Las Noticias de hoy 09 Noviembre 2017

                                    Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 09 de noviembre de 2017     

Indice:

ROME REPORTS

Los Sacramentos son la vía privilegiada para encontrarnos con el Señor. El Papa en la catequesis

Catequesis del Papa: “Los Sacramentos y la Eucaristía, son los signos del amor de Dios”

 Nuevo llamamiento del Papa: unidos y ayuda concreta a los cristianos perseguidos en Oriente Medio y el mundo

Papa: Redescubrir la belleza de la celebración eucarística

 DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN: Francisco Fernández Carvajal

“La raza de los hijos de Dios”: San Josemaria

 Al encuentro de Jesús: L. Fernández Vaciero

Para ayudar a descubrir la vocación hay que ayudar a encontrar a Jesús

 Mons. Felipe Arizmendi: “Renuncia no, jubilación”

México y Armenia “son dos pueblos que han sufrido mucho por su fe”: Franco Coppola: Ana Paula Morales

 La autoestima a la luz de Dios: Sheila Morataya-Fleishman

La certeza de la experiencia mística: Pedro Paricio Aucejo

Artículos. buenos y cortos ?: Alejo Fernández Pérez

MUJERES: ¡NOS HACEN MUCHA FALTA!: René Mondragón

 El ateísmo social conduce a la apostasía de los individuos: Acción Familia 

Los fieles difuntos : Jesús D Mez Madrid

 Ganar al cáncer de mama: Juan García.

La influencia del ovino y caprino en el medio ambiente: Domingo Martínez Madrid

¿Una campaña nacional de oración por España?: Pedro García

 La muerte no es el final: JD Mez Madrid

 Maíz rico en metionina:Jesús Domingo

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

ROME REPORTS

 

 

 

Los Sacramentos son la vía privilegiada para encontrarnos con el Señor. El Papa en la catequesis

El Santo Padre bendijo e hizo sonar una campana durante la Audiencia General - AP

08/11/2017 12:24

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La Eucaristía es un acontecimiento maravilloso en el que Jesús, nuestra vida, se hace presente, y participar en la Misa es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Pero, ¿por qué se hace el signo de la cruz y el acto penitencial en el inicio de la Misa? Y las lecturas, ¿por qué? ¿Por qué se leen y qué tienen que ver? o ¿por qué a un cierto punto, el sacerdote que preside dice “levantemos nuestros corazones”? Son algunas de las preguntas a las que responderá el Papa Francisco en su nueva serie de catequesis, que – tal como él mismo explicó - dirigirá su mirada al “corazón” de la Iglesia, es decir, a la Eucaristía: Comenzamos hoy  una serie de catequesis sobre la Eucaristía. Intentaremos comprender mejor su importancia y su significado, y cómo el amor de Dios se refleja en este misterio de fe”.

 

En el miércoles 8 de noviembre, durante su catequesis en la Audiencia General, el Santo Padre hizo hincapié en la importancia de comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir plenamente nuestra relación con Dios. Por ese motivo explicó que, a través de las próximas catequesis, redescubrirá junto a nosotros, “la belleza que se esconde en la celebración eucarística”, la cual, dijo, una vez desvelada, “da un sentido pleno a la vida de cada uno”.

Inspirándose en las palabras de Cristo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna», cristianos de todas las épocas no han dudado en entregar su vida por amor a la Eucaristía.  El testimonio de los mártires nos cuestiona también a nosotros: ¿Qué importancia le damos al sacrificio de la Misa y a la comunión en la mesa del Señor? ¿Buscamos de verdad esa fuente de “agua viva”, que transforma nuestra vida en un sacrificio espiritual de alabanza y acción de gracias? La Eucaristía significa “acción de gracias”: acción de gracias a la Trinidad, que nos introduce en su comunión de amor, expresó en español. 

Hablando en italiano, el Papa Francisco precisó que la Eucaristía es una “teofanía”, es decir, el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre para la salvación del mundo, y recordó asimismo, el pedido del apóstol Santo Tomás, (ver Jn. 20, 25) de ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, para creerle, señalando que “lo que Santo Tomás pide al Señor es lo que todos necesitamos: verlo y tocarlo para poder reconocerlo”.

Es por ese motivo, explicó el Papa, que los Sacramentos vienen al encuentro de esta exigencia humana: “Los Sacramentos, y la Celebración Eucarística en particular, son los signos del amor de Dios, las formas privilegiadas para encontrarnos con Él”.  El Concilio Vaticano II  - añadió - alentó la formación litúrgica de los fieles, porque la Iglesia vive siempre de la Liturgia y se renueva gracias a ella. Por eso, intentemos conocer mejor este gran don que Dios nos ha dado con la Eucaristía, en la que Cristo se hace presente para que participemos de su pasión y muerte redentora.

Dejando el texto de lado, el Pontífice quiso remarcar a los fieles que, cuando el sacerdote celebra la Santa Misa, - aunque para algunos el sacerdote pueda resultar aburrido - es importante recordar que es el Señor quien está presente en la Eucaristía, y, por lo tanto, participar en la Santa Misa es volver a vivir la pasión redentora y la muerte del Señor, y subrayó asimismo una vez más la importancia de enseñar a los niños a hacerse la señal de la cruz, y también de dejar los teléfonos de lado en la Misa, porque la Misa “no es un espectáculo”:“es ir al encuentro de la pasión y de la resurrección del Señor”.

En la conclusión el Obispo de Roma pidó a la Virgen María que interceda para que “sintamos el deseo de conocer y amar más el misterio de la Eucaristía, sacramento del Cuerpo y la Sangre de su Hijo Jesús”, e impartió su Bendición Apostólica.

 

 

Catequesis del Papa: “Los Sacramentos y la Eucaristía, son los signos del amor de Dios”

Audiencia General del 8 de noviembre de 2017. - ANSA

08/11/2017 11:27

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“La Eucaristía es un evento maravilloso en el cual Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la Misa es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del segundo miércoles de noviembre, al iniciar un nuevo ciclo de catequesis dedicados a la Santa Misa.

En las próximas catequesis, señaló el Santo Padre, quisiera dar respuesta a algunas preguntas importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para redescubrir, o descubrir, como a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios. Recordando que, el Concilio Vaticano II fue fuertemente animado por el deseo de llevar a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo, el Pontífice resaltó que, por este motivo era necesario actuar, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de la Liturgia y se renueva gracias a ella.

En este sentido, un tema central que los Padres conciliares han subrayado, precisó el Papa, es la formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y es justamente este el objetivo de este ciclo de catequesis que hoy iniciamos, subrayó el Obispo de Roma, es decir, crecer en el conocimiento de este gran don de Dios que nos ha donado en la Eucaristía.

Texto y audio completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Iniciamos hoy una nueva serie de catequesis, que dirigirá la mirada al “corazón” de la Iglesia, es decir, la Eucaristía. Es fundamental para nosotros cristianos comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir siempre más plenamente nuestra relación con Dios.

No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender la Eucaristía; y cuantos, aun hoy, arriesgan la vida por participar en la Misa dominical. En el año 304, durante la persecución de Diocleciano, un grupo de cristianos, del Norte de África, fueron sorprendidos mientras celebraban la Misa en una casa y fueron arrestados. El procónsul romano, en el interrogatorio, les pregunto porque lo habían hecho, sabiendo que era absolutamente prohibido. Y ellos respondieron: «Sin el domingo no podemos vivir», que quería decir: si no podemos celebra la Eucaristía, no podemos vivir, nuestra vida cristiana moriría.

De hecho, Jesús dice a sus discípulos: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,53-54).

Estos cristianos del Norte de África fueron asesinados por celebrar la Eucaristía. Han dejado el testimonio que se puede renunciar a la vida terrena por la Eucaristía, porque ella nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Un testimonio que nos interpela a todos y pide una respuesta sobre qué cosa signifique para cada uno de nosotros participar en el Sacrificio de la Misa y acercarnos al Banquete del Señor. ¿Estamos buscando esa fuente de donde “brota agua viva” para la vida eterna?, ¿Qué hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de acción de gracias y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo? Este es el sentido más profundo de la Santa Eucaristía, que significa “acción de gracias”: Eucaristía significa acción de gracias. Acción de gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos envuelve y nos transforma en su comunión de amor.

En las próximas catequesis quisiera dar respuesta a algunas preguntas importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para redescubrir, o descubrir, como a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios.

El Concilio Vaticano II ha sido fuertemente animado por el deseo de llevar a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo. Por este motivo era necesario sobre todo actuar, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva gracias a ella.

Un tema central que los Padres conciliares han subrayado es la formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y es justamente este el objetivo de este ciclo de catequesis que hoy iniciamos: crecer en el conocimiento de este gran don de Dios que nos ha donado en la Eucaristía.

La Eucaristía es un evento maravilloso en el cual Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre para la salvación del mundo» (Homilía, Santa Misa en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae, 10 de febrero de 2014). El Señor está ahí con nosotros, presente. Pero, muchas veces nosotros vamos ahí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía… pero nosotros no celebramos cerca de él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniera aquí el presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, seguramente todos estaríamos cerca de él, que quisiéramos saludarlo. Pero, piensa: cuando tú vas a Misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estás distraído, volteado… ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto, ¡eh! “Padre, es que las misas son aburridas” – “Pero que cosa dices, ¿Qué el Señor es aburrido?” – “No, no. La Misa no, los sacerdotes”. “Ah, que se conviertan los sacerdotes, pero es el Señor que está ahí, ¡eh!” ¿Entendido? No lo olviden. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor».

Tratemos ahora de ponernos algunas simples preguntas. Por ejemplo, ¿Por qué se hace el signo de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa? Una pregunta. Y aquí quisiera hacer un paréntesis. ¿Ustedes han visto como los niños se hacen el signo de la cruz? Tú no sabes que cosas hacen, si es el signo de la cruz o un diseño. Hacen así… Pero, aprender, enseñar a los niños a hacer bien el signo de la cruz, así comienza la Misa, así inicia la vida, así inicia el día. Esto quiere decir que nosotros somos redimidos con la cruz del Señor. Miren a los niños y enséñenles bien a hacer el signo de la cruz. Y esas Lecturas, en la Misa, ¿Por qué están ahí? ¿Por qué se leen el domingo tres Lecturas y los otros días dos? ¿Por qué están ahí, qué cosa significa la Lectura de la Misa? ¿Por qué se leen y que tienen que ver? O quizás, ¿Por qué a cierto momento el sacerdote que preside la celebración dice: “Levantemos el corazón”?. No dice: “Levantemos nuestros celulares para tomar una fotografía”. No, es una cosa fea. Y les digo que a mí me da mucha tristeza cuando celebro aquí en la Plaza o en la Basílica y veo muchos celulares levantados no solo de los fieles, también de algunos sacerdotes y también de obispos. ¡Por favor! La Misa no es un espectáculo: es ir al encuentro de la pasión, de la resurrección del Señor. Por esto el sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. ¿Qué cosa quiere decir esto? Recuerden: nada de celulares.

Es muy importante regresar a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial, a través de aquello que se toca y se ve en la celebración de los Sacramentos. La pregunta del apóstol Santo Tomás (Cfr. Jn 20,25), de poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es el deseo de poder de algún modo “tocar” a Dios para creerle. Lo que Santo Tomás pide al Señor es aquello de lo cual todos nosotros tenemos necesidad: verlo y tocarlo para poder reconocerlo. Los Sacramentos van al encuentro de esta exigencia humana. Los Sacramentos, y la celebración eucarística de modo particular, son los signos del amor de Dios, las vías privilegiadas para encontrarnos con Él.

Así a través de estas catequesis que hoy iniciamos, quisiera redescubrir junto a ustedes la belleza que se esconde en la celebración eucarística, y que, una vez revelada, da sentido pleno a la vida de cada uno. La Virgen nos acompañe en este nuevo tramo del camino. Gracias.

 

 

Nuevo llamamiento del Papa: unidos y ayuda concreta a los cristianos perseguidos en Oriente Medio y el mundo

El Papa Francisco llega a la Plaza de San Pedro - AP

08/11/2017 10:59

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Con emoción y gratitud, el Papa Francisco alentó la Jornada en favor de los cristianos perseguidos, en especial en Oriente Medio, organizada por los Obispos de Polonia y la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, promovida por el Papa Pío XII, que fue iniciada por el P. Werenfried van Straaten en 1947, para ayudar a la Iglesia católica en países de verdadera necesidad, a los miles de refugiados y a los cristianos perseguidos en el mundo a causa de su fe.

Éste fue el nuevo apremiante llamamiento del Santo Padre en su audiencia general:

«El próximo domingo, por iniciativa de la Conferencia Episcopal Polaca y de la Asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada, celebrarán la novena Jornada de Solidaridad con la Iglesia Perseguida, sosteniendo espiritual y materialmente a los hermanos y hermanas de Oriente Medio.

¡Gracias por ello!

Que vuestras oraciones y vuestras ofertas sean una ayuda concreta y un signo de unión para con todos los que en el mundo sufren por el nombre de Cristo».

Al coincidir su encuentro semanal con el día en que en la Basílica vaticana se recuerda a los Santos Mártires, el Papa recordó una vez más a los cristianos perseguidos aún hoy. Y lo hizo en sus palabras a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados:

«La memoria hodierna de los Santos Mártires cuyas reliquias están custodiadas en la Basílica de San Pedro, acreciente en ustedes, queridos jóvenes, vuestra atención al testimonio cristiano aun en contextos difíciles; que los ayude a ustedes, queridos enfermos, a ofrecer vuestros sufrimientos para sostener a los tantos cristianos perseguidos; que los aliente a ustedes, queridos recién casados, a confiar en la ayuda de Dios y no solo en vuestras capacidades».

Sintetizando su catequesis central en italiano, el Obispo de Roma señaló a los peregrinos de tantos países del mundo que, a través del nuevo ciclo catequético centrado en la Eucaristía, el Señor puede ayudarnos a redescubrir el valor y el significado de la Santa Misa, a vivir con plenitud nuestra relación con Él.

En su cordial bienvenida a los peregrinos de lengua árabe, en particular a los provenientes de Oriente Medio, el aliento y la exhortación del Papa Francisco a la paz, al perdón y a la reconciliación, siguiendo el ejemplo de Jesús:

«Queridos hermanos y hermanas, la Eucaristía es el mismo Jesús que se dona enteramente por nosotros. Alimentarnos en Él y morar en Él mediante la Comunión Eucarística, transforma nuestra vida en un don a Dios y a los hermanos. Entremos en este dinamismo de amor y, siguiendo el ejemplo de Jesús, llegaremos a ser personas de paz, de perdón y de reconciliación»

 

 

Papa: Redescubrir la belleza de la celebración eucarística

El Papa Francisco durante la Audiencia General del segundo miércoles de noviembre. - ANSA

08/11/2017 13:41

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 En su catequesis de la Audiencia General del segundo miércoles de noviembre el Papa Francisco propuso un nuevo ciclo de reflexiones centradas en el “corazón” de la Iglesia, es decir en la Eucaristía. Y explicó que es fundamental para los cristianos conocer el valor de la Santa Misa, a fin de vivir cada vez más plenamente nuestra relación con Dios.

Hablando en italiano, el Santo Padre afirmó que no podemos olvidar al gran número de cristianos que, a lo largo de dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte para defender la Eucaristía; a la vez que tantos hoy, arriesgan su vida al participar en la Misa dominical.

Después de remontarse al lejano año 304 – durante las persecuciones del emperador Diocleciano –  para recordar la respuesta de un grupo de cristianos – arrestados por haber sido sorprendidos mientras celebraban la Misa – quienes habían declarado: “Sin el domingo no podemos vivir”; el Papa Bergoglio explicó que esto significa que “si no podemos celebrar la Eucaristía, no podemos vivir”, o que “nuestra vida cristiana moriría”.

Se puede renunciar a la vida terrenal por la Eucaristía.

Francisco también destacó que Jesús dijo a sus discípulos: “Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán la vida. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”. De manera que aquellos fieles de los primeros siglos del cristianismo a los que se les dio muerte a causa de su fe han dejado el testimonio – dijo el Obispo de Roma – de que se puede renunciar a la vida terrenal por la Eucaristía, porque ella nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Y este testimonio  – añadió el Papa – “nos interpela a todos pidiéndonos una respuesta acerca del significado que tiene, para cada uno de nosotros, el hecho de participar en el Sacrificio de la Misa y acercarnos a la Mesa del Señor.

De ahí las preguntas que formuló el Pontífice: “¿Estamos buscando aquella fuente de la que brota el agua viva para la vida eterna; que hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo en Cristo?

Éste – respondió el Santo Padre – es el sentido más profundo de la Santa Eucaristía, que significa “agradecimiento”. Sí, agradecimiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos implica y nos transforma en su comunión de amor.

Francisco afirmó asimismo que en sus próximas catequesis dará respuesta a algunas preguntas importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para redescubrir, o incluso descubrir, cómo a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios.

La formación litúrgica de los fieles es indispensable para la verdadera renovación.

Tras aludir al Concilio Ecuménico Vaticano II que estuvo animado por el deseo de conducir a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo; el Papa Francisco concluyó afirmando que los Padres conciliares subrayaron que la formación litúrgica de los fieles es indispensable para la verdadera renovación.

“Y es precisamente también ésta – dijo textualmente el Papa Francisco –  la finalidad del ciclo de catequesis que hoy comenzamos: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha dado en la Eucaristía”. A la vez que formuló el deseo de que la Santísima Virgen María nos acompañe en este nuevo camino.

 

 

DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN

Fiesta

— Los templos, símbolo de la presencia de Dios entre los hombres.

— Jesucristo, realmente presente en nuestras iglesias.

— La gracia divina nos hace templos vivos de Dios.

I. Los judíos celebraban cada año la fiesta de la Dedicación1 en recuerdo de la purificación y restablecimiento del culto en el Templo de Jerusalén después de la victoria de Judas Macabeo sobre el rey Antíoco2. Durante una semana se celebraba en toda Judea este aniversario. Se llamaba también Fiesta de las luces, porque era costumbre encender lámparas, símbolo de la Ley, y ponerlas en las ventanas de las casas, en número creciente con los días de la fiesta3. Esta celebración fue recogida por la Iglesia para conmemorar el aniversario en que los templos fueron convertidos en lugares destinados al culto. De modo particular, «cada año se celebra en el conjunto del rito romano la dedicación de la Basílica de Letrán, la más antigua y la primera en dignidad de las iglesias de occidente». Además, «en cada diócesis se celebra la dedicación de la catedral, y cada iglesia conmemora el recuerdo de su propia dedicación»4.

La fiesta que hoy celebramos tiene una especial importancia, pues la Basílica de Letrán fue la primera iglesia bajo la advocación del Salvador, levantada en Roma por el emperador Constantino. Sigue siendo en la actualidad la catedral del Romano Pontífice. La fiesta se celebra en toda la Iglesia como muestra de unidad con el Papa.

El templo siempre fue considerado entre los judíos como lugar de una particular presencia de Yahvé. Ya en el desierto se manifestaba en la Tienda del encuentro: allí hablaba Moisés con el Señor, como se habla con un amigo; la columna de nube signo de Su presencia descendía entonces y se detenía a la entrada de la Tienda5. Era el ámbito donde estará presente su Nombre, su Ser infinito e inefable, para escuchar y atender a sus fieles. Cuando Salomón hubo construido el Templo de Jerusalén, en la fiesta de su dedicación pronunció estas palabras: ¿En verdad morará Dios sobre la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no son capaces de contenerte; ¡cuánto menos esta casa que yo he edificado! Pero, con todo, atiende a la plegaria de tu siervo, Yahvé, Dios mío, y oye la oración que hoy hace tu siervo ante Ti. Que estén abiertos tus ojos noche y día sobre este lugar, del que has dicho: «En él estará mi Nombre»; y oye, pues, la oración de tu siervo y la de tu pueblo, Israel; cuando oren en este lugar, óyela Tú también desde el lugar de tu morada de los cielos...6.

A nuestras iglesias vamos al encuentro con nuestro Dios, que nos espera, con una presencia real, en la Eucaristía custodiada en el Sagrario.

El templo, enseña el Papa Juan Pablo II, «es casa de Dios y casa vuestra. Apreciadlo, pues, como lugar de encuentro con el Padre común»7. La iglesia-edificio representa y significa la Iglesia-asamblea, formada por piedras vivas, que son los cristianos, consagrados a Dios por su Bautismo8. «El lugar donde la comunidad cristiana se reúne para escuchar la palabra de Dios, elevar preces de intercesión y de alabanza a Dios y, principalmente, para celebrar los sagrados misterios, y donde se reserva el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, es imagen peculiar de la Iglesia, templo de Dios, edificado con piedras vivas; también el altar, que el pueblo santo rodea para participar del sacrificio del Señor y alimentarse con el banquete celeste, es signo de Cristo, sacerdote, hostia y altar de su mismo sacrificio»9. Vamos con toda reverencia, pues nada más respetable que la casa del Señor; «¿qué respeto no deben inspirar nuestras iglesias, donde se ofrece el sacrificio del Cielo y de la tierra, la Sangre de un Dios hecho Hombre?»10. Vamos también con la confianza de quien sabe bien que encuentra a Jesucristo, su Amigo, que dio la vida por amor a él; allí nos aguarda cada día. Es también la casa común donde encontramos a nuestros hermanos.

II. Las iglesias son el lugar de reunión de los miembros del nuevo Pueblo de Dios, que se congregan para rezar juntos. En ellas encontramos a Jesús, pues donde dos o más se reúnen en su nombre, allí está Él en medio de ellos11; allí oímos su voz. Pero, sobre todo, allí encontramos a Jesús, real y sustancialmente presente en la Sagrada Eucaristía. Está presente con su Divinidad y con su Humanidad santísima, con su Cuerpo y con su Alma. Allí nos ve y nos oye, y nos atiende como socorría a aquellos que llegaban, necesitados, de todas las ciudades y aldeas12. A Jesús presente en el Sagrario podemos manifestarle nuestros anhelos y preocupaciones, las dificultades, las flaquezas, y los deseos de amarle cada día más. El mundo sería bien distinto si Jesús no se hubiera quedado con nosotros. ¿Cómo no vamos a amar nuestros templos y oratorios, donde Jesús nos espera? ¡Tantas alegrías hemos recibido junto al Sagrario! ¡Tantas penas que nos atormentaban las hemos dejado allí! ¡En tantas ocasiones hemos vuelto al ajetreo de la vida ordinaria fortalecidos y esperanzados! Tampoco podemos olvidar que en el templo se encuentra el altar sobre el que se renueva cada día el Sacrificio de valor infinito que el Señor realizó en el Calvario. Cada día, en estos lugares dedicados al culto y a la oración, nos llegan incontables gracias de la misericordia divina.

Cuando un huésped ilustre se queda en una casa, sería una gran descortesía no atenderlo bien, o hacer caso omiso de él. ¿Somos siempre conscientes de que Jesús es nuestro Huésped aquí en la tierra, de que necesita de nuestras atenciones? Examinemos hoy si al entrar en una iglesia nos dirigimos enseguida a saludar a Jesús en el Sagrario, si nos comportamos siempre como corresponde a un lugar donde Dios habita de una manera particular, si las genuflexiones ante Jesús Sacramentado son un verdadero acto de fe, si nos alegramos siempre que pasamos cerca de un templo, donde Cristo se halla realmente presente. «¿No te alegra si has descubierto en tu camino habitual por las calles de la urbe ¡otro Sagrario!?»13. Y seguimos nuestros quehaceres con más alegría y con más paz.

III. En la Nueva Alianza, el verdadero templo ya no está hecho por manos de hombres: es la santa Humanidad de Jesús la que en adelante es el Templo de Dios por excelencia. Él mismo había dicho: Destruid este Templo y en tres días lo levantaré. Y explica el Evangelista: Él hablaba del Templo de su Cuerpo14. Y si el Cuerpo físico de Jesús es el nuevo Templo de Dios, también lo es la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, en el que el mismo Jesucristo es la piedra angular, sobre la que se apoya la nueva edificación. «Rechazado, desechado, dejado a un lado, dado por muerto entonces como ahora, el Padre lo hizo y lo hace siempre la base sólida e inconmovible de la nueva construcción. Y lo hace tal por su resurrección gloriosa (...).

»El nuevo templo, Cuerpo de Cristo, espiritual, invisible, está construido por todos y cada uno de los bautizados sobre la viva piedra angular, Cristo, en la medida en que a Él se adhieren y en Él crecen hasta la plenitud de Cristo. En este templo y por él, morada de Dios en el Espíritu, Él es glorificado, en virtud del sacerdocio santo que ofrece sacrificios espirituales (1 Pdr 2, 5), y su Reino se establece en este mundo»15. San Pablo lo recordaba frecuentemente a los primeros cristianos: ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?16.

Hemos de considerar frecuentemente que la Santísima Trinidad «por medio de la gracia de Dios inhabita en el alma justa como en un templo, de un modo íntimo y singular»17. La meditación de esta realidad maravillosa nos ayuda a ser más conscientes de la transcendencia que tiene vivir en gracia de Dios, y el profundo horror que hemos de tener al pecado, «que destruye el templo de Dios», privando al alma de la gracia y de la amistad divinas. Mediante esta inhabitación, podemos gozar de un anticipo de lo que será la visión beatífica en el Cielo, ya que «esta admirable unión solo en la condición y estado se diferencia de aquella en que Dios llena a los bienaventurados beatificándolos»18.

La presencia de Dios en nuestra alma nos invita a procurar un trato más personal y directo con el Señor, al que en todo momento buscamos en el fondo de nuestras almas.

1 Jn 10, 22. — 2 Cfr. 1 Mac 4, 36-59; 2 Mac 1, 1 ss.; 10, 1-8. — 3 Cfr. 2 Mac 1, 18. — 4 A. G. Martimort, La Iglesia en oración, Herder, 3.ª ed., Madrid 1987, pp. 991-992. — 5 Ex 33, 7-11. — 6 1 Rey 8, 27-30. — 7 Juan Pablo II, Homilía en Orcasitas (Madrid), 3-XI-1982. — 8 Cfr. Ritual de la dedicación de iglesias y de altares, Presentación, 26-X-1978. — 9 Cfr. Decreto 29-V-1977, en el que se publica el Ritual citado. — 10 Anónimo, La Santa Misa, Rialp, Madrid 1975, p. 133. — 11 Mt 18, 20. — 12 Cfr. Mc 6, 32. — 13 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 270. — 14 Jn 2, 20-21. — 15 Juan Pablo II, loc. cit. — 16 1 Cor 3, 16. — 17 León XIII, Enc. Divinum illud munus, 9-V-1897, 10. — 18 Ibídem, 11.

Esta Basílica es uno de los primeros templos que los cristianos pudieron erigir después de la época de las persecuciones. Fue consagrada por el Papa Silvestre el 9 de noviembre del año 324. Esta fiesta, que al principio solo se celebraba en Roma, pasó a ser fiesta universal en el rito romano, en honor de esta iglesia, llamada «Madre y Cabeza de todas las iglesias de Roma y de todo el mundo (Urbis et orbis)», como signo de amor y de unidad para con la Cátedra de San Pedro. La historia de esta Basílica evoca la llegada a la fe de millares y millares de personas que allí recibieron el Bautismo.

 

 

“La raza de los hijos de Dios”

Hijos de Dios. –Portadores de la única llama capaz de iluminar los caminos terrenos de las almas, del único fulgor, en el que nunca podrán darse oscuridades, penumbras ni sombras. –El Señor se sirve de nosotros como antorchas, para que esa luz ilumine... De nosotros depende que muchos no permanezcan en tinieblas, sino que anden por senderos que llevan hasta la vida eterna. (Forja, 1)

Jesus Christus, Deus Homo, Jesucristo Dios‑Hombre. Una de las magnalia Dei, de las maravillas de Dios, que hemos de meditar y que hemos de agradecer a este Señor que ha venido a traer la paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. A todos los hombres que quieren unir su voluntad a la Voluntad buena de Dios: ¡No sólo a los ricos, ni sólo a los pobres!, ¡a todos los hombres, a todos los hermanos! Que hermanos somos todos en Jesús, hijos de Dios, hermanos de Cristo: su Madre es nuestra Madre.
No hay más que una raza en la tierra: la raza de los hijos de Dios. Todos hemos de hablar la misma lengua, la que nos enseña nuestro Padre que está en los cielos: la lengua del diálogo de Jesús con su Padre, la lengua que se habla con el corazón y con la cabeza, la que empleáis ahora vosotros en vuestra oración. La lengua de las almas contemplativas, la de los hombres que son espirituales, porque se han dado cuenta de su filiación divina. Una lengua que se manifiesta en mil mociones de la voluntad, en luces claras del entendimiento, en afectos del corazón, en decisiones de vida recta, de bien, de contento, de paz. (Es Cristo que pasa, 13)

 

Al encuentro de Jesús

Como en Emaús, tantas veces nos gustaría que Jesús se quedara junto a nosotros, para darnos consejo, consuelo y afecto. En este editorial se anima a buscar a ese Cristo en la Eucaristía.

Cristo 29 de Septiembre de 2011

 El Pantocrator del Monte Sinai.

 

Quédate con nosotros, porque ya está anocheciendo y va a caer el día [1] . «Ésta fue la invitación apremiante que, la tarde misma del día de la resurrección, los dos discípulos que se dirigían hacia Emaús hicieron al Caminante que a lo largo del trayecto se había unido a ellos. Abrumados por tristes pensamientos, no se imaginaban que aquel desconocido fuera precisamente su Maestro, ya resucitado. No obstante, habían experimentado cómo “ardía” su corazón (cfr. Lc 24, 32) mientras él les hablaba explicando las Escrituras. La luz de la Palabra ablandaba la dureza de su corazón y “se les abrieron los ojos” (cfr. Ibid. 31). Entre la penumbra del crepúsculo y el ánimo sombrío que les embargaba, aquel Caminante era un rayo de luz que despertaba la esperanza y abría su espíritu al deseo de la plena luz. “Quédate con nosotros”, suplicaron, y Él aceptó. Poco después el rostro de Jesús desaparecería, pero el Maestro se había quedado veladamente en el “pan partido”, ante el cual se habían abierto sus ojos» [2] .

Así comienza la carta que Juan Pablo II escribió con motivo del Año de la Eucaristía. La escena de los discípulos de Emaús es de gran actualidad: Dios que se hace el encontradizo para acompañar al hombre en el camino de la vida; siempre acude a confortarlo y, en el momento malo, devuelve a los corazones la alegría y la esperanza perdidas.

Una vez logrado su propósito, el Señor desaparece y deja solos a aquellos dos discípulos de Emaús; pero es una soledad aparente, para quien mira únicamente con los ojos del cuerpo. En realidad, se ha quedado, para todos y para siempre, en la Eucaristía; de tal manera que la escena de Emaús se repite una y otra vez en nuestras vidas, siempre que lo necesitemos.

Jesús se ha quedado en la Eucaristía para remediar nuestra flaqueza, nuestras dudas, nuestros miedos, nuestras angustias; para curar nuestra soledad, nuestras perplejidades, nuestros desánimos; para acompañarnos en el camino; para sostenernos en la lucha. Sobre todo, para enseñarnos a amar, para atraernos a su Amor [3] .

¡Qué fácil resulta acercarse al Sagrario cuando contemplamos la maravilla de un Dios que se ha hecho hombre, que se ha quedado con nosotros! Vamos a su encuentro para abrir nuestro corazón y ser confortados como los discípulos de Emaús. Entonces, cuando acudimos al Señor con esta confianza, la Eucaristía pasa a ser una necesidad; se sitúa como centro y raíz de nuestra vida interior, y –consecuencia inseparable– como alma de nuestro apostolado.

¿ACASO NO ARDÍA NUESTRO CORAZÓN?

La fecundidad del apostolado depende de nuestra unión con Cristo. Nosotros solos no podemos hacer nada: sine me nihil potestis facere [4] . Cada uno conoce su poquedad y experimenta con frecuencia las propias miserias. Además, alguna vez podrán darse situaciones concretas en las que, debido al cansancio de la intensa jornada de trabajo o a las dificultades que encontramos en la labor apostólica, perdamos de vista la grandeza de nuestra vocación de cristianos y se apague en nosotros la llama que nos inflama para el apostolado.

En la Eucaristía encontramos la fuerza que nos sostiene porque le encontramos a Él. Es un encuentro personal en el que Jesús se dona y nos concede su eficacia. Cada vez que acudimos necesitados a rezar delante del Sagrario, Cristo, al igual que hizo con los discípulos de Emaús, da sentido a nuestra vida, nos devuelve la visión sobrenatural, nos conforta en nuestras dificultades y nos llena de ansias de apostolado. Omnia possum in eo qui me confortat [5] , con el Señor lo podemos todo quia tu es Deus fortitudo mea [6] . En este Sacramento, queda patente que la sangre de Cristo redime y a la vez alimenta y deleita. Es sangre que lava todos los pecados (cfr. Mt 26, 28) y vuelve pura el alma (cfr. Ap 7, 14). Sangre que engendra mujeres y hombres de cuerpo casto y de corazón limpio (cfr. Zac 9, 17). Sangre que embriaga, que emborracha con el Espíritu Santo y que desata las lenguas para cantar y narrar las magnalia Dei (Hch 2, 11), las maravillas de Dios [7] .

La unión con Cristo nos embriaga con el Espíritu Santo, nos llena el corazón – ¿no es verdad que ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras? [8] – y nos lanza a proclamar las grandezas del Señor, a comunicar a los demás nuestra alegría, con el celo del mismo Cristo. “Nonne cor nostrum ardens erat in nobis, dum loqueretur in via?” —¿Acaso nuestro corazón no ardía en nosotros cuando nos hablaba en el camino? Estas palabras de los discípulos de Emaús debían salir espontáneas, si eres apóstol, de labios de tus compañeros de profesión, después de encontrarte a ti en el camino de su vida [9] .

El cristiano puede recibir la buena semilla siguiendo los numerosos actos de piedad que forman parte de la tradición de la Iglesia: la Santa Misa, la oración delante del Tabernáculo –siempre que sea posible–, la visita al Santísimo, la meditación frecuente del canto Adoro te devote , las comuniones espirituales, la alegría de descubrir Sagrarios cuando vamos por la calle... Todo esto es un verdadero encuentro con Cristo del que salimos renovados para la lucha interior y el apostolado.

Emaús, de Rembrandt.

La unión con Cristo alcanza su culmen cuando lo recibimos en la Sagrada Comunión. En ese momento nos encontramos con Él de manera más plena, más íntima, nos va haciendo cada vez más ipse Christus . Aprovechemos para hablar con Él de nuestros amigos, y pedirle que les remueva. San Josemaría nos lo dejó grabado: ¡Jesús se ha quedado en la Hostia Santa por nosotros!: para permanecer a nuestro lado, para sostenernos, para guiarnos. —Y amor únicamente con amor se paga. —¿Cómo no habremos de acudir al Sagrario, cada día, aunque sólo sea por unos minutos, para llevarle nuestro saludo y nuestro amor de hijos y de hermanos? [10]

Esta realidad es compatible con situaciones en las que no recibimos consuelo sensible en el trato con Dios, o pasamos por un periodo de mayor sequedad en la vida interior. Es entonces el momento de encontrarnos con el Señor en la Cruz, elemento imprescindible del apostolado. Para convertirnos realmente en almas de Eucaristía y almas de oración, no cabe prescindir de la unión habitual con la Cruz, también mediante la mortificación buscada o aceptada [11] .

LLEVAR AL ENCUENTRO DE LA EUCARISTIA

«Los dos discípulos de Emaús, tras haber reconocido al Señor, “se levantaron al momento” (Lc 24,33) para ir a comunicar lo que habían visto y oído. Cuando se ha tenido verdadera experiencia del Resucitado, alimentándose de su cuerpo y de su sangre, no se puede guardar la alegría sólo para uno mismo. El encuentro con Cristo, profundizado continuamente en la intimidad eucarística, suscita en la Iglesia y en cada cristiano la exigencia de evangelizar y dar testimonio» [12] .

Proceder así es la reacción lógica de quien ha descubierto un bien –en este caso, el Bien– del que se pueden beneficiar las personas queridas. Debemos conseguir “contagiar” –en nuestra labor apostólica– a cuantos más mejor, para que también miren y frecuenten esa amistad inigualable [13] .Hacer apostolado es poner a los hombres delante de Cristo: llevarlos al encuentro del Maestro, como llevó Andrés a Pedro o Felipe a Natanael [14] . Para esto, hemos de acercar a nuestros amigos a los lugares por donde pasa Jesús ; provocar el encuentro en el camino para que sean curados como el ciego de nacimiento, confortados como los discípulos de Emaús o llamados como Mateo.

Se llena nuestro corazón de alegría cuando realizamos un profundo apostolado de la Confesión y de la Eucaristía con las personas que tenemos a nuestro alrededor. Cuando hay amistad resulta fácil hablar de Dios a nuestros amigos. Se abren nuestros ojos como lo de Cleofás y su compañero, cuando Cristo parte el pan; y aunque Él vuelva a desaparecer de nuestra vista, seremos también capaces de emprender de nuevo la marcha —anochece—, para hablar a los demás de Él, porque tanta alegría no cabe en un pecho solo [15] .

PROMOVER LA CULTURA DE LA EUCARISTÍA

El primer encuentro con Jesús para muchas personas será nuestro propio ejemplo, nuestra vida que busca la identificación con Cristo, y seremos instrumentos para llevarles al Maestro. El ejemplo de una vida cristiana coherente arrastra, por eso no hemos de tener miedo a mostrarnos como cristianos y actuar como tales en medio del mundo. Es una de las propuestas que Juan Pablo II realizó en numerosas ocasiones: «los cristianos se han de comprometer más decididamente a dar testimonio de la presencia de Dios en el mundo. No tengamos miedo de hablar de Dios ni de mostrar los signos de la fe con la frente muy alta. La “cultura de la Eucaristía” promueve una cultura del diálogo, que en ella encuentra fuerza y alimento. Se equivoca quien cree que la referencia pública a la fe menoscaba la justa autonomía del Estado y de las instituciones civiles, o que puede incluso fomentar actitudes de intolerancia» [16] .

Testimoniar nuestra fe exteriormente es un derecho como ciudadanos y un deber como cristianos; es una conducta acorde a la dignidad de la persona y una respuesta al ansia que todos los hombres tienen en su corazón de conocer la verdad. Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Ti [17] . Llevar a los hombres frente a la Verdad es el mayor bien que les podemos hacer, un bien que libera, que nunca es intolerante: conoceréis la verdad y la verdad os hará libres [18] . Nuestro testimonio de almas de Eucaristía dará la luz que permita a otros acercarse a la Luz. Cuando, al llegar a aquella aldea, Jesús hace ademán de seguir adelante, los dos discípulos le detienen, y casi le fuerzan a quedarse con ellos. Le reconocen luego al partir el pan: El Señor, exclaman, ha estado con nosotros. (... ) Cada cristiano debe hacer presente a Cristo entre los hombres; debe obrar de tal manera que quienes le traten perciban el bonus odor Christi, el buen olor de Cristo; debe actuar de modo que, a través de las acciones del discípulo, pueda descubrirse el rostro del Maestro [19] .

LA LLAMADA, FRUTO DEL ENCUENTRO

Emaús de Caravaggio.

Ante la triste ignorancia que hay, incluso entre muchos católicos, pensemos, hijas e hijos míos, en la importancia de explicar a las personas qué es la Santa Misa y cuánto vale, con qué disposiciones se puede y se debe recibir al Señor en la comunión, qué necesidad nos apremia de ir a visitarle en los sagrarios, cómo se manifiestan el valor y el sentido de la urbanidad de la piedad . Ahí se nos abre un campo inagotable y fecundísimo para el apostolado personal [20] .

Si nuestra vida es de verdad eucarística, si toda nuestra jornada gira en torno al Santo Sacrificio y al Sagrario, nos saldrá como algo natural dar doctrina a las personas que tenemos alrededor y llevarlas al encuentro de Cristo en la Eucaristía. Cuando nos reunimos ante el altar mientras se celebra el Santo Sacrificio de la Misa, cuando contemplamos la Sagrada Hostia expuesta en la custodia o la adoramos escondida en el Sagrario, debemos reavivar nuestra fe, pensar en esa existencia nueva, que viene a nosotros, y conmovernos ante el cariño y la ternura de Dios [21] . La persona que se acerca a la Eucaristía, encuentra personalmente a Cristo y se pone en situación de poder oír su llamada, la misma que recibieron los primeros doce y tantos otros personajes que, como narra el Evangelio, se cruzaron con Jesús en su camino: ven y sígueme .

L. Fernández Vaciero

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[1] Lc 24, 29.

[2] Juan Pablo II, Litt. ap. Mane nobiscum Domine, 7-X-2004, n. 1.

[3] Del Prelado, Carta 6-X-2004 , n. 8.

[4] Jn 15, 5.

[5] Fil 4, 10.

[6] Sal 43 [42], 2 (Vg).

[7] Del Prelado, Carta, 6-X-2004 , n. 33.

[8] Lc 24, 32.

[9] San Josemaría, Camino, n. 917

[10] San Josemaría, Surco n. 686.

[11] Del Prelado, Carta, 6-X-2004 , n. 36.

[12] Juan Pablo II, Litt. ap. Mane nobiscum Domine, 7-X-2004, n. 23.

[13] Del Prelado, Carta, 6-X-2004 , n. 35.

[14] Cfr. Jn 1, 40-45.

[15] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 314.

[16] Juan Pablo II, Litt. ap. Mane nobiscum Dominum, 7-X-2004, n. 26.

[17] San Agustín, Confesiones, 1, 1, 1.

[18] Jn 8, 32.

[19] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 105

[20] Del Prelado, Carta, 6-X-2004 , n. 35.

[21] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 153.

http://odnmedia.s3.amazonaws.com/static/images/ico_pdf.pngAl encuentro de Jesús (para imprimir).

 

 

Para ayudar a descubrir la vocación hay que ayudar a encontrar a Jesús

El Papa Francisco ha sugerido al Congreso internacional de Pastoral Vocacional que, para cultivar vocaciones, vivan tres actitudes: salir de la propia comodidad para dedicar tiempo a las personas; acompañarles sin pretender controlar la gracia de Dios; y ayudar a los jóvenes a hacerse ellos mismos las preguntas justas.

Del Papa 22 de Octubre de 2016

 

“Perseveren en ser cercanos, en salir, en sembrar la palabra con miradas de misericordia: fue la exhortación del Papa Francisco a los numerosos participantes en el Congreso internacional de Pastoral Vocacional, a quienes recibió en audiencia este viernes en la Sala Clementina.

Bajo el título ‘Lo miró con misericordia y lo eligió’ (Miserando atque eligendo) frase del Evangelio de Mateo y lema del Pontificado del Papa Francisco, el encuentro internacional ha reunido en estos días en Roma a casi 300 Cardenales, Obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y agentes pastorales que trabajan en la pastoral vocacional en el mundo.

res claves del discernimiento vocacional, según el Papa FranciscoTres claves del discernimiento vocacional, según el Papa Francisco

Recordando la particularidad de la misión de Jesús que “sale a las calles, se pone en camino, y va al encuentro de los sufrimientos y de las esperanzas del pueblo”, el Papa centró su discurso en tres verbos que indican el dinamismo de toda pastoral vocacional: salir, ver y llamar.

En primer lugar, salir: porque la pastoral vocacional tiene necesidad de una Iglesia en movimiento, capaz de ampliar los propios confines pero con la medida ancha del corazón misericordioso de Dios”. El Pontífice instó a “salir de nuestras rigideces que nos hacen incapaces de comunicar la alegría del Evangelio, de las fórmulas estándares que resultan anacronistas y de análisis preconcebidos que encuadran la vida de las personas en fríos esquemas. Y luego la invitación a los pastores de la Iglesia, “principales responsables de las vocaciones cristianas y sacerdotales”, que también experimentaron el primer encuentro con Jesús, a que salgan y escuchen a los jóvenes y los ayuden a discernir y a orientar sus pasos. Porque “estamos llamados a ser pastores en medio del pueblo - recalcó- capaces de animar una pastoral del encuentro y de emplear tiempo en recibir y escuchar a todos, especialmente a los jóvenes”.

La pastoral vocacional tiene necesidad de una Iglesia en movimiento, capaz de ampliar los propios confines pero con la medida ancha del corazón misericordioso de Dios

Ver: “Cuando Jesús pasa por las calles se detiene y cruza la mirada del otro, sin prisa”, especificó el Obispo de Roma, recordando cómo hoy la velocidad y la prisa de la vida no dejan espacio al necesario silencio interior en donde “pueda resonar la llamada del Señor”. “Es posible correr este riesgo también en nuestras comunidades” – advirtió el Papa: pastores que por la prisa “corren el riesgo de caer en un vacío de activismo organizativo”. En cambio, “la vocación”, como indica el Evangelio – explicó – “inicia por una mirada de misericordia sobre mí”. “Es así que Jesús miró a Mateo”. Y así debe ser la mirada de cada pastor: “atenta, sin prisa, capaz de detenerse y de leer en profundidad y entrar en la vida del otro sin hacerlo sentir jamás ni amenazado ni juzgado”.

Nuestra mirada debe ser atenta, sin prisa, capaz de detenerse y de leer en profundidad y entrar en la vida del otro sin hacerlo sentir jamás ni amenazado ni juzgado

Tercera acción: llamar. “El verbo típico de la vocación cristiana”, afirmó Francisco. “Jesús no hace largos discursos”, explicó, porque su deseo es “poner a las personas en camino, y romper la ilusión de que se pueda vivir felizmente quedándose cómodamente sentados entre las propias seguridades”.

¡No tengan miedo de anunciar el Evangelio, de encontrar, de orientar la vida de los jóvenes!

“¡Este deseo de búsqueda, que habita en los más jóvenes, es el tesoro que el Señor pone en nuestras manos y que debemos cuidar, cultivar y hacer germinar!” recordó Obispo de Roma. ¡No tengan miedo de anunciar el Evangelio, de encontrar, de orientar la vida de los jóvenes!, prosiguió, alentándolos a no ser tímidos en el proponerles el camino de la vida sacerdotal, mostrándoles, sobre todo, con su testimonio que "es bello seguir al Señor y donarle la vida para siempre".

Más información

- Mensaje del Papa Francisco para la 53 Jornada Mundial de oración por las vocaciones.

- Sínodo 2018: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

- Libro electrónico: El Papa Francisco en Polonia (JMJ Cracovia, 2016)

 

 

Mons. Felipe Arizmendi: “Renuncia no, jubilación”

“La vocación es ser llamados por Otro, es decir, no poseerse más”

8 noviembre 2017

RENUNCIA, NO JUBILACIÓN

 + Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

VER

Desde el 1 de mayo de 2015, al cumplir 75 años de edad, presenté al Papa Francisco mi renuncia a la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, como indica el Código de Derecho Canónico: “Al Obispo diocesano que haya cumplido setenta y cinco años de edad, se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias” (c 401,1). Me fue aceptada el pasado 3 de noviembre.

Doy gracias a Dios por haberme llamado a este ministerio, y a las dos diócesis de Chiapas que me recibieron. El 7 de marzo de 1991, fui ordenado obispo en Tapachula, donde permanecí hasta el 30 de abril del año 2000. A partir del 1 de mayo del 2000, he servido en la diócesis actual. El Papa me nombró Administrador Apostólico, hasta que llegue mi sucesor, Mons. Rodrigo Aguilar Martínez, el 3 de enero de 2018. Son casi 27 años de mi vida episcopal, toda en Chiapas.

Me siento tranquilo, sereno y en paz. Como dice Jesús: “Cuando hayan hecho todo lo que Dios les manda, digan: Somos servidores a los que nada hay que agradecer, porque no hicimos más que cumplir con nuestra obligación” (Lc 17,10). En efecto, no faltan quienes hagan un balance de lo que se ha hecho, hacen comparaciones, elucubran cómo será el sucesor. Soy consciente de mis limitaciones, pero me he esforzado por vivir este ministerio como Jesús y la Iglesia nos indican. Sólo Dios y la historia eclesial nos juzgarán.

Regresaré a mi diócesis de origen, Toluca, y me dedicaré, mientras Dios me conceda vida y salud, a atender a personas en confesión y en asesoría espiritual. Por tanto, no voy a descansar, a jubilarme, sino a cambiar de estilo de servicio; ya no al frente de una diócesis, sino con mi tiempo dedicado a atender a tantas personas que tienen hambre de ser escuchadas y de recibir una orientación según Dios.

PENSAR

El papa Francisco ha dicho: “El verdadero pastor sabe dejar su cargo en la Iglesia cuando es el debido momento, porque sabe que el rebaño no es su propiedad y él no es el centro de la historia. Un pastor que no aprendió a despedirse, es porque tuvo alguna relación equivocada con el rebaño, una relación que no está purificada por la cruz de Jesús. Una de las cosas que dará paz al pastor cuando se retira, es recordarse que nunca fue un pastor de compromisos. Obedece al Espíritu, porque el pastor sabe que está en camino. No se jubila, sino que va a servir a otras Iglesias, siempre con el corazón abierto a la voz de Dios: dejo esto; veré que me pide el Señor. Recemos por nuestros pastores, por los párrocos, obispos, por el Papa, para que su vida sea una vida sin compromisos, una vida en camino, y una vida en la que ellos no crean que están en el centro de la historia y así aprendan a despedirse” (30-V- 2017).

“Tengo miedo de los cristianos que no caminan y se encierran en su nicho. Es mejor proceder cojeando, a veces cayendo, pero siempre confiando en la misericordia de Dios, que ser unos cristianos de museo que temen los cambios y que, habiendo recibido un carisma o vocación, en lugar de ponerse al servicio de la eterna novedad del Evangelio, se defienden a sí mismos y defienden sus roles.

La vocación es ser llamados por Otro, es decir, no poseerse más, salir de sí mismo y ponerse al servicio de un proyecto más grande. Nos convertimos, entonces, con humildad, en colaboradores de la viña del Señor, renunciando a todo espíritu de posesión y de vana gloria. ¡Qué triste es ver que, a veces, precisamente nosotros, hombres de la Iglesia, no sabemos ceder nuestro puesto, no conseguimos despedirnos de nuestros deberes con serenidad, y nos cuesta dejar en manos de otros las obras que el Señor nos ha confiado!

Siempre adelante, con valor, con creatividad y con audacia. Sin miedo de renovar vuestras estructuras y sin permitir que el precioso camino recorrido pierda el empuje de la novedad. ¡Siempre adelante! Adelante en la esperanza, adelante con vuestra misión, mirando más allá, abriendo horizontes, dejando espacio a los jóvenes y preparando el futuro” (23-VI-2017).

ACTUAR

Me encomiendo a sus oraciones. Y oremos por el nuevo obispo que vendrá a esta diócesis, con la confianza de que es el Espíritu Santo quien guía a su Iglesia. Espero que la familia diocesana demuestre su madurez recibiéndolo con apertura de mente y de corazón, con una colaboración crítica, pero leal y entusiasta, con una disponibilidad humilde y dócil a la vez.

 

 

México y Armenia “son dos pueblos que han sufrido mucho por su fe”: Franco Coppola

Posted date: noviembre 08, 2017 In: Iglesia en México

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Por Ana Paula Morales (Poli) @apmorales4 |

Una reflexión del nuncio apostólico en México, Mons. Franco Coppola, con respecto a la visita de Karekin II, patriarca actual de la Iglesia Apostólica Armenia.

EL SUFRIMIENTO POR LA FE

Yo pienso que ha sido muy útil este encuentro entre la tradición armenia y el pueblo mexicano, son dos naciones que han sufrido mucho por su fe. Han sido asesinados un millón y medio de armenios por los turcos para eliminar a los cristianos del país. Esto es el genocidio de los armenios. Fueron asesinados casi todos. Esto hizo que se dispersaran por todo el mundo es por ello que vinieron unos a México. Hace 100 años, esto fue casi en los mismos años en que México estaba sufriendo una persecución religiosa por su fe, conocida como Guerra Cristera. Entonces son dos pueblos que han sufrido mucho por su fe, y que al mismo tiempo han sido muy fieles a su fe. Su fe los ha reunido. Esto me parece muy interesante como analogía que pueden ser dos pueblos que pueden darse la mano desde este punto de vista.

EL PERDÓN A LOS QUE NOS HACEN EL MAL

A propósito del perdón pienso que solo podemos perdonar si nos ponemos con Jesús en la Cruz. Jesús pide al Padre que perdone porque no saben lo que hacen. No solo perdona sino que trata de excusarlos, y no es una excusa como nosotros muchas veces lo hacemos por excusar, él lo hace de verdad, porque nosotros muchas veces no lo hacemos de verdad y puedo hablar de mi experiencia humana que también es muy limitada.

Por ahora no he encontrado a una persona mala que quiera hacer el mal por el mal, muchas veces una persona hace el mal porque no sabe lo que está haciendo sin darse cuenta pensando que está haciendo el bien. Pensando que no tiene otra alternativa. Entonces, cuanto es cierto lo que dijo Jesús: perdónales porque no saben lo que están haciendo.

El perdón tiene que surgir de la conciencia del mal que hemos sufrido, por un lado está hecho por personas que no necesariamente querían hacernos mal. Cuántas veces tenemos prejuicios hacia los otros y los tratamos mal porque hemos decidido que son malos. Muchas veces uno hace mal sin querer hacerlo a propósito.

AYUDAR A SANAR LAS HERIDAS

Tenemos que ser conscientes que cuando sufrimos una injusticia o algo malo, puede ser que la persona que lo está haciendo no lo sabe. En eso nos ayuda la fe. Pero hay alguien que lo sabe todo que es Dios. Si él lo permite esto sabe. A veces a los hijos hay que dejarlos que hagan las cosas, muchas veces uno de ellos se pega la cabeza contra la pared, pero después no hay que decirles: yo te lo había dicho. Hay que ayudarlos a sanar sus heridas. Como padres tienen que dejar que sus hijos comentan sus errores para que se den cuenta, pueden permitirle algo que pueda aguantar del que pueda aprender.

Nuestro Padre que está en los cielos permite y soporta que podamos hacer algo mal porque sabe que podemos aguantarlo, podemos soportarlo según las situaciones, pero Dios lo sabe y si lo permite es porque podemos. Nosotros creemos que estamos bajo la mirada de nuestro Padre, y los mexicanos también tienen a su Madre la Morenita del Tepeyac. Con más fuerte razón estamos tranquilos que Alguien sabe, y sabemos que hay algo bueno.

 

 

La autoestima a la luz de Dios

Sheila Morataya-Fleishman

La auto-estima es un campo fascinante y dentro de la superación personal todavía más, pero también es un tema profundo…

Todos hemos envidiado alguna vez ese tipo de persona que emana confianza absoluta en sí misma.

Lo percibimos a través de su forma de “estar”. Lo vemos en su forma de caminar, de saludar, de expresarse verbalmente y en lo bien que se está a su lado. Podemos decir de él o ella, que es una persona que goza de una sana auto-estima o de un sano concepto de sí mismo.

Uno de los factores psicológicos que más afecta nuestras relaciones humanas, es la auto-estima o amor ordenado por uno mismo. Una de las vertientes que más afecta la personalidad y la conquista de relaciones estables con uno mismo y el mundo es la auto-estima.

Lamentablemente de los miles de artículos y cientos de libros que existen en el Mercado sobre este tema, hay muchos que lo que han hecho es dar una orientación que confunde a las personas.

La auto-estima es un campo fascinante y dentro de la superación personal todavía más, pero también es un tema profundo y que requiere de mucha investigación y estudio para poder ser efectivos en la transmisión de la misma a los nuestros. Para nosotros los cristianos, la auto-estima o el amor que debemos sentir hacia nuestra propia forma de lucir y ser viene dada por el hecho de pertenecer a una categoría superior a la de los animales y las plantas.

Somos hijos de Dios. Seres humanos dotados de un alma que está destinada a ser eterna y en donde radican las potencias singulares que nos distinguen de los demás seres de la creación. Inteligencia y voluntad. Porque somos inteligentes, podemos pensar, reflexionar, decidir, actuar, y construir un auto-concepto que nos conduzca hacia el bien de nosotros mismos y por efecto, al bien de los demás.

La inteligencia es la chispa de Dios en nuestra alma y su propósito primero y último es conocerlo.(Si el hombre puede olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, “un corazón recto”, y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios).

Para esto se nos dio la voluntad. La voluntad me empuja a decidirme a emprender una tarea del conocimiento de mí mismo. Conocerme a mí mismo y saber quien soy y que hago aquí en esta tierra, es importante para poder conocer a los demás y exprimir lo mejor de ellos a través de nuestro trato.

Se necesita voluntad para zambullirse dentro de las aguas del yo profundo. Sin Dios como Capitán en ese bucear, se nos puede llevar por caminos equivocados de egoísmo permisivo hasta hacer que terminemos creyendo que somos dioses. No lo somos.

Somos hijos de Dios y es esta la razón más alta de nuestra dignidad

Se nos ha dado el regalo de ser hechos a su imagen y semejanza. Es por esto , que es importante antes de entrar en la pura psicología de la auto-estima que sepamos, que somos comos hombres a partir de Dios y las vías que nos llevan al conocimiento del mismo.

Vías para acercarse a Dios como punto de partida y la creación

El mundo: Del orden y de la belleza del mundo se pude conocer a Dios como origen y fin del universo.

Podemos ponerlo más claro con palabras de San Agustín: “Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo…interroga a todas estas realidades. Todas te responden: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión. Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza , no sujeta a cambio?

Contemplar la naturaleza, el cielo y sus diferentes movimientos de nubes; lograr asombrarse ante la caída de una catarata y la majestad de un águila en pleno vuelo, es contemplar y conocer la belleza de la Majestad y Potencia de Dios.

 

El ser humano

Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del deber, con su libertad y a la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual. La “semilla de la eternidad que lleva en sí, al ser irreducible a la sola material”, su alma, no puede tener origen más que en Dios.

Es importante que si somos solteras, solteros, esposos, esposas, madres y padres, tengamos claro que la tarea educativa de sembrar auto-estima en nuestros hijos, tenga su raíz a partir de Dios. No podemos quedarnos a nivel de psicología pura, ya que el hombre no es sólo psiquis. La naturaleza del hombre es sobre todo “espiritual”, esto, es lo que nos hace ser, seres humanos. Una educación en la auto-estima que no considere esto, a la larga hará que el hombre o la mujer tambalee ya que su fuerza estará enraizada en el hombre mismo para su funcionamiento y confianza en sí mismo, y no en Aquel que por amor lo creo. Así pues, sirva esté amplio preámbulo para entrar al mundo fascinante de la auto-estima.

 

La certeza de la experiencia mística

Publicado el 04/11/2017 por MJ

Pedro Paricio Aucejo

Tiempo, dedicación, perspectiva analítica y madurez humana son requisitos imprescindibles para la adquisición de cualquier tipo de experiencia vital, desde la obtenida en el ámbito profesional a la vivida en el familiar, social o existencial. Se ha denominado secularmente experiencia al desvelamiento de una realidad cuya verdad profunda se hace transparente al sujeto que la posee y es transmisible a los demás. Se trata de una capacidad que, por decantarse al hilo de los acontecimientos, configura y da sentido a aquello que se experimenta, de modo que, cuando no se posee tal habilidad, la realidad en cuestión aparece deslavazada y carente de unidad para quien se enfrenta a ella.

Ahora bien, al tener la experiencia un carácter personal, el conocimiento que comporta no solo es único e irrepetible sino –sobre todo– difícil de certificar. Si esta dificultad se presenta ya en la dimensión natural de lo existente, mucho más se dará en la experiencia mística, cuya idiosincrasia aumenta considerablemente la inseguridad acerca de su verdad. Dado que, en este tipo de experiencia, el alma –por medio de su encuentro amoroso– penetra el misterio de Dios y entiende sus secretos, su certeza es diferente de la certeza interpersonal y de la que se da en las ciencias empíricas: se trata de una convicción interior que no tiene su origen en el propio místico, sino que se muestra como indicio de que Alguien se ha hecho presente en su alma.

Para allanar este inconveniente, el doctor Robert Krajl¹ ha abordado el caso de lo acontecido en la experiencia mística de Santa Teresa de Jesús, quien, en síntesis, considera que la certeza de la presencia de Cristo es mayor que todas las demás certezas, no siendo fruto de sus esfuerzos intelectuales, sino de su vivencia de saberse redimida por Dios en la persona de su Hijo. Más aún, ya desde el principio de su vida mística, la santa de Ávila careció de toda incertidumbre en este sentido, hasta el punto de afirmar: ‘en ninguna manera podía dudar que estaba dentro de mí o yo toda engolfada en Él‘ (Vida, 10,1).

Son variados los criterios que confirman la certeza de esta experiencia mística. Así, la información sobrenatural manifestada por la monja castellana no viene de su propia alma sino de Dios –que la habita–, como consecuencia del proceso de transformación personal experimentado tras su encuentro con Cristo. Desde ese momento, Él –y no ella– se convierte en centro de su existencia, de modo que se desencadena una metamorfosis espiritual generadora de una vida nueva y de un extremo amor al prójimo, que no se justifica a sí mismo sino a través de Dios.

De esta forma, lo que la mística Doctora siente en su interior no es producto de la autosugestión ni truco diabólico. Mientras que las ideas pensadas por la imaginación se olvidan a corto o largo plazo, las palabras infundidas por Dios son inolvidables, pues, además de poseer una certeza inmune al tiempo, tienen lugar en lo más profundo del espíritu, adonde no puede acceder ni ejercer influencia el demonio.

Por el contrario, los efectos que produce en el alma de Teresa su encuentro con Dios se confirman con obras probadas y de irrebatible factura divina: paz, particular conocimiento de la Santísima Trinidad, amor profundo hacia Ella y continuos deseos de contentarla, humildad, dirección espiritual, veneración eucarística… Estos frutos de la acción trinitaria juegan un papel clave en la justificación de la certeza de su experiencia mística y fueron puestos por la Santa a disposición de toda la Iglesia, especialmente por medio de sus fundaciones y escritos.

Más aún, la religiosa abulense buscó en la fe objetiva –encarnada en sus confesores y asesores espirituales– el complemento de sus acontecimientos místicos. El recurso a estos consejeros no hizo sino certificar su autenticidad, por ser acordes absolutamente con la Biblia y la Tradición. Aquellas experiencias están en sintonía con la Sagrada Escritura, inseparablemente unidas a ella, ya que son la profundización en la fe y en la vivencia íntima de la palabra bíblica, de modo que, como concluye Krajl, “la Santa no experimenta nada nuevo ni diferente de lo que la palabra de Dios ya contiene” .


Cf. KRAJL, Robert, “El problema de la certeza en la experiencia mística de Santa Teresa” (tesis doctoral presentada en 2014, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Salamanca, España), en <https://delaruecaalapluma.wordpress.com/2017/08/29/el-problema-de-la-certeza-en-la-experiencia-mistica-de-santa-teresa/> [Consulta: 14 de septiembre de 2017].

 

 

Artículos. buenos y cortos ?

Hay un artículo de San Pablo que llama a atención. Parece ir contracorriente . En Filipenses 3, 1, nos dice: Por lo demás, hermanos míos , alegraos en el Señor.  “Escribiros siempre lo mismo” no es molesto para mi , y es para vosotros saludable.”

Esto conlleva la constante repetición de palabras para  convertir en obras , en vida  las palabras, aun a costa aburrir al personal

Cualquier pregunta que se repita aproximadamente una docena de veces,  sobre un tema cualquiera, termina inexorablemente junto  Yahvé o el diablo. Quizá por esto a los judíos, desde muy jóvenes,  se les enseñan a preguntar, preguntar y preguntar para llegar a las raíces de los temas que nos importan.. La filosofía no se enseña , se enseña a filosofar mediante preguntas. En las raíces siempre  nos encontramos con preguntas sin respuesta humana.

Lo que más importa en un escrito es lo que dice cuando es para bien de quien lo escribe o de los lectores. Los escritos cortos y profundos, los que dicen mucho con pocas palabras son propios de personas sabias y difíciles de conseguir, pero así no hubiesen sido posibles el Quijote, la Iliada , la Biblia ni cientos de libros muy  interesantes. Por otra parte  hay muchas personas de mediana inteligencia y cultura que pueden tener y escribir muchas y buenas  ideas pero son incapaces de  expresarla con arte y en pocos renglones, necesitan más. ¿ Nos quedamos sin sus frutos?) Todos los escritos valiosos pueden ser útiles, sean cortos o largo, estén bien o regularmente escritos, lo que importan es el contenido.

Muy bueno es la cebada o el trigo para pienso de las caballerías pero si no se les  añade “paja o heno” pueden ser dañinos. A sí mismo a un denso escrito difícilmente le puede sacar todo su jugo una persona corriente, precisa de alguien que se lo aclare.

 Los Evangelios no se puede decir que estén escritos por artistas pero dicen muchas cosa repitiéndolas bastante veces de una forma u otra para facilitar su comprensión. También tienen frases que valen por una biblioteca entera, fáciles de entender pero no tan fáciles de comprender y algunas necesitan libros enteros. Tengamos en cuenta que los Evangelios han sido escritos para personas de todos los tiempo, culturas, lugares y educación. y, sin embargo,  los sacerdotes y catequistas  pretenden que todos entiendan y pongan en práctica lo fundamental

Hay frases que condicionan la vida entera. Por ejemplo Cristo dijo “ O conmigo o contra mí” Conmigo es vivir de acuerdo con sus leyes y doctrina sin dejar alternativas, sin Cristo: el infierno. En la guerra civil española si estabas con Franco y vivías en la zona republica te daban “matarile” sin más preguntas. Lo mismo al revés

La prensa los periódico como casi todos los medios de comunicación están subordinados a la Masonería, al Nuevo Orden Mundial y al Club Bilderberg dirigidos por Satanás que los aglutina a todos y. A la masonería pertenecen en España, la práctica totalidad de los políticos, propietarios de los medios de comunicación , banqueros,.. y otras. Su libertad de expresión está limitada a las órdenes recibida y ¡ Ay del que se las salte! La primera reunión mundial de los LGBTIQ realizada en España tuvo el apoyo de todos los políticos y personas importantes. El dinero gastado, que fue mucho ¿quienes lo pusieron? Si cae España caerá Hispanoamérica en la Ideología de Género sin Dios..

Por otra parte, el silencio, callar, cuando tenemos la obligación de hablar, es consentir, colaborar, fomentar; pero hablar en los países con dictaduras “democráticas” es exponer la propia vida. La democracia, que se está pudriendo rápidamente , está, desde hace tiempo,  sirviendo como tapadera legal de muchas leyes injustas, entre otras las de la LGBTIQ , hija de la Ideología de género. Mientras el pueblo mira para otra parte   Mérida( España) 2017-11-06> Alejo Fernández Pérez

Alejo1926@gmail.com

 

 

MUJERES: ¡NOS HACEN MUCHA FALTA!

Por René Mondragón

MÁS ALLÁ DE PONIATOWSKA

Con eso de que, para la señora Elena Poniatowska, las mujeres indígenas son “panzonas y mensas” a causa de la cerveza, resulta refrescante para mis adorables lectoras y gentiles lectores, una nota que le hacen llegar al escribano (RyL, noviembre 7 del 2017) relacionada con el nombramiento de dos brillantes mujeres –casadas, profesionales, con liderazgo y siendo madres de familia- que asumen una nueva posición en el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en el Consejo Pontificio responsable de estos temas.

QUIENES SON

Gabriella Gambino es profesora de bioética, y la responsabilidad que le encomienda SS Francisco, es la de estar al frente de la sección para la vida en el propio Dicasterio.

Linda Ghisoni, por su parte, en su calidad de juez canónica y docente, liderará la sección para los fieles laicos.

Para quienes siguen sosteniendo que el matrimonio y los hijos son un estorbo para el desarrollo profesional y exitoso de la mujer, es conveniente señalar que, Gabriella Gambino es madre de cinco hijos. Estudió la especialidad en bioética y es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Milán, donde también obtuvo el doctorado en Bioética otorgado por el Instituto de la Universidad Católica del Sacro Cuore en Roma.

La doctora Gambino también es docente y agrega a su actividad profesional, su nombramiento como investigadora en bioética en el Instituto de Metodología de las ciencias Sociales de la Universidad LUISS-Guido Carli en Roma -Libera Università Internazionale degli Studi Sociali Guido Carli- donde continúa con esta tarea.

Para el año 2002 es nombrada “Experta Científica” del Comité Nacional para la Bioética, de la Presidencia del Consejo de Ministros. Adicionalmente, Gambino ha participado en el Pontificio Consejo para los Laicos y la Pontificia Academia para la Vida.

Actualmente, e desempeña como profesora de Bioética en la Facultad de Filosofía y Jurisprudencia de la Universidad de lo Estudios de Roma en Tor Vergata (Universidad italiana situada en Roma. Es la segunda universidad pública más antigua de la ciudad y la tercera por el número de alumnos​). Y, en paralelo, Gambino también es profesora en el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las ciencias del Matrimonio y de la Familia en la Universidad Lateranense.

MADRE, JUEZ Y TEÓLOGA

En la ciencia jurídica y la cátedra, Linda Ghisoni –que también es madre de dos hijos- se ha destacado en el rol de juez canónica y teóloga por Tubinga, ciudad universitaria donde la vida está dominada por sus 22,219 estudiantes, de los cuales aproximadamente 15,000 tienen su residencia allí.

Linda posee una trayectoria destacada: Obtuvo el Diploma en Filosofía y Teología por la Eberhard-Karls-Universität de Alemania. Luego, se doctoró en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana y obtuvo el Diploma de Abogada de la Rota en el Studium Rotale del Tribunal de la Rota Romana en 2002. Y en seguida, obtuvo el Diploma de Praxis Administrativa en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Como parte del Tribunal Canónico, ha actuado como Notario, Defensora del Vínculo, Auditora y Juez, además de Comisaria Defensora del Vínculo en la Santa Sede.

MUJERES: ¡LAS NECESITAMOS!

La conclusión básica, primaria y fundamental para este escribano, radica en lo sostenido al inicio de esta entrega: El país y el mundo está urgido de la presencia, acción, sensibilidad, puntería profesional y talento de las mujeres en todos los puestos estratégicos…. No porque son mujeres, sino porque son capaces.

Gracias Dios por haber culminado Tu obra de la creación, dándole vida a la Mujer. Benditas sean.

 

El ateísmo social conduce a la apostasía de los individuos

 

Siempre antiguo, siempre nuevo (Nova et vetera)

Cardenal Pie, obispo de Poitiers, un polemista lúcido y valiente

No faltan personas que tienen la sensación de que los problemas que enfrenta nuestra sociedad en el siglo XXI -con el enorme desarrollo de las tecnologías- son totalmente nuevos y que el pasado nada nos puede enseñar.

Sin embargo, si reflexionamos un poco percibimos que el hombre puede cambiar en sus aspectos superficiales, pero que en su esencia sigue siendo el mismo a lo largo de los siglos.

Es por eso que recurrimos a unas reflexiones del famoso polemista francés el Cardenal Pie (1815-1880) para esclarecer ciertos problemas de vuestra sociedad actual. El Cardenal, tuvo una gran influencia sobre los Papas Pío IX, León XIII y San Pío X.

Todos los días constatamos que nuestra sociedad se aleja a pasos agigantados de la influencia católica y que las leyes e instituciones se van tornando cada vez más hostiles a los principios que enseña la Iglesia. Un ejemplo: el proyecto de este gobierno de retirar  de las ceremonias todas las referencias religiosas. No tardaremos en ver que intenten prohibir los símbolos católicos en los lugares públicos, como ha ocurrido en varios países europeos, especialmente en Italia.

Veamos cuál es la enorme influencia que esas leyes tienen sobre los individuos.

Según Monseñor Pie, el gobierno que rechaza el derecho público cristiano coopera a la condenación de una multitud de almas. La afirmación sorprende. Sin embargo, ella no expresa sino la realidad.

“Decir que Jesucristo es el Dios de los individuos y de las familias, pero que no lo es de los pueblos y de las sociedades, equivale a decir que no es Dios. Decir que el cristianismo es la ley del hombre individual y no es la ley del hombre colectivo, equivale a decir que el cristianismo no es divino. Decir que la Iglesia es juez de la moral privada y que ella no tiene nada que ver en la moral pública y política, es decir que la Iglesia no es divina”.

¿Se puede probar en términos más claros que el ateísmo social conduce al ateísmo individual?

Pero, alguien podrá decir, el Estado laico no destruye la fe. El deja al creyente en libertad. Afirma solamente que él, gobierno, no reconoce oficialmente los derechos de Jesucristo y su Iglesia, y que se mantiene en lo que llaman “incompetencia” y “neutralidad”. [1]

La exclusión de la religión: “Ni Dios ni Señor”

“Digámoslo francamente, la Revolución no es tan encarnizada contra el sacerdote sino porque ella ha puesto la soberanía del hombre y del pueblo sobre la soberanía divina. De este dogma fundamental deriva todo lo que ella llama, con el nombre muy elástico, de principios modernos y es esa apoteosis de la humanidad que no le permite aceptar una autoridad ‒aunque sea sagrada y circunscrita a la esfera moral de la doctrina y de la conciencia‒ que tenga la pretensión de hablar al hombre desde arriba”. [2]

Papel de la educación estatal a-tea

Expulsión de los Cartujos de Francia. Bajo el pretexto de un Estado laico, Francia comenzó una verdadera persecución religiosa a comienzos del s. XX

“Desde que poseemos la libertad de conciencia -cita Monseñor Pie a una autoridad de su época- esta preciosa conquista de nuestra Revolución, dicen ellos, después de la abolición de una religión dominante, los principios de la sociedad no permiten que una religión pueda hoy dirigir la educación nacional”. [3]

Sin embargo ‒ comentamos nosotros‒ de modo creciente los Estados están invadiendo los derechos de los padres sobre sus hijos, al imponer la enseñanza de doctrinas como las de “género”. Así, el Estado va imponiendo una nueva “religión” a todos los pueblos.

En un próximo artículo veremos las desastrosas consecuencias que la exclusión de Dios de la sociedad produce en ella como un todo: tanto en las instituciones, como en las familias y en los individuos.


[1] “Es necesario desconocer totalmente las condiciones reales de la humanidad y querer cegarse voluntariamente sobre la situación moral y doctrinal de nuestro país para no ver hasta qué punto el vicio o solamente la carencia de las instituciones influye sobre todas las clases de la sociedad y pesa aún sobre los espíritus en apariencia más firmes y más independientes”. VII,102

[2] Instruction pastorale sur un devoir urgent de la génération actuelle envers le sacerdoce. (Cuaresma 1877).

[3] “La enseñanza filosófica, sobre todo si es dada en nombre del Estado y por profesores y escritores pagados por el Estado, debe conformarse a las leyes y a las doctrinas del Estado. Ahora, el principio fundamental de la sociedad moderna, la gran conquista de la Revolución, es la libertad de culto, la libertad de creencias. La enseñanza filosófica debe por lo tanto respetar la libertad individual de las inteligencias y para ello debe hacer abstracción de todas las religiones positivas y proclamar solamente los principios generales de la ley y de la moral naturales que son comunes a todas las religiones. Así lo exigen el respeto de las conciencias y el espíritu de nuestras instituciones”. Tomo III, 199

 

 

Los fieles difuntos

Hoy son los cristianos que nos han precedido con el signo de la fe los que motivan nuestros rezos. Cuando una persona muere, quizá haya quedado un rastro de pecado ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos ofrecer nuestras obras para que el difunto alcance la salvación. Con las buenas obras y la oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios. Debido a las numerosas actividades de la vida diaria, las personas muchas veces no tienen tiempo ni de atender a los que viven con ellos, y es muy fácil que se olviden de lo provechoso que puede ser la oración por los fieles difuntos.

Debido a esto, la Iglesia ha querido instituir un día, el 2 de noviembre, que se dedique especialmente a la oración por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Ganar al cáncer de mama

El pasado 19 de octubre, fue el Día Contra el Cáncer de Mama. La jornada nos ha servido de recordatorio, pero también de compromiso y esperanza en torno a una patología con alta incidencia y graves consecuencias, muchas veces dramáticas. Alentar la memoria colectiva nos sirve para mantener la guardia alta, porque la prevención es vital, pero también para hacer causa común con todos los que sufren, que son muchos. Compromiso, que es el de los miles de profesionales y voluntarios que pugnan en primera línea por doblegar a la enfermedad y sus efectos. Y esperanza, porque los avances terapéuticos mejoran día a día los índices de curación y la expectativa de vida.

Hablamos, sí, de la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres españolas –el 29% de todos los tumores–, pero también de un incremento de la supervivencia del 1,4% anual. Es un combate que se puede y se debe ganar.

Juan García.

 

 

La influencia del ovino y caprino en el medio ambiente

La preocupación por el medio ambiente se está extendiendo a un número cada vez más amplio de ámbitos económicos. Aunque la ganadería de pequeños rumiantes destaca por su valores medioambientales, además de por la fijación de personas al medio rural, la Organización Interprofesional del Ovino y Caprino de Carne (Interovic) financia un proyecto de investigación titulado ‘Influencia de la ganadería ovina y caprina sobre el medio ambiente’. Se está llevando a cabo en el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA).

El objetivo es conocer la influencia de los pequeños rumiantes (ovino y caprino) en el medio ambiente en España y ambientes mediterráneos con condiciones de producción similares, tratando de profundizar en los aspectos beneficiosos de la relación ganadería-medio ambiente en función de los diversos sistemas de explotación y prácticas de manejo.

Domingo Martínez Madrid

 

¿Una campaña nacional de oración por España?

La perspectiva del cardenal Rouco respecto al problema del secesionismo no es nueva. A él, en diversos momentos de su presidencia de la Conferencia Episcopal, se deben algunas de las tomas de postura, como se dice ahora, más acreditadas y fundadas intelectualmente, moralmente, vamos. Dado que esa es la perspectiva del cardenal, la base del discernimiento moral, del juicio moral, ante fenómenos como el nacionalismo, su texto es muy interesante no solo por lo que dice sino por lo que está detrás de lo que dice.

Más allá de otras afirmaciones lo que sorprende es que el cardenal Rouco plantee una especie de campaña nacional de oración por España, una idea sencilla, que encaja bien en lo específico de la aportación cristiana a la historia.

La verdad es que ésta podría ser una propuesta que retomara la Conferencia Episcopal para que, en cada una de las iglesias de España, en las misas, se rezara por nuestra nación, por nuestro pueblo, por nuestra sociedad, con una petición común, de firma sistemática.

Al fin y al cabo, algo de esto es lo que llevamos haciendo desde hace algún tiempo.

Pedro García

 

 

La muerte no es el final

El Papa Francisco  subrayaba que “la muerte no tiene la última palabra sobre el destino del ser humano” al tiempo que recordaba a los que no han tenido “confortación sacramental” y a “los que no han podido arrepentirse” antes de morir, lo hacía durante el Ángelus del Día de los Fieles Difuntos, tras haber conmemorado el Día de Todos los Santos del 1 de noviembre.

Además, el Papa ha rendido homenaje a las víctimas del hambre, la guerra y la pobreza, al tiempo que ha llamado a recordar “a los que nadie recuerda”. De este modo, Francisco ha mencionado a las “víctimas de las guerras y de la violencia”, “a los pequeños del mundo que son víctimas del hambre y la miseria”, “a los anónimos que reposan en un osario común”, “a los que han sido asesinados por ser cristianos” y a tantos otros “que han sacrificado la vida por servir a los demás”.

JD Mez Madrid

 

Maíz rico en metionina

La metionina es un aminoácido esencial para el hombre. Un grupo de Investigadores de la Universidad de Rutgers (EEUU) han sido capaces de obtener un maíz rico en metionina. Para ello, insertaron un gen de la bacteria E. coli en el genoma de la planta de maíz y cultivaron varias generaciones de maíz. La producción de metionina se estimuló solo en las hojas de la planta en lugar de en toda ella. El contenido de metionina en los granos de maíz aumentó en un 57 % con respecto al maíz convencional. El desarrollo de la planta no se vio afectado.

 

La metionina se encuentra principalmente en la carne y es necesaria para el crecimiento y la reparación de los tejidos. El azufre que contiene la metionina  protege las células de los contaminantes, ralentiza el envejecimiento celular y es esencial para absorber el selenio y el zinc.

 

Cada año, se agrega metionina sintética por valor de varios miles de millones de dólares a la semilla de maíz para enriquecerlo. Por tanto, para los investigadores, éste es un importante avance, que podría beneficiar a millones de personas en países en desarrollo, como Sudamérica y África, que dependen del maíz como elemento básico para su alimentación. También podría reducir significativamente los costos mundiales de alimentación animal.

 

Jesús Domingo