Las Noticias de hoy 12 Marzo 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 12 de marzo de 2018      

Indice: 

ROME REPORTS

Ángelus:”No olvideis…Dios es más grande que nuestras debilidades”

El Papa Francisco… cinco años más tarde, por el P. Rosica

LA ORACIÓN PERSONAL: Francisco Fernández-Carvajal

“Dios está junto a nosotros de continuo”: San Josemaria

Fernando Ocáriz: “Conservar con fidelidad la fe no te hace ultraconservador”

 Tres verbos para la Cuaresma: Detenerse, mirar y volver

Cuando Cristo pasa

Alexia me hizo un favor mayúsculo: Rosa Corazón

¿Qué piensa el Papa sobre la mujer?: Luis Fernando Valdés

Optimismo a pesar de todo: Enrique Rojas.

Parar el mundo: Jorge Hernández Mollar

Divorcio e Hijos: Acción Familia

Sobre el sentido del trabajo: Antonio Argandoña

Historia de un desafío: derecho a la educación: Alfonso Aguiló

Mejora el color y la calidad: Domingo Martínez Madrid

 Mujer contra mujer: FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ

Ni explotación ni conservadurismo: Jesús D Mez Madrid

Hay motivos para respirar: JD Mez Madrid

De la sombra a la luz: Jesús Martínez Madrid

EL INDEPENDENTISMO CATALÁN SUS IMPUESTOS Y MÁS COSAS: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

Ángelus:”No olvideis…Dios es más grande que nuestras debilidades”

Incluso cuando la situación parece desesperada (Traducción completa)

11 marzo 2018Raquel AnilloAngelus y Regina Caeli

Ángelus del 11 de Marzo de 2018, Captura Vatican Media

(ZENIT – 11 marzo 2018).- “No olvidéis esto: Dios es más grande que nuestras debilidades, nuestras infidelidades, y que nuestros pecados”, ha afirmado el Papa Francisco en el Ángelus del 11 de marzo de 2018, domingo de “laetare”. “Es bueno conocer sus límites, sus fragilidades… no para desesperar, sino para ofrecerlos al Señor; y Él..nos tomará de la mano, y no nos dejará nunca solos , nunca”, ha insistido.

Introduciendo la oración mariana en la Plaza San Pedro, en presencia de unas 30.000 personas, el Papa ha asegurado: “Incluso cuando la situación parezca desesperada, Dios interviene, ofreciendo al hombre la salvación y la alegría. Dios, no permanece alejado, sino que entra en la historia de la humanidad, y se “mezcla” en nuestra vida, entra, para animarla de su gracia y salvarla”.

El Papa Francisco ha prevenido también contra los “atajos peligrosos” para responder a la angustia, la inquietud por el mañana, el miedo a la enfermedad y a la muerte: la droga, las supersticiones, los ritos de magia.

Esta es nuestra traducción de las palabras que ha pronunciado antes del Ángelus, aconsejando de “mirar el crucifijo y decirnos: “Dios me ama”.

AK

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este cuarto domingo de Cuaresma llamado domingo “laetare” o sea “alégrate”, la antífona de entrada de la liturgia eucarística nos invita a la alegría: “Alégrate Jerusalén, alegraos y  regocijaos los que estáis tristes”. Así comienza la misa. ¿Cuál es el motivo de esta alegría? Es el gran amor de Dios por la humanidad, como nos lo indica el Evangelio de hoy: “Porque tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para que todo el que crea en él, no perezca sino que tenga vida eterna”. (Jn 3, 16). Estas palabras, pronunciadas por Jesús durante su diálogo con Nicodemo,  sintetizan un tema que es el centro del anuncio cristiano: incluso cuando la situación parece desesperada, Dios interviene, ofreciendo al hombre la salvación y la alegría.

Dios en efecto, no se quedará apartado, sino más bien entra en la historia de la humanidad para animarla con su gracia y salvarla.

Estamos llamados a escuchar este anuncio, rechazando la tentación de estar seguros de nosotros mismos, de querer prescindir de Dios, de reclamar la libertad absoluta de Él y su Palabra. Cuando encontramos el coraje de reconocernos tal como somos, nos damos cuenta que estamos llamados a lidiar con nuestra fragilidad y nuestros límites y es necesario tener mucho coraje.

Entonces puede pasar que nos agobie la angustia, la ansiedad por el mañana, el miedo a la enfermedad y a la muerte. Esto explica porque muchas personas, en busca de una salida a veces toman atajos peligrosos como el túnel de las drogas o de supersticiones o de rituales ruinosos de magia. Es bueno conocer los propios límites, las propias fragilidades, no para desesperar, sino para ofrecerlas al Señor; y Él nos ayuda en el camino de la curación y nos lleva de la mano, nunca nos deja solos y por esto nos alegramos hoy, porque Dios está con nosotros.

Y tenemos la verdadera y gran esperanza en Dios Padre rico en misericordia, que nos ha dado a su Hijo para salvarnos, y esa es nuestra alegría. También tenemos muchas tristezas, pero cuando somos verdaderos cristianos, existe esta esperanza que es una pequeña alegría que crece y te da seguridad. No debemos desanimarnos cuando vemos nuestros límites, nuestros pecados, nuestras debilidades: Dios está allí, próximo, cercano, Jesús está en la cruz para curarnos. Es el amor de Dios. Mira el crucifijo y di: “Dios me ama”. Es cierto, que existen estos límites, estas debilidades, estos pecados, pero Él es mayor que los límites, que las debilidades y los pecados. No olvidéis esto: Dios es mayor que nuestras debilidades, que nuestras infidelidades, que nuestros pecados. Y tomemos al Señor de la mano, miremos al Crucifijo y avancemos.

Que María Madre de la Misericordia nos ponga en el corazón la certeza de que somos amados por Dios. Que ella esté cerca de nosotros en los momentos en los cuales nos sentimos solos, cuando estamos tentados de capitular ante las dificultades de la vida. Que ella nos comunique los sentimientos de su Hijo Jesús, para que nuestro camino de cuaresma se convierta en una experiencia de perdón, de acogida y de caridad.

 

El Papa Francisco… cinco años más tarde, por el P. Rosica

« Tenemos necesidad de esta revolución de la ternura de la misericordia y de la normalidad”

11 marzo 2018Thomas RosicaPapa Francisco

El Papa Francisco Saluda a la Gente © L'Osservatore Romano

(ZENIT – 11 marzo 2018).- “Al elegir el nombre de Francisco, (el Papa) afirmó el poder de la humildad y la simplicidad”, dice el p. Thomas Rosica, Director General de la Fundación Católica Sal y Luz Média en Canadá, en esta reflexión con motivo de los cinco años de la elección del Papa argentino (13 de marzo de 2013-13 de marzo de 2018).

El Papa Francisco … cinco años después, por el Padre. Rosica

Mucho se ha dicho y escrito sobre los primeros cinco años del ministerio petrino del Papa Francisco. Habiéndome acompañado literalmente en el cónclave que iba a elegir al primer jesuita argentino como obispo de Roma el 13 de marzo de 2013, pude seguir muy de cerca durante estos cinco años el notable impacto que ha tenido en la Iglesia y el mundo. Escuché a sus admiradores, sus seguidores y sus críticos. Sabiendo que se podría decir mucho más, me gustaría ofrecer algunas reflexiones.

Al elegir el nombre de Francisco, afirmó el poder de la humildad y la simplicidad. Este jesuita argentino no solo testimonia la complementariedad de las costumbres ignaciana y franciscana, sino que también manifiesta diariamente que el espíritu y el corazón se encuentran en el amor de Dios y el prójimo. Finalmente, Francisco nos recuerda cuánto necesitamos a Jesús y cómo nos ayudamos mutuamente a lo largo de nuestras vidas.

Habiendo servido como uno de los representantes oficiales del Vaticano durante la histórica transición papal de 2013, debo regresar a un texto profético de este pontificado que se está desarrollando ahora mismo ante nuestros ojos. Se trata de una intervención de un cardenal durante el pre conclave de los cardenales realizado el 7 de marzo de 2013. Este discurso se tituló: la  dulce y reconfortante alegría de evangelizar. En esta cámara alta, este cardenal comenzó su discurso recordando a sus hermanos obispos que “la evangelización es la razón de ser de la Iglesia” y que es por esta razón que debe ser “alegre y reconfortante”. . Es Jesucristo mismo llamándonos desde el interior. Este mismo cardenal pasó a señalar cuatro puntos de gran simplicidad y profundidad:

Evangelizar implica celo apostólico. Evangelizar implica el deseo de la Iglesia de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir a las periferias, no solo en el sentido geográfico, sino también a las periferias existenciales: a los que se encuentran en las periferias del misterio del pecado, del sufrimiento, de la injusticia, de la ignorancia, a los que no tienen religión, ni pensamiento, y quienes son miserables.

Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar, se vuelve auto referencial y enferma. (ver, La mujer jorobada del Evangelio). Los males que afligen a las instituciones eclesiales a lo largo de la historia tienen sus raíces en una actitud autorreferencial, en una especie de narcisismo teológico. En el libro del Apocalipsis, Jesús dice que está a la puerta y que llama. Por supuesto, el texto se refiere a Aquel que llama a la puerta con la intención de entrar, pero a menudo pienso en los momentos en que Jesús llama desde dentro, para que lo dejamos salir. La Iglesia autorreferencial mantiene a Jesús para sí misma y se niega a dejarlo salir.

Cuando la Iglesia se autorreferencial sin darse cuenta, cree que posee su propia luz. Deja de ser el mysterium lunae para disfrutar de este gran mal de la mundanalidad espiritual. La Iglesia autorreferencial vive para glorificarse a sí misma. En términos simples, hay dos imágenes de la Iglesia: por un lado, la Iglesia evangelizadora que sale de sí misma: “Escuchando la Palabra de Dios con reverencia y proclamando la fe” (primero palabras de la Constitución dogmática sobre la Revelación divina) y, por otro lado, la Iglesia mundana que vive en sí misma, por sí misma y para sí misma. Esto ilumina nuestra conciencia con respecto a los posibles cambios y reformas que deben presentarse para la salvación de las almas.

El cardenal que pronunció estas palabras era, en su momento, el arzobispo de Buenos Aires y su nombre, Jorge Mario Bergoglio. Su nuevo nombre es Francisco. Él es jesuita. Su humildad ha impresionado a muchos en todo el mundo. Su estilo se ha convertido en un mensaje en sí mismo. Este es el aspecto más radicalmente evangélico de la reforma espiritual de su pontificado. De hecho, invitó a todos los católicos y, especialmente al clero, a rechazar el éxito, la fortuna y el poder. El padre espiritual de Francisco, Ignacio de Loyola, insiste en que un jesuita nunca debe tener un espíritu anti eclesial y siempre debe estar abierto a los movimientos del Espíritu Santo. El compromiso de los jesuitas de no buscar un puesto eclesiástico, incluso en la Compañía de Jesús, es una consecuencia de esta experiencia. Francisco ha interiorizado hasta tal punto estos valores que el los aplica hoy  sin ninguna duda a su reforma de la Curia romana

A los ojos de Ignacio, la humildad es la virtud que nos acerca a Cristo. En este sentido, el Papa Francisco parece guiar a la Iglesia y educar al clero para asimilar esta verdad fundamental. Francisco nos enseña que la humildad es precisamente esencial para que esta nueva evangelización sea real y efectiva, tanto dentro de la Iglesia como en sus relaciones con el mundo. El Papa Francisco trabaja a diario para hacer que la Iglesia sea más humilde, tierna y misericordiosa, una Iglesia encarnada caminando junto a las personas en el camino; una Iglesia que escucha, discierne, acompaña, perdona, bendice y que se expresa con audacia y valientemente; una Iglesia que llora con los que lloran y se regocija con los que se regocijan; una Iglesia que hace todo lo posible para resistir a las tentaciones de reducir la fe a una moral; una Iglesia que se resiste a los intentos de desentrañar el mensaje y esa Persona que está en su mismo corazón: Jesucristo; una Iglesia que se esfuerza por integrar a todas las personas en las comunidades de fe. De acuerdo con el corazón y el espíritu del Papa Francisco, “una Iglesia que es capaz de  devolver la ciudadanía a tantos de sus hijos exiliados”.

No olvidaré las palabras que dirigió a sus hermanos obispos de los Estados Unidos en septiembre de 2015, durante una reunión en la Catedral de San Mateo en Washington DC. En esta ocasión, Francisco habló sobre su visión del ministerio presbiteral para América y el mundo:

“Una iglesia que sabe reunirse alrededor del hogar es capaz de atraer. Ciertamente, no solo de cualquier fuego, sino de uno que se encendió en la mañana de Pascua. Es el Señor resucitado quien continúa desafiando a los pastores de la Iglesia a través de la tímida voz de tantos hermanos: ” ¿Tienes algo que comer ?” Es necesario reconocer su voz como lo hicieron los Apóstoles a orillas del mar de Tiberíades (ver  Jn. 21, 4-12). Es aún más importante confiar en la certeza de que las brasas de su presencia, iluminadas por el fuego de la pasión, nos preceden y no se apagan nunca. Cuando falta esta certeza, corremos el riesgo de convertirnos en amantes de las cenizas y no en guardianes y dispensadores de la luz verdadera y de esta calidez que calienta el corazón ( Lc  24:32) ” [1]

El plan de juego del Ministerio Petrino de Francisco no emanaba ni de Buenos Aires, ni de Roma, Loyola o Asís. Viene más bien de Belén, Nazaret, Jerusalén, Galilea y Emaús. ¡Incluso donde comenzó toda la historia! Si varios grupos o individuos en la Iglesia parecen tener dificultades con el Papa Francisco, me pregunto si, al final, no es esta inspiración primordial lo que les causa dificultades.

En la tarde del 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio recibió la llamada para reconstruir, reparar, renovar y curar a la Iglesia. Hay quienes se complacen en describir al nuevo Papa como un atrevido revolucionario enviado a sacudir el barco. Otros piensan que llegó a causar un gran naufragio. Sin embargo, la única revolución que Francisco inauguró es una revolución de la ternura, en las palabras que él mismo usó en su principal carta, “La alegría del Evangelio” (EG no88).

De hecho, muchos llaman a este Papa el “gran revolucionario”. La única vez que usó la palabra “revolución” es en la exhortación Evangelii Gaudiumen el párrafo 88 para describir la revolución como la ternura inaugurada cuando el Hijo de Dios se hizo carne. Me parece que Francisco inaugura otra revolución: la de la normalidad. Él es para nosotros un ejemplo de comportamiento pastoral normal. Enfrentados a una actitud cristiana tan normal, algunos están completamente desestabilizados. Esta reacción refleja nuestro propio comportamiento anormal, este deseo muy humano de seguir los caminos del mundo en lugar del camino del Evangelio; este camino a la santidad y la vida venidera. El comportamiento normal del Papa Francisco es para nosotros, al mismo tiempo, un desafío, un consuelo y, al mismo tiempo, una cierta ternura que deseamos desde hace tiempo. Él es muy exigente cuando predica sobre la Misericordia Divina, cuando entra en contacto con los no creyentes, los ateos, los agnósticos, escépticos con aquellos que están al borde de la vida, incluso aquellos que piensan que el cristianismo no tiene nada que aportar al sentido de la vida. Tanto por el mensaje provocativo y profundo que contiene tanto Evangelii Gaudium, Laudato Sì Amoris y Laetitia, como sus reflexiones diarias durante sus simples celebraciones eucarísticas en la capilla de la casa Santa Marta, Francisco ha sido capaz de conectar y conocer a esta familia humana que tienen hambre y sed de una mensaje de esperanza y consuelo.

Necesitamos esta revolución de ternura, misericordia y normalidad ahora más que nunca. Solo espero y oro para que podamos ser inspirados e imitados.

 

 

LA ORACIÓN PERSONAL

— Necesidad de la oración. El ejemplo de Jesús.

— Oración personal: diálogo confiado con Dios.

— Poner los medios para rezar con recogimiento y evitar las distracciones.

I. Estaba Jesús orando en cierto lugar...1. Muchos pasajes del Evangelio muestran a Jesús que se retiraba y quedaba a solas para orar2; y se pone particularmente de relieve en los momentos más importantes de su ministerio público: Bautismo3, elección de los Apóstoles4, primera multiplicación de los panes5, transfiguración6, etcétera. Era una actitud habitual de Jesús: «A veces, pasaba la noche entera ocupado en coloquio íntimo con su Padre. ¡Cómo enamoró a los primeros discípulos la figura de Cristo orante!»7. ¡Cómo nos ayuda a nosotros!

En esta Cuaresma podemos fijarnos especialmente en una escena que contemplamos en el Santo Rosario: la oración de Jesús en el Huerto. Inmediatamente antes de entregarse a la Pasión, el Señor se dirige con los Apóstoles al Huerto de Getsemaní. Muchas veces había rezado Jesús en aquel lugar, pues San Lucas dice: Salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos8. Pero esta vez la oración de Jesús tendrá un matiz muy particular, porque ha llegado la hora de su agonía.

Llegado a Getsemaní, les dijo: Orad, para no caer en tentación9. Antes de retirarse un poco para orar, el Señor pide a los Apóstoles que permanezcan también en oración. Sabe Jesús que se acerca para ellos una fuerte tentación de escándalo al ver que es apresado su Maestro. Se lo ha comunicado ya durante la Última Cena, y ahora les advierte que no podrán resistir la prueba si no permanecen vigilantes y orando.

La oración es indispensable para nosotros, porque si dejamos el trato con Dios, nuestra vida espiritual languidece poco a poco. «Si se abandona la oración, primero se vive de las reservas espirituales..., y después, de la trampa»10. En cambio, la oración nos une a Dios, que nos dice: Sin mí no podéis hacer nada11. Conviene orar perseverantemente12, sin desfallecer nunca. Hemos de hablar con Él y tratarle mucho, con insistencia, en todas las circunstancias de nuestra vida. Además, ahora, durante este tiempo de Cuaresma, vamos con Jesucristo camino de la Cruz, y «sin oración, ¡qué difícil es acompañarle!»13.

El Señor nos enseña con el ejemplo de su vida cuál ha de ser nuestra actitud: dialogar siempre filialmente con Dios. «No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama»14. Siempre hemos de procurar tener presencia de Dios y contemplar los misterios de nuestra fe. Ese diálogo con Dios no debe interrumpirse; más aún, debe hacerse en medio de todas las actividades. Pero es indispensable que sea más intenso en esos ratos que diariamente dedicamos a la oración mental: meditamos y hablamos en su presencia sabiendo que verdaderamente Él nos oye y nos ve. Quizá sea la necesidad de la oración, junto con la de vivir la caridad, uno de los puntos en los que el Señor insistió más veces en su predicación.

II. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, puesto de rodillas, oraba, diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya15.

Cuando el sufrimiento espiritual es tan intenso que le hace entrar en agonía, el Señor se dirige a su Padre con una oración llena de confianza. Le llama Abba, Padre, y le dirige palabras íntimas. Ese es el camino que debemos seguir también nosotros. En nuestra vida habrá momentos de paz espiritual y otros de lucha más intensa, quizá de oscuridad y de dolor profundo, con tentaciones de desaliento... La imagen de Jesús en el Huerto nos señala cómo hemos de proceder siempre: con una oración perseverante y confiada. Para avanzar en el camino hacia la santidad, pero especialmente cuando sintamos el peso de nuestra debilidad, hemos de recogernos en oración, en conversación íntima con el Señor.

La oración pública (o en común) en la que participan todos los fieles es santa y necesaria, pues Dios quiere ver a sus hijos también juntos orando16, pero nunca puede sustituir al precepto del Señor: tú, en tu aposento, cerrada la puerta, ora a tu Padre17. La liturgia es la oración pública por excelencia, «es la cumbre hacia la cual tiende toda la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo fuente de donde mana toda su fuerza (...). Con todo, la vida espiritual no se contiene en la sola participación de la sagrada Liturgia. Pues el cristiano, llamado a orar en común, debe sin embargo entrar también en su aposento y orar a su Padre en lo oculto, es más, según señala el Apóstol, debe rezar sin interrupción (1 Tes, 5, 17)»18.

La oración hecha en común con otros cristianos también debe ser oración personal, mientras los labios la recitan con las pausas oportunas y la mente pone en ella toda su atención.

En la oración personal se habla con Dios como en la conversación que se tiene con un amigo, sabiéndolo presente, siempre atento a lo que decimos, oyéndonos y contestando. Es en esta conversación íntima, como la que ahora intentamos mantener con Dios, donde abrimos nuestra alma al Señor, para adorar, dar gracias, pedirle ayuda, para profundizar –como los Apóstoles– en las enseñanzas divinas. «Me has escrito: “orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?” —¿De qué? De Él, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!; y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio.

»En dos palabras: conocerle y conocerte: “¡tratarse!”»19.

Nunca puede ser plegaria anónima, impersonal, perdida entre los demás, porque Dios, que ha redimido a cada hombre, desea mantener un diálogo con cada uno de ellos, y al final de la vida la salvación o condenación dependerán de la correspondencia personal de cada uno. Debe ser el diálogo de una persona concreta –que tiene un ideal y una profesión determinada, y unas amistades propias..., y unas gracias de Dios específicas– con su Padre Dios.

III. Cuando se levantó de la oración y llegó hasta los discípulos, los encontró adormilados por la tristeza. Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en tentación20.

Los apóstoles han descuidado el mandato del Señor. Los había dejado allí, cerca de Él, para que velaran y orasen y así no cayeran en la tentación: pero aún no aman bastante, y se dejan vencer por el sueño y la flaqueza, abandonando a Jesús en aquel momento de agonía. El sueño, imagen de la debilidad humana, ha permitido que se apodere de ellos una tristeza mala: decaimiento, falta de espíritu de lucha, abandono de la vida de piedad.

No caeremos en esa situación si mantenemos vivo el diálogo con Dios en cada rato de oración. Frecuentemente tendremos que acudir a los Santos Evangelios o a otro libro –como este que lees–, para que nos ayude a encauzar ese diálogo, aproximarnos más al Señor, en el que nada ni nadie nos puede sustituir. Así hicieron muchos santos: «Si no era acabando de comulgar –dice Santa Teresa– jamás osaba comenzar a tener oración sin libro, que tanto temía mi alma estar sin él en oración, como si con mucha gente fuera a pelear. Con este remedio, que era como una compañía o escudo en que había de recibir los golpes de los muchos pensamientos, andaba consolada»21.

Hemos de poner los medios para hacer esa oración mental con recogimiento. En el lugar más adecuado según nuestras circunstancias, siempre que sea posible, ante el Señor en el Sagrario. Y a la hora que hayamos determinado en nuestro plan de vida ordinario. En la oración estaremos también prevenidos contra las distracciones; esto supone, en gran medida, la mortificación de la memoria y de la imaginación, apartando lo que nos impida estar atentos a nuestro Dios. Hemos de evitar el tener «los sentidos despiertos y el alma dormida»22.

Si luchamos con decisión contra las distracciones, el Señor nos facilitará la vuelta al diálogo con Él; además, el Ángel Custodio tiene, entre otras, la misión de interceder por nosotros. Lo importante es no querer estar distraídos y no estarlo voluntariamente. Las distracciones involuntarias, que nos vienen a pesar nuestro, y que procuramos rechazar en cuanto somos conscientes, no quitan provecho ni mérito a nuestra oración. No se enfadan el padre y la madre porque balbucee sin sentido el niño que todavía no sabe hablar. Dios conoce nuestra flaqueza y tiene paciencia, pero hemos de pedirle: «concédenos el espíritu de oración»23.

Al Señor le será grato que hagamos el propósito de mejorar en la oración mental todos los días de nuestra vida; también aquellos en los que nos parezca costosa, difícil y árida, porque «la oración no es problema de hablar o de sentir, sino de amar. Y se ama, esforzándose en intentar decir algo al Señor, aunque no se diga nada»24. Si lo hacemos así, toda nuestra vida saldrá enriquecida y fortalecida. La oración es un potentísimo faro que da luz para iluminar mejor los problemas, para conocer mejor a las personas y así poder ayudarlas en su caminar hacia Cristo, para situar en su verdadero lugar aquellos asuntos que nos preocupan. La oración deja en el alma una atmósfera de serenidad y de paz que se transmite a los demás. La alegría que produce es un anticipo de la felicidad del Cielo.

Ninguna persona de este mundo ha sabido tratar a Jesús como su Madre Santa María, que pasó largas horas mirándole, hablando con Él, tratándole con sencillez y veneración. Si acudimos a Nuestra Madre del Cielo, aprenderemos muy pronto a hablar, llenos de confianza, con Jesús, y a seguirle de cerca, muy unidos a su Cruz.

1 Lc 11, 1-3. — 2 Cfr. Mt 14, 23; Mc 1, 35; Lc 5, 16; etc. — 3 Cfr. Lc 3, 21. — 4 Cfr. Lc 6, 12. — 5 Cfr. Mc 6, 46. — 6 Cfr. Lc 9, 29. — 7 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 119. — 8 Lc 22, 39. — 9 Lc 22, 40. — 10 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 445. — 11 Jn 15, 5. — 12 Cfr. Lc 18, 1. — 13 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 89. — 14 Santa Teresa, Vida, 8, 2. — 15 Lc 22, 41-42. — 16 Cfr. Mt 18, 19-20. — 17 Mt 6, 6. — 18 Conc. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 10, 12. — 19 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 91. — 20 Lc 22, 45-46. — 21 Santa Teresa, Vida, 6, 3. — 22 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 368. — 23 Preces de laudes. Lunes IV semana de Cuaresma. — 24 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 464.

 

“Dios está junto a nosotros de continuo”

Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. –Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado. Y está como un Padre amoroso –a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos–, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando. ¡Cuántas veces hemos hecho desarrugar el ceño de nuestros padres diciéndoles, después de una travesura: ¡ya no lo haré ...

...más! -Quizá aquel mismo día volvimos a caer de nuevo... Y nuestro padre, con fingida dureza en la voz, la cara seria, nos reprende..., a la par que se enternece su corazón, conocedor de nuestra flaqueza, pensando: pobre chico, ¡qué esfuerzos hace para portarse bien! Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos. (Camino, 267)
Descansad en la filiación divina. Dios es un Padre lleno de ternura, de infinito amor. Llámale Padre muchas veces al día, y dile –a solas, en tu corazón– que le quieres, que le adoras: que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo. Supone un auténtico programa de vida interior, que hay que canalizar a través de tus relaciones de piedad con Dios –pocas, pero constantes, insisto–, que te permitirán adquirir los sentimientos y las maneras de un buen hijo.
Necesito prevenirte todavía contra el peligro de la rutina –verdadero sepulcro de la piedad–, que se presenta frecuentemente disfrazada con ambiciones de realizar o emprender gestas importantes, mientras se descuida cómodamente la debida ocupación cotidiana. Cuando percibas esas insinuaciones, ponte con sinceridad delante del Señor: piensa si no te habrás hastiado de luchar siempre en lo mismo, porque no buscabas a Dios; mira si ha decaído –por falta de generosidad, de espíritu de sacrificio– la perseverancia fiel en el trabajo.
Entonces, tus normas de piedad, las pequeñas mortificaciones, la actividad apostólica que no recoge un fruto inmediato, aparecen como tremendamente estériles. Estamos vacíos, y quizá empezamos a soñar con nuevos planes, para acallar la voz de nuestro Padre del Cielo, que reclama una total lealtad. Y con una pesadilla de grandezas en el alma, echamos en olvido la realidad más cierta, el camino que sin duda nos conduce derechos hacia la santidad: clara señal de que hemos perdido el punto de mira sobrenatural; el convencimiento de que somos niños pequeños; la persuasión de que nuestro Padre obrará en nosotros maravillas, si recomenzamos con humildad. (Amigos de Dios, n. 150)

 

 

Fernando Ocáriz: “Conservar con fidelidad la fe no te hace ultraconservador”

Publicamos un extracto de la entrevista al prelado del Opus Dei, que el periodista Dario Menor ha publicado en la revista Vida Nueva.

Entrevistas 11 de marzo de 2018

 Mons. Fernando Ocáriz.

Vida Nueva Fernando Ocáriz: “Conservar con fidelidad la fe no te hace ultraconservador” (Descarga la entrevista al prelado del Opus Dei en formato PDF)

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“Toda misión de gobierno, de liderazgo, debe ser misión de servicio”. Un año después de convertirse en prelado del Opus Dei, el español Fernando Ocáriz analiza el tiempo pasado al frente de esta realidad eclesial, en el que sus esfuerzos han ido dedicados, sobre todo, a las prioridades marcadas en el congreso celebrado tras la muerte del anterior prelado, Javier Echevarría: la evangelización en el campo de la familia y de la juventud.

Ocáriz dice que el “impulso evangelizador” del Pontífice argentino ya se nota en las parroquias, donde han aumentado el número de confesiones, y asegura sentir “pena” por la polémica surgida en algunos círculos eclesiales a cuenta de la exhortación apostólica sobre la familia, ‘Amoris laetitia’. “De la boca de un hijo de la Iglesia no debería salir una crítica destructiva hacia nadie, y menos hacia el Papa”, advierte.

En enero de 2017, fue elegido prelado del Opus Dei, responsabilidad para la que fue confirmado por el papa Francisco. ¿Cuáles considera que son las decisiones más importantes que ha tomado al frente de esta institución en el año que lleva como prelado? ¿Y las mayores dificultades afrontadas?

Gran parte del trabajo ha sido abordar las prioridades que el Congreso general del Opus Dei fijó para los próximos años: principalmente, la evangelización en el campo de la familia y de la juventud. En esas áreas hay muchos retos que compartimos todos en la Iglesia. Nuestra sociedad necesita novios y matrimonios que manifiesten la belleza de un amor auténtico, testimonios de una vida feliz y plena en el compromiso matrimonial. También debemos preocuparnos por nuestros jóvenes, salir al encuentro de sus anhelos e inquietudes.

 

Al mismo tiempo, tampoco podemos olvidar a los más necesitados: enfermos, inmigrantes, desocupados, pobres, etc. Tienen un lugar privilegiado en el corazón de Jesús, y deben tenerlo también en el nuestro. Gracias a Dios, en los meses que llevo de prelado, no he encontrado dificultades especiales. Confío mucho en la fuerza de la oración de tantas personas.

¿Qué le diría a quienes consideran al Opus Dei un grupo cerrado, sectario y de ideología ultraconservadora?

En primer lugar, que las personas del Opus Dei –como es obvio– no somos perfectos, que tenemos defectos, que cometemos errores… Al mismo tiempo, les invitaría a que se animaran a conocer de primera mano la realidad, sin dejarse llevar por los clichés. ¡Qué buen ejercicio es, en la vida, dejarse interpelar por la verdad! Fíjese, en los años 60 teníamos el problema contrario: no pocos decían que el Opus Dei era una innovación peligrosa. Conservar con fidelidad la fe recibida en la Iglesia no hace a nadie ultraconservador. Progresar en la misión de extender la luz de Cristo, atentos a las características de cada momento, no les hace acreedores a la etiqueta de progresistas.

¿Cuál considera que ha sido el mayor logro de Francisco hasta ahora en su pontificado?

Ya se pueden ver algunos efectos de su impulso evangelizador. Francisco lleva a la Iglesia a manifestarse, cada vez más, como la encarnación de la misericordia divina. Es un pastor que va guiando a la grey con su palabra y con su ejemplo: con la coherencia entre lo que dice y hace. Luego, alienta con mucha frecuencia a recurrir al sacramento de la reconciliación. Se nota ya en las parroquias. El Papa también llama a un empeño pastoral más alegre y entusiasta. Sostiene a las familias en sus luchas, confirmándolas en la asistencia del Señor, pese a todas las dificultades y las deficiencias.

Otras entrevistas al prelado del Opus Dei.

 

Tres verbos para la Cuaresma: Detenerse, mirar y volver

El Papa Francisco ha presidido la Procesión Penitencial y la Santa Misa de este Miércoles de Ceniza, instando a detenernos para afinar los acordes disonantes de nuestra vida cristiana y volver con confianza a los brazos expectantes del Padre misericordioso.

De la Iglesia y del Papa 14 de febrero de 2018

 

El tiempo de Cuaresma es tiempo propicio para afinar los acordes disonantes de nuestra vida cristiana y recibir la siempre nueva, alegre y esperanzadora noticia de la Pascua del Señor. La Iglesia en su maternal sabiduría nos propone prestarle especial atención a todo aquello que pueda enfriar y oxidar nuestro corazón creyente.

Las tentaciones a las que estamos expuestos son múltiples. Cada uno de nosotros conoce las dificultades que tiene que enfrentar. Y es triste constatar cómo, frente a las vicisitudes cotidianas, se alzan voces que, aprovechándose del dolor y la incertidumbre, lo único que saben es sembrar desconfianza. Y si el fruto de la fe es la caridad —como le gustaba repetir a la Madre Teresa de Calcuta—, el fruto de la desconfianza es la apatía y la resignación. Desconfianza, apatía y resignación: esos demonios que cauterizan y paralizan el alma del pueblo creyente.

La Cuaresma es tiempo rico para desenmascarar éstas y otras tentaciones y dejar que nuestro corazón vuelva a latir al palpitar del Corazón de Jesús. Toda esta liturgia está impregnada con ese sentir y podríamos decir que se hace eco en tres palabras que se nos ofrecen para volver a «recalentar el corazón creyente»: Detente, mira y vuelve.

Detente un poco de esa agitación, y de correr sin sentido, que llena el alma con la amargura de sentir que nunca se llega a ningún lado. Detente de ese mandamiento de vivir acelerado que dispersa, divide y termina destruyendo el tiempo de la familia, el tiempo de la amistad, el tiempo de los hijos, el tiempo de los abuelos, el tiempo de la gratuidad... el tiempo de Dios.

Detente un poco delante de la necesidad de aparecer y ser visto por todos, de estar continuamente en «cartelera», que hace olvidar el valor de la intimidad y el recogimiento.

Detente un poco ante la mirada altanera, el comentario fugaz y despreciante que nace del olvido de la ternura, de la piedad y la reverencia para encontrar a los otros, especialmente a quienes son vulnerables, heridos e incluso inmersos en el pecado y el error.

Detente un poco ante la compulsión de querer controlar todo, saberlo todo, devastar todo; que nace del olvido de la gratitud frente al don de la vida y a tanto bien recibido.

Detente un poco ante el ruido ensordecedor que atrofia y aturde nuestros oídos y nos hace olvidar del poder fecundo y creador del silencio.

Detente un poco ante la actitud de fomentar sentimientos estériles, infecundos, que brotan del encierro y la auto-compasión y llevan al olvido de ir al encuentro de los otros para compartir las cargas y sufrimientos.

Detente ante la vacuidad de lo instantáneo, momentáneo y fugaz que nos priva de las raíces, de los lazos, del valor de los procesos y de sabernos siempre en camino.

¡Detente para mirar y contemplar!

Mira los signos que impiden apagar la caridad, que mantienen viva la llama de la fe y la esperanza. Rostros vivos de la ternura y la bondad operante de Dios en medio nuestro.

Mira el rostro de nuestras familias que siguen apostando día a día, con mucho esfuerzo para sacar la vida adelante y, entre tantas premuras y penurias, no dejan todos los intentos de hacer de sus hogares una escuela de amor.

Mira el rostro interpelante de nuestros niños y jóvenes cargados de futuro y esperanza, cargados de mañana y posibilidad, que exigen dedicación y protección. Brotes vivientes del amor y de la vida que siempre se abren paso en medio de nuestros cálculos mezquinos y egoístas.

Mira el rostro surcado por el paso del tiempo de nuestros ancianos; rostros portadores de la memoria viva de nuestros pueblos. Rostros de la sabiduría operante de Dios.

Mira el rostro de nuestros enfermos y de tantos que se hacen cargo de ellos; rostros que en su vulnerabilidad y en el servicio nos recuerdan que el valor de cada persona no puede ser jamás reducido a una cuestión de cálculo o de utilidad.

Mira el rostro arrepentido de tantos que intentan revertir sus errores y equivocaciones y, desde sus miserias y dolores, luchan por transformar las situaciones y salir adelante.

Mira y contempla el rostro del Amor crucificado, que hoy desde la cruz sigue siendo portador de esperanza; mano tendida para aquellos que se sienten crucificados, que experimentan en su vida el peso de sus fracasos, desengaños y desilusión.

Mira y contempla el rostro concreto de Cristo crucificado por amor a todos y sin exclusión.

¿A todos? Sí, a todos. Mirar su rostro es la invitación esperanzadora de este tiempo de Cuaresma para vencer los demonios de la desconfianza, la apatía y la resignación. Rostro que nos invita a exclamar: ¡El Reino de Dios es posible!

Detente, mira y vuelve. Vuelve a la casa de tu Padre.

¡Vuelve!, sin miedo, a los brazos anhelantes y expectantes de tu Padre rico en misericordia (cf. Ef 2,4) que te espera.

¡Vuelve!, sin miedo, este es el tiempo oportuno para volver a casa; a la casa del Padre mío y Padre vuestro (cf. Jn 20,17). Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón... Permanecer en el camino del mal es sólo fuente de ilusión y de tristeza. La verdadera vida es algo bien distinto y nuestro corazón bien lo sabe. Dios no se cansa ni se cansará de tender la mano (cf. Bula Misericordiae vultus, 19).

¡Vuelve!, sin miedo, a participar de la fiesta de los perdonados.

¡Vuelve!, sin miedo, a experimentar la ternura sanadora y reconciliadora de Dios. Deja que el Señor sane las heridas del pecado y cumpla la profecía hecha a nuestros padres: «Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne» (Ez 36,26).

¡Detente, mira y vuelve!

 

 

Cuando Cristo pasa

Párrafos de un sermón de San Agustín sobre la curación de los ciegos de Jericó (Mateo 20, 29-34)

Padres de la Iglesia 18 de octubre de 2017

San Agustín, Sermo 88, 12-13, 17

“Cuando salían de Jericó le seguía una gran multitud. Y he aquí que dos ciegos sentados a la vera del camino, al oir que pasaba Jesús se pusieron a gritar: ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros! La multitud les regañaba para que se callaran, pero ellos gritaban más fuerte diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros! Jesús se paró, los llamó y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Le respondieron: Señor, que se abran nuestros ojos. Jesús, compadecido, les tocó los ojos y al instante comenzaron a ver, y le siguieron”[1].

¿Qué es, hermanos, gritar a Cristo, sino adecuarse a la gracia del Señor con las buenas obras? Digo esto, hermanos, porque no sea que levantemos mucho la voz, mientras enmudecen nuestras costumbres. ¿Quién es el que gritaba a Cristo, para que expulsase su ceguera interior al pasar El, es decir, al dispensarnos los sacramentos temporales, con los que se nos invita a adquirir los eternos? ¿Quién es el que grita a Cristo? Quien desprecia el mundo, llama a Cristo. Quien desdeña los placeres del siglo, clama a Cristo. Quien dice, no con la lengua, sino con la vida, “el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo”[2], ése es el que grita a Cristo.

Considerad, hermanos, que en medio de aquella muchedumbre que impedía gritar, allí mismo fueron sanados los que clamaban

Llama a Cristo quien reparte y da a los pobres, para que su justicia permanezca por los siglos de los siglos[3]. Quien escucha y no se hace el sordo —“vended vuestras bienes y dad limosna; haceos bolsas que no envejecen, un tesoro que no se agota en el Cielo”[4]— como si oyese el sonido de los pasos de Cristo que pasa, al igual que el ciego, clame por estas cosas, es decir, hágalas realidad. Su voz esté en sus hechos. Comience a despreciar el mundo, a distribuir sus posesiones al necesitado, a tener en nada lo que los hombres aman. Deteste las injurias, no apetezca la venganza, ponga la mejilla al que le hiere, ore por los enemigos; si alguien le quitare lo suyo, no lo exija; si, al contarrio, hubiera quitado algo a alguien, devuélvale el cuádruplo.

Una vez que haya comenzado a obrar así, todos sus parientes, afines y amigos se alboratarán. Quienes aman el mundo se le pondrán en contra: “¿Qué haces, loco? ¡No te excedas!: ¿acaso los demás no son cristianos? Eso es idiotez, locura”. Cosas como ésta grita la turba para que los ciegos no clamen. La turba reprendía a los que clamaban, pero no tapaba sus clamores.

Comprendan cómo han de obrar quienes desean ser sanados. También ahora pasa Jesús: los que se hallan a la vera del camino, griten. Tales son los que le honran con los labios, pero su corazón está alejado de Dios[5]. A la vera del camino están aquellos de corazón contrito a quienes dio órdenes el Señor. En efecto, siempre que se nos leen las obras transitorias del Señor, se nos muestra a Jesús que pasa. Porque hasta el fin de los siglos no faltarán ciegos sentados a la vera del camino. Es necesario que levanten su voz.

La muchedumbre que acompañaba al Señor reprendía el clamor de los que buscaban la salud. Hermanos, ¿os dais cuenta de lo que digo? No sé de que modo decirlo, pero tampoco cómo callar. Esto es lo que digo, y abiertamente. Temo a Jesús que pasa y se queda, y no puedo callarlo: los cristianos malos y tibios obstaculizan a los buenos cristianos, a los verdaderamente llenos de celo y deseosos de cumplir los mandamientos de Dios, escritos en el Evangelio. La misma turba que está con el Señor, calla a los que claman; es decir, obstaculiza a los que obran el bien, no sea que con su perseverancia sean curados.

Clamen ellos, no se cansen ni se dejen arrastrar por la autoridad de la masa; no imiten siquiera a los que, cristianos desde antiguo, viven mal y sienten envidia de las buenas obras. No digan: “¡Vivamos como la gran multitud!”. ¿Y por qué no como ordena el Evangelio? ¿Por qué quieres vivir conforme a la reprensión de la turba que impide gritar, y no según las huellas de Cristo que pasa? Te insultarán, te vituperarán, te llamarán para que vuelvas atrás. Tú clama hasta que tu grito llegue a oídos de Jesús. Pues quienes perseveraren en obrar lo que ordenó Cristo, sin hacer caso de la muchedumbre que lo prohibe, y no se ensoberbecieren por el hecho de que parecen seguir a Cristo —esto es, por llamarse cristianos—, sino que tuvieren más amor a la luz que Cristo les ha de restituir que temor al estrépito de los que les prohiben; éstos en modo alguno se verán separados: Cristo se detendrá y los sanará (...).

En pocas palabras, para terminar este sermón, hermanos, en aquello que tanto nos toca y nos angustia, ved que es la muchedumbre la que reprende a los ciegos que gritan. Todos los que estáis en medio de la turba y queréis ser sanados, no os asustéis. Muchos son cristianos de nombre e impíos por las obras: que no os aparten de haced el bien. Gritad en medio de la muchedumbre que os reprende, os llama para que volváis atrás, os insulta y vive perversamente.

Mirad que los malos cristianos no sólo oprimen a los buenos con las palabras, sino también con las malas obras. Un buen cristiano no quiere asistir a los espectáculos: por el mismo hecho de frenar su concupiscencia para no acudir al teatro, ya grita en pos de Cristo, ya clama que le sane: “Otros van —dirá—, pero serán paganos, o judíos”. Si los cristianos no fueran a los teatros, habría tan poca gente, que los demás se retirarían llenos de vergüenza. Pero los cristianos corren también hacia allá, llevando su santo nombre a lo que es su perdición.

Clama, pues, negándote a ir, reprimiendo en tu corazón la concupiscencia temporal, y manténte en ese clamor fuerte y perseverante ante los oídos del Salvador, para que se detenga y te cure. Clama aun en medio de la muchedumbre, no pierdas la confianza en los oídos del Señor. Aquellos ciegos no gritaron desde el lado en el que no estaba la muchedumbre, para ser oídos desde allí, sin el estorbo de quienes les prohibían. Clamaron en medio de la turba y, no obstante, el Señor les escuchó. Hacedlo así vosotros también, en medio de los pecadores y lujuriosos, en medio de los amantes de las vanidades mundanas. Clamad ahí para que os sane el Señor. No gritéis desde otra parte, no vayáis a los herejes para clamad desde allí. Considerad, hermanos, que en medio de aquella muchedumbre que impedía gritar, allí mismo fueron sanados los que clamaban.


[1] Matth. XX, 29-34

[2] Galat. VI, 14

[3] cfr. Ps. CI, 9

[4] Luc. XII, 33

[5] cfr. Isai. XXIX, 13

 

 

Alexia me hizo un favor mayúsculo

Rosa Corazón

Abogada del Tribunal de la Rota y de Tribunales Eclesiásticos de España

Siempre me llamó la atención Alexia, niña que quería ser numeraria y no llegó a los catorce años.

Leí un par de libros sobre su corta vida y concluí: Sí, Alexía, es santa; pero su madre, Moncha… ¡más..! A ella le debe todo.

Conocí a Moncha, coincidimos… Y un día, me crucé con ella por la calle. Le dije: Moncha estoy escribiendo un libro sobre lo mío: el Matrimonio y las Nulidades Matrimoniales. ¿Qué me sugieres? Me contestó: di, que los hombres se casan; los animales, se aparean. Las dos estábamos de acuerdo en tantas cosas: En el matrimonio, el tema sexual no es ni lo primero, ni lo más importante; pero tampoco tiene poca importancia. Como todo, es acto de amor: yo busco tu bien y es un bien para mí. El Matrimonio es idea original de Dios Padre Creador. El matrimonio es el perfecto complemento entre un hombre y una mujer.

Luego, por avatares de la editorial, en vez de uno salieron dos libros.

Me animaron a la Tesis Doctoral y ahí me metí. Años trabajando e investigando documentos de España, en Londres, San Gallen en Suiza y Salzburgo en Austria.

Tenía la Tesis redactada y… el director me dejó tirada: búscate otro, me dijo.

Me dirigí a otra Universidad y a otro director, nada. De nuevo, a otra Universidad y a otro director, nada. Y otra vez, a otra Universidad y a otro director, tampoco…

Un día, me acerqué a rezar a la iglesia de San Martín en Madrid, porque ahí está el Santísimo expuesto. Allí están los restos mortales de Alexia. Al terminar de rezar, me dirigí a su tumba, a la entrada de la iglesia, a la izquierda y le dije: Alexia, si es para bien, ayúdame y que salga mi Tesis.

Esa noche, en la cama, dando vueltas hasta conciliar el sueño, se me ocurrió: si hasta ahora he acudido a hombres y me ha ido tan mal… ¿Por qué no acudir a una mujer? Y de pronto lo vi claro:

¿Qué Universidad? La mía, la Complutense.

¿Qué Departamento? Eclesiástico del Estado, pues mi Tesis es sobre el Impedimento Matrimonial de Afinidad a lo largo de la historia de la humanidad y su repercusión en la legislación civil.

¿Qué directora? Irene, gran mujer y muy buena profesora. Acudí, me acepto, trabajamos juntas un tiempo para mejorar y adecuar lo ya escrito y mi Tesis vio la luz

¿Resultado? Excelente. Más de lo que hubiera podido imaginar.

Publicada en la Universidad Complutense 

Sobre la santidad, dos comentarios:

San Josemaría Escrivá clamaba a Dios: Hazme santo, mi Dios, aunque sea a palos… (Forja, 391)

Cuenta Louis de Wohl en su libro La luz apacible que le preguntó a Santo Tomás de Aquino su hermana Theodora: Tomás, ¿cómo se convierte uno en santo? Queriendo, le respondió. Y sorprendida la hermana, le insistió: ¿Queriendo?... ¿Eso es todo? Sí, Dios pone el resto.

De nuevo, me he acercado a Alexia. Pero esta vez para pedirle perdón, por haber tardado casi doce años en poner por escrito el favor recibido por su intercesión.

 

 

¿Qué piensa el Papa sobre la mujer?

Luis Fernando Valdés
9 marzo 2018
 

Con motivo del Día internacional de la Mujer, Francisco volvió a señalar la visión positiva que tiene la Iglesia sobre las mujeres y su papel en la sociedad. Presentamos hoy algunas de las más importantes afirmaciones del Papa sobre la mujer.

  1. La mujer hace más humana a la sociedad. En días pasados, para unirse al festejo internacional sobre la mujer, el Pontífice publicó este mensaje en su cuenta de Twitter: “¡Muchas gracias a todas las mujeres que cada día tratan de construir una sociedad más humana y acogedora! (Tuit, 8 mar. 2018)

Y en una de sus meditaciones diarias en la Casa “Santa Marta”, el Papa explicó que el mundo es más bello gracias a las mujeres. Dijo que “el hombre no trae la armonía” que es la mujer “la que trae la armonía, que nos enseña a valorar, a amar con ternura, y que hace que el mundo sea una cosa hermosa”. (Homilía, 9 feb. 2017)

  1. El Papa aprende de las mujeres. En libro-entrevista de Dominique Wolton, publicado en París, en septiembre de 2017, Francisco dijo que “haber mantenido siempre una relación con las mujeres me ha enriquecido”.

Explicó también que suele recurrir a la opinión de las mujeres para tomar algunas decisiones. Contó que “ya en la edad adulta he aprendido que las mujeres ven las cosas de una manera diferente a los hombres. Por este motivo, ante un decisión, ante un problema, es importante escuchar a los dos”.

  1. La presencia de la mujer beneficia a la Iglesia y a la sociedad. En una asamblea para el diálogo interreligioso, celebrada en el Vaticano, el Papa habló el papel de la mujer para ayudar a una educación que lleve a la fraternidad universal.

En su intervención el Pontífice explicó que “la creciente presencia de las mujeres en la vida social, económica y política a nivel local, nacional e internacional, así como en la eclesial” es un “proceso beneficioso”.

Francisco hizo también una importante afirmación sobre el pleno derecho que tienen las mujeres “a participar activamente en todos los ámbitos” y añadió que este derecho “debe ser afirmado y protegido también a través de los instrumentos legales donde se revelen necesarios.” (Discurso, 9 jun. 2017)

  1. Hacia un equilibrio. El Papa ha condenado en diversas ocasiones el machismo; sin embargo, no el Pontífice no se considera un feminista, sino que plantea un equilibrio en la reflexión sobre el varón y la mujer.

En el prólogo del libro “Diez cosas que el Papa Francisco propone a las mujeres”, editado por Publicaciones Claretianas y escrito por María Teresa Compte Grau, Doctora en Ciencias Políticas y Sociología, el Papa habló de esa visión armónica.

Francisco ahí manifestó, “siguiendo el pensamiento de mis antecesores”, que es “necesaria una renovada investigación antropológica que incorpore los nuevos progresos de la ciencia y de las actuales sensibilidades culturales para profundizar más y más no sólo en la identidad femenina, sino también en la masculina, para así mejor servir al ser humano en su conjunto”.

Epílogo. Es maravilloso ver que Francisco continúa con la misma línea de los pontífices recientes, que han visto en la mujer un don de Dios para la Iglesia y para la sociedad. Aunque desafortunadamente en muchos casos concretos vemos que las mujeres son tratadas con discriminación, es muy consolador que a nivel institucional la Iglesia promueve la dignidad y la participación de las mujeres.

 lfvaldes@gmail.com

 

 

Optimismo a pesar de todo

Escrito por Enrique Rojas.

Publicado: 12 Marzo 2018

Es un misterio cómo algunas personas parecen inmunes al desastre, al contratiempo, a las dificultades, mientras que otras se ahogan en un vaso de agua

Incluso en miembros de una misma familia los golpes negativos de la vida tienen una repercusión muy distinta. El optimismo y el pesimismo son dos formas de mirar la realidad. Todo depende de la óptica de cada uno. El optimista se enfrenta con una actitud esperanzada y es capaz de descubrir más lo bueno que lo malo. Se detiene más en lo positivo y desdibuja lo negativo y pierde fuerza. Por eso es perseverante e insistente en conseguir el objetivo que se ha propuesto. Puede, porque cree que puede.

El optimista no se rinde fácilmente y sigue perseverando.

El pesimista en cambio se desanima ante los primeros obstáculos, se da por vencido pronto, vislumbra amenazas e inconvenientes en cualquier recodo de su vida. Y culpa a terceros de su fracaso. Es negativo, desconfía de sus posibilidades y eso le cierra muchas puertas.

¿Se nace optimista? ¿puede un pesimista dejar de serlo si se le educa en ese sentido? La clave está en educar la mirada psicológica para contemplar lo mejor que aparece en la realidad. Los psicólogos y psiquiatras somos especialistas en enseñar a mirar a nuestros pacientes de otro modo, somos perforadores de superficies, nos colamos en el cuarto de máquinas del otro, y nos ocupamos de la ingeniería de la conducta.

Un ejemplo de optimista a pesar de todo es el esquiador Albert Llovera, que sufrió un accidente de esquí a los 18 años y se fracturó de manera irreversible la columna. Desde entonces se desplaza en silla de ruedas, pero no se conformó con llevar una vida estéril y llena de lamentaciones. Se ha crecido en las dificultades y hoy contagia optimismo e ilusión a los que le rodean. En la actualidad es piloto de rallies que compite contra corredores que no tienen discapacidad y a menudo son derrotados por Llovera.

Recientemente ha publicado su autobiografía titulada No limits, en la que nos explica sus experiencias y el camino que ha tenido que recorrer, gracias a su capacidad de reponerse ante las adversidades y ganar en optimismo.

La psicología moderna ha estudiado estos casos de resiliencia. Ésta puede definirse así: la resiliencia es la capacidad que una persona tiene para resistir y superar los avatares negativos de la vida, y se basa en tener buena tolerancia a las frustraciones y golpes de la vida y aprender a soportarlos con fortaleza.

La resiliencia parte de la base que la infancia no determina la clase de personas que seremos en la edad adulta, será nuestra capacidad para resolver conflictos, enfrentarnos a ellos y a las relaciones afectivas que nos rodean para convertirnos en persona y crecer psicológicamente.

El que mejor desarrolla este concepto es el psiquiatra Boris Cyrulnik, uno de los padres de este movimiento psicológico. Un niño maltratado de pequeño en su familia o que ha sufrido vejaciones importantes, si tiene una resiliencia alta, ha sido capaz de sacar fuerzas de su interior y darle la vuelta a los argumentos de su vida, convirtiendo su experiencia traumática en un reto para superarse y escalar las mejores cimas de la propia vida. Ésta teoría ofrece una nueva tabla de posibilidad a la psicología, pues ningún daño es irreversible. Los niños resilientes son capaces de desarrollar un positivismo mental, autoconfianza, empatía con los que sufren una capacidad para ayudar, que les convierte en unos adultos responsables y capaces de aquello que se proponen, muchos acaban estudiando psicología o psiquiatría o educación o trabajan como ayuda social a los más desfavorecidos.

La resiliencia es el arte de metamorfosear el dolor y el sufrimiento en algo positivo, dotándolo de sentido; es la capacidad de ser feliz incluso cuando tiene heridas en el alma.

Voy a enumerar diez pilares de la resiliencia para que quede esto más claramente expuesto:

  • La autoestima, pilar fundamental y base del resto
  • Tener cerca un adulto (padre, madre, profesor, maestro, etc., que da una cierta ejemplar coherencia de vida)
  • Introspección, o el arte de preguntarse a uno mismo y ser capaz de darse una respuesta honesta.
  • Independencia, ser capaz de trazar los límites entre uno mismo y los problemas; mantener distancia emocional y física sin aislarse
  • Capacidad para relacionarse, establecer lazos e intimidad.
  • Iniciativa, disfrutar al ponerse a prueba con tareas cada vez más exigentes.
  • Ser capaz de ver la propia tragedia con humor, sin convertir el recurso en una coraza.
  • Creatividad desarrollada desde la infancia, poder crear a partir del caos y el desorden
  • Moralidad como la base del buen trato al otro, capacidad de comprometerse con unos valores
  • Pensamiento crítico, una combinación de todos los demás que permite analizar las causas y responsabilidades de todo aquello que vivimos, para así poder enfrentarnos a las adversidades y superarlas

Éste sería el resumen de lo anteriormente expuesto: en el entendimiento, claridad; en la palabra, sabiduría; en la vida, servicio; y en la conducta fortaleza.

Enrique Rojas
Catedrático de Psiquiatría en Madrid

 

Parar el mundo

 

 Parafraseando al médico griego Teógenes de Mileto, que aconsejaba “no entrar en el mar durante la tempestad” he preferido dejar pasar la tormenta de comentarios que ha originado el movimiento del 8M, por cierto perfectamente orquestado y manipulado por los ideólogos del 15M, para tratar con una mayor objetividad lo que desde mi óptica personal, debería haber sido una respuesta a una justa y exigente reivindicación de la mujer y no la expresión del  espíritu revolucionario, inclusivo y político reflejado en el manifiesto que ha inspirado la jornada de huelga y su posterior manifestación callejera.

Que todavía existen en España, un país europeo avanzado democrática y socialmente, diferencias importantes en materia de salarios u ocupación de puestos directivos en empresas públicas o privadas lo corroboran los datos que facilita Eurostat.

Según este barómetro la mujer solo alcanza el 31% de los puestos directivos y el salario medio del hombre es superior en 1,90 euros/hora con respecto a la mujer e incluso la brecha es ostensible también en la retribución de los puestos directivos que se incrementa en 4,19 euros/hora a favor de los varones.

Pero ni la mujer ni el hombre, a pesar de estas u otras desigualdades pueden “parar el mundo”, como vociferaban algunas de las más radicales feministas durante la manifestación, porque no se trata de un pulso entre los habitantes masculinos o femeninos de este frágil y minúsculo planeta del universo, sino de restablecer un desorden existente  como es el de corregir desigualdades o diferencias laborales o sociales que aún persisten en sociedades avanzadas como la occidental  pero que son aún más hirientes e incluso escandalosas en otras latitudes como África, la India o en algunos países de Latinoamérica.

Ni Islandia, país inspirador de la huelga que en 1975 realizaron las mujeres, ni Dinamarca o Suecia, iconos de nuestra izquierda progresista, han alcanzado los objetivos de una igualdad ejemplarizante. Islandia ha tenido que adoptar una implantación obligatoria a partir de 2018, con sanción incluida,  para equiparar los salarios en el plazo de cuatro años en empresas públicas o privadas con más de 25 trabajadores.

Plan piloto que, por ejemplo, de aplicarse en España sería enormemente dificultoso ya que en España hay más de 15 millones de trabajadores frente a los 200.000 de Islandia, al margen de la cantidad a las que les sería inaplicable esta exigencia por el tamaño y número de nuestras pequeñas y medianas empresas.

En Andalucía, por ejemplo, de las que 479.669 empresas existentes, el 99,93% son PYMES (0 a 249 asalariados) y de estas el 96,46% son microempresas (0 a 9 asalariados), la mayoría quedarían fuera del plan islandés si se aplicara con el mismo o similar criterio que han servido de inspiración para las proposiciones de ley de igualdad salarial presentadas por el PSOE y Podemos.

Si a esto le añadimos la complejidad burocrática que supondría establecer unas pautas de equiparación obligatorias, en función de la clase y horas de trabajo que desempeñen las mujeres, a un tejido empresarial excesivamente agobiado ya con reglamentos y obligaciones de todo tipo, el resultado no se adivinaría exitoso.

Esta desigualdad salarial junto a la paulatina y lógica incorporación  de la mujer a los puestos directivos y de responsabilidad de las empresas en el mismo grado que los hombres, no puede ni debe rehuirse en el seno de nuestra sociedad, aunque para ello se hace indispensable que se consiga restablecer la normalidad de la vida política y parlamentaria.

Estas y otras preocupaciones en orden a los avances de nuestra sociedad en la igualdad y equiparación de derechos y obligaciones de mujeres y hombres, ha quedado desdibujado por el contenido político, frentista y revolucionario del manifiesto del 8M, donde de su contenido se desprende que es  expresión de la defensa de intereses de grupos que nada tienen que ver con la conquista a la que aspira el feminismo constructivo de un país desarrollado como el nuestro, como así lo han expresado públicamente grupos de mujeres intelectuales, profesionales, empresarias o asalariadas que no se han visto reflejadas ni en la letra ni en el espíritu del manifiesto.

Jorge Hernández Mollar

Ex Subdelegado del Gobierno en Málaga

 

 

Divorcio e Hijos

El fracaso del matrimonio no resulta sólo del divorcio en acto, sino de su simple posibilidad

Preguntas y respuestas sobre fines del matrimonio divorcio y derechos de los hijos

11.- ¿Por qué el divorcio atenta contra el derecho de los hijos?

Los hijos son la primera víctima del divorcio, la más digna de lástima porque es  la más inocente. Entre el hijo y el divorcio hay un antagonismo íntimo. Y nada demuestra tan evidentemente el carácter antinatural del divorcio  cuanto esta incompatibilidad absoluta con la razón de ser primordial de la familia.

El primer efecto del divorcio es la tendencia a eliminar la prole. La prole que en el orden natural es el fin del matrimonio, en el régimen divorcista es siempre un riesgo, mañana tal vez un obstáculo, más tarde un remordimiento.

12.- ¿Este atentado contra los hijos se da únicamente en las familias que se divorcian?
Este efecto desastroso el divorcio afecta a todas las familia, desarticulándolas; se extiende a toda la institución, que hiere de muerte, haciéndola incapaz de cumplir su suprema razón de ser. La esterilidad no resulta sólo del divorcio en acto, sino de su simple posibilidad. Cuanto más fácil se hace el divorcio, tanto mayor se hace la esterilidad del matrimonio.

El hijo va comprendiendo que él no bastó al corazón de sus padres

13.- ¿Cuáles son las consecuencias del divorcio para los hijos?
El divorcio por su propia naturaleza tiende a multiplicar los hogares sin hijos. Hogares sin hijos tienden más fácilmente al divorcio. Los hijos generados, son las víctimas dolorosas del divorcio. Para ellos,  es la ruptura irreparable del propio hogar. Las piedras fundamentales del edificio que era su casa, son dislocadas por el divorcio para entrar en la construcción de nuevas casas donde ellos serán extraños.

14.- ¿Por qué el divorcio impide la formación educativa de los hijos?
Los dos polos en torno de los cuales gira toda la obra educativa en la familia, son la autoridad paterna y la piedad filial, sentimientos naturales y correlativos, convergentes para la unidad del mismo resultado.

¿Qué hace el divorcio de la autoridad paterna? Para afirmar la propia estima en el alma del hijo cada uno de los que otrora se amaron y hoy se odian, se esforzará por convencerlos de la propia inocencia, o sea, de la culpabilidad del otro. El padre disminuirá insensiblemente en el corazón del pequeño la veneración a su madre; ésta irá demoliendo progresivamente el respeto al padre. Y he aquí arruinada la insustituible acción formadora de la autoridad paterna.

15.- ¿Cómo el divorcio acaba con la piedad filial?
A estas decadencias graduales de la autoridad doméstica corresponde en el alma del niño la atrofia progresiva del sentimiento más poderoso en la obra educadora: la piedad filial. El hijo va comprendiendo  que él no bastó al corazón de sus padres. Después de haber fracasado en una primera tentativa de felicidad conyugal, ellos quisieron recomenzar sus ensayos amorosos. A esta reconstrucción se oponían los derechos de la nueva existencia por ellos creada: el padre y la madre, egoístas, pasaron por encima de estos derechos, que inmolaron sin piedad a su individualismo.

Individuos criados en un ambiente de odios y egoísmos, serán mañana inadaptados para la construcción de nuevos hogares

El divorcio produce en el niño un daño  psicológico y moral gravísimo. En los niños que son el  futuro de un pueblo.

Por cualquier aspecto que se encare la cuestión, físico, económico, moral,  el hijo será siempre  una víctima del egoísmo de sus padres.

16.- ¿Cuáles son las consecuencias sociales que produce la pérdida de la piedad filial?
Privando a los hijos del tesoro de los afectos domésticos, indispensables a su formación, el divorcio no prepara a los hombres a la vida de familia. A su vez, individuos criados  en un ambiente de odios y egoísmos, serán mañana inadaptados para la construcción de nuevos hogares. De este modo, de generación en generación, la familia va perdiendo su estabilidad, su grandeza, el valor insustituible de su eficacia moral y educativa.

Después de los hijos son los propios cónyuges las víctimas del divorcio.

 

Sobre el sentido del trabajo

Tres posibles motivaciones y tres posibles fuentes de sentido; pero, en todo caso…

Hace unos días me reuní con algunos amigos para tratar de entender si tiene sentido el trabajo, y por qué (desde el punto de vista del trabajador, no del empleador). Me parece que, si los resultados de una actividad, del trabajo en definitiva, son de tres tipos, tenemos tres posibles motivaciones y tres posibles fuentes de sentido.

  1. Resultados que el trabajo me ofrece desde fuera: salario, derecho a pensiones, reconocimiento, posibilidades de carrera… Por tanto, ese resultado extrínseco es una fuente de motivación. Y, claro, de sentido.
  2. Resultados que el trabajo deja en mí mismo: satisfacción, aprendizajes operativos, desarrollo de capacidades. Resultados intrínsecos, que generan motivaciones de este tipo, y sentido.
  3. Resultados de mi trabajo en los demás: servicio, amistad, ayuda, satisfacción de sus necesidades… Lo importante para mí de esos resultados trascendentes es que me dan aprendizajes que me mejoran como persona: valores, actitudes, virtudes.

Tres posibles fuentes de sentido. La primera es transitoria y volcada al exterior: quiero el sueldo para… sacar adelante a mi familia, comprar una casa nueva, tener más riqueza… El sentido me lo da esto último, no el trabajo. Y es un sentido efímero: la riqueza puede perderse, la seguridad que me da es siempre incompleta, tener más no me hará más feliz y, como recuerda el Papa Francisco, esto se acaba: nunca vi un furgón de mudanzas seguir al coche en que va el difunto al cementerio, decía Francisco. Más argumentos: no protege de la envidia, puede fomentar la desigualdad, puede hacernos más egoístas (si es la única o principal causa de mi trabajo)…

La segunda es mejor. Pero también incompleta, porque los aprendizajes no son seguros, y pueden ser negativos (aprender a hacer mal las cosas), pueden moverme el egoísmo y la soberbia, o puedo encontrarme con un trabajo deshumanizador, mecánico, repetitivo, que no es apreciado (que no “me ven”)…

Nos queda el tercero, que es mejor. Trabajar con otros es tener el sentido de un trabajo común, compartido. Trabajar para otros da sentido de utilidad y servicio a lo que hago. Como decía aquel limpiador de jaulas de monos en el zoo de Londres, “soy creador de felicidad para niños”. Puede parecer también limitado: quizás el otro no valore el servicio que le hago, o incluso le haga daño en lugar de ayudarle, pero… lo importante es que, cuando yo trabajo para otro, yo estoy haciéndome mejor a mí mismo. Quizás no somos capaces de darnos cuenta de esto, pero, en todo caso, si metemos a Dios en nuestro trabajo, y lo hacemos para Él, seguro que ese mejoramiento mío se produce. Siempre.

Antonio Argandoña

 

 

Historia de un desafío: derecho a la educación

Para mejorar el mundo en que vivimos, la educación y la valentía son factores transformadores verdaderamente decisivos

Malala Yousafzai nació en 1997 en Mingora (Pakistán), y en octubre de 2014, a los 17 años, recibió el Premio Nobel de la Paz y pasó a ser la persona más joven premiada con este galardón en cualquiera de sus categorías en toda la historia.

A principios de 2009, cuando aún no tenía 12 años, Malala empezó a escribir un blog en la BBC, en lengua urdu, bajo el seudónimo Gul Makai. En sus relatos iba contando el transcurrir de su vida bajo el régimen del temible Tehrik e Taliban Pakistan (TTP), grupo terrorista vinculado a los talibanes, que estaba intentando tomar el control del valle del río Swat. Las escuelas privadas habían recibido orden de cerrar a través de un edicto talibán que prohibía también la educación de las niñas. Trataban de imponer su interpretación de la Sharia y habían destruido cerca de 150 escuelas en el último año.

Malala seguía escribiendo en ese blog y era cada vez más conocida por su encendida defensa de los derechos civiles. Pero su lanzamiento definitivo fue el verano de que aquel mismo año 2009, con el documental Class Dismissed: The Death of Female education, dirigido por Adam Ellick e Irfan Asharaf, del New York Times, que mostraba la vida de Malala y su padre, Ziauddin Yousafzai, y cómo la educación de las mujeres era casi imposible en aquellos lugares.

El 9 de octubre de 2012 Malala fue víctima de un atentado en Mingora a manos de un miliciano del TTP. Aquel hombre, después de abordar el vehículo que servía como autobús escolar, le disparó en repetidas ocasiones con una pistola y las balas impactaron en su cráneo y en el cuello.

El portavoz del TTP, Ehsanullah Ehsan, afirmó que intentarían matarla de nuevo. El atentado suscitó inmediatamente la condena internacional y a los 15 días fue trasladada al Queen Elizabeth Hospital de Birmingham, en Reino Unido, para seguir con su recuperación, donde tuvo que continuar con la rehabilitación y fue sometida a una cirugía reconstructiva.

Después de implantarle una placa de titanio y un dispositivo auditivo, Malala regresó a las clases en una escuela secundaria británica en Birmingham: "Volver al colegio me hace muy feliz. Mi sueño es que todos los niños en el mundo puedan ir a la escuela porque es su derecho básico", afirmaba en unas declaraciones a la prensa.

Malala Yousafzai ha pasado a ser un símbolo icónico del derecho universal de las niñas a la educación. Con su lucha y su valentía se ha convertido en una destacada portavoz de los derechos de la mujer. "Ha demostrado con su ejemplo, bajo las circunstancias más peligrosas, que los niños y los jóvenes también pueden contribuir a mejorar su propia situación", decía el comunicado del comité que concedió el premio Nobel.

En su libro de memorias I Am Malala: The Girl Who Stood Up for Education and Was Shot by the Taliban cuenta cómo empezó toda la historia que le ha hecho famosa.

Sabe que se ha convertido en un símbolo mundial,
y sabe que los terroristas temen más a una niña
con un libro que a un ejército

Para mejorar el mundo en que vivimos, la educación y la valentía son factores transformadores verdaderamente decisivos. El testimonio audaz de esta joven bloguera pakistaní, desconocida de todos, ha pasado a ser un grito universal a favor de sus derechos. Una niña de una de las zonas más abandonadas del mundo logra, con su determinación y su arrojo, poner en jaque a toda una barbarie que tenía aterrorizado al país.

Hay una frase que no se cansa de repetir: "Un niño, un maestro, un libro, un bolígrafo, pueden cambiar el mundo". Lo proclama con rotundidad, entre desafiante y agradecida. Su ejemplo nos habla de valor y de inteligencia, de cultura y de determinación, de la fuerza de la palabra y la razón frente a la debilidad avasallante de la sinrazón.

Alfonso Aguiló

 

Mejora el color y la calidad

Lanzan un bioestimulante que acelera y mejora el color, la calidad y la rentabilidad de las frutas

La empresa almeriense Ecoculture Biosciences, ha desarrollado un bioestimulante revolucionario que acelera y mejora la coloración y la calidad de los frutos y aumenta la rentabilidad de los mismos sin usar ningún tipo de residuo.

Este bioestimulante, que se comercializa bajo el nombre de Blush, cubre la necesidad de los agricultores en esta época del año de mejorar la maduración en frutas y hortalizas, aportando el molibdeno y boro que el cultivo necesita para madurar en una fórmula altamente eficiente y que mejora la coloración, acelerando la formación de pigmentos de color. Igualmente promueve la formación de azúcares mediante la activación de su metabolismo.

Propicia la adquisición de color más rápido, bonito y uniforme en el fruto

Blush mejora los procesos de formación del ABA (ácido abscísico), aportando el molibdeno que actúa como cofactor clave en la síntesis de pigmentos carotenoides precursores de este ácido, y formando parte estructural esencial de la enzima oxidasa que convierte el aldehído del ácido abscísico en la hormona ABA.

La aplicación de Blush propicia la adquisición de color más rápido, bonito y uniforme en el fruto, mejorando el aspecto general y aumentando así su valor. Su mejor uso es mediante la aplicación foliar en todo tipo de cultivos en los que se desee acelerar, mejorar y uniformizar el color, lográndose el mejor efecto cuando se aplica en el inicio del cambio de color (pinta o envero), sin que afecte al proceso de maduración ni a la firmeza del fruto.

Se puede aplicar solo o en mezcla con los tratamientos fitosanitarios habituales, alargando la vida útil del fruto y obteniendo el mejor resultado en post-cosecha en combinación con XStress, otro producto desarrollado por Ecoculture Biosciences para paliar los efectos negativos que generan ciertas situaciones de estrés, según explica la compañía en nota de prensa.

Cabe señalar que este bioestimulante es “una solución eficaz y sostenible para acelerar y mejorar la coloración en pimiento y otro tipo de frutos”, a la vez que han recordado que la empresa “trabaja con éxito en el desarrollo de soluciones sostenibles para todo tipo de cultivos”.

Ecoculture Biosciences es una empresa almeriense, líder en el desarrollo de soluciones específicas, estudio y manejo exitoso de situaciones de estrés abiótico que se expresan en los cultivos.

JDM

 

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Mujer contra mujer

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
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Eso decía Ana Torroja en una bonita canción. Su letra sí que era feminista en el mejor sentido de la palabra. Lo del jueves fue sonrojante. Se necesitaría la pluma de Quevedo o de Oscar Wilde para describirlo. Yo debería ponerle el capuchón. Si ya me lo decía mi madre: «Hijo, que no hay que contarlo todo». Ya, ya, mamá, pero hay cosas que sulfuran por muy taoísta que uno sea. Tú, coreada por todas las mujeres de mi entorno, me enseñaste, de niño, a no meter las narices en el gineceo y a esa norma me he atenido siempre, pero los comentarios suscitados por el masculinicidio del 8–M en los medios de comunicación, incluyendo éste [no El Manifiesto, sino El Mundo. N.d.R.], me constriñen a hacerlo. Valga sólo un ejemplo. Titular aparecido en El Mundo al día siguiente de la carnavalada: «Ni un contenedor quemaron... Mujeres tenían que ser». ¡Caramba! Eso sí que es sexismo. Ya puestos, podían haber matizado el notición diciendo que tampoco se produjo ningún asesinato. Confío en que Paco Rosell me perdone este mínimo acto de insubordinación. De sobra sé que perro no come perro, y menos aún si es de la misma camada, pero la cuasi unanimidad de mis colegas en ese mester de servidumbres que es ahora el periodismo y la babosería de los sermones lanzados desde sus púlpitos tienen la mala virtud de avergonzarme. El titular mencionado fue la penúltima gota de agua en el caño de mi rubor. La última llegó pocos minutos después. Una mano blanca, aunque no inocente, me remitió una de esas fotos que son capaces de poner colorado a un oso polar. En ella se ve la efigie de Federico García Lorca sita en la madrileña plaza de Santa Ana revestida con un delantal, una escoba y un plumero. Fantástico, ¿no? Uno de los más claros varones de nuestra literatura convertido en señora de la limpieza –todo un ascenso– por alguna capitana Araña de las que el jueves se las apañaron para colectivizar la condición femenina y transformar una grillera de alegres comadres en ideología, politiqueo, sectarismo, sindicalismo, podemismo, partidismo, republicanismo, hembrismo y agitprop de quienes quieren conquistar con pancartas el poder que las urnas les niegan. ¡Hale! ¡Cientos de miles de mujeres convertidas en tontas útiles y los muñidores de semejante escarnio tan felices ellos con su lacito de pescadores de agua turbia o de oportunistas a pitón pasado! Bonito lamparón en la solapa. ¿Qué tal si llevamos la chaqueta al tinte?

 

Ni explotación ni conservadurismo

El Papa se ha dejado maravillar por la obra de la Creación y se ha dejado tocar por las hondas heridas que la Amazonía y sus pueblos llevan consigo. La acción del ser humano sobre la Creación puede ser humanizadora o reductiva. El abuso del suelo, la presión comercial sobre los recursos naturales y los monocultivos, así como el conservacionismo que impiden el acceso a los recursos naturales dañan la Amazonía. Esta tierra no puede seguir siendo “una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes”.

Hay que reconocer institucionalmente los derechos de los pueblos nativos, así como favorecer el diálogo intercultural. La exclusión y la discriminación deben dar paso a la inclusión. Y esto debe ser asumido y liderado por los propios pueblos, sujetos de su propio desarrollo. “Sus vidas, les ha dicho el Papa durante su visita en enero pasado, son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común”. Y el cuidado de esta casa también es tarea de los que menos cuentan. Los pueblos de la Amazonía son interlocutores y como tales, deben ser reconocidos.

Jesús D Mez Madrid

 

Hay motivos para respirar

Hay motivos para respirar algo más tranquilos. Aunque, como ha señalado Cristine Lagarde, la directora del FMI, venimos de una época de dinero barato y lo lógico es que ahora los tipos de interés comiencen a subir. Hay muchas reformas por hacer y la economía siempre es cíclica. El populismo, al menos en Europa, parece controlado pero no dominado. La amenaza del proteccionismo no se ha disipado. La multipolaridad no es siempre pacífica y el terrorismo sigue muy presente.

La llamada IV Revolución Industrial será muy positiva, pero transformaciones tan profundas no se producen de modo indoloro. La inclusión y la lucha contra la desigualdad siguen siendo necesarias. Como venimos de tiempos muy complicados, sabemos que el trabajo por un mundo en el que cada persona pueda vivir de forma digna no se puede abandonar nunca.

JD Mez Madrid

 

De la sombra a la luz

París acogió el penúltimo fin de semana de enero una multitudinaria Marcha por la Vida que se celebraba por duodécimo año consecutivo. En esta ocasión ha estado centrada en la revisión de la Ley de Bioética, que ahora mismo está en juego en el panorama político y legislativo francés. Con el lema “De la sombra a la luz”, los convocantes de la Marcha, entre los que se encuentran asociaciones como “One of us” o la Fundación Jerome Lejeune,  han denunciado con toda claridad que el aborto es tanto el origen como la culminación de un proceso de deshumanización. También han identificado el diseño calculado de una eficaz ingeniería social, bajo el pretexto de la extensión de derechos, que pretende favorecer la experimentación con embriones, los tratamientos para cambiar el sexo o las diversas formas de eugenesia encubierta para las personas con Síndrome de Down.

Jesús Martínez Madrid

 

EL INDEPENDENTISMO CATALÁN SUS IMPUESTOS Y MÁS COSAS

 

                                Cuándo esto escribo estoy leyendo en diario ABC del 27-2-2018: “El independentismo ha creado diez impuestos en Cataluña, cuatro en 2017: Es la comunidad que más grava en IRPF a las rentas bajas y medias. Cataluña lidera la creación de impuestos  al repasar el mapa tributario autonómico”.

                                Lo que antecede son los titulares de la página dos de dicho diario, donde se extienden y pormenorizan en múltiples detalles, el comportamiento tributario hacia los nuevos súbditos de los que se dicen “salvadores” catalanes, del dominio de no sabemos qué tipo de enemigos inventados, puesto que es de dominio público, que lo que hoy aún es Cataluña, se debe principalmente al resto de España y sus colonias ultramarinas, ya que en todos sus territorios, los catalanes de siempre, aprovecharon todo lo aprovechable para llevarse para Cataluña, “todo lo habido y por haber, en ese afán tan catalán de ir por el mundo como Santa Marcela, con una mano por el cielo y un gancho por la tierra, para llevarse para casa todo lo que se agarre o enganche, ya que la pela es la pela y todo lo demás le es secundario”, máxima catalana con la que aún a muchos, se les supone insuficiente y aún quieren más.

                                Ya veremos si como pretenden, consiguen a un delincuente para que les presida el nuevo gobierno autonómico, o terminan en unas nuevas y repetitivas elecciones que terminen de una puñetera vez, con las irregularidades en que viven y nos quieren hacer vivir al resto de españoles, que de ese tipo de catalanes, ya estamos hasta los “guevoncios y partes adyacentes”, pues menuda plaga tenemos con tan díscolos, rebeldes y sumamente insatisfechos vecinos, que nos han caído en suerte en este tercer milenio de la era de Cristo.

                                Y digo esto último puesto que se estima que no habrá elección el próximo lunes, sencillamente por cuanto los plazos legales “no les llegan” y tendrán que de nuevo aplazar o alargar aún más, ese potaje infecto o, “casa de la Bernarda o la Potrica, o la Fidela, ambas estas últimas famosas mujeres públicas del viejo Jaén, donde llegaron a ser instituciones famosas en su oficio y dentro de los muros de su medieval ciudad”. En fin nada nuevo en la sucia política que aquí en Iberia se suele emplear desde mucho antes de Recaredo.

                                En cuanto a los nuevos impuestos, es cosa sabida que mientras más inútil es un gobernante, más impuestos impone a sus sojuzgados súbditos, puesto que es lo más fácil para quien no sabe ni sabrá gobernar, el echar mano a las leyes confiscatorias para robarle al súbdito cuanto más mejor de los bienes que posee. Amén.

                                Pero como el lunes ya está detrás de la puerta que es hoy, viernes; lo que sea lo vamos a ver y posiblemente reír muy pronto, ya que es posible que este carnaval interminable prosiga hasta ni sabemos cuándo y menos cómo.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes