Las Noticias de hoy 11 Agosto 2017

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    viernes, 11 de agosto de 2017      

Indice:

La Voz del Papa en tu WhatsApp: noticias más vistas de la semana en las Redes

 Los obispos coreanos llaman a obrar por la paz

 La emigración no se detiene: + Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo de San Cristóbal de Las Casas (México)

18ª semana. Viernes: EL AMOR Y LA CRUZ: Francisco Fernández-Carvajal

“Que si han dicho, que si pensarán...”: San Josemaria

¿Quién fue María Magdalena?

La Santísima Trinidad: Giulio Maspero

La Casa de una relación sólida:  Sheila Morataya                              

La felicidad es ensamblar dos formas de ser: Salvador Casadevall

"Creía que la Iglesia Católica era el enemigo del verdadero Cristianismo":Primeros Cristianos

 “Las parejas esperan demasiado antes de pedir ayuda”: Nacho Tornel

 “Familia junta” no es igual a “familia unida”: LaFamilia.info

 Los católicos y la opinión pública: Acción Familia 

 Lo que el martirio ensalza: Jaume Catalán Díaz

 Y al salir del Huerto de los Olivos medité.: JD Mez Madrid

 Un grito que no se escucha: “¡España se muere¡”: Suso do Madrid

 De nuevo en Venecia: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

La Voz del Papa en tu WhatsApp: noticias más vistas de la semana en las Redes

El 2 de agosto el Papa Francisco retomó sus audiencias generales tras la pausa estival. - AP

05/08/2017 12:07

SHARE:

A través del servicio de WhatsApp de Radio Vaticana nuestros oyentes escuchan la Voz del Papa Franciscodirectamente en sus teléfonos. Cada día recibimos cientos de mensajes de audio enviados por nuestra audiencia desde distintas partes del mundo. Con ellos elaboramos contenidos interactivos, en diálogo con los mensajes, discursos y homilías del Santo Padre.

Cada vez son más las personas que contactan con la Radio del Papa para sumarse a esta "comunidad virtual" de seguidores que profundiza sobre el Magisterio de Francisco difundido en las Redes Sociales. Y por ello, cada semana les ofrecemos un "repaso virtual" de las noticias más destacadas en nuestro Facebook y Twitter, concernientes al Sucesor de Pedro y a la Santa Sede. Comenzamos con los titulares de mayor alcance, los cuales podrán ampliar entrando al link de nuestra web:

"Permanecer indiferentes ante el fenómeno de la trata de personas es criminal”, palabras del Papa Francisco el domingo 30 de julio, en la Plaza de San Pedro a la hora del rezo del Ángelus, en el día mundial contra la trata de seres humanos establecida por la ONU. El mensaje del Santo Padre fue lo más compartido del día.

“Juventud asiática en fiesta: Vivir el Evangelio en un Asia multicultural”, es el tema en torno al cual dio comienzo el 30 de julio en Yogyakarta, la VII Jornada de la Juventud Asiática (AYD 2017), evento que reúne a más de 3.000 jóvenes católicos de 29 países asiáticos, hasta el 6 de agosto. Esta noticia fue la más comentada por nuestros seguidores más jóvenes, quienes se unieron en Red para seguir este evento internacional.

El lunes 31 de julio, fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y Maestro de los ejercicios espirituales, la publicación estrella fue nuestro programa dedicado a la vida y obra de este "Santo del discernimiento", tal y como lo llaman nuestros oyentes en las Redes. En este contexto, compartimos algunas de las voces de nuestros oyentes hablando sobre cómo la espiritualidad ignaciana ha cambiado sus vidas

Sin duda alguna, el momento más esperado por nuestros seguidores en las Redes fue la primera audiencia general del Papa tras la pausa estival, el miércoles 2 de agosto en el aula Pablo VI del Vaticano. En esta ocasión el Santo Padre dedicó su Catequesis al tema del sacramento del bautismo como “puerta de la esperanza”, siendo ésta la publicación más compartida y comentada del día. No te pierdas el video con las mejores imágenes del Santo Padre y los peregrinos que acudieron a su audiencia. 

La grave situación que atraviesa Venezuela ha sido también otra de nuestras noticias de mayor repercusión en las Redes Sociales. El viernes 4 de agosto, la Santa Sede emitía un comunicado en el que el Papa Francisco "manifiesta su enorme preocupación ante la situación que vive el pueblo venezolano, dirigiendo un apremiante llamamiento a la sociedad venezolana para que sea evitada toda forma de violencia, invitando a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por este país". Siguiendo el llamamiento del Obispo de Roma, nuestros oyentes se unieron en oración enviando sus mensajes de apoyo y solidaridad con el pueblo venezolano

Concluimos este boletín de interactividad recordándoles la cita dominical del Ángelus con el Sucesor de Pedro, el domingo 6 de agosto a las 12 del mediodía. Pueden seguir este evento en directo en nuestro canal de Youtube

 

 Los obispos coreanos llaman a obrar por la paz

Con motivo de la amenaza de Corea del Norte

10 agosto 2017Rosa Die AlcoleaEl papa Francisco, Mundo

Frontera entre Corea del Sur y Corea del Norte © Wikimedia Commons

“Vamos a conseguir que haya paz en esta tierra haciendo obras de paz en nuestras vidas ordinarias”, ha indicado el Obispo John Chrysostom kwon Hyeok-ju, de la ciudad surcoreana Andong.

Los obispos de Corea del Sur expresan su preocupación por la tensión que se vive en la península, con motivo de la amenaza de Corea del Norte (9 de agosto de 2017) de atacar la isla estadounidense de Guam y la consecutiva respuesta ofensiva de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.

El Obispo John Chrysostom kwon Hyeok-ju, de Andong (ciudad de 185.000 habitantes) ha pedido a los fieles de Corea que sean trabajadores por la paz. “Vamos a conseguir paz en esta tierra haciendo trabajos de paz en nuestras vidas cotidianas” y los obispos coreanos llaman a todos los fieles a rezar y a trabajar por la paz.

Radio Vaticano, así como L´Osservatore Romano y el Consejo Mundial de Iglesias, informa de que los obispos urgen a los fieles a pedir la intercesión de la Santa Virgen María por la paz en su tierra, con ocasión de la solemne fiesta de la Asunción de la Virgen María, el próximo 15 de agosto.

Rosario, arma espiritual

El Cardenal Andrew Yeom Soo-jung, Arzobispo de Seúl, ha pedido a los católicos que recen el Santo Rosario en conmemoración de los 100 años de las apariciones de la Virgen en Fátima: “La Virgen María nos ha pedido que recemos el Rosario por la conversión de los pecadores y por la paz en el mundo”.

Asimismo, Mons. Yeom asegura que “el Rosario es nuestra arma espiritual para derrotar eficazmente al maligno y nos ayudará a superar nuevos retos en nuestra fe y transfigurarnos para convertirnos en trabajadores por la paz mundial”.

El mismo día de la Fiesta de la Asunción de la Virgen, los coreanos celebran el Día de la Liberación Nacional Coreana, en memoria de su independencia del régimen colonial de Japón, alcanzada el 15 de agosto de 1945. Por este motivo, la Iglesia Católica en Corea del Sur está dedicada a la Santa Madre y considera su liberación como un “regalo de la Virgen”.

“Por la seguridad y el futuro de todos los coreanos, Corea del Norte debería sentarse a la mesa de diálogo y abandonar sus armas nucleares”, dijo el Cardenal Yeom manifestando una gran preocupación.

En su mensaje para la fiesta mariana de la Asunción, el Obispo Mons. Lazarus You Heung-sik dice: “La Iglesia debería promover la cultura de la paz y la vida frente a la cultura de la muerte que se vive en la península coreana. Tenemos que buscar la paz mediante la oración por la misericordia y la paz”.

Asimismo, Mons. Peter Lee Ki-heon, de la ciudad de Uijeongbu (al norte de Seúl), ha llamado a los fieles a la paz acorde entre las dos Coreas. Del mismo modo, el Obispo también ha pedido a los líderes mundiales que trabajen juntos para resolver la tensión en la península.

El Obispo John Chrysostom kwon Hyeok-ju, de Andong (ciudad de 185.000 habitantes), ha pedido a los fieles de Corea que sean trabajadores por la paz. “Vamos a conseguir paz en esta tierra haciendo trabajos de paz en nuestras vidas cotidianas”, ha indicado el prelado.

Jornada de oración

El Consejo Mundial de Iglesias ha convocado una jornada mundial de oración para el próximo domingo, 13 de agosto de 2017. El organismo invita a los coreanos a rezar por la “reunificación pacífica de la península coreana”.

El Papa Francisco visitó Corea del Sur en agosto de 2014, para el 6ª Jornada Asiática de la Juventud en Daejeon, celebró la Misa en la Catedral de Seúl el 18 de agosto de 2014, por la paz y la reconciliación en la península coreana.

 

 

 La emigración no se detiene

“Verles con ojos de fraternidad y de solidaridad”

10 agosto 2017Felipe Arizmendi EsquivelDoctrina Social y bien común, Mundo hispánico

(Foto: papafranciscoenmexico.org)

LA EMIGRACION NO SE DETIENE

+ Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo de San Cristóbal de Las Casas (México)

VER

En días pasados estuve en el albergue para migrantes que tenemos en Palenque, y pasé a ver cómo va la construcción de otro en Salto de Agua. En ambos, pude platicar con más de 20 que había en cada lugar. A veces pasan pocos; otros días pasan entre 50 y 100, o más. No faltan mujeres, incluso con niños, pero la mayoría son varones entre 18 y 30 años. Y hemos constatado, desde hace varios meses, que casi todos proceden de Honduras. Nos dicen que salen de su país por la falta de trabajo, por la inseguridad y la violencia, por huir de las amenazas de muerte que les hacen las bandas de las “maras”. Les insistimos en que cada día es más difícil pasar a los Estados Unidos. Ellos dicen que lo saben, pero que, a pesar de todo, sienten la necesidad y la urgencia de buscar una salida a su situación familiar y personal. Se exponen a extorsiones, asaltos, robos, trata, enfermedades, violaciones, cobros excesivos de transportistas y “polleros”. Hay el peligro de que los narcotraficantes los secuestren y les exijan rescates por parte de sus familias, o que los detengan nuestras autoridades migratorias y los deporten. Nada los detiene. En nuestros albergues, encuentran un oasis para su travesía. En algunos casos, se les ayuda a tramitar su permanencia como refugiados.

Es verdad que la emigración que procede de Centro América y El Caribe ha disminuido. Las políticas migratorias de Donald Trump, egoístas y economicistas, están haciendo más complicada la migración. A pesar de su endurecimiento, de sus muros y de su racismo grandilocuente, la emigración no se detiene. Y no hay indicios de que se vaya a detener por completo. La mano de obra allá hace falta, tanto en el campo como en la construcción y en los servicios. Además, la corrupción, que también allá existe, facilita que la gente siga pasando por la frontera.

Del 29 al 31 de agosto, en Tapachula, la Dimensión de Movilidad Humana del episcopado mexicano, en coordinación con instancias eclesiales del llamado Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras), junto con el Pontificio Consejo para el Desarrollo Humano Integral, de la Santa Sede, así como con ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), ha promovido el que es ya IV Encuentro con obispos y agentes de pastoral migratoria de esos países y del sur de México, para seguir analizando este fenómeno, reforzar acuerdos y acompañar a tantos que salen de sus países y pasan por nuestro territorio. Es un asunto que no nos puede dejar indiferentes, ni sólo esperar que todo lo resuelvan los gobiernos. El lema de este Encuentro es: Caminemos con Cristo migrante en el mundo.

PENSAR

Dice el Papa Francisco: “Ante un mundo globalizado y cada vez más complejo, América Latina debe unir esfuerzos para hacer frente al fenómeno de la emigración. Gran parte de sus causas habrían podido ser afrontadas ya desde hace mucho tiempo, pero nunca es demasiado tarde.

La emigración siempre ha existido, pero en los últimos años se ha incrementado de una manera jamás vista antes. Nuestra gente, impulsada por la necesidad, va en busca de nuevos oasis, donde puedan encontrar mayor estabilidad y un trabajo que garantice mayor dignidad a su vida. Pero en esa búsqueda, muchas personas sufren la violación de sus derechos; muchos niños y jóvenes son víctimas de la trata y son explotados, o caen en las redes de la criminalidad y la violencia organizada. La emigración es un drama de división: se dividen las familias, los hijos se separan de sus padres, se alejan de su tierra de origen, y los mismos gobiernos y países se dividen ante esa realidad. Es necesaria una política conjunta de cooperación para afrontar este fenómeno. No se trata de buscar culpables y de eludir la responsabilidad, sino que todos estamos llamados a trabajar de manera coordinada y conjunta” (30-VI-2017).

ACTUAR

Agradecemos a tantas personas de buena voluntad cuanto hacen para ayudar a estas personas, y exhortamos a verles con ojos de fraternidad y de solidaridad. Pongámonos en su lugar. Como dice Jesús: Haz por ellos lo que querrías que hicieran por ti, si estuvieras en su misma situación.

 

 

18ª semana. Viernes: EL AMOR Y LA CRUZ

— La muestra de amor más grande.

— El sentido y los frutos del dolor.

— Mortificaciones voluntariamente buscadas.

I. Jesús había llamado a sus discípulos y estos, dejándolo todo, le siguieron. Iban tras el Maestro por los caminos de Palestina, recorriendo ciudades y aldeas, compartiendo con Él alegrías, fatigas, hambre, cansancio... También, en ocasiones, expusieron su vida y su honra por Jesús. Pero esta compañía externa se fue convirtiendo, poco a poco, en un seguimiento interior, se fue realizando una transformación de sus almas. Este seguimiento más hondo requiere algo más que el desprendimiento, e incluso el abandono efectivo de casa, hogar, familia, bienes... Así se lo manifestó el Señor, como leemos en el Evangelio de la Misa1: si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

Negarse a sí mismo significa renunciar a ser uno el centro de sí mismo. El único centro del verdadero discípulo solo puede ser Cristo, a Quien se dirigen constantemente los pensamientos, los afanes, el quehacer ordinario que se convierte en una verdadera ofrenda al Señor.

Cargar con la Cruz indica que se está dispuesto a morir. El que coge el madero y lo pone sobre sus hombros acepta su destino, sabe que su vida terminará en esa cruz. Tomar la cruz expresa una decisión resuelta, indica que estamos dispuestos a seguirle, si fuera preciso, hasta la muerte, que queremos imitarle en todo, sin poner límite alguno. Para seguir a Cristo hemos de identificar nuestra voluntad con la suya, que tomó con decisión el madero y lo llevó hasta el Calvario, donde se ofrecería a Dios Padre en una oblación de valor y amor infinitos.

Hemos de considerar frecuentemente que la Pasión y Muerte en la Cruz es la máxima expresión de su entrega al Padre y de su amor por nosotros. Ciertamente, el menor acto de amor de Jesús, la más pequeña de sus obras, aun niño, tenía un valor meritorio infinito para obtener a todos los hombres, pasados y presentes y los que habrían de venir a lo largo de los siglos, la gracia de la redención, la vida eterna y todas las ayudas necesarias para llegar a ella. Pero, a pesar de todo, quiso sufrir todos los horrores de la Pasión y de la Muerte en la cruz para mostrarnos cuánto amaba al Padre, cuánto nos amaba a cada uno de nosotros. En ocasiones, manifestó a sus discípulos esta urgencia de amor que le llenaba el alma: Tengo que recibir un bautismo, y ¡cómo me siento urgido hasta que se cumpla!2. El Espíritu Santo nos ha dejado escrito a través de San Juan que tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito3. Jesús entregó voluntariamente su vida por amor hacia nosotros, pues nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos4.

Jesucristo revela las ansias incontenibles de entregar su vida por amor. Y si queremos seguirle, no ya externamente sino hondamente, identificándonos con Él, ¿cómo podremos rechazar la Cruz, el sacrificio, que tan íntimamente está relacionado con el amor y con la entrega? El seguir a Cristo de cerca nos llevará a la abnegación más completa, a la plenitud del amor, a la alegría más grande. La abnegación, la identificación con su santa voluntad en todo, limpia, purifica, clarifica el alma y la diviniza. «Tener la Cruz, es tener la alegría: ¡es tenerte a Ti, Señor!»5.

II. Se cuenta de un alma santa que al ver cómo todos los sucesos le eran contrarios y a una prueba le sucedía otra, y a una calamidad un desastre mayor, se volvió con ternura al Señor y le preguntó: Pero, Señor, ¿qué te he hecho?, y oyó en su corazón estas palabras: Me has amado. Pensó entonces en el Calvario y comprendió un poco mejor cómo el Señor quería purificarla y asociarla a Él en la redención de tantas gentes que andaban perdidas, lejos de Dios. Y se llenó de paz y de alegría6.

En nuestra vida vamos a encontrar penas, como todos los hombres. «Si vienen contradicciones, está seguro de que son una prueba del amor de Padre, que el Señor te tiene»7. Son ocasiones inmejorables para mirar con amor un crucifijo y contemplar a Cristo y comprender que Él, desde la Cruz, nos está diciendo: «a ti te quiero más», «de ti espero más». Quizá sea una enfermedad dolorosa que rompe todos nuestros proyectos, o la desgracia que llega a esas personas que más queríamos, o el fracaso profesional... Señor, ¿qué te he hecho? Y nos responderá calladamente que nos quiere y que desea una entrega sin límites a su santa voluntad, que tiene una «lógica» distinta a la humana. Llega el momento de la aceptación y del abandono, y comprendemos, quizá más tarde, ese inmenso bien. ¡Cuántas gracias daremos entonces al Señor!8.

Muchas veces, sin embargo, la Cruz la encontraremos en asuntos pequeños, que salen a nuestro paso los más de los días: el cansancio, el no disponer del tiempo que desearíamos, el tener que renunciar a un plan más agradable que nos habíamos forjado, el llevar con caridad los defectos de otras personas con las que convivimos o trabajamos, una pequeña humillación que no esperábamos, la aridez en la oración... Ahí nos espera también el Señor; nos pide que sepamos aceptar esas contradicciones, pequeñas o grandes, sin quejas estériles, sin malhumor, sin rebeldía. Nos pide amor, recoger eso que nos contraría y ofrecerlo como una joya de mucho valor. Nuestros pequeños sufrimientos, unidos a los de Cristo en la Cruz, cobran un valor infinito para reparar por tantos pecados que se cometen cada día en la tierra, y por los nuestros también.

El dolor, llevado con y por amor, tiene otros muchos frutos: satisface por nuestros pecados, purifica el alma, «y profundiza y refuerza nuestro carácter y nuestra personalidad. Nos da una comprensión y una capacidad de simpatía por nuestro prójimo que no puede adquirirse de otra manera. De hecho nos abre la vida interior del mismo Cristo, y al hacerlo así nos une más estrechamente a Él. A menudo el sufrimiento profundo es también un punto decisivo en nuestras vidas, y conduce al principio de un nuevo fervor y una nueva esperanza»9, a una nueva manera, más honda y más llena, de entender la propia existencia. Pero dolor y sufrimiento no son tristeza. La Cruz, llevada junto a Cristo, llena el alma de paz y de una profunda alegría en medio de las tribulaciones. La vida de los santos está llena de alegría; un júbilo que el mundo no conoce porque hunde sus raíces en Dios.

III. Si alguno quiere venir en pos de Mí... Nada en el mundo deseamos más que seguir a Cristo de cerca; ninguna otra cosa, ni la propia vida, amamos más que esta: identificarnos con Él, hacer nuestros sus deseos y los sentimientos que tuvo aquí en la tierra. Estamos junto a Él no solo cuando todo nos va bien, sino también al aceptar con paciencia las adversidades, contentos de poder acompañarle en su camino hacia la Cruz, uniendo nuestros sufrimientos a los suyos10.

Pero si nos limitáramos solamente a esperar las tribulaciones, las contrariedades, el dolor que no podemos evitar, faltaría generosidad a nuestro amor. Sería una actitud que escondería el deseo de contentarnos con lo mínimo. «Sería actuar con una disposición remisa, que bien podría expresarse con estas palabras: ¿Mortificación? ¡Bastantes sinsabores tiene ya la vida! ¡Ya tengo suficientes preocupaciones!

»Sin embargo, la vida interior necesita demasiado de la mortificación, como para no buscarla activamente. La mortificación que nos viene dada es importante y valiosa, pero no debe ser excusa para rehuir una generosa expiación voluntaria, que será señal de un verdadero espíritu de penitencia: Yo te ofreceré voluntario sacrificio; cantaré, ¡oh Yahvé!, tu nombre, porque es bueno (Sal 53, 8)»11.

Precisamente la Iglesia nos propone un día a la semana, el viernes, para que examinemos el sentido penitencial de nuestra vida, a la luz de la Pasión de Cristo. En este día, muchos cristianos consideran más detenidamente los misterios de dolor de la vida de Cristo, o hacen el ejercicio piadoso del Vía Crucis, o meditan o leen la Pasión del Señor... Es un día para que examinemos cómo llevamos habitualmente las contradicciones, y la generosidad, fruto del amor, con que buscamos esa mortificación voluntaria, en cosas quizá pequeñas, que vence constantemente el egoísmo, la pereza, el deseo de quedar bien en todo, de ser habitualmente el centro... Mortificaciones pequeñas para hacer más amable la vida a los demás: ser cordiales en el trato, vencer los estados de ánimo que nos llevarían quizá a tener un tono más adusto en el trato, sonreír cuando quizá tendemos a mostrarnos serios, cuidar la puntualidad en el trabajo o estudio, comer algo menos de aquello que más nos gusta o tomar un poco más de aquello que menos nos apetece, no comer entre horas, mantener el orden en la mesa de trabajo, en el armario, en la habitación... Mortificar la curiosidad, cuidar con particular esmero la guarda de los sentidos, no quejarse ante el calor, el frío o el excesivo tráfico...

Al terminar hoy la meditación sobre las palabras de Jesús: si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sigame, le decimos en la intimidad de nuestra oración: «Dame, Jesús, Cruz sin cirineos. Digo mal: tu gracia, tu ayuda me hará falta, como para todo; sé Tú mi Cirineo. Contigo, mi Dios, no hay prueba que me espante...

»—Pero, ¿y si la Cruz fuera el tedio, la tristeza? -Yo te digo, Señor, que Contigo estaría alegremente triste»12. «No perdiéndote a Ti, para mí no habrá pena que sea pena»13.

1 Mt 16, 24-25. — 2 Lc 12, 50. — 3 Jn 3, 16. — 4 Jn 15, 13. — 5 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 766. — 6 Cfr. R. Garrigou-Lagrange, El Salvador, p. 311. — 7 San Josemaría Escrivá, o, c., n. 815. — 8 Cfr. J. Tissot, La vida interior, p. 318. — 9 E. Boylan, El amor supremo, vol. II, p. 119. — 10 Cfr. Pablo VI, Const. Paenitemini, 17-II-1966, I. — 11 R. Balbín, Sacrificio y alegría, Rialp, 2ª ed., Madrid 1975, p. 130. - 12 San Josemaría Escrivá, o. c., n. 252. — 13 Ibídem, n. 253.

 

† Nota: Ediciones Palabra (poseedora de los derechos de autor) s�lo nos ha autorizado a difundir la meditaci�n diaria a usuarios concretos para su uso personal, y no desea su distribuci�n por fotocopias u otras formas de distribuci�n.

 

 

“Que si han dicho, que si pensarán...”

Cuanto más alta se alza la estatua, tanto más duro y peligroso es después el golpe en la caída. (Surco, 269)

Oímos hablar de soberbia, y quizá nos imaginamos una conducta despótica, avasalladora: grandes ruidos de voces que aclaman y el triunfador que pasa, como un emperador romano, debajo de los altos arcos, con ademán de inclinar la cabeza, porque teme que su frente gloriosa toque el blanco mármol.

Seamos realistas: esa soberbia sólo cabe en una loca fantasía. Hemos de luchar contra otras formas más sutiles, más frecuentes: el orgullo de preferir la propia excelencia a la del prójimo; la vanidad en las conversaciones, en los pensamientos y en los gestos; una susceptibilidad casi enfermiza, que se siente ofendida ante palabras y acciones que no significan en modo alguno un agravio.

Todo esto sí que puede ser, que es, una tentación corriente. El hombre se considera, a sí mismo, como el sol y el centro de los que están a su alrededor. Todo debe girar en torno a él. Y no raramente recurre, con su afán morboso, hasta la simulación del dolor, de la tristeza y de la enfermedad: para que los demás lo cuiden y lo mimen.

La mayor parte de los conflictos, que se plantean en la vida interior de muchas gentes, los fabrica la imaginación: que si han dicho, que si pensarán, que si me consideran... Y esa pobre alma sufre, por su triste fatuidad, con sospechas que no son reales. Su amargura es continua y procura producir desasosiego en los demás: porque no sabe ser humilde, porque no ha aprendido a olvidarse de sí misma para darse, generosamente, al servicio de los otros por amor de Dios. (Amigos de Dios, 101)

 

¿Quién fue María Magdalena?

Una de las 50 preguntas frecuentes sobre Jesucristo y la Iglesia, respondidas por un equipo de profesores de Historia y Teología de la Universidad de Navarra.

Preguntas 6 de Mayo de 2016

​​

Libro 50 preguntas sobre Jesucristo y la Iglesia

Gratis en iTunes iBooks - Gratis en Amazon Kindle - Gratis en Google Play Books
Descargar ePub - Descargar Mobi - Descargar PDF

*****

Los datos que nos ofrecen los evangelios sobre María Magdalena son escuetos. Lc 8,2 nos informa que entre las mujeres que seguían a Jesús y le asistían con sus bienes estaba María Magdalena, es decir, una mujer llamada María, que era oriunda de Migdal Nunayah, en griego Tariquea, una pequeña población junto al lago de Galilea, a 5,5 km al norte de Tiberias. De ella Jesús había expulsado siete demonios (Lc 8,2; Mc 16,9), que es lo mismo que decir “todos los demonios”. La expresión puede entenderse como una posesión diabólica, pero también como una enfermedad del cuerpo o del espíritu.

Los evangelios sinópticos la mencionan como la primera de un grupo de mujeres que contemplaron de lejos la crucifixión de Jesús (Mc 15,40-41 y par.) y que se quedaron sentadas frente al sepulcro (Mt 27,61) mientras sepultaban a Jesús (Mc 15,47). Señalan que en la madrugada del día después del sábado María Magdalena y otras mujeres volvieron al sepulcro a ungir el cuerpo con los aromas que habían comprado (Mc 16,1-7 y par); entonces un ángel les comunica que Jesús ha resucitado y les encarga ir a comunicarlo a los discípulos (cf. Mc 16,1-7 y par).

De vuelta al sepulcro se queda llorando y se encuentra con Jesús resucitado, quien le encarga anunciar a los discípulos su vuelta al Padre (Jn 20,11-18). Esa es su gloria. Por eso, la tradición de la Iglesia la ha llamado en Oriente “isapóstolos” (igual que un apóstol) y en Occidente “apostola apostolorum” (apóstol de apóstoles)

San Juan presenta los mismos datos con pequeñas variantes. María Magdalena está junto a la Virgen María al pie de la cruz (Jn 19,25). Después del sábado, cuando todavía era de noche se acerca al sepulcro, ve la losa quitada y avisa a Pedro, pensando que alguien había robado el cuerpo de Jesús (Jn 20,1-2). De vuelta al sepulcro se queda llorando y se encuentra con Jesús resucitado, quien le encarga anunciar a los discípulos su vuelta al Padre (Jn 20,11-18). Esa es su gloria. Por eso, la tradición de la Iglesia la ha llamado en Oriente “isapóstolos” (igual que un apóstol) y en Occidente “apostola apostolorum” (apóstol de apóstoles). En Oriente hay una tradición que dice que fue enterrada en Éfeso y que sus reliquias fueron llevadas a Constantinopla en el siglo IX.

María Magdalena ha sido identificada a menudo con otras mujeres que aparecen en los evangelios. A partir de los siglos VI y VII, en la Iglesia Latina se tendió a identificar a María Magdalena con la mujer pecadora que, en Galilea, en casa de Simón el fariseo, ungió los pies de Jesús con sus lágrimas (Lc 7,36-50). Por otra parte, algunos Padres y escritores eclesiásticos, armonizando los evangelios, habían identificado ya a esta mujer pecadora con María, la hermana de Lázaro, que, en Betania, unge con un perfume la cabeza de Jesús (Jn 12,1-11; Mateo y Marcos, en el pasaje paralelo no dan el nombre de María, sino que dicen que fue una mujer y que la unción ocurrió en casa de Simón el leproso: Mt 26,6-13 y par.). Como consecuencia, debido en buena parte a San Gregorio Magno, en Occidente se extendió la idea de que las tres mujeres eran la misma persona. Sin embargo, los datos evangélicos no sugieren que haya que identificar a María Magdalena con María, la que le unge a Jesús en Betania, pues parece que ésta es la hermana de Lázaro (Jn 12,2-3). Tampoco permiten deducir que sea la misma que la pecadora que según Lc 7,36-49 ungió a Jesús, aunque la identificación es comprensible por el hecho de que San Lucas, inmediatamente después del relato en que Jesús perdona a esta mujer, señala que le asistían algunas mujeres, entre ellas María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios (Lc 8,2). Además, Jesús alaba el amor de la mujer pecadora: “Le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho” (Lc 7,47) y también se descubre un gran amor en el encuentro de María con Jesús después de la resurrección (Jn 20,14-18). En todo caso, aun cuando se tratara de la misma mujer, su pasado pecador no es un desdoro. Pedro fue infiel a Jesús y Pablo un perseguidor de los cristianos. Su grandeza no está en su impecabilidad sino en su amor.

En todo caso, aun cuando se tratara de la misma mujer, su pasado pecador no es un desdoro. Pedro fue infiel a Jesús y Pablo un perseguidor de los cristianos. Su grandeza no está en su impecabilidad sino en su amor.

Por su papel de relieve en el evangelio fue una figura que recibió especial atención en algunos grupos marginales de la primitiva Iglesia. Son fundamentalmente sectas gnósticas, cuyos escritos recogen revelaciones secretas de Jesús después de la resurrección y recurren a la figura de María para trasmitir sus ideas. Son relatos que no tienen fundamento histórico. Padres de la Iglesia, escritores eclesiásticos y otras obras destacan el papel de María como discípula del Señor y proclamadora del Evangelio. A partir del siglo X surgieron narraciones ficticias que ensalzaban su persona y que se difundieron sobre todo por Francia. Allí nace la leyenda que no tiene ningún fundamento histórico de que la Magdalena, Lázaro y algunos más, cuando se inició la persecución contra los cristianos, fueron de Jerusalén a Marsella y evangelizaron la Provenza. Conforme a esta leyenda, María murió en Aix-en- Provence o Saint Maximin y sus reliquias fueron llevadas a Vézelay.

Bibliografía

V. Saxer, Maria Maddalena, en Biblioteca Sanctorum VIII, Roma 1966, 1078-1104;

M. Frenschkowski, “Maria Magdalena”, en Biographisch-Bibliographischen Kirchenlexikons.

 

 

La Santísima Trinidad

Es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Resúmenes de fe cristiana 27 de Diciembre de 2016

Las Personas divinas son tres Alguien, pero un único Dios.

PDF► La Santísima Trinidad

RTF► La Santísima Trinidad

Serie completa► “Resúmenes de fe cristiana”, libro electrónico gratuito en formato PDF, Mobi y ePub

*****

1. La revelación del Dios uno y trino

«El misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de la Santísima Trinidad. Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» ( Compendio, 44). Toda la vida de Jesús es revelación del Dios Uno y Trino: en la anunciación, en el nacimiento, en el episodio de su pérdida y hallazgo en el Templo cuando tenía doce años, en su muerte y resurrección, Jesús se revela como Hijo de Dios de una forma nueva con respecto a la filiación conocida por Israel. Al comienzo de su vida pública, además, en el momento de su bautismo, el mismo Padre atestigua al mundo que Cristo es el Hijo Amado (cfr. Mt 3, 13-17 y par.) y el Espíritu desciende sobre Él en forma de paloma. A esta primera revelación explicita de la Trinidad corresponde la manifestación paralela en la Transfiguración, que introduce al misterio Pascual (cfr. Mt 17, 1-5 y par.). Finalmente, al despedirse de sus discípulos, Jesús les envía a bautizar en el nombre de las tres Personas divinas, para que sea comunicada a todo el mundo la vida eterna del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (cfr. Mt 28, 19).

En el Antiguo Testamento, Dios había revelado su unicidad y su amor hacia el pueblo elegido: Yahwé era como un Padre. Pero, después de haber hablado muchas veces por medio de los profetas, Dios habló por medio del Hijo (cfr. Hb 1, 1-2), revelando que Yahwé no sólo es como un Padre, sino que es Padre (cfr. Compendio, 46). Jesús se dirige a Él en su oración con el término arameo Abbá, usado por los niños israelitas para dirigirse a su propio padre (cfr. Mc 14, 36), y distingue siempre su filiación de la de los discípulos. Esto es tan chocante, que se puede decir que la verdadera razón de la crucifixión es justamente el llamarse a sí mismo Hijo de Dios en sentido único. Se trata de una revelación definitiva e inmediata [1], porque Dios se revela con su Palabra: no podemos esperar otra revelación, en cuanto Cristo es Dios (cfr., p. ej., Jn 20, 17) que se nos da, insertándonos en la vida que mana del regazo de su Padre.

En Cristo, Dios abre y entrega su intimidad, que de por sí sería inaccesible al hombre sólo por medio de sus fuerzas [2]. Esta misma revelación es un acto de amor, porque el Dios personal del Antiguo Testamento abre libremente su corazón y el Unigénito del Padre sale a nuestro encuentro, para hacerse una cosa sola con nosotros y llevarnos de vuelta al Padre (cfr. Jn 1, 18). Se trata de algo que la filosofía no podía adivinar, porque radicalmente se puede conocer sólo mediante la fe.

2. Dios en su vida íntima

Dios no sólo posee una vida íntima, sino que Dios es –se identifica con– su vida íntima, una vida caracterizada por eternas relaciones vitales de conocimiento y de amor, que nos llevan a expresar el misterio de la divinidad en términos de procesiones.

De hecho, los nombres revelados de las tres Personas divinas exigen que se piense en Dios como el proceder eterno del Hijo del Padre y en la mutua relación –también eterna– del Amor que «sale del Padre» (Jn 15, 26) y «toma del Hijo»( Jn 16, 14), que es el Espíritu Santo. La Revelación nos habla, así, de dos procesiones en Dios: la generación del Verbo (cfr. Jn 17. 6) y la procesión del Espíritu Santo. Con la característica peculiar de que ambas son relaciones inmanentes, porque están en Dios: es más son Dios mismo, en tanto que Dios es Personal; cuando hablamos de procesión, pensamos ordinariamente en algo que sale de otro e implica cambio y movimiento. Puesto que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza del Dios Uno y Trino (cfr. Gn 1, 26-27), la mejor analogía con las procesiones divinas la podemos encontrar en el espíritu humano, donde el conocimiento que tenemos de nosotros mismos no sale hacia afuera: el concepto que nos hacemos de nosotros es distinto de nosotros mismos, pero no está fuera de nosotros. Lo mismo puede decirse del amor que tenemos para con nosotros. De forma parecida, en Dios el Hijo procede del Padre y es Imagen suya, análogamente a como el concepto es imagen de la realidad conocida. Sólo que esta Imagen en Dios es tan perfecta que es Dios mismo, con toda su infinitud, su eternidad, su omnipotencia: el Hijo es una sola cosa con el Padre, el mismo Algo, esa es la única e indivisa naturaleza divina, aunque sea otro Alguien. El Símbolo del Nicea-Constantinopla lo expresa con la formula «Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero». El hecho es que el Padre engendra al Hijo donándose a Él, entregándole Su substancia y Su naturaleza; no en parte, como acontece en la generación humana, sino perfecta e infinitamente.

Lo mismo puede decirse del Espíritu Santo, que procede como el Amor del Padre y del Hijo. Procede de ambos, porque es el Don eterno e increado que el Padre entrega al Hijo engendrándole y que el Hijo devuelve al Padre como respuesta a Su Amor. Este Don es Don de sí, porque el Padre engendra al Hijo comunicándole total y perfectamente su mismo Ser mediante su Espíritu. La tercera Persona es, por tanto, el Amor mutuo entre el Padre y el Hijo [3]. El nombre técnico de esta segunda procesión es espiración. Siguiendo la analogía del conocimiento y del amor, se puede decir que el Espíritu procede como la voluntad que se mueve hacia el Bien conocido.

Estas dos procesiones se llaman inmanentes, y se diferencian radicalmente de la creación, que es transeúnte, en el sentido de que es algo que Dios obra hacia fuera de sí. Al ser procesiones dan cuenta de la distinción en Dios, mientras que al ser inmanentes dan razón de la unidad. Por eso, el misterio del Dios Uno y Trino no puede ser reducido a una unidad sin distinciones, como si las tres Personas fueran sólo tres máscaras; o a tres seres sin unidad perfecta, como si se tratara de tres dioses distintos, aunque juntos.

Las dos procesiones son el fundamento de las distintas relaciones que en Dios se identifican con las Personas divinas: el ser Padre, el ser Hijo y el ser espirado por Ellos. De hecho, como no es posible ser padre y ser hijo de la misma persona en el mismo sentido, así no es posible ser a la vez la Persona que procede por la espiración y las dos Personas de las que procede. Conviene aclarar que en el mundo creado las relaciones son accidentes, en el sentido de que sus relaciones no se identifican con su ser, aunque lo caractericen en lo más hondo como en el caso de la filiación. En Dios, puesto que en las procesiones es donada toda la substancia divina, las relaciones son eternas y se identifican con la substancia misma.

Estas tres relaciones eternas no sólo caracterizan, sino que se identifican con las tres Personas divinas, puesto que pensar al Padre quiere decir pensar en el Hijo; y pensar en el Espíritu Santo quiere decir pensar en aquellos respecto de los cuales Él es Espíritu. Así las Personas divinas son tres Alguien, pero un único Dios. No como se da entre tres hombres, que participan de la misma naturaleza humana sin agotarla. Las tres Personas son cada una toda la Divinidad, identificándose con la única Naturaleza de Dios [4]: las Personas son la Una en la Otra. Por eso, Jesús dice a Felipe que quien le ha visto a Él ha visto al Padre (cfr. Jn 14, 6), en cuanto Él y el Padre son una cosa sola (cfr. Jn 10, 30 y 17, 21). Esta dinámica, que técnicamente se llama pericóresis o circumincesio (dos términos que hacen referencia a un movimiento dinámico en que el uno se intercambia con el otro como en una danza en círculo) ayuda a darse cuenta de que el misterio del Dios Uno y Trino es el misterio del Amor: «Él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado a participar en Él» (Catecismo, 221).

3. Nuestra vida en Dios

Siendo Dios eterna comunicación de Amor es comprensible que ese Amor se desborde fuera de Él en Su obrar. Todo el actuar de Dios en la historia es obra conjunta de la tres Personas, puesto que se distinguen sólo en el interior de Dios. No obstante, cada una imprime en las acciones divinas ad extra su característica personal [5]. Con una imagen, se podría decir que la acción divina es siempre única, como el don que nosotros podríamos recibir de parte de una familia amiga, que es fruto de un sólo acto; pero, para quien conoce a las personas que forman esa familia, es posible reconocer la mano o la intervención de cada una, por la huella personal dejada por ellas en el único regalo.

Este reconocimiento es posible, porque hemos conocido a las Personas divinas en su distinción personal mediante las misiones, cuando Dios Padre ha enviado juntamente al Hijo y al Espíritu Santo en la historia (cfr. Jn 3, 16-17 y 14, 26), para que se hiciesen presentes entre los hombres: «son, sobre todo, las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo las que manifiestan las propiedades de las personas divinas» (Catecismo, 258). Ellos son como las dos manos del Padre [6] que abrazan a los hombres de todos los tiempos, para llevarlos al seno del Padre. Si Dios está presente en todos los seres en cuanto principio de lo que existe, con las misiones el Hijo y el Espíritu se hacen presentes de forma nueva [7]. La misma Cruz de Cristo manifiesta al hombre de todos los tiempos el eterno Don que Dios hace de Sí mismo, revelando en su muerte la íntima dinámica del Amor que une a las tres Personas.

Esto significa que el sentido último de la realidad, lo que todo hombre desea, lo que ha sido buscado por los filósofos y por las religiones de todos los tiempos es el misterio del Padre que eternamente engendra al Hijo en el Amor que es el Espíritu Santo. En la Trinidad se encuentra, así, el modelo originario de la familia humana [8] y su vida íntima es la aspiración verdadera de todo amor humano. Dios quiere que todos los hombres sean una sola familia, es decir una cosa sola con Él mismo, siendo hijos en el Hijo. Cada persona ha sido creado a imagen y semejanza de la Trinidad (cfr. Gn 1, 27) y está hecho para vivir en comunión con los demás hombres y, sobre todo, con el Padre Celestial. Aquí se encuentra el fundamento último del valor de la vida de cada persona humana, independientemente de sus capacidades o de sus riquezas.

Pero el acceso al Padre se puede encontrar sólo en Cristo, Camino, Verdad y Vida (cfr. Jn 14, 6): mediante la gracia los hombres pueden llegar a ser un solo Cuerpo místico en la comunión de la Iglesia. A través de la contemplación de la vida de Cristo y a través de los sacramentos, tenemos acceso a la misma vida íntima de Dios. Por el Bautismo somos insertados en la dinámica de Amor de la Familia de las tres Personas divinas. Por eso, en la vida cristiana, se trata de descubrir que a partir de la existencia ordinaria, de las múltiples relaciones que establecemos y de nuestra vida familiar, que tuvo su modelo perfecto en la Sagrada Familia de Nazareth podemos llegar a Dios: «Trata a las tres Personas, a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo. Y para llegar a la Trinidad Beatísima, pasa por María» [9]. De este modo, se puede descubrir el sentido de la historia como camino de la trinidad a la Trinidad, aprendiendo de la “trinidad de la tierra” –Jesús, María y José– a levantar la mirada hacia la Trinidad del Cielo.

Giulio Maspero

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica, 232-267.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 44-49.

Lecturas recomendadas

San Josemaría, Homilía Humildad , Amigos de Dios, 104-109.

J. Ratzinger, El Dios de los cristianos. Meditaciones, Ed. Sígueme, Salamanca 2005.


[1] Cfr. Santo Tomás de Aquino, In Epist. Ad Gal., c. 1, lect. 2.

[2] «Dios ha dejado huellas de su ser trinitario en la creación y en el Antiguo Testamento, pero la intimidad de su ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón humana e incluso a la fe de Israel, antes de la Encarnación del Hijo de Dios y del envío del Espíritu Santo. Este misterio ha sido revelado por Jesucristo, y es la fuente de todos los demás misterios» (Compendio, 45).

[3] «El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo; “procede del Padre” ( Jn 15, 26), que es principio sin principio y origen de toda la vida trinitaria. Y procede también del Hijo (Filioque), por el don eterno que el Padre hace al Hijo. El Espíritu Santo, enviado por el Padre y por el Hijo encarnado, guía a la Iglesia hasta el conocimiento de la “verdad plena” (Jn 16, 13)» (Compendio, 47).

[4] «La Iglesia expresa su fe trinitaria confesando un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres divinas Personas son un solo Dios porque cada una de ellas es idéntica a la plenitud de la única e indivisible naturaleza divina. Las tres son realmente distintas entre sí, por sus relaciones recíprocas: el Padre engendra al Hijo, el Hijo es engendrado por el Padre, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo» (Compendio, 48).

[5] «Inseparables en su única sustancia, las divinas Personas son también inseparables en su obrar: la Trinidad tiene una sola y misma operación. Pero en el único obrar divino, cada Persona se hace presente según el modo que le es propio en la Trinidad» ( Compendio, 49).

[6] Cfr. San Ireneo, Adversus haereses, IV, 20, 1.

[7] Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, q. 43, a. 1, c. y a. 2, ad. 3.

[8] «El “Nosotros” divino constituye el modelo eterno del “nosotros” humano; ante todo, de aquel “nosotros” que está formado por el hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza divina» (Juan Pablo II, Carta a las familias, 2-II-1994, 6).

[9] San Josemaría, Forja, 543.

 

 

La Casa de una relación sólida

Sheila Morataya

El teléfono suena una vez más, esta vez en domingo. Felizmente pude responder inmediatamente y al otro lado, escucho la voz de un hombre en copioso llanto. Me conmueve, llora como un niño. Inmediatamente me pregunta si tengo citas de emergencia, está pasando una crisis intensa en su matrimonio que ha llevado a su esposa a pedir el divorcio.

Suelo recibir muchas llamadas de mujeres pidiendo una cita para superar un problema de autoestima, un trauma de la infancia, la comprensión de sus emociones y encontrar el sentido de su vida. Las mujeres son valientes. Cuando un hombre me llama (suele ocurrir con frecuencia) para salvar su relación, para reconquistar a su mujer considero, que son heroicos. Hace falta mucho amor y humildad para hacer esto. Los hombres no se abren naturalmente a alguien fuera de su relación. La verdad es que los seres humanos queremos ser felices en nuestra relación en pareja. Dios tuvo en mente un plan perfecto: varón y mujer juntos en la tierra para cuidarse, acompañarse, amarse y que el culmen de ese amor sea el recibimiento de los hijos.

Hace tan solo siete años que trabajo con parejas gracias a una oportunidad que me dio la Universidad de Navarra para estudiar la Maestría en Matrimonio y Familia. Desde entonces me he consagrado a la orientación, acompañamiento y restauración de los matrimonies en crisis, los que no lo están y quieren ser más felices, y los novios que piensan en casarse. Hace dos años conocí a los Doctores Julie y John Gottman en Seattle, Estados Unidos en la Universidad de Washington. No iba por ellos, sino a un programa del Doctor Daniel J Siegel (Psicólogo y Neurocientífico) que ha investigado la capacidad de la mente humana para contemplarse a sí misma. Su libro “Tormenta Cerebral” dirigido a padres de adolescentes es ahora un clásico entre los psicoterapeutas y acompañantes de la salud mental. No conocía a los Gottman, pero estar en la Universidad de Washington y conocer “el laboratorio del amor” fue para mí un envío de Dios para que aprendiera otro método para ayudar mejor a las parejas con las que trabajo. Me certifique como Educadora de Matrimonio y Familia Gottman. Actualmente soy nivel 3 en clínica, en base a su método “La Casa de Una Relación sólida”, que nació como producto de un estudio longitudinal a unas 3000 parejas a lo largo de 25 años por lo que el método tiene un 96% de éxito en aquellos matrimonios que pasan por él. En este artículo voy hablar de los dos pilares que sostienen a “La Casa de Una Relación sólida”.

La confianza

Cuando pienso en la confianza, pienso en Dios Padre. A Él acudimos en la necesidad, para elevar el corazón y agradecerle por estar ahí, por esta vida que me ha prestado para hacer feliz a otro, compartir la vida con otro, crecer con otro, llorar con otro, desnudarme frente a otro, descubrirme con otro, ser yo mismo con otro. La confianza es esa experiencia íntima en el corazón que me dice: contigo caminaré la vida. Sé que tú estarás siempre ahí para mí, en las buenas y en las malas. Contigo puedo verme a través del tiempo y envejecer. A tí puedo acudir siempre que necesite un consejo, una mano amiga, cuando no me soporte, cuando no encuentre salidas. Yo sé que estarás siempre ahí para mí y yo estaré a tu lado. Por eso, solo el que confía y tiene esa experiencia de amor incondicional puede dar el sí y fundirse junto al otro o la otra en una carne.

El compromiso

“El amor conyugal pertenece a aquel tipo de amores que tienen por objeto al otro en cuanto posee una determinada condición o está en una relación peculiar respecto del que ama”, escribe Javier Hervada, esta relación peculiar es exclusiva, ya que su naturaleza además de espiritual es sexual. Por ello, lo llamamos compromiso, porque uno se da cuenta que el otro es un BIEN para mí y que yo soy un BIEN para él, y esto nos impulsa e inspira a ambos a formalizar este amor, a comprometernos y crear el “conyugio” (estar unidos por el mismo yugo). Los esposos deberíamos dedicar unos 2 minutos de nuestra oración diaria a pensar en esto y frente a Dios renovar nuestra confianza y compromiso en pareja para todos los días tener un amor bueno, un amor trascendente , un amor que da toda la Gloria a Dios.

En mi próximo artículo hablaré sobre los siete pisos de La Casa de una Relación Sólida. Mientras tanto reflexiona, comparte y pregunta sobre este artículo. Estoy aquí para responder tus dudas o lo que es mejor, conversa con la Virgen Santísima.

                                Sheila Morataya

 

La felicidad es ensamblar dos formas de ser

La pareja humana no consiste en dos medias naranjas, sino en dos personas diferentes creadas para complementarse en una relación de amor

Por: Salvador Casadevall

Desde los primeros tiempos de la humanidad, las parejas que se casan han aprendido del ejemplo de sus padres y de otras familias la forma de comportarse como marido y mujer.

La forma de comportarse lo aprendieron viendo vivir las situaciones de la vida diaria de su casa, de la casa de sus amigos y parientes.
Aprendieron porque lo vieron vivir, el modo de organizarse socialmente, la forma de solucionar problemas y su manera de entender y vivir valores y tradiciones.
Lo vieron en su hogar y lo trasladan a su nuevo hogar.
Así ha funcionado la familia desde que el mundo es mundo.
O funcionó así.

Desde niños se aprende el cómo relacionarse y comportarse en su vida de casados. La mayor parte de esta enseñanza les llegó por ejemplo de otros.
Todos tendemos a repetir lo que vemos, en especial aquello que hemos visto vivir en nuestros padres.

Sin embargo, hay que tener muy en cuenta, que las circunstancias de hoy son muy diferentes de las que vivieron los padres.
El mundo moderno cambia rápida y profundamente a una velocidad nunca jamás vivida anteriormente.
En consecuencia hay que encontrar respuestas nuevas a situaciones también nuevas: los matrimonios actuales no pueden y con frecuencia tampoco quieren comportarse según el estilo de vida matrimonial de sus padres y menos al de los abuelos.

Este proceso de cambio del mundo moderno es más notable en las grandes ciudades y más lento en pueblos o zonas rurales, pero sucede en todas partes, porque el gran modificador de costumbres, que es la televisión, llega a todas partes.

Actualmente las parejas desde el inicio de su relación sucede en un plano de mayor igualdad.
La mujer moderna, estudia y trabaja a igual paridad que el hombre.
Como consecuencia de ello, la mujer ya no se entrega al hombre, sino que se une a él.
Ambos unen su vida no solamente para formar una familia, sino para compartir una vida que va mucho más allá de las paredes del hogar.

Una de las cosas que las mujeres de hoy no deben de cansarse de agradecer a la tecnología es el como se han simplificado las tareas del hogar.
Es de mi recuerdo --en aquel pequeño pueblito catalán de mi infancia-- que las mujeres iban al río a lavar la ropa. Hoy todas las casas tienen lavarropas. Lavan la ropa mirando televisión o haciendo otra tarea.

La vida del mundo de hoy le ha dado a la mujer una libertad que antes no tenía.
Puede trabajar fuera del hogar; otras estudian o participan en diversas actividades de la comunidad.
Dispone de más tiempo para dedicarse a aspectos de su persona.

La pareja moderna es mucho más igualitaria; su relación es de solidaridad y colaboración. Las decisiones se comentan y se comparten.
Los dos se sienten iguales responsables de su vida en común y de todo lo que gira alrededor de esta vida en común.

Hoy más que nunca los novios y los esposos están convencidos de que el amor es el verdadero fundamento de su matrimonio y su familia.
Como el matrimonio tiene hoy una relación de mucho más igualdad, su amor es más rico y busca el bien del otro, busca su felicidad, la de hoy y la eterna.

Siempre se ha dicho que la mujer es distinta al hombre.
Por suerte es distinta. Los hombres somos los primeros en estar agradecidos de esta diferencia. Contrariamente sería muy aburrido.
Ellas son capaces de ciertas cosas de las que es incapaz el hombre, e incapaces de otras de las que el varón es capaz.
La riqueza de la vida, la riqueza de la convivencia está en estas distintas capacidades.
La felicidad consiste en ensamblar las dos formas de ser.

Desde luego, existen diferencias entre ellos.
La más fácil de apreciar, pero no la única, es la diferencia física.
Sus cuerpos son distintos
Frecuentemente la mujer se interesa por determinados aspectos de la realidad que dejan indiferente al hombre, mientras él se apasiona por cuestiones que parecen no existir para ella.
Ante un mismo problema o ante un trabajo de la misma clase, la mujer reacciona de modo distinto al hombre; se interesa por otros aspectos.

Las diferencias entre varón y mujer son fuente de riqueza para su relación, pues lo que uno tiene complementa las necesidades del otro.
En realidad, la persona humana, tal como la creó Dios, está compuesta de un varón y una mujer.
Un varón y una mujer hacen el hombre bíblico.
La suma de los dos hacen la igualdad y semejanza del que los creó.
Y esta imagen y semejanza del momento creador se da cuando más hombre sea él y más mujer sea ella.

La pareja humana no consiste en dos medias naranjas, sino en dos personas diferentes creadas para complementarse en una relación de amor.
De la cual nacerá la construcción de una familia: la tarea más hermosa e importante de una vida en común.

Hacer nacer y crecer una familia es la aventura más hermosa del hombre.
Solamente se atreven los que se aman.

Comentarios al autor: salvadorcasadevall@yahoo.com.ar

 

 

"Creía que la Iglesia Católica era el enemigo del verdadero Cristianismo"

IGLESIA, ESCRITURA Y TRADICIÓN

En esta entrevista exclusiva, el renombrado experto en Biblia y ex-ministro presbiteriano Scott Hahn habla con Primeros Cristianos de su conversión al catolicismo, así como de lo que los primeros cristianos le enseñaron y pueden enseñarnos a todos.

1.- ¿Cómo se puso al corriente de la Fe Católica? ¿Qué le llevó finalmente a abrazarla?

¡Primero me di a conocer como su enemigo! Yo era un protestante convencido, calvinista en mipensar y con un estilo evangelista. Creía que la Iglesia Católica era el enemigo del verdadero cristianismo. Estaba enamorado de la Biblia y ésa era mi perdición como protestante. A pesar de mi resistencia, mi estudio bíblico me llevó a adoptar un punto de vista sacramental global. Esto me llevó a ver la necesidad de objetiva y terrena autoridad en las personas unidas con Dios. Me llevó a los Padres de la Iglesia, que eran profundos intérpretes de la Biblia. Lo que encontré en los Padres era una iglesia que correspondía perfectamente con la religión bíblica, pero que se parecía mucho a la Iglesia Católica. Yo quería estar allí con los Apóstoles, los Padres, los mártires y los santos.

2.- En la "Cena del Cordero" describió su primer encuentro con la Sagrada Eucarístia. ¿Podría contarnos su experiencia y lo que los primeros cristianos tuvieron que ver en ello?

Había estado estudiando los escritos de los Padres, y había encontrado contadas referencias a "la Liturgia", "la Eucaristía", "el Sacrificio". Para esos primeros cristianos, la Biblia -el libro que yo más quería- era incomprensible separado del acontecimiento que los católicos actuales denominaban "la Misa". Bueno, yo no había tenido ninguna experiencia litúrgica, así que me persuadí para ir y ver, como parte de un ejercicio académico. Conforme la Misa transcurría, comencé a darme cuenta de lo bíblica que era: un versículo era de Isaías, otro de los Salmos, otro de san Pablo. La experiencia fue abrumadora. Entonces, vi al sacerdote levantar la hostia y sentí una jaculatoria que salió de mi corazón en un susurro: "Señor mío y Dios mío. ¡Realmente eres Tú!" Continué resistiéndome a la conversión, pero la resistencia fue inútil desde aquél momento.

3.- ¿Qué relevancia tienen hoy los primeros cristianos? ¿Qué cosas tienen en común con nosotros?

La naturaleza humana no ha cambiado. Ellos hablaban de las mismas preocupaciones que tenemos hoy -la necesidad de salvarse, el deseode ser virtuoso, la dificultad para superar el pecado-. Hablan de eso temas con cierta frescura. Cuando leemos a los Padres, estamos escuchando el Evangelio como fue predicado al mundo pagano. También nos proporcionan excelentes modelos para llegar a un mundo, como el nuestro, que ha sido repaganizado.

4.- Ha escrito numerosos libros sobre temas relacionados con la Fe Católica y la Sagrada Escritura. ¿Cuál es su propósito y qué pretende conseguir con ello?

Mi propósito ahora es el mismo que ha sido durante décadas: fomentar la capacidad para comprender la Biblia en todoslos católicos y la elocuencia para que profesores y clérigos la expliquen correctamente. Esto suena absurdamente ambicioso, lo sé, pero es cierto.

No es sólo el propósito de mis libros, sino también la misión del Centro de Teología Bíblica de San Pablo, que yo fundé. El centro ofrece gran variedad de actividades, muchas para católicos ordinarios, pero muchas otraspara estudiantes.Ofrecemos estudios bíblicos de manera gratuita por internet, organizamos conferencias, formamoscatequistas con los mejores métodos para guiar el estudio bíblico, tenemos nuestras propias publicaciones (libros, unarevista, una hoja informativa), organizamos peregrinaciones a Roma y a Tierra Santa, poseemos una de las mejores bibliotecas para estudios bíblicos en internet.

Después de casi veinte años escribiendo y diez años dirigiendo elcentro, estoy animado por los logros conseguidos. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer. Y sé que Dios lo hará. Así que, aun siendo mi trabajo, no hay de qué preocuparse.

5.- ¿Cuál es el secreto de los primeros cristianos para su rápida evangelización del Mundo Antiguo? ¿Qué podemos aprender de ellos?

Diría que era la frescura del Evangelio. Ellos (los paganos) lo oyeron y vieron que era algo completamente diferente a lo que su cultura les estaba ofreciendo. Por esa razón era atractivo. Nosotros, después de un milenio y medio de legal y establecido cristianismo, nos hemos dejado de dar cuenta de que el Evangelio sigue siendo fresco, nuevo y radical. Muchas veces se sigue manteniendo erróneamente en severo contraste con lo que la cultura nos ofrece. Necesitamos sumergirnos en un estudio lleno de oración y en una oración llena de estudio, y así veremos a Jesús más claramente. Él se encargará de todo desde ese momento. Si algo nos falta es esa amistad con Él, sostenida a través de una constante y disciplinada vida de oración.

www.earlychristians.org
Traducción: Josemaría Martí Sánchez 

 

 

 “Las parejas esperan demasiado antes de pedir ayuda”: Nacho Tornel

Aceprensa - 04.08.2017

 

​ 
Nacho Tornel

Nacho Tornel, es mediador familiar y autor del libro Enparejarte. En entrevista con Aceprensa, el autor defiende las ventajas de acudir a un profesional.

*** 

Las dificultades forman parte de la vida cotidiana de las personas, también en la convivencia conyugal. Pero a veces las situaciones se enquistan y hace falta la ayuda de un experto. ¿Ante qué señales recomendaría usted acudir a esa ayuda externa?

— Suelo decir que todas las parejas experimentamos diferencias, tenemos discusiones, que normalmente se zanjan en una conversación mientras paseamos al perro, preparamos la cena o hablamos un rato en el sofá. Cuando la pareja no consigue resolver por sí misma esas diferencias, cuando se suceden las discusiones sin cerrar –porque termina levantándose uno de los dos del sofá, o incluso con un portazo o un mal comentario–, entonces ha llegado el momento de buscar ayuda externa.

Esa ayuda normalmente no debe buscarse entre algún amigo o miembro de la familia que, de ordinario, estará más cerca de uno que del otro, aunque hay excepciones, claro. La ayuda debe venir de alguien que sea totalmente neutral y que pueda aportar objetividad a la situación.

Más señales serían el sufrimiento y el dolor profundo que suponen no estar en paz con tu pareja, la permanencia de fondo de un sentimiento de distancia hacia el otro. O ver que las discusiones por cualquier tontería, que deberían resolverse en poco tiempo, se prolongan y se agudizan.

A este tipo de orientación, pensada para las parejas que no se han planteado la ruptura, algunos la llaman “mediación preventiva”. ¿Cuál es su experiencia con estas parejas? ¿Realmente es eficaz?

— En mi caso, ese es el tipo de mediación que hago (www.nachotornel.com). La práctica totalidad de las parejas que vienen a verme lo hacen buscando una solución que restaure su relación. Es verdad que con frecuencia hablan de un “último cartucho”: consideran que es su última oportunidad, porque a menudo esperan mucho antes de pedir ayuda profesional externa.

En cuanto a la eficacia, yo creo que es enorme. Con ver a una pareja que mejora y que salen adelante juntos y reforzados, vale la pena. Gracias a Dios, son muchos más que una pareja; no hago estadísticas, pero la literatura profesional en este terreno habla de un 70% de éxitos. El mérito es de la pareja fundamentalmente: el hecho de tener la valentía y la humildad de buscar ayuda fuera, les hace recorrer ya más de la mitad del camino. Luego viene su trabajo diario, dejarse guiar y orientar…

Cuando la decisión de separarse ya está tomada, la mediación familiar por parte de un profesional neutral (abogado, psicólogo…) sigue teniendo sentido para acompañar a la pareja y ayudarles a que la ruptura se haga del modo más pacífico posible. ¿Ve posible la reconciliación en este estadio?

— Absolutamente. Es fundamental que en un momento tan crítico estén acompañados por alguien que les ayude a serenar el ánimo y a tratar de ver más allá. Es grande la ayuda que se les puede aportar animándoles a reflexionar sobre el alcance del paso que están dando, sobre el modo de enfocarlo lo mejor posible, sobre el impacto que tendrá en los hijos…

Y cabe la posibilidad de que, fruto de ese nuevo modo de hablar y de tratarse más sereno, acompañados por ese profesional, los dos o uno de los dos vea ciertas posibilidades de solución. Esto no quiere decir que la decisión de la ruptura se haya tomado a consecuencia de una rabieta o de “un pronto”; pero a veces, cuando nos despegamos un poco del muro, conseguimos ver el campo que está detrás con todo lo que nos ofrece.

¿Qué ventajas presenta esta forma de mediación respecto de los procesos judiciales contenciosos?

— Es evidente que también para una pareja que rompe su relación es fundamental mantener el buen trato con el otro progenitor de sus hijos. Y, en ese sentido, la mediación ayuda en gran medida a que los dos puedan continuar hablando y viéndose en los años venideros. Un proceso contencioso siempre es desgarrador: les enfrenta, les lleva a utilizar armas indeseables, a veces mal asesorados; consiguen incendiar lo que no debía ser pasto de las llamas.

El espacio de reflexión, serenidad y objetividad que ofrece la mediación abre un abanico de opciones para la pareja, y les ayuda a ver más allá del momento actual, tenso y difícil.

 

 

 “Familia junta” no es igual a “familia unida”

 

LaFamilia.info

 ​Foto: Freepik

La unión familiar es un factor más relevante de lo que se cree. El hecho que un niño se críe en un hogar donde sus integrantes trabajan en equipo, se preocupan por lo que siente cada uno, se comprenden, se toleran, se aman y entre todos buscan una solución a los problemas; es un antídoto contra muchos males de nuestro tiempo. Sin embargo, “Familia junta” no es igual a “familia unida”. El Padre Enrique Cases del portal Catholic.net, nos explica la diferencia:

“Familia junta”, es aquella que vive bajo un mismo techo pero es un grupo desarticulado. Nadie tiene que ver con nadie. Cada uno vive su espacio y se percibe un ambiente de individualismo que empaña el hogar. Cada una de sus partes tiene su propio mundo, nadie sabe de los problemas del otro, nadie se da cuenta si alguno tuvo un mal día o si algo muy bueno le ha ocurrido.

La mayoría de las veces, este modelo de familia, está pasando por una crisis matrimonial, la cual ocasiona la crisis familiar. Al faltar esa conexión entre los padres, todo el sistema se ve afectado. La relación entre los padres tiene una gran influencia en la vida de los hijos. Ellos, por pequeños que sean, perciben todo lo que ocurre en casa e inconscientemente adoptan esas conductas que observan en su núcleo familiar.

Es común que en este tipo de familia, cada individuo cene en su habitación acompañado por la televisión. Que los fines de semana, los planes sean bastante diferentes y opten por hacer lo que a cada uno le apetece, muchas veces se ven el domingo en la noche antes de dormir. Al terminar el día, es muy poco probable que haya un momento de charla espontánea en cama de papá y mamá. Cuando se presenta un problema, comúnmente no acuden a un apoyo entre ellos, sino que buscan personas externas como amigos, vecinos, etc. En fin, hay muchos ejemplos que podrían ilustrar el día a día de una familia que por el simple hecho que vivan en el mismo lugar no son una familia unida.

La “Familia unida”, es un equipo, es un sistema, donde todos los seres que la integran están conectados, están en función de servirle al otro y, todo absolutamente todo, está enmarcado en el plano del amor.

La familia unida no es perfecta, también sufre situaciones difíciles y no se escapa de nada del mundo terrenal. La diferencia de este modelo con el otro, radica en que hay un amor verdadero, donde no prima el bien individual sino el general, donde cada ser es único y se le da la atención que requiere. La forma como enfrentan los problemas, es también una de sus principales características, pues acuden siempre a la comunicación y no a la violencia, el maltrato físico o sicológico.

En la familia unida, hay por lo menos, un momento al día, en donde el diálogo sencillo y descomplicado es el protagonista.

La familia unida, trabaja en conservase unida. Como toda relación y ser vivo, la familia unida necesita ser nutrida todos los días. Es por esto, que se hacen actividades como por ejemplo ir a cine, salir un día de campo, jugar cartas o juegos de mesa, realizar las labores del hogar entre todos, hacer una de las comidas con todos en la mesa, celebrar los cumpleaños de forma especial, inventar una tarde de película con crispetas, dedicar un día de la semana para visitar a los abuelos, asistir a la misa dominical, preparar galletas y tortas con los chicos; todo esto con el fin de acoger costumbres que se mantengan sólidas y permanentes con el paso de los años y así enriquecer el estilo de vida familiar.

 

Los católicos y la opinión pública

Verba Tua manent in aeternum

La opinión pública es, en efecto, el patrimonio de toda sociedad normal compuesta.

Asistimos a un creciente alejamiento de la opinión pública con relación a la vida de la sociedad. Ahí está la altísima abstención de los votantes. Pío XII ya señalaba esta situación como absolutamente anormal y de graves consecuencias para cualquier sociedad.

Siguen algunos trechos de una alocución de ese Papa [1] que definen la normalidad de una sociedad y la obligación que tienen los católicos de actuar para orientarla.

*    *     *

La opinión pública es, en efecto, el patrimonio de toda sociedad normal compuesta de hombres que, conscientes de su conducta personal y social, están íntimamente ligados a la comunidad de la que forman parte. La opinión pública es en todas partes, en definitiva, el eco natural, la resonancia común, más o menos espontánea, de los sucesos y de la situación actual en sus espíritus y en sus juicios.

Allí donde no apareciera manifestación alguna de la opinión pública, allí, sobre todo, donde hubiera que registrar su real inexistencia, sea la que sea la razón con que se explique su mutismo o su ausencia, se debería ver un vicio, una enfermedad, un mal de la vida social.

¿Dónde encontrar a estos hombres profundamente penetrados del sentimiento de su responsabilidad y de su estrecha solidaridad con el medio en que viven?

¡Situación lamentable! Tan deplorable y tal vez más funesta todavía por sus consecuencias es la de los pueblos donde la opinión pública permanece muda, no por haber sido amordazada por una fuerza exterior, sino porque le faltan aquellos presupuestos interiores que deben hallarse en todos los hombres que viven en comunidad.

Nuestras palabras indican así otras tantas razones por las cuales la opinión pública se forma y se expresa tan difícilmente. Lo que hoy día se llama opinión pública no es muchas veces más que el nombre, un nombre vacío de sentido, algo como un vago rumor, una impresión artificiosa y superficial; nada de un eco espontáneo despertarlo en la conciencia de la sociedad y dimanante de ésta.

Pero ¿dónde encontrar a estos hombres profundamente penetrados del sentimiento de su responsabilidad y de su estrecha solidaridad con el medio en que viven? Ya no hay tradiciones, ni hogar estable, ni seguridad de la vida, ni nada de todo lo que hubiera podido mantener a raya la obra de la disgregación y, con demasiada frecuencia, de la destrucción. Añadid el abuso de las fuerzas de las organizaciones gigantescas de masas que, encadenando al hombre moderno en su complicado engranaje, ahogan a sangre fría toda la espontaneidad de la opinión pública y la reducen a un conformismo ciego y dócil de ideas y de juicios.

El hombre moderno adopta gustoso posturas independientes y desenvueltas.

¿No habrá, pues, ya en estas desgraciadas naciones hombres dignos de este nombre? ¿Hombres marcados con el sello de una verdadera personalidad, capaces de hacer posible la vida interior de la sociedad?

El hombre moderno adopta gustoso posturas independientes y desenvueltas. Estas no son, la mayoría de las veces, sino una fachada detrás de la cual se esconden pobres seres, vacíos, inconsistentes, sin fuerza de espíritu para desenmascarar la mentira, sin fuerza en el alma para resistir la violencia de los que con habilidad saben poner en movimiento todos los resortes de la técnica moderna, todo el arte refinado de la persuasión para despojarlos de su libertad de pensamiento y hacerlos semejantes a las frágiles «cañas agitadas por el viento» (Mt 11,7).

El impulso y la reacción sensitivos del instinto y de la pasión son exaltados como los únicos «valores de la vida» Bajo la acción de este prejuicio, lo que queda de la razón humana y de su fuerza de penetración en el profundo dédalo de la realidad es poca cosa.

Los hombres de buen sentido no cuentan; quedan aquellos cuyo campo visual no se extiende más allá de su estrecha especialidad ni más arriba del poder puramente técnico. No es de estos hombres de quienes se puede esperar ordinariamente la educación de la opinión pública ni la firmeza frente a la astuta propaganda que se arroga el privilegio de moderarla a su gusto.

Los hombres a quienes debería tocar la misión de esclarecer y guiar a la opinión pública se ven frecuentemente, los unos por su mala voluntad o por su insuficiencia, los otros por imposibilidad o por presión, en una mala postura para dedicarse a ello con libertad y con éxito. Esta situación desfavorable afecta particularmente a la prensa católica en su actuación al servicio de la opinión pública.

En esta situación, el mal más temible para el publicista católico sería la pusilanimidad y el abatimiento. Ved la Iglesia: después de casi dos milenios, a través de todas las dificultades, contradicciones, incomprensiones, persecuciones abiertas o solapadas, nunca se ha desanimado, nunca se ha dejado deprimir. Tomadla como modelo.

Por su actitud frente a la opinión pública, la Iglesia se coloca como una barrera ante el totalitarismo, que, por su misma naturaleza, es necesariamente enemigo de la verdadera y libre opinión de los ciudadanos. De hecho, es por su misma naturaleza por lo que el totalitarismo niega este orden divino y la relativa autonomía que éste reconoce a todos los dominios de la vida, en cuanto todos ellos tienen su origen en Dios.

El publicista católico sabrá evitar tanto un servilismo mudo como una crítica descontrolada

Desde el momento, por el contrario, en que la pretendida opinión pública es dictada, impuesta, de grado o por fuerza; desde que las mentiras, los prejuicios parciales, los artificios del estilo, los efectos de voz y de gesto, la explotación del sentimiento, vienen a hacer ilusorio el justo derecho de los hombres a su propio juicio, a sus propias convicciones, entonces se crea una atmósfera pesada, malsana, ficticia, que, en el curso de los acontecimientos, de repente, tan fatalmente como los odiosos procedimientos químicos hoy día demasiado conocidos, sofoca o adormece a los mismos hombres y les obliga a exponer sus bienes y su sangre por la defensa y el triunfo de una causa falsa e injusta. En verdad, allí donde la opinión pública deja de funcionar libremente, allí es donde está en peligro la paz.

Nos querríamos todavía añadir una palabra referente a la opinión pública en el seno mismo de la Iglesia.

El publicista católico sabrá evitar tanto un servilismo mudo como una crítica descontrolada. Ayudará con una firme claridad a la formación de una opinión católica en la Iglesia


[1] Pío XII, discurso a los participantes en el I Congreso Internacional de Prensa Católica, 17 de febrero de 1950: AAS 42 (1950) 251-257. No pudo ser pronunciado personalmente por el Papa a causa de una enfermedad, pero el texto original francés fue publicado en L’Osservatore Romano y en latín en AAS.

 

 

Lo que el martirio ensalza

Se ha cumplido un año de la muerte del sacerdote francés Jacques Hamel, muerte que el Papa no dudó en calificar como “martirio”. Desde hace 2.000 años la lista es interminable y ni mucho menos está cerrada a día de hoy. Después de Jacques Hamel ha habido otros. Son personas corrientes, que como este sacerdote encajan mal en el estereotipo a menudo edulcorado del martirio y de la santidad. 

Los mártires son “simplemente” cristianos que siguieron a Jesús hasta el final. Venerarlos es lo opuesto a glorificar la muerte, al modo del terrorista. Lo que el martirio ensalza, por el contrario, es la grandeza del don supremo divino de la Vida.

Jaume Catalán Díaz

 

 

Y al salir del Huerto de los Olivos medité.

El Cristo de las iglesias de Roma es, sin duda, el mismo de las ruinas de Jerusalén. Los que creemos en Él, ¿queremos encerrarlo en los esquemas culturales con los que nos manejamos en nuestra vida, para así pretender comprenderlo mejor? ¿No está más cerca del Misterio inefable de Dios hecho carne el Cristo escondido en el Santo Sepulcro de Jerusalén, que el Jesús del Juicio Final de la Capilla Sixtina?

“Venid a Mí, todos los que estáis agobiados y Yo os aliviare”

El corazón de Cristo que palpita en el silencio del Monte de los Olivos, nos invita a seguir siempre abiertos a conocerle mejor; y nos hace más  conscientes del Misterio de su divinidad hecha carne. Un Misterio que nunca penetraremos del todo en nuestro caminar en la tierra; pero que nos dará Luz para que la Roma “eterna”, que los cristianos llevamos en el corazón, abra siempre su espíritu a los horizontes del Eterno que se acerca a nosotros en Jerusalén.

JD Mez Madrid

 

 

Un grito que no se escucha: “¡España se muere¡”

Una vez más suena la voz de alarma: España va camino al suicidio. No se trata de ninguna argucia publicitaria, el caso es dramático porque España se muere porque no hay niños, porque las nuevas generaciones no son suficientes para mantener el relevo demográfico y porque de ello se desprenden graves consecuencias para un inmediato futuro. Lo he comentado en otras ocasiones, a medida que se prolongan las expectativas de vida, no llegan hijos que garanticen el relevo. Y a media que se reduce el mercado del trabajo e incluso se limitan los ingresos, las cotizaciones a la seguridad social se hacen cada día más insuficientes para pagar las pensiones.

Suso do Madrid

 

 

 

De nuevo en Venecia

(Recuerdos inolvidables en la Plaza de San Marcos)

Noviembre 1993

            

Reemprendemos viaje a las 11,50 y nos dirigimos a la ya cercana Venecia y a la que llegamos cuarenta y cinco minutos después y afortunadamente a pleno sol, lo que nos permite ver en toda su amplitud, aquella famosa laguna, la que nutrida por el mar Adriático, y en la que abundan las islas o islotes, fueron en estas pequeñas porciones de tierra firme, comunicadas por puentes y canales, donde fue edificada esta original ciudad, que llegó a ser poderoso estado financiero, comercial y militar, en forma de "serenísima república", la que en su época de esplendor nutrió grandemente la historia de nuestra civilización occidental.

            Hoy y a pesar de que la estampa la vemos en "su gran colorido natural", pero esta se afea, por las enormes instalaciones de una industria petroquímica, que también parece "emerger del mar o la laguna" y la que ocupa un buen espacio de este horizonte de hoy, el que ocupa en un primer plano..."son cosas del progreso y del comercio de hoy", ya que Venecia sigue siendo comercial e industrial en todo cuanto puede.

            Bajamos del autocar cerca del embarcadero y al hacerlo, notamos que corre un desagradable viento frío y húmedo, lo que no me sorprende, puesto que prácticamente estamos ya dentro del mar.- Cargamos con nuestros equipajes el buen trecho que nos separa de donde partiremos para la cercana ciudad y allí tomamos un "pequeño barco de servicio discrecional de pasajeros", que para nuestro exclusivo uso ha alquilado Carlos  (dueño de la agencia de viajes que “nos trae”) y sin más dilación, nos dirigimos a un lugar cercano al Hotel Continental, que será nuestra residencia en Venecia.

            Tras una navegación de aproximadamente quince minutos, desembarcamos en un lugar de la parte izquierda (según entramos en el mismo) del "Gran Canal veneciano", el que como sabemos es la principal "vía" de esta original ciudad marítima.- Curiosamente lo hacemos frente a la terminal de los ferrocarriles italianos, los que llegan a Venecia, mediante grandes obras de ingeniería que atraviesan gran parte de esta laguna.- Cargamos de nuevo con nuestros equipajes y pertenencias y nos encaminamos hacia el citado hotel, el que dista unos doscientos metros, lo que nos ocasiona bastantes  molestias al transitar por estas estrechas y concurridas calles y por cuanto vamos cortos de tiempo, debido al retraso que llevamos y porque hemos de ir a comer a un restaurante, donde ya tenemos prevista y pagada la comida y el que también se encuentra a cierta distancia del hotel, temiendo que debido  "al horario europeo", nos pudiéramos quedar "en la calle" y ello crearía problema a Carlos, el que en definitiva, es quién "nos tiene que dar de comer, puesto que tiene cobrada esta comida".

            Ya en el "Continental", hacemos las diligencias de entrada, las que resultan bastante engorrosas, subimos los equipajes a las habitaciones, realizando un rapidísimo aseo y bajamos al hall del hotel, donde nos reunimos para marchar en grupo.- Como era de esperar "algunas se retrasan" y tenemos que esperar unos minutos en la planta baja de éste restaurado "palacio veneciano", puesto que el hotel, es eso, un viejo edificio restaurado, el que tiene cierta belleza y el que llega hasta el "gran canal", donde luce su mejor fachada.- Es por tanto un atractivo grande para nosotros, el ocupar "estas viejas piedras", en las que se ha cuidado mucho su restauración y mobiliario y se han conseguido unas habitaciones muy confortables y en las que se mantiene ese ambiente de pasados siglos, junto a las comodidades del presente.- Estaremos muy confortables en este hotel y el mismo es recomendable para venir aquí con bastantes menos prisas y disfrutar de estos ambientes, al menos una semana, viendo la ciudad con esa tranquilidad que requiere la monumentalidad e historia de la misma; cosa que indudablemente no haremos hoy, como tampoco lo pudimos hacer, ya hace años cuando vinimos mi esposa y yo, acompañados de nuestros tres hijos, estando en Venecia un día y no completo, puesto que aquella vez pernoctamos en la cercana Mestre..."en fin el turismo moderno".

            Por fin nos encaminamos a este "perdido restaurante y cuyo nombre ni recuerdo", el que nuestro guía tarda en encontrar dentro del dédalo de callejones estrechísimos de esta parte de Venecia.- Se trata de un modestísimo establecimiento en el que comemos un primer plato de pasta, un segundo de pescado y un helado de postre, todo ello de calidad aceptable y deduzco que de un bajo precio; hemos comido mal y sin apenas sosiego; después "nos llevan a la Plaza de San Marcos, la que se encuentra relativamente cercana.- De allí vuelve la mayoría del grupo al embarcadero de uno de los cercanos canales, para disfrutar el ya pagado "paseo en góndola".- Mi esposa y yo no participamos en ello puesto que no nos atrae y decidimos (pese a que la temperatura no acompaña esta tarde) sentarnos en la terraza del "Caffé Lavena", el que está situado en la famosa plaza de San Marcos y desde donde disfrutaremos de la contemplación de todo este conjunto monumental y arquitectónico y el que no es necesario describir, por lo famoso del mismo, ya que...¿quién ha estado en Venecia y no ha permanecido un gran espacio de tiempo en este lugar y sus alrededores?.- Disfrutamos también del sol que nos acompaña, el que aún debilitado invita a tomarlo sentados; igualmente nos acompaña la música del ya clásico piano de este famoso café, el que está instalado junto a los soportales  porticados, de esta plaza.

            En este marco maravilloso, disfrutamos de un "café-café italiano", de buenísima calidad, magníficamente servido y cobrado a un precio bastante alto y a tenor con, "el marco que disfruta el turista que aquí se atreve a sentarse y pedir una consumición".- Lo damos por bien empleado, pues hoy "ya estamos hartos de correr" y aun cuando "el asiento vale muy caro en Venecia", pero merece la pena pagar por todo ello.

            Yo (es claro) enciendo un "hermoso cigarro puro" y mientras lo fumo, me dispongo a disfrutar de esta paz y armonía, que me proporciona el conjunto de todo cuanto contiene esta plaza y donde...¡oh maravilla...no existen los automóviles! Mi esposa una vez tomado el café, decide irse de compras, puesto que ello le atrae mucho más que el permanecer aquí estáticamente, "aguantando cierto relente que ya se va dejando sentir, gracias a la gran humedad reinante en esta isla, cortada por cien canales o ríos" (a estas calles acuáticas les denominan los venecianos "río").- A pesar de ello abunda el turismo, destacando varios grupos de japoneses, los que iremos viendo a lo largo de la ruta que llevamos, ya que en gran parte del recorrido coincidiremos con ellos, incluso en los mismos hoteles de Austria.

            Suenan las cuatro de la tarde en el "altísimo campanile" y el que frente a mi está.- Giro la vista y me recreo en la contemplación de la bellísima fachada de la Catedral, o Basílica de San Marcos y de la no menos bella, del palacio de los "Dux", las que ilumina el sol con sus rayos ya decadentes y casi horizontales a esta hora de la tarde, lo que transmite unos dorados preciosos, que sobre todo al reflejarse en los fastuosos "nichos" dorados de los arcos, que hay sobre las puertas y de los más altos de las terrazas de la basílica, estos... despiden unas "llamaradas", que me resultan imposibles de describir. Quedo maravillado al disfrutar de este espectáculo no previsto y me mantengo largo tiempo, recorriendo con mi vista todos los detalles que puedo apreciar de estas dos maravillas arquitectónicas, hasta que el sol y al llegar la línea de sombra que lentamente va ascendiendo desde el suelo, a la mitad de las fachadas de las mismas..."desaparece inexplicablemente para mí y posiblemente porque ya ha cruzado la línea del horizonte y la que debe delimitarse en el agua del mar o la laguna"... desapareciendo de inmediato "esas llamaradas" y luciendo entonces, con serenidad y plenitud, la luminosidad propia de esas obras murales de maravillosos mosaicos dorados y que allí se encuentran desde hace varios siglos", sin que el tiempo haya mermado apenas nada el maravilloso colorido que presentan, las diferentes estampas religiosas que allí se representan y que son como tantas obras aquí, o sea, bizantinas.

            Ha transcurrido el tiempo sin yo darme cuenta ni notar el frío y reparo en ello, puesto que suena de nuevo la campana que marca las cuatro y media de la tarde, en el altísimo edificio ya descrito, el que construido en ladrillo parece algo así, como... "el vigía de la gloria de la ciudad" ("el campanile")... He debido de fumarme más de medio puro y la ceniza me ha caído encima sin yo reparar en ello..."sonrío, sigo fumando y me sacudo la ceniza", pensando que "he estado absorto, nada menos que treinta minutos, en esta ya helada y húmeda plaza" y es entonces cuando reparo... en el frío que hace (tengo las piernas heladas) y por ello me levanto y me muevo un poco para reaccionar, llamando la atención al camarero para pagarle la consumición, "el pianista debe haberse marchado hace rato y yo ni he reparado en ello".

            Efectuado  el pago de los cafés, empiezo a pasear por la plaza y soportales (donde hace menos frío) en espera de que vuelva mi esposa la que ya hace más de una hora que marchó.- Observo la "nube" de palomas, que revolotean (supongo que hambrientas) en la plaza, las que se lanzan en tropel, hacia cualquier visitante que lance al suelo algunas migajas o granos que les sirvan de alimento (esto lo hacen hasta cuando ya está cayendo la noche, cosa sorprendente, ya que "tardan en irse a dormir" y de ahí el que las suponga hambrientas).

            Anochece, cuando vuelve Ana "cargada de paquetes" y contenta por las compras que ha realizado para obsequiar a nuestros hijos, nuera y yerno.- Ya juntos  proseguimos paseando; la invito a que entremos en la basílica y ella dice que "ya la hemos visto" (efectivamente, pero en nuestro anterior viaje) que prefiere el que recorramos las calles y veamos escaparates y "el mercadillo" que hay al borde del gran canal y paralelo a la fachada principal del palacio de los Dux y el "puente de los suspiros"; accedo a ello y empiezo a "peregrinar" en este entretenimiento que resulta pesadísimo para mí...pero... mi esposa quiere comprar algunas cosas más en Venecia...?.

            Como aún faltan dos horas para que nos reunamos el grupo y en el lugar previsto, para regresar al hotel, me lo tomo con calma, puesto que ya no es posible realizar ninguna visita turística... y así va pasando el tiempo.- Volvemos a la plaza y esta ya se encuentra casi desierta, por lo que "matamos el tiempo", recorriendo la gran cantidad de escaparates y tiendas que hay bajo los pórticos de la misma y algunas calles adyacentes.- Terminamos cansados y con bastante frío, por lo que de nuevo volvemos al "Caffé Lavena", pero esta vez y como es lógico, pasamos al interior donde tomamos café y pastas mi esposa y yo un té, el que me va a reconfortar mucho más que un nuevo café y allí sentados aguardamos la hora de volver al hotel.

(1993)

Publicado el 07-08-2017

 

Antonio García Fuentes

(Escritor)

www.jaen-ciudad.es