Las Noticias de hoy 05 Diciembre 2017

                              Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 05 de diciembre de 2017     

Indice:

ROME REPORTS

Mensaje del Papa para la 55 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Suni Guidotti responsable de UNICEF en Myanmar: hay esperanza tras el conflicto

 EL MESÍAS, «PRÍNCIPE DE LA PAZ»: Francisco Fernández-Carvajal

“El Señor nos socorre y nos levanta”: San Josemaria

 Sexto Día de la Novena a la Inmaculada Concepción

Mons. Ocáriz: «Cada uno de vosotros es tan Opus Dei como el Prelado»

¿Qué fue la estrella de Oriente?

 El Adviento y María: Pbro Dr. Antonio Orozco Delclós

Mujer y revolución: Frank Pavesa

 Tiempo para el silencio: Sheila Morataya

 La grandeza de lo pequeño. Reflexiones Adviento y Navidad: Christian David Garrido

Ideología, cultura y comercio ante la celebración cristiana de la Navidad: Salvador Bernal

¿En qué consiste la devoción a la Santísima Virgen?: Acción Familia

Aprender a equivocarse: José Luis Martín Descalzo

 SEGUNDO AVISO para salvar el planeta.: José Manuel Belmonte

ECLESIÁTICO . EL LIBRO HUMANO DE LA BIBLIA: Alejo Fernández

¿Cuántos antibióticos se consumen?: Jesús Domingo Martínez

Los papeles del infierno: JD Mez Madrid

 Esperanza: Jesús D Mez Madrid

¿De verdad hay que celebrar la Constitución?: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

ROME REPORTS

 

 

Mensaje del Papa para la 55 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Vocaciones 2018, que se celebra el Domingo del Buen Pastor

04/12/2017 11:47

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«Escuchar, discernir, vivir la llamada del Señor». Es el Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que se celebra cada año el IV Domingo de Pascua, el Domingo del Buen Pastor, y que en 2018 es el 22 de abril.

El Obispo de Roma empieza su Mensaje recordando la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar también en 2018, dedicada a los jóvenes, en particular a la relación entre los jóvenes, la fe y la vocación.

El Papa señala que «en dicha ocasión tendremos la oportunidad de profundizar sobre cómo la llamada a la alegría que Dios nos dirige es el centro de nuestra vida y cómo esto es el ‘proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todo tiempo’» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, introducción).

«Ésta es la buena noticia, que la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos anuncia nuevamente con fuerza: no vivimos inmersos en la casualidad, ni somos arrastrados por una serie de acontecimientos desordenados, sino que nuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divina», para que seamos instrumentos de salvación en el mundo.

Pues «también en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros»… «El «hoy» proclamado por Jesús nos da la seguridad de que Dios, en efecto, sigue «bajando» para salvar a esta humanidad nuestra y hacernos partícipes de su misión», reitera del Santo Padre.

En cada una de las tres actitudes: escuchar, discernir y vivir, el Mensaje pontificio evoca el comienzo de la misión de Jesús, alentando a seguir sus huellas.

Con la actitud de la escucha, cada vez más difícil hoy, en una sociedad ruidosa, de confusión interior el Papa subraya la importancia también de la del silencio, de escuchar y leer la Palabra, de la contemplación: «como sabemos, el Reino de Dios llega sin hacer ruido y sin llamar la atención (cf Lc 17,21)

En lo que respecta al discernimiento espiritual, el Santo Padre recuerda asimismo que la vocación cristiana siempre tiene una dimensión profética y asegura que «también hoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales Él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de «leer desde dentro» la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión».

«¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el presente!», es la exclamación del Papa  en su Mensaje, destacando la importancia de la actitud de vivir: «cada uno de nosotros está llamado —a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración— a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora».

Mensaje del Papa Francisco

Escuchar, discernir, vivir la llamada del Señor

Queridos hermanos y hermanas:

El próximo mes de octubre se celebrará la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que estará dedicada a los jóvenes, en particular a la relación entre los jóvenes, la fe y la vocación. En dicha ocasión tendremos la oportunidad de profundizar sobre cómo la llamada a la alegría que Dios nos dirige es el centro de nuestra vida y cómo esto es el «proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todo tiempo» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, introducción).

Esta es la buena noticia, que la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos anuncia nuevamente con fuerza: no vivimos inmersos en la casualidad, ni somos arrastrados por una serie de acontecimientos desordenados, sino que nuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divina.

También en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría. En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad.

Estos tres aspectos —escucha, discernimiento y vida— encuadran también el comienzo de la misión de Jesús, quien, después de los días de oración y de lucha en el desierto, va a su sinagoga de Nazaret, y allí se pone a la escucha de la Palabra, discierne el contenido de la misión que el Padre le ha confiado y anuncia que ha venido a realizarla «hoy» (cf. Lc4,16-21).

Escuchar

La llamada del Señor —cabe decir— no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra experiencia cotidiana. Dios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede ocurrir que su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazón.

Es necesario entonces prepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas del Espíritu.

Si permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros.

También Jesús fue llamado y enviado; para ello tuvo que, en silencio, escuchar y leer la Palabra en la sinagoga y así, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, pudo descubrir plenamente su significado, referido a su propia persona y a la historia del pueblo de Israel.

Esta actitud es hoy cada vez más difícil, inmersos como estamos en una sociedad ruidosa, en el delirio de la abundancia de estímulos y de información que llenan nuestras jornadas. Al ruido exterior, que a veces domina nuestras ciudades y nuestros barrios, corresponde a menudo una dispersión y confusión interior, que no nos permite detenernos, saborear el gusto de la contemplación, reflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y llevar a cabo un fecundo discernimiento, confiados en el diligente designio de Dios para nosotros.

Como sabemos, el Reino de Dios llega sin hacer ruido y sin llamar la atención (cf. Lc 17,21), y sólo podemos percibir sus signos cuando, al igual que el profeta Elías, sabemos entrar en las profundidades de nuestro espíritu, dejando que se abra al imperceptible soplo de la brisa divina (cf. 1 R 19,11-13).

Discernir

Jesús, leyendo en la sinagoga de Nazaret el pasaje del profeta Isaías, discierne el contenido de la misión para la que fue enviado y lo anuncia a los que esperaban al Mesías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19).

Del mismo modo, cada uno de nosotros puede descubrir su propia vocación sólo mediante el discernimiento espiritual, un «proceso por el cual la persona llega a realizar, en el diálogo con el Señor y escuchando la voz del Espíritu, las elecciones fundamentales, empezando por la del estado de vida» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, II, 2).

Descubrimos, en particular, que la vocación cristiana siempre tiene una dimensión profética. Como nos enseña la Escritura, los profetas son enviados al pueblo en situaciones de gran precariedad material y de crisis espiritual y moral, para dirigir palabras de conversión, de esperanza y de consuelo en nombre de Dios. Como un viento que levanta el polvo, el profeta sacude la falsa tranquilidad de la conciencia que ha olvidado la Palabra del Señor, discierne los acontecimientos a la luz de la promesa de Dios y ayuda al pueblo a distinguir las señales de la aurora en las tinieblas de la historia.

También hoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de «leer desde dentro» la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión.

Vivir

Por último, Jesús anuncia la novedad del momento presente, que entusiasmará a muchos y endurecerá a otros: el tiempo se ha cumplido y el Mesías anunciado por Isaías es él, ungido para liberar a los prisioneros, devolver la vista a los ciegos y proclamar el amor misericordioso de Dios a toda criatura. Precisamente «hoy —afirma Jesús— se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír» (Lc 4,20).

La alegría del Evangelio, que nos abre al encuentro con Dios y con los hermanos, no puede esperar nuestras lentitudes y desidias; no llega a nosotros si permanecemos asomados a la ventana, con la excusa de esperar siempre un tiempo más adecuado; tampoco se realiza en nosotros si no asumimos hoy mismo el riesgo de hacer una elección. ¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el presente! Y cada uno de nosotros está llamado —a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración— a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora.

Este «hoy» proclamado por Jesús nos da la seguridad de que Dios, en efecto, sigue «bajando» para salvar a esta humanidad nuestra y hacernos partícipes de su misión. El Señor nos sigue llamando a vivir con él y a seguirlo en una relación de especial cercanía, directamente a su servicio. Y si nos hace entender que nos llama a consagrarnos totalmente a su Reino, no debemos tener miedo. Es hermoso —y es una gracia inmensa— estar consagrados a Dios y al servicio de los hermanos, totalmente y para siempre.

El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da.

María Santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro camino.

Vaticano, 3 de diciembre de 2017

Primer Domingo de Adviento

FRANCISCO

 

El Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2018, está fechado el 3 de diciembre de 2017, Primer Domingo de Aviento

 

 

Suni Guidotti responsable de UNICEF en Myanmar: hay esperanza tras el conflicto

El pueblo de Myanmar durante la celebración eucarística presidida por el Papa. - AFP

04/12/2017 13:07

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Durante el viaje apostólico del Papa Francisco a Myanmar, del 27 al 30 de noviembre, nuestra enviada especial Bianca Fraccalvieri entrevistó a Suni Guidotti, originaria de Brasil y responsable de proyectos de UNICEF en este país, quien nos habla sobre su trabajo centrado en la coordinación de abastecimiento de agua potable, ofreciendo la garantía del acceso a servicios básicos de higiene y saneamiento.

"La parte más importante de nuestra labor en Myanmar es dirigir proyectos especialmente en áreas donde a causa del conflicto no se tienen estos servicios", explica Suni, "con el fin de garantizar que no haya riesgos de brotes de enfermedades en los campamentos y zonas pobladas".

Nuestra entrevistada profundiza también sobre la actual situación que viven los niños de Myanmar, "afectados por la pobreza y la falta de oportunidades para alcanzar un futuro mejor"; y cita algunos desafíos a los que se enfrenta actualmente esta nación, tras iniciar el proceso de reforma.

Desafíos en Myanmar 

"Vivimos tiempos muy críticos. El Gobierno ha tomado como prioridad principal la reforma y la reconciliación nacional. Sin embargo, todavía muchos niños, especialmente aquellos que viven en las zonas más remotas, están a la espera de que se atiendan sus necesidades", explica la responsable de UNICEF, afirmando que todos los niños deben tener el derecho de beneficiarse de estas medidas de la reforma.

Centrándonos en el tema de los desafíos que atraviesa Myanmar, Suni describe que son "enormes": los datos del gobierno muestran que entre 100 y 150 niños mueren diariamente antes de cumplir los cinco años. Más de la mitad de los niños viven en la pobreza y el 30 % de todos los pequeños menores de cinco años sufren desnutrición moderada o grave. 

Niños: los más afectados por la crisis nacional

"Uno de cada cinco niños del país nace sin ser registrado y la mitad del porcentaje de niños que llegan a la edad adulta, lo hará sin haber completado un nivel de educación básico", añade Suni destacando que por primera vez el gobierno ha comenzado a contribuir con fondos para mejorar esta grave situación que padecen los más pequeños, colaborando así en la adquisición de vacunas que los proteja contra numerosas enfermedades.

Suni concluye la entrevista con una visión esperanzadora que muestra que en el país se están produciendo cambios que buscan contrarrestar los terribles efectos sufridos a causa del conflicto armado e interno de Myanmar: "cambios que esperan ser ampliados y mejorados con el tiempo mediante nuevas medidas de apoyo al desarrollo social".

 

 

EL MESÍAS, «PRÍNCIPE DE LA PAZ»

— La paz, don de Dios. Se pierde por el pecado, la soberbia y la insinceridad.

— Dar alegría y serenidad a quienes carecen de ellas.

— La filiación divina, fundamento de nuestra paz y de nuestra alegría.

I. La paz es uno de los grandes bienes constantemente implorados en el Antiguo Testamento. Se promete este don al pueblo de Israel como recompensa a su fidelidad1, y aparece como una obra de Dios2 de la que se siguen incontables beneficios. Pero la verdadera paz llegará a la tierra con la venida del Mesías. Por eso los ángeles anuncian cantando: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad3. El Adviento y la Navidad son tiempos especialmente oportunos para aumentar la paz en nuestros corazones; son tiempos también para pedir la paz de este mundo lleno de conflictos y de insatisfacciones.

Mirad: Nuestro Señor llega con fuerza. Para visitar a su pueblo con la paz y darle la vida eterna4. Isaías nos recuerda en la Primera lectura de la Misa que en la era mesiánica habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos5. Con el Mesías se renuevan la paz y la armonía del comienzo de la Creación y se inaugura un orden nuevo.

El Señor es el Príncipe de la paz6, y desde el mismo momento en que nace nos trae un mensaje de paz y de alegría, de la única paz verdadera y de la única alegría cierta. Después las irá sembrando a su paso por todos los caminos: La paz sea con vosotros; soy yo, no temáis7. La presencia de Cristo en nuestras vidas es, en toda circunstancia, la fuente de una paz serena e inalterable: Soy yo, no temáis, nos dice.

Las enseñanzas del Señor constituyen la buena nueva de la paz8. Y este es también el tesoro que nos ha dejado en herencia a sus discípulos de todos los tiempos; la paz os dejo, mi paz os doy, no os la doy como la da el mundo9. «La paz sobre la tierra, nacida del amor al prójimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo, que procede de Dios Padre. En efecto, el propio Hijo encarnado, Príncipe de la paz, ha reconciliado con Dios a todos los hombres por medio de su cruz (...), ha dado muerte al odio en su propia carne y, después del triunfo de su resurrección, ha infundido el Espíritu de amor en el corazón de los hombres»10. La paz del Señor trasciende por completo la paz del mundo, que puede ser superficial y aparente, quizá resultado del egoísmo y compatible con la injusticia.

Cristo es nuestra paz11 y nuestra alegría; el pecado, por el contrario, siembra soledad, inquietud y tristeza en el alma. La paz del cristiano, tan necesaria para el apostolado y para la convivencia, es orden interior, conocimiento de las propias miserias y virtudes, respeto a los demás y una plena confianza en el Señor, que nunca nos deja. Es consecuencia de la humildad, de la filiación divina y de la lucha contra las propias pasiones, siempre dispuestas al desorden.

Se pierde la paz por el pecado, y por la soberbia y la falta de sinceridad con uno mismo y con Dios. También se pierde la paz por la impaciencia: cuando no se sabe ver la mano de Dios providente en las dificultades y contrariedades.

La confesión sincera de nuestros pecados es uno de los principales medios puestos por Dios para recuperar la paz perdida por el pecado o por la falta de correspondencia a la gracia. «Paz con Dios, efecto de la justificación y alejamiento del pecado; la paz con el prójimo, fruto de la caridad difundida por el Espíritu Santo; y la paz con nosotros mismos, la paz de la conciencia, proveniente de la victoria sobre las pasiones y sobre el mal»12. Recuperar la paz, si la hubiésemos perdido, es una de las mejores muestras de caridad para quienes están a nuestro alrededor, y también la primera tarea para preparar en nuestro corazón la llegada del Niño Dios.

II. En la bienaventuranza en la que se enuncia el don de la paz «no se contenta el Señor con eliminar toda discusión y enemistad de unos con otros, sino que nos pide algo más: que tratemos de poner paz en quienes están enemistados»13.

El cristiano es un hombre abierto a la paz y su presencia debe dar serenidad y alegría. Pero se trata de la verdadera paz, no de sus sucedáneos. Somos bienaventurados cuando sabemos llevar la paz a quienes están afligidos, cuando servimos como instrumentos de unión en la familia, entre nuestros compañeros de trabajo, con todas las personas en medio de los sucesos de la vida de cada día. Para poder realizar este cometido importantísimo hemos de ser humildes y afables, pues la soberbia solo ocasiona disensiones14. El hombre que tiene paz en su corazón la sabe comunicar casi sin proponérselo, y en él buscan apoyo y serenidad los demás: es una gran ayuda en el apostolado. Los cristianos hemos de difundir la paz interior de nuestro corazón allí donde nos encontremos. Por el contrario, el amargado, el inquieto y el pesimista, que carecen de paz en su corazón, destruyen lo que encuentran a su paso.

Serán bendecidos especialmente por el Señor quienes velan por la paz entre las naciones y trabajan por ella con intención recta; y, sobre todo, los que oran y se sacrifican para poner a los hombres en paz con Dios. Este es el primer quehacer de cualquier actividad apostólica. El apostolado de la Confesión, que nos mueve a llevar a nuestros amigos a este sacramento debe tener un especial premio en el Cielo, pues este sacramento es verdaderamente la mayor fuente de paz y de alegría en el mundo. «No hablan de la severidad de Dios los confesonarios esparcidos por el mundo, en los cuales los hombres manifiestan los propios pecados, sino más bien de su bondad misericordiosa. Y cuantos se acercan al confesonario, a veces después de muchos años y con el peso de pecados graves, en el momento de alejarse de él, encuentran el alivio deseado, encuentran la alegría y la serenidad de la conciencia, que fuera de la Confesión no podrán encontrar en otra parte»15.

Quienes tienen la paz del Señor y la promueven a su alrededor se llamarán hijos de Dios16. Y San Juan Crisóstomo explica la razón: «A la verdad, esta fue la obra del Unigénito: unir a los que estaban alejados y reconciliar a los que estaban en guerra»17. En nuestra propia familia, en el lugar de trabajo, entre nuestros amigos, ¿no podríamos también nosotros fomentar en este tiempo de Adviento una mayor unión con Dios de las personas que nos rodean y una convivencia más amable todavía y más alegre?

III. «Cuando el hombre olvida su destino eterno y el horizonte de su vida se limita a la existencia terrena, se contenta con una paz ficticia, con una tranquilidad solo exterior a la que pide la salvaguardia del máximo bienestar material que puede alcanzarse con el mínimo esfuerzo. De este modo construye una paz imperfecta e inestable, pues no está radicada en la dignidad de la persona humana, hecha a imagen y semejanza de Dios y llamada a la filiación divina. Vosotros jamás tenéis que contentaros con estos sucedáneos de paz; sería un grave error, cuyo fruto produciría la más amarga de las desilusiones. Ya lo anunció Jesucristo poco antes de la Ascensión al cielo cuando dijo a sus discípulos: La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da os la doy yo» (Jn 14, 27).

«Existen, por tanto, dos tipos de paz: la que los hombres son capaces de construir por sí solos, y la que es don de Dios; (...) la que viene impuesta por el poder de las armas y la que nace del corazón. La primera es frágil e insegura, podría llamarse una mera apariencia de paz porque se funda en el miedo y en la desconfianza. La segunda, por el contrario, es una paz fuerte y duradera porque, al fundarse en la justicia y en el amor, penetra en el corazón; es un don que Dios concede a quienes aman su ley (Cfr. Sal 119, 165)»18.

Si somos hombres y mujeres que tienen la verdadera paz en su corazón estaremos mejor capacitados para vivir como hijos de Dios y viviremos mejor la fraternidad con los demás. También, en la medida en que nos sintamos hijos de Dios, seremos personas de una paz inalterable.

La filiación divina es el fundamento de la paz y de la alegría del cristiano. En ella encontramos la protección que necesitamos, el calor paternal y la confianza ante el futuro. Vivimos confiados en que detrás de todos los azares de la vida hay siempre una razón de bien: todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios19, decía San Pablo a los primeros cristianos de Roma.

La consideración de nuestra filiación divina nos ayudará a ser fuertes ante las dificultades. «No os asustéis, ni temáis ningún daño, aunque las circunstancias en que trabajéis sean tremendas (...). Las manos de Dios son igualmente poderosas y, si fuera necesario, harían maravillas»20. Estamos bien protegidos.

Intentemos, pues, en estos días de Adviento, fomentar la paz y la alegría, superando los obstáculos; aprendamos a encontrar al Señor en todas las cosas, también en los momentos difíciles. «Buscad el rostro de Aquel que habita siempre, con presencia real y corporal, en su Iglesia. Haced, al menos, lo que hicieron los discípulos. Tenían solo una fe débil, no poseían gran confianza ni paz, pero al menos no se separan de Cristo (...). No os defendáis de Él, antes bien, cuando estéis en un apuro acudid a Él, día tras día, pidiéndole fervorosamente y con perseverancia aquello que solo Él puede otorgar (...). Así, aunque observe tanta falta de firmeza en vosotros, que no debía existir, se dignará increpar a los vientos y al mar, y dirá: Calma, estad tranquilos. Y habrá una gran paz»21.

Santa María, Reina de la paz, nos ayudará a tener paz en nuestros corazones, a recuperarla si la hubiéramos perdido, y a comunicarla a quienes nos rodean. Como ya se acerca la festividad de la Inmaculada, nos esforzaremos por acudir a Ella durante todo el día, teniéndola más presente en nuestro trabajo y ofreciéndole alguna muestra especial de cariño.

1 Lev 26, 6. — 2 Is 26, 12. — 3 Lc 2, 14. — 4 Antífona en la Liturgia de las horas. — 5 Cfr. Is 11, 1-10. — 6 Is 9, 6. — 7 Lc 24, 36. — 8 Hech 10, 36. — 9 Jn 14, 27. — 10 Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 78. — 11 Ef 2, 14. — 12 Juan Pablo II, Discurso al UNIV-86, Roma 24-III-1986. — 13 San Juan Crisóstomo, Homilía sobre San Mateo, 15, 4. — 14 Prov 13, 10. — 15 Juan Pablo II, Hom. Parroquia de S. Ignacio de A., Roma 16-III-1980. — 16 Cfr. Mt 5, 9. — 17 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 15, 4. — 18 Juan Pablo II, Discurso al UNIV-86, Roma 24-III-1986. — 19 Rom 8, 28. — 20 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 105. — 21 J. H. Newman, Sermón para el domingo IV de Epifanía, 1848.

 

 

“El Señor nos socorre y nos levanta”

Tú no puedes tratar con falta de misericordia a nadie: y, si te parece que una persona no es digna de esa misericordia, has de pensar que tú tampoco mereces nada. No mereces haber sido creado, ni ser cristiano, ni ser hijo de Dios, ni pertenecer a tu familia... (Forja, 145)

Nos han quedado muy grabadas también, entre otras muchas escenas del Evangelio, la clemencia con la mujer adúltera, la parábola del hijo pródigo, la de la oveja perdida, la del deudor perdonado, la resurrección del hijo de la viuda de Naím. ¡Cuántas razones de justicia para explicar este gran prodigio! Ha muerto el hijo único de aquella pobre viuda, el que daba sentido a su vida, el que podía ayudarle en su vejez. Pero Cristo no obra el milagro por justicia; lo hace por compasión, porque interiormente se conmueve ante el dolor humano.
¡Qué seguridad debe producirnos la conmiseración del Señor! Clamará a mí y yo le oiré, porque soy misericordioso. Es una invitación, una promesa que no dejará de cumplir. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para que alcancemos la misericordia y el auxilio de la gracia en el tiempo oportuno. Los enemigos de nuestra santificación nada podrán, porque esa misericordia de Dios nos previene; y si ‑por nuestra culpa y nuestra debilidad‑ caemos, el Señor nos socorre y nos levanta. Habías aprendido a evitar la negligencia, a alejar de ti la arrogancia, a adquirir la piedad, a no ser prisionero de las cuestiones mundanas, a no preferir lo caduco a lo eterno. Pero, como la debilidad humana no puede mantener un paso decidido en un mundo resbaladizo, el buen médico te ha indicado también remedios contra la desorientación, y el juez misericordioso no te ha negado la esperanza del perdón. (Es Cristo que pasa, 7)

 

Sexto Día de la Novena a la Inmaculada Concepción

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante tu divina presencia reconozco que he pecado muchas veces y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa haberte ofendido. Ayudado de tu divina gracia, propongo no volver a caer más, confesarme y cumplir la penitencia que el confesor me imponga. Amén.

Oración preparatoria

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.

A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. Acuérdate, Virgen Santísima, que fuiste hecha Madre de Dios, no sólo para tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu socorro haya sido desamparado.

No me dejes pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejarte a ti, antes bien cada día quiero crecer más en tu verdadera devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dame la gracia particular que te pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, tuya y bien de mi alma.

Lectura bíblica (Ef. 1, 3-ó.11- 12)

Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que por Él nos ha bendecido desde el cielo con toda bendición del Espíritu.

Porque nos ha elegido en Cristo antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia por el amor; destinándonos ya entonces a ser adoptados por hijos suyos por medio de Jesucristo, conforme a su querer y a su designio, a ser un himno a su gloriosa generosidad.

A él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad, para ser nosotros alabanza de su gloria. PALABRA DE DIOS.

Consideración

Consideremos cómo Dios eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su Unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese en la dichosa plenitud de los tiempos; y tanto la amó por encima de todas las demás creaturas, que en solo Ella se complació con señaladísima benevolencia Por lo cual, la llenó de tanta gracia, sacada del tesoro de su Divinidad, muy por encima de todos los ángeles y los santos, que Ella absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad que no se concibe, en modo alguno, mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios. Procuremos amar con sincera piedad filial a la Purísima Virgen María, la toda hermosa. Coloquemos en un lugar de honor de nuestro hogar su Sagrada Imagen y manifestemos con nuestra caridad que somos sus hijos.

Oración del sexto día

¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como desde el primer instante infundiste en María, con toda plenitud, las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas a nosotros la abundancia de estos mismos dones y virtudes, para que podamos vencer todas las tentaciones y hagamos muchos actos de virtud dignos de nuestra profesión de cristianos.

(Aquí se hace la petición de la novena y se puede rezar el Santo Rosario)

Letanías a la Virgen

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración:

Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

Oración final

Bendita sea tu pureza
Y eternamente lo sea,
Pues todo un Dios se recrea
En tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
Te ofrezco en este día
Alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, madre mía! Así sea.

 

 

Mons. Ocáriz: «Cada uno de vosotros es tan Opus Dei como el Prelado»

El prelado tuvo el pasado domingo un encuentro pastoral en el centro ELIS (Roma) con algunos fieles del Opus Dei. Presentamos un brevísimo resumen de sus intervenciones.

Del Prelado 4 de Diciembre de 2017

Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, en un momento de su visita pastoral.

El prelado del Opus Dei ha podido saludar a los fieles del Opus Dei que viven en Roma. La reunión se celebró en el ELIS, un centro de formación situado en el barrio Tiburtino. Entre otras cosas, Mons. Fernando Ocáriz invitó a los presentes a aprovechar este tiempo litúrgico: “Toda vuestra jornada debe ser de alguna manera como el tiempo de Adviento, un tiempo de espera, un tiempo para cultivar el deseo de encontrar a Cristo”. El tiempo de Adviento, señaló, es particularmente adapto para preocuparse más de los demás y menos de uno mismo.

Este servicio a los demás se lleva a cabo, principalmente, en el trabajo: “Podemos convertir el trabajo en apostolado, ayudando a los demás. A veces nos falta el tiempo, pero siempre surge la oportunidad de intercambiar una sonrisa o dedicar unas palabras a un amigo o a una amiga. Quien trabaja bien se preocupa por los demás”.

“Hace falta vivir renovando el amor cada día, amando a los demás con sus límites y defectos”

Franco, padre de familia, leyó una poesía escrita por su abuela en la que se habla de los momentos fáciles y difíciles que componen la vida familiar, especialmente entre marido y mujer. “Para ser fieles –respondió el prelado cuando Franco le pidió un consejo– hay que comprender bien lo que es el amor. La fidelidad es perseverancia en el amor, que tiene dos aspectos fundamentales: desear la unión con el otro y, sobre todo, desear el bien del otro. Mucha gente piensa que amar sea sólo la primera parte; en cambio, hace falta vivir renovando el amor cada día, amando a los demás con sus límites y defectos”.

“La Obra es una realidad viva, como decía san Josemaría, y por lo tanto no es posible permanecer pasivos esperando que alguno os diga qué hacer”

Francesca, una estudiante de 21 años, le preguntó cómo vivir bien el presente poniendo en manos de Dios el futuro. El prelado desarrolló la idea de que “es en el presente donde Dios nos espera”.

Uno de los asistentes le preguntó sobre el papel que desempeñan los supernumerarios en el Opus Dei. “Tenéis que sentir el Opus Dei como proprio –dijo el prelado dirigiéndose a los fieles supernumerarios–. Cada uno de vosotros es tan Opus Dei como lo es el prelado. La Obra es una realidad viva, como decía san Josemaría, y por lo tanto no es posible permanecer pasivos esperando que alguno os diga qué hacer. Los supernumerarios no sois simplemente personas que ‘colaboran intensamente’ con el Opus Dei. Cada uno de vosotros, allí donde estéis, tenéis toda la Obra en vuestras manos. Por eso, tendréis que ser propositivos y sugerir siempre modos nuevos de llevar a Jesús a todos los que os rodean”.

 

 

¿Qué fue la estrella de Oriente?

Una de las 50 preguntas frecuentes sobre Jesucristo y la Iglesia, respondidas por un equipo de profesores de Historia y Teología de la Universidad de Navarra.

Preguntas 30 de Mayo de 2016

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La estrella de Oriente se menciona en el evangelio de San Mateo. Unos magos preguntan en Jerusalén: “Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle” (Mt 2,2).

Los dos capítulos iniciales de los evangelios de San Mateo y San Lucas narran algunas escenas de la infancia de Jesús, por lo que se suelen denominar “evangelios de la infancia”. La estrella aparece en el “evangelio de la infancia” San Mateo. Los evangelios de la infancia tienen un carácter ligeramente distinto al resto del evangelio. Por eso están llenos de evocaciones a textos del Antiguo Testamento que hacen los gestos enormemente significativos. En este sentido, su historicidad no se puede examinar de la misma manera que la del resto de los episodios evangélicos. Dentro de los evangelios de la infancia, hay diferencias: el de San Lucas es el primer capítulo del evangelio, pero en San Mateo es como un resumen de los contenidos del texto entero. El pasaje de los Magos (Mt 2,1-12) muestra que unos gentiles, que no pertenecen al pueblo de Israel: descubren la revelación de Dios a través de su estudio y sus conocimientos humanos (las estrellas), pero no llegan a la plenitud de la verdad más que a través de las Escrituras de Israel.

En tiempos de la composición del evangelio era relativamente normal la creencia de que el nacimiento de alguien importante o algún acontecimiento relevante se anunciaba con un prodigio en el firmamento. De esa creencia participaban el mundo pagano (cfr Suetonio, Vida de los Césares, Augusto, 94; Cicerón, De Divinatione 1,23,47; etc.) y el judío (Flavio Josefo, La Guerra de los Judíos, 5,3,310-312; 6,3,289). Además, el libro de los Números (caps. 22-24) recogía un oráculo en el que se decía: “De Jacob viene una estrella, en Israel se ha levantado un cetro” (Nm 24,17). Este pasaje se interpretaba como un oráculo de salvación, sobre el Mesías. En estas condiciones, ofrecen el contexto adecuado para entender el signo de la estrella.

La exégesis moderna se ha preguntado qué fenómeno natural pudo ocurrir en el firmamento que fuera interpretado por los hombres de aquel tiempo como extraordinario. Las hipótesis que se han dado son sobre todo tres: 1) ya Kepler (s. XVII) habló de una estrella nueva, una supernova: se trata de una estrella muy distante en la que tiene lugar una explosión de modo que, durante unas semanas, tiene más luz y es perceptible desde la tierra; 2) un cometa, pues los cometas siguen un recorrido regular, pero elíptico, alrededor del sol: en la parte más distante de su órbita no son perceptibles desde la tierra, pero si están cercanos pueden verse durante un tiempo. También esta descripción coincide con lo que se señala en el relato de Mateo, pero la aparición de los cometas conocidos que se ven desde la tierra no encaja en las fechas con la estrella; 3) Una conjunción planetaria de Júpiter y Saturno. También Kepler llamó la atención sobre este fenómeno periódico, que, si no estamos equivocados en los cálculos, pudo muy bien darse en los años 6/7 antes de nuestra era, es decir, en los que la investigación muestra que nació Jesús.

Bibliografía

A. Puig, Jesús. Una biografía, Destino, Barcelona 2005;

S. Muñoz Iglesias, Los evangelios de la infancia. IV, BAC, Madrid 1990;

J. Danielou, Los evangelios de la infancia, Herder, Barcelona 1969

 

 

El Adviento y María

Pbro Dr. Antonio Orozco Delclós
4 diciembre 2017

Tiempo para acompañar a la Virgen grávida durante las últimas semanas de su Buena Esperanza, cuando el peso de Jesús se hace sentir más. Ella va nutriendo en su seno la naturaleza humana del Hijo Unigénito del Padre. Y siente el peso, un peso dulce, del Hijo de Dios humanado.

Junto a otras muchas consideraciones que obtenemos de la meditación de los textos litúrgicos del tiempo de Adviento, hay una que no me gustaría olvidar.

«Estamos ya habituados al término «adviento» -decía el Papa Juan Pablo II el 29 de noviembre de 1978-; sabemos qué significa; pero precisamente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizá no llegamos a captar toda la riqueza que encierra dicho concepto.

Adviento quiere decir “venida”. Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Quién es el que viene?, y ¿para quién viene? En seguida encontramos la respuesta a esta pregunta. Hasta los niños saben que es Jesús quien viene para ellos y para todos los hombres. Viene una noche en Belén, nace en una gruta que se utilizaba como establo para el ganado. Esto lo saben los niños, lo saben también los adultos que participan de la alegría de los niños y parece que se hacen niños ellos también la noche de Navidad.»

Gran sabiduría la del Papa. Necesitamos volver una y otra vez sobre las verdades más conocidas, para ahondar en ellas y arrancarles luces nuevas: ¿Quién viene? Jesús. ¿Quién es Jesús? Es Cristo, el Mesías, el Salvador, el Señor. ¿Quién es Cristo? De nuevo responde el Papa: «Cristo es la alfa y la omega, el principio y el fin.

Gracias a Él, la historia de la humanidad avanza como una peregrinación hacia el cumplimiento del Reino, que él mismo inauguró con su encarnación y su victoria sobre el pecado y la muerte. Por eso, Adviento es sinónimo de esperanza: no es la espera vana de un dios sin rostro, sino la confianza concreta y cierta del regreso de Aquél que ya nos ha visitado, del “Esposo” que con su sangre ha sellado con la humanidad un pacto de eterna alianza.

Es una esperanza que estimula la vigilancia, virtud característica de este singular tiempo litúrgico. Vigilancia en la oración, alentada por una expectativa amorosa; vigilancia en el dinamismo de la caridad concreta, consciente de que el Reino de Dios se acerca allí donde los hombres aprenden a vivir como hermanos».

 

Esperamos a un Dios con Rostro

Esperamos a un Dios con rostro; con un rostro humano que es verdaderamente de Dios. Es el misterio esencial del cristianismo, el misterio de la Encarnación. No somos náufragos a la deriva con esperanzas inciertas de salvación. No somos nosotros los que hemos de construir puentes entre la tierra y el cielo. Hay un puente, un Pontifex, un constructor de puentes que se ha hecho él mismo Puente: Jesucristo, Dios humanado. Dios que busca al hombre. El amor a Dios no procede del hombre, es Dios quien nos ha amado primero y ha venido a buscarnos, a darnos su amor y su vida para salvarnos y vuelve una y otra vez, año tras año… con rostro de niño.

Podía haber venido con rostro de adulto, poder tenía para ello, como pudo ser concebido en el seno virginal de María Inmaculada. Pero no, quiso asumir nuestra existencia enteramente igual a la nuestra con la única salvedad del pecado. Llega a la tierra despojado de toda gloria divina y de toda posible gloria humana. Ese minúsculo ser humano casi invisible es sacratísimo, tiene valor divino, es la naturaleza humana de una Persona divina. Es la fulminación de la soberbia, de la vanagloria, de la codicia, de la envidia, de la estupidez. Es el inicio de una nueva era de la Humanidad. Dios ya tiene rostro humano. Hay un rostro humano que manifiesta el rostro de Dios. Hay un embrión que es Dios y se está gestando en el seno de una Virgen.

 

Adviento, tiempo mariano

Tiempo para acompañar a la Virgen grávida durante las últimas semanas de su Buena Esperanza, cuando el peso de Jesús se hace sentir más. Ella va nutriendo en su seno –teje que teje- la naturaleza humana del Hijo Unigénito del Padre. Y siente el peso, un peso dulce, del Hijo de Dios humanado.

Vive a la letra lo que unos siglos más tarde dirá lapidariamente san Agustín: «mi amor es mi peso» (Amor meus, pondus meus). Se refería el obispo de Hipona a que así como todas las cosas tienden a su centro de gravedad, su corazón se precipitaba al Amor inmenso de Dios, como atraído por irresistible imán. María llevaba en su seno inmaculado el verdadero Centro de todas las cosas, de todo amor, que bien es llamado Amor de los amores. ¡Qué peso! ¡Qué responsabilidad! ¡Qué cuidado! ¡Qué olvido de sí!

Adviento es tiempo para acompañar a Nuestra Madre y «ayudarla» a llevar el peso de Dios, el peso de Jesús hasta Belén. Es tiempo de confidencias con la Portadora de Dios Hijo hecho Niño en su seno (cristófora). Es muy necesario, porque lo más parecido a la Santísima Virgen de viaje a Belén es el cristiano de viaje por el mundo, sobre todo cuando acaba de recibir a Jesús Sacramentado (cristóforo). Normalmente, el cristiano que vive de la fe, está en gracia de Dios y es templo del Espíritu Santo, tanto como decir asiento de la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo inhabitan en el alma del «justo». Habitualmente –solía decir san Josemaría- en nuestro corazón hay «un cielo». Habita o –según dicen los teólogos reforzando la expresión- «inhabita» Dios Uno y Trino.

¿Cómo es posible? ¡Si no se nota nada!

Bueno, preciso es reconocer que nuestra sensibilidad es escasa. San Pablo dice que el Espíritu Santo clama en nuestro corazones el grito de nuestra filiación divina: «Abbá!», ¡Padre! (más exactamente: ¡Papá!). Escucha. ¿No oyes? Tal vez te faltan algunos años de silencio interior. Tendrías que empezar ya a entrenarte un ratito cada día. Lo mejor sería acudir a la Virgen:

–Mamá, no oigo nada.

–Ven, hijo mío. Con este tapón en los oídos, ¿cómo vas a oír?

Su maternidad se extiende a tantas gentes…; y muchas no conocen a su Madre ni a su Padre, no saben de su filiación divina ni de su filiación mariana y andan por derroteros que separan de su Hijo. Ha de ser un peso grave éste, para Ella.

Con Ella se aprende a llevar el peso de Dios, y de todo lo que es de Dios, lo que Dios ha querido poner sobre nuestros hombros.

En primer lugar, el peso de la propia existencia, que al avanzar el tiempo va haciéndose más gravoso. La famosa «levedad del ser» sólo puede parecer al que vive en la espuma de la vida; no a quien vive la existencia en profundidad. En ocasiones incluso el «ser», la existencia, la vida, puede hacerse muy pesada.

Además, siempre es preciso llevar el peso de otros, según la máxima del Apóstol: «llevad los unos las cargas de los otros». En ocasiones, se hace largo el camino. «Sucede que a veces me canso de ser hombre», como escribió el poeta. Es el momento de decírselo claramente, sin tapujos, a Jesús, que se preocupó de aquellos que le siguieron durante tres días y les multiplicó los panes y los peces «no sea –dijo, antes del comenzar el prodigio- que les falten las fuerzas en el camino».(Mt 15, 32). El Señor está en ese detalle vital. Por otro lado, cuando falta algo, por material que sea, la Madre de Dios siempre será atendida por su Hijo. Dirá: «No tienen vino». Y el vino correrá en abundancia, al menos en la medida que sea menester. En el vino de Caná se engloban todas las necesidades vitales del hombre y María es la sapientísima -¡graciosísima, llena de gracia humana y divina!- presentadora de la indigencia de sus hijos así como la Administradora del Paraíso.

En ocasiones, nos ayudará a comprender que lo que nos hace falta no es justamente vino, sino la voluntad de no tomarlo y caeremos en la cuenta de que el peso de la existencia -como el yugo de Cristo-, es suave y el peso ligero…, cuando permitimos que Él y Ella lo lleven con nosotros.

El peso del trabajo, de las relaciones familiares, profesionales, sociales, económicos, de la debilidad física o moral, es llevadero y quizá incluso liviano y gozoso, si lo llevamos con el espíritu de quien sabe que todo es para el bien de los que aman a Dios. De este modo vivimos el espíritu de penitencia y purificación –tan propio del tiempo de Adviento-, como debe ser, con alegría honda, esperanzada y agradecida.

Dios carga sobre nosotros «su peso» para que con Él, por Él y en Él santifiquemos esta existencia de corta duración, santificando todo lo que toquemos: los deberes de estado, los deberes de cristianos coherentes, para arribar con el espíritu enhiesto, purificado, entero, al Belén eterno, punto de referencia cierto e indispensable para recorrer con garbo el camino de la vida en la tierra.

Tiempo de alegrarse con María

Adviento es, pues, tiempo para conversar con María. ¿De qué? ¿Acerca de qué sueles conversar las personas? Pues de los puntos que tenemos en común, de las coincidencias. Hemos comenzando por el saludo del Ángel: ¡Alégrate! Una feliz coincidencia. ¿Acaso un cristiano no ha oído nunca de parte de Dios a un ángel –un padre, una madre, un hermano, un amigo, un pastor…- que le haya dicho «¡alégrate!», porque eres cristiano, porque has hallado gracia ante Dios, porque en las aguas del bautismo el Espíritu ha descendido sobre ti, te ha ungido y te ha llenado de gracia, te ha hecho santo, hijo de Dios, consorte de la divina naturaleza, partícipe de la vida divina…?

¿Nunca te ha dicho nadie esto? Pues ya va siendo hora. La alegría será progresiva, a medida que pasen los días y se incremente el peso de la responsabilidad.

María es mujer singular, belleza única. Pero los hijos de Dios participan de todas las facetas de su gracia. Descúbrelas. Acércate, pregunta, infórmate.

Decía Juan Pablo II aquel mencionado 29 de noviembre de 1978: «El hombre tiene el derecho, e incluso el deber, de preguntar para saber. Hay asimismo quienes dudan y parecen ajenos a la verdad que encierra la Navidad, aunque participen de su alegría. Precisamente para esto disponemos del tiempo de Adviento, para que podamos penetrar en esta verdad esencial del cristianismo cada año de nuevo». Si Dios quiere y nos da tiempo, algo podremos hacer desde aquí.

De momento preguntemos directamente a la que ya es Madre de Dios, cómo fue su alegría el día de la Anunciación, al comienzo de «su» Adviento. Enseguida se ve que no tiene palabras para decirlo, ha de emplear sus ojos, su mirada, su sonrisa, sus manos, ahora juntas en actitud orante, enseguida abiertas con los abrazos abiertos para abrazar la entera creación y al Creador…; su gesto, su respiración, toda Ella…. Tendría que saltar y bailar para decírnoslo adecuadamente. Pero quizá no hiciera nada de esto. Algún día lo sabremos.

«Llena de gracia»

¿También en esto coincidimos con Nuestra Madre? Pues, sí, en cierta en medida, sí. Nosotros con medida, Ella sin medida. La Virgen es llena de gracia desde el momento de su concepción. Nosotros necesitamos del Bautismo enseguida de nacer, para borrar el pecado de origen y restaurar la original imagen de Dios que es cada criatura humana. En ese sacramento, con el agua se derrama en el alma el Espíritu Santo, nos limpia, nos purifica, nos llena de su vida y de su amor; nos convierte en templos suyos y de la Trinidad, somos ya miembros del Cuerpo Místico de Cristo.

Nuestra medida es ciertamente menor que la de la Madre de Dios, concebida sin mancha de pecado original, dotada de todas las perfecciones humanas a disposición de su Creador y con toda la gracia divina que cabía en su inmensa capacidad de recibir con perfecta humildad. Llena de gracia desde el momento de su Concepción Inmaculada.

Nos aventaja pues en modo prácticamente infinito. Pero la gracia que los bautizados hemos recibido en el sacramento del bautismo es una medida también «llena». Y en cada momento de nuestra vida recibimos toda la gracia que somos capaces de recibir. Esa capacidad nos la da Dios, pero también depende de nosotros: depende de nuestra humildad. Es humilde la persona que «anda en verdad». Humildad es la verdad. La verdad es que «Dios es Dios» y «el hombre es criatura». Somos receptores. Dios es pura generosidad. Y no da lo queremos: «Pedid y se os dará». La palabra de Dios no puede fallar. Dios es la verdad y la fidelidad.

Si no tenemos más gracia, más vida interior, más participación en la vida divina, más intimidad con Dios, es por falta de apertura a la gracia, por falta de deseos. Toda la vida cristiana, dice Agustín, «consiste en un santo deseo» (sanctum desiderium est). El deseo ha de ser santo, fuerte, vehemente, audaz, persistente, tenaz; la petición, confiada, llena de fe, hasta conseguir lo que pedimos.

Cuanto más pedimos, más deseamos, más aumenta la capacidad de recibir. Quizá pedimos poco, porque deseamos poco y recibimos poco. «Al que tiene se le dará y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado». Parece una gran injusticia que al que tiene poco se le quite aún lo poco que tiene. Pero Dios no es injusto y nos está diciendo que nadie tiene derecho a decir que tiene poco, o a quedarse con poco. Todos estamos en condiciones de recibir mucho, pero hemos de querer recibir mucho; no un día ni dos, sino todos los días, hasta que recibamos el ciento por uno y la vida eterna. Palabra de Dios que la recibiremos.

Si acaso hemos perdido por el pecado la gracia santificante que nos abre y une a la intimidad divina, es menester ir corriendo a la confesión sacramental. De lo contrario permaneceríamos en la absurda situación de la criatura de espaldas al creador, del río desconectado de su fuente, de la vida separada del vivir. No coincidiríamos con la Llena de Gracia. Pero aún así, Ella estaría muy cerca, esperando ansiosa el momento de podernos asirnos de la mano y conducirnos al sacramento de la penitencia. Entonces: «Yo te absuelvo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…». Recobramos la gracia bautismal. Recobramos la filiación divina «viva», la vida «en Dios», Padre, Hijo y Espíritu Santo. Coincidimos con María, no sin su asistencia. «Ipsa duce», Ella misma nos ha llevado de la mano y ahora nos mantiene bajo su manto. Volvemos a estar «llenos de gracia», en la medida de nuestra capacidad de recibir.

Ahora es cosa de comprender que la «gracia santificante» es vida. Y la vida no puede estarse quieta, no puede parar ni sosegar hasta hallar su plenitud posible. Si está llena nuestra capacidad de recibir, esa capacidad nuestra no es la mayor posible. Se precisa ensanchar el corazón, amar más, pedir más, ambicionar más, porque necesitamos más, porque el Amor de Dios es infinito, nos ama infinitamente y quiere darnos infinitamente más. Nos ha creado con una naturaleza finita pero abierta por el entendimiento y la voluntad al Infinito Absoluto. No hay otro descanso para el ser racional que la posesión del don infinito que Dios nos tiene preparado, para el que nos ha creado y al que nos llama.

Cada día, a cada hora, a cada rato, en todo momento, la gracia –el Amor de Dios- nos busca, nos requiere, nos hace señas para que advirtamos su cercanía, su voluntad de donación.

Destinada a crecer, a semejanza de Jesús –y por tanto, de María- que creció en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y ante los hombres.

Se columbra una Luz a lo lejos. Se adivina cercano el cielo de Belén, los pastores, los Ángeles, la estrella, los Magos… Allá haremos un alto en el camino, pausado y sabroso, para adorar mucho y besar al Niño Dios. Luego, le seguiremos – con María y José – a dondequiera que vaya.

 

 

Mujer y revolución

Frank Pavesa
4 diciembre 2017

Las importantes razones

Podemos decir que se ha generalizado el hecho de asociar pornografía con ser progresista o liberal, y el rechazo a la misma con conservadurismo moral. Que esto sea así, lógicamente, no es casualidad sino que responde a una estrategia con dos objetivos principalmente: uno de tipo ideológico que veremos a lo largo de este artículo, y otro económico pues la industria pornográfica produce miles de millones de beneficios al año, ocupando el tercer lugar después de la industria de armamento y el narcotráfico. Interesa, por lo tanto, que la pornografía esté bien vista y que se consuma, y tachar de mojigatos a sus detractores.

El contenido ideológico de la pornografía no viene a ser otro que convertir en fuente de placer la horrible explotación del hombre por el hombre, del fuerte sobre el débil, legitimando una forma jerárquica de entender la relación entre las personas. Veamos porqué esto es así.

Una existencia humillante para dar placer En la pornografía los cuerpos, la sexualidad y así mismo las personas de los hombres y mujeres que aparecen sobre uno u otro soporte (revistas, películas, cd-room, …) se convierten en mercancía disponible para la compra-venta, utilizable y desechable según los deseos del que paga. En el caso de la mujer además hay que decir que la relación entre sexos que aparece en la pornografía es profundamente misógino y violento contra las mujeres. Si la publicidad nos ha venido acostumbrando al consumo de la mujer como objeto, la pornografía nos muestra el aspecto de dominación sobre la mujer, cuyo sentido de existir es dar placer.

La mujer que se nos propone como ideal en la pornografía es la fácil, es decir la que puede ser impunemente vejada sin derecho a reclamar nada. La propia palabra ya lo dice pues pornografía deriva del griego “porné”: descripción de las prostitutas y su oficio; ganado sexual, marrana. Aunque un poco mal sonante esta palabra que estamos empleando describe claramente la sexualidad que propone la pornografía: la fácil, la esclava sexual, y por lo tanto el amo/a sexual. Como fáciles, las mujeres que nos muestra la pornografía estarán dispuestas a realizar cualquier acto sexual que el hombre, a veces incluso otra mujer, le pida, por muy humillante o violento que sea, y expresarán “libremente” el deseo de ser poseídas por su dueño.

Las normales serían reprimidas y amargas

Los pornógrafos están especialmente interesados en demostrar que la mujer en cualquier momento, situación o estado, va a gozar con cualquiera de las prácticas sexuales a las que se la quiera someter. Con la gestualidad tan exagerada, que se hace hasta ridícula, los gemidos y gritos, el lenguaje empleado, las tomas fotográficas, …, lo que quiere quedar muy claro es que la mujer y el hombre están disfrutando intensamente con una actividad sexual en la mayoría de los casos más propia de animales que de personas, restringiendo además la relación sexual plena a la imposición de la relación coital.

De esta manera la mujer que en la vida real no accede a las prácticas sexuales con las características anteriormente expuestas se tilda de estrecha y puritana, de reprimida, amargada, …, algo imperdonable para el objeto-bien de consumo que es la mujer “liberada y moderna”.

Parece que no existe el límite por evitar el aburrimiento

La pornografía escenifica sin pudor alguno comportamientos sexuales que podemos calificar sin tapujos como fascismo sexual. Establece una jerarquía implacable y clarísima acerca del valor de las personas según su sexo, raza, edad, condición económica,… Incluso la violencia y el sufrimiento físico es representado como una pantomima: el dolor de los protagonistas no es tal sino un vehículo hacia el placer; el sufrimiento no es sino un elemento de excitación sexual. Para mantener la novedad y no caer en el aburrimiento por la visión de las mismas prácticas sexuales los pornógrafos se esmeran en introducir nuevos alicientes en forma de mayor violencia y extravagancias: se introducen niños, animales, …, como decía Alice Scwazer, directora de la revista feminista alemana “Emma”: “Ya no les basta con ponernos medias de red, escote y orejitas de conejo, ahora nos tienen que atar, torturar y matar”. Parece que lo último en pornografía es el llamado cine masacre, o kiddi porno, donde se filman violaciones con muertes reales, torturas reales, descuartizamientos reales, …, es el siguiente paso lógico a la relación entre personas que se establece y potencia desde la pornografía más convencional.

Llegamos pues a la conclusión que ideológicamente lo que pretende la pornografía es colonizar el cuerpo y la mente de mujeres y hombres de manera que asuman como conductas normales aquellas de explotación, uso y abuso, entre personas en contra del reconocimiento de la dignidad que toda persona humana tiene por el mero hecho de serlo, en contra de poner, como diría el maestro Kant, a la persona como fin y no como medio.

El hondo calado de un problema que conviene plantearse

He leído de alguna asociación feminista que condena la pornografía que la causa de ella es la expresión de la sexualidad del hombre propia de una sociedad patriarcal. Creo que afirmar esto es quedarse cojo en el análisis y echar los perros a presa equivocada. La cuestión no es ya que se trate de hombres o mujeres pues en el fondo el ser hombre o mujer no deja de ser adjetivo de algo que lo supera y que es ser persona humana. La clave de la pornografía está en aquello que anida en el corazón de toda persona y de lo que ya el propio Pascal nos advertía en aquel debate sobre el amor propio, el amor de sí mismo, de moda entre los pensadores de su época y que se extendería a buena parte del S. XVIII. Pascal nos explicará que hay quienes aman sobre todo los placeres, como los epicúreos (el amor al sentido); los que aman sobre todo el conocimiento, como los academicistas, los aristotélicos o los cartesianos (el deseo de saber); y los que aman sobre todo la sabiduría, o la maestría (el deseo de dominar). Pascal refleja en esta idea tres tendencias que anidan en el corazón de todo hombre y toda mujer que podríamos reenunciar como el deseo de disfrutar y pasárselo lo mejor posible; el deseo de poseer, ya sea conocimiento, dinero, …; y el deseo de ser el primero, de estar por encima de cualquier otro. En estas tres tendencias está la clave para entender no sólo el porqué de la pornografía sino también del expolio violento a los países empobrecidos, o la violencia doméstica, o las condiciones laborales precarias, o el asesinato del no nacido.

La pregunta de M. Foucault de si la liberación sexual no era una nueva forma de dominación-explotación de la población tiene una clara respuesta afirmativa en el caso de la pornografía. Al imperialismo económico le interesa una cultura en la que primen como valores sobre ningún otro el ser el primero, el pasarlo bien a toda costa, y poseer cuanto más mejor, una cultura en la que la explotación del hombre por el hombre se acepte sin cortapisas, una cultura en la que se respete como sacrosanto el poder de los más poderosos sobre los más débiles. La pornografía no hace sino alimentar este tipo de cultura. La duda planteada al principio de asociar pornografía con progresismo o conservadurismo queda resuelta a la luz de lo dicho. Aunque la progresía de este país la defienda en no pocas ocasiones como una forma de libertad, la pornografía no puede ser más conservadora, más vil, y más represora de la persona humana, sea esta hombre o mujer, mujer o hombre, me da igual el orden.

La pornografía huye de la utopía, es el camino fácil del que no se atreve a andar el camino del amor (el amor sólo es amor si es fiel), es el rancho del rebaño de Epicuro. Pero nosotros amamos la utopía por eso le decimos no sin cortapisas. ¿Somos conservadores? No, somos revolucionarios.

 

 

Tiempo para el silencio

Sheila Morataya
1 diciembre 2017

Ha sido un año intenso. Muchos de los que me leen dirán: “Ha sido el año más terrible de mi vida”. Otros pensaran: “¡Ha sido el mejor año para mí!” Y no faltará alguna persona que diga: “No pasó nada para mí, es como que si mi vida no avanzara y siempre fuera igual”. Hay diferentes perspectivas y vivencias. Pero si sumas y restas lo que te ha ocurrido te percatarás que aún con todo, la vida e maravillosa. Un don de Dios.

Dios en su gran amor nos ha creado a ti y a mí como personas que piensan, sienten, y tienen la libertad para decidir su camino. Solo los seres humanos podemos hacer, si queremos, una profunda reflexión al final de nuestro año. Y nuevos propósitos para el próximo.

¿Qué te recomiendo? Tener una experiencia única. Toma unos minutos de tu día en la próxima semana y reflexiona: “¿Cuánto ame a Dios?” “¿Cuánto me acerqué a la persona de Jesús y me hice su amigo?” “¿Qué hice para mejorar como persona, compañero, trabajador y ciudadano del mundo? “

En estos agitados tiempos en los que no parece haber ocasiones para parar y simplemente ser uno mismo, plantearse esto es importante.

Hacer un pequeño alto en la vida nos permite escuchar nuestra naturaleza y la voz de Dios.

Esa naturaleza es el silencio. Dirás, ¿mi naturaleza es el silencio? Te lo aseguro. Sólo prueba levantarte por lo menos durante una semana a las 4 a.m. y mira lo que pasa a tu alrededor. Siente lo que está ocurriendo en ese momento. Escucha lo que pasa en tu entorno. Toda la experiencia es de silencio. La misma gran cualidad de Dios. Lo que pasa es que vivimos rodeados de tantos estímulos que inmediatamente empezamos a pensar.

Me gusta pensar en Génesis y la creación del mundo, de los animales, de los peces, las montañas y los mares por Dios. Me gusta pensar y te puedo decir que casi miro ese momento en que Dios nos crea. Crea al hombre. Le sopla la Vida que es Conciencia y el hombre, Adán se levanta y vive. En ninguna parte dice “Y Adán comenzó a pensar” ¿sería que no pensábamos y solo éramos consciencia? Una consciencia que se movió con el aire, que corría, que miraba, que se asombraba ante la existencia. Y es en ese momento que Dios descansa.

¿Lo has pensado alguna vez? ¿Cómo descansó Dios? Dios descanso haciendo silencio.

En el silencio la mente y el cerebro se relajan. Se recogen para una limpieza interna y que esto de claridad y paz. Nos cuesta mucho hacer esto. También por eso me gusta tanto la escena en la que el Ángel Gabriel visita a la Santísima Virgen, la encuentra de rodillas o quizá sentada en el silencio. Este silencio le permite escuchar con claridad la voz de Dios. Se conmueve, quizá duda, pero de inmediato se repone pues sabe que el que le habla es un mensajero de Dios.

Vivir en silencio nos da paz interior.

La paz es la sencillez del espíritu, la serenidad de la consciencia, la tranquilidad del alma y el lazo del amor. La paz es el orden, la armonía en tu cuerpo, en tus gestos, en tus sentidos. La paz reparte la alegría que nace del testimonio de hacer el bien, de estar entregado a la vida de forma noble y Buena. La paz es todo para la una vida lograda, para una experiencia de vida que se sabe y se siente en el corazón.

Este día especialmente después de esta lectura piensa, reflexiona, siente. ¿Con qué frecuencia me detengo en mi cuerpo, mente y actividad para simplemente ser en silencio? ¿Qué tanta facilidad tengo para recogerme dentro de mí y solo estar? ¿Cómo es mi salud mental? ¿Me deprimo con facilidad, estoy deprimido o por el contrario tengo mucha ansiedad, insomnio y agitación todo el tiempo? ¿Cómo me beneficiaria yo y la vida de los que me rodean si hiciera el ejercicio diario de estar en silencio 20 minutos para conectarme con la naturaleza de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo? “El comienzo de la sabiduría es el silencio”, escribió Pitágoras.

“Sólo en el silencio el hombre logra escuchar en lo íntimo de la consciencia la voz de Dios que verdaderamente le hace libre”. Repetía una y otra vez Juan Pablo II.

Pide a tu ángel custodio que te enseñe a practicar el silencio y a la Santísima Virgen que interceda por ti.

¡Dios te bendiga!

Sheila Morataya

 

 

La grandeza de lo pequeño. Reflexiones Adviento y Navidad

Un par de peregrinos tocarán a la puerta de nuestro corazón pidiendo un lugar para que el Hijo de Dios pueda nacer.

Por: Christian David Garrido

En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: « Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. »
Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: « ¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron. (Lc. 10. 21-24)

“Yo te alabo, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y las revelaste a los pequeños.” Estas palabras encierran un misterio y una paradoja para la lógica humana. Los más grandes acontecimientos de su vida, Cristo no los quiso revelar a quienes, según el mundo, son “los sabios y prudentes”. Él tiene una manera diferente para calificar a los hombres.

Para Dios no existen los instruidos y los iletrados, los fuertes y los débiles, los conocedores y los ignorantes. No busca a las personas más capaces de la tierra para darse a conocer, sino a las más pequeñas, pues sólo estas poseen la única sabiduría que tiene valor: la humildad.

Las almas humildes son aquellas que saben descubrir la mano amorosa de Dios en todos los momentos de su vida, y que con amor y resignación se abandonan con todas sus fuerzas a la Providencia divina, conscientes de que son hijos amados de Dios y que jamás se verán defraudadas por Él. La humildad es la llave maestra que abre la puerta de los secretos de Dios. Es la gran ciencia que nos permite conocerle y amarle como Padre, como Hermano, como Amigo.

El adviento es tiempo de preparación, un momento fuerte de ajuste en nuestras vidas. Esforcémonos, pues, por ser almas sencillas, almas humildes que sean la alegría y la recreación de Dios. Cristo niño volverá a nacer en medio de la más profunda humildad como lo hiciera hace más de dos mil años. Un par de peregrinos tocarán a la puerta de nuestro corazón pidiendo un lugar para que el Hijo de Dios pueda nacer. ¿Cómo podremos negarle nuestro corazón a Dios, que nos pide un corazón humilde y sencillo en el cual pueda nacer?

“Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven, porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y oír lo que oyen, y no lo oyeron.”
 

 

 

Ideología, cultura y comercio ante la celebración cristiana de la Navidad

Salvador Bernal

Las ciudades iluminan sus calles principales cuando comienza diciembre. Suele coincidir casi con el arranque litúrgico del Adviento, tiempo de preparación, espera y esperanza. Las luces civiles sirven de recordatorio a los creyentes para vivir ese tiempo litúrgico, calificado como fuerte por los expertos.

Los adornos de los barrios tienen objetivos más bien comerciales: no preparar la venida del Señor que redime, pero sí tantos eventos familiares insertos en antiguas tradiciones: las compras contribuirán a la alegría de todos, especialmente de los más jóvenes.

No deja de ser, sobre todo para madres y abuelas, un tiempo de más trabajo. Sin grandes agobios, porque prevalece el sosiego. Ciertamente, caminamos hacia días de paz, aun sin recordar viejas épocas con sus treguas de Navidad.

No suelo hacer caso a los que intentan romper la tranquilidad con acciones o argumentos cansinos contra las costumbres cristianas. Casi todos proceden de fundamentalistas: obsesos del laicismo o de identidades nacionalistas insuficientemente pensadas. O, simplemente, de responsables del marketing de empresas conocidas, capaces de afirmar en carteles del metro de Madrid que les gusta la Navidad con imágenes que nadie asociaría con esas fiestas: un perro bonito y amigable –no “pastor”-, con una especie de cuernos de alce...

He visto el contraste –y lo cuento‑ en dos informaciones recientes de la prensa italiana. Una se refiere a la conocida ciudad de Bari, donde la parroquia de Santa Cecilia ha decidido no celebrar la misa del gallo por razones de seguridad. Se sitúa en un barrio que, según el cronista, es multiétnico e interclásico si se ve desde la izquierda, degradado e invadido si se ve desde la derecha. El párroco no responsabiliza de la violencia a inmigrantes irregulares, prostitutas ni bandas juveniles, pero considera que, en ese contexto, apenas tendrá asistentes a la misa de Navidad: un modo muy italiano de dibujar una situación poco conforme con usos sociales clásicos.

Otra periodista relata su perplejidad al regreso de un viaje a Marruecos. Señala el paradójico contraste respecto de unas pocas escuelas locales que han cancelado la instalación de los tradicionales belenes y el canto de villancicos navideños. Al contrario, la Navidad está muy presente en Rabat y Casablanca, con árboles llenos de luces y bolas de colores en las calles, prueba de un auténtico multiculturalismo.

Por otra parte, informaba hace días Le Monde de que el Consejo de Estado francés –distinto del español, más próximo a un Tribunal Supremo de lo contencioso-administrativo- había puesto punto final al debate sobre el belén instalado en 2014 por el alcalde de Béziers, un ayuntamiento en el Rosellón.

El Tribunal Administrativo de Apelación de Marsella había anulado en abril de 2017 una decisión anterior de la corte de Montpellier (a raíz de una denuncia de la Ligue des droits de l' homme), que había aprobado la decisión de un alcalde independiente, aunque –según se informa- próximo al Frente Nacional. El alto tribunal considera que esa tradición, ajena al proselitismo religioso, resulta compatible con la famosa ley de separación de 1905, por su carácter “cultural, artístico o festivo". El alcalde de Béziers había instalado en 2014 el tradicional belén, junto con un árbol de Navidad y un buzón para escribir a Santa Claus.

Parece una decisión jurídica razonable, porque –sin decirlo- excluye la politización de algo tan entrañable y profundamente religioso y humano como la Navidad. Lo contrario, aunque no tengo nada contra los políticos, reflejaría otro aspecto más del alejamiento de ciertos líderes de los deseos reales de la población. Algunos toman decisiones grotescas cuanto alcanzan una cuota de poder, entrando a saco en cuestiones pacíficas. Y no es específico de izquierdas rabiosamente anticlericales, más bien tristes. Alguna vez he comentado en esa línea la decisión de la derecha española de llevar la voracidad fiscal hasta algo tan festivo y solidario como la lotería de Navidad... Frente al arcaico d’abord la politique, tengamos la fiesta en paz.

 

 

¿En qué consiste la devoción a la Santísima Virgen?

Al acercarse el día de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, interesa conocer la doctrina católica sobre lo que sea la “devoción” mariana.

La devoción, dice Santo Tomás de Aquino, “no es otra cosa que una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios”. La devoción, pues, radica en la intimidad del que se siente inclinado al servicio amoroso de quien le es superior, que en el caso que nos ocupa es la Madre de Dios y Madre de todos los hombres.

La verdadera devoción a María, no es un afecto estéril y pasajero, ni una vana credulidad, sino que la recta devoción a Santa María necesita de una fe viva, que lleva al amor y se traduce en imitación.

Conviene aclarar que el culto de la Madre de Dios, a través de sus imágenes o cuadros, queda bien patente que es según el sentido que se le da en la Iglesia: No se venera la imagen o el cuadro como tal, sino a la persona representada.

 

Los frutos de la devoción a María

Los frutos de la devoción a la Santísima Virgen son los siguientes:

a) Quienes la honran obtienen una mayor benevolencia de parte de María. Ella por su gran poder de intercesión, consigue mayores gracias de Dios para que vivan mejor su vida cristiana, conduciéndolos hasta las cimas de la santidad. Ella es la Reina de los Santos.

b) A los pecadores, que junto con el deseo de enmendarse la honran y se ponen bajo su protección, les alcanza la gracia de la conversión y no dejará de socorrerlos y de conducirlos a Dios. Ella es Refugio de los pecadores.

c) A quienes la invocan confiada y perseverantemente, María puede alcanzarles la gracia de la perseverancia final, don inestimable, como lo llama San Agustín. Y, por eso, le pedimos en el Ave María: “ruega por nosotros…en la hora de nuestra muerte”. Ella es Auxilio de los moribundos.

d) Finalmente, si tenemos en cuenta que la devoción a María se deriva de la fe en la Encarnación redentora, a mayor fe, mayor devoción y, en consecuencia, se confirman en la Iglesia los fundamentos de la fe y se desvanecen las herejías. Santa María es Madre de la Iglesia.

La devoción a María es señal de predestinación

Devoción: “no es otra cosa que una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios”

La verdadera devoción a la Virgen María se considera como señal cierta de predestinación. La Iglesia enseña esta consoladora verdad: “Es muy constante entre los fieles la opinión, comprobada con larga experiencia, de que ” (Benedicto XV, Carta Apostolica Inter sodalicia, 1918).

El Papa Pío XII dice: “Tenemos por cosa averiguada que, dondequiera que la Santísima Madre de Dios es obsequiada con sincera y diligente piedad, allí no puede fallar la esperanza de la salvación”.

Los testimonios de la Tradición cristiana son abundantísimos y prueban a lo largo de la historia la convicción de la Iglesia en esta consoladora creencia.

La certeza de la salvación eterna (fruto de la auténtica devoción a María) es una seguridad de tipo moral, es decir, fortalece la Esperanza teologal. Se deriva, de una parte, de la estrecha vinculación de María con su Hijo y, de otra, del amor materno de María hacia sus hijos, que le impulsa a concederles las gracias necesarias para su salvación y, en concreto, la gracia de la perseverancia final en el bien. Por tanto, no es señal infalible de predestinación, ya que ésta sólo puede conocerse por una especial gracia y revelación de Dios.

Las practicas de devoción a la Santísima Virgen

La unión con Dios en el Cielo es la meta del hombre; por ello el hombre de fe acepta en el camino de su vida como venido de las manos de Dios las penas y las alegrías, las cosas que nos hacen sufrir y las que nos suponen dicha y, aun la muerte misma. Sin embargo, en ese camino, áspero y arduo a veces, terso y lleno de dulzura otros, hay también un atajo (senda que abrevia y facilita el camino) que es María. El Pueblo cristiano, “por inspiración sin duda del Espíritu Santo, ha tenido siempre esta intuición divina: es más fácil llegar a Dios a través de su Madre”.

-Orígenes de las devociones marianas

Desde los primeros siglos de la Iglesia comenzaron a surgir devociones marianas, que el pueblo cristiano, con su repetición en tan diversos países y circunstancias, fue plasmándolas en formas y costumbres que posteriormente la Iglesia recogió en la Liturgia y aprobó en su Magisterio. De ellas hay algunas que se limitan a grupos, o países, o a determinadas épocas. Otras son universales y se viven por todos aquellos que quieren honrar a Nuestra Señora como “se ha hecho siempre, por todos y en todas partes” (San Vicente de Lerins).

-Las devociones marianas más destacadas

a) Las fiestas de la Virgen

“Dondequiera que la Santísima Madre de Dios es obsequiada con sincera y diligente piedad, allí no puede fallar la esperanza de la salvación”

En primer lugar está la participación interior (con oración y consideraciones personales) y la exterior (con asistencia a los actos de culto) de las diversas fiestas que, a lo largo del año, dedica la Iglesia para honrar a la Santísima Virgen. En ellas se le alaba por algún misterio de su vida: Madre de Dios, Inmaculada, la Asunción; o por alguna actuación en favor de los hombres: como Reina, Mediadora, como la Virgen Dolorosa, o Nuestra Señora del Rosario; por su manifestación singular en algún lugar donde se le venera: en Fátima, en Lourdes, el Pilar, Loreto, en la Villa de Guadalupe (México), etc.

b) El Santo Rosario

Pocas devociones son tan gratas a María como el Santo Rosario, recomendada por los Romanos Pontífices con tanta insistencia. Innumerables son las gracias que han recibido los fieles a través de esta oración, ya sea recitada en común o personalmente. Además, es conveniente recordar que, al igual que otras prácticas de piedad, el Santo Rosario está favorecido con indulgencias: parcial, si se reza privadamente o plenaria si se hace en familia.

c) El Angelus

El Angelus es la repetición del encuentro del Angel con Nuestra Madre, en el cual le anunció su divina Maternidad. Recitarlo todos los días a las doce o a las seis de la tarde, con pausa y atención, nos traerá la presencia de la Señora y su agradecimiento por su recuerdo. Como es una práctica breve, que suele tenerse en medio del trabajo y las ocupaciones del día, conviene recoger nuestro pensamiento con intensidad, ponerlo en Nuestra Señora, recitarlo sin prisa y de memoria y aprovechar para renovar el ofrecimiento de nuestro trabajo y de nuestro amor a la Virgen.

d) El Escapulario de la Virgen del Carmen

Llevar el Escapulario de la Virgen del Carmen o alguna otra Medalla es señal de fe en su intercesión poderosa y símbolo de nuestra alianza con Ella. El uso del Escapulario del Carmen ha de ir acompañado de una disposición consciente y devota, a la par de unas prácticas de piedad marianas que pueden reducirse (si no se llegó a otras más largas) a las tres Ave marías de la noche. En la ceremonia de imposición, el sacerdote recuerda que se debe recibir “impetrando a la Santísima Virgen que, con su gracia, (de Dios), lo lleves sin pecado, te defienda de toda adversidad y te conduzca a la vida eterna”.

e) Las Tres Aves Marías

En el Sábado podemos manifestarle de modo más intenso nuestro cariño

No acostarnos nunca sin rezar con devoción tres veces el Avemaría, es costumbre que puede valernos para que nuestros últimos pensamientos vayan hacia María que vela nuestro sueño y, con su poder, puede alejarnos al enemigo de nuestra alma y de nuestro cuerpo. Repetimos pausadamente y con devoción las palabras que fueron pronunciadas por el Arcángel Gabriel y por Santa Isabel, y por las palabras del “Santa María” que le compuso, con veneración la Iglesia.

f) El sábado, día de la Virgen

El sábado es tradicionalmente en la Iglesia el día de la semana que se dedica a la Virgen, y en él podemos manifestarle de modo más intenso nuestro cariño, estando más pendientes de Ella a través de jaculatorias, miradas a las imágenes (se le pueden poner flores frescas ese día a sus imágenes), recitando las oraciones tradicionales como son el “Acordaos”, “Oh Señora mía”, y especialmente la Salve.

g) La consagración a María

Un medio eficaz para vivir fielmente los compromisos del Bautismo es la consagración a María que puede hacerse de dos formas: considerando a María como Reina (consagración de esclavitud mariana) o bien, como Madre (de piedad filial mariana). A modo de ejemplo, señalamos las compuestas por: San Luis María Grignon de Monfort (Tratado de la Verdadera devoción a la Virgen) y, San Alfonso María de Ligorio (Las glorias de María).

h) Otras prácticas de piedad marianas

Las romerías o peregrinaciones a Santuarios o ermitas dedicados a la Virgen.

El mes de mayo, está dedicado a honrar a María. Su origen se remonta, en España, a San Alfonso X el sabio (siglo XIII). En este tiempo los niños suelen ofrecer flores a María, los adultos acostumbran hacer algún sacrificio diario, rezar el Rosario en familia, etc., y todos los fieles procurarán acercarse al Sacramento de la Penitencia para reconciliarse con Dios y tener su alma limpia como la de la Virgen.

El mes de octubre está dedicado a rezar el Santo Rosario, costumbre que surge en siglo XIX con ocasión de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes, y que el Papa León XIII extiende a toda la Iglesia. En particular, se ha de promover el rezo del Rosario en familia pues, como enseña la Iglesia, la familia que reza unida permanece unida.

Las miradas a las imágenes de la Virgen, que se encuentran en las habitaciones, calles, iglesias (pequeña frase de amor en el interior de nuestra mente, con verdaderos votos de fe y amor, confianza y cariño con nuestra Madre).

 

 

Aprender a equivocarse


Por: José Luis Martín Descalzo

Una de las virtudes-defecto más cuestionables es el perfeccionismo. Virtud, porque evidentemente, lo es el tender a hacer todas las cosas perfectas. Y es un defecto porque no suele contar con la realidad: que lo perfecto no existe en este mundo, que los fracasos son parte de toda la vida, que todo el que se mueve se equivoca alguna vez.

He conocido en mi vida muchos perfeccionistas. Son, desde luego, gente estupenda. Creen en el trabajo bien hecho, se entregan apasionadamente a hacer bien las cosas e incluso llegan a hacer magníficamente la mayor parte de las tareas que emprenden.

Pero son también gente un poco neurótica. Viven tensos. Se vuelven cruelmente exigentes con quienes no son como ellos. Y sufren espectacularmente cuando llega la realidad con la rebaja y ven que muchas de sus obras -a pesar de todo su interés- se quedan a mitad de camino.

Por eso me parece que una de las primeras cosas que deberían enseñarnos de niños es a equivocarnos. El error, el fallo, es parte inevitable de la condición humana. Hagamos lo que hagamos habrá siempre un coeficiente de error en nuestras obras. No se puede ser sublime a todas horas. El genio más genial pone un borrón y hasta el buen Homero dormita de vez en cuando.

Así es como, según decía Maxwel Brand. "todo niño debería crecer con convicción de que no es una tragedia ni una catástrofe cometer un error". Por eso en las persona siempre me ha interesado más el saber cómo se reponen de los fallos que el número de fallos que cometen.

Ya que el arte más difícil no es el de no caerse nunca, sino el de saber levantarse y seguir el camino emprendido.

Temo por eso la educación perfeccionista. Los niños educados para arcángeles se pegan luego unos topetazos que les dejan hundidos por largo tiempo. Y un no pequeño porcentaje de amargados de este mundo surge del clan de los educados para la perfección.

Los pedagogos dicen que por eso es preferible permitir a un niño que rompa alguna vez un plato y enseñarle luego a recoger los pedazos, porque "es mejor un plato roto que un niño roto".

Es cierto. No existen hombres que nunca hayan roto un plato. No ha nacido el genio que nunca fracase en algo. Lo que sí existe es gente que sabe sacar fuerzas de sus errores y otra gente que de sus errores sólo saca amargura y pesimismo. Y sería estupendo educar a los jóvenes en la idea de que no hay una vida sin problemas, pero lo que hay en todo hombre es capacidad para superarlos.

No vale, realmente, la pena llorar por un plato roto. Se compra otro y ya está. Lo grave es cuando por un afán de perfección imposible se rompe un corazón. Porque de esto no hay repuesto en los mercados.

 

 

SEGUNDO AVISO para salvar el planeta.

                 El primero, en 1992, venía firmado por 1700 científicos, de 71 países. El nuevo aviso, en la revista BioScience, del 13 de noviembre 2017, viene firmado por 15.384 científicos de 184 países.

                 Dado que en el mundo hay actualmente 194 países soberanos (reconocidos por la ONU), el "segundo aviso" que acaban de lanzar como "Advertencia a la Humanidad de los científicos del mundo", está avalado prácticamente por todos los países. 

 http://scientistswarning.forestry.oregonstate.edu/

               La advertencia se basa en datos respaldados científicamente para decir que el planeta está sufriendo un "daño sustancial e irreversible". William Ripple, de la Universidad Estatal de Oregón (EE.UU.) dice: "Algunos podrían pensar que estamos siendo alarmistas, pero los firmantes de esta segunda advertencia no solo no están lanzando una falsa alarma, sino que están reconociendo que  existen señales obvias de que estamos yendo por un camino insostenible".

              Para ponerse las pilas todos y para presionar a los gobiernos,  hay qué saber qué no se ha hecho y no se puede ignorar más porque ignorar o negar debilita como no hacer nada:

  • La reducción de la captura de pesca salvaje.
  • Se han perdido más de 121 millones de hectáreas  de bosques .
  • Se ha reducido el 26% en la cantidad de agua disponible por habitante. (La mayoría de países tienen que plantearse una nueva gestión del agua).
  • Se han aumentado las emisiones de carbono.
  • Ha aumentado un 35% la población humana.
  • Se han reducido más del 29% el número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces.

              1) ¿Qué se ha hecho en estos 25 años?

               Con excepción de la reducción de la capa de ozono, "la humanidad ha fracasado" y "pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de la actual trayectoria". "No se han dado los pasos urgentes que necesitamos para salvaguardar nuestra muy amenazada biosfera".

                 Si bien, se ha comprobado que el aumento de la población tiene un impacto menor a lo esperado, ya que se producirá principalmente en África y en lugares que utilizan pocos combustibles fósiles.

                 Los datos científicos y cuantificables sobre la realidad, sobre los que se basa el nuevo aviso a la humanidad, debería obligar a abrir los ojos, tomar conciencia y cambiar. "La humanidad no ha logrado avanzar lo suficiente en la resolución de los desafíos medioambientales y, lo que es más alarmante, la mayoría de ellos están empeorando".

               2) ¿Cuáles siguen siendo las amenazas que requieren  más atención? En noviembre  de 1992, ya alertaron de que era necesario "un gran cambio" en la forma de cuidar la Tierra. Se ha hecho poco y se ha comprometido poca gente. No se ha tomado en serio.

                 a) La temperatura. Según las últimas predicciones la Tierra se calentará más de 2 grados y el peligro es grande. Y según otro de los autores Dargan Frierson, "los daños causados por el calor, la sequía, el clima extremo y el aumento del nivel del mar serán mucho más graves si la temperatura aumenta más de 2ºC". En 2100 puede llegar a 3,2ºC. Solo hay un 5% de probabilidades de alcanzar el 1,5ºC que fijó el Acuerdo de París, que solo se alcanzaría si se reducen a tiempo las emisiones de carbono y se frena la deforestación.  Luego...

              b) La emisión de CO2. El dióxido de carbono, es el principal gas de efecto invernadero de larga duración. Pesa más que el aire. En 2016 la concentración de CO2  ya batió el récord. "Para prevenir pérdidas catastróficas de biodiversidad y un deterioro generalizado de las condiciones de vida humana, la humanidad debe poner en práctica una forma de vida más sostenible, ambientalmente, que la actual". La vegetación es el pulmón de la tierra.

               c) La deforestación. Si se han destruido 121 millones de hectáreas de bosques, esa cantidad de plantas no pueden atrapar el CO2. La pérdida de masa forestal y la penetración urbana en espacios salvajes son un peligro. Esos seres vivos vegetales no pueden -mediante la fotosíntesis- captar energía de la luz y convertir el dióxido de carbono y el agua en azúcares que aprovechan como fuente de energía para su desarrollo. No pueden captar CO2 ni liberar oxígeno. Doble daño para los humanos. El dinero y el consumo, no saben de fronteras. Pero la clave no es el mercado, sino la vida. ¡Se pueden y se deben plantar árboles!

 https://youtu.be/InFeBzxatpk

             Los árboles y otras plantas naturales son los principales encargados de limpiar el CO2 de la atmósfera, absorbiendo y almacenando este gas en sus tejidos, que volverían a liberar si se queman.  Se están potenciando árboles como el Kiri de Paulownia  que captura un promedio 21,7 kg de CO2 y devuelve 5,9 kg de O2 al día. Se pude medir. Los estudiantes de la Universidad de Antioquía, han medido que los árboles de allí capturan en promedio 185 toneladas de CO2 al año.

              Conscientes de la necesidad de captar CO2, ante la necesidad de árboles, un grupo de científicos de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, ha creado árboles artificiales, para ayudar a combatir el calentamiento global, al ser capaces de absorber CO2 de la atmósfera, casi mil veces más rápido que los árboles naturales. La estructura tiene ramas semejantes a los árboles o el panel CityTree, de musgo, que absorbe la contaminación como si fuesen 275 árboles. También se han creado paneles verticales de algas, que absorben CO2. Se necesitaría una treintena de hectáreas pobladas con unos 26.000 árboles para fijar la misma cantidad. Son ideas y proyectos verdes que pueden ayudar, pero, si seguimos contaminando y enviando CO2 a la atmósfera, "los árboles no solucionan el problema del cambio climático, lo único que nos dan es algo de tiempo para llevar a cabo otras acciones; la cuestión no es sólo cuánto carbono pueden fijar los árboles, sino durante cuántos años".

https://youtu.be/GDWUSumwPBs

             d) La sexta extinción. No podemos olvidar, que dependemos de las plantas y los animales para alimentarnos, para obtener agua y aire limpio.  Sin embargo, todo lo que hacemos es dañar el entorno y hacer cada vez más difícil la vida en este planeta, sin pensar en el impacto en otros seres vivos.  Sin darnos cuenta que también seremos nosotros los perjudicados.

             La huella del impacto mide la cantidad ecológica de de tierra bioproductiva (aquella que puede producir alimento) necesaria para producir los bienes y servicios que consumimos y, absorber los residuos generados. Hasta hace poco el nivel sostenible en el planeta Tierra era inferior a 1, pero actualmente ese límite está ya en 1,6. Se han roto ciclos que han estado regulados y estables durante cientos de millones de años y la sostenibilidad puede verse comprometida. Se han sobrepasado en dos o tres órdenes la tasa natural de extinción de especies.

               Los expertos y científicos, hablan de que se está desencadenando una posible extinción masiva de especies, sería "la sexta en unos 540 millones de años". La anterior, universalmente conocida, fue la de los dinosaurios. En esta devastación, la mano del hombre tendrá parte de la responsabilidad.

               La humanidad se enfrenta a una pérdida del 29% en el número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces. Algunas especies se están extinguiendo a una tasa 1000 veces mayor de la normal. Tan solo en el análisis de 177 especies de mamíferos, los investigadores hallaron que esos animales han perdido ya al menos 30% de su espacio territorial entre 1900 y 2015, y el 40% de esas especies han sufrido pérdidas sustantivas de población. Se está arrasando a la naturaleza de modo acelerado y algunas especies tan icónicas como los elefantes o los osos polares, están en grave riesgo de colapso.

 "Esta extinción de poblaciones es el preludio de la extinción de especies y lo que nos está indicando es que el problema es muy grande y severo. Ya hay muchas especies de las que quedan menos de 1.000 individuos, a las que llamamos "zombies", porque son muertos vivientes, ya no están funcionando, ya perdieron su papel y su función ecológica, es decir, es como si estuvieran extintas", dice Gerardo Ceballos.

El 90% de la Gran Barrera de Coral está agonizante. En algunas zonas cercanas a la costa de Florida han desaparecido el 90% de los corales. Las pérdidas globales oscilan entre casi un 69% y un 85%. Los corales supervivientes ocupan poco más de la mitad del suelo marino de antaño. Si no se pone freno a la sobrepesca, la contaminación y el cambio climático, los arrecifes desaparecerán antes de 30 años. Pero lo que realmente está en juego es  el peligro real en que se encuentra la humanidad.

                     Los ciudadanos "deben insistir en que sus gobiernos pasen a la acción inmediata, como un imperativo moral hacia las actuales y futuras generaciones"; y que cada uno reexamine y modifique los comportamientos individuales reduciendo o cambiando el consumo por habitante de combustibles fósiles, carne y otros recursos. Hay que cambiar y actuar ya. Pronto será demasiado tarde para cambiar la trayectoria de destrucción de la Tierra, nuestro hogar.   

 "La diferencia (de las anteriores extinciones) con la actual es que en este caso es causada por el hombre y la rapidez con la que se está produciendo, porque en tiempo geológico esto es instantáneo. Existe una gran maquinaria de manipulación de la información para que no se sepa la magnitud correcta y así justificar y poder seguir haciendo las cosas como las hemos hecho hasta ahora" dice el ecólogo Gerardo Ceballos, premio BBVA de Biodiversidad.

http://www.abc.es/sociedad/abci-civilizacion-colapsara-si-no-paramos-des...

                 Puerta abierta a la esperanza. Es la clave misma del futuro y de la recuperación. El aviso termina con un rayo de luz. "Podemos hacer un gran progreso por el bien de la humanidad y del planeta del que dependemos".

                 "Las transiciones hacia la sostenibilidad se pueden producir de diferentes maneras, pero todas requieren presión de la sociedad civil y argumentaciones basadas en evidencias, liderazgo político, políticas adecuadas, mercados y otras consideraciones".

                 Para logarlo, además de las iniciativas apuntadas, señalan las siguientes acciones:

· "Priorizando a la promulgación de grandes reservas protegidas de una proporción significativa de los hábitats terrestres, marinos, de agua dulce y aéreos de todo el mundo.

 · Mantenimiento de los servicios...para la conversión de selvas, bosques, pastizales y otros hábitats naturales.

· Restaurar comunidades con plantas autóctonas a gran escala, principalmente, bosques.

· Implementar políticas adecuadas para remediar la extinción de especies animales, la caza furtiva y la explotación y comercio de especies amenazadas.

· Promover un cambio hacia dietas más vegetales y menos animales.

· Idear y promover tecnologías no contaminantes y adoptar masivamente energías renovables.

· Evaluar de manera científica el tamaño de población humana sostenible a largo plazo y pedir a las naciones y a sus líderes que apoyen ese objetivo vital. Para prevenir pérdidas catastróficas de biodiversidad y un deterioro generalizado de las condiciones de vida humana, la humanidad debe poner en práctica una forma de vida más sostenible ambientalmente que la actual". 

              Claro que, puede producirse otra hecatombe, -también de la mano del hombre-: la destrucción atómica. Nada está descartado, en absoluto, dado el potencial y las tensiones existentes. Pero también estamos cerca de un posible y masivo ataque telemático, que podría producir un apocalipsis virtual. La tecnología al servicio de la humanidad puede ser el mejor aliado o el mayor peligro.

                El manifiesto de los sabios termina con esta entrañable y simple verdad: de nosotros depende. "Debemos reconocer, en nuestras vidas diarias y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra con toda su vida es nuestro único hogar".

José Manuel Belmonte

 

ECLESIÁTICO . EL LIBRO HUMANO DE LA BIBLIA

 

Raro es el hogar donde no exista una Biblia, generalmente  heredada de padres o  abuelos, y raros son los hogares donde esa Biblia alguien la lee en nuestros días. Sin embargo, la Biblia en  uno de sus más de 70 libros, el Eclesiástico parece un manual para vivir en la sociedad de nuestros tiempos.

El Eclesiástico sigue siendo un librito indispensable para padres, profesores, sacerdotes, autoridades y políticos de rodas las clases, y  el mejor manual para aprender  a vivir en sociedad.

El Eclesiástico nos enseña con el lenguaje de hoy sobre como debemos comportarnos con Dios, con  la sociedad humana y sus costumbres: la justicia, el orgullo ,los amigos, familia, sacerdotes, con las mujeres, el Rey, los jueves, los ricos y poderosos, la gloria y la fama, la misericordia, los pobres, los necios, la lengua,… y todo en un librito de hace más de 3.500 años.

Acérquese a su biblioteca, coja la Biblia, abra por el Eclesiástico y  empiece a leer. Se encontrará con un best seller tan actual  como desconocido

Mérida (España), 2017-12-03 > Alejo Fernández > Alejo1926@gmail.como  

 

 

¿Cuántos antibióticos se consumen?

Con el ánimo de mejorar la calidad de carne, especialmente desde el correcto manejo de  medicamentos, más concretamente antibióticos, tanto preventivos como curativos, que consumen los animales de renta. La Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (ANPROGAPOR) y la Organización Interprofesional Porcina INTERPORC han puesto en marcha una herramienta interactiva ‘on line’, de carácter gratuito,  para que cada ganadero pueda calcular el consumo de antibióticos de su explotación. La herramienta funciona como una calculadora, no como un registro y los datos que se introducen son totalmente anónimos.

El ganadero tiene que introducir el período de tiempo para el que se va a calcular el consumo, el tipo de explotación (ciclo cerrado, cebo, producción lechones etc), el número de animales y el consumo de antibióticos, indicando las unidades de inyectables y de orales y los kilos de premix.

Recuerdo que el programa permite generar la evolución del consumo en la explotación, porque guarda los datos que se van metiendo en el tiempo. Para asegurar la confidencialidad de dichos datos, se tiene que acceder a ellos mediante una clave que generará el propio programa.

Además de proporcionar el dato de consumo en mg de antibióticos y en mg/PCU, el programa genera gráficos muy ilustrativos sobre evolución del consumo y comparación con granjas de referencia.

El programa nos informará sobre el uso que en cada grupo de animales estamos haciendo con los antibióticos y cómo podemos evitar el sobrepasarse en las dosis, especialmente en aquellos animales que se preparan para la inmediata producción de carne.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Los papeles del infierno

Hace unos días fue noticia que una nueva investigación periodística había desvelado que multimillonarios y multinacionales de todo del mundo han usado complejas estructuras financieras para  mover grandes cantidades de dinero lejos de las autoridades fiscales de sus países de origen.

El G20 ya intentó, en el momento en el que estalló la crisis, acordar medidas para hacer frente a la existencia de fórmulas de escape para quienes no quieren tributar o quieren tributar por mucho menos de lo que sería justo. No lo consiguió.

No hay razón alguna que justifique la existencia de rincones opacos para escamotear las obligaciones fiscales. El dinero que se deja de pagar es dinero que se les quita a los pobres. La fiscalidad, con todos los errores que pueda tener el uso del dinero que hacen los estados, sirve para distribuir la riqueza.

No es cierto que el egoísmo individual o empresarial construya, a través de una mano invisible, el bien común. El bien común necesita redistribución, igualdad de oportunidades y cohesión social. Los papeles que conocemos no hablan del paraíso, sino del infierno de la insolidaridad.

JD Mez Madrid

 

 

Esperanza

El Papa Francisco dijo en Twitter el 8 de noviembre de 2017: Sólo la fe puede transformar el final de nuestra vida terrena en el inicio de la vida eterna.

En la Audiencia General del 25 de octubre de 2017, al terminar la catequesis sobre la esperanza, el Papa Francisco afirmó: El Paraíso es el abrazo con Dios, Amor infinito y entramos gracias a Jesús, que murió en la Cruz por nosotros. El Paraíso es la meta de nuestra esperanza. No existe ninguna persona, por muy mala que haya sido en la vida, a la que Dios le niegue su gracia, si se arrepiente. Ante Dios, nos encontramos todos con las manos vacías, pero esperando en su Misericordia.

En el Calvario de ese viernes trágico y santo, Jesús llega  al extremo de su encarnación, de su solidaridad con nosotros, pecadores. Es allí, en el Calvario, donde Jesús tiene la última cita con un pecador, para abrirle, también a él, las puertas de su Reino. Esto es interesante: es la única vez que la palabra “paraíso” aparece en los evangelios. Jesús se lo promete a un “pobre diablo” que en el madero de la cruz tuvo el valor de hacerle la más humilde de las peticiones: “Acuérdate de mí cuando entres en tu reino” (Lc 23,42). No tenía buenas obras que ofrecerle, no tenía nada, pero confiaba en Jesús, al que reconoce como inocente, bueno, tan diferente de él (v. 41). Y fue suficiente esa palabra de humilde arrepentimiento para tocar el corazón de Jesús. ¡Hoy, estarás conmigo en el Paraíso! El buen ladrón nos recuerda nuestra verdadera condición ante Dios: que somos hijos suyos, que siente compasión por nosotros, que está desarmado cada vez que le manifestamos la nostalgia de su amor.

En las habitaciones de tantos hospitales o en las celdas de las prisiones, este milagro se repite infinidad de veces: no hay nadie, por muy mal que haya vivido, al que solo le quede la desesperación y le esté prohibida la gracia.

Jesús D Mez Madrid

 

 

¿De verdad hay que celebrar la Constitución?

 

                                Los que como yo nacimos en plena guerra civil y vivimos sufriendo todos los abusos inherentes al antes durante y después de ochenta años; no entendemos que haya que celebrar nada de todo ello; puesto que aquí no hubo nada más que lo que el poeta Antonio Machado, cantó en la estrofa… “Españolito que vienes al mundo guárdete Dios, una de las dos Españas…”.

                                Y es así por cuanto aquí no hay nada más que esos dos bandos, el dominante y el dominado. El resto no contamos nada, salvo y como siempre, ser enemigos de “las dos lacras” que siempre han tratado de robar todo lo robable, hasta hoy mismo en que nos tienen robada hasta la ilusión.

                                Así pues, yo y como testigo de todo ese período opino y digo (en alguna época del mismo me hubiesen fusilado; hoy no pero es lo mismo, puesto que te anulan hasta matarte con el aislamiento) que poco tuvimos antes de Franco, algunos menos aún después y como hoy puedo seguir diciendo, por cuanto trataré de sintetizar seguidamente.

                                Transcurre la terrible plaga que fue la guerra civil, que la ganan “los de Franco”, sencillamente por cuanto saben organizarse infinitamente mucho mejor que los inútiles, dicen que republicanos, que no lo eran ni por asomo, puesto que fueron unos conglomerados en que todos querían mangonear, pues mandar es muy difícil y saberlo hacer, mucho más. Tras la guerra (y durante ella) se hacen “las escabechinas españolas que la historia ya cuenta o contará”, y que se hacen de similar forma en ambos bandos; y recalco ello, por la parte que se hizo después de la guerra, que de haberla ganado los otros, no nos quepa duda alguna, que los ganadores hubieran hecho lo mismo, “españoles unos y españoles otros”, así de simple y así de sencillo y trágico.

                                Igualmente los ganadores se apropiaron de todo lo valioso que quedara tras la guerra y al resto, nos dejaron simplemente, lo que se puede sintetizar como “sangre, sudor y lágrimas”; terribles hambres y abusos de todo tipo, o sea, lo normal en las luchas entre españoles, que han sido muchas y siguen siéndolo, puesto que hoy “en democracia” (dicen que esto es eso pero yo lo dudo) hacen lo mismo; y para comprobar ello, no hay nada más que analizar las luchas intestinas o en esos gallineros que dicen ser “parlamentos”, donde lo que hay es un mercadeo claro como el agua y donde se niega hasta “el agua al sediento”.

                                Sigue el proceso de siempre, la clase dominante vive opíparamente y solo defiende sus intereses, o los de la parte que los protege o patrocina, el resto sigue sin contar nada y por ello ya hay una pobreza e indigencias, que no asustan, por cuanto son inofensivas y al final, comen todos los días, visten también con lo que otros tiran y viven como pueden, si bien ya multitudes viven en la calle “entre cartones”.

                                En la segunda mitad del mandato de Franco y tras todo lo que hubimos de pasar y sufrir en la primera, España logra social y económicamente, unas metas ni soñadas por los que las vivimos y nuestros padres y “sin política de partidos” se llegan a prosperidades envidiables y que permiten, lograr lo indecible y que sería muy largo de explicar, destacando el que la adquisición de vivienda incluso con la segunda en el campo o en la playa, era cosa normal en cualquier familia de simples trabajadores; tranquilidad en las pensiones que se cobraban íntegras a la última nómina, ahorros aparte para la vejez sin problemas para el casamiento de los hijos; y un extensísimo etcétera, que dejo lo completen todos los viejos que como yo pueden hablar de todo ello, sin inclinarse a ningún bando, simplemente decir la verdad.

                                ¿Qué tenemos hoy cuarenta años ya del período posterior a la época que cuento? Cada vez más miseria, más empobrecimiento, menos horizontes y más terrible futuro, donde solo van a vivir, esa inmensa clase política y los ejércitos de enchufados que nos han colocado “en las espaldas” para que los mantengamos; mientras ellos se han asegurado pagas de por vida, inmerecidas totalmente y que por ello mismo debieran ser abolidas; y señalo sin miedo alguno, las de Felipe Gónzalez o las de José María Aznar, que como políticos no deben cobrar y vivir de sus oficios, como hemos vivido la mayoría de indefensos españoles, a los que nos tienen ya cuasi esclavizados.

                                Nos hacen pagar impuestos hasta después de muertos, y otros igualmente confiscatorios, como los de patrimonio, donaciones, premios de lotería, e infinidad de más, que por ley, nos colocan para el sostenimiento político de parásitos y enchufados, o para enriquecimientos de grandes capitales, multinacionales, o conglomerados de intereses abusivos.

                                Y por hoy no digo más, aunque hay para llenar cientos y cientos de folios, así es que menos parafernalias constitucionales y mucha más justicia, que es lo que faltó siempre en España y como la realidad dice hoy… SIGUE FALTANDO. 

                                Así es que no traten de distraernos con lo de los catalanes hoy, o lo de los vascos, navarros y otros mañana, el problema es TODO ESPAÑA y la solución ha de ser política, pero de auténticos estadistas y no de “panza y bolsillo”, que es lo que padecemos desde hace muchos siglos.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes