Las Noticias de hoy 06 Diciembre 2017

                              Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 06 de diciembre de 2017 

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

 Video del Papa: “Por los ancianos, que colaboren con su sabiduría a la educación”

Mensaje del Papa a las Pontificias Academias

 SAN NICOLÁS DE BARI: Francisco Fernández-Carvajal

“No dejes de rezar, que te escucho”: San Josemaria

 Séptimo Día de la Novena a la Inmaculada Concepción

 Un pueblo que no cuida a los abuelos no tiene futuro

¿Por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre?

 El Primado de Pedro: Pbro. Dr. Pablo Arce Gargollo

 Mirar a María para comprender el sentido del amor católico: Sheila Morataya

Reacciones frente al transhumanismo: Jesús Ortiz

El más difícil viaje del Papa: Luis-Fernando VALDÉS

 Adviento es un período para abrir los ojos: P. Thomas Rosica | Fuente: Catholic.net

Las diez mejores películas navideñas: Alfonso Mendiz

Un feminismo de otro género: Jesús Trillo-Figueroa

 Personalidad: Voluntarismo: Alfonso Aguiló

El pecado de las naciones y sus castigos: Acción Familia 

“Retocar la Constitución”: Jorge Hernández Mollar

Sistema de vigilancia electrónica personal penal: ALFREDO PALACIOS DONGO

 Inquieta a Arabia Saudí, y también a Israel: Pedro García

Moralidad y legalidad: Domingo Martínez Madrid

Una castidad …: Enric Barrull Casals

"Los Nadien", los inmigrantes doblemente invisibles: Sonia Domínguez Ramírez

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

ROME REPORTS

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta


Martes, 5 de diciembre de 2017

Al iniciar el camino del Adviento, podemos ver dos aspectos fundamentales para todo cristiano: cuál es su deber y cuál es su estilo. La primera Lectura de hoy (Is 11,1-10) nos lo recuerda. Se trata de un pasaje que habla de la venida del Señor, de la liberación que traerá Dios a su pueblo, del cumplimiento de la promesa. El profeta anuncia que brotará un renuevo del tronco de Jesé. Se habla de un renuevo, que es un brote pequeño, pero sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor. O sea, los dones del Espíritu Santo. Este es el primer aspecto fundamental: de la pequeñez del brote a la plenitud del Espíritu. Esa es la promesa, ese es el reino de Dios, que comienza pequeño, sale de una raíz, despunta un brote, crece, va adelante —porque el Espíritu está ahí— y llega a su plenitud.

Una dinámica que se encuentra también en Jesús, que se presenta del mismo modo a su pueblo en la sinagoga de Nazaret. No dice: Yo soy el brote, sino que se propone con humildad y afirma: El Espíritu está sobre mí, consciente de haber sido enviado para traer el alegre anuncio. Y esa misma dinámica se aplica a la vida del cristiano. Hay que ser conscientes de que cada uno es un brote de aquella raíz que debe crecer, crecer con la fuerza del Espíritu Santo, hasta la plenitud del Espíritu Santo en nosotros. ¿Cuál sería el deber del cristiano? La respuesta es sencilla: proteger el brote que crece en nosotros, cuidar su crecimiento, conservar el Espíritu. No entristecer al Espíritu, dice San Pablo (cfr. Ef 4,30). Vivir como cristiano es proteger el brote que crece en nosotros, cuidar su crecimiento, conservar el Espíritu y no olvidar la raíz de donde vienes. Acuérdate de dónde vienes: esa es la sabiduría cristiana.

Si ese es el deber, ¿cuál es el estilo? Está claro: un estilo como el de Jesús, de humildad. Porque hace falta fe y humildad para creer que ese brote, ese don tan pequeño llegará a la plenitud de los dones del Espíritu Santo. Y hace falta humildad para creer que el Padre, Señor del cielo y de la tierra, como dice el Evangelio de hoy (cfr. Lc 10,21-24), ha escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las ha revelado a los pequeños. En la vida ordinaria, humildad significa ser pequeño, como el brote: pequeño que crece cada día, pequeño que necesita al Espíritu Santo para poder ir adelante, hacia la plenitud de la propia vida.

Además, Jesús era humilde, y también Dios es humilde. Dios es humilde porque ha tenido y tiene tanta paciencia con nosotros. Y la humildad de Dios se manifiesta en la humildad de Jesús. Pero hay que aclarar el significado de la palabra humildad. Algunos creen que ser humilde es ser educado, cortés, cerrar los ojos al rezar, tener una especie de cara de estampita. Pero no, ser humilde no es eso. Hay un signo, una única señal: aceptar las humillaciones. La humildad sin humillaciones no es humildad. Humilde es la persona que es capaz de soportar las humillaciones como las soportó Jesús, el humillado, el gran humillado.

Muchas veces, cuando somos humillados o nos sentimos humillados por alguien, en seguida nos sale responder o defendernos. En cambio, hay que mirar a Jesús, que estaba callado en el momento de la humillación más grande. Y no hay humildad sin aceptación de las humillaciones. Por tanto, humildad no es solo estar quieto, tranquillo. No, no. Humildad es aceptar las humillaciones cuando vienen, como hizo Jesús. El cristiano está llamado a aceptar la humillación de la cruz, como Jesús, que fue capaz de proteger el brote, cuidar el crecimiento, conservar el Espíritu. Lo que no es nada sencillo ni inmediato. Una vez oí a una persona que bromeaba: Sí, sí, humilde, sí, ¡pero humillado jamás! Una broma, pero tocaba un punto verdadero, pues son muchos los que dicen: Sí, yo soy capaz de aceptar la humildad, de ser humilde, pero sin humillaciones, sin cruz.

En resumen, proteger el brote en cada uno de nosotros. Cuidar su crecimiento, conservar el Espíritu, que nos llevará a la plenitud. Y no olvidar la raíz. ¿Y el estilo? Humildad. ¿Cómo sé si soy humilde? Si soy capaz, con la gracia del Señor, de aceptar las humillaciones. Recordar el ejemplo de tantos santos que no solo aceptaron las humillaciones, sino que las pidieron: Señor, mándame humillaciones para parecerme a ti, para ser más similar a ti. Que el Señor nos dé esta gracia de proteger lo pequeño hacia la plenitud del Espíritu, de no olvidar la raíz y de aceptar las humillaciones.

 

 

 

Video del Papa: “Por los ancianos, que colaboren con su sabiduría a la educación”

Video del Papa en diciembre de 2017

5 diciembre 2017RedaccionMedios de comunicación y media, Papa y Santa Sede

Video del Papa diciembre 2017. Captura de pantalla Youtube

(ZENIT – 5 Dic. 2017).- “Tengamos presentes a nuestros ancianos, para que sostenidos por las familias e instituciones, colaboren con su sabiduría y experiencia a la educación de las nuevas generaciones”, es la intención de oración del Papa Francisco en el video de diciembre de 2017.

El ‘Video del Papa’ es una iniciativa global desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) para colaborar en la difusión de las intenciones mensuales del Santo Padre sobre los desafíos de la humanidad.

El Santo Padre advierte de “Un pueblo que no cuida a los abuelos y no los trata bien es un pueblo que ¡no tiene futuro!”, y anuncia que los ancianos “tienen la sabiduría”.

“A ellos se les ha confiado transmitir la experiencia de la vida, la historia de una familia, de una comunidad, de un pueblo”, indica Francisco en el video.

Así, nos invita a que tengamos presentes a nuestros ancianos, para que “sostenidos por las familias e instituciones, colaboren con su sabiduría y experiencia a la educación de las nuevas generaciones”.

    

 

Mensaje del Papa a las Pontificias Academias

El Papa Francisco y el Card. Ravasi - AP

05/12/2017 18:00

SHARE:

El Papa Francisco dirigió un Mensaje de aliento y gratitud, con motivo de la XXII Solemne Sesión Pública de las Pontificias Academias, al Card. Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura y del Consejo de Coordinación de las siete Academias Pontificias.

El Mensaje del Santo Padre destaca la tradicional entrega del Permio anual que se realiza en este evento, en cuya organización se van turnando las mismas Pontificias Academias, según su sector de su competencia, «para promover y sostener el empeño de cuantos, en especial jóvenes o instituciones que trabajan con los jóvenes, se distinguen en impulsar el proyecto que podríamos definir de ‘humanismo cristiano’».

Subrayando que «esta edición ve como protagonista, por primera vez, a la Pontificia Academia Latinitatis», insertada en el Consejo de Coordinación entre las Pontificias Academias, a partir de su institución, querida por  su venerado Predecesor Benedicto XVI, el Papa Francisco expresa su gran aprecio «por el tema elegido para esta Sesión Pública: In interiore homine. Caminos de investigación en la tradición latina».

Tema que se propone «conjugar los itinerarios de investigación expresados por los autores latinos, clásicos y cristianos, con una temática de absoluta centralidad no sólo en la experiencia cristiana sino también en la meramente humana», se lee en el Mensaje del Santo Padre, que luego hace hincapié en que el «tema de la interioridad, del corazón, de la conciencia y de la autoconsciencia, en efecto, se encuentra en toda cultura así como en las diversas tradiciones religiosas y, significativamente se vuelve a proponer con gran urgencia y fuerza también en nuestro tiempo, a menudo caracterizado por la apariencia, la superficialidad, la separación entre corazón y mente, interioridad y exterioridad, conciencia y comportamientos».

Con la parábola del Padre misericordioso que nos presenta Jesús y las palabras del hijo pródigo, el Papa Francisco  señala que el «itinerario de la vida cristiana y de la misma vida humana» se puede sintetizar en el  «dinamismo, primero interior y luego exterior, que pone en marcha el camino de la conversión, del cambio profundo, coherente y no hipócrita, y por lo tanto del auténtico desarrollo integral de la persona».

Tras recordar a San Agustín con su invitación a ‘regresar al corazón’, el Papa Francisco escribe su exhortación a los Académicos y a los participantes en la Sesión Pública:

«Sepan hablar al corazón de los jóvenes, sepan atesorar el riquísimo patrimonio de la tradición latina para educarlos en el camino de la vida y acompañarlos a lo largo de los senderos ricos de esperanza y de confianza, tomando la experiencia y la sabiduría de cuantos han tenido la alegría y la valentía de ‘volver en sí’ para seguir su propia identidad y vocación humana».

Como escribe el Papa en su Mensaje, los galardonados son ex aequo el Doctor Pier Dhambert-Protat, por su tesis doctoral sobre Floro de Lyon, y el Doctor Francesco Lubian, por la publicación crítica de los Disticha, atribuidos a San Ambrosio.

El Santo Padre ha querido asignar asimismo la Medalla del Pontificado a la Doctora Shari Boodts, por la edición crítica de los Sermones de San Agustín, y al Grupo de Docentes de Latín de la Universidad de Tolosa 2, por la publicación de un preciado manual de latín para universitarios.

 

 

SAN NICOLÁS DE BARI

Memoria

— Los santos amigos de Dios, son nuestros intercesores ante Él. San Nicolás.

— Necesidad de los bienes humanos y materiales.

— Generosidad y desprendimiento en los bienes. Acudir a San Nicolás en las necesidades económicas.

I. Leemos en el Antiguo Testamento cómo, cuando el Señor se disponía a destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra en castigo por sus pecados, intercedió Abrahán ante Él: Si hubiera cincuenta justos en la ciudad, ¿los exterminarías acaso y no perdonarías al lugar por los cincuenta justos?... Y le dijo Yahvé: si hallare en Sodoma cincuenta justos, perdonaría por ellos a todo el lugar. Pero Abrahán insistía lleno de confianza: ¿Y si se hallaren allí cuarenta?..., ¿veinte?... ¿Y si se hallaren allí diez? Y le contestó Yahvé: por los diez no la destruiría1. La respuesta del Señor es siempre misericordiosa.

También Moisés acudía a la misericordia divina, invocando a los que habían sido amigos de Dios: acuérdate de Abrahán, de Isaac y de Jacob, tus siervos2. De Jeremías, ya difunto, se lee: este es el amador de la nación, que ora mucho por el pueblo y por la ciudad santa3. En el Evangelio vemos cómo un centurión envía a unos ancianos, amigos del Señor, para que intercedan por él. Y estos, cuando llegaron junto a Jesús, le rogaban encarecidamente diciendo: Merece que le hagas esto, pues aprecia a nuestro pueblo y él mismo nos ha construido una sinagoga4. Jesús escuchó complacido a los judíos que hablaban en favor de este gentil: merece que le hagas esto... El mismo San Pablo pedía a los cristianos de Roma: os suplico, hermanos, por Nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu Santo, que me ayudéis con vuestras oraciones, rogando por mí al Señor5. Y comenta San Jerónimo al hablar de los hermanos ya muertos: «si los Apóstoles y los mártires, cuando estaban encerrados en un cuerpo y tenían motivos para ocuparse de sí mismos, oraban por los demás, ¡cuánto más, después de la corona, la victoria y el triunfo!»6.

Desde siempre creyó la Iglesia que los santos que gozan ya de la eterna bienaventuranza, y las benditas almas del Purgatorio, son nuestros grandes aliados e intercesores. Ellos atienden nuestras peticiones y las presentan al Señor, avaladas por los méritos que adquirieron aquí en la tierra con su vida santa.

De San Nicolás, cuya fiesta celebramos hoy, se cuenta que fue muy generoso aquí en la tierra con la fortuna que heredó de unos padres ricos, cuando él era aún joven. Por eso se le considera intercesor en las necesidades materiales y económicas.

El Fundador del Opus Dei le tenía una gran devoción, y contaba que un día, abrumado ante muchos problemas económicos, se acordó de San Nicolás momentos antes de comenzar la celebración de la Santa Misa. Le hizo esta promesa en la sacristía: «si me sacas de esto, te nombro Intercesor». Pero, al subir las gradas del altar, se arrepintió de las condiciones, y le dijo: «y si no me sacas, te nombro igual». Salió adelante en aquellas circunstancias y acudió a la intercesión del Santo otras muchas veces7.

Muchas personas a lo largo de los siglos han acudido a San Nicolás ante situaciones económicas difíciles en la familia, en el trabajo, en las obras apostólicas, que frecuentemente han de tener una base económica. No temamos pedir al Señor estas ayudas materiales que Él mismo nos invita a solicitar cuando recitamos el Padrenuestro: danos hoy nuestro pan de cada día. Y muchas veces lo podemos pedir por mediación de los santos.

II. Mientras estemos en la tierra vamos a necesitar medios materiales y humanos, tanto para el sostenimiento de la propia familia como de aquellas tareas apostólicas que el Señor nos pida que promovamos o que colaboremos de alguna manera en ellas. Los bienes económicos son eso: bienes; se convierten en males cuando no sirven para hacer el bien; cuando hay un apegamiento desordenado que impide ver los sobrenaturales. San León Magno enseña que Dios no solo nos ha dejado los bienes espirituales, sino también los corporales8, para que los orientemos al bien humano y sobrenatural de los demás.

El mismo Jesús enseñó a los Apóstoles la necesidad de emplear medios humanos. En la primera misión apostólica les indicó expresamente: no llevéis bolsa ni alforja... Les deja sin apoyo material alguno para que vean que es Él, Jesús, quien da la eficacia. Comprendieron entonces que las curaciones, las conversiones, los milagros no se debían a sus cualidades humanas, sino al poder de Dios. Sin embargo, cuando está ya próxima la partida, complementa aquella primera enseñanza: ahora, el que tenga bolsa, que la lleve; y del mismo modo alforja9. Aunque los medios sobrenaturales son los principales en todo apostolado, quiere el Señor que utilicemos todos los medios humanos a nuestro alcance como si no existiera ninguno sobrenatural; los económicos, también.

Jesús mismo, para realizar su misión divina quiso servirse a menudo de medios terrenos: unos cuantos panes y unos pececillos, un poco de barro, la ayuda material de aquellas piadosas mujeres que le seguían...

Cuando sintamos la necesidad en la familia, en las obras apostólicas en las que colaboramos, etc., no dudemos en acudir al Señor. No olvidemos cómo su primer milagro, por intercesión de Nuestra Señora, se realizó para sacar de apuros a unos recién casados en un asunto que no era de vital importancia. ¿Cómo no nos va a atender a nosotros, si alguna vez le necesitamos? Pero no nos olvidemos tampoco de hacer todo lo que esté de nuestra parte, como aquellos sirvientes de Caná que llenaron de agua las tinajas hasta arriba10: pusieron todo lo que estaba en sus manos.

Alguna vez, en situaciones económicas apuradas, este texto puede dar paz a nuestras almas: «Me encuentro en una situación económica tan apurada como cuando más. No pierdo la paz. Tengo absoluta seguridad de que Dios, mi Padre, resolverá todo este asunto de una vez.

»Quiero, Señor, abandonar el cuidado de todo lo mío en tus manos generosas. Nuestra Madre ¡tu Madre! a estas horas, como en Caná, ha hecho sonar en tus oídos: ¡no tienen!... Yo creo en Ti, espero en Ti, Te amo, Jesús: para mí, nada; para ellos»11.

III. Se darán en nuestra vida ocasiones en las que el Señor aliente nuestra generosidad, y contribuyamos con nuestros medios económicos muchos o apenas ninguno al sostenimiento de la Iglesia o de instituciones buenas que promueven obras de cultura o de asistencia a gentes más necesitadas. También es posible que, además, debamos recaudar fondos para esas obras. Muchas páginas del Nuevo Testamento nos muestran el empeño de los discípulos de Cristo y de los primeros cristianos por allegar medios para la extensión del Evangelio. Vemos, por ejemplo, a Mateo, de buena posición económica, que desborda gratitud hacia Cristo12. Y aquel grupo de mujeres que sigue al Señor y le asistían con sus bienes13. Y esos otros discípulos gentes hacendadas, como José de Arimatea, que cede su sepulcro al Maestro y costea su sudario14; o Nicodemo, que se ocupa de comprar gran cantidad de mirra y áloes para embalsamar el Cuerpo del Señor15. De igual modo, observamos el heroico comportamiento de los primeros cristianos que vendían sus posesiones y demás bienes16, y todos los que tenían posesiones o casas, vendiéndolas, traían el precio de ellas y lo ponían a los pies de los Apóstoles17.

San Pablo organizará colectas en Antioquía, en Galacia, en Macedonia, en Grecia para socorrer a los fieles de Jerusalén, provocando la emulación de unos y otros18. Cuando el Apóstol escribe a los cristianos de Corinto les agradece su generosidad en la colecta que llevan a cabo, les alienta en su propósito y les dice: porque esto es lo que os conviene19. Y Santo Tomás, comentando estas palabras, resalta el provecho que se saca del desprendimiento de los bienes en favor de otros: «El bien de la piedad es más útil para quien la ejerce que para aquel que la recibe. Porque quien la ejerce saca de allí un provecho espiritual, mientras quien la recibe solo temporal»20. La limosna es uno de los principales remedios para curar las heridas del alma, que son los pecados21, y atrae siempre la misericordia divina.

Junto a nuestra generosidad y desprendimiento de los bienes, hemos de fomentar en nuestros amigos esa buena disposición del alma, que conseguirá del Señor tantas bendiciones para ellos y sus familias. «He aquí una tarea urgente: remover la conciencia de creyentes y no creyentes hacer una leva de hombres de buena voluntad, con el fin de que cooperen y faciliten los instrumentos materiales necesarios para trabajar con las almas»22. Nos puede servir, para terminar, esta frase que anima al esfuerzo, a la generosidad y al desprendimiento: «pensad ¿cuánto os cuesta también económicamente- ser cristianos?»23.

San Nicolás será nuestro aliado en el Cielo para ser generosos con Dios y con nuestros hermanos, y buscar estos medios económicos necesarios en la tierra. Acudamos a él. Cerca de Dios sigue siendo generoso con los que le invocan.

1 Cfr. Gen 18, 24-32. — 2 Ex 32, 13. — 3 2 Mac 15, 14. — 4 Cfr. Lc 7, 1-10. — 5 Rom 15, 30. — 6 San Jerónimo, Contra Vigilantium, 1, 6. — 7 Cfr A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, Rialp, 155, 161, 256, 470. — 8 San León Magno, Homilías, 10, 1. — 9 Lc 22, 36. — 10 Jn 2, 7. 11 Cfr. San Josemaría Escrivá, Forja, n. 807. — 12 Mt 9, 9-10. — 13 Lc 8, 3. — 14 Mc 15, 46. — 15 Jn 19, 39. — 16 Hech 2, 45. — 17 Hech 4, 34-35. — 18 2 Cor 8, 8. — 19 2 Cor 8, 10. — 20 Santo Tomás, Comentario a la Segunda Carta a los Corintios, in loc. — 21 Cfr. Catecismo Romano, IV, 14, 23. — 22 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 24. — 23 ídem, Amigos de Dios, 126.

San Nicolás de Bari nació en Patara hacia el año 270, fue Obispo de Mira en Licia (actualmente Turquía) y murió un 6 de diciembre entre los años 345 y 352. Su culto se extendió con rapidez en Oriente y se propagó más tarde en Occidente, principalmente después del traslado de sus reliquias a Bari (Italia) en el siglo xi. Son muy numerosas las iglesias e imágenes que se le han dedicado.

 

 

 

“No dejes de rezar, que te escucho”

¿Santos, anormales?... Ha llegado la hora de arrancar ese prejuicio. Hemos de enseñar, con la naturalidad sobrenatural de la ascética cristiana, que ni siquiera los fenómenos místicos significan anormalidad: es ésa la naturalidad de esos fenómenos..., como otros procesos psíquicos o fisiológicos tienen la suya. (Surco, 559)

Describo la vida interior de cristianos corrientes, que habitualmente se encuentran en plena calle, al aire libre; y que, en la calle, en el trabajo, en la familia y en los ratos de diversión están pendientes de Jesús todo el día. ¿Y qué es esto sino vida de oración continua? ¿No es verdad que tú has visto la necesidad de ser alma de oración, con un trato con Dios que te lleva a endiosarte? (...)
Al principio costará; hay que esforzarse en dirigirse al Señor, en agradecer su piedad paterna y concreta con nosotros. Poco a poco el amor de Dios se palpa –aunque no es cosa de sentimientos–, como un zarpazo en el alma. Es Cristo, que nos persigue amorosamente: he aquí que estoy a tu puerta, y llamo (Apoc III, 20.). ¿Cómo va tu vida de oración? ¿No sientes a veces, durante el día, deseos de charlar más despacio con El? ¿No le dices: luego te lo contaré, luego conversaré de esto contigo?
En los ratos dedicados expresamente a ese coloquio con el Señor, el corazón se explaya, la voluntad se fortalece, la inteligencia –ayudada por la gracia– penetra, de realidades sobrenaturales, las realidades humanas. Como fruto, saldrán siempre propósitos claros, prácticos, de mejorar tu conducta, de tratar finamente con caridad a todos los hombres, de emplearte a fondo –con el afán de los buenos deportistas– en esta lucha cristiana de amor y de paz.
La oración se hace continua, como el latir del corazón, como el pulso. Sin esa presencia de Dios no hay vida contemplativa; y sin vida contemplativa de poco vale trabajar por Cristo, porque en vano se esfuerzan los que construyen, si Dios no sostiene la casa (Cfr. Ps CXXVI, 1). (Es Cristo que pasa, 8)

 

Séptimo Día de la Novena a la Inmaculada Concepción

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante tu divina presencia reconozco que he pecado muchas veces y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa haberte ofendido. Ayudado de tu divina gracia, propongo no volver a caer más, confesarme y cumplir la penitencia que el confesor me imponga. Amén.

Oración preparatoria

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.

A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. Acuérdate, Virgen Santísima, que fuiste hecha Madre de Dios, no sólo para tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu socorro haya sido desamparado.

No me dejes pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejarte a ti, antes bien cada día quiero crecer más en tu verdadera devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dame la gracia particular que te pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, tuya y bien de mi alma.

Lectura bíblica (Lc. 11,27-28)

Sucedió, pues, que mientras Jesús hablaba a la muchedumbre, una mujer de entre la gente le dijo gritando: "Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron".

Jesús repuso: Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica". PALABRA DE DIOS.

Consideración

Consideremos cómo Jesús, al decir: "Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica" nos enseña la grandeza de su Inmaculada Madre. En efecto, María Santísima, llena de fe y concibiendo a Cristo en su mente antes que en su seno, mereció oír de Isabel, inspirada por el Espíritu Santo estas palabras. "Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Dichosa Tú, que creíste, porque se cumplirá todo lo que te dijo el Señor".

Nadie pues, como la Virgen María acogió la Palabra de Dios meditándola en su Corazón y poniéndola en práctica. Más todavía, solo Ella mereció encarnar en su purísimo seno a la Palabra Eterna del Padre por obra y gracia del Espíritu Santo.

La existencia entera de María Santísima es una plena comunión con su Hijo. Ella fue siempre la fiel acompañante del Señor en todos sus caminos. Anudó una historia de amor a Cristo, íntima y santa, única, que culmina en la gloria.

Procuremos imitar a María Santísima siendo dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, que en nuestros días nos impulsa a trabajar por la Justicia y por la felicidad de los más pobres y necesitados.

Oración del séptimo día

¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximia, por la cual es llamada Virgen de las Vírgenes, así te suplicamos, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la dificilísima virtud de la castidad, que no se puede conservar sin tu gracia, pero que tantos han conservado mediante la devoción de la Virgen y tu protección.

(Aquí se hace la petición de la novena y se puede rezar el Santo Rosario)

Letanías a la Virgen

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración:

Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

Oración final

Bendita sea tu pureza
Y eternamente lo sea,
Pues todo un Dios se recrea
En tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
Te ofrezco en este día
Alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, madre mía! Así sea.

 

 

Un pueblo que no cuida a los abuelos no tiene futuro

El Papa Francisco pidió por el respeto y la consideración hacia los ancianos de todas las culturas. Lo hizo a través de la edición de diciembre de El Vídeo del Papa que lleva adelante la Red Mundial de Oración del Papa.

Del Papa 5 de Diciembre de 2017

En la última edición del año de El Vídeo del Papa, Francisco clamó por el respeto y el cuidado de los abuelos y subrayó el rol que cumplen en la sociedad como portadores de la sabiduría y la experiencia. Además, señaló que los pueblos que se olvidan de los ancianos no tienen futuro porque pierden su memoria.

“Tengamos presentes a nuestros ancianos, para que sostenidos por las familias e instituciones, colaboren con su sabiduría y experiencia a la educación de las nuevas generaciones”, sostuvo el Papa. “Las abuelas y los abuelos son nuestra fuerza y nuestra sabiduría”, agregó.

“Cuando una sociedad pierde la memoria, está perdida. No tiene raíces”, advirtió el Papa. “A los abuelos se les ha confiado transmitir la experiencia de la vida, la historia de una familia, de una comunidad, de un pueblo y son una promesa y una garantía del futuro”, remarcó.

*****

Intenciones mensuales anteriores.

Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

 

 

¿Por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre?

Una de las 50 preguntas frecuentes sobre Jesucristo y la Iglesia, respondidas por un equipo de profesores de Historia y Teología de la Universidad de Navarra.

Preguntas 29 de Mayo de 2016

Libro 50 preguntas sobre Jesucristo y la Iglesia

Gratis en iTunes iBooks - Gratis en Amazon Kindle - Gratis en Google Play Books
Descargar ePub - Descargar Mobi - Descargar PDF

*****

Los primeros cristianos no parece que celebrasen su cumpleaños (cf., por ej., Orígenes, PG XII, 495). Celebraban su dies natalis, el día de su entrada en la patria definitiva (por ej., Martirio de Policarpo 18,3), como participación en la salvación obrada por Jesús al vencer a la muerte con su pasión gloriosa.

Recuerdan con precisión el día de la glorificación de Jesús, el 14/15 de Nisán, pero no la fecha de su nacimiento, de la que nada nos dicen los datos evangélicos.

Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre la fecha del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX,I, 13-196): VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae (“el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea”). A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.

Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. Esta explicación se apoya en que la liturgia de Navidad y los Padres de la época establecen un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bíblicas como «sol de justicia» (Ma 4,2) y «luz del mundo» (Jn 1,4ss.). Sin embargo, no hay pruebas de que esto fuera así y parece difícil imaginarse que los cristianos de aquel entonces quisieran adaptar fiestas paganas al calendario litúrgico, especialmente cuando acababan de experimentar la persecución. Es posible, no obstante, que con el transcurso del tiempo la fiesta cristiana fuera asimilando la fiesta pagana.

Otra explicación más plausible hace depender la fecha del nacimiento de Jesús de la fecha de su encarnación, que a su vez se relacionaba con la fecha de su muerte. En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que “nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de Abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día que murió” (B. Botte, Les Origenes de la Noël et de l’Epiphanie, Louvain 1932, l. 230-33). En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, fecha que concuerda con la celebración de la Navidad el 6 de enero. La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia con la mentalidad antigua y medieval, que admiraba la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sí. Se trata de una concepción que también encuentra sus raíces en el judaísmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán. El arte cristiano ha reflejado esta misma idea a lo largo de la historia al pintar en la Anunciación de la Virgen al niño Jesús descendiendo del cielo con una cruz. Así pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y ésta determinara la fecha del nacimiento. “Lo más decisivo fue la relación existente entre la creación y la cruz, entre la creación y la concepción de Cristo” (J. Ratzinger, El espíritu de la liturgia, 131).

Bibliografía

Josef Ratzinger, El espíritu de la liturgia. Una introducción (Cristiandad, Madrid, 2001);

Thomas J. Tolley, The origins of the liturgical year, 2nd ed., Liturgical Press, Collegeville, MN, 1991). Existe edición en italiano, Le origini dell’anno liturgico, Queriniana, Brescia 1991.

 

El Primado de Pedro

Pbro. Dr. Pablo Arce Gargollo
10 julio 2017

Nuestro Señor Jesucristo confirió a San Pedro el mando supremo de su Iglesia.

No han faltado a lo largo de la historia quienes -ignorando la genuina doctrina católica o mirando las cosas sin la visión sobrenatural que lleva a proclamar que la Iglesia es fruto de la acción de Dios y no mero producto humano- se han opuesto al primado del Papa, acusándolo de ser una concepción elaborada por los hombres bajo el influjo de circunstancias históricas y políticas extrañas al verdadero cristianismo, que limitaría la genuina libertad.

Los protestantes y los cismáticos ortodoxos, niegan que Jesucristo designara a Pedro y sus sucesores como cabeza de su Iglesia, y pretenden que Cristo no le señaló a éste ninguna autoridad o jefatura suprema. Este es un gravísimo error, que va, no sólo contra toda la Tradición cristiana, sino también contra la misma Escritura.

En varios lugares de la Escritura consta que Cristo nombró a San Pedro Jefe de la Iglesia. Veamos los más importantes:

Cristo declaró a San Pedro piedra fundamental de su Iglesia: “Bienaventurado eres, Pedro… Y yo te digo que sobre tí, Pedro, edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt. 16, 18). Pues bien, la piedra fundamental de un edificio es absolutamente indispensable en él; de esa misma suerte, Pedro jamás podrá faltar en la Iglesia. Este texto tiene especial valoren arameo, la lengua que hablaba Jesucristo; porque Pedro y piedra se designan en ella con una misma palabra: Cefas (Como Pierre, en el francés).

Cristo le prometió a San Pedro las llaves del reino de los cielos: “Te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que atares en la tierra atado será en el cielo; y lo que desatares en la tierra, desatado será en el cielo” (Mt. 16, 19).

La expresión dar las llaves equivale a darle el poder supremo sobre su Iglesia, a la que muchas veces llama “reino de los cielos”. Y le promete confirmar desde el cielo lo que Pedro haga sobre la tierra en virtud de ese poder supremo. Las ciudades antiguas estaban rodeadas de murallas. Y entregar las llaves que daban acceso a las murallas equivalía a dar poder sobre la ciudad.

Cristo antes de su pasión le dirigió a Pedro estas palabras: “Simón, Simón, he aquí que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo. Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos” (Lc. 22, 32).
Confirmarlo en la fe, y encargarlo de confirmar en ella a sus hermanos, es constituirlo guardián y maestro supremo de ella.

En fin, antes de subir al cielo, Cristo preguntó tres veces a Pedro: “Simón, ¿me amas más que éstos?- Y después de su triple confesión le dijo: “Apacienta mis corderos; apacienta mis ovejas” (Jn. 21, 25). Lo nombró, pues, pastor, no de un rebaño material, que no tenía; sino de su Iglesia a la que muchas veces designa con tal nombre.

Es pues, imposible negar, sin negar también la Escritura, que Cristo confirió a San Pedro el mando supremo de su Iglesia.

Que en ocasiones haya habido deficiencias en el ejercicio del primado, es innegable: la Iglesia militante está formada por hombres falibles y expuestos al pecado. Pero si miramos a las estructuras eclesiásticas tal como Cristo las instituyó y como de hecho, por la gracia y la asistencia divina, las han tratado de encarnar sus mejores discípulos -entre los que se cuentan numerosos Papas santos- el primado del Romano Pontífice se nos ofrece como un verdadero don de Dios, garantía de unidad inquebrantable, de solidez, de cohesión, y signo visible de la paternidad divina para con la humanidad peregrina.

Cuando el vicario de Cristo en la tierra es como el buen pastor, que conoce a sus ovejas, las gobierna solícito, las defiende del lobo y las ama hasta derramar su vida por ellas (Juan 10); cuando ama profundamente a Cristo y, por este amor, acepta la misión de apacentar a toda su grey dando por ella su propia vida ( Juan 21,15 ss.), viviendo como un servidor y siervo de sus hermanos en la fe (Mt 20,25-28; 23,11; Mc 9,34; 10,43-44; Le 9,46-48), entonces su misión es, no sólo legítima, sino que alcanza el máximo de su eficacia.

Por eso toda la Tradición -y de ella se hace eco el Concilio Vaticano II- insiste en el carácter esencial de servicio que tiene toda la jerarquía cristiana, cuya cúspide la ocupa el Papa (Const. Lumen gentium, 24, 27, 32, 34, 41). Las infidelidades a esta vida carismática son infidelidades gravísimas a Cristo y a su Iglesia, pero no hacen desaparecer su autoridad, ya que Dios puede continuar sirviéndose aun de instrumentos infieles, y el Espíritu Santo impedirá con su asistencia que posibles deficiencias personales de santidad redunden en destrucción de la Iglesia, ya que nunca podrá dejar de cumplirse la promesa de Cristo: «las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16,18).

La institución del primado, con su anejo carisma de infalibilidad, es precisamente una de las garantías que Cristo ha querido establecer para mantener la indefectibilidad de su Iglesia, y, por tanto, el cristiano puede y debe mirar siempre hacia él como expresión de unidad y de verdad.

Primado de jurisdicción universal del Papa

Este primado, con la triple potestad legislativa, judicial y coercitiva, se funda en aquellas palabras de Jesús en las que promete y otorga a S. Pedro la función de roca sobre la que construirá la casa de su Iglesia, el poder de las llaves del reino de los cielos y el de atar y desatar (Mt 16,18-19), así como la misión de apacentar a toda su grey (lo 21,15-17).

En la manera de formular y concretar esta función primacial ha habido variaciones históricas, no carentes de ciertas fluctuaciones, debidas a circunstancias muy diversas, que en el fondo corroboran claramente una continuidad sustancial: la existencia y la institución divina de dicho primado.

El canon con que el Concilio. Vaticano I define este dogma dice así: «Si alguien dijere que el Romano Pontífice tiene solamente el oficio de inspección y dirección, y no la plena y suprema potestad de jurisdicción sobre la Iglesia universal, no sólo en las cosas que pertenecen a la fe y a las costumbres, sino también en las que respectan a la disciplina y al régimen de la Iglesia difundida por todo el orbe; o que posee únicamente la parte más notable, y no toda la plenitud de esta potestad suprema; o que esta potestad suya no es ordinaria e inmediata tanto sobre todas y cada una de las Iglesias como sobre todos y cada uno de los fieles: Sea anatema» (Denz-Sch.n. 3064).

Las propiedades de esta jurisdicción son:

a) Plena y suprema sobre la Iglesia universal: plena, porque implica toda la potestad otorgada por el mismo Cristo a su Iglesia; y suprema, porque no existe en la Iglesia ninguna otra potestad superior a ella. Para no incurrir en equívocos debe situarse esa potestad en su contexto religioso, evitando comparaciones simplistas con las instituciones civiles, ya que, por ejemplo, aun siendo una potestad suprema el Papa no es un monarca absoluto, puesto que está sometido como los demás cristianos al derecho divino, natural y positivo, de modo que no puede variar la constitución que para la Iglesia ha querido Cristo (limitación extrínseca), y, de otra parte, puede quedar privado ipso facto de su oficio por locura perpetua o por renuncia libre y espontánea (limitación intrínseca).

En la Edad Media algunos autores plantearon la hipótesis de un Papa que cayera en herejía, afirmando que, en ese caso, quedaría igualmente privado de su oficio, pero el supuesto no se ha verificado nunca históricamente.

b) Ordinaria. Después de muchas discusiones durante los trabajos del Conilio Vaticano I se introdujo ese término para indicar que la potestad aneja al oficio papal (muneri adnexa) no era una potestad delegada.

c) Inmediata, es decir, que puede ejercerse por derecho propio sin necesidad de intermediario alguno El Papa posee, pues, autoridad directamente sobre todas y cada una de las iglesias particulares y sobre todos y cada uno de los pastores y fieles sin necesidad del beneplácito de la autoridad civil (placitum regium), ni el obispo del lugar.

d) Verdaderamente episcopal. La expresión vere episcopalis se encuentra en el texto del cap. 3 de la Constitución del Conc. Vaticano I (Denz.Sch. 3060) y significa que es una potestad pastoral. Por ella, el Papa tiene sobre todos los pastores y fieles la misma potestad de apacentar, regir y gobernar que tienen los obispos en sus propias diócesis. De aquí sus títulos de «Obispo de la Iglesia Católica» y «Obispo de los obispos».

Al proclamar como dogma que el Papa tiene una potestad de jurisdicción suprema, ordinaria e inmediata, el Concilio Vaticano I no ha introducido una doctrina nueva ni variado la constitución de la Iglesia, sino que ha reiterado sencillamente una verdad siempre profesada y vivida.

El Concilio Vaticano II repite esta misma doctrina al reafirmar el primado del Romano Pontífice, exponer la colegialidad episcopal y analizar la relación del Papa con los obispos en función de esa colegialidad (Const. Lumen gentium, cap. 3).

 

 

Mirar a María para comprender el sentido del amor católico

Sheila Morataya

“Realmente su presencia en la tierra fue para Jesús, para su dura vida terrena, una tranquilidad, una dulzura incomparable”. Padre Mariano de Blas L. C

Mirar a María es entrar en el corazón de lo femenino. Personalmente pienso que a la Madre de Jesús hay que mirarla y mirándola comprender el significado específico de ser mujer.

Lo primero que me impresiona de Ella es su humildad. Humildad porque comprendió, sin antes no turbarse que lo que se le concedía era don de Dios. Me impacta mucho esto: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su palabra” (Lc 1, 38). Esta frase reta a las mujeres cristianas de nuestro tiempo.

La palabra “esclava” tiene una connotación muy fuerte. El diccionario la define como la persona que por estar bajo el dominio jurídico de otra carece de libertad. Alguien completamente sometido a un deber…

María sometió su libertad a la de Dios, que le pidió ser virgen, que le pidió ser Madre de un solo hijo y que le pidió sufrir junto a Él hasta verlo morir. Esta es la religión cristiana del Amor. Y el amor católico no puede entenderse ni vivirse ni comprenderse sino desde aquí.

Santa María, por libertad propia, porque bien pudo decir NO, dijo Sí. Ese sí, es el que la hace la más grande de todas las mujeres, la más solicita , la más admirable, la más grandiosa, la más bellísima, la más mujer, la más santa, pues santo es el que dice sí al sacrificio, al dolor, a la imitación de Jesús en su vida y lo refleja a los demás.

¿Las mujeres católicas sabemos someternos? ¿Las mujeres católicas conocemos profundamente esta misión y tarea de ser las portadoras de la vida? Desde mi humilde opinión aquí comienza nuestra desconexión con la Santísima Virgen. Es decir, la miramos pero en realidad a muchas no nos atrae imitarla, porque imitarla es someterse, imitarla es hacerse esclava de Dios para que Él haga con cada una lo que quiera.

Imitar a María pues no es fácil. María se llamó sí misma esclava. Yo recuerdo que cuando estaba en mi propio proceso de conversión hacia la Virgen, sentía un rechazo al leer estas palabras: esclava… ¿por qué la mujer esclava? Y por esto yo, mujer, ¿tendría que quedarme en un matrimonio en el que el hombre me golpea, me maltrata psicológicamente, me humilla, me abusa y anula? Pues no, no es esta la esclavitud a la que se refiere Dios, pues aquí no se considera el valor y dignidad de la mujer.

Una mujer puede estar viviendo mucho sufrimiento de formas diferentes en el matrimonio y ofrecer ese sufrimiento para acompañar a Jesús y lo que recibirá a cambio es una enorme alegría, pero esto, ella lo descubrirá en la oración, tal y como lo estaba la Virgen cuando el Arcángel San Miguel se le aparece.

¿Se daba cuenta Ella a lo que iba, lo que le esperaba? Creo que sí y creo que no. Pues en nuestra vida al encontrarnos con Jesús y experimentar ese momento de conversión, no sabemos con certeza “qué nos va a pedir”.

Consideró que eso lo vamos sabiendo a medida que nuestra vida va desarrollándose. Dios suele darnos las cosas a cuentagotas, de acuerdo a nuestra capacidad para asimilar y comprender.

Ejemplo: mi marido perdió el trabajo, estaba muy feliz, teniendo un gran éxito empresarial y de un día a otro lo perdió todo. Le diagnosticaron cáncer a mi hijo de 10 años, me casé y el matrimonio no resultó lo que yo esperaba pues a él no le gusta mi grupo de amigos y ya no hay detalles o a ella le interesa su éxito profesional y no le gusta estar en casa con nuestros hijos.

En ejemplos tan sencillos como estos, tú y yo decimos sí, o decimos no a la religión del amor. Lo hacemos reconociendo como María que esa es la voluntad de Dios. Y aunque duele muchísimo, uno tiene toda la libertad y dominio para asumir y acoger ese dolor que será un llevar los sufrimientos de Jesús.

Cuando ese SI va cargado de sinceridad y de un quiero porque sí, la alegría se hace presente y esto es lo que el mundo, que huye del sufrimiento no comprende. Pero para aquél o aquella que es una persona de oración, es amar a Jesús y María y como ellos, ir caminando en la religión del amor.

Si las mujeres nos arrodilláramos como Marías de verdad cultiváramos la vida de oración, conociéramos a Dios, el mundo recuperaría la inocencia, la bondad, la estabilidad y la armonía. Porque cada mujer se convertiría en esclava de Dios, un Dios que pidió a la Llena de Gracia presenciar cómo humillaban a su hijo, lo perseguían, lo escupían, lo dejaban solo, lo maltrataban, lo torturaban, lo golpeaban y lo clavaban en una cruz poniéndole una corona con espinas.

Escribo esto y me asombra la locura, el desgarrador dolor de esta Madre.

Pues bien hay cientos y miles de mujeres católicas que viven a medias el sentido propio, hondo y transformador de ser seguidoras de Jesús.

Seguir a Jesús, contemplar e imitar a María es decirle sí  a la voluntad de Dios y al dolor que se hará presente en la vida. Porque es mentira que haya cristianismo sin dolor y es mentira que sea uno verdadero católico cuando no hay un observar y un conocer de la vida de María.

María es la que supo decir a Dios: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su palabra”.  Entonces en ese momento ya no tuvo voluntad propia, ya sus sueños no fueron sus sueños. Haría y se sometería a la voluntad de Dios que se adueñaría de toda su vida habiéndolo visto y comprendido en lo profundo de su corazón. Si se hace una entrega tal, un abandono con un Fiat convencido, te aseguró que conocerás la felicidad y la plenitud aunque así atravieses el más profundo e inexplicable de los sufrimientos.

A partir de este día te invito amiga y amigo a elevar al cielo , contemplando su imagen su gran invento: el Santo Rosario. Amala con esta poderosísima arma católica, la más poderosa de todas después de la Eucaristía y sé tan hondamente feliz como lo fue ella en la tierra. Amén. Por favor reza por mí.

Sheila Morataya

 

Reacciones frente al transhumanismo

Jesús Ortiz

Una madre lleva a su hijo de trece años al médico por una pequeña afección y el doctor le pregunta, entre otras cosas, si le gustan más las chicas o los chicos. Todavía la madre y el hijo no han salido de su perplejidad después de mandar a paseo al médico.

Son pocos los médicos tan interesados en meter con calzador la ideología de género (IdG), y lo mismo ocurre con otros profesionales como psicólogos, profesores o artistas. Y son muchas las personas conscientes de la gravedad de la situación que amenaza con arruinar la sociedad en que vivimos y donde disfrutamos de libertad y libertades, entre otras la de expresión.

Una ideología es un conjunto de ideas que se  imponen manipulando los sentimientos al margen de las razones, como vemos en los populismos, los nacionalismos o las sectas. No hay datos científicos que avalen una ideología aunque sí aparato mentiroso o posverdad, como ahora la llaman. Ha ocurrido durante toda la historia por quienes buscan dominar las conciencias: unos pocos elitistas que imponen otras costumbres mediante la revolución cultural; muchas veces sangrienta pero otras de modo silencioso a semejanza de un cáncer que va invadiendo los órganos vitales del cuerpo.

En este caso la IdG ataca al matrimonio y la familia como instituciones humanas necesarias para la libertad y el progreso. Van arruinando los resortes morales para establecer un relativismo que impide distinguir lo benéfico de lo pernicioso, lo constructivo de lo destructivo, y en definitiva lo bueno de lo malo, con el fin de instaurar el transhumanismo o rebelión contra la propia identidad.

Los obispos acaban de pronunciarse con claridad sobre esta peligrosa ideología que «niega la diferencia y la reciprocidad natural del hombre y la mujer», «vacía el fundamento antropológico de la familia», y pretende tener la «hegemonía cultural, social y política  por medio de la represión legal y mediática», como señala Mons. Mazuelos  obispo de Jerez y miembro de la comisión episcopal de Familia y Vida.

«Represión» es la palabra adecuada porque la IdG utiliza todas las armas para silenciar la libertad de oponerse a sus planes. La careta que utilizan estos nuevos inquisidores es el discurso de la igualdad, la libertad y la tolerancia: la defensa de las personas con tendencia homosexuales frente a la discriminación que han padecido por una parte de la sociedad. Pero le dan la vuelta pues los perseguidos ahora son los padres, los colegios y profesores, o los pensadores que advierten de que «el rey está desnudo». Cuentan con poderosos medios para aturdir al común de la sociedad evitando que piense y reaccione frente a sus enemigos. No es alarmismo señalar instancias internacionales como algunas secciones de la ONU, lobbies como el elitista Club Bilderberg o poderes económicos mundiales, que son los instigadores para construir un nuevo orden-desorden social al margen de la condición humana, del sentido de la vida, y de toda trascendencia.

Muchos filósofos, juristas y comunicadores están suficientemente informados de los proyectos de la IdG y esto va llegando a la sociedad mejor informada; pero queda mucho por hacer hasta despertar las conciencias del común de la sociedad que sigue con inocencia suicida a los nuevos flautistas de Hamelin.

 

El más difícil viaje del Papa

Por Luis-Fernando VALDÉS

Francisco acudió a Myanmar a defender a una minoría musulmana, atacada y desplazada. Pero, ¿cómo podía el Papa defender a los rohinyás y, a la vez, mantener la buena relación con el gobierno birmano y la mayoría budista que niegan esta crisis?

1. La crisis de los rohinyás. La etnia musulmana rohinyá habita en Arakan, al occidente de Myanmar (antes Birmania), país de mayoría budista. Según Amnistía Internacional, esta minoría ha sufrido violaciones a sus derechos humanos bajo la Junta birmana, desde 1978, por su oposición a la formación de un estado budista en Birmania, y como resultado muchos han huido a la vecina Bangladés.

Los budistas radicales afirman que los rohinyás no son birmanos, porque llegaron ilegalmente cuando el país era colonia inglesa, los acusan de no coexistir en paz y de querer imponer la ‘sharia’ (la ley islámica). El gobierno ha recluido a más de 140 mil personas en el gueto de Aungmingalar.

Como respuesta, desde octubre de 2016, grupos terroristas musulmanes en esa zona han atacado a civiles y militares. El ataque más sangriento ocurrió el pasado 25 de agosto. Por las represalias del ejercito a ese hecho, alrededor de 640 mil rohinyás huyeron al sur de Bangladesh. Según la ONU, se trata de una “limpieza étnica” (El País, 13 sep. 2017). Suman ya un millón los rohinyás desplazados en Bangladés.

2. Dificultades políticas del viaje papal. Con tiempo, el cardenal de Myanmar le advirtió al Papa que utilizara la palabra “rohinyás”, porque esto podría acarrear consecuencias para la minoría católica del país.

Esto es algo más que no utilizar una palabra incómoda. Más bien, como el gobierno local no quiere aceptar que existe una represión militar contra esa minoría ética, mencionar ese término equivaldría a denunciar la represión en su propia cara.

3. Una solución ingeniosa. Francisco, que desde el conflicto de agosto había expresado públicamente su preocupación por los desplazados, no podía ahora mencionar abiertamente el tema en tierras birmanas. Pero lo que sí pudo hacer fue dirigir mensajes en los que invitó a las autoridades a vivir la justicia y a los líderes religiosos a convivir en paz.

A los dirigentes de la sociedad civil de ese país, el Pontífice les pidió a los que pidió dejar a un lado las diferencias porque crean división, y los exhortó a respetar a las diferentes etnias del país.

Después, cuando habló de las diferentes confesiones religiosas, Francisco afirmó que éstas “no deben ser una fuente de división y desconfianza, sino más bien un impulso para la unidad, el perdón, la tolerancia y una sabia construcción de la nación”. (ACI, 28 nov. 2017)

Y, como colofón, el Papa viajó al vecino país de Bangladés, que ha acogido a los desplazados, y desde ahí lanzó una llamada a la comunidad internacional para que ayudé a los refugiados, aunque evitó utilizar el término “rohinyás”.

Epílogo. Francisco asumió el riesgo de una visita complicada, que podía generar un conflicto diplomático con el gobierno de Myanmar y romper la armonía con los líderes budistas. Pero la misión del Papa lo ameritaba, pues el Papa quería defender los derechos humanos de una minoría maltratada y, a la vez, necesitaba recordarles a los líderes espirituales el verdadero papel de las religiones, que están para fomentar la paz y la unidad.

lfvaldes@gmail.com

 

Adviento es un período para abrir los ojos

Volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.

Por: P. Thomas Rosica | Fuente: Catholic.net

El Adviento no cambia a Dios. El Adviento profundiza en nuestro deseo y en nuestra espera de que Dios realice lo que los profetas anunciaron. Rezamos para que Dios ceda a nuestra necesidad de ver y sentir la promesa de salvación aquí y ahora.

Durante este tiempo de deseo y de espera del Señor, se nos invita a rezar y a profundizar en la Palabra de Dios, pero estamos llamados ante todo a convertirnos en reflejo de la luz de Cristo, que en realidad es el mismo Cristo. De todas formas, todos sabemos lo difícil que es reflejar la luz de Cristo, especialmente cuando hemos perdido nuestras ilusiones, cuando nos hemos acostumbrado a una vida sin luz y ya no esperamos más que la mediocridad y el vacío. Adviento nos recuerda que tenemos que estar listos para encontrar al Señor en todo momento de nuestra vida. Como un despertador despierta a su propietario, Adviento despierta a los cristianos que corren el riesgo de dormirse en la vida diaria.

¿Qué esperamos de la vida o a quién esperamos? ¿Por qué regalos o virtudes rezamos en este año? ¿Deseamos reconciliarnos en nuestras relaciones rotas? En medio de nuestras oscuridades, de nuestras tristezas y secretos, ¿qué sentido deseamos encontrar? ¿Cómo queremos vivir las promesas de nuestro Bautismo? ¿Qué cualidades de Jesús buscaremos para nuestras propias vidas en este Adviento? Con frecuencia, las cosas, las cualidades, los regalos o las personas que buscamos y deseamos dicen mucho sobre quiénes somos realmente. ¡Dime qué esperas y te diré quién eres!

Adviento es un período para abrir los ojos, volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.

Adviento ofrece la maravillosa oportunidad de realizar las promesas y el compromiso de nuestro Bautismo.

El cardenal Joseph Ratzinger escribió que "el objetivo del año litúrgico consiste en recordar sin cesar la memoria de su gran historia, despertar la memoria del corazón para poder discernir la estrella de la esperanza. Esta es la hermosa tarea del Adviento: despertar en nosotros los recuerdos de la bondad, abriendo de este modo las puertas de la esperanza".

En este tiempo de Adviento, permítanme presentarles algunas sugerencias:

Acaben con una riña. Hagan la paz. Busquen a un amigo olvidado. Despejen la sospecha y sustitúyanla por la confianza. Escriban una carta de amor.

Compartan un tesoro. Respondan con dulzura, aunque les gustara una respuesta brutal. Alienten a un joven a tener confianza en él mismo. Mantengan una promesa. Encuentren tiempo, tómense tiempo. No guarden rencor. Perdonen al enemigo. Celebren el sacramento de la reconciliación. Escuchen más a los otros. Pidan perdón si se han equivocado. ¡Sean gentiles aunque no se hayan equivocado! Traten de comprender. No sean envidiosos. Piensen antes en el otro.

Rían un poco. Ríanse un poco más. Gánense la confianza. Opónganse a la maldad. Sean agradecidos. Vayan a la iglesia. Quédense en la iglesia más de tiempo de lo acostumbrado. Alegren el corazón de un niño. Contemplen la belleza y la maravilla de la tierra. Expresen su amor. Vuélvanlo a expresar. Exprésenlo más fuerte. Exprésenlo serenamente.

¡Alégrense porque el Señor está cerca!

 

Las diez mejores películas navideñas

 

Estamos comenzando el Adviento, pero para muchos la Navidad está ya a las puertas. Muchas calles están adornadas e iluminadas, y todos los comercios nos recuerdan que ya es tiempo de hacer regalos...

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar películas navideñas. Estas cintas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el sentido de la Navidad, la conversión a lo "Scrooge" (el personaje de Dickens), los deseos de felicidad, el reencuentro familiar, o el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para ver en casa durante estas próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y cintas clásicas junto a películas más recientes. Todas ellas son fáciles de encontrar en las plataformas o en los videoclubs.

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Maktub (2011), de Paco Arango. Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida. Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos. El director propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Una gran opción para jóvenes y adultos.

De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

 

 

Un feminismo de otro género


De la lucha por la igualdad a la anulación de las diferencias
Gracias a buena parte del movimiento feminista la mujer es un sujeto de pleno derecho en el mundo occidental.


Sin embargo, las mujeres empiezan a no reconocerse en un feminismo radical, que elimina las distinciones entre masculinidad y feminidad, y pretende que el género de las personas sea el que ellas elijan, sin condicionamientos biológicos.

Jesús Trillo-Figueroa analiza esta ideología en su libro Una revolución silenciosa: la política sexual del feminismo socialista1. Ofrecemos una selección de párrafos. La primera revolución sexual tenía por objetivo la liberación sexual; es decir, la eliminación de todas las represiones que, según los partidarios de la revolución sexual, la sociedad había impuesto a través de normas morales y de prohibiciones a la práctica de la sexualidad, para llegar a conseguir la generalización del amor libre.

 

La sexualidad era básicamente una relación biológica, psíquica y somática, pero una relación natural. La que llamamos segunda revolución sexual parte de la idea matriz, expuesta por Kate Millet, en virtud de la cual, la sexualidad, la relación sexual, expresa una idea de poder, una relación política.

La primera revolución transformó la política en sexo; esta segunda ha transformado el sexo en política, convirtiéndola en política sexual. (…) Foucault y la represión Michel Foucault vino a decir que la historia es un “continuo” de prácticas represivas realizadas a través de instituciones creadas por el poder para controlar y dirigir la sociedad.

Tales instituciones son el manicomio, la cárcel, o la sexualidad. Para él, “el sexo es algo que ha habido siempre” (…); lo que es una invención reciente es la sexualidad, que en su opinión aparece en el siglo XVIII y debe entenderse como el conjunto de “prácticas, sobreentendidos, palabras, miradas, normas, reglas y discursos relacionados con el deseo, la genitalidad, etc.”. Foucault rechaza la tesis de la represión porque, en su opinión, “aunque el discurso sea represor, produce materialidades: exacerba el deseo”. (…) En conclusión, al poder le interesa que haya deseo exacerbado y haya delitos, para seguir manteniéndose en el chollo; todo esto es lo que llama “la astucia del poder”.

Las tesis de Foucault, desde el punto de vista ético, no son nada nuevas; no son más que una traducción al sexo de la genealogía de la moral de Nietzsche, que estableció el relativismo histórico de la moral. La novedad reside en la ontología, y esto no se debe a Foucault, sino a las feministas.

Una relación de poder (…) Según Simone de Beauvoir, la mujer no nace, se hace. En ello estaba implícita la diferenciación entre el sexo, como dato biológico, y el “ser mujer”, la función social asignada por la cultura a las funciones propias de cada sexo, que posteriormente se daría en llamar género. Kate Millet va más allá y dice que una cosa es el sexo biológico, como condición física y corporal de una persona, y otra cosa es el sexo como práctica del deseo sexual, que ya no es una relación amorosa entre hombre y mujer de carácter natural, sino que se convierte en una relación política, es decir, una relación de poder.

La novedad es que el amor, aunque sea en su versión hedonista de “hacer el amor”, ya no es una relación de naturaleza pulsional, libidinosa, gozosa o espiritual, sino un espacio político en el que se manifiesta una relación de poder. En su historia de la sexualidad, Michel Foucault recoge esta tesis y sostiene que el sexo es el producto de un discurso político concreto correspondiente a una época determinada: “La experiencia de la sexualidad está producida por una génesis histórica concreta”. Dicho de otra forma: la sexualidad es un producto que el poder dominante en cada época histórica utiliza para controlar la sociedad de su tiempo. Para ello, el poder elabora tecnologías del sexo, que son las técnicas de control que desarrolla para asegurar su mantenimiento. (…)

Si a ello añadimos la estructura elaborada por el feminismo de sexo-clase, serán las técnicas sexuales que el patriarcado burgués elabora para controlar a las mujeres. Esta es la clave teórica que da lugar a lo que venimos llamando política sexual. Como filósofo que es, Foucault trasciende la historia y elabora una nueva ontología en torno a la verdad, que las feministas posteriores captan sutilmente para continuar la labor emprendida por Simone de Beauvoir y las feministas radicales americanas.

La argentina Esther Díaz lo expresa bien: “Las verdades no valen por sí mismas, necesitan un poder que las sostenga. El poder de la verdad no es una metáfora. Únicamente se aceptan como verdaderas las proposiciones que obtienen poder de las prácticas sociales” (Esther Díaz, La sexualidad y el poder, Almagesto/Rescate, Buenos Aires 1993). Al cabo, la verdad será lo que diga el poder. (…) Sexo y género Las consecuencias derivadas de la idea de que el sexo es un invento artificial, de la cultura o de la política, pueden ser infinitas. (…)

En general, lo que de manera inadvertida se ha impuesto es el empleo de la palabra género por sexo, lo cual no es inocente, porque constituye el propósito intencionado de la llamada ideología de género. La palabra género tenía un uso gramatical, para distinguir entre una palabra masculina, femenina o neutra.

El que primero utilizó el término género para referirse al concepto de identidad de género, definido como la conciencia individual que de sí mismo tienen las personas como hombre o como mujer, fue el doctor John Money, de la Universidad John Hopkins de Baltimore, en 1950 (John Money, Desarrollo de la sexualidad humana, Morata, Madrid, 1982). Según Money, la identidad de género del individuo dependía de cómo había sido educado de niño, y podía resultar diversa del sexo biológico. Sostenía que se podría cambiar el sexo de la persona con la educación; y que a los niños nacidos con órganos genitales ambiguos se les podía asignar un sexo diverso del genético mediante una modificación quirúrgica, que en su opinión debería realizarse antes de los 18 meses, pues de otra forma el sexo biológico podría determinar un cierto rol de género impuesto por la sociedad (ver apoyo, pag.4).

Así nació también el concepto de género como “rol”, o conjunto de funciones que la sociedad asigna a cada uno de los géneros. En 1968, el psiquiatra Robert Stoller publicó una obra llamada Sex and Gender. En ella, popularizó las ideas de Money (…): “El vocablo género no tiene un significado biológico, sino psicológico y cultural. Los términos que mejor corresponden al sexo son macho y hembra, mientras que los que mejor califican al género son masculino y femenino, y estos pueden llegar a ser independientes del sexo biológico”. Política sexual Kate Millet, en su obra Política sexual, utilizó el concepto de género expuesto por Stoller para sus finalidades ideológicas, proporcionando a su convicción existencialista de que la mujer se hace, derivada de la influencia de Beauvoir, una fundamentación “científica”. Millet destaca y acentúa la idea de que no tiene por qué existir una correspondencia biunívoca y necesaria entre sexo y género, y, por tanto, sus desarrollos pueden tomar caminos independientes. Millet escribe: “Lo que llamamos conducta sexual es el fruto de un aprendizaje que comienza con la temprana socialización del individuo y queda reforzado por las experiencias del adulto”. En principio, el género es arbitrario; es el patriarcado, y las normas impuestas por el sistema patriarcal, quien establece el papel de los sexos, pues según esta doctrina, al nacer no hay ninguna diferencia entre los sexos. (…)


¿Perspectiva o ideología? El término género, que en principio tan sólo sirve para significar un instrumento analítico de las “funciones o roles” que a cada sexo se le asignan por la cultura, la historia, la sociedad y otros factores, era útil metodológicamente para las investigaciones; pues distinguir entre el sexo, asignado por la naturaleza biológica a cada persona, y el género, entendido como la función que la sociedad asigna a cada sexo, permitiría discriminar analíticamente estas, para corregir muchas injusticias que las mujeres sufrían por la asignación de unas funciones que realmente no se correspondían, o se derivaban de una irracional distribución de las funciones sociales en razón de la condición sexual de cada género.

Pero pronto se utilizó un término equívoco de género, como producto exclusivo de la cultura, que ha supuesto una auténtica revolución cultural. La ideología feminista ha transformado la palabra género en razón de sus intereses estratégicos convirtiéndolo en un concepto valorativo que sirve para desnaturalizar el sexo y convertir el género en el significante, en instrumento o “dispositivo” político de dominación.

Las teorías de Money encontraron un gran apoyoentre las feministas radicales, y el libro de Kate Millet Sexual Politics se convirtió en la difusión política e ideológica de sus doctrinas. A lo largo de la década de los 80, el término género se hizo omnipresente en todos los programas de Women Studies, al punto de que nació la disciplina de Estudios de Género, y la antropología de género pasó a ser una rama con pretensiones de disciplina académica.

A partir de aquí, (…) existe una radical escisión entre sexo y género, y entre naturaleza y cultura. Esta es la acepción de género que ha implantado la ideología de género, en la que podemos englobar todas las tendencias feministas derivadas del feminismo radical de la igualdad, del feminismo socialista, que tuvieron un éxito definitivo al conseguir que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer celebrada en 1995 en Pekín adoptara una resolución en la que se consagró la llamada perspectiva de género. Desde entonces existe una gran confusión respecto de la utilización del término género, y de lo que significa perspectiva de género.

En principio, nada tienen que ver la utilización del género por la ideología de género y el uso dado por la ONU o las instituciones europeas. Una construcción social La teoría feminista y la ideología de género consideran como dogmas inamovibles, que implican una nueva epistemología –una nueva forma de conocer la realidad–, el hecho de que la sexualidad está necesariamente desligada de su origen natural –que, en el mejor de los casos, considera al sexo biológico como un mero dato– y en consecuencia la sexualidad es una construcción social.

Es decir, las personas humanas, según el dato biológico del sexo, nacen machos o hembras, pero la sociedad, con su actividad, construye la sexualidad, convirtiéndolos en hombres y mujeres, y la cultura engendra las ideas de masculinidad y feminidad. Todo ello conduce al final al orden al que finalmente pertenece la sexualidad: el orden simbólico, el orden del significante. Por eso, a partir de aquí, la sexualidad humana no es una realidad biológica o derivada de la libido, gobernada por leyes naturales o químicas, sino más bien una idea regulada por las leyes del lenguaje de la representación.

Todo esto es lo que se llama el triunfo del “construccionismo de género”; es decir, el artificio o invento creado por la voluntad de alguien; frente al “esencialismo de sexo”, que es la creencia de que el sexo lo determina la naturaleza. (…) Deconstruir el género A pesar de la teoría y de la corrección política feminista, existe una gran contradicción, porque la realidad es que la teoría feminista anhela un futuro sin género, un futuro sin sexualidad. (…)

Se trata de excluir tanto la masculinidad como la feminidad, es decir, de acabar tanto con los sexos como con los géneros: de deconstruir el género mediante la destrucción del sexo y la resignificación del género. Para ello, existen dos grandes vías en el feminismo de la igualdad: la de la tradición “ilustrada” que, basándose en el existencialismo de Beauvoir y en el igualitarismo radical, opta por suprimir cualquier diferencia entre hombre y mujer, masculino y femenino, y postula lo que llama universalidad, es decir, la total confusión, para desde ahí establecer la sexualidad según el principio de libre elección, en el sentido de que el género de las personas será aquel que elijan libremente en la realización de su existencia; y la de las “posmodernas”, que parte de la tesis estructuralista de que “el sujeto no habla” sino que “es hablado”; es una “posición en el discurso”, “un eslabón en la cadena de significado”, siempre ya constituida; por eso el género será lo que resignifique el discurso.

Por lo tanto ambas posibilidades pasan por la pluralidad de géneros: femenino, masculino, heterosexual, homosexual, lesbiana, transexual, para terminar postulando la desaparición del sexo-género. Para la primera posición, el sexo-género dejará de existir cuando se implanten las condiciones para que la mujer “acceda al estatuto de individuo” y a “la ciudadanía” (…). Para la segunda vía, antihumanista y foucaultiana, el género-sexo desaparecerá “perdido en la parodia” del drag queen y en la transgresión permanente de géneros.

Firmado por . Jesús Trillo-Figueroa

 ____________________

(1) Jesús Trillo-Figueroa. Una revolución silenciosa: la política sexual del feminismo socialista. Libroslibres. Madrid (2007). 308 págs. 20 €. (Ver reseña en el servicio 5/08)

 

 

Personalidad: Voluntarismo

   El voluntarismo es un error en la educación de la voluntad. No es un exceso de fuerza de voluntad, sino una enfermedad –entre las muchas posibles– de la voluntad.

    Una enfermedad, además, que a todos nos afecta en alguna faceta o en algún momento de nuestra vida. Porque, al pensar en el voluntarismo, quizá imaginamos una persona tensa y agarrotada, y ciertamente las hay, y no pocas, pero eso no quita que el voluntarismo es algo que, de una manera o de otra, en unas circunstancia u otras, nos concierne a todos.

    El voluntarismo lleva a querer resolver las cosas confiando demasiado en el esfuerzo de la voluntad, apretando el paso, crispando los puños, con un fondo de orgullo más o menos velado, ofuscado por una búsqueda de autosatisfacción de haber hecho las cosas por uno mismo, sin contar demasiado con los demás.

    El voluntarismo perturba la lucidez, entre otras cosas porque lleva a escuchar poco, a ser poco receptivo. Lleva a aferrarse en exceso a la propia visión de las cosas. A pensar que las cosas son como las ve uno mismo, sin darnos cuenta de hasta qué punto los demás nos aportan siempre otra perspectiva de las cosas y enriquecen con ello nuestra propia vida.

    El voluntarismo estropea también la espontaneidad, la llaneza, la sencillez. Lleva a querer resolver los problemas interiores también sólo por uno mismo. Al voluntarista le cuesta abrir su corazón a otros. Espera ser él quien, con su tesón y su empeño, salga de esa zanja en la que quizá se ha metido. Lo triste es que a veces no se da cuenta de que ha cavado ya mucho, y que no puede salir de esa zanja sólo por sus propias fuerzas, o que, al menos, es ridículo empeñarse en no pedir ayuda.

   Algunos de sus síntomas

    El voluntarista suele ser rígido, por inseguro. Tiende apoyarse demasiado en normas y criterios que respalden su inseguridad, aplicándolos de modo poco equilibrado. La autoridad y la obediencia habituales en las relaciones profesionales, la familia, etc., suele plantearlas de modo intransigente y poco flexible, poco inteligente.

    El voluntarista lleva bastante mal sus propios fracasos. Tras ellos, suele retomar su abnegada lucha habitual, pero también a veces se cansa. Es entonces cuando más se manifiesta la peligrosa fragilidad de la motivación voluntarista. Es fácil que esa persona se hunda, y caiga quizá en una apatía grande, o se refugie en un victimismo o una rebeldía inútiles, o incluso salga por otros registros inesperados y llegue a extremos que sorprenden mucho a quienes no le conocían de verdad.

    El voluntarista se propone a veces metas poco realistas, en su deseo de sobresalir y llegar a más de lo que puede abarcar. Es propicio a los sentimientos de inferioridad, fruto de compararse constantemente con los demás, en un desorbitado afán de destacar frente a otros mejor dotados, lo que genera una continua referencia de frustración.

    El voluntarismo, además de un error en la educación de la voluntad, es también un error en la educación de los sentimientos. Podría decirse que el voluntarista es, curiosamente, bastante sentimental. Es una persona cuya principal motivación afectiva es el sentido del deber. Una persona que tiende demasiado a echar mano de la satisfacción o el alivio que le produce cumplir lo que entiende como su deber, con un rigorismo no bien integrado en una afectividad equilibrada.

   La abnegación y el gusto

    La abnegación y el afán por cumplir con el propio deber no son nada malo, evidentemente. Y las personas voluntaristas suelen ser admirables en su abnegación, en su saber sobreponerse a sus gustos, y todo eso son elementos fundamentales para llevar de modo inteligente las riendas de la propia vida. Pero a esas personas les falta, y la cuestión es esencial, aprender a modular sus gustos, educar sus gustos, formar sus gustos. El sentido del deber es algo muy necesario. Pero una buena educación afectiva ha de buscar en lo posible una síntesis entre la abnegación –pues siempre hay cosas que cuestan– y el gusto: lo que tengo que hacer, no simplemente lo hago a disgusto, porque debo hacerlo, sino que procuro hacerlo a gusto, porque entiendo que me mejora y me satisfará más, aunque me cueste.

    Por eso el gran logro de la educación afectiva es conseguir –en lo posible, insisto– unir el querer y el deber. Así, además, se alcanza un grado de libertad mucho mayor, pues la felicidad no está en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que uno ha de hacer.

    Así, la vida no será un seguir adelante a base de fuerza de voluntad. Nos sentiremos ligados al deber, pero no obligados, ni forzados, ni coaccionados, porque percibiremos el deber como un ideal que nos lleva a la plenitud.

   Por Alfonso Aguiló

 

 

El pecado de las naciones y sus castigos

Nuestro País se está alejando de Dios a pasos de gigante. De no enmendarse este rumbo, tendremos que sufrir las consecuencias que el Cardenal Pie, célebre polemista, detalla a continuación. Tenemos ante nuestros ojos a gobernantes que se proclaman agnósticos y a políticos que aprueban leyes diametralmente opuestas a la moral. “El poder como tal que ignora a Dios, será como tal por Dios ignorado”, dice el Cardenal.

El Cardenal Pie, tuvo una gran influencia sobre los Papas Pío IX, León XIII y San Pío X.

“La primera de las consecuencias de la apostasía de los Estados es la condenación eterna de una multitud de almas. Porque cuando el error está encarnado en fórmulas legales y en las prácticas administrativas, él penetra en los espíritus en profundidades donde se torna casi imposible extirparlo.

“La ley ordinaria de la Providencia en el gobierno de los pueblos es la Ley de Talión. Como las naciones hacen con Dios, Dios hace con las naciones. El poder como tal que ignora a Dios, será como tal por Dios ignorado. Ahora, ser ignorado por Dios es la mayor de las desgracias, es el abandono, es el rechazo del mayor absoluto. “Ojo por ojo y diente por diente” pues cuando se trata de naciones que no deben vivir de ninguna forma en el otro mundo, esta Ley termina cumpliéndose en la Tierra. Porque el fundamento de esa ley son las palabras de Cristo: “Aquel que me confesare delante de los hombres… pero aquel que me negare delante de los hombres…”

“El primer gran castigo es que Dios aparta sus ojos de la Nación.

“El segundo gran castigo es la decadencia moral.

“La decadencia moral se expresa en 3 elementos:

“En la injusticia generalizada. Con la ausencia de la justicia, que es la más excelente de todas las virtudes, el efecto que se sigue es uno de los más característicos de la decadencia, o sea la sensualidad egoísta y el orgullo desenfrenado.

“Cuando el hombre se torna él mismo Dios, cuando el hombre se proclama él mismo su Dios, la consecuencia es que él se torna su fin último. La idolatría de sí mismo se transforma en un culto racional, y el egoísmo queda elevado a la dignidad de religión. Avanza en la sociedad la introducción de modos profanos, de hábitos afeminados y voluptuosos.

El castigo para el Poder, cuando se desliga de Nuestro Señor Jesucristo.

“Son tres castigos. Primero la tiranía, segundo la inestabilidad, tercero la nulidad de los hombres.

La tiranía abre las puertas a las persecuciones religiosas. Cartujos expulsados de Francia

“Tiranía: Cuando el derecho de Dios desaparece, sólo resta el derecho del hombre, y el hombre no tarda en encarnarse en el Poder, en el Estado, en César ó en la omnipotencia anónima del Parlamento.

“Cuando la religión deja de ser la medianera entre los reyes y los pueblos, el mundo es alternativamente víctima de los excesos de unos y de otros. El poder libre de todo freno moral se erige en tiranía, hasta que la tiranía se torna intolerable, llevando al triunfo de la rebelión. Después, de la rebelión sale alguna nueva dictadura más odiosa todavía que sus antecesoras. Así, sucediéndose varias tiranías, como dice la Escritura, “la diadema va a posarse sobre la cabeza de alguien que nunca se habría sospechado”. Estos son los destinos de la humanidad emancipada de toda autoridad tutelar del cristianismo.

“La inestabilidad: Después de la tiranía, la inestabilidad. Otro castigo inflingido por Dios a los gobiernos que rechazan la realeza social de Jesucristo.

“La decadencia y nulidad de los hombres, castigo supremo de las sociedades que rechazaron a Cristo Rey.

“Castigo supremo, porque las sociedades no tienen más hombres que puedan sacarlas de las tiranías y curarles de la fiebre de las revoluciones. No, no existen más hombres. A pesar de todos los vanos esfuerzos para crecer, los hombres continúan decayendo, y cada uno de los salvadores que aparece en el horizonte, cae más bajo que aquel que lo precedió. Es como una competición y una rivalidad de impotentes.

“Faltando los principios, la desgracia de los hombres es la que toma cuenta de la situación. No hay jefe, ni político, ni militar, ni príncipe, ni profeta que encuentre una solución o una salvación. Porque yo creo bien que no hay más hombres donde no existe más carácter; no hay carácter donde no hay principios, doctrinas y afirmaciones; no hay afirmaciones, doctrinas y principios donde no hay fe religiosa, y como consecuencia, fe social”.

(Trechos adaptados de La Royauté sociale de Notre Seigneur Jésus-Christ, Parte II, Sección II, Cap. II – Cardenal Pie)

 

 

“Retocar la Constitución”

Hace 39 años, el 6 de diciembre de 1978, unos políticos de muy diversas ideologías, unidos por la sola idea de buscar la concordia y la paz entre los españoles concibieron y dieron a luz a una criatura jurídica que ha sido capaz después de casi cuarenta años, de protagonizar el período más largo de convivencia y desarrollo de nuestra nación, además de proporcionarnos un largo período de progreso y libertad.

Hoy nuestra sociedad dista mucho de aquella que fue capaz de cerrar de una manera ejemplar para el mundo, un largo período de nuestra historia protagonizada por la dictadura y la modélica transición española a la democracia. Los profundos cambios que se han producido como consecuencia de los avances tecnológicos, la desaparición de barreras y fronteras y una globalización que fagocita las caducas ideologías nacionalistas, nos exigen un esfuerzo de capacitación y adaptación a una nueva era enmarcada fundamentalmente entre lo digital y lo supranacional.

Es evidente que estamos viviendo en España uno de los períodos más convulsos y determinantes de nuestra reciente democracia. La grave situación que hoy sufre Cataluña como consecuencia de la deriva independentista que pretende conducir a esa región española en dirección contraria al resto de pueblos y naciones europeas, requiere un “retoque” de nuestra Carta Magna para superar las viejas tendencias de los recalcitrantes independentistas que solo pretenden encartonarse en su nostalgia soberanista.

Los gobernantes y políticos no pueden vivir bajo el exclusivo prisma de su lógica electoral dirigida a mantener o conseguir el poder. Deben tratar de comprender en profundidad, la lógica de los ciudadanos que, como está ocurriendo en Cataluña, sufren en sus carnes día a día, los graves problemas del desempleo, de una educación desintegradora y sectaria o de una inseguridad jurídica y económica provocadora de una inconcebible fuga de sociedades y empresas hacia otros territorios de España.

Repensar y reordenar las competencias del Estado en su distinta arquitectura local, provincial o autonómica, que hoy son generadoras de tantas tensiones, desigualdades y gastos es una tarea que se debería acometer sin dilación. La Constitución no debe ser reformada desde los despachos de políticos o juristas, se necesita conocer las inquietudes de colectivos y ciudadanos a quienes afectan las decisiones de quienes les gobiernan.

La Constitución Europea, frustrada lamentablemente por los sendos referéndums de Francia y Holanda en el año 2003, se elaboró por el método de una Convención que debatió y elaboró conclusiones después de escuchar a los representantes de los Estados, instituciones y sociedad civil. Pongámonos también nosotros manos a la obra, y convirtamos a nuestra Carta Magna en una herramienta que, adaptada a los apasionantes retos que nos plantea nuestra integración europea, sea capaz de dar respuesta a una nueva sociedad que nos demanda un mayor compromiso con sus problemas reales y cotidianos.

.No podemos ni debemos estancarnos, porque la sociedad y sus instituciones evolucionan y ello exige poner al día nuestras reglas de juego y normas para evitar vacíos y riesgos en su funcionamiento, como acabamos de comprobar con la aplicación del ya afamado art.155. El cambio es ley de vida, decía un prestigioso político estadounidense. “Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro”.

Jorge Hernández Mollar

Ex Subdelegado del Gobierno en Málaga

 

 

Sistema de vigilancia electrónica personal penal

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

Ver mi blog  www.planteamientosperu.com

La implementación del sistema de vigilancia electrónica personal penal a través del uso de grilletes electrónicos fue normado con ley 29499, enero 2010 y su reglamento (DS-003-2010-JUS), considerándose la adquisición de 2,000 grilletes con expediente técnico aprobado y viabilidad presupuestaria por S/150 millones, asegurando el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) su uso para 6,000 internos. Recién 7 años después, en enero del presente año, se reguló su uso (DL 1322) y en abril se otorgó la buena pro al consorcio Geosatis (empresa mexicano-peruana), actualmente hay solo dos reclusos usando grillete.

Estos dispositivos deberían usarse con carácter urgente para 240 procesados que se encuentran con arresto domiciliario por exceso de carcelería u otros motivos y requieren vigilancia policial (presencial y en muchos casos aleatoria), lo cual distrae las labores de muchos policías para verificar que permanezcan en su domicilio, pero esta condición judicial muchas veces es burlada, tal es el caso del delincuente Luis Donayre Flores (a) “Pato Ciego”, que el pasado 24 de noviembre, encontrándose con arresto domiciliario fue detenido en San Isidro tras robar a una cambista. 

Las autoridades penitenciarias resaltan que este sistema personal de vigilancia electrónica es prioritario para solucionar el hacinamiento de los penales, pero no debe considerarse como papel decisivo sino solo como un mecanismo para aliviarlo, tenemos 69 cárceles con capacidad para 36,000 reclusos pero actualmente albergan 84,000 con una terrible sobrepoblación de 133% que reflejan un grave descuido de décadas en políticas penitenciarias urgentes debido, entre otras razones, a cálculos electorales de los políticos porque no representan votos en el corto plazo.

Actualmente el Sistema Nacional Penitenciario y el INPE están desde inicio de año declarados en emergencia por 2 años (DL 1325 fecha 5 enero) por razones de seguridad, salud, hacinamiento y deficiente infraestructura, pero ha pasado un año y no se aprecian mejoras, lo que realmente se requiere es: agilizar las sentencias en el Poder Judicial (de 88,000 internos, menos de la mitad han sido sentenciados); eliminar los altos índices de corrupción penitenciaria y judicial; construir nuevas cárceles y ampliar la infraestructura en los espacios disponibles de las actuales; optimizar la gestión administrativa penitenciaria; implementar correccionales para trabajos en talleres y actividades educativas; mejorar la capacitación de los agentes penitenciarios; estudiar la factibilidad para tercerización de la administración y gestión de los penales; y mejorar las condiciones de los reclusos para su reeducación, rehabilitación y reinserción social.

 

Inquieta a Arabia Saudí, y también a Israel

Las respuestas son inquietantes. El pequeño y estratégico Líbano es el único país árabe realmente democrático que se basa en la división de poderes entre cristianos maronitas, sunníes y chiíes. Pero la presencia poderosa del partido armado Hezbolá, de obediencia iraní, inquieta a Arabia Saudí, y también a Israel. En su lucha por la hegemonía de la región, Arabia Saudita considera a Hezbola un peligroso elemento desestabilizador que Hariri, sunnita, no ha sabido ni podido neutralizar, para disgusto de la familia real saudí.

Lo inquietante ahora es qué puede suceder en Líbano, un país de delicados equilibrios, el único de la zona en el que los cristianos tienen plenamente reconocidos sus derechos.

Está en juego la estabilidad del Líbano, con la amenaza siempre latente de una nueva guerra civil, pero también toda aquella volcánica región, pendiente de la hostilidad entre Irán y Arabia Saudita.

Pedro García

 

 

 

Moralidad y legalidad

No faltan quienes, en estos tiempos, justifican éticamente su fraude como reacción ante comportamientos corruptos de los gobernantes: sin llegar a los extremos de tantos usuarios de paraísos, periódicamente salen datos que sitúan allí el fruto de las extorsiones o fraudes de líderes políticos o miembros de gobiernos estatales o regionales. No es difícil pasar del gran Dante al modesto Robin Hood.

El incremento de regulaciones estatales estos últimos años da mucho trabajo y no pocas incomodidades a las personas normales. Pero no plantea problemas, como se ve, para quienes disponen de recursos abundantes. Sin olvidar la facilidad que deriva de la rapidez de las comunicaciones con cualquier rincón del mundo, que facilitan casi instantáneamente las transferencias dinerarias a la vez que difuminan los rastros. Como se ha escrito, el fraude legalmente organizado es el lado oscuro de la globalización.

No será fácil atajarlo con nuevas medidas legales, aunque sí parece conveniente seguir avanzando en las normas contra el fraude promovidas desde hace años en el ámbito de la OCDE. De todos modos, en este caso, la mayor sanción puede ser la vergonzosa "pena de telediario", inatacable para quienes hacen gala de transparencia.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Una castidad …

Me permito romper una lanza por la virtud clásica de la castidad, muy necesaria también para fortalecer el matrimonio en tiempos de crisis. En la exhortación apostólica Amoris Laetitia del papa Francisco, hay abundantes pautas positivas para construir y mantener el amor humano. Pero no desconoce –así en el n. 19- “la presencia del dolor, del mal, de la violencia que rompen la vida de la familia y su íntima comunión de vida y de amor. Por algo el discurso de Cristo sobre el matrimonio (cf. Mt 19,3-9) está inserto dentro de una disputa sobre el divorcio. La Palabra de Dios es testimonio constante de esta dimensión oscura que se abre ya en los inicios cuando, con el pecado, la relación de amor y de pureza entre el varón y la mujer se transforma en un dominio: ‘Tendrás ansia de tu marido, y él te dominará’ (Gn 3,16)”.

También, al abordar la adecuada preparación al matrimonio de los prometidos –ya no se puede llamarles novios-, se insiste en “recordar la importancia de las virtudes. Entre estas, la castidad resulta condición preciosa para el crecimiento genuino del amor interpersonal” (n. 206).

Y es que, como señala san Josemaría Escrivá en una homilía pronunciada justamente en una fiesta de la Sagrada Familia, con palabras difícilmente superables, “la castidad ‑no simple continencia, sino afirmación decidida de una voluntad enamorada‑ es una virtud que mantiene la juventud del amor en cualquier estado de vida. Existe una castidad de los que sienten que se despierta en ellos el desarrollo de la pubertad, una castidad de los que se preparan para casarse, una castidad de los que Dios llama al celibato, una castidad de los que han sido escogidos por Dios para vivir en el matrimonio” (Es Cristo que pasa, n. 25).

Enric Barrull Casals

 

 

"Los Nadien", los inmigrantes doblemente invisibles

Sonia Domínguez Ramírez

Última actualización: 05 Diciembre 2017

Ser y estar y sin embargo no existir, es una paradoja que impide una vida plena a miles de inmigrantes en Estados Unidos que son invisibles a los ojos de la sociedad por carecer de una acreditación jurídica que certifique su origen y en sí quienes son, lo que provoca que todo para ellos sea incertidumbre.

Este es el drama en el que viven miles de personas en la Unión Americana y al que Edgar Muñoz se adentró por cuatro años en los que conoció de cerca siete historias que reflejan una de las más graves problemáticas a las que se enfrentan quienes se atrevieron a cruzar la frontera con el sueño de encontrar mejores oportunidades de vida, pero que finalmente ha sido una pesadilla como consecuencia de no haber registrados a sus hijos al nacer, con lo que los condenaron a vivir a la sombra y al margen de la prosperidad.

“Los Nadien”, es el título del libro escrito por Edgar Muñoz en el que relata de manera sobrecogedora las experiencias de quienes por ser inmigrantes han tenido que luchar para sobrevivir en una tierra que no era suya, pero además se han enfrentado a no recibir los frutos de sus esfuerzos, pues como “no existen” para ellos no hay servicios de salud o educación, no pueden tener una cuenta en el banco ni comprar ninguna propiedad, e inclusive tampoco pueden morirse porque “no existen”.

Edgar Muñoz es reportero “inmigrante” en el vecino país del norte con 25 años de experiencia y quien durante gran parte de este tiempo ha trabajado como corresponsal cubriendo eventos de todo tipo. Apasionado por buscar la verdad y ser el portavoz de quienes, descubrió, no tienen voz y nadie les hace eco, los inmigrantes sin acta de nacimiento ni de aquí ni de allá, aquellos que a pesar de carecer de una identidad legal viven, piensan y sueñan, son seres humanos de carne y hueso que luchan día a día para salir adelante.

Edgar Muñoz considera que ante esta problemática el personal de los consulados en Estados Unidos debe sensibilizarse para apoyar a los migrantes que acuden en busca de ayuda, además pidió a quienes viven en México se solidaricen con estas personas que necesitan una voz de aliento de amigos y familiares que los impulse a seguir, para lo cual muchas veces basta con una simple llamada telefónica, además solicitó a los empresarios apoyar a ese sector que conforma una de las fuentes más importantes de donde provienen recursos del exterior para nuestro país a través de las remesas.

Más que un libro, Edgar se ha dado a la tarea de propiciar un cambio en la vida no solo de las familias de quienes componen las siete historias que narra en su obra, sino también la dolorosa realidad en la que se encuentran alrededor de 200 mil personas en Estados Unidos, principalmente mexicanos, que son “nadien”.

Desde que Yo Influyo conoció este proyecto de Edgar Muñoz nos sumamos a su intención y apoyar su esfuerzo a fin de ser solidarios con quienes no tienen voz. Agradecemos que existan trabajos serios, profundos y con una perspectiva transformadora con miras a reconocer la dignidad plena de “los nadien”.