando de estos Doctores de la Ley, afirma: ‘Estos dicen y no hacen’: es otra forma de hipocresía. Es un nominalismo existencial: aquellos que creen que, diciendo las cosas, arreglan todo. No. Las cosas deben ser hechas, no sólo dichas. Y el hipócrita es un nominalista, cree que con decir se hace todo. Además, el hipócrita es incapaz de acusarse a sí mismo: jamás encuentra una mancha en sí mismo; acusa a los demás. Pensemos en la pajita y en la viga, ¿no? Y así podemos describir esta levadura que es la hipocresía”.

Decirse la verdad, no las mentiras

El Obispo de Roma invitó a hacer un examen de conciencia para comprender si crecemos con la levadura buena o con la levadura mala preguntándonos: “¿Con qué espíritu hago las cosas? ¿Con qué espíritu rezo? ¿Con qué espíritu me dirijo a los demás? ¿Con el espíritu que construye? ¿O con el espíritu que se vuelve aire?”. Lo importante – concluyó diciendo el Papa – es no engañarnos, no decirnos mentiras, sino la verdad:

“¡Con cuánta verdad se confiesan los niños! Los niños jamás, jamás, jamás dicen una mentira en la confesión; jamás dicen cosas abstractas. ‘He hecho esto, he hecho aquello, he hecho…’: concretos. Los niños, cuando están ante Dios y ante los demás, dicen cosas concretas. ¿Por qué? Porque tienen la levadura buena, la levadura que los hace crecer como crece el Reino de los Cielos. Y que el Señor nos dé, a todos nosotros, el Espíritu Santo y la gracia de la lucidez para decirnos cuál es la levadura con la que yo crezco; cuál es la levadura con la cual yo actúo. ¿Soy una persona leal, transparente o soy un hipócrita?”.

 

 

Mensaje del Papa Francisco para Jornada Mundial de la Alimentación

Discurso del Papa Francisco a la FAO. - AFP

14/10/2016 12:00

SHARE:

 

“Sabemos que el mecanismo de la distribución se queda en teoría si los hambrientos no tienen un acceso efectivo a los alimentos, si no se crea una relación adecuada entre la necesidad alimenticia y el consumo”, lo dijo el Papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Alimentación 2016, que se celebrará este domingo 16 de octubre.

En su mensaje, el Santo Padre resaltó el tema elegido por la FAO para la presente Jornada: «El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también». Este tema, dijo el Pontífice nos lleva a considerar la dificultad que se suma a la lucha contra el hambre, es decir, la presencia de un fenómeno complejo como el del cambio climático. Por ello, es importante afirma el Sucesor de Pedro, “cuestionarnos sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva, sin recurrir a los fáciles sofismas que se esconden tras los datos estadísticos o las previsiones contradictorias” y al mismo tiempo, “sin abandonar el dato científico, que es más necesario que nunca, sino de ir más allá de la simple lectura del fenómeno o de la enumeración de sus múltiples efectos”.

En este sentido, es necesario reconocer, ante todo, agrega el Obispo de Roma, que los diferentes efectos negativos sobre el clima tienen su origen en la conducta diaria de personas, comunidades, pueblos y Estados. “Es necesario intervenir políticamente y, por tanto, tomar las decisiones necesarias, disuadir o fomentar conductas y estilos de vida que beneficien a las nuevas y a las futuras generaciones. Sólo entonces podremos preservar el planeta”.

Este aspecto es fundamental, afirma el Papa, ya que una gran parte de la población mundial vive en zonas rurales en contacto directo con los efectos del cambio climático, y ellos experimentan que, si el clima cambia, también sus vidas cambian. “Su diario acontecer se ve afectado por situaciones difíciles, a veces dramáticas, el futuro es cada vez más incierto y así se abre camino la idea de abandonar casas y afectos”. De la sabiduría de las comunidades rurales – señala el Pontífice – podemos aprender un estilo de vida que nos puede ayudar a defendernos de la lógica del consumo y de la producción a toda costa; lógica que, envuelta en buenas justificaciones, como el aumento de la población, en realidad sólo busca aumentar los beneficios.

Además, precisa el Obispo de Roma, no podemos olvidar que es también el clima el que contribuye a que la movilidad humana sea imparable. “Los datos más recientes nos dicen que cada vez son más los emigrantes climáticos, que pasan a engrosar las filas de esa caravana de los últimos, de los excluidos, de aquellos a los que se les niega tener incluso un papel en la gran familia humana. Un papel que no puede ser otorgado por un Estado o por un estatus, sino que le pertenece a cada ser humano en cuanto persona, con su dignidad y sus derechos”.

Muchas veces, también en cuanto Iglesia Católica – señala el Papa – hemos recordado que los niveles de producción mundial son suficientes para garantizar la alimentación de todos, a condición de que haya una justa distribución. “En efecto, sabemos que el mecanismo de la distribución se queda en teoría si los hambrientos no tienen un acceso efectivo a los alimentos, si siguen dependiendo de la ayuda externa, más o menos condicionada, si no se crea una relación adecuada entre la necesidad alimenticia y el consumo y, no menos importante, si no se elimina el desperdicio y se reducen las pérdidas de alimentos”.

Todos estamos llamados a cooperar en este cambio de rumbo, es la invitación conclusiva del Papa Francisco: los responsables políticos, los productores, los que trabajan en el campo, en la pesca y en los bosques, y todos los ciudadanos. “La voluntad de actuar no puede depender de las ventajas que se puedan obtener, sino que es una exigencia que está unida a las necesidades que surgen en la vida de las personas y de toda la familia humana… con el fin de conseguir que todo el mundo tenga cada día una alimentación suficiente y saludable”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

Texto completo del mensaje del Papa Francisco

Al Profesor José Graziano da Silva

Director General de la FAO

Muy ilustre Señor:

1.     El que la FAO haya querido dedicar la actual Jornada Mundial de la Alimentación al tema «El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también», nos lleva a considerar la dificultad añadida que supone para la lucha contra el hambre la presencia de un fenómeno complejo como el del cambio climático. Con el fin de hacer frente a los retos que la naturaleza plantea al hombre y el hombre a la naturaleza (cf. Enc. Laudato si’, 25), me permito ofrecer algunas reflexiones a la consideración de la FAO, de sus Estados miembros y de todas las personas que participan en su actividad.

¿A qué se debe el cambio climático actual? Tenemos que cuestionarnos sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva, sin recurrir a los fáciles sofismas que se esconden tras los datos estadísticos o las previsiones contradictorias. No se trata de abandonar el dato científico, que es más necesario que nunca, sino de ir más allá de la simple lectura del fenómeno o de la enumeración de sus múltiples efectos.

Nuestra condición de personas necesariamente relacionadas y nuestra responsabilidad de custodios de la creación y de su orden, nos obligan a remontarnos a las causas de los cambios que están ocurriendo e ir a su raíz. Hemos de reconocer, ante todo, que los diferentes efectos negativos sobre el clima tienen su origen en la conducta diaria de personas, comunidades, pueblos y Estados. Si somos conscientes de esto, no bastará la simple valoración en términos éticos y morales.  Es necesario intervenir políticamente y, por tanto, tomar las decisiones necesarias, disuadir o fomentar conductas y estilos de vida que beneficien a las nuevas y a las futuras generaciones. Sólo entonces podremos preservar el planeta.

Las acciones que hay que realizar han de estar adecuadamente planificadas y no pueden ser el resultado de las emociones o los motivos de un instante. Es importante programarlas. En este cometido, las instituciones, llamadas a trabajar juntas, tienen un papel esencial, ya que las acciones individuales, si bien son necesarias, sólo son eficaces si se integran en una red compuesta de personas, entidades públicas y privadas, estructuras nacionales e internacionales. Esta red, sin embargo, no puede quedar en el anonimato; esta red tiene el nombre de fraternidad y debe actuar en virtud de su solidaridad fundamental.

2.     Todas las personas que trabajan en el campo, en la ganadería, en la pesca artesanal, en los bosques, o viven en zonas rurales en contacto directo con los efectos del cambio climático, experimentan que, si el clima cambia, también sus vidas cambian. Su diario acontecer se ve afectado por situaciones difíciles, a veces dramáticas, el futuro es cada vez más incierto y así se abre camino la idea de abandonar casas y afectos. Prevalece una sensación de abandono, de sentirse olvidados por las instituciones, privados de la ayuda que puede aportar la técnica, así como de la justa consideración por parte de todos los que nos beneficiamos de su trabajo.

De la sabiduría de las comunidades rurales podemos aprender un estilo de vida que nos puede ayudar a defendernos de la lógica del consumo y de la producción a toda costa; lógica que, envuelta en buenas justificaciones, como el aumento de la población, en realidad sólo busca aumentar los beneficios. En el sector del que se ocupa la FAO está creciendo el número de los que piensan que son omnipotentes y pueden pasar por alto los ciclos de las estaciones o modificar indebidamente las diferentes especies de animales y plantas, provocando la pérdida de esa variedad que, si existe en la naturaleza, significa que tiene ―y ha de tener― una función. Obtener una calidad que da excelentes resultados en el laboratorio puede ser ventajoso para algunos, pero puede tener efectos desastrosos para otros. Y el principio de precaución no es suficiente, porque muy a menudo se limita a impedir que se haga algo, mientras que lo que se necesita es actuar con equilibrio y honestidad. Seleccionar genéticamente un tipo de planta puede dar resultados impresionantes desde un punto de vista cuantitativo, pero, ¿nos hemos preocupado de las tierras que perderán su capacidad de producir, de los ganaderos que no tendrán pastos para su ganado, y de los recursos hídricos que se volverán inutilizables? Y, sobre todo, ¿nos hemos preguntado si ―y en qué medida― contribuirán a cambiar el clima?

Por tanto, no precaución, sino sabiduría. Esa que los campesinos, los pescadores, los ganaderos conservan en la memoria de las generaciones, y que ahora ven cómo está siendo ridiculizada y olvidada por un modelo de producción que sólo beneficia a pequeños grupos y a una pequeña porción de la población mundial. Recordemos que se trata de un modelo que, con toda su ciencia, consiente que cerca de ochocientos millones de personas todavía pasen hambre.

3.     La cuestión se refleja directamente en las emergencias diarias que las instituciones intergubernamentales, como la FAO, están llamadas a afrontar y tratar, conscientes de que el cambio climático no pertenece exclusivamente a la esfera de la meteorología. No podemos olvidar que es también el clima el que contribuye a que la movilidad humana sea imparable. Los datos más recientes nos dicen que cada vez son más los emigrantes climáticos, que pasan a engrosar las filas de esa caravana de los últimos, de los excluidos, de aquellos a los que se les niega tener incluso un papel en la gran familia humana. Un papel que no puede ser otorgado por un Estado o por un estatus, sino que le pertenece a cada ser humano en cuanto persona, con su dignidad y sus derechos.

Ya no basta impresionarse y conmoverse ante quien, en cualquier latitud, pide el pan de cada día. Es necesario decidirse y actuar. Muchas veces, también en cuanto Iglesia Católica, hemos recordado que los niveles de producción mundial son suficientes para garantizar la alimentación de todos, a condición de que haya una justa distribución. Pero, ¿podemos continuar todavía en esta dirección, cuando la lógica del mercado sigue otros caminos, llegando incluso a tratar los productos básicos como una simple mercancía, a usar cada vez más los alimentos para fines distintos al consumo humano,  o a destruir alimentos simplemente porque son muchos y se buscan más las ganancias, en vez de atender a las necesidades? En efecto, sabemos que el mecanismo de la distribución se queda en teoría si los hambrientos no tienen un acceso efectivo a los alimentos, si siguen dependiendo de la ayuda externa, más o menos condicionada, si no se crea una relación adecuada entre la necesidad alimenticia y el consumo y, no menos importante, si no se elimina el desperdicio y se reducen las pérdidas de alimentos.

Todos estamos llamados a cooperar en este cambio de rumbo: los responsables políticos, los productores, los que trabajan en el campo, en la pesca y en los bosques, y todos los ciudadanos. Por supuesto, cada uno en sus ámbitos de responsabilidad, pero todos con la misma función de constructores de un orden interno en las Naciones y un orden internacional, que consienta que el desarrollo no sea solo prerrogativa de unos pocos, ni que los bienes de la creación sean patrimonio de los poderosos. Las posibilidades no faltan, y los ejemplos positivos, las buenas prácticas, nos proporcionan experiencias que se pueden seguir, compartir y difundir.

4.     La voluntad de actuar no puede depender de las ventajas que se puedan obtener, sino que es una exigencia que está unida a las necesidades que surgen en la vida de las personas y de toda la familia humana. Necesidades materiales y espirituales, pero en cualquier caso reales, que no son el resultado de la decisión de unos pocos, de las modas o de estilos de vida que convierten a la persona en un objeto, a la vida humana en un instrumento, incluso de experimentación, y a la producción de alimentos en un mero negocio económico, al que hay que sacrificar hasta el alimento disponible, cuya finalidad natural es conseguir que todo el mundo tenga cada día una alimentación suficiente y saludable.

Estamos muy cerca de la nueva fase que convocará en Marrakech a los Estados Miembros de la Convención sobre el Cambio Climático para poner en práctica sus compromisos. Creo interpretar el deseo de muchos al pedir que los objetivos recogidos en el Acuerdo de París no queden en bellas palabras, sino que se concreten en decisiones valientes para que la solidaridad no sea sólo una virtud, sino también un modelo operativo en la economía, y que la fraternidad ya no sea una simple aspiración, sino un criterio de gobernabilidad nacional e internacional.

Estas son, Señor Director General, algunas reflexiones que quisiera hacerle llegar en este momento en el que se avecinan preocupaciones, agitaciones y tensiones causadas también por la cuestión del clima, que está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana y que grava, ante todo,  sobre las condiciones de vida de muchos de nuestros hermanos y hermanas más vulnerables y marginados. Que el Todopoderoso bendiga sus esfuerzos al servicio de toda la humanidad.

Vaticano, 14 de octubre de 2016

 

La ayuda concreta del Papa a las poblaciones azotadas por el huracán Matthew

Dos jóvenes haitianos junto a su casa destruida por el huracán Matthew. - REUTERS

14/10/2016 10:56

SHARE:

 El Papa Francisco ha establecido que se envíe una primera contribución de 100.000 dólares en socorro de las poblaciones afectadas por el paso del huracán “Matthew”, que en el curso de los últimos días ha azotado con extraordinaria violencia la región del Caribe y en particular el territorio de Haití causando – hasta el momento – unas 1000 víctimas. Lo informa en un comunicado el Pontificio Consejo Cor Unum, Dicasterio encargado de realizar las obras de caridad en nombre del Papa, en particular en caso de calamidades naturales.

La suma establecida será repartida en colaboración con la Nunciatura Apostólica, a través de la Iglesia local en las diócesis mayormente postradas por la calamidad y será empleada en sostén de las obras de asistencia a favor de los damnificados, como primera e inmediata expresión concreta de los sentimientos espirituales de cercanía y paternal aliento del Sumo Pontífice hacia las personas y los territorios afectados.

La mencionada contribución se inserta dentro de la red de ayudas que se activó inmediatamente en toda la Iglesia Católica y que ha involucrado a diversas Conferencias Episcopales y organismos de caridad. Caritas Haití, de acuerdo con Caritas Internationalis, lanzó presto un primer llamado de emergencia en ayuda de 2.700 familias (13.500 personas) para la adquisición y distribución de 2.700 kit alimenticios, el abastecimiento de 2.700 kit higiénicos y la activación de programas para aconsejar y sensibilizar a la población acerca de la prevención de enfermedades infecciosas.

 

Viernes de Misericordia: Papa Francisco visita una casa de acogida de niños en dificultad de Roma

"Villaggio SOS", centro de acogida en Roma visitado por el Papa - RV

14/10/2016 17:18

SHARE:

En el marco del Año de la Misericordia el Santo Padre visitó la tarde de este viernes en Roma un centro de acogida de niños llamado “Villaggio SOS”, donde acuden menores con problemas sociales o familiares. El centro se compone de 5 casas, en cada una de ellas viven más o menos seis niños de 12 años de edad máximo, que son cuidados por una persona conocida como “Mamma SOS”.  Aquí crecen como si fueran una verdadera familia. Les acompañan a la escuela, van a misa, hacen deporte… Los profesionales o voluntarios que les tutelan siguen a cada niño durante diversos años seguidos para crear relaciones humanas estables que les ayuden a ser finalmente autónomos. Además allí también está presentes chicos más grandes que vivieron allí y ahora van a echar una mano en las actividades cotidianas.  

El Papa Francisco de la mano de algunos de los niños y niñas del centro ha conocido la historia del “Villaggio SOS”, ha visto algunos de los lugares donde juegan los chicos a diario, quienes les han enseñado sus juegos y ha merendado con ellos.  

El “Villaggio SOS” sigue el modelo pedagógico y organizativo del primer centro de este tipo fundado en Austria en 1949 por Hermann Gmeiner, un estudiante de medicina austriaco a quien le llegó al corazón la situación en la que vivía centenares de niños sin ninguna relación familiar por la devastación de la guerra.

 

 

EL HORARIO DE DIOS Lc 18,1-8

La enseñanza de Jesús sobre la oración no era una cuestión banal. Él quería enseñar a sus discípulos a orar de tal manera que permanentemente pudieran estar hablando-con y escuchando-a Quien permanentemente está dispuesto a acoger nuestras palabras y a dirigirnos las suyas.

El Maestro les propone una parábola con dos personajes curiosos: un juez y una viuda. La persona más desprotegida que demanda ayuda al juez menos indicado. Hasta aquí los personajes de la parábola de Jesús que podríamos llamar pintoresca, y adivinamos los ojos de los discípulos mirando a Jesús mientras les exponía la parábola. ¿En qué quedaría toda la escena? ¿Cómo se resolvería la importunidad de la pobre mujer ante la inmisericordia del injusto juez?

Dice Jesús que aquél juez de mucha ley y poco corazón, terminó por ceder ante la viuda y determinó hacer justicia ante el adversario de ésta. Pero no porque hubiera cambiado en sus adentros, sino simplemente por proteger sus afueras, es decir, por puro temor y para que le dejasen en paz: por si la viuda le pegaba en la cara y para que no lo siguiera fastidiando. Aquí se pararía el Señor y les diría a los discípulos: ¿os dais cuenta qué ha hecho este juez injusto? Al final ha hecho justicia ante una pobre mujer que suplicaba. Un hombre que no ha sido capaz de hacerlo por la verdadera razón: el servicio al otro, el derecho del otro, el amor al otro, lo hizo por egoísmo, por amor a sí mismo... pero lo hizo. ¿Y Dios? ¿Qué hará Dios? ¿Cómo se comportará ante sus elegidos que día y noche le gritan y suplican?

El cristiano es el que precisamente aprende a vivir desde la inagotable relación con su Dios y Señor, en un continuo cara a cara ante su bendito Rostro, con un constante saberse mirado por los ojos de Otro. Esta Presencia que es siempre compañía y jamás se escurre como fugitiva, no nos ahorra a los cristianos la fatiga apasionante del vivir de cada día con todas sus luces y sus sombras, pero sí que nos permite vivirlo de otro modo, desde otros Ojos que nos ven, desde otro Corazón que nos ama y por nosotros palpita y desde otra Vida que nos acoge regalándonos la dicha.

La oración, como certeza de una compañía de aquel que nos habla y nos mira, es una educación para la vida: también nosotros cristianos podemos sufrir todas las pruebas, pero nunca con tristeza y desesperanza. La circunstancia puede que no cambie, pero sí nuestro modo de mirarla y de vivirla, porque sabemos que Dios nos la acompaña sin interrupción, en horario abierto y sin declino.

 + Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

 

 

Domingo de la semana 29 de tiempo ordinario; ciclo C

La oración de petición siempre es atendida por Dios, que nos da lo mejor, pero quiere que mejoremos con nuestra perseverancia

«Les proponía una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desfallecer, diciendo: «En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. También había en aquella ciudad una viuda, que acudía a él diciendo: "Hazme justicia ante mi adversario". Y durante mucho tiempo no quería. Sin embargo, al final se dijo a sí mismo: "Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, ya que esta viuda está molestándome, le haré justicia, para que no siga viniendo a importunarme"». Concluyó el Señor: «Prestad atención a lo que dice el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a Él día y noche, y les hará esperar? Os aseguro que les hará justicia sin tardanza. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿acaso encontrará fe sobre la tierra?» (Lucas 18, 1-8).

 1. Jesús, buscas una parábola para enseñar a tus discípulos de una manera gráfica que es necesario «orar siempre y no desfallecer.» Ya antes, y después, les has enseñado este punto con tu ejemplo: te han visto rezar a tu Padre en silencio y en alta voz: en días de calma, y en días de gran ajetreo en los que no tenias tiempo ni para comer. Está claro que, si quiero imitarte, debo hacer oración cada día.

Hoy nos hablas de pedir. Pedir es propio de hijos, especialmente cuando los padres son generosos y pueden conseguir lo que sus hijos necesitan. Por eso, ¿cómo no voy a pedirte todo lo que me haga falta?

Nos hablas de un juez al que va una viuda pobre, pero él en lugar de ser protector de los desvalidos está pervertido, y no quiere escucharla. Pero ella, de tanto insistir, consigue que la atienda. También nosotros vemos que la justicia no existe en los tribunales, que quien tiene dinero o engaña puede ganar un juicio de manera injusta. Que no se atienden en nuestro mundo peticiones justas. Pero: “¿no sirve de nada?”

¡Nunca estamos solos! Nunca hago nada solo. Necesito la familia, los amigos, y necesito sobre todo la certeza de que Dios también me acompaña. Y aunque los jueces y otros me fallen, Él no me falla. Y aunque vea que falte justicia en este mundo, lucharé por ella, sabedor de que luego habrá justicia plena en el cielo. Por eso me propongo hoy luchar, no encerrarme en mí mismo nunca, no contar solo con mis fuerzas, acogerme a los amigos, acogerme a la amistad de Dios. A pesar de los tropiezos de la vida, a pesar de las desgracias que sufra, aprenderé a confiar en los otros, aprenderé a confiar en Dios. La comunidad puede fallar, los amigos y vecinos pueden fallar, pero Dios estará por mí con todo su amor y su poder (M. Regal).

Cuando pedimos algo y no se nos concede, y hay situaciones y problemas que se prolongan en el tiempo, pensamos: “Dios no me hace caso, todo sigue igual… Es que me canso de pedir siempre lo mismo para nada”. Hemos de esperar, que todo saldrá. Pensemos en que si esa mujer consigue que hasta un juez injusto haga justicia: Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿O les dará largas? A veces tenemos miedo de la justicia divina, o de la injusticia de los hombres, y hemos de mirar a Jesús que nos invita a pensar que Dios es un Padre amoroso, que las oraciones que elevamos a Dios no caen en el vacío. Que puede parecer que “no sirve de nada orar”, pero para empezar Él se nos entrega, y luego nos hacemos mejores con la oración, que es la puerta de la fe. Y luego nos da lo que nos conviene, de la forma que sea mejor para nosotros, la forma que Dios disponga. La confianza en Dios se prueba justamente en la constancia a la hora de rezar. Hay quien deja de orar porque piensa que su petición no es escuchada. Pero, ¿qué pedimos nosotros tantas veces sino la solución que juzgamos mejor para nuestros problemas o, incluso, piedras en lugar de pan? "Nosotros no sabemos pedir como conviene", asegura S. Pablo (Rm 8,26). En cambio, nuestro Padre Dios sabe bien lo que nos hace falta antes de que se lo pidamos (Cf Mt 6,8). "No te aflijas, dice S. Agustín, si no recibes de Dios inmediatamente lo que pides: es Él quien quiere hacerte más bien todavía mediante tu perseverancia con Él en oración. Él quiere que nuestro deseo sea probado en la oración. Así nos dispone para recibir lo que Él está dispuesto a darnos".

«La primera condición de la oración es la perseverancia; la segunda, la humildad.

-Sé santamente tozudo, con confianza. Piensa que el Señor, cuando le pedimos algo importante, quizá quiere la súplica de muchos años. ¡Insiste!..., pero insiste siempre con más confianza» (J. Escrivá, Forja 535).El propio Jesús nos da la respuesta: Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero nos cuesta aceptar que hay que dejar a Dios ser Dios, y sus tiempos no son los nuestros, y debemos aprender a esperar que “a su tiempo”, llegará la acción de Dios. Por eso Jesús vuelve a provocarnos y a cuestionarnos: Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra? Porque nuestro pecado es la impaciencia, y lo que salva es la paciencia de Dios. Necesitamos orar sin desanimarnos, con esa fe de la viuda de la parábola, con esa fe insistente y casi haciéndonos “pesados” ante Dios.

“Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?” La oración se fundamenta en la Palabra de Dios, que es “viva, eficaz y escruta los sentimientos y los pensamientos del corazón” (cfr. Hb 4,12). Que es la Verdad. Que es la Santidad.

«Mediante la oración de petición mostramos la conciencia de nuestra relación con Dios: por ser criatura, no somos ni nuestro propio origen, ni dueños de nuestras adversidades, ni nuestro fin último; pero también, por ser pecadores, sabemos, como cristianos, que nos apartamos de nuestro Padre. La petición ya es un retorno a El» (Catecismo 2629).

«La petición de perdón es el primer movimiento de la oración de petición» (2631)... «La petición cristiana está centrada en el deseo de Dios y en la búsqueda del reino que viene...» (2632) «...Toda necesidad puede convertirse en objeto de petición» (2633).

«A los que buscan el Reino y la justicia de Dios, El les promete darles todo por añadidura. Todo en efecto pertenece a Dios: el que posee a Dios, nada le falta, si él mismo no falta a Dios» (S. Cipriano) (2830).

Pero esta fe no es fácil. “Las palabras del Señor: ¿Creéis que cuando venga el Hijo del hombre encontrará fe en la tierra? se refieren a la fe perfecta. Ésta apenas se encuentra en la tierra. La Iglesia de Dios está llena de fe; pues, si no existiese ninguna, ¿quién se acercaría a ella? ¿Quién no trasladaría los montes si esa fe fuese plena? Pon tu atención en los mismos apóstoles. No hubiesen seguido al Señor tras haber abandonado todo y pisoteado toda esperanza mundana, si no hubiesen poseído una gran fe. Por otra parte, si hubiesen tenido una fe plena, no hubiesen dicho al Señor: Auméntanos la fe (Lc 17,5). Pensad también en aquel otro que confesaba una y otra cosa refiriéndose a si mismo. Habiendo presentado a su hijo al Señor para que lo sanase, al ser interrogado si creía contestó afirmativamente: Creo, Señor; ayuda mi incredulidad (Mc 9,23). Creo, -dijo-;creo, Señor: luego existe la fe. Pero ayuda mi incredulidad: luego no es plena la fe” (S. Agustín, Sermón 115,1).

Si los malos llegan a portarse bien por esa insistencia..., ¿qué no hará el Dios bueno? Es un mensaje sencillo pro el que Jesús quiere hacérnoslo comprender claramente: Dios quiere hacerse de rogar, quiere incluso dejarse importunar por el hombre. Si Dios da libertad al hombre y hace incluso un pacto con él, entonces no solamente respeta su libertad, sino que incluso se ha unido a su partner en la alianza, sin perder por ello su libertad divina: dará siempre al que pide lo que sea mejor para él: «Cosas buenas» (Mt 7,11), el «Espíritu Santo» (Lc 11,12). El que pide algo a Dios en el Espíritu de Cristo es infaliblemente escuchado (Jn 14,13-14). Y el evangelio añade: «sin tardar»; Dios no escucha luego, más tarde, sino que escucha y corresponde en seguida con lo que mejor corresponde a la demanda. Pero la oración de petición presupone la fe, y aquí el evangelio termina con unas palabras que dan que pensar: «Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?» Esta pregunta va dirigida a nosotros, que escuchamos aquí y ahora, y no a otros (von Balthasar).

2. La oración ha de vivirse en la Iglesia, en comunidad, como hemos escuchado en la 1ª lectura. Ante la batalla que se avecina, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte, para orar por su pueblo. Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel, y cuando le llega el cansancio (le pesaban las manos), no se siente solo, tiene a Aarón y Jur, que le sostenían los brazos, uno a cada lado. También nosotros debemos sostenernos unos a otros en la oración para no desanimarnos. Como dice un himno de la Liturgia de las Horas: No ven-go a la soledad cuando vengo a la oración, pues sé que estando contigo, con mis hermanos estoy (Laudes Sábado Semana II). Nos debemos ayudar unos a otros a orar con fe, en esa oración insistente, con la certeza de que Dios no nos dará largas.

La Eucaristía es el gran momento en el que, como Moisés, en medio de las “batallas y luchas” de la vida, como comunidad alzamos nuestras manos hacia el Padre para presentarle nuestras peticiones. En Cristo Eucaristía Él acoge nuestra oración, y por eso nosotros debemos continuar orando juntos sin desanimarnos, sabiendo que, por Cristo, el Padre no nos va a dar largas, de modo que cuando venga el Hijo del Hombre encuentre esta fe en la tierra.

-«Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel»: «La oración de Moisés es la figura cautivadora de la oración de intercesión que tiene su cumplimiento en el único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo-Jesús» (1 Tm 2, 5). La imagen de las manos levantadas de Moisés durante la batalla con Amalec es sumamente elocuente en la primera lectura. Mientras Josué ataca, Moisés reza y al mismo tiempo hace penitencia, pues es ciertamente pesado y doloroso tener durante tantas horas las manos levantadas hacia Dios. Así está hecha la cristiandad: unos combaten fuera mientras otros -en el convento o en la soledad de su «cuarto»- rezan por los que luchan. Pero la imagen va aún más lejos: como a Moisés le pesaban las manos, Aarón y Jur tuvieron que sostener sus brazos hasta la puesta del sol, hasta que Israel venció finalmente en la batalla. Las manos levantadas de los orantes y contemplativos en la Iglesia deben ser sostenidas al igual que las de Moisés, porque sin oración la Iglesia no puede vencer, no en los combates del siglo, sino en las luchas espirituales que se le exigen. Todos nosotros debemos orar y ayudar a los demás a perseverar en la oración, y a no poner su confianza en la actividad externa, si es que queremos que la Iglesia no sea derrotada en los duros combates de nuestro tiempo (von Balthasar).

La santidad es ese “levantar los ojos hacia los montes”, de que habla el Salmo responsorial: es la intimidad con el padre que está en los cielos; la intimidad con el Espíritu Santo mediante Cristo. Es sentirnos “custodiados” por Dios. El Santo conoce muy bien su fragilidad, la precariedad de su existencia, de sus capacidades. Pero no se asusta. Se siente igualmente seguro. Confía en el hecho de que Dios “no permitirá que resbale su pie, que lo guardará a su sombra, que lo guardará de todo mal”.

No obstante los santos sienten muchas tinieblas en sí mismos, sienten que están hechos para la Verdad. Para Dios-Verdad. Y ciertamente, en su vida dan cada día más espacio a esta Verdad. De aquí nace esta seguridad que los distingue: donde los otros vacilan, ellos resisten. Donde los otros dudan, ellos ven claro. La santidad quiere decir también tener las manos alzadas en plegaria a Dios, mientras alrededor se desarrolla un combate, mientras continúa la lucha entre el bien y el mal. A primera vista puede parecer que el compromiso de la contemplación y de la oración nos aleja de las luchas de la vida, como si fuese una renuncia a combatir. Pero quien piensa así no conoce el poder de la oración (Juan Pablo II).

3. «Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo». Esta palabra no es la pura acción, sino la palabra de la oración de petición, de las manos en alto de Moisés. «Permanece en lo que has aprendido», es decir, en lo que conoces de la «Sagrada Escritura». Sólo cuando «el hombre de Dios» es instruido por la «Escritura inspirada por Dios», está «perfectamente equipado para toda obra buena», y la primera "obra buena" es la oración, que debe recomendarse a los cristianos «con toda comprensión y pedagogía» (von Balthasar).

En este mes de octubre, acudamos a la Virgen especialmente con el Rosario: «No dejéis de inculcar con todo cuidado la práctica del Rosario, la oración tan querida de la Virgen y tan recomendada por los Sumos Pontífices, por medio del cual los fieles pueden cumplir de la manera más suave y eficaz el mandato del Divino Maestro: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá» (Pablo VI, Carta Encíclica Mense Maio, 29-IV-1965).

Llucià Pou Sabaté

 

 

“Que nunca deje de practicar la caridad”

No resulta compatible amar a Dios con perfección, y dejarse dominar por el egoísmo –o por la apatía– en el trato con el prójimo. (Surco, 745)
La amistad verdadera supone también un esfuerzo cordial por comprender las convicciones de nuestros amigos, aunque no lleguemos a compartirlas, ni a aceptarlas. (Surco, 746)

No permitas nunca que crezca la hierba mala en el camino de la amistad: sé leal. (Surco, 747)

Un propósito firme en la amistad: que en mi pensamiento, en mi palabra, en mis obras respecto a mi prójimo –sea quien sea–, no me conduzca como hasta ahora: es decir, que nunca deje de practicar la caridad, que jamás dé paso en mi alma a la indiferencia. (Surco, 748)

Tu caridad ha de estar adecuada, ajustada, a las necesidades de los demás...; no a las tuyas. (Surco, 749)

¡Hijos de Dios!: una condición que nos transforma en algo más trascendente que en personas que se soportan mutuamente. Escucha al Señor: «vos autem dixi amicos!» –somos sus amigos, que, como El, dan gustosamente su vida los unos por los otros, en la hora heroica y en la convivencia corriente. (Surco, 750)

 

 

Trabajar por amor

¿Para qué trabajamos? ¿sólo para subsistir? ¿para llevar adelante una vida sin problemas? La ocupación profesional tiene una relación directa con la felicidad, cuando nace y se ordena al amor, como se explica en este artículo.

Trabajo 12 de Octubre de 2013

Foto: Nicolò Paternoster

El hombre no debe limitarse a hacer cosas, a construir objetos. El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor [1] . Al leer estas palabras de san Josemaría, es posible que dentro de nuestras almas surjan algunas preguntas que den paso a un diálogo sincero con Dios: ¿para qué trabajo?, ¿cómo es mi trabajo?, ¿qué pretendo o qué busco con mi labor profesional? Es la hora de recordar que el fin de nuestra vida no es hacer cosas sino amar a Dios. La santidad no consiste en hacer cosas cada día más difíciles, sino en hacerlas cada día con más amor [2] .

Mucha gente trabaja —y trabaja mucho—, pero no santifica su trabajo. Hacen cosas, construyen objetos, buscan resultados, por sentido del deber, por ganar dinero, o por ambición; unas veces triunfan y otras fracasan; se alegran o se entristecen; sienten interés y pasión por su tarea, o bien, decepción y hastío; tienen satisfacciones junto con inquietudes, temores y preocupaciones; unos se dejan llevar por la inclinación a la actividad, otros por la pereza; unos se cansan, otros procuran evitar a toda costa el cansancio...

Todo esto tiene un punto en común: pertenece a un mismo plano, el plano de la naturaleza humana herida por las consecuencias del pecado, con sus conflictos y contrastes, como un laberinto en el que el hombre que vive según la carne , en palabras de san Pablo — el animalis homo —, deambula, atrapado en un ir de aquí para allá, sin encontrar el camino de la libertad y su sentido.

Ese camino y ese sentido sólo se descubren cuando se levanta la mirada y se contempla la vida y el trabajo en esta tierra con la luz de Dios que ve desde de lo alto. La gente —escribe san Josemaría en Camino tiene una visión plana, pegada a la tierra, de dos dimensiones. —Cuando vivas vida sobrenatural obtendrás de Dios la tercera dimensión: la altura, y, con ella, el relieve, el peso y el volumen [3] .

El trabajo nace del amor

¿Qué significa entonces, para un cristiano, que el trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor? [4] Primero conviene considerar a qué amor se refiere san Josemaría. Hay un amor llamado de concupiscencia, cuando se ama algo para satisfacer el propio gusto sensible o el deseo de placer (concupiscentia). No es éste el amor del que nace, en último término, el trabajo de un hijo de Dios, aunque muchas veces trabaje con gusto y le apasione su tarea profesional.

Un cristiano no ha de trabajar solo o principalmente cuando tenga ganas, o le vayan las cosas bien. El trabajo de un cristiano nace de otro amor más alto: el amor de benevolencia , cuando directamente se quiere el bien de otra persona (benevolentia), no ya el propio interés. Si el amor de benevolencia es mutuo se llama amor de amistad [5] , mayor cuanto se está dispuesto no sólo a dar algo por el bien de un amigo, sino a entregarse uno mismo: Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos [6] .

Los cristianos podemos amar a Dios con amor de amistad sobrenatural, porque Él nos ha hecho hijos suyos y quiere que le tratemos con confianza filial, y veamos en los demás hijos suyos a hermanos nuestros. A este amor se refiere el Fundador del Opus Dei cuando escribe que el trabajo nace del amor : es el amor de los hijos de Dios, el amor sobrenatural a Dios y a los demás por Dios: la caridad que ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado [7] .

Querer el bien de una persona no lleva a complacer siempre su voluntad. Puede ocurrir que lo que quiere no sea un bien, como sucede muy a menudo a las madres, que no dan a sus hijos todo lo que piden, si les puede hacer daño. En cambio, amar a Dios es siempre querer su Voluntad, porque la Voluntad de Dios es el bien.

Por eso, para un cristiano, el trabajo nace del amor a Dios, ya que el amor filial nos lleva a querer cumplir su Voluntad, y la Voluntad divina es que trabajemos [8] . Decía san Josemaría que por amor a Dios quería trabajar como un borrico de noria [9] . Y Dios ha bendecido su generosidad derramando copiosamente su gracia que ha dado innumerables frutos de santidad en todo el mundo.

Vale la pena, por tanto, que nos preguntemos con frecuencia por qué trabajamos. ¿Por amor a Dios o por amor propio? Puede parecer que existen otras posibilidades, por ejemplo, que se puede trabajar por necesidad. Esto indica no ir al fondo en el examen, porque la necesidad no es la respuesta última.

También hay que alimentarse por necesidad, para vivir, pero ¿para qué queremos vivir, para la gloria de Dios , como exhorta san Pablo [10] , o para la propia gloria? Pues para eso mismo nos alimentamos y trabajamos. Es la pregunta radical, la que llega al fundamento. No hay más alternativas. Quien se examina sinceramente, pidiendo luces a Dios, descubre con claridad dónde tiene puesto en último término su corazón al realizar las tareas profesionales. Y el Señor le concederá también su gracia para decidirse a purificarlo y dar todo el fruto de amor que Él espera de los talentos que le ha confiado.

El trabajo manifiesta el amor

El trabajo de un cristiano manifiesta el amor, no sólo porque el amor a Dios lleva a trabajar, como hemos considerado, sino porque lleva a trabajar bien, pues así lo quiere Dios. El trabajo humano es, en efecto, participación de su obra creadora [11] , y Él —que ha creado todo por Amor— ha querido que sus obras fueran perfectas: Dei perfecta sunt opera [12] , y que nosotros imitemos su modo de obrar.

Modelo perfecto del trabajo humano es el trabajo de Cristo, de quien dice el Evangelio que todo lo hizo bien [13] . Estas palabras de alabanza, que brotaban espontáneas al contemplar sus milagros, obrados en virtud de su divinidad, pueden aplicarse también —así lo hace san Josemaría— al trabajo en el taller de Nazaret, realizado en virtud de su humanidad. Era un trabajo cumplido por Amor al Padre y a nosotros. Un trabajo que manifestaba ese Amor por la perfección con que estaba hecho. No sólo perfección técnica sino fundamentalmente perfección humana: perfección de todas las virtudes que el amor logra poner en ejercicio dándoles un tono inconfundible: el tono de la felicidad de un corazón lleno de Amor que arde con el deseo de entregar la vida.

La tarea profesional de un cristiano manifiesta el amor a Dios cuando está bien hecha. No significa que el resultado salga bien, sino que se ha intentado hacer del mejor modo posible, poniendo los medios disponibles en las circunstancias concretas.

Entre el trabajo de una persona que obra por amor propio, y el de esa misma persona, si comienza a trabajar por amor a Dios y a los demás por Dios, hay tanta diferencia como entre el sacrificio de Caín y el de Abel. Éste último trabajó para ofrecer lo mejor a Dios, y su ofrenda fue agradable al Cielo. De nosotros espera otro tanto el Señor.

 

Para un católico, trabajar no es cumplir, ¡es amar!: excederse gustosamente, y siempre, en el deber y en el sacrificio [14]. Realizad pues vuestro trabajo sabiendo que Dios lo contempla: laborem manuum mearum respexit Deus (Gn 31, 42). Ha de ser la nuestra, por tanto, tarea santa y digna de Él: no sólo acabada hasta el detalle, sino llevada a cabo con rectitud moral, con hombría de bien, con nobleza, con lealtad, con justicia [15]. Entonces, el trabajo profesional no solo es recto y santo sino que se convierte en oración [16].

Al trabajar por amor a Dios, la actividad profesional manifiesta de un modo u otro ese amor. Es muy probable que una simple mirada a varias personas que estén realizando la misma actividad, no sea suficiente para captar el motivo por el que la realizan. Pero si se pudiera observar con más detalle y atención el conjunto de la conducta en el trabajo —no sólo los aspectos técnicos, sino también las relaciones humanas con los demás colegas, el espíritu de servicio, el modo de vivir la lealtad, la alegría y las demás virtudes—, sería difícil que pasara inadvertido, si efectivamente existe en alguno de ellos, el bonus odor Christi [17] , el aroma del amor de Cristo que informa su trabajo.

Al final de los tiempos —enseña Jesús— dos estarán en el campo: uno será tomado y el otro dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino: una será tomada y la otra dejada [18] . Realizaban el mismo trabajo, pero no del mismo modo: uno era agradable a Dios y el otro no.

Foto: WSDOT

Sin embargo, muchas veces el entorno materialista nos puede hacer olvidar que estamos llamados a la vida eterna y pensamos únicamente en los bienes inmediatos. Por este motivo afirma san Josemaría: trabajad cara a Dios, sin ambicionar gloria humana. Algunos ven en el trabajo un medio para conquistar honores, o para adquirir poder o riqueza que satisfaga su ambición personal, o para sentir el orgullo de la propia capacidad de obrar [19] .

En un clima así, ¿cómo no se va a notar que se trabaja por amor a Dios? ¿Cómo va a pasar inadvertida la justicia informada por la caridad, y no simplemente la justicia dura y seca; o la honradez ante Dios, no ya la honradez interesada, ante los hombres; o la ayuda, el favor, el servicio a los demás, por amor a Dios, no por cálculo...?

Si el trabajo no manifiesta el amor a Dios, quizá es que se está apagando el fuego del amor. Si no se nota el calor, si después de un cierto tiempo de trato diario con los colegas de profesión, no saben si tienen a su lado un cristiano cabal o solo un hombre decente y cumplidor, entonces quizá es que la sal se ha vuelto insípida [20] . El amor a Dios no necesita etiquetas para darse a conocer. Es contagioso, es difusivo de por sí como el mayor de los bienes. ¿Manifiesta mi trabajo el amor a Dios? ¡Cuánta oración puede manar de esta pregunta!

El trabajo se ordena al amor

Un trabajo realizado por amor y con amor, es un trabajo que se ordena al amor: al crecimiento del amor en quien lo realiza, al crecimiento de la caridad, esencia de la santidad, esencia de la perfección humana y sobrenatural de un hijo de Dios. Un trabajo, por tanto, que nos santifica.

Santificarse en el trabajo no es otra cosa que dejarse santificar por el Espíritu Santo, Amor subsistente intratrinitario que habita en nuestra alma en gracia, y nos infunde la caridad. Es cooperar con Él poniendo en práctica el amor que derrama en nuestros corazones al ejercer la tarea profesional. Porque si somos dóciles a su acción, si obramos por amor en el trabajo, el Paráclito nos santifica: acrecienta la caridad, la capacidad de amar y de tener una vida contemplativa cada vez más honda y continua.

Que el trabajo se ordena al amor, y por tanto a nuestra santificación, significa igualmente que nos perfecciona: que se ordena a nuestra identificación con Cristo, perfectus Deus, perfectus homo [21] ,perfecto Dios y perfecto hombre. Trabajar por amor a Dios y a los demás por Dios reclama poner en ejercicio las virtudes cristianas. Ante todo la fe y la esperanza, a las que la caridad presupone y vivifica. Y después las virtudes humanas, a través de las cuales obra y se despliega la caridad. La tarea profesional ha de ser una palestra donde se ejercitan las más variadas virtudes humanas y sobrenaturales: la laboriosidad, el orden, el aprovechamiento del tiempo, la fortaleza para rematar la faena, el cuidado de las cosas pequeñas...; y tantos detalles de atención a los demás, que son manifestaciones de una caridad sincera y delicada [22] . La práctica de las virtudes humanas es imprescindible para ser contemplativos en medio del mundo, y concretamente para transformar el trabajo profesional en oración y ofrenda agradable a Dios, medio y ocasión de vida contemplativa.

Contemplo porque trabajo; y trabajo porque contemplo [23] , comentaba san Josemaría en una ocasión. El amor y el conocimiento de Dios —la contemplación— le llevaban a trabajar, y por eso afirma: trabajo porque contemplo . Y ese trabajo se convertía en medio de santificación y de contemplación: contemplo porque trabajo .

Es como un movimiento circular —de la contemplación al trabajo, y del trabajo a la contemplación— que se va estrechando cada vez más en torno a su centro, Cristo, que nos atrae hacia sí atrayendo con nosotros todas las cosas, para que por Él, con Él y en Él sea dado todo honor y toda gloria a Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo [24] .

La realidad de que el trabajo de un hijo de Dios se ordena al amor y por eso le santifica, es el motivo profundo de que no se pueda hablar, bajo la perspectiva de la santidad —que en definitiva es la que cuenta—, de profesiones de mayor o de menor categoría.

La dignidad del trabajo está fundada en el Amor [25] . Todos los trabajos pueden tener la misma calidad sobrenatural: no hay tareas grandes o pequeñas; todas son grandes, si se hacen por amor. Las que se tienen como tareas grandes se empequeñecen, cuando se pierde el sentido cristiano de la vida [26] .

Si falta la caridad, el trabajo pierde su valor ante Dios, por brillante que resulte ante los hombres. Aunque conociera todos los misterios y toda la ciencia,... si no tengo caridad, nada soy [27] , escribe san Pablo. Lo que importa es el empeño para hacer a lo divino las cosas humanas, grandes o pequeñas, porque por el Amor todas adquieren una nueva dimensión [28] .

J. López

[1] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 48.

[2] San Josemaría, Apuntes de la predicación (AGP, P10, n. 25), cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. II, p. 295.

[3] San Josemaría, Camino , n. 279.

[4] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 48.

[5] Cfr. Santo Tomás , S.Th . II-II, q. 23, a. 1, c.

[6] Jn 15, 13.

[7] Rm 5, 5.

[8] Cfr. Gn 2, 15; 3, 23; Mc 6, 3; 2 Ts 3, 6-12.

[9] Cfr. San Josemaría, Camino, n. 998.

[10] Cfr. 1 Cor 10, 31.

[11] Juan Pablo II, Litt. Enc. Laborem exercens , 14-IX-1981, n. 25; Catecismo de la Iglesia Católica , n. 2460.

[12] Dt 32, 4 (Vg). Cfr. Gn 1, 10, 12, 18, 21, 25, 31. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica , n. 302.

[13] Mc 7, 37.

[14] San Josemaría, Surco , n. 527.

[15] San Josemaría, Carta 15-X-1948, n. 26, cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, p. 183.

[16] Cfr. San Josemaría, A migos de Dios , n. 65.

[17] 2 Cor 2, 15.

[18] Mt 24, 40-41.

[19] San Josemaría, Carta 15-X-1948, n. 18, cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, pp. 193-194.

[20] Cfr. Mt 5, 13.

[21] Símbolo atanasiano.

[22] Mons. Javier Echevarría, Carta pastoral, 4-VII-2002, n. 13.

[23] San Josemaría, Apuntes de la predicación, 2-XI-1964 (AGP, P01 IX-1967, p. 11), cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, p 197.

[24] Misal Romano , conclusión de la Plegaria Eucarística.

[25] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 48.

[26] San Josemaría, Conversaciones , n. 109.

[27] 1 Cor 13, 2.

[28] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 60.

 

 

TEMA 40. Padre nuestro, que estás en el Cielo

Con el Padre Nuestro, Jesucristo nos enseña a dirigirnos a Dios como Padre. Es la oración filial por excelencia.

Resúmenes de fe cristiana 21 de Noviembre de 2012

La oración del cristiano es la oración de un hijo de Dios que se dirige a su Padre Dios con confianza filial.

1. Jesús nos enseña a dirigirnos a Dios como Padre

Con el Padre Nuestro, Jesucristo nos enseña a dirigirnos a Dios como Padre: «Orar al Padre es entrar en su misterio, tal como Él es, y tal como el Hijo nos lo ha revelado: “La expresión Dios Padre no había sido revelada jamás a nadie. Cuando Moisés preguntó a Dios quién era Él, oyó otro nombre. A nosotros este nombre nos ha sido revelado en el Hijo, porque este nombre implica el nuevo nombre del Padre” (Tertuliano, De oratione , 3)» (Catecismo, 2779).

Al enseñar el Padre Nuestro, Jesús descubre también a sus discípulos que ellos han sido hecho partícipes de su condición de Hijo: «Mediante la Revelación de esta oración, los discípulos descubren una especial participación de ellos en la filiación divina, de la cual San Juan dirá en el Prólogo de su Evangelio: “A cuantos lo han acogido (es decir, a cuantos han acogido al Verbo hecho carne), Jesús ha dado el poder de llegar a ser hijos de Dios” (Jn 1, 12). Por eso, con razón rezan según su enseñanza: Padre Nuestro » [1] .

Jesucristo siempre distingue entre «Padre mío» y «Padre vuestro» (cfr. Jn 20, 17). De hecho, cuando Él reza nunca dice «Padre nuestro». Esto muestra que su relación con Dios es totalmente singular: es una relación suya y de nadie más. Con la oración del Padre Nuestro, Jesús quiere hacer conscientes a sus discípulos de su condición de hijos de Dios, indicando al mismo tiempo la diferencia que hay entre su filiación natural y nuestra filiación divina adoptiva, recibida como don gratuito de Dios.

La oración del cristiano es la oración de un hijo de Dios que se dirige a su Padre Dios con confianza filial, la cual «se expresa en las liturgias de Oriente y de Occidente con la bella palabra, típicamente cristiana: “parrhesia” , simplicidad sin desviación, conciencia filial, seguridad alegre, audacia humilde, certeza de ser amado (cfr. Ef 3, 12; Hb 3, 6; 4, 16; 10, 19; 1 Jn 2, 28; 3, 21; 5, 14)» (Catecismo, 2778). El vocablo “parrhesia” indica originalmente el privilegio de la libertad de palabra del ciudadano griego en las asambleas populares, y fue adoptado por los Padres de la Iglesia para expresar el comportamiento filial del cristiano ante su Padre Dios.

2. Filiación divina y fraternidad cristiana

Al llamar a Dios Padre Nuestro, reconocemos que la filiación divina nos une a Cristo, «primogénito entre muchos hermanos» (Rm 8, 29), por medio de una verdadera fraternidad sobrenatural. La Iglesia es esta nueva comunión de Dios y de los hombres (cfr. Catecismo, 2790).

Por ello, la santidad cristiana, aun siendo personal e individual, nunca es individualista o egocéntrica: «Si recitamos en verdad el “Padre Nuestro”, salimos del individualismo, porque de él nos libera el Amor que recibimos. El adjetivo “nuestro” al comienzo de la Oración del Señor, así como el “nosotros” de las cuatro últimas peticiones no es exclusivo de nadie. Para que se diga en verdad (cfr. Mt 5, 23-24; 6, 14-16), debemos superar nuestras divisiones y los conflictos entre nosotros» (Catecismo, 2792).

La fraternidad que establece la filiación divina se extiende también a todos los hombres, porque en cierto modo todos son hijos de Dios —criaturas suyas— y están llamados a la santidad: «No hay más que una raza en la tierra: la raza de los hijos de Dios» [2] . Por ello, el cristiano ha de sentirse solidario en la tarea de conducir toda la humanidad hacia Dios.

La filiación divina nos impulsa al apostolado, que es una manifestación necesaria de filiación y de fraternidad: «Piensa en los demás —antes que nada, en los que están a tu lado— como en lo que son: hijos de Dios, con toda la dignidad de ese título maravilloso. Hemos de portarnos como hijos de Dios con los hijos de Dios: el nuestro ha de ser un amor sacrificado, diario, hecho de mil detalles de comprensión, de sacrificio silencioso, de entrega que no se nota» [3] .

3. El sentido de la filiación divina como fundamento de la vida espiritual

Cuando se vive con intensidad la filiación divina, ésta llega a ser «una actitud profunda del alma, que acaba por informar la existencia entera: está presente en todos los pensamientos, en todos los deseos, en todos los afectos» [4] . Es una realidad para ser vivida siempre, no sólo en circunstancias particulares de la vida: «No podemos ser hijos de Dios sólo a ratos, aunque haya algunos momentos especialmente dedicados a considerarlo, a penetrarnos de ese sentido de nuestra filiación divina, que es la médula de la piedad» [5] .

San Josemaría enseña que el sentido o conciencia vivida de la filiación divina «es el fundamento del espíritu del Opus Dei. Todos los hombres son hijos de Dios. Pero un hijo puede reaccionar, frente a su padre, de muchas maneras. Hay que esforzarse por ser hijos que procuran darse cuenta de que el Señor, al querernos como hijos, ha hecho que vivamos en su casa, en medio de este mundo, que seamos de su familia, que lo suyo sea nuestro y lo nuestro suyo, que tengamos esa familiaridad y confianza con Él que nos hace pedir, como el niño pequeño, ¡la luna!» [6] .

La alegría cristiana hunde sus raíces en el sentido de la filiación divina: «La alegría es consecuencia necesaria de la filiación divina, de sabernos queridos con predilección por nuestro Padre Dios, que nos acoge, nos ayuda y nos perdona» [7] . En la predicación de San Josemaría se refleja muy frecuentemente que su alegría brotaba de la consideración de esta realidad: «Por motivos que no son del caso —pero que bien conoce Jesús, que nos preside desde el Sagrario—, la vida mía me ha conducido a saberme especialmente hijo de Dios, y he saboreado la alegría de meterme en el corazón de mi Padre, para rectificar, para purificarme, para servirle, para comprender y disculpar a todos, a base del amor suyo y de la humillación mía (...). A lo largo de los años, he procurado apoyarme sin desmayos en esta gozosa realidad» [8] .

Una de las cuestiones más delicadas que el hombre se plantea cuando medita sobre la filiación divina es el problema del mal. Muchos no aciertan a congeniar la experiencia del mal en el mundo con la certeza de fe de la infinita bondad divina. Sin embargo, los santos enseñan que todo lo que acontece en la vida humana ha de ser considerado como un bien, porque han comprendido profundamente la relación entre la filiación divina y la Santa Cruz. Es lo que expresan, por ejemplo, unas palabras de Santo Tomás Moro a su hija mayor, cuando estaba encarcelado de la Torre de Londres: «Hija mía queridísima, nunca se perturbe tu alma por cualquier cosa que pueda ocurrirme en este mundo. Nada puede ocurrir sino lo que Dios quiere. Y yo estoy muy seguro de que sea lo que sea, por muy malo que parezca, será de verdad lo mejor» [9] . Y lo mismo enseña San Josemaría en relación con situaciones menos dramáticas, pero en las que un alma cristiana puede pasarlo mal y desconcertarse: «¿Penas?, ¿contradicciones por aquel suceso o el otro?… ¿No ves que lo quiere tu Padre-Dios…, y Él es bueno…, y Él te ama -¡a ti solo!- más que todas las madres juntas del mundo pueden amar a sus hijos?» [10] .

Para San Josemaría, la filiación divina no es una realidad dulzona, ajena al sufrimiento y al dolor. Por el contrario, afirma que esta realidad está intrinsecamente ligada a la Cruz, presente de modo inevitable en todos los que quieran seguir de cerca a Cristo: «Jesús ora en el huerto: Pater mi (Mt 26, 39), Abba, Pater! (Mc 14, 36). Dios es mi Padre, aunque me envíe sufrimiento. Me ama con ternura, aun hiriéndome. Jesús sufre, por cumplir la Voluntad del Padre... Y yo, que quiero también cumplir la Santísima Voluntad de Dios, siguiendo los pasos del Maestro, ¿podré quejarme, si encuentro por compañero de camino al sufrimiento? Constituirá una señal cierta de mi filiación, porque me trata como a su Divino Hijo. Y, entonces, como Él, podré gemir y llorar a solas en mi Getsemaní, pero, postrado en tierra, reconociendo mi nada, subirá hasta el Señor un grito salido de lo íntimo de mi alma: Pater mi , Abba, Pater,...fiat! » [11] .

Otra consecuencia importante del sentido de la filiación divina es el abandono filial en las manos de Dios, que no se debe tanto a la lucha ascética personal —aunque ésta se presupone— cuanto a un dejarse llevar por Dios, y por ello se habla de abandono. Se trata de un abandono activo, libre y consciente por parte del hijo. Esta actitud ha dado origen a un modo concreto de vivir la filiación divina —que no es el único, ni es camino obligatorio para todos—, llamado «infancia espiritual»: consiste en reconocerse no sólo hijo, sino hijo pequeño, niño muy necesitado delante de Dios. Así lo expresa San Francisco de Sales: « Si no os hacéis sencillos como niños, no entraréis en el reino de mi Padre (Mt 10, 16). En tanto que el niño es pequeñito, se conserva en gran sencillez; conoce sólo a su madre; tiene un solo amor, su madre; una única aspiración, el regazo de su madre; no desea otra cosa que recostarse en tan amable descanso. El alma perfectamente sencilla sólo tiene un amor, Dios; y en este único amor, una sola aspiración, reposar en el pecho del Padre celestial, y aquí establecer su descanso, como hijo amoroso, dejando completamente todo cuidado a Él, no mirando otra cosa sino a permanecer en esta santa confianza» [12] . Por su parte, San Josemaría también aconsejaba recorrer la senda de la infancia espiritual: «Siendo niños no tendréis penas: los niños olvidan en seguida los disgustos para volver a sus juegos ordinarios. —Por eso, con el abandono, no habréis de preocuparos, ya que descansaréis en el Padre» [13] .

4. Las siete peticiones del Padre Nuestro

En la oración del Señor, a la invocación inicial: «Padre Nuestro, que estás en el Cielo», siguen siete peticiones. «Las tres primeras peticiones tienen por objeto la Gloria del Padre: la santificación del nombre, la venida del reino y el cumplimiento de la voluntad divina. Las otras cuatro presentan al Padre nuestros deseos: estas peticiones conciernen a nuestra vida para alimentarla o para curarla del pecado y se refieren a nuestro combate por la victoria del Bien sobre el Mal» ( Catecismo , 2857).

El Padre Nuestro es el modelo de toda oración, como enseña Santo Tomás de Aquino: «La oración dominical es la más perfecta de las Oraciones... En ella, no sólo pedimos todo lo que podemos desear con rectitud, sino además según el orden en que conviene desearlo. De modo que esta oración no sólo nos enseña a pedir, sino que también forma toda nuestra afectividad» [14] .

Primera petición: Santificado sea tu nombre

La santidad de Dios no puede ser acrecentada por ninguna criatura. Por ello, «el término “santificar” debe entenderse aquí (…), no en su sentido causativo (sólo Dios santifica, hace santo), sino sobre todo en un sentido estimativo: reconocer como santo, tratar de una manera santa (…). Desde la primera petición a nuestro Padre, estamos sumergidos en el misterio íntimo de su Divinidad y en el drama de la salvación de nuestra humanidad. Pedirle que su Nombre sea santificado nos implica en “el benévolo designio que él se propuso de antemano” para que nosotros seamos “santos e inmaculados en su presencia, en el amor” (cfr. Ef 1, 9.4)» ( Catecismo , 2807). Así pues, la exigencia de la primera petición es que la santidad divina resplandezca y se acreciente en nuestras vidas: «¿Quién podría santificar a Dios puesto que Él santifica? Inspirándonos nosotros en estas palabras “Sed santos porque yo soy santo” (Lv 20, 26), pedimos que, santificados por el bautismo, perseveremos en lo que hemos comenzado a ser. Y lo pedimos todos los días porque faltamos diariamente y debemos purificar nuestros pecados por una santificación incesante... Recurrimos, por tanto, a la oración para que esta santidad permanezca en nosotros» [15] .

Segunda petición: Venga a nosotros tu reino

La segunda petición expresa la esperanza de que llegue un tiempo nuevo en que Dios sea reconocido por todos como Rey que colmará de beneficios a sus súbditos: «Esta petición es el “Marana Tha”, el grito del Espíritu y de la Esposa: “Ven, Señor Jesús” (Ap 22, 20) (…). En la oración del Señor se trata principalmente de la venida final del Reino de Dios por medio del retorno de Cristo (cfr. Tt 2, 13)» ( Catecismo , 2817-2818). Por otra parte, el Reino de Dios ha sido ya incoado en este mundo con la primera venida de Cristo y el envío del Espíritu Santo: «“El Reino de Dios es justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rm 14, 17). Los últimos tiempos en los que estamos son los de la efusión del Espíritu Santo. Desde entonces está entablado un combate decisivo entre “la carne” y el Espíritu (cfr. Ga 5, 16-25): “Sólo un corazón puro puede decir con seguridad: ‘¡Venga a nosotros tu Reino!’. Es necesario haber estado en la escuela de Pablo para decir: ‘Que el pecado no reine ya en nuestro cuerpo mortal’ (Rm 6, 12). El que se conserva puro en sus acciones, sus pensamientos y sus palabras, puede decir a Dios: ‘¡Venga tu Reino!’ ” (San Cirilo de Jerusalén, Catecheses mystagogicæ , 5, 13)» ( Catecismo , 2819). En definitiva, en la segunda petición manifestamos el deseo de que Dios reine actualmente en nosotros por la gracia, de que su Reino en la tierra se extienda cada día más, y de que al fin de los tiempos Él reine plenamente sobre todos en el Cielo.

Tercera petición: Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo

La voluntad de Dios es que «todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tm 2, 3-4). Jesús nos enseña que se entra en el Reino de los Cielos, no mediante palabras, sino «haciendo la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mt 7, 21). Por ello, aquí «pedimos a nuestro Padre que una nuestra voluntad a la de su Hijo para cumplir su voluntad, su designio de salvación para la vida del mundo. Nosotros somos radicalmente impotentes para ello, pero unidos a Jesús y con el poder de su Espíritu Santo, podemos poner en sus manos nuestra voluntad y decidir escoger lo que su Hijo siempre ha escogido: hacer lo que agrada al Padre (cfr. Jn 8, 29)» ( Catecismo , 2825). Como afirma un Padre de la Iglesia, cuando rogamos en el Padre Nuestro hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo , no lo pedimos «en el sentido de que Dios haga lo que quiera, sino de que nosotros seamos capaces de hacer lo que Dios quiere» [16] . Por otro lado, la expresión en la tierra como en el Cielo manifiesta que en esta petición anhelamos que, como se ha cumplido la voluntad de Dios en los ángeles y en los bienaventurados del Cielo, así se cumpla en los que aún permanecemos en la tierra.

Cuarta petición: Danos hoy nuestro pan de cada día

Esta petición expresa el abandono filial de los hijos de Dios, pues «el Padre que nos da la vida no puede dejar de darnos el alimento necesario para ella, todos los bienes convenientes, materiales y espirituales» ( Catecismo , 2830). El sentido cristiano de esta cuarta petición «se refiere al Pan de la Vida: la Palabra de Dios que se tiene que acoger en la fe, el Cuerpo de Cristo recibido en la Eucaristía (cfr. Jn 6, 26-58)» ( Catecismo , 2835). La expresión de cada día , «tomada en un sentido temporal, es una repetición de “hoy” (cfr. Ex 16, 19-21) para confirmarnos en una confianza “sin reserva”. Tomada en un sentido cualitativo, significa lo necesario a la vida, y más ampliamente cualquier bien suficiente para la subsistencia (cfr. 1Tm 6, 8)» ( Catecismo , 2837).

Quinta petición: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

En esta nueva petición comenzamos reconociendo nuestra condición de pecadores: «Nos volvemos a Él, como el hijo pródigo (cfr. Lc 15, 11-32), y nos reconocemos pecadores ante Él como el publicano (cfr. Lc 18, 13). Nuestra petición empieza con una “confesión” en la que afirmamos, al mismo tiempo, nuestra miseria y su Misericordia» ( Catecismo , 2839). Pero esta petición no será escuchada si no hemos respondido antes a una exigencia: perdonar nosotros a los que nos ofenden. Y la razón es la siguiente: «Este desbordamiento de misericordia no puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que nos han ofendido. El Amor, como el Cuerpo de Cristo, es indivisible; no podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano y a la hermana a quienes vemos (cfr. 1Jn 4, 20). Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre» ( Catecismo , 2840).

Sexta petición: No nos dejes caer en la tentación

Esta petición está relacionada con la anterior, porque el pecado es consecuencia del libre consentimiento a la tentación. Por eso, ahora «pedimos a nuestro Padre que no nos “deje caer” en ella (…). Le pedimos que no nos deje tomar el camino que conduce al pecado, pues estamos empeñados en el combate “entre la carne y el Espíritu”. Esta petición implora el Espíritu de discernimiento y de fuerza» ( Catecismo , 2846). Dios nos da siempre su gracia para vencer en las tentaciones: «Fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas; antes bien, con la tentación, os dará también el modo de poder soportarla con éxito» (1Co 10, 13), pero para vencer siempre a las tentaciones es necesario rezar: «Este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio (cfr. Mt 4, 11) y en el último combate de su agonía (cfr. Mt 26, 36-44). En esta petición a nuestro Padre, Cristo nos une a su combate y a su agonía. (…). Esta petición adquiere todo su sentido dramático referida a la tentación final de nuestro combate en la tierra; pide la perseverancia final. “Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela” (Ap 16, 15)» ( Catecismo , 2849).

Séptima petición: Y líbranos del mal

La última petición está contenida en la oración sacerdotal de Jesús a su Padre: «No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del Maligno» (1Jn 17, 15). En efecto, en esta petición, «el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El “diablo” [“dia-bolos”] es aquel que “se atraviesa” en el designio de Dios y su obra de salvación cumplida en Cristo» ( Catecismo , 2851). Además, «al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros de los que él es autor o instigador» ( Catecismo , 2854), especialmente del pecado, el único verdadero mal [17] , y de su pena, que es la eterna condenación. Los otros males y tribulaciones pueden convertirse en bienes, si los aceptamos y los unimos a los padecimientos de Cristo en la Cruz.

Manuel Belda Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica, 2759-2865.

Benedicto XVI-Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret , La Esfera de los Libros, Madrid 2007, pp. 161-205 (capítulo dedicado a la oración del Señor).

Lecturas recomendadas

San Josemaría, Homilías El trato con Dios y Hacia la santidad, en Amigos de Dios , 142-153 y 294-316.

J. Burggraf, El sentido de la filiación divina , en A.A.V.V., Santidad y mundo , Pamplona 1996, pp. 109-127.

F. Fernández-Carvajal y P. Beteta, Hijos de Dios. La filiación divina que vivió y predicó el beato Josemaría Escrivá , Madrid 19952.

F. Ocáriz, La filiación divina, realidad central en la vida y en la enseñanza de Mons. Escrivá de Balaguer , en A.A.V.V., Mons. Escrivá de Balaguer y el Opus Dei. En el 50 aniversario de su fundación , Pamplona 19852, pp. 173-214.

B. Perquin, Abba, Padre: para alabanza de tu gloria , Madrid 19993.

J. Sesé, La conciencia de la filiación divina, fuente de vida espiritual , en J.L. Illanes (dir.), El Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo , XX Simposio internacional de Teología de la Universidad de Navarra, Pamplona 2000, pp. 495-517.

J. Stöhr, La vida del cristiano según el espíritu de filiación divina , en «Scripta Theologica» 24 (1992/3) 872-893.

------------------

[1] Juan Pablo II, Alocución , 1-VII-1987, 3.

[2] San Josemaría, Es Cristo que pasa , 13.

[3] Ibidem , 36.

[4] San Josemaría, Amigos de Dios , 146.

[5] San Josemaría , Conversaciones , 102.

[6] San Josemaría, Es Cristo que pasa , 64.

[7] San Josemaría, Forja , 332.

[8] San Josemaría, Amigos de Dios , 143.

[9] Santo Tomás Moro, Un hombre solo. Cartas desde la Torre , n. 7 (Carta de Margaret a Alice, agosto de 1534, relatando una larga entrevista con su padre en la prisión), Madrid 1988, p. 65.

[10] San Josemaría, Forja , 929.

[11] San Josemaría, Via Crucis , I Estación, Puntos de meditación , n. 1.

[12] San Francisco de Sales, Conversaciones espirituales , n. 16, 7, en Obras Selectas de San Francisco de Sales , vol. I, p. 724.

[13] San Josemaría, Camino , 864.

[14] Santo Tomás de Aquino, Summa theologiæ , II-II, 83, 9.

[15] San Cipriano, De dominica oratione , 12.

[16] Ibidem , 14.

[17] Cfr. San Josemaría, Camino , 386.

Photo: R. Scoble

 

¿Vencer la muerte? En 2050, ¿la inmortalidad?

 

           Cada día las revistas del corazón hablan de juventud, rejuvenecer, retoques o cambios sorprendentes, y de caras nuevas. Pero ese mundo está lleno de hilos, carboxiterapia, cirugía, botox o, todo a la vez.

 

            Las celebrities, suelen aparecer cada cierto tiempo con un rostro nuevo, brillante y estirado que da la sensación de haberse quitado años de encima, gracias a los retoques estéticos de manos expertas. El coste no se dice, pero no es gratis.

 

           Hay gente que, por lo que sea, no acepta su imagen o no se encuentra a gusto en su identidad. Con todo respeto para ese mundo del corazón y milagros estéticos a golpe de talonario -que cada vez come más el coco a la juventud-, el tema no me interesa.

 

           Hay otra dimensión, en la que hoy se busca la eterna juventud: la tecnología. Tiene muchos aspectos positivos, aunque sea muy cara. Y para mi ese tema es apasionante.

 

             Algunos dicen ya que vivir 500 años es posible. Es más, Aubrey Grey ha dicho que "la persona que puede vivir 1000 años  ya ha nacido".

 

             De ser cierto, por lo menos el lector y yo mismo habremos sido sus contemporáneos. El citado, Aubrey Grey no es un visionario o un "profeta de la eterna juventud", sino alguien que tiene un proyecto: cambiar la senescencia celular. Quiere que, cuando las células dejen de dividirse, -con lo que envejecen y mueren-, se pueda revertir el proceso, haciendo que su ciclo vital continúe. Grey está en la base del proyecto que lidera la Fundación Methuselah con vistas a retrasar o revertir el envejecimiento.

 

             Si se logra, de lo que no tiene duda, más que centenarios podíamos llegar a ser milenarios. Ciertamente son palabras mayores y por lo menos, intriga.

 

              ¿Cuándo sería? Ciertamente esa es la gran pregunta del millón. Algunos apuntan que será antes del 2050. Ese reto supondría mucho más que vencer las enfermedades, seria intentar "vencer a la muerte". Merece la pena echarle un vistazo a esa hipótesis, aunque parezca una locura.

 

                El ser humano lleva evolucionando desde siempre. No es novedad. Ahí está la historia en general y las diversas ciencias. Los retos y los desafíos han sido continuos para llegar a donde estamos.

 

                Yuval Noah Harari, profesor de historia en la Universidad de Jerusalén  escribió "Sapiens. De animales a dioses" para divulgar el proceso evolutivo y los esfuerzos para hacer frente al hambre y las enfermedades, en la historia reciente. Sapiens ha sido un éxito y un fenómeno global.

 

                El autor, ha vuelto ahora su mirada hacia el futuro en un nuevo libro titulado "Homo Deus. Breve historia del mañana" (Ed.Debate),(a la venta el 6 de octubre). Según su idea, lo que nos hizo sapiens nos hará dioses. El ser humano ha alcanzado un poder sin precedentes que algunos califican de "divino". Por eso se pregunta: ¿hacia dónde vamos? En esa historia del mañana el autor se imagina cómo evolucionaremos en los próximos 200 años. Se alinea con un grupo minoritario que piensa que la evolución humana se enfrentará al mayor enemigo: la muerte. Y que la vencerá para llegar a "la   inmortalidad". 

 

              El ambicioso título, trata de responder a la pregunta, ¿a dónde vamos? y explora los proyectos, sueños y pesadillas del Homo Deus del siglo XXI: "vencer la muerte" y la "creación de la vida artificial".  

 

              Para autor la guerra es algo obsoleto y la hambruna está desapareciendo, porque que es más habitual sufrir obesidad que pasar hambre.    

 

              Según Harari y el grupo de los visionarios que piensan como él, ese proyecto y ese reto tienen un coste: Derrotar a la muerte cuesta mucho dinero y...eso supondrá un "Adiós igualdad"  para dar una triunfante bienvenida: ¡hola Inmortalidad!

 

              Claro que previamente, para llegar a ese sueño, habrá que vencer enfermedades tan terribles como el cáncer, trombos, etc. Para Ray Kurzweil, experto en inteligencia artificial y ciencias de la computación, además de director de ingeniería en Google, los "nanobots" (robots del tamaño de una célula) con un software debidamente programado e inyectados en el cuerpo, vendrán en ayuda de nuestro debilitado sistema inmunológico, atacando las células malignas que se les señale y liberándonos del sufrimiento de cualquier enfermedad. Y almacenando los datos en una especie de Nube Virtual.

 

               Vencer las enfermedades para, en el siguiente paso, derrotar a la muerte. Ya en 2013 Google se alió con Apple para crear una compañía específica, llamada Calico (California Life Company), con la finalidad de luchar contra el envejecimiento y sus enfermedades derivadas, y "Resolver la muerte". El director ejecutivo de Calico es Arthur Levinson, presidente de Apple y Genentech. La asociación de las dos compañías gigantes de Internet, es una buena noticia para la mejora de la salud y la calidad de la vida.

 

                 Se sabe que la inteligencia artificial tendrá un poder computacional, billones de veces mayor que la inteligencia humana. Para su proyecto: extender nuestra esperanza de vida, ha contratado a los mejores médicos, genetistas, expertos en biología celular, biología sintética y ortogenética. Además ha cerrado alianzas con empresas biofarmacéuticas y con institutos que investigan el proceso de envejecimiento.                  

 

               Para Calico el reto es grande: el horizonte de este mismo siglo. Y Bill Maris, de  Google Ventures, -que invierte una gran cantidad de dinero en el proyecto-,  ofrece el argumento: "tenemos las herramientas necesarias para conseguir el éxito".

 

               Las "herramientas" y el "dinero", claro. Han logrado inversiones multimillonarias. Pero en ese punto fuerte puede encontrarse su debilidad. No será un logro de todos ni para todos. Se acentuará la división entre ricos y pobres. Saltará por los aires la igualdad. La "inmortalidad", solo estaría al alcance de los  ricos o muy ricos y el resto, la mayoría, sequiaría siendo "mortales". Por eso se imponen...

 

               Algunas consideraciones:

  

           1) Es muy positiva la inversión y la investigación para mejorar la vida. Vencer las enfermedades y el deterioro de la vejez siempre será un logro. Los  avances  de los expertos que investigan en los diversos campos, así como la ayuda de los "nanobots" seguro que  facilitarán la posibilidad de retrasar la aparición de enfermedades y/o frenar el avance de las degenerativas, así como revertir ciertos daños. 

 

               2) Es cierto que la conclusión de los expertos que participan en el proyecto de “Cien Años de Estudio en Inteligencia Artificial” (AI100), realizado por la Universidad de Stanford anuncia avances que transformarán la educación, la vida urbana, los desplazamientos, la seguridad y el trabajo. Pero atención... con muchos desafíos éticos.

 

               3) Bill Gates, el exlíder de Microsoft, que pasa por ser no solo uno de los más ricos, sino también uno de los más filántropos, (y acaba de cumplir 60 años), reconoce que hoy somos mucho más productivos gracias a la revolución tecnológica de la información.  Según él, en la próxima década se debe seguir apostando por las tecnologías, las energías renovables, la vacuna contra el sida y la prevención pandemias. Esos serían los 4 próximos retos de la humanidad.

 

               4) Retrasar la muerte X años, ¿es encontrar el elixir de la eterna juventud?  Ese retraso ¿es vencer la muerte? Digo yo que vivir unos años más importa poco si no es vivir mejor. Jugar una partida de ajedrez con la Muerte, como hizo Antonius Block, en la película de 1956, escrita y dirigida por Ingmar Bergman, si al final no podamos evitar el Jaque Mate. ¡Puede ser frustrante!

https://youtu.be/_hFURyFeX6g

 

                  Los científicos, después de estudiar la base de Datos de Mortalidad Humana de más de 40 países, se preguntan: ¿Hay un límite natural para la longevidad humana? Y reconociendo que ese límite es flexible, sabe que la francesa Jeanne Calment, que murió en Arlés en 1997 con 122 años, es la persona que más ha vivido hasta ahora, y creen que es poco probable que ese récord sea superado. Si ese record no se ha movido en 20 años, un equipo de investigadores duda que esa esperanza de vida sea fácilmente superable. Esa conclusión es de  este mismo mes.

http://elpais.com/elpais/2016/10/05/ciencia/1475684245_298031.html

 

               5) Si el intento de endiosamiento humano, "Homo Deus", aún lográndose, es discriminatorio, ya que "la inmortalidad sería para "ricos de primera", mientras que la mayoría seguiría siendo "pobres mortales de segunda"... ¡No es atrayente! Llevar la desigualdad hasta esos límites agrandaría el abismo entre ricos y pobres, y la rebelión estaría garantizada. Pese a la muerte, cada vez más gente cree en la vida, que es eterna.

 

               6) Por otra parte esos proyectos que hablan de mejorar la carrocería o el vehículo material del ser humano, no parecen dar importancia al componente  anímico-espiritual que va en ese coche. Es para preocuparse.  Es lo más importante del vehículo en movimiento.

              

              El ser humano, que está aquí para aprender, cuando llega al final del periodo terrenal, se transforma y sigue viviendo en otra dimensión. "La muerte no es el final". Es posible que en esa dimensión siga evolucionando. Probablemente tenga que recuperar o reencarnarse y aprender. En todo caso, ni el aspecto físico, ni la muerte son de capital importancia. Cada día hay más gente que bien por su filosofía o por su fe, no teme a la muerte. Yo entre ellos.

 

              Lo verdaderamente importante es la vida y lo que hacemos con ella. El esfuerzo y el compromiso con los que caminan a nuestro lado, ilusionan y son fuente de satisfacción o felicidad.

 

                7) En todo caso, una cosa es hacerse mayor y otra envejecer.  Coincido con uno de los autores más destacados de las letras hispanoamericanas, Carlos Fuentes, que en Adán en el Edén, escribió: "Señor, ayúdame a ganar la juventud con la edad en vez de perderla con el tiempo".

 

José Manuel Belmonte

 

 

¿OPOSICIONES O BURLAS?     I

 

Apenas si caemos en la cuenta que el verdadero capital de un pueblo es “El capital humano”. Son los hombres inteligentes, bien preparados, trabajadores y honestos la verdadera riqueza de una nación, repetimos, la verdadera riqueza de una Nación. Sin petróleo, carbón ni hierro se puede estar entre las naciones más ricas de la tierra, Suiza, Japón, Inglaterra, etc son algunas de ellas. Otras como Brasil, Venezuela, Angola, incluso Argentina hay que contarlas entre las pobres, a pesar de sus enormes riquezas naturales. ¿Cómo es posible que naciones más pobres que la nuestra, como Portugal tengan un 7% de paro; mientras que España llega al 23% ? . Algunos de los mayores ingresos de algunas naciones proceden simplemente de la imaginación de sus hombres: La música en Inglaterra;  películas,vídeos y programas de ordenadores en los EEUU;los buenos novelistas de cualquier nación, ...sólo utilizan la cabeza .

El que una empresa funcione bien o mal depende primordialmente de la capacidad e inteligencia de sus hombres, para lo cual estos deberán ocupar los puestos claves. El jefe superior es el que pone, quita y conserva o no a los jefes intermedios, si aquel falla, todo el edificio se viene abajo antes o después. Si los jefes intermedios son seleccionados mediante oposiciones y estas están, en gran parte,  prostituidas, las posibilidades de que sigamos en la miseria están cantadas.  Por tanto, la selección del personal se convierte en una de las condiciones básicas de nuestra prosperidad o ruina.

¿Qué pasa en el Gobierno, en algunas Autonomias y en algunos Ayuntamientos? Para empezar, digamos que la proporción de hombres realmente valiosos que se pre­sentan a cualquier tipo de elección política es excesivamente bajo. “Los buenos” se consideran demasiado “importantes” para meterse en política. Y esto sucede en todos los partidos políticos y Organizaciones Sindicales.En consecuencia, puestos de enorme importancia están ocupados por verdaderos mediocres, quienes a su vez cubren los puestos más bajos con personas más mediocres aún. El resultado es desolador y está a la vista. La responsabilidad de la sociedad que elige democráticamente a sus políticos es mayor que la de estos, por la falta de control en que los deja. Nosotros somos igual de responsables.

¿Cómo se hacen muchas oposiciones, exámenes, concursos, entrevistas?

1. Se empieza por seleccionar personal interino a dedo (Los BOEs están desde hace años llenos de estas selecciones) teniendo en cuenta los valores siguientes: El primero y más importantes es que pertenezcan al partido gobernante o al opositor; que sea familiar, amigo o deudo del Jefe del departamento correspondiente a que aspira. Una vez ocupado el puesto se ha  de tener en cuenta que durará ,como mucho, tres años al final de los cuales se verá de patitas en la calle,.tanto si vale, como si no. La estupidez de esta disposición lleva consigo que por ejemplo: Un equipo directivo que tuvo que ser formado con cursillos en Madrid, incluso con viajes al extranjero, una vez en condiciones de rendir y servir a la sociedad se los manda a la calle, incluso cuando se ha creado un gran prestigio a nivel local y nacional. Pasan a cobrar el paro; mientras tanto, son sustituidos por otro equipo al que hay que volver a preparar y que dificilmente puede entrar en rodaje antes de seis meses. ¿Quién paga todo esto? ¿Quienes son responsables?  Si el jefe de su departamento es normalito no habrá por qué preocu­parse. Puede suceder, que al jefe se le “olvide” dar de baja en la fecha prevista y “por ley” se queda fijo aunque se tenga que entablar un pleito.; que se comunique la baja y, generalmente, haya que presentarse a otro examen. Lo más frecuente y bastante lógico (dentro del absurdo) es que las bases del examen sean muy favorables para los recién salidos. En ocasiones, en esas bases sólo falta incluir como requisito indispensable, el nombre del aspirante. Para dicho examen hay que estudiar varios meses y pagar una cierta cantidad. Cuando el jefe del departamento es un inepto o un mucho miedoso lo mejor es ponerse a rezar.

2 Respecto a los componentes del tribunal, téngase presente que: en general,  ex­cepto uno o dos, que han elaborado o copiado las bases, los demás no tienen ni idea de nada. Si hay alguna reclamación posterior se echarán “después” las manos a la ca­beza.  La nota final no será la que uno saque, sino la que pongan los interesados. Algunos no leerán ni los exámenes o los calificarán según su escaso buen “saber y en­tender”, si es que han asistido a los exámenes. Olvidan que estos exámenes deberían tener mucha más importancia, que la mayor parte de los Plenos Municipales, a los que no suelen faltar ningún concejal. Por supuesto, las notas mayores suelen sacarlas, ca­sualmente,  aquellos con apellidos de personajes gobernantes, de la oposición o de or­ganizaciones sindicales.

3. Resultado final: el previsto, el que todos decían que iba a salir, salió. Si, por ca­sualidad, es competente será una bendición; pero si como es corriente resulta un inepto más, a lo largo de toda su vida laboral, causará directa o indirectamente daños incalcu­lables tanto por lo que hace mal como por lo que deja de hacer. Responsable: Quién le puso y quien le mantiene. Paganos: nosotros, Vds y yo.

 

 

Jóvenes: retorno a una sexualidad nutrida por valores

Tiene 18 años… Con pública opción por permanecer virgen y casto, marca tendencia en Reino Unido

Una singular columna sobre su experiencia de la virginidad y castidad escrita para sus compañeros de colegio, lo hizo no sólo personaje público en su país, sino que saca a la luz la verdad que viven muchos adolescentes.

Los estudiantes del Wellington College, en la ciudad británica Berkshire, no podían dar crédito al testimonio que Phin Lyman, uno de sus compañeros, había escrito en ‘The Wellingtonian’, la revista del colegio.

Sin preámbulos Phin proclama en su columna: “Estoy bastante seguro de que la mayoría de la gente que me conoce sabe que soy virgen. Supongo que es una etiqueta que me pegan durante los últimos años y realmente no me ha molestado mucho. Sin embargo, el hecho de que activamente he elegido permanecer virgen hasta ahora es lo que desconcierta y a veces incluso molesta a algunas personas”.

Pero el muchacho no se quedó sólo en la pública confirmación de los hechos que suponía todos ya conocían, sino que se atrevió a ir contracorriente y cuestionar la cultura ‘fast’ de lo rápido y desechable…

“La anticipación (de mi generación) es grande. Para ser honesto, no puedo entender cuál es el problema con la espera, por qué pensamos que todo debe ser a la rápida. Comida rápida, bronceado rápido, sexo rápido…”

El poder del testimonio

Las palabras de Phin Lyman, quien termina su ciclo escolar en una de las escuelas privadas más prestigiosas del país, traspasarían las paredes de su colegio y tendrían eco en toda Gran Bretaña a través de una re-publicación de su columna en The Guardian.

La periodista Joanna Moorhead, que trabaja en ese diario se entrevistó con Phin para que le explicara más a fondo sus ideas. También ella y su familia recibirían el toque ‘pro virgnidad y castidad’ del convincente joven…

“‘¿Qué aspecto tiene, mamá?’ Fue la pregunta que me hicieron mis hijas adolescentes cuando volví de entrevistar a Phin Lyman, el chico de 18 años que está causando furor en los medios por declararse virgen y decir que está orgulloso de ello. La respuesta es que es alto, apuesto, inteligente y seguro. Porque, admitámoslo, tenía que serlo, ¿no?”, ironiza Moorhead.

Phin señaló a la periodista que en determinadas oportunidades se le han presentado ocasiones para dar la espalda a sus principios, pero es entonces que adquieren sentido. Como él mismo cuenta en su columna: “Reconozco que puede ser difícil. En ocasiones he dudado sobre mis decisiones. ¿Por qué no lo he hecho? Bueno, la respuesta más sencilla es que quiero tener relaciones sexuales solo con una mujer en mi vida. Una a la que ame y con la que quiera pasar toda mi vida”.

El valor de la espera

Con una claridad admirable, ajena al promedio de sus pares, está consciente sobre la fijación e influencia que los medios de comunicación tienen respecto al sexo. Apuesta, dice, a que los padres intervengan. En su caso, Hannah, su madre (una enfermera pediátrica especializada) y Rob (retirado del ejército y actualmente consultor de negocios en Nueva Zelanda) asegura, le dieron herramientas para desarrollar su liderazgo basado en valores cristianos. “Mis padres siempre me hablaron sobre el valor de la espera”, dice. En su opinión, muchos padres parecen demasiado dispuestos a ignorar lo que sucede una vez que sus hijos comienzan a tener relaciones sexuales. “Ellos simplemente no quieren saber. Digamos que un hombre trae una chica a la casa… simplemente miran hacia otro lado. Es más fácil”, agrega.

“Soy un poco romántico, de la vieja escuela –explica‒ y parte de esto proviene probablemente de mis ideas cristianas. No obstante, al final se trata de una firme decisión personal; quiero reservarme para una sola persona”.

Vírgenes y castos… en aumento

Desde que su artículo fue publicado, inusitadamente pobló los titulares de los más importantes periódicos y su historia va siendo conocida en todo el mundo. “He recibido cartas y correos electrónicos de todo lugar”, dice. La mayoría de ellos han sido de apoyo y agrega en su diálogo con The Guardian:

“La gente me dice ‘gracias por ser honesto’, porque yo desde luego no soy el único. Cuando investigué para escribir mi artículo, me encontré con una encuesta en la que mostraba que el 27% de los hombres jóvenes de entre 15 y 24 años nunca han tenido ningún tipo de contacto sexual, y eso es más que en 2002, cuando la cifra fue de 22%”, sentencia.

Según Phin, los jóvenes como él padecen un vacío en el que nadie está tomando la iniciativa, y donde la selva adolescente está actuando salvajemente. “Todo lo demás ha sido expuesto y la virginidad es el único tabú sexual. Pero creo que si pudiéramos abrirlo y hablar de ello, más personas podríamos decir que están de acuerdo conmigo. No es necesario apresurarse a tener sexo. Los padres tienen que ser más abiertos al hablar de lo que significa todo esto para nosotros”.

Desmitificando arquetipos de la publicidad y pasquines de televisión Phin indica que es errado pensar que la mayoría de sus compañeros o jóvenes como ellos ya han tenido relaciones sexuales. “A todos aquellos que todavía no han tenido relaciones sexuales y se sienten presionados porque ‘todos los demás las han tenido’, les digo que no es verdad. Lo prometo. Muchas veces, la gente miente sobre lo lejos que ha llegado un fin de semana, o con su novia o su novio. Lo más probable es que la ‘increíble’ vida sexual de la que presumen tus amigos no exista. La vida no consiste siempre en llegar el primero: tómate tu tiempo”.

 

 

¡El poder seductor de la realidad virtual!

Silvia del Valle Márquez

Última actualización: 14 Octubre 2016

Es muy común ver a niños, jóvenes y no tan jóvenes, metidos en sus dispositivos móviles, no importa que sea un celular o una tableta.

Pero, ¿a qué me refiero con eso del poder seductor de la realidad virtual?

Pues a que parece que lo de hoy es estar enchufados al aparato todo el tiempo con el pretexto de cazar pokemones, un juego de “realidad aumentada”.

¿Y qué es la “realidad aumentada”? Pues es hacer parte de la vida cotidiana, de forma virtual, a algunos personajes o juegos. En muchas ocasiones, es difícil salir de esta realidad y conectarse al mundo real.

Esto de suyo es malo, porque obliga a nuestros hijos a vivir en un mundo irreal para estar a la moda, a pesar de que muchos dicen que es bueno porque ayuda a evitar la pasividad. Y para muestra, un botón. Ya hubo pérdidas humanas por cazar pokemones. Van varias personas que caen de puentes por ir siguiendo al pequeño demonio de bolsillo (esto significa pokemon).

No puedo imaginar un mundo donde miles de millones de personas caminen por ahí, con la mirada fija en el teléfono o dispositivo, sin darse cuenta de lo que pasa a su alrededor. Por eso, aquí te dejo mis 5Tips para evitar que nuestros hijos caigan en esta trampa.

PRIMERO. No ignores lo valioso de tu vida

Es importante enseñar a nuestros hijos lo que verdaderamente tiene importancia en la vida.

Sé que para ellos, como niños, a veces es difícil no estar a la moda, pero es importante acostumbrarlos desde pequeñitos a saber escoger lo que vale la pena y decir no a lo que no tiene importancia, por mucho que esté de moda.

En este punto, es importante hacerlo mediante el ejemplo, es decir, que nuestros hijos aprendan a valorar lo que tienen porque nosotros lo hacemos. No podemos pedirles que no usen sus dispositivos, si nosotros no podemos dejar de hacerlo.

SEGUNDO. Dedica tiempo a los que amas

Una forma de contrarrestar la necesidad de vivir en una realidad paralela o virtual es dedicándoles tiempo a nuestros hijos. Yo sé que estamos todos muy ocupados con cosas muy importantes, pero no puede haber nada más importante que nuestros hijos y nuestra familia. Es importante dedicarles tiempo en cantidad y en calidad.

Si por cuestiones del trabajo no contamos con mucho tiempo, es importante organizarnos bien y tener por lo menos diez minutos al día para estar en familia. Y por favor, en este tiempo, apaga o deja a un lado todos los dispositivos.

Nosotros implementamos la canasta de los celulares y tabletas. Ahí ponemos nuestros dispositivos mientras estamos en el tiempo de convivencia.

TERCERO. Sé responsable

Es necesario enseñar a nuestros hijos a ser responsables y que aprendan a administrar su tiempo. Ellos no saben cómo hacerlo; por eso, es necesario que les pongamos horarios para el uso de sus dispositivos.

Al principio puede que te cueste trabajo hacerlo, sobre todo si están acostumbrados a usarlos a cualquier hora, pero nunca es tarde para comenzar a ordenar la vida familiar.

Con el horario estamos ayudando a nuestros hijos a comprender que no es necesario estar todo el tiempo conectados. Y además, los estamos enseñando a ser responsables y a obedecer.

CUARTO. Mira a tu alrededor

Si logramos que nuestros hijos se interesen en lo que pasa a su alrededor, los estamos protegiendo de caer en el engaño de la realidad virtual.

¿Cómo lo logramos? Pues desde pequeñitos hay que acostumbrarlos a mirar el cielo, las nubes, las montañas, las personas que pasan, los colores de los carros que van alrededor, etc.

Cuando mis hijos eran pequeños y teníamos que ir de un lugar a otro y necesitábamos mucho tiempo, para que no se desesperaran, jugábamos a que me dijeran quién veía un carro rojo, uno azul, uno blanco, etc.

Este juego parece absurdo, pero les ayuda a fijar su atención en lo que pasa al rededor. Y si logramos que nuestros hijos tengan bien clara cuál es la realidad, es poco probable que sean engañados con realidades virtuales, es decir, podrán distinguir cuál es cuál.

Y QUINTO. Platica con tus hijos

Es importante tener una buena comunicación con nuestros hijos para explicarles lo que pasa en esto de la realidad virtual.

Cuando están pequeñitos, seguro no comprenden y no pueden distinguir lo que es real de lo que es ficticio. Por eso nos dicen que son su personaje favorito y actúan como tal. Pero es nuestra labor hacerles ver que no es así, que sólo están jugando a ser como ese personaje.

Si los acostumbramos a esta forma de ver las cosas, estamos ayudándolos a no caer en la trampa que implica la realidad virtual.

Cuando están más grandes, es importante platicar con ellos sobre lo que van viviendo en las redes y en los videojuegos, así los ayudamos a ubicarse y tener claro hasta dónde llega el mundo real y hasta dónde lo virtual.

Y si ya son adolescentes, es importante que nos platiquen a lo que se han enfrentado en este mundo virtual, para que aprendan a distinguir por ellos mismos lo que es bueno de lo que es malo; lo que es real de lo que es virtual.

Con esto, además, nos podemos dar cuenta si ya cruzaron la línea y brindarles ayuda para regresar al mundo real.

Es bueno recordar que quien está inmerso en la realidad virtual, necesitará de una mano amorosa que lo ayude a salir de esta trampa que nos hace estar fuera del tiempo y de nuestro espacio en la vida cotidiana y nos hace vivir en un mundo irreal donde podemos hacer lo que en la vida real no podemos.

 

Buenos días,
 
Normalmente en septiembre de 2017 = pienso poner fin a mi vida pública después de 50 años de compromiso en la sociedad por la paz, la cultura, la educación y más ampliamente los derechos y deberes humanos.
 
Durante un período, fui dirigente sindical y político, pero después de muchas decepciones = elegí la escritura poética y filosófica para expresar mis convicciones, y tuve también la oportunidad que Dios o el universo me permita cantar.
 
Así desde 1968, a pesar de mi desventaja visual de infancia y adolescencia que lo impidió que aprendiera segunda lengua (la lengua inglesa) otro que mi lengua materna, a la edad adulta, se ha obligado que me haya recuperado mi retraso escolar = yo me volví en una cincuentena de país para participar en manifestaciones de paz, en conferencias, congreso hay poemas, cantar el amor en salas, calles, lugares públicos.
 
Por ello, entre otras cosas, conocí los tanques ruso en Praga en agosto de 1968, y temiendo para mi seguridad a una camarera de Hotel me ocultó en la madera de Praga, fui expulsado por la policía franquista del aeropuerto de Madrid en 1974, esto ya que había entrevistar con las comisiones trabajadoras de España, me propuse silbar las bolas en torno mi a Sri Lanka en 1989 en el episodio del conflicto interno entre facciones religiosas opuestas, participando en Irak al congreso del partido Baas, yo asistí a un pugilato fuera del congreso de confrontación al cuchillo, viajé el Oriente Próximo supervisado por los servicios secretos, canté en homenaje para el víctimas de la tragedia atómica en enero de 2009 y en agosto de 2010 en Hiroshima y Nagasaki, delante de la estela del poeta Tamiki HARA, en la Iglesia de Urakami que se destruyó enteramente en el bombardeo en agosto de 1945 en Nagasaki, esto, ya que se encontraba el epicentro de la bomba y se reconstruyó en 1959.  la Iglesia era llena cuando hace el 9 de agosto de 2010 delante de los que practicaba japoneses, las autoridades religiosas y oficiales, los medios de comunicación. También la víspera, con algunos amigos poetas, habíamos cantado para mujeres jubiladas y minusválidas en un asilo medicalizado. Di felicidad a niños formé y senegalés al cantar en su campo el tirolés = olvidaré nunca sus ojos sorprendidos, su cara radiante y mover, etc ......
 
Antes de mi retirada, digo esto:las grandes Instituciones:Nobel, y alternativo, ONU, o distintos continentes y países entregan a menudo precios a dirigentes oficiales, ONG, artistas de reputación, personalidad internacionales de la ciencia y la literatura, pero los y los que en el anonimato se comprometen, se desplazan, toman sobre su tiempo y se censuran sus finanzas para actuar = se ignoran, o incluso, desalientados.
 
Esta es la razón por la que por mi parte sin escucha ciertamente hasta ahora = propuse un precio mundial de las personas ordinarias independiente de los otros precios = asignado por país, continente y por la ONU o una fundación como el Nobel, y asignado sobre los únicos méritos probados por el candidato o los que el propone. También eso estimularía los compromisos creando una emulación positiva.
 
Este día, = le ofrezco 4 canciones famoso del arte lírico y popular en lengua francesa, inglesa, italiana y castellana.
 
https://youtu.be/VEttrV-vaiY
para un beso en lengua francesa
 
https://youtu.be/juhYbn5MRj4
Because en lengua inglesa
 
https://youtu.be/EfbA2XJ2aa4
Torna A Surriento en lengua italiana
 
https://youtu.be/6idu8lkMix8
Cielito Lindo en lengua castellana

 

 

Por fin la Humanidad se arrepiente hoy de la esclavitud de ayer

 He visionado la película “12 Años de Esclavitud”.  Solomon Northup un hombre afroamericano, casado y con dos hijos. Goza de una buena posición. Con la excusa de ofrecerle un trabajo, y aprovechando la ausencia de su familia, dos traficantes le secuestran y es vendido como esclavo. A lo largo de 12 años pasará por diversas plantaciones sureñas, sirviendo a distintos amos. No perderá la esperanza de recobrar la libertad, pero la supervivencia pasa por no mostrarse como alguien con educación. Tiene el dilema moral de cuál debe ser su reacción ante las injusticias de las que es testigo.

Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado sobre la esclavitud en Estados Unidos. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853. Steve McQueen aplica con realismo las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud y poder hacer nada para impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como una propiedad. Hay mucha crudeza en varios pasajes pero justificable y medianamente elegante.

Lejos de su guionista John Ridley caer en la sensiblería. Hay un esfuerzo claro por la objetividad, se procura penetrar en la época sin condenas explícitas, ya sea el del propietario buena persona pero con problemas económicos; el capataz pendenciero; el depravado dueño de una plantación, y su no menos corrupta esposa, por los celos que alimenta hacia una esclava que es violada por su marido. Mientras que entre los esclavos las actitudes oscilan entre el extremo de la desesperación y el intento de la huida.

McQueen demuestra maestría en la composición de muchos planos que son verdaderas obras de arte. Dos ejemplos sorprendentes, el de la carta que arde quedando reducida a unos rescoldos, y finalmente llevando a la oscuridad, algo en lo que casi coincide el estado anímico de su autor; o el del esclavo semiahorcado, sosteniéndose de puntillas para no ahogarse, mientras alrededor sus compañeros, despojados de la libertad, despliegan una inusitada actividad.

Clemente Ferrer

Presidente del Instituto Europeo de Marketing

 

 

Un hijo forjará su carácter si percibe claramente la autoridad de los padres.
 
En este mundo actual lo determinante para triunfar en la vida y llegar a la vida eterna, será, junto con la ayuda de Dios, la fuerza de voluntad y no la habilidad o el conocimiento, como muchos pudiéramos creer. Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia…, eso será lo que hará que nuestros hijos cumplan con su misión como cristianos.
 
Con presencia de autoridad los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin presencia de autoridad nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.
 
¿Exceso de autoridad? Siempre será mejor exceso que falta de autoridad. El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: “La autoridad no debe humillar”. Básicamente lo que es el niño o el joven hoy, será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial.
 
¿Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces hay que prepararlos para sufrir. No podemos estarle evitando todo el tiempo todo posible sufrimiento ¿si no cuándo aprenderá? Deben comprender la muerte, los problemas de la vida, los problemas en el trato de sus congéneres. No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos.
 
Jesús Martínez Madrid

 

 

Todólogos
 
Llámase todólogo a la persona que cree saber y dominar varias especialidades. De las tertulias radiotelevisadas han saltado a la terraza del bar. Y es que cada vez es más frecuente toparse con gente que habla de todo. De lo que saben y de lo que no tienen la más remota idea. Se calla poco, porque callarse es reconocer que no se es perfecto, ni sabio, ni bello, algo que encaja mal con la narcisista sociedad sélfica en la que estamos inmersos.
 
Los hay de diverso tipo y en toda clase de situación: desde los geógrafos aéreos que distinguen Daroca o Tafalla volando a diez mil metros de altitud, hasta los aeronáuticos que informan en plena aproximación de que los motores van “descomprimiendo”; los administrativistas que aconsejan al vecino sobre las últimas novedades legales o jurisprudenciales; los médicos que asesoran sobre un ardor y sus cuidados con arroz blanco; o, en fin, los críticos taurinos que deliberan sesudamente sobre la casta del astifino bragado con ocasión de la modesta feria del pueblo. Los recientes juegos olímpicos han descubierto también la existencia de innumerables aficionados al florete por equipos femenino o a la lucha grecorromana de 66 kilos masculina.
 
La cosa es no quedarse con la boca cerrada, para beneficio de las moscas. La locuacidad insustancial se ha adueñado del personal y cada vez resulta más complicado mantener una grata conversación en la que unos compartan con otros aquello que conocen por profesión, afición o mera inquietud. Aunque te dediques a un quehacer técnico o científico especializado, en el que debas superar cada día múltiples interrogantes que te salen al camino, nunca falta quien te aborda por la calle para charlar alegremente sobre ellos, a partir de las cuatro obviedades que ha debido escuchar en algún lado, posiblemente en otra tertulia de sabiondos. De esto ni yo mismo me libro. Seguro que muchos lectores ya se han dado cuenta.
 
Suso do Madrid

 

 

EL TOCINO Y LA VELOCIDAD.

Dª Marisa de Simón, de IU, ha dicho que los que defendemos la vida “somos gente que confundimos el tocino con la velocidad”.

Hace años que las abortistas ya no dicen aquello de “mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero”, y es que la ciencia descubrió sin ninguna duda que “eso” que crece en el interior de una mujer es un ser humano, es otra vida. Por tanto, hay que concluir que un aborto provocado es un asesinato.

Desconozco la velocidad a que funcionan los cerebros de los abortistas, pero intuyo que su nivel de dignidad está por debajo del que disfruta el animal del que se saca el tocino.

                                                                     
                                                                   Amparo Tos Boix, Valencia.

 

7 a “7”

                                He titulado así por cuanto es un número mágico y que tantas cosas están ligadas al mismo; pero los dos sietes que empleo son por lo que sigue.

                     En “siete meses” fue juzgado Bernard Madoff, famoso sinvergüenza mundial y de nacionalidad norteamericana; quizá por la enormidad del negocio fraudulento que protagonizó; por ello, hasta su historia figura en la “Wikipedia” y que se resume así. “Bernard Lawrence "Bernie" Madoff  (29 de abril de 1938) fue el presidente de una firma de inversión que lleva su nombre y que él fundó en 1960. Ésta fue una de las más importantes en Wall Street. En diciembre de 2008 el banquero fue detenido por el FBI y acusado de fraude. El juez federal Louis L. Stanton ha congelado los activos de Madoff. El fraude alcanzó los 52.000 millones de dólares, lo que lo convirtió en el mayor fraude llevado a cabo por una sola persona. El 29 de junio de 2009 fue sentenciado a 150 años de prisión”. O sea y yéndome al grano, que un fraude de tal envergadura y que afectó a una cantidad muy grande de estafados, lo detienen, lo juzgan en siete meses y sigue estando en la cárcel (tras embargarle hasta “las canas”) con una condena tan larga que morirá en la prisión, puesto que no es posible que pueda vivir casi dos siglos; ya que es viejo y en USA, no hay “perdones idiotas” como aquí en Iberia e islas adyacentes, allí el que la hace la paga o en mayoría así lo hacen.

                     Aquí en España y cuando esto escribo se está juzgando entre otros muchos casos “muy importantes”, el denominado “Caso Gurtel”, cuyo cabecilla es un tal “Correa” y el que está en su casa “tan tranquilo aunque procesado” y junto a no sé cuantas decenas, docenas o cientos, de políticos y “otras yerbas” están junto a él pasando por una gran, “sala de espectáculos” (da la sensación de sala de cine más que de un juzgado) y desde donde nos sirven las ya múltiples o infinitas escenas, donde cada acusado cuenta “su cuento”; pero en general, todos están en la calle y cuando se dicten sentencias, de lo que habidas cuentas de cómo funciona la justicia española, han de pasar no sé si muchos meses o algunos años, depende de los socorridos recursos que los condenados puedan oponer; igual muchos de ellos ya se encuentran… “dando cuentas al tribunal de San Pedro”, o incluso como digo más abajo, han prescrito los delitos y los encausados se encuentran libres de causa y en su casa pasándolo bien y sin remordimiento alguno. Han pasado otros siete años desde que empezó “este baile” y como digo… en la cárcel sólo están… “los empleados, las celdas que debieran ocupar algunos o muchos de estos encausados, y demás instalaciones que hoy cuentan las muy modernas penitenciarías que por lo que apreciamos, no sirven gran cosa para reinsertar a los que allí recalan, salvo mínimas excepciones” ¿No sería mejor ponerlos a trabajar duro desde el momento que el juez los encausa?

                     Si de la causa Gurtel, pasamos al gran escándalo, robo, malversación u lo que sea, ocurrido en Andalucía, con los tristemente famosos “cursos a los trabajadores y ayudas fraudulentas a otros negocios”; y donde se han perdido una cantidad de cientos de millones que se aproximan o pasan de las cuatro cifras; y tras haberse sobreseído casos que ya cumplieron por caducidad de tiempo, ahora y en estos días que escribo, la juez que sustituye a la otra juez (que encausó a varias docenas de implicados) la nueva que la sustituyó y no sé por qué motivos, dice que un par de docenas o más “de altos cargos” del gobierno autonómico, quedan libres, por cuanto fueron “encausados sin causa” y han sido liberados de un proceso, que tiene ya tantos libros como en su tiempo debió tener la biblioteca de Alejandría; el proceso sigue y tampoco sé de qué alguno de los ya muchísimos implicados, en lo que indudablemente es el gran fraude de España, estén en la cárcel y todos aparecen cuando van a los juzgados, más o menos, con el mismo talante con que irían a las procesiones de Semana Santa… y al decir esto, me acuerdo del entonces alcalde de Jerez de la Frontera y su famosa “sentencia” de que “la justicia en España era un cachondeo”; cosa que después lo ha pagado muy bien, puesto que esa justicia le ha encontrado algunos delitos y “el pobre” está en la cárcel con más de una condena y en espera de posiblemente otras más… “la ley es dura decían los romanos, pero es la ley”.

                     Les podría hablar de otros “muy importantes” casos de grandes sinvergüenzas de aquí mismo, pero como nos los están recordando en los noticieros, cada dos por tres, (el de las tarjetas “negras” del banco BANKIA lo de la “gran familia Pujol” y un número considerable de otras muy destacadas faenas que protagonizan habitantes que supieron cumplir muy bien, como “empleados públicos o defensores de los intereses del pueblo”; dejo a su memoria y recuerdos que usted qué me lee los añada y piense que… “España es dura para muchos, pero es Jauja para muchos otros que aparte de llevarse el santo y la limosna”, deben estar riéndose de todos nosotros a mandíbula batiente y sin que se les caiga la cara de vergüenza, sencillamente porque ya pasaron el grado de la inmoralidad y entraron en el siguiente (la amoralidad); y cómo deben saber “secretos” de quién sabe qué tipo “de alturas o bajuras”; duermen tranquilos en sus buenos aposentos y que “se mueran los feos”… “Amén de los amenses y que el Señor nos coja confesados”.            

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php