Las Noticias de hoy 08 Febrero 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 08 de febrero de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Liturgia de la Palabra: Homilía “breve” pero “bien preparada”

Benedicto XVI: peregrino hacia Casa, gracias por acompañarme con amor

Mons. Felipe Arizmendi: Francisco y pueblos originarios de Chile

 ORACIÓN HUMILDE Y PERSEVERANTE: Francisco Fernández-Carvajal

“Dios está aquí”: San Josemaria

La Eucaristía según los santos

«Jesús sigue hablando y actuando en nuestros días»

¿Hay oraciones no escuchadas?: P. Fernando Pascual LC

Alabanzas y agradecimientos a Dios: Ángel Cabrero

En pie de guerra: + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

EL FIN DEL HOMBRE ES CONOCER: Leo J. Mart.

Erradicar el hambre es posible, si se quiere…: Ecclesia

Manos Unidas 2018: Compartir lo que importa y luchar contra el hambre

México debe rechazar cualquier iniciativa que pretenda legalizar la mariguana: Unión Nacional de Padres de Familia

¿Por qué los cristianos pasaron de ser un grupo marginal en el imperio romano a convertirse en la religión más importante?: Primeros Cristianos

Plantea un gran desafío: Jesús Martínez Madrid

Es en la sociedad: JD Mez Madrid

Opinar en donde gastar el presupuesto de la UE: Domingo Martínez Madrid

Morirán matados por sus propias basuras: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

Liturgia de la Palabra: Homilía “breve” pero “bien preparada”

Audiencia General 7/2/2018 – Texto completo

7 febrero 2018RedaccionUncategorized

Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General 7/2/2018 © Vatican Media

(ZENIT – 7 feb. 2018).- “¿Qué es la homilía? Es un retomar ese diálogo que ya está entablado entre el Señor y su pueblo, para que encuentre su cumplimiento en la vida”.

Ese “diálogo entre Dios y su pueblo”, ya entablado, se desarrolla en la Liturgia de la Palabra en la misa, y llega al “culmen en la proclamación del Evangelio”, ha explicado Francisco en su 8ª catequesis sobre la Misa, en la Audiencia General del miércoles, 7 de febrero de 2018.

Homilía breve

El Santo Padre ha animado a los sacerdotes a que hagan la homilía breve, pero bien preparada. Para ello, les indica: “Se prepara con la oración, con el estudio de la Palabra de Dios y haciendo una síntesis clara y breve; no tiene que durar más de diez minutos, por favor”.

Esta mañana, el Papa ha recordado que Cristo es el centro y plenitud de toda la Escritura, y también de toda celebración litúrgica, “Jesucristo está siempre en el centro, siempre”.

Si escuchamos la “buena noticia” –ha señalado el Papa– ella nos convertirá  y transformará y así podremos cambiarnos a nosotros mismos y al mundo. ¿Por qué? Porque la Buena Noticia, la Palabra de Dios “entra por los oídos, va al corazón y llega a las manos para hacer buenas obras”.

RD

Sigue el texto completo de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General:

Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Seguimos con las catequesis sobre la santa misa. Habíamos llegado a las lecturas.

El diálogo entre Dios y su pueblo, desarrollado en la Liturgia de la Palabra en la misa, llega al culmen en la proclamación del Evangelio. Lo precede el canto del Aleluya – o, en Cuaresma, otra aclamación – con el cual “la asamblea de los fieles acoge y saluda al Señor quién le hablará en el Evangelio”[1]. Como los misterios de Cristo iluminan toda la revelación bíblica, así, en la Liturgia de la Palabra, el Evangelio es la luz para entender el significado de los textos bíblicos que lo preceden, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Efectivamente “Cristo es el centro y plenitud de toda la Escritura, y también de toda celebración litúrgica”[2]. Jesucristo está siempre en el centro, siempre.

Por lo tanto, la misma liturgia distingue el Evangelio de las otras lecturas y lo rodea de un honor y una veneración particular[3]. En efecto, sólo el ministro ordenado puede leerlo y cuando termina besa el libro; hay que ponerse en pie para escucharlo y hacemos la señal de la cruz sobre la frente, la boca y el pecho; las velas y el incienso honran a Cristo que, mediante la lectura evangélica, hace resonar su palabra eficaz. A través de estos signos, la asamblea reconoce la presencia de Cristo que le anuncia la “buena noticia” que convierte y transforma. Es un diálogo directo, como atestiguan las aclamaciones con las que se responde a la proclamación, “Gloria a Ti, Señor”, o “Alabado seas, Cristo”. Nos levantamos para escuchar el Evangelio: es Cristo que nos habla, allí. Y por eso prestamos atención, porque es un coloquio directo. Es el Señor el que nos habla.

Así, en la misa no leemos el Evangelio para saber cómo han ido las cosas, sino que escuchamos el Evangelio para tomar conciencia de que lo que Jesús hizo y dijo una vez; y esa Palabra está viva, la Palabra de Jesús que está en el Evangelio está viva y llega a mi corazón. Por eso escuchar el Evangelio es tan importante, con el corazón abierto, porque es Palabra viva. San Agustín escribe que “la boca de Cristo es el Evangelio”.[4] Él reina en el cielo, pero no deja de hablar en la tierra”. Si es verdad que en la liturgia “Cristo sigue anunciando el Evangelio” [5], se deduce que, al participar en la misa, debemos darle una respuesta. Nosotros escuchamos el Evangelio y tenemos que responder con nuestra vida.

Para que su mensaje llegue, Cristo también se sirve de la palabra del sacerdote que, después del Evangelio, pronuncia la homilía[6]. Vivamente recomendada por el Concilio Vaticano II como parte de la misma liturgia[7], la homilía no es un discurso de circunstancias, – ni tampoco una catequesis como la que estoy haciendo ahora- ni una conferencia, ni tampoco  una lección: la homilía es otra cosa. ¿Qué es la homilía? Es “un retomar ese diálogo que ya está entablado entre el Señor y su pueblo”,[8] para que encuentre su cumplimiento en la vida. ¡La auténtica exégesis del Evangelio es nuestra vida santa! La palabra del Señor termina su carrera haciéndose carne en nosotros, traduciéndose en obras, como sucedió en María y en los santos. Acordaos de lo que dije la última vez, la Palabra del Señor entra por los oídos, llega al corazón y va a las manos, a las buenas obras. Y también la homilía sigue a la Palabra del Señor y hace este recorrido para ayudarnos a que la Palabra del Señor llegue a las manos pasando por el corazón.

Ya he tratado el tema de la homilía  en la Exhortación Evangelii gaudium, donde recordé que el contexto litúrgico “exige que la predicación oriente a la asamblea, y también al predicador, a una comunión con Cristo en la Eucaristía que transforme la vida. “[9]

El que pronuncia la homilía deben cumplir bien su ministerio – el que predica, el sacerdote, el diácono o el obispo- ofreciendo un verdadero servicio a todos los que participan en la misa, pero también quienes lo escuchan deben hacer su parte. En primer lugar, prestando la debida atención, es decir, asumiendo la justa disposición interior,  sin pretensiones subjetivas, sabiendo que cada predicador tiene  sus méritos y sus límites. Si a veces hay motivos para aburrirse por la homilía larga, no centrada o incomprensible, otras veces es el prejuicio el que constituye un obstáculo. Y el que pronuncia la homilía debe ser consciente de que no está diciendo algo suyo, está  predicando, dando voz a Jesús, está predicando la Palabra de Jesús. Y la homilía tiene que estar bien preparada, tiene que ser breve ¡breve!. Me decía un sacerdote que una vez había ido a otra ciudad donde vivían sus padres y su papá le había dicho: “¿Sabes? Estoy contento porque mis amigos y yo hemos encontrado una iglesia donde si dice misa sin homilía”. Y cuántas veces vemos que durante la homilía algunos se duermen, otros charlan o salen a fumarse un cigarrillo… Por eso, por favor, que la homilía sea breve, pero esté bien preparada. Y ¿cómo se prepara una homilía, queridos sacerdotes, diáconos, obispos? ¿Cómo se prepara? Con la oración, con el estudio de la Palabra de Dios y haciendo una síntesis clara y breve; no tiene que durar más de diez minutos, por favor.

En conclusión, podemos decir que en la Liturgia de la Palabra, a través del Evangelio y la homilía, Dios dialoga con  su pueblo, que lo escucha con atención y veneración y, al mismo tiempo, lo  reconoce presente y activo. Si, por lo tanto, escuchamos la “buena noticia”, ella nos convertirá  y transformará  y así podremos cambiarnos a nosotros mismos y al mundo. ¿Por qué? Porque la Buena Noticia, la Palabra de Dios entra por los oídos, va al corazón y llega a las manos para hacer buenas obras.

© Librería Editorial Vaticano

 

Benedicto XVI: peregrino hacia Casa, gracias por acompañarme con amor

Con su inconfundible y dulce discreción y delicadeza, Benedicto XVI escribió unas líneas llenas de profunda gratitud a los lectores del diario italiano Corriere della Sera, que preguntan por su salud

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

Conmoción y agradecimiento en la oración por tanto amor y bondad

«Urgente a mano», la misiva fue llevada - desde el Monasterio Mater Ecclesiae, de los Jardines Vaticanos - a la sede romana del periódico y dirigida al periodista Massimo Franco:

«Querido Doctor Franco

me ha conmovido que tantos lectores de su diario deseen saber cómo transcurro este último periodo de mi vida. Sólo puedo decir al respecto que, en la lenta disminución de las fuerzas físicas, interiormente estoy en peregrinación hacia Casa.

Es una gran gracia para mí estar rodeado, en este último tramo de camino a veces algo fatigoso, por tal amor y bondad que nunca me hubiera podido imaginar. En este sentido considero también las preguntas de sus lectores como acompañamiento por un tramo.

Por ello, no puedo dejar de agradecer, asegurando de mi parte a todos ustedes mi oración.

Cordiales saludos

Benedicto XVI»

 

 

Mons. Felipe Arizmendi: Francisco y pueblos originarios de Chile

“La sabiduría de los pueblos originarios puede ser un gran aporte”

7 febrero 2018Felipe Arizmendi EsquivelEspiritualidad y oración

El Papa Francisco con los pueblos de la Amazonía © Vatican Media

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

VER

En la mayoría de sus servicios informativos, los medios de comunicación lo que más resaltan son conflictos, problemas, denuncias, descalificaciones de los otros, accidentes, robos, etc. Unos subsisten económicamente porque a eso se dedican, y hay público al que le atrae consumir este tipo de noticias y comentarios.

Durante la reciente visita del Papa Francisco a Chile, ¿qué resaltaron? Casi en forma obsesiva y repetitiva, las inconformidades de algunos grupos, muy minoritarios por cierto, la quema de iglesias, las imputaciones contra un obispo a quien se acusa de encubrimiento de un sacerdote pederasta, las peticiones de perdón por los abusos clericales contra menores, los gastos del viaje, etc. Casi nada publicaron de lo que dijo el Papa sobre asuntos de suma trascendencia para la vida social, política y religiosa de esos países. Si usted le pregunta a alguien qué recuerda de esa visita, sólo le hablará de los problemas que difundieron muchos medios no eclesiales, y nada tendrá en cuenta del mensaje evangélico del Papa.

PENSAR

Podría traer a la memoria varios mensajes que tocaron situaciones muy delicadas, sobre todo el problema de la corrupción; pero sólo retomo algo que, por mi cargo en el CELAM para la pastoral con los pueblos originarios, me parece que se debe resaltar.

En Santiago, dijo a las autoridades civiles: “Es preciso escuchar a los pueblos originarios, frecuentemente olvidados y cuyos derechos necesitan ser atendidos y su cultura cuidada, para que no se pierda parte de la identidad y riqueza de esta nación… La sabiduría de los pueblos originarios puede ser un gran aporte. De ellos podemos aprender que no hay verdadero desarrollo en un pueblo que dé la espalda a la tierra y a todo y a todos los que la rodean. Chile tiene en sus raíces una sabiduría capaz de ayudar a trascender la concepción meramente consumista de la existencia para adquirir una actitud sapiencial frente al futuro” (16-I-2018).

En Temuco, al sur del país, con gran población indígena, expresó: “Quiero detenerme y saludar de manera especial a los miembros del pueblo Mapuche, así como también a los demás pueblos originarios que viven en estas tierras australes: rapanui, aymara, quechua, atacameños, y tantos otros. Esta celebración la ofrecemos por todos los que sufrieron y murieron, y por los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias. Y recordando estas cosas nos quedamos un instante en silencio ante tanto dolor y tanta injusticia. Una de las peores amenazas que golpea y golpeará a los suyos y a la humanidad toda será la división y el enfrentamiento, el avasallamiento de unos sobre otros. ¡Cuántas lágrimas derramadas!

La unidad no nace ni nacerá de neutralizar o silenciar las diferencias. La unidad no es un simulacro ni de integración forzada ni de marginación armonizadora. La riqueza de una tierra nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás. No es ni será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y la fuerza del más fuerte, ni tampoco una separación que no reconozca la bondad de los demás. La unidad pedida y ofrecida por Jesús reconoce lo que cada pueblo, cada cultura está invitada a aportar en esta bendita tierra. La unidad es una diversidad reconciliada porque no tolera que en su nombre se legitimen las injusticias personales o comunitarias. Necesitamos de la riqueza que cada pueblo tenga para aportar, y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o culturas inferiores.

La unidad que nuestros pueblos necesitan reclama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos, que no significa tan sólo recibir información sobre los demás… sino recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros. Es imprescindible defender que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa. Por eso decimos «no a la violencia que destruye», en ninguna de sus dos formas.

Estas actitudes son como lava de volcán que todo arrasa, todo quema, dejando a su paso sólo esterilidad y desolación. Busquemos, en cambio, y no nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad. Por eso decimos con fuerza: Señor, haznos artesanos de unidad” (17-I-2018).

Y en la Universidad Católica de Santiago, recalcó: “Es indispensable prestar atención a los pueblos originarios con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios” (17-I-2018).

ACTUAR

Estos mensajes valen para toda la Iglesia y para la sociedad. No los echemos en saco roto. Reflexionemos en su hondo contenido humano y cristiano, y también nosotros aprendamos a respetar y valorar a nuestros muy variados pueblos originarios, que no son un lastre, sino una riqueza. ¡Conozcámoslos!

Y seamos críticos, para no dejarnos apabullar por el negativismo informativo de algunos medios.

 

 

ORACIÓN HUMILDE Y PERSEVERANTE

— La curación de la hija de la mujer cananea. Condiciones de la verdadera oración.

— Confianza de hijos y perseverancia en nuestras peticiones.

— En la oración debemos pedir gracias sobrenaturales, y también bienes y ayudas materiales en la medida en que sean útiles a la salvación propia o del prójimo. Pedir para los demás. El Rosario, «arma poderosa».

I. Nos dice San Marcos en el Evangelio de la Misa que llegó Jesús con sus discípulos a la región de Tiro y de Sidón1. Allí se acercó a ellos una mujer gentil, sirofenicia de origen, perteneciente a la primitiva población de Palestina. Se echó a sus pies y le pidió la curación de su hija, que estaba poseída por el demonio. Jesús no decía nada, y los discípulos, cansados de la insistencia de la mujer, le pedían que la despachara2. El Señor trata de explicar a la mujer que el Mesías ha de darse a conocer en primer lugar a los judíos, a los hijos. Y, con una expresión difícil de comprender sin ver sus gestos amables, le dijo: Deja que primero se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos. La mujer no se sintió herida ni humillada, sino que insiste más, con profunda humildad: Señor, también los perrillos comen debajo de la mesa las migajas de los hijos. Ante tantas virtudes, Jesús, conmovido, no retrasó más el milagro que se le pedía, y la despidió así: Por esto que has dicho, vete, el demonio ha salido de tu hija. Dios, que resiste a los soberbios, da su gracia a los humildes3; aquella mujer alcanzó lo que quería y se ganó el corazón del Maestro.

Es el ejemplo acabado para todos aquellos que se cansan de rezar porque creen que no son escuchados. En su oración se hallan resumidas las condiciones de toda petición: fe, humildad, perseverancia y confianza. El intenso amor que muestra hacia su hija poseída por el demonio debió de agradar mucho a Cristo. Quizá los Apóstoles se acordaron de esta mujer cuando oyeron más tarde la parábola de la viuda inoportuna4, que también consiguió lo que quería por su tozudez, por su insistencia.

Enseña Santo Tomás que la verdadera oración es infaliblemente eficaz, porque Dios, que nunca se vuelve atrás, ha decretado que así sea5. Y para que no dejáramos de pedir, el Señor nos mostró con ejemplos sencillos y claros, para que lo entendiéramos bien, que siempre y en todo lugar nuestras oraciones hechas con rectitud llegan hasta Él y las atiende: si entre vosotros un hijo pide pan a su padre, ¿acaso le dará una piedra?; o si pide un pez, ¿le dará en lugar de un pez una serpiente?... ¡Cuánto más vuestro Padre, que está en los cielos...!6. «Jamás Dios ha negado ni denegará nada a los que piden sus gracias debidamente. La oración es el gran recurso que nos queda para salir del pecado, para perseverar en la gracia, para mover el corazón de Dios y atraer sobre nosotros toda suerte de bendiciones del cielo, ya para el alma, o por lo que se refiere a nuestras necesidades temporales»7.

Cuando pidamos algún don, hemos de pensar que somos hijos de Dios, y Él está infinitamente más atento hacia nosotros que el mejor padre de la tierra hacia su hijo más necesitado.

II. Dios ha previsto desde la eternidad todas las ayudas que precisamos y también los auxilios, las gracias que nos moverían a pedir, pues Él nos trata como a hijos libres y pide nuestra colaboración. Tanta necesidad tenemos de pedir para conseguir la ayuda de Dios, para obrar el bien, para perseverar, como precisa es la siembra para cosechar después el trigo8. Sin la siembra no hay espigas; sin petición no tendremos las gracias que debemos recibir. Y a medida que intensificamos la petición identificamos nuestra voluntad con la de Dios, que es Quien verdaderamente conoce nuestra penuria y escasez. Él nos hace esperar en ocasiones para disponernos mejor, para que deseemos esas gracias con más hondura y fervor; otras veces rectifica nuestra petición y nos concede lo que realmente necesitamos; finalmente, en otros momentos no nos concede lo que pedimos porque, sin darnos cuenta quizá, estamos pidiendo un mal que nuestra voluntad ha revestido con la apariencia de bien. Una madre no da a su hijo un afilado cuchillo que brilla y atrae y que la pequeña criatura desea con pasión. Y nosotros somos como hijos pequeños delante de Dios. Cuando pedimos algo que sería un mal, aunque tenga apariencia de bien, Dios hace como las buenas madres con sus hijos menores: nos da otras gracias que sí serán para nuestro provecho, aunque, por nuestras pocas luces, las deseemos menos. Nuestra oración ha de ser, pues, confiada, como quien pide a su padre, y serena, porque Dios sabe bien las necesidades que padecemos, mucho mejor que nosotros mismos.

La confianza nos mueve a pedir con constancia, con perseverancia, sin cejar, insistiendo una y otra vez, con la seguridad de que recibiremos mucho más y mejor de lo que hemos pedido. Debemos insistir como el amigo importuno a quien le faltaba pan y como la viuda indefensa que clamaba noche y día ante el juez inicuo. Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide recibe, y quien busca halla, y al que llama se le abrirá9. La misma perseverancia en la petición aumenta la confianza y la amistad con Dios. «Y esta amistad que produce el ruego abre camino para una súplica más confiada aún (...), como si, introducidos en la intimidad divina por el primer ruego, pudiésemos implorar con mucha más confianza la siguiente vez. Por eso, en la petición dirigida a Dios, la constancia, la insistencia, nunca es inoportuna. Al contrario, agrada a Dios»10. Esta mujer cananea es un ejemplo, que debemos imitar, de constancia, aunque aparentemente el Señor no la escuchaba.

Al hablar de la eficacia de la oración, Jesús no hace restricciones: todo el que pide recibe, porque Dios es nuestro Padre. San Agustín enseña que nuestra oración no es escuchada a veces porque no somos buenos, porque nos falta limpieza en el corazón o rectitud en la intención, o bien porque pedimos mal, sin fe, sin perseverancia, sin humildad; o porque pedimos cosas malas, es decir, lo que no nos conviene, lo que puede hacernos daño o torcer nuestro caminar11. Es decir: la oración no es eficaz cuando no es verdadera oración. «Haz oración. ¿En qué negocio humano te pueden dar más seguridades de éxito?»12: En verdad os digo que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, si tenéis fe, os lo concederá13.

III. Líbranos, Señor, de todos los males y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación...14, reza el sacerdote en voz alta durante la Santa Misa. En la oración de petición podemos solicitar cosas para nosotros y para los demás; en primer lugar, los bienes y las gracias necesarias para el alma. Por muchas y urgentes que sean las limitaciones y privaciones materiales, tenemos siempre más necesidad de los bienes sobrenaturales: la gracia para servir a Dios y ser fieles, la santidad personal, ayudas para vencer en la lucha contra los propios defectos, para confesarnos bien, para prepararnos a la Sagrada Comunión... Pedimos los bienes temporales en la medida en que son útiles para la salvación y en la medida en que están subordinados a los primeros.

El Señor mismo nos enseñó a rogar: el pan nuestro de cada día dánosle hoy...; el primer milagro que hizo Jesús, por el que se manifestó a sus discípulos15, fue de carácter material. María aparece en Caná, donde, «manifestando al Hijo con delicada súplica una necesidad temporal, obtiene también un efecto de gracia: que Jesús, realizando el primero de sus “signos”, confirme a los discípulos en la fe en Él»16. Por la unidad de vida, todos los bienes de carácter material redundan, de algún modo, en la gloria de Dios. Aquel milagro de Caná, realizado por intercesión de María, nos anima y nos mueve a pedir también gracias de carácter temporal, que nos son necesarias o convenientes en la vida corriente: ayudas para salir adelante en un apuro económico, la curación de una enfermedad, superar un examen difícil para el que hemos estudiado... «Uno pide en la oración le conceda mujer para esposa según su deseo, otro pide una casa de campo, otro un vestido y otro pide se le den alimentos. Efectivamente, cuando hay necesidad de estas cosas debemos pedírselas a Dios Todopoderoso; pero debemos tener siempre presente en nuestra memoria el mandato de nuestro Redentor: Buscad primero el reino de Dios y su justicia y las demás cosas se os darán por añadidura (Mt 6, 33)»17. No dediquemos lo mejor de nuestra oración a pedir solo las «añadiduras».

Al Señor le es muy grato que le solicitemos gracias y ayudas para los demás, y que encarguemos a otras personas que recen por nosotros y por nuestro apostolado: «“Reza por mí”, le pedí como hago siempre. Y me contestó asombrado: “¿pero es que le pasa algo?”.

»Hube de aclararle que a todos nos sucede o nos ocurre algo en cualquier instante; y le añadí que, cuando falta la oración, “pasan y pesan más cosas”»18. Y la oración las evita y alivia.

Nuestra oración debe estar llena de abandono en Dios y de profundo sentido sobrenatural, pues –decía Juan Pablo II– se trata de cumplir la obra de Dios, y no la nuestra. Se trata de cumplirla según su inspiración y no según nuestros propios sentimientos19. La Virgen Nuestra Señora enderezará todas las peticiones que no sean del todo rectas, para obtener siempre lo mejor. En el Santo Rosario tenemos un «arma poderosa»20 para alcanzar de Dios tantas ayudas como diariamente necesitamos, nosotros y aquellas personas por las que rogamos.

Te pedimos, Señor, que nosotros tus siervos gocemos siempre de salud de alma y cuerpo, y, por la intercesión de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo21.

1 Mc 7, 24-30. — 2 Mt 15, 23. — 3 1 Pdr 5, 5. 4 Lc 18, 3 ss. — 5 Cfr. Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 83, a. 2. 6 Cfr. Lc 11, 11-13. — 7 Santo Cura de Ars, Sermón para el Quinto Domingo después de Pascua. — 8 Cfr. R. Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior, vol. I, p. 500. 9 Lc 11, 9-10. — 10 Santo Tomás, Compendio de Teología, II, 2. — 11 Cfr. San Agustín, Sobre el sermón del Señor en el Monte, II, 27, 73. 12 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 96. — 13 Jn 16, 23. — 14 Misal Romano, Ordinario de la Misa. — 15 Cfr. Jn 2, 11. 16 Pablo VI, Exhor. Apost. Marialis cultus, 2-II-1974, 18. 17 San Gregorio Magno, Homilía 27 sobre los Evangelios. — 18 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 479. 19 Cfr. Juan Pablo II, A obispos franceses en visita «ad limina», 21-II-1987. — 20 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 558. — 21 Misal Romano, Misa votiva de la Virgen. Oración colecta.

 

 

 

“Dios está aquí”

Humildad de Jesús: en Belén, en Nazaret, en el Calvario... —Pero más humillación y más anonadamiento en la Hostia Santísima: más que en el establo, y que en Nazaret y que en la Cruz. Por eso, ¡qué obligado estoy a amar la Misa! (“Nuestra” Misa, Jesús...). (Camino, 533)

Quizá, a veces, nos hemos preguntado cómo podemos corresponder a tanto amor de Dios; quizá hemos deseado ver expuesto claramente un programa de vida cristiana. La solución es fácil, y está al alcance de todos los fieles: participar amorosamente en la Santa Misa, aprender en la Misa a tratar a Dios, porque en este Sacrificio se encierra todo lo que el Señor quiere de nosotros.
Permitid que os recuerde lo que en tantas ocasiones habéis observado: el desarrollo de las ceremonias litúrgicas. Siguiéndolas paso a paso, es muy posible que el Señor haga descubrir a cada uno de nosotros en qué debe mejorar, qué vicios ha de extirpar, cómo ha de ser nuestro trato fraterno con todos los hombres.
El sacerdote se dirige hacia el altar de Dios, del Dios que alegra nuestra juventud. La Santa Misa se inicia con un canto de alegría, porque Dios está aquí. Es la alegría que, junto con el reconocimiento y el amor, se manifiesta en el beso a la mesa del altar, símbolo de Cristo y recuerdo de los santos: un espacio pequeño, santificado porque en esta ara se confecciona el Sacramento de la infinita eficacia. (Es Cristo que pasa, 88)

 

 

La Eucaristía según los santos

Santa Angela de Foligno
"Si tan solo pausáramos por un momento para considerar con atención lo que ocurre en este Sacramento, estoy seguro que pensar en el amor de Cristo por nosotros transformaría la frialdad de nuestros corazones en un fuego de amor y gratitud."

San Agustín:
"Cristo se sostuvo a si mismo en Sus manos cuando dio Su Cuerpo a Sus discípulos diciendo: "Este es mi Cuerpo". Nadie participa de esta Carne sin antes adorarla"

"Reconoce en este pan lo que colgó en la cruz, y en este caliz lo que fluyó de Su costado... todo lo que en muchas y variadas maneras anunciado antemano en los sacrificios del Antiguo Testamento pertenece a este singular sacrificio que se revela en el Nuevo Testamento" -Sermón 3, 2; Circa 410 A.D.

San Efrén:
Oh Señor, no podemos ir a la piscina de Siloé a la que enviaste el ciego. Pero tenemos el cáliz de tu Preciosa Sangre, llena de vida y luz. Cuanto mas puros somos, mas recibimos.

San Francisco de Sales:
"Cuando la abeja ha recogido el roció del cielo y el néctar de las flores mas dulce de la tierra, se apresura a su colmena. De la misma forma, el sacerdote, habiendo del altar al Hijo de Dios (que es como el rocío del cielo y verdadero hijo de María, flor de nuestra humanidad), te lo da como manjar delicioso"

San Juan Bosco:
"El objetivo principal es promover veneración al Santísimo Sacramento y devoción a María Auxilio de los Cristianos. Este título parece agradarle mucho a la augusta Reina del Cielo"

San Juan Eudes:
"Para ofrecer bien una Eucaristía se necesitarían tres eternidades: una para prepararla, otra para celebrarla y una tercera para dar gracias".

San Alfonso Ligorio:
"Tened por cierto el tiempo que empleéis con devoción delante de este divinísimo Sacramento, será el tiempo que más bien os reportará en esta vida y más os consolará en vuestra muerte y en la eternidad. Y sabed que acaso ganaréis más en un cuarto de hora de adoración en la presencia de Jesús Sacramentado que en todos los demás ejercicios espirituales del día." 

San Cirilo de Jerusalén:
"Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él."

San Ignacio de Loyola
Preparando el altar, y después de revestirme, y durante la Misa, movimientos internos muy intensos y muchas e intensas lágrimas y llanto, con frecuente pérdida del habla, y también al final de la Misa, y por largos períodos durante la misa, en la preparación y después, la clara visión de nuestra Señora, muy propicia ante el Padre, hasta tal grado, que las oraciones al Padre y al Hijo y en la consagración, no podía sino sentir y verla, como si fuera parte o la puerta, para toda la gracia que sentía en mi corazón. En la consagración de la Misa, ella me enseñó que su carne estaba en la de su Hijo, con tanta luz que no puedo escribir sobre ello. No tuve duda de la primera oblación ya hecha"

La MISA según los santos

El santo cura de Ars, San Juan María Vianney:
“Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”.

"Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella".

"Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa".

"La Misa es la devoción de los Santos".

San Anselmo: “Una sola misa ofrecida y oída en vida con devoción, por el bien propio, puede valer más que mil misas celebradas por la misma intención, después de la muerte.”

Santo Tomás de Aquino: "La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz".

San Francisco de Asís: "El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote".

Santa Teresa de Jesús: "Sin la Santa Misa, ¿que sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio".

En cierta ocasión, Santa Teresa se sentía inundada de la bondad de Dios. Entonces le hizo esta pregunta a Nuestro Señor: “Señor mío, “¿cómo Os podré agradecer?” Nuestro Señor le contestó: “ASISTID A UNA MISA”.

San Alfonso de Ligorio: "El mismo Dios no puede hacer una acción más sagrada y más grande que la celebración de una Santa Misa".

Padre Pío de Pieltrecina:
"Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa misa"

La Misa es infinita como Jesús... pregúntenle a un Angel lo que es la misa, y El les contestará, en
verdad yo entiendo lo que es y por qué se ofrece, mas sin embargo, no puedo entender cuánto valor tiene. Un Angel, mil Angeles, todo el Cielo, saben esto y piensan así".

San Lorenzo Justino:
"Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas.

San Leonardo de Port Maurice:
 "Oh gente engañada, qué están haciendo? Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?".

"Yo creo que sí no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene ".

“una misa antes de la muerte puede ser más provechosa que muchas después de ella…

San Felipe Neri:
"Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda ".

San Pedro Julián Eymard:
"Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado. No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios, ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a menudo como sea posible ".

San Bernardo
"Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación ".

San Francisco Javier Bianchi: "Cuando oigan que yo no puedo ya celebrar la Misa, cuéntenme como muerto".

San Buenaventura:
"La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido".

"Hay en la Santa Misa tantos misterios como gotas de agua en el mar, como átomos de polvo en el aire y como ángeles en el cielo; no sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo."

San Gregorio el Grande: "El sacrificio del altar será a nuestro favor verdaderamente aceptable como nuestro sacrificio a Dios, cuando nos presentamos como víctimas".

Cuando Santa Margarita María Alacoque asistía a la Santa Misa, al voltear hacia el altar, nunca dejaba de mirar al Crucifijo y las velas encendidas. Por qué? Lo hacía para imprimir en su mente y su corazón, dos cosas: El Crucifijo le recordaba lo que Jesús había hecho por ella; las velas encendidas le recordaban lo que ella debía hacer por Jesús, es decir, sacrificarse consumirse por El y por las almas.

San Andrés Avellino: "No podemos separar la Sagrada Eucaristía de la Pasión de Jesús".

 

 

«Jesús sigue hablando y actuando en nuestros días»

El Papa Francisco ha reflexionado sobre la Santa Misa en la Audiencia de hoy. En esta ocasión se centró en dos momentos clave: la lectura del Evangelio, y la homilía del sacerdote.

De la Iglesia y del Papa 7 de Febrero de 2018

Queridos hermanos y hermanas:

Con la proclamación del Evangelio se llega al culmen de ese diálogo entre Dios y su pueblo que es la liturgia de la Palabra en la Misa. Del Evangelio viene la luz para comprender el sentido de los textos bíblicos que se han leído antes. Por eso, la liturgia rodea al Evangelio de una veneración particular.

La asamblea reconoce así la presencia de Cristo que le anuncia la buena noticia que convierte y transforma

En efecto, sólo el ministro ordenado puede leerlo y cuando termina besa el libro; hay que ponerse en pie para escucharlo y hacemos la señal de la cruz sobre la frente, la boca y el pecho. La asamblea reconoce así la presencia de Cristo que le anuncia la buena noticia que convierte y transforma, y responde con la aclamación: «Gloria a ti, Señor Jesús». En la lectura del Evangelio tomamos conciencia de que Jesús sigue hablando y actuando en nuestros días.

A continuación viene la homilía. Como parte de la misma liturgia, no es un discurso o una conferencia, sino que retoma ese diálogo entre Dios y su pueblo. La predicación debe orientar a todos, también al predicador, hacia una comunión con Cristo en la Eucaristía que transforme la vida.

La homilía no es un discurso o una conferencia, sino que retoma ese diálogo entre Dios y su pueblo

Para ello, no sólo es importante que quien predica cumpla bien su ministerio, sino que también los que escuchan han de procurar hacerlo con las mejores disposiciones interiores.

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Contemplando a la Virgen María, esforcémonos como Ella para escuchar la Palabra del Señor con un corazón dócil y sencillo, y así poder hacerla carne en nosotros traduciéndola en obras de amor y de santidad. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

© Copyright - Libreria Editrice Vaticana

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Algunos recursos relacionados con esta catequesis del Papa sobre la Eucaristía

• Homilía de san Josemaría: La Eucaristía, misterio de fe y de amor (audio y texto), en la que explica cómo vivir las diferente partes de la Misa.

La Universidad de Navarra publica una versión digital gratuita de los Evangelios.

La Biblia de la Universidad de Navarra se hace digital.

¿Por qué ir a Misa el domingo?: Palabras de Mons. Echevarría sobre el modo cristiano de vivir la fiesta dominical (texto extraído de "Eucaristía y vida cristiana")

• Resúmenes de fe cristiana: Tema 20. La Eucaristía (2).

Carta de Mons. Javier Echevarría sobre el Año de la Eucaristía (2004)

• Vídeo de san Josemaría: La Santa Misa.

• Rezar con Álvaro del Portillo: Capítulo sobre la Eucaristía.

Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia (2003)

Exhortación apostólica sinodal Sacramentum caritatis (Benedicto XVI, 2007)

 

Homilía en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo(Papa Francisco, 26 de mayo de 2016)

 

 

¿Hay oraciones no escuchadas?

¿Es posible que Jesús nos haya enseñado que si pedimos, conseguiremos, pero luego vemos que las cosas suceden de una manera muy distinta?

Por: P. Fernando Pascual LC

Hemos rezado, hemos suplicado, hemos invocado la ayuda de Dios. Por un familiar, por un amigo, por la Iglesia, por el párroco, por los agonizantes, por la patria, por los enemigos, por los pobres, por el mundo entero.

También hemos pedido por las propias necesidades: para vencer un pecado que nos debilita, para limpiar el corazón de rencores profundos, para conseguir un empleo, para descubrir cuál sea la Voluntad de Dios en nuestra vida.

Escuchamos o leemos casos muy hermosos de oraciones acogidas por Dios. Un enfermo que se cura desde las súplicas de familiares y de amigos. Un pecador que se convierte antes de morir gracias a las oraciones de santa Teresa del Niño Jesús y de otras almas buenas. Una victoria "política" a favor de la vida después de superar dificultades que parecían graníticas.

Pero otras veces, miles, millones de personas, sienten que sus peticiones no fueron escuchadas. No consiguen que Dios detenga una ley inicua que permitirá el aborto de miles de hijos. No logran que se supere una fuerte crisis ni que encuentren trabajo tantas personas necesitadas. No llevan a un matrimonio en conflicto a superar sus continuos choques. No alcanzan la salud de un hijo muy querido que muere ante las lágrimas de sus padres, familiares y amigos.

En el Antiguo Testamento encontramos varios relatos de oraciones "no escuchadas". Uno nos presenta al pueblo de Israel antes de una batalla con los filisteos. Tras una primera derrota militar, Israel no sabía qué hacer. Decidieron traer al campamento el Arca de la Alianza. Los filisteos temieron, pero optaron por trabar batalla, y derrotaron a los judíos. Incluso el Arca fue capturada (cf. 1Sam 4,1-11).

Otro relato es el que nos presenta cómo el rey David suplica y ayuna por la vida del niño que ha tenido tras su adulterio con Betsabé. El hijo, tras varios días de enfermedad, muere, como si Dios no hubiera atendido las oraciones del famoso rey de Israel (cf. 2Sam 12,15-23).

El Nuevo Testamento ofrece numerosos relatos de oraciones escuchadas. Cristo actúa con el dedo de Dios, y con sus curaciones y milagros atestigua la llegada del Mesías. Por eso, ante la pregunta de los enviados de Juan el Bautista que desean saber si es o no es el que tenía que llegar, Jesús responde: "Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!" (Lc 7,22-23).

Pero también leemos cómo la oración en el Huerto de los Olivos, en la que el Hijo pide al Padre que le libre del cáliz, parecería no haber sido escuchada (cf. Lc 22,40-46). Jesús experimenta así, en su Humanidad santa, lo que significa desear y pedir algo y no "conseguirlo".

Entonces, ¿hay oraciones que no son escuchadas? ¿Es posible que Jesús nos haya enseñado que si pedimos, conseguiremos (cf. Lc 11,1-13), pero luego vemos que las cosas suceden de una manera muy distinta?

En la carta de Santiago encontramos una pista de respuesta: "Pedís y no recibís porque pedís mal, con la intención de malgastarlo en vuestras pasiones" (Sant 4,3). Esta respuesta, sin embargo, sirve para aquellas peticiones que nacen no de deseos buenos, sino de la avaricia, de la esclavitud de las pasiones. ¿Cómo puede escuchar Dios la oración de quien reza para ganar la lotería para vivir holgadamente y con todos sus caprichos satisfechos?

Pero hay muchos casos en los que pedimos cosas buenas. ¿Por qué una madre y un padre que rezan para que el hijo deje la droga no perciben ningún cambio aparente? ¿Por qué unos niños que rezan un día sí y otro también no logran que sus padres se reconcilien, y tienen que llorar amargamente porque un día se divorcian? ¿Por qué un político bueno y honesto reza por la paz para su patria y ve un día que la conquistan los ejércitos de un tirano opresor?

Las situaciones de “no escucha” ante peticiones buenas son muchísimas. El corazón puede sentir, entonces, una pena profunda, un desánimo intenso, ante el silencio aparente de un Dios que no defiende a los inocentes ni da el castigo adecuado a los culpables.

Hay momentos en los que preguntamos, como el salmista: "¿Se ha agotado para siempre su amor? / ¿Se acabó la Palabra para todas las edades? / ¿Se habrá olvidado Dios de ser clemente, / habrá cerrado de ira sus entrañas?" (Sal 77,9-11).

Sin embargo, el "silencio de Dios" que permite el avance aparente del mal en el mundo, ha sido ya superado por la gran respuesta de la Pascua. Si es verdad que Cristo pasó por la Cruz mientras su Padre guardaba silencio, también es verdad que por su obediencia Cristo fue escuchado y ha vencido a la muerte, al dolor, al mal, al pecado (cf. Heb 5,7-10).

Nos cuesta entrar en ese misterio de la oración "no escuchada". Se trata de confiar hasta el heroísmo, cuando el dolor penetra en lo más hondo del alma porque vemos cómo el sufrimiento hiere nuestra vida o la vida de aquellos seres que más amamos.

En esas ocasiones necesitamos recordar que no hay lágrimas perdidas para el corazón del Padre que sabe lo que es mejor para cada uno de sus hijos. El momento del "silencio de Dios" se convierte, desde la gracia de Cristo, en el momento del sí del creyente que confía más allá de la prueba.

Entonces se produce un milagro quizá mayor que el de una curación muy deseada: el del alma que acepta la Voluntad del Padre y que repite, como Jesús, las palabras que decidieron la salvación del mundo: "no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lc 22,42).

P. Fernando Pascual LC

 

Alabanzas y agradecimientos a Dios

Ángel Cabrero

Recientemente rezábamos en el salmo de la misa “Alabad al Señor, que la música es buena”, y ciertamente tenemos miles de motivos para alabarle y darle gracias por tantos dones como nos concede. “Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa”.

No hace mucho dirigíamos nuestra oración de petición a Dios, con confianza, pidiéndole agua. La sequía de los últimos meses era preocupante y, lo mismo que en los tiempos antiguos había rogativas, procesiones populares confiando en el Señor, en los meses últimos del año pasado se levantaron voces en las iglesias pidiendo a Dios este elemento tan esencial para la vida del hombre. Y el agua ha venido. En grandes cantidades. La cantidad de nieve caída es la mejor solución a medio y largo plazo. La nieve se deshace lentamente llenando las fauces de la tierra, y luego sale, poco a poco por todo tipo de manantiales y fuentes.

Por lo tanto, nuestra actitud es ahora la acción de gracias, con esa confianza que nos da saber que Dios es nuestro padre. En contraste con esta actitud tan natural me sucedió hace unos pocos días una anécdota para mí insólita. Estaba impartiendo una sesión presencial inicial de un curso online para futuros profesores de Religión. A los alumnos de este tipo de curso los vemos en esa sesión primera y luego, después de meses, en el examen.

Estábamos hablando de sacramentos y, no sé a cuento de qué, salió la importancia de la misa dominical. Una de las alumnas, que destacaba entre los demás por la edad, ya más mayor que el resto, nos dijo, allí en el aula, en público, que le costaba ir todos los domingos a misa y que cuando iban, ella y sus hijos, no comulgaban porque eran conscientes de falta grave por sus ausencias anteriores. Como no comulgaban, perdían el interés por asistir y faltaban cada vez más. En los tiempos que corren, que esa mujer fuera consciente de pecado grave me pareció laudable. Pero yo le insinué que para eso estaba la confesión.

Me miró como si no supiera bien a qué me refería. Insistí en que no es tan difícil confesarse, cuando se es consciente de pecado. Pero no solo no lo veía claro si no que terminó diciendo que “es una pena que faltar a misa los domingos sea pecado”. Me quedé de una pieza. El desconocimiento de lo que significa la moral para los cristianos se manifestaba inmenso. Además, a pesar de que parecía que tenía cierta formación, estaba dejando claro que no entendía nada de lo que era el sacrificio eucarístico, de lo que era el domingo, día del Señor, de la importancia de alabar a Dios. Profesora de Primaria.

El otro día me contaba un amigo lo que le había dicho a él un tercero. Se va a casar dentro de unos meses. Su novia se ha venido a Madrid porque ha conseguido trabajo aquí. Y han hecho todo para tener dos apartamentos distintos para vivir ellos hasta que se casen. Esto hoy es manifestación de ideas muy claras. Pero le contó que habían tenido que inventar una historia a sus futuros suegros para que no se enteraran de que iban a vivir separados estos meses. ¡No lo entenderían! le dijo. Ver para creer. Son los padres los que no entienden que los hijos hagan las cosas como Dios manda. ¡Y el yerno tiene que disimular…!

Así están las cosas en nuestra sociedad. Cuentan las modas, lo que hacen todos, pero cuenta poco la Ley de Dios, que es la enseñanza del Creador para que vivamos bien. En fin, todavía hay mucha gente que va todos los domingos a misa, que confiesa con frecuencia y que se prepara de maravilla para el matrimonio.

George Steiner, Nostalgia del Absoluto, Siruela 2011

 

 

En pie de guerra

Publicado el 07/02/2018

Declararon la guerra. Fue un grupo de mujeres con un corazón tan grande que casi les cabía. Pero decidieron encararse con el hambre y desde entonces con ella guerrean. Son las mujeres que dieron comienzo hace sesenta años a Manos Unidas. Y cada año, comenzando febrero nos vuelven a presentar su campaña contra el hambre. Este año el lema es “comparte lo que importa”. Lo único importante es el amor, especialmente cuando en ello te va la vida y la de tantas personas.

No escampa la pandemia, y tras tanto progreso y tanta comunicación en tiempo real, seguimos lamentando que haya pueblos con personas que tienen nombre y edad, que sencillamente se mueren de hambre. El hambre de los hombres, ese azote que siempre nos deja mal a gusto –como decimos en Asturias–, porque nos asoma a una realidad que nos señala inevitablemente sea cual sea nuestra responsabilidad. El hambre de tantas personas no es algo ajeno que podamos nosotros sacudirnos de la conciencia como si se tratase de un problema político, económico o demográfico que no nos afecta a cada cual.

De hecho, la gran invitación de Jesús en un momento de su predicación traspasa todos los tiempos y todos los lugares, para tener que escuchar como dirigido a nosotros lo que entonces –para sorpresa de sus discípulos–, dijo en aquel día junto al mar: “dadles vosotros de comer” (Mt 14, 13-21). El agobio de aquellos discípulos era que les desbordaba tamaño desafío y prefirieron despedir a los hambrientos, mandarles a sus casas, quitárselos de encima sin más. Esa tentación siempre ha acompañado el egoísmo insolidario del hombre que cierra sus puertas para no acoger y más aún sus ojos para no ver. Los pobres lo saben y por eso saben a qué puertas no llamarán y qué miradas jamás se conmoverán cuando ellos pasen.

¡Qué desproporción tener que dar de comer a multitudes con sólo dos peces y cinco panes! Es nuestra humilde aportación. Con ella Jesús hace el milagro. Ni un milagro que confiamos sólo a la acción de Dios, ni un milagro fruto de nuestro cálculo. El milagro siempre se da cuando nosotros hemos dado todo lo que somos y tenemos, y con ello el Señor hace maravillas como una caricia de amor. No era un problema de Dios, nada más. Era un problema de ellos, porque aquella hambre, Jesús se la confiaba a sus discípulos. Ellos pusieron la poquedad de unos panes y peces, y con eso el Señor repartió su grandeza hasta la saciedad.

El Papa Francisco nos pone a todos ante el quicio de lo que realmente es importante: amar a Dios y amar lo que Dios ama: sus hijos, nuestros hermanos, de modo especial quienes están necesitados de una cercanía que se traduzca en gestos de amor, capaces de anunciar una Buena Noticia mientras denuncian las noticias que genera el pecado de egoísmo, de injusticia y violencia.

Hace unos meses dijo a un grupo de voluntarios cristianos que trabajan por los pobres: «tened esperanza mirando hacia adelante. Porque cuando miramos atrás siempre quedamos aprisionados por la dificultad de las tribulaciones, los problemas y esas cosas que suceden en la vida y que nos hacen sufrir. Muchas gracias por lo que estáis haciendo… es la caricia de la Iglesia a su pueblo. La caricia de la Madre Iglesia a sus hijos, la ternura, la cercanía». Palabras bellas que no representan un piadoso brindis al sol, sino el compromiso en primera persona de quien diciéndonos esto nos está a todos confirmando en la fe.           Esto es lo importante que vale la pena compartir. Como hace Manos Unidas y tantos otros cristianos en su lucha contra el hambre y contra toda penuria que por destruir al hombre, ofende al mismo Dios.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

 

 

EL FIN DEL HOMBRE ES CONOCER

Leo J. Mart.

El famoso y olvidado Catecismo del padre Gaspar Astete, que estudiamos en nuestra niñez, y que aún lo conservamos como tesoro de juventud, y tesoro de biblioteca, dice que: Dios creó al hombre para conocerlo, amarlo y servirlo en esta tierra, y después verle y gozarle eternamente en reino de los cielos.

El fin del hombre es conocer; pero no conocer a las criaturas si no a su Creador.

Dios ha hecho al hombre con el don de inteligencia para que le conozca, al conocerle le ame, y al amarle le sirva.

Dios, que es conocimiento que se conoce así mismo, y al conocerse se ama, le ha dado al hombre la capacidad de conocerlo para poder amarlo.

Nadie ama lo que no conoce. El motor del amor no es el sentimiento sino el conocimiento. <Nos hiciste, Señor, para  ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en ti> dice el genio de Agustín de Hipona.

Por la boca se come un mendrugo de pan que luego se vuelve estiércol; pero por el conocimiento se come, se asimila en incorporación vital al Creador y luego se vuelve gloria. El hombre al conocer a Dios se hace semejante a Dios, raza de Dios, pueblo de Dios, hijo de Dios.

Se conoce al escuchar: <Escucha Israel> es el primer mandamiento de la Ley de Dios: Escuchar para poder amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser.

No hay peor ser que una persona inteligente pero ignorante; porque en lugar de dedicarse humildemente a conocer, se dedica a suponer, y según sus erróneos supuestos habla y actúa. Habla pestes que salen de su boca podrida; actúa mal por su corrupto corazón.

El que conoce se dedica a amar; el que no conoce se dedica a odiar.

El hombre en vida se prepara para un examen en el momento de su muerte: <Dime cuánto me conoces y te diré cuánto me amaste> -le dirá el Señor.

El don de ciencia, don del Espíritu Santo, nos lleva a conocer al creador por medio de las cosas creadas. Nos llevará a concluir que: “todo lo que se mueve se mueve por otro, y ese otro es Dios.” Como enseña Tomás de Aquino en las pruebas de la existencia de Dios. Nos llevará a concluir que “no hay efecto sin causa” , como enseña Aristóteles, y esa causa es Dios, que produce los efectos.

El don de ciencia nos llevará a concluir que si hay algo bueno en este mundo lo hizo alguien que es Bueno, Dios, que si hay algo bello lo hizo el que es pura Belleza; que si hay algo verdadero lo hizo el que es pura Verdad, Dios.

Al mundo vinimos a conocer a Dios y a la vida eterna  van los que se salvan, a conocer a Dios, conocerlo eternamente sin acabar de conocerlo. En eso consiste la vida eterna, en conocer a Dios, dijo Jesús. “Esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado” Juan 17,3

Conocer a Dios es el principio y fin de la vida eterna.

Conocer a Dios es el principio del cielo en esta tierra.

No crea el ignorante que por su ignorancia se va a salvar, porque el que ignorantemente peca, ignorantemente se condena.

Conocer para amar y para actuar y no para teorizar; porque los demonios conocen a Dios y no le aman. <Este pueblo me honra con los labios y no con el corazón>, se quejó Jesús. Marcos 7,1

Jesús lloró sobre Jerusalén por no haber conocido el don de Dios y el único mensaje que puede traer paz. Cfr. Lc 19,41-44 y luego en la cruz,  pidió perdón al Padre por los hombres que <no saben lo que hacen> Lc 23,24

Gran pecado es la ignorancia; gran virtud acepta a Dios es el conocimiento y el amor de Dios.

 leojmart@gmail.com

 

 

Erradicar el hambre es posible, si se quiere…

 

 

Erradicar el hambre es posible, si se quiere… – editorial Ecclesia

La llegada de la anual campaña el hambre, que promueve Manos Unidas y que está ya en sus fechas estelares, ha coincido en el tiempo con un mensaje del Papa Francisco sobre el hambre en el mundo. Su destinatario concreto es África, el segundo continente más sacudido por este flagelo, por esta lacerante injusticia, que debe abochornar la condición humana.

El mensaje papal en cuestión es el que dirigió el 29 de enero el cardenal secretario de Estado a los participantes en la cumbre de la Unión Africana, celebrada, esos días, en Addis Abeba (Etiopía), y organizada con el apoyo de la FAO. El crecimiento acelerado de la agricultura y su transformación sostenible para la prosperidad compartida y la mejora de los medios de subsistencia fue el tema del encuentro, que partía de la llamada Declaración de Malabo de 2014 y sus compromisos de erradicar el hambre con fecha tope en 2025.

En este mensaje, el Papa, a través del cardenal Parolin, advierte   que para combatir y erradicar con eficacia el hambre hay que tener presentes cuatro aspectos fundamentales. El primero se refiere a los efectos del cambio climático en las actividades agrícolas, efectos que, mientras  no se afronten de manera decidida y unánime, comenzando por los países más poderosos que, a su vez, son los que más contaminan y degradan el medio ambiente, pueden adquirir consecuencias imprevisibles y letales.

El segundo de los aspectos señalados por el mensaje vaticano alude al aumento de los conflictos que desestabilizan grandes áreas del continente africano. Sin ir más, la situación bélica en República Democrática del Congo y en Sudán del Sur sigue en aumento y la inestabilidad, de modo más intermitente, sigue siendo trágica realidad en República Centroafricana. Esta gravísima situación, además, es vivida por nuestro mundo con total desconocimiento e indiferencia. De aquí, por ejemplo, que  Francisco haya convocado para el viernes 23 de febrero una jornada mundial de oración y de ayuno por la paz en los dos primeros países citados (ver página 44).

En tercer lugar, el mensaje urge «a la cooperación eficiente entre todos los gobiernos africanos y las organizaciones intergubernamentales»,  objetivo que requiere también «la implicación de los Estados y de las instituciones internacionales de otros continentes».  Y por último y no menos importante, todo ello requiere asimismo de sensibilización y de solidaridad efectivas por parte de todos: países, gobernantes, instituciones, organizaciones sociales, entidades religiosas y de todas y de cada una de las personas de buena voluntad.

Y aquí entra en valor el extraordinario e impagable servicio que desde hace casi seis décadas, presta Manos Unidas para erradicar el hambre y contribuir a crear un mundo mejor, un mundo más justo, más humano y más del Evangelio. Para ello, Manos Unidas destina sus fondos (40 millones de euros en el último ejercicio ya plenamente contabilizado) a cinco sectores claves para el desarrollo y la erradicación del hambre: agricultura, sanidad, promoción de la mujer, educación y promoción social. Además, ha logrado despertar la conciencia ante este drama tan injusto y en fidelidad a su identidad católica y evangelizadora trabaja con numerosísimos misioneros y misioneras.

Y es que los últimos registros del hambre en el mundo son tan vergonzosos como dolorosos. Así, el último informe al respecto señala que el 11% de la población mundial –ni más ni menos que 815 millones de personas, casi veinte veces la población de España- no tuvieron acceso a una alimentación adecuada en 2016. La cifra significa también que, tras una década de progresiva disminución de la desnutrición mundial, en el último año el número de personas que malviven y mal mueren de hambre se ha incrementado en unos 38 millones.

Es obvio, por otro lado, que muchas enfermedades y dramas humanos, al igual que las desgracias naturales, no se pueden solucionar o su solución es, al menos a día de hoy, insuperable. Pero el problema del hambre, sí se puede solucionar…, si se quiere; luego, si no se soluciona es, sencillamente, porque no se quiere, porque no se ponen todos los medios adecuados para su erradicación.

Manos Unidas (sus 5.089 voluntarios, 136 empleados, 77.540 socios, 71 delegaciones diocesanas en toda España y los millones y millones de euros destinados al efecto en estos casi sesenta años) sí quiere. ¿Y tú? Une tus manos a las de Manos Unidas. Porque, además, quedarse de brazos cruzados es cristianamente inadmisible.

 

 

Manos Unidas 2018: Compartir lo que importa y luchar contra el hambre

Manos Unidas 2018: Compartir lo que importa y luchar contra el hambre

Un año más, ya está aquí, fiel a su cita desde casi seis décadas. El segundo viernes de febrero, día 9,  es el día del ayuno voluntario, y el domingo,  11 de febrero, segundo domingo de febrero,  el día de la cuestación  nacional,  de las misas contra el hambre y de  los testimonios misioneros  y de tantos y tantos gestos en pro de un mundo mejor.

Es la Campaña contra el Hambre, es la campaña de Manos Unidas. «Comparte lo que importa» es su lema para todo este año 2018.

Presentación general de la campaña 2018

Manos Unidas cierra en 2018 un ciclo de tres años centrados en dar respuesta a las causas y problemas que provocan el hambre en el mundo y reclamando: mayor acceso a los alimentos, una producción más sostenible y propuestas contra la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Con esta Campaña, Manos Unidas finaliza el Trienio de Lucha contra el Hambre (2016-2018), en el que está trabajando para dar respuesta a las causas y problemas que provocan el hambre en el mundo.

Para esta ONG católica (nació en 1959 en el seno de la Acción Católica de mujeres y sigue siendo una institución de la Iglesia católica), solucionar esta lacra pasa por acompañar a los más pobres, reforzar el derecho a la alimentación de los pequeños productores, contribuir al cambio hacia unos sistemas alimentarios más justos y educar para una vida solidaria y sostenible.

Con este objetivo, en 2018, el trabajo de Manos Unidas se centra en tres cuestiones esenciales y urgentes, que pueden ayudar a acabar con la pobreza y el hambre en el mundo: favorecer iniciativas que permitan el acceso a los alimentos para consumo humano, y no para el beneficio económico; impulsar sistemas de producción medioambientalmente sostenibles; y plantear propuestas que eviten la pérdida y el desperdicio de alimentos.

A nivel nacional, la campaña 2018 de Manos Unidas ha contado con dos jornadas de presentación. Así, anteayer, miércoles 7 de febrero hubo una rueda de prensa  en la Sala Manuel de Falla-SGAE (Calle Fernando VI, 4, Madrid), con la presencia de Marta Machain, directora de Proyectos de la Fundación Celestina Pérez de Almada de Paraguay, y Juan Pablo López Mendía, misionero español que ha pasado sus últimos 21 años en Benín, compartirán su trabajo en lucha contra el hambre. Y ayer, jueves 8 de febrero, fue el acto de lanzamiento de la campaña, en el que los dos invitados especiales contaron sus experiencias. Este evento estuvo presentado por el periodista de TVE Quico Taronjí («Aquí la tierra. Los domingos») y contó con la actuación de Jasvinder Singh y su Bhangra, danza tradicional del estado de Panyab (India). Fue en el Auditorio de la Mutua Madrileña (Paseo de la Castellana 33, Madrid).

El lema y el cartel

Manos Unidas lanza «Comparte lo que importa» y pide a la opinión pública que «comparta», también en redes sociales, la realidad en la que viven cientos de miles de millones de personas en un mundo en el que, en el último año, se ha incrementado en un 11% el número de personas hambrientas y pide a la sociedad que se sume a la lucha contra el hambre, la pobreza y contra las estructuras injustas que perpetúan esta situación (#ComparteLoQueImporta).

Este año la campaña pone el foco en la palabra «compartir» para llamar la atención sobre las cifras y los mensajes que cada día se comparten en redes sociales (el número de usuarios de redes sociales supera los miles de millones en todo el mundo -por ejemplo, Facebook superó los 2.061 millones en 2017, Whatsapp ya es utilizada por más de 1.300 millones de personas cada año).

Por eso, este año, Manos Unidas recoge en su imagen de campaña la transformación de un móvil en una regadera: un símbolo que esta organización utiliza para que se vea que lo que «compartimos» tiene resultado y lleva la prosperidad a los países en los que realiza sus proyectos de cooperación.

40 millones de euros al año para erradicar el hambre

En el último ejercicio anual ya cerrado y aprobado, 2016, Manos Unidas  en toda España aprobó 604 nuevos proyectos por valor de 39.829.082 € que, sumados a los iniciados en años anteriores, apoyaron directamente a más de dos millones de personas en 58 países de África, Asia y América.

Entre las iniciativas financiadas en 2016, destaca el ámbito educativo con 220 proyectos, seguido de los proyectos agrícolas (113), sanitarios (104), sociales (92) y de promoción de la mujer (75). Para Clara Pardo Gil, presidenta nacional de Manos Unidas, «sigue siendo prioritario que todos los niños accedan a la escuela desde la más temprana edad, ya que ello fortalece su desarrollo motor y cognitivo y, por tanto, su futuro y el de sus comunidades».

Gran parte de los proyectos aprobados en 2016 se localizan en el medio rural, lo que favorece la permanencia de la población en su entorno, el cuidado del medio ambiente y el respeto a las culturas y medios de vida locales. En este sentido, destaca el trabajo con las poblaciones indígenas, con el objetivo de que sus territorios y sus culturas sean respetados y que cuenten con herramientas suficientes para defender sus derechos y satisfacer sus necesidades básicas.

5.089 voluntarios, 136 empleados, 77.540 socios

A las principales líneas de actuación, se añaden las intervenciones realizadas en contextos de emergencia: 34 proyectos por valor de 2.281.565 € que apoyaron a cerca de 235.000 personas afectadas por catástrofes y crisis humanitarias en países como Ecuador, Sudán del Sur, Etiopía, Filipinas, Haití,…

Manos Unidas está enraizada en España y trabaja en estrecha relación con 58 países del Sur. En sus 71 Delegaciones diocesanas y las oficinas de los Servicios Centrales en Madrid, Manos Unidas contaba, al cierre de 2016, con 5.089 voluntarios y 136 trabajadores contratados. Por otro lado, la organización contó con 77.540 socios y colaboradores -cuyas aportaciones constituyeron la mayor fuente de ingresos privados (38,3 %)- y trabajó en coordinación con 451 organizaciones locales en 58 países de África, Asia y América.

En clave económica, Manos Unidas recaudó en 2016 un total de 47.620.623 €, procedentes en un 87% de fuentes privadas y en un 13% del sector público. Esto supone un 5% más que lo recaudado en 2015, un incremento que se explica, según Ricardo Loy, secretario general de la ONG, «gracias a las herencias y legados destinados a Manos Unidas, al aumento de la colecta anual procedente de las parroquias y a un repunte de la financiación pública que, sin llegar a los niveles alcanzados antes de la crisis, sí parece estar recuperándose poco a poco».

Respecto a los gastos, el 90,2% se destinó a los fines de la Organización (un 85,1% a proyectos de desarrollo y un 5,1% a sensibilización), frente al 9,8% que se dedicó a necesidades propias de administración, estructura y promoción.

En materia de sensibilización, en 2016 destacaron iniciativas propias como la campaña «Plántale cara al hambre: ¡Siembra!»; actividades anuales como los Premios Manos Unidas, la IV edición de las 24 horas de Manos Unidas y la VII edición del Festival de Clipmetrajes.

Así como las actividades de sensibilización que realizan las 71 Delegaciones de Manos Unidas y las campañas en red «Cambiemos por el planeta-Cuidemos a las personas» y «Si cuidas el planeta combates la pobreza», en las que Manos Unidas participa como miembro de las alianzas CIDSE y «Enlázate por la Justicia», respectivamente.

815 millones de hambrientos, el 11% de la población mundial

Pero las cifras que más importan a Manos Unidas son las cifras del hambre: 815 millones de personas pasan hambre en el mundo, la desnutrición cónica infantil afecta a 155 millones de niños menores de 5 años y 15,3 millones de personas fueron desplazadas debido a las crisis alimentarias que desencadenaron los conflictos.

Y para ello, para contribuir a la erradicación del hambre, Manos Unidas destina sus fondos a cinco sectores de desarrollo: agrícola, sanitario, promoción de la mujer, educación y promoción social.

 

 

México debe rechazar cualquier iniciativa que pretenda legalizar la mariguana

Nuevamente surge en México el tema de la legalización de la mariguana, a raíz de las declaraciones realizadas por el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, quien planteó que se permita el consumo en Baja California y Quintana Roo.

 
La sociedad mexicana debe rechazar tajantemente cualquier iniciativa que permita la legalización de la mariguana, ya que traerían graves consecuencias para la salud y el sano desarrollo de los mexicanos, principalmente de los niños y jóvenes que según datos oficiales, han comenzado ya a consumir, por lo que es necesario incluir en planes y programas de estudio, capacitación sobre prevención de adicciones.

Los números que presenta la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014 (Encode) señalan que el 3.3 por ciento de estudiantes de quinto y sexto de primaria ha consumido alguna droga, mientras que la cantidad de alumnos de secundaria y bachillerato fue del 17.2 por ciento.

Las propuestas derivadas del tema tienen que abordarse desde una perspectiva social y de salud, no se pueden promover leyes que visiblemente dañan a la persona y a la sociedad.
La mariguana no es una droga inocua, como lo muestra la Organización Mundial de la Salud, quien establece que “el cannabis perjudica el desempeño psicomotor en una amplia variedad de funciones, como la coordinación motora y la atención dividida. También afecta la capacidad de aprender y el proceso de asociación mental. El uso de mariguana ocasiona diversos problemas de salud y el aumento de su consumo podría agravar la situación”.

La Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) ha alertado sobre los daños que la mariguana produce y que han sido demostrados entre los que se encuentran:

  • Psicosis, ansiedad, pánico, reacciones disfóricas y otros cuadros.
  • Su consumo a largo plazo produce adicción; se calcula que el 9 % (1 de cada 11) de quienes lo consumen se vuelven dependientes, cifra que se incrementa al 17 % en quienes inician en la adolescencia
  • Deterioro de la memoria a corto plazo, dificultando el proceso de aprendizaje, provoca problemas en la concentración y en la cognición
  • Debido a que el cerebro concluye su maduración después de los 20 años de edad, el consumo de mariguana en adolescentes, afecta las funciones ejecutivas (juicio, toma de decisiones, lenguaje) de manera más severa que en los adultos.
  • Altera diversas estructuras cerebrales con las consecuentes repercusiones a nivel cognitivo y conductual
  • Deterioro de la coordinación motora
  • Se incrementa el riesgo de padecer cáncer de pulmón

La situación actual del país requiere de mayores esfuerzos para crear mejores condiciones en beneficio de las generaciones más jóvenes. En el reporte Panorama de la Educación 2015, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), informó que el 25% de los jóvenes de 20 a 24 años no estudia ni trabaja, lo que les convierte en presa fácil de vicios y de la delincuencia.

Es ingenuo pensar que la simple legalización del uso, portación y comercialización de la marihuana baje los índices de violencia relacionados con la venta de drogas, recordemos que el crimen organizado no sólo distribuye mariguana, sino está asociado con otros muchos delitos. Además su legalización podría tener consecuencias sociales negativas, como ha sucedido en otros países donde se ha legalizado su uso.

En el caso de Washington y Colorado en Estados Unidos, que legalizaron el uso de la mariguana en 2012, el uso es mayor y crece a mayor velocidad que el promedio nacional, incluyendo el sector de los 12 a los 17 años y siendo Colorado el de mayor consumo entre menores de edad. Asimismo, la Administración pare el Control de Drogas (DEA) informó que “desde 2014 ha habido un incremento notable en redes organizadas de cultivos caseros sofisticados (de mariguana) en Colorado, orquestados y operados por organizaciones de tráfico de drogas”. (Fuente: Smart Approaches to Mariguana).

Confiamos en que legisladores, servidores públicos, partidos políticos y gobernadores apuesten por la prevención y promuevan leyes que fomenten una mejor educación, que abran espacio para el arte, la cultura, el deporte, que permitan a nuestros niños y jóvenes desarrollarse integralmente y no promuevan iniciativas que perjudiquen su desarrollo.

Necesitamos crear políticas efectivas y medibles de prevención de adicciones que permitan bajar los índices de consumo actual de todas las drogas, legales o ilegales sobre todo en niños y jóvenes, además de crear mayores oportunidades de estudio, de trabajo y de espacios de esparcimiento.

También se debe consultar a la sociedad civil, consultar a millones de padres de familia que día a día se esfuerzan por brindar mejores condiciones a sus familias y quieren para sus hijos un mejor futuro y un mejor país.

 

 

¿Por qué los cristianos pasaron de ser un grupo marginal en el imperio romano a convertirse en la religión más importante?

Primeros Cristianos

Los cristianos cuidaron la familia y prosperaron; Roma la desechó y sufrió las consecuencias

 

El catedrático de Filosofía del Derecho, Francisco José Contreras, apoyándose en la tesis del sociólogo Rodney Stark, habla de la convergencia de varios elementos que provocaron por un lado la progresiva decadencia de Roma y por otro el crecimiento del cristianismo. El testimono de los cristianos y su caridad fueron un elemento importante pero fueron cuestiones sociológicas la que propiciaron este cambio. 

La falta de hijos, la ausencia de compromiso que provocó una preocupante falta de matrimonios, el aborto y hasta de la anticoncepción abundaban en el Imperio mientras que los cristianos se caracterizaban por su defensa de la familia y de la sacralidad de la vida humana, lo que hizo que esta comunidad fuera prosperando. El catedrático de la Universidad de Sevilla explica en este artículo en Actuall cómo se fue produciendo este cambio y lo que el Occidente actual se parece a aquel imperio Romano que empezaba a caer.

Por qué triunfó el cristianismo

Rodney Stark es uno de los más grandes sociólogos de la religión vivos: profesor en las universidades de Berkeley y Washington, sus libros han sido traducidos a todos los idiomas importantes. Preguntado en 2004 por su posición religiosa personal, se definió como agnóstico. En The Rise of Christianity (1996), Stark propuso tesis histórico-sociológicas muy sugestivas sobre cómo una secta judía marginal pudo convertirse en tres siglos en la más importante religión de la historia y el fundamento de Occidente.

Stark analiza factores como el testimonio de los mártires, cuya entereza impresionaba a los paganos, o el comportamiento de los cristianos durante las epidemias. Estas últimas fueron importantes tanto por su efecto demográfico directo (socavando la fortaleza del paganismo, mientras los cristianos crecían porcentualmente al ser menos diezmados por ellas: y esto, no por ninguna protección sobrenatural, sino porque, al atender a los enfermos –a diferencia de los paganos, que los abandonaban a su suerte por miedo al contagio- parecen haber conseguido una tasa de supervivencia hasta tres veces mayor) como en cuanto expresión de la superioridad moral de la nueva religión.

Cuando estalló la devastadora plaga del año 165, Galeno, la gran lumbrera de la medicina romana, huyó inmediatamente de la capital. Los cristianos se quedaron, exponiendo sus vidas para cuidar a los enfermos. El emperador Juliano (“el Apóstata”), que a mediados del siglo IV intentaría infructuosamente restablecer la hegemonía del paganismo, se lamentaba así en 362 en carta a un sacerdote pagano de Galacia: “Creo que cuando los pobres fueron descuidados e ignorados por los sacerdotes [paganos], los impíos galileos tomaron nota y se dedicaron a la beneficencia. […] Los impíos galileos sostienen, no solo a sus pobres, sino también a los nuestros […]”.

De hecho, la obsesión de Juliano fue crear una red asistencial pagana que pudiese competir con la cristiana. No lo consiguió. Y es que los dioses paganos podían ser sobornados mediante ritos y ofrendas para que concedieran favores terrenales a sus devotos, pero no planteaban exigencias morales: su propia conducta era poco edificante, a juzgar por la mitología. Además, el paganismo no prometía una vida después de ésta (salvo vagas noticias de un Hades muy poco sugestivo). Lo racional, desde esas premisas, era actuar como Galeno: anteponer la salvación del propio pellejo –que es lo único que tenemos y tendremos nunca- a cualquier consideración altruista. Los cristianos, en cambio, creían que “nuestros hermanos que han sido liberados de este mundo [contagiados por los agonizantes a los que atendían] no deben ser llorados, pues sabemos que no se han perdido, sino que solo nos preceden en el camino” (Cipriano, obispo de Cartago, en 251).

Pero la ventaja demográfica del cristianismo primitivo –que terminaría convirtiéndolo en religión mayoritaria en el siglo IV- parece haber estado también muy relacionada con su ética sexual-familiar y con el estatus de la mujer. El cristianismo triunfó porque reverenciaba la vida y su transmisión mucho más consecuentemente que el paganismo. Roma padeció un problema de infranupcialidad e infranatalidad ya en su época republicana, que no haría sino agravarse en la etapa imperial: “prevalecía la infecundidad”, reconoce Tácito en sus Anales (3, 25). Según historiadores como Parkin o Devine, es probable que ya en el siglo I no se llegase siquiera al reemplazo generacional. A partir del siglo III comienza el proceso de desurbanización: las ciudades pierden población, algunas quedan abandonadas. A falta de romanos, Marco Aurelio recurre ya en el siglo II al reclutamiento de germanos y escitas en sus legiones. Debilitado demográficamente, el imperio era ya incapaz de defender sus fronteras o cultivar sus campos; la “solución” fue la inmigración (¿nos suena?). Las invasiones violentas -como la de los vándalos y alanos que cruzaron el Rin congelado en la Nochevieja de 406- fueron la excepción; la regla fue la penetración pacífica y gradual de tribus bárbaras, propiciada a menudo por la propia Roma, que facilitaba su asentamiento con ciertas condiciones (como en el foedus del rey visigodo Walia con el emperador Honorio en 416).


Este invierno demográfico de la Roma pagana estaba estrechamente relacionado con sus concepciones bioéticas y amoroso-familiares. El neonaticidio –especialmente el femenino: era raro que las familias criasen a más de una hija- era permitido por las leyes, justificado por los filósofos y ampliamente practicado: “Si [el hijo que esperas] es un varón, consérvalo; si es una niña, deshazte de ella”, ordena en el siglo I por carta un tal Hilarión a su esposa Alis. El aborto estaba a la orden del día, pese al peligro que suponían para la mujer los toscos procedimientos empleados, como ingerir un veneno en dosis solo ligeramente inferiores a las letales para un adulto. No entraremos en detalles truculentos sobre la extracción del feto (por cierto, se sigue haciendo igual, aunque con instrumental esterilizado).

Además de matar a hijos ya engendrados, los romanos también se las ingeniaban para no llegar a engendrarlos: se fabricaban condones con vejiga de cabra o tripas de corderos recién nacidos y la sexualidad romana abarcaba múltiples variantes evitadoras de la concepción, como el coitus interruptus, la masturbación recíproca o la homosexualidad.

Pero otra de las razones por las que los romanos no procreaban era que no llegaban a casarse. La historia jurídica romana muestra una constante (y, por tanto, parece que infructuosa) obsesión del legislador por fomentar el matrimonio: en 131 a.C. el censor Quinto Cecilio Macedónico llegó a proponer su obligatoriedad; Augusto impuso sanciones a las mujeres que no se hubiesen casado a los veinte años de edad y a los varones que no lo hubiesen hecho a los veinticinco. También se intentó promover la natalidad: Julio César ofreció tierras en 59 a.C. a los padres de tres o más hijos. Pese a este esfuerzo legislativo, parece que muchos hombres preferían mantenerse libres de los lazos del matrimonio y la paternidad. En una cultura amorosamente permisiva (para el hombre, no para la mujer), los varones podían satisfacer sus necesidades sexuales recurriendo a esclavas, a prostitutas o a laOtra de las explicaciones de la infranupcialidad era la falta de mujeres: se ha estimado una ratio de 140 varones por cada 100 mujeres en el siglo I, debido al neonaticidio femenino masivo.

El cristianismo traía soluciones para todos esos problemas. La clave del éxito demográfico cristiano fue, desde luego, la sacralidad de la vida y de la familia; pero también –y esto debería interesar a las feministas- la dignidad de la mujer. Los cristianos no mataban a sus hijas (“se nos ha enseñado que es perverso exponer a los recién nacidos”, explica San Justino en su Primera Apología): por tanto, no les faltaban mujeres; por tanto, se casaban y procreaban más. Se casaban, además, a una edad más tardía que las paganas -lo cual revela ya un mayor respeto por el discernimiento de la mujer- y más a menudo con cónyuges de su elección. Los cristianos consideraban sagrado el vínculo conyugal, y por tanto no se divorciaban, a diferencia de los paganos. Tenían a menudo una prole numerosa, ateniéndose al “creced y multiplicaos”. Desaprobaban las prácticas eróticas evitadoras de la procreación. Sus exigencias de castidad pre y extramatrimonial eran simétricas, vinculando tanto a varones como a mujeres. Abominaban del aborto y del neonaticidio: “no asesinarás a tu hijo mediante el aborto ni le matarás cuando nazca”, proclama la Didaché, un texto catequético de finales del siglo I.

Triunfó, pues, la cultura que más valoraba la transmisión de la vida. Los propios cristianos primitivos parecen haber presentido que la victoria a largo plazo era segura; y no sólo por la confianza en Dios, sino por la superioridad de su código moral, que les permitía hacer de buena gana lo que los paganos tenían que intentar conseguir mediante sanciones legales: “[Los cristianos] nos buscamos cargas que son evitadas por la mayoría de los gentiles, que son obligados por las leyes [a tener hijos] y están diezmados por los abortos” (Tertuliano, A su esposa, I, 5, siglo III).

 

 

Plantea un gran desafío

Los jóvenes, en la encuesta publicada por la Fundación SM sobre la juventud española y que ha dado a conocer el departamento de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal, hacen también autocrítica al afirmar que, a veces se dejan llevar por lo fácil, con olvido de sus compromisos. Su mayor desafío es llegar a los que están alejados de la Iglesia, y plantean promover la participación social, la promoción de la justicia, el cuidado de la ecología, la busca de la paz y la solidaridad con los pobres. Como contraste, confiesan que la busca del sentido de sus vidas y de la espiritualidad se convierte en una tarea difusa.

Todo esto plantea un gran desafío a la comunidad eclesial: abrir nuevos caminos para llegar más a fondo al corazón de los jóvenes, para acompañarles y mostrarles que sólo Cristo, vivo y presente en su Iglesia, puede responder a sus deseos más profundos de libertad, justicia y felicidad.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Es en la sociedad

Es en la sociedad, lo que se denomina sociedad civil, donde se ha de librar la batalla de la libertad, del pluralismo y de la convivencia, e incluso de la legalidad.

Es en el respeto a la libertad de elección de la lengua en que se imparte la enseñanza donde ha de estar garantizado que se pueda impartir en castellano o en catalán, y tan catalán es uno que prefiere la enseñanza en castellano para sus hijos como el que la desea en catalán: pero eso no es posible ahora en Cataluña. Suena casi a utopía que se pueda pedir y recibir una enseñanza en castellano, lengua cooficial en Cataluña.

A través de la imposición de la lengua, se tergiversan la cultura y la historia, deformando y presentando a España como origen de todos los males, pisoteando la historia de Aragón, de la Comunidad Valenciana y de las Islas Baleares continuamente, comunidades autónomas en donde también ha de librarse con más decisión la defensa de lo “español”, ante los reiterados intentos de extender el pancatalanismo.

Y una llamada a la legalidad, la profesionalidad, el pluralismo y la objetividad en los medios de comunicación catalanes. No hacía falta que los mencionara, pero se echa en falta especialmente en los medios públicos, y en particular TV3, baluarte del independentismo de modo descarado. Es un insulto para el periodismo y, también, para todos los ciudadanos. También ahí ha de regir la legalidad, el pluralismo, el rigor, y los periodistas tengan la valentía de denunciar los frecuentes abusos, o negarse a participar, sin silencios timoratos y cómplices.

El voto en Cataluña está muy mediatizado por ese clima, que incluye desprecios variopintos en comercios y servicios ciudadanos. Lo sabemos todos.

JD Mez Madrid

 

Opinar en donde gastar el presupuesto de la UE

La Comisión Europea inició a primeros de mes una serie de consultas públicas sobre las prioridades que la Unión Europea (UE) debería reflejar en el marco financiero plurianual (MFP).  Los ciudadanos tienen hasta el 8 de marzo para decir dónde creen que la UE tiene más valor añadido y dónde debe concentrar su poder de inversión para maximizar el impacto de cada euro gastado. La Comisión  les invita a dar su opinión sobre cómo funcionan las políticas y programas actuales de la UE (como las políticas de cohesión y de juventud, el apoyo a la innovación y a las empresas y las inversiones digitales estratégicas, las infraestructuras de transporte y energía) y cómo podrían mejorarse aún más, en términos de rendimiento, simplificación u oportunidades de sinergias entre los fondos.

Los resultados de esta consulta se incorporarán a la reflexión en curso sobre el próximo MFP, junto con las opciones e ideas ya puestas sobre la mesa por los Estados miembros, las autoridades locales y las partes interesadas. Está previsto que la Comisión presente su propuesta sobre el próximo presupuesto de la UE en mayo de 2018. La verdad es que a mí aún no me han preguntado, no sé si lo han hecho a algunos de ustedes.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Morirán matados por sus propias basuras

 

                                Y digo “morirán” por cuanto yo ya estaré muerto; puesto que con tres infartos y con un tercio de invalidez, amén de viviendo ya mis ochenta años en esta “mierda de mundo”, intuyo que poco me va quedando para soportarlo mucho más; pero aun así me siguen quedando fuerzas para escribir de la forma en que lo hago y hoy, tocan “las basuras que producimos y que poco preocupan a casi todos, incluidos los que dicen gobernar”. Por ello hoy me refiero a un hecho histórico:

                     “ASÍ TERMINA LA VIDA Y COMIENZA EL SOBREVIVIR:           Con la frase que encabeza este escrito termina el que en 1.855, dirigió el jefe Seattle de la tribu Swamish, habitantes entonces de los territorios del noroeste o lo que hoy es el estado de Washington y perteneciente a lo que hoy conforma los denominados "Estados Unidos de Norteamérica"(EE.UU.).- La carta fue dirigida por éste "Jefe Salvaje" al entonces presidente de la nación norteamericana Franklin Pierce, en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Swamish.

Y así termina el escrito:

Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche, sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza el sobrevivir...".

            *****************

¿Que podría escribir hoy (ó dictar) aquel Jefe "salvaje"?... (Ver el texto completo en mi Web en (Trabajos literarios: EL PRIMER ECOLOGISTA)

 

                                Me estimula hoy el documental que ayer retransmitió la televisión oficial de Andalucía (Canal Sur 27-01-2018) en el espacio “Los reporteros” y que versó sobre lo que los irresponsables tiran por el retrete y otros conductos a las alcantarillas y donde van a estancarse infinidad de desechos, en especial “toallitas higiénicas, compresas, condones, pañales, plásticos y…?”; desperdicios que terminan por crear enormes tapones (algunos incluso de varias toneladas), que ya estancados, terminan por tapas las denominadas “madres comunes”, por amplias que sean sus dimensiones.

                                Da verdadero asco, el ver (imagino los hedores que deben producir) tales “masas” mucho peores que los peores excrementos humanos; las que obreros especializados tienen que extraer con ayuda de maquinaria especial y de alto costo, para luego trasladar hacia las estaciones donde esos “indestructibles amasijos de desechos” puedan ser dirigidos hacia posibles reciclajes, que deben ser igualmente de muy alto costo, todo lo cual (“no olviden este detalle que los paga usted también) hace elevar el recibo de basuras que nos pasa el ayuntamiento, el que aprovechando ello, nos exprime cada vez más con impuestos más altos y que nos resultan ineludibles.

                                Tome nota pues y por el inodoro o los fregaderos, no tire nada más que las aguas sucias de la cocina o las de la cisterna del retrete, y sólo los excrementos y el papel higiénico: lo demás, en sus respectivas bolsas de recogida y seleccionado todo al de lo orgánico o los especiales para el papel, cartón y envases, cristal o aceites de la sartén o freidora.

                                ¿QUÉ HACEN LOS GOBIERNOS? Si, puesto que como mínimo ya debieran existir leyes claras y concisas, para que todo lo que es “envase y embalaje”, sea fabricado con materiales verdaderamente biodegradables o reciclables al cien por cien; puesto que ya deben existir medios para ello y mucho más.

                                Si ello no se hace y se cumple a rajatabla, la predicción de aquel sabio “indio americano”, se cumplirá inexorablemente puesto que la lógica, hoy lo dice.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes