Las Noticias de hoy 14 Noviembre 2017

                           Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 14 de noviembre de 2017     

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

 Terremoto Irak e Irán. El Papa: «Profunda tristeza»

 Entrevista al Dr. Hosffman Ospino “Las comunidades hispanas están dando un nuevo respiro al catolicismo en los EE.UU.”

SIERVOS INÚTILES: Francisco Fernández-Carvajal

“Queremos mirar con ojos limpios”: San Josemaria

19 de noviembre: primera Jornada Mundial de los pobres

 Así está hoy la Iglesia católica en China: Primeros Cristianos

La misión educativa de la familia (I): M. Díez

El amor en el servicio : Maleni Grider

 Lo que Europa le debe al islam o el error de identificar árabe e islámico: Pilar Gonzalez Casado

Castidad, frente a la obsesión laicista por el sexo: Salvador Bernal

Secularización hasta en la Liturgia: Alejo Fernández Pérez

Piden que no se haga boicot a los productos catalanes: Jesús Domingo

Papa apoya a combatir el hambre en África: Sonia Domínguez Ramírez

Chiquito de la Calzada: Jorge Hernández Mollar

Un modelo que atenta contra derechos fundamentales: Lluis Esquena Romaguera

La urgencia de la misión: Juan García.

Mejora económica pero… : Jesús Domingo Martínez

Una China más fuerte pero sin libertades: Jesús Martínez Madrid

El defensor del pueblo y otros muchos “chiringuitos inútiles”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta


Lunes, 13 de noviembre de 2017

Jesús comienza este pasaje del Evangelio de hoy (Lc 17,1-6) con una constatación de sentido común: Es inevitable que sucedan escándalos. Es inevitable: escándalos los hay y los habrá. Pero Jesús hace una advertencia que es a la vez constatación y aviso: ¡Ay del que los provoca! Un aviso fuerte, y añade: más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. De ahí que advierta a sus discípulos: Tened cuidado, es decir, estad atentos a no escandalizar. El escándalo es malo porque hiere, hiere la vulnerabilidad del pueblo de Dios e hiere la debilidad del pueblo de Dios, y muchas veces esas heridas se llevan toda la vida. Y no solo hiere, el escándalo es capaz incluso de matar: matar esperanzas, matar ilusiones, matar familias, matar tantos corazones…

El escándalo es un tema sobre el que Jesús volvía a menudo. Por ejemplo, tras una prédica dijo: “Bienaventurados los que no se escandalizan de mí”, porque él tenía cuidado de no escandalizar. Y también cuando había que pagar los impuestos, para no escandalizar, dice a Pedro: “Ve al mar, pesca un pez, toma la moneda que tiene en la boca y paga por ti y por mí”. Y Jesús advierte también: “Si tu mano te escandaliza, córtatela”. Y luego, de nuevo a Pedro, cuando ante la cruz, al plan de la cruz, intenta convencerlo de tomar otro camino, no se anda con chiquitas: “Aléjate de mí, que me escandalizas”.

Tened cuidado es un aviso para todos, especialmente para quien se llama cristiano, pero vive como pagano. Es el escándalo del pueblo de Dios. Cuántas veces, en nuestras parroquias, hemos oído a gente decir: “No, yo no voy a la Iglesia porque ese o esa que está todo el día chupando velas, luego sale, critica a los demás, siembra cizaña”. Cuántos cristianos con su mal ejemplo alejan a la gente con su incoherencia. La incoherencia de los cristianos es una de las armas más fáciles que tiene el diablo para debilitar al pueblo de Dios y para alejar al pueblo de Dios del Señor. Decir una cosa y hacer otra. Esa es la incoherencia que escandaliza, y debemos preguntarnos hoy: ¿cómo es mi coherencia de vida, mi coherencia con el Evangelio, mi coherencia con el Señor? Por ejemplo, el escándalo de esos empresarios cristianos que no pagan lo justo y se sirven de la gente para enriquecerse, o también el escándalo de los pastores en la Iglesia que no cuidan a las ovejas y se alejan. E incoherente es también el cristiano que dice: “Yo voy todos los domingos a misa, soy de la acción católica o de tal o cual asociación, pero pago en negro a mis empleados o les hago un contrato de septiembre a junio” —“¿Y julio y agosto?” —“¡Apáñatelas, querido!”.

Jesús nos dice que no se puede servir a dos señores, a Dios y al dinero, y cuando el pastor está apegado al dinero, escandaliza; la gente se escandaliza del pastor apegado al dinero. Todo pastor debe preguntarse: ¿cómo es mi amistad con el dinero? O también el pastor que busca subir, la vanidad le lleva a trepar, en vez de ser manso y humilde, porque la mansedumbre y la humildad favorecen la cercanía al pueblo. O el pastor que se siente señor y manda a todos, orgulloso, y no el pastor servidor del pueblo de Dios.

Hoy puede ser un buen día para hacer un examen de conciencia sobre esto: ¿escandalizo o no, y cómo? Y así podemos responder al Señor y acercarnos un poco más a Él.

 

 

Terremoto Irak e Irán. El Papa: «Profunda tristeza»

Los rescatistas iraníes empeñados en la recuperación de las víctimas - EPA

13/11/2017 14:44

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El Obispo de Roma expresó, a través de sendos telegramas a los países hermanos de Irak y de Irán, su tristeza profunda por las víctimas del seísmo de 7.3 grados en la escala de Ritcher, que asoló en la noche del domingo la frontera entre ambos países, provocando numerosas víctimas e ingentes daños materiales. 

"Su Santidad el Papa Francisco ha sentido una profunda tristeza al tener noticia del grave terremoto que ha asolado Irak, - se lee en el telegrama firmado por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, - y asegura a todos los afectados por esta tragedia su solidaridad y sus oraciones. El Papa expresa su dolor a todos los que lloran la pérdida de sus seres queridos y ofrece sus oraciones por los difuntos encomendándolos a la misericordia del Todopoderoso". Mientras que en las últimas líneas el Santo Padre invoca sobre los heridos, las autoridades civiles y de emergencia dedicadas a las tareas de rescate y recuperación, las bendiciones divinas del consuelo y la fortaleza.

Misma expresión de pesar dirige Su Santidad a Irán, asegurando a todos los afectados por la tragedia su solidaridad y sus oraciones: "El Papa expresa su dolor a todos los que lloran la pérdida de sus seres queridos y ofrece sus oraciones por los difuntos encomendándolos a la misericordia del Todopoderoso. También en este caso, sobre las autoridades civiles y de emergencia dedicadas a las tareas de rescate y recuperación, el Santo Padre invoca las bendiciones divinas del consuelo y la fortaleza.

 

 

Entrevista al Dr. Hosffman Ospino “Las comunidades hispanas están dando un nuevo respiro al catolicismo en los EE.UU.”

“Hay cerca de 20 millones de inmigrantes de habla hispana en EE.UU que viene de situaciones de pobreza, de exilio, de desastres naturales...” - AP

13/11/2017 11:15

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Desde los últimos años, la situación de los inmigrantes latinos está cambiando a la Iglesia en los EE.UU. Estos inmigrantes, que provienen de países católicos, especialmente de comunidades latinas y de origen asiático, están creando un impacto importante en la vida de la Iglesia del país estadounidense.

El Dr. Hosffman Ospino, profesor de teología pastoral y catequesis en la Escuela de Teología y Ministerio del Boston College, quien trabaja de manera directa con esta realidad hispana, explica en los micrófonos de Radio Vaticana que se trata de “una realidad fascinante porque en particular aquellos que vienen de países católicos y de tradición cristiana católica están creando un impacto importante en la vida de la Iglesia de los Estados Unidos”.

El catolicismo en los EE.UU. siempre ha sido una realidad inmigrante, “distintas olas migratorias que han venido desde el siglo XVI eventualmente en el siglo XIX y el siglo XX” informa el Dr. Hosffman. Sin embargo, hoy en día, en el siglo XXI “nos encontramos con una transformación de la Iglesia gracias a la comunidad de inmigrantes” afirma.

“Hay cerca de 20 millones de inmigrantes de habla hispana en EE.UU” que generalmente vienen de situaciones “muy difíciles, en particular pobreza, exilio, situaciones de desastres naturales...” y llegan hasta EE.UU “buscando un mundo mejor” asegura el profesor Ospino. Sin embargo, al llegar al país estadounidense, muchos de estos inmigrantes “se encuentran con la dificultad de tener que lidiar con situaciones como el racismo”.

“Cerca de 11 millones de inmigrantes en los EE.UU. son indocumentados, lo cual los pone en una especie de penumbra legal frente al sistema migratorio y por consiguiente a sus familias porque estas personas tienen que trabajar en espacios en donde no les pagan bien, donde no son reconocidos” continúa explicando el profesor de la Escuela de Teología y Ministerio del Boston College.

Pero no todo son sombras, ya que en medio de las dificultades, también existen “luces de esperanza” tal y como afirma el Dr. Hosffman: “Todo el catolicismo en los EE.UU. está siendo transformado gracias a esa población hispana-asiática”.

Antes de concluir, asegura que “las comunidades hispanas están dando un nuevo respiro al catolicismo en los EE.UU.” y no pierden la esperanza de que “la Iglesia en los EE.UU. siga afirmando a esta presencia latina inmigrante” y les siga dando “la oportunidad de compartir y vivir su fe en medio de la realidad norteamericana”.

 

 

SIERVOS INÚTILES

— Sin la gracia santificante para nada serviríamos.

— El Señor nunca niega su ayuda.

— Colaboradores de Dios.

I. En el Evangelio de la Misa1 nos sitúa hoy el Señor en la realidad de nuestra vida. Si uno de vosotros –dice Jesús– tuviera un siervo que anda guardando el ganado o en la labranza, no le dirá cuando llegue a casa: entra enseguida y siéntate a la mesa. Por el contrario, primero el siervo servirá a su señor, y él cenará más tarde. Tampoco el siervo, en las condiciones de aquella época, esperaba agradecimiento por su trabajo: ha hecho lo que debía. De la misma manera –prosigue el Señor–, vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: somos unos siervos inútiles; no hemos hecho más que lo que teníamos que hacer.

Jesús no aprueba la conducta del señor, quizá abusiva y arbitraria, sino que se sirve de una realidad de su tiempo conocida por todos para ilustrar cuál debe ser la actitud de la criatura en relación al Creador. Desde nuestra llegada a este mundo hasta la vida eterna a la que hemos sido destinados, todo procede del Señor como un inmenso regalo. Por tanto, comenta San Ambrosio, «no te creas más de lo que eres porque eres llamado hijo de Dios –debes reconocer, sí, la gracia, pero no debes echar en olvido tu naturaleza–, ni te envanezcas de haber servido con fidelidad, ya que ese era tu deber. El sol realiza su labor, obedece la luna, los ángeles también le sirven»2. ¿No le vamos a servir igualmente nosotros con la inteligencia y la voluntad, con todo nuestro ser?

No debemos olvidar que hemos sido elevados, gratuitamente, sin mérito alguno por nuestra parte, a la dignidad de hijos de Dios, pero por nosotros mismos no solo somos siervos, sino siervos inútiles, incapaces de llevar a cabo lo que nuestro Padre nos ha encargado, si Él no nos da su ayuda. La gracia divina es lo único que puede potenciar nuestros talentos humanos para trabajar por Cristo, para ser sus colaboradores, y para hacer obras meritorias. Nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia santificante para nada serviríamos. Somos lo que «el pincel en manos del artista»3. Las obras grandes que Dios quiere realizar con nuestra vida han de atribuirse al Artista, no al pincel. La gloria del cuadro pertenece al pintor; el pincel, si tuviera vida propia, tendría la dicha inmensa de haber colaborado con un maestro tan grande, pero no tendría sentido que se apropiara el mérito.

Si somos humildes –«andar en verdad» es ser conscientes de que somos siervos inútiles– nos sentiremos impulsados a pedir la gracia necesaria para cada obra que realicemos. Otra consecuencia práctica que podemos sacar de esta enseñanza que nos da Jesús es la de rechazar siempre cualquier alabanza que nos hagan –al menos en nuestro corazón– y dirigirla al Señor, pues cualquier cosa buena que haya salido de nuestras manos hemos de atribuirla en primer lugar a Dios, que «puede servirse de una vara para hacer brotar el agua de una roca, o de un poco de barro para devolver la vista a los ciegos»4. Somos el barro que da la vista a los ciegos, la vara que hace brotar una fuente en medio del desierto..., pero es Cristo el verdadero autor de estas maravillas. ¿Qué haría el barro por sí mismo...? Solo manchar.

II. El Señor pone de relieve en la parábola de la vid y los sarmientos5 esta necesidad del influjo divino para producir frutos. Puesto que Cristo «es el origen y la fuente de todo apostolado de la Iglesia, es evidente que la fecundidad del apostolado de los laicos depende de la unión vital que tengan con Cristo»6. El que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque sin Mí no podéis hacer nada7, afirmó rotundamente el Señor.

San Pablo enseñó que Dios es quien obra en nosotros el querer y el obrar según su beneplácito8. Esta acción divina es necesaria para querer y realizar obras buenas; pero ese «querer» y ese «obrar» son del hombre: la gracia no sustituye la tarea de la criatura, sino que la hace posible en el orden sobrenatural. San Agustín compara la necesidad del socorro divino a la de la luz para ver9. Es el ojo el que ve, pero no podría hacerlo si no hubiese luz: la gracia no suprime la libertad, pues somos nosotros quienes queremos y actuamos. Esta incapacidad humana para realizar, por sí misma, obras meritorias no nos debe llevar al desaliento; por el contrario, es una razón más para estar en una continua acción de gracias al Señor, pues Él siempre está pendiente de enviarnos el auxilio necesario.

La liturgia de la Iglesia nos hace pedir constantemente esta ayuda divina, de la que andamos tan radicalmente necesitados. El Señor no la niega nunca, cuando la pedimos con humildad y confianza. San Francisco de Sales ilustra esta maravilla divina con un ejemplo: «Cuando la tierna madre enseña a andar a su hijito, le ayuda y sostiene cuanto es necesario, dejándole dar algunos pasos por los sitios menos peligrosos y más llanos, asiéndole de la mano y sujetándole o tomándole en brazos y llevándole en ellos. De la misma manera Nuestro Señor tiene cuidado continuo de los pasos de sus hijos»10.

Esta solicitud divina, lejos de conducirnos a una actitud pasiva, nos llevará a poner empeño en la lucha ascética, en el apostolado, en lo que tenemos entre manos, como si todo dependiera exclusivamente de nosotros. A la vez, recurriremos al Señor como si todo dependiera de Él. Así hicieron los santos. Nunca quedaron defraudados.

III. San Pablo se vale de la imagen de las tareas agrícolas para ilustrar nuestra condición de instrumentos en la labor apostólica. Yo planté, Apolo regó, pero es Dios quien dio el incremento; de tal modo que ni el que planta es nada, ni el que riega, sino el que da el incremento, Dios... Porque nosotros somos colaboradores de Dios11. ¡Qué maravilla sentirnos cooperadores de Dios en esta gran obra de la redención! El Señor, en cierto modo, necesita de nosotros. Aunque hemos de tener en cuenta que es Dios, mediante su gracia, el único que puede conseguir que la semilla de la fe arraigue y dé fruto en las almas: el instrumento «podrá ir echando las semillas entre lágrimas, podrá cuidar el campo sin rehuir la fatiga: pero que la semilla germine y llegue a dar los frutos deseados depende solo de Dios y de su auxilio todopoderoso. Hay que insistir en que los hombres no son más que instrumentos, de los que Dios se sirve para la salvación de las almas, y hay que procurar que estos instrumentos se encuentren en buen estado para que Dios pueda utilizarlos»12. El hombre se capacita para grandes obras cuando es humilde; entonces cuida también su unión con Cristo mediante la oración.

Para que el pincel sea un instrumento útil en manos del pintor ha de recoger bien los colores y permitir trazar rasgos gruesos o finos, tonos enérgicos y menos fuertes. Ha de subordinar su propia cualidad al uso que de él quiera hacer el artista, que es quien compone el cuadro, marca las sombras y las luces, los tonos vivos con los más tenues, el que da profundidad y armonía al lienzo hasta formar un conjunto coherente, con fuerza. Además, el pincel ha de tener buena empuñadura y estar unido a la mano del maestro: si no hay unión, si no secunda fielmente el impulso que recibe, no hay arte. Esa es la condición de todo buen instrumento. Nosotros, que queremos serlo en manos del Señor, pero que nos damos cuenta de tantas cosas que no van, le decimos a Jesús en la intimidad de nuestra oración: «“Considero mis miserias, que parecen aumentar, a pesar de tus gracias, sin duda por mi falta de correspondencia. Conozco la ausencia en mí de toda preparación, para la empresa que pides. Y, cuando leo en los periódicos que tantos y tantos hombres de prestigio, de talento y de dinero hablan y escriben y organizan para defender tu reinado..., me miro a mí mismo y me encuentro tan nadie, tan ignorante y tan pobre, en una palabra, tan pequeño..., que me llenaría de confusión y de vergüenza si no supiera que Tú me quieres así. ¡Oh, Jesús! Por otra parte, sabes bien cómo he puesto, de buenísima gana, a tus pies, mi ambición... Fe y Amor: Amar, Creer, Sufrir. En esto sí que quiero ser rico y sabio, pero no más sabio ni más rico que lo que Tú, en tu Misericordia sin límites, hayas dispuesto: porque todo mi prestigio y honor he de ponerlo en cumplir fielmente tu justísima y amabilísima Voluntad”»13.

Nuestra Madre Santa María, fidelísima colaboradora del Espíritu Santo en la tarea de la redención, nos enseñará a ser eficaces instrumentos del Señor. Nuestro Ángel Custodio enderezará nuestra intención y nos recordará que somos siervos inútiles en manos del Señor.

1 Lc 17, 7-10. — 2 San Ambrosio, Comentario al Evangelio de san Lucas, in loc. — 3 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 612. — 4 J. Pecci-León XIII-, Práctica de la humildad, 45. — 5 Cfr. Jn 15, 1 ss. — 6 Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 4. — 7 Jn 15, 5. — 8 Cfr. Flp 2, 13. — 9 San Agustín, Tratado sobre la naturaleza y la gracia, 26, 29. — 10 San Francisco de Sales, Tratado del amor de Dios, 3, 4. — 11 1 Cor 3, 6-9. — 12 San Pío X, Enc. Haerent animo, 4-VIII-1908, 9. — 13 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 822.

 

 

“Queremos mirar con ojos limpios”

¡Qué hermosa es la santa pureza! Pero no es santa, ni agradable a Dios, si la separamos de la caridad. La caridad es la semilla que crecerá y dará frutos sabrosísimos con el riego, que es la pureza. Sin caridad, la pureza es infecunda, y sus aguas estériles convierten las almas en un lodazal, en una charca inmunda, de donde salen vaharadas de soberbia. (Camino, 119)

Ciertamente, la caridad teologal se nos muestra como la virtud más alta; pero la castidad resulta el medio sine qua non, una condición imprescindible para lograr ese diálogo íntimo con Dios; y cuando no se guarda, si no se lucha, se acaba ciego; no se ve nada, porque el hombre animal no puede percibir las cosas que son del Espíritu de Dios.
Nosotros queremos mirar con ojos limpios, animados por la predicación del Maestro: bienaventurados los que tienen puro su corazón, porque ellos verán a Dios. La Iglesia ha presentado siempre estas palabras como una invitación a la castidad. Guardan un corazón sano, escribe San Juan Crisóstomo, los que poseen una conciencia completamente limpia o los que aman la castidad. Ninguna virtud es tan necesaria como ésta para ver a Dios. (Amigos de Dios, 175)

 

19 de noviembre: primera Jornada Mundial de los pobres

El 19 de noviembre, el Papa Francisco ha convocado la I Jornada Mundial de los pobres, con un mensaje titulado «No amemos de palabra sino con obras».

Del Papa 13 de Noviembre de 2017

 

Página web oficial de la I Jornada Mundial de los pobres.

• Algunas historias y recursos para la I Jornada Mundial de los pobres:

- Las bienaventuranzas (II): enriquecerse con la pobreza.

- “A mí me lo hicisteis”: las obras de misericordia corporales.

- Junto al mayor ‘slum’ de África.

- «Acoger a los necesitados» (Intención mensual de febrero de 2017).

- Audio de Mons. Javier Echevarría: Dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento.

- San Josemaría entre los enfermos de Madrid (1927-1931).

- Basta empezar (2): Dar alimento para el cuerpo y el alma. Vídeo que muestra cómo afrontan el problema del hambre algunas personas de Rusia y de Filipinas.

- Rohan y Joel, signos de la misericordia de Dios para los pobres de Mumbai.

- Del Bronx a la universidad.

- Un tsunami de movilidad social.

 

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1. «Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras» (1 Jn 3,18). Estas palabras del apóstol Juan expresan un imperativo que ningún cristiano puede ignorar. La seriedad con la que el «discípulo amado» ha transmitido hasta nuestros días el mandamiento de Jesús se hace más intensa debido al contraste que percibe entre las palabras vacías presentes a menudo en nuestros labios y los hechos concretos con los que tenemos que enfrentarnos. El amor no admite excusas: el que quiere amar como Jesús amó, ha de hacer suyo su ejemplo; especialmente cuando se trata de amar a los pobres. Por otro lado, el modo de amar del Hijo de Dios lo conocemos bien, y Juan lo recuerda con claridad. Se basa en dos pilares: Dios nos amó primero (cf. 1 Jn 4,10.19); y nos amó dando todo, incluso su propia vida (cf. 1 Jn 3,16).

Un amor así no puede quedar sin respuesta. Aunque se dio de manera unilateral, es decir, sin pedir nada a cambio, sin embargo inflama de tal manera el corazón que cualquier persona se siente impulsada a corresponder, a pesar de sus limitaciones y pecados. Y esto es posible en la medida en que acogemos en nuestro corazón la gracia de Dios, su caridad misericordiosa, de tal manera que mueva nuestra voluntad e incluso nuestros afectos a amar a Dios mismo y al prójimo. Así, la misericordia que, por así decirlo, brota del corazón de la Trinidad puede llegar a mover nuestras vidas y generar compasión y obras de misericordia en favor de nuestros hermanos y hermanas que se encuentran necesitados.

2. «Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha» (Sal 34,7). La Iglesia desde siempre ha comprendido la importancia de esa invocación. Está muy atestiguada ya desde las primeras páginas de los Hechos de los Apóstoles, donde Pedro pide que se elijan a siete hombres «llenos de espíritu y de sabiduría» (6,3) para que se encarguen de la asistencia a los pobres. Este es sin duda uno de los primeros signos con los que la comunidad cristiana se presentó en la escena del mundo: el servicio a los más pobres. Esto fue posible porque comprendió que la vida de los discípulos de Jesús se tenía que manifestar en una fraternidad y solidaridad que correspondiese a la enseñanza principal del Maestro, que proclamó a los pobres como bienaventurados y herederos del Reino de los cielos (cf. Mt 5,3).

«Vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno» (Hch 2,45). Estas palabras muestran claramente la profunda preocupación de los primeros cristianos. El evangelista Lucas, el autor sagrado que más espacio ha dedicado a la misericordia, describe sin retórica la comunión de bienes en la primera comunidad. Con ello desea dirigirse a los creyentes de cualquier generación, y por lo tanto también a nosotros, para sostenernos en el testimonio y animarnos a actuar en favor de los más necesitados. El apóstol Santiago manifiesta esta misma enseñanza en su carta con igual convicción, utilizando palabras fuertes e incisivas: «Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que le aman? Vosotros, en cambio, habéis afrentado al pobre. Y sin embargo, ¿no son los ricos los que os tratan con despotismo y los que os arrastran a los tribunales? [...] ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es que esa fe lo podrá salvar? Supongamos que un hermano o una hermana andan sin ropa y faltos del alimento diario, y que uno de vosotros les dice: “Dios os ampare; abrigaos y llenaos el estómago”, y no les dais lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve? Esto pasa con la fe: si no tiene obras, por sí sola está muerta» (2,5-6.14-17).

3. Ha habido ocasiones, sin embargo, en que los cristianos no han escuchado completamente este llamamiento, dejándose contaminar por la mentalidad mundana. Pero el Espíritu Santo no ha dejado de exhortarlos a fijar la mirada en lo esencial. Ha suscitado, en efecto, hombres y mujeres que de muchas maneras han dado su vida en servicio de los pobres. Cuántas páginas de la historia, en estos dos mil años, han sido escritas por cristianos que con toda sencillez y humildad, y con el generoso ingenio de la caridad, han servido a sus hermanos más pobres.

Entre ellos destaca el ejemplo de Francisco de Asís, al que han seguido muchos santos a lo largo de los siglos. Él no se conformó con abrazar y dar limosna a los leprosos, sino que decidió ir a Gubbio para estar con ellos. Él mismo vio en ese encuentro el punto de inflexión de su conversión: «Cuando vivía en el pecado me parecía algo muy amargo ver a los leprosos, y el mismo Señor me condujo entre ellos, y los traté con misericordia. Y alejándome de ellos, lo que me parecía amargo se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo» (Test 1-3; FF 110). Este testimonio muestra el poder transformador de la caridad y el estilo de vida de los cristianos.

No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Estas experiencias, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida. En efecto, la oración, el camino del discipulado y la conversión encuentran en la caridad, que se transforma en compartir, la prueba de su autenticidad evangélica. Y esta forma de vida produce alegría y serenidad espiritual, porque se toca con la mano la carne de Cristo. Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles. Son siempre actuales las palabras del santo Obispo Crisóstomo: «Si queréis honrar el cuerpo de Cristo, no lo despreciéis cuando está desnudo; no honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez» (Hom. in Matthaeum, 50,3: PG 58).

Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma.

4. No olvidemos que para los discípulos de Cristo, la pobreza es ante todo vocación para seguir a Jesús pobre. Es un caminar detrás de él y con él, un camino que lleva a la felicidad del reino de los cielos (cf. Mt 5,3; Lc 6,20). La pobreza significa un corazón humilde que sabe aceptar la propia condición de criatura limitada y pecadora para superar la tentación de omnipotencia, que nos engaña haciendo que nos creamos inmortales. La pobreza es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo como objetivo de vida y condición para la felicidad. Es la pobreza, más bien, la que crea las condiciones para que nos hagamos cargo libremente de nuestras responsabilidades personales y sociales, a pesar de nuestras limitaciones, confiando en la cercanía de Dios y sostenidos por su gracia. La pobreza, así entendida, es la medida que permite valorar el uso adecuado de los bienes materiales, y también vivir los vínculos y los afectos de modo generoso y desprendido (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 25-45).

Sigamos, pues, el ejemplo de san Francisco, testigo de la auténtica pobreza. Él, precisamente porque mantuvo los ojos fijos en Cristo, fue capaz de reconocerlo y servirlo en los pobres. Si deseamos ofrecer nuestra aportación efectiva al cambio de la historia, generando un desarrollo real, es necesario que escuchemos el grito de los pobres y nos comprometamos a sacarlos de su situación de marginación. Al mismo tiempo, a los pobres que viven en nuestras ciudades y en nuestras comunidades les recuerdo que no pierdan el sentido de la pobreza evangélica que llevan impresa en su vida.

Cartel oficial de la I Jornada Mundial de los pobres

5. Conocemos la gran dificultad que surge en el mundo contemporáneo para identificar de forma clara la pobreza. Sin embargo, nos desafía todos los días con sus muchas caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión, la violencia, la tortura y el encarcelamiento, la guerra, la privación de la libertad y de la dignidad, por la ignorancia y el analfabetismo, por la emergencia sanitaria y la falta de trabajo, el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio y la miseria, y por la migración forzada. La pobreza tiene el rostro de mujeres, hombres y niños explotados por viles intereses, pisoteados por la lógica perversa del poder y el dinero. Qué lista inacabable y cruel nos resulta cuando consideramos la pobreza como fruto de la injusticia social, la miseria moral, la codicia de unos pocos y la indiferencia generalizada.

Hoy en día, desafortunadamente, mientras emerge cada vez más la riqueza descarada que se acumula en las manos de unos pocos privilegiados, con frecuencia acompañada de la ilegalidad y la explotación ofensiva de la dignidad humana, escandaliza la propagación de la pobreza en grandes sectores de la sociedad entera. Ante este escenario, no se puede permanecer inactivos, ni tampoco resignados. A la pobreza que inhibe el espíritu de iniciativa de muchos jóvenes, impidiéndoles encontrar un trabajo; a la pobreza que adormece el sentido de responsabilidad e induce a preferir la delegación y la búsqueda de favoritismos; a la pobreza que envenena las fuentes de la participación y reduce los espacios de la profesionalidad, humillando de este modo el mérito de quien trabaja y produce; a todo esto se debe responder con una nueva visión de la vida y de la sociedad.

Todos estos pobres —como solía decir el beato Pablo VI— pertenecen a la Iglesia por «derecho evangélico» (Discurso en la apertura de la segunda sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II, 29 septiembre 1963) y obligan a la opción fundamental por ellos. Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios.

6. Al final del Jubileo de la Misericordia quise ofrecer a la Iglesia la Jornada Mundial de los Pobres, para que en todo el mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados. Quisiera que, a las demás Jornadas mundiales establecidas por mis predecesores, que son ya una tradición en la vida de nuestras comunidades, se añada esta, que aporta un elemento delicadamente evangélico y que completa a todas en su conjunto, es decir, la predilección de Jesús por los pobres.

Invito a toda la Iglesia y a los hombres y mujeres de buena voluntad a mantener, en esta jornada, la mirada fija en quienes tienden sus manos clamando ayuda y pidiendo nuestra solidaridad. Son nuestros hermanos y hermanas, creados y amados por el Padre celestial. Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Al mismo tiempo, la invitación está dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad. Dios creó el cielo y la tierra para todos; son los hombres, por desgracia, quienes han levantado fronteras, muros y vallas, traicionando el don original destinado a la humanidad sin exclusión alguna.

Logo y lema de la I Jornada Mundial de los pobres

7. Es mi deseo que las comunidades cristianas, en la semana anterior a la Jornada Mundial de los Pobres, que este año será el 19 de noviembre, Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, se comprometan a organizar diversos momentos de encuentro y de amistad, de solidaridad y de ayuda concreta. Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifieste con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del universo, el domingo siguiente. De hecho, la realeza de Cristo emerge con todo su significado más genuino en el Gólgota, cuando el Inocente clavado en la cruz, pobre, desnudo y privado de todo, encarna y revela la plenitud del amor de Dios. Su completo abandono al Padre expresa su pobreza total, a la vez que hace evidente el poder de este Amor, que lo resucita a nueva vida el día de Pascua.

En ese domingo, si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda, acerquémonos a ellos: será el momento propicio para encontrar al Dios que buscamos. De acuerdo con la enseñanza de la Escritura (cf. Gn 18, 3-5; Hb 13,2), sentémoslos a nuestra mesa como invitados de honor; podrán ser maestros que nos ayuden a vivir la fe de manera más coherente. Con su confianza y disposición a dejarse ayudar, nos muestran de modo sobrio, y con frecuencia alegre, lo importante que es vivir con lo esencial y abandonarse a la providencia del Padre.

8. El fundamento de las diversas iniciativas concretas que se llevarán a cabo durante esta Jornada será siempre la oración. No hay que olvidar que el Padre nuestro es la oración de los pobres. La petición del pan expresa la confianza en Dios sobre las necesidades básicas de nuestra vida. Todo lo que Jesús nos enseñó con esta oración manifiesta y recoge el grito de quien sufre a causa de la precariedad de la existencia y de la falta de lo necesario. A los discípulos que pedían a Jesús que les enseñara a orar, él les respondió con las palabras de los pobres que recurren al único Padre en el que todos se reconocen como hermanos. El Padre nuestro es una oración que se dice en plural: el pan que se pide es «nuestro», y esto implica comunión, preocupación y responsabilidad común. En esta oración todos reconocemos la necesidad de superar cualquier forma de egoísmo para entrar en la alegría de la mutua aceptación.

9. Pido a los hermanos obispos, a los sacerdotes, a los diáconos —que tienen por vocación la misión de ayudar a los pobres—, a las personas consagradas, a las asociaciones, a los movimientos y al amplio mundo del voluntariado que se comprometan para que con esta Jornada Mundial de los Pobres se establezca una tradición que sea una contribución concreta a la evangelización en el mundo contemporáneo.

Que esta nueva Jornada Mundial se convierta para nuestra conciencia creyente en un fuerte llamamiento, de modo que estemos cada vez más convencidos de que compartir con los pobres nos permite entender el Evangelio en su verdad más profunda. Los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para acoger y vivir la esencia del Evangelio.

Vaticano, 13 de junio de 2017

Memoria de San Antonio de Padua

Francisco

 

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Así está hoy la Iglesia católica en China

Primeros Cristianos

El régimen comunista chino considera a Roma y al Papa Francisco influencias externas a su país que podrían provocar desavenencias con el gobierno

 

 

Por este motivo Pekín creó la Asociación Católica Patriótica China (CCPA) en 1957, un cuerpo oficial que coordina y gestiona a todos los obispos de China.

Esta asociación es consdeirada como "la Iglesia Patriótica”. Muchos obispos han rechazado pertenecer a esta asociación ya que no sigue las enseñanzas cristianas e interfiere en su relaciones con Roma. 

Pero Bernardo Cervellera, misionero durante muchos años en territorio chino, asegura que en China solo existe una Iglesia.

P. BERNARDO CERVELLERA (Director de Asianews.it)

"Nadie puede decir que en China hay dos Iglesias. Hay una oficial en la que, a excepción de ocho obispos, todos están en comunión con el Papa. En la Iglesia 'no oficial' hay cerca de unos 40 obispos que juran lealtad al Papa Francisco”.

El desafío de los diplomáticos del Vaticano ahora es convencer al gobierno chino para suavizar esa agenda "anti-vaticanista” impuesta por la Asociación Católica Patriótica, para que la Iglesia que es leal a Roma tenga libertad.

Pero si el gobierno chino acepta esto, lo más probable es que pidan algo a cambio. Pedirán seguramente que el Vaticano reconozca a los ocho obispos que han sido excomulgados, y son miembros activos de la Iglesia Patriótica.

Bernando Cervellera cree que este es el principal obstáculo en el camino hacia una nueva relación entre China y el Vaticano.

P. BERNARDO CERVELLERA (Director, Asianews.it)

"No creo que la Iglesia acepte reconocer a todos los obispos excomulgados de una sola vez, porque entre ellos hay obispos que tienen mujer e hijos. Hay otros que se niegan a pedir la reconciliación. Tendrá que haber un proceso, uno por uno, para ver si es posible conseguir recuperar la buena relación. Creo que será muy difícil...”.

                    

Bernando Cervellera considera que acercarse a la Iglesia Patriótica es una linea roja para el cardenal Parolin y el Vaticano. Cree que un posible acuerdo puede mejorar la libertad religiosa de la Iglesia clandestina acabando con la persecución que todavía se sigue sufriendo en el país.

P. BERNARDO CERVELLERA (Director, Asianews.it)

"El Papa quiere que se llegue a un acuerdo en el que no se vea amenazada la doctrina católica y que al mismo tiempo proteja a los obispos. Además quiere que se libere a los que están prisioneros. Esto me hace pensar que el Cardenal Parolin no quiere "regalar” la fe católica a la Asociación Patriótica china, sino  cooperar con el gobierno para que China dé la libertad religiosa a la Iglesia”.

Recientemente hubo un pequeño, pero significativo, gesto que podría significar un gran paso en el camino de las negociaciones entre Vaticano y China. El Papa Francisco habló sobre ello en el viaje de vuelta de Azerbaiyán. 

FRANCISCO

"Por ejemplo, hubo una conferencia de dos días, en la Academia de Ciencia sobre el Laudato Si' donde había una delegación China y el presidente del país me envió un regalo... La relación es buena”.

El regalo del que habla el Papa es una réplica de la Estela Nestoriana, un símbolo del cristianismo en China. En la cultura china un regalo es un mensaje, y este parece muy claro.

Rome Reports

 

 

La misión educativa de la familia (I)

El amor entre los padres genera en la familia un ambiente que facilita la educación y el servicio a los demás. Este es el tema de un editorial sobre la misión educativa de la familia, del que publicamos la primera parte.

Familia 4 de Mayo de 2016

El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, «única criatura que Dios ha querido por sí misma»[1], cuando nace –y durante un largo período de tiempo–, depende mucho del cuidado de sus padres. Aunque desde el momento de la concepción goza de toda la dignidad de la persona humana, que debe ser reconocida y custodiada, también es un hecho que necesita tiempo y ayuda para alcanzar toda su perfección. Este desarrollo –que no es automático ni autónomo, sino libre y en relación con los demás– es el objeto de la educación.

La misma etimología del término subraya la necesidad que el ser humano tiene de la educación como parte esencial de su perfeccionamiento. Educar viene del latín “ducere”, que significa “guiar”. El hombre necesita ser guiado por otros para perfeccionar sus facultades. También proviene de “educere”, que significa “extraer”. Precisamente, lo propio de la educación es “extraer el mejor yo” de cada uno, desarrollar todas las capacidades de la persona. Las dos facetas –guiar y desarrollar– constituyen como el fundamento de la tarea educativa.

Los padres, primeros y principales educadores

No resulta muy difícil entender que –como tantas veces ha afirmado el Magisterio de la Iglesia–, «los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos»[2]. Es un derecho–deber que tiene su raíz en la ley natural y, por eso, todos comprenden, aunque en algún caso sea sólo de una manera intuitiva, que existe una continuidad necesaria entre la transmisión de la vida humana y la responsabilidad educadora.

Produce un rechazo espontáneo pensar que los padres se pudieran desentender de sus hijos una vez que los han traído al mundo, o que su función se podría limitar a atender las necesidades físicas de los hijos, despreocupándose de las intelectuales, morales, etc. Y la raíz de este rechazo natural es que la razón humana entiende que el ámbito primario para la acogida y el desarrollo de la vida del hombre es la comunidad conyugal y familiar.

La Revelación y el Magisterio asumen y profundizan los motivos racionales por los que los padres son los primeros educadores. «Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre»[3].

En el designio divino, la familia, «es una comunión de personas, reflejo e imagen de la comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo. Su actividad procreadora y educativa es reflejo de la obra creadora de Dios»[4]. La transmisión de la vida es un misterio que supone la cooperación de los padres con el Creador para traer a la existencia un nuevo ser humano, imagen de Dios y llamado a vivir como hijo suyo. Y la educación participa plenamente de este misterio. Este es el motivo de fondo por el que la Iglesia ha afirmado siempre que «por su naturaleza misma, la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole y con ellas son coronados como su culminación»[5].

Pertenece a la esencia del matrimonio la apertura a la vida, que no se reduce a la sola procreación de los hijos, sino que incluye la obligación de ayudarles a vivir una vida plenamente humana y en relación con Dios.

El misterio de la Redención ofrece luces sobre la misión educativa de los padres en el designio de Dios. Jesucristo, que con sus palabras y con sus hechos «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre, y le descubre la sublimidad de su vocación»[6], quiso encarnarse y ser educado en una familia. Además, quiso elevar el matrimonio a la condición de sacramento, llevándolo a su plenitud en el plan salvífico de la Providencia.

A ejemplo de la Sagrada Familia, los padres son cooperadores de la providencia amorosa de Dios para dirigir a su madurez a la persona que se les ha confiado, acompañando y favoreciendo, desde la infancia hasta la edad adulta, su crecimiento en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres[7].

Juan Pablo II sintetizaba toda esta doctrina, explicando que eran tres las características del derecho-deber educativo de los padres[8]:

- es esencial, por estar vinculado con la transmisión de la vida humana;

- es original y primario, respecto al papel de otros agentes educativos –derivado y secundario–, porque la relación de amor que se da entre padres e hijos es única y constituye el alma del proceso educativo;

- y es insustituible e inalienable: no puede ser usurpado ni delegado completamente. Consciente de esta realidad, la Iglesia ha enseñado siempre que el papel de los padres en la educación «tiene tanto peso que, cuando falta, difícilmente puede suplirse»[9]. De hecho, el oscurecimiento de estas verdades ha llevado a muchos padres al descuido, e incluso al abandono, de su papel insustituible, hasta el punto que Benedicto XVI ha hablado de una situación de «emergencia educativa»[10], que es tarea de todos afrontar.

El fin y el alma de la tarea educativa

«Dios que ha creado al hombre por amor lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano»[11]. Puesto que el amor es la vocación fundamental e innata del hombre, el fin de la misión educativa de los padres no puede ser otro que enseñar a amar. Este fin queda reforzado por el hecho de que la familia es el único lugar donde las personas son amadas no por lo que tienen, lo que saben o lo que producen, sino por su condición de miembros de la familia: esposos, padres, hijos, hermanos.

Son muy significativas las palabras de Juan Pablo II: «En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor (...) Todo cometido particular de la familia es la expresión y la actuación concreta de tal misión fundamental»[12].

Pero, ¿cómo llevar a cabo esta misión? La respuesta es siempre la misma: con amor. El amor no es sólo el fin, sino también el alma de la educación. Juan Pablo II, después de describir las tres características esenciales del derecho-deber educativo de los padres, concluía que, «por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida.

El amor de los padres se transforma de fuente en alma, y por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor»[13].

En consecuencia, ante la “emergencia educativa” de la que habla Benedicto XVI, el primer paso es volver a recordar que la meta y el motor interno de la educación es el amor. Y que, frente a las imágenes deformadas del auténtico rostro del amor, los padres, partícipes y colaboradores del amor Dios, tienen la capacidad y la gozosa misión de transmitir, de manera viva, su verdadero significado.

La educación de los hijos es proyección y continuación del mismo amor conyugal y, por eso, el hogar familiar que nace como desarrollo natural del amor de los esposos es el ambiente adecuado para la educación humana y cristiana de los hijos. Para éstos, la primera escuela es el amor que se tienen sus padres. A través de su ejemplo reciben, desde pequeños, una auténtica capacitación para el amor verdadero.

Por este motivo, el primer consejo que San Josemaría daba a los esposos era que custodiaran y reconquistaran cada día su amor, porque es la fuente de energía, lo que realmente da cohesión a toda la familia.

Si hay amor entre los padres, el ambiente que respirarán los hijos será de entrega, de generosidad. El clima del hogar lo ponen los esposos con el cariño con que se tratan: palabras, gestos y mil detalles de amor sacrificado.

 

La caridad lo llenará así todo, y llevará a compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose de las propias preocupaciones para atender a los demás: a escuchar al otros cónyuge, o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria[14].

Cosas pequeñas, casi siempre, que un corazón enamorado sabe ver como grandes y que, desde luego, tienen una enorme repercusión en la formación de los hijos, aun en los de más corta edad.

Puesto que la educación es continuación necesaria de la paternidad y maternidad, la participación común de los dos esposos se extiende también a la educación. La misión educativa reside en los padres precisamente en cuanto matrimonio; cada esposo participa solidariamente de la paternidad o maternidad del otro. No hay que olvidar que el resto de agentes educativos –colegio, parroquia, club juvenil, etc.– son colabores de los padres: su ayuda es prolongación –nunca sustitución– del hogar. En definitiva, para la misión de construir el hogar son necesarios los dos cónyuges. Dios da su gracia para suplir la forzosa ausencia de uno, pero lo que no cabe es la inhibición o renuncia voluntaria.

Es claro que el mundo ha sufrido enormes cambios sociales y laborales que tienen su repercusión también en la familia. Entre otros fenómenos, ha crecido el número de hogares en los que tanto el marido como la esposa tienen un trabajo profesional fuera del hogar, no pocas veces muy absorbente. Cada generación tiene sus problemas y sus recursos y no es forzosamente peor lo uno que lo otro, ni se puede caer en casuísticas.

En cualquier caso, el amor sabe anteponer la familia al trabajo, y es imaginativo para suplir horas de dedicación con una mayor intensidad de trato. Además, no se puede olvidar que los dos esposos han de estar implicados en la construcción del hogar, sin caer en la idea equivocada de que el trabajo fundamental del varón es ganar dinero, dejando en manos de la mujer las labores de la casa y la educación de los hijos. A María y José, que vieron crecer a Jesús en sabiduría, en edad y en gracia[15], confiamos la misión de los padres, cooperadores de Dios en una labor de gran trascendencia y de suma belleza.

M. Díez


[1] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, n. 24.

[2] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1653.

[3] Ibidem, n. 1604.

[4] Ibidem, n. 2205.

[5] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, n. 48.

[6] Ibidem, n. 22.

[7] Lc 2, 52.

[8] Cfr. Juan Pablo II, Exhort. apost. Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 36.

[9] Conc. Vaticano II, Decl. Gravissimum educationis, 28-X-1965, n.3.

[10] Benedicto XVI, Mensaje a la diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación, 21-I-2008.

[11] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1604.

[12] Juan Pablo II, Exhort. apost. Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 17.

[13] Ibidem, n. 36.

[14] Es Cristo que pasa, n. 23.

[15] Cfr. Lc 2, 52.

 

 

El amor en el servicio

Los primeros depositarios o receptores de ese amor servicial deben ser los integrantes de nuestra propia familia

Por: Maleni Grider

En una de las ocasiones que los discípulos vinieron a Jesús, le preguntaron quién podría ser el primero de entre todos ellos, y Él les respondió: “el de ustedes que quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes, y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos; hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por una muchedumbre”. (Mateo 20:26-28)

El servicio fue una de las mayores manifestaciones del amor de Cristo hacia nosotros. Desde que inició su ministerio en la tierra, tras ser bautizado por Juan el Bautista, nuestro Señor dedicó su tiempo a enseñar sobre el reino de los cielos, sanar a los enfermos, ayudar a los necesitados, preparar a sus discípulos, ¡resucitar a los muertos!, etcétera.

Debió ser abrumador, día tras día, permanecer en esa actitud de servicio, ver a las multitudes venir en pos de Él en busca de ayuda, y ofrecer siempre compasión y misericordia a aquellos que lo necesitaban. Sin embargo, es obvio que su servicio era una respuesta natural de su amor. Era éste lo que lo impulsaba a continuar haciendo bien a los demás, y a seguir obedeciendo la voluntad de su Padre.

El servicio de Jesús era parte de su naturaleza humilde. Y dicho servicio fue tan legítimo, tan constante y tan extremo, que pronto se convirtió en sacrificio. El Padre lo envió, pero Jesús decidió entregar su vida voluntariamente por todos nosotros, a pesar de que sabía que al final el precio sería la muerte. Su tiempo, su dedicación, su vida entera fueron dedicados a un propósito específico, a una misión única: la salvación de la humanidad, y no se detuvo sino hasta llegar al final, la cruz.

Lo que debe inspirarnos a servir es el amor. El amor a Dios y el amor a los demás. Dice el apóstol Pablo: “Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres”. (Colosenses 3:23). Sin embargo, sabemos que también el amor a los demás nos inspira a servirlos cuando tienen alguna necesidad. No para obtener alabanza y mérito, sino por un amor puro, no sólo incondicional sino sacrificial.

Los primeros depositarios o receptores de ese amor servicial deben ser los integrantes de nuestra propia familia, pues ¿cómo podemos ir y amar a otros si no amamos antes a nuestra familia y hacemos nuestro hogar el lugar óptimo para el servicio?

En la respuesta de Jesús a sus discípulos Él utiliza la palabra siervo, pero también la palabra “esclavo”. Si lo pensamos de manera coloquial, ser esclavo de algo o de alguien no hace sentido, especialmente en este siglo, cuando se habla tanto del amor propio, la autoestima, los derechos civiles, la equidad, etcétera. Pero lo que Cristo quería decir es que, cuando una persona decide servir a los demás, sin límites, aprovechando cada oportunidad, o incluso buscando la oportunidad, su dedicación y entrega pueden ser comparables a las de un esclavo, con la diferencia de que el esclavo lo es en contra de su voluntad, pero quien elige ser “esclavo” de otros sirviéndolos lo hace por deseo propio, y lo hace gozoso, no con amargura.

Dios ama a los que se humillan y los exalta; Dios ama a los que sirven y les da un lugar especial; Dios ama a los que aman y los recompensa abundantemente.

 

 

Lo que Europa le debe al islam o el error de identificar árabe e islámico

Pilar Gonzalez Casado

Profesora Agregada a la Cátedra de Literatura árabe cristiana de la Universidad San Dámaso.

Los musulmanes afirman con orgullo que el islam contribuyó poderosamente a formar la identidad cultural europea. Fue la vía por la que llegó a la España medieval  en el siglo XII el saber clásico griego del que surgiría el Renacimiento. No hace mucho, Houssien El Ouariachi, presidente de la Fundación Onda, hacía esta misma afirmación en el semanario Alfa y Omega (14/9/2017): «Fue España y el islam español o andalusí el germen del Renacimiento europeo, la vía de conciliación de Europa con su pasado clásico. Córdoba y Toledo tradujeron todo el saber del mundo conocido del árabe al latín, las obras de filósofos, científicos y poetas andalusíes fueron enseñadas en las principales universidades europeas que produjeron a su vez a grandes mentes renacentistas».

Esta exposición es una verdad a medias porque es un claro ejemplo de un error que habitualmente cometemos y que consiste en identificar lo árabe con lo islámico. Baste el ejemplo de las traducciones de textos filosóficos para deshacerlo. Tanto el libro del arabista J. Vernet, Lo que Europa debe al islam de España, que menciona Houssien El Ouariachi en otra parte de sus declaraciones, como uno más reciente de R. Brague, Mitos de la Edad Media. La filosofía en el cristianismo, el judaísmo y el islam medievales, que no aparece en esas declaraciones, dejan claro un hecho: que la sabiduría griega en árabe que llegó a España había sido traducida en Bagdad en el siglo IX.

Allí la tradujeron, primero del griego al siriaco y, después, del siriaco al árabe, los traductores de las comunidades de cristianos de  Mesopotamia. Eran los continuadores de la labor traductora iniciada varios siglos antes en las antiguas escuelas episcopales de Edesa, Nisibe, Amida o Antioquía. Al patriarca nestoriano Timoteo I, contemporáneo del califa abasí al-Mahdi, se le atribuye una traducción siriaca de parte de la obra de Aristóteles. El cristiano jacobita Yahya b. Adi, originario de la ciudad iraquí de Takrit y discípulo del filósofo musulmán al-Farabi, también tradujo y difundió la obra aristotélica en árabe. Y al nestoriano Hunayn ibn Ishaq se le considera el iniciador de la traducción sensus de sensu en árabe, la que privilegia la idea expresada por una frase frente a la  traducción literal del significado de cada uno de sus términos, además de ser el creador de numerosos neologismos médicos salidos de los textos de Galeno.

Por su parte, la Europa latina de los siglos XI y XII, también conocía la obra del filósofo griego gracias a las traducciones de Boecio y a las traducciones del griego que había hecho Jacobo de Venecia. En el siglo XII llegaron a Toledo los textos árabes de los nestorianos de Bagdad, que, junto con las traducciones realizadas por R. Grossatesta, obispo de Lincoln, y el dominico G. de Moerbeke, nutrirían durante el siglo XIII parte del material aristotélico que utilizó la escolástica europea.

¿Qué le debe, entonces, Europa al islam? Únicamente el que la lengua árabe fuera uno de los vehículos a través de los que llegó el saber griego al suelo europeo medieval, pero no la autoría de las traducciones. La deuda de Europa es con la cultura árabe, creada por judíos, cristianos y musulmanes, y no con el islam. En cuanto a la financiación de las traducciones, en Oriente, al menos, parece que respondieron tanto a iniciativas privadas como estatales. Conviene recordar en este punto que el califa no era la autoridad religiosa.

Los sabios musulmanes no se interesaron por la cultura griega ni por su lengua, que consideraban pagana, frente a la lengua sagrada del Corán, fuente de toda la sabiduría. Europa se ha amantado de los pechos de la cultura grecorromana, judeocristiana y árabe, alentada no por el deseo de apropiarse de otras culturas, sino por el de descubrir lo bueno y lo verdadero allá donde se encontrara, incluso aunque se hallara fuera de ella misma. En las obras de los Padres griegos de los primeros siglos es frecuente encontrar interpretaciones cristianas de los mitos de la Odisea de Homero. Ulises atado voluntariamente al mástil de la nave para no caer en la seducción del canto de las sirenas representaba para ellos el misterio triunfante de la cruz a la que Cristo se dejó atar para arrivar con éxito al puerto de la salvación.

Descubrieron lo que en el siglo XX señalaría la constitución Gaudium et Spes (58): los vínculos que existen entre el mensaje de salvación y la cultura humana, que la Buena Nueva consolida y restaura en Cristo, porque la Iglesia, dada su vocación universal, no está ligada de manera exclusiva e indisoluble ni a ninguna raza ni a ninguna nación ni a ninguna cultura. De Europa se espera que siga alentada por este mismo espíritu, que continúe mamando de todo lo bueno y verdadero que cualquier cultura, que cualquier religión, que cualquier hombre, pueda ofrecerle. Rechazarlo sería caer en un error tan simplista como identificar lo árabe con lo islámico.

 

 

Castidad, frente a la obsesión laicista por el sexo

Salvador Bernal

No tengo experiencia personal, porque no estudié en colegio de religiosos ni tuve especial formación cristiana hasta llegar a la Universidad. Pero cuentan –también se lee en memorias de personajes destacados- que en el siglo XX los educadores eclesiásticos estaban como obsesionados por el sexto mandamiento, es decir, por el recto uso de la sexualidad humana, regido por la virtud de la castidad, parte de la templanza.

Como en tantos otros aspectos, se ha producido una especie de inversión con el auge de la secularización, consecuencia en gran medida de la difusión en occidente del laicismo. Hoy el sexo no está en los púlpitos (en el ambón de los templos), sino en los medios de comunicación, hasta una  reiteración agotadora. Valga el ejemplo, aunque no quiero hacer propaganda, de una destacada revista cultural y política francesa, que anuncia semana tras semana dossiers como Le tour du monde du sexe, o Les seins dans l’art.

Después de años de batalla por la educación sexual en las escuelas –no en las familias-, se descubre con estupor el incremento casi universal de abusos y aberraciones. Tras tiempos de connivencia y aceptación, son objeto de escándalos y condenaciones, con descripción detallada de los hechos, y denuncias de quienes sufrieron maltratos, normalmente mujeres sometidas a la tiranía cultural o profesional de varones tan poderosos como obsesos.

No sé si con los años la actual campaña de Hollywood parezca otra caza de brujas, como la anticomunista de los cincuenta, personificada en el senador Joseph McCarthy. Pero de momento es compatible con la "hipersexualización" de niñas, actrices muy jóvenes, heroínas de series al uso, vestidas y maquilladas como adultas en la promoción comercial de los productos. Frente a la justificación de los promotores de filmes y mercadotecnias, se yergue la reacción de una de las protagonistas: “No es agradable, cuando tienes trece años, ver a hombres desconocidos comentar sobre tu cuerpo, positiva o negativamente". Pero nunca falta un psicólogo que pontifica: “Todo depende de lo que la actriz decida por sí misma”.

Pero no todo vale en la cultura ni en la opinión pública, y menos aún en el derecho. No sé alemán, y no he podido leer la sentencia del Tribunal Constitucional de Karlsruhe. Pero la noticia difundida por la prensa causa perplejidad: habría instado al poder ejecutivo a permitir en el registro civil la inscripción de personas con un tercer género (ya sea como “intersexual” o “diverso”), además de “femenino” y “masculino”. Como corresponde a la cultura dominante, la decisión no se basa en razones de carácter natural, sino en la obligación de proteger los derechos de la personalidad. El voluntarismo jurídico de la modernidad hace cada día más difícil la convivencia pacífica.

Por eso me permito romper una lanza por la virtud clásica de la castidad, muy necesaria también para fortalecer el matrimonio en tiempos de crisis. En la exhortación apostólica Amoris Laetitia del papa Francisco, hay abundantes pautas positivas para construir y mantener el amor humano. Pero no desconoce –así en el n. 19- “la presencia del dolor, del mal, de la violencia que rompen la vida de la familia y su íntima comunión de vida y de amor. Por algo el discurso de Cristo sobre el matrimonio (cf. Mt 19,3-9) está inserto dentro de una disputa sobre el divorcio. La Palabra de Dios es testimonio constante de esta dimensión oscura que se abre ya en los inicios cuando, con el pecado, la relación de amor y de pureza entre el varón y la mujer se transforma en un dominio: ‘Tendrás ansia de tu marido, y él te dominará’ (Gn 3,16)”.

También, al abordar la adecuada preparación al matrimonio de los prometidos –ya no se puede llamarles novios-, se insiste en “recordar la importancia de las virtudes. Entre estas, la castidad resulta condición preciosa para el crecimiento genuino del amor interpersonal” (n. 206).

Y es que, como señala san Josemaría Escrivá en una homilía pronunciada justamente en una fiesta de la Sagrada Familia, con palabras difícilmente superables, “la castidad ‑no simple continencia, sino afirmación decidida de una voluntad enamorada‑ es una virtud que mantiene la juventud del amor en cualquier estado de vida. Existe una castidad de los que sienten que se despierta en ellos el desarrollo de la pubertad, una castidad de los que se preparan para casarse, una castidad de los que Dios llama al celibato, una castidad de los que han sido escogidos por Dios para vivir en el matrimonio” (Es Cristo que pasa, n. 25).

 

 

Secularización hasta en la Liturgia

Javier Sánchez Martínez, Infocatólca ( 22.05)

Notas de Alejo al final

Pudiera parecer sorprendente que lo más santo y sagrado, con tanta carga de sacralidad, devoción y espiritualidad como es la liturgia, pudiera secularizarse, pero así ha ido sucediendo.

 El proceso de secularización ha sido tan persistente que ha penetrado por las ventanas de la Iglesia y ha alcanzado a la misma liturgia pervirtiéndola. Un grave mal que hoy se padece es la secularización interna de la Iglesia, y como la liturgia es epifanía de la Iglesia, su manifestación visible, una Iglesia secularizada se reflejará en su liturgia igualmente secularizada.

  Detengámonos en ver los rasgos e intenciones de esta secularización y comprenderemos mejor el alcance que tiene en la liturgia.

1.        La secularización detesta lo religioso y sus expresiones, y quiere en todo caso reducirlo a la conciencia privada de cada cual.

2.        La secularización, de la mano del relativismo, piensa que no existe la Verdad y por ello todo son opiniones igualmente válidas. Es la dictadura del relativismo que denunció Benedicto XVI.

3.        La secularización sustituye a Dios  por el hombre o por el progreso social o por los valores de moda (ecología, solidaridad, paz…)

4.        La secularización sólo respeta de la religión aquello que puede servir a su proyecto: las obras asistenciales y de caridad y la enseñanza que se acomoda a sus postulados de sólo valores, sólo lo “políticamente correcto”.

5.        La secularización ignora la trascendencia y lo superior, y quiere volcarlo todo en lo terreno, en lo temporal, en el aquí y ahora.

La Iglesia misma, que no es ajena a la cultura del momento sino que recibe su influjo, ha padecido un largo proceso de “secularización interna”, apartándose de su Tradición, tomando una lectura exclusivamente social del Evangelio hasta convertir el cristianismo en una ideología por el cambio social. La secularización interna de la Iglesia adopta, acríticamente, el pensamiento del mundo y en lugar de evangelizarlo, se mimetiza con el mundo, se hace igual al mundo. Se ha vaciado la Iglesia de sí misma para convertirse en una asociación civil, o en una ONG, o algo semejante.

 Por supuesto, en todo este proceso, la liturgia no ha salido indemne, sino muy perjudicada, porque se ha manipulado la liturgia, se ha abusado de ella y cualquiera cree que puede modificarla a su propio criterio. Se ha degradado. Ha perdido su estilo. Se ha vulgarizado.

 1) Si la secularización detesta lo religioso y lo arrincona, hoy la liturgia es terriblemente antropocéntrica y con poco espíritu religioso. Por ejemplo, un solo ejemplo, las nuevas iglesias que se construyen apenas parecen lugares de culto católico –ni en la fachada ni en la distribución de los espacios litúrgicos- sino edificios que pasan inadvertidos, disimulados, y por dentro, un gran salón multiusos.

 2) Si la secularización se ha aliado con la dictadura del relativismo, negando la Verdad, hoy en la liturgia la predicación católica apenas aborda los grandes contenidos dogmáticos de la fe, o, si lo hace, cualquiera se cree con derecho para predicar sus opiniones particulares y las reinterpretaciones que se le ocurran. Ese relativismo valora la celebración litúrgica como algo que no es fijo e inmutable, sino que va a gusto del celebrante, del equipo de liturgia o de la comunidad. El relativismo secular aquí es que nada es verdadero o intocable y por tanto la liturgia hay que reinventarla siempre.

 3) Si la secularización sustituye a Dios por el hombre, la liturgia secularizada también. Un protagonismo excesivo del hombre relega a Dios a un pretexto por el que los fieles se reúnen: aquí lo importante son los hombres, no Dios. Se multiplican las intervenciones para que haya más protagonistas humanos: más moniciones, más peticiones (¡leídas cada una por un lector!), más ofrendas con más moniciones (ofrendas “simbólicas” para destacar “nuestro” compromiso, “nuestra” entrega), supuestos “testimonios” que se introducen en la homilía, discursos de “acción de gracias” después de la comunión, etc., etc. Es la subversión secular de la liturgia que ya no celebra a Dios, sino que se celebra al hombre. Es muy elocuente, por ejemplo, que se afirme tranquilamente que en la Misa “los protagonistas fueron los jóvenes de Confirmación”, “los protagonistas fueron las parejas de los cursillos prematrimoniales”, etc.

 “La peor presencia del secularismo en la celebración litúrgica ha sido, pensando que era preciso cambiar radicalmente el culto para adaptarse a la mentalidad secularizada del hombre moderno, pasar de celebrar el misterio de Cristo y la adoración a Dios a celebrar una ideología o una realidad personal o social, convirtiendo la liturgia en una autocelebración” (Rodríguez, P., La sagrada liturgia, 302).

 4) Si la secularización sólo valora lo asistencial de la Iglesia y los valores, una liturgia secularizada se despreocupará de todo lo que no sea hablar y potenciar los valores, el compromiso y las tareas terrenas. La liturgia secularizada es pura ideología que se dedica a grabar consignas en los fieles según el estilo del mundo: es un nuevo moralismo, horizontalita. Esto se ve en la proliferación de palabras en la liturgia, o sea, el verbalismo, en muchas moniciones innecesarias y en homilías, igualmente largas, que sólo tratan de “valores”, justicia, transformación del mundo, ser felices y hacer felices a los demás.

  “Hay que recordar que el cristianismo europeo ha pasado por la grave crisis de la Ilustración, que intentó despojar al cristianismo de los elementos sobrenaturales, reduciéndolo a un vago deísmo, a una religión sin dogmas, sin revelación, sin la gracia y sin el pecado, racionalizado, o a un mero sentimiento religioso; en consecuencia, enfatizó el aspecto moralizador. Las consecuencias para la liturgia fueron negativas, pues se eliminó de ella el culto de Dios o la adoración a Dios y, en consecuencia, el amor que da la vida por el prójimo… En este sentido, se explica el racionalismo, el subjetivismo, el sentimentalismo, el didactismo, etc., que caracterizan algunas formas litúrgicas actuales” (Fernández, P., La sagrada liturgia, 103).

 5) Si la secularización ignora la trascendencia, una liturgia secularizada se convierte en fiesta humana, entretenida, arrinconando el sentido religioso y sagrado. Tres ejemplos lo pueden ilustrar.

•          El primero es la ausencia de silencio en la liturgia. Se omiten los silencios previstos en el acto penitencial, tras el “Oremos” de la oración colecta, después de la homilía, después de la comunión. El silencio sagrado se vuelve un invitado extraño y ajeno a la liturgia secularizada.

•          Un segundo elemento: la música y el canto. Ya no se puede calificar de “canto litúrgico”. Se buscan ritmos e instrumentos atronadores que impidan el recogimiento orante y gestionen mejor una psicología grupal y sus emociones; las letras son expresiones sentimentales muy ajenas a la Tradición de la liturgia y sus himnos, y además no se respetan los contenidos fijos cuyo texto es invariable (Gloria, Credo, Sanctus, Padrenuestro).

•          Y un tercer elemento: se arrinconó la adoración y culto a la Eucaristía fuera de la Misa. La exposición del Santísimo, que permite el encuentro con Cristo y la adoración contemplativa, no tenían lugar en la liturgia secularizada: ¡sólo la Misa convertida en un festival con discursos moralistas! Y, por extensión, el abandono de la Liturgia de las Horas, que muchos de los actores secularicstas (sacerdotes y religiosos) arrinconaron por no encontrarle valor a la oración litúrgica, contemplativa y adorante.

 Las descripciones son claras para que se comprenda bien lo que es una liturgia secularizada y el problema grande que representa para la vida de la Iglesia:

  “Con frecuencia nos encontramos con celebraciones litúrgicas que adolecen de carencias pastorales. Por ejemplo, celebraciones que, asemejándose más a meros encuentros sociales, carecen del recogimiento que favorece el encuentro con Dios, es decir, la verdadera oración, o celebraciones cuyas homilías de sacerdotes católicos pudieran ser pronunciadas lo mismo por un pastor protestante, o cantos ejecutados durante la liturgia que invitan a mover el cuerpo, mas no mueven el alma. Y sabemos que si la celebración litúrgica no es oración y oración devota, transmitiendo en un contexto sagrado y solemne la verdadera fe, es un fraude, que ofende a Dios y engaña a los hombres” (Fernández, P., La sagrada liturgia, 291).

 Vemos así el panorama de una liturgia secularizada que no es más que una burda caricatura de la liturgia católica.

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Notas de Alejo:

Gracias Javier por este excelente resumen sobre las secularizaciones y otros errores que nos atosigan y ahogan El resultado es una grave desorientación que atenaza no solo a los laicos sino también a muchos sacerdotes, frailes, monjas.

Las causas proceden en buena parte del Concilio Vaticano II,  un Concilio aceptable en si mismo, pero  cuando cayo en manos de los medios de difusión de masas, cayó en manos del diablo. El mismo Papa  se lamentó de que “El humo del diablo ha entrado en el Concilio” En estos casos los problemas adquieren una dimensión espiritual, no terrenal

Quienes leen la Bibiia diariamente saben  que en ella viene todo lo que ha pasado, todo lo que está pasando y todo lo que pasará. Ademán  da las soluciones, siempre la misma, para todos los conflictos: “Volverse a Dios”. San Pablo nos recuerda  en su carta a los  Efesios 6,12-13 que: “ …nuestra lucha no es contra seres de carne y hueso, sino contra las autoridades (gobernantes) , contra las potestades, contra los soberanos de estas tinieblas, contra espíritus malignos del aire( Es decir contra el diablo) .Por tanto, requerid las armas de Dios ( oraciones, perdón, sacrificios,…) para poder resistir el día funesto y manteneros venciendo a todos .

¿Qué ha pasado  tras el Concilio Vaticano II? Consideremos unos cuantos casos conocidos por todos y poniéndolos a ras del pueblo llano. Ha pasado que:

  1. Los curas se quitaron las sotana, las monjas sus hábitos, se  cerraron muchos conventos, los seminarios están vacíos,  monjas y frailes en gran número abandonaron sus puestos. Solo los Jesuitas , que eran unos 35.000 quedaron reducidos a la mitad. En las Iglesias se reza diariamente por nuevas  vocaciones.
  2. La Iglesia se hace mundo, pero la Iglesia, en todo lo que es la palabra de Dios, el Nuevo Testamento,  es eterna y nunca variará. Es el mundo el que tiene que hacerse Iglesia, no al revés. “El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán” dijo Cristo
  3. En el altar, conjunto  formado por la mesa de los sacrificios, el retablo, el sagrario, etc. se han hecho cambios tan notables como discutibles
  4. El Sagrario, pequeño  recinto u hornacina cerrado, estaba  situado en el centro del altar u otra parte bien visible desde cualquier lugar,  se ha cambiado de su sitio , el mejor y más vistoso de la Iglesia y se ha traslado a rincones aparte. Al Rey de reyes se le aloja en el cuarto de los criados.
  5. Antes el sacerdote daba la espalada al público y  la cara al  Sagrario. Ahora da la cara al público y la espalda al Rey. Sin embargo, cuando u grupo de autoridades va a visitar al Rey de España , el que lleva la voz cantante da la espalda a sus compañeros y la cara al Rey
  6. Para hablar con Jesús sacramentado tenemos que buscarlo en el cuarto donde, a veces, no están ni las velas encendidas ni abierto al público
  7. El sonido de las campanillas, de las campanas  y la presencia de los monaguillos se ha evaporado
  8. La comunión de rodillas –excepto por enfermedad-  y en la boca. No en la mano y rechuparla después
  9. Cualquier cambio que se haga en las costumbres ancestrales, aunque sean acertados, son peligrosos y hay que explicarlos previamente pues las personas ancianas que llevan muchos años rezando por ejemplo a San Pancracio, se lo camban de sitio y¡ ya la tenemos liada!
  10. Más que peligrosa fue la idea de cambiar en la consagración la palabra “mucho” por la de “todos” lo cual originó muy fuertes y generalizadas  protestas ya que hizo inválidas a las misas. Tras muchos esfuerzos y tiempo se ha conseguido volver  la normalidad. En este caso el silencio de las jerarquías eclesiásticas fue estruendoso
  11. El silencio en la Iglesia, cuando tenemos la obligación de hablar no es a admisible. No se discute la virtud de la obediencia , se discute la necesidad de no obedecer cuado las palabras de cualquier jerarquía.. las del Papa incluidas,  se intentan poner por encima de las de Cristo y contra el Evangelio
  12. Por fortuna, Digamos también que poco a poco en algunas parroquias se están volviendo a imponer lo que nunca se debió quitar, y con el aplauso de los fieles y el rechinar de dientes de los prgres

Solución: La misma de siempre: Volverse a Cristo con la Biblia en una mano y el Rosario en la otra. Oración y sacrificios por el Papa y la Iglesia,  y reconocer, nos guste o no,  que el diablo interviene con éxito en esta lucha sin que apenas encuentre resistencia.

No olvidemos: Nuestra lucha no es contra seres de carne y hueso sino contra los espíritus infernales….

Alejo1926@gmail.com    Mérida 2017-05-24

 

 

Piden que no se haga boicot a los productos catalanes

Agricultores españoles piden que no se haga boicot a los productos catalanes, especialmente a los agroalimentarios.

Desde poco antes del 1-O, ya comenzaban a circular por las redes sociales y whatsapps imágenes de marcas catalanas acompañadas de mensajes que llamaban al boicot, a no comprar más productos catalanes.

Este hecho hizo que algunas empresas agroalimentarias catalanas se plantearan el cambio de sede a fuera de Cataluña, muchísimas lo han hecho, para evitar que todo lo relacionado con el conflicto político generado en los últimos días, les repercutiera en ventas.

Sin embargo, parece que poco pueden hacer las marcas catalanas para evitarlo. El pasado  8 de noviembre se revelaban los datos de un estudio elaborado por Reputation Institute sobre este tema, en el que se concluía, entre otras cosas, que un 23% de españoles afirma sostener este boicot y haber dejado de comprar productos catalanes.

Esto no deja de preocupar y, como no podía ser de otra manera, también a las organizaciones agrarias, no olvidemos que los agricultores son el primer eslabón de toda la cadena agroalimentaria.

Piden sentido común y “apartarse de proclamas radicales que no conducen a nada bueno”

Así, la Alianza UPA-COAG Castilla y León ha emitido un comunicado donde quiere hacer un llamamiento para que, sobre todo, en estas fechas muy cercanas a la Navidad donde el consumo de ciertos productos alimenticios se incrementa, no se haga boicot a los productos catalanes.

La organización pide sentido común y “apartarse de proclamas radicales que no conducen a nada bueno” y hace hincapié en que “boicotearles a ellos es boicotearnos a nosotros mismos”.

En este sentido, insiste en que el supuesto daño que se pretende hacer a los productos catalanes puede castigar seriamente a los proveedores de algunas marcas emblemáticas que proceden del resto de España. Y los intereses de Castilla y León, con un sector agroalimentario tan fuerte, pueden verse muy afectados porque la caída en ventas de las firmas catalanas provocaría, a su vez, el descenso en los pedidos de materias primas de aquí, dicen.

La Alianza citada recuerda que Cataluña es uno de los principales mercados de destino de los productos de Castilla y León, tanto de porcino, como de carne de  vacuno y cereal, entre otros.

Asimismo, recuerda que Cataluña exporta anualmente a Castilla y León bienes valorados en unos dos mil millones de euros, y esta Comunidad vende a Cataluña por valor de mil trescientos millones de euros.

La mayor potencia exportadora que tiene Castilla y León respecto a esa región es el sector agroalimentario, por lo que dejar de comprar un producto alimenticio elaborado con marca catalana, podría estar perjudicando gravemente su origen, es decir, a las explotaciones agrícolas o a las granjas ganaderas de Castilla y León.

Jesús Domingo

 

 

Papa apoya a combatir el hambre en África

Sonia Domínguez Ramírez

Última actualización: 13 Noviembre 2017

Las familias que padecen hambre en Sudán del Sur podrán subsistir gracias al material para el cultivo de hortalizas financiado con una donación del Papa Francisco. El suministro de este material coincide con el pronóstico de un empeoramiento de la situación de la seguridad alimentaria en los próximos meses, informó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

Destacó que los beneficiados por la contribución de 25 mil euros otorgadas por el Pontífice viven en Yei, en Equatoria Central y son 5 mil familias, que conforman alrededor de 30 mil personas. Los fondos se están usando para suministrar semillas para el cultivo de hortalizas y herramientas agrícolas en una zona donde los medios de vida, entre ellos la agricultura, han sido devastados por los combates.

Se calcula que unas 145 mil personas en Equatoria Central se enfrentan a niveles de emergencia de inseguridad alimentaria, lo que supone tan solo un escalón por debajo de la hambruna en la clasificación usada a nivel internacional. La magnitud del hambre se repite con frecuencia en otras comunidades en todo Sudán del Sur, ya que los enfrentamientos han destruido los medios de vida y limitado el acceso de organismos humanitarios, y porque la hiperinflación ha puesto el precio de los alimentos fuera del alcance de muchas personas.

Colabora Bimbo con la FAO

Grupo Bimbo firmó este lunes un convenio de colaboración con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), dependiente de la FAO, con el que ambas entidades buscarán estimular las prácticas agrícolas sustentables y garantizar la seguridad alimentaria en México y América Latina.

De esta manera se formarán sinergías para incrementar la producción de maíz y trigo a través de la innovación tecnológica, lo que a su vez significará un aumento en los ingresos de pequeños productores, especialmente de aquellos en zonas de marginación, quienes se incorporarán a cadenas agroalimentarias en condiciones de competitividad y rentabilidad.

El presidente y director general de Grupo Bimbo, Daniel Servitje, indicó que “México y el mundo enfrentan un gran reto en materia de seguridad alimentaria, y una de las formas para poder contribuir desde la iniciativa privada, es hacerlo a través del fomento al campo. Estos proyectos se engloban en nuestra visión de seguir transitando por la ruta que hemos definido en pro de un mundo mejor para las generaciones presentes y futuras”.

Por su parte, el representante del CIMMYT en el continente americano señaló que “la meta común que perseguimos con la firma de este convenio es ofrecer oportunidades a los productores de maíz del Estado de México, Hidalgo y el Bajío, y a los productores de trigo de Sinaloa y Sonora, para que produzcan más grano nacional, de alta calidad nutricional y de procesamiento, con prácticas y tecnologías agrícolas sustentables, para la elaboración de los productos que prepara Bimbo para el mercado mexicano”.

El proyecto piloto contempla la producción de 25 mil toneladas de maíz en tres ciclos agrícolas (3 años) y 2 mil 200 hectáreas del Estado de México, Hidalgo y el Bajío, lo que significa beneficios para 400 productores.

En cuanto al proyecto piloto de trigo, también durará 3 ciclos agrícolas (3.5 años en este caso) y se centrará en los estados de Sonora y Sinaloa, donde se espera producir 50 mil toneladas en 8 mil hectáreas, lo que beneficiará a 600 productores.

 

 

Chiquito de la Calzada

Hace más de treinta años era fácil ver a Chiquito en cualquier bar o restaurante de Málaga, amenizando comidas y copas con sus chistes y canciones. En el afamado Chinitas, tuve la fortuna de conocerle hace ya más de treinta años y disfrutar de una larga sobremesa con su ocurrente y divertido lenguaje

Años después, cuando ya la fama del programa televisivo “Genio y Figura” lo catapultó a todos los rincones y hogares de España, coincidí con él en dos ocasiones y en asientos contiguos, en el vuelo de Iberia Málaga a Barcelona. Mi viaje continuaba a Bruselas y el suyo era a los platós de Antena 3. De fácil conversación no desaprovechaba cualquier ocasión para sonsacarte una risa o sonrisa y en una ocasión me habló con entusiasmo de su visita a Melilla, mi tierra natal.

Admirador de la Guardia Civil mi último recuerdo suyo ha sido con ocasión, hace escasamente unos meses, de haber compartido junto a él mesa y mantel, en una comida organizada por sus amigos de la “Menestérica”. No faltó como era de esperar su humor y sus chistes graciosamente enrevesados, aunque ya rodeados de un cierto agotamiento físico no exento de tristeza.

Chiquito de la Calzada, fistro y pecador de la pradera, era todo un corazón que desbordaba simpatía, gracia y bondad. A partir de ahora es además, el ángel malagueño que ha llamado Dios para disfrutar con él en la sobremesa celestial.

Jorge Hernández Mollar

 

 

Un modelo que atenta contra derechos fundamentales

China está sometida a profundas contradicciones. Su política de natalidad le ha convertido en un país de viejos, lo que la diferencia de la India, uno de sus más cercanos competidores. El desarrollo económico que protagoniza supone intensos daños al medioambiente. Y a pesar de todo es una gran potencia que condiciona la vida empresarial de medio mundo. Su peso geoestratégico ha aumentado por la situación errática de Estados Unidos.

China actúa con un plan preciso para extender su hegemonía y Europa no tiene capacidad para contrapesarla. Vamos hacia una globalización con más peso de Pekín, lo que exigiría de Occidente salir de su ensimismamiento. Y sobre todo, no dar por bueno un modelo que atenta contra derechos fundamentales.

Lluis Esquena Romaguera

 

 

La urgencia de la misión

El pasado domingo, 22 de octubre, se ha celebrado el DOMUND, el día en el que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con ellos.

Aprovechando la ocasión, el Papa Francisco ha recordado que en octubre de 2019 se celebrará un mes misionero extraordinario dedicado a las misiones, que pondrá el acento en la llamada misión ad gentes, tratando de llegar de manera especial a los que aún no conocen a Dios. La urgencia misionera es grande. Por eso, el Papa invita a todas las comunidades a procurar los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera. De poco sirve una reforma de estructuras, si no va a acompañada de una profunda conversión pastoral.

Ese es el objetivo de fondo: despertar aún más la conciencia misionera en la Iglesia y retomar con un nuevo impulso la transformación de la vida y de la pastoral.

Juan García.

 

 

Mejora económica pero…

Las cuentas presentadas en el informe de Cáritas referidas al pasado año, muestran un notable descenso en la demanda social de ayuda a esta organización de la Iglesia, como reflejo de la paulatina salida de la crisis económica.

Las cifras vienen a coincidir con los datos divulgados sobre la encuesta de población activa, que muestran un apreciable aumento de personas empleadas que ha llegado a nivelarse con las que había antes de la crisis. Los datos son ciertamente esperanzadores y habría que celebrarlos con optimismo, de no ser por las incertidumbres provocadas por el proceso separatista catalán.

El propio Gobierno ya ha rebajado expectativas de crecimiento como consecuencia de esta crisis, aunque todo está en marcha por la vía constitucional para remediarla.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Una China más fuerte pero sin libertades

La intensidad de la actualidad nacional está provocando que algunas cuestiones internacionales hayan pasado a segundo o tercer plano. Pero hay una que conviene no olvidar. Esto días se celebra un decisivo Congreso del Partido Comunista Chino, que supone la consagración de su actual líder, Xi Jinping, y de su modelo político, como un referente casi tan decisivo como el que en su momento fue Mao. De hecho, se ha aprobado que su pensamiento se incluya en la constitución como en su momento se hizo con el gran dictador.

El culto a Xi Jinping se asemeja ya al que se le tributaba a Mao. Xi pretende consagrar un capitalismo sin libertades para lo que llama el socialismo de la nueva era.  No hay sombra alguna de apertura, ni a la libertad religiosa, ni a la libertad de expresión, ni a la libertad de conciencia.

Jesús Martínez Madrid

 

 

El defensor del pueblo y otros muchos “chiringuitos inútiles”

 

                                El sistema de gobierno que no es una democracia, y que nos explota de forma ya inaguantable, por la cantidad de obligaciones que nos carga; y que nos sitúa en un estado más se siervos o súbditos, que de ciudadanos administrados con la justica que deben serlo los sistemas verdaderamente libres y en igualdad de obligaciones (noten que antepongo la obligación al derecho) y derechos, que obligan desde “el primero al último”, sin concesiones y privilegios para ninguno de los habitantes de un Estado, verdaderamente democrático y libre. Aquí no existe.

                                Nos han engañado (¿estafado?) ya tanto que detallar todo ello es imposible y aun siéndolo, serían necesarios “una enciclopedia de libros sobre el mismo tema”, cosa dificilísima de hacer, realizar y lograr fuera leída por el súbdito; el que en general pasa de esos problemas y prefiere dedicarse (por ejemplo) “a saber lo que come y caga su ídolo de ese engendro mundial que hoy dicen es el deporte que padecemos”.

                                El primero de ellos fue “la estafa del defensor del pueblo”; del que se nombró uno de ámbito nacional y luego terminaron por crearlos por las autonomías o “mejor dicho las autonosuyas” y parece ser que en otros ámbitos menores; resultado de todo ello, que alguien me diga si no ha sido una inutilidad real, tras unos papeleos absurdos e ineficaces, puesto que cada vez hemos ido a peor en lo social y económico, mientras con leyes draconianas nos han empobrecido de tal manera, que cada vez hay más indigencia en los habitantes de España, donde los ricos han crecido una enormidad al propio tiempo que la pobreza ha ido creciendo en proporciones horribles y ello tiene esa valoración que se puede concretar con este dicho… “el defensor del pueblo no sirve para nada y su organización que es inútil nos cuesta lo que ni sabemos por lo grande que debe ser el presupuesto total”.

                                Pues bien, este fue un solo asunto; después han ido creciendo desde los departamentos ministeriales, regionales, provinciales e incluso municipales o de los cabildos insulares, que son ya tan numerosos, como “las gotas de agua o arenas de los mares”; lógico la ruina actual, donde ya ni saben cómo aguantar las deudas públicas que amontonan como montañas inalcanzables. Y es que como los enchufados a la política ya son nubes inabarcables, hay que “enchufar” a esos ejércitos al dinero público y luego como los han ido manteniendo, ya son una plaga; como la que ahora obstaculiza a Cataluña, puesto que todos los actores de los incidentes que allí se producen, estoy seguro, que en inmensa mayoría, son perceptores de dinero público y temiendo que lo pierden o ya lo han perdido, son capaces de “hacer lo que hacen, puesto que antes muertos que perder la vida”; la política y estoy harto de decirlo, es solo panza y bolsillo y el que no lo vea así, es que “de caletre está peor que mal”.

                                Así es que si de verdad el que gobierne (no el que gobierna o ha gobernado que a la vista está) quiere que en España (o cualquier otro país) progrese de verdad el que piensa y trabaja produciendo lo que sea en beneficio de la sociedad, progrese como le corresponde, tiene que ser librado del peso enorme de unos impuestos y obligaciones que lo esclavizan o ahogan y por tanto desaparece y no salen nuevos.

                                Ya en 1983 y viendo la deriva que tomaba la nueva política y los enchufados que iban colocando en el dinero público; me vino la idea y escribí un relato titulado “LOS CANARIOS DEL EMPERADOR” y que fue incluido en mi libro “España aquí y ahora”, editado en una primera edición en 1984 y en una segunda en 1985; hoy agotado, pero hay ejemplares “en restos a la venta o libros de viejo”, que buscándolos se encuentran en Internet.

                                El contenido es el siguiente; de un país rico (como era España) se pasa a un país en la ruina, y debido simplemente a la monstruosa burocracia que en él se crea, donde se termina por nombrar “ministerios” para “los canarios del emperador”; para el agua de los canarios del emperador, para los recipientes del agua de los canarios del emperador, para el alpiste y así hasta lo inimaginable. Y como el ministro debe tener su enorme caterva de subalternos y departamentos, pues imaginen, lo que termina por ser aquella nación que se la comieron simplemente los empleados del Estado.

                                En realidad nada nuevo bajo el sol, puesto que fue el emperador Caracalla, el que públicamente dijo en situación similar… “Ya somos más los contribuidos que los contribuyentes”. Por lo tanto no fueron los bárbaros los que se cargaron al imperio romano, fueron, “los bárbaros y destructivos empleados del imperio los que se lo merendaron como parásitos que fueron”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes