Las Noticias de hoy 08 Enero 2018

                        Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 08 de enero de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

No olvidar el Bautismo, en él fuimos revestidos de Cristo. Ángelus del Papa

El Papa bautiza a 34 niños: "El Bautismo es el primer paso para transmitir la fe"

 Ángelus del Papa: llegar a Cristo y avanzar hacia la justicia y la paz

 Papa: Ver la estrella de Jesús luz y salvación de los pueblos, encontrarlo y dar gratuitamente

LLAMADA DE LOS PRIMEROS DISCÍPULOS: Francisco Fernández-Carvajal

“Cristo también vive ahora”: San Josemaria

 El bautismo y la confirmación: Philip Goyret

El Papa explica la importancia del bautismo de los niños: Inma Álvarez

 Una carta de “vida nueva”: Ernesto Juliá

Orientarnos hacia Dios: José Antonio PAGOLA

 La última carta: ante la muerte, ante la vida: José Iribas

 Cuando el Papa arremete en contra de la eutanasia: Mercedes De La Torre

El Bautismo del Señor en el Jordán: José María López Ferrera

 Hay personas que responden de memoria.: Salvador Casadevall

Socialismo  y familia: Alejo Fernández Pérez 

En las tinieblas del paganismo, nacía un mundo nuevo: Plinio Corrêa de Oliveira

REFUGIADOS: Chencho Alas

 Utilizan mecanismos contra Pro-Vida : Enric Barrull Casals

Hablar a favor de la Vida y la Familia : Jesús Martínez Madrid

 Una auténtica política de familia: Jesús Domingo Martínez

“Las dos Cataluñas”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

No olvidar el Bautismo, en él fuimos revestidos de Cristo. Ángelus del Papa

“Antes el bautismo se llamaba también «iluminación», porque la fe ilumina el corazón, hace ver las cosas con otra luz”: es el tweet del Papa Francisco en la fiesta del Bautismo de Jesús

Griselda Mutual - Ciudad del Vaticano

En la fiesta del Bautismo del Señor, que concluye el tiempo litúrgico de la Navidad, y el cual seña el inicio de la vida pública del Maestro, el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico para rezar junto con los fieles presentes en la plaza de san Pedro la oración mariana del Ángelus dominical.

 

«La fiesta del Bautismo del Señor nos hace pensar en nuestro Bautismo»

 

A partir de este concepto el Santo Padre explicó que en el tiempo de Jesús, se trataba de un bautismo de penitencia, y que cuantos recurrían a él expresaban el deseo de purificación de los pecados y el compromiso de iniciar una nueva vida con la ayuda de Dios.

“Comprendemos de este modo la gran humildad de Jesús, Aquel que no tenía pecado, en el ponerse en fila con los penitentes, mezclado entre ellos para ser bautizado en las aguas del río. ¡Cuánta humildad tiene Jesús!” exclamó.  

Al hacer esto el Señor manifestó lo que hemos celebrado en la Navidad, precisó el pontífice: “la disponibilidad de Jesús a sumergirse en el río de la Humanidad, de tomar sobre sí las faltas y debilidades de los hombres, y de compartir su deseo de liberación y superación de todo lo que aleja de Dios y hace extraños a los hermanos”.  “Al igual que en Belén, también a lo largo de las orillas del Jordán, Dios mantiene la promesa de hacerse cargo del destino del ser humano, y Jesús es el signo tangible y definitivo de ello”.

 

«El Espíritu Santo abre los ojos del corazón a la verdad»

 

El Obispo de Roma prosiguió comentando el Evangelio del día: “El Evangelio de hoy enfatiza que Jesús, «al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma» (Mc 1, 10). El Espíritu Santo, que había obrado desde el inicio de la creación y había guiado a Moisés y al pueblo en el desierto, ahora desciende plenamente sobre Jesús para darle la fortaleza para cumplir su misión en el mundo. El Espíritu es el artífice del bautismo de Jesús y también de nuestro bautismo”.

Así, Francisco resaltó luego la obra del Espíritu Santo: “él abre nuestros ojos del corazón a la verdad, a toda la verdad”, dijo. “Empuja nuestras vidas en el camino de la caridad. Es el don que el Padre nos ha entregado a cada uno de nosotros en el día de nuestro bautismo. Él, el Espíritu, nos transmite la ternura del perdón divino. Y es también Él, el Espíritu Santo, que hace resonar la Palabra reveladora del Padre: «Tú eres mi Hijo amado».”

 

No olvidar el bautismo, en él fuimos revestidos de Cristo

 

Una vez más el Papa remarcó que la fiesta del Bautismo de Jesús invita a cada cristiano a recordar su bautismo: “No puedo preguntarles –dijo dejando los papeles de lado – si ustedes se acuerdan del día de su bautismo, porque la mayor parte de ustedes eran niños, como yo. Fuimos bautizados de niños. Pero les hago otra pregunta: ustedes, ¿saben la fecha de su bautismo? ¿Conocen en qué día fueron bautizados? Que cada uno piense. Y si no conocen la fecha, o la han olvidado, volviendo a casa pregunten a la mamá, a la abuela, al tío, a la tía, al abuelo, al padrino, a la madrina: ¿en qué fecha? Y esa fecha deberemos tenerla siempre en nuestra memoria, porque es una fecha de fiesta, es la fecha de nuestra santificación inicial, es la fecha en la que el Padre nos ha dado el Espíritu Santo que nos empuja a caminar. Es la fecha del gran perdón. No se olviden: ¿cuál es la fecha de mi bautismo?”

Antes de dar inicio a la oración mariana, invocó la materna protección de María Santísima, para que todos los cristianos puedan comprender cada vez más el don del bautismo y se comprometan a vivirlo con coherencia, dando testimonio del amor del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Los recién bautizados y todos los fieles cristianos en los saludos del Papa tras el Ángelus

 

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Después de la oración mariana, el Santo Padre saludó a los peregrinos presentes de Italia y de diversas partes del mundo, y expresó su alegría por haber bautizado en este día, por quinta vez en su pontificado, a algunos niños en la Capilla Sixtina.

“Sobre ellos, - dijo – y sobre todos los niños que han sido bautizados recientemente, invoco la protección maternal de la Madre de Dios, para que, ayudados por el ejemplo de sus padres, padrinos y madrinas, crezcan como discípulos del Señor”.

“Les deseo a todos un buen domingo y un buen camino en el año que acaba de comenzar, gracias a la luz que Jesús nos dio en su Navidad. No olviden la tarea para casa: ¿cuál es la fecha de mi bautismo? ¿Qué día fui bautizado o bautizada? ¿Entendido? Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto”, concluyó. 

 

 

El Papa bautiza a 34 niños: "El Bautismo es el primer paso para transmitir la fe"

En la solemnidad del Bautismo del Señor, el Santo Padre celebró una misa con rito baustimal en la Capilla Sixtina del Vaticano.

La mañana del domingo 7 de enero, solemnidad del Bautismo del Señor, el Papa Francisco bautizó a un grupo de 34 niños acompañados de sus padres y padrinos, celebrando una misa en el interior de la Capilla Sixtina del Vaticano.

Antes de administrar el sacramento bautismal a los pequeños, el Santo Padre dirigió unas palabras  de aliento a los padres recordándoles que el bautismo es “el primer paso en su tarea de transmitir la fe”.

“Una tarea que no podemos realizar solos sino con la ayuda del Espíritu Santo”, recordó el Pontífice haciendo hincapié en que transmitir la fe es una gracia y que mediante el bautismo se recibe a la Trinidad: "el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que moraran en sus corazones".

En alusión a la importancia de que la transmisión de la fe se inicie en el hogar de cada uno, el Obispo de Roma destacó el valor de que esta se haga a través del lenguaje familiar, con los códicos y características particulares de la lengua o dialecto de cada miembro: abuelos y padres.

“No olviden la tarea de transmitir la fe, pero háganlo con el dialecto del amor del hogar, de la familia”, dijo Francisco indicando que los pequeños también tienen su "propio dialecto" con el que se comunican, expresan  y nos hacen sentir tan bien.

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“¡Ahora todos están callados, pero es suficiente para que uno marque el tono y luego la orquesta lo sigue! ¡El dialecto de los niños!", añadió el Sucesor de Pedro señalando que no debemos nunca olvidar “el lenguaje de los niños, que hablan como pueden, pero que es un lenguaje que tanto gusta a Jesús por su sencillez y autenticidad”.

“ No olviden la tarea de transmitir la fe, pero háganlo con el dialecto del amor del hogar, de la familia ”

“En sus oraciones, sean sencillos como ellos, díganle a Jesús aquello que les viene del corazón como lo hacen los niños”, concluyó el Papa destacando la necesidad de conjugar, "el lenguaje de los padres que es el amor por transmitir la fe, junto con el lenguaje de los niños que es recibido de los progenitores para poder precisamente crecer en esa fe". 

Tras pronunciar de manera espontánea esta homilía, el Pontífice prosiguió con la ceremonia y los correspondientes pasos del rito bautismal.

 

 

Ángelus del Papa: llegar a Cristo y avanzar hacia la justicia y la paz

Al rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro en la Solemnidad de la Epifanía, el Papa Francisco los invitó a invocar la intercesión de María Santísima –estrella de la humanidad peregrina en el tiempo – para que con su ayuda maternal, “todo hombre pueda llegar a Cristo – Luz de verdad – y el mundo avance por el camino de la justicia y de la paz”.

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

“Hoy, fiesta de la Epifanía del Señor, el Evangelio (Cfr. Mt 2, 1-12) nos presenta tres actitudes con las cuales fue acogida la venida de Jesús y su manifestación al mundo: búsqueda atenta, indiferencia y miedo”. Con estas palabras el Papa Bergoglio comenzó su comentario antes de rezar a la Madre de Dios.

“ Los Magos no dudaron en ponerse en camino para buscar al Mesías ”

Al ejemplificar las tres actitudes, el Santo Padre dijo que los Magos no dudaron en ponerse en camino para buscar al Mesías. Búsqueda atenta que se contrapone – añadió – a la indiferencia de los sumos sacerdotes y de los escribas. Sí porque como dijo el Obispo de Roma, “ellos conocen las Escrituras y son capaces de dar la respuesta exacta sobre el lugar del nacimiento”, pero “no se toman la molestia” de encontrarlo. “Belén – añadió Francisco – está a pocos kilómetros, pero ellos no se mueven”.

“ Herodes quiere saber dónde se encuentra el Niño ”

A lo que agregó que más negativa aún es la actitud de Herodes, quien temía que aquel Niño le quitara el poder. Por eso les dice a los Magos que le informen cuando lo hayan encontrado… “En realidad – agregó el Papa – Herodes quiere saber dónde se encuentra el Niño no para adorarlo, sino para eliminarlo, porque lo considera un rival”.

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De ahí que el Santo Padre haya afirmado que también nosotros debemos elegir una de estas tres actitudes: la búsqueda atenta, la indiferencia o el miedo.

Francisco dijo asimismo que el egoísmo humano puede inducir a considerar la venida del Señor como una amenaza para la propia vida, porque cuando se siguen “las ambiciones humanas, las perspectivas más cómodas o las inclinaciones hacia el mal, se advierte a Jesús como un obstáculo”.

“ Estamos llamados a seguir el ejemplo de los Magos ”

Tras recordar que la tentación de la indiferencia está siempre presente, el Papa afirmó que “estamos llamados a seguir el ejemplo de los Magos: ser atentos en la búsqueda y estar dispuestos a tomarnos la molestia de encontrar a Jesús en nuestra vida”. Y, naturalmente, “buscarlo para adorarlo, para reconocer que Él es nuestro Señor, Aquel que indica el verdadero camino a seguir”. Y si tenemos esta actitud – agregó – “Jesús nos salva realmente”, y nosotros podremos vivir una vida bella, creciendo en la fe, en la esperanza y en la caridad hacia Dios y hacia nuestros hermanos.

Después de rezar la antífona mariana el Santo Padre recordó que algunas Iglesias orientales, católicas y ortodoxas, celebran en estos días la Navidad del Señor. Por esta razón les dirigió sus cordiales felicitaciones con el deseo de que “esta gozosa celebración sea fuente de nueva fuerza espiritual y de comunión entre todos los cristianos, que lo reconocen como Señor y Salvador”.

“ Hacer propia la mirada de Jesús ”

Además, Francisco destacó que en la Epifanía se celebra la Jornada Misionera de los más jóvenes, que este año invita a los chicos misioneros a hacer propia la mirada de Jesús, para que llegue a ser “la guía valiosa de su empeño de oración, fraternidad y participación con sus coetáneos más necesitados”.

Tras saludar a las familias, grupos parroquiales y asociaciones presentes, el Papa dirigió unas palabras a la manifestación histórico-folclórica que promueve los valores de la Epifanía y que este año ha sido dedicada al territorio de los Montes Prenestinos. De la misma manera recordó el desfile de los Magos que se lleva a cabo en numerosas ciudades polacas con gran participación de familias y asociaciones. Y concluyó deseando feliz fiesta y pidiendo que por favor, no se olviden de rezar por él.

 

 

Papa: Ver la estrella de Jesús luz y salvación de los pueblos, encontrarlo y dar gratuitamente

El Papa Francisco en la Santa Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la Basílica de San Pedro, destacó los «tres gestos de los Magos, que guían nuestro viaje al encuentro con el Señor, que se nos manifiesta como luz y salvación para todos los pueblos»

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

«Los Reyes Magos ven la estrella, caminan y ofrecen regalos», recordó el Papa en su homilía, en la que hizo hincapié en la importancia de encontrar al Niño: «descubriendo su ternura y su amor nos encontramos a nosotros mismos»

La estrella de Jesús no ciega, invita, acompaña, da la paz

Y reiterando que para ver la estrella del Señor,  los Magos alzaron la vista al cielo, «no se contentaron con mirar al suelo: no basta la salud, algo de dinero y un poco de diversión»… no se conformaron con vivir al día, el Obispo de Roma, señaló que «entendieron que para vivir realmente se necesita una meta alta»:

“ La estrella de Jesús no ciega, no aturde, sino que invita suavemente. Podemos preguntarnos qué estrella seguimos en la vida. Hay estrellas deslumbrantes, que despiertan emociones fuertes, pero que no orientan en el camino. Esto es lo que sucede con el éxito, el dinero, la carrera, los honores, los placeres buscados como finalidad en la vida. Son meteoritos: brillan un momento, pero pronto se estrellan y su brillo se desvanece. Son estrellas fugaces que, en vez de orientar, despistan ”

«En cambio, la estrella del Señor no siempre es deslumbrante, pero está siempre presente, es mansa: te lleva de la mano en la vida, te acompaña. No promete recompensas materiales, pero garantiza la paz y da, como a los Magos, una «inmensa alegría» (Mt 2,10). Nos pide, sin embargo, que caminemos».

Caminar es esencial para encontrar a Jesús

Reflexionando sobre la segunda acción de los Magos, el Papa destacó que la estrella de Jesús «requiere la decisión del camino, el esfuerzo diario de la marcha; pide que nos liberemos del peso inútil y de la fastuosidad gravosa, que son un estorbo, y que aceptemos los imprevistos que no aparecen en el mapa de una vida tranquila»:

“Jesús se deja encontrar por quien lo busca, pero para buscarlo hay que moverse, salir. No esperar; arriesgar. No quedarse quieto; avanzar. Jesús es exigente: a quien lo busca, le propone que deje el sillón de las comodidades mundanas y el calor agradable de sus estufas. Seguir a Jesús no es como un protocolo de cortesía que hay que respetar, sino un éxodo que hay que vivir. Dios, que liberó a su pueblo a través de la travesía del éxodo y llamó a nuevos pueblos para que siguieran su estrella, da la libertad y distribuye la alegría siempre y sólo en el camino ”

Ofrecer como Jesús y por Él: signo de que lo hemos encontrado

Evocando a los Magos, que cuando encuentran a Jesús, «hacen como Él: dan» el Papa señaló que el «Evangelio se realiza cuando el camino de la vida llega al don». «Dar gratuitamente, por el Señor, sin esperar nada a cambio: ésta es la señal segura de que se ha encontrado a Jesús, que dice: «Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10,8)

 

Misa del Papa en la solemnidad de la Epifanía del Señor

«Dios quiere esto. Él, que se ha hecho pequeño por nosotros, nos pide que ofrezcamos algo para sus hermanos más pequeños. ¿Quiénes son? Son precisamente aquellos que no tienen nada para dar a cambio, como el necesitado, el que pasa hambre, el forastero, el que está en la cárcel, el pobre (cf. Mt 25,31-46). Ofrecer un don grato a Jesús es cuidar a un enfermo, dedicarle tiempo a una persona difícil, ayudar a alguien que no nos resulta interesante, ofrecer el perdón a quien nos ha ofendido. Son dones gratuitos, no pueden faltar en la vida cristiana. De lo contrario, nos recuerda Jesús, si amamos a los que nos aman, hacemos como los paganos (cf. Mt 5,46-47). Miremos nuestras manos, a menudo vacías de amor, y tratemos de pensar hoy en un don gratuito, sin nada a cambio, que podamos ofrecer. Será agradable al Señor. Y pidámosle a Él: «Señor, haz que descubra de nuevo la alegría de dar

Queridos amigos, hagamos como los Magos: mirar hacia lo alto, caminar y ofrecer los dones gratuitamente».

 

LLAMADA DE LOS PRIMEROS DISCÍPULOS

— El Señor llama a los discípulos en medio de su trabajo. A nosotros nos llama también en nuestros quehaceres, y nos deja en ellos para que los santifiquemos y le demos a conocer.

— La santificación del trabajo. El ejemplo de Cristo.

— Trabajo y oración.

I. Después del Bautismo, con el que inaugura su ministerio público, Jesús busca a aquellos a quienes hará partícipes de su misión salvífica. Y los encuentra en su trabajo profesional. Son hombres habituados al esfuerzo, recios, sencillos de costumbres. Al pasar junto al mar de Galilea -se lee en el Evangelio de la Misa1-, vio a Simón y a Andrés, que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo Jesús: Seguidme, y os haré pescadores de hombres. Y cambia la vida de estos hombres.

Los Apóstoles fueron generosos ante la llamada de Dios. Estos cuatro discípulos –Pedro, Andrés, Juan y Santiago– conocían ya al Señor2, pero es este el momento preciso en el que, respondiendo a la llamada divina, deciden seguirle del todo, sin condiciones, sin cálculos, sin reservas. Así la siguen hoy muchos en medio del mundo, con entrega total en un celibato apostólico. Desde ahora, Cristo será el centro de sus vidas, y ejercerá en sus almas una indescriptible atracción. Jesucristo los busca en medio de su tarea ordinaria, como hizo Dios con los Magos –según hemos contemplado hace pocos días–: por aquello que les podía ser más familiar, el brillo de una estrella; como llamó el Ángel a los pastores de Belén, mientras cumplen con su deber de guardar el ganado, para que fueran a adorar al Niño Dios y acompañaran aquella noche a María y a José...

En medio de nuestro trabajo, de nuestros quehaceres, nos invita Jesús a seguirle, para ponerle en el centro de la propia existencia, para servirle en la tarea de evangelizar el mundo. «Dios nos saca de las tinieblas de nuestra ignorancia, de nuestro caminar incierto entre las incidencias de la historia, y nos llama con voz fuerte, como un día lo hizo con Pedro y con Andrés: Venite post me, et faciam vos fieri piscatores hominum (Mt 4, 19), seguidme y yo os haré pescadores de hombres, cualquiera que sea el puesto que en el mundo ocupemos»3. Nos elige y nos deja –a la mayor parte de los cristianos, los laicos– allí donde estamos: en la familia, en el mismo trabajo, en la asociación cultural o deportiva a la que pertenecemos... para que en ese lugar y en ese ambiente le amemos y le demos a conocer a través de los vínculos familiares, o de las relaciones de trabajo, de amistad...

Desde el momento en que nos decidimos a poner a Cristo como centro de nuestra vida, todo cuanto hacemos queda afectado por esa decisión. Debemos preguntarnos si somos consecuentes ante lo que significa que el trabajo se convierta en el lugar para crecer en esa amistad con Jesucristo, mediante el desarrollo de las virtudes humanas y de las sobrenaturales.

II. El Señor nos busca y nos envía a nuestro ambiente y a nuestra profesión. Pero quiere que ese trabajo sea ya diferente. «Me escribes en la cocina, junto al fogón. Está comenzando la tarde. Hace frío. A tu lado, tu hermana pequeña –la última que ha descubierto la locura divina de vivir a fondo su vocación cristiana– pela patatas. Aparentemente –piensas– su labor es igual que antes. Sin embargo, ¡hay tanta diferencia!

»—Es verdad: antes “solo” pelaba patatas; ahora, se está santificando pelando patatas»4.

Para santificarnos con los quehaceres del hogar, con las gasas y las pinzas del hospital (¡con esa sonrisa habitual ante los enfermos!), en la oficina, en la cátedra, conduciendo un tractor o delante de las mulas, limpiando la casa o pelando patatas..., nuestro trabajo debe asemejarse al de Cristo, a quien hemos contemplado en el taller de José hace unos días, y al trabajo de los apóstoles, a quienes hoy, en el Evangelio de la Misa, vemos pescando. Debemos fijar nuestra atención en el Hijo de Dios hecho Hombre mientras trabaja, y preguntarnos muchas veces: ¿qué haría Jesús en mi lugar?, ¿cómo realizaría mi tarea? El Evangelio nos dice que todo lo hizo bien5, con perfección humana, sin chapuzas; y eso significa hacer el trabajo con espíritu de servicio a sus vecinos, con orden, con serenidad, con intensidad; entregaría los encargos en el plazo convenido, remataría su trabajo artesano con amor, pensando en la alegría de los clientes al recibir un trabajo sencillo, pero perfecto; se fatigaría... También realizó Jesús su quehacer con plena eficacia sobrenatural, pues a la vez, con ese mismo trabajo, estaba realizando la redención de la humanidad, unido a su Padre con amor y por amor, unido a los hombres también por amor a ellos6, y lo que se hace por amor, compromete.

Ningún cristiano puede pensar que, aunque su trabajo sea aparentemente de poca importancia –o así lo juzguen con ligereza algunos, con sus comentarios superficiales–, puede realizarlo de cualquier modo, con dejadez, sin cuidado y sin perfección. Ese trabajo lo ve Dios y tiene una importancia que nosotros no podemos sospechar. «Me has preguntado qué puedes ofrecer al Señor. —No necesito pensar mi respuesta: lo mismo de siempre, pero mejor acabado, con un remate de amor, que te lleve a pensar más en Él y menos en ti»7.

III. Para un cristiano que vive cara a Dios, el trabajo debe ser oración –pues sería una gran pena que «solo» pele patatas, en vez de santificarse mientras las pela bien–, una forma de estar a lo largo del día con el Señor, y una gran oportunidad de ejercitarse en las virtudes, sin las cuales no podría alcanzar la santidad a la que ha sido llamado; es, a la vez, un eficaz medio de apostolado.

Oración es conversar con el Señor, elevar el alma y el corazón hasta Él para alabarle, darle gracias, desagraviarle, pedirle nuevas ayudas. Esto se puede llevar a cabo por medio de pensamientos, de palabras, de afectos: es la llamada oración mental y la oración vocal; pero también se puede hacer por medio de acciones capaces de transmitir a Dios lo mucho que queremos amarle y lo mucho que lo necesitamos. Así pues, oración es también todo trabajo bien acabado y realizado con visión sobrenatural8, es decir, con la conciencia de estar colaborando con Dios en la perfección de las cosas creadas y de estar impregnando todas ellas con el amor de Cristo, completando así su obra redentora, cumplida no solo en el Calvario, sino también en el taller de Nazaret.

El cristiano que está unido a Cristo por la gracia convierte sus obras rectas en oración; por eso es tan importante la devoción del ofrecimiento de obras por las mañanas, al levantarnos, en la que, con pocas palabras, le decimos al Señor que toda la jornada es para Él; renovarlo luego algunas veces durante el día, y principalmente en la Santa Misa, es de gran importancia para la vida interior. Pero el valor de esta oración que es el trabajo del cristiano dependerá del amor que se ponga al realizarlo, de la rectitud de intención, del ejercicio de la caridad, del esfuerzo para acabarlo con competencia profesional. Cuanto más actualicemos la intención de convertirlo en instrumento de redención, mejor lo realizaremos humanamente, y más ayuda estaremos prestando a toda la Iglesia. Por la naturaleza de algunos trabajos, que exijan una gran concentración de la atención, no será fácil tener la mente con frecuencia en Dios; pero, si nos hemos acostumbrado a tratarle, buscándole de modo esforzado, Él estará como «una música de fondo» de todo lo que hacemos. Desempeñando así nuestras tareas, trabajo y vida interior no se interrumpirán, «como el latir del corazón no interrumpe la atención a nuestras actividades de cualquier tipo que sean»9. Por el contrario, trabajo y oración se complementan, como se enlazan con armonía las voces y los instrumentos. El trabajo no solo no entorpece la vida de oración, sino que se convierte en su vehículo. Se cumple entonces lo que le pedimos en esa hermosa oración10 al Señor: Actiones nostras, quaesumus, Domine, aspirando praeveni et adiuvando prosequere: ut cuncta nostra oratio et operatio a te semper incipiat, et per te coepta finiatur: que todo nuestro día, nuestra oración y nuestro trabajo, tomen su fuerza y empiecen siempre en Ti, Señor, y que todo lo que hemos comenzado por Ti llegue a su fin11.

Si Jesucristo, a quien hemos constituido en centro de nuestra existencia, está en el trasfondo de todo lo que realizamos, nos resultará cada vez más natural aprovechar las pausas que hay en toda labor para que esa «música de fondo» se transforme en auténtica canción. Al cambiar de actividad, al permanecer con el coche parado ante la luz roja de un semáforo, al acabar un tema de estudio, mientras se consigue una comunicación telefónica, al colocar las herramientas en su sitio..., vendrá esa jaculatoria, esa mirada a una imagen de Nuestra Señora o al Crucifijo, una petición sin palabras al Ángel Custodio, que nos reconfortan por dentro y nos ayudan a seguir en nuestro quehacer.

Como el amor sabe encontrar recursos, es ingenioso, sabremos poner algunas «industrias humanas», algunos recordatorios, que nos ayuden a no olvidarnos de que a través de lo humano hemos de ir a Dios. «Pon en tu mesa de trabajo, en la habitación, en tu cartera..., una imagen de Nuestra Señora, y dirígele la mirada al comenzar tu tarea, mientras la realizas y al terminarla. Ella te alcanzará –¡te lo aseguro!– la fuerza para hacer, de tu ocupación, un diálogo amoroso con Dios»12.

1 Mc 1, 14-20. — 2 Cfr. Jn 1, 35-42. — 3 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, Rialp, 1ª ed., Madrid 1973, 45. — 4 ídem, Surco, Rialp, 3ª ed., Madrid 1986, n. 498. — 5 Mc 7, 37. — 6 Cfr. J. L. Illanes, La santificación del trabajo, Palabra, 5ª ed., Madrid 1974, p. 77 ss. — 7 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 495. — 8 Cfr. R. Gómez Pérez, La fe y los días, Palabra, 3ª ed., Madrid 1973, pp. 107-110. — 9 San Josemaría Escrivá, Carta 15-X-1948. — 10 Enchiridion Indulgentiarum, Políglota Vaticana, Roma 1968, n. 1. — 11 Cfr. S. Canals, Ascética meditada, Rialp, 15ª ed., Madrid 1981, p. 142. — 12 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 531.

 

 

“Cristo también vive ahora”

Vive junto a Cristo!: debes ser, en el Evangelio, un personaje más, conviviendo con Pedro, con Juan, con Andrés..., porque Cristo también vive ahora: "Iesus Christus, heri et hodie, ipse et in saecula!" –¡Jesucristo vive!, hoy como ayer: es el mismo, por los siglos de los siglos. (Forja, 8)

Es ese amor de Cristo el que cada uno de nosotros debe esforzarse por realizar, en la propia vida. Pero para ser ipse Christus hay que mirarse en El. No basta con tener una idea general del espíritu de Jesús, sino que hay que aprender de El detalles y actitudes. Y, sobre todo, hay que contemplar su paso por la tierra, sus huellas, para sacar de ahí fuerza, luz, serenidad, paz.
Cuando se ama a una persona se desean saber hasta los más mínimos detalles de su existencia, de su carácter, para así identificarse con ella. Por eso hemos de meditar la historia de Cristo, desde su nacimiento en un pesebre, hasta su muerte y su resurrección. En los primeros años de mi labor sacerdotal, solía regalar ejemplares del Evangelio o libros donde se narraba la vida de Jesús. Porque hace falta que la conozcamos bien, que la tengamos toda entera en la cabeza y en el corazón, de modo que, en cualquier momento, sin necesidad de ningún libro, cerrando los ojos, podamos contemplarla como en una película; de forma que, en las diversas situaciones de nuestra conducta, acudan a la memoria las palabras y los hechos del Señor.
Así nos sentiremos metidos en su vida. Porque no se trata sólo de pensar en Jesús, de representarnos aquellas escenas. Hemos de meternos de lleno en ellas, ser actores.

(Es Cristo que pasa, 107)

 

 

El bautismo y la confirmación

El bautismo otorga al cristiano la justificación. Con la confirmación se completa el patrimonio bautismal con los dones sobrenaturales de la madurez cristiana.

Resúmenes de fe cristiana 14 de Diciembre de 2016

Jesús es bautizado en las aguas del Jordán al inicio de su ministerio público, no por necesidad, sino por solidaridad redentora.

PDF► El bautismo y la confirmación.

 

RTF► El bautismo y la confirmación.

Serie completa► “Resúmenes de fe cristiana”, libro electrónico gratuito en formato PDF, Mobi y ePub


A. Bautismo

1. Fundamentos bíblicos e institución

De entre las numerosas prefiguraciones veterotestamentarias del bautismo, se destacan el diluvio universal, la travesía del mar Rojo, y la circuncisión, por encontrarse explícitamente mencionadas en el Nuevo Testamento aludiendo a este sacramento (cfr. 1 P 3,20-21; 1 Co 10,1; Col 2,11-12). Con el Bautista el rito del agua, aun sin eficacia salvadora, se une a la preparación doctrinal, a la conversión y al deseo de la gracia, pilares del futuro catecumenado.

Jesús es bautizado en las aguas del Jordán al inicio de su ministerio público (cfr. Mt 3,13-17), no por necesidad, sino por solidaridad redentora. En esa ocasión, queda definitivamente indicada el agua como elemento material del signo sacramental. Se abren además los cielos, desciende el Espíritu en forma de paloma y la voz de Dios Padre confirma la filiación divina de Cristo: acontecimientos que revelan en la Cabeza de la futura Iglesia lo que se realizará luego sacramentalmente en sus miembros.

Más adelante tiene lugar el encuentro con Nicodemo, durante el cual Jesús afirma el vínculo pneumatológico que existe entre el agua bautismal y la salvación, de donde sigue su necesidad: «el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios» (Jn 3,5).

El misterio pascual confiere al bautismo su valor salvífico; Jesús, en efecto, «había hablado ya de su pasión que iba a sufrir en Jerusalén como de un "Bautismo" con que debía ser bautizado (Mc 10,38; cfr. Lc 12,50). La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado de Jesús crucificado (cfr. Jn 19,34) son figuras del Bautismo y de la Eucaristía, sacramentos de la vida nueva» (Catecismo, 1225).

Antes de subir a los cielos, el Señor dice a los apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Mt 28,19-20). Este mandato es fielmente seguido a partir de Pentecostés y señala el objetivo primario de la evangelización, que sigue siendo actual.

Comentando estos textos, dice Santo Tomás de Aquino que la institución del bautismo fue múltiple: respecto a la materia, en el bautismo de Cristo; su necesidad fue afirmada en Jn 3,5; su uso comenzó cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar y bautizar; su eficacia proviene de la pasión; su difusión fue impuesta en Mt 28, 19 [1].

2. La justificación y los efectos del bautismo

Leemos en Rm 6,3-4: «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva». El bautismo, que reproduce en el fiel el paso de Jesucristo por la tierra y su acción salvadora, otorga al cristiano la justificación. Esto mismo apunta Col 2,12: «Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis resucitado por la fe en la acción de Dios, que resucitó de entre los muertos». Se añade ahora la incidencia de la fe, con la cual, junto al rito del agua, nos «revestimos de Cristo», como confirma Ga 3,26-27: «Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo».

Esta realidad de justificación por el bautismo se traduce en efectos concretos en el alma del cristiano, que la teología presenta como efectos sanantes y elevantes. Los primeros se refieren al perdón de los pecados, como pone en relieve la predicación petrina: «Pedro les contestó: “Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch 2,38). Esto incluye el pecado original y, en los adultos, todos los pecados personales. Se remite también la totalidad de la pena temporal y eterna. Permanecen sin embargo en el bautizado «ciertas consecuencias temporales del pecado, como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter, etc., así como una inclinación al pecado que la Tradición llama concupiscencia , o "fomes peccati"» (Catecismo, 1264).

El aspecto elevante consiste en la efusión del Espíritu Santo; en efecto, «en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados» (1 Co 12,13). Porque se trata del mismo «Espíritu de Cristo» (Rm 8,9), recibimos «un espíritu de hijos adoptivos» (Rm 8,15), como hijos en el Hijo. Dios confiere al bautizado la gracia santificante, las virtudes teologales y morales y los dones del Espíritu Santo.

Junto a esta realidad de gracia «el bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble (character) de su pertenencia a Cristo. Este sello no es borrado por ningún pecado, aunque el pecado impida al bautismo dar frutos de salvación» (Catecismo, 1272).

Como fuimos bautizados en un solo Espíritu «para no formar más que un cuerpo» (1 Co 12,13), la incorporación a Cristo es contemporáneamente incorporación a la Iglesia, y en ella quedamos vinculados con todos los cristianos, también con aquellos que no están en comunión plena con la Iglesia Católica.

Recordemos, finalmente, que los bautizados son «linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz» (1 P 2,9): participan, pues, del sacerdocio común de los fieles, quedando «”obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia” (LG 11) y a participar en la actividad apostólica y misionera del Pueblo de Dios» (Catecismo, 1270).

3. Necesidad

La catequesis neotestamentaria afirma categóricamente de Cristo que «no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos». Y puesto que ser «bautizados en Cristo» equivale a ser «revestido de Cristo» (Gal 3,27), deben entenderse en toda su fuerza aquellas palabras de Jesús según las cuales «El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará» (Mc 16,16). De aquí deriva la fe da la Iglesia sobre la necesidad del bautismo para la salvación.

Corresponde entender esto último según la cuidadosa formulación del magisterio: «El Bautismo es necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (cfr. Mc 16,16). La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer "renacer del agua y del espíritu" a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, pero su intervención salvífica no queda reducida a los sacramentos» (Catecismo, 1257).

Existen, en efecto, situaciones especiales en las cuales los frutos principales del bautismo pueden adquirirse sin la mediación sacramental. Mas justamente porque no hay signo sacramental, no existe certeza de la gracia conferida. Lo que la tradición eclesial ha llamado bautismo de sangre y bautismo de deseo no son «actos recibidos», sino un conjunto de circunstancias que concurren en un sujeto, determinando las condiciones para que pueda hablarse de salvación. Se entiende así «la firme convicción de que quienes padecen la muerte por razón de la fe, sin haber recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo» (Catecismo, 1258). En modo análogo, la Iglesia afirma que «todo hombre que, ignorando el evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios según él la conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes personas habrían deseado explícitamente el Bautismo si hubiesen conocido su necesidad» (Catecismo, 1260).

Las situaciones de bautismo de sangre y de deseo no incluyen la de los niños muertos sin bautismo. A ellos «la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos»; pero es justamente la fe en la misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cfr. 1 Tm 2,4), lo que nos permite confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin bautismo (cfr. Catecismo, 1261).

4. Celebración litúrgica

Los «ritos de acogida» intentan discernir debidamente la voluntad de los candidatos, o de sus padres, de recibir el sacramento y de asumir sus consecuencias. Siguen las lecturas bíblicas, que ilustran el misterio bautismal, y son comentadas en la homilía. Se invoca luego la intercesión de los santos, en cuya comunión el candidato será integrado; con la oración de exorcismo y la unción con el óleo de catecúmenos se significa la protección divina contra las insidias del maligno. A continuación se bendice el agua con fórmulas de alto contenido catequético, que dan forma litúrgica al nexo agua-Espíritu. La fe y la conversión se hacen presentes mediante la profesión trinitaria y la renuncia a Satanás y al pecado.

Se entra ahora en la fase sacramental del rito, «mediante el baño del agua en virtud de la palabra» (Ef 5,26). La ablución, sea por infusión que por emersión, se debe realizar en modo tal que el agua corra por la cabeza, significando así el verdadero lavado del alma. La materia válida del Sacramento es el agua tenida como tal según el común juicio de los hombres. Mientras el ministro derrama tres veces el agua sobre la cabeza del candidato, o la sumerge, pronuncia las palabras: «NN, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».

Los ritos posbautismales (o explicativos) ilustran el misterio realizado. Se unge la cabeza del candidato (si no sigue inmediatamente la confirmación), para significar su participación en el sacerdocio común y evocar la futura crismación. Se entrega una vestidura blanca como exhortación a conservar la inocencia bautismal y como símbolo de la nueva vida conferida. La candela encendida en el cirio pascual simboliza la luz de Cristo, entregada para vivir como hijos de la luz. El rito del effeta, realizado en las orejas y en la boca del candidato, quiere significar la actitud de escucha y de proclamación de la palabra de Dios. Finalmente, la recitación del Padrenuestro ante el altar –en los adultos, dentro de la liturgia eucarística– pone de manifiesto la nueva condición de hijo de Dios.

5. Ministro y sujeto

Ministro ordinario es el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono. En caso de necesidad, puede bautizar cualquier hombre o mujer, incluso no cristiano, con tal de que tenga la intención de realizar lo que la Iglesia cree cuando así actúa.

El bautismo está destinado a todos los hombres y mujeres que aun no lo hayan recibido. Las cualidades necesarias del candidato dependen de su condición de niño o adulto. Los primeros, que no han llegado aun al uso de razón, han de recibir el sacramento durante los primeros días de vida, apenas lo permita su salud y la de la madre: proceder de otro modo es, con expresión fuerte de San Josemaría, «un grave atentado contra la justicia y contra la caridad» [2]. En efecto, como puerta a la vida de la gracia , el bautismo es un evento absolutamente gratuito, para cuya validez basta que no sea rechazado; por otra parte, la fe del candidato, que es necesariamente fe eclesial, se hace presente en la fe de la Iglesia. Existen, sin embargo, determinados límites a la praxis del bautismo de los niños: es ilícita si falta el consenso de los padres, o no existe garantía suficiente de la futura educación en la fe católica. En vista de esto último se designan los padrinos, elegidos entre personas de vida ejemplar.

Los candidatos adultos se preparan a través del catecumenado, estructurado según las diversas praxis locales, con vista a recibir en la misma ceremonia también la confirmación y la primera Comunión. Durante este período se busca excitar el deseo de la gracia, lo que incluye la intención de recibir el sacramento, que es condición de validez. Ello va unido a la instrucción doctrinal, que progresivamente impartida busca suscitar en el candidato la virtud sobrenatural de la fe, y a la verdadera conversión del corazón, lo que puede pedir cambios radicales en la vida del candidato.

*****

B. Confirmación

1. Fundamentos bíblicos e históricos

Las profecías sobre el Mesías habían anunciado que «reposará sobre él el espíritu de Yahvéh» (Is 11,2), y esto estaría unido a su elección como enviado: «He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones» (Is 42,1). El texto profético es aún más explícito cuando es puesto en labios del Mesías: «El espíritu del Señor Yahvéh está sobre mí, por cuanto me ha ungido Yahvéh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado» ( Is 61,1).

Algo similar se anuncia también para el entero pueblo de Dios; a sus miembros Dios dice: «infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos» (Ez 36,27); y en Jl 3,2 se acentúa la universalidad de esta difusión: «hasta en los siervos y las siervas derramaré mi espíritu en aquellos días».

En el misterio de la Encarnación se realiza la profecía mesiánica (cfr. Lc 1,35), confirmada, completada y públicamente manifestada en la unción del Jordán (cfr. Lc 3,21-22), cuando desciende sobre Cristo el Espíritu en forma de paloma y la voz del Padre actualiza la profecía de elección. El mismo Señor se presenta al comienzo de su ministerio como el ungido de Yahvéh en quien se cumplen las profecías (cfr. Lc 4,18-19), y se deja guiar por el Espíritu (cfr. Lc 4,1; 4,14; 10,21) hasta el mismo momento de su muerte (cfr. Hb 9,14).

Antes de ofrecer su vida por nosotros, Jesús promete el envío del Espíritu (cfr. Jn 14,16; 15,26; 16,13), como efectivamente sucede en Pentecostés (cfr. Hch 2,1-4), en referencia explícita a la profecía de Joel (cfr. Hch 2,17-18), dando así inicio a la misión universal de la Iglesia.

El mismo Espíritu derramado en Jerusalén sobre los apóstoles es por ellos comunicado a los bautizados mediante la imposición de las manos y la oración (cfr. Hch 8,14-17; 19,6); esta praxis llega a ser tan conocida en la Iglesia primitiva, que es atestiguada en la Carta a los Hebreos como parte de la «enseñanza elemental» y de «los temas fundamentales» (Hb 6,1-2). Este cuadro bíblico se completa con la tradición paulina y joánica que vincula los conceptos de «unción» y «sello» con el Espíritu infundido sobre los cristianos (cfr. 2 Co 1,21-22; Ef 1,13; 1 Jn 2,20.27). Esto último encontró expresión litúrgica ya en los más antiguos documentos, con la unción del candidato con óleo perfumado.

Estos mismos documentos atestiguan la unidad ritual primitiva de los tres sacramentos de iniciación, conferidos durante la celebración pascual presidida por el obispo en la catedral. Cuando el cristianismo se difunde fuera de las ciudades y el bautismo de los niños pasa a ser masivo, ya no es posible seguir la praxis primitiva. Mientras en occidente se reserva la confirmación al obispo, separándola del bautismo, en oriente se conserva la unidad de los sacramentos di iniciación, conferidos contemporáneamente al recién nacido por el presbítero. A ello se une en oriente una importancia creciente de la unción con el myron, que se extiende a diversas partes del cuerpo; en occidente la imposición de las manos pasa a ser una imposición general sobre todos los confirmandos, mientras que cada uno recibe la unción en la frente.

2. Significación litúrgica y efectos sacramentales

El crisma, compuesto de aceite de oliva y bálsamo, es consagrado por el obispo o patriarca, y sólo por él, durante la misa crismal. La unción del confirmando con el santo crisma es signo de su consagración. «Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda "el buen olor de Cristo" (cfr. 2 Co 2,15). Por medio de esta unción, el confirmando recibe "la marca", el sello del Espíritu Santo» (Catecismo, 1294-1295).

Esta unción es litúrgicamente precedida, cuando se realiza separadamente del bautismo, con la renovación de las promesas del bautismo y la profesión de fe de los confirmandos. «Así aparece claramente que la Confirmación constituye una prolongación del Bautismo» (Catecismo, 1298). Sigue a continuación, en la liturgia romana, la extensio manuum para todos los confirmandos del obispo, mientras pronuncia una oración de alto contenido epiclético (es decir, de invocación y súplica). Se llega así al rito específicamente sacramental, que se realiza «por la unción del santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano, y con estas palabras: "Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo"». En las Iglesias orientales, la unción se hace sobre las partes más significativas del cuerpo, acompañando cada una por la fórmula: «Sello del don que es el Espíritu Santo» (Catecismo, 1300). El rito se concluye con el beso de paz, como manifestación de comunión eclesial con el obispo (cfr. Catecismo, 1301).

Así pues, la confirmación posee una unidad intrínseca con el bautismo, aunque no se exprese necesariamente en el mismo rito. Con ella el patrimonio bautismal del candidato se completa con los dones sobrenaturales característicos de la madurez cristiana. La Confirmación se confiere una única vez, pues «imprime en el alma una marca espiritual indeleble , el "carácter", que es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo» ( Catecismo, 1304). Por ella, los cristianos reciben con particular abundancia los dones del Espíritu Santo, quedan más estrechamente vínculados a la Iglesia, «y de esta forma se obligan con mayor compromiso a difundir y defender la fe, con su palabra y sus obras» [3].

3. Ministro y sujeto

En cuanto sucesores de los apóstoles, solo los obispos son «los ministros originarios de la confirmación» [4]. En el rito latino, el ministro ordinario es esclusivamente el obispo; un presbítero puede confirmar válidamente sólo en los casos previstos por la legislación general (bautismo de adultos, acogida en la comunión católica, equiparación episcopal, peligro de muerte), o cuando recibe la facultad específica, o cuando es asociado momentáneamente a estos efectos por el obispo. En las Iglesias orientales es ministro ordinario también el presbítero, el cual debe usar siempre el crisma consagrado por el patriarca u obispo.

Como sacramento de iniciación, la confirmación está destinada a todos los cristianos, no solo a algunos escogidos. En el rito latino es conferida una vez que el candidato ha llegado al uso de razón: la edad concreta depende de las praxis locales, las cuales deben respetar su carácter de iniciación. Se requiere la previa instrucción, una verdadera intención y el estado de gracia.

Philip Goyret

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica, 1212-1321.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 251-270.


[1] Cfr. Santo Tomás, In IV Sent., d.3, q.1, a.5, sol.2.

[2] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 78.

[3] Concilio Vaticano II, Const. Lumen Gentium, 11.

[4] Ibidem, 26.

 

© Fundación Studium, 2016 y © Oficina de Información del Opus Dei, 2016.

 

 

El Papa explica la importancia del bautismo de los niños

 

“No son propiedad privada de los padres, estos deben ayudarle a ser hijo de Dios”

11 enero 2009RedaccionEstado Ciudad del Vaticano

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa explicó la importancia del bautismo de los niños, al bautizar hoy a 13 bebés en la Capilla Sixtina, como es tradición en la Solemnidad del Bautismo del Señor, y afirmó que con él “restituimos a Dios lo que ha venido de Él”.

“El niño no es propiedad de los padres, sino que ha sido confiado por el Creador a su responsabilidad, libremente y de una forma siempre nueva, para que éstos le ayuden a ser un libre hijo de Dios”, explicó el Papa.

Sobre estos niños, afirmó, “se posa hoy el ‘complacimiento’ de Dios”.

“Desde cuando el Hijo unigénito del Padre se hizo bautizar, el cielo se ha abierto realmente y sigue abriéndose, y podemos confiar cada nueva vida que nace en las manos de Aquel que es más poderoso que los poderes oscuros del mal”, recalcó el Papa.

En primer lugar, Benedicto XVI señaló la importancia de que Dios se haya hecho un niño pequeño, que es precisamente el centro de la celebración del tiempo litúrgico de Navidad que se cierra con la Solemnidad del Bautismo del Señor.

“El Creador ha asumido en Jesús las dimensiones de un niño, de un ser humano como nosotros, para poderse hacer ver y tocar. Al mismo tiempo, abajándose hasta la impotencia inerme del amor, Él nos muestra qué es la verdadera grandeza, es más, qué quiere decir ser Dios”, afirmó.

Agradeciendo la oportunidad de poder bautizar en esta ocasión, el Papa hizo notar sobre todo la importancia del papel de los padres y de los padrinos para hacerles comprender un día el sacramento que han recibido.

“Sólo si los padres maduran esta conciencia conseguirán encontrar el justo equilibrio entre la pretensión de poder disponer de los propios hijos como si fueran una propiedad privada, plasmándolos en base a las propias ideas y deseos, y la postura libertaria que se expresa en dejarlos crecer en autonomía plena, satisfaciendo cada uno de sus deseos y aspiraciones”, explicó.

Por otro lado, bautizar a los niños pequeños, explicó el Papa, no es “hacerles violencia”, sino “darles la riqueza de la vida divina en la que se enraiza la verdadera libertad que es propia de los hijos de Dios”.

Esta libertad, añadió, “deberá ser educada y formada con el madurar de los años, para que los haga capaces de elecciones personales responsables”.

Respecto a la educación en la fe del pequeño, el Papa explicó que “si con este sacramento, el bautizando se convierte en hijo adoptivo de Dios, objeto de su amor infinito que lo tutela y defiende de las fuerzas oscuras del maligno, es necesario enseñarle a reconocer a Dios como su Padre y a saberse relacionar con Dios con actitud de hijo”.

Además, el bautismo, recalcó, introduce a los niños en “una nueva familia, más grande y estable, más abierta y numerosa que la vuestra: me refiero a la familia de los creyentes, a la Iglesia, una familia que tiene a Dios por Padre y en la que todos se reconocen hermanos en Jesucristo”.

Confiando estos niños “a la bondad de Dios, que es potencia de luz y de amor”, éstos “aún en las dificultades de la vida, no se sentirán nunca abandonados, si permanecen unidos a Él”.

“Preocupaos por tanto de educarlos en la fe, de enseñarles a rezar y a crecer como hacía Jesús y con su ayuda, en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres”, concluyó.

Después, durante su alocución durante el rezo del Ángelus, el Papa volvió a señalar la importancia de este sacramento, por el cual el hombre “recibe la vida eterna”.

“¡Qué grande es el don del Bautismo! Si nos diéramos cuenta plenamente, nuestra vida se convertiría en un ‘gracias’ continuo”, exclamó.

Para los padres cristianos, es una “gran alegría” y una “gran responsabilidad”, tras “ver surgir de su amor a esta nueva criatura, llevarla a la fuente bautismal y verla renacer del seno de la Iglesia, para una vida que nunca tendrá fin”.

“Esta es la estupenda realidad: la persona humana, mediante el Bautismo, se inserta en la relación única y singular de Jesús con el Padre, de forma que las palabras que resonaron en el cielo sobre el Hijo Unigénito se hacen verdaderas para cada hombre y toda mujer que renacen del agua y del Espíritu Santo: Tu eres mi Hijo, el amado”, añadió.

[Por Inma Álvarez]

 

 

Una carta de “vida nueva”

Ernesto Juliá

En realidad, la “vida nueva” puede comenzar cada día, cada hora, cada instante. El dicho popular de “año nuevo, vida nueva”, encierra sin embargo esa ilusión de todo ser humano de renovar la esperanza, de no dar todo por perdido, de volver a revivir lo que algún día nos llenó de nueva luz: saber que el amanecer nunca falta a la cita.

El “año nuevo”, tan vinculado al Nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, nos invita siempre a no desesperar, a mirar el amor de Dios que nos abre las puertas de la vida eterna. Dios nunca falta a la cita; Dios que en el Niño Jesús se hace el encontradizo con quienes le buscan.

Una vez más, en estos días, el Señor se ha hecho vivo en algo muy sencillo. Ordenando papeles –rompiendo muchos- he vuelto a ver la copia de una carta que hace años, en unos días como estos, me enseñó un padre, entre conmovido, sereno y apenado profundamente. No había podido acompañar a su hijo en su agonía, ni darle cristiana sepultura. No sabía en qué país se había muerto. Al darme la copia de la carta me pidió oraciones por el eterno descanso de su hijo de 23 años.

La carta habla por sí sola:

“Necesito escribirte estas líneas, papa, porque serán las primeras palabras que recibirás de mí después de tantos años, y las últimas que os hablarán de mí en este mundo. Siento mucho lo que te voy a decir; pero me doy cuenta de que es la hora de que conozcas la verdad de todo lo que me ha sucedido desde que os abandoné, cuando tenía 17 años, hasta hoy, recién cumplidos los 23. No os he visto en todo este tiempo, y he cortado toda relación con vosotros. Todas vuestras pesquisas para encontrarme fueron inútiles: hui de vosotros, consciente de que no podía soportar la mirada amorosa de mamá y tuya.

¿Qué me pasó?

El “tóxico” me mató.  Conocí a mi “asesino” a los 16 años. Un ciudadano elegantemente vestido, buen hablador, que me invitó a probar la droga. Yo le rechacé variaos días; pero él seguía esperándome un día y otro a la salida del Instituto. Algunos de mis amigos probaron. El individuo aguijoneó mi orgullo diciéndome que yo no era hombre, y al fin probé.  No necesito decir nada más. Ingresé en el mundo de las drogas.

Al comienzo tenía tonturas, después devaneos y enseguida oscuridad.  Ya no hacía nada sin que el tóxico estuviera presente. Después venía la falta de aire, las alucinaciones, el miedo, y enseguida la euforia intensa. Me sentía más que las otras personas. Y la droga, mi inseparable amiga, me sonreía, me sonreía… Y os abandoné.

Papa, cuando uno comienza encuentra todo ridículo y muy divertido. Hasta encontraba ridículo a Dios. Y hoy, en la cama de un hospital, solo conmigo mismo, reconozco que Dios es lo más importante de todo el mundo y que sin su ayuda, yo no estaría escribiendo esta carta y me hubiera pegado un tiro hace meses.

Papa, sólo tengo 23 años, pero ya sé que no me queda la mínima posibilidad de seguir viviendo. Es ya tarde para mí, pero además de pediros perdón a mamá y a ti, quiero hacerte una última petición. Enséñales esta carta a tus amigos que tengan hijos de mi edad; y que ellos la enseñen a sus hijos. Diles que en cada puerta de cada escuela, de cada Instituto, en cada curso de la universidad, en cualquier lugar, hay siempre un hombre elegantemente vestido y hablador que quiere animarles a “ser hombres”, que quiere mostrarles el “tóxico”, su futuro “asesino” y destructor de sus vidas, que los llevará a la locura, a la muerte, como ha hecho conmigo.

Haz esto, papá, antes de que sea tarde para ellos, y perdóname, por lo que os hecho sufrir con mis locuras. Dile a mamá que el Padrenuestro y el Avemaría que me enseñó de pequeño, me están acompañando durante todo el día, en esta sala de un hospital africano. Un sacerdote me ha confesado, y me ha dado la unción de los enfermos hace unos días. Lloré con mucha paz. Perdonadme de nuevo. Adiós”.

ernesto.julia@gmail.com

 

Orientarnos hacia Dios

Posted date: enero 07, 2018

 

Por José Antonio PAGOLA

No hay técnicas ni métodos que conduzcan de forma automática hacia Dios. Pero sí hay actitudes y gestos que nos pueden disponer a las personas a prepararnos al encuentro con él. Más aún. Las palabras más bellas y los discursos más brillantes sobre Dios son inútiles si cada uno no nos abrimos él. ¿Cómo?

Lo más importante para orientarnos hacia Dios es invocarlo desde el fondo del corazón, a solas, en la intimidad de la propia conciencia. Es ahí donde uno se abre confiadamente al misterio de Dios o decide vivir solo, de forma atea, sin Dios. Pero ¿se puede invocar a Dios cuando uno no cree en él ni está seguro de nada? Carlos de Foucauld y otros no creyentes iniciaron su búsqueda de Dios con esta invocación: «Dios, si existes, muéstrame tu rostro». Esta invocación humilde y sincera en medio de la oscuridad es, probablemente, uno de los caminos más puros para hacernos sensibles al misterio de Dios.

Para orientarnos hacia Dios también es importante eliminar de la propia vida aquello que nos está impidiendo encontrarnos con él. Si uno, por ejemplo, tiene la pretensión de saberlo todo y de haber comprendido ya el misterio último de la realidad, del ser humano, de la vida y de la muerte, es difícil que busque de verdad a Dios. Si uno vive encogido por diferentes miedos o hundido en la desesperanza, ¿cómo se abrirá con confianza a un Dios que lo ama sin fin? Si alguien se encierra en su propio egoísmo y solo siente desamor e indiferencia hacia los demás, ¿cómo podrá abrirse a un Dios que es solo Amor?

Para orientarnos hacia Dios es importante mantener el deseo, perseverar en la búsqueda, seguir invocando, saber esperar. No hay otra forma de caminar hacia el Misterio de quien es la fuente de la vida. El relato de los magos destaca de muchas formas su actitud ejemplar en la búsqueda del Salvador. Estos hombres saben ponerse en camino hacia el Misterio.

  • Saben preguntar humildemente,
  • superar momentos de oscuridad,
  • perseverar en la búsqueda
  • y adorar a Dios encarnado en la fragilidad de un ser humano.

 

 

La última carta: ante la muerte, ante la vida

José Iribas / 7 octubre, 2017

“A abrir tras mi fallecimiento. Aseguraos de mi muerte, os lo ruego”.

Con este texto encontró Emilio, un amigo del blog, una carta -la última- de su padre; en sobre cerrado, manuscrita y a su nombre. Y tal cual -como me pide emocionado-, os transcribo lo que aquel plasmó de su puño y letra, sabiéndose terminal. Pero bien lúcido.

Querido hijo mío:

Mi médico quiso anticipártelo; yo ya lo intuía. Y te lo vi en los ojos antes de que me lo confirmases. Mi tiempo, aquí, toca a su fin. Como un día ocurrirá a mamá. Y a ti. Y a todos. Como acaeció con mis padres. Y con los padres de mis padres. Nos iremos nosotros… y nuestros hijos. Y los hijos de estos… Aquí no se queda nadie.

Ese es uno de los pocos hechos de los que podemos afirmar, con plena certeza, que ocurrirán: vamos a vivir nuestra muerte. Más aún: por acompañados que nos encontremos, habremos de afrontarla de forma personal. De algún modo, desde el punto de vista humano, en solitario.

La vida se desgasta velozmente. Nos lo advertían nuestros padres, pero no les hacíamos demasiado caso: ‘cosas de mayores’…

Hoy, cuando todo un profesional nos ha concretado que voy llegando a la meta, quiero dejarte, a modo de legado póstumo, alguna reflexión.

No todo lo que te indico lo puse debidamente en práctica -y bien que lo lamento-. Pero me gustaría, al menos, ayudarte a que lo consideres: despacio; pero sin pausa. A veces, todo cambia en un minuto… Disculpa lo que olvide. No tengo el cuerpo…

En todo caso: lo importante es pasar por la vida amando. De ahí se deriva todo lo demás

1.- Ama a tu familia: a aquella en la que naciste y te criaste (tus padres, hermanos…) y a la que, ya maduro, elegiste formar: a tu mujer, a tus hijos. Y no olvides nunca que eres hijo de Dios. No esperes a que ‘truene’ -que lo hará- para recordarlo. A todos, dedícales tu tiempo. Demuéstrales tu cariño, en lo cotidiano. Y díselo.

2.- Y, por ello, comparte con quien un día decidiste embarcar en tu -en vuestra- travesía vital, palabras, proyectos; comparte miradas, silencios; alegrías y duelos. Ella navegará siempre contigo: con el mar en calma o, fuerte y de tu mano, con la otra al timón, frente al oleaje, a la marejada.

3.- Acompaña y educa, con ella, a tus hijos: eso exige invertir horas; y esfuerzo; y coherencia; y ejemplo; y corregir y querer; mejor: y corregir por querer. Pasad tiempo en familia. Pero, también, pásalo con cada uno de ellos, a solas; en un diálogo de tú a tú, que demuestre que te importa. Vuelca tu empeño en que puedan ser personas de una pieza; buenos ciudadanos; con criterio; sensibles y recios.

4.- Cultiva la amistad; y siembra alegría, da vida a tu entorno. Habrá quien sea para ti verdadera familia, aunque no haya vínculos de sangre. El destino os cruzó y os habéis escogido. Sé muy amigo de tus amigos. Con hechos; a veces con pequeños detalles. En los ratos buenos y, no menos, cuando pintan bastos.

5.- Vive para los demás. Solo se gana lo que se da. La felicidad se multiplica cuando se reparte. No seas la pieza del puzle que alguien necesite y nunca encuentre. Date. Gástate. Y, a la vez, cuídate: cuídate y déjate cuidar, para que no se agote el agua que has de repartir desde tu arroyo.

6.- Vive solidaria y austeramente. Sé justo. Y compasivo: discretamente, humildemente. Tus próximos son tus prójimos. Recuerda, también, que el primero y el tercer mundo son igual -aunque bien distintamente- el mismo; un mundo con periferias: algunas… a la vuelta de la esquina. Demuestra que de tu condición humana se deriva tu fraternidad. No des lo que te sobra. Comparte. Y no solo los bienes materiales.

7.- Da lo mejor de ti. Ayuda a construir el mundo. Sirve desde allí donde te toque. Al menos, inténtalo. Brega, cada día; ‘solo por hoy’ haz las cosas bien y con alegría; con finura, sin alharacas. buen compañero de trabajo. Preocúpate por los que te rodean, en el negocio y en el ocio. Interésate por sus cosas, por sus necesidades. Ábrete a la confidencia y al apoyo. Desde la libertad, vete en búsqueda de la verdad. Y ofrece compartirla.

8.- Sé agradecido y disfruta: cada día, cada amanecer es un regalo. Cada encuentro con otra persona, una oportunidad de querer, de crecer, de sembrar algo positivo. Expresa -sé explícito- tu gratitud por tantas cosas buenas que te suceden en la vida, desde que te levantas hasta que te acuestas. Sí, también por esos ‘regalos’ que das por hecho. Y recuerda siempre que la felicidad es interior. Por ello, no depende de lo que tenemos sino de lo que somos. ¡Asómbrate ante tanta gratuidad!

9.- Pide permiso. Y perdón… Y perdona. Arranca todo brote de suficiencia, de orgullo, de soberbia, de rencor. Rectifica cuando te equivoques. Y asume el error sin fabricar ‘es ques’: ‘es que… excusa’. Pide disculpas, de corazón, siempre que proceda. Sé comprensivo con los demás. Si miras tus sombras, serás capaz de apreciar en ellos también sus luces. Nunca olvides que a veces vale más tener paz que tener razón. Y aprende a perdonarte a ti también.
Y… last, but not least…

10.- Aprovecha cada instante, cada momento, para sentirte vivo y para convivir. En ‘horizontal’ y en ‘vertical’: mirando siempre a los de al lado; pero también a lo Alto. Allí donde te espera -antes a mí- un Padre mucho mejor que el que te escribe; El que nos ama, nos creó y, si libremente lo queremos, nos ha salvado.

Hijo mío, cuando ya me haya ido, abrázate a los tuyos. Y no me llenéis de coronas de flores. Regaladme y regadme con oraciones. Para que la Misericordia, con mayúscula, perdone mis muchas miserias, las perdone.

Llegué tarde, es verdad, a trabajar en la vendimia de la vida. He desaprovechado tiempo. Me he mostrado bien frágil. Pero el Dueño, Él, que cada día sale a buscarme, va a regalarme el salario y el abrazo del Gozo Eterno.

Yo te regalo el mío. Sabes que os seguiré muy de cerca. Cuida a tu madre; a los tuyos.

He comenzado con el amor… Y con amor me despido: No llores si me amas.

Te quiero y te querré. Siempre.

P.D. Ya os decía yo que ese médico no valía mucho

 

 

Cuando el Papa arremete en contra de la eutanasia

Anima a dialogar con los hombres y mujeres de buena voluntad. La Academia de la Vida convoca un seminario en febrero

No han faltado los debates y las diversas interpretaciones de las palabras de Francisco. 

 El Papa Francisco con un grupo de discapacitados.

06/01/2018 01:00

Un artículo de...

Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

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En diversas ocasiones el Papa ha abordado cuestiones de bioetica que han despertado numerosas controversias. En el caso de Italia, las palabras del obispo de Roma han sido citadas incluso por parlamentarios durante diferentes propuestas de ley.

En la Jornada por la vida de 2016, el Pontífice aprovechó la oración del Angelus en la plaza de san Pedro para unirse a los obispos italianos y solicitar a diversas instituciones “un compromiso educativo y social renovado a favor de la vida humana desde la concepción hasta su fin natural”.

La eutanasia siempre es ilícita

En noviembre de 2017, el Vaticano hospedó un importante congreso europeo organizado por la Pontificia Academia para la Vida y la  Asociación Médica Mundial sobre las cuestiones del final de la vida.

Profesionales médicos, autoridades jurídicas, expertos en cuidados paliativos y ética médica se reunieron con teólogos y filósofos de más de 30 países en el Aula Vecchia del Sínodo.

Esta cita de dos días obtuvo mucha resonancia cuando el Papa intervino con un mensaje escrito  dirigido al presidente de la Pontificia Academia para la Vida, monseñor Vincenzo Paglia en el que el Pontífice remarcó claramente que la eutanasia “sigue siendo siempre ilícita”.

En tal ocasión, Francisco exhortó también a evitar el ensañamiento terapéutico cuando animó a “no activar o suspender el uso de medios desproporcionados, es decir, a llevar a cabo una acción que tiene un significado ético completamente distinto de la eutanasia”. Por lo que varios interpretaron erroneamente como un signo de la aprobación eclesial al poner fin a la vida.

Diálogo abierto

Previamente el Papa había invitado, en octubre de 2017, a los miembros de la Pontificia Academia para la Vida durante su Asamblea plenaria anual a sumar fuerzas con los hombres y mujeres de buena voluntad porque aseguró que nos encontramos en una “verdadera revolución cultural”.

En su discurso, Francisco insistió  en el “acompañamiento responsable a la vida humana, desde su concepción y durante todo su curso hasta el fin natural” trabajo que implica -dijo- “discernimiento e inteligencia de amor para hombres y mujeres libres y apasionados, y para pastores no mercenarios”.

En esta línea, el Santo Padre afirmó estar seguro de que “no faltan hombres y mujeres de buena voluntad, así como académicos y estudiosos de orientación diferente en la religión y diferente visión antropológica y ética del mundo, que comparten la necesidad de aportar una sabiduría más auténtica de la vida a la atención de pueblos, en vista del bien común”. De este modo, el Papa remarcó que “se puede y se debe establecer un diálogo abierto y fecundo con los muchos interesados en la búsqueda de razones válidas para la vida humana”.

Por su parte, la Pontificia Academia para la Vida promueve diferentes iniciativas a través del proyecto Palliative Life (Pal-life) que está convocando a expertos internacionales  en cuidados paliativos para participar a un seminario a finales de febrero, como es el caso del médico español Carlos Centeno.

Twitter: @mercedesdelat

 

 

El Bautismo del Señor en el Jordán

 

El último Profeta bautizaba

en el Jordán que riega Palestina

y a su orilla bajaste humildemente

a recibir las aguas del Bautista.

Juan se opuso sabiendo que él no era

digno de desatarte ni la hebilla,

pero Tú le dijiste, mansamente,

que había que cumplir toda justicia

y al salirte del río, abierto el cielo,

hizo su aparición la Teofanía:

   El Espíritu en forma de paloma,

la voz del Padre que se complacía

y Tú, Jesús, bien fija la mirada,

en anunciar, ya pública, tu vida.

 

 

Consideración

 

El bautismo de Juan suponía solamente una purificación preparatoria para obtener el perdón de Dios, y Jesús, que es la santidad misma, no necesitaba lavar culpa alguna. Una vez más, nos da ejemplo de humildad. A partir de la Ascensión del Señor, el Bautismo en agua y Espíritu borra radicalmente el pecado original y, en el caso de recibirlo en edad adulta, perdona los pecados personales, permitiendo el acceso del hombre a la vida eterna en el cielo. Sentir gozo por estar bautizados y agradecimiento a Dios y a nuestros padres la recepción del santo sacramento del Bautismo.

José María López Ferrera 

 

 

Hay personas que responden de memoria.

Su respuesta es de memoria.

Son como aquel estudiante que se aprende de memoria todas las respuestas.

Sin pararse a discernir lo que significan.

¿Cómo son nuestras respuestas? De memoria o profundas?

Una respuesta profunda es aquella que se da de corazón, es aquella que nace de lo profundo, de lo meditado, de lo reflexionado.

Es aquella que se da del estar convencido.

Estoy convencido de lo que digo, porque lo he pensado, lo he meditado.

Pedro, el del evangelio, no se llamaba Pedro, se llamaba Simón.

¿Porque Jesús le cambia el nombre?. Se lo cambia porque Simón respondía con tanta firmeza, con tanta convicción las preguntas que Jesús le hacía, que sus respuestas tenían la dureza de una piedra; por eso lo llamó Pedro y sobre esa piedra edificó su iglesia.

Pedro no respondía de memoria, respondía con la firmeza del que cree.

¿Quién soy yo para vos?, le pregunta Jesús.

Hoy también es válida la pregunta. Para ti, ¿quién es Jesús para vos?

La pregunta sigue siendo válida. Sigue siendo válida para cada una de tus   circunstancias de vida.

Hoy también la pregunta nos puede servir para nuestro matrimonio.

¿Qué es para vos el matrimonio?  ¿Ese que estás viviendo?  Tu matrimonio, ¿qué es?

El matrimonio es un signo precioso, porque “cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del matrimonio, Dios, por decirlo así, se 'refleja' en ellos, imprime en ellos los propios rasgos y el carácter indeleble de su amor. El matrimonio es la imagen del amor de Dios por nosotros”. (Papa Francisco)

 

Hoy también tu noviazgo puede ser el recibidor de la pregunta.

¿Qué es tu noviazgo para vos?  Vos con tu novio, vos con tu novia: ¿qué es tu noviazgo?

Hoy también un amigo íntimo, nos puede preguntar: yo como amigo, ¿quién soy para vos? Espero que te des cuenta  que, cuando tienes amigos y hermanos con quienes hablar, reír, y cantar, eso es verdadera felicidad.

Mantenlos durante todas las etapas de tu vida y disfruta de una vida sana. "Qué difícil es el ser humano, nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere !!!!!!!      (Papa Francisco)

Como podemos ver, aquella pregunta es tan de hoy, como de aquellos tiempos. Repercute en muchos aspectos de mi vida.

En mi vida matrimonial, en mi vida de novio, en mi vida de profesional, en mi vida de relación.

Que respondemos, si se nos preguntara, ¿qué es para usted el matrimonio?

-----El matrimonio es la unión de dos personas que se aman.

Qué bonita respuesta. Es correcta la respuesta, pero.....es de memoria.

Si te preguntan por tu noviazgo, ¿qué es?.

-----Es la forma que dos personas que se gustan se van conociendo.

Bonita y correcta respuesta, pero......es de memoria.

Hoy en día las preguntas que nos hace Dios, las preguntas que nos hace la vida, las podemos estar respondiendo de memoria.

¿Cómo hay que hacer para responder con firmeza, con profundidad, con conocimiento?

Hay que responder con fidelidad.

El conocimiento y la firmeza de mi respuesta necesitan de la fidelidad.

El ser fiel a lo que vivo me exige ser autentico, no ser careta.

Me exige ser transparente, no disfrazado.

Hay gente que vive su vida, su matrimonio, su noviazgo, su vida de relación, su vida de trabajo,.....disfrazado.

 

¿Qué es la fidelidad?  Digamos más bien, que no es la fidelidad.

La fidelidad, no es estar agarrado, no es estar rigurosamente cumpliendo un ritual de normas, de cosas.

La fidelidad no es posesión ni de uno ni de otro.

La fidelidad es principalmente compromiso con uno mismo.

La persona fiel, su primer compromiso lo tiene con él mismo, con sus obligaciones, con sus promesas, con sus estudios, con su profesión, con su vida, cualquiera sea su circunstancia.

Cuando uno asume la fidelidad consigo mismo, está siendo fiel con todos y con todo.

Con su esposa, con su novia, con su trabajo, con su carrera, con su paso por la tierra.

Está siendo fiel con todos y con todo.

Cuando uno es comprometido y fiel consigo mismo lo es con el otro.

Si no soy fiel conmigo mismo, nunca seré fiel con el otro.

Viviré si, el disfraz de la fidelidad, por aquello que dice el refrán, que nadie puede dar lo que no tiene.

La fidelidad es la respuesta que tenemos que dar a Dios, es la respuesta que tenemos que dar a nuestra vida.

La fidelidad es lo que nos hace rocas, lo que nos hace firmes.

La fidelidad es lo que nos hace dar respuestas firmes, con convencimiento, con seguridad.

Hay personas que viven la fidelidad por inercia: cumplen, hacen y van.

Pero después.....nada más.

La fidelidad no es cumplir hoy y.....mañana veremos.  Ya veremos.....

La fidelidad es compromiso para siempre, con todos y con todo.

Alguien escribió:

Un hogar, es mucho más que una casa.

Dialogar, es mucho más que contarnos las cosas.

Reunirse, es mucho más que estar juntos.

Compartir, es mucho más que prestarse las cosas.

Vivir felices, es mucho más que estar contentos.

Ser cristianos, es mucho más que tener una religión.

Por eso, y porque queremos ser una familia auténtica, comprometámonos a:

Seguir construyendo nuestro hogar.

Mejorar la forma de dialogar, compartir de corazón.

Reunirnos como hermanos.

Y buscar la verdadera felicidad poniendo toda nuestra confianza en Dios.

Que es Padre que nos cuida. Hijo que nos acompaña.

Y Espíritu de Amor que nos anima.

 

Decálogo de la pareja feliz
1. Nunca estéis enfadados los dos a la vez.
2. No os gritéis jamás, a no ser que todo se incendie.
3. Si uno de los dos debe ganar una discusión, deja que sea el otro.
4. Si tienes que criticar, hazlo con amor y delicadeza.
5. Nunca menciones errores del pasado.
6. Olvídate del mundo entero antes que de tu pareja.
7. Al menos una vez al día, hazle un comentario amable o ten un gesto de amor.
8. Cuando te hayas equivocado, admítelo y pide perdón. Si se equivoca, perdónale.
9. Se necesitan dos para una pelea, y quien no tiene la razón es normalmente el que más habla. 
10. No hagas caso del "piensa mal y acertarás" sino el "piensa bien y saldrás ganando".

                                                                 Salvador Casadevall

                                                              salvadorcasadevall@yahoo.com.ar

 

 

Socialismo  y familia

 

¿ES REAL LA BUENA FAMA QUE TIENEN LOS PAISES NÓRDICOS? ¿QUÉ SE ESCONDE DETRÁS DE ESTE IDEAL DE AUTONOMÍA RADICAL?

He tenido la gran fortuna de conocer hermosas ciudades y paisajes de los países nórdicos de Europa. Habiendo nacido y crecido en Sudamérica y viviendo hace varios años en el Viejo Continente, cuando uno hace turismo no puede evitar pensar: "¡qué bien se vive por aquí!". Pero ¿es realmente así? Fácilmente reconocemos que una cosa es el ojo del turista y otra la realidad del inmigrante que lleva varios años viviendo en un sitio muy lejano de sus raíces.

Todos sabemos, además, que "los países nórdicos" ocupan buena fama entre la opinión pública. En buena medida esto se debe a la tarea "informativa" de los medios de comunicación, así como las frecuentes referencias que hacen diversos actores políticos poniendo a estos países como los ejemplos a seguir. En efecto, es a estos países a los que miramos cuando queremos mejorar los sistemas educativos, ellos suelen ser también los referentes en materia de conciliación laboral, de derechos sociales e incluso de políticas de asilo y migración. En el imaginario de la opinión pública parece habitar la idea de que Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca han logrado casi "cuadrar el círculo", en la medida en que han sentado las bases institucionales para lograr una sociedad que goza de los niveles de prosperidad que ofrece la economía de mercado, al tiempo que han logrado -fruto de una supuesta fuerte presencia gubernamental- lidiar con éxito frente al monstruo de la desigualdad, que supuestamente anidaría en las economías capitalistas. Por el contrario, algunos retardatarios -en el colmo de su impostura- acogerían e incluso verían con buenos ojos la desigualdad a la que consideran la condición de posibilidad para tener una economía genuinamente libre y digna de los seres humanos. No se puede ser tan cruel, piensan muchos que tienen esta quimera mental en su cabeza, de pensar que el estado debe estar ausente para tener economías libres, y allí tenemos estos países nórdicos para "demostrar" lo contrario: que se puede vivir bien, en la abundancia, gracias a un estado fuerte que provee las bases económicas para equilibrar la balanza.

Dentro de este imaginario también suele acogerse la idea de que el individualismo es fruto del modus vivendi "consumista" alentado por el sistema económico capitalista, y que la socialdemocracia o un pretendido socialismo "light" fue el marco conceptual que estuvo y está a la base del éxito y de la prosperidad del modelo social nórdico actual.

LA MITAD DE LA POBLACIÓN SUECA VIVE SOLA Y EL 40%, ADEMÁS, AFIRMA SENTIRSE SOLO

¿Es todo esto realmente así?

No.

Un reciente documental, de gran calado sociológico, analiza la realidad de la vida en Suecia, desenmascarando un auténtico drama oculto que viven actualmente muchos ciudadanos en ese país. Algunas estadísticas demográficas son desoladoras; revelan que, en la actualidad, uno de cada dos suecos vive solo (es la tasa más elevada del mundo), y que uno de cada cuatro suecos muere en soledad... lo que es más estremecedor... existen muchos cadáveres que no son reclamados por ningún otro ser humano, y personas que fallecen solas en su domicilio y pasa largo tiempo hasta que son identificadas. La situación es tan impactante que hace pocos días un medio de prensa, no precisamente promotor de las ideas de la economía de libre mercado -todo lo contrario-, publicaba una nota en la que abordaba este drama, titulada: "Suecia en caída libre hacia el aburrimiento".

El documental, titulado La teoría sueca del amor (2015) y dirigido por el cineasta ítalo-sueco Erik Gandini no se limita a describir el presente de la situación social sueca sino que rastrea los orígenes de este abismo de soledad y abulia que invade a buena parte de la sociedad. Es aquí donde podemos observar que la respuesta fácil y perezosa que consiste en endilgar al supuesto individualismo liberal la raíz de esta situación se revela claramente falsa. El documental desgrana lo que fue el proyecto de familia pergeñado bajo la tutela del primer ministro (socialdemócrata)Olof Palme[2] en los años setenta. En efecto, en 1972 el gobierno sueco elaboró un programa de gobierno titulado "La familia del futuro: una política socialista para la familia", que se constituyó en un auténtico manifiesto en el que se establecían las directrices de la política estatal para lograr una familia "nueva". El programa buscaba independizar al individuo de los lazos familiares. En efecto, el programa establecía la independencia o autonomía como un derecho humano fundamental: el individuo es un ser autónomo y puede, si así lo quiere, tener una familia pero puede liberarse de "las cargas familiares", que generan dependencia. De este modo, el individuo sueco tendría la "libertad" para definirse solo por las relaciones reales que quisiera establecer mientras que el estado tutelaría y se haría cargo de las otras relaciones que el individuo considerase "gravosas". Un principio fundamental (muy discutible y que revela la escasa profundidad antropológica y ética) de esta concepción consiste en asumir que las "interacciones" se basan en la "independencia".

Veamos un caso concreto: si una mujer se encuentra en pareja con un hombre y depende económicamente de éste, ¿se puede decir que se trata de una relación verdaderamente voluntaria? ¿no supone, acaso, esta dependencia económica una limitación a la voluntariedad de la relación? Según las líneas del manifiesto una relación de este tipo no sería auténticamente voluntaria; de ahí que el estado deba intervenir para dotar de los recursos económicos necesarios para dar mayor "independencia" a los miembros de esa relación. El principio de acción es muy simple: cada ser humano debe sentirse un ser autónomo y no como un apéndice de su tutor, cuidador, pareja o progenitor. Así de sencillo..., el clásico y falaz aut aut que no deja margen para una solución superadora. Para lograr este afán de independencia, auténtico ideal de vida que la clase política insufló en la ciudadanía sueca, debía ser posible generar las condiciones económicas y sociales que ofrecieran la sostenibilidad, de modo que solo se cultivaran relaciones "genuinamente auténticas". Demasiado bueno para ser verdad..., en verdad, demasiado destructivo por no ser ni bueno ni verdadero, y condenado a no durar.

Pasados más de cuarenta años de la aplicación de las políticas sociales inspiradas en el manifiesto, la realidad es que la mitad de la población sueca vive sola y que, según un estudio de la Cruz Roja sueca, el 40%, además, afirma sentirse solo. Y, respecto de la relación entre hombres y mujeres, el ideal de independencia no se detuvo simplemente en la independencia económica. Las mujeres suecas son las mejores clientas de los bancos de esperma existentes. Cryos, el banco de esperma más grande del mundo se encuentra en Dinamarca, y desde allíenvía el líquido seminal con un sistema que permite una "aplicación casera" a los distintos domicilios de Suecia. La demanda de los "baby vikings", como se les conoce, supone un mercado en rápido crecimiento.

Esta silenciosa pero radical transformación de la sociedad sueca no pasa desapercibida a los 'outsiders', quienes también padecen las consecuencias de la transformación en el modus vivendi. Se calcula, por ejemplo, que los refugiados que arriban a Suecia tardan una media de siete años en encontrar trabajo y que las pocas relaciones de amistad que logran establecer son principalmente con ciudadanos no suecos. La pregunta común y frase hecha que suelen hacer muchas personas cuando arriban a Suecia es "¿pero dónde están los suecos?"

Cualquier persona medianamente sensata puede intuir lo perverso de todo el asunto y la manipulación que ha debido ejecutar la acción gubernamental sobre nociones básicas como la voluntariedad, la autonomía, la independencia, e incluso sobre la misma noción de relación humana, para llegar a este estado de cosas. Conviene volver una y otra vez al magistral texto de Joseph Ratzinger,"La libertad y la verdad"[3] donde supo intuir qué se esconde detrás de este ideal de autonomía radical, al tiempo que desgrana la estructura antropológica fundamental del ser humano como un ser-de, ser-para y ser-con, único ámbito desde el que se puede ser verdaderamente libre y responsable. Es desde esta estructura antropológica fundamental desde donde el hombre puede sentirse verdaderamente realizado. Se trata de un texto profético, no en vano bebe en la tradición del pensamiento clásico y cristiano, que señala la importancia de la amistad como virtud intensiva, indispensable para tener una vida auténticamente humana. En efecto, aunque uno alcanzara las cimas de la contemplación, no sería verdaderamente feliz si no tuviera un amigo (Cicerón, Francisco de Vitoria). La sociedad sueca diseñada por la tecnocracia socialdemócrata no supo intuir lo que se perdería si se perdía la sana y genuina interdependencia entre los seres humanos. En una entrevista que se puede observar en el documental, el sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman afirma: "Los suecos han perdido las habilidades de la socialización. Al final de la independencia no está la felicidad, está el vacío de la vida, la insignificancia de la vida y un aburrimiento absolutamente inimaginable". Y un sueco, testigo privilegiado de todo esto da en la clave del problema al afirmar: "Que el estado de bienestar se esté haciendo cargo de nosotros, ese es el problema. Deberíamos estar cuidándonos entre nosotros"[4].

Además, lamentablemente, el manifiesto no es fruto de una idea un tanto alocada de un actor político concreto sino que obedece a la lógica interna de la visión socialista-marxista de la sociedad. Ludwig von Mises no es un autor libre de errores y se pueden cuestionar muchos de sus implícitos antropológicos, no obstante en este asunto, supo intuir con una agudeza casi profética la radical inquina que la cosmovisión socialista tecnocrática manifiesta sobre la concepción de la familia como institución natural. Ahí están sus casi ignorados Socialismo (primera edición 1922) y La acción humana (1949) para el que desee explorar el tema. Ya en el primero de los textos citados von Mises supo ver la íntima relación entre una economía planificada, un estado tecnocrático y el inevitable avance de ingeniería social que actúa erosionando la institución familiar:

"Proposals to transform the relations between the sexes have long gone hand in hand with plans for the socialization of the means of production (...). Marriage is to disappear along with private property. (...) Socialism promises not only welfare-wealth for all-but universal happiness in love as well"[5].

Deseo insistir en que, como se puede observar, el marco conceptual desde el que se buscó dar impulso al individualismo no tuvo ni tiene nada tiene que ver con las bases morales de una economía de libre mercado, sino que obedeció al impulso más básico de la tecnocracia de corte socialista que pretende mediante la ingeniería social definir "de arriba a abajo" el modo en que se debe desarrollar la vida social. Es realmente lamentable la errónea puntuación de causa y efecto que muchas personas religiosas suelen hacer al señalar el individualismo como un efecto de un sistema económico libre cuando, con análisis y estudio sereno, se puede descubrir una y otra vez que gran parte del comportamiento individualista de las sociedades avanzadas obedece a medidas más o menos tecnocráticas llevadas a cabo por el poder gubernamental sobre la sociedad civil. En otra ocasión ya he mencionado la noción de "individualismo delegatorio", que considero fundamental para llevar a cabo un análisis de la vida social de mayor calado y que, tal vez, sea indispensable para leer adecuadamente los males y los signos de nuestro tiempo.

Con afán un tanto provocador, G. K. Chesterton gustaba decir que la familia es una organización "anárquica" (algo que a veces pienso cuando regreso por las noches a mi hogar y veo lo que mis hijos han hecho en el salón). En verdad, con ello señalaba un punto fundamental: en rigor se refería a que no hacía falta un acto gubernamental para que esta cobre existencia y subsista. Se trata de la clásica bipolaridad aristotélica por la que al tiempo que el hombre es un zoón politikón, es un ser "más conyugal que político", es decir, la polis se constituye por familias, que son el soporte y constituyen la base moral pre-política de la vida cívica. Se trata, paradójicamente, de una convicción que hoy apenas sobrevive en buena medida entre algunos pensadores de la tradición liberal clásica, esa que frecuentemente es tan denostada por algunos defensores de la familia, férreos antiliberales. Sería bueno que viajaran a Suecia o que al menos se tomaran un momento para ver el documental citado. Tal vez llegarían a identificar adecuadamente la verdadera amenaza que se cierne sobre la familia hoy en día.

En síntesis, el elixir de una sociedad de individuos (y no de familias, comunidades intermedias, etc.) profundamente aislados entre sí, en donde destaca en un primer puesto claro el individualismo secularizado sueco, como bien muestra el WVS - World Values Survey en su última edición (véase el cuadro nº 1 al final del texto), no ha sido creado por supuestas fuerzas ciegas de una economía de libre mercado. Por el contrario, ha sido causado por la planificación tecnocrática de corte socialista -advertido por Mises hace casi 100 años[6]-, de rechazo radical al carácter socialmente interdependiente de la vida humana, tal como reconoce y acoge la cosmovisión cristiana y la tradición liberal clásica. Celebro la presentación de este documental que ha agregado otro bit de información en esa ingente tarea que supone enseñar que la obsesión o "ideal" por la independencia y la autosuficiencia, y su maridaje con un estado de bienestar que debería de proveer todas las necesidades físicas y materiales termina generando anomia social, apatía, soledad y, en última instancia, alienación y pérdida de sí. Es fundamental que las personas con juicio crítico y una visión trascendente de la vida sepan advertir los agujeros negros existenciales que se generan en la actualidad e identifiquen adecuadamente las causas de estos agujeros.

Cuadro nº 1: Comparación de los valores humanos según dos ejes[7]

EJE VERTICAL INFERIOR: PREPONDERANCIA A VALORES TRADICIONALES.

EJE VERTICAL SUPERIOR: PREPONDERANCIA A VALORES RACIONALES SECULARIZADOS.

EJE HORIZONTAL IZQUIERDO: PREPONDERANCIA A VALORES DE SUPERVIVENCIA.

EJE HORIZONTAL DERECHO: PREPONDERANCIA A VALORES DE EXPRESIÓN DEL PROPIO SELF.

[1] von Mises, Ludwig, "The Social Order and the Family", en Socialism. An Economic and Social Analysis, New Haven, Yale University Press, 1951 (first edition 1922), p. 101.

[2] Palme fue una figura controvertida de la política doméstica e internacional; entre otras cosas posee el dudoso mérito de haber sido el primer jefe de gobierno occidental en visitar Cuba luego de la revolución castrista, y dio un discurso en Santiago de Chile, alabando los procesos revolucionarios de Cuba y Camboya. Aunque socialdemócrata, no se trataba de una figura especialmente moderada.

[3] Véase, Ratzinger, Joseph, "La libertad y la verdad", en Fe, verdad y tolerancia. El cristianismo y las religiones del mundo, Salamanca, Sígueme, 2003, pp. 200-222.

[4] "That the social welfare state is taking care of us is the problem. We should be taking care of each other".

[5] von Mises, Ludwig, Socialism, p. 87.

[6] "Free love is the socialist's radical solution for sexual problems. The socialistic society abolishes the economic dependence of woman which results from the fact that woman is dependent on the income of her husband (...). Public funds provide for the maintenance and education of the children, which are no longer the affairs of the parents but of society. Mating ceases to found the simplest form of social union, marriage and the family. The family disappears and society is confronted with separate individuals only". von Mises, Ludwig, Socialism, p. 101.

[7] Fuente: http://www.worldvaluessurvey.org

 

 

En las tinieblas del paganismo, nacía un mundo nuevo

…no puedo dejar de notar que esos pastores y esos rebaños y esas tinieblas hacen recordar la situación del mundo el día de la primera Navidad.

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Numerosas fuentes históricas de aquel tiempo ya lejano nos relatan que se había apoderado de muchos hombres la sensación de que el mundo había llegado a un fracaso irremediable, de que una maraña inextricable de problemas fatales les cerraba el camino, de que estaban en una postración, más allá de la cual sólo se divisaba el caos y la aniquilación.

Mirando hacia el camino recorrido por la humanidad desde los primeros días hasta entonces, los hombres podían sentir una comprensible ufanía. Estaban en un auge de cultura, de riqueza y de poder. Cuánto distaban las grandes naciones de aquel Año Uno de nuestra era —y más que todas, el super Estado Romano— de las tribus primitivas que vagaban por las llanuras, entregadas a la barbarie y azotadas por factores adversos de todo orden. Poco a poco, habían surgido las naciones. Ellas habían tomado fisonomía propia, engendrando culturas típicas, creando instituciones inteligentes y prácticas, trazando caminos, iniciando la navegación y difundiendo por todas partes, tanto los productos de la tierra cuanto los de la industria naciente. Abusos y desórdenes, los había, por cierto. Pero los hombres no los notaban completamente. Pues cada generación sufre de una insensibilidad sorprendente para con los males de su tiempo.

Lo más crucial de la situación en que se encontraba el Mundo Antiguo no estaba pues, en que los hombres no tuviesen lo que querían. Consistía en que grosso modo disponían de lo que deseaban, pero después de haber hecho laboriosamente la adquisición de esos instrumentos de felicidad, no sabían qué hacer con ellos. De hecho, todo cuanto habían deseado a lo largo de tanto tiempo y de tantos esfuerzos, les dejaba en el alma un terrible vacío. Más aún, no raras veces los atormentaba. Pues el poder y la riqueza de los que no se sabe sacar provecho, sirven tan sólo para dar trabajo y producir aflicción.

Así, alrededor de ellos todo era tinieblas. —Y en esas tinieblas…

En el Mundo Antiguo, entre los millones de personas aplastadas por el peso de la cultura y de la opulencia inútiles, había hombres elegidos que percibían toda la densidad de las tinieblas, toda la corrupción de las costumbres, toda la ilegitimidad del orden, todos los riesgos que rondaban alrededor de la humanidad, y sobre todo el non sense al que conducían las civilizaciones basadas en la idolatría.

http://www.accionfamilia.org/images/tinieblas_paganismo_1.jpg

Había también algunas almas de elección, que no eran necesariamente personas de una instrucción o de una inteligencia privilegiada. Pues la lucidez para percibir los grandes horizontes, las grandes crisis y las grandes soluciones, vienen menos de la penetración de la inteligencia que de la rectitud de alma. Se daban cuenta de la situación los hombres rectos, para los cuales la verdad es la verdad y el error es el error. Las almas que no pactan con los desmanes del tiempo, acobardadas por la risa o por la lenta inmolación con que el mundo cerca a los inconformes. Eran almas de ese quilate, raras y un tanto esparcidas por todas partes, entre señores y siervos, ancianos y niños, sabios y analfabetos, que vigilaban en la noche, oraban, luchaban y esperaban la Salvación.

Ésta comenzó a llegar para los pastores fieles. Pero, transcurrido todo cuanto el Evangelio nos cuenta, sobrepasó los exiguos confines de Israel y se presentó como una gran luz para todos los que en el mundo entero rechazan como solución la fuga en la orgía o en el sueño estúpido y muelle. Cuando vírgenes, niños y ancianos, centuriones, senadores y filósofos, esclavos, viudas y potentados comenzaron a convertirse estúpido y muelle. Cuando vírgenes, niños y ancianos, centuriones, senadores y filósofos, esclavos, viudas y potentados comenzaron a convertirse…

El viejo mundo adorador de la carne, del oro y de los ídolos moría. Un mundo nuevo nacía basado en la Fe, en la pureza, en la probidad, en la esperanza del Cielo.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

REFUGIADOS

Chencho Alas

El pasado lunes 18 de diciembre, celebramos el día internacional de los refugiados. Acepté una invitación para participar de una bella actividad en apoyo de nuestras hermanas y hermanos que por diferentes razones dejaron sus países y se establecieron en Estados Unidos. Tomaron la palabra representantes de Irán, de Etiopía, de Honduras, de Guatemala y Edwin Murillo de El Salvador. Al final me tocó cerrar a mí con un testimonio y reflexiones sobre la vida del refugiado. Me vino a la memoria el 27 de mayo de 1977 en que tuve que dejar El Salvador por recomendación del Beato Mons. Oscar Romero para evitar, como él me dijo, ser asesinado por la Guardia Nacional. En mis años de juventud tuve la oportunidad de vivir en varios países para hacer mis estudios de sacerdote y de especialización en temas afines al trabajo que iba a desempeñar posteriormente. Aquello fue una decisión feliz, muy distinta de la experiencia dolorosa de dejar el país, los familiares, las amistades, el trabajo para evitar la muerte. Para entonces, elementos de la Guardia Nacional ya habían asesinado al padre Rutilio Grande (12/3/1977) y al padre Alfonso Navarro (25/3/1977).

Para terminar mi exposición, me pareció apropiado referirme al gran refugiado que hace un poco más de dos mil años, tuvo que dejar su tierra natal, Belén, para escapar de la muerte. La historia nos la cuenta el evangelista San Mateo en el Cap. 2: “Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: “Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.” A su entrada a Jerusalén desapareció la estrella y ellos decidieron visitar a Herodes para indagar sobre el lugar del nacimiento del recién nacido.  Desde ese momento Herodes decidió darle muerte. Los Magos tuvieron tiempo de presentarle sus ofrendas a Jesús y no volvieron a Herodes, tal como se los había pedido. Después de marcharse estos, “el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.” Efectivamente, Herodes ordenó a sus soldados asesinar a todos los niños menores de dos años de Belén y sus alrededores.

El próximo lunes cristianos y católicos vamos a estar celebrando la Navidad, el nacimiento de Jesús, y el 28 la muerte de los niños inocentes. A lo largo de la historia muchos Herodes han masacrado a nuestros pueblos o los han obligado a abandonar sus países y buscar refugio en otras latitudes. El Salvador ha vivido esa historia. Los doce años de guerra y posteriormente la presencia sanguinaria de las maras han llevado a una sangría continua a nuestra población. Me decía Edwin Murillo, dirigente de la asociación de trabajadores con permiso temporal de Dallas, Texas. En esta ciudad viven 9,000 salvadoreños con permiso de trabajo y un número mayor sin papeles que les amparen la permanencia en este país. Cada una de estas personas tiene una historia dolorosa que contarnos ya sea de su travesía por Guatemala y México para llegar a los Estados Unidos, de la búsqueda de trabajo, de los abusos sufridos de los empleadores, etc.

A esa historia debemos agregar ahora las políticas migratorias del presidente Trump quien quiere acabar con todos los decretos de Obama y de los presidentes anteriores referentes a la estadía de nuestra gente en esta nación. Realmente, podemos hacer un parangón entre Herodes y Trump. En mi charla lo hice. Estamos ante un monstruo que desconoce la compasión.

Son miles y miles de refugiados que están siendo repatriados. Trump se propone echar de Estados Unidos a 12 millones de indocumentados lo cual es imposible debido al costo billonario. Nuestros países deben tener una política migratoria para la reinserción de nuestra gente quienes a lo largo de los años han acumulado grandes experiencias en los trabajos que han realizado.

 

 

Utilizan mecanismos contra Pro-Vida 

Africanos y otros han estado usando algo llamado el Examen Periódico Universal para impulsar la protección del niño por nacer. El EPU es utilizado por los europeos para impulsar el aborto y la homosexualidad. Sin embargo, nunca se espera que los países en desarrollo hagan la utilización del proceso para sus propios fines.

 La izquierda sexual odia que haya alguna restricción sobre el aborto que incluye la financiación del aborto. La administración Trump cortó los fondos para cualquier grupo extranjero que promueve o realiza abortos. Fundaciones, universidades, ricos y políticos hambrientos de aborto se han unido para luchar contra esta o cualquier otra restricción. Entendemos por qué la administración Trump tiene mala prensa entre ciertos grupos.

Enric Barrull Casals

 

 

Hablar a favor de la Vida y la Familia

Durante décadas, los burócratas poderosos y los países donantes ricos han utilizado el sistema de derechos humanos de la ONU para impulsar una agenda de “derechos sexuales” aborto controvertido y en los países tradicionales. Esos países están luchando, usando un relativamente nuevo mecanismo de derechos humanos de la ONU para alentar a los países de ideas afines para resistir. Ante la festividad de la Sagrada Familia podemos alertar, a todos, en favor de la Vida y de la Familia.

Jesús Martínez Madrid

 

 

 

Una auténtica política de familia

Con motivo de la celebración de la Sagrada Familia me parece oportuno el siguiente comentario. El informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico sobre las pensiones en los países industrializados plantea una serie de medidas destinadas a frenar la sangría económica que para el Estado supone la paga mensual de las pensiones, pero también propone profundizar en el debate público sobre las causas sociales y demográficas que están detrás de la quiebra de esta conquista del estado de bienestar.

Al problema coyuntural de solventar el déficit de la Seguridad Social, causado por la destrucción laboral de los tiempos más agudos de la crisis, nuestros responsables políticos debieran poner manos a la obra, abandonar los intereses partidistas y los cantos a la demagogia, y buscar soluciones estables para garantizar el poder adquisitivo de los pensionistas. Soluciones que pasan por una auténtica política que apoye a la familia y fomente la natalidad.

Jesús Domingo Martínez

 

 

“Las dos Cataluñas”

 

                                Cataluña ha demostrado en sus forzadas votaciones regionales, el que es tan España como el resto de la nación española y por aquello que cantó el poeta andaluz (Antonio Machado) en su tétrico poema… “Españolito que vienes al mundo guárdete Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”, ya que y pese a todo lo que viene ocurriendo en esa región española, ya hace muchos años; los resultados en las urnas, demuestran que “por lo que sea”, los votos que allí han aparecido son mayoría separatistas, como teóricamente parecían serlo antes y cuando los rebeldes proclamaron la república catalana y “salga el sol por Antequera”. O sea que todo sigue igual que antes o peor, por cuanto “la mala leche española”, lo es también en Cataluña y “el empecinamiento” es lo que aquí reina, desde que desaparecieron los romanos de “la Hispania ibérica que desde tiempo inmemorial se denominó, la Iberia de todos los pueblos civilizados del Mare Nostrum luego Mar Mediterráneo, que en parte también dominaron los iberos o íberos de la hoy denominada Cataluña”, todo lo cual demuestra la unión civilizatoria de los pueblos de la Península Ibérica, que viene desde mucho antes de que los bárbaros centroeuropeos viniesen, a denominar “La Marca Hispánica, que es lo que hoy conocemos como Cataluña”; la que aun así parece ser que “menos de media” (47 %) quiere ser independiente, salvo que “el dinero del resto de España”, los compre una vez más, pues hasta aquí, “la pela es la pela” y todo lo demás son “capullos” de Alejandría”.

                                ¿Qué va a ocurrir ahora? “Solo los dioses lo saben”, si es que eso entes existen y se preocupan, de ese pequeño trozo de un planeta, cuasi invisible, de un sistema solar, inapreciable, dentro de una galaxia, de la que existen millones de ellos en un Universo inabarcable; en fin, nada dentro de la inmensidad de un caos universal, del que es seguro formamos parte “los miserables individuos” que aquí somos capaces de descuartizarnos, por cosas que ahora mismo a mí, me lloran los ojos de tanto reírme hasta de mí mismo. Menos mal que en este año entro en los ochenta de haber aguantado viviendo aquí, por lo que me consuela el que ya debe quedarme poco para que me liberen de habitar en este miserable terreno en el que vine a nacer y del que ya estoy bastante harto de habitarlo.

                                Preparémonos mientras tanto a seguir viendo, guerras y guerrillas, simple y principalmente, por aquello que mantengo de “panza y bolsillo”, que son las máximas aspiraciones de quienes en vez de aprender a gobernar con justicia, son capaces hasta de matar, tras haber vendido todo lo vendible de sus carnes y sin que les quede un mínimo de rubor en sus durísimas jetas. Amén.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes