Las Noticias de hoy 10 Agosto 2017

               Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 10 de agosto de 2017      

Indice:

ROME REPORTS

El Papa en la catequesis: “El perdón de Dios nos ofrece la esperanza de una vida nueva”

Audiencia general: dolor del Papa por matanza en Nigeria y República Centroafricana y oración con los peregrinos del mundo 

Papa: El corazón de Cristo encarna y revela el corazón de Dios

18ª semana. Jueves: TÚ ERES EL CRISTO: Francisco Fernández-Carvajal  

“La única libertad que salva es cristiana”: San Josemaria

¿Jesús tuvo hermanos?

La naturaleza de Dios y su obrar: Giulio Maspero

 El ejemplo de Montse Grases

Mujer: recrear el mundo: Sheila Morataya-Fleishman

 Una lección de Benedicto XVI a la “iglesia en retirada”: Ernesto Juliá

Aceptación de uniones homosexuales es incompatible con el Cristianismo: Acción Familia 

 Cinco claves del amor conyugal. : Leo J. Mart.

Medalla Alonso Lujambio ¡Denuncia a los buenos maestros! : Unión Nacional de Padres de Familia 

 Cristianos hoy y ayer: Josefa  Romo

 La «regla del minuto»: el método japonés para que los niños aprendan a asumir responsabilidades: LaFamilia.info 

Desconcertante religiosidad en Rusia: José Morales Martín

 Un problema es demasiado serio: Jesús Martínez Madrid

 Necesaria una reflexión ética profunda: Juan García. 

 El palacio de los Dux de la “Serenísima República de Venecia: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

El Papa en la catequesis: “El perdón de Dios nos ofrece la esperanza de una vida nueva”

l Papa en la Audiencia General del 9 de agosto de 2017. - REUTERS

09/08/2017 10:48

SHARE:

“El Hijo de Dios va a la cruz sobre todo porque perdona: perdona los pecados, porque quiere la liberación total, definitiva del corazón del hombre. Porque no acepta que el ser humano consuma toda su existencia con este ‘tatuaje’ imborrable, con el pensamiento de no poder ser acogido por el corazón misericordioso de Dios”, con estas palabras el Papa Francisco reflexionó en la Audiencia General del segundo miércoles de agosto, sobre el perdón como motor de nuestra esperanza.

Continuando su ciclo de catequesis sobre “la esperanza”, el Obispo de Roma dijo que, con estos sentimientos Jesús va al encuentro: de los pecadores, de los cuales todos nosotros somos los primeros. De este modo, señaló el Pontífice, los pecadores son perdonados. No solamente somos consolados a nivel psicológico, ya que el perdón nos consuela mucho, porque somos liberados del sentimiento de culpa. “Jesús hace mucho más – afirma el Papa – ofrece a las personas que se han equivocado la esperanza de una vida nueva. Y esta es la esperanza que nos da Jesús. Una vida marcada por el amor”.

Texto y audio ompleto de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hemos escuchado la reacción de los comensales de Simón el fariseo: «¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?» (Lc 7,49). Jesús ha apenas realizado un gesto escandaloso. Una mujer de la ciudad, conocida por todos como una pecadora, ha entrado en la casa de Simón, se ha inclinado a los pies de Jesús y ha derramado sobre sus pies óleo perfumado. Todos los que estaban ahí en la mesa murmuraban: si Jesús es un profeta, no debería aceptar gestos de este género de una mujer como esta. Desprecio. Aquellas mujeres, pobrecitas, que sólo servían para ser visitadas a escondidas, incluso por los jefes, o para ser lapidadas. Según la mentalidad de ese tiempo, entre el santo y el pecador, entre lo puro y lo impuro, la separación tenía que ser neta.

Pero la actitud de Jesús es diversa. Desde el inicio de su ministerio en Galilea, Él se acerca a los leprosos, a los endemoniados, a todos los enfermos y los marginados. Un comportamiento de este tipo no era para nada habitual, tanto es así que esta simpatía de Jesús por los excluidos, los “intocables”, será una de las cosas que más desconcertaran a sus contemporáneos. Ahí donde hay una persona que sufre, Jesús se hace cargo, y ese sufrimiento se hace suyo. Jesús no predica que la condición de pena debe ser soportada con heroísmo, a la manera de los filósofos estoicos. Jesús comparte el dolor humano, y cuando lo encuentra, de su interior emerge esa actitud que caracteriza el cristianismo: la misericordia. Jesús, ante el dolor humano siente misericordia; el corazón de Jesús es misericordioso. Jesús siente compasión. Literalmente: Jesús siente estremecer sus vísceras. Cuantas veces en los evangelios encontramos reacciones de este tipo. El corazón de Cristo encarna y revela el corazón de Dios, y ahí donde existe un hombre o una mujer que sufre, quiere su sanación, su liberación, su vida plena.

Es por esto que Jesús abre los brazos a los pecadores. Cuanta gente perdura también hoy en una vida equivocada porque no encuentra a nadie disponible a mirarlo o verlo de modo diverso, con los ojos, mejor dicho, con el corazón de Dios, es decir, mirarlos con esperanza. Jesús en cambio, ve una posibilidad de resurrección incluso en quien ha acumulado tantas elecciones equivocadas. Jesús siempre está ahí, con el corazón abierto; donando esa misericordia que tiene en el corazón; perdona, abraza, entiende, se acerca… ¡Eh, así es Jesús!

A veces olvidamos que para Jesús no se ha tratado de un amor fácil, de poco precio. Los evangelios registran las primeras reacciones negativas en relación a Jesús justamente cuando Él perdonó los pecados de un hombre (Cfr. Mc 2,1-12). Era un hombre que sufría doblemente: porque no podía caminar y porque se sentía “equivocado”. Y Jesús entiende que el segundo dolor es más grande que el primero, tanto que lo acoge enseguida con un anuncio de liberación: «Hijo, tus pecados te son perdonados» (v. 5). Libera de aquel sentimiento de opresión de sentirse equivocado. Es entonces que algunos escribas – aquellos que se creen perfectos: yo pienso en tantos católicos que se creen perfectos y desprecian a los demás… es triste esto – algunos escribas allí presentes se escandalizan por las palabras de Jesús, que suenan como una blasfemia, porque sólo Dios puede perdonar los pecados.

Nosotros que estamos acostumbrados a experimentar el perdón de los pecados, quizás demasiado a “buen precio”, deberíamos algunas veces recordarnos cuanto le hemos costado al amor de Dios. Cada uno de nosotros ha costado bastante: ¡la vida de Jesús! Él lo habría dado por cada uno de nosotros. Jesús no va a la cruz porque cura a los enfermos, porque predica la caridad, porque proclama las bienaventuranzas. El Hijo de Dios va a la cruz sobre todo porque perdona: perdona los pecados, porque quiere la liberación total, definitiva del corazón del hombre. Porque no acepta que el ser humano consuma toda su existencia con este “tatuaje” imborrable, con el pensamiento de no poder ser acogido por el corazón misericordioso de Dios. Y con estos sentimientos Jesús va al encuentro: de los pecadores, de los cuales todos nosotros somos los primeros.

Así los pecadores son perdonados. No solamente son consolados a nivel psicológico: el perdón nos consuela mucho, porque son liberados del sentimiento de culpa. Jesús hace mucho más: ofrece a las personas que se han equivocado la esperanza de una vida nueva. “Pero, Señor, yo soy un trapo” – “Pero, mira adelante y te hago un corazón nuevo”. Esta es la esperanza que nos da Jesús. Una vida marcada por el amor. Mateo el publicano se convierte en apóstol de Cristo: Mateo, que era un traidor de la patria, un explotador de la gente. Zaqueo, rico corrupto: este seguramente tenía un título en coimas, ¿eh?, Zaqueo, rico corrupto de Jericó, se transforma en un benefactor de los pobres. La mujer de Samaria, que tenía cinco maridos y ahora convive con otro, recibe la promesa del “agua viva” que podrá brotar por siempre dentro de ella. (Cfr. Jn 4,14). Y así, cambia el corazón, Jesús; hace así con todos.

Nos hace bien pensar que Dios no ha elegido como primera amalgama para formar su Iglesia a las personas que no se equivocan jamás. La Iglesia es un pueblo de pecadores que experimentan la misericordia y el perdón de Dios. Pedro ha entendido más la verdad de sí mismo al canto del gallo, en vez que de sus impulsos de generosidad, que le henchían el pecho, haciéndolo sentir superior a los demás.

Hermanos y hermanas, somos todos pobres pecadores, necesitados de la misericordia de Dios que tiene la fuerza de transformarnos y devolvernos la esperanza, y esto cada día. ¡Y lo hace! Y a la gente que ha entendido esta verdad fundamental, Dios regala la misión más bella del mundo, es decir, el amor por los hermanos y las hermanas, y el anuncio de una misericordia que Él no niega a ninguno. Y esta es nuestra esperanza. Vayamos adelante con esta confianza en el perdón, en el amor misericordioso de Jesús. Gracias.

 

Audiencia general: dolor del Papa por matanza en Nigeria y República Centroafricana y oración con los peregrinos del mundo 

Nuevo apremiante llamamiento del Papa contra la violencia en Nigeria y República Centroafricana , en su audiencia general - ANSA

09/08/2017 10:49

SHARE:

El Papa Francisco reiteró su profundo pesar por el ataque perpetrado por un grupo de hombres armados en una iglesia en Ozubulu, en el sureste nigeriano.

Como hizo en un telegrama, enviado en su nombre por el Cardenal Secretario de Estado al Obispo Hilary Paul Odili Okeke, con su especial cercanía en la oración, también en su audiencia general, el Santo Padre expresó su repulsa por la violencia con un apremiante llamamiento asimismo por las recientes violencias contra los cristianos en la República Centroafricana:

«Me causó profundo dolor la matanza que ocurrió el pasado domingo en Nigeria, en el interior de una iglesia, donde fueron asesinadas personas inocentes.

Y lamentablemente, esta mañana, ha llegado la noticia de violencias homicidas también en la República Centroafricana, en contra de las comunidades cristianas.

Deseo que cese toda forma de odio y de violencia y que no se repitan nunca más crímenes tan vergonzosos, perpetrados en lugares de culto, donde los fieles se reúnen para rezar.

Pensemos en nuestros hermanos y hermanas de Nigeria y de la República Centroafricana.

Recemos juntos. Ave María…»

Con su cordial bienvenida a los peregrinos provenientes de tantos países, el Obispo de Roma encomendó a todos a la Virgen Santa, con el anhelo de que enriquezca la vida de cada uno con frutos de bien. Y sintetizando su catequesisdedicada al perdón de Dios, alentó a testimoniar  en el mundo la misericordia divina que nos transforma y nos renueva en la esperanza.

Nuestra Señora de Jasna Gora y el Santuario mariano polaco de Czestochowa, en el saludo entrañable del Papa Francisco a los peregrinos de Polonia:

«Queridos hermanos y hermanas, que el perdón de nuestros pecados que recibimos como don del amor misericordioso de Cristo, sea para nosotros fuente de esperanza y motivo para ser misericordiosos hacia los demás.

Hoy, en especial, me uno espiritualmente a aquellos que desde diversas ciudades de Polonia acuden a pie en peregrinación hacia el Santuario de la Madre de Dios de Jasna Gora. Que la Madre y Reina de Polonia acoja la fatiga y las oraciones de los peregrinos y obtenga de su Hijo la plenitud de las gracias para ellos, para sus familias y para toda la nación».

También en su saludo a los peregrinos de lengua árabe, en particular a los de Egipto, Tierra Santa y Oriente Medio, el Santo Padre recordó la misión de la Iglesia de anunciar a todos la misericordia de Dios:

«Jesús no fundó una Iglesia compuesta por personas buenas y justas, sino por pecadores y personas débiles, que, habiendo experimentado la misericordia de Dios intentan vivir su voluntad, en su caminar de la vida cotidiana.

Por lo tanto, la misión primaria y fundamental de la Iglesia es la de ser un hospital de campo, y un lugar de sanación, de misericordia y de perdón y de ser fuente de esperanza para todos los que sufren, los desesperados, los pobres, los pecadores y los descartados».

Como es tradicional, antes de su bendición, el saludo del Papa a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados:

«Deseo, queridos jóvenes, que el encuentro con tantos lugares cargados de cultura, de arte y de fe sea ocasión propicia para conocer e imitar el ejemplo que nos dejaron tantos testigos del Evangelio, que vivieron aquí. Como san Lorenzo, cuya fiesta celebramos mañana.

Los aliento a ustedes, queridos enfermos a unirse constantemente a Jesús sufriente llevando con fe la cruz por la redención del mundo. Y les deseo, a ustedes, queridos recién casados, que construyan su nueva familia sobre el sólido cimiento de la fidelidad al Evangelio del Amor».

 

 

Papa: El corazón de Cristo encarna y revela el corazón de Dios

El Papa Francisco durante la Audiencia General del segundo miércoles de agosto. - ANSA

09/08/2017 13:35

SHARE:

“Todos estamos necesitados de la misericordia de Dios, una fuerza que nos transforma y nos devuelve cada día la esperanza”. El Papa Franciscoexhortó durante la Audiencia General del segundo miércoles de agosto a “ser testigos de ese amor en medio de los hermanos y anunciadores de la misericordia que el Señor no niega a nadie”.

En su catequesis y ante miles de fieles y peregrinos de numerosos países que se dieron cita en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, el Santo Padrereflexionó sobre el perdón divino como “motor de la esperanza”. Y lo hizo a partir de un pasaje del Evangelio de San Lucas en Jesús explica que por numerosos que sean los pecados quedan perdonados si se es capaz de mucho amor.

Mientras al que se le perdona poco, demuestra poco amor.

Hablando en italiano el Papa explicó que según la mentalidad de la época de Jesús, entre el santo y el pecador, o entre el puro y el impuro, la separación debía ser neta. Mientras la actitud del Maestro era diversa, puesto que Él se acercaba a los leprosos, endemoniados, enfermos y marginados. Lo que constituía un comportamiento no habitual. Tanto es así que esta simpatía del Señor por los excluidos, o “intocables”, fue uno de los aspectos que más desconcertaban a sus contemporáneos.

Sí, porque como dijo Francisco, “donde hay una persona que sufre, Jesús se hace cargo y ese sufrimiento se vuelve suyo.

En efecto, como siguió explicando el Papa BergoglioJesús no predica que la condición de pena debe ser soportada con heroísmo. Sino que comparte el dolor humano, con la actitud que caracteriza el cristianismo, a saber: la misericordia.

Tras destacar que el Señor experimenta la compasión el Pontífice afirmó el corazón de Cristo encarna y revela el corazón de Dios. Porque donde haya un hombre o una mujer que sufra, el Señor quiere su curación, su liberación y su vida plena. Por esta razón – agregó – siempre abre los brazos de par en par a los pecadores, independientemente de que hayan transcurrido una vida llena de elecciones equivocadas.

De ahí que haya insistido en que no debemos olvidar que para Jesús no se trató de un amor fácil, de poco precio. Y, de hecho, Él no va a la cruz porque sanaba a los enfermos, o predicaba la caridad, sino porque perdonaba los pecados. De manera que los pecadores no sólo reciben una tranquilidad psicológica en el perdón puesto que son liberados del sentimiento de culpa, sino que además el Señor nos ofrece la esperanza de una vida nueva, una vida marcada por el amor.

Y si bien “la Iglesia es un pueblo de pecadores” – dijo el Sucesor de Pedro al concluir esta catequesis –  en ella experimentamos la misericordia y el perdón de Dios.

 

18ª semana. Jueves: TÚ ERES EL CRISTO

Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo: confesar así la divinidad de Jesucristo.

— Cristo, perfecto Dios, perfecto Hombre.

— Cristo: Camino, Verdad y Vida.

I. Se encuentra Jesús en Cesarea de Filipo, al Norte, en los confines del territorio judío, entre una población pagana en su mayoría. Allí preguntó a sus discípulos con toda confianza: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?1. Los Apóstoles se hacen eco de las opiniones que existían en torno a Jesús; le contestaron: Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o alguno de los profetas... Muchos de los que le oyen tienen un concepto alto de Jesús, pero no saben quién es en realidad. El Maestro se volvió a ellos y ahora, con tono amable, les pregunta: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Parece exigir a los suyos, a quienes le siguen muy de cerca, una confesión de fe clara y sin paliativos; ellos no deben limitarse a seguir una opinión pública superficial y cambiante: deben conocer y proclamar a Aquel por quien lo han dejado todo para vivir una vida nueva.

Pedro contestó categóricamente: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Es una afirmación clara de su divinidad, como lo confirman las palabras siguientes de Jesús: Bienaventurado eres, Simón hijo de Juan, porque no te ha revelado eso ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos. Pedro debió de sentirse profundamente conmovido por las palabras del Maestro.

También hay ahora opiniones discordantes y erróneas en torno a Jesús, existe una gran ignorancia sobre su Persona y su misión. A pesar de veinte siglos de predicación y de apostolado de la Santa Iglesia, muchas mentes no han descubierto la verdadera identidad de Jesús, que vive en medio de nosotros y nos pregunta: Vosotros, ¿quién decís que soy yo? Nosotros, ayudados por la gracia de Dios, que nunca falta, hemos de proclamar con firmeza, con la firmeza sobrenatural de la fe: Tú eres, Señor, mi Dios y mi Rey, perfecto Dios y Hombre perfecto, «centro del cosmos y de la historia»2, centro de mi vida y razón de ser de todas mis obras.

En los duros momentos de la Pasión, cuando está a punto de culminar su misión en la tierra, el Sumo Sacerdote preguntará a Jesús: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? Y Jesús declarará: Yo soy, y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Padre, y venir sobre las nubes del cielo3. En esta respuesta, no solo da testimonio de ser el Mesías esperado, sino que aclara la trascendencia divina de su mesianismo, al aplicarse a Sí mismo la profecía del Hijo del Hombre del Profeta Daniel4. El Señor utiliza para aquellos oyentes las palabras más fuertes de todas las expresiones bíblicas para declarar la divinidad de su Persona. Entonces le condenaron por blasfemo.

Solo la claridad de la fe sobrenatural nos hace conocer que Jesucristo es infinitamente superior a toda criatura: es el «Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre...»5. Salió del Padre6, pero sigue estando en plena comunión con Él, pues tiene idéntica naturaleza divina. Junto con el Padre, será Quien envíe al Espíritu Santo7, el cual tomará de lo que Él guarda, pues tiene y posee como propio cuanto es del Padre8.

Se presenta como supremo Legislador: Antes fue dicho a los antiguos... Pero Yo ahora os digo9. En la Antigua Ley se decía: Así habla Yahvé, pero Jesús no transmite ni promulga en nombre de nadie: Yo os digo... En su propio nombre imparte una enseñanza divina y señala unos preceptos que afectan a lo más esencial del hombre. Ejerce el poder de perdonar los pecados, cualquier pecado10, poder que, como todo judío sabe, es propio y exclusivo de Dios. Y no solo absuelve personalmente, sino que da el poder de las llaves, el poder de regir y de perdonar, a Pedro y a los Doce Apóstoles, y a sus sucesores11. Promete sentarse al fin del mundo como único juez de vivos y muertos12. Nadie se arrogó nunca tales atribuciones.

Jesús exigió –exige– a sus discípulos una fe inquebrantable en su Persona, hasta tomar la cruz sobre sus espaldas: el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de Mí13; lo que pide para su Padre celestial lo exige también para sí mismo: una fe sin fisuras, un amor sin medida14.

Nosotros, que queremos seguirle muy de cerca, cuando estamos delante del Sagrario le decimos también, como Pedro: Señor, Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Verdaderamente, «el que halla a Jesús, halla un tesoro bueno, y de verdad bueno sobre todo bien. Y el que pierde a Jesús pierde muy mucho y más que todo el mundo. Paupérrimo el que vive sin Jesús y riquísimo el que está con Jesús»15. No le dejemos jamás nosotros; afiancemos nuestro amor con muchos actos de fe, con la valentía de dar a conocer en cualquier ambiente nuestra fe y nuestro amor a Cristo vivo.

II. Al cabo de tanto tiempo, Jesús sigue siendo para muchos, que aún no tienen el don sobrenatural de la fe o viven apoltronados en la tibieza, una figura desdibujada, inconcreta. Como respondieron los Apóstoles a Jesús aquel día en Cesarea de Filipo, también nosotros podíamos decirle: unos dicen que fuiste un hombre de grandes ideales, otros... Verdaderamente, siguen siendo actuales las palabras del Bautista: En medio de vosotros está uno a quien no conocéis16.

Solo el don divino de la fe nos hace proclamar a una con el Magisterio de la Iglesia: «Creemos en Nuestro Señor Jesucristo, que es el Hijo de Dios. Él es el Verbo eterno, nacido del Padre antes de todos los siglos y consustancial al Padre...»17. Creemos que en Jesucristo existen dos naturalezas: una divina y otra humana, distintas e inseparables, y una única Persona, la Segunda de la Trinidad Beatísima, que es increada y eterna, que se encarnó por obra del Espíritu Santo en el seno purísimo de María. Nace en la mayor indigencia, aclamado por ángeles del Cielo; padece hambre y sed; se cansa y tiene que recostarse en ocasiones sobre una piedra o sobre el brocal de un pozo; se queda dormido mientras navega con aquellos pescadores, ¡tan rendido se encuentra!; llora junto al sepulcro de su amigo Lázaro; tiene miedo y pavor a la muerte antes de padecer los ultrajes de la crucifixión.

Jesús es también Hombre perfecto. Y esta Humanidad Santísima de Jesús, igual a la nuestra en todo menos en el pecado, se nos ha hecho camino hacia el Padre. Él vive hoy –¿por qué buscáis al que vive entre los muertos?18– y sigue siendo el mismo. «Iesus Christus heri, et hodie, ipse et in saecula (Hebr 13, 8). ¡Cuánto me gusta recordarlo!: Jesucristo, el mismo que fue ayer para los Apóstoles y las gentes que le buscaban, vive hoy para nosotros, y vivirá por los siglos. Somos los hombres los que a veces no alcanzamos a descubrir su rostro, perennemente actual, porque miramos con ojos cansados o turbios»19; con una mirada poco penetrante porque nos falta amor.

III. La vida cristiana consiste en amar a Cristo, en imitarle, en servirle... Y el corazón tiene un lugar importante en este seguimiento. De tal manera es así que cuando por tibieza o por una oculta soberbia se descuida la piedad, el trato de amistad con Jesús, es imposible ir adelante. Seguir a Cristo de cerca es ser sus amigos. Y esa unión amistosa conduce a poner en práctica hasta el menor de sus preceptos; es un amor con obras. San Agustín, después de tantos intentos vanos por seguir al Señor, nos cuenta su experiencia: «andaba buscando la fuerza idónea para gozar de Vos y no la hallaba, hasta que hube abrazado al Mediador entre Dios y los hombres: el Hombre Cristo Jesús, que es sobre todas las cosas bendito por los siglos, que nos llama y nos dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6)»20. ¡Amar al Hombre Cristo Jesús!

Jesucristo es el único Camino. Nadie puede ir al Padre sino por Él21. Solo por Él, con Él y en Él podremos alcanzar nuestro destino sobrenatural. La Iglesia nos lo recuerda todos los días en la Santa Misa: Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria... Únicamente a través de Cristo, su Hijo muy amado, acepta el Padre nuestro amor y nuestro homenaje.

Cristo es también la Verdad. La verdad absoluta y total, Sabiduría increada, que se nos revela en su Humanidad Santísima. Sin Cristo, nuestra vida es una gran mentira.

Narra el Antiguo Testamento que Moisés, por mandato de Dios, levantó su mano y golpeó por dos veces la roca, y brotó agua tan abundante que bebió todo aquel pueblo sediento22. Aquel agua era figura de la Vida que sale a torrentes de Cristo y que saltará hasta la vida eterna23. Y es nuestra Vida: porque nos mereció la gracia, vida sobrenatural del alma; porque esa vida brota de Él, de modo especial en los sacramentos; y porque nos la comunica a nosotros. Toda la gracia que poseemos, la de toda la humanidad caída y reparada, es gracia de Dios a través de Cristo. Esta gracia se nos comunica a nosotros de muchas maneras; pero el manantial es único: el mismo Cristo, su Humanidad Santísima unida a la Persona del Verbo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Cuando el Señor nos pregunte en la intimidad de nuestro corazón: «y tú, ¿quién dices que soy Yo?», que sepamos responderle con la fe de Pedro: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, el Camino, la Verdad y la Vida... Aquel sin el cual mi vida está completamente perdida.

1 Mt 16, 13-23. — 2 Juan Pablo II, Enc. Redemptor hominis, 4-III-1979, 1. — 3 Mc 14, 61-62. — 4 Cfr. Dan 7, 13-14. — 5 Misal Romano, Credo niceno-constantinopolitano. — 6 Cfr. Jn 8, 42. — 7 Cfr. Jn 15, 26. — 8 Cfr. Jn 16, 11-15. — 9 Mt 5, 21-48. — 10 Cfr. Mt 11, 28. — 11 Cfr. Mt 18, 18. — 12 Cfr. Mc 15, 62. — 13 Mt 18, 32. — 14 Cfr. K. Adams, Jesucristo, p. 171. — 15 T. Kempis, Imitación de Cristo, II, 8, 2. — 16 Jn 1, 26. — 17 Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 30-VI-1968. — 18 Cfr. Lc 24, 5. — 19 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 127. — 20 San Agustín, Confesiones, 7, 18. — 21 Cfr. Jn 14, 6. — 22 Cfr. Primera lectura. Año I. Num 20, 1-13. — 23 Cfr. Jn 4, 14; 7, 38.

 

† Nota: Ediciones Palabra (poseedora de los derechos de autor) s�lo nos ha autorizado a difundir la meditaci�n diaria a usuarios concretos para su uso personal, y no desea su distribuci�n por fotocopias u otras formas de distribuci�n.

 

 

“La única libertad que salva es cristiana”

No es verdad que haya oposición entre ser buen católico y servir fielmente a la sociedad civil. Como no tienen por qué chocar la Iglesia y el Estado, en el ejercicio legítimo de su autoridad respectiva, cara a la misión que Dios les ha confiado. Mienten –¡así: mienten!– los que afirman lo contrario. Son los mismos que, en aras de una falsa libertad, querrían “amablemente” que los católicos volviéramos a las catacumbas. (Surco, 301)

Esclavitud por esclavitud -si, de todos modos, hemos de servir, pues, admitiéndolo o no, ésa es la condición humana-, nada hay mejor que saberse, por Amor, esclavos de Dios. Porque en ese momento perdemos la situación de esclavos, para convertirnos en amigos, en hijos. Y aquí se manifiesta la diferencia: afrontamos las honestas ocupaciones del mundo con la misma pasión, con el mismo afán que los demás, pero con paz en el fondo del alma; con alegría y serenidad, también en las contradicciones: que no depositamos nuestra confianza en lo que pasa, sino en lo que permanece para siempre, no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

¿De dónde nos viene esta libertad? De Cristo, Señor Nuestro. Esta es la libertad con la que El nos ha redimido. Por eso enseña: si el hijo os alcanza la libertad, seréis verdaderamente libres. Los cristianos no tenemos que pedir prestado a nadie el verdadero sentido de este don, porque la única libertad que salva al hombre es cristiana.

Me gusta hablar de aventura de la libertad, porque así se desenvuelve vuestra vida y la mía.

Libremente -como hijos, insisto, no como esclavos-, seguimos el sendero que el Señor ha señalado para cada uno de nosotros. Saboreamos esta soltura de movimientos como un regalo de Dios.

(…) Somos responsables ante Dios de todas las acciones que realizamos libremente. No caben aquí anonimatos; el hombre se encuentra frente a su Señor, y en su voluntad está resolverse a vivir como amigo o como enemigo. Así empieza el camino de la lucha interior, que es empresa para toda la vida, porque mientras dura nuestro paso por la tierra ninguno ha alcanzado la plenitud de su libertad. (Amigos de Dios, 35-36)

 

¿Jesús tuvo hermanos?

Una de las 50 preguntas frecuentes sobre Jesucristo y la Iglesia, respondidas por un equipo de profesores de Historia y Teología de la Universidad de Navarra.

Preguntas 7 de Mayo de 2016

Libro 50 preguntas sobre Jesucristo y la Iglesia

Gratis en iTunes iBooks - Gratis en Amazon Kindle - Gratis en Google Play Books

Descargar ePub - Descargar Mobi - Descargar PDF

*****

La Virgen María concibió a Jesús sin concurso de varón (Mt 1,25) y no tuvo más hijos, como también lo sugiere el hecho de que Jesús en la cruz confía su Madre a Juan (Jn 19,27). Así nos lo ha trasmitido la tradición de la Iglesia, que ha confesado a María como la aeiparthenos, la “siempre virgen”. Se trata de una verdad de fe conforme con los textos evangélicos. Las expresiones que se encuentran en los evangelios que parecen contradecirla deben ser entendidas correctamente:

a) En el evangelio se dice que Jesús es el primogénito de María (Lc 2,6), lo que implicaría ser el mayor de varios hermanos. Sin embargo, el término “primogénito” es la forma legal de llamar al primer hijo (Ex 12,29; 34,19, etc.) y no implica que hubiera otros hermanos después de él, como es evidente por el testimonio de una conocida inscripción hebrea en la que se dice de una madre que murió al dar a luz a su “hijo primogénito”.

b) Las palabras de Mateo 1,25, “y, sin que la hubiera conocido, dio ella a luz un hijo”, literalmente se podrían traducir “y no la conoció hasta que dio a luz”. La conjunción griega heos, “hasta que”, implicaría que luego sí hubo cohabitación. Sin embargo, esta conjunción indica de por sí lo que ha ocurrido hasta el momento, en este caso, la concepción virginal de Jesús, prescindiendo de la situación posterior. Encontramos la misma conjunción en Jn 9,18, donde se dice que los fariseos no creyeron en el milagro de la curación del ciego de nacimiento “hasta que” llamaron a los padres de éste. Pero se nos dice a continuación que tampoco creyeron después.

c) En los textos evangélicos hay referencias explícitas a unos “hermanos y hermanas” de Jesús (Mc 3,32; 6,3 y par.). Incluso se nos indica el nombre de cuatro de ellos: “Santiago, José, Simón y Judas” (Mc 6,3). De estos cuatro, Santiago desempeñará un importante papel en la primitiva iglesia, como cabeza de la iglesia de Jerusalén, siendo conocido como “Santiago, el hermano del Señor” (Ga 1,19; cf. 1 Co 15,7). Frente a esto hay que saber que en hebreo o arameo no existe un término específico para indicar el grado de parentesco, por lo que todos los parientes son “hermanos”. La palabra griega que traduce “hermano”, adelfós, que aparece en los evangelios (que son textos que reflejan un mundo semita y no griego), tiene un significado muy amplio, que va desde hermano de sangre hasta hermanastro, cuñado, primo, tío, vecino, discípulo, etc. En Gn 13,8 se dice que Abrahán y Lot eran hermanos, cuando en realidad por otros datos sabemos que eran tío y sobrino. En Mc 6,17 se dice que Herodías se había casado con Herodes, “hermano de Filipo”, y en realidad eran medio-hermanos, pues tenían distinta madre. En Jn 19,25 se indica que estaban junto a la cruz de Jesús “su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás”, es decir, dos Marías, que debían de ser parientes y no hermanas de sangre, ya que tenían el mismo nombre.

Es verdad que existe en griego la palabra anepsios para “primo”, pero sólo aparece una vez en el Nuevo Testamento (Col 4,10). Afirmar que, en el caso de que fueran primos y no verdaderos hermanos, los evangelistas hubieran utilizado este término o hubieran dejado algún otro indicio es partir de un a priori. Aducir el testimonio de Hegisipo recogido por Eusebio, que habla de “Santiago, hermano del Señor” (Hist. eccl. 2,23) y “Simeón, primo del Señor” (Hist. eccl. 4,22), no es concluyente, pues provienen de pasajes que aparecen en contextos distintos. El primero puede entenderse como título por el que era conocido Santiago, sin querer precisar el grado de parentesco.

A no ser que el contexto lo precise, es imposible de saber el significado exacto de la palabra “hermano” y el grado de parentesco o relación. Jesús es conocido como el “hijo de María” (Mc 6,3). Es su hijo único. La tradición de la Iglesia (y no los análisis filológicos aparentemente más probables y testimonios aislados por antiguos que sean) es la verdadera intérprete de estos textos. Esta misma tradición ha explicado que en los pasajes del Nuevo Testamento la expresión “hermanos/as” de Jesús se debe entender como “parientes”, conforme al significado de la palabra griega. Cualquier otra interpretación es posible, pero arbitraria.

Ver también la pregunta ¿Tuvo San José más hijos?

 

 

La naturaleza de Dios y su obrar

Ante la Palabra de Dios que se revela sólo cabe la adoración y el agradecimiento; el hombre cae de rodillas ante un Dios que siendo trascendente es interior intimo meo.

Resúmenes de fe cristiana 28 de Diciembre de 2016

  • Dios es presentado en la Escritura como creador de todo lo que existe y origen de toda fuerza natural.

PDF► La naturaleza de Dios y su obrar

RTF► La naturaleza de Dios y su obrar

Serie completa► “Resúmenes de fe cristiana”, libro electrónico gratuito en formato PDF, Mobi y ePub

*****

1. ¿Quién es Dios?

A lo largo de la historia, toda cultura se ha planteado esta pregunta; tanto es así que las primeras señales de civilización se encuentran generalmente en el ámbito religioso y cultual. Creer en Dios es lo primero para el hombre de todo tiempo [1]. La diferencia esencial es en qué Dios se cree. De hecho, en algunas religiones paganas el hombre adoraba a las fuerzas de la naturaleza en cuanto manifestaciones concretas de lo sagrado, y contaban con una pluralidad de dioses ordenada jerárquicamente. En la antigua Grecia, por ejemplo, también la divinidad suprema entre un panteón de dioses, era regida a su vez por una necesidad absoluta, que abarcaba al mundo y a los mismos dioses [2]. Para bastantes estudiosos de la historia de las religiones, en muchos pueblos se ha dado una progresiva pérdida desde una “revelación primigenia” del Dios único; pero, en todo caso, incluso en los cultos más degradados se pueden encontrar destellos o indicios en sus costumbres de la religiosidad verdadera: la adoración, el sacrificio, el sacerdocio, el ofrecimiento, la oración, la acción de gracias, etc.

La razón, tanto en Grecia, como en otros lugares, ha tratado de purificar la religión, mostrando que la divinidad suprema tenía que identificarse con el Bien, la Belleza y el Ser mismo, en cuanto fuente de todo lo bueno, de todo lo bello y de todo lo que existe. Pero, esto sugiere otros problemas, concretamente el alejamiento de Dios por parte del fiel, pues de ese modo la divinidad suprema quedaba aislada en una perfecta autarquía, ya que la misma posibilidad de establecer relaciones con la divinidad era vista como una señal de flaqueza. Además, tampoco queda solucionada la presencia del mal, que aparece de algún modo como necesaria, pues el principio supremo está unido por una cadena de seres intermedios sin solución de continuidad al mundo.

La revelación judeo-cristiana cambió radicalmente este cuadro: Dios es presentado en la Escritura como creador de todo lo que existe y origen de toda fuerza natural. La existencia divina precede absolutamente la existencia del mundo, que es radicalmente dependiente de Dios. Aquí está contenida la idea de trascendencia: entre Dios y el mundo la distancia es infinita y no existe una conexión necesaria entre ellos. El hombre y todo lo creado podrían no ser, y en lo que son dependen siempre de otro; mientras que Dios es, y es por sí mismo. Esta distancia infinita, esta absoluta pequeñez del hombre delante de Dios muestra que todo lo que existe es querido por Dios con su voluntad y su libertad: todo lo que existe es bueno y fruto del amor (cfr. Gn 1). El poder de Dios no es limitado ni en el espacio ni en el tiempo, y por eso su acción creadora es don absoluto: es amor. Su poder es tan grande que quiere mantener su relación con las criaturas; e incluso salvarlas si, por causa de su libertad, éstas se alejaran del Creador. Por lo tanto, el origen del mal hay que situarlo en relación con el eventual uso equivocado de la libertad por parte del hombre –cosa que de hecho ocurrió, como narra el Génesis: vid. Gn 3–, y no con algo intrínseco a la materia.

Al mismo tiempo, hay que reconocer que, en razón de lo que se acaba de señalar, Dios es persona que actúa con libertad y amor. Las religiones y la filosofía se preguntaban qué es Dios; en cambio, por la revelación, el hombre es empujado a preguntarse quién es Dios (cfr. Compendio, 37); un Dios que sale a su encuentro y busca al hombre para hablarle como a un amigo (cfr. Ex 33, 11). Tanto es así, que Dios revela a Moisés su nombre, «Yo soy el que soy» ( Ex 3, 14), como prueba de su fidelidad a la alianza y de que le acompañará en el desierto, símbolo de las tentaciones de la vida. Es un nombre misterioso [3] que, en todo caso, nos da a conocer las riquezas contenidas en su misterio inefable: sólo Él es, desde siempre y por siempre, el que transciende el mundo y la historia, pero que también se preocupa del mundo y conduce la historia. Él es quien ha hecho cielo y tierra, y los conserva. Él es el Dios fiel y providente, siempre cercano a su pueblo para salvarlo. Él es el Santo por excelencia, “rico en misericordia” (Ef 2, 4), siempre dispuesto al perdón. Dios es el Ser espiritual, trascendente, omnipotente, eterno, personal y perfecto. Él es la verdad y el amor» (Compendio, 40).

Así pues, la revelación se presenta como una absoluta novedad, un don que recibe el hombre desde lo alto y que debe aceptar con reconocimiento agradecido y religioso obsequio. Por tanto la revelación no puede ser reducida a meras expectativas humanas, va mucho más allá: ante la Palabra de Dios que se revela sólo cabe la adoración y el agradecimiento, el hombre cae de rodillas ante el asombro de un Dios que siendo trascendente se hace interior intimo meo [4], más cercano a mí que yo mismo y que busca al hombre en todas las situaciones de su existencia: «El creador del cielo y de la tierra, el único Dios que es fuente de todo ser, este único Logos creador, esta Razón creadora, ama personalmente al hombre, más aún, lo ama apasionadamente y quiere a su vez ser amado. Por eso, esta Razón creadora, que al mismo tiempo ama, da vida a una historia de amor (...), amor [que] se manifiesta lleno de inagotable fidelidad y misericordia; es un amor que perdona más allá de todo límite» [5].

2. ¿Cómo es Dios?

El Dios de la Sagrada Escritura no es una proyección del hombre, pues su absoluta trascendencia sólo puede ser descubierta desde fuera del mundo, y por eso como fruto de una revelación; es decir, no hay propiamente una revelación intramundana. O, dicho de otro modo, la naturaleza como lugar de la revelación de Dios [6] envía siempre a un Dios trascendente. Sin esta perspectiva, no hubiera sido posible para el hombre llegar a estas verdades. Dios es al mismo tiempo exigente [7] y amante, mucho más de lo que el hombre se atrevería a esperar. De hecho, podemos imaginar fácilmente a un Dios omnipotente, pero nos cuesta reconocer que esa omnipotencia nos pueda querer [8]. Entre la concepción humana y la imagen de Dios revelada hay, al mismo tiempo, continuidad y discontinuidad, porque Dios es el Bien, la Belleza, el Ser, como decía la filosofía, pero a la vez ese Dios me ama a mí, que soy nada en comparación con Él. Lo eterno busca lo temporal y eso cambia radicalmente nuestras expectativas y nuestra perspectiva de Dios.

En primer lugar Dios es Uno, pero no en sentido matemático como un punto, sino que es Uno en el sentido absoluto de ese Bien, esa Belleza y ese Ser de quien todo procede. Se puede decir que es Uno porque no hay otro dios y porque no tiene partes; pero al mismo tiempo hay que decir que es Uno porque es fuente de toda unidad. De hecho sin Él todo se descompone y vuelve al no ser: su unidad es la unidad de un Amor que también es Vida y da la vida. Así pues, esta unidad es infinitamente más que una simple negación de la multiplicidad.

La unidad lleva a reconocer a Dios como el único verdadero. Incluso más, Él es la Verdad y la medida y fuente de todo lo que es verdadero (cfr. Compendio, 41); y esto porque justamente Él es el Ser. A veces, se tiene miedo a esta identificación, porque parece que, diciendo que la verdad es una, se hace imposible todo diálogo. Por eso, es tan necesario considerar que Dios no es verdadero en el sentido humano del término, que es siempre parcial. Sino que en Él la Verdad se identifica con el Ser, con el Bien y con la Belleza. No se trata de una verdad meramente lógica y formal, sino de una verdad que se identifica con el Amor que es Comunicación, en sentido pleno: efusión creativa, exclusivo y universal a la vez, vida íntima divina compartida y participada por el hombre. No estamos hablando de la verdad de las fórmulas o de las ideas, que siempre son insuficientes, sino de la verdad de lo real, que en el caso de Dios coincide con el Amor. Además, decir que Dios es la Verdad quiere decir que la Verdad es el Amor. Esto no da miedo ninguno y no limita la libertad. De modo que, la inmutabilidad de Dios y su unicidad coinciden con su Verdad, en cuanto que es la verdad de un Amor que no puede pasar.

Así se ve que, para entender el sentido propiamente cristiano de los atributos divinos, es necesario unir la afirmación de omnipotencia con la de bondad y misericordia. Sólo una vez que se ha entendido que Dios es omnipotente y eterno, uno puede abrirse a la apabullante verdad que este mismo Dios es Amor, voluntad de Bien, fuente de toda Belleza y todo don [9]. Por eso los datos ofrecidos por la reflexión filosófica son esenciales aunque de algún modo insuficientes. Siguiendo este recorrido desde las características que se perciben como primeras hasta las que se pueden comprender sólo mediante el encuentro personal con Dios que se revela, se llega a entrever cómo estos atributos son expresados con términos distintos sólo en nuestro lenguaje, mientras que en la realidad de Dios coinciden y se identifican. El Uno es el Verdadero, y el Verdadero se identifica con el Bien y con el Amor. Con otra imagen, se puede decir que nuestra razón limitada actúa un poco como un prisma que descompone la luz en los distintos colores, cada uno de los cuales es un atributo de Dios; pero que en Dios coinciden con su mismo Ser, que es Vida y fuente de toda vida.

3. ¿Cómo conocemos a Dios?

Por lo que se ha dicho, podemos conocer cómo es Dios a partir de sus obras: sólo el encuentro con el Dios que crea y que salva al hombre puede revelarnos que el Único es a la vez el Amor y el origen de todo Bien. Así Dios es reconocido no sólo como intelecto – Logos según los griegos– que otorga racionalidad al mundo (hasta el punto de que algunos lo han confundido con el mundo, como pasaba en la filosofía griega y como vuelve a pasar con algunas filosofías modernas), sino que también es reconocido como voluntad personal que crea y que ama. Se trata, así, de un Dios vivo; más aún, de un Dios que es la Vida misma. Así, en cuanto Ser vivo dotado de voluntad, vida y libertad, en su infinita perfección, Dios permanece siempre incomprehensible; o sea, irreducible a conceptos humanos.

A partir de lo que existe, del movimiento, de las perfecciones, etc. se puede llegar a demostrar la existencia de un Ser supremo fuente de ese movimiento, de las perfecciones, etc. Pero, para conocer al Dios personal que es Amor, hay que buscarle en su actuación en la historia a favor de los hombres y, por eso, hace falta la revelación. Mirando su obrar salvífico se descubre su Ser, del mismo modo que poco a poco se conoce a una persona a través del trato con ella.

En este sentido, conocer a Dios consiste siempre y sólo en reconocerle, porque Él es infinitamente más grande que nosotros. Todo conocimiento sobre Él procede de Él y es don suyo, fruto de su abrirse, de su iniciativa. La actitud para acercarse a este conocimiento debe ser, entonces, de profunda humildad. Ninguna inteligencia finita puede abarcar a Aquél que es Infinito, ninguna potencia puede sujetar al Omnipotente. Sólo podemos conocerlo por lo que Él nos da, es decir, por la participación que tenemos en sus bienes, fundamentada en sus actos de amor con cada uno.

Por eso, nuestro conocimiento de Él es siempre analógico: mientras afirmamos algo de Él, al mismo tiempo tenemos que negar que esa perfección se dé en Él según las limitaciones que vemos en lo creado. La tradición habla de una triple vía: de afirmación, de negación y de eminencia, donde el último movimiento de la razón consiste en afirmar la perfección de Dios más allá de lo que el hombre puede pensar, y que es origen de todas las realizaciones de esa perfección que se ven en el mundo. Por ejemplo, es fácil reconocer que Dios es grande, pero más difícil es darse cuenta de que Él es también pequeño, porque en lo creado lo grande y lo pequeño se contradicen. No obstante, si pensamos que ser pequeño puede ser una perfección, como se ve en el fenómeno de la nanotecnología, entonces Dios tiene que ser fuente también de esa perfección y, en Él, esa perfección debe identificarse con la grandeza. Por eso, tenemos que negar que es pequeño (o grande) en el sentido limitado que se da en el mundo creado, para purificar esa atribución pasando a la eminencia. Un aspecto especialmente relevante es la virtud de la humildad, que los griegos no consideraban virtud. Por ser una perfección, la virtud de la humildad no sólo es poseída por Dios, sino que Dios se identifica con ella. Llegamos así a la sorprendente conclusión de que Dios es la Humildad; de tal modo que, sólo se le puede conocer en una actitud de humildad, que no es otra cosa que la participación en el don de Sí mismo.

Todo eso implica que se puede conocer al Dios cristiano mediante los sacramentos y a través de la oración en la Iglesia, que hace presente su obrar salvífico para los hombres de todos los tiempos.

Giulio Maspero

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica, 199-231; 268-274.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 36-43; 50.

Lecturas recomendadas

San Josemaría, Homilía Humildad, Amigos de Dios, 104-109.

J. Ratzinger, El Dios de los cristianos. Meditaciones, Ed. Sígueme, Salamanca 2005.


[1] El ateísmo es un fenómeno moderno que tiene raíces religiosas, en cuanto niega la verdad absoluta de Dios apoyándose en una verdad que es igualmente absoluta, es decir, la negación de su existencia. Precisamente por eso, el ateísmo es un fenómeno secundario respecto de la religión, y puede también entenderse como una “fe” de sentido negativo. Lo mismo puede decirse del relativismo contemporáneo. Sin la revelación estos fenómenos de negación absoluta serían inconcebibles.

[2] Los dioses estaban sujetos al Hado, que lo dirigía todo con una necesidad muchas veces sin sentido: de aquí el sentimiento trágico de la existencia que caracteriza el pensamiento y la literatura griegos.

[3] «Dios se revela a Moisés como el Dios vivo: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob” (Ex 3, 6). Al mismo Moisés Dios le revela su Nombre misterioso: “Yo soy el que soy (YHWH)” (Ex 3, 14). El nombre inefable de Dios, ya en los tiempos del Antiguo Testamento, fue sustituido por la palabra Señor. De este modo en el Nuevo Testamento, Jesús, llamado el Señor, aparece como verdadero Dios» ( Compendio, 38). El nombre de Dios admite tres posibles interpretaciones: 1) Dios revela que no es posible conocerle, apartando del hombre la tentación de aprovecharse de su amistad con Él como se hacía con las divinidades paganas mediante las prácticas mágicas, y afirmando su propia trascendencia; 2) según la expresión hebraica utilizada, Dios afirma que estará siempre con Moisés, porque es fiel y está al lado de quien confía en Él; 3) según la traducción griega de la Biblia, Dios se manifiesta como el mismo Ser (cfr. Compendio, 39), en armonía con las intuiciones de la filosofía.

[4] San Agustín, Confesiones, 3, 6, 11.

[5] Benedicto XVI, Discurso en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana, 19-X-2006.

[6] Juan Pablo II, Enc. Fides et ratio, 14-IX-1998, 19.

[7] Dios pide al hombre –a Abraham– que salga de la tierra prometida, que deje sus seguridades, se fía de los pequeños, pide cosas según una lógica distinta de la humana, como en el caso de Oseas. Es claro que no puede ser una proyección de las aspiraciones o de los deseos humanos.

[8] «¿Cómo es posible darnos cuenta de eso, advertir que Dios nos ama, y no volvernos también nosotros locos de amor? Es necesario dejar que esas verdades de nuestra fe vayan calando en el alma, hasta cambiar toda nuestra vida. ¡Dios nos ama!: el Omnipotente, el Todopoderoso, el que ha hecho cielos y tierra» (San Josemaría, Es Cristo que pasa, 144).

[9] «Dios se revela a Israel como Aquel que tiene un amor más fuerte que el de un padre o una madre por sus hijos o el de un esposo por su esposa. Dios en sí mismo “es amor” (1 Jn 4, 8.16), que se da completa y gratuitamente; que “tanto amó al mundo que dio a su Hijo único para que el mundo se salve por él” ( Jn 3, 16-17). Al mandar a su Hijo y al Espíritu Santo, Dios revela que Él mismo es eterna comunicación de amor» (Compendio, 42).

 

 

 

El ejemplo de Montse Grases

En este artículo se presentan algunas de las enseñanzas que la vida de Montse Grases —declarada venerable sierva de Dios en 2016— ofrece para nuestra vida cristiana.

Relatos y favores 9 de Agosto de 2017

El ideal de una vida cristiana auténtica tiene un nuevo rostro en Montse Grases. El 26 de abril de 2016, el Papa Francisco dispuso que se publicara el decreto de la Congregación de las Causas de los Santos por el que se declara que Montse ha vivido las virtudes teologales y cardinales en grado heroico y se reconoce su fama de santidad. La noticia se conoció en la conmemoración litúrgica de la Virgen de Montserrat, onomástico de la venerable sierva de Dios.

La Santa Sede ha examinado la vida de Montse a partir de las declaraciones de las personas que la trataron, de más de un centenar de testimonios escritos, de los documentos escolares y familiares, así como de sus apuntes personales.

Tuvo una existencia parecida a la de cualquier otra chica de su edad, pero llena de Dios

De esta investigación pormenorizada resulta que Montse tuvo una existencia parecida a la de cualquier otra chica de su edad, pero llena de Dios: encontró a Jesús en la normalidad de lo cotidiano y se dio generosamente a Él. Esta heroica correspondencia al amor de Dios es lo que la autoridad de la Iglesia ha reconocido y ha considerado oportuno proponer a la devoción y a la imitación de los fieles católicos. Aunque no se le puede tributar culto público, este paso significativo anima a acudir más a su intercesión para obtener favores del cielo.

Una vida sencilla

¿Es posible hacerse santo a los dieciséis o diecisiete años? Montse nos demuestra que sí. San Josemaría enseñaba: «Ser santo no es fácil, pero tampoco es difícil. Ser santo es ser buen cristiano: parecerse a Cristo. El que más se parece a Cristo, ése es más cristiano, más de Cristo, más santo» (Forja, n. 10).

Montse fue la segunda de nueve hermanos y la mayor de las hijas. Cuando terminó el bachillerato, alternó los estudios de piano con las enseñanzas de la Escuela Profesional para la Mujer de la Diputación de Barcelona. Le gustaban los deportes, la música, las danzas populares de su tierra, como las sardanas, y también disfrutaba actuando en obras de teatro.

Tenía un temperamento vivaz, espontáneo y sus reacciones a veces eran un poco bruscas, aunque sus familiares y profesores recuerdan que luchaba por dominarse, y ser amable y jovial con todos. Por su carácter abierto y generoso, y su trato dulce y atractivo, muchas chicas de su edad quisieron gozar de su amistad, que ella prodigó generosamente. Cuando conoció el Opus Dei, aprovechó esos dones naturales para acercar más a Dios a sus amigas de una forma muy natural, sin aspavientos o cosas extrañas: hablando de tú a tú con cada una.

Una educación cristiana

Sus padres le enseñaron a rezar con confianza y a preocuparse por los demás. Desde pequeña, cada noche pedía: «Dios mío, haznos buenos, a Enrique, a Jorge y a mí». Con el nacimiento de nuevos hermanos esta oración se fue alargando. Los padres y los hermanos mayores constituyeron una especie de consejo familiar, que se reunía los sábados, para comentar la marcha del hogar. Unas veces los hermanos mayores obtenían lo que pedían y otras no, pero disfrutaban de esa libertad y de esa confianza con sus padres. En la familia, Montse asimiló algunos de los rasgos de su carácter: la alegría, la sencillez, el orden, el olvido de sí y la preocupación por los demás.

Con unas compañeras de escuela, visitaba a los pobres de los suburbios, daba catequesis a niños y, en ocasiones, les llevaba juguetes o caramelos. Por ejemplo, cuando cooperaba en las cuestaciones de la Cruz Roja, era la que colocaba más banderitas, porque se presentaba puntualmente y colaboraba hasta el final. Si le preguntaban cuánto dinero había recogido, decía que eso no importaba, que «no se pueden hacer las cosas para mirar después».

La llamada de Dios

Sus padres la ayudaron a consolidar su vida espiritual y a luchar por vivir las virtudes. Al llegar a la adolescencia, su madre la animó a frecuentar un centro del Opus Dei, donde se ofrecía formación cristiana y humana a chicas jóvenes. De este modo natural, se esforzó por mejorar su carácter, ser más piadosa y acercar a los demás al amor de Dios. En el verano de 1957 tuvo una gran alegría cuando su hermano mayor decidió ingresar en el seminario. Desde entonces rezó especialmente por los sacerdotes.

Poco a poco se dio cuenta de que Dios le dirigía una llamada personal y, el 24 de diciembre de 1957 —tras meditarlo con calma y pedir consejo—, solicitó ser admitida en el Opus Dei. Experimentó un inmenso gozo espiritual en la entrega generosa al Amor: era un don del Espíritu Santo que la acompañó hasta el final y que supo contagiar a su alrededor.

A partir de entonces, se empeñó con mayor decisión en la vida espiritual: puso en primer plano la contemplación de la vida de Jesús, la piedad eucarística, la devoción a la Virgen; destacó por su humildad y el deseo de servir. También los partidos de baloncesto o de tenis eran para ella ocasión de dedicarse a los demás. Procuraba amar a Dios mediante el cumplimiento acabado de sus deberes y en el cuidado de los pequeños detalles, y transmitía a parientes y amigos la paz que da vivir cerca de Dios.

Experimentó un inmenso gozo espiritual en la entrega generosa al Amor

Entrega acrisolada en el dolor

En diciembre de 1957 empezó a sentir molestias en la pierna izquierda. Pasaban las semanas, pero el dolor no remitía, por lo que se vio conveniente acudir a los médicos. Su principal preocupación era evitar gastos innecesarios a sus padres, porque se daba cuenta de los sacrificios que hacían para sacar adelante la familia. Seis meses más tarde se descubrió que la causa era un cáncer en el fémur —un sarcoma de Ewing— y que le quedaban pocos meses de vida.

Es significativo cómo recibió la noticia de su enfermedad. Al regreso de unas semanas de vacaciones, preguntó a sus padres qué era exactamente lo que tenía. Era de noche y los demás hermanos se habían retirado a descansar. Su padre le explicó todo, de modo claro, sin disfrazar las palabras. Montse reaccionó con gran paz y visión sobrenatural. A continuación se dirigió a una imagen de la Virgen de Montserrat que tenían en casa, se puso de rodillas y dijo: «Lo que Tú quieras». Después fue a acostarse y se quedó dormida. Al día siguiente acudió al centro del Opus Dei que frecuentaba y comentó a la directora: «Estoy muy tranquila y muy contenta. Tengo una gran paz. Y quiero la voluntad de Dios. Recuérdamelo, por si lo olvido: yo quiero la voluntad de Dios. Esta es la segunda entrega que he hecho al Señor». A partir de ese instante se notó un salto de calidad en su respuesta al Señor.

Tengo una gran paz. Y quiero la voluntad de Dios. Recuérdamelo, por si lo olvido: yo quiero la voluntad de Dios

La enfermedad le ocasionó dolores muy intensos, que aceptó con serenidad y con fortaleza. Mientras estuvo enferma, manifestó siempre una alegría contagiosa y una gran capacidad de hacer amigos, que tenía origen en su amor a las almas y a Dios. No hacía notar sus dificultades a los demás. Durante un rato de meditación en el oratorio, que estaba abarrotado, tenía la pierna apoyada sobre una silla. Llegó una chica y, sin darse cuenta de la situación, preguntó si el puesto estaba libre. Montse retiró la pierna sin que la otra lo notara y le cedió el sitio.

Montse transmitía paz en la enfermedad y la muerte, porque pensaba en la cruz de Jesús y en María santísima. Cuando ya no podía salir de casa, recibía numerosas visitas. Lo extraordinario de Montse en esas circunstancias era precisamente su normalidad: evitaba ser el centro de atención o que la compadecieran; al contrario, se interesaba por las necesidades de los demás. Incluso, para animar las visitas, pidió a una amiga que le enseñase a tocar la guitarra. De esa manera, quienes iban a verla, salían de su habitación con paz y con el deseo de acercarse más a Dios.

Los que estuvieron cerca de ella fueron testigos de su progresiva unión con Dios y de que transformaba el sufrimiento en oración y en apostolado. Una de sus amigas se admiraba de verla tan serena y devota, en medio del dolor. Notó en ella un cambio profundo; por eso un día le preguntó: «Montse, ¿tú eres la misma de siempre, verdad?». Montse le contestó que sí, pero que sentía muy cerca el momento de su encuentro definitivo con Dios, y eso la llenaba de gozo y la espoleaba a luchar.

Murió un Jueves Santo, poco antes de cumplir los 18 años. Los amigos y familiares que acudieron al velatorio y al entierro dudaban si dar el pésame o felicitar a los padres, pues estaban convencidos de que Montse estaba en el cielo, intercediendo por ellos, como había prometido. Ella misma había dicho que no quería que lloraran. En 1994 su cuerpo fue trasladado al oratorio del Colegio Mayor Bonaigua en Barcelona. Muchas personas acuden allí para pedir su ayuda y su intercesión ante Dios.

Un amor probado que nos estimula

De Montse podemos aprender muchas lecciones. La reacción serena y de confianza en Dios cuando le comunicaron el diagnóstico, muestra que su amor total y alegre, cuando respondió que sí a la llamada divina al Opus Dei, no era fruto del entusiasmo de una adolescente, sino de la acción del Espíritu Santo en un alma santa. Por eso, la generosidad de Montse es un modelo para todos, no solo para los enfermos. El sarcoma fue la ocasión que ella tuvo para confirmar la alegría de su entrega. Para la mayoría de los cristianos, la prueba consistirá probablemente en perseverar cada día, durante muchos años. Nuestro enemigo no será el cáncer, sino quizá la rutina o la tibieza que se manifiestan en el enfriamiento del amor, en la inconstancia en la lucha ascética o en la falta de afán apostólico.

Montse nos recuerda también que los santos no se hacen solos: la santidad se alcanza dentro de la Iglesia, con la colaboración de los demás. Ella se benefició de la ayuda de sus padres y hermanos, de sus profesores y de su parroquia; más tarde, contó también con el impulso de san Josemaría —a quien tuvo la oportunidad de conocer durante un viaje a Roma— y de los fieles del Opus Dei; y Montse fue respondiendo libre y generosamente a las llamadas de Dios.

Además, ella muestra que no hay que esperar a ser «mayores» para alcanzar metas altas; que la juventud no es un periodo insustancial de la vida, como un paréntesis, sino un tiempo estupendo para donarse a Dios y amarlo con todo el corazón, y para iluminar el mundo con la luz de Cristo. Como enseñaba san Josemaría: «Los años no dan ni la sabiduría ni la santidad. En cambio, el Espíritu Santo pone en boca de los jóvenes estas palabras: Super senes intellexi, quia mandata tua quæsivi (Sal 118, 100), tengo más sabiduría que los viejos, más santidad que los viejos, porque he procurado seguir los mandatos del Señor. No esperéis a la vejez para ser santos: sería una gran equivocación» (Notas de una homilía, 9-I-1968). Montse nos lo explica con su ejemplo. Seguir de cerca a Cristo no significa emprender tareas cada vez más difíciles, sino realizar las ocupaciones diarias por amor y con amor, transformándolas en servicio a Dios y a los demás.

Su vida puede mover a muchos jóvenes a no retrasar las decisiones que dan un sentido divino a la existencia: decisiones de mayor solidaridad, de apertura a Dios y a los demás. Uno de sus biógrafos escribió que «si algún día la Iglesia dice su última palabra sobre la santidad de Montse Grases, habría que representarla con su falda escocesa a cuadros verdes —de la que se sacaron las reliquias de su estampa— con sus libros escolares, tocando la guitarra, y a los pies... una raqueta de tenis. Porque también en el deporte supo encontrar a Dios» (José Miguel Cejas, Montse Grases. La alegría de la entrega, Madrid, Rialp, 1993, página 483).

 

*****

Oración para pedir a Dios algún favor o milagro a través de la intercesión de Montse

 

Mujer: recrear el mundo

Sheila Morataya-Fleishman

Por sus cualidades propias, la mujer puede transformar al mundo y hacer que vuelva la mirada a Cristo.

“La mujer tiene una actitud particular para transmitir la fe y, por eso, Jesús recurrió a ella para la evangelización. Así sucedió con la Samaritana que, después de haber aceptado la fe en Cristo, se apresura a comunicarla a los demás.”- Juan Pablo II

El apostolado es importante. Llevar el mensaje del amor de Cristo a otros nunca es fácil, pero la mujer tiene el regalo de unas cualidades muy típicas de ella para llevar el apostolado en femenino. Veamos algunas de ellas, desde el pensamiento del Vicario de Cristo.

La iniciativa humilde

Mujeres como Teresa de Calcuta dejó a muchas, el testimonio contundente de lo que puede llegar a lograr una mujer verdaderamente humilde. Esta gran mujer, siempre decía que su corazón pertenecía enteramente a Cristo y en sus conversaciones, al preguntarle sobre la mujer, animaba a todos a mirar a la Virgen, pues Ella, es el modelo por excelencia para el desarrollo de lo femenino.

Profundizando en María, cada vez que tengas tu tiempo de oración, pide por su consejo para revelarte el sentido pleno de tu feminidad. La iniciativa humilde innata en ti como mujer, saldrá a la luz al salir al encuentro de manera espontánea para hacer apostolado con tus amigas o personas que vayan llegando a tu vida.

Respeto a las personas

¿Te has fijado en la forma en que los varoncitos juegan cuando tienen, por ejemplo, un año de edad, dos a lo mucho? Y, ¿qué decir de las niñas? Mientras los niños utilizan la fuerza en los juegos, entre niñas el respeto siempre está presente. Se trata de otra cualidad innata femenina. El respeto, la conciencia de él, está anclada en lo profundo del corazón de la mujer.

La mujer sabe, muy dentro de sí misma, que su papel fundamental es unir, hacer paz, acoger al otro y esto lo manifiesta desde muy niña, a través de sus juegos. Como mujeres es muy importante que tomemos esto en cuenta a la hora de educar, es decir, aprovechar ese potencial en la niña mientras al mismo tiempo se va educando a los hijos varones también en este sentido.

Forma de compartir la fe

Cuando una mujer conoce el amor de Cristo, no puede quedarse callada. Debe salir corriendo a compartirlo tal y como lo hizo la Samaritana o María Magdalena cuando estuvo frente a Cristo resucitado.

Y es que la mujer que conoce al Señor se enamora, y ese amor es una llama enorme que tiene la capacidad de alcanzar a los otros e iluminarlos. La forma de compartir la fe en la mujer es distinta al hombre. Es también un regalo de Dios, pues no impone nada, sino prueba a través de cambios en la conducta y paz en la mirada, la transformación que solo el amor puede hacer en el interior de una persona.

Por eso la mujer es una privilegiada a la hora de orar por su marido, por sus hijos, por el mundo, porque es predilecta a los ojos de Dios; porque escogió a una de nosotras, Nuestra Santísima Madre, para traer a su hijo al mundo.

Conclusión

Es bueno, entonces, que nos fijemos en cómo la Virgen oraba, para que aprendamos de ella todo eso que nos falta para ser mujeres completas, apóstoles para la paz y defensoras de la familia.

El apostolado es una obligación gozosa, y la mujer cuenta con un potencial enorme para realizarlo con eficacia. Como pide la Iglesia en el Catecismo “los laicos cumplen también su misión profética evangelizando, con el anuncio de Cristo comunicado con el testimonio de la vida y de la palabra. En los laicos, esta evangelización ‘adquiere una nota específica y una eficacia particular por el hecho de que se realiza en las condiciones generales de nuestro mundo’ (Lumen Gentium 35).
Este apostolado no consiste sólo en el testimonio de vida; el verdadero apostolado busca ocasiones para anunciar a Cristo con su palabra, tanto a los no creyentes… como a los fieles” (905 y 906).

 

 

Una lección de Benedicto XVI a la “iglesia en retirada”

Ernesto Juliá

“Sabemos que para él, pastor y cura apasionado, fue difícil dejar su oficio, justamente en una época en la que la Iglesia necesita, en forma especialmente apremiante, pastores convincentes que resistan la dictadura del espíritu de la época y vivan y piensen decididamente la Fe”.

“Pero mucho más me conmovió percibir que en este último periodo de su vida él había aprendido a soltarse y vivía cada vez más de la profunda certeza de que el Señor no abandona a su Iglesia, aunque a veces la barca está a punto de zozobrar”.

A renglón seguido, y como para explicar la serenidad y fe del difunto cardenal, añade:

“En el último tiempo hubo dos cosas que lo dejaban cada vez más contento y convencido.

-Por un lado, me contaba una y otra vez cómo le llenaba de una alegría profunda experimentar en el sacramento de la penitencia la forma en la que justamente hombres jóvenes viven la gracia del perdón, el regalo de haber encontrado realmente la vida que sólo Dios puede darles.

-Por otro lado, lo que lo conmovía y alegraba era el silencioso crecimiento de la adoración eucarística”.

En resumen. Benedicto XVI eleva el corazón a Dios, y pide para la Iglesia: obispos, sacerdotes, laicos –en la Iglesia todos somos, de alguna manera, pastores de los demás- convincentes, valientes, que vivan y piensen decididamente la Fe; que no se avergüencen de la Fe, y no tengan el mínimo “complejo” ante el “espíritu de la época”. y sean conscientes de que la “sabiduría de Dios les ayuda a situarse ante la verdadera ciencia, y ante el verdadero sentido de la historia.

Y no cedan ante la distorsión sexual de la naturaleza humana que los movimientos LGTB quieren promover en todo el mundo. Eso sí que es una imposición ideológica violenta que acalla disentir, al estilo de las ideologías hitleriana y estalinista, y exige adhesión incondicional so pena de ser proscrito socialmente por contradecir sus afirmaciones, incluso con datos científicos, (cfr. http://archive.mlgn2ca.com/?u=e51aa8e9806a70a036a77fec150d1407&id=faaf389f&e=30c343c9) y ser llevado a juicios ante jueces desconocedores de datos y presionados por una opinión pública manipulada al antojo. 

Con esos “obispos, sacerdotes, laicos convincentes, valientes y llenos de Fe”, la Iglesia transmitirá la Luz de Cristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y Resucitado a todos los hombres y mujeres del mundo. Les anunciará el Amor de Dios, Creador y Padre. Les animará a darLe gracias por tantos bienes recibidos, y a pedirLe perdón por los pecados y descubrir así como el Señor les ama. Les ayudará a abrir los ojos para entender el sentido de la historia, al mostrarles el camino de la Vida Eterna, e iluminarles el horizontes de la existencia humana más allá del cementerio.

Firmes en la Fe, esos “obispos, sacerdotes, laicos convincentes, valientes”, ayudarán a todos los fieles a revivir el sentido del pecado, ser conscientes del anhelo de Dios de perdonar, y arrepentidos, pedirán perdón con Fe en el sacramento de la Penitencia, de la Reconciliación. Por ese camino, descubrirán la Luz de Cristo en sus inteligencias, el amor de Cristo en sus corazones, porque le han tratado y adorado en la Eucaristía.

 

 

Aceptación de uniones homosexuales es incompatible con el Cristianismo

 

En el siglo XX, el Nazismo y el Comunismo demostraron al mundo que, cuando la sociedad pierde sus amarras en el orden natural y se entrega a las utopías, el resultado inevitable es la dictadura

La Revolución Cultural, [1] uno de cuyos aspectos es la revolución homosexual, busca extirpar de modo radical los principios cristianos de la mente de las personas. Los católicos tenemos la obligación moral de reaccionar. “El movimiento gay, lo reconozcamos o no, no es un movimiento en favor de los derechos civiles, ni siquiera un movimiento de liberación sexual, sino una revolución moral dirigida a producir un cambio de opinión de la gente sobre la homosexualidad”, declaró el activista homosexual Paul Varnell.[2]

La aceptación del “matrimonio” de personas del mismo sexo es incompatible con el Cristianismo

Contenido [mostrar]

1) Visiones divergentes sobre la realidad y el orden natural

La raíz de este choque se encuentra en la divergencia profunda de la visión del mundo que tiene el Cristianismo, basado en la realidad, y el Laicismo. Cuando la comprensión del hombre de una cosa corresponde a la realidad, es la verdad. [3] Cuando no lo hace, tenemos el error, que puede ser el resultado de un equívoco intelectual, de un capricho, o de un prejuicio ideológico que deforma nuestra opinión. En tales casos, nos separamos de la realidad y nos apegamos a una comprensión ilusoria, utópica de las cosas.

2) Conducen a diversos conceptos sobre el matrimonio, la familia y la sociedad

Pocas cuestiones ilustran mejor la divergencia entre el laicismo y la visión Cristiana, que la actual batalla cultural sobre el matrimonio. Los laicistas aceptan el “matrimonio” homosexual, negando la realidad específica del matrimonio, basada en la naturaleza. Niegan que las evidentes diferencias biológicas, fisiológicas y psicológicas entre los hombres y las mujeres encuentran su complementariedad en el matrimonio, como también niegan que la finalidad primaria específica del matrimonio es la perpetuación de la raza humana y la educación de los hijos. Este concepto estrictamente natural del matrimonio es sostenido por el Antiguo y el Nuevo Testamento. Leemos en el libro del Génesis: “Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra”.(Gen.,1:28-29) Lo mismo fue enseñado por Nuestro Salvador Jesús Cristo: “Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre” (Marcos 10, 6-7) El rechazo de la cosmovisión cristiana es el aspecto negativo, destructivo, del laicismo. Su aspecto “positivo” es la utopía de una sociedad sin frenos morales, que pretende redefinir el matrimonio y la familia.

3) Sociedades utópicas y pérdida de la libertad

La historia es maestra de la vida. En el siglo XX, el Nazismo y el Comunismo demostraron al mundo que, cuando la sociedad pierde sus amarras en el orden natural y se entrega a las utopías, el resultado inevitable es la dictadura. Esta dictadura puede tomar muchas formas y ser ejercida en los pasillos del gobierno, en las jefaturas de partido, en los organismos judiciales, o en los medios de comunicación. [4]

4) Una amenaza para la religión y la libertad

Prof. David Carlin: “Los que están luchado por la institución del “matrimonio” homosexual ipso facto están empujando hacia la eliminación de la religión cristiana”

No debemos engañarnos. En las últimas décadas, Estados Unidos ha presenciado la marea creciente de leyes, de decretos, de reglamentos y de decisiones judiciales que favorecen a la homosexualidad, por un lado, y obstaculizan y castigan a quienes se oponen por razones de fe y de conciencia, por otro lado. Poco después de que el Tribunal Supremo de California legalizó el “matrimonio” homosexual, el Profesor David R. Carlin observó: El sistema moral cristiano no es una parte de menor importancia en el cristianismo; como el corazón o los pulmones no son partes de menor importancia en el cuerpo humano. Derrocando el sistema moral cristiano se derroca el cristianismo en sí mismo. Por lo tanto, los que están luchado por la institución del “matrimonio” homosexual ipso facto están empujando hacia la eliminación de la religión cristiana. [5] Legalizando “matrimonio” homosexual el Estado se convierte en su promotor oficial y activo. Incita a que los funcionarios oficien en la nueva ceremonia civil, ordena a las escuelas que enseñen su aceptabilidad a los niños, y castigan a cualquier empleado del Estado que exprese su desaprobación. En la esfera privada, los padres que se opongan, verán pronto a sus niños expuestos aún más a esta nueva “moralidad”; los negocios que ofrecen servicios de bodas serán forzados a proporcionarlos para las uniones homosexuales; y los dueños de propiedades de alquiler tendrán que concordar con aceptar parejas homosexuales como arrendatarios. En cualquier situación donde el matrimonio afecta a la sociedad, el Estado esperará que los cristianos y toda la gente de buena voluntad traicionen sus conciencias al aceptar, con su silencio o su acción, un ataque contra la Ley Divina y el orden natural.

5) La legalización del “matrimonio” de personas del mismo sexo crea un terrible problema de conciencia

La intolerancia anticristiana de la revolución homosexual se hace sentir con medidas cada vez más persecutorias, un problema terrible de conciencia surge para cualquier persona que se oponga a ellas: ¿Debemos seguir nuestras conciencias? ¿O debemos aceptarla? Para los católicos como nosotros, el aceptar el “matrimonio” homosexual sería equivalente a una renuncia de la fe.

6)La aceptación moral del “matrimonio” de personas del mismo sexo es equivalente a la negación de la Revelación Divina

Como el Profesor Carlin precisó, el sistema moral cristiano es una parte esencial de cristianismo. El dogma y la moral católicos se fundan en la Revelación Divina y, por lo tanto, se deben aceptar en virtud de la autoridad suprema de Dios, que garantiza su verdad y bondad. [6] El mismo Dios que reveló verdades en las que debemos creer, también reveló verdades sobre cómo debemos vivir. [7]Por lo tanto, cuando un católico rechaza una verdad en materias morales que se contenga claramente en la Revelación, rechaza la autoridad Divina que garantiza esa verdad y la base sobrenatural del conjunto de la Fe. [8] Ahora, la Revelación Divina, [9] la “enseñanza constante del Magisterio y el sentido moral de los cristianos“ [10] condenan claramente los actos homosexuales. Así, negar la maldad intrínseca del acto homosexual, y, aún más, reconocerlo como digno de práctica o de aceptación en el orden social es contradecir expresamente la Revelación Divina (y los preceptos del derecho natural).


[1] Para bajar gratuitamente nuestro libro La Revolución cultura, un smog que envenena a la familia chilena

[2] Paul Varnell, “Defending Our Morality,” Chicago Free Press, Agosto. 16, 2000. www.indegayforum.org/authors/varnell/varnell37.html.

[3] Aristóteles definió la verdad como “la adecuación de la cosa y del intelecto.” Santo Tomás de Aquino dio continuidad a esta concepción aristotélica de la verdad”. Ver De Veritate, q.1; Summa Theologica, I, Q. 16.  

[4] Ver Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución, accesible en línea en http://www.accionfamilia.org/publicaciones/libros/revolucion-y-contra-revolucion/

[5] http://www.catholicity.com/commentary/carlin/03706.html

[6] “El fin primario de la Revelación es que el hombre crea en las verdades reveladas por causa de la autoridad de Dios“ (P. Michaele Nicolau, S.J. y P. Joachim Salaverri, S.J., Sacra Theologia Summa, vol. 1, Cap. 2, no. 54). “Puesto que el hombre es enteramente dependiente de Dios como su Creador y Señor, y puesto que la razón creada está totalmente sujeta a la verdad increada, estamos sujetos por la fe a dar una obediencia completa del intelecto y de la voluntad al Dios que revela.” (I Concilio Vaticano, Constitución Dogmática sobre la Fe Católica, Cap. 3, sobre la fe. (Denzinger, 1789) Ver Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, I, q. 1, a. 1-10 y II-II, q. 11, a. 1-4.

[7] “La Fe significa las doctrinas especulativas de la Revelación; la moral, las doctrinas prácticas de la Revelación. [En] la medida en que a la obligación del asentimiento se refiere, no habiendo ninguna diferencia entre ellas“. J. Harty, s.v. “Definición teológica,” en la Enciclopedia Católica (1908), vol. 4, P. 676.   

[8] “El hombre que niega voluntariamente sólo una verdad de Fe niega de ese modo y rechaza la autoridad de Dios, que es el motivo único de la fe divina. Hay sólo una y misma autoridad para todas las verdades de la Fe, y esa autoridad una vez cuestionada o negada, se destruyen los fundamentos de la Fe. Debe ser todo o nada, una vez que las verdades de la fe deben ser recibidas basadas en la autoridad de Dios. No digo que un hombre no pueda tener una fe natural y humana e una fe imperfecta en algunas otras verdades después de que él haya rechazado una; pero en tal caso no puede haber fe divina alguna.” (P. Arthur Devine, C.P., El Credo explicado, Nueva York: Benzinger Bros., 1903, P. 24.  

[9] Ver Ex. 20:1-17; Prov. 6:29; Ecl. 23:25 – 30; Lev. 18:22, 20:13; Deut. 22:22; Gen. 19:1 – 29, 13-13; Pedro 2. 2:6; ROM. 1:26 – 28; Efes. 5:5-6; 1 Cor. 6:9-10; Jud. 1:7.  

[10] Congregación para la Doctrina de la Fe, Persona Humana, no. 8, www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19751229_persona-humana_en.html Ver el Catecismo de la Iglesia Católica, no. 2357.

 

 

 Cinco claves del amor conyugal.

Leo J. Mart.

. Comunicación

. Compatibilidad

. Valoración

. Cuidado

. Compartir todo

 

COMUNICACIÓN

La esencia del amor es la comunicación. Comunicación que debe estar basada siempre en la sinceridad salvaje, en la verdad.

El amor es comunicación permanente de las noticias buenas y las noticias malas, de todos los sentimientos, aspiraciones, proyectos, de todos los gustos y disgustos.

El amor tiene una buena comunicación que siempre refresca, el que llega abatido sale fuerte; el que llega triste sale alegre.

El amor siempre tiene algo bueno que decir, el amor siempre tiene algún detalle positivo a destacar. 

El amor busca al ser que ama para comunicar con él sus alegrías, para compartir con él su dolor,  sus inquietudes, sus tristezas, sus fracasos y sus triunfos. 

Un matrimonio donde no hay comunicación existe la separación del gran silencio que destruye todo amor.

Los seres que se aman se buscan con urgencia para comunicarse con gran gozo el uno al otro.

Los seres que se aman siempre quieren saber del estado y situación, el cómo está el uno y otro. 

Los seres que se aman siempre quieren saber cómo les fue en esa gestión sin importancia, pero para el que ama tiene una gran importancia; cómo le fue  en esa vuelta, en ese trabajo, en ese día de jornada. 

Los seres que se aman siempre quieren saber los más mínimos detalles, los más mínimos asuntos del uno y del otro.

Los seres que se aman quieren tener completa información, muy detallada de la vida de uno y otro.

Los seres que se aman recuerdan su pasado, sumamente conocido, pero al  traerlo en el presente se le sacan nuevas luces.

Los seres que se aman gozan escuchando nuevamente lo que ya se ha escuchado muchas veces.

Los seres que se aman gozan escuchando juntos la canción que aunque al uno no le guste, le saca  gusto al complacer al otro.

Cuando alguien te llama para hablar contigo lo hace por dos motivos: te quiere expresar su amor o quiere recibir tu amor.

El niño llora, la gran mayoría de las veces, no porque tenga hambre de comida sino de amor.

Enemigo del amor es la radio, la tv., el Internet, donde cada uno se sumerge en el estrecho mundo de su propio yo para así no darse al otro. Con la tv., el uno se comunica con las noticias de afuera porque no le interesan las noticias de adentro, de su esposa o de su esposo y de sus hijos.

Enemigo del amor es el silencio donde cada cual se sumerge en el mar profundo de su propio yo. El que no quiere hablar no quiere amar.

No basta sentir amor, hay que expresarlo.

Cuando no hay amor que comunicar se comparte entonces el silencio mudo.

Cuando el amor  acaba no hay nada que hablar. Dejas de hablar o de escuchar porque dejas de amar.

De la abundancia del corazón habla la boca -dice Pablo, y cuando el corazón está vacío la boca la calla.

Algún marido solitario decía: < mi esposa se me fue sin avisar; yo lo único que sé es que yo llegaba a la casa a ver tv., y luego me acostaba también sin avisar.>

El amor siempre está hablando, con razón Dios que es Amor, es Palabra que siempre habla, que se comunica, que se da.

 

COMPATIBILIDAD

Una de las causas del fracaso matrimonial es la incompatibilidad de caracteres, porque no se entienden uno y otra; o porque no ponen los medios para tratar de entenderse.

Compatibilidad no es uniformidad. Compatibilidad es el case de la mantequilla con el pan, del dulce de guayaba con el queso, de la leche con el café, de la sal con la comida; del hambre con las ganas de comer.  Compatibilidad es el case perfecto del pájaro con la fruta madura. Compatibilidad es el ajuste del frío con el rayo de sol que calienta.

Incompatibilidad es no querer ver las cosas con el mismo lente; porque las cosas son del color del cristal con que se miren.

Incompatibilidad es no querer ponerse en el mismo sitio de la otra o del otro. Lo que mirando hacia arriba es cóncavo; mirando hacia abajo es convexo, si cada uno no cambia de posición para mirar las cosas, nunca se van a poner de acuerdo. 

Lo que por un lado es cara, por el otro es sello; si cada uno no se mueve de su sitio para mirar las cosas desde un distinto punto, nunca se van a poner de acuerdo que están mirando una misma moneda.

Es incompatible la posición del que va a la feria con la posición del que se queda en casa; porque cada uno ve las coas según le va en la feria.

Es incompatible la postura apasionada y obsesiva, contra la actitud de quien usa la razón. La persona apasionada en su propio error,  dice: <esto nadie me lo saca de la cabeza>

Es incompatible la psicorriguidez, con la persona reflexiva y dócil.

Es compatible la instrucción con la ignorancia, para quien desea salir de ella. Pero no es compatible la verdad con la mentira. No es compatible la verdad con el error. No es compatible la gracia de Dios con el pecado, porque el pecado ataca la gracia.

No es compatible la necedad con la sabiduría, ni la pereza con la diligencia.

No obstante es compatible la luz con la oscuridad, porque en medio de las tinieblas puede brillar el sol.

No es compatible la paz con la guerra. No es compatible el silencio con el ruido.

No es compatible el orden con el desorden.

No es compatible la concentración con el elevamiento y el descuido.

No es compatible la persona necia y frívola con la persona prudente.

Parece dura la roca y blanda la gota de agua, sin embargo son perfectamente compatibles, porque la constancia de la gota termina labrando la dura roca.

Para que una pareja sea compatible no se necesita que sean iguales sino precisamente muy distintos, donde el uno complemente y supla lo que le falta al otro.

Dos temperamentos iguales suelen ser mucho más difíciles de encontrar compatibilidad, aunque tampoco es imposible si se tiene buena voluntad.

Si el uno es débil, se requiere la fortaleza de la otra parte para que san compatibles. Si los dos son débiles se repelen mutuamente. 

Si el uno es nervioso se requiere la serenidad de la otra parte. 

Si el uno es colérico se requiere la mansedumbre de la otra. 

Si el uno es inseguro se requiere la seguridad de la otra parte.

Si el uno es soñador se requiere el sentido realista de la otra parte.

Si el uno es disperso se requiere la parte concreta de la otra.

Si el uno es pesimista se requiere la parte optimista de la otra.

Si la una tiene mentalidad de víctima, se requiere la firmeza guerrera del varón.

Si la una es insegura, se requiere la seguridad que da el varón.

Si el varón es comodón y perezoso se requiere una esposa laboriosa y muy activa; pero si los dos se dejan llevar de la pereza la barca del matrimonio naufraga porque no hay quien reme y cada uno se contenta con hacer justificaciones y reclamos.

A última hora el grado de compatibilidad, no lo marcan en forma exclusiva los caracteres, sino la unidad de miras, de metas, de proyectos, de formas de ver la vida; la forma de pensar y de actuar. 

Con razón ya dijo alguien: < amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección > Pero si cada uno mira en una dirección distinta se repelen y rechazan.

Son incompatibles el agua y el aceite porque ninguno de los dos se deja mezclar, cada cual va por su lado. Luego la esencia de la compatibilidad es que los  dos se unan, se mezclen, se compenetren, se confundan entre sí, se acepten mutuamente como son, respetando las diferencias del uno y de la otra.

Son compatibles el agua y el azúcar. El agua es insípida; pero el azúcar del cariño da el sabor.

Compatibilidad es: coincidencia, acople, encaje, aunque sea en algo, concurrencia, afinidad, cierta semejanza en algo, respetando a la vez la desemejanza; afinidad en algo; y lo clave: el deseo de luchar por aceptarse y entenderse.

 

VALORACIÓN

 

Valorar es poner precio a aquello se posee y que se ama. El filósofo Aristóteles le puso precio a su dentadura y dijo: < vale más un diente que un diamante > Aristóteles en la Ética a Nicómaco, equipara la amistad con el amor, y dice:< La amistad es un vínculo de amor, pero no todo amor  merece el título de amistad, porque el amor de amistad es el amor de benevolencia por el que se quiere el bien para el amigo, mientras que el que ama con amor de concupiscencia sólo desea el bien para sí mismo.>

Cicerón, el gran escritor romano, pagano que no conoció el cristianismo,  se limita a decir que la amistad y el amor son invaluables, escribe: <Si quitáramos la amistad de la vida sería lo mismo que quitar el sol del mundo, porque no hemos recibimos de los dioses inmortales ningún don tan valioso y tan gozoso>.

El Padre Dios en la Escritura le puso precio a la amistad, que es el amor, y dice que su precio es un tesoro, su precio es incalculable: «Un amigo fiel es poderoso protector; el que lo encuentra halla un tesoro. Nada vale tanto como un amigo fiel; su precio es incalculable. El que teme al Señor es fiel a la amistad, y como él es fiel, así lo será su amigo» (Eccli 6, 14-17).

Hablando de precios del amor y el ser humano, el Padre Dios le puso precio a la salvación del alma humana: la vida de su Hijo amado, Cristo: <"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna>. Juan 3,14-21

Nadie valora lo que no conoce. Al menor conocimiento puede venir un gran amor. Luego el punto de partida de la valoración es el conocimiento de la otra persona. En medio de los grandes defectos que todo ser humano tiene, siempre existe un algo bueno que es necesario descubrir para poder amarlo y valorarlo. 

Aquí traigo a la memoria una anécdota simpática que pasó en mi juventud por aquellos años de excursiones en el monte. Nos encontrábamos muy lejos de la civilización en una alta montaña donde solamente había una casa campesina a la cual íbamos de vez en cuando a visitar para poder compartir con alguien. Allí vivían dos ancianos con una hija boba. A la semana dijo uno de los excursionistas en voz alta, con tono de voz desesperada:                 < ¡vámonos de aquí ahora mismo!> A todos nos llamó la atención esa actitud extraña; le preguntamos a qué  se debía su actitud. Su respuesta fue:< ¡Vámonos de aquí que me estoy enamorando de la hija boba! > La pregunta fue: < ¿qué te está gustando de la hija de los ancianos? > La respuesta fue: < ¡su dulzura!> Reímos a carcajadas pero le dimos la razón y nos fuimos de allí inmediatamente. Se comprueba una vez más que si viviéramos entre piedras tendríamos tentaciones con las mismas piedras.

Une el matrimonio la valoración, aunque sea en algo en apariencia intrascendente.  Decía un esposo que no se entendía en absoluto con su esposa: <no me separo de mi esposa  porque no hay mujer que cocine mejor que ella> Para este esposo, y para todos los esposos, es clave la valoración de la mujer por la calidad de la comida que prepara. A los esposos, como a los niños, se les retiene por la calidad de la comida. 

Parece muy arcaica la expresión, pero la vamos a decir: <una mujer que no sepa cocinar no sabe amar, porque no tiene armas para retener a su marido> 

También decía una esposa que no se entendía para nada con su esposo: < no me separo de mi esposo por la seguridad que él me da > Para esta esposa, como para todas las esposas, es clave la valoración del varón por la seguridad que sabe dar.

Cuentan de un conde rico y muy bien parecido que se enamoró de la empleada del servicio, que era una mujer fea. Un amigo le hizo el reclamo y el conde le respondió: < ¿no te has dado cuenta de las orejas tan bellas que tiene?>  El conde se enamoró de la empleada del servicio porque valoraba algo en ella, sus orejas.

La sabiduría popular dice: <Una mujer compuesta saca al hombre de otra puerta> Clave en la mujer el estar siempre compuesta, bonita, atractiva, sonriente, simpática y serena, para que el marido la pueda valorar.

El mejor maquillaje de la mujer es la sonrisa. Un esposo decía:        < ¡qué horrible llegar a la casa y encontrar a la mujer con cara de hombre>, ¡Qué horrible llagar a la casa y encontrar una mujer triste, llorona, margada o histérica!

Toda persona exhala dos perfumes: uno que atrae u otro que repele. Mira tú cual perfume deseas exhalar, depende de tu lucha, tu fortaleza y tus virtudes. 

Mujer fuerte, serena, alegre, servicial, atenta: atrae. Mujer triste y amargada espanta a todo aquel que se le acerque.

Hay mujeres solteras que desean un varón; pero no solamente no atraen un varón sino que lo repelen, porque el hombre busca una mujer que tenga expresiones en el rostro que sean refrescantes, es decir, que sea simpática, amable, amorosa, cariñosa, aunque no sea bella ni rica. Pero hay mujeres que su cara de tristeza hace que la gente huya de ellas con tristeza. 

La tristeza repele; la alegría atrae.

Muy ligado a la valoración está la gratitud. Tener en la cabeza, no los malos recuerdos del pasado, sino aquellos momentos inolvidables donde se ha recibido un beneficio, algún favor para estar siempre agradecidos. 

El amor no depende de cosas grandes; depende de cosas pequeñas, de pequeños detalles que hacen la vida amable y que lleva a cada cual a valorar la compañía.

Un señor tenía en el jardín de su casa una pequeña planta dentro de un jarrón quebrado y viejo. Alguien le dijo que ese jarrón estaba quebrado y que lo cambiara porque desentonaba con el conjunto de lo otro. El señor dijo: <este jarrón tiene para mí un gran valor porque es un recuerdo de mi amada esposa> 

El valor de las cosas, su valoración, no depende de su precio sino de la importancia que cada uno le da a algo, también de su utilidad. 

El padre le regala al niño un juguete costoso y el niño sigue jugando con tierrita, porque no valora lo que tiene entre sus manos, porque no valora el sacrificio de su padre para comprarle ese juguete. Así somos los hombres con nuestro Padre Dios.

<The grass is always greener on the other side.> dice> dice el famoso proverbio americano: El prado del vecino siempre es más verde. El que no valora lo que tiene siempre está mirando el prado del vecino y la mujer del vecino. 

El que no valore lo que tiene pierde lo que tiene, y hasta lo que no tiene también le es quitado.

Conocí un amigo…(este amigo me perdone si se da por aludido) que conquistó una niña bella, rica y santa. Pero la niña tenía, tiene ojos negros; el insensato esposo le hacía el reclamo por no tener ojos azules; la niña tenía, tiene pelo negro, el necio esposo le hacía el reclamo por no tener el pelo rubio. La niña tiene piel trigueña, el insensato le hacía el reclamo por no tener piel súper blanca, como las artistas de Hollywood. La niña abandonó al marido y el insensato esposo ahora llora lo perdido.

El no valorar lo que se tiene va muy de la mano del feo vicio de la ingratitud. La sabiduría popular dice: < al ladrón se le  perdona pero al ingrato no > El ingrato es un ladrón que no valora lo que tiene y entonces lo pierde todo.

No basta agradecer sólo una vez, hay que estar agradecido siempre. No basta pedir sólo una vez, y aún después de haber recibido sigue pidiendo para que no sea quitado.

Para valorar las cosas que tienes entre tus manos tienes que tener los ojos muy abiertos para mirar muy despacio, detenidamente todo; ¿sabes cómo se llama esto? Contemplación. La contemplación es la base de la sabiduría, de la filosofía y de la vida de oración.

Contemplar es mirar, observar detenidamente, darte cuenta de lo que tienes, y esto te lleva a descubrir y a valorar lo que tienes. Cuando un esposo torpe no valora a la buena esposa que tiene, la gente dice de él: ¿es que está ciego?

< ¡Si me hubiera dado cuenta! > -exclamó la madre de san Alejo, al descubrir que el mendigo enfermo que alojó en el peor cuarto de su casa era su hijo. Pero se dio cuenta que era el hijo cuando ya había muerto.

La ceguera no consiste en no tener ojos sino en no utilizarlos para ver. Por eso Jesús se quejaba de los fariseos y decía: < tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen > 

El que no valora lo que tiene es un necio, y le pasa igual que a los indios de América que cambiaban sus tesoros por espejos. Actúa igual que Esaú que cambió su primogenitura por un plato de lentejas. Actúa igual que Judas que cambió a Jesús por treinta monedas de palta, actúa igual que el marido infiel que cambia a reina por la esclava.

El marido infiel, y el que el que da pie atrás, es un traidor lentejo que actúa igual que el perro que abandona la comida por ir tras de su vómito, porque no valora lo que tiene.

El que no valora lo que tiene actúa igual que los fariseos que teniendo al mismo Dios, al mismo Cristo acampando al lado de ellos, no lo supieron valorar ni darse cuenta.

Como el avaro valora sus tesoros el marido fiel valora a su fiel esposa.

Para darle punto final a este artículo, te cito una frase de Teresa de Calcuta, que viene como anillo al dedo: < Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que, no sabemos lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos >

 

CUIDADO

A la valoración viene el cuidado. <Centinela alerta> -dice la Escritura.

El amor necesita una continua vigilancia, como igual la madre está pendiente con cuatro ojos de su crío recién nacido.

El amor necesita estar pendientes de las necesidades del otro o de la otra.

El amor necesita atención, concentración. El olvido algunas veces es excusa pero siempre es falta de amor.

Quien planta una rosa debe cuidar de ella para que no se marchite.

Quien monta una empresa debe cuidar de ella para que no se quiebre. 

El monta una tienda que la atienda. El amor, el matrimonio exige mucha más atención que una tienda.

Por no estar atento el centinela que debería estar alerta para cerrar todas las puertas de la ciudad amurallada de Constantinopla, cayó está en manos de los turcos y hasta se cambió su nombre por Estambul.

El matrimonio es un campo de labranza que hay que abonar y regar  cada mañana, cada tarde y cada noche. 

El matrimonio es una empresa que hay que administrar constantemente. 

El matrimonio es un tesoro que hay que cuidar y vigilar del robo de los depredadores y ladrones.

El matrimonio es el bebe más delicado e indefenso de toda la familia, al menor viento se enferma, a la menor contrariedad amenaza destruirse.

El matrimonio es un fino cristal que hay que cuidar para que no se rompa.

El matrimonio es un perfume fino que hay que tener tapado para que no se esfume.

El matrimonio es como una flor que si marchita ya no vuelve jamás a retoñar.

El matrimonio es como un vehículo que avanza a cien kilómetros por hora y ante la menor desatención se choca con pérdida total irreparable.

Lo que se ama se cuida y se valora, como se cuida la niña de los ojos.

Quien sabe que tiene un tesoro lo cuida y lo vigila.

Quien no cuida lo que tiene pierde lo que tiene.

El necio no llega  a conocer el bien hasta el momento que lo pierde. 

El amor es un tesoro muy fácil de perder y derramar. Una vez que el agua se derrama sobre la tierra ya nadie la vuelve a recoger.

El amor es un vitral hermoso que una vez se quiebra ya nadie lo vuelve a reparar.

El matrimonio es una obra de arte salida de las manos de Dios, y una vez que se deja destruir ya nadie la vuelve a reparar.

Enemigos del amor son la falta de comunicación, la falta de cuidado, el egoísmo, la indiferencia, la frialdad  y la distancia. Quien se aleja del amor lo pierde porque con esto demuestra que no lo valora ni lo cuida.

El marido que sale temprano de la casa y llega a altas horas de la noche, posiblemente gane algún dinero pero pierde a su esposa y a su hogar.

Cuidado es el temor santo de perder lo que se tiene.

El marido debe tratar de salir a sus viajes siempre acompañados de su esposa si le quiere ser leal, porque el enemigo de la fidelidad del matrimonio está siempre al acecho.

Todo lo bueno lo apetecen los ladrones y lo envidian los malvados, hay que estar muy vigilantes.

El matrimonio hay que cuidarlo como se cuida a un enfermo en cuidados intensivos, porque al menos descuido el enfermo se agrava y muere.

El matrimonio hay que alimentarlo y cuidarlo como se cuidan los peces en la pecera: hay que proporcionarles agua pura libre de toda contaminación, y hay que echarles comida cada día en buenas y delicadas dosis, ni tanto que los embuche ni tan poco que se mueran de hambre.

El matrimonio es un jardín que si no se cuida se llena de rastrojos, de las malas yerbas del enojo, los reproches y reclamos. 

La esposa debe vencerse para tratar de acompañar a su marido a programas que aunque a ella no le gusten, le gustan a su marido, precisamente para cuidarlo de las miles de ocasiones donde se lo pueden quitar.

Muchos bellos hogares se han roto por descuido y por exceso de confianza.

Muchas empresas han quebrado por falta de cuidado.

Muchos accidentes ocurren en carretera por un leve despiste, y por un leve despiste se puede destruir un bello hogar.

Construir un edificio tarda años; pero un brusco movimiento lo echa a tierra en pocos segundos.

 

El cuidado lleva a ser útil, a servir, a ser solidario con las necesidades de la una o del otro.

Esposo que no sabe servir no sabe cuidar ni sabe amar.

Cuidar es atender, vigilar, velar, custodiar, celar, asistir, defender y preservar.

 

COMPARTIR

El amor comparte todo. Esposa que no sabe cuánto gana su marido no tiene marido.

El hogar es una empresa donde la que maneja las finanzas y las compras es la mujer. El varón o ambos, trae los ingresos y la mujer administra los ingresos.

Compartir es participar tu vida con el ser que amas. 

Compartir es darte a conocer tal cómo eres, con sinceridad salvaje. 

Compartir es colaborar, servir, arrimar el hombro, identificarte completamente en las necesidades de tu esposa o de tu esposo.

Compartir es intervenir, apecharte seriamente de los problemas, de las necesidades, de las inquietudes del otro o de la otra.

Compartir es cooperar seriamente en lo que la otra o el otro necesita.

Compartir no solamente teorizar o hablar muy bello; es acompañar a la otra o al otro a donde te necesite.

Compartir es darle una gran importancia a lo que para la otra es importante, aunque tú consideres que en realidad es cosa mínima.

Compartir es conllevar las inquietudes de la una porque los haces propios.

Compartir es identificarte de tal manera con el ser amado que ya no son dos sino uno: un solo corazón y una sola alma.

Compartir es identificación gozosa donde ya no existe el tú y yo, sino el nosotros.

Compartir es morir tú para que viva ella, y tú vivir por ella. Si ella enferma, enfermas tú;  si ella está triste también te entristeces tú; si ella está alegre, estás alegre tú. Si ella está cansada también estás cansado tú.

 

 

Medalla Alonso Lujambio ¡Denuncia a los buenos maestros! 

Lee este artículo en nuestra página aquí

La Medalla Alonso Lujambio es el reconocimiento que otorga la Unión Nacional de Padres de Familia a los maestros que han tenido una labor destacada dentro de la comunidad educativa.

Este reconocimiento es otorgado al maestro o a la maestra que mediante su trabajo, cariño y vocación haya transformado e incidido en la vida y formación de sus alumnos, colaborando también en la transformación de su comunidad educativa.

Bases

1. Ser maestro en activo o jubilado de escuela pública, privada o maestro comunitario, cualquier estado de la República.

2. Tener una antigüedad mínima de 15 años en la docencia.

3. Haber contribuido en la formación de los alumnos; impulsando la participación y trabajo con los padres de familia, así como ser un motor de cambio en la comunidad.

4. La propuesta podrá ser presentada por alumnos, exalumnos, otros profesores, directivos y/o padres de familia.

5. Ésta deberá incluir testimonios escritos, fotografías, proyectos, historia y logros del maestro propuesto que avalen su incidencia humanista en la formación de alumnos, así como también de su comunidad.

6. La propuesta deberá ser recibida a más tardar el 22 de septiembre a las 24:00 horas, por correo postal a nombre de Unión Nacional de Padres de Familia, Apartado postal 13-280 Nativitas C.P. 03501, Ciudad de México, o vía correo electrónico a: servicios@unpf.mx con los siguientes datos:

a) Hoja de presentación que incluya lo siguiente:

    Nombre del nominado
    Datos completos de la institución educativa en la que se desempeña, en caso ser   maestro jubilado, estos datos corresponderán a la última institución en la que ejerció.
    Domicilio, correo electrónico y teléfono.

b) Semblanza del candidato en la que se hagan resaltar las características que lo hicieron merecedor de ser nominado, señalando aquellas actitudes y valores humanos que lo han distinguido, y que le han ganado la admiración y respeto de sus compañeros y alumnos (máximo 3 cuartillas)

c) Currículum Vitae que incluya: Títulos y grados obtenidos (nombres y fechas); relación de cursos impartidos, cargos ocupados en el ambiente académico y profesional; publicaciones, libros y/o artículos; premios y reconocimientos obtenidos por su labor académica y profesional.

d) Reseña con testimonios y todos aquellos elementos que demuestren el trabajo realizado por el profesor propuesto.

7. El análisis, estudio de las propuestas y el resultado estarán a cargo de un Jurado conformado por representantes del ámbito educativo y de la sociedad civil.

8. El fallo del Jurado será inapelable y se comunicará a los ganadores vía telefónica o a través de su institución educativa.

9. En caso de no contar con la documentación completa el nominado no será tomado en cuenta.

Entrega del reconocimiento

Los maestros que hayan sido seleccionados por el jurado serán condecorados durante el 100º Congreso Nacional de la Unión Nacional de Padres de Familia, que se realizará los días 27 y 28 de octubre de 2017, en el Centro Citibanamex.

Si el condecorado es del interior de la República, la asociación convocante cubrirá los viáticos correspondientes.

Dudas o aclaraciones a los teléfonos: 5536 2228, 5687 0935 o a servicios@unpf.mx

 

 

Cristianos hoy y ayer

 

¿Pasa el Cristianismo?  El Cristianismo no es una ideología, ni pasa

de moda. Siempre está en pie, aunque no siempre los cristianos

disfruten de libertad y, en algunos países, sean perseguidos hasta el

martirio. Aunque haya cristianos alejados de la Iglesia, las

conversiones también abundan  ( conozco a varios, y, en "Religión en

libertad" y en "Cambio de Agujas" You Tube, se ven muchos

testimonios). Algunas de las causas del alejamiento de la práctica

religiosa, quizá sean éstas: la propaganda negativa, apoyada en la

manipulación y en la mentira e intensificada en los últimos años;  los

horarios del culto,  que  coinciden con las horas de descanso de

muchos jóvenes que, ahora, en vacaciones y fines de semana,  viven

como los búhos; el respeto humano, al no saber, muchos, conjugar ser

cristinos y modernos, y, sobre todo, la ignorancia religiosa y moral,

por lo que no aciertan a buscar la fuente que puede llenar su vacío

(Dios). Con  todo, cada vez son más, los que siguen las enseñanzas de

la Iglesia, y se sabe que no faltan  jóvenes que lo dejan todo por

Cristo (familia, carrera...),  enamorados de  Él; por ejemplo, cientos

de muchachas  que marchan a monasterios y a conventos de regla

rigurosa ( Carmelitas Descalzas, Jesu Conmunio, Hermanitas de la

Cruz...) . ¿Y cómo son los cristianos? A los cristianos auténticos de

hoy, como a los de ayer, podemos describirlos así: "Los cristianos no

se distinguen de los demás hombres (...)  ni llevan un género de vida

distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento

y especulación de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una

enseñanza basada en autoridad de hombres (...) Siguen las costumbres

de los habitantes del país (...)en todo su estilo de vida y, sin

embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de

todos, increíble (...) Igual que todos, se casan y engendran hijos,

pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la mesa en

común, pero no el lecho. Viven en la carne, pero no según la carne.

Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el Cielo. Obedecen las

leyes establecidas, y con su modo de vivir superan estas leyes. Aman a

todos (...), y se los condena sin conocerlos(...) Son maldecidos, y

bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a cambio, devuelven

honor. Hacen el bien, y son castigados como malhechores (...) Los

mismos que los aborrecen no saben explicar el motivo de su enemistad.

Para decirlo en pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que

el alma es en el cuerpo (...); El alma inmortal habita en una tienda

mortal; también los cristianos viven como peregrinos en moradas

corruptibles, mientras esperan la incorrupción celestial (...) . Tan

importante es el puesto que Dios le ha asignado, del que no les es

lícito desertar" ( de  la carta a Diogneto, s. II).

 

Josefa  Romo

 

 

La «regla del minuto»: el método japonés para que los niños aprendan a asumir responsabilidades

 

Foto: Freepik 

Ocurre cada día. A la hora de irse a la bañera, de ponerse el pijama, almorzar o de poner en orden los juguetes o la habitación. En muchas casas esas tareas cotidianas se convierten en un auténtico suplicio para los niños, y para los padres resulta desgastante y agotador.

¿Cómo podemos combatir la pereza de los niños?, ¿cómo hacer para que aprendan a asumir sus responsabilidades en casa? Existen muchos métodos para hacer que un niño asimile responsabilidades en el hogar, según cuenta Rossel Aparicio para el diario «El Sur». Uno de ellos está muy relacionado a la filosofía «Kaizen». Se trata de un sistema japonés sencillo que, de aplicarse bien, garantiza que los pequeños se habitúen o asimilen ciertas tareas en su día a día sin más inconvenientes.

La idea es aplicar el citado método japonés en la educación del niño. ¿El secreto de su éxito? Su apuesta por avanzar mediante pequeños pasos o pequeñas responsabilidades (objetivos asumibles por el menor) hasta alcanzar finalmente tareas de mayor responsabilidad o complejidad. Te contamos en qué consiste el «método Kaizen» y qué tienes que hacer para ponerlo en marcha. Toma nota.

¿Qué es el «método Kaizen»?

El «método Kaizen» -«Kai» significa «cambio» mientras que «Zen» hace referencia a la sabiduría; por lo que su traducción al castellano podría ser «mejora continua»- tiene su origen en la cultura japonesa donde está muy enraizado el concepto de que cada día debe contener en sí la posibilidad de una mejora personal. Partiendo de esa premisa mental, la base del método Kaizen se sustenta precisamente en que una serie de mejoras continuas y pequeñas es mejor y más efectiva que un solo cambio grande. Todos tenemos miedo a los cambios y nos vemos intimidados por cualquier reto que nos parezca grande e inalcanzable (para un niño por ejemplo, puede ser en un determinado momento la obligación de tener que recoger una habitación desordenada con juguetes salpicados por doquier). El método japonés nos dice que, si cambiamos una enorme meta por una pequeña, al superarla, iniciamos entonces ese impulso que necesitamos y que nos ayudará a alcanzar nuestro objetivo final con el tiempo. Se trata de mejorar cada día un poco hasta alcanzar nuestros retos.

Cómo ponerlo en práctica en niños

Llegados a este punto, ¿cómo ponemos en práctica el método con nuestro hijo? Pues básicamente tendría que ejecutar una determinada actividad cada día a la misma hora, pero solo durante un minuto. Aunque 60 segundos puede parecer poco tiempo, lo cierto es que es el tiempo mínimo que se necesita para comenzar a instaurar un hábito sin que la aparezca la pereza. De esta forma, al repetir a diario la misma actividad durante un minuto, los pequeños se irán acostumbrando. Pocas semanas después esa actividad en cuestión ya formará parte de su rutina cotidiana sin que el niño se haya dado cuenta y se podrá ampliar el plazo de tiempo: dos minutos, tres o cinco hasta completar la actividad.

Para que el método funcione es aconsejable elogiar al niño una vez acabe la tarea propuesta. Ellos se sentirán satisfechos y motivados al ver que superan sus tareas y que sus padres muestran orgullo por sus acciones.

¿Cuándo aplicar el método?

El método japonés Kaizen puede aplicarse en todas las etapas de la evolución del niño y no únicamente sirve para asentar rutinas. Se puede aplicar también el método en el ámbito académico, para motivar a los niños a esforzarse en sus estudios y lograr mejorar su rendimiento escolar. También para promover hábitos saludables como pueden ser el deporte o el hábito de la lectura. La premisa es sencillamente transmitir al niño que lo importante es avanzar un pasito cada día, que comprendan que con esos pequeños avances lograrán, con perseverancia, grandes resultados. ¿Te atreves a probarlo? Tan solo te hace falta constancia y paciencia.

 

 

Desconcertante religiosidad en Rusia

Si la libertad ideológica es un derecho humano básico, es lógico que reciba algún tipo de protección en las leyes penales, para impedir abusos y violaciones. Pero no parece lógico el bandazo producido en Rusia tras la caída de la URSS soviética: de ser un régimen que militaba activamente por el ateísmo –los abuelos cumplieron un gran papel en la transmisión clandestina de la religiosidad-, ha pasado a una defensa no menos opresiva de la fe cristiana ortodoxa. Los biempensantes ateos de ayer pueden ser hoy delincuentes, condenados a penas desproporcionadas.

Así sucede con la reciente sentencia que condena a un joven bloguero a tres años y medio de prisión, por jugar al Pokemon Go en una catedral de los Urales. No era un juego inocente, pues llevaba consigo un tratamiento blasfemo de la figura de Jesús, acompañado –en el vídeo difundido en las redes sociales- de una canción con aparente modulación litúrgica, pero vejatoria para la Virgen Madre de Cristo.

Aunque se le dispensa de volver a ingresar en la cárcel –ha cumplido varios meses de prisión preventiva-, se le condena por un delito, tipificado en el código penal de 2013, de violación de los sentimientos de los creyentes, con incitación al odio religioso. Ese precepto se aplicó en su día a un grupo de rock, las Pussy Riot, que manifestaron violentamente su oposición a Putin en el altar mayor de la catedral de Moscú, sede del patriarcado.

Las penas no son tan graves como las establecidas por la tristemente famosa ley de la blasfemia, vigente en diversos Estados de la órbita musulmana. Pero no deja de contrastar con el permisivismo práctico que se va implantando en Occidente, y deja impune acciones intolerantes contra la sensibilidad cristiana.

José Morales Martín

 

 

Un problema es demasiado serio

La estrategia, claramente violenta, consiste en someter a acoso a quienes se atrevan a discrepar de una ideología que se trata de imponer a todos desde la propia escuela. Así se coarta la libertad de expresión en el ámbito moral o religioso, produciendo un dramático empobrecimiento que ya padecen buena parte de las sociedades europeas. Precisamente hace dos meses se reunían en Budapest más de 600 representantes de una cuarentena de asociaciones, agrupadas en la Plataforma “One of Us”, para reclamar políticas de protección de la vida, la familia y la maternidad. El problema es demasiado serio para que los gobiernos europeos asistan indiferentes a esta estrategia contraria a los derechos y libertades fundamentales, como son la libertad de educación y la libertad religiosa.

Jesús Martínez Madrid

 

 

 

Necesaria una reflexión ética profunda

En el caso de la ciberdelincuencia, resulta casi imposible identificar a los autores, requisito ineludible para iniciar contra ellos los correspondientes procesos.

Ciertamente, la ética no puede sustituir a las leyes positivas, pero estas deben reflejar principios metajurídicos: para justificarse, y también para alcanzar eficacia, como muestra la experiencia. Comprendo que el profesor Jean-Gabriel Ganascia, especialista en inteligencia artificial, presidente del comité de ética del equivalente francés al CSIC, considere necesaria una reflexión ética profunda sobre la realidad digital de nuestro tiempo. 

Ese imperativo interpela tanto a las autoridades públicas, como a los gigantes de Internet -otro experto, Sébastien Soriano los describe como los “señores feudales de Internet"-, especialmente en relación con los llamados big data, el “petróleo del siglo XXI”.

Juan García. 

 

 

 

El palacio de los Dux de la “Serenísima República de Venecia

 

Este palacio "nace con la ciudad de Venecia, en las islas de Rivus Altus a principio del siglo IX", por tanto los cimientos de esta joya que vamos a visitar, cuentan con la venerable edad de casi mil doscientos años y desde entonces fue la sede del gobierno y "Dux" gobernante... de los tribunales y Palacio de Justicia, Colegio y Senado e incluso de la "segurísima" cárcel o prisiones de este estado soberano, el que debido a su poder económico, logró ir acumulando tal cantidad de obras de arte y realizaciones lujosas, que eran el asombro de los embajadores y "poderosos" que visitaban aquella sede... obras que aún hoy asombra verlas y pese al mal estado de conservación en que se encuentran.- Relatar lo que aquí se puede ver y sus autores y épocas de realización, sería imposible para mí y por ello solo dejo este boceto de sincera admiración por la obra del hombre, realizada aquí a lo largo de tantos siglos y que cualquiera amante del arte y el esfuerzo humano, podrá admirar igualmente y recrearse en todo ello y aun cuando pueda (incluso) "coger una tortícolis", si se recrea demasiado en los "techos" de los grandes salones, cuyas dimensiones asombran ("La Sala del Consejo Mayor mide 54 metros de largo por 25 de ancho...por doce de altura...¡Y no tiene una sola columna entre estos inmensos vanos!...lo que ya nos da una idea de la obra de ingeniería que se hizo en aquel lejano tiempo).

            Pero como antes he dicho, gran parte de lo que aquí existe ("o existía") lo encuentro bastante "deslucido" y mucho de ello tapado o en reparaciones, e incluso "arrancado de las paredes" y supongo que en restauración en talleres especializados; en definitiva, que es notorio el estado de "cierto abandono" por parte del Estado Italiano, que se supone es el principal responsable y cuidador de este gran legado, al que igualmente "acuden" otras organizaciones internacionales con sus fondos, pero que por cuanto se observa son insuficientes para cuidar y mantener "a flote" (se está hundiendo lentamente en la laguna) a esta legendaria ciudad llena de arte e historia y que fundaran unos hombres que en aquel tiempo, "huían buscando refugio de saqueos que provocaban tiranos o bandidos, que asolaban las tierras firmes de toda esta parte de la Península Italiana".. Y es curioso el que Venecia sea simplemente el fruto…"del miedo".

            Debo significar que en un ala de este palacio existe un muy completo museo de armas, todas ellas de la época del mayor esplendor de la República de Venecia, por tanto la mayoría son "armas blancas" y las que verlas solamente..."muchas de ellas dan escalofríos" al imaginar el daño que podría producir al contrario; no obstante ello hay que reconocer la belleza de los trabajos realizados en los adornos que las enriquecen.- Hay también algunas muestras de las "armas de fuego" de la época y lo que más me ha llamado la atención ha sido..."un arcaico fusil ametrallador de diez cañones", realizado hace varios siglos y el que imagino fue el precursor de tanta (y tan mortífera)  arma automática como hoy existe...En fin, Venecia fue lo que fue gracias al comercio, pero también a la guerra, piratería y pillaje que indudablemente practicaron "como tantos otros estados".

            Igualmente hemos visitado la lóbrega y tétrica cárcel que existe anexa al Palacio Ducal y a la que se llega a través de este por estrechos pasillos o pasadizos, que comunican la misma y a través del tristemente famoso "Puente de los Suspiros", con el propio salón donde eran juzgados los reos; comprobando por cuanto se ve y aprecia a simple vista, que en estas muy seguras mazmorras, celdas y habitáculos "horribles" (en alguno de los cuales no se puede entrar (o salir) como no sea de rodillas) se mantendrían vivos (cuando fuese ello conveniente) a los principales enemigos o rehenes de la "serenísima república", los que aquí vegetarían y muchos de ellos morirían, ya que esto en su tiempo, sería mucho más seguro que las modernas "cárceles de máxima seguridad" y ello lo confirman los gruesos muros, puertas y compuertas, rejas incluso dobles y de un grosor enorme que impedirían cualquier intento de fuga..."se sufre una extraña experiencia al pasar del lujo y esplendor de lo bello de este palacio, a este infierno que indudablemente fue esta horrible cárcel", la que por otra parte no sería muy diferente a las de otros lugares de aquella época.

            Otro detalle que quiero reflejar aquí es el siguiente.- Instalado entre los muros que separan dos de los principales salones de este soberbio palacio y donde se reunían "los ministros venecianos". Existe (junto a otro no menos monumental y bello, que marca los tiempos y signos zodiacales)... un monumental reloj embutido en la pared y el que al tener "dos esferas", marca la hora en ambas salas y el que me llama la atención: primero porque es otra sorprendente máquina que funciona aquí desde hace siglos y hoy mismo sigue funcionando y marcando la hora casi exacta, por cuanto lo compruebo con mi reloj de pulsera... y segundo, por cuanto los números que señalan o marcan las horas, están marcados por iguales caracteres y orden que los ya descritos del reloj que hay en el interior de la catedral de Florencia y que en principio me sorprendió tanto; por ello deduzco que esa "norma", de colocar los números romanos en ese orden de que IV lo reflejan con cuatro palotes (IIII) etc. etc., debió ser "ley o norma" de aquellos maestros relojeros, pues luego voy a comprobar aquí mismo en Venecia, que la esfera del reloj de "La Torre del Reloj" de la famosa plaza de San Marcos, tiene iguales características; igualmente veré en una lámina que poseo, otro reloj similar y enormemente grande, instalado en un palacio de Padova (Padua) situado en la "piazza dei Signori" y por último y a mi regreso a casa..."reparo en un reloj de sol instalado en uno de los muros catedralicios y este marca la numeración de igual forma"... todo lo cual me dice y confirma que, "esto de los cuatro palotes" para marcar o significar los números horarios correspondientes al 4, 9, 14, 19 y 24 debe tener "un por qué" y pese a lo ya comentado de que no guardan un orden de cómo deben "escribirse" los números romanos...en fin, me quedo con la curiosidad insatisfecha y la que trataré de satisfacer si encuentro a "un relojero documentado en las normas y procederes de los antepasados de su gremio".

            En poco más de una hora consumida en esta visita, hemos aprovechado magníficamente el tiempo, si bien yo siento ello (en parte) porque pienso en mi esposa, la que apenas me podía seguir en "mi galope", pero y pese a que le avisé de ello, tercamente ha preferido seguirme, pudiéndose haber quedado cómodamente sentada en una de las magníficas terrazas que hay instaladas en las proximidades de este palacio y con ello, "aliviar" sus ya castigadas piernas, las que tiene bastante doloridas por cuanto padece de pies y "circulación sanguínea", lo que se ha acentuado estos días con este sistema de recorridos agotadores que cuento en mi relato y que agotan incluso a los más fuertes.

            A las once llegamos al embarcadero y quince minutos después y con otros tantos de retraso a la hora fijada, llega el resto del grupo.- Luce un sol que ya molesta bastante y sigue haciendo un calor bastante acentuado; embarcamos seguidamente y efectuamos el regreso por el ya referido "Canal de la Giudecca".

            En este canal (que debe tener un considerable calado) encontraremos atracados tres grandes transbordadores turcos, dos de los cuales estaban aquí ayer cuando cruzamos, todo lo cual me sorprende ya que son bastante grandes y al parecer van y vienen a plena carga de pasaje y vehículos de todo tipo; y me sorprenden estos tres grandes barcos por cuanto, leo en sus costados y los mismos indican que pertenecen a la Cía., "Turkish Maritime Lines" y están matriculados en Estambul; pregunto sobre ellos al patrón de la embarcación el que tengo muy cerca (hacemos el recorrido en la pequeña cubierta de esta nave) y el que me dice que este tipo de barcos (hay otros en ruta) hacen la línea de Estambul-Venecia y con múltiples viajes, puesto que hay salidas casi a diario, lo que en principio me deja un poco perplejo, pero luego pienso y recapacito y comprendo ello por cuanto ocurre lo siguiente.

            Turquía tiene en el centro de Europa a cientos de miles (puede que un millón o dos) de emigrantes que vienen a trabajar principalmente a Alemania y Austria.- Estos emigrantes que en mayoría ya se han instalado junto con sus familias, en los ya mentados países, encuentran en Venecia el puerto más propicio y que les une a su país de origen de la forma más corta (o conveniente) posibles y por ello, aquí vienen en sus automóviles desde los ya mentados países europeos y aquí regresan en ese continuo ir y venir, que si bien debe existir todo el año, ahora en verano se acentúa enormemente debido a las vacaciones veraniegas; o sea, más o menos lo que ocurre entre España y África, con el trasiego de marroquíes, argelinos y otros africanos, que llegan a la Península Ibérica, procedentes de Francia, Bélgica, etc. y lo hacen en sus automóviles y furgones; y luego, embarcan en transbordadores similares a estos que hoy veo; haciéndolo principalmente en los puertos del Sur, sobre todo en el de Algeciras, si bien éstos últimos hacen la travesía en horas y estos turcos necesitan "seis días", según me informa "este marinero veneciano"...?

(Julio 1994)

Publicado el 05-08-2017

 

Antonio García Fuentes

(Escritor)

 

www.jaen-ciudad.es