Las Noticias de hoy 11 Noviembre 2017

                              Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 11 de noviembre de 2017    

Indice:

ROME REPORTS

Papa: Rezar por quienes eligen la cárcel de la corrupción

«Rezo por usted, por sus compañeros caídos y heridos y por Colombia» El Papa agradece al soldado Edwin Restrepo

 Venimos con propuestas llenas de esperanza: el Premio Nobel Pérez Esquivel en el Simposio sobre desarme nuclear en el Vaticano

El Papa: “Las armas de destrucción masiva, generan sólo una engañosa sensación de seguridad”

 SERVIR A UN SOLO SEÑOR: Francisco Fernández-Carvajal

“Tú, siempre a lo ‘tuyo’”: San Josemaria

 Una personalidad que se identifique con Cristo: J.Sesé

Protagonistas de nuestra vida: J.R. García-Morato

Domingo de la semana 32 de tiempo ordinario; ciclo A

 Así será el ‘pre-sínodo’ de los jóvenes en el Vaticano: Mercedes De La Torre

“Tranquilo, sereno y en paz”: Felipe ARIZMENDI ESQUIVEL, Obispo de San Cristóbal de Las Casas

La buena política: Nuria Chinchilla

 Inteligencias múltiples: Silvia del Valle

La patria en el corazón: MIGUEL ANTONIO ESPINO PERIGAULT

EL AROMA A  NAFTALINA: René Mondragón

 IGUALDAD, DESIGUALDAD O TIMOS VULGARES: Alejo Fernández Pérez

CRISIS, TERRORISMO, AMENAZAN NUCLEAR, DRAMAS CLIMÁTICOS, FUGA Y MÁXIMO APROVECHAMIENTO FISCAL ...... = DE QUE DEPRIMIR E INDIGNARSE ..... PERO NUEVAS POSIBILIDADES SE REVELAN: ¡LA ESPERANZA REVIVE!: CREQUIE

"Red de libertad": la monja que salvó a Miterrand de los nazis: Alfonso Mendiz

La libertad en cuestiones temporales: Jesús Martínez Madrid

 Los números de Cáritas: Suso do Madrid

¿Qué son las indulgencias?: Jesús Domingo Martínez

 El debate sobre la filosofía cristiana (1931): Juan Luis Lorda

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

Papa: Rezar por quienes eligen la cárcel de la corrupción

El Papa Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta.

10/11/2017 10:08

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 Una historia de corrupción cotidiana. Es cuanto narra el Evangelio de San Lucas propuesto por la liturgia del segundo viernes de noviembre, a través de la figura del administrador que despilfarra los haberes del patrón y que, una vez descubierto, en lugar de buscar un trabajo honesto sigue robando con la complicidad de los demás. “Un verdadero grupo de corrupción”, fue la definición que dio el Papa en su homilía aludiendo a los acontecimientos de nuestro tiempo

“¡Son poderosos éstos, eh! Cuando arman los grupos de corrupción son potentes; incluso llegan a tener actitudes mafiosas. Esta es la historia. Pero ésta no es una fábula, no es una historia que debemos buscar en los libros de historia antigua: la encontramos todos los días en los periódicos, todos los días. Esto sucede también hoy, sobre todo con los que tienen la responsabilidad de administrar los bienes del pueblo, no los propios bienes, porque este administrador de los bienes de los demás, no de los propios. Con los propios bienes nadie es corrupto, los defiende”.

De manera que la enseñanza que Jesús saca de este Evangelio – prosiguió diciendo el Papa Francisco – es precisamente la mayor sagacidad “de los hijos de este mundo” con respecto “a los hijos de la luz”: su mayor corrupción, su astucia llevada adelante “incluso con cortesía”, con “guantes de seda”.

Si hay algo que el cristiano no puede permitirse es ser ingenuo

¿Existe entonces – se preguntó el Santo Padre – “una astucia cristiana?”:

“Si estos son más astutos que los cristianos – aunque no diré cristianos porque también tantos corruptos se dicen cristianos – si estos son más astutos que los que son fieles a Jesús, yo me pregunto: ¿Existe una astucia cristiana? ¿Existe una actitud para quienes quieren seguir a Jesús – pero que no terminen mal – que no acaben siendo comidos vivos – como decía mi mamá: “Comidos crudos” – por los demás? ¿Cuál es la astucia cristiana, una astucia que no sea pecado, pero que sirva para llevarme adelante al servicio del Señor y también de ayuda a los demás? ¿Hay una astucia cristiana?”.

Sí, hay una “intuición cristiana para ir adelante sin caer en los grupos de los corruptos” y en el Evangelio – explicó el Papa – el Señor lo indica con algunas contraposiciones, cuando habla, por ejemplo, de los cristianos que son como “corderos en medio de los lobos” o “prudentes como las serpientes y mansos como la paloma”. Y entonces, ¿qué hacer?

Como cristianos tenemos un tesoro dentro: el tesoro que es el Espíritu Santo

Con tres actitudes Francisco indicó, ante todo una “sana desconfianza”, es decir, estar atentos a quien “promete mucho” y “habla mucho” como “aquellos que te dicen: ‘Haz la inversión en mi banco, que yo te daré un interés doble’”. La segunda actitud es la reflexión, ante las seducciones del diablo que conoce nuestras debilidades. Y, en fin, está la oración.

“Pidamos hoy al Señor que nos dé esta gracia de ser astutos, astutos cristianos, para tener esta astucia cristiana. Si hay algo que el cristiano no puede permitirse es ser ingenuo. Como cristianos tenemos un tesoro dentro: el tesoro que es el Espíritu Santo. Debemos custodiarlo. Y un ingenuo allí se deja robar el Espíritu. Un cristiano no puede permitirse ser ingenuo. Pidamos esta gracia de la astucia cristiana y de la intuición cristiana. También es una buena ocasión para rezar por los corruptos. Se habla del smog que causa la contaminación, pero también hay un smog de corrupción de la sociedad. Oremos por los corruptos: pobrecitos, que encuentren la salida de la cárcel en la que ellos han querido entrar”.

 

 

«Rezo por usted, por sus compañeros caídos y heridos y por Colombia» El Papa agradece al soldado Edwin Restrepo

El Santo Padre junto al soldado colombiano Edwin Restrepo Restrepo, en el memorable gesto. - EPA

10/11/2017 11:46

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«Rezo por usted, por sus compañeros caídos y heridos y por Colombia»: así el Papa Franciso expresó su gratitud y su envió sus recuerdos a Edwin Restrepo Restrepo, Infante de Marina Profesional, una de las 7.025 miembros de la Fuerza Pública, que han sido víctimas de las minas antipersona.

Tal como lee en la página Web de la Conferencia Episcopal de Colombia, desde el momento de la tragedia, el panorama fue desalentador para el Infante de Marina Profesional, debido al pronóstico de los médicos, el cual indicaba que, además de perder la vista, no podría volver a caminar. "La vida le puso dos caminos -  se lee en el informe - : sufrir la adversidad y resignarse a un destino como una persona con muchos obstáculos físicos o convertir esta situación en una hazaña interior. La decisión fue esta última. Edwin, una persona que no había tenido la oportunidad de terminar su bachillerato, comenzó desde cero aprendiendo a leer en sistema braille, terminó sus estudios secundarios, comenzó a estudiar derecho y contra todo pronóstico, por parte de los médicos, aprendió de nuevo a caminar con su nueva prótesis. Dios le dio unos ojos nuevos para ver, tal vez con los ojos del alma y le dio nuevas piernas.  Hoy, a punto de terminar su carrera como abogado, casado y con dos hijas ha recorrido un camino que le sigue entregando satisfacciones producto de su entereza y decisión".

A él, el Obispo de Roma conoció en el aeropuerto de Catam en el mes de septiembre, con ocasión de su Viaje Internacional a Colombia. En aquella oportunidad Restrepo entregó su gorra al Pontífice como recuerdo, y en un reciente encuentro en Roma con Monseñor Fabio Suescún Mutis, obispo Castrense, el Papa le pidió que entregara la misiva al soldado que fue leída por el mismo Obispo Castrense a su regreso a Colombia, este jueves 9 de noviembre. 

"No olvidé el gesto espontáneo que tuvo el pasado 10 de setiembre en el aeropuerto de Catam, antes de mi partida hacia Villavicencio", escribe el Papa. "Ese gesto me tocó el corazón, y no entregué su gorra de soldado a mi asistente (como suelo hacerlo con las cosas que me dan) sino quise llevarla conmigo, como recuerdo y símbolo de entrega y amor a la Patria, y así quedó registrado en la foto". "Esa gorra de soldado me acompañó durante el viaje; con frecuencia pensaba en Usted y en tantos compañeros suyos heridos por haber luchado en favor de su pueblo. No pude desprenderme de ella y la puse (junto a la foto y a la noticia que salió en L'Osservatore Romano), junto a la imagen de la Virgen, sobre el altarcito que tengo en mi estudio y delante del cual rezo con frecuencia. Así, cada vez que rezo allí, lo hago por usted, por sus compañeros caídos y heridos, y por Colombia". 

En las últimas líneas el Pontífice agradece al Infante de Marina por su amor a la Patria, y, pidiéndole además de rezar por él, le imparte su bendición apostólcia y su saludo fraternal.

 

 

Venimos con propuestas llenas de esperanza: el Premio Nobel Pérez Esquivel en el Simposio sobre desarme nuclear en el Vaticano

En Papa Francisco junto a los once Premios Nobel que participan en el Simposio Internacional sobre el desarme nuclear en el Vaticano.

10/11/2017 17:37

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“Perspectivas para un mundo libre de las armas nucleares y para un desarme integral”: es el título del Simposio Internacional que tiene lugar el 10 y 11 de noviembre en el Aula Nueva del Sínodo en el Vaticano.

El encuentro global, promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, es el primero sobre el desarme atómico después de la aprobación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares firmado por 122 países de la Comunidad internacional, entre las cuales la Santa Sede, en Nueva York el 7 de julio 2017, después de intensas negociaciones y abierto a la firma, en la misma ciudad, el 20 de septiembre pasado.

En los dos días de encuentro participan once Premios Nobel de la Paz, vértices de la ONU y de la NATO, junto a diplomáticos en representación de los Estados, entre los cuales Rusia, Estados Unidos, Corea del Sur, Irán, además de expertos en el campo de los armamentos y exponentes de fundaciones, de las organizaciónes y de la sociedad civil, empeñadas activamente en este tema. El Simposio cuenta además con representantes de las Conferencias Episcopales y de las Iglesias, y no faltan delegaciones de docentes y estudiantes procedentes de las Universidades de los Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea.

Entre los once Premios Nobel de la Paz participantes, se encuentra el profesor argentino Adolfo Pérez Esquivel, quien ante nuestros micrófonos habló, en primer lugar, de la importancia del evento:

“Me parece muy importante esta convocatoria del Papa Francisco para hacer frente a situaciones muy graves,  muy conflictivas para toda la humanidad y para el sistema planetario de lo que puede ser una guerra nuclear, donde se pone en peligro la existencia planetaria, no sólo la del ser humano. Y la diversidad de ponentes, que hay aquí en este encuentro, desde distintas perspectivas, para poder aportar a una solución de estos conflictos y evitar lo que puede ser un holocausto de la humanidad. Entonces vamos a ver cuáles pueden ser los caminos alternativos para todo esto.

Relevante para el destacado pacifista argentino es la encíclica de Juan XXIII Pacem in terris:

“En el pasado, hubo muchas iniciativas, pero recuerdo la encíclica de Juan XXIII Pacem in terris, donde ya en el año 1963, venía haciendo esta advertencia: parece que las palabras las hubiese pronunciado hoy”.  

¿Cuáles son las perspectivas reales?

“Hay intereses económicos, políticos, la carrera armamentista, tiene que ver con la economía, producción de armas, el complejo industrial militar, los intereses económicos y políticos de las grandes potencias. Creo que hay que cambiar muchas cosas dentro de Naciones Unidas, que no puede estar dominada por cinco potencias. Hay que cambiar. En el año ‘45 eran 57 estados. Hoy son 193 estados. Venimos con esperanza, también con propuestas”.

Terminar con el uso de las bombas de uranio

“Pero hay un tema que no se trata y que lo voy a tratar en el día de hoy” dijo el notable Premio Nobel. Es el tema de las bombas de uranio empobrecido que dejan consecuencias permanentes de malformaciones genéticas, destrucción del medio ambiente, contaminación del agua, enfermedades… y de esto casi no se habla. Esta bomba la hemos visto utilizarla en Iraq, en la guerra. Hay que poner freno a esto, porque esta bomba de uranio empobrecido hoy la están utilizando en conflictos bélicos. Y hay que terminar con esto”.

Necesaria una base jurídica para el desarme

“Una guerra nuclear es un crimen de lesa humanidad: es un genocidio, prosiguió el profesor Pérez Esquivel. Y también aquellas potencias que quieren utilizar las armas nucleares saben que recibirán una condena mundial por esto. Pero no deben ser sólo palabras sino que debe existir una comprensión, una base jurídica para poner freno a las locuras de las potencias que poseen armas nucleares”.

Pueblos protagonistas forjadores de una nueva vida

“Los pueblos muchas veces somos espectadores y tenemos que asumirnos como protagonistas y constructores de nuestra propia vida y de nuestra propia historia. Y pueblo somos los que tenemos una identidad, una pertenencia y no podemos estar expuestos a lo que decidan los gobernantes. Hay que cambiar este error. Los pueblos tienen que ser protagonistas para cambiar el curso de la historia. Y siempre fue así. Los pueblos tienen que estar presentes y generar una nueva posibilidad de vida. Es lo que dijimos en el Foro Social Mundial: otro mundo es posible”.

Papa Francisco, el Papa de todos

Y a poco tiempo de la audiencia prevista con el Santo Padre, el conocido Premio Nobel afirmó:Me alegro de encontrar al Papa, porque es el Papa de todos y es un amigo, un hermano. Y tendremos la alegría de volver a encontrarnos”.

 

 

El Papa: “Las armas de destrucción masiva, generan sólo una engañosa sensación de seguridad”

Simposio Internacional, “Perspectivas para un mundo libre de las armas nucleares y para el desarme integral”. - AP

10/11/2017 18:23

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“Las armas de destrucción masiva, en particular las atómicas, no generan nada más que una engañosa sensación de seguridad y no pueden constituir  la base de la convivencia pacífica entre los miembros de la familia humana, que debe inspirarse en  una ética de la solidaridad”, lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los participantes en el Simposio Internacional, “Perspectivas para un mundo libre de las armas nucleares y para el desarme integral”, promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que inició esta mañana en el Vaticano, en el Aula Nueva del Sínodo y concluirá este, sábado 11 de noviembre.

En el  Simposio participan 11 Premios Nobel de la Paz, altos cargos de ONU y la NATO, diplomáticos, representantes de los Estados, entre ellos Rusia, Estados Unidos, Corea del Sur, Irán, además de grandes expertos en el campo de los armamentos y representantes de las fundaciones, organizaciones y de la sociedad civil comprometidas activamente en ese  tema. Además están presentes, miembros  de las  Conferencias Episcopales y de las Iglesias, en ámbito ecuménico y de otras religiones, así como delegaciones de profesores y estudiantes de las universidades de Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea.

En su discurso, el Santo Padre expresó su gratitud a todos los participantes en este Simposio por su trabajo al servicio del bien común. “Han venido a este Simposio para abordar cuestiones cruciales – señaló el Pontífice – tanto en sí mismas como a la luz de la complejidad de los desafíos políticos del escenario internacional actual, caracterizado por un clima inestable de conflictividad. Un obscuro pesimismo podría  llevarnos a creer que las perspectivas para un mundo libre de armas nucleares y para un desarme completo, como dice el título de vuestro encuentro, parezcan cada vez más remotas”.

Por ello, precisó el Papa, no podemos por menos que sentir una aguda inquietud si consideramos las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales derivadas de cualquier empleo de las armas nucleares. “Por lo tanto, considerando incluso  el riesgo de una detonación accidental de esas armas, debido a  un error de cualquier tipo – afirmó el Santo Padre – tenemos que  condenar enérgicamente la amenaza de su uso, así como su posesión,  precisamente porque su existencia es funcional en una lógica del miedo que no concierne solamente a las partes involucradas en el conflicto, sino a todo el género humano”.

Las  armas de destrucción masiva, puntualizó el Papa Francisco, en particular las atómicas, no generan nada más que una engañosa sensación de seguridad y no pueden constituir  la base de la convivencia pacífica entre los miembros de la familia humana, que debe inspirarse en  una ética de la solidaridad. Además, agregó el Papa, los armamentos que tienen como efecto la destrucción del género humano son incluso ilógicos a nivel militar. “Un realismo saludable no deja de encender  en nuestro mundo desordenado las luces de la esperanza. Recientemente, por ejemplo, a través de un voto histórico de la ONU, la mayoría de los miembros de la Comunidad Internacional han dictaminado  que las armas nucleares no solo son inmorales, sino que también deben considerarse como un instrumento ilegítimo de guerra”.

Precisamente en  este 2017 se celebra el 50° Aniversario de la Encíclica Populorum Progressio de Pablo VI. La Encíclica, señaló el Obispo de Roma, explicando la visión cristiana de la persona, resalta  la noción de desarrollo humano integral y la propone como nuevo nombre de la paz. “En este documento memorable y actualísimo – precisa – el Papa brindaba  la fórmula sintética y feliz de que el desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico, debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre”.

Es  necesario, pues, señala el Papa, en primer lugar rechazar la cultura del descarte  y ocuparse de las personas y de los pueblos que sufren las desigualdades más dolorosas, a través de una labor  que dé  prioridad, con paciencia, a los procesos solidarios en vez de al egoísmo de los intereses contingentes. “Así es como un progreso eficaz e inclusivo puede hacer posible la utopía de un mundo libre de terribles instrumentos mortales – subrayó el Pontífice – a pesar de las críticas de aquellos que consideran que los procesos de desmantelamiento de los arsenales son idealistas”.

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco recordó que la Iglesia no se cansa de ofrecer al mundo la sabiduría y las obras que la misma  inspira, consciente de que el desarrollo integral es el camino del bien que la familia humana está llamada a seguir.

 

 

SERVIR A UN SOLO SEÑOR

— Pertenecemos a Dios por entero.

— Unidad de vida.

— Rectificar la intención.

I. En la Antigüedad, el siervo se debía íntegramente a su señor. Su actividad llevaba consigo una dedicación tan total y absorbente que no cabía compartirla con otro trabajo u otro amo. Así se entienden mejor las palabras de Jesús, que leemos en el Evangelio de la Misa1: Ningún criado puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará al otro, o preferirá a uno y despreciará al otro. Y concluye el Señor: No podéis servir a Dios y al dinero.

Seguir a Cristo significa encaminar a Él todos nuestros actos. No tenemos un tiempo para Dios y otro para el estudio, para el trabajo, para los negocios: todo es de Dios y a Él debe ser orientado. Pertenecemos por entero al Señor y a Él dirigimos nuestra actividad, el descanso, los amores limpios... Tenemos una sola vida, que se ordena a Dios con todos los actos que la componen. «La espiritualidad no puede ser nunca entendida como un conjunto de prácticas piadosas y ascéticas yuxtapuestas de cualquier modo al conjunto de derechos y deberes determinados por la propia condición; por el contrario, las propias circunstancias, en cuanto respondan al querer de Dios, han de ser asumidas y vitalizadas sobrenaturalmente por un determinado modo de desarrollar la vida espiritual, desarrollo que ha de alcanzarse precisamente en y a través de aquellas circunstancias»2.

Como el hilo sujeta las cuentas de un collar, así el deseo de amar a Dios, la rectitud de intención, dan unidad a todo cuanto hacemos. Por el ofrecimiento de obras pertenecen al Señor todas nuestras actividades de la jornada, las alegrías y las penas. Nada queda fuera del amor. «En nuestra conducta ordinaria, necesitamos una virtud muy superior a la del legendario rey Midas: él convertía en oro cuanto tocaba.

»—Nosotros hemos de convertir –por amor– el trabajo humano de nuestra jornada habitual, en obra de Dios, con alcance eterno»3.

El quehacer de todos los días, el cuidado de los instrumentos que empleamos en el trabajo, el orden, la serenidad ante las contradicciones que se presentan, la puntualidad, el esfuerzo que supone el cumplimiento del deber... es la materia que debemos transformar en el oro del amor a Dios. Todo está dirigido al Señor, que es quien da un valor eterno a nuestras obras más pequeñas.

II. El empeño por vivir como hijos de Dios se realiza principalmente en el trabajo, que hemos de dirigir a Dios; en el hogar, llenándolo de paz y de espíritu de servicio; y en la amistad, camino para que los demás se acerquen más y más al Señor. Con todo, en cualquier momento del día o de la noche debemos mantener ese empeño por ser, con la ayuda de la gracia, hombres y mujeres de una pieza, que no se comportan según el viento que corre o que dejan el trato con el Señor para cuando están en la iglesia o recogidos en oración. En la calle, en el trabajo, en el deporte, en una reunión social, somos siempre los mismos: hijos de Dios, que reflejan con amabilidad su seguimiento a Cristo en situaciones bien diversas: ya comáis, ya bebáis, o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios4, aconsejaba San Pablo a los primeros cristianos. «Cuando te sientes a la mesa –comenta San Basilio a propósito de este versículo–, ora. Cuando comas pan, hazlo dando gracias al que es generoso. Si bebes vino, acuérdate del que te lo ha concedido para alegría y alivio de enfermedades. Cuando te pongas la ropa, da gracias al que benignamente te la ha dado. Cuando contemples el cielo y la belleza de las estrellas, échate a los pies de Dios y adora al que con su Sabiduría dispuso todas estas cosas. Del mismo modo, cuando sale el sol y cuando se pone, mientras duermas y despierto, da gracias a Dios que creó y ordenó todas estas cosas para provecho tuyo, para que conozcas, ames y alabes al Creador»5. Todas las realidades nobles nos deben llevar a Él.

De la misma manera que cuando se ama a una criatura de la tierra se la quiere las veinticuatro horas del día, el amor a Cristo constituye la esencia más íntima de nuestro ser y lo que configura nuestro actuar. Él es nuestro único Señor, al que procuramos servir en medio de los hombres, siendo ejemplares en el trabajo, en los negocios, a la hora de vivir la doctrina social de la Iglesia en los diversos ámbitos de nuestra actividad, en el cuidado de la naturaleza, que es parte de la Creación divina... No tendría sentido que una persona que tratara al Señor con intimidad no se esforzara a la vez, y como una consecuencia lógica, por ser cordial y optimista, por ser puntual en su trabajo, por aprovechar el tiempo, por no hacer chapuzas en su tarea...

El amor a Dios, si es auténtico, se refleja en todos los aspectos de la vida. De aquí que, aunque las cuestiones temporales tengan su propia autonomía y no exista una «solución católica» a los problemas sociales, políticos, etc., tampoco existan ámbitos de «neutralidad», donde el cristiano deje de serlo y de actuar como tal6. Por eso, el apostolado fluye espontáneo allí donde se encuentra un discípulo de Cristo, porque es consecuencia inmediata de su amor a Dios y a los hombres.

III. Los fariseos que escuchaban al Señor eran amantes del dinero y trataban de compaginar su amor a las riquezas y a Dios, al que pretendían servir. Por eso, se burlaban de Jesús. También hoy los hombres tratan, en ocasiones, de ridiculizar el servicio total a Dios y el desprendimiento de los bienes materiales, porque –como los fariseos– no solo no están dispuestos a ponerlo en práctica, sino que ni siquiera conciben que otros puedan tener esa generosidad: piensan, quizá, que pueden existir ocultos intereses en quienes de verdad han escogido, en medio del mundo o fuera de él, a Cristo como único Señor7.

Jesús pone al descubierto la falsedad de aquella aparente bondad de los fariseos: Vosotros -les dice- os hacéis pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que parece excelso ante los hombres, es abominable delante de Dios. El Señor señala con una palabra fortísima –abominable– la conducta de aquellos hombres faltos de unidad de vida que, con la apariencia de ser fieles servidores de Dios, estaban muy lejos de Él, como se reflejaba en sus obras: gustan pasear vestidos con largas túnicas y anhelan los saludos en las plazas, los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes, y devoran las casas de las viudas con el pretexto de largas oraciones...8. En realidad, poco o nada amaban a Dios; se amaban a sí mismos.

Dios conoce vuestros corazones. Estas palabras del Señor nos deben llenar de consuelo, a la vez que nos llevarán a rectificar muchas veces la intención para rechazar los movimientos de vanidad y de vanagloria, de tal modo que nuestra vida entera esté orientada a la gloria de Dios. Agradar al Señor ha de ser el gran objetivo de todas nuestras acciones. El Papa Juan Pablo I, cuando aún era Patriarca de Venecia, escribía este pequeño cuento, lleno de enseñanzas. A la entrada de la cocina estaban echados los perros. Juan, el cocinero, mató un ternero y echó las vísceras al patio. Los perros las comieron, y dijeron: «Es un buen cocinero, guisa muy bien».

Poco tiempo después, Juan pelaba los guisantes y las cebollas, y arrojó las mondaduras al patio. Los perros se arrojaron sobre ellas, pero torciendo el hocico hacia el otro lado dijeron: «El cocinero se ha echado a perder, ya no vale nada».

Sin embargo, Juan no se conmovió lo más mínimo por este juicio, y dijo: «Es el amo quien tiene que comer y apreciar mis comidas, no los perros. Me basta con ser apreciado por mi amo»9. Si actuamos de cara a Dios, poco o nada nos debe importar que los hombres no lo entiendan o que lo critiquen. Es a Dios a quien queremos servir en primer lugar y sobre todas las cosas. Luego resulta que este amor con obras a Dios es, a la vez, la mayor tarea que podemos llevar a cabo en favor de nuestros hermanos los hombres.

Nuestra Madre Santa María nos enseñará a enderezar nuestros días y nuestras horas para que nuestra vida sea un verdadero servicio a Dios. «No me pierdas nunca de vista el punto de mira sobrenatural. -Rectifica la intención, como se rectifica el rumbo del barco en alta mar: mirando a la estrella, mirando a María. Y tendrás la seguridad de llegar siempre a puerto»10.

1 Lc 16, 13-14. — 2 A. del Portillo, Escritos sobre el sacerdocio, Palabra, 4ª ed., Madrid 1976, p. 113. — 3 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 742. — 4 1 Cor 10, 31. — 5 San Basilio, Homilía in Julittam martirem. — 6 Cfr. I. Celaya, Unidad de vida y plenitud cristiana, Pamplona 1985, p. 335. — 7 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, nota a Lc 16, 13-14. — 8 Cfr. Lc 20, 45-47. — 9 Cfr. A. Luciani, Ilustrísimos señores, pp. 12 ss. — 10 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 749.

 

 

“Tú, siempre a lo ‘tuyo’”

Egoísta. -Tú, siempre a "lo tuyo". -Pareces incapaz de sentir la fraternidad de Cristo: en los demás, no ves hermanos; ves peldaños. Presiento tu fracaso rotundo. -Y, cuando estés hundido, querrás que vivan contigo la caridad que ahora no quieres vivir. (Camino, 31)

Os repito con San Pablo: cuando yo hablara todas las lenguas de los hombres y el lenguaje de los ángeles, si no tuviere caridad, vengo a ser como un metal que suena, o campana que retiñe. Y cuando tuviera el don de profecía y penetrase todos los misterios y poseyese todas las ciencias, cuando tuviera toda la fe, de manera que trasladase de una a otra parte los montes, no teniendo caridad soy nada. Cuando yo distribuyese todos mis bienes para sustento de los pobres, y cuando entregara mi cuerpo a las llamas, si la caridad me falta, todo eso no me sirve de nada.
Ante estas palabras del Apóstol de las gentes, no faltan los que coinciden con aquellos discípulos de Cristo, que, cuando Nuestro Señor les anunció el Sacramento de su Carne y de su Sangre, comentaron: dura es esta doctrina, ¿quién puede escucharla? Es dura, sí; porque la caridad que describe el Apóstol no se limita a la filantropía, al humanitarismo, o a la lógica conmiseración ante el sufrimiento ajeno: exige el ejercicio de la virtud teologal del amor a Dios y del amor, por Dios, a los demás. (Amigos de Dios, 235)

 

 

Una personalidad que se identifique con Cristo

Comenzamos una serie de editoriales sobre la formación del carácter y la madurez cristiana. ¿Cómo influye la personalidad en la vida diaria? ¿puede cambiar una persona? ¿qué papel desarrolla la gracia?

Formación de la personalidad 28 de Octubre de 2014

¿Por qué reacciono de ese modo? ¿Por qué soy así? ¿Podré cambiar? Son algunas de las preguntas que alguna vez pueden asaltarnos. A veces, nos las planteamos respecto a los demás: ¿por qué tiene ese modo de ser?... Vamos a profundizar sobre estas cuestiones, mirando a nuestra meta: parecernos cada vez más a Jesucristo, dejándolo obrar en nuestra existencia.

Este proceso abarca todas las dimensiones de la persona, que al divinizarse conserva los rasgos de lo auténticamente humano, elevándolos según la vocación cristiana. Y es que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre: perfectus Deus, perfectus homo. En Él contemplamos la figura realizada del ser humano, pues «Cristo Redentor (...) revela plenamente el hombre al mismo hombre. Tal es ‒si se puede hablar así‒ la dimensión humana del misterio de la Redención. En esta dimensión el hombre vuelve a encontrar la grandeza, la dignidad y el valor propios de su humanidad»[1].

La nueva vida que hemos recibido en el Bautismo está llamada a crecer hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la plenitud de Cristo[2].

Si bien lo divino, lo sobrenatural, es el elemento decisivo en la santidad personal, lo que une y armoniza todas las facetas del hombre, no podemos olvidar que esto incluye, como algo intrínseco y necesario, lo humano: Si aceptamos nuestra responsabilidad de hijos suyos, Dios nos quiere muy humanos. Que la cabeza toque el cielo, pero que las plantas pisen bien seguras en la tierra. El precio de vivir en cristiano no es dejar de ser hombres o abdicar del esfuerzo por adquirir esas virtudes que algunos tienen, aun sin conocer a Cristo. El precio de cada cristiano es la Sangre redentora de Nuestro Señor, que nos quiere -insisto- muy humanos y muy divinos, con el empeño diario de imitarle a Él, que es "perfectus Deus, perfectus homo"[3].

La tarea de formar el carácter

La acción de la gracia en las almas va de la mano con un crecimiento en la madurez humana, en la perfección del carácter. Por eso, al mismo tiempo que cultiva las virtudes sobrenaturales, un cristiano que busca la santidad procurará alcanzar los hábitos, modos de hacer y de pensar que caracterizan a alguien como maduro y equilibrado. Se moverá no por un simple afán de perfección, sino para reflejar la vida de Cristo; por eso, san Josemaría anima a examinarse: —Hijo: ¿dónde está el Cristo que las almas buscan en ti?: ¿en tu soberbia?, ¿en tus deseos de imponerte a los otros?, ¿en esas pequeñeces de carácter en las que no te quieres vencer?, ¿en esa tozudez?... ¿Está ahí Cristo? —¡¡No!! La respuesta nos da una clave para emprender esta tarea: —De acuerdo: debes tener personalidad, pero la tuya ha de procurar identificarse con Cristo[4]

En la propia personalidad influye tanto lo que se hereda y se manifiesta desde el nacimiento, que suele llamarse temperamento, como aquellos aspectos que se han adquirido por la educación, las decisiones personales, el trato con los demás y con Dios, y otros muchos factores, que incluso pueden ser inconscientes.

De este modo, existen distintos tipos de personalidades o caracteres ‒extrovertidos o tímidos, fogosos o reservados, despreocupados o aprensivos, etc.‒, que se expresan en el modo de trabajar, de relacionarse con los demás, de considerar los acontecimientos diarios.

Estos elementos influyen en la vida moral, al facilitar el desarrollo de ciertas virtudes o, si falta el empeño por moldearlos, la aparición de defectos: por ejemplo, una personalidad emprendedora puede ayudar a cultivar la laboriosidad, con tal de que al mismo tiempo se viva una disciplina que evitará el defecto de la inconstancia y del activismo.

Dios cuenta con nuestra personalidad para llevarnos por caminos de santidad. El modo de ser de cada uno es como una tierra fértil que se ha de cultivar: basta quitar con paciencia y alegría las piedras y malas hierbas que impiden la acción de la gracia, y comenzará a dar fruto, una parte el ciento, otra el sesenta y otra el treinta[5]

Cada quien puede hacer rendir los talentos que ha recibido de las manos de Dios, si se deja transformar por la acción del Espíritu Santo, forjando una personalidad que refleje el rostro de Cristo, sin que esto quite para nada los propios acentos, pues variados son los santos del cielo, que cada uno tiene sus notas personales especialísimas[6].

Si bien hemos de robustecer y pulir la propia personalidad para que se ajuste a un estilo cristiano, no podemos pensar que el ideal sería convertirse en una especie de "superhombre" En realidad, el modelo es siempre Jesucristo, que posee una naturaleza humana igual que la nuestra, pero perfecta en su normalidad y elevada por la gracia.

Desde luego, encontramos un ejemplo excelso también en la Santísima Virgen María: en Ella se da la plenitud de lo humano… y de la normalidad. La proverbial humildad y sencillez de María, quizá sus cualidades más valoradas en toda la tradición cristiana, junto a su cercanía, cariño y ternura por todos sus hijos ‒que son virtudes de una buena madre de familia‒, son la mejor confirmación de ese hecho: la perfección de una criatura ‒ ¡Más que tú sólo Dios![7]‒, tan plenamente humana, tan encantadoramente mujer: ¡la Señora por excelencia!

Madurez humana y sobrenatural

La palabra "madurez" significa primero estar en sazón, a punto, y por extensión hace referencia a la plenitud del ser. Implica también el cumplimiento de la propia tarea. Por eso, su mejor paradigma lo podemos encontrar en la vida del Señor. Contemplarla en los Evangelios y ver cómo Cristo trata a las personas, su fortaleza ante el sufrimiento, la decisión con que acometió la misión recibida del Padre, todo esto nos da el criterio de la madurez.

Al mismo tiempo, nuestra fe incorpora todos los valores nobles que se encuentran en las distintas culturas, y por eso también es útil retomar, purificándolos, los criterios clásicos de madurez humana. Es algo que se ha hecho a lo largo de la historia de la espiritualidad cristiana, en mayor o menor medida, de forma más o menos explícita.

El mundo clásico greco-romano, por ejemplo, que tan sabiamente cristianizaron los Padres de la Iglesia, colocó al centro del ideal de madurez humana especialmente la "sabiduría" y la "prudencia", entendidas con diversos matices. Los filósofos y teólogos cristianos de aquella época enriquecieron esta concepción, señalando la preeminencia de las virtudes teologales, de modo especial la caridad como vínculo de la perfección[8], en palabras de san Pablo, y que da forma a todas las virtudes.

Actualmente, el estudio sobre la madurez humana se ha complementado con las distintas perspectivas que ofrecen las ciencias modernas. Sus conclusiones son útiles en la medida en que parten de una visión del hombre abierta al mensaje cristiano.

Así, algunos suelen distinguir tres campos fundamentales en la madurez: intelectual, emotiva y social. Rasgos significativos de madurez intelectual pueden ser: un adecuado concepto de sí mismo (cercanía entre lo que uno piensa que es y lo que realmente es, en la que influye decisivamente la sinceridad con uno mismo); una filosofía correcta de la vida; establecer personalmente metas y fines claros, pero con horizontes abiertos e ilimitados (en amplitud, profundidad e intensidad); un conjunto armónico de valores; una clara certidumbre ético-moral; un sano realismo ante el mundo propio y ajeno; la capacidad de reflexión y análisis sereno de los problemas; la creatividad y la iniciativa; etc.

Entre los rasgos de madurez emotiva, sin ninguna pretensión de exhaustividad, cabría señalar: el saber reaccionar proporcionalmente ante los sucesos de la vida, sin dejarse abatir por el fracaso ni perder el realismo en el éxito; la capacidad de control flexible y constructivo de sí mismo; el saber amar, ser generosos y donarse a los demás; la seguridad y firmeza en las decisiones y compromisos; la serenidad y capacidad de superación ante los retos y las dificultades; el optimismo, la alegría, la simpatía y el buen humor.

Finalmente, como parte de la madurez social encontramos: el afecto sincero por los demás, el respeto a sus derechos y el deseo de descubrir y aliviar sus necesidades; la comprensión de la diversidad de opiniones, valores o rasgos culturales, sin prejuicios; la capacidad de crítica e independencia frente a la cultura dominante, el entorno y el ambiente, los grupos de presión o las modas; una naturalidad en el comportamiento que lleva a actuar sin convencionalismos; ser capaces de escuchar y comprender; la facilidad para colaborar con otros.

Un camino hacia la madurez

Cabría resumir estos rasgos diciendo que la persona madura es capaz de desarrollar un proyecto elevado, claro y armónico de su vida, y que posee las disposiciones positivas necesarias para realizarlo con facilidad.

En cualquier caso, la madurez viene como un proceso que requiere tiempo, que pasa por distintos momentos y etapas. Suele crecer de una manera gradual, aunque en la historia personal pueda haber sucesos que impulsan a dar grandes saltos: por ejemplo, la venida al mundo del primer hijo para algunos marca un hito, al caer en la cuenta de lo que implica esta nueva responsabilidad; o, después de atravesar serios apuros económicos, una persona puede aprender a reconsiderar cuáles son las cosas verdaderamente importantes en la vida; etc.

En este camino hacia la madurez, la fuerza transformadora de la gracia se hace presente. Basta una mirada de conjunto a las santas y santos más conocidos para detectar en seguida en ellos los ideales elevados, la certidumbre de sus convicciones, la humildad ‒que es el más adecuado concepto de sí mismo‒, su desbordante creatividad e iniciativa, su capacidad de entrega y amor hecha realidad, su contagioso optimismo, su apertura ‒su afán apostólico, en definitiva‒ eficaz y universal.

Un ejemplo claro lo encontramos en la vida de san Josemaría, que ya desde la juventud notaba que la gracia había obrado en él consolidando una personalidad madura. Apreciaba en sí, en medio de las dificultades, una estabilidad de ánimo fuera de lo usual: Creo que el Señor ha puesto en mi alma otra característica: la paz: tener la paz y dar la paz, según veo en personas que trato o dirijo[9]. Se le podían aplicar, con toda justicia, aquellas palabras del salmo: Super senes intellexi quia mandata tua quaesivi[10]: tengo más discernimiento que los ancianos, porque guardo tus mandatos. Lo que no quita que, no pocas veces, la madurez se adquiere con el tiempo, los fracasos y los éxitos, que entran en el horizonte de la Divina Providencia.

Contar con la gracia y el tiempo

Aunque es posible señalar que en cierto momento una persona ha llegado a una etapa de madurez en su vida, la tarea de trabajar sobre el modo de ser de cada uno se proyecta a lo largo de todo nuestro andar terreno.

El autoconocimiento y la aceptación del propio carácter darán paz para no desanimarse en este empeño. Esto no implica ceder al conformismo. Quiere decir, más bien, reconocer que el heroísmo de la santidad no exige poseer ya una personalidad perfecta ni aspirar a un modo de ser idealizado, y que la santidad requiere la lucha paciente de cada día, sabiendo reconocer los errores y pedir perdón.

Las verdaderas biografías de los héroes cristianos son como nuestras vidas: luchaban y ganaban, luchaban y perdían. Y entonces, contritos, volvían a la lucha[11]. El Señor cuenta con el esfuerzo prolongado en el tiempo para pulir el propio modo de ser. Es significativo, por ejemplo, aquello que una persona comentaba a la sierva de Dios Dora del Hoyo hacia el final de su vida: «–Dora: quién te ha visto y quién te ve. ¡Mira que eres otra! Se rió: sabía muy bien de qué hablaba»[12]. Le había hecho ver cómo, con los años, su carácter había alcanzado una ecuanimidad que conseguía moderar las reacciones de genio.

Y es que en esta empresa contamos siempre con la ayuda del Señor y con los cuidados maternos de santa María: «La Virgen hace precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto»[13].

En próximos editoriales abordaremos diversos elementos que están implicados en la formación del carácter. Señalaremos ciertos rasgos claves de la madurez cristiana. Contemplaremos el edificio que el Espíritu Santo, con la colaboración activa de cada uno, busca levantar en el interior del alma, y consideraremos las características de los fundamentos, qué hacer para asegurar que la estructura sea firme, cómo remediar la aparición de alguna fisura.

¡Qué desafío tan entusiasmante es forjar una personalidad que refleje claramente la imagen de Jesucristo!

 

J.Sesé


[1] San Juan Pablo II, Enc. Redemptor Hominis, n. 10.

[2] Ef 4,13.

[3] Amigos de Dios, n. 75.

[4] Forja, n. 468.

[5] Mt 13,8.

[6] Camino, n. 947.

[7] Camino, n. 496.

[8] Col 3,14.

[9] Apuntes íntimos, n. 1095, citado en Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, vol. I, Rialp, Madrid 1997, p. 560.

[10] Sal 118 (Vg).

[11] Es Cristo que pasa, n. 76.

[12] Recuerdos de Rosalía López Martínez, Roma 29-IX-2006 (AGP, DHA, T-1058), citado en Javier Medina, Una luz encendida. Dora del Hoyo, Palabra, Madrid 2012, pp. 115.

[13] Francisco, Homilía ante la imagen de Sancta Maria Salus Populi Romani, 6-V-201

 

 

Protagonistas de nuestra vida

Cuando explicamos el por qué de nuestras reacciones espontáneas, más que decir "es que soy así", muchas veces tendríamos que admitir: "me he hecho así". Editorial sobre la forja del carácter en la vida del cristiano.

Formación de la personalidad 5 de Enero de 2015

«Les pido que sean constructores del futuro, que se metan en el trabajo por un mundo mejor. Queridos jóvenes, por favor, no balconeen la vida, métanse en ella, Jesús no se quedó en el balcón, se metió; no balconeen la vida, métanse en ella como hizo Jesús»[1]. Ante estas palabras del Papa Francisco a los jóvenes, surgen inmediatamente algunas preguntas, que el mismo Romano Pontífice formulaba enseguida: «¿Por dónde empezamos? ¿A quién le pedimos que empiece esto? Por vos y por mí. Cada uno, en silencio otra vez, pregúntese si tengo que empezar por mí, por dónde empiezo. Cada uno abra su corazón para que Jesús le diga por dónde empiezo»[2]. Para ser protagonistas de los acontecimientos del mundo es indispensable comenzar por ser protagonistas de nuestra propia vida.

Libres y condicionados

Este protagonismo implica reconocer que si bien las circunstancias familiares o sociales influyen en nuestro carácter, no lo determinan de un modo absoluto. Lo mismo cabe decir de los instintos más elementales que provienen de la constitución corporal, y también de la herencia genética: marcan algunas tendencias, pero que se pueden moldear y orientar con el ejercicio de una voluntad que sigue a la razón bien formada.

Nuestra personalidad se forja en la medida en que libremente tomamos decisiones, ya que las acciones humanas no se dirigen únicamente a cambiar nuestro entorno, sino que también influyen en nuestro modo de ser. Aunque a veces suceda de una manera no muy consciente, la repetición de actos hace que adquiramos ciertas costumbres o adoptemos una postura ante la realidad. Por eso, cuando explicamos el por qué de nuestras reacciones espontáneas, más que decir "es que soy así", muchas veces tendríamos que admitir: "me he hecho así".

Tenemos condicionamientos que muchas veces son difíciles de controlar, como la calidad de las relaciones familiares, el entorno social en el que se crece, una enfermedad que nos limita en cualquier sentido, etc. Frecuentemente, no es posible ignorarlos o remediarlos, pero sí cabe cambiar la actitud con la que se enfrentan, sobre todo si somos conscientes de que nada escapa de los cuidados providentes de Dios: Es necesario repetir una y otra vez que Jesús no se dirigió a un grupo de privilegiados, sino que vino a revelarnos el amor universal de Dios. Todos los hombres son amados de Dios, de todos ellos espera amor[3]. En cualquier circunstancia, incluso con grandes limitaciones, podemos dar a Dios y al prójimo obras de amor, por más pequeñas que parezcan: ¡quién sabe cuánto vale una sonrisa en medio de la tribulación, el ofrecimiento al Señor del dolor en unión a la Cruz, la aceptación paciente de las contrariedades! Nada puede superar a un amor sin límites, más fuerte que el dolor, que la soledad, que el abandono, que la traición, que la calumnia, que el sufrimiento físico y moral, que la propia muerte.

Artífices de la propia vida

Descubrir los talentos personales -virtudes, capacidades, competencias-, agradecerlos y sacarles el partido posible es tarea de nuestra libertad. Pero hemos de recordar que lo que más estructura la personalidad cristiana son los dones de Dios, que inciden en lo más íntimo de nuestro ser. Entre estos se encuentra, de modo eminente, el regalo inmenso de la filiación divina, recibido con el Bautismo. Gracias a esta, el Padre ve en nosotros la imagen -si bien imperfecta, pues somos creaturas limitadas- de Jesucristo, que se hace cada vez más clara con el sacramento de la Confirmación, el perdón transformador de la Penitencia y, especialmente, la comunión con su Cuerpo y su Sangre.

Partiendo de estos dones recibidos de la mano de Dios, cada persona, lo quiera o no, es autor de su existencia. En palabras de san Juan Pablo II, «a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra»[4]. Somos dueños de nuestros actos -el Señor desde el principio, creó al hombre y le dejó en manos de su propio albedrío[5]-; somos nosotros, si queremos, los que llevamos las riendas de nuestras vidas en medio de las tormentas y dificultades.

¡Somos libres! Este descubrimiento se experimenta con algo de incertidumbre: ¿dónde llevaré mi vida?; pero sobre todo con gozo: Dios, al crearnos, ha corrido el riesgo y la aventura de nuestra libertad. Ha querido una historia que sea una historia verdadera, hecha de auténticas decisiones, y no una ficción ni un juego[6]. En esta aventura no estamos solos: contamos, en primer lugar, con la ayuda del mismo Dios, que nos propone una misión, y también con la colaboración de los demás: familiares, amigos, incluso personas que coinciden casualmente con nosotros en algún momento de la existencia. El protagonismo en la propia vida no implica negar que para muchos aspectos somos dependientes, y si consideramos que esta dependencia es recíproca, entonces también cabría decir que somos interdependientes. La libertad, por lo tanto, no se basta a sí misma: quedaría vacía si no la empleamos para comprometemos en cosas grandes, magnánimas. Como veremos, la libertad es para la entrega o, dicho de otro modo, solo cabe una libertad entregada.

Un camino para recorrer

San Josemaría solía recordar un cartel que encontró en Burjasot (Valencia), poco tiempo después del fin de la guerra civil española, con una frase que no pocas veces citó en su predicación: "Cada caminante siga su camino". Cada alma vive su propia vocación de un modo personal, con sus propios acentos: Se puede andar por la derecha, por la izquierda, en zig-zag, caminando con los pies, a caballo. Hay cien mil maneras de ir por el camino divino[7]. Cada persona es el actor principal de su historia de santidad, cada una tiene su sello distintivo, en la configuración de cualquier faceta de su existencia y de su personalidad, evitando el mero "dejarse llevar" por los sucesos.

Libremente —como hijos, insisto, no como esclavos—, seguimos el sendero que el Señor ha señalado para cada uno de nosotros. Saboreamos esta soltura de movimientos como un regalo de Dios[8]. Esta soltura -soberanía humana- va de la mano de la responsabilidad, del saber que somos "hechura de Dios": un sueño divino que se hace realidad en la medida en que experimentamos el amor sin condiciones, que pide nuestra respuesta. El amor de Dios afirma nuestra libertad, y la eleva a cotas insospechadas con su gracia.

Cada persona nota la necesidad de abrirse a alguien más, de compartir la existencia, de dar y recibir amor.

Caminar acompañados

Dentro de los planes divinos, la vida está hecha para compartirse: el Señor cuenta con la ayuda mutua que se prestan los seres humanos. Lo constatamos, de hecho, cada día: tantas veces ni siquiera somos capaces de cubrir las necesidades más básicas y perentorias de manera individual. Nadie puede ser completamente autónomo. En un nivel más profundo, cada persona nota esa necesidad de abrirse a alguien más, de compartir la existencia, de dar y recibir amor. «Nadie vive solo. Ninguno peca solo. Nadie se salva solo. En mi vida entra continuamente la de los otros: en lo que pienso, digo, me ocupo o hago. Y viceversa, mi vida entra en la vida de los demás, tanto en el bien como en el mal»[9].

Esta natural apertura hacia los demás llega a su máxima expresión en los planes redentores del Señor. Cuando recitamos el Símbolo de los Apóstoles, confesamos que creemos en la comunión de los santos, comunión que es la entraña de la Iglesia. Por eso, en la vida espiritual, también es indispensable aprender a contar con la ayuda de los demás, que están implicados de un modo u otro en nuestra relación con Dios: recibimos la fe a través de la enseñanza de nuestros padres y catequistas; participamos de los sacramentos que celebra un ministro de la Iglesia; acudimos al consejo espiritual de otro hermano en la fe, que también reza por nosotros; etc.

Saber que caminamos acompañados en la vida cristiana nos llena de alegría y tranquilidad, sin que disminuya nuestro propio empeño por alcanzar la santidad. Aunque muchas veces nos dejemos llevar de la mano, nuestro papel no se limita a eso. San Josemaría, al referirse a la vida espiritual, manifestaba que el consejo no elimina la responsabilidad personal. Y concluía: la dirección espiritual debe tender a formar personas de criterio[10]. Por esto, no queremos que nos suplan en las resoluciones que tomamos, ni dejar de poner esfuerzo en las tareas que hemos hecho propias.

Al mismo tiempo que reconocemos la ayuda indispensable de los demás, hemos de ser conscientes de que, en la vida espiritual es el Señor quien actúa a través de ellos para transmitirnos su luz y fuerza. Esto nos da seguridad para continuar caminando hacia la santidad cuando, por un motivo u otro, faltan aquellas personas que jugaban un papel importante en nuestra vida cristiana. En este sentido, también gozamos de una profunda libertad de espíritu en relación a las personas que Dios ha puesto a nuestro lado, a quienes queremos a través del corazón de Cristo, y cuyo apoyo agradecemos profundamente.

Libres para amar sin condiciones

Los cristianos sabemos que la plenitud personal llega como fruto de la libre y total disponibilidad a los deseos del Amor de un Dios Creador, Redentor y Santificador. Los dones que hemos recibido alcanzan su máximo rendimiento al abrirnos a la gracia de Dios, como confirma la experiencia de tantos santos y santas. Al dejar que el Señor se metiera en sus vidas, supieron ponerse amorosamente a su servicio, como Santa María que, en el momento de la Anunciación pronuncia la respuesta firme: fiat! —¡hágase en mí según tu palabra!—, el fruto de la mejor libertad: la de decidirse por Dios[11].

Cuando una persona se decide por Dios, empeña sus sueños y energías en lo que más vale la pena. Se da cuenta del sentido último de la libertad, que no está simplemente en poder elegir una cosa u otra, sino en poder disponer de la vida para algo grande, aceptando compromisos definitivos. Dedicar las propias cualidades a seguir a Cristo, aunque a veces implique rechazar otras opciones, trae la felicidad, el ciento por uno[12] en la tierra y la vida eterna[13]. Refleja también un alto grado de madurez interior, pues solo quien tiene una personalidad con convicciones es capaz de comprometerse de una manera total: Libremente, sin coacción alguna, porque me da la gana, me decido por Dios[14].

Abandonar pasado, presente y futuro en el Señor

El alma que opta por Dios se mueve con una paz interior que supera cualquier tribulación. Sé en quién he creído[15]: son palabras que expresan la confianza de san Pablo en medio de las dificultades por ser fiel a su vocación de apóstol de las gentes. Quien pone al Señor por fundamento, goza de una seguridad inquebrantable, y esto le permite donarse también a los demás: viviendo el celibato por motivos apostólicos o en el matrimonio o en tantos otros caminos que puede tomar la existencia cristiana. Es una entrega que abarca presente, pasado y futuro, como rezaba san Josemaría: Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro, lo pequeño y lo grande, lo poco y lo mucho, lo temporal y lo eterno[16].

Nadie puede cambiar el pasado. Sin embargo, el Señor toma la historia de cada uno, perdona en el sacramento de la Reconciliación los pecados que puedan haber existido y reintegra armoniosamente esos sucesos en la vida de sus hijos. Todo es para bien[17]: incluso los errores que hemos cometido, si sabemos acudir a la misericordia divina y, con la gracia de Dios, procuramos vivir en el presente más pendientes de Él. Así se está también en condiciones de ver confiadamente el futuro, pues sabemos que está en manos de un Padre que nos quiere: ¡quien está en las manos de Dios, cae y se levanta siempre en las manos de Dios!

Decidirse por Dios es aceptar su invitación a que escribamos nuestra biografía con Él. Reconociendo humildemente la libertad como un don, la empleamos en cumplir, en compañía de tantas otras personas, la misión que el Señor nos confía.Y experimentamos con gozo que sus planes superan nuestras previsiones, como decía san Josemaría a un chico joven: ¡Déjate llevar por la gracia! ¡Deja a tu corazón que vuele! (...). Hazte tu pequeña novela: una novela de sacrificios y de heroísmos. Con la gracia de Dios, te quedarás corto.[18].

J.R. García-Morato


[1] Francisco, Discurso, 27-VII-2013.

[2] Ibidem.

[3] Es Cristo que pasa, n. 110.

[4] San Juan Pablo II, Carta a los artistas, 4-IV-1999, n. 2.

[5] Sir 15,14.

[6] San Josemaría, "Las riquezas de la fe". Artículo publicado en ABC, 2-XI-1969.

[7] San Josemaría, Carta 2-II-1945, n. 19.

[8] Amigos de Dios, n. 35.

[9] Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 30-XI-2007, n. 48.

[10] Conversaciones, n. 93.

[11] Amigos de Dios, n. 25.

[12] Mt 19,29.

[13] Ibidem.

[14] Amigos de Dios, n. 35.

[15] 2 Tim 1,12.

[16] Vía Crucis, VII, n. 3.

[17] Cfr. Rm 8,28.

[18] San Josemaría, Notas de una tertulia, 29-VI-1974 (AGP, biblioteca, P04, p. 45).

 

 

Domingo de la semana 32 de tiempo ordinario; ciclo A

Parábola de las diez vírgenes

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: -El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco, de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz:
-«¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!» Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las sensatas: -«Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.»
Pero las sensatas contestaron: -«Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.»
Mientras iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:
-«Señor, señor, ábrenos.»
Pero él respondió: -«Os lo aseguro: no os conozco.»
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora” (Mateo 25,1-13).

I. La parábola que leemos en el Evangelio de la Misa se refiere a una escena ya familiar al auditorio que escucha a Jesús, porque de una manera o de otra todos la habían presenciado o habían sido protagonistas del suceso. El Señor no se detiene, por este motivo, en explicaciones secundarias, conocidas por todos. Entre los hebreos, la mujer permanecía aún unos meses en la casa de sus padres después de celebrados los desposorios. Más tarde, el esposo se dirigía a la casa de la mujer, donde tenía lugar una segunda ceremonia, más festiva y solemne; desde allí se dirigían al nuevo hogar. En casa de la esposa, ésta esperaba al esposo acompañada por otras jóvenes no casadas. Cuando llegaba el esposo, las que habían acompañado a la novia, junto con los demás invitados, entraban con ellos y, cerradas las puertas, comenzaba la fiesta.

La parábola, y la liturgia de la Misa de hoy, se centra en el esposo que llega a medianoche, en un momento inesperado, y en la disposición con que encuentra a quienes han de participar con él en el banquete de bodas. El esposo es Cristo, que llega a una hora desconocida; las vírgenes representan a toda la humanidad: unos se encontrarán vigilantes, con buenas obras; otros, descuidados, sin aceite. Lo anterior es la vida; lo posterior ‑la llegada del esposo y la fiesta de bodas‑, la bienaventuranza compartida con Cristo. La parábola se centra, pues, en el instante en que llega Dios para cada alma: el momento de la muerte. Después del juicio, unos entran con Él en la bienaventuranza eterna y otros quedan tras una puerta para siempre cerrada, que denota una situación definitiva, como Jesús había revelado también en otras ocasiones. Ya el Antiguo Testamento señala, a propósito de la muerte: Si un árbol cae al sur o al norte, permanece en el lugar en que ha caído. La muerte fija al alma para la eternidad en sus buenas o malas disposiciones.

Las diez vírgenes habían recibido un encargo de confianza: aguardar al esposo, que podía llegar de un momento a otro. Cinco de ellas fijaron todo su interés en lo importante, en la espera, y emplearon los medios necesarios para no fallar: las lámparas encendidas con el aceite necesario. Las otras cinco estuvieron quizá ajetreadas en otras cosas, pero se olvidaron de lo principal que tenían que hacer aquella tarde, o lo dejaron en segundo término. Para nosotros lo primero en la vida, lo verdaderamente importante, es entrar en el banquete de bodas que Dios mismo nos ha preparado. Todo lo demás es relativo y secundario: el éxito, la fama, la pobreza o la riqueza, la salud o la enfermedad... Todo eso será bueno si nos ayuda a mantener la lámpara encendida con una buena provisión de aceite, que son las buenas obras, especialmente la caridad.

No debemos olvidarnos de lo esencial, de lo que hace referencia al Señor, por lo secundario, que tiene menor importancia e incluso, en ocasiones, ninguna. Como solía decir el Venerable Josemaría Escrivá de Balaguer, «hay olvidos que no son falta de memoria, sino falta de amor»; significan más bien descuido y tibieza, apegamiento a lo temporal y terreno, y desprecio, quizá no explícitamente formulado, de las cosas de Dios. «Cuando lleguemos a la presencia de Dios, se nos preguntarán dos cosas: si estábamos en la Iglesia y si trabajábamos en la Iglesia. Todo lo demás no tiene valor. Si hemos sido ricos o pobres, si nos hemos ilustrado o no, si hemos sido dichosos o desgraciados, si hemos estado enfermos o sanos, si hemos tenido buen nombre o malo». Examinemos en la presencia del Señor qué es realmente lo principal de nuestra vida en estos momentos. ¿Buscamos al Señor en todo lo que hacemos, o nos buscamos a nosotros mismos? Si Cristo viniera hoy a nuestro encuentro, ¿nos encontraría vigilantes, esperándole con las manos llenas de buenas obras?

II. A medianoche se oyó la voz: ¡Ya está ahí el esposo! ¡Salid a su encuentro!

Inmediatamente después de la muerte tendrá lugar el juicio llamado particular, en el que el alma, con una luz recibida de Dios, verá en un instante y con toda profundidad los méritos y las culpas de su vida en la tierra, sus obras buenas y sus pecados. ¡Qué alegría nos darán entonces las jaculatorias que hemos rezado al encontrar un Sagrario camino del trabajo, las genuflexiones ‑verdaderos actos de adoración y de amor ante Jesús presente en aquel Altar‑, las horas de trabajo ofrecidas a Dios, la sonrisa que tanto nos costó la tarde en que nos hallábamos tan cansados, los esfuerzos por acercar a este amigo al sacramento de la Confesión, las obras de misericordia, la ayuda económica y el tiempo empleado para sacar adelante aquella obra buena, la prontitud con que nos arrepentimos de nuestros pecados y flaquezas, la sinceridad en la Confesión... ¡Qué dolor por las veces que ofendimos a Dios, las horas de estudio o de trabajo que no merecieron llegar hasta el Señor, las oportunidades perdidas para hablar de Dios en aquella visita a unos amigos, en aquel viaje...! ¡Qué pena por tanta falta de generosidad y de correspondencia a la gracia!, ¡qué pena por tanta omisión!

Será Cristo quien nos juzgue. Él ha sido constituido por Dios como juez de vivos y muertos. San Pablo recordaba esta verdad de fe a los primeros cristianos de Corinto: Todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, bueno o malo. Siendo fieles cada día en lo pequeño, utilizando las obras más corrientes para amar y servir a Cristo, no nos dará temor presentarnos ante Él; por el contrario, tendremos un inmenso gozo y mucha paz: «Será gran cosa a la hora de la muerte ‑escribía Santa Teresa de Jesús‑ ver que vamos a ser juzgadas por quien hemos amado sobre todas las cosas. Seguras podemos ir con el pleito de nuestras deudas. No será ir a tierra extraña, sino propia; pues es a la de quien tanto amamos y nos ama».

Inmediatamente después de la muerte, el alma entrará al banquete de bodas o se encontrará con las puertas cerradas para siempre. Los méritos o la falta de ellos (los pecados, las omisiones, las manchas que han quedado sin purificar...) son para las almas ‑enseña Santo Tomás de Aquino‑ lo que la ligereza y el peso para los cuerpos, que les hace ocupar inmediatamente su lugar propio.

Meditemos hoy sobre el estado de nuestra alma y el sentido que le estamos dando a los días, al trabajo..., y repitamos, rectificando la intención de lo que no vaya según Dios, la oración que nos propone el Salmo responsorial de la Misa: Mi alma está sedienta de Ti, Señor, Dios mío // Oh Dios, Tú eres mi Dios, por Ti madrugo, // mi alma está sedienta de Ti; mi carne tiene ansia de ti, // como tierra reseca, agostada, sin agua. Sé bien, Señor, que nada de lo que hago tiene sentido, si no me acerca a Ti.

III. «Hay olvidos que no son falta de memoria, sino falta de amor». La persona que ama no se olvida de la persona amada. Cuando el Señor es lo primero no nos olvidamos de Él. Estamos entonces en actitud vigilante, no adormecidos, como nos pide Jesús al final de la parábola: Vigilad, pues, porque no sabéis el día ni la hora.

Para disponernos a ese encuentro con el Señor y no experimentar sorpresas de última hora, debemos ir adquiriendo un conocimiento más profundo de nosotros mismos, ahora que es tiempo de merecimiento y de perdón. Porque si entrásemos en cuenta con nosotros mismos ‑escribe San Pablo a los de Corinto‑, ciertamente no seríamos juzgados: no se descubriría, con sorpresa, nada que ya antes no hubiésemos conocido y reparado. Para eso necesitamos hacer bien el examen diario de conciencia, que ponga ante nuestros ojos, con la luz divina, los motivos últimos de nuestros pensamientos, obras y palabras, y poder aplicar con prontitud los remedios oportunos. Cada día de nuestra vida es como una página en blanco que el Señor nos concede para escribir algo bello que perdure en la eternidad: «a veces recorro velozmente todas las hojas escritas y dejo volar también las páginas blancas, ésas sobre las cuales nada he escrito aún, porque todavía no ha llegado el momento. Y siempre, misteriosamente, se me quedan algunas entre las manos, esas mismas que no sé si llegaré a escribir, porque no sé cuándo me pondrá el Señor por última vez ese libro ante los ojos».

Nosotros no sabemos por cuánto tiempo aún podremos repasar, corregir y rectificar las páginas que ya hemos escrito, y cada noche nuestro examen de conciencia personal ‑valiente, sincero, delicado, profundo‑ nos servirá para pedir perdón por lo que en ese día no hemos hecho según el querer divino, y procuraremos encontrar los remedios para el futuro. Con frecuencia este examen diario nos permitirá preparar con hondura la Confesión. La consideración de las verdades eternas nos ayudará a que el examen sea sincero, sin engañarnos a nosotros mismos, sin ocultar o disimular lo que nos avergüenza o humilla nuestra soberbia y nuestra vanidad.

El examen de conciencia bien hecho en la presencia del Señor «te dará un gran conocimiento de ti mismo, y de tu carácter y de tu vida. Te enseñará a amar a Dios y a concretar en propósitos claros y eficaces el deseo de aprovechar bien tus días... Amigo, coge en tus manos el libro de tu vida y vuelve cada día sus páginas, para que no te sorprenda su lectura el día del juicio particular y no hayas de avergonzarte de su publicación el día del juicio universal». El Señor llama necias a estas vírgenes que no supieron preparar su llegada. No hay una necedad mayor.

Acudamos, al terminar este rato de oración, a Nuestra Señora, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura, esperanza nuestra, para que nos ayude a purificar nuestra vida y a llenarla de frutos. Acudamos también al Angel Custodio, quien «nos acompaña siempre como testigo de mayor excepción. Él será quien, en tu juicio particular, recordará las delicadezas que hayas tenido con Nuestro Señor, a lo largo de tu vida. Más: cuando te sientas perdido por las terribles acusaciones del enemigo, tu Angel presentará aquellas corazonadas íntimas ‑quizá olvidadas por ti mismo‑, aquellas muestras de amor que hayas dedicado a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo.

»Por eso, no olvides nunca a tu Custodio, y ese Príncipe del Cielo no te abandonará ahora, ni en el momento decisivo».

Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal.

 

 

 

Así será el ‘pre-sínodo’ de los jóvenes en el Vaticano

Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

A principios de octubre el Papa Francisco anunció, al término de una audiencia general, que se llevará a cabo en Roma una importante reunión pre sinodal en la que jóvenes de todo el mundo dialogarán para ofrecer después a los padres sinodales material concreto para la próxima Asamblea General con el tema ‘Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional’.

Fuentes de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos han explicado que esta reunión, que se llevará a cabo del 19 al 24 de marzo, reunirá alrededor de 300 jóvenes y que entre los invitados se encontrarán no solo jóvenes católicos, sino también jóvenes de diferentes confesiones cristianas, de otras religiones e incluso jóvenes no creyentes.

Las mismas fuentes han confirmado a Religión Confidencial que ha sido un deseo del Papa incluir en esta iniciativa a representantes no creyentes. Cuestión que actualmente es, sin duda, un desafío para los organizadores ya que gran parte de los jóvenes serán elegidos por las Conferencias Episcopales, Iglesias Orientales, la vida consagrada, los seminarios, las asociaciones y movimientos eclesiales, así como también se dará espacio a jóvenes creyentes miembros de otras Iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones.

Por este motivo, el Dicasterio de los laicos, familia y vida está colaborando con la Secretaria General del Sínodo de los Obispos en la organización de este evento para buscar incluir a representantes del mundo de la escuela, universidad, cultura, trabajo, deportes, artes, voluntariado y del mundo juvenil en general. Entre los invitados a este ‘pre - sínodo’ se podrían encontrar también jóvenes discapacitados, ex drogadictos e inmigrantes.

Además, es significativo que este evento concluirá en la plaza de San Pedro el Domingo de Ramos en el que se celebrará la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud 2018.

Cuestionario hasta el 30 de noviembre

Por otro lado, la Secretaria General del Sínodo de los Obispos invita a los jóvenes del mundo a responder este cuestionario antes del 30 de noviembre para aportar más material a la Asamblea General del próximo octubre de 2018, así como también los anima a dialogar a través de las redes sociales (#synod2018).

Un último dato a destacar es que se dice que durante el próximo Sínodo de los Obispos podrían participar como auditores algunos jóvenes. De ser así, será interesante escuchar sus aportaciones y ver la respuesta de los padres sinodales.

 

 

“Tranquilo, sereno y en paz”

Posted date: noviembre 10, 2017 In: Actualidades

 

Por Felipe ARIZMENDI ESQUIVEL, Obispo de San Cristóbal de Las Casas

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Desde el 1 de mayo de 2015, al cumplir 75 años de edad, presenté al Papa Francisco mi renuncia a la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, como indica el Código de Derecho Canónico: “Al Obispo diocesano que haya cumplido setenta y cinco años de edad, se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias” (c 401,1). Me fue aceptada el pasado 3 de noviembre.

Doy gracias a Dios por haberme llamado a este ministerio, y a las dos diócesis de Chiapas que me recibieron. El 7 de marzo de 1991, fui ordenado obispo en Tapachula, donde permanecí hasta el 30 de abril del año 2000. A partir del 1 de mayo del 2000, he servido en la diócesis actual. El Papa me nombró Administrador Apostólico, hasta que llegue mi sucesor, Mons. Rodrigo Aguilar Martínez, el 3 de enero de 2018. Son casi 27 años de mi vida episcopal, toda en Chiapas.

Me siento tranquilo, sereno y en paz. Como dice Jesús: “Cuando hayan hecho todo lo que Dios les manda, digan: Somos servidores a los que nada hay que agradecer, porque no hicimos más que cumplir con nuestra obligación” (Lc 17,10). En efecto, no faltan quienes hagan un balance de lo que se ha hecho, hacen comparaciones, elucubran cómo será el sucesor. Soy consciente de mis limitaciones, pero me he esforzado por vivir este ministerio como Jesús y la Iglesia nos indican. Sólo Dios y la historia eclesial nos juzgarán.

Regresaré a mi diócesis de origen, Toluca, y me dedicaré, mientras Dios me conceda vida y salud, a atender a personas en confesión y en asesoría espiritual. Por tanto, no voy a descansar, a jubilarme, sino a cambiar de estilo de servicio; ya no al frente de una diócesis, sino con mi tiempo dedicado a atender a tantas personas que tienen hambre de ser escuchadas y de recibir una orientación según Dios.

PENSAR

El papa Francisco ha dicho: “El verdadero pastor sabe dejar su cargo en la Iglesia cuando es el debido momento, porque sabe que el rebaño no es su propiedad y él no es el centro de la historia. Un pastor que no aprendió a despedirse, es porque tuvo alguna relación equivocada con el rebaño, una relación que no está purificada por la cruz de Jesús. Una de las cosas que dará paz al pastor cuando se retira, es recordarse que nunca fue un pastor de compromisos. Obedece al Espíritu, porque el pastor sabe que está en camino. No se jubila, sino que va a servir a otras Iglesias, siempre con el corazón abierto a la voz de Dios: dejo esto; veré que me pide el Señor. Recemos por nuestros pastores, por los párrocos, obispos, por el Papa, para que su vida sea una vida sin compromisos, una vida en camino, y una vida en la que ellos no crean que están en el centro de la historia y así aprendan a despedirse” (30-V- 2017).

“Tengo miedo de los cristianos que no caminan y se encierran en su nicho. Es mejor proceder cojeando, a veces cayendo, pero siempre confiando en la misericordia de Dios, que ser unos cristianos de museo que temen los cambios y que, habiendo recibido un carisma o vocación, en lugar de ponerse al servicio de la eterna novedad del Evangelio, se defienden a sí mismos y defienden sus roles.

La vocación es ser llamados por Otro, es decir, no poseerse más, salir de sí mismo y ponerse al servicio de un proyecto más grande. Nos convertimos, entonces, con humildad, en colaboradores de la viña del Señor, renunciando a todo espíritu de posesión y de vana gloria. ¡Qué triste es ver que, a veces, precisamente nosotros, hombres de la Iglesia, no sabemos ceder nuestro puesto, no conseguimos despedirnos de nuestros deberes con serenidad, y nos cuesta dejar en manos de otros las obras que el Señor nos ha confiado!

Siempre adelante, con valor, con creatividad y con audacia. Sin miedo de renovar vuestras estructuras y sin permitir que el precioso camino recorrido pierda el empuje de la novedad. ¡Siempre adelante! Adelante en la esperanza, adelante con vuestra misión, mirando más allá, abriendo horizontes, dejando espacio a los jóvenes y preparando el futuro” (23-VI-2017).

ACTUAR

Me encomiendo a sus oraciones. Y oremos por el nuevo obispo que vendrá a esta diócesis, con la confianza de que es el Espíritu Santo quien guía a su Iglesia. Espero que la familia diocesana demuestre su madurez recibiéndolo con apertura de mente y de corazón, con una colaboración crítica, pero leal y entusiasta, con una disponibilidad humilde y dócil a la vez.

 

 

La buena política

En los últimos años, la política parece retroceder frente a la agresión y la omnipresencia de otras formas de poder, como la financiera y la mediática. Es necesario relanzar los derechos de la buena política, su independencia, su capacidad específica de servir al bien público, de actuar de tal manera que disminuya las desigualdades, promueva el bienestar de las familias con medidas concretas, de proporcionar un marco sólido de derechos y deberes -equilibrar unos y otros- y de hacerlos eficaces para todos.”

Son palabras muy recientes del obispo de San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México), monseñor Felipe Arizmendi, que me han llamado la atención por poner el dedo en la llaga. En estos últimos años, asistimos a una desvirtualización de la política que nos está perjudicando enormemente, puesto que no hay otro modo de vivir en democracia.

¿Qué significa política? Dice el DLE que es el “arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados” y la “actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos (…) y la del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.”

En unos días en que recordamos algunas efemérides histórico-políticas que han dejado una huella muy profunda en nuestro mundo actual, especialmente los 100 años de la Revolución de Octubre en Rusia, asistimos también a una separación alarmante de política y realidad. Hoy hay toda clase de teorías que nos alejan de la realidad, porque esa misma realidad ha sido observada  y presentada a través del tamiz de cada una de esas teorías. Por eso hoy vivimos inmersos en un mundo ideologizado donde el relativismo de “mi verdad” subyace frecuentemente en decisiones políticas de diferente nivel (desde ayuntamientos locales a organismos europeos o mundiales).

En este sentido, me gustaría reflexionar con vosotros de la mano de Hannah Arendt (por cierto, os recomiendo la película del mismo nombre). La imprescindible filósofa alemana (1906-1975),  tan conocida por sus escritos sobre la banalidad del mal, se refirió con frecuencia a la realidad y a la política. Se dio cuenta de lo fácil que sería perder el contacto con lo que ocurre en el mundo real, especialmente cuando nos refugiamos en teorías. Meditó ampliamente sobre política y verdad. Escribe en un ensayo titulado “Verdad y política”recogido en su libro Verdad y mentira en la política:

“Nadie ha dudado jamás con respecto al hecho de que la verdad y la política no se llevan demasiado bien, y nadie, que yo sepa, ha colocado la veracidad entre

Apariencia y realidad

las virtudes políticas. La mentira siempre ha sido vista como una herramienta necesaria y justificable para la actividad no sólo de los políticos y los demagogos sino también del hombre de Estado.

La historia del conflicto entre la verdad y la política es antigua y compleja, y nada se ganará mediante la simplificación o la denuncia moral. A lo largo de la historia, quienes han buscado y dicho la verdad han sido conscientes de los riesgos de su empresa; aquellos que no interferían en el curso del mundo se veían cubiertos por el ridículo, pero corría peligro de muerte quien obligaba a sus conciudadanos a tomarlo en serio cuando intentaba liberarlos de la falsedad y la ilusión, porque, como dice Platón en la última frase de su alegoría de la caverna, «lo matarían… si pudiesen tenerlo en sus manos»”

Además, como señala la psicóloga y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Gregoriana de Roma y cofundadora del Innovation Center for Collaborative Intelligence, Leticia Soberón, muchas veces “se demoniza al otro y se hacen pasar las ideologías por delante de las personas. (…) El riesgo que siempre podemos correr es el de «enamorarnos» de esas ideas y convertirlas en el único criterio al que todo el mundo debería aspirar. Podemos llegar a estar tan convencidos de que todo debería ser como pensamos, que padezcamos una disconformidad creciente con la realidad propia y la de los demás” (“Las ideologías como perfección obligatoria“, leer más).

Os invito a reflexionar con esta frase lapidaria de monseñor Arizmendi: La política, “ni sierva ni patrona, sino amiga y colaboradora”. Y también os animo a ver, si os interesa y tenéis tiempo, el vídeo de una conocida entrevista que le hicieron a Hannah Arendt, donde reflexiona sobre estas y otras cuestiones, que resultan de sorprendente actualidad. Aunque un poco largo, ¡disfrutadlo!

 

 

Inteligencias múltiples

Silvia del Valle

Última actualización: 09 Noviembre 2017

¿A nuestro hijo le cuesta trabajo poner atención en la escuela? ¿se queja nuestro hijo de dolores de estómago, cabeza o pone cualquier pretexto para no ir a la escuela? ¿qué clase de palabras utiliza más el profesor cuando habla de nuestro hijo: problemas, necesidades, dificultades o incapacidad?

Seguro es que nuestro hijo no entra dentro del estándar de los niños que son buenos para la escuela. Y por lo mismo no quiere ir a la escuela, así que hará todo para lograrlo.

Y esto no es malo, simplemente es que nuestro hijo tiene capacidades y habilidades diferentes. Como papás necesitamos encontrar cuales son para por ahí impulsar el aprendizaje y la educación de nuestros hijos.

Existen 8 inteligencias bien definidas que debemos conocer.

La inteligencia lingüística: hábil con las palabras. El Niño es capaz de utilizar las palabras efectivamente. Es la inteligencia del orador, del comediante, del locutor o comentarista de radio o del político.

La inteligencia lógica-matemática: hábil para los números. El Niño es capaz de utilizar los números, puede basarse en la lógica para razonar. Es la inteligencia de los científicos, los contadores o actuarios.

La inteligencia espacial: hábil para los espacios. El Niño es capaz de visualizar imágenes mentalmente y de crearlas ya sea bi o tridimensional. Es la inteligencia del escultor o artista, el inventor o el decorador

La inteligencia corporal-quinética: ágil con el cuerpo. El Niño es capaz de controlar y expresarse con el cuerpo. Es la inteligencia de todo el cuerpo, por lo mismo es la inteligencia de los atletas, bailarines, actores, maquinistas, costureras, carpinteros o mecánicos.

La inteligencia musical: hábil para la música. El niño es capaz de llevar el ritmo, sacar melodías, inventar canciones. Es la inteligencia de los compositores, músicos y cantantes.

La inteligencia interpersonal: hábil para relacionarse. El Niño es capaz de entender y trabajar con otras personas, hacer amigos en cualquier lado. Es la inteligencia de las relaciones humanas.

La inteligencia intrapersonal: hábil para conocerse a sí mismo y pensar solo. El niño es capaz de saber para qué es bueno y para qué no, pude reflexionar sobre las metas de la vida y tener fe en sí mismo. Es la inteligencia de los empresarios, consultores y motivadores.

La inteligencia naturalista: amante de la naturaleza. El Niño es capaz de sembrar un jardín, de cuidar la mascota o hacer campañas de apoyo a la naturaleza. Es la inteligencia de los ecologistas, veterinarios o agricultores.

Todos tenemos las ocho inteligencias, pero alguna o algunas predominan en cada uno de forma diferente. Y es importante tener esto en cuenta para la educación de nuestros hijos.

Aquí están 5 tips para lograr identificar cuales son las inteligencias predominantes en nuestros hijos y ayudar a desarrollarlas.

Primero. Investiga sobre el tema. Este tema es muy amplio por lo mismo es necesario profundizar sobre el tema.

Existen materiales didácticos y muy fáciles de entender. Si no tenemos claros los conceptos no lo podemos transmitir a nuestros hijos adecuadamente.

Yo hice tarjetas didácticas de cada una de las inteligencias y además le puse ejemplos y dibujos. Además le puse diferentes colores para identificarlas pronto.

Segundo. Observa a tus hijos. Esto es muy importante porque si no conocemos a nuestros hijos no podemos identificar las habilidades y carencias de nuestros hijos.

Para observarlos no necesitamos mucho tiempo, si trabajamos no debemos preocuparnos, con 10 minutos al día es suficiente. Debemos observar lo que hace y también lo que deja de hacer. Lo que le gusta y lo que le desagrada.

Además sería bueno anotar nuestras observaciones en un cuaderno tipo diario para que podamos hacer observaciones y adecuaciones. Podemos Ayudarnos de los colores y de marcas para hacer más fácil su uso.

Tercero. Identifica el perfil de cada hijo. Para poder ayudar a nuestros hijos, es necesario saber qué inteligencias tiene más desarrolladas y cuáles menos y sobre eso trazar el perfil de acuerdo a las combinaciones que podamos encontrar.

Por ejemplo: aunque todos mis hijos tienen muy desarrollada la inteligencia corporal-quinética uno tiene también desarrollada la espacial, otro la musical y otro la lógica-matemática, por lo mismo tengo tres personalidades muy diferentes y que tienen necesidades específicas además de las comunes como hacer deporte.

Cuarto. Arma una estrategia personalizada. Una vez conociendo sus puntos fuertes y los débiles podemos ver como los vamos a apoyar.

Debemos construir sobre las fortalezas y trabajar para desarrollar las inteligencias que tienen más atrasadas. Una mesa no puede tener las patas mochas porque entonces a recargarnos las cosas que están sobre ella se pueden caer. Por eso es muy importante apuntalar todas por igual.

Y quinto. Apoya a tus hijos para desarrollar lo que menos tienen. Es tan importante que debemos dedicarle tiempo para poder pulir los defectos de nuestros hijos con la conciencia de que siempre es tiempo para perfeccionar sus capacidades en busca de una mejor calidad humana.

No digo que esto sea fácil, por el contrario nos va a traer dolores de cabeza porque va a implicar esfuerzo. Las cosas que valen la pena cuestan.

Podemos apoyarlos metiéndolos a clases de música, dibujo, deportes, robótica, etc. así desarrollarán mejor sus capacidades y en casa debemos buscar juguetes y aplicaciones que fomenten su desarrollo.

Si el aprendizaje llega por todos los sentidos es mejor. Nosotros debemos ser pacientes para trabajar las habilidades que más trabajo les cuestan. Y sobre todo debemos hacer todo con una carga fuerte de amor. Esa es la clave del éxito de la educación de nuestros hijos.

 

 

La patria en el corazón

ESCRITO POR MIGUEL ANTONIO ESPINO PERIGAULT

. 09 NOVIEMBRE 2017

Noviembre es el mes de la patria. Con desfiles de jóvenes jubilosos luciendo coloridas vestimentas y acompañados de bandas musicales buscan honrar a la patria. Estas manifestaciones hemos de acompañarlas de reflexiones sobre su significado y evitar su descomposición. 

El significado de Patria y de Patriotismo debe defenderse de la descomposición del lenguaje provocado por la corrupción de las costumbres, víctimas de la guerra cultural que amenaza con asolar la cultura de raíces cristianas, como la nuestra. 

El Papa Juan Pablo II escribió sobre el tema, como lo hicieron pontífices anteriores. Dijo que “Patriotismo significa amar todo lo que es patrio: su historia, sus tradiciones, la lengua y su misma configuración geográfica. 

En maravillosos versos lo había dicho nuestro Ricardo Miró:

“…La patria es el recuerdo... Pedazos de la vida envueltos en jirones de amor o de dolor; la palma rumorosa, la música sabida, el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor”

 Juan Pablo II, poeta también, dijo que a patria es un bien común de todos los ciudadanos. 

Dijo que el patriotismo “es parte del cuarto mandamiento, que nos exige honrar al padre y a la madre”, porque la Patria es padre y madre de todos. 

Sin mencionarlos, señalaba como peligros para la Patria y veneno para el patriotismo a “quien promueve la división, el odio, la discordia entre los ciudadanos de un mismo país”. Mejor no podíamos referirnos a las “izquierdas” y sus movimientos “de género”, que nos amenazan.

* El autor es periodista.

espinomiguel21@gmail.com.

 

 

EL AROMA A  NAFTALINA

Por René Mondragón

AD CAUTELAM

De la Agencia Rome Reports, mis hermosísimas lectoras y amables lectores, me hacen llegar un mensaje de SS Francisco que motiva el título y el fondo de esta entrega. La interrelación de temas es obra exclusivamente del escribano, así que se aceptan, de entrada, toda clase de reproches, reprimendas, réplicas y mentadas de madre.

La frase del Pontífice es genial:  “…tener una sana desconfianza que permita estar vigilantes ante los que prometen demasiado, los que hablan demasiado, como aquellos que te dicen: ‘Invierte en mi banco y te daré el doble de interés’”.
Y este dicho, particularmente en los momentos electorales, sociales, económicos, deportivos, gastronómicos y políticos que se viven en este México de cada día, encuentra una aplicación más inmediata que la App de recolección de firmas para el registro de candidatos independientes.

Al leer el envío, el escribano –en automático, como si fuera el llamado bono de marcha de los legisladores- pensó de inmediato: ¿Quién o quiénes de los aspirantes a la presidencia de México, ofrece bajar el sol, la una, las estrellas, ayudar a Theresa May a salir del brexit, o apoyar a Puigdemont con alguna consulta psiquiátrica; o a lograr que el entrenador de la selección mexicana de fútbol logre llegar con éxito al sexto partido en un mundial?... La respuesta resultó una “perogrullada”. (Perogrullo no era cantante de rap o reguetonero. Tenía varios defectos, pero esos no)

POR DECANTACIÓN

¿Quién prometió darles espacio en las universidades a los llamados Dreamers?.... ¿Quién va a vender el avión presidencial, si es que llega y encuentra clientes?... ¿Quién sigue diciendo que va a ahorrar 500 mil millones de dólares?. .. ¿Quién jura y perjura que obligará a la OPEP a bajar el precio del gas, la gasolina, el diesel, la luz, las tortillas, la canasta básica?... ¿Quién prometió dar $4,500 pesos mensuales a todos los que reprobaron el examen de admisión y no pudieron entrar a la Universidad?

Efectivamente, NO FUE SANTA CLÓS. Son promesas que no las hace ni Obama, ni Trump, ni el jeque Mohamed Bin Rashid Al Maktum primer ministro en Dubai. Una pista: Nació en tabasco y desde hace más de 17 años ive de la caridad pública.

¿Habrá que desconfiar de los que prometen mucho? Sin duda. Pero existen también razonamientos adicionales de enorme calibre como para incrementar la desconfianza.

Roger Bartra, destacado ideólogo de izquierda (no como la señora que acusó a las mujeres indígenas de panzonas y mensas) lanzó una aseveración tan fuerte como certera: López Obrador, el propietario del partido Morena, “representa la nostalgia por el viejo PRI”

DURO, RASO Y AL MENTÓN

La nota del periódico es elocuente (https://heraldodemexico.com.mx) porque, adicionalmente, Bartra aseguró al The Economist, que AMLO “ha dejado de ser de izquierdas, y más ahora que ha comenzado un viraje hacia posiciones cercanas al viejo PRI”, con la adición de que la afirmación se otorgó al diario español El País. Esto es: el epicentro estuvo en España, Estados Unidos y México, por si alguien tenía dudas.

Esto es relevante, en especial para los simpatizantes del tabasqueño, porque si –como lo pregonan- tienen tanto odio al PRI… acabarán apoyando y votando por más de lo mismo. O sea, no es esa izquierda la que puede representr e impulsar una alternancia en México. Sería una extensión de la dictadura a la que Vargas Llosa cataloga como perfecta. Por lo mismo, Bartra sostiene que Lopitos (así le dice Fox) “en cierto sentido, es el peor PRI”, UN PARTIDO AUTORITARIO Y REPREIVO QUE REPRESENTA EL ANTIGUO RÉGIMEN EN SU MÁS EXPRESIÓN. Hasta aquí la cita de Roger Bartra.

EN SÍNTESIS

Si Lopitos es el magno representante de lo más vetusto y obsoleto del PRI; de ese partido que tiene sumido al país, en todo lo que usted y el escribano vivimos cada día…. Entonces, -y en resumidas cuentas, como decía mi santa agüe- López Obrador es el más intenso aroma a naftalina del PRI.

Se quiso deslindar de Maduro en el spot de televisión más reciente, pero la verdad es que, los partidos se han pronunciado a favor de la libertad en Venezuela y la vivencia democrática… el único partido que no ha dicho nada, sino que, al contrario, la izquierda venezolana le agradeció el respaldo, fue, justamente….MORENA. ¡Adivinó usted!

 

 

IGUALDAD, DESIGUALDAD O TIMOS VULGARES

 

Cabe aquí recordar la enseñanza perenne de Santo Tomás sobre la Igualdad y desigualdad. El afirma (cfr. “Summa Contra Gentiles”, II, 45; “Summa Theologica”, I, q. 47, a. 2) que la diversidad de las criaturas y su escalonamiento jerárquico son un bien en sí, pues así resplandecen mejor en la creación las perfecciones del Creador. Y dice que tanto entre los Angeles (cfr. “Summa Teologica”, I, q. 50, a. 4) como entre los hombres, en el Paraíso Terrenal como en esta tierra de exilio (cfr. op. cit., I, q. 96, a. 3-4), la Providencia instituyó la desigualdad. Por eso, un universo de criaturas iguales sería un mundo en que se habría eliminado, en toda la medida de lo posible, la semejanza entre criaturas y Creador. Odiar, en principio, toda y cualquier desigualdad es, pues, colocarse metafísicamente contra los mejores elementos de semejanza entre el Creador y la creación, es odiar a Dios.

La fe , la religión, cualquier ideología positiva son signos de identidad que contribuyen a distinguir a las personas con raíces de las que no tienen ni raices ni dan frutos. Las personas con personalidad  y criterios propios son difíciles de engañar y se distinguen fácilmente de la masa, el pueblo, el populacho,..

SIn embargo, un buen lavado de cerebro, hoy fácil de conseguir, sirve para hacer creer, a personas sin principios, en cualquier cosa, basta una repetición constante durante algunos años para hacernos ver lo blanco negro y lo negro blanco. Los abortos que siempre y en todas partes se han considerado un crimen ha pasado  ser un derecho de la mujer, amparado por las leyes..  Basta la Ideología de genero para que admitamos que son iguales hombres y mujeres. ¡ Pues no señor!, lo que vemos es que son desiguales en casi todo  y esto es algo que no admite ningún diálogo, dialogar sería dar alas a quienes tienen ojos y no ven y oídos y no oyen,  con los cuales es imposible todo diálogo, Santo Tomás lo vió muy clarito.

Igualdad, libertad y fraternidad son conceptos cristianos con los que la Revolución francesa “hizo de su sapa un sayo”. De la libertad se encargó la guillotina, la igualdad sigue sin aparecer en ninguna  parte  más que en los pobres,  y la fraternidad es consecuencia de ser todos iguales solo ante Dios. Lo demás es “leche y pan pringao”.

En el comunismo son todos iguales de pobres, sin libertad y con hambre ¿Hace falta poner ejemplos? ¿A dónde se dirigen los emigrantes? Siempre a los países capitalista, nunca a los comunistas ¿ Por qué será? Pregunten a los podemitas

Mérida (España) 2017-11-08 > Alejo Fernández Pérez

Alejo1926@gmail.com

 

CRISIS, TERRORISMO, AMENAZAN NUCLEAR, DRAMAS CLIMÁTICOS, FUGA Y MÁXIMO APROVECHAMIENTO FISCAL ...... = DE QUE DEPRIMIR E INDIGNARSE ..... PERO NUEVAS POSIBILIDADES SE REVELAN: ¡LA ESPERANZA REVIVE!

 

¡Más siervos como a la Edad Media, pero hay víctimas del fiscalisme económico y político!

¡Entramos en los XXI e siglo e incluso en el IIIe milenario! Ciertamente, gigantescos progresos científicos y técnicos jalonaron las existencias humanas; este fenómeno se ha acelerado desde el Siglo XIX siglo y la revolución industrial.

¡El Siglo XX siglo fue también el de dos Guerras Mundiales, de la realidad del fascismo y el estalinismo!

Los XXI e comienzan con las crisis económicas, el terrorismo, de nuevos síntomas de la guerra fría, la subida de los populismes, las degradaciones climáticas y el mercantilismo fiscalista….

 

El pueblo sigue siendo apartado de la división equilibrada de las riquezas. Así al Siglo XIX siglo, con lo que sabemos por los medios de comunicación en la fase de universalización, habría habido ciertamente otras revoluciones para el mejor o el peor.

Sin embargo la civilización con la modernidad, el peso del crédito, el consumerismo, él vivido prácticas causadas por los métodos y la popularización de los medios de comunicación, la universalización a la vez presente, experimentada pero no personalizable, creó nuevos métodos de aceptación y dimisión, aunque los movimientos sociales existieran aún, y afortunadamente para la vida democrática.

Y sin embargo: estos últimos días, los medios de comunicación nos informan de que el máximo aprovechamiento fiscal mundial (ciertamente: generalmente legal pero inmoral), ascendería a 350 mil millones de euros, de los cuales 20 mil millones para Francia.

Es lo que se conoce después de una investigación de periodistas internacionales: y de los grandes nombres de la política, la economía, y los derechos se mencionan.

¡Si se añade la evasión fiscal (ella ilegal), y ciertamente sin embargo mejor conocida estos últimos años, pero no completamente, algunos expertos avanzan la cifra mínima de 600 mil millones de euros para las dos posibilidades acumuladas!

Durante el mismo tiempo, no citar más que un ejemplo, en un país como Francia, los pensionistas ganando a partir de 1300 euros mensual, (y en consecuencia lejos ser afortunados) van a ver su CSG contribución social generalizada), aumentada en 1,7% en 2018.

¿Es eso la justicia social en nuestra sociedad?

Ciertamente, existe en el mundo de las situaciones bien más dramáticas que esta realidad francesa: se refieren la alimentación, el alojamiento, el acceso al agua y a la electricidad, la formación, el miedo de la guerra y a las epidemias, al terrorismo y a las catástrofes climáticos ............

Sin ir demasiado lejos detrás, al Siglo XIX siglo, personalidades se elaboraron para: la justicia social, la igualdad de los derechos, los derechos cívicos, la denegación de las discriminaciones vinculadas a la posición social, a la etnia, a la posición social, a la etnia, al sexo .....

Por MARX, que más allá de sus errores de previsión y concepción analizó la enajenación en el trabajo, Louis Michel, Rosa LUXEMBOURG, Jose MARTI, ..... a GANDHI, al Pasteur Martin LUTHER- KING, Nelson Mandela, y tanto de otros sobre distintos continentes combatieron la intolerancia, la pobreza, la injusticia social, la denegación del respeto de la dignidad de toda vida.

Desde los años 60, el budista japonés: Daisaku IKEDA, desarrolló debido al mundo y desde 1983 por una propuesta anual dirigida al Secretario General de la ONU el pensamiento de su Maître Josei TODA, el cual preconizó la revolución humana o transformación interior para dirigir su existencia y actuar para el bien común universal.  Dirigió a una ONG internacional a tal efecto: ¡El SGI!

Recuerdan la herencia del pensamiento cristiano con el humanismo íntegro de Jacques Maritain y el personalismo costoso a Emmanuel Mounier, BLONDEL, Jean LACROIX quien tengo muy conocido aportó su contribución al humanismo, como el cristianismo social de la parte del protestante.

Desde, en particular, los años 70, citan el desarrollo del humanismo laico, (y desde esta opinión = cómo no saludar actualmente los trabajos humildes, pero bien reales de los clubes UNESCO) los trabajos del humanismo en el Islam en reflexión y que surge con notables pensadores quienes fueron: ARKOUN, LAHNECHE, comme aujourd'hui BIDAR.

El noruego Johan GALTUNG, uno de los pioneros de la investigación para la paz desarrolló y practicó el rebasamiento por la creatividad para la Resolución de los conflictos. El Papa JUAN XXIII, preconizó la paz sobre tierra con su encíclica de 1963 “PACEM EN TERRIS” y su sucesor PABLO VI, a principios de los años 70, a la tribuna de la ONU predicó la civilización del amor.

Hoy: ¡el colombiano José BEROLO, desarrolla la educación para la paz por el cultivo, con las semillas de juventud y la creación e las Naciones Unidas de las Cartas! Actualmente, existe una multitud de ONG internacionales, Fundaciones, Institutos, redes, consagradas a la paz y a la armonía incluida la asociación internacional de los alcaldes para la paz

El filósofo y sociólogo ruso de la Universidad de San Pétersbourg, Léo SEMASHKO el inventor del tetrasociology, creó a un grupo de investigadores internacionales para la paz y la armonía. Basándose en la historia y el pensamiento científico, las ciencias sociales y humanas. Este grupo GHA preconiza la ciencia global para la paz (GPS) por la existencia y la interacción de esferas armoniosas.

Así pues, por el pensamiento y nuestros actos = desarrollan filosofías de la existencia para la creación de valores humanos.

Copyright Individuo CREQUIE

Escritor francés observador social

Representante francés de ONG internacionales de paz y armonía - mensajero de la cultura de la paz de la UNESCO

 

"Red de libertad": la monja que salvó a Miterrand de los nazis

 

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Este año 2017 se cumple el 400º aniversario del carisma recibido y extendido por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, que la Familia Vicenciana está conmemorando con el lema “Fui Forastero y me recibiste...”. Uno de los hitos más mediáticos de la celebración ha sido el estreno de la película “Red de Libertad” el pasado 20 de octubre.

Dirige de nuevo Pablo Moreno, que recibió el encargo tras sus exitosas experiencias con “Un Dios prohibido”, “Poveda, “Luz de Soledad” y “Fátima, el último misterio”. El director de Ciudad Rodrigo ha ido configurando un creciente y compenetrado equipo de profesionales (“como una familia”, asegura él) que han dando vida a Three Columns Entertainment, la marca comercial de la compañía creada por Moreno: Contracorriente Producciones.

Con un limitado presupuesto de unos 480.000 euros, “Red de Libertad” se centra en la heroica labor de la hermana Helena Studler, Hija de la Caridad francesa nacida en Amiens en 1891. En 1918 comenzó a vivir en Metz, donde atendía el Asilo de San Nicolás. En 1940 la ciudad fue ocupada por los nazis y Sor Helena se implica de tal modo en la atención y rescate de los prisioneros franceses, que compromete su vida y la de quienes le ayudan. Una tarea desproporcionada y agotadora, que realizó movida por su compasión, apoyándose en la oración y poniendo en juego el coraje que Dios le había dado. Con su “red” salvó a más de 2000 prisioneros –algunos de ellos judíos–, entre los que se encontraba, por ejemplo, François Mitterrand, futuro presidente de Francia.

Desde el punto de vista interpretativo, la “reina de la función” es Assumpta Serna, que compone a una Sor Helena creíble y convincente, algo que quizá tiene que ver con las propias vivencias actuales de la actriz: “El personaje fue un regalo –ha declarado–. Para mí, ha significado reivindicar la figura de una mujer que quiso, con su obra y con su vida, dejar un mensaje muy claro: necesitamos amarnos los unos a los otros. Es algo que parece evidente pero hay que recordarlo de tanto en tanto.” Mención especial merece también Luisa Gavasa ganadora de un Goya en 2016 en el papel de Sor Luisa.

Pablo Moreno y Assumpta Serna están viajando por distintas capitales para promocionar la cinta. El pasado 24 de octubre le tocó el turno a Sevilla y puede estar presente en ese pase especial: al final de la proyección, muchos aplausos a la película, a Assumpta, a Pablo… y al generoso trabajo de la Familia Vicenciana.

 

 

 

La libertad en cuestiones temporales

Una sana mentalidad laical lleva a que lo que nos une a los cristianos es la fe y la moral cristiana. Unidad en lo esencial y libertad en lo demás.

Esto cuesta entenderlo en mentalidades de partido único y de uniformidad. Hay que saber discernir la cantidad de cosas positivas que lleva esta época que nos ha tocado vivir. Por eso unos son del Real Madrid, otros del Atleti, otros del Barcelona, incluso de la Real, a unos les gusta lo clásico a otros lo moderno; unos prefieren seguridad, otros libertad; cóncavo o convexo?

Respetar la diferencia nos enriquece y cuesta mucho distinguir lo esencial de lo accesorio. El error grave es hacer esencial lo que no lo es, o hacer accidental lo que es esencial. La Iglesia no es un club de selectos, más bien de pecadores que luchan; el justo cae siete veces, pero siete veces se levanta. Lo importante es levantarse, con la ayuda de Dios que siempre perdona.

Una de las grandes novedades del Código de Derecho Canónico de 1983 es que aparece un elenco de derechos, son deberes también, de los fieles laicos. Entre ellos está el de dirigirse con respeto a las autoridades de la Iglesia para denunciar abusos, errores, sus necesidades (canon 212, 2). Es necesario ser muy prudente y respetuoso en estas materias, pero en la medida que los fieles laicos estén bien formados, pueden ayudar a sus pastores, en la realidad del día a día de la Iglesia.

Familia, derecho a la vida, educación son cuestiones esenciales, no accesorias. Trabajar codo con codo, con colegas no creyentes pero honrados, con colegas y amigos poco atentos y pechar con las propias opciones y responsabilidades es el camino.

Jesús Martínez Madrid

 

Los números de Cáritas

Dentro de los muchos informes sobre la acción social en España hay uno que refleja la singularidad de la apuesta por la solidaridad y la lucha contra la injusticia, la Memoria Anual de Cáritas, institución tejida de la experiencia del amor con los pobres y desfavorecidos de la Iglesia en España. La Memoria Anual de Cáritas ofrece mucho más que los números de la caridad; nos introduce en la dinámica del compartir de la comunidad cristiana, que llega hasta los últimos rincones de nuestra geografía

Un compartir que ha alcanzado el año pasado a un millón setecientas mil personas, gracias a los más de 358 millones de euros que han gestionado las setenta Cáritas diocesanas. Recursos que también se han repartido en la cooperación internacional y que proceden, en un setenta y cinco por ciento, de aportaciones privadas.

Suso do Madrid

 

¿Qué son las indulgencias?

El “Código de derecho canónico” (canon 992) y el “Catecismo de la Iglesia católica” (n. 1471), definen así la indulgencia: “La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”.

La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente. Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias. (Catecismo de la Iglesia Católica pto. 1471).

Para lucrar las indulgencias, tanto plenarias como parciales, es preciso que el fiel se halle en estado de gracia.

La indulgencia plenaria sólo se puede obtener una vez al día. Y para lucrarla, es decir, conseguirla, además del estado de gracia, es necesario:

Disposición interior de desapego total hacía el pecado, incluso al venial.

Confesión sacramental de los pecados.

Recibir la Sagrada Comunión y

Rezar por las intenciones del Romano Pontífice. Por ejemplo, un Padre nuestro, un Avemaría y un Gloria.

-La confesión, la comunión y  las oraciones por el Papa o bien ese día o en los veinte días antes o después de la obra indulgenciada.

Jesús Domingo Martínez

 

 

El debate sobre la filosofía cristiana (1931)

 

Escrito por Juan Luis Lorda

Publicado: 07 Noviembre 2017

Para analizar las relaciones entre filosofía y teología, tiene mucho interés un interesante debate que tuvo lugar en 1931 en la Sorbona, entre los miembros de la Sociedad Filosófica francesa

Todo comenzó con una visita de Étienne Gilson a su amigo Xavier Léon, presidente de la Sociedad francesa de Filosofía y director de la Revue de métaphysique et de morale. Encontró allí a Leon Brunschvicg, profesor también de la Sorbona y famoso editor de Pascal. A propósito de un artículo que Brunschvicg había escrito en la revista, trataron sobre la importancia filosófica de san Agustín y santo Tomás. Se suscitó una animada conversación. Además, se había recibido recientemente en la revista un artículo de Émile Bréhier, precisamente sobre el mismo tema: Existe una filosofía cristiana (Y a-t-il une philosophie chrétienne?).

Emile Bréhier era un conocido historiador de la filosofía. Estaba escribiendo una monumental historia y defendía que los autores medievales cristianos hacían teología pero no filosofía: “Durante estos cinco primeros siglos de nuestra era no hay una filosofía cristiana propiamente dicha que suponga una tabla de valores intelectuales claramente original y distinta de la de los pensadores paganos […]. El cristianismo en sus comienzos no es especulativo; sino un esfuerzo de ayuda mutua, a la vez espiritual y material […]. Esperamos, pues, mostrar, en este capítulo y los siguientes que el desarrollo del pensamiento filosófico no fue fuertemente influido por el advenimiento del Cristianismo y, resumiendo nuestro pensamiento en una palabra, que no hay filosofía cristiana”. Era la misma tesis que defendían muchos pensadores ilustrados desde siglo XVIII: en filosofía, hay que pasar directamente del pensamiento clásico griego a Descartes porque, en medio, en la Edad Media, solo hay teología.

Distintos modos de entender “filosofía cristiana”

En la historia se ha llamado “filosofía cristiana” a muchas cosas distintas. En un sentido muy general, el cristianismo antiguo se presentaba como una “filosofía” (san Justino, por ejemplo) porque es una sabiduría sobre la manera humana de vivir. En ese sentido también se puede hablar de “filosofía budista” o, en general, de la “filosofía de la vida” que cada persona tiene. En la historia cristiana también se ha llamado “filosofía cristiana” al pensamiento de San Agustín en su conjunto; y, también en general se puede llamara así al pensamiento filosófico de los cristianos. Pero si empleamos el término “filosofía” de una manera más académica, el cristianismo no es una filosofía, sino un mensaje religioso, una revelación.

Conviene distinguir los campos. La filosofía se basa en la razón, se justifica con argumentos racionales. Por eso, cuando recurrimos a la fe o al mensaje cristiano para afirmar una verdad, no estamos en el terreno de la filosofía, sino en el de la teología. Es filosofía sólo lo que se hace con una justificación racional. Es una cuestión de principios y de método. En esto estaban todos de acuerdo.

Decidieron que el tema resultaba interesante para la próxima sesión de la Sociedad francesa de Filosofía. Acordaron que Étienne Gilson presentaría una ponencia tratando de si existe o no, propiamente, una “filosofía cristiana”. El debate tuvo lugar el 21 de marzo de 1931. Se mandó previamente un esbozo a todos.

Además de Étienne Gilson, intervinieron en el debate Jacques Maritain y Émile Bréhier. Y se recibieron interesantes cartas del filósofo cristiano Maurice Blondel y del historiador de la filosofía Jacques Chevalier, autor también de una famosa Historia del pensamiento (Histoire de la Pensée). El debate fue publicado por la revista y todavía se lee con mucho gusto. Le ha prestado mucha atención el profesor Antonio Livi, especialista en la obra de Gilson. Por cierto, llama la atención la elegancia ejemplar del debate y el respeto y la delicadeza con que todos se tratan. Eran amigos y compartían el mismo interés por la filosofía, aunque sostuvieran opiniones muy diferentes.

Intervención de Gilson

Gilson distingue tres objeciones y la posición de los agustinianos. “No se puede evitar que la filosofía de un cristiano sea puramente racional, porque de otro modo no sería filosofía; pero desde el momento en que este filósofo es también cristiano, el ejercicio de su razón será el de la razón de un cristiano; lo cual no implica una razón diversa de la de los filósofos no cristianos, sino una razón que opera en unas condiciones diferentes. […] Es verdad que su razón es la de un sujeto que posee algo ‘no racional’ (la fe religiosa); pero ¿dónde está el filósofo ‘puro’ […], el hombre cuya razón no esté acompañado de algún elemento no racional como la fe?”.

“Lo que caracteriza al cristiano es la convicción de la fecundidad racional de su fe, y de que esta fecundidad es inagotable. Y éste es, en realidad, el verdadero sentido del creo ut intelligam de san Agustín y del fides quaerens intellectum de san Anselmo: un esfuerzo realizado por el cristiano para deducir conocimientos racionales de su fe en la Revelación. Por eso tales fórmulas son la verdadera definición de la filosofía cristiana”.

Los autores medievales sabían distinguir la filosofía de la teología, y su filosofía se apoyaba en argumentos racionales. A Gilson le parece que el nombre de “filosofía cristiana” puede confundir, pero puede usarse también para mostrar la influencia real que la revelación cristiana ha tenido en los grandes temas de la filosofía occidental.

Gilson desarrolló a continuación un gran trabajo de investigación para mostrarlo en una serie de conferencias (Gifford Lectures, 1931-1932) recopiladas en su gran libro El espíritu de la filosofía medieval (1932), que es un clásico del pensamiento cristiano.

Intervención de Maritain

Maritain se manifestó de acuerdo con Gilson y estableció una distinción entre la naturaleza y el estado de la filosofía: “Es preciso distinguir la naturaleza de la filosofía, lo que ésta es en sí misma, y el estado en que se encuentra de hecho, históricamente en el sujeto humano, que se refiere a sus condiciones de existencia y de ejercicio en concreto. […] Y así, la denominación ‘cristiana’ aplicada a una filosofía, no se refiere a lo que la constituye en su naturaleza o en su esencia de filosofía; si es fiel a esta naturaleza, no depende de la fe cristiana en cuanto al objeto y tampoco en cuanto a los principios y al método”. Poco después, en una conferencia en Lovaina (1931), desarrolló la cuestión y la publicó como libro, De la philosophie chrétienne. Su distinción es recogida en Fides et ratio.

Intervenciones de Bréhier y Brunschvicg

Émile Bréhier repitió la tesis racionalista de que propiamente no hay filosofía sino teología, aunque aceptaba que hay otros modos de entender la cuestión.

Brunschvicg mantuvo una posición parecida, y tendía a reducir la importancia de la aportación cristiana. Para él, la novedad del cristianismo consiste, principalmente, en su impulso místico. Muchos de los conceptos cristianos provienen o de formas permanentes de la religiosidad humana o han sido tomados de la filosofía griega.

Carta de Chevalier

La carta de Jacques Chevalier, también él un gran historiador de la filosofía, es relativamente breve y substancialmente está de acuerdo con Gilson. A la cuestión de si el cristianismo ha jugado un papel observable en la constitución de ciertas filosofías o, dicho de otra manera, si existen sistemas filosóficos puramente racionales en sus principios y en sus métodos, cuya existencia no se puede explicar sin referirse a la religión cristiana, “hay que responder sin dudar que sí”. Aunque “la prueba de esta afirmación exigiría una investigación cuidadosa y profunda”.

Chevalier lo ilustra con el ejemplo de la creación ex nihilo (a partir de la nada). Es “una noción indudablemente de origen judeo-cristiano que ha jugado un papel capital en la constitución de la filosofía moderna o, si se quiere, de algunas de estas filosofías”. No hay nada parecido en los mitos orientales ni en la filosofía griega. El demiurgo platónico organiza, pero no crea; en Aristóteles, la materia es tan coeterna como la forma, y están sometidas a una “generación circular”; y Plotino, que conoce la noción cristiana de creación, la rechaza, porque, para él, el mundo no puede proceder directamente del Uno.

Es una idea judeo-cristiana. Y cuando la filosofía la ha recibido, ha sido capaz de desarrollar una nueva idea de la causalidad: la causalidad propia de la causa primera es una causalidad absoluta. “Creo que no es demasiado afirmar que tanto esta noción de verdadera causalidad, que se deriva de la noción judeo-cristiana de creación, como la noción correlativa de personalidad, están en la base de toda la ciencia y de toda la filosofía modernas. Constituye, desde luego, el fundamento de la ciencia y de la filosofía de Descartes, quien todo, tanto lo real como el conocimiento […], lo basa en la creación continuada, que, a su vez, es expresión de la voluntad soberana, independiente e inmutable del Creador”.

Carta de Blondel

Blondel tiene una idea propia sobre la relación entre filosofía y teología. Cree que la revelación cristiana tiene un alcance universal, que afecta a todo y a todos. En su núcleo no es alcanzable por la razón, pero aporta la solución para muchos problemas que se plantea la razón. Por eso, un filósofo cristiano, que conoce las respuestas, debe ser capaz de hacer una filosofía que plantee atinadamente y con toda su fuerza las preguntas. La fe le sirve de inspiración, de guía y de purificación. Le ayuda a no conformarse con la filosofía, a reconocer sus límites y, por lo tanto, a abrirse a la trascendencia, a plantear bien las grandes preguntas humanas y a prepararse para las respuestas que vienen de Dios.

Lo propio de una filosofía cristiana es, precisamente, mostrar los límites, abrir los caminos y plantear las preguntas que conducen a la fe. En ese sentido la filosofía que deben hacer los cristianos se convierte en una apologética, una verdadera preparación para la fe. Pero respetando los dos ámbitos.

Al referirse al tema de la “filosofía cristiana”, Gilson pensaba en los contenidos que la fe ha suscitado en la historia de la filosofía. Blondel piensa, más bien, en una manera de proceder, en un estímulo para preparar las mentes a que se abran a la verdad cristiana. Se trata de otro modo de entender la “filosofía cristiana” que también es legítimo.

El desarrollo posterior

El debate suscitó mucho interés por establecer mejor cómo se había dado la influencia del pensamiento cristiano en la filosofía. Desde luego el libro más importante es el de Gilson, El espíritu de la filosofía medieval. Pero muchos otros autores hicieron aportaciones muy interesantes. Entre otros, Regis Jolivet escribió un inteligente ensayo sobre las relaciones entre el pensamiento griego y el cristiano (1931); Sertillanges, un importante libro sobre la influencia de la idea de creación. Y Tresmontant, su hermoso ensayo sobre el pensamiento hebreo. Además, una jornada de estudios de Juvisy (organizada por los Maritain) se dedicó también a la “filosofía cristiana” (1933) y contó con la participación de Edith Stein.

Se suele mencionar como parte del debate una frase de Heidegger dicha de pasada en el primer capítulo de su Introducción a la metafísica: “una filosofía cristiana equivale a un ‘hierro de madera’ [ein hölzernes Eisen] y un malentendido”. Y explica: “Ciertamente, existe una elaboración intelectual e interrogativa del mundo experimentado como cristiano, es decir, de la fe. Pero esto es teología”. A Heidegger le parece un malentendido hablar de “filosofía cristiana” porque distingue el método de cada saber, pero esto lo defendían todos y, como hemos visto, en el debate se hicieron matices que probablemente no le llegaron.

Conclusión

Gabriel Marcel lo expresa muy bien en su conferencia sobre El misterio del ser: “Es muy posible que la existencia de los datos cristianos fundamentales sea necesaria de hecho para permitir al espíritu concebir algunas de las nociones […]: pero no se puede decir que estas nociones estén bajo la dependencia de la revelación cristiana. No la suponen”.

Juan Luis Lorda, en Revista Palabra.