Las Noticias de hoy 06 Octubre 2017

                                Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    viernes, 06 de octubre de 2017      

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Teología de la Creación y de la Redención que sepa traducirse en gestos de amor para cada vida, pide el Papa

 El Papa a las Sociedades Bíblicas Unidas: “Servidores de la Palabra, es vital anunciar el Evangelio a todos”

Aliento del Papa a Sínodo Caldeo: impulsar esperanza y reconciliación en Irak

 PREPARAR EL ALMA: Francisco Fernández-Carvajal

“¿Quieres de verdad ser santo?”: San Josemaria

15 años de la canonización de San Josemaría

"Amar al mundo apasionadamente"

 Historia del rosario: Fray Julián de Cos, O.P.

Un aplauso a los trabajos del hogar: Pbro. Dr. Rafael Arce Gargollo

 Esta generación y la verdad: OscarFidencio Ibáñez

Religión revelada, religión liberal: Daniel Tirapu

La esperanza cumplida triunfará:          + Fr. Jesús Sanz Montes,  Arzobispo de Oviedo

La importancia del sueño: Lucia Legorreta

¡Cuidado con la televisión en casa!: Silvia del Valle

 Lo que Puigdemont aprendió de Sharp: las técnicas para destrozar al Estado español: José Antonio Ballesteros Díez 

Responsabilidad de los padres: Xus D Madrid

 El miedo es humano: JD Mez Madrid

Cómo criar hijos menos materialistas: Francis Walfish

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

ROME REPORTS

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta


Jueves, 5 de octubre de 2017

La Primera Lectura de hoy* (Nehemías 8,1-12), describe una gran asamblea litúrgica: es el pueblo que se reúne ante la Puerta del Agua, en Jerusalén. Era el final de una historia que había durado más de 70 años, la historia de la deportación a Babilonia y, por tanto, una historia de llanto del pueblo de Dios. Como leíamos ayer (Nehemías 2,1-8), tras la caída del imperio babilónico a mano de los persas, el rey persa Artajerjes viendo que Nehemías, su copero, estaba triste mientras le servía vino, comenzó a dialogar con él. Nehemías expresa el deseo de volver a Jerusalén y lloraba: tenía nostalgia de su ciudad. Lo mismo decía el Salmo de ayer: “Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión”. No podían cantar, “en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras”, pero tampoco querían olvidar. Pienso en la nostalgia de los inmigrantes, esos que están lejos de su Patria y quieren volver. Me acuerdo del canto del coro de Génova al final de la Misa del domingo: el canto Ma se ghe penso**, recordando a todos los inmigrantes que querían estar allí, en Misa, pero estaban lejos. 

Nehemías se prepara para volver y llevar al pueblo a Jerusalén. Se trataba de un viaje difícil, porque tenía que convencer a tanta gente y llevar las cosas para reconstruir la ciudad, pero sobre todo era un viaje para recuperar las raíces del pueblo. Después de tantos años, las raíces se habían debilitado, pero no perdido. Retomar las raíces significa retomar la pertenencia a un pueblo. Sin raíces no se puede vivir: un pueblo sin raíces, o que abandona sus raíces, es un pueblo enfermo. Una persona sin raíces, que ha olvidado sus raíces, está enferma. Recuperar, volver a descubrir las raíces y sacar fuerzas para ir adelante, la fuerza para dar fruto, como dice el poeta: “la fuerza para florecer, porque lo que el árbol tiene florecido viene de lo que tiene enterrado”. Es la relación entre la raíz y el bien que podemos hacer.

Pero en ese camino hay muchas resistencias: las resistencias son de los que prefieren el exilio, y cuando no hay exilio físico, pues el exilio psicológico: el auto-exilio de la comunidad, de la sociedad, esos que prefieren ser pueblo desarraigado, sin raíces. Debemos pensar en esta enfermedad del auto-exilio psicológico: hace mucho daño. Nos quita las raíces. Nos quita la pertenencia.

El pueblo sigue adelante y llega el día en que la reconstrucción está hecha. Se reúne para recuperar sus raíces, es decir, para escuchar la Palabra de Dios, que el escriba Esdras leía. Y el pueblo lloraba, pero esta vez no era el llanto de Babilonia, era el llanto de la alegría, del encuentro con sus raíces, el encuentro con su pertenencia. Acabada la lectura, Nehemías los invita a celebrarlo. Se trata de la alegría de quien ha encontrado sus raíces. El hombre y la mujer que encuentran sus raíces, que son fieles a su pertenencia, son un hombre y una mujer alegres, y esa alegría es su fuerza. Del llanto de tristeza al llanto de alegría; del llanto de debilidad por estar lejos de sus raíces, lejos de su pueblo, al llanto de pertenencia: Estoy en casa. Estoy en casa.

Puede sernos útil a todos leer el capítulo octavo de Nehemías, y leerlo: es bellísimo ese pasaje. Puede darnos la pauta para preguntarnos: ¿Yo dejo caer el recuerdo del Señor, el recuerdo de mi pertenencia? ¿Yo soy capaz de comenzar un camino, hace camino para reencontrarme con mis raíces, con mi pertenencia? ¿O prefiero el auto-exilio, el exilio psicológico, encerrado en mí mismo? Y también para preguntarse: ¿Tengo miedo de llorar? Porque si tienes miedo de llorar, tendrás miedo de reír, porque cuando se llora de tristeza, se llorará de alegría, después. Y esa es una capacidad por la cual debemos pedir la gracia: del llanto, del llanto arrepentido, triste por nuestros pecados, pero también del llanto de la alegría porque el Señor nos ha redimido, nos ha perdonado y ha hecho en nuestra vida lo que hizo con su pueblo. Pidamos al Señor esta gracia: ponernos en camino para encontrarnos con nuestras raíces.

* Lecturas continuadas del jueves XXVI del TO. En Roma y en otros muchos países no se celebran las “Témporas de acción de gracias” (ndt).

** Ma se ghe penso (Pero sí que pienso) es un viejo canto en lengua genovesa de los inmigrantes (ndt).

 

 

Teología de la Creación y de la Redención que sepa traducirse en gestos de amor para cada vida, pide el Papa

El Papa Francisco en uno de sus recientes encuentros - REUTERS

05/10/2017 17:12

SHARE:

 Volver a partir desde la Palabra de Dios “que ilumina el origen de la vida y su destino” para enfrentar el desafío contemporáneo “que interpela al humanismo planetario, en referencia a los recientes desarrollos tecnológicos de las ciencias de la vida”: fue la invitación del Papa Francisco el jueves a los participantes en la Asamblea General de los Miembros de la Pontificia Academia para la Vida, recibidos en audiencia. El tema de la sesión de este año es: “Acompañar la vida. Nuevas responsabilidades en la era tecnológica”: argumento actual observó el Papa, y que coloca desafíos antes impensables y urgentes de enfrentar. El Obispo de Roma invitó a aclarar al respecto, para contrastar el riesgo de una cultura “centrada obsesivamente sobre la soberanía del hombre”.

La fe cristiana nos empuja a retomar la iniciativa, rechazando toda concesión a la nostalgia y al lamentarse. La Iglesia, por lo demás, cuenta con una vasta tradición de mentes generosas e iluminadas, que han abierto caminos para la ciencia y la consciencia de su época. El mundo necesita de creyentes que, con seriedad y alegría, sean creativos y propositivos, humildes y valientes, resueltamente determinados a recomponer la fractura entre las generaciones. Esta fractura interrumpe la transmisión de la vida. De la juventud se exaltan los potenciales: pero ¿quién los guía al cumplimiento de la edad adulta? La condición adulta es una vida capaz de responsabilidad y amor, ya sea hacia la generación futura, que hacia aquella pasada. La vida de los padres y de las madres en edad avanzada se espera sea honrada por aquello que ha dado generosamente, no que sea descartada por aquello que no tiene más.

Una teología de la Creación y de la Redención que sepa traducirse en las palabras y en los gestos del amor para cada vida y por toda la vida, aparece necesaria hoy más que nunca para acompañar el camino de la Iglesia en el mundo en el que ahora vivimos, continuó notando el Pontífice, recordando que la Encíclica Laudato si’ es como un manifiesto de esta reanudación de la mirada de Dios y del hombre sobre el mundo, partiendo del gran relato de revelación que nos es ofrecido en los primeros capítulos del Libro del Génesis.

Ahí se dice que cada uno de nosotros es una creatura querida y amada por Dios, non solamente un ensamblaje de células bien organizadas y seleccionadas en el transcurso de la evolución de la vida. La entera creación está inscrita en el amor especial de Dios por la creatura humana, que se extiende a todas las generaciones de madres, padres y de sus hijos.

El Santo Padre acotó que se trata de una “revolución cultural” a la  que la Iglesia está llamada a contribuir, colmando y reconociendo “honestamente los retrasos y las faltas”. “Las formas de subordinación”, puntualizó el Papa, “que han marcado tristemente la historia de las mujeres deben ser definitivamente abandonadas”. Escribir un comienzo nuevo, significa volver a partir de “una renovada cultura de la identidad y de la diferencia”:

"La utopía del neutro remueve ya sea la dignidad humana de la constitución sexualmente diferente, que la cualidad personal de la transmisión generativa de la vida. La manipulación biológica y psíquica de la diferencia sexual, que la tecnología biomédica deja entrever como completamente disponible a la elección de la libertad - ¡mientras no lo es! – arriesga el desmantelar la fuente de energía que alimenta la alianza del hombre y de la mujer y la hace creativa y fecunda".

 

 

El Papa a las Sociedades Bíblicas Unidas: “Servidores de la Palabra, es vital anunciar el Evangelio a todos”

Discurso del Papa Francisco a los miembros del Comité para las Relaciones con las Iglesias de las Sociedades Bíblicas Unidas. - AFP

05/10/2017 11:00

SHARE:

“Caminemos juntos para que la Palabra se difunda. Oremos juntos para que se haga la voluntad del Padre. Trabajemos juntos para que se cumpla en nosotros, lo que el Señor ha dicho”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros del Comité para las Relaciones con las Iglesias de las Sociedades Bíblicas Unidas, a quienes recibió en el Vaticano, el primer jueves de octubre de 20

En su discurso, el Santo Padre recordando las palabras de San Pablo a los Efesios, saludó y recibió a todos los miembros de este Comité. “De parte mía – precisó el Pontífice – manifiesto el vivo deseo de que la gracia del Espíritu Santo este con ustedes y con todos aquellos que realizan todo esfuerzo para hacer conocer el Evangelio, facilitando el acceso a la Biblia en las lenguas más diversas y, hoy, a través de las múltiples formas de comunicación social”.

Somos servidores de la Palabra

“Somos servidores de la Palabra de salvación – señaló el Papa – que no regresa al Señor vacía. Dejarse pues, ‘herir’ por la Palabra es indispensable para expresar con la boca lo que en el corazón sobreabunda. La Palabra de Dios, de hecho – subrayó el Pontífice –«penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Heb 4,12)”.

“Somos servidores de la Palabra de vida eterna, y creemos que no sólo de pan vive el hombre – puntualizó el Santo Padre – sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Cfr. Mt 4,4,). Pues, con la ayuda del Espíritu Santo, debemos nutrirnos en la mesa de la Palabra por medio de la lectura, la escucha, el estudio y el testimonio de vida. Nosotros dedicamos tiempo a quienes amamos, y aquí se trata de amar a Dios, que nos ha querido hablar y nos ofrece palabras de vida eterna”.

Resaltando la importancia de la palabra de Dios en la vida espiritual de los creyentes, el Papa Francisco resaltó que “somos servidores de la Palabra de reconciliación”, que nos ayuda a crecer en la veneración de su Palabra. “Somos servidores de la Palabra que ha salido de Dios y se ha hecho carne (Jn 1,14). Por ello, dijo el Pontífice, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todo lugar, en toda ocasión, sin descanso, sin repulsiones y sin miedo. Y lo hacemos en obediencia al envío misionero del Señor y con la certeza de su presencia en medio de nosotros hasta el fin del mundo”.

También, el Papa Francisco recordó que, “somos servidores de la Palabra de verdad. Estamos convencidos – dijo – que la unidad querida por Dios puede realizarse solamente en la común adhesión a la integridad del contenido de la fe revelada. En materia de fe – agregó el Pontífice – el compromiso está en contradicción con Dios que es Verdad. En el Cuerpo de Cristo, el cual es camino, verdad y vida, ¿Quién podría considerar legitima una reconciliación actuada a precio de la verdad?”.

Antes de concluir su discurso, el Santo Padre comentando la Segunda Carta de San Pablo a Timoteo recordó que, “somos servidores de la Palabra de Dios poderoso que ilumina, protege y defiende, sana y libera”. Por ella – por la Palabra, dijo el Papa – muchos de nuestros hermanos y hermanas están en prisión y muchos otros han derramado su sangre como testimonio de su fe en Jesús, el Señor. “Caminemos juntos para que la Palabra se difunda – alentó el Pontífice – oremos juntos para que se haga la voluntad del Padre, trabajemos juntos para que se cumpla en nosotros, lo que el Señor ha dicho”.

 

 

Aliento del Papa a Sínodo Caldeo: impulsar esperanza y reconciliación en Irak

Audiencia del Papa al Sínodo de la Iglesia Caldea

05/10/2017 13:43

SHARE:

El Papa Francisco recibió con gran alegría a los miembros del Sínodo de la Iglesia Caldea, destacando los temas de primaria importancia que están afrontando: las migraciones forzadas de los cristianos, la reconstrucción de las aldeas, el retorno de los desplazados, el derecho particular de la Iglesia, la cuestión litúrgica y la pastoral vocacional.

En primer lugar, con su abrazo a los cristianos iraquíes, compartiendo sus dolores y pruebas, el Papa quiso compartir también la esperanza:

«Aprovecho la oportunidad para saludar, a través de ustedes, a los fieles de la amada tierra iraquí, duramente probados, compartiendo la esperanza por las noticias recientes que hablan de una reanudación de la vida y de las actividades en regiones y ciudades sometidas hasta ahora a una opresión dolorosa y violenta. Pueda la misericordia de Dios aliviar las heridas de la guerra que llagan el corazón de vuestras comunidades, con el fin de que puedan volverse a levantar.

Si bien haya concluido una página trágica para algunas regiones de Irak, el Obispo de Roma señaló que queda aún mucho por hacer y exhortó a no desfallecer en impulsar la reconciliación entre todos los iraquíes:

«Los exhorto a esmerarse infatigablemente como constructores de unidad, ante todo entre ustedes los Pastores de la Iglesia Caldea y con los Pastores de las otras Iglesias, así como a favorecer el diálogo y la colaboración entre todos los actores de la vida pública, para contribuir a facilitar el retorno de los desplazados y a resanar las divisiones y las contraposiciones entre hermanos.

Este compromiso es aún más necesario en el contexto actual iraquí, ante nuevas incertidumbres sobre el futuro. Hay necesidad de un proceso de reconciliación nacional y de un esfuerzo conjunto de todos los componentes de la sociedad, para lograr soluciones compartidas por el bien de todo el país. Mi anhelo es que nunca falte la fortaleza, la esperanza y los dones de laboriosidad que los caracterizan a ustedes».

En este contexto, el Papa reiteró su exhortación a no desalentarse y se refirió en particular a los desplazados de Nínive:

«Permanezca firme vuestro intento de no ceder al desaliento ante las dificultades que permanecen aún, a pesar de todo lo que se ha hecho en la obra de reconstrucción, sobre todo en la Llanura de Nínive.

Desde la antigüedad, aquella tierra evangelizada según la tradición por el apóstol Tomás, apareció ante el mundo como tierra de civilización, tierra de encuentro y de diálogo. Por ello, es sumamente importante que los cristianos, Pastores y fieles, fortalecidos por esas raíces, estén unidos en la promoción de relaciones respetosas y del diálogo interreligioso entre todas las componentes del país»

Entre las exhortaciones del Santo Padre también la importancia de la formación vocacional y sacerdotal, verificando la autenticidad de las vocaciones, sin olvidar la promoción de la comunión y fraternidad con las comunidades de rito latino, y el diálogo ecuménico.

 

 

PREPARAR EL ALMA

— Las ciudades que no quisieron convertirse.

— Motivos de la penitencia. Las mortificaciones pasivas.

— Las mortificaciones voluntarias y las que nacen del cumplimiento acabado del propio deber.

I. Jesús había pasado muchas veces por las calles y plazas de las ciudades que rodean el lago de Genesaret, y fueron incontables los milagros y las bendiciones que derramó sobre sus habitantes; pero estos no se convirtieron, no supieron acoger al Mesías del que tanto habían oído hablar en la sinagoga. Por eso el Señor se queja con pena: ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que han sido hechos en vosotras, hace tiempo que hubieran hecho penitencia... Y tú, Cafarnaún, ¿acaso serás exaltada hasta el Cielo? Hasta el infierno serás abatida1. Jesús había sembrado a manos llenas y no fue mucho lo que recogió en aquellos lugares. Las señales se habían multiplicado una tras otra, pero sus habitantes no hicieron penitencia, y sin esa conversión del corazón, acompañada de la mortificación, la fe se oscurece y no se sabe descubrir a Cristo que nos visita. Tiro y Sidón tenían menos responsabilidad porque recibieron menos gracias.

Por eso, como dice el Espíritu Santo: si hoy escucháis su voz, no endurezcáis vuestros corazones...2. Dios habla a los hombres de todos los tiempos. Cristo sigue pasando por nuestras ciudades y aldeas, y continúa derramando sus bendiciones sobre nosotros. Saber escucharle y cumplir su voluntad hoy y ahora es de capital importancia para nuestra vida. Nada es tan importante. En cada momento es necesario escuchar con prontitud y docilidad esas llamadas que Cristo hace al corazón de cada uno, pues «no es la bondad de Dios la culpable de que la fe no nazca en todos los hombres, sino la disposición insuficiente de los que reciben la predicación de la palabra»3. Esta resistencia a la gracia es llamada frecuentemente en la Sagrada Escritura dureza de corazón4. El hombre suele alegar a veces dificultades intelectuales o teóricas para convertirse o dar un paso adelante en su fe, pero con frecuencia se trata en realidad de malas disposiciones en la voluntad, que se niega a abandonar un mal hábito o a luchar decididamente contra un defecto que le impide una mayor correspondencia a lo que el Señor, que pasa a su lado, le está pidiendo.

La mortificación prepara el alma para oír al Señor y dispone la voluntad para seguirle: «si queremos ir a Dios es necesario mortificar el alma con todas sus potencias»5. Con la mortificación, nuestro corazón se convierte en tierra buena que espera la semilla para dar fruto. Igual que hace el labrador, hemos de arrancar y quemar la cizaña, las malas hierbas que tienden de continuo a crecer en el alma: la pereza, el egoísmo, la envidia, la curiosidad... Por eso, la Iglesia nos invita siempre, pero nos lo recuerda de una manera particular en este día de la semana, el viernes, a que examinemos cómo va nuestro espíritu de penitencia y de mortificación, y nos mueve a ser más generosos, imitando a Cristo en la Cruz, que se ofreció por todos los hombres. Muy relacionada con la mortificación está la alegría, que nos es tan necesaria.

II. Quien ha adoptado la firme resolución de llevar una vida cristiana, en su más plena integridad, necesita el ejercicio continuo de morir al hombre viejo con sus obras6 que permanece en cada uno, es decir, al «conjunto de malas inclinaciones que hemos heredado de Adán, la triple concupiscencia que hemos de reprimir y refrenar con el ejercicio de la mortificación»7. Por eso la mortificación no es algo negativo; por el contrario, rejuvenece el alma, la dispone para entender y recibir los bienes divinos, y nos sirve para reparar por nuestros pecados pasados. Por eso pedimos frecuentemente al Señor emendationem vitae, spatium verae paenitentiae: un tiempo para hacer penitencia y enmendar la vida8. A través de la Comunión de los Santos, prestamos ayuda y damos vida a otros miembros de este Cuerpo Místico, que es la Iglesia.

Encontramos principalmente tres campos de nuestra diaria mortificación en medio de nuestros quehaceres. En primer lugar, en la aceptación amorosa y serena de los contratiempos que cada día nos llegan, aquellas cosas, muchas veces pequeñas, que nos son contrarias, que no son como nosotros desearíamos, o que llegan de modo inesperado o contrario a lo que habíamos previsto y que nos exigen cambiar de planes: una pequeña enfermedad que disminuye nuestra capacidad en el trabajo o en la vida de familia, los olvidos, el mal tiempo que dificulta un viaje, el exceso de tráfico..., el carácter difícil de una persona con la que hemos de realizar un trabajo común... Son aquellas cosas que no dependen de nosotros, pero que hemos de recibir como una oportunidad para amar a Dios, recibiéndolas con paz, sin permitir que nos quiten la alegría. Son pequeñeces, «pero que si no se asimilan por Amor van engendrando en el hombre una especie de nerviosismo, un ánimo desapacible y triste.

»La mayor parte de nuestros enfados no provienen de grandes contratiempos, sino de pequeñas dificultades no asimiladas. El hombre que está al anochecer preocupado, entristecido, con mal humor, con mal genio, no es, de ordinario, porque le hayan sucedido reveses graves, sino porque ha ido acumulando una serie de contratiempos mínimos que no ha sabido incorporar a una vida de amor, a una vida de acercamiento a Dios»9. Ha perdido muchas ocasiones de crecer en las virtudes. Además, cuando se reciben estas contrariedades pequeñas como una oportunidad de acercarnos al Señor, como una ocasión de bien, el alma se dispone para aceptar situaciones más difíciles, como queridas, o al menos permitidas, por el Señor para unirnos más íntimamente a Él.

Cuando Dios viene al mundo «para sanar y remediar todas nuestras rebeldías y miserias espirituales desde su raíz, destruye muchas cosas por inservibles, pero deja intacto el dolor. No lo suprime, le da un nuevo sentido. Él pudo escoger mil senderos distintos para alcanzar la Redención del género humano –que para eso viene al mundo–. Pero de hecho elige un camino: el de la Cruz. Y por esa vereda lleva a su propia Madre, María, y a José, y a los Apóstoles, y a todos los hijos de Dios.

»El Señor, que permite el mal, sabe sacar bienes en beneficio de nuestras almas»10. No dejemos nosotros de convertirlo en motivo de amor, de crecimiento interior.

III. Otro campo de nuestras diarias mortificaciones es el cumplimiento del deber, con el que nos hemos de santificar. Ahí encontramos cada día la voluntad de Dios para nosotros; y hacerlo con perfección, con amor, requiere sacrificio. Por eso, la mortificación más grata al Señor «está en el orden, en la puntualidad, en el cuidado de los detalles, de la labor que realizamos; en el cumplimiento fiel del más pequeño deber de estado, aun cuando cueste sacrificio; en hacer lo que tenemos obligación de hacer, venciendo la tendencia a la comodidad. No perseveramos en el trabajo porque tenemos ganas, sino porque hay que hacerlo; y entonces lo hacemos con ganas y alegría»11. La madre de familia encontrará mil motivos diarios en su empeño por dar a la casa un tono amable y acogedor, y el estudiante podrá ofrecer el esfuerzo por llevar al día y con competencia sus asignaturas. El cansancio, consecuencia de haber trabajado a fondo, estando metidos de lleno en su ocupación, se convierte en una gratísima ofrenda al Señor que santifica. Pensemos hoy si somos personas que se quejan con frecuencia de su tarea, de aquella que precisamente nos ha de acercar a Dios.

El tercer campo de nuestras mortificaciones está, ordinariamente, en aquellas que buscamos voluntariamente con deseo de agradar al Señor y de disponernos mejor para la oración, para vencer las tentaciones, para ayudar a nuestros amigos a acercarse al Señor. Y entre estas, hemos de buscar aquellas que ayudan a los demás en su caminar diario. «Fomenta tu espíritu de mortificación en los detalles de caridad, con afán de hacer amable a todos el camino de santidad en medio del mundo: una sonrisa puede ser, a veces, la mejor muestra del espíritu de penitencia»12. El vencer, con el auxilio del Ángel Custodio, los estados de ánimo, el cansancio... será muy grato al Señor y una gran ayuda a quienes están con nosotros. «El espíritu de penitencia está principalmente en aprovechar esas abundantes pequeñeces –acciones, renuncias, sacrificios, servicios...– que encontramos cada día en el camino, convirtiéndolas en actos de amor, de contrición, en mortificaciones, y formar así un ramillete al final del día: ¡un hermoso ramo, que ofrecemos a Dios!»13.

1 Lc 10, 13-15. — 2 Heb 3, 7-8. — 3 San Gregorio Nacianceno, Oratio catechetica magna, 31. — 4 Ex 4, 21; Rom 9, 18. — 5 Santo Cura de Ars, Sermón para el miércoles de ceniza. — 6 Col 3, 9. — 7 A. Tanquerey, Compendio de Teología ascética y mística, n. 323. — 8 Cfr. Misal Romano, Formula intentionis Misae. — 9 A. G. Dorronsoro, Tiempo para creer, Rialp, Madrid 1976, p. 142. — 10 J. Urteaga, Los defectos de los santos, pp. 222-223. — 11 San Josemaría Escrivá, Carta 15-X-1948. 12 ídem, Forja, n. 149. — 13 Ibídem, n. 408.

 

 

“¿Quieres de verdad ser santo?”

¿Quieres de verdad ser santo? -Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces. (Camino, 815)

Tienes obligación de santificarte. -Tú también. -¿Quién piensa que ésta es labor exclusiva de sacerdotes y religiosos? A todos, sin excepción, dijo el Señor: "Sed perfectos, como mi Padre Celestial es perfecto". (Camino, 291)
Rectificar. -Cada día un poco. -Esta es tu labor constante si de veras quieres hacerte santo. (Camino, 290)
Ser fiel a Dios exige lucha. Y lucha cuerpo a cuerpo, hombre a hombre –hombre viejo y hombre de Dios–, detalle a detalle, sin claudicar. (Surco, 126)
Hoy no bastan mujeres u hombres buenos. –Además, no es suficientemente bueno el que sólo se contenta con ser casi... bueno: es preciso ser "revolucionario". Ante el hedonismo, ante la carga pagana y materialista que nos ofrecen, Cristo quiere ¡anticonformistas!, ¡rebeldes de Amor! (Surco, 128)
Si no es para construir una obra muy grande, muy de Dios –la santidad–, no vale la pena entregarse.
Por eso, la Iglesia –al canonizar a los santos– proclama la heroicidad de su vida. (Surco, 611)

 

 

15 años de la canonización de San Josemaría

El 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canonizó al fundador del Opus Dei, a quien definió como «el santo de la vida ordinaria».

Quién es 5 de Octubre de 2017

La Plaza de San Pedro en la ceremonia de canonización de san Josemaría.

6 de octubre: Ceremonia de canonización de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

Homilía del Papa Juan Pablo II en la canonización de Josemaría Escrivá.

• Mons. Javier Echevarría: «Le pido a san Josemaría que experimentemos la alegría de seguir a Jesucristo».

Bula de la canonización del Beato Josemaría.

Respuesta del Prelado del Opus Dei a un periodista sobre la canonización.

Galerías fotográficas

Un 6 de octubre en Roma.

Vídeos

• Resumen de las jornadas de la canonización: El santo de lo ordinario (22 min).

 

• San Josemaría, canonizado el 6 de octubre de 2002, predicó desde 1928 que todos —hombres y mujeres, solteros y casados, intelectuales y campesinos— estamos llamados a la santidad. Su imagen en el Vaticano sigue recordando a millares de cristianos ese mensaje.

 

• La Iglesia prelaticia: Santa María de la Paz.

 

 

• Documental: San Josemaría, un regalo de Dios.

 

 

Audios Juan Pablo II habla de San Josemaría.

Artículos en L´Osservatore Romano

• Card. Ratzinger: Dejar obrar a Dios.

• Margaret Ogola: Las enseñanzas de Josemaría Escrivá en un contexto africano.

7 de octubre. Misa de Acción de gracias

Homilía de Mons. Echevarría.

Saludo de mons. Echevarría al Papa en la audiencia posterior a la Santa Misa.

• Audiencia de Juan Pablo II: San Josemaría: el santo de lo ordinario.

Misas de acción de gracias y final de las jornadas de la canonización

Homilía del Prelado del Opus Dei del 10 de octubre.

Las reliquias de san Josemaría vuelven a Santa María de la Paz.

La Iglesia española celebra la canonización de Escrivá.

San Josemaría, en el Vaticano: El Papa bendice una imagen de san Josemaría.

Dossier informativo sobre la canonización de San Josemaría Escrivá de Balaguer

1) Josemaría Escrivá.

2) Cronología de la causa de canonización.

3) El sentido de una canonización.

4) El Consistorio Ordinario Público de Cardenales y el proceso de canonización.

5) Datos sobre la causa de canonización de Josemaría Escrivá.

6) Una canonización esperada con alegría por los obispos españoles.

7) Testimonio de personalidades.

8) La Iglesia se alegra en el centenario de Josemaría Escrivá.

*****

Estampa de San Josemaría

 

 

"Amar al mundo apasionadamente"

Homilía del Fundador: 'Amar al mundo apasionadamente' ('Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer', Rialp 2002; n. 113). En esta homilía el santo fundador del Opus Dei resume el espíritu que difundió desde 1928.

Últimas noticias 22 de Noviembre de 2006

(Homilía pronunciada en el campus de la Universidad de Navarra el 8-X-1967)

Acabáis de escuchar la lectura solemne de los dos textos de la Sagrada Escritura, correspondientes a la Misa del domingo XXI después de Pentecostés. Haber oído la Palabra de Dios os sitúa ya en el ámbito en el que quieren moverse estas palabras mías que ahora os dirijo: palabras de sacerdote, pronunciadas ante una gran familia de hijos de Dios en su Iglesia Santa. Palabras, pues, que desean ser sobrenaturales, pregoneras de la grandeza de Dios y de sus misericordias con los hombres: palabras que os dispongan a la impresionante Eucaristía que hoy celebramos en el campus de la Universidad de Navarra.

Considerar unos instantes el hecho que acabo de mencionar. Celebramos la Sagrada Eucaristía, el sacrificio sacramental del Cuerpo y de la Sangre del Señor, ese misterio de fe que anuda en sí todos los misterios del Cristianismo. Celebramos, por tanto, la acción más sagrada y trascendente que los hombres, por la gracia de Dios, podemos realizar en esta vida: comulgar con el Cuerpo y la Sangre del Señor viene a ser, en cierto sentido, como desligarnos de nuestras ataduras de tierra y de tiempo, para estar ya con Dios en el Cielo, conde Cristo mismo enjugará las lágrimas de nuestros ojos y donde no habrá muerte, ni llanto, ni gritos de fatiga, porque el mundo viejo ya habrá terminado (Cfr. Apoc 21, 4). Esta verdad tan consoladora y profunda, esta significación escatológica de la Eucaristía, como suelen denominarla los teólogos, podría, sin embargo, ser malentendida: lo ha sido siempre que se ha querido presentar la existencia cristiana como algo solamente espiritual —espiritualista, quiero decir—, propio de gentes puras extraordinarias, que no se mezclan con las cosas despreciables de este mundo, o, a lo más, que las toleran como algo necesariamente yuxtapuesto al espíritu, mientras vivimos aquí.

Cuando se ven las cosas de este modo, el templo se convierte en el lugar por antonomasia de la vida cristiana; y ser cristiano es, entonces, ir al templo, participar en sagradas ceremonias, incrustarse en una sociología eclesiástica, en una especie de mundo segregado, que se presenta a sí mismo como la antesala del cielo, mientras el mundo común recorre su propio camino. La doctrina del Cristianismo, la vida de la gracia, pasarían, pues, como rozando el ajetreado avanzar de la historia humana, pero sin encontrarse con él.

En esta mañana de octubre, mientras nos disponemos a adentrarnos en el memorial de la Pascua del Señor, respondemos sencillamente que no a esa visión deformada del Cristianismo. Reflexionad por un momento en el marco de nuestra Eucaristía, de nuestra Acción de Gracias: nos encontramos en un templo singular; podría decirse que la nave es el campus universitario; el retablo, la Biblioteca de la Universidad; allá, la maquinaria que levanta nuevos edificios; y arriba, el cielo de Navarra...

¿No os confirma esta enumeración, de una forma plástica e inolvidable, que es la vida ordinaria el verdadero lugar de nuestra existencia cristiana? Hijos míos, allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres.

Lo he enseñado constantemente con palabras de la Escritura Santa: el mundo no es malo, porque ha salido de las manos de Dios, porque es criatura suya, porque Yaveh lo miró y vio que era bueno (Cfr. Gen 1, 7 y ss.). Somos los hombres los que lo hacemos malo y feo, con nuestros pecados y nuestras infidelidades. No lo dudéis, hijos míos: cualquier modo de evasión de las honestas realidades diarias es para vosotros, hombres y mujeres del mundo, cosa opuesta a la voluntad de Dios.

Por el contrario, debéis comprender ahora —con una nueva claridad— que Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día. Sabedlo bien: hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir.

Yo solía decir a aquellos universitarios y a aquellos obreros que venían junto a mí por los años treinta, que tenían que saber materializar la vida espiritual. Quería apartarlos así de la tentación, tan frecuente entonces y ahora, de llevar como una doble vida: la vida interior, la vida de relación con Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas.

¡Que no, hijos míos! Que no puede haber una doble vida, que no podemos ser como esquizofrénicos, si queremos ser cristianos: que hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y ésa es la que tiene que ser —en el alma y en el cuerpo— santa y llena de Dios: a ese Dios invisible, lo encontramos en las cosas más visibles y materiales.

No hay otro camino, hijos míos: o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca. Por eso puedo deciros que necesita nuestra época devolver —a la materia y a las situaciones que parecen más vulgares— su noble y original sentido, ponerlas al servicio del Reino de Dios, espiritualizarlas, haciendo de ellas medio y ocasión de nuestro encuentro continuo con Jesucristo.

El auténtico sentido cristiano —que profesa la resurrección de toda carne— se enfrentó siempre, como es lógico, con la desencarnación sin temor a ser juzgado de materialismo. Es lícito, por tanto, hablar de un materialismo cristiano que se opone audazmente a los materialismos cerrados al espíritu.

¿Qué son los sacramentos —huellas de la Encarnación del Verbo, como afirmaron los antiguos— sino la más clara manifestación de este camino, que Dios ha elegido para santificarnos y llevarnos al Cielo? ¿No veis que cada sacramento es el amor de Dios, con toda su fuerza creadora y redentora, que se nos da sirviéndose de de medios materiales? ¿Qué es esta Eucaristía —ya inminente— sino el Cuerpo y la Sangre adorables de nuestro Redentor, que se nos ofrece a través de la humilde materia de este mundo —vino y pan—, a través de los elementos de la naturaleza, cultivados por el hombre como el último Concilio Ecuménico ha querido recordar? (cfr. Gaudium et Spes 38).

Se comprende, hijos, que el Apóstol pudiera escribir: todas las cosas son vuestras, vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios (1 Cor 3, 22-23). Se trata de un movimiento ascendente que el Espíritu Santo, difundido en nuestros corazones, quiere provocar en el mundo: desde la tierra, hasta la gloria del Señor. Y para que quedara claro que —en ese movimiento— se incluía aun lo que parece más prosaico, San Pablo escribió también: ya comáis, ya bebáis, hacedlo todo para la gloria de Dios (1 Cor 10, 31).

Esta doctrina de la Sagrada Escritura, que se encuentra —como sabéis— en el núcleo mismo del espíritu del Opus Dei, os ha de llevar a realizar vuestro trabajo con perfección, a amar a Dios y a los hombres al poner amor en las cosas pequeñas de vuestra jornada habitual, descubriendo ese algo divino que en los detalles se encierra. ¡Qué bien cuadran aquí aquellos versos del poeta de Castilla!: Despacito, y buena letra: / el hacer las cosas bien / importa más que el hacerlas (A. Machado, Poesías completas CLXI.— Proverbios y cantares XXIV. Espasa-Calpe. Madrid, 1940).

Os aseguro, hijos míos, que cuando un cristiano desempeña con amor lo más intrascendente de las acciones diarias, aquello rebosa de la trascendencia de Dios. Por eso os he repetido, con un repetido martilleo, que la vocación cristiana consiste en hacer endecasílabos de la prosa de cada día. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria...

Vivir santamente la vida ordinaria, acabo de deciros. Y con esas palabras me refiero a todo el programa de vuestro quehacer cristiano. Dejaos, pues, de sueños, de falsos idealismos, de fantasías, de eso que suelo llamar mística ojalatera —¡ojalá no me hubiera casado, ojalá no tuviera esta profesión, ojalá tuviera más salud, ojalá fuera joven, ojalá fuera viejo!...—, y ateneos, en cambio, sobriamente, a la realidad más material e inmediata, que es donde está el Señor: mirad mis manos y mis pies dijo Jesús resucitado: soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo (Luc 24, 39).

Son muchos los aspectos del ambiente secular, en el que os movéis, que se iluminan a partir de estas verdades. Pensad, por ejemplo, en vuestra actuación como ciudadanos en la vida civil. Un hombre sabedor de que el mundo —y no sólo el templo— es el lugar de su encuentro con Cristo, ama ese mundo, procura adquirir una buena preparación intelectual y profesional, va formando —con plena libertad— sus propios criterios sobre los problemas del medio en que se desenvuelve; y toma, en consecuencia, sus propias decisiones que, por ser decisiones de un cristiano, proceden además de una reflexión personal, que intenta humildemente captar la voluntad de Dios en esos detalles pequeños y grandes de la vida.

Pero a ese cristiano jamás se le ocurre creer o decir que él baja del templo al mundo para representar a la Iglesia, y que sus soluciones son las soluciones católicas a aquellos problemas. ¡Esto no puede ser, hijos míos! Esto sería clericalismo, catolicismo oficial o como queráis llamarlo. En cualquier caso, es hacer violencia a la naturaleza de las cosas. Tenéis que difundir por todas partes una verdadera mentalidad laical que ha de llevar a tres conclusiones:

— a ser lo suficientemente honrados, para pechar con la propia responsabilidad personal;

— a ser lo suficientemente cristianos, para respetar a los hermanos en la fe, que proponen —en materias opinables— soluciones diversas a la que cada uno de nosotros sostiene;

— y a ser lo suficientemente católicos, para no servirse de nuestra Madre la Iglesia, mezclándola en banderías humanas.

Se ve claro que, en este terreno como en todos, no podríais realizar ese programa de vivir santamente la vida ordinaria, si no gozarais de toda la libertad que os reconocen —a la vez— la Iglesia y vuestra dignidad de hombres y de mujeres creados a imagen de Dios. La libertad personal es esencial en la vida cristiana. Pero no olvidéis, hijos míos, que hablo siempre de una libertad responsable.

Interpretad, pues, mis palabras, como lo que son: una llamada a que ejerzáis —¡a diario!, no sólo en situaciones de emergencia— vuestros derechos; y a que cumpláis noblemente vuestras obligaciones como ciudadanos —en la vida política, en la vida económica, en la vida universitaria, en la vida profesional—, asumiendo con valentía todas las consecuencias de vuestras decisiones libres, cargando con la independencia personal que os corresponde. Y esta cristiana mentalidad laical os permitirá huir de toda intolerancia, de todo fanatismo —lo diré de un modo positivo—, os hará convivir en paz con todos vuestros conciudadanos, y fomentar también la convivencia en los diversos órdenes de la vida social.

Sé que no tengo necesidad de recordar lo que, a lo largo de tantos años, he venido repitiendo. Esta doctrina de libertad ciudadana, de convivencia y de comprensión, forma parte muy principal del mensaje que el Opus Dei difunde. ¿Tendré que volver a afirmar que los hombres y las mujeres, que quieren servir a Jesucristo en la Obra de Dios, son sencillamente ciudadanos iguales a los demás que se esfuerzan por vivir con seria responsabilidad —hasta las últimas conclusiones— su vocación cristiana?

Nada distingue a mis hijos de sus conciudadanos. En cambio, fuera de la Fe, nada tienen en común con los miembros de las congregaciones religiosas. Amo a los religiosos y venero y admiro sus clausuras, sus apostolados, su apartamiento del mundo —su contemptus mundi que son otros signos de santidad en la Iglesia. Pero el Señor no me ha dado vocación religiosa, y desearla para mí sería un desorden. Ninguna autoridad en la tierra me podrá obligar a ser religioso, como ninguna autoridad puede forzarme a contraer matrimonio. Soy sacerdote secular: sacerdote de Jesucristo, que ama apasionadamente el mundo.

Quienes han seguido a Jesucristo —conmigo, pobre pecador— son: un pequeño tanto por ciento de sacerdotes, que antes han ejercido una profesión o un oficio laical; un gran número de sacerdotes seculares de muchas diócesis del mundo —que así confirman su obediencia a sus respectivos Obispos y su amor y la eficacia de su trabajo diocesano—, siempre con los brazos abiertos en cruz para que todas las almas quepan en sus corazones, y que están como yo en medio de la calle, en el mundo, y lo aman; y la gran muchedumbre formada por hombres y por mujeres —de diversas naciones, de diversas lenguas, de diversas razas— que viven de su trabajo profesional, casados la mayor parte, solteros muchos otros, que participan con sus conciudadanos en la grave tarea de hacer más humana y más justa la sociedad temporal; en la noble lid de los afanes diarios, con personal responsabilidad —repito—, experimentando con los demás hombres, codo con codo, éxitos y fracasos, tratando de cumplir sus deberes y de ejercitar sus derechos sociales y cívicos. Y todo con naturalidad, como cualquier cristiano consciente, sin mentalidad de selectos, fundidos en la masa de sus colegas, mientras procuran detectar los brillos divinos que reverberan en las realidades más vulgares.

También las obras, que —en cuanto asociación— promueve el Opus Dei, tienen esas características eminentemente seculares: no son obras eclesiásticas. No gozan de ninguna representación oficial de la Sagrada Jerarquía de la Iglesia. Son obras de promoción humana, cultural, social, realizadas por ciudadanos, que procuran iluminarlas con las luces del Evangelio y caldearlas con el amor de Cristo. Un dato os lo aclarará: el Opus Dei, por ejemplo, no tiene ni tendrá jamás como misión regir Seminarios diocesanos, donde los Obispos instituidos por el Espíritu Santo (Act 20, 28). preparan a sus futuros sacerdotes.

Fomenta, en cambio, el Opus Dei centros de formación obrera, de capacitación campesina, de enseñanza primaria, media y universitaria, y tantas y tan variadas labores más, en todo el mundo, porque su afán apostólico —escribí hace muchos años— es un mar sin orillas.

Pero ¿cómo me he de alargar en esta materia, si vuestra misma presencia es más elocuente que un prolongado discurso? Vosotros, Amigos de la Universidad de Navarra, sois parte de un pueblo que sabe que está comprometido en el progreso de la sociedad, a la que pertenece. Vuestro aliento cordial, vuestra oración, vuestro sacrificio y vuestras aportaciones no discurren por los cauces de un confesionalismo católico: al prestar vuestra cooperación sois claro testimonio de una recta conciencia ciudadana, preocupada del bien común temporal; atestiguáis que una Universidad puede nacer de las energías del pueblo, y ser sostenida por el pueblo.

Una vez más quiero, en esta ocasión, agradecer la colaboración que rinden a nuestra Universidad mi nobilísima ciudad de Pamplona, la grande y recia región navarra; los Amigos procedentes de toda la geografía española y —con particular emoción lo digo— los no españoles, y aun los no católicos y los no cristianos, que han comprendido, y lo muestran con hechos, la intención y el espíritu de esta empresa.

A todos se debe que la Universidad sea un foco, cada vez más vivo, de libertad cívica, de preparación intelectual, de emulación profesional, y un estímulo para la enseñanza universitaria. Vuestro sacrificio generoso está en la base de la labor universal, que busca el incremento de las ciencias humanas, la promoción social, la pedagogía de la fe.

Lo que acabo de señalar lo ha visto con claridad el pueblo navarro, que reconoce también en su Universidad ese factor de promoción económica para la región y, especialmente, de promoción social, que ha permitido a tantos de sus hijos un acceso a las profesiones intelectuales, que —de otro modo— sería arduo y, en ciertos casos, imposible. El entendimiento del papel que la Universidad habría de jugar en su vida, es seguro que motivó el apoyo que Navarra le dispensó desde un principio: apoyo que sin duda habrá de ser, de día en día, más amplio y entusiasta.

Sigo manteniendo la esperanza —porque responde a un criterio justo y a la realidad vigente en tantos países— de que llegará el momento en el que el Estado español contribuirá, por su parte, a aliviar las cargas de una tarea que no persigue provecho privado alguno, sino que —al contrario— por estar totalmente consagrada al servicio de la sociedad, procura trabajar con eficacia por la prosperidad presente y futura de la nación.

Y ahora, hijos e hijas, dejadme que me detenga en otro aspecto —particularmente entrañable— de la vida ordinaria. Me refiero al amor humano, al amor limpio entre un hombre y una mujer, al noviazgo, al matrimonio. He de decir una vez más que ese santo amor humano no es algo permitido, tolerado, junto a las verdaderas actividades del espíritu, como podría insinuarse en los falsos espiritualismos a que antes aludía. Llevo predicando de palabra y por escrito todo lo contrario desde hace cuarenta años, y ya lo van entendiendo los que no lo comprendían.

El amor, que conduce al matrimonio y a la familia, puede ser también un camino divino, vocacional, maravilloso, cauce para una completa dedicación a nuestro Dios. Realizad las cosas con perfección, os he recordado, poned amor en las pequeñas actividades de la jornada, descubrid —insisto— ese algo divino que en los detalles se encierra: toda esta doctrina encuentra especial lugar en el espacio vital, en el que se encuadra el amor humano.

Ya lo sabéis, profesores, alumnos, y todos los que dedicáis vuestro quehacer a la Universidad de Navarra: he encomendado vuestros amores a Santa María, Madre del Amor Hermoso. Y ahí tenéis la ermita que hemos construido con devoción, en el campus universitario, para que recoja vuestras oraciones y la oblación de ese estupendo y limpio amor, que Ella bendice.

¿No sabíais que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? (1 Cor 6, 19). ¡Cuántas veces, ante la imagen de la Virgen Santa, de la Madre del Amor Hermoso, responderéis con una afirmación gozosa a la pregunta del Apóstol!: Sí, lo sabemos y queremos vivirlo con tu ayuda poderosa, oh Virgen Madre de Dios.

La oración contemplativa surgirá en vosotros cada vez que meditéis en esta realidad impresionante: algo tan material como mi cuerpo ha sido elegido por el Espíritu Santo para establecer su morada..., ya no me pertenezco..., mi cuerpo y mi alma —mi ser entero— son de Dios... Y esta oración será rica en resultados prácticos, derivados de la gran consecuencia que el mismo Apóstol propone: glorificad a Dios en vuestro cuerpo (1 Cor 6, 20).

Por otra parte, no podéis desconocer que sólo entre los que comprenden y valoran en toda su profundidad cuanto acabamos de considerar acerca del amor humano, puede surgir esa otra comprensión inefable de la que hablará Jesús (Cfr. Mt 19, 11), que es un puro donde Dios y que impulsa a entregar el cuerpo y el alma al Señor, a ofrecerle el corazón indiviso, sin la mediación del amor terreno.

Debo terminar ya, hijos míos. Os dije al comienzo que mi palabra querría anunciaros algo de la grandeza y de la misericordia de Dios. Pienso haberlo cumplido, al hablaros de vivir santamente la vida ordinaria: porque una vida santa en medio de la realidad secular —sin ruido, con sencillez, con veracidad—, ¿no es hoy acaso la manifestación más conmovedora de las magnalia Dei (Eccli 18, 4), de esas portentosas misericordias que Dios ha ejercido siempre, y no deja de ejercer, para salvar al mundo?

Ahora os pido con el salmista que os unáis a mi oración y a mi alabanza: magnificate Dominum mecum, et extollamus nomen eius simul (Ps 33, 4); engrandeced al Señor conmigo, y ensalcemos su nombre todos juntos. Es decir, hijos míos, vivamos de fe.

Tomemos el escudo de la fe, el casco de salvación y la espada del espíritu que es la Palabra de Dios. Así nos anima el Apóstol San Pablo en la epístola a los de Efeso (Ephes 6, 11 y ss.), que hace unos momentos se proclamaba litúrgicamente.

Fe, virtud que tanto necesitamos los cristianos, de modo especial en este año de la fe que ha promulgado nuestro amadísimo Santo Padre el Papa Paulo VI: porque, sin la fe, falta el fundamento mismo para la santificación de la vida ordinaria.

Fe viva en estos momentos, porque nos acercamos al mysterium fidei (1 Tim 3, 9), a la Sagrada Eucaristía; porque vamos a participar en esta Pascua del Señor, que resume y realiza las misericordias de Dios con los hombres.

Fe, hijos míos, para confesar que, dentro de unos instantes, sobre este ara, va a renovarse la obra de nuestra Redención (Secreta del domingo IX después de Pentecostés). Fe, para saborear el Credo y experimentar, en torno a este altar y en esta Asamblea, la presencia de Cristo, que nos hace cor unum et anima una (Act 4, 3), un solo corazón y una sola alma; y nos convierte en familia, en Iglesia, una, santa, católica, apostólica y romana, que para nosotros es tanto como universal.

Fe, finalmente, hijas e hijos queridísimos, para demostrar al mundo que todo esto no son ceremonias y palabras, sino una realidad divina, al presentar a los hombres el testimonio de una vida ordinaria santificada, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y de Santa María.

 

Historia del rosario

siglo X 150 Padrenuestros

Los monjes cluniacenses introducen la constumbre de rezar 150 Padrenuestros

Orígenes

El rezo del santo Rosario ha tardado mucho en formarse tal y como ahora lo conocemos. No fue ideado en un momento concreto, sino que es fruto de una larga evolución. Una evolución que aún no ha concluido.

Todo comenzó, probablemente, en el siglo X. En el año 910 se fundó la Orden Cluniacense. Ésta le dio una gran importancia a la oración coral comunitaria. Quería que sus abadías fuesen un anticipo de la Jerusalén celestial, en la que los santos y los ángeles están continuamente cantando alabanzas a Dios e intercediendo por todos los seres humanos (cf. Ap 5,9; 14,3; 15,3). Por ello distinguieron entre dos tipos de monjas y monjes: los dedicados a la oración coral (que rezaban al día unos 150 salmos, dependiendo de las circunstancias litúrgicas) y los dedicados al trabajo manual. Éstos últimos solían ser personas sencillas e iletradas que se ocupaban de la cocina, la portería, la huerta u otros oficios. Pero era preciso que también orasen. Por ello algunos de estos monjes ‒y monjas‒ comenzaron a rezar individualmente 150 Padrenuestros al día, en lugar de los 150 salmos que rezaban los que asistían a la oración coral. Esta piadosa costumbre se fue difundiendo no sólo entre los cluniacenses, sino también entre otras comunidades religiosas, y entre sacerdotes y laicos.


San Bernardo de Claraval

En el siglo XII, la Orden Cisterciense (fundada en 1098) le va a dar una gran importancia al culto a la Virgen María. Tanto es así, que casi todas sus abadías fundadas por ellos llevan el nombre de una advocación mariana. Su principal teólogo, san Bernardo de Claraval (1090-1153), difundió mucho la devoción a María como Madre, más que como Reina (que era lo normal desde el siglo V). Es él quien inventó el título de «Nuestra Señora»: de tal forma que María va dejando de tener la imagen de «la Señora feudal» y pasa a ser «Nuestra Señora», es decir, «Nuestra Madre». Pues bien, en este contexto, las monjas y los monjes cistercienses van a reemplazar en el Rosario algunos Padrenuestros por Salutaciones de la Virgen María. Todavía no se había creado la oración del Avemaría, sino que se rezaba sólo su primera parte, la Salutación del ángel, tomada de Lc 1,28-33: «Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo»y algunos le añadían la segunda parte del saludo: «Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre».

A lo largo del siglo XIII se va extendiendo la costumbre de rezar tres cincuentenas de Salutaciones, es decir, 150 Salutaciones, en lugar de 150 Padrenuestros. Se crea así el «Salterio de María». Y se va a añadir el nombre de «Jesús» al final de la Salutación del Ángel. Además, es en esta época cuando comienza a generalizarse el uso de «contadores», es decir, de rosarios, para poder llevar la cuenta de las Salutaciones que se van rezando.

El Rosario y las órdenes mendicantes

En el siglo XIV las Órdenes mendicantes (Franciscanos, Dominicos, Carmelitas y Agustinos, fundados, junto a sus ramas femeninas, en la primera mitad del siglo XIII), van a difundir el rezo del Salterio de María en sus predicaciones y entre los laicos que ellos acompañaban espiritualmente. Sobre todo lo difundieron en la zona ribereña del Rin, la zona renana, donde en el siglo XIII se había desarrollado el movimiento espiritual de las beguinas, que eran mujeres piadosas que vivían en comunidad, con una espiritualidad mística muy profunda, la cual fue el núcleo de donde surge en la primera década del siglo XIV la mística renana del Maestro Eckhart (ca. 1260-ca. 1327) y otros dos dominicos discípulos suyos: Juan Tauler (ca. 1300-1361) y el beato Enrique Susón (ca. 1295-1365). Pero la espiritualidad de las beguinas cayó bajo la sospecha de herejía, por lo que un medio de reconducir a aquellas mujeres fue inculcándolas el rezo del Salterio de María.


Beguinas renanas

Dado que la mística renana fue también sospechosa de herejía, surgió hacia 1380 otra corriente espiritual: la Devotio Moderna, que proponía, básicamente, una oración sencilla y metódica y la meditación de los pasajes del Evangelio. En este contexto encajaba muy bien el sencillo y metódico rezo del Salterio de María. Pues bien, es entonces cuando en ciertas abadías cartujas de la zona renana, se van a añadir al final de cada Salutación del Ángel una coletilla que ayude al orante a meditar un pasaje de la vida de Jesús. Por ejemplo: «… y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, que nació en Belén». O «… que murió en la Cruz». Y, así, se va extendiendo la costumbre de añadir a cada una de las 150 Salutaciones una terminación diferente sobre Jesús. Hubo diversos modos de hacerlo.

Parece que es a comienzos del siglo XV cuando se crea el Avemaría completo, añadiendo la segunda parte: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén». Y es así como poco a poco se va conformando el rezo del Rosario que todos conocemos, en el que se combina el recitado de Avemarías y la meditación de pasajes de la vida de Jesús y su Madre.

Las Cofradías del Rosario


Fray Alano de Rupe

En 1470 el dominico fr. Alain de la Roche ‒o Alano de Rupe‒ (1428-1475), funda en Douai (ciudad del norte de Francia, cercana a la zona renana) la Cofradía del Salterio de la Gloriosa Virgen María. Sus principales objetivos eran: difundir la devoción al Rosario, crear un ambiente de espiritualidad mariana entre sus cofrades y pedir la intercesión de la Virgen. Pues bien, inspirado en Alain de la Roche, el prior de los dominicos de Colonia (ciudad situada en la zona renana) creó en 1475 la primera Cofradía del Rosario. Ésta tuvo tanto éxito entre el pueblo fiel y las autoridades civiles y eclesiásticas, que rápidamente comenzaron a fundarse Cofradías del Rosario en otros conventos dominicos, pasando a ser responsabilidad de la Curia Generalicia de la Orden de Predicadores (Roma) en 1485. Desde entonces serán los dominicos los grandes difusores del Rosario, aunque también lo hicieron muchos otros religiosos, laicos y sacerdotes.

Cuatro factores: es muy sencilla, se puede rezar individual o comunitariamente, anima a meditar los Evangelios y ayuda a pedir correctamente lo que necesitamos

Hay cuatro factores que contribuyeron al éxito de esta oración: es muy sencilla, se puede rezar individual o comunitariamente, anima a meditar los Evangelios y ayuda a pedir correctamente lo que necesitamos. Gracias a esto último, la Iglesia cree que el rezo del Rosario contribuyó a que sucedieran muchas acciones milagrosas, como curaciones, conversiones, la liberación de ciudades sitiadas o el apaciguamiento de fenómenos naturales como terremotos, tempestades, erupciones volcánicas o tsunamis.

Tratando de integrar el rezo del Rosario en la espiritualidad dominicana, en esta época comienza a identificarse a santo Domingo con el Rosario. Y, pasado el tiempo, surgió la conocida tradición de que la Virgen María entregó a este santo un rosario, pidiéndole que propagara esta oración por el mundo entero; considerando así a santo Domingo el fundador del Rosario.

San Pío V y el rosario

En el siglo XVI hubo un acontecimiento muy importante: la victoria en la batalla de Lepanto (1571), en la que la armada cristiana venció a la turca, que era muy superior. La clave la encontramos en que el Papa san Pío V (1504-1572) pidió a los fieles cristianos que rezaran el Rosario para que María intercediera. Como consecuencia de esta victoria, en 1573 el Papa Gregorio XIII (1502-1585) instituyó la fiesta de la Virgen del Rosario el primer domingo de octubre. Posteriormente esta fiesta pasó al 7 de octubre, día de la batalla de Lepanto.

El Papa Pío V y la batalla de Lepanto

Además, san Pío V fijó el modo de rezar el Rosario. Éste va a constar de tres grupos de 5 misterios. Los primeros son los gozosos que invitan a meditar los pasajes más importantes de la infancia de Jesús. Después están los misterios dolorosos, sobre la pasión de nuestro Señor. Y por último están los misterios gloriosos, en los se medita la resurrección del Señor y otros acontecimientos posteriores. En cada misterio se rezan un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria mientras se medita un pasaje de la vida de Jesús o de María. Básicamente, es una oración en la que se repite rítmicamente el Avemaría. Esto nos ayuda a «sintonizar» nuestro corazón con el corazón de la Virgen, para que ella nos conduzca hacia su Hijo.

El Rosario Perpetuo

Durante los siglos XVII y XVIII se difundió mucho el rezo del Rosario entre el pueblo fiel. En 1629 el dominico fray Timoteo Ricci (1579-1643) creó el Rosario Perpetuo. Para ello repartió 8.760 tarjetas (correspondientes a las 8.760 horas que tiene un año solar), para que en cada hora del año hubiese alguien rezando los quince misterios del Rosario. Fue tan bien acogido que en algunas ciudades tuvieron que repartirse varios grupos de tarjetas, porque los solicitantes sobrepasaban con mucho el número de 8.760. Con el apoyo de los Papas, el Rosario Perpetuo fue difundido por Europa y las tierras de misión.

El Rosario Perpetuo fue difundido por Europa y las tierras de misión

Tras la Revolución Francesa (1789) y las siguientes revoluciones liberales del siglo XIX, la Iglesia sufrió un cataclismo: perdió su influencia pública, le arrebataron sus posesiones y, sobre todo, intentaron desplazarla como referente moral ante la sociedad. Valores tan evangélicos como la libertad, la fraternidad y la igualdad fueron asumidos por los revolucionarios, y el marxismo acusó a la Iglesia de ser el «opio del pueblo». Como consecuencia de este ambiente anticlerical, las Órdenes religiosas fueron expulsadas y se pusieron muchas trabas a los sacerdotes.

Rosario Viviente


Paulina Jaricot

Ante esta situación, el pueblo fiel encontró su refugio espiritual en las devociones. Una de las principales fue el rezo del Rosario. La joven seglar Paulina Jaricot (1799-1862), tomando como referencia el Rosario Perpetuo ‒que apenas se rezaba ya por estar desfasado‒ ideó el Rosario Viviente, pensando sobre todo en las clase obrera. Consistía en crear grupos de 15 personas en los que cada una se comprometiese a rezar, al día, un misterio del Rosario. Así, cada grupo rezaba un Rosario completo al día. Otro objetivo del Rosario Viviente era apoyar espiritual y económicamente a las misiones, siendo el precursor de las Obras Misionales Pontificias. Este rezo se extendió muy rápidamente por Europa, y los dominicos se implicaron mucho en su difusión.

No es extraño que en dos apariciones de la Virgen el Rosario sea un elemento central: en Lourdes (1858) la Virgen pide expresamente que se rece el Rosario y en Fátima (1917) la propia Virgen se llama a sí misma «Nuestra Señora del Rosario». El Papa León XIII (1810-1903), viendo la importancia que tiene esta oración, le va a dedicar once Encíclicas. En la primera (1883) declara octubre como mes del Rosario.


Peregrinación en Lourdes

Llegado el siglo XX, en 1908, los dominicos de la Provincia de Toulouse crean la peregrinación anual del Rosario a Lourdes en octubre. Es, actualmente, la peregrinación anual más multitudinaria a este santuario.

Como consecuencia del estallido de la Segunda Guerra Mundial, nace en Bélgica la Cruzada del Rosario. Promovida generalmente por dominicos, ha empleado diferentes plataformas de evangelización: misiones populares, fraternidades, revistas, programas de radio y televisión…

En 1948 el P. Patrick Peyton (1909-1992) fundó en Estados Unidos el Apostolado del Rosario en Familia, y se difundió por el mundo. Su lema era: «La familia que reza unida, permanece unida». Se apoyaba en programas de radio de gran difusión y en una serie de películas: Los Misterios del Rosario, que los promotores proyectaban para dar a conocer el Rosario en Familia.

Equipos del Rosario

Equipos del Rosario

En el Concilio Vaticano II (1962-1965) la Iglesia supera la mentalidad tridentina y se abre a la sociedad contemporánea, propiciando profundos cambios espirituales. A resultas de ello, en 1967 se crean los Equipos del Rosario por iniciativa del dominico francés fray Marie-Bertrand Eyquem. Este movimiento tiene un fuerte carácter apostólico y ecuménico. Los equipos están formados por 15 personas, en los que también se admiten a no católicos. Además de comprometerse cada miembro a rezar un misterio del Rosario al día (como ya se hacía en el Rosario Viviente), se reúnen una vez al mes en la casa de uno de los miembros para orar en común, invitando a otras personas a participar.

Pero la sociedad fue cambiando mucho y rápidamente. La Revolución del 68 trajo una mentalidad nueva que rompió con los valores tradiciones. Y tras el derrumbe del comunismo soviético en los años 1990-1991, y el gran desarrollo de las comunicaciones (TV, Internet, telefonía…), llegó la Posmodernidad, donde la globalización y los valores consumistas se han acabado imponiendo.

Misterios luminosos

Y así llegamos al siglo XXI. Es tanto lo que la sociedad está cambiando, que la Iglesia ha de modernizar el culto mariano para hacerlo asequible a la persona actual. En este sentido, el Papa san Juan Pablo II (1920-2005) además de promover mucho el rezo del Rosario, introdujo cinco nuevos misterios: los luminosos, que versan sobre la vida pública de Jesús.

Pero queda aún mucho por hacer para difundir en la sociedad esta importante oración, sobre todo entre los jóvenes. ¿Hay que explicarla mejor?: sin duda. ¿Hay que introducir en ella algunos cambios?: probablemente, pero con mucho cuidado, no vaya a ser peor el remedio…

Roguemos a María para que nos ilumine.

Fray Julián de Cos, O.P.

 

 

Un aplauso a los trabajos del hogar

Pbro. Dr. Rafael Arce Gargollo
2 octubre 2017

Beata Ángela Salawa Eligió el trabajo de empleada doméstica pudiendo dedicarse a otra profesión…Y se hizo santa.

¿Me dice cuál es su nombre completo, por favor?: —Fulana de Tal y tal.

¿Edad?: —como unos 23 ó 25 años….

¿Lugar de nacimiento?: —Pijijiapan de Juárez, el chico.

¿En qué Estado se encuentra eso? —En el estado (lamentable) de Chiapas.

¿Su profesión? —Ninguna…. Es que soy sirvienta.

Mejor ya no sigamos con el cuestionario. Duele mucho oír este tipo de respuestas. Hay miles de personas así, que se sienten nada y piensan que su trabajo es de segunda o tercera categoría…, o ni trabajo es. ¿Por qué ha pasado esto? ¿Quién ha metido en la sociedad la idea de que, en una escala descendente y rápida, hay profesiones (y, por tanto, se llama profesionistas sólo a algunos elegidos), y debajo están los empleos, luego los oficios, los trabajos y…. las chambas? ¿Y que, entre en una de éstas últimas categorías, están los trabajos domésticos? Estamos muy habituados a ese extraño modo de razonar. Por eso andamos como andamos: calificamos de menos importante para la sociedad la labor de un bombero, un taxista, una ama de casa o de un policía, que la de un empresario, banquero, embajador, político o rector de universidad. Y, en realidad, todos los trabajos nobles debieran ser considerados auténticas profesiones, de vital importancia para la sociedad.

El valor del trabajo no se mide sólo por el sueldo

Hay muchas razones para explicar este complejo problema social. Pero hay una que es más sencilla de comprender. Lo dice —por cierto muy mal dicho— un refrán: tanto ganas, tanto vales. Tu trabajo se valora socialmente por los billetes o monedas que recibes como sueldo en la quincena. ¿Te parece bien que éste sea el más importante criterio para distinguir un trabajo de otro? ¿Es que no es valiosísimo el trabajo de los que no reciben nunca un peso, o muy pocos pesos por lo que laboran? Pregúntale a tu mamá cuánto le ha pagado de sueldo su esposo por ocuparse de la casa, de los niños, de todo, durante decenas de años…. No le paga nada, pero ella hace, feliz, un auténtico trabajo doméstico que es esencial y absolutamente imprescindible en la vida de los seres humanos, porque no se puede suplir con nada.

Lo mismo podríamos decir de otros trabajos de gran contenido humano, pero que este mundo tan materializado casi no valora, ni reconoce o incluso desprecia y paga mal. El de la enfermera cariñosa que es capaz de no dormir por cuidar a un paciente en un hospital o asilo, que quizá nunca sabrá quién era esa mujer que le hizo tan maternales servicios. El de la sencilla y olvidada maestra de pueblo que, por su abnegación de años, ha abierto la puerta del futuro a centenares de niños, enseñándoles a leer, a hacer sumas y restas y tantas cosas, sobre todo forjando en ellos las virtudes.

No quiere decir esto que las mujeres sólo puedan o deban dedicarse a unos trabajos y no a otros. El inmenso campo profesional del mundo moderno está abierto por completo a ellas y ellos, pero no por eso hay que dejar de lado algunos trabajos en los que sólo las mujeres son auténticas profesionales por sus exclusivas cualidades femeninas. Las mujeres pueden contribuir a algo de inmensa trascendencia en la sociedad: vale más criar y educar bien a un niño o cuidar y salvar a un enfermo, que producir millones de radios o televisiones en una industria…. Pero si todo, o casi todo se quiere medir con pesos y según sirva para producir más pesos, y no para hacer mejores a los seres humanos, es que algo anda muy mal en la sociedad.

Te presento a una de esas mujeres, como hay y ha habido millones en la historia, que ha trabajado ocultamente, pero dejando una profunda huella. No es “una sirvienta”. Es Ángela Salawa. Una polaca del siglo XX, que ha amado su profesión, gastando su vida entera en los traba­jos domésticos. Por ahora es casi desconocida fuera de su patria.

Con los zapatos al hombro

Quizá Ángela no pensaba ni de lejos que iba camino de los alta­res cuando después de cada jornada —siempre más o menos la misma— acababa cansada. Sus manos se agrietaban y se hacían callosas con los años, pero eso le preocupaba muy poco. Todo lo hacía procurando poner amor en sus faenas. Cada día por la mañana, casi de madrugada, quizá tendría que salir de com­pras por las frías callejuelas de Cracovia y toparse luego con la misma estufa que le ahumaba techos y paredes, o unas fatigosas limpiezas caseras. Pero, sin darse casi cuenta, iba creciendo dentro de ella algo difícil de explicar, que la hacía feliz. Ya lo había dicho Santa Teresa de Jesús, hace cuatro siglos: a Dios también se le puede encontrar entre las ollas y cazuelas de una cocina.

Ángela Salawa nace a fines del siglo XIX. Fue la undécima de doce hermanos, hija de una familia campe­sina de Siepraw, un pueblo cercano a Cracovia. Al cumplir los dieciséis años salió de allí para trabajar en la vecina y gran ciudad. Poco podía llevar de equipaje y llegó descalza para no maltratar su único par de za­patos. Encontrar trabajo no era nada fácil; había entonces miseria, hambre, desempleo y más para una empleada doméstica Su hermana Teresa —que ya era empleada desde hace tiempo en otra casa— le sirvió de apoyo, hasta que, dos años después, una muerte repentina quitó a Ángela esta compañía. Era duro estar lejos de casa, siendo aún muy joven, y sen­tir tan de pronto la soledad. Fue su primer encuentro con el dolor… A partir de este suceso, tomó un día la resolución firme de dedicar su vida entera a ser empleada del hogar. Pero no sólo eso. Comenzó a ejercer un apostolado activo entre las sirvientas de la ciudad, de quienes se convirtió, sin proponérselo, en un modelo discreto pero luminoso.

Hacer agradable un hogar de familia

Su biografía, en sí, tiene poca originalidad. Es similar a la de muchas mujeres que hay en tantos hogares, donde vive ….una Marcelina, una Josefina, una Sofía, María ó Teódula… No es que trabajen allí y ya…. No. Son parte fundamental de esa familia. Son dos ojos de más y un corazón extra al de mamá para estar al tanto de todo. Hablan poco, pero su presencia da paz, confianza, cuando son sinceras y fieles. Comparten las alegrías y penas de padres e hijos, y les acompañan por una, dos o hasta tres generaciones. No se sienten menos ni están acomplejadas por lo que hacen. Están orgullosas de su vocación profesional y se saben tan importantes o más que muchas otras mujeres, porque la casa donde laboran es también suya, la cuidan a veces mejor que nadie. El trabajo doméstico es de esas pocas profesiones que tienen la gracia de dar calor y luz a la vida de los seres humanos, a diferencia de otras ocupaciones que, con tanta frecuencia, la gente llama “brillantes” sólo porque sus protago­nistas están demasiado a la vista; o creen que por lucirse en público ya contribuyen al bien de la sociedad, pero quizá hasta la corrompen con sucios negocios, a los que llaman mi oficina, mis grandes asuntos o mis importantes clientes…

El trabajo del hogar no debe ser, como ningún otro, de segunda o tercera categoría. Es tan valioso y digno como todos. Porque lo que da más valor a ésta o a cualquier profesión, no es lo que se hace como tal, ni el dinero que se gana con él, sino cómo se hace: si se realiza con empeño, con calidad, con ilusión, con afán de aprender a hacerlo mejor y para quién se hace: especialmente si se considera un servicio a los demás. Ángela Salawa nos dice esto con su vida sencilla.

El trabajo de una ama de casa o de una empleada del hogar es escondido, pero ne­cesario e indispensable: el trabajo sacrificado y no aparente, que no se ve aplaudido y que quizá no encuentra siquiera gratitud y reconocimiento. El trabajo humilde, repetido, monótono, y por consiguiente heroico, de una innumerable multitud de madres y de jóvenes mujeres, que con su fatiga co­tidiana contribuyen al equilibrio económico de tantas familias y que re­suelve tantas situaciones difíciles y precarias, ayudando a padres lejanos o a hermanos necesitados.[1]

El orgullo de ser empleada del hogar

Ángela fue contratada en casa de un matrimonio joven, en un barrio bien conocido de Cracovia, donde fue muy estimada por su laboriosidad. No la trataban como si fuera una criada, una recamarera, afanadora de hotel o fregadora de pisos. Amo mi trabajo —decía— porque en él encuentro una excelente ocasión de trabajar mucho y de orar mucho; y fuera de esto, no deseo nada más en el mundo . Ángela trabajó incansable muchos años hasta que un día, no se sabe por qué, la despidieron injustamente. Quizá causaba “problemas”. A lo mejor la veían feo sus com­pañeras o sus patrones, porque hacía las cosas bien y se corrían chismes. Es que, con frecuencia, cuando alguien se empeña en trabajar bien suele despertar envidias. Y es que, servir bien, con gusto, no es cómodo para otros que comparten a regañadientes el mismo oficio: engendra malos humores, descontento por el trabajo que realizan los otros. Es posible que Ángela no se conformara con salir del paso y cumplir con lo mínimo. Ni tenía la mentalidad de ganar el mejor sueldo con muy poco trabajo en espera de encontrar un empleo mejor.

No cabe duda que Ángela es un ejemplo “incómodo”, su perfil puede irritar a muchos que piensan que cuando una mujer se dedica al trabajo del hogar es sólo porque no sirve para otra cosa, o se trata de una implacable imposición de las circunstancias. A veces lo es, y es muy doloroso. Pero, si no se le considera una profesión, no es por culpa de las que la ejercen, sino de los demás, que no le dan su valor o la desprecian. Una profesión mal pagada, poco reconocida, humilla a cualquiera, sea el trabajo que sea. Las cosas deberían cambiar. Todo trabajo que suponga prestar un servicio de profundo contenido humano, merece un lugar altísimo en la sociedad.

De Ángela, dicen los que la conocieron, que era alegre, guapa, diná­mica e inteligente. Estaba llena de amabilidad, de buen trato y le gus­taba vestirse bien, con buen gusto, dentro de sus escasos recursos. Escogió gustosamente dedicarse a los trabajos domésticos, pudiendo dedicarse quizá a otra profesión. He ele­gido libremente el trabajo de empleada doméstica en la confianza de que perseverando en esa condición estoy correspondiendo al deseo de Dios . Des­cubrió el sentido más profundo del trabajo: servir. Dejó escrito en su Diario una rica herencia, reflejo de la profundidad de su alma. Tenía pocos estudios y cultura, y por eso no pudo conocer el gran valor sobrenatural de su vida, que mil seiscientos años antes elogió uno de los oradores más grandes de la historia: Es posible, incluso en el mercado o en un paseo solitario, hacer una frecuente y fervorosa oración. Sentados en vuestra tienda, comprando o vendiendo, o incluso haciendo la cocina[2].

En 1911 Ángela sufrió muchísimo. A una dolorosa y larga enfermedad del estómago se unieron la muerte de su madre y también de la se­ñora para quien trabajaba, las dos personas que más quería en el mundo. Se agu­dizó el dolor al recibir la noticia de que su madre no le había dejado nada en el testamento, porque pensaba que no tendría necesidad. Además, se vio abandonada por sus compañeras a las que ya no podría reunir en su casa. Comenzada la Primera Guerra Mundial, en 1914, en los ratos libres que le dejaba su trabajo doméstico, asistía a los heridos en los hospitales de Cracovia. Muchos de ellos —sin que Ángela lo supiera— le llamaban “la señorita santa”.

Dos años después hubo que dejar el trabajo que tenía, pues el patrón volvió a casarse y su nueva mujer le hizo la vida muy difícil. Un día la acusó falsamente de haber robado algo y Ángela, enferma, hubo de buscar otro empleo. Había que comenzar de nuevo (¡qué difícil!), llevar con cier­ta elegancia sus dolores, sin hacerlo notar, y trabajar con nuevo empeño, que es lo mismo que decir con amor a lo que se hace y por quienes se hace.

Como lo haría Ángela, las empleadas domésticas son las que pueden contribuir, tantas veces, calladamente y sin aparecer demasiado, en la buena marcha de la casa, de convertir en hogar acogedor y amable una casa de familia, ayudando en la educación de los hijos, la atención de las personas ancia­nas o enfermas que viven allí. Por eso es tan necesario darles una buena preparación profesional, y ayudarles a adquirir una madurez notable —entereza de ánimo— para compartir la suerte y dificultades de la familia. Y sobre todo mantenerles un deseo sincero, en cuerpo y alma, de convertir sus jornadas en servir y servir bien, porque su trabajo consiste en extralimitarse alegremente. Darse todo, en serio, y con todo lo que uno tiene por amor a otros. Por eso, la sociedad está obligada a reconocer mucho más su trabajo. Debieran ganar mejores sueldos y tener acceso a la cultura, capacitarse y vestirse como mujeres que ejercen una profesión, asegurarse su futuro y atención médica. Y, con el tiempo, que el trabajo doméstico sea una carrera profesional que se pueda estudiar, como todas… Y tener una habitación digna y no ser tratadas como personas de segunda, porque no lo son. No va de acuerdo a su dignidad que se les mande todo, ni se les de más trabajo sólo por los cómodos caprichos y clasismos de la patrona, que le deja lo más duro o desagradable. Ni tampoco que el señorito comodón de la casa le pida ahorita, fuera de hora, algo de comer porque se le antoja.

Servir hasta la muerte

El 30 de mayo de 1921 Ángela escribió en su diario: Reconsiderando mi vida, creo estar en aquella vocación, lugar y estado al que me llamó Dios desde que era niña . Poco después enfermó gravemente. No pudiendo tra­bajar más, hubo de salir de la casa donde prestaba sus servicios y alo­jarse en una estrechísima habitación del último piso de un edificio Allí sufrió soledad y padeció sufrimientos continuos, con gran paz y aban­dono en Dios, que ofrecía para expiar los pecados del mundo y la expansión misionera de la Iglesia. Cuando se agravó, le llevaron a un hos­pital donde recibió la atención de un sacerdote. Murió con inmensa se­renidad el 12 de marzo de 1922, mientras le acompañaban algunas de sus ami­gas. Su fama de santidad se difundió muy pronto en toda Polonia.

La Iglesia que siempre ha proclamado la dignidad de la mujer —en contra de los abusos y humillaciones de que ha sido objeto a lo largo de los si­glos—, siente la urgente necesidad de que se dé a esta profesión del trabajo doméstico, y al trabajo de las amas de casa, el valor que tiene. Así se dará a muchas mujeres la oportunidad de poner en juego sus propias cualidades (¡tienen tantas!) para la elevada misión, que sólo ellas pueden cumplir, de hacer más humana, amable y digna la vida de todos los seres humanos.

Algún día nuestra sociedad entenderá muy bien estas palabras: ¡Mi aplauso —dice Juan Pablo II— se dirige, pues, a todas las mujeres empeñadas en la actividad doméstica…! Yo quisiera exhortaros a trabajar sobre todo con amor en las familias en las que estáis acogidas. Vivimos unos tiempos difíciles y complicados que (…) han traído la confusión a las familias, a las que vosotras po­déis proporcionar — con vuestra presencia— serenidad, paz, esperanza, ale­gría, consuelo y aliento para el bien, especialmente allí donde hay perso­nas ancianas, enfermas, o que sufren, niños minusválidos, jóvenes desviados o equivocados. ¡No hay código alguno que prescriba la sonrisa. Pero voso­tras podéis proporcionarla! Podéis ser alivio de la bondad dentro de la familia. ¡¡Amad vuestro trabajo. Amad a las personas con quienes colaboráis!! Del amor y de la bondad nacen también vuestra alegría y vuestra satisfac­ción! [3]

Ángela Salawa fue beatificada por Juan Pablo II el 13 de agosto de 1991. Ella deja un ejemplo que abrirá los ojos a muchas mujeres que tienen el deseo de dar todo de sí mismas para vivir una vocación de esta categoría. Y Dios, que alaba y enaltece tantas veces a quienes el mundo no conoce y desprecia, también quiere que la tierra entera dé a estas mujeres el aplauso que merecen y aún no han recibido. Ya era hora.

 

[1] Juan Pablo II, Discurso, 29 de abril de 1979.

[2] San Juan Crisóstomo, Homilía. Cfr. PG 63, 583A.

 

 

 

Esta generación y la verdad

OscarFidencio Ibáñez

Esta semana falleció un cristiano ejemplar, esposo, padre, empresario y líder social, de esas personas a las que se les puede señalar como lo hizo Jesucristo de Natanael: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.” (Jn 1, 47) Una persona de las que hacen falta en esta época, para que llamen a las cosas por su nombre y de esta manera den testimonio de la Verdad.

Es común que la gente acepte que “cada quién tiene su propia verdad”, sin embargo, por este camino se dinamita el paso hacia el acuerdo a través del diálogo. Es cierto que todos podemos tener opiniones distintas, lo cual no equivale a que existan “verdades” distintas, esta confusión de conceptos está en la base de muchos problemas en nuestra sociedad.

Una cosa es cuestionar y deconstruir algunas formas lingüísticas como una herramienta para evitar abusos y discriminación, y otra muy distinta es utilizar el lenguaje para construir conceptos e ideas que trastocan la verdad y buscan implantar ideologías, preferencias u opiniones personales o de grupo, a toda la sociedad.

La vida y la libertad son dos conceptos centrales para todo ser humano y sus modificaciones son evidencia de los excesos derivados del relativismo y el constructivismo llevados al extremo; la vida es presupuesto de cualquier ejercicio de libertad del hombre, sin embargo, la libertad se ha considerado tan valiosa como para arriesgar la vida, pero no existiría la posibilidad de luchar por la libertad sin tener la vida.

En una lucha ideológica, política y moral se ha cuestionado el inicio de la vida desde el instante de la concepción, no desde la ciencia, sino desde la legislación y el discurso político. Los avances científicos actuales ubican con claridad el inicio de la vida en la unión del espermatozoide y el óvulo, así como la integración del código genético y la diferencia de sexo, pero la conveniencia política, económica y de algunas personas, han “construido” el inicio de la vida en algún punto del embarazo fijado arbitrariamente, muchas legislaciones lo marcan a las doce semanas (y en otras legislaciones en el plazo en el que se les ocurra), en clara contraposición a la ciencia y al sentido común.

Como parte de esta postura es necesario construir nuevos conceptos, así al bebé en el vientre materno se le denomina “producto”, de esta manera éste ser humano puede ser privado de sus derechos empezando por el de la vida, por lo que puede ser asesinado, desmembrado, quemado o expulsado legalmente, y nunca podrá luchar por su libertad. El aborto se convierte así en “suspensión del embarazo”.

Don José Mario Sánchez Gómez dedicó parte de su tiempo y dinero a salvar vidas apoyando a mujeres que en la confusión y la necesidad, consideraron la posibilidad de abortar a sus hijos, los cientos de bebés vivos y mamás felices son fruto del compromiso con la verdad de este cristiano que vivió llamando a las cosas por su nombre.

La libertad es otro concepto bajo ataque, hay quienes presentan la esclavitud del consumismo como la libertad de mercado; quienes equiparan el aborto a la libertad de decidir sobre su propio cuerpo, o la explotación de los más pobres como la libertad de enriquecerse de unos pocos, o la promiscuidad y el libertinaje como libertad sexual. La libertad se convierte así en un concepto que promueve el egoísmo, la injusticia, la explotación o incluso la muerte de los demás.

Este buen empresario también vivió su compromiso con la libertad entendiendo que esta implica responsabilidades con su entorno y con los demás, lo hizo con sus empleados y clientes, y también en su participación y liderazgo en USEM, Coparmex y otros organismos religiosos, cívicos y políticos; siendo alguien “en quién no hay engaño” construyó su familia en el amor a su esposa e hijos, lo hizo a contrapelo de la confusión, el engaño y la manipulación que dominan esta época y que favorecen un individualismo relativista que debilita a las familias y a la sociedad.

Jesucristo expresó: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6) y en otra ocasión dijo: “Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.” (Jn 8, 31-32) En esta época en que la polarización parece dominar las decisiones políticas, es más importante plantear los problemas y sus soluciones desde la Verdad, para poder iniciar un diálogo constructivo en la pluralidad, y no desde la conveniencia e ideología que favorecen la ruptura y el conflicto.

 

 

Religión revelada, religión liberal

Daniel Tirapu

En la homilía de Escrivá "Amar al mundo apasionadamente" de 1967, se cumplen 50años, dice que todo lo humano noble es divino y que existe un algo divino, que nos toca descubrir a cada uno en las circunstancias más habituales de la vida ordinaria.

Santa Teresa hablaba de encontrar a Dios en los pucheros, eso es materialismo cristiano, en ese sentido. La religión católica es una religión revelada, no de los hombres hacia Dios sino de Dios a los hombres. Jesús concreta, no se limita a un conjunto de bellos pensamientos e ideas: "no te es lícito tener la mujer de tu hermano" dice a Herodes, "vete y no peques más";"en verdad os digo el que escandalizare a uno de estos pequeños”.

Transmite su autoridad a los apóstoles, a la Iglesia, "quien a vosotros oye , a Mi me oye". La religión liberal lleva a una religión a medida del usuario: esto me lo creo, esto no, no acepto la doctrina moral de la Iglesia en cuestiones de moral sexual, el cielo sí, el infierno no, etc.

Curiosamente podemos comprobar que las instituciones de la Iglesia fieles a la doctrina experimentan un aumento de vocaciones y las más liberales se desmoronan. No se debe adaptar Dios al mundo, sino el mundo a Dios. Ahí está la conversión. La fe no se impone, pero la religión verdadera bascula sobre la idea de verdad, que es lo que podemos compartir. Lo que yo creo, quiero compartirlo contigo, sabiendo que no soy mejor que tú, que tengo dudas, errores y debilidad.

El acto de fe es libre, es una gracia y es razonable, pero es serio, me fío de Dios. Fiat dijo la Virgen, hágase.

 

 

La esperanza cumplida triunfará

En estas líneas de mi carta semanal, muchos temas han ido apareciendo. Es un modo de acercarme a los católicos asturianos y a cuantos tengan a bien leerme. Una carta amistosa y fraterna, considerando asuntos diversos al hilo de nuestra tradición cristiana, temas eclesiales y diocesanos, culturales y sociales. En estos días era obligado decir algo ante lo que sucede en Cataluña, esa querida región de España. No lo hago en clave política, que no me corresponde, pero sí desde una preocupación ciudadana y mi responsabilidad pastoral ante algo que nos toca muy de cerca, cuando los hechos y sus antecedentes están basados en una calculada inmoralidad y una inaceptable ilegalidad.

Quisimos darnos los españoles una oportunidad hace cuatro décadas construyendo un proyecto común, haciendo de nuestras diferencias lingüísticas, históricas y culturales, no un arma arrojadiza injusta y violenta, sino un modo de complementarnos mutuamente. Para que los cinco siglos de concordia (con altibajos, contradicciones y fallos) no fuera un trágala que sofocase lo propio de cada región, y la idiosincrasia regional no fuera un pretexto para sacar provecho en maleficio de los demás. 

Fue un marco legal de convivencia que supuso acercamiento, limar diferencias, escribir una memoria histórica respetable no tanto mirando hacia atrás cuyas heridas queríamos suturar, sino hacia delante, construyendo juntos un futuro mejor en la concordia desde nuestra rica pluralidad. Romper este marco unilateralmente, cizañarlo con la insidia que enfrenta y divide, falsear con la mentira sus trucadas alternativas, engañar con vileza a un pueblo para hacerle cómplice de una inconfesada deriva… todo eso no sólo atenta contra el Estado de Derecho y mina la convivencia, como nos ha recordado su Majestad el Rey Felipe en su mensaje valiente y oportuno, sino que es profundamente inmoral. Además de ser una cuestión delictiva, política y penalmente hablando, es también un pecado inmoral reprobable.

En estos días se ha escenificado una situación muy compleja por lo torticero de su maña, de su reivindicación y de su impredecible deriva. Ladrones de guante blanco y corrupción evadida que acusan a España de robarles; amotinadores en un Estado de derecho que exigen se les respete las leyes que ellos mismos se cocinan; fautores de una independencia impuesta desde el fragmento de su minoría a toda una mayoría que impunemente desprecian; maestros de la manipulación mediática y la mentira auto-victimándose con propaganda nociva para completar el engaño; artífices de una ruptura de cinco siglos de convivencia mutua y de cuarenta años recientes de democracia, quizás para luego amnistiar legalmente sus vergüenzas y dinamitar España y Europa con sus praxis antisistema.

Al diálogo nos invita el Papa Francisco, como también hicimos los obispos españoles recientemente. Pero no un diálogo buenista y vacuo, sino el que abre honestamente mi palabra al matiz de otras palabras hermanas, con justicia y buscando el bien común de todos. Un diálogo que respeta las personas y las leyes que nos hemos dado para que no haya trampa en una convivencia fraterna que no tiene como precio el chantaje.

Hemos de rezar al Señor para que nos haga instrumentos de su paz en donde cada uno vive, y que nos permita la mesura allí donde nos hayamos excedido, la verdad que ponga fin a nuestro engaño, la justicia cuando hemos abusado, la esperanza cuando el miedo pretende desalentarnos. Es la oración que nos urge a reconstruir un puente roto y transitarlo humildemente como hermanos. Esta esperanza se cumplirá.

         + Fr. Jesús Sanz Montes,  Arzobispo de Oviedo

 

 

La importancia del sueño

Lucia Legorreta

Última actualización: 04 Octubre 2017

¿Sabías que un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo?  A la edad de 60 años, 20 de ellos los habremos dormido.   Así es que cualquier problema durante el sueño, nos afecta cotidianamente, tanto de noche, como de día.

Y hoy veremos el por qué “tu sueño condiciona tu vida”

Es una función imprescindible para el ser humano: “no podemos vivir sin dormir”;   repara nuestro cuerpo cada día, y nos prepara para estar despiertos al día siguiente.   Es fisiológicamente necesaria ya que regula los biorritmos y es garantía para el equilibrio entre las exigencias biológicas internas y las del medio exterior.

Durante el sueño el cuerpo repara daños a células y a tejidos, y el cerebro consolida los recuerdos y el aprendizaje.  Es decir, lo que hemos aprendido durante el día se reafirma; de aquí que escuchamos refranes populares como: “lección dormida, lección aprendida” o “consúltalo con la almohada”.

La vida moderna nos exige estar aprendiendo todos los días: poner atención, concentrarnos, nuevos métodos.   Todas estas funciones están íntimamente relacionadas con un buen descanso.

El sueño no reparador tiene consecuencias sociales y médicas importantes que afectan por igual a todas las edades y niveles socioeconómicos:  bajo rendimiento en el trabajo y en los estudios, bajas médicas, accidentes, y con ellos sus consecuencias. 

El sueño es crucial en la infancia.   Durante los dos primeros años de vida el bebé habrá dedicado más del 70% a dormir, siendo éste imprescindible para su vida posterior.  Poco a poco irá disminuyendo la cantidad de sueño en el niño, hasta llegar a siete u ocho horas de sueño.

Estudios recientes demuestran que los niños que duermen menos horas de las aconsejadas tienen peores calificaciones en la escuela, déficits significativos en el aprendizaje y expresión del lenguaje; lo cual tiene consecuencias como:  problemas en el crecimiento, mayor probabilidad de obesidad infantil, dolores de cabeza, inseguridad, timidez, pero carácter y baja tolerancia a la frustración.

El sueño tiene que ser una prioridad para toda la familia.  Los padres deben tener rutinas y horarios de sueños regulares y consistentes.

Volvamos a nosotros los adultos, ¿qué pasa sino dormimos bien?.   Si dormimos poco o mal tan solo un día, no nos encontramos bien al día siguiente.  El sueño perdido no se recupera, sino que se acumula.    Es como nuestra talla de zapatos:  todos tenemos una medida propia.

Se presenta una tendencia a dormirse a todas horas, cambios repentinos de humor, tristeza, irritabilidad, actitud pesimista y aumento en el estrés y la ansiedad.

Diversas pruebas para estudiar la falta de sueño dieron como resultado que, después del tercer día sin dormir, suelen manifestarse alucinaciones y locura temporal.  Las probabilidades de sufrir alguna enfermedad psiquiátrica aumentan en un 40% cuando los problemas para dormir se vuelven crónicos. 

A nivel fisiológico, la falta de sueño favorece la diabetes y el aumento de peso, afecta el ritmo cardiaco y al sistema respiratorio;  se aumenta la percepción de dolor, aparecen temblores, envejecimiento precoz, agotamiento, trastornos gastrointestinales y afectaciones al sistema inmunológico.

Hemos mencionado que gracias al sueño podemos seguir aprendiendo.    Cuando estamos dormidos se limpia nuestra memoria a corto plazo y se deja espacio para más información. Una noche sin dormir reduce la capacidad de asimilar conocimientos en casi un 40%.  Además de la pérdida de memoria y recuerdo, la persona se vuelve más lenta y menos precisa.

También el dormir en exceso provoca en nuestro cuerpo un estado de letargo perjudicial para nuestra actividad diurna. Incluso podemos llegar a sentirnos más cansados y con menos ganas de afrontar el día a día.   Consecuencias como despidos, problemas de familia y pareja, dificultades de aprendizaje y concentración, así como repercusiones físicas y psíquicas se dan en personas cuyo sueño es excesivo. 

Recomendaciones para mejorar tus hábitos al dormir:

 1.  Respeta tus horarios de sueño.

 2. En las noches consume una cena ligera.

 3. Haz ejercicio lejos de la hora de dormir.

 4. No consumas alcohol, tabaco o cafeína.

 5. No dejes tareas y actividades para último momento.

 6. Si detectas que no logras conciliar el sueño o te despiertas frecuentemente, solicita ayuda médica.

 7. Duerme en una habitación bien ventilada pero evita el exceso de frío.

 8. Elimina del ambiente cualquier molestia como ruidos o exceso de luz.

 9. No lleves los problemas a la cama.

10. Mantén horarios regulares de alimento, ejercicio y sueño.

11. Evita las siestas o no las alargues por más de media hora.

Recuerda, “el sueño es esencial para vivir”.  ¿Duermes bien?  ¿Tienes buenos hábitos?   Revísalos y si es necesario cámbialos y verás que tu vida será mejor.

 

 

¡Cuidado con la televisión en casa!

Silvia del Valle

Última actualización: 04 Octubre 201

Hoy quiero que hagamos una reflexión como padres de familia. Quiero que pensemos si dejaríamos a nuestros hijos al cuidado de una maestra que les enseñara a ser agresivos, a decir palabrotas, a emborracharse o drogarse, a herir o matar al que le caiga mal. Por supuesto que nuestra respuesta será un no.

Y creo que muchos de nosotros no nos hemos dado cuenta, que eso es lo que hacemos cuando dejamos a nuestros hijos, por horas y horas, al cuidado de la nana televisión, Satisfechos de tenerlos calladitos y quietecitos.

Por eso aquí les dejo 5 tips para evitar caer en este error.

PRIMERO. Debemos estar al pendiente de lo que nuestros niños y adolescentes ven.

Si dejamos que nuestros hijos vean lo que quieran, sin tener el debido cuidado, pueden habituarse a considerar que lo malo es normal o incluso bueno.

Para esto, les pido a mis hijos que hagan una lista de los programas que quieren ver, y nos sentamos a verlos juntos. Después objetivamente y en familia, decidimos si son adecuados o no para ellos.

SEGUNDO. No es conveniente que nuestros hijos tengan televisión en su cuatro.

Primero, porque puede ser distractor para lograr descansar adecuadamente. Y después porque se pueden encerrar a verla y así perdemos el control de lo que miran. 

Como regla general, la televisión debe estar en una área común, donde un adulto pueda supervisar lo que están viendo.

En mi familia, La pusimos entre la sala y el comedor. Conseguimos un soporte que gira para un lado y para el otro y de esta forma podemos verla cuando estamos conviviendo.

TERCERO. Evita a toda costa prender la televisión por inercia, al llegar a tu casa.

Ya que quien lo hace, termina viéndola horas sin hacer otra cosa. 

Que lo primero sea charlar, convivir en familia, realizar actividades juntos. Pueden leer un buen libro, hacer algo creativo y sólo si queda tiempo, ver la tele.

CUARTO. Que los niños no sean los que cambien de canal.

Ya que entre cambio y cambio, se pueden encontrar con escenas violentas, terroríficas o pornográficas, poco aptas para ellos y que se les pueden quedar grabadas para toda la vida. Sólo hay que ver la televisión cuando se sabe que se va a ver. 

Los controles que bloquean canales son una buena ayuda, pero no suplen nuestra supervisión..

Y QUINTO. No hay que considerar a la televisión como de la familia.

A pesar de que este presenté en nuestros hogares, debemos considerarla una visita, algo que puede estar por un tiempo y después no estar. Es decir, no tomarla como el centro de nuestra vida familiar, sino como un medio de distracción momentáneo y de convivencia familiar.

Y en el mejor de los casos, con algunos canales formativos, como un medio de educación pero siempre con nuestra vigilancia.

 

 

Lo que Puigdemont aprendió de Sharp: las técnicas para destrozar al Estado español

Tanto la Generalitat de Cataluña como los partidos que la apoyan, y especialmente la CUP, iniciaron hace tiempo una estrategia para poner en marcha las recomendaciones del norteamericano

La CUP y el Gobierno catalán han copiado los dictados del estadounidense Gene Sharp para diseñar su estrategia de ‘guerra abierta’ contra el Estado español en los últimos dos años. Sharp es un escritor, filósofo y politólogo estadounidense abanderado de la lucha no violenta contra el poder y teórico de las estrategias que preconizan que si los ciudadanos no obedecen las órdenes de los líderes de las estructuras del Estado, estos se quedan sin poder. Siguiendo esa consigna, tanto la Generalitat de Cataluña como los partidos que la apoyan, y especialmente la CUP, iniciaron hace tiempo una estrategia para poner en marcha sus recomendaciones y hacer tambalearse al Estado español creando la tormenta perfecta de la que surgiese la república catalana independiente.

El ‘president’ Carles Puigdemont tomó prestado del norteamericano la aplicación de uno de sus puntos cruciales: “Establecer la doble soberanía y gobiernos paralelos”. Así, desde la Generalitat y los partidos que la gobiernan, se ha insistido machaconamente en que hay “dos legitimidades”: la de las leyes vigentes y la de las leyes suspendidas por el TC, cuando jurídicamente esa es una dicotomía falaz. Entre los puntos de Sharp y sus teorías, figuran también “buscar encarcelamientos para sobrecargar las cárceles por solidaridad” (la CUP y los alcaldes de la Asociación de Municipios de Cataluña acudieron en masa a autoinculparse ante los tribunales para desbordar los juzgados) o la presión psicológica al adversario, llegando al punto de “realizar juicios al revés: acusando al acusador”.

  El manual de Sharp dedica un capítulo a los métodos de no cooperación política. “Para expresar una protesta, para lograr la desintegración, para que deje de funcionar un Gobierno”, propone diversas acciones. La primera, es el “rechazo a la autoridad”. Este rechazo se promueve desde tres ángulos: “Suspensión o retirada de la obediencia; rechazo de apoyo público, y escritos y discursos promoviendo la resistencia”.

A partir de ahí, se abre el abanico de medidas concretas: desde el boicot de empleos y cargos gubernamentales (o sea, no asistir a reuniones oficiales, como la ausencia de Puigdemont en la conferencia de presidentes) hasta negar la aceptación de funcionarios designados (es lo que la Generalitat hizo con la designación del coronel Diego Pérez de los Cobos como mando único de las investigaciones en los temas del referéndum), pasando por el boicot de los cuerpos legislativos, el negar la aceptación de funcionarios designados o “negarse a disolver instituciones independientes existentes”. En este sentido, Puigdemont aceptó disolver la Sindicatura Electoral del referéndum solo para que las sanciones del TC no afectasen a los patrimonios personales de sus componentes.

Desobedecer las leyes ‘ilegítimas’

El texto recomienda como alternativas a la desobediencia el “cumplimiento lento y renuente” de las órdenes, la no obediencia, pero “sin escándalo, sin publicidad, con discreción”, la “desobediencia enmascarada: parece que se obedeció” (como la actuación de los Mossos d’Esquadra durante el 1-O y la víspera), el rechazo a dispersar una reunión o concentración, las sentadas o la “desobediencia civil a leyes ‘ilegítimas” (justamente las consignas que promueven el Gobierno catalán y los partidos independentistas).

En el futuro, se recrudecerán los mecanismos que Sharp recomienda, como el “boicot social hacia grupos sociales para inducirlos a que se unan a la resistencia”, el “boicot selectivo a colaboradores voluntarios, soldados o policías”, la suspensión de actividades sociales o deportivas (lo que no se logró con el partido del Barça este fin de semana), las huelgas estudiantiles (el sector estudiantil está controlado por los independentistas a través del Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans) o el refugio en lugares ‘inviolables’, como templos o embajadas (en el caso de Barcelona, son consulados).

En una tercera fase, entrarán en escena los boicots de los consumidores a determinados productos o determinados comercios, boicot a los productores, a los distribuidores, la elaboración de “listas negras de comerciantes”, el cierre de negocios al “no permitir la entrada a trabajadores” (curiosamente, lo que hizo en la jornada de este martes la propia Administración de la Generalitat con los edificios oficiales) o la retirada de depósitos bancarios.

En la estrategia de Sharp se cuentan también otras acciones, que van desde cartas de apoyo a declaraciones de organizaciones, formalización de grupos de presión, ostentación de banderas y símbolos, “ruidos simbólicos con silbatos, matracas, campanas o sirenas”, “recuperaciones simbólicas para visualizar que se retoman terrenos o edificios”, repudio verbal a disidentes (como se hizo en el caso de Joan Manuel Serrat, que se posicionó contra el referéndum), realizar vigilias (“generalmente de noche, con guardias constantes, largas y prolongadas”), marchas a sitios significativos, desfiles, caravanas automovilísticas (como las tractoradas realizadas durante la última semana), asambleas de protesta o de apoyo y un gesto que durante esta huelga se hizo muy patente: “Volver la espalda” —se realizó en las sentadas ante comisarías o cuarteles de la Guardia Civil—.

Las milicias incontroladas

En esta operación, tienen una vital importancia los comités de defensa del referéndum (CDR), una especie de milicias urbanas (y similares en su composición a los comités de defensa de la revolución de Cuba) que, bajo el visto bueno del Gobierno catalán, son utilizadas como tropas de choque ‘populares’. “Los CDR son la estructura de autodefensa de la CUP, formados por diversos movimientos alternativos y sociales para vigilar el desarrollo de la hoja de ruta hacia la independencia. En ellas se han integrado muchas organizaciones alternativas, anarquistas, de Corriente Roja y de jóvenes”, admite un miembro de estos colectivos a El Confidencial.

La versatilidad de estas milicias les ha permitido, por ejemplo, convertirse, por un día, en los comités de huelga durante la jornada de este martes. La misma fuente explica que si bien en muchos barrios simplemente se les cambió el nombre “momentáneamente” a causa de la huelga general, en otros se amplió su composición a algunos sindicatos, partidos como ERC o entidades como la ANC y Òmnium Cultural.

Los CDR llevan tres meses entrenándose (“el tiempo que hemos estado negociando con grupos anarquistas y movimientos alternativos su integración en la estructura”, dicen las fuentes) y ahora se han convertido en los comandos que toman la iniciativa en cualquier situación, desde las concentraciones ante cuarteles o comisarías (de momento) hasta manifestaciones en diferentes lugares. ¿Y hasta cuándo estarán operativos los CDR? “No se sabe, porque sobre ellos no hay ningún documento escrito. En principio, debería ser hasta la proclamación de la independencia, pero es posible que sigan operativos durante el periodo constituyente que se abra tras la misma”.

Los CDR son los encargados, en estos momentos, de dirigir la agitación ‘ciudadana’, aprovechándose del descontento popular tras las actuaciones policiales del 1 de octubre. “No dependen de nadie, solo de la CUP”, admiten las fuentes consultadas. Desde fuentes cercanas a los servicios de información de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, se ve esta situación como muy preocupante. “No estamos seguros de que el Gobierno catalán pueda controlar en estos momentos estas estructuras. Es más, hay indicios de que a Puigdemont se le ha ido de las manos la situación y, en estos momentos, la calle es de los radicales de la CUP, jaleados incluso por miembros del Gobierno catalán o por altos cargos”.

Según estas fuentes, la tensión irá en aumento los próximos días. “La CUP necesita tensionar la calle, y hasta la declaración de independenciamantendrá las movilizaciones e incluso se espera que intensifique su dureza”. Ante ello, el Gobierno catalán ha dado por bueno hasta ahora que la ley de la calle la impongan los radicales, pero esa es un arma de doble filo, que puede volvérsele en contra en cualquier momento.

 

 

Responsabilidad de los padres

Ante la “Proposición de Ley LGTBI de Unidos Podemos” múltiples organizaciones de padres han manifestado su rechazo y  además, miembros de la sociedad civil como el Presidente del Foro de la Familia, Mariano Calabuig se han sumado al comunicado de esta Plataforma: “Es una ley que se entromete en las responsabilidad de los padres, despreciando la Declaración Universal de Derechos Humanos y la carta de los Derechos Fundamentales de la Unión la Unión Europea en competencias educativas, en defensa y protección de los derechos de los padres”, añaden.

Pablo Siegrist, Director General de la Fundación Jérôme Lejeune, entidad adherida a la Plataforma por las Libertades, declara que "tomar en consideración esta propuesta de ley supondría socavar la realidad de lo que es la persona, lo que es innegociable e inmutable, y eso afectaría negativamente tanto al mismo colectivo LGTBI como al resto de la sociedad.

Tratar de modificar la realidad en aras de construir un mundo paralelo que fomenta la discriminación a las personas que no comparten una determinada ideología, recortando sus derechos y libertades fundamentales, no puede llevar a nada positivo. Si un colectivo sufriese discriminación, jamás debería actuar de tal manera que traspasase esa discriminación a otros."

Xus D Madrid

 

 

El miedo es humano

Los atentados terroristas del 17-A en Barcelona, y luego en Cambrils, dejaron 16 muertos y más de 100 heridos. Muchas cosas se han dicho y escrito desde entonces, pero el “No tinc por” es un deseo que tal vez busca amortiguar el temor, porque estos atentados terroristas islámicos logran una parte de lo que pretenden, que es el miedo.

El miedo es humano, no significa ser débil: puede paralizar, pero también puede impulsar reacciones que mitiguen o eliminen el miedo para evitar que se vuelva a producir algo similar. El miedo es patológico cuando no tiene base real, es un freno cuando es real, pero lo más temible es esconder o aparentar que no se tiene miedo.

Se ha repetido hasta la saciedad que no se puede garantizar una seguridad hasta el 100%. Desde luego, hay locos diseminados por todo el mundo –también en España– que integrados en Daesh se amparan en la islam para su violencia salvaje.

Estos atentados ponen de relieve que nadie puede sentirse seguro del todo, pero pienso que deben ponerse más medios en la prevención. Soy consciente de que es un complejo problema mundial, que hay decenas de miles de personas dedicadas profesionalmente a luchar contra este terrorismo, pero también es útil prestar atención a observadores, ciudadanos de a pie, para palpar el miedo y escuchar líneas de soluciones. Y brilla por encima de todas las soluciones la tarea de prevenir el terrorismo con mayor eficacia, tanto por parte de los gobiernos como de los propios ciudadanos, incluyendo y por supuesto a los musulmanes.

JD Mez Madrid

 

 

Cómo criar hijos menos materialistas

   ¿Crees que las cosas materiales no hacen la felicidad?
   ¿Y que la felicidad tiene poca relación con la acumulación de estas cosas?

   Si es así, querrás que tus hijos crezcan con la comprensión de que las mejores cosas de la vida son gratis.

   Pero hacer que los niños entiendan estos conceptos hoy es más complicado que nunca.

   .En principio porque los padres mismos tienen que aislarse ellos mismos del mundo consumista que les golpea cada minuto.

   .En segundo lugar porque a los niños les sucede peor.

   .Y en tercer lugar porque a la mayoría de los padres sus propios padres no les han inculcado esto y lo han aprendido con el correr de la vida.

   Hoy muchos niños son criados con una expectativa del derecho cuando se trata de juguetes, ropa y otros elementos, dice Francis Walfish, doctora en Psicología, experta en niños y la familia.

   Y muchas veces, quizás la mayoría es algo inconsciente, porque los padres no advierten las consecuencias de algunas cosas que hacen.

   Hay un tsunami de anuncios en Internet, la televisión y otros medios de comunicación, dice Walfish, que ayudan a crear esta expectativa.

   Desde los juegos de vídeo a dispositivos de alta tecnología, a la moda de la ropa, y cada vez más está llegando a los niños en edades más jóvenes.

   El mensaje que ellos absorben es vivir bien, cultivar la autoestima y la satisfacción.

   La culpa de acceder a esta creencia de “lo necesito y lo merezco” encuentra a los padres agotados de ceder a los deseos de sus hijos.

   “Los padres están cansados y no quieren pasar el tiempo que tienen con sus hijos luchando, así que cuando los niños quieren las cosas, a menudo no dicen que no”, dice Walfish.

   Entonces, ¿cómo asegurarse de que tus hijos no se conviertan en monstruos pedigüeños e inculcar en ellos la idea de que las personas y las experiencias son mucho más valiosas que lo último de moda?

   Acá hay seis tácticas.

   6 TÁCTICAS QUE AYUDAN PARA QUE LOS HIJOS NO SEAN MATERIALISTAS

   1 – Mostrar que ellos pueden tener Diversión Barata

   Juega con tus hijos tan a menudo como sea posible sin desembolsar grandes cantidades de dinero.

   Esto ayuda a enseñar a los más pequeños que la diversión y el gasto de dinero en efectivo son mutuamente excluyentes, dice Susan Kuczmarski, autora del libro Siendo una familia feliz: Caminos al alma de la familia.

   “Baila con los niños, canta ruidosamente”, sugiere Kuczmarski.

   “Trata de hacer una pintura juntos, con cada miembro de la familia tomando una parte del lienzo para trabajar, o simplemente disfruta de una partida de cartas”.

   Las posibilidades son infinitas, y también lo son los beneficios.

   Enseñar a los niños que divertirse y sentirse bien tienen poco que ver con la adquisición de artículos.

   2 – Hacer un hábito de la Gratitud

   Pide a tus hijos que nombren algo por lo que ellos están agradecidos cada día, sugiere Nancy Shah, una psicóloga especializada en la crianza.

   Ella dice que es un ritual que practica cada noche con sus dos hijos.

   “Les pido que me digan tres cosas que sucedieron durante el día, por las que están agradecidos”, dice Shah.

   La felicidad se basa en centrarse en las experiencias positivas de la vida y es un arma crucial en la batalla contra la avaricia.

   “El materialismo proviene de un estado de insatisfacción o infelicidad, y se debe mirar fuera de ti mismo para la felicidad y la plenitud”, dice ella.

   “Si nos centramos en la crianza de niños para que sean felices y realizados, por definición, no van a ser materialista”.

    – Manejar bien la recompensa de los niños

   ¿Tu hijo se comporta especialmente bien en una situación exigente, o completa un proyecto complicado o una difícil tarea?

   En lugar de recompensalo con el último juguete de marca, Walfish recomienda recompensarlo con una experiencia compartida más especial que el tiempo de juego regular.

   Por ejemplo una visita a un museo o una excursión a una zona que nunca hayan visitado.

   En lugar de felicitar a tu hijo con cosas materiales, le estás premiando con el contacto humano y nuevas experiencias.

   Él se sentirá muy bien al conseguir tu atención y aprenderá el valor de las interacciones con sus seres queridos y la emoción de hacer algo diferente.

   4 – Tener Cuidado con lo que Dices

   No se puede esperar a tus hijos asuman los ideales anteriores a los iPhones a menos que lo respiren en tu casa.

   Si bien puede parecer inofensivo un comentario tipo envidia del nuevo coche de un vecino o la colección de zapatos de diseño de una amiga, trata de resistirlo, al menos cuando sus hijos estén al alcance del oído.

   Con ello le envías el mensaje, sin darte cuenta, de que se te antojan estos artículos de alto estatus, y ellos pueden seguir tu ejemplo.

   5 – Enseñar a los niños la Cadena de Favores

   Hay que hacer cosas que liberen a los niños de una vida centrada en ellos, ampliando sus círculos de compasión, dice Kuczmarski.

   Tu gesto de buena voluntad puede ser tan simple como ayudar a un niño más pequeño a estudiar para un examen, o visitar a un vecino de edad avanzada que está sólo.

   Tu hijo va a empezar a consumir más tiempo pensando en lo que necesitan otros y cómo puede ayudar, y menos tiempo pensando en sus propios deseos, a menudo fugaces.

   6 – Explicar los Valores Familiares

   Si quieres que tus hijos absorban tus creencias básicas, destina algo de tiempo para la familia y pregúntales que piensan son los cinco valores más importantes, dice Kuczmarski.

   Y luego muéstrales cómo poner en práctica esos valores en el mundo real.

   Si ser generosos es uno de ellos, habla acerca de cómo compartir con otros que tienen menos.

   Si la empatía es otro, sugiere a tus hijos formas en que pueden demostrar esto en la escuela o en su comunidad.

   Al ser claro acerca de la importancia de la ética y ponerla en acción, les enseñará que las cosas no materiales en el mundo son los más importantes, y que no tienen precio.

   4 ENSEÑANZAS SOBRE EL DINERO

   Y en este contexto, el manejo de la utilidad del dinero es central. La terapeuta Jennifer Musselman dice:

   “En su conjunto, nuestra relación con el dinero de adultos a menudo es indicativo de cómo se experimentó dinero en nuestra educación.

   Somos también influenciado por lo que los padres no nos enseñan, tal como no preocuparse por el dinero”.

   Es importante iniciar el diálogo con tus hijos, incluso a la edad de escuela primaria, sobre los valores y prioridades, y cómo responder a nuestras responsabilidades.

   Estas son cuatro enseñanzas sobre el dinero para impartir a tus hijos a una edad temprana, y así ayudar a asegurar que heredan buenos hábitos y cortan los malos de raíz.

   1 – Los Presupuestos tienen Límites

   El derroche en vacaciones extravagantes de verano en el nombre del tiempo en familia, o comprar cualquier cosa de moda aunque visiblemente no se necesita, y la necesidad de entrar en deuda como resultado, tal vez esté mal enseñando a tus niños que vivir en grande es más importante que el gasto de forma responsable.

   “Una mentalidad de la deuda y vivir más allá de tus medios es a menudo un signo de un problema mucho más profundo, de no ser capaz de contenerse”, dice Joseph Sanok, un consejero familiar.

   “A lo largo de la infancia y la edad adulta, tenemos que diferir el placer con el fin de tener una recompensa a más largo plazo. Esto es cierto si la familia tiene medios o no”.

   Para ayudar a los niños a comprender la importancia de los límites de gastos, hay que educar a los niños cuando se puede permitir una compra y cuando no se puede, dice Musselman.

   Así que si tu hijo quiere los últimos pantalones vaqueros de diseño o un juguete de alta tecnología que no encaja en los gastos de ese mes, Musselman sugiere explicar que es un costo que se puede retrasar unos pocos meses.

   “Si nunca aprenden que a veces hay que esperar para comprar algo, tus hijos pueden desarrollar un comportamiento del ‘derecho a tener’”.

   2 – El dinero No es Igual a la Dignidad de Uno mismo

   Es importante tener cuidado con tu programa de repartir dinero a tus hijos, particularmente en la diferenciación entre pagar por “buena conducta”, en lugar de pagar para hacer un esfuerzo, como hacer tareas.

   Si pagas a tu hijo por “comportarse bien” en el teatro o “no pelea” con sus hermanos, lo que podrías estar haciendo inadvertidamente es “asociar el dinero con ser digno de él”, dice Pamela Sams, una consejera financiera

   “El problema que esto crea es que su autoestima puede comenzar a ser construida en torno al dinero”.

   Y recomienda crear formas que ayuden a los hijos a hacer un seguimiento de las tareas que les están pagando por hacer y el número de horas que dedican a esas tareas.

   3 – El Dinero es algo por lo que Hay que Trabajar

   El tema de si se debe dar a los hijos una asignación y qué tipo de tareas darles es un tema muy debatido en crianza.

   Una opinión que parece ser frecuente, sin embargo, es que dar a los niños la oportunidad de ganar dinero por hacer ciertas cosas les ayudará a desarrollar una ética de trabajo saludable.

   Al dar a los niños tareas adicionales que hacer o incluso apoyarlos en conseguir un trabajo después de la escuela, es parte del aprendizaje que puede tener un impacto directo en la cantidad de dinero que pueden tener luego.

   4 – La Planificación es Parte de la Vida

   El manejo inteligente del dinero incluye tener la manija para sus gastos regulares. Así que es importante que los padres ayuden a mostrar a sus hijos que la planificación es clave si todavía quieren que quede algo en su alcancía llegado el viernes.

   Una de las mejores áreas que ayuda es enseñar la lección sobre lo que gastas en alimentos, dice Sanok.

   Con demasiada frecuencia, muchas madres y padres agotados van a llevar a toda la familia a un restaurante varias noches a la semana porque están demasiado cansados para cocinar.

   Pero “comer fuera a menudo les enseña a no tomarse el tiempo con el fin de ahorrar dinero.

   Y es enseñar a los niños, ‘Estamos comiendo a fuera porque no
planificamos el futuro’”.

   En su lugar, utiliza la planificación de las comidas de la familia como una manera de dar a tus hijos algo a pensar sobre el orden y la planificación, así como para explicarles cómo hacer esto ayuda a la familia a ahorrar dinero.

   Este enfoque también permite la experiencia de que comer afuera sea algo especial.

   Francis Walfish