Las Noticias de hoy 10 Febrero 2018

                           Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 10 de febrero de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Francisco apunta al “uso responsable de las tecnologías” para combatir la trata

MADRE DE MISERICORDIA: Francisco Fernández-Carvajal

“¡Jesús está con nosotros!”: San Josemaria

Los enfermos, en el centro del corazón de Francisco

¿Cómo vivir la cuaresma?: Regine du Charlat

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO 2018: +Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

El papa, la serpiente y las noticias falsas: Pablo Álvarez

Solidaridad: Francisco Fernández Carvajal

La otra religión: la amistad: Enrique Rojas

La Santa Misa: José María López Ferrera

El Día Global de las Legumbres: Jesús Domingo

La honra, el carácter y el dinero: Acción Familia

Confesémonos ante Dios sin miedo: María Fernanda Bernascon

La Eucaristía es misterio de fe

Escuela para padres: Marisa U. De González

Oposiciones ruinosas: Alejo Fernández

¿Un nuevo paradigma para el hombre?: Juan García.

En la actual sociedad supertecnificada: Pedro García

A los pies del rabino Gamaliel: Jaume Catalán Díaz

El “follón” de Cataluña y otras yerbas: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

Francisco apunta al “uso responsable de las tecnologías” para combatir la trata

Discurso al ‘Grupo Santa Marta’ (Texto completo)

9 febrero 2018Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

El Papa saluda a una mujer policía del 'Grupo Santa Marta' © Vatican Media

(ZENIT – 9 feb. 2018).- El Papa Francisco ha declarado que las iniciativas destinadas a combatir la trata de personas, en su objetivo concreto de desmantelar las redes criminales, deben tener en cuenta el “uso responsable de las tecnologías y los medios de comunicación”.

Esta mañana, 9 de febrero de 2018, a las 12 horas, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a los miembros del ‘Grupo Santa Marta’, creado por él para combatir el tráfico de personas y las redes de explotación.

Los días 8 y 9 de febrero, el ‘Grupo Santa Marta’ se ha reunido en el Vaticano para celebrar la conferencia sobre la “trata de seres humanos” y sobre las “formas modernas de esclavitud”.

Asimismo, el Santo Padre ha apuntado en este encuentro al estudio de las “implicaciones éticas de los modelos de crecimiento económico que dan la prioridad a los beneficios en lugar de a las personas”.

Es importante destacar de las palabras del Papa el agradecimiento al ‘Grupo Santa Marta’ por todos los esfuerzos realizados para llevar el “bálsamo de la misericordia” divina a los que sufren. El Pontífice ha apuntado que este también es un “paso esencial para la rehabilitación y la renovación de la sociedad en su conjunto”.

Publicamos a continuación el discurso que el Papa ha dirigido a los presentes en el encuentro.

Discurso del Papa Francisco

Queridos hermanos obispos:
Queridos amigos,

Os doy la bienvenida, miembros del Grupo Santa Marta, al concluir vuestra Conferencia, dedicada este año a ofrecer una perspectiva mundial sobre la trata de seres humanos y sobre las formas modernas de esclavitud. En calidad de líderes de las fuerzas del orden, de la investigación, de las políticas públicas y la asistencia pastoral, dais una contribución esencial para abordar las causas y los efectos de este flagelo moderno, que sigue causando indecibles sufrimientos humanos.

Mi esperanza es que estos días de reflexión e intercambio de experiencias hayan arrojado todavía más luz sobre la interacción de las problemáticas mundiales y locales de la trata de personas humanas. La experiencia demuestra que esas formas modernas de esclavitud están mucho más extendidas de lo que se podría imaginar, incluso -para nuestra vergüenza y escándalo- dentro de nuestras sociedades más prósperas.

El grito de Dios a Caín, que se encuentra en las primeras páginas de la Biblia – “¿Dónde está tu hermano?” – nos empuja a examinar seriamente las diversas formas de complicidad con las que la sociedad tolera y alienta, particularmente con respecto a la trata con fines sexuales, la explotación de hombres, mujeres y niños vulnerables (véase la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 211). Las iniciativas destinadas a combatir la trata de personas, en su objetivo concreto de desmantelar las redes criminales, deben tener cada vez más en cuenta los amplios sectores relacionados, como, por ejemplo, el uso responsable de las tecnologías y los medios de comunicación, sin mencionar el estudio de las implicaciones éticas de los modelos de crecimiento económico que dan la prioridad a los beneficios en lugar de a las personas.

Confío en que vuestras discusiones de estos días también contribuirán a incrementar la toma de conciencia sobre la creciente necesidad de ayudar a las víctimas de estos crímenes, acompañándolas en un camino de reintegración en la sociedad y restableciendo su dignidad humana. La Iglesia está agradecida por todos los esfuerzos realizados para llevar el bálsamo de la misericordia divina a los que sufren, porque este es también un paso esencial para la rehabilitación y la renovación de la sociedad en su conjunto.

Queridos amigos, con gratitud por vuestro compromiso y vuestra colaboración en este sector crucial, os expreso mis mejores deseos, acompañados de la oración, para la continuación de vuestro trabajo. Sobre vosotros, vuestras familias y todos aquellos a quienes servís, invoco la bendición del Señor que da sabiduría, fuerza y ​​paz. Y os pido, por favor, que recéis por mí.

© Librería Editorial Vaticano

 

 

MADRE DE MISERICORDIA

— María participa en grado eminente de la misericordia divina.

Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores.

Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos.

I. Una gran multitud seguía a Jesús, y van tan pendientes de su doctrina que se han ido alejando de las ciudades y aldeas, sin tener nada que comer. El Señor llamó entonces a sus discípulos, y les dijo: Siento profunda compasión por la muchedumbre, porque ya hace tres días que permanecen junto a mí y no tienen qué comer; y si los despido en ayunas a sus casas desfallecerán en el camino, pues algunos han venido de lejos1. La compasión misericordiosa es, una vez más, lo que lleva a Jesús a realizar el extraordinario milagro de la multiplicación de los panes y de los peces.

Nosotros debemos recurrir frecuentemente a la misericordia divina, porque en su compasión por nosotros está nuestra salvación y seguridad, y también debemos aprender a ser misericordiosos con los demás: este es el camino para atraer con más prontitud el favor de Dios. Nuestra Madre Santa María nos alcanza continuamente la compasión de su Hijo y nos enseña el modo de comportarnos ante las necesidades de los hombres: Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia..., le hemos dicho tantas veces. Quizá, como muchos cristianos, un día a la semana como hoy sábado, acudimos a Ella de modo particular, cantándole o rezándole esa antiquísima oración. María «es la que conoce más a fondo el misterio de la misericordia divina. Sabe su precio y sabe cuán alto es. En este sentido la llamamos Madre de la misericordia: Virgen de la Misericordia o Madre de la divina Misericordia; en cada uno de estos títulos se encierra un profundo significado teológico, porque expresan la preparación particular de su alma, de toda su personalidad, sabiendo ver primeramente a través de los complicados acontecimientos de Israel, y de todo hombre y de la humanidad entera después, aquella misericordia de la que nos hacemos partícipes por todas las generaciones (Lc 1, 50), según el eterno designio de la Santísima Trinidad»2.

Enseña San Agustín que la misericordia nace del corazón y se apiada de la miseria ajena, corporal o espiritual, de tal manera que le duele y entristece como si fuera propia, llevando a poner –si es posible– los remedios oportunos para intentar sanarla3. Se derrama sobre otros y toma los defectos y miserias ajenos como propios e intenta librarles de ellos. Por esto, dice la Sagrada Escritura que Dios es rico en misericordia4; y «es más glorioso para Él sacar bien del mal que crear algo nuevo de la nada; es más grande convertir a un pecador dándole la vida de la gracia, que crear de la nada todo el universo físico, el cielo y la tierra»5.

En Jesucristo, Dios hecho hombre, encontramos plenamente la expresión de esta misericordia divina, manifestada de muchas maneras a lo largo de la historia de la salvación. Se entregó en la Cruz, en acto supremo de Amor misericordioso, y ahora la ejerce desde el Cielo y en el Sagrario, donde nos espera, para que vayamos a exponerle las necesidades propias y las ajenas. No es tal nuestro Pontífice, que sea incapaz de compadecerse de nuestras miserias (...). Lleguémonos, pues, confiadamente, al trono de la gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar la gracia para ser socorridos al tiempo oportuno6. ¡Qué frutos de santidad produce en el alma la meditación frecuente de esa divina invitación!

María participa en grado eminente de esta perfección divina, y en Ella la misericordia se une a la piedad de madre; Ella nos conduce siempre al trono de la gracia. El título de Madre de la Misericordia, ganado con su fiat en Nazaret y en el Calvario, es uno de los mayores y más bellos nombres de María. Es nuestro consuelo y nuestra seguridad: «Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora»7. Ni un solo día ha dejado de ayudarnos, de protegernos, de interceder por nuestras necesidades.

II. El título de Madre de Misericordia se ha expresado tradicionalmente a través de estas advocaciones: Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos. «Esta gradación de las letanías es bellísima. Muestra cómo María ejerce su misericordia sobre aquellos que sufren en el cuerpo para curar su alma, y cómo seguidamente les consuela en sus aflicciones y les hace fuertes en medio de todas las dificultades que tienen que sobrellevar»8.

Santa María nos espera como Salud de los enfermos, porque obtiene la curación del cuerpo, sobre todo cuando está ordenada a la del alma. Otras veces, nos concede algo más importante que la salud corporal: la gracia de entender que el dolor, el mal físico, es instrumento de Dios. Él espera que –al aceptarlo con amor– lo convirtamos en un gran bien, que nos purifique y nos permita obtener innumerables dones para toda la Iglesia. A través de la enfermedad, llevada con paciencia y visión sobrenatural, conseguimos una buena parte del tesoro que vamos a encontrar en el Cielo y abundantes frutos apostólicos: decisiones de entrega a Dios y la salvación de personas que, sin aquellas gracias, no hubieran encontrado la puerta del Cielo. La Virgen nos remedia también de las heridas que el pecado original dejó en el alma y que han agravado los pecados personales: la concupiscencia desordenada, la debilidad para realizar el bien. Fortalece a los que vacilan, levanta a los caídos, ayuda a disipar las tinieblas de la ignorancia y la oscuridad del error.

La Virgen misericordiosa se nos muestra como Refugio de los pecadores. En Ella encontramos amparo seguro. Nadie después de su Hijo ha detestado más el pecado que Santa María, pero, lejos de rechazar a los pecadores, los acoge, los mueve al arrepentimiento: ¡en cuántas Confesiones ha intervenido Ella con un auxilio particular! Incluso a quienes están más alejados les envía gracias de luz y de arrepentimiento, y si no se resistiesen serían conducidos de gracia en gracia hasta alcanzar la conversión. «¿Quién podrá investigar, pues, ¡oh Virgen bendita!, la longitud y latitud, la sublimidad y profundidad de tu misericordia? Porque su longitud alcanza hasta su última hora a los que la invocan. Su latitud llena el orbe para que toda la tierra se llene de su misericordia»9. A Ella acudimos hoy, y le pedimos que tenga piedad de nuestra vida. Le decimos que somos pecadores, pero que queremos amar cada vez más a su Hijo Jesucristo; que tenga compasión de nuestras flaquezas y que nos ayude a superarlas. Ella es Refugio de los pecadores y, por tanto, nuestro resguardo, el puerto seguro donde fondeamos después de las olas y de los vientos contrarios, donde reparamos los posibles daños causados por la tentación y nuestra debilidad. Su misericordia es nuestro amparo y nuestra paz: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores...

III. La Virgen, Nuestra Madre, fue durante toda su vida consuelo de aquellos que andaban afligidos por un peso demasiado grande para llevarlo ellos solos: dio ánimos a San José aquella noche en Belén, cuando, después de explicar en una puerta y otra la necesidad de alojamiento, no encontró ninguna casa abierta. Le bastó una sonrisa de María para recuperar fuerzas y acondicionar lo que encontró: un establo a las afueras del pueblo. Y le ayudó a salir adelante en la fuga a Egipto, y a establecerse en aquel país... Y a José, a pesar de ser un hombre lleno de fortaleza, se le hizo más fácil el cumplimiento de la voluntad de Dios con el consuelo de María. Y las vecinas de Nazaret encontraron siempre apoyo y comprensión en unas palabras de la Virgen... Los Apóstoles hallaron amparo en María cuando todo se les volvió negro y sin sentido después que Cristo expiró en la cruz. Cuando volvieron de sepultar el Cuerpo de Jesús y las gentes de Jerusalén se preparaban para celebrar en familia la fiesta de la Pascua, los Apóstoles, que no habían estado presentes, andaban perdidos, y casi sin darse cuenta se encontraron en casa de María.

Desde entonces no ha dejado un momento de dar consuelo a quien se siente oprimido por el peso de la tristeza, de la soledad, de un gran dolor. «Ha cobijado a muchos cristianos en las persecuciones, liberado a muchos poseídos y almas tentadas, salvado de la angustia a muchos náufragos; ha asistido y fortalecido a muchos agonizantes recordándoles los méritos infinitos de su Hijo»10. Si alguna vez nos pesan las cosas, la vida, la enfermedad, el empeño en la tarea apostólica, el esfuerzo por sacar la familia adelante, los obstáculos que se juntan y amontonan, acudamos a Ella, en la que siempre encontraremos consuelo, aliento y fuerza para cumplir en todo la voluntad amable de su Hijo. Le repetiremos despacio: Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura, esperanza nuestra... En Ella aprenderemos a consolar y alentar, a ejercer la misericordia con quienes veamos que necesitan esa ayuda grande o pequeña –una palabra de estímulo, de condolencia...– que tan grata es al Señor.

La Virgen es auxilio de los cristianos, porque se favorece principalmente a quienes se ama, y nadie amó más a quienes formamos parte de la familia de su Hijo. En Ella encontramos todas las gracias para vencer en las tentaciones, en el apostolado, en el trabajo... En el Rosario encontramos un «arma poderosa»11 para superar tantos obstáculos con los que nos vamos a encontrar. Muchos son los cristianos en el mundo que, siguiendo la enseñanza ininterrumpida de los Romanos Pontífices, han introducido en su vida de piedad la costumbre de rezarlo a diario: en sus familias, en las iglesias, por la calle o en los medios de transporte.

«En mí se encuentra toda gracia de doctrina y de verdad, toda esperanza de vida y de virtud (Eclo 24, 25). ¡Con cuánta sabiduría la Iglesia ha puesto esas palabras en boca de nuestra Madre, para que los cristianos no las olvidemos! Ella es la seguridad, el Amor que nunca abandona, el refugio constantemente abierto, la mano que acaricia y consuela siempre»12.

1 Mc 8, 1-10. — 2 Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 30-XI-1980, 8. — 3 Cfr. San Agustín, Sobre la Ciudad de Dios, 9. — 4 Ef 2, 4. — 5 Santo Tomás, Suma Teológica, 1-2, q. 113, a. 9. — 6 Hebr 4, 15-16. — 7 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium. 62. — 8 R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador, p. 305. — 9 San Bernardo, Homilía en la Asunción de la B. Virgen María. 4, 8-9. — 10 R. Garrigou-Lagrange, o. c., p. 311. — 11 San Josemaría Escrivá, Santo Rosario. Introducción. — 12 ídem, Amigos de Dios, 279.

 

 

“¡Jesús está con nosotros!”

En el Santo Sacrificio del altar, el sacerdote toma el Cuerpo de nuestro Dios y el Cáliz con su Sangre, y los levanta sobre todas las cosas de la tierra, diciendo: “Per Ipsum, et cum Ipso, et in Ipso” –¡por mi Amor!, ¡con mi Amor!, ¡en mi Amor! Únete a ese gesto. Más: incorpora esa realidad a tu vida. (Forja, 541)

Así se entra en el canon, con la confianza filial que llama a nuestro Padre Dios clementísimo. Le pedimos por la Iglesia y por todos en la Iglesia: por el Papa, por nuestra familia, por nuestros amigos y compañeros. Y el católico, con corazón universal, ruega por todo el mundo, porque nada puede quedar excluido de su celo entusiasta. Para que la petición sea acogida, hacemos presente nuestro recuerdo y nuestra comunicación con la gloriosa siempre Virgen María y con un puñado de hombres, que siguieron los primeros a Cristo y murieron por El.
Quam oblationem... Se acerca el instante de la consagración. Ahora, en la Misa, es otra vez Cristo quien actúa, a través del sacerdote: Este es mi Cuerpo. Este es el cáliz de mi Sangre. ¡Jesús está con nosotros! Con la Transustanciación, se reitera la infinita locura divina, dictada por el Amor. Cuando hoy se repita ese momento, que sepamos cada uno decir al Señor, sin ruido de palabras, que nada podrá separarnos de El, que su disponibilidad ‑inerme‑ de quedarse en las apariencias ¡tan frágiles! del pan y del vino, nos ha convertido en esclavos voluntarios: praesta meae menti de te vivere, et te illi semper dulce sapere, haz que yo siempre viva de ti y que siempre saboree la dulzura de tu amor.
Más peticiones: porque los hombres estamos casi siempre inclinados a pedir: por nuestros hermanos difuntos, por nosotros mismos. Aquí caben todas nuestras infidelidades, nuestras miserias. La carga es mucha, pero Él quiere llevarla por nosotros y con nosotros. Termina el canon con otra invocación a la Trinidad Santísima: per Ipsum, et cum Ipso, et in Ipso..., por Cristo, con Cristo y en Cristo, Amor nuestro, a Ti, Padre Todopoderoso, en unidad del Espíritu Santo, te sea dado todo honor y gloria por los siglos de los siglos. (Es Cristo que pasa, 90)

 

 

Los enfermos, en el centro del corazón de Francisco

El 11 de febrero la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Desde la fumata blanca, el Papa Francisco habla mucho de y para las personas que sufren. Sus palabras –y sus gestos, y sus acciones- son expresión de la ternura de Jesucristo y de toda la Iglesia para acompañar con la oración y el afecto a los enfermos, como expresión clara y prioritaria de la auténtica caridad cristiana.

De la Iglesia y del Papa 9 de Febrero de 2018

El 11 de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes, el santuario mariano francés acogerá la celebración de la XXVI Jornada Mundial del Enfermo, un encuentro promovido en 1992 por san Juan Pablo II siempre muy ligado a la gruta donde la Virgen se apareció dieciocho veces a santa Bernadette Soubirous entre 1844 y 1879.

La gruta de Lourdes. Foto de Christine und Hagen Graf (Flickr).

El cariño y el desvelo del Papa Francisco por los enfermos es una realidad patente desde su llegada a la Cátedra de Pedro. Estas jornadas son una ocasión para conocer, meditar y profundizar en algunos de sus mensajes llenos de sentido cristiano, esperanza, compañía e impulso para la creación de sociedades solidarias que combatan el dolor con la ciencia, y la indiferencia, con cercanía y atención para los que sufren.

1. La realidad del límite humano

«La naturaleza humana, herida por el pecado, lleva inscrita en sí la realidad del límite». (Papa Francisco, homilía Jubileo de los Enfermos y Discapacitados, 12 junio de 2016).

2. Aceptación del sufrimiento

«Con qué falsedad vive el hombre de hoy al cerrar los ojos ante la enfermedad y la discapacidad. No comprende el verdadero sentido de la vida, que incluye también la aceptación del sufrimiento y de la limitación. El mundo no será mejor cuando este compuesto solamente por personas aparentemente «perfectas», sino cuando crezca la solidaridad entre los seres humanos, la aceptación y el respeto mutuo». (Papa Francisco, homilía Jubileo de los Enfermos y Discapacitados, 12 junio de 2016).

3. La ternura de Jesucristo

«La ternura de Jesucristo es signo del amor que Dios reserva para los que sufren y son excluidos». (Papa Francisco, homilía Jubileo de los Enfermos y Discapacitados, 12 junio de 2016).

4. Dios comprende la enfermedad

«Jesús es el médico que cura con la medicina del amor, porque toma sobre sí nuestro sufrimiento y lo redime. Nosotros sabemos que Dios comprende nuestra enfermedad, porque él mismo la ha experimentado en primera persona» (cf. Hb 4,5). (Papa Francisco, homilía Jubileo de los Enfermos y Discapacitados, 12 junio de 2016).

5. El sentido de la enfermedad

«El modo en que vivimos la enfermedad y la discapacidad es signo del amor que estamos dispuestos a ofrecer. El modo en que afrontamos el sufrimiento y la limitación es el criterio de nuestra libertad de dar sentido a las experiencias de la vida, aun cuando nos parezcan absurdas e inmerecidas». (Papa Francisco, homilía Jubileo de los Enfermos y Discapacitados, 12 junio de 2016).

6. Una misión para los enfermos

«Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así». (Mensaje del Papa Francisco con motivo de la XXV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebró el 11 de febrero).

Mons. Fernando Ocariz con un enfermo, durante su viaje a Barcelona.

7. La fe y la paradoja del dolor

«La enfermedad, sobre todo cuando es grave, pone siempre en crisis la existencia humana y nos plantea grandes interrogantes. La primera reacción puede ser de rebeldía: ¿Por qué me ha sucedido precisamente a mí? Podemos sentirnos desesperados, pensar que todo está perdido y que ya nada tiene sentido… En esta situación, por una parte la fe en Dios se pone a prueba, pero al mismo tiempo revela toda su fuerza positiva. No porque la fe haga desaparecer la enfermedad, el dolor o los interrogantes que plantea, sino porque nos ofrece una clave con la que podemos descubrir el sentido más profundo de lo que estamos viviendo». (Papa Francisco, Jornada Mundial del Enfermo 2016).

8. Ayudar discretamente al que sufre

«Cada vez que se ayuda discretamente a quien sufre, o cuando se está enfermo, se tiene la ocasión de cargar sobre los propios hombros la cruz de cada día y de seguir al Maestro (cf. Lc 9,23); y aun cuando el encuentro con el sufrimiento sea siempre un misterio, Jesús nos ayuda a encontrarle sentido». (Papa Francisco, Jornada Mundial del Enfermo 2016).

"La solidaridad de Cristo, Hijo de Dios nacido de María, es la expresión de la omnipotencia misericordiosa de Dios que se manifiesta en nuestras vidas –especialmente cuando es frágil, herida, humillada, marginada, sufriente–, infundiendo en ella la fuerza de la esperanza que nos ayuda a levantarnos y nos sostiene». (Mensaje del Papa Francisco con motivo de la XXV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará en toda la Iglesia el 11 de febrero).

9. María, Salud de los enfermos

«Me gustaría animar a todos los enfermos, a las personas que sufren, a los médicos, enfermeras, familiares y a los voluntarios a que vean en María, Salud de los enfermos, a aquella que es para todos los seres humanos garante de la ternura del amor de Dios y modelo de abandono a su voluntad». (Mensaje del Papa Francisco con motivo de la XXV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará en toda la Iglesia el 11 de febrero).

«Pidamos pues a la Inmaculada Concepción la gracia de saber siempre ver al enfermo como a una persona que, ciertamente, necesita ayuda, a veces incluso para las cosas más básicas, pero que también lleva consigo un don que compartir con los demás». (Mensaje del Papa Francisco con motivo de la XXV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebró el pasado 11 de febrero).

10. San Josemaría, sus sucesores y los enfermos

Los enfermos ocupaban un lugar especial en el corazón de san Josemaría, porque en cada uno de ellos veía la imagen de Cristo que sufre. Esta realidad se expresa bien en el punto 419 de Camino: "Niño. —Enfermo.— Al escribir estas palabras, ¿no sentís la tentación de ponerlas con mayúscula? Es que, para un alma enamorada, los niños y los enfermos, son Él".

Detrás de esa expresión de cariño y de grandeza de la misión del enfermo, el fundador del Opus Dei aconsejaba hechos muy concretos y muy cercanos: "Como siempre, cuando un hijo mío se encuentra enfermo, les digo a aquellos que viven a su lado que deben cuidarle de tal manera, que no extrañe los cuidados de su madre que está lejos, y que en aquellos momentos, debemos ser como una madre para ese hijo mío, cuidándole como su madre lo hubiese hecho".

Sobre el beato Álvaro del Portillo hay muchas palabras y muchas historias personales de cariño y atención prioritaria a personas con alguna enfermedad. Todas son una expresión gráfica de aquello que él mismo decía el 4 de julio de 1987: "En la Obra la enfermedad es un tesoro que nos ayuda a todos".

En el funeral por el alma de Mons. Javier Echevarría, el actual prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, destacaba que “siempre tuvo una predilección particular por los enfermos, que aprendió también de San Josemaría”.

En su visita al Hospital Centro de Cuidados Laguna el prelado del Opus Dei les animó a considerar que —como había recordado recientemente el Papa— con su trabajo están cuidando la carne de Cristo, también cuando su tarea exige más esfuerzo y se nota el cansancio: “Ved a Jesucristo en cada persona y en cada momento”.

Más recursos

Mensaje del Papa Francisco para la XXV Jornada Mundial del Enfermo 2018.

Novena a san Josemaría por la salud de los enfermos.

San Josemaría entre los enfermos de Madrid (1927-1931): Minucioso estudio topográfico de la tarea sacerdotal de san Josemaría Escrivá de Balaguer en Madrid, entre 1927 y 1931, años en los que trabajó como capellán del Patronato de Enfermos.

Visitar y cuidar a los enfermos: texto y podcast de don Javier Echevarría.

 

 

¿Cómo vivir la cuaresma?

Cuarenta días, cuarenta noches: la palabra Cuaresma se deriva de «cuarenta». En sí, esta palabra recuerda los cuarenta años pasados por el pueblo hebreo en el desierto, entre la salida de Egipto opulento y la entrada a la tierra prometida...


Por: Regine du Charlat


Cuarenta días, cuarenta noches: la palabra Cuaresma se deriva de «cuarenta». En sí, esta palabra recuerda los cuarenta años pasados por el pueblo hebreo en el desierto, entre la salida de Egipto opulento y la entrada a la tierra prometida (cfr. libro del Éxodo); pero también los cuarenta días y cuarenta noches de la peregrinación de Elías, hasta la montaña de Dios en el Horeb (I Reyes 19, 8); y los cuarenta días pasados por Jesús en el desierto, a donde fue llevado por el Espíritu después de su bautismo, antes de emprender el camino de predicar la Palabra de Dios (Mateo c. 4).

Nos prepara a la Pascua
Desde los primero tiempos de la Iglesia, la Cuaresma es esencialmente el tiempo de preparación para la celebración de la Pascua y, por la misma razón, el tiempo de preparación de los catecúmenos para recibir el bautismo.

Pero son los textos del Evangelio quienes estructuran la liturgia de la Cuaresma: las tentaciones de Jesús en el desierto, el ciego del nacimiento, el diálogo con la Samaritana y la resurrección de Lázaro señalan el recorrido de iniciación cristiana propuesto a todos los que serán bautizados en Pascua, y también a todo bautizado en memoria de su bautismo.

Darnos tiempo
La Cuaresma es, pues, considerada como un tiempo durante el cual los cristianos se ponen más intensamente ante el misterio de su fe, para prepararse plenamente a la Pascua: vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Para que se acuerden de los cuarenta días de Jesús en el desierto y de las «tentaciones» que Él sufrió, los cristianos dedican un tiempo a la oración, al ayuno y a la conversión. Es, pues, solamente, a la luz de la Pascua que podemos comprender esta «cuarentena», que señala el tiempo de nuestra marcha hacia Dios.

Somos invitados a entrar en la Cuaresma con todo el empeño que se pone en la preparación de un acontecimiento decisivo. Ante todo hay que darnos tiempo, porque no tenemos hoy los mismos ritmos que antes, y el tiempo no está estructurado de la misma manera regular para todos. Aún el domingo ha perdido mucho de su matiz y, excepto la interrupción de la vida profesional, apenas se distingue de los demás días.

Por tanto, sea cual sea la manera, busquemos comprender lo que queremos vivir. Darnos tiempo de recordar, de prepararnos, de escucharnos a nosotros mismos, a los otros.

Encontrar el propio desierto
Reflexionar. Descargarse, desembarazarse de lo que entorpece, de lo que ata. Aceptar hacer una pausa, tener un ?desierto interior?, un lugar que esté lejos de ruidos superficiales para entrar en uno mismo, para escuchar mejor. Aligerarse por el ayuno, aislarse en el desierto son las condiciones que se nos proponen para ponernos en camino hacia un conocimiento más grande, un descubrimiento nuevo.

Cada quien ha de encontrar su desierto y su ayuno. Nada se detiene durante la Cuaresma: ni la vida familiar, ni el trabajo, ni las preocupaciones, ni las relaciones felices o menos. Las tardes son agotadoras, los fines de semana muy cortos. Hacer un alto, aunque sea en forma muy modesta, es ser llevado por el Espíritu, como lo fue Jesús cuando se retiró al desierto.

Es el signo de una disponibilidad que abre sobre el trabajo de preparación de la que cada uno tiene necesidad para entrar en la inteligencia de la Pascua.
El texto de los cuarenta días de Jesús en el desierto nos muestra cómo Él fue confrontado consigo mismo, a todas las preocupaciones que surgen en el hombre cuando él trata de decidir su relación con Dios.

Lo mismo que para nosotros. Cuando aceptamos poner en nuestra vida un poco de reflexión, y de ayuno, comenzamos a ver las cosas y a experimentarlas de otra manera. El desierto no es forzosamente un lugar de silencio. Es también el lugar en donde se dejan oír murmullos interiores que son habitualmente inaudibles por los ruidos exteriores ordinarios.

Acceder al combate espiritual
Si nuestro desierto y nuestro ayuno nos permiten ver dentro de nosotros mismos, probaremos quizás el escándalo de no ser dioses y no poder poner todo bajo nuestros pies; o nos descubriremos terriblemente hambrientos de otro pan que el de la Palabra de Dios; y, más todavía, estaremos tentados por la desesperación delante de nuestro pecado y nuestra incapacidad de responder totalmente al llamado de Dios. Pero, en este combate, tal vez viviremos un encuentro amoroso, como en la lucha de Jacob con el Ángel, en un cuerpo a cuerpo con Dios hasta que Él se descubra: «No te dejaré hasta que tú me bendigas» (Génesis 32, 23 ? 32).

Comprender lo que quiere decir «Resurrección»
En la Cuaresma nos preparamos a comprender un poco mejor lo que quiere decir «Resurrección», nos hace anhelar la absoluta necesidad de la salvación.

Durante esta «cuarentena» nos podemos preparar cultivando la confianza que nos viene de la fe y la disponibilidad del discípulo que se deja instruir. En el fondo se trata de hacer que nuestra vida sea el lugar mismo de escucha y de aprendizaje progresivo de la vida de fe.

La Cuaresma puede prepararnos activamente haciéndonos alcanzar el gran combate cuerpo a cuerpo con Dios que tendrá su final en la mañana de Pascua.

 

 

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO 2018

Mc. 1, 40-45

QUEDÓ LIMPIO

 

El Señor buscó tanto curar y limpiar a los que estaban agobiados bajo el peso de la enfermedad del pecado, como de todo tipo de lepra. Sin embargo, el Señor nunca buscó la fama, se ocultó, quiso vivir siempre en la sencillez. Ni siquiera utilizó su poder de curar ni su fama para su propio provecho. Hace el bien desde la sencillez, desde la humildad y mansedumbre del corazón. Quería que le buscasen por sí mismo, por su Amor incondicional más que por ser taumaturgo famoso porque hacía prodigios. Su Amor siempre dejaba libre el corazón para aceptarlo o rechazarlo. No imponía nada. Ese es el estilo de Jesús que, incluso cuando cura, pregunta si quiere quedar limpio. Es un amor ofrecido incondicionalmente para dejar siempre abierta la puerta de la libertad del corazón humano.

Señor, ¿cómo no va a querer quedar limpio de la lepra? Jesús propone, no impone. Incluso sus grandes dones, sus maravillas, las ofrece en la libertad de ser o no ser acogidas.

Quizás, ahora entendemos por qué el cambio de nuestra vida es tan lento, porque el Señor respeta nuestra libertad y tiene una gran paciencia con nosotros.

Su autoridad le lleva a que lo que dice se cumple, por eso “quedó limpio”. Su Palabra siempre es eficaz. Cuando nos ponemos en sus manos, con una infinita confianza, el Señor siempre cumple sus promesas y nos llena el corazón de la alegría de una limpieza y sanación a fondo. La pena es que muchas veces no somos conscientes de su obra en nosotros y seguimos viviendo como enfermos aunque nos haya sanado.

+Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

 

 

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

Es una antigua tradición en la Iglesia preparar la fiesta de San José, el 19 de marzo, con la contemplación de los dolores y gozos del Santo Patriarca durante los siete domingos anteriores a su fiesta.

DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

De la mano de san José iremos contemplando los dolores: aquellos momentos en los que tuvo que pasar las pruebas que el Señor le tenía preparadas, los momentos que se entregó de forma plena al querer de Dios, aun sin comprender del todo lo que tenía guardado para él.

También iremos meditando los gozos de san José: la alegría y la felicidad de compartir su vida junto a su esposa, la Santísima Virgen y el Niño. El gozo de saberse en las manos de un Dios que le había escogido para tan gran tarea.

Los cristianos siempre han visto en san José un ejemplo de entrega y de fe en Dios y podemos considerarlo maestro de oración. Fue él, después de la Virgen, quien más de cerca trató al Niño Dios, quien tuvo con él el trato más amable y sencillo.

Antífona (para todos los días):
¡Oh feliz Varón, bienaventurado José!
A quién le fue concedido no sólo ver y oir al Hijo de Dios,
a quién muchos quisieron ver y no vieron , oir y no oyeron,
sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo.
V: Rogad por nosotros bienaventurado San José.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amen.

 

SEGUNDO DOMINGO
Oh bienaventurado patriarca glorioso San José,
escogido para ser padre adoptivo del Hijo de Dios
hecho hombre: el dolor que sentisteis, viendo nacer al
Niño Jesús en tan gran pobreza, se cambio de pronto
en alegría celestial al oír el armonioso concierto de los
ángeles, y al contemplar las maravillas de aquella noche
tan resplandeciente.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos
que después del camino de esta vida vayamos a
escuchar las alabanzas de los ángeles, y a gozar de los
resplandores de la gloria celestial.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

FINAL (para todos los días): Acordaos: Oh
purísimo Esposo de María, oh dulce protector mío
San José, que jamás se oyó decir que haya dejado
de ser consolado uno solo de cuantos han acudido a
vuestra protección e implorado vuestro auxilio. Con esta
confianza vengo a vuestra presencia y me encomiendo
a Vos fervorosamente, oh padre nutricio del Redentor.
No desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas
piadosamente. Amén.

Oración: Oh Dios, que por providencia inefable
os dignasteis escoger al bienaventurado José para
esposo de vuestra Santísima Madre: os suplicamos nos
concedáis la gracia de que, venerándole en la tierra
como a nuestro protector, merezcamos tenerle por
intercesor en los cielos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria, por las intenciones del Papa.

Es conveniente hacerlo confesando y comulgando.

 

El papa, la serpiente y las noticias falsas

Escrito por Pablo Álvarez

Publicado: 09 Febrero 2018

El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas

La primera noticia falsa (fake new, en inglés) no la difundió un medio de comunicación, ni tampoco una red social, sino ¡una serpiente! Ésta es la tesis que sostiene el papa Francisco, quien habla de la «lógica de la serpiente», en alusión al reptil que, según el relato bíblico, indujo a Eva a comer el fruto prohibido. Bajo la forma de serpiente, el tentador formuló a la primera mujer una pregunta manipulada: «¿Con que Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?». Eva centra la cuestión y le aclara que el mandato divino no era que no comieran de «ningún árbol», sino tan solo de un árbol. Pero terminó entrando al trapo, y el resto de la historia es bastante conocido. De ella, Francisco extrae una conclusión: «Ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos».

En su mensaje anual con ocasión de la festividad de san Francisco de Sales, patrono de los periodistas, el Pontífice se zambulle en una de las grandes controversias de esta era de internet: las noticias falsas. Informaciones con apariencia de verdad, pero que en realidad son «infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas». En su documento, Francisco proporciona un repaso monumental al mayor enemigo del periodismo de hoy. Y, en paralelo, pone sobre la mesa algunas de las claves del periodismo de calidad que corre el riesgo de ahogarse en la catarata de chuminadas que cada día vuelcan en la red individuos anónimos encuadrados en corporaciones fantasma.

El papa recomienda salirse de las redes cerradas y tóxicas, y «realizar una sana comparación con otras fuentes de información». Asimismo, insta a promover «iniciativas educativas que permiten aprender a leer y valorar el contexto comunicativo, y enseñan a no ser divulgadores inconscientes de la desinformación, sino activos en su desvelamiento». Francisco da en la diana. Y lo hace sin miedo. Bien mirado, sólo él puede hacerlo. Si quiere ser coherente con el mensaje que predica y representa, el papa es el único personaje de relieve mundial que tiene drásticamente prohibido dejarse arrastrar por el envanecimiento que acarrea la fama. Es el único que no puede endulzar su doctrina para hacerla más atractiva a las masas. El único que tiene radicalmente vetado adoptar poses populistas. Ante un Dios que todo lo sabe y todo lo ve, su portavoz en la Tierra no está legitimado para aparentar, para cultivar una imagen falsa que le ayude a ganar seguidores y a alimentar su vanidad.

Francisco habla sin miedo a lo que de él puedan decir los grandes gurús del entretenimiento (analógico o digital) sin alma, a los palos que puedan darle los grandes beneficiarios de la manipulación inmisericorde de la realidad. Por eso sus razonamientos suenan como una master class de periodismo: «En el centro de la noticia no están la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas», asevera. Y añade: «Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz». Todo un aldabonazo en la conciencia de quienes ven la comunicación digital como el cauce más idóneo para enriquecerse a base de embaucar a millones de lectores incautos que se consideran la quintaesencia del homo tecnologicus. «El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas», sentencia Francisco. Y acto seguido singulariza: «Si el camino para evitar la expansión de la desinformación es la responsabilidad, quien tiene un compromiso especial es el que por su oficio tiene la responsabilidad de informar, es decir: el periodista, custodio de las noticias».

He aquí la almendra de la cuestión: el periodismo, para los periodistas que, cosignando su firma en cada noticia, se juegan su prestigio y sus habichuelas. El periodismo, para las empresas periodísticas que se juegan su cuenta de resultados sobre el parámetro de la credibilidad. El periodismo hecho «por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos, especialmente a aquellos ─y son la mayoría en el mundo─ que no tienen voz (...); un periodismo empeñado en indicar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal». Y lo demás: el ruido, el chiste fácil y viral, la noticia inventada para destruir al otro y así medrar de forma inconfesable, el trasiego de historias morbosas cuyo mayor mérito es que ayudan a pasar el tiempo y son gratuitas... quedará para los amigos de la «lógica de la serpiente», siempre capaz de inocular su veneno a algún infeliz, pero incapaz de elevarse sobre el suelo y dirigirse al mundo con la altura de miras propia del periodismo que busca la verdad y que nos hará más libres.

Pablo Álvarez, en levante-emv.com.

 

 

Solidaridad

Francisco Fernández Carvajal

- El ejemplo de Cristo. – Ser compasivos y misericordiosos. La carga del pecado y de la ignorancia. – Acudir a Cristo cuando nos resulte más costoso el peso de la vida. Aprender de Santa María a olvidarnos de nosotros mismos.

I. De manera bien diferente a como muchos fariseos se comportaban con el pueblo, Jesús viene a librar a los hombres de sus cargas más pesadas, echándolas sobre Sí mismo. Venid a Mí todos los fatigados y agobiados -dice Jesús a los hombres de todos los tiempos-, y Yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: porque mi yugo es suave y mi carga ligera (1).

Junto a Cristo se vuelven amables todas las fatigas, todo lo que podría ser más costoso en el cumplimiento de la voluntad de Dios. El sacrificio junto a Cristo no es áspero y rebelde, sino gustoso. Él llevó nuestros dolores y nuestras cargas más pesadas. El Evangelio es una continua muestra de su preocupación por todos: *en todas partes ha dejado ejemplos de su misericordia+ (2), escribe San Gregorio Magno. Resucita a los muertos, cura a los ciegos, a los leprosos, a los sordomudos, libera a los endemoniados… Alguna vez ni siquiera espera a que le traigan al enfermo, sino que dice: Yo iré y le curaré (3). Aun en el momento de la muerte se preocupa por los que le rodean. Y allí se entrega con amor, como víctima de propiciación por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (4).

Nosotros debemos imitar al Señor: no sólo no echando preocupaciones innecesarias sobre los demás, sino ayudando a sobrellevar las que tienen. Siempre que nos sea posible, asistiremos a otros en su tarea humana, en las cargas que la misma vida impone: *Cuando hayas terminado tu trabajo, haz el de tu hermano, ayudándole, por Cristo, con tal delicadeza y naturalidad que ni el favorecido se dé cuenta de que estás haciendo más de lo que en justicia debes.

+-(Esto sí que es fina virtud de hijo de Dios!+ (5).

Nunca deberá parecernos excesiva cualquier renuncia, cualquier sacrificio en bien de otro. La caridad ha de estimularnos a mostrar nuestro aprecio con hechos muy concretos, buscando la ocasión de ser útiles, de aligerar a los demás de algún peso, de proporcionar alegrías a tantas personas que pueden recibir nuestra colaboración, sabiendo que nunca nos excederemos suficientemente.

Liberar a los demás de lo que les pesa, como haría Cristo en nuestro lugar. A veces consistirá en prestar un pequeño servicio, en dar una palabra de ánimo y de aliento, en ayudar a que esa persona mire al Maestro y adquiera un sentido más positivo de su situación, en la que quizá se encuentre agobiada por hallarse sola. Al mismo tiempo, podemos pensar en esos aspectos en los que de algún modo, a veces sin querer, hacemos un poco más onerosa la vida de los demás: los caprichos, los juicios precipitados, la crítica negativa, la falta de consideración, la palabra que hiere.

II. El amor descubre en los demás la imagen divina, a cuya semejanza hemos sido hechos; en todos reconocemos el precio sin medida que ha costado su rescate: la misma Sangre de Cristo (6). Cuanto más intensa es la caridad, en mayor estima se tiene al prójimo y, en consecuencia, crece la solicitud ante sus necesidades y penas. No sólo vemos a quien sufre o pasa un apuro, sino también a Cristo, que se ha identificado con todos los hombres: en verdad os digo, cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a Mí lo hicisteis (7). Cristo se hace presente en nosotros en la caridad. Él actúa constantemente en el mundo a través de los miembros de su Cuerpo Místico. Por eso, la unión vital con Jesús nos permite también a nosotros decir: venid a Mí todos los fatigados y agobiados, y Yo os aliviaré. La caridad es la realización del Reino de Dios en el mundo.

Para ser fieles discípulos del Señor hemos de pedir incesantemente que nos dé un corazón semejante al suyo, capaz de compadecerse de tantos males como arrastra la humanidad, principalmente el mal del pecado, que es, sobre todos los males, el que más fuertemente agobia y deforma al hombre. La compasión fue el gesto habitual de Jesús a la vista de las miserias y limitaciones de los hombres: Siento compasión de la muchedumbre… (8), recogen los Evangelistas en tonos diversos. Cristo se conmueve ante toda suerte de desgracias que encontró a su paso por la tierra, y esa actitud misericordiosa es su postura permanente frente a las miserias humanas acumuladas a lo largo de los siglos. Si nosotros nos llamamos discípulos de Cristo debemos llevar en nuestro corazón los mismos sentimientos misericordiosos del Maestro.

Pidamos al Señor en nuestra oración personal la ayuda de su gracia, para sentir compasión, en primer lugar, por aquellos que sufren el mal inconmensurable del pecado, los que están lejos de Dios. Así entenderemos cómo el apostolado de la Confesión es la mayor de las obras de misericordia, pues damos la posibilidad a Dios de verter su perdón generosísimo sobre quien se había alejado de la casa paterna. (Qué gran carga quitamos a quien estaba oprimido por el pecado y se acerca ala Confesión! (Qué gran alivio! Hoy puede ser un buen momento para preguntarnos: )a cuántas personas he llevado a hacer una buena Confesión?, )a qué otras puedo ayudar? Quitar cargas a quienes viven más estrechamente ligados a nuestra vida por tener la misma fe, el mismo espíritu, los mismos lazos de sangre, el mismo trabajo…: *mirad, ciertamente, por todos los indigentes con benevolencia general -insiste San León Magno-, pero acordaos especialmente de los que son miembros del Cuerpo de Cristo y nos están unidos por la unidad de la fe católica. Pues más debemos a los nuestros por la unión en la gracia que a los extraños por la comunidad de naturaleza+ (9).

Aliviemos en la medida en que nos sea posible a tantos que soportan la dura carga de la ignorancia, especialmente de la ignorancia religiosa, que *alcanza hoy niveles jamás vistos en ciertos países de tradición cristiana. Por imposición laicista o por desorientación y negligencia lamentables, multitudes de jóvenes bautizados están llegando a la adolescencia con total desconocimiento de las más elementales nociones de la fe y la Moral y de los rudimentos mismos de la piedad. Ahora, enseñar al que no sabe significa, sobre todo, enseñar a los que nada saben de Religión, significa “evangelizarles”, es decir, hablarles de Dios y de la vida cristiana+ (10). (Qué peso tan grande el de aquellos que no conocen a Cristo, que han sido privados de la doctrina cristiana o están imbuidos del error!

III. No encontraremos camino más seguro para seguir a Cristo y para encontrar la propia felicidad que la preocupación sincera de liberar o aligerar de su lastre a quienes van cansados y agobiados, pues Dios dispuso las cosas *para que aprendamos a llevar las cargas unos de otros; porque no hay ninguno sin defecto, ninguno sin carga; ninguno que sea suficiente para sí, nadie tampoco que sea lo suficiente sabio para sí+ (11). Todos nos necesitamos. La convivencia diaria requiere esas mutuas ayudas, sin las cuales difícilmente podríamos ir adelante.

Y si alguna vez nos encontramos nosotros con un peso que nos resulta demasiado duro para nuestras fuerzas, no dejemos de oír las palabras del Señor: Venid a Mí. Sólo Él restaura las fuerzas, sólo Él calma la sed. *Jesús dice ahora y siempre: Venid a Mí todos los que andáis fatigados y agobiados, y Yo os aliviaré. Efectivamente, Jesús está en una actitud de invitación, de conocimiento y de compasión por nosotros; es más, de ofrecimiento, de promesa, de amistad, de bondad, de remedio a nuestros males, de confortador y, todavía más, de alimento, de pan, de fuente de energía y de vida+ (12). Cristo es nuestro descanso.

El trato asiduo con Nuestra Madre Santa María nos enseña a compadecernos de las necesidades del prójimo. Nada le pasó inadvertido a Ella, porque hasta los más pequeños apuros se hicieron patentes ante el amor que llenó siempre su Corazón. Ella nos facilitará el camino hacia Cristo cuando tengamos más necesidad de descargar en Él nuestras preocupaciones: *sacarás fuerzas para cumplir acabadamente la Voluntad de Dios, te llenarás de deseos de servir a todos los hombres. Serás el cristiano que a veces sueñas ser: lleno de obras de caridad y de justicia, alegre y fuerte, comprensivo con los demás y exigente contigo mismo+ (13).


Notas:

(1) Mt 11, 28-30.- (2) SAN GREGORIO MAGNO, Homilías sobre los Evangelios, 25, 6.- (3) Mt 7, 7.- (4) 1 Jn 2, 2.- (5) J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 440.- (6) Cfr. 1 Pdr 1, 18.- (7) Mt 25, 40.- (8) Mc 8, 2.- (9) SAN LEON MAGNO, Sermón 89.- (10) J. ORLANDIS, 8 Bienaventuranzas, EUNSA, Pamplona 1982, pp. 104-105.- (11) T. KEMPIS, Imitación de Cristo, Madrid 1873, I, 16, 4.- (12) PABLO VI, Homilía 12-VI-1977.- (13) J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 293.

Meditación extraída de la serie “Hablar con Dios”, Tomo IV, Domingo A de la 14ª Semana del Tiempo Ordinario, por Francisco Fernández Carvajal.

 

 

La otra religión: la amistad

Escrito por Enrique Rojas

Publicado: 10 Febrero 2018

La mejor de las amistades está construida de artesanía y dedicación: delicadeza, cuidado de las formas y los detalles pequeños; y tiempo, atenderle en sus necesidades y momentos especiales

La amistad es un sentimiento positivo que os empuja a buscar a otra persona. Se inicia a través de una cierta simpatía y estimación mutua. Y poco a poco se va produciendo una atracción, un magnetismo, que nos conduce con frecuencia a estar con ella, a dialogar, a compartir. Descansa de entrada en una valoración recíproca por alguna parcela concreta de la vida, puede ser la trayectoria, el modo de pensar, la coherencia de vida, la superación de dificultades y situaciones difíciles. La amistad es una forma de amor sin sexualidad. En el amor conyugal se combinan esos dos ingredientes: afecto y sexualidad. Pero hay un rico espectro de formas de amistad y en ellos hay un cierto grado de admiración y seducción. La amistad es cultivo de los sentimientos. Trabajo psicológico que exige correspondencia; no es un sentimiento estático, sino dinámico: puede ir a más o ir a menos, según vaya circulando esa relación. Es evidente que esta palabra la utilizamos con demasiada licencia, sin precisión.

Los grados que encontramos en la amistad van desde las más superficiales a las más íntimas; pero la mejor de las amistades suele pasar por horas bajas, porque la vida es así, por exigencia del guión. En la amistad de cierta intensidad se produce la comunicación de dos vidas y dos realidades. Uno asiste a la existencia del otro y viceversa. Es dejar entrar en la ciudadela interior, en los pasadizos del propio castillo para que el otro vea y observe lo que hay allí y ayude y comprenda. Hay tres notas que se hospedan en la amistad. En primer lugar, afinidad. Hay ideas, creencias, criterios y orientaciones de la vida relativamente parecidos. Puentes de comunicación similares, que pueden tener con la forma, el contenido o los dos unidos. Muchas veces se busca una cierta complementariedad, igual que sucede en la vida conyugal, porque las parejas que funcionan bien son las que son bastante distintas y se buscan equilibrar la una sobre la otra. Una persona abierta, extrovertida, comunicativa, con tendencia a la actividad y práctica, va bien con otra más bien cerrada, introvertida, poco comunicativa, con tendencia a una vida más pasiva y que le lleva a ser más teórica. Y eso es así. En la amistad ocurre algo parecido, en general.

La segunda nota que se aloja en la amistad es la donación. Capacidad para entregarse. No solo dar lo que uno tiene (dinero, tiempo, comprensión), sino aquello que es más propio: uno mismo. Pero siendo realista, hay intensidades y grados de conocimiento y de entrega. Dice Sancho Panza en las bodas de Camacho: «Amigo que no da y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa». El egoísta está tan centrado en sí mismo que no necesita a nadie; utiliza a la gente según su conveniencia. La mejor de las amistades está construida de artesanía y dedicación: delicadeza, cuidado de las formas y los detalles pequeños; y tiempo, atenderle en sus necesidades y momentos especiales.

Y la tercera característica es la confidencia. Se trata de la capacidad y confianza para contar cosas íntimas, personales, auténticos secretos, con la certeza de que aquello es materia reservada, que no saldrá de allí. Relación de persona a persona, hecha de trato, respeto, complicidad. La amistad verdadera, la auténtica, significa un encuentro profundo con la parcela más privada del otro. La amistad se hace de confidencias y se deshace con indiscreciones. Uno entra en el archivo privado del otro.

Por eso, otra norma sustancial es no hablar nunca mal de nadie, aunque a uno se lo pongan en bandeja: esto produce una paz interior enorme. Y al mismo tiempo, diría que la lengua del adulador puede dañar más que la espada del enemigo. Y en este plano tenemos la relación médico-paciente, abogado-cliente… en donde el secreto profesional actúa como ingrediente clave.

Yo, como psiquiatra, sé mucho de esto, pues son muchos años entrando en la vida ajena con el objetivo de poner orden y armonía en su interior, sabiendo que todo lo que uno sabe de primera mano es materia reservada. Por eso, la mejor de las amistades consiste en una sinfonía de sabores afectivos: es comprensión, diálogo, confianza, búsqueda de consejo, alegría común, capacidad para sintonizar y discrepar. Alegrarse con sus éxitos y, también, sufrir con sus pesares. Por eso, para estar bien con alguien, hace falta primero estar bien con uno mismo; lo mismo sucede en el amor de la pareja. A partir de los cincuenta, la vida va siendo ya un resultado.

La religión bien entendida nos ayuda a conocer y amar a Dios. La amistad bien entendida hace que uno se sienta acogido, captado, comprendido. En ella se mezclan con singular destreza lo físico y lo metafísico, lo natural y lo sobrenatural, Descartes y Stendhal, cabeza y corazón, lo continental y lo mediterráneo.

Enrique Rojas, psiquiatra.

 

 

La Santa Misa

Cada Santa Misa tiene

un valor tan infinito

que no podemos del todo

comprender con los sentidos.

Mas las certeras palabras

del santo Cura de Ars

que, en un sermón, invitaba

a ahondar en su contenido,

permiten saber que es

sacrificio del altar

a honor y gloria de Dios

en excelso sin igual.

 

Lo que el santo Cura dijo

es: “Que una Misa alegra

a la Corte celestial;

también, que alivia a las almas

que en el purgatorio están

y que atrae sobre la tierra

bendición universal;

y que da más gloria a Dios

que todos los sufrimientos

de los mártires que han sido

antes y después serán;

que las penitencias juntas

y lágrimas derramadas

por los santos, desde siempre,

y del mundo hasta el final.”

 

La adoración y las gracias

se dan en su plenitud

de una manera infinita,

sin que intervenga el fervor

del ministro que celebra

ni tampoco la atención

del fiel corriente que asista.

La razón de este valor,

sin límites de obtención

por el santo sacrificio

de gracias y de loor,

es que es Cristo quien lo ofrece

y se ofrece en Redención.

 

Por eso, ya no es posible

adorar mejor a Dios

ni mejor acción de gracias

que los que otorga la Misa

al Soberano y Señor,

Quien se hace real y presente

por la transustanciación.

 

Otros frutos inmediatos

son los de reparación

por todos nuestros pecados;

petición o impetración

para vivos y difuntos

y cuanto necesitamos,

que unidos van al estado

de interior disposición;

y al depender de nosotros,

finitos y limitados,

requieren nuestra atención.

 

De ahí que es muy conveniente

la preparación del alma

para asistir a la Misa

en que el Señor va a la Cruz

pues, aunque incruento, es Calvario

memorial actualizado

donde se inmoló Jesús.

 

José María López Ferrera

 

 

El Día Global de las Legumbres

Por tercer año consecutivo se va a celebrar en todo el mundo el próximo 10 de febrero el Día Global de las Legumbres, una iniciativa promovida por la Confederación Mundial de Legumbres (Global Pulse Confederation) y que pretende seguir promoviendo el consumo mundial de este superalimento, que es una proteína de calidad y muy asequible, vital para la alimentación de millones de personas en el mundo.

La idea surgió en el año 2016, que fue declarado por la FAO como “Año Internacional de las legumbres” y que sirvió para concienciar a la sociedad sobre la importancia de las legumbres para la seguridad alimentaria mundial, reclamando más inversión en investigación y una mayor producción y consumo de este alimento que es beneficioso para las personas, por sus cualidades nutricionales, y para el planeta por las ventajas medioambientales de su cultivo.

Para celebrar esta tercera edición del Día Global de las Legumbres, desde la Confederación Mundial de Legumbres se van a promover toda una serie de eventos e iniciativas para poner a las legumbres en el primer plano de la actualidad.

En España el evento es apoyado por la Asociación de Legumbristas que desde su web www.comerlegumbres.com va a promocionar este Día Global, facilitando ideas e información para su celebración, así como recetas y datos de interés para aquellos que quieren conocer mejor los beneficios de estos alimentos.

Esta celebración está abierta a todos, tanto los medios de comunicación, como las instituciones y empresas de gran distribución, catering o restaurantes y tiendas especializadas, donde las legumbres sean el centro de atención y difundiéndolos en las redes sociales con los hashtag #GlobalPulseDay y #LovePulses.

Todos estos actos tienen como finalidad apoyar a la FAO en su decisión de promover el reconocimiento oficial del 10 de febrero como Día de las Legumbres, al igual que existe un Día de la Tierra o un Día de los Bosques. Este reconocimiento debe proponerse y ser aprobado por la Asamblea de Organización de Naciones Unidas.

Los cultivos leguminosos como las lentejas, garbanzos y judías son un elemento fundamental de la cesta de la compra de los consumidores de todo el mundo. Al hecho de ser un alimento económico y accesible para millones de personas, se une a que las legumbres son una fuente esencial de proteínas y aminoácidos de origen vegetal, por lo que su papel en el mantenimiento de niveles nutricionales aceptables es vital.

Y es que el papel de las legumbres en el mantenimiento de niveles nutricionales aceptables es vital

Jesús Domingo

 

 

La honra, el carácter y el dinero

Hacia el mercado, pintura Pintura de Adolf van der Venne

El mejor fruto del imperio del honor en una sociedad es la construcción del carácter de los individuos. El punto focal de la producción es el propio hombre, que permite que las riquezas insondables de cada alma se puedan desarrollar.

Cuando el honor domina en la economía, produce en cada alma lo que Richard Weaver enumera como “la formación del carácter, la perfección de estilo, el logro de la distinción en el intelecto y en la imaginación”. *

Con este conjunto de valores, el hombre se define por lo que realmente es y no por lo que tiene. Sus patrones de producción y consumo están determinadas por un claro sentido de la identidad de quien ha encontrado un lugar, un llamado, que le hace sentir que pertenece a la sociedad.

La fabricante de muñecas, por Angelo Comte de Courten

Él no es el “hombre masa” mirando constantemente a los demás para que le señalen el camino. Más bien, él se siente tan seguro en sus convicciones que llega a tener un “lugar” o “status” en la sociedad, lo que significa que no se deja intimidar fácilmente por la opinión pública, arrastrar por las modas, o atraer por la ilusión de hacer una fortuna rápida. Es decir, la concepción del honor favorece un tipo diferente de economía que se define mucho más por el carácter que por el capital.

Con el criterio del honor, cada uno cultiva una profesión que realza la dignidad de la persona, haciendo hincapié en la respetabilidad y no la rentabilidad de su profesión. Así el agricultor tradicional, por ejemplo, es visto mucho más como un hombre de sentido común y sensatez que un administrador eficiente de la tierra. El artesano es mucho más un artista que un simple fabricante de objetos. En el abogado o el médico, valoramos mucho más el hombre sabio que el competente y eficiente hacedor de dinero.

* Richard Weaver, Visiones del Orden: la crisis cultural de nuestro tiempo (Wilmington, Del.: Intercollegiate Studies Institute, 1995) , 29 .

 

 

Confesémonos ante Dios sin miedo

Tener el coraje ante el confesor de llamar a los pecados con su nombre, sin esconderlos.

En su homilía de la Misa celebrada esta mañana en la Casa de Santa Marta, el Papa se centró en el Sacramento de la Reconciliación. Confesarse, dijo, es salir al encuentro del amor de Jesús con corazón sincero y con la transparencia de los niños, sin rechazar, sino acogiendo la “gracia de la vergüenza”, que nos hace percibir el perdón de Dios.

Para muchos creyentes adultos confesarse ante el sacerdote es uno esfuerzo insostenible – que induce con frecuencia a esquivar el Sacramento – o una pena tal que transforma un momento de verdad en un ejercicio de ficción. San Pablo, en su Carta a los Romanos – comentó el Papa – hace exactamente lo contrario: admite públicamente ante la comunidad que en “su carne no habita el bien”. Afirma que es un “esclavo” que no hace el bien que quiere, sino que realiza el mal que no quiere. Francisco observó que esto sucede en la vida de la fe porque “cuando quiero hacer el bien, el mal está junto a mí”:

“Y esta es la lucha de los cristianos. S nuestra lucha de todos los días. Y nosotros no siempre tenemos el coraje de hablar como habla Pablo de esta lucha. Buscamos siempre una vía de justificación: ‘Pero sí, somos todos pecadores’. Lo decimos así, ¿no? Esto lo dice dramáticamente: es nuestra lucha. Y si nosotros no reconocemos esto, jamás podemos tener el perdón de Dios. Porque si ser pecador es una palabra, un modo de decir, una manera de decir, no tenemos necesidad del perdón de Dios. Pero si es una realidad, que nos hace esclavos, tenemos necesidad de esta liberación interior del Señor, de esa fuerza. Pero más importante aquí es que para encontrar el camino de salida, Pablo confiesa a la comunidad su pecado, su tendencia al pecado. No la esconde”.

La confesión de los pecados hecha con humildad es “lo que la Iglesia pide a todos nosotros”, recordó el Papa, y citó también la invitación de Santiago: “Confiesen entre ustedes los pecados”. Pero “no – aclaró Francisco – para hacer publicidad”, sino “para dar gloria a Dios” y reconocer que “es Él quien me salva”. He aquí porqué, añadió el Santo Padre, para confesarse se va al hermano, “el hermano sacerdote”: es para comportarse como Pablo. Y sobre todo, subrayó, con la misma “concreción”:

Algunos dicen: “Ah, yo me confieso con Dios”. Pero es fácil, es como confesarte por e-mail, ¿no? Dios está allá, lejos, yo digo las cosas y no hay un cara a cara, no hay un a cuatro ojos. Pablo confiesa su debilidad a los hermanos cara a cara. Otros: “No, yo voy a confesarme”, pero se confiesan cosas tan etéreas, tan en el aire, que no tienen ninguna concreción. Y eso es lo mismo que no hacerlo. Confesar nuestros pecados no es ir a una sesión de psiquiatría, ni siquiera ir a una sala de tortura: es decir al Señor: “Señor soy pecador”, pero decirlo a través del hermano, para que este decir sea también concreto. “Y soy pecador por esto, por esto y por esto”.

Concreción, honradez y también – dijo el Papa Francisco – una sincera capacidad de avergonzarse de las propias equivocaciones: no hay sendas en sombra alternativas al camino que lleva al perdón de Dios, a percibir en lo profundo del corazón tu pecado y su amor. Y en este punto el Pontífice dijo que hay que imitar a los niños:

“Los pequeños tienen esa sabiduría: cuando un niño viene a confesarse, jamás dice una cosa general. “Pero, padre he hecho esto y he hecho esto a mi tía, al otro le he dicho esta palabra” y dicen la palabra. Son concretos, ¡eh! Tienen esa sencillez de la verdad. Y nosotros tenemos siempre la tendencia a esconder la realidad de nuestras miserias. Pero hay una cosa bella: cuando nosotros confesamos nuestros pecados como son ante la presencia de Dios, siempre sentimos esa gracia de la vergüenza. Avergonzarse ante Dios es una gracia. Es una gracia: “Yo me avergüenzo”. Pensemos en Pedro, cuando, después del milagro de Jesús en el lago dice: “Pero, Señor, aléjate de mí, yo soy pecador”. Se avergüenza de su pecado ante la santidad de Jesucristo”.


Por María Fernanda Bernascon

 

 

 

La Eucaristía es misterio de fe

Nos falta fe, por eso entramos, en una gran crisis de decepción, desconcierto y desilusión.

"Entonces los judíos se pusieron a murmurar contra Él, porque había dicho: “Yo soy el pan que bajó del cielo”; y decían: “¿No es éste Jesús, el Hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo, pues, ahora dice: “Yo he bajado del cielo”? Jesús les respondió y dijo: “No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió, no lo atrae; y Yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos enseñados por Dios”. Todo el que escuchó al Padre y ha aprendido, viene a Mí. No es que alguien haya visto al Padre, sino Aquel que viene de Dios, Ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad, os digo, el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Los padres vuestros comieron en el desierto el maná y murieron. He aquí el pan, el que baja del cielo para que uno coma de él y no muera. Yo soy el pan, el vivo, el que bajó del cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre, y por lo tanto el pan que Yo daré es la carne mía para la vida del mundo”. Jn 6, 41-51

¡Qué Evangelio tan desconcertante!

Todo estaba bien mientras tenían en los ojos el fulgor del milagro de la multiplicación de los panes y pescados… Todo estaba muy bien mientras conservaban en la boca el sabor de esos panes y pescados… Todo estaba muy bien mientras se hartaron del pan material y comida material. Todo estaba muy bien mientras estaban recostados en la hierba y descansando, después de esa comida.

Pero, ¿qué pasó?

Cuando llegó el momento de la fe: “Yo soy el Pan bajado del cielo”… entonces pasó lo que tantas veces nos pasa: nos cuesta creer en Dios, en Cristo. Todo fue bien mientras Jesús les dio de comer, todo fue mal en cuanto le oyeron que había bajado del cielo y que Él era Dios.

Por eso, le lanzaron ese latiguillo: “¿Acaso éste no es Jesús, el hijo de José?”. ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¡Qué va a ser Dios!

¿Qué les pasó a éstos que presenciaron el gran milagro? ¿Le consideraron sólo un mago? ¿Qué nos pasa a nosotros, cristianos del siglo XXI?

Les faltó fe. Nos falta fe, por eso entraron, y entramos, en una gran crisis de decepción, desconcierto, desilusión. Crisis de fe.

¿Por qué no hablar de la fe, partiendo de este Evangelio? “El que cree, tiene vida eterna”.

Pregunto: ¿La fe agarra nuestra vida? ¿O hay una separación, un divorcio entre nuestra fe y nuestra vida, entre nuestra fe y nuestra conducta?

¿Me dejan hacerles más preguntas?

¿No será por falta de fe que a muchos les parezca aburrida la misa, y por lo mismo se distraen fácilmente? ¿No será por falta de fe que a algunos, que viniendo a misa, la misa no les cambia la vida? ¿No será por falta de fe que algunos critican a la Iglesia, al papa, a los obispos… cuando sacan documentos que van contracorriente? ¿No será por falta de fe que algunos ya no se confiesan más? ¿No será por falta de fe que algunos gobernantes y políticos católicos aprueban leyes en contra de la ley de Dios?

Hay una dicotomía entre fe y conducta. Hay una especie de esquizofrenia.

Y así podríamos seguir: por falta de fe, nuestras vidas se mustian, pierden la orientación, y podemos caer en una depresión más fuerte que la de Elías, cuando huía de la reina Jezabel (cf. 1 Re 19, 1ss), porque quería matarle

Hoy el Señor, nos invita a la fe sobre todo en el misterio de la eucaristía. Fe es creer lo que no vemos, porque alguien con autoridad nos lo ha dicho.

 

 

Escuela para padres

Marisa U. De González

“Nadie nace sabiendo ser padres”. Esta realidad no ha de convertirse en un justificante, para evadir la responsabilidad de prepararnos cada día mejor como seres humanos y progenitores.

Más de una vez hemos escuchado la siguiente información: “nadie nace sabiendo ser padres”. Esto es una realidad, pero solo en parte y no ha de convertirse en justificante para evadir nuestra responsabilidad; ha de ser punto de partida para prepararnos cada día mejor como seres humanos y progenitores.

La primera e indudable responsabilidad de traer al mundo a un hijo, es la de procurar formar personas íntegras e independientes a través de la educación, presencia y cariño de los padres. Ciertamente no es trabajo fácil y la desinformación llega a ser en muchos de los casos nuestro principal obstáculo. No basta con buenas intenciones o con la intuición con que hemos sido dotados gratuitamente para sacar hoy en día adelante moralmente hablando a una familia.

Son demasiadas las influencias de un ambiente negativo que hay que contrarrestar para convertirlas en herramientas de aprendizaje y crecimiento en libertad, voluntad e inteligencia que nos ayuden a luchar hacia un mismo frente: el de la dignidad de la persona humana.

Muchos nos preguntamos por qué hemos de prepararnos para ser padre o madre, si maternidad y paternidad son realidades naturales que como tales han de irse dando; es decir, naturalmente.

Hoy por hoy vivimos en una sociedad que influye directamente en nosotros y en nuestras familias. Ya no se desenvuelve la vida en hogares cerrados a sus miembros y a una pequeña comunidad vecina. La diversidad de criterios, valores, etc., cada día es más grande gracias a los medios de comunicación y entretenimiento. Intentar cerrarse al mundo, es tomar una medida irracional; pretender abrirse totalmente a él, es quedar totalmente desprotegido y vulnerable.

Los padres no hemos de sentirnos inseguros y solos en nuestra tarea educativa. Ejemplo y guía alimentados por el amor que les tenemos a nuestros hijos, son la mejor educación que les podemos ofrecer. Sin embargo, algunas veces el sentirnos incapaces nos motiva a delegar nuestra responsabilidad educativa a la escuela o centro educativo al que asisten los niños.

Uno de los principales objetivos de la paternidad responsable, es la de guiar y educar con autoridad y cariño a nuestros hijos, buscando que lleguen a convertirse en adultos autosuficientes, libres y responsables. Este objetivo determinará el cómo se les guiará y educará en el camino hacia su desarrollo y madurez. Para alcanzar este fin no hay como la prevención, la cual se logrará al prepararnos como padres, buscando los fundamentos y las bases para formar personas aptas que irán asumiendo su propio presente sin que los acontecimientos los tomen por sorpresa o desprotegidos.

Si nuestros hijos además de recibir una educación profesional son personas humanamente preparadas, raramente serán víctimas de las circunstancias, pues tendrán la fuerza y los conocimientos para tomar la vida entre sus manos, constituyéndose verdaderamente en dueños y señores de su propio destino.

Como padres y primeros educadores debemos prepararnos para:

1. Proporcionar a nuestros hijos la educación que merecen; aquella que reconoce la dignidad de todo ser humano, tratándole como tal y enseñándole a vivir conforme a su propia naturaleza racional y espiritual. Es precisamente el hogar, primera escuela de vida y formación para la persona, donde se han de adquirir sólidos cimientos sobre los cuales la persona ha de ir consolidando la propia libertad que servirá de guía para formar su personalidad y carácter.

2. Hogar y escuela es donde el niño pasa la mayor parte de su día. Es aquí donde principalmente aprenderá patrones de conducta, normas y valores que guiarán su vida. Por esto es sumamente importante que entre los padres y el centro educativo brinden un mismo marco de referencia evitando en lo posible criterios encontrados en valores fundamentales que puedan hacer sentir al niño desorientado o en el peor de los casos manipulado o engañado.

3. Promover actividades que fortalezcan los lazos familiares y favorezcan la comunicación entre las diferentes generaciones dentro del hogar. Contrarrestar el ambiente negativo que irremediablemente dificulta la tarea educativa. Un ejemplo representativo de ello son los medios de comunicación y entretenimiento que en ciertos casos a través de la televisión, revistas, videos, etc., promueven propaganda que ridiculiza cualquier tipo de autoridad, así como los valores morales que ellos inculquen.

4. Los padres debemos pues ser guías, maestros y amigos durante toda la vida de nuestros hijos, pero principalmente durante los primeros años de su desarrollo, crecimiento y aprendizaje a través de los cuales toda vivencia positiva o negativa marcarán definitivamente la forma cómo, ahora en su presente y posteriormente en el futuro, verán y afrontarán su vida.

 

 

Oposiciones ruinosas

El mundo de las oposiciones y opositores anda revuelto. Los ministros de “la cosa” y similares en  las comunidades avisan en la prensa: “ 90.000 opositores  aspiran a  las primeras 1.368 plazas que convoca el SES ( Hoy del día 8  y el periódico de Extremadura del 7 de febrero)

 Las oposiciones fueron un gran invento en su nacimiento, solventaron muchos e intolerables abusos pero, con el tiempo, a las oposiciones también les ha llegado su fin.

Todo lo que nace, tan pequeñito al principio, crece, se desarrolla, llega a un máximo, se estabiliza un cierto tiempo e inexorablemente empieza a bajar hasta morir. Es el principio de la Física que se refleja en la  llamada Campana de Gauss..

Sorprende que las oposiciones las utilicen únicamente las organizaciones estatales en sus diferentes ramas: gobiernos, diputaciones, ayuntamientos,…y por personas que juegan con dinero de los ciudadanos, nunca con el suyo propio

Sin embargo,  los grandes bancos, las multinacionales, las empresas particulares, cualquier comercio o taller ,etc. jamás utilizan oposiciones. A sus empleados los seleccionan en las Universidades, centros de formación profesional o procedimientos particulares. Desean saber algo más importante sobre los aspirantes  :¿Son personas honradas, trabajadoras, competentes, simpáticas o antipáticas que repelen a los clientes?, Se juegan su dinero, el suyo, no el de los demás y, por la cuenta que les tiene,  los incompetentes  irán rápidamente de patitas a la calle..

Las oposiciones, frecuentemente mediatizadas por políticos a los que solo importa el poder, actualmente0, no merecen garantías. En política uno de sus dogmas es : “Vale todo menos perder” Y los enchufados ayudan a ganar pues en buena parte, son familiares, compañeros de partido, amigos y quienes diga el “mandamás”..

Ganada su oposición, el funcionario ya puede descansar tranquilo el resto de su vida, sin importar  trabaje o no. ¿ Quien sabe de algún funcionario que haya sido despedido?  Hoy por ti, mañana por mi. .

¿ Que pasa con buenos interinos que llevan 10, 15 o 20 años de servicio, trabajando lo mismo o más  pero ganando mucho menos que los fijos?. Pasa que, en algunas cuestiones, hay quienes creen tener derecho de pernada

¿Cuanto dinero, ilusiones, tiempo, salud, …pierde España cada año en hacer oposiciones , y sobre todo, en esas que se presentan 100, 500  o más de mil por cada plaza?

Ya es preocupante que el 75 % de los españolitos quieran ser funcionarios , mientras que en  EE.UU. ese 75% prefieran trabajar por su cuenta, exponerse.

Sobre las oposiciones actuales no hay diálogo posible. Se impone firmar su defunción,  Si sabe quien está obligado a saberlo.

Alejo Fernández > Mérida(España) 2018-02-08 >   Alejo1926@gmail.com

 

 

¿Un nuevo paradigma para el hombre?

Pensemos, por ejemplo, lo que supuso para el transporte la invención de la máquina de vapor, para la cultura, la invención de la imprenta y para la salud el descubrimiento de la penicilina. No obstante, el mal uso y el abuso de las TIC tiene efectos negativos para personas de todas las edades y de modo especial para los adolescentes.

Cuando se olvida que la técnica es para el hombre (y no el hombre para la técnica);  cuando los recursos tecnológicos dejan de verse como un medio para convertirse en un fin, se crea una dependencia personal que suele acabar en adicción.

¿Quiénes son los adolescentes con más alto riesgo de adicción a las TIC? Son “aquellos que demandan más afecto, que no saben rehacerse ante las dificultades y que presentan una actitud de baja autoestima ante los retos de la vida. Esta incapacidad de superarse y esa necesidad de reconocimiento de sus iguales, les lleva a buscar pequeños éxitos y satisfacciones que les hagan olvidar sus dificultades en la vida real. Y así se entregarán sumisamente en brazos de la realidad virtual, mucho más gratificante”. (Castell, P. y Bofarull, I.: Enganchados a las pantallas).

Juan García.

 

 

En la actual sociedad supertecnificada

El hombre contemporáneo tiende a buscar modelos que imitar tanto en las máquinas como en las personas. Este fenómeno no es nuevo del todo: el reloj apareció antes de que Newton imaginase el mundo como un gran mecanismo parecido a un reloj.

Actualmente, el ordenador está proponiendo ideas sobre el hombre: sobre su forma de aprender, de pensar y de tomar decisiones. Hay ordenadores que funcionan como redes neuronales, similares a las del cerebro humano.

La tecnología está dejando de verse como un instrumento para someter el mundo; ahora es presentada como un paradigma para el hombre, hasta el punto de otorgarla una dimensión salvadora. A través de la tecnología, algunos hombres pretenden zafarse de una existencia infeliz con el olvido de sí mismos, de su condición humana.

En la actual sociedad supertecnificada el hombre está expuesto de modo constante a una tentación: actuar como lo hacen las máquinas (con la misma precisión, eficacia y rendimiento). Cuando sucumbe a esa tentación, el hombre se convierte en un animal técnico, en un autómata. El humanismo técnico, la soberbia técnica, es una de las causas del ateísmo moderno.

La técnica que intenta superar la naturaleza humana sólo conduce al anonadamiento del hombre, a dejar de ser sujeto para transformarse en objeto útil.

La verdadera función de la técnica es liberar al hombre de algunas actividades materiales que le atan, para facilitar su desarrollo espiritual; es poner la mano sobre las cosas para poseerlas por el espíritu.

Para Gustave Thibon, “el hombre necesita la acción, pero debe hacerla compatible con la contemplación si quiere que haya armonía en su vida. Debe procurar que la acción no llegue hasta ese agotamiento interior en que el hombre, desposeído de lo que es, se convierte en esclavo de lo que hace”.

Pedro García

 

 

A los pies del rabino Gamaliel

El actor Jim Caviezel (La Pasión de Cristo) interpretará al apóstol san Pablo y es de esperar que con éxito porque la vida de Pablo de Tarso es la gran aventura de un líder carismático, como se dice ahora. Jesucristo ya resucitado le fichó para ser el Apóstol de los gentiles, es decir, de quienes no pertenecen al Pueblo hebreo como él, fariseo, hijo de fariseos y educado en la Toráh a los pies del rabino Gamaliel.

Jaume Catalán Díaz

 

 

El “follón” de Cataluña y otras yerbas

 

                                Ya no son las metáforas del “coño de la Bernarda, La Parrala, o la que fuera famosa Potrica de Jaén”. Ya lo que es, es “la panza y el bolsillo”; o” sea que ya se lleva mucho tiempo sin cobrar y disfrutar las infinitas “chupancias”, de muchísimos miles de enchufados a la política, como simples y claros parásitos del dinero público; y son los que en mayoría nunca dieron “un palo al agua”; y los que cabreados, tienen que armar follón, para que se restablezcan las listas donde ellos cobren “las chupancias máximas” y caiga quién caiga, aunque sea el célebre “tambor del Bruch”… “y tengan que repartirse aquellas sopas económicas”.

            “El 9 de febrero de 1808 el general del ejército napoleónico francés Guillaume Philibert Duhesne, entró en España por el paso de La Junquera y a mediados de febrero ya había llegado a Barcelona. Los franceses pasaron a gobernar Cataluña y esta entró en una crisis económica principalmente por la interrupción del comercio con América (en Manresa, por ejemplo, se repartieron 3.400 y 3.500 raciones diarias de "sopa económica")”.

            De momento y que sepamos, los franceses no tienen ningún interés por la “Cataluña española”, puesto que “la Cataluña francesa” la tienen bien controlada; pero a nosotros los contribuyentes  a “los gastos de España”, sí que nos preocupan los casi cien millones de euros, ya gastados en “el incontrol de Cataluña”, por el desplazamiento de fuerzas del “orden”  desplazadas allí y que al final “ni fu ni fa”. También nos preocupan lo que ya deben los catalanes a la que se dice es “La Hacienda pública nacional de España”, la que va a seguir facilitando dinero sin tasa a “esta partida de rebeldes”, los que dicho sea de paso, han provocado que “la crema de su industria, comercio y capitalismo catalán”, hayan “levantado el vuelo” y plantados “sus nidos” fuera del territorio catalán y aún español, y al parecer no desean volver… “si lo mandase la propia virgen de la sierra de granito o Monserrat, puesto que la pela sigue siendo la pela y el resto, pues les importa una calchotada tarraconense”.

            Igualmente nos preocupan “los gobiernos de España y en especial los del muy tranquilo Rajoy y su PP, puesto que tranquilamente lo que este quiere, es que llegado su tiempo lo reelijan de nuevo”, aunque para qué, me pregunto. Puesto que aunque siga creyendo que “el partido es suyo y el que manda en el cortijo es él”, pero lo que ya se ve con notoriedad, es que ese partido ya está “tan repartido, agrietado y tan inconsistente y además visitante de múltiples asuntos judiciales que tendrán que dar sentencia, que el futuro, la verdad no se les ve ni largo ni positivo”.

            Mientras tanto aquí y como casi siempre, como aquel famoso fraile del cuento y el que inmutable, sentenció a sus compañeros de convento… “A mí que me sigan poniendo el albondigón y el pollo diario y caiga quién caiga, que para lo que me quede en el convento, yo seguiré cagándome dentro”. ¡¡Y viva España, el medio siglo de vida del nuevo rey y el Toisón de su hija; y el Carnaval de Cádiz, y por descontado la España cañí, que aquí al final dicen que vivimos como dioles!! Amén, de los “amenses”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes