Las Noticias de hoy 18 Mayo 2017

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 18 de mayo de 2017    

Indice:

Newsletter Diario

Nuestra vida se transforma por la presencia de Dios. Catequesis del Papa Francisco

Papa: Jesús Resucitado transforma el mundo. Dios «soñador» que nos ama

La de Jesús no es una alegría dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida

Papa: Magdalena la primera que se encontró con el Resucitado

El Papa Francisco recibe mañana a la comunidad de Enfermos de Huntington

Pascua. 5ª semana. Jueves: Francisco Fernández-Carvajal

“Que en cada uno esté el espíritu de María”​: San Josemaria

Hijos de Santa María

Todos con Pedro, a Jesús por María

Presencia de María en el origen de la Iglesia Catequésis Mariana Juan Pablo II

El Credo apostólico: Mons. Sergio O. Buenanueva, obispo de San Francisco

Ecologistas: “buscar la pobreza… reducir el consumo… instalar normas para la mortalidad”: Acción Familia 

La sociedad líquida: Zygmunt Bauman: + Fr. Jesús Sanz Montes, of.  Arzobispo de Oviedo

 Consecuencias cuando un matrimonio se rompe: Lucía Legorreta de Cervantes

¡¡VAMOS MUJER!!: Eliseo León Pretell

La madre. En mayo 2017 : Josefa Romo

 El empantanamiento: Jesús Domingo Martínez

 Es el momento de agradecer: Jesús D Mez Madrid

 Ordena tu casa… ordena tu vida: Lucía Legorreta de Cervantes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

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Nuestra vida se transforma por la presencia de Dios. Catequesis del Papa Francisco

Nuestra vida se tranforma con la presencia de Dios. Catequesis del Papa - ANSA

17/05/2017 09:58

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En la catequesis del miércoles 17 de mayo el  Papa Francisco siguió meditando entorno al misterio pascual sobre la esperanza cristiana, centrándose esta vez en la figura de María Magdalena como “apóstol de la esperanza”.

María Magdalena no es una mujer que se entusiasma fácilmente,  - observó el Papa. De hecho, después de la primera visita a la tumba de Jesús ella vuelve desilusionada adonde se escondían los discípulos, y les narra sobre la piedra removida del sepulcro, suponiendo, en primer lugar, que alguien robó el cuerpo de Jesús.

Los Evangelios narran luego de un segundo viaje de la Magdalena al sepulcro con el corazón colmado de tristeza por la muerte de Jesús y la desaparición de su cuerpo, pero esta vez, María encuentra al Señor Resucitado, aunque no lo reconoce hasta que él la llama por su nombre.

Fue precisamente en esa llamada en donde el pontífice hizo el punto para reiterar que Dios viene al encuentro de los hombres y llama a cada uno por su nombre, y esto porque Jesús "no es uno que se adapta al mundo, tolerando que en este perduren la muerte, la tristeza, el odio, y la destrucción moral de las personas, sino que en cambio, nuestro Dios sueña la transformación del mundo y la ha realizado – aseguró Francisco -  en el misterio de la resurrección".

A continuación el resumen de la catequesis que el Papa pronunció en nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:

En este tiempo de Pascua dirigimos nuestra mirada a María Magdalena, la primera persona en encontrarse con Jesús resucitado.

La experiencia de la resurrección que vive María Magdalena es profunda y existencial. Ella se acercó al sepulcro con el corazón colmado de la tristeza y la soledad de quien ha perdido un ser querido, y al llegar allí, el dolor y la desilusión de no encontrar el cuerpo de Jesús le impedían verlo y reconocerlo vivo. Entonces Jesús, tomando la iniciativa, la llama por su nombre. Ella al sentirse interpelada personalmente, experimenta dentro de sí una felicidad tan profunda que cambiará su existencia y que está destinada también a transformar la existencia de todo hombre y mujer. Es muy hermoso pensar que la primera aparición de Jesús resucitado se haya producido de un modo tan personal y cercano.

Nuestra vida, tantas veces cargada de esas mismas experiencias de soledad, de vacío y de dolor, se ve transformada por la presencia de Dios, que mucho antes de que nosotros lo busquemos, sale a nuestro encuentro, nos llama por nuestro nombre, y nos dice: Levántate, no llores más, porque he venido a liberarte.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Les animo a perseverar en la oración y en la escucha de la Palabra de Dios, para que en los momentos de dolor y abandono, sientan cómo Jesús resucitado los llama por su nombre, y salgan con el corazón lleno de alegría a anunciar a todos la Buena Noticia de la Resurrección. Que Dios los bendiga.

 

 

Papa: Jesús Resucitado transforma el mundo. Dios «soñador» que nos ama

Audiencia General del Papa Francisco - REUTERS

17/05/2017 11:07

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En su Audiencia general del miércoles de la quinta semana de Pascua, el Papa Francisco dedicó su catequesis a «María Magdalena Apóstol de la Esperanza». Recordando a aquella que, según los Evangelios fue la primera en ver a Jesús Resucitado, el Obispo de Roma hizo hincapié en que «ella descubre el acontecimiento más sobrecogedor de la historia humana», cuando el Señor la llama por su nombre.

Cuando Jesús la llama: «¡María!» revoluciona su vida. Es una revolución destinada a transformar la existencia de cada uno, reiteró el Papa Francisco, recordando que la felicidad que nos da el Señor con su Resurrección arrolla toda la vida.

Cada uno de nosotros es una «historia de amor de Dios» y «nuestro Dios es un soñador que sueña la transformación del mundo y la realiza con el misterio de la Resurrección», dijo también el Santo Padre.

(CdM – RV)

 

Texto completo y audio de la catequesis del Papa Francisco

«Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

En estas semanas, nuestra reflexión se mueve, por decir así, en la órbita del misterio pascual. Hoy, encontramos a aquella que, según los Evangelios, fue la primera en ver a Jesús Resucitado: María Magdalena. Acababa de terminar el descanso del sábado. El día de la pasión no había habido tiempo para completar los ritos fúnebres; por ello, en ese amanecer lleno de tristeza, las mujeres van a la tumba de Jesús, con los ungüentos perfumados. La primera que llega es ella: María de Magdala, una de las discípulas que habían acompañado a Jesús desde Galilea, poniéndose al servicio de la Iglesia naciente. En su camino hacia el sepulcro, se refleja la fidelidad de tantas mujeres, que durante años acuden con devoción a los cementerios, recordando a alguien que ya no está. Los lazos más auténticos no se quiebran ni siquiera con la muerte: hay quien sigue amando, aunque la persona amada se haya ido para siempre.

 

El Evangelio (cfr Jn 20, 1-2-11-18) describe a la Magdalena subrayando enseguida que no era una mujer que se entusiasmaba con facilidad. En efecto, después de la primera visita al sepulcro, vuelve desilusionada al lugar donde los discípulos se escondían; refiere que la piedra ha sido movida de la entrada del sepulcro y su primera hipótesis es la más sencilla que se pueda formular: alguien debe haberse llevado el cuerpo de Jesús. Así, el primer anuncio que María lleva no es el de la resurrección, sino el de un robo que algunos desconocidos han perpetrado, mientras toda Jerusalén dormía.

Luego, los Evangelios cuentan otra ida de la Magdalena al sepulcro de Jesús. Era una testaruda ésta, ¿eh? Fue, volvió… y no, no se convencía…Esta vez su paso es lento, muy pesado. María sufre doblemente: ante todo por la muerte de Jesús, y luego por la inexplicable desaparición de su cuerpo.

Es mientras está inclinada cerca de la tumba, con los ojos llenos de lágrimas, cuando Dios la sorprende de la manera más inesperada. El evangelista Juan subraya cuán persistente es su ceguera: no se da cuenta de la presencia de los dos ángeles que la interrogan y ni siquiera sospecha viendo al hombre a sus espaldas, creyendo que era el guardián del jardín. Y, sin embargo, descubre el acontecimiento más sobrecogedor de la historia humana cuando finalmente es llamada por su nombre: ¡«María!» (v. 16)

¡Qué lindo es pensar que la primera aparición del Resucitado – según los evangelios - fue de una forma tan personal! Que hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y desilusión, que se conmueve por nosotros, y nos llama por nuestro nombre. Es una ley que encontramos grabada en muchas páginas del Evangelio. Alrededor de Jesús hay tantas personas que buscan a Dios; pero la realidad más prodigiosa es que, mucho antes, es ante todo Dios el que se preocupa por nuestra vida, que quiere volverla a levantar, y para hacer esto nos llama por nuestro nombre, reconociendo el rostro personal de cada uno. Cada hombre es una historia de amor que Dios escribe en esta tierra. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros, Dios nos llama por nuestro nombre: nos conoce por nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros. ¿Es verdad o no es verdad? Cada uno de nosotros tiene esta experiencia.

Y Jesús la llama: «¡María!»: la revolución de su vida, la revolución destinada a transformar la existencia de todo hombre y de toda mujer, comienza con un nombre que resuena en el jardín del sepulcro vació. Los Evangelios nos describen la felicidad de María: la resurrección de Jesús no es una alegría dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida. La existencia cristiana no está entretejida con felicidades blandas, sino con oleadas que lo arrollan todo. Intenten pensar también ustedes, en este instante, con el bagaje de desilusiones y derrotas que cada uno de nosotros lleva en el corazón, que hay un Dios cercano a nosotros, que nos llama por nuestro nombre y nos dice: «¡Levántate, deja de llorar, porque he venido a liberarte!». Esto es muy bello.

Jesús no es uno que se adapta al mundo, tolerando que perduren la muerte, la tristeza, el odio, la destrucción moral de las personas… Nuestro Dios no es inerte, sino que nuestro Dios – me permito la palabra – es un soñador: sueña la transformación del mundo y la ha realizado en el misterio de la Resurrección.

María quisiera abrazar a su Señor, pero Él ya está orientado hacia el Padre celeste, mientras que ella es enviada a llevar el anuncio a los hermanos. Y así aquella mujer, que antes de encontrar a Jesús estaba en manos del maligno (cfr Lc 8,2), ahora se ha vuelto apóstol de la nueva y mayor esperanza. Que su intercesión nos ayude a vivir también nosotros esa experiencia: en la hora del llanto, en la hora del abandono, escuchar a Jesús Resucitado que nos llama por nombre y, con el corazón lleno de alegría, ir a anunciar: «¡He visto al Señor!». ¡He cambiado vida porque he visto al Señor! Ahora soy diferente a como era antes, soy otra persona. He cambiado porque he visto al Señor. Ésta es nuestra fortaleza y ésta es nuestra esperanza. Gracias»

 

 

La de Jesús no es una alegría dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida

El Papa Francisco saluda a monjitas mexicanas presentes en la Audiencia General - AP

17/05/2017 12:01

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 En la Audiencia General del 17 de mayo el Papa Francisco siguió con sus reflexiones sobre la esperanza cristiana, y lo hizo centrándose en la figura de María Magdalena, la primera persona en ver a Jesús Resucitado

Después de la muerte de Jesús y tan pronto como el descanso del sábado lo permitió, ella, fiel a su amor por el Señor, va al sepulcro para cumplir los ritos fúnebres. Al llegar, ve que alguien había removido la piedra que estaba en la puerta del sepulcro, y piensa que robaron el cuerpo de Jesús.

Un encuentro personal

Tan pronto advierte a los discípulos regresa al sepulcro, pero esta vez con una doble tristeza: aquella por la muerte de Jesús y aquella por la desaparición de su cuerpo. Pero es sorprendida por la aparición de dos ángeles y, finalmente, por el mismo Jesús, a quien reconoce cuando éste la llama por el nombre: ¡María!

"La experiencia de la resurrección que vive María Magdalena es profunda y existencial, - dijo el pontífice hablando en español. Ella se acercó al sepulcro con el corazón colmado de la tristeza y la soledad de quien ha perdido un ser querido, y al llegar allí, el dolor y la desilusión de no encontrar el cuerpo de Jesús le impedían verlo y reconocerlo vivo. Entonces Jesús, tomando la iniciativa, la llama por su nombre. Ella al sentirse interpelada personalmente, experimenta dentro de sí una felicidad tan profunda que cambiará su existencia y que está destinada también a transformar la existencia de todo hombre y mujer".

Hay “Alguien” que nos conoce y se conmueve por nosotros

"Es muy hermoso pensar que la primera aparición de Jesús resucitado se haya producido de un modo tan personal y cercano", prosiguió el Papa, reiterando que Jesús nos conoce y nos llama por nombre: "entorno a Jesús hay muchas personas que buscan a Dios, pero la realidad más prodigiosa es que mucho antes, está Dios que se preocupa por nuestra vida, que la quiere elevar, y para hacer esto nos llama por nombre, reconociendo el rostro de cada uno. Cada hombre es una historia de amor que Dios escribe sobre esta tierra. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros Dios llama por el propio nombre: nos conoce por nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros. ¿Es verdad o no es verdad? Cada uno de nosotros hace esta experiencia".

La vida se transforma por la presencia de Dios

"Nuestra vida, tantas veces cargada de esas mismas experiencias de soledad, de vacío y de dolor, se ve transformada por la presencia de Dios, que mucho antes de que nosotros lo busquemos, sale a nuestro encuentro, nos llama por nuestro nombre, y nos dice: Levántate, no llores más, porque he venido a liberarte", continuó Francisco en español, mientras que en la catequesis en italiano precisó que Jesús "no es uno que se adapta al mundo, tolerando que en este perduren la muerte, la tristeza, el odio, y la destrucción moral de las personas, sino que en cambio, nuestro Dios sueña la transformación del mundo y la ha realizado – aseguró -  en el misterio de la resurrección". "La resurrección de Jesús no es una alegría dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida. La existencia cristiana no está entretejida con felicidades blandas, sino con oleadas que lo arrollan todo".

En la conclusión del resumen de la catequesis, el Santo Padre animó a todos a perseverar en la oración y en la escucha de la Palabra de Dios, para que "en los momentos de dolor y abandono, sientan cómo Jesús resucitado los llama por su nombre, y salgan con el corazón lleno de alegría a anunciar a todos la Buena Noticia de la Resurrección".

 

 

Papa: Magdalena la primera que se encontró con el Resucitado

El Papa Francisco durante la Audiencia General del tercer miércoles de mayo. - REUTERS

17/05/2017 13:35

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“Los animo a perseverar en la oración y en la escucha de la Palabra de Dios, para que en los momentos de dolor y abandono, sientan cómo Jesús resucitado los llama por su nombre, y salgan con el corazón lleno de alegría a anunciar a todos la Buena Notica de la Resurrección”.

Fue la invitación del Papa Francisco al saludar a los peregrinos de nuestro idioma que participaron en la Audiencia General del tercer miércoles de mayo. Prosiguiendo con su ciclo de catequesis sobre la esperanza cristiana,  el Santo Padre propuso contemplar en esta ocasión la figura de María Magdalena, que fue la primera persona que se encontró con Jesús resucitado.

Y lo hizo a partir de un pasaje del Evangelio de San Juan (20,15-18ª), en que el Apóstol refiere que Jesús le preguntó por qué lloraba y a quien buscaba, a lo que la mujer, tras reconocerlo como Maestro, fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor refiriendo sus palabras.

Hablando en italiano, el Pontífice recordó que, tal como relatan los evangelios, en el trayecto hacia el sepulcro de María Magdalena se refleja la fidelidad de tantas mujeres que son devotas durante años, a los paseos de los cementerios, en recuerdo de alguien que ya no está, a pesar de lo cual los lazos más auténticos ni siquiera la muerte ha cortado.

El Obispo de Roma puso de manifiesto que el primer anuncio que ella lleva no es el de la resurrección, sino el del robo del cuerpo del Señor mientras Jerusalén dormía. Pero después, los evangelios refieren el segundo viaje de la Magdalena hacia el sepulcro, que realiza con paso sumamente lento puesto que sufre mucho por la muerte de Jesús y por la inexplicable desaparición de su cuerpo, hasta que, con los ojos llenos de lágrimasDios la sorprende de la manera más inesperada. Y dijo que es hermoso pensar que la primera aparición del Resucitado haya acaecido de un modo tan personal. Sí, porque hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y decepción, que se conmueve por nosotros, y que nos llama por nuestro nombre.

Francisco también explicó que Jesús no es una persona que se adapta al mundo, y que tolera que en él perdure la muerte, la tristeza, el odio y la destrucción moral de las personas… Porque nuestro Dios no es inerte, sino que sueña la transformación del mundo, y la ha realizado en el misterio de la Resurrección.

De María Magdalena el Santo Padre destacó que quería abrazar a su Señorcuando Él se encuentra ya orientado hacia el Padre celestial. Por eso la envía a llevar el anuncio a los hermanos. Y así – dijo el Papa al concluir su reflexión – aquella mujer, que fue la primera que vio a Jesús y que estaba a la merced del maligno, ahora se ha convertido en apóstol de la nueva y más grande esperanza.

Por esta razón Francisco pidió que su intercesión nos ayude a que también nosotros vivamos esta experiencia, es decir, que en la hora del llanto y del abandono, escuchemos a Jesús Resucitado que nos llama por nombre, y con el corazón lleno de alegría vayamos a anunciar: “¡He visto al Señor!”.

 

 

El Papa Francisco recibe mañana a la comunidad de Enfermos de Huntington

El Papa Francisco encontrará el 18 de mayo, en una especial audiencia, a la comunidad de enfermos de Huntington. - ANSA

17/05/2017 19:09

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Mañana, jueves 18 de mayo, el Papa Francisco, recibirá en audiencia en el Aula Pablo VI  en el Vaticano, a los enfermos de Huntington, junto a sus familiares, las asociaciones, los médicos y el personal sanitario de todo el mundo.

El histórico encuentro mundial tendrá lugar a partir de las 9.30 de la mañana y será transmitido en vivo a través del canal YouTube del Vaticano a partir de las 11.00.

El evento ha sido organizado por la senadora y científica italiana Elena Cattaneo, junto al presidente del Senado de la República Italiana, Pietro Grasso. Se trata de una iniciativa titulada “HDdennomore”, “Oculta Nunca Más”, puesta en marcha por una coalición mundial de defensores de la causa de la EH dedicada a crear conciencia sobre esta enfermedad aún desconocida, a terminar con el estigma y la vergüenza que esta provoca, y a promover acciones para lograr un cambio.

Además de la audiencia especial con el Papa Francisco de mañana 18 de mayo, el equipo de “Oculta Nunca Más”,  ha coordinado otra serie de eventos para dar inicio a este movimiento mundial, como un intercambio educativo entre investigadores y médicos de Latinoamérica y del Hospital Universitario italiano Gemelli de Roma, para que compartan sus aprendizajes y prácticas recomendadas en cuanto a la atención y el tratamiento de los afectados por la EH.

Entre los participantes, destacamos representantes procedentes de los países sudamericanos, como Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela; de Europa, entre los que se encuentran Bélgica, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Laponia, Noruega, Polonia y España; así como de EEUU y Nueva Zelanda.

 

 

Pascua. 5ª semana. Jueves

OFRECER LAS OBRAS DEL DÍA

— El ofrecimiento de obras dirige a Dios nuestro día desde los comienzos. Nuestra primera oración.

— Cómo hacerlo. El «minuto heroico».

— El ofrecimiento de obras y la Santa Misa. Ofrecer nuestra tarea al Señor muchas veces al día.

I. Para ordenar nuestra vida, el Señor nos ha dado los días y las noches. El día habla al día y la noche comunica sus pensamientos a la noche1. Y cada nuevo día, al despedirse el día pasado, nos recuerda que hemos de continuar nuestros trabajos interrumpidos y renovar nuestros proyectos y nuestras esperanzas. «El hombre sale a trabajar hasta el anochecer: entonces llega la noche y, con una amable sonrisa, (Dios) nos manda dejar todos nuestros juguetes, con los cuales nos alborotamos tanto nosotros (...), nos cierra los libros, nos esconde las distracciones, extiende un gran manto negro sobre nuestra vida...; cuando la oscuridad se cierra a nuestro alrededor, vivimos un ensayo general de la muerte; el alma y el cuerpo se dan las buenas noches... Luego llega la mañana y con la mañana el renacimiento»2.

Cada día comienza, en cierto modo, con un nacimiento y acaba con una muerte; cada día es como una vida en miniatura. Al final, nuestro paso por el mundo habrá sido santo y agradable a Dios si hemos procurado que cada jornada fuera grata a Dios, desde que despunta el sol hasta su ocaso. También la noche, porque del mismo modo la hemos ofrecido al Señor. El hoy es lo único de que disponemos para santificarlo. El día habla al día; el día de ayer susurra al de hoy, y nos dice de parte del Señor: Comienza bien. «Pórtate bien “ahora”, sin acordarte de “ayer”, que ya pasó, y sin preocuparte de “mañana”, que no sabes si llegará para ti»3. El día de ayer ha desaparecido para siempre, con todas sus posibilidades y con todos sus peligros. De él solo han quedado motivos de contrición por las cosas que no hicimos bien, y motivos de gratitud por las innumerables gracias, beneficios y cuidados que recibimos de Dios. El «mañana» está aún en las manos del Señor.

Lo que debemos santificar es el día de hoy. ¿Y cómo vamos a empezarlo si no es ofreciéndoselo a Dios? Solo quienes no conocen a Dios y los cristianos tibios comienzan sus días de cualquier manera. El ofrecimiento de obras por la mañana es un acto de piedad que orienta bien el día, que lo dirige a Dios desde sus comienzos, de la misma manera que la brújula señala al Norte. El ofrecimiento de obras nos dispone desde el primer momento para escuchar y atender las innumerables inspiraciones y mociones del Espíritu Santo en este día, que ya no se repetirá nunca más. Hoy si oís su voz no queráis endurecer vuestros corazones4. Y en cada jornada nos habla Dios.

Le decimos al Señor que le queremos servir en el día de hoy, que le queremos tener presente. «Renovad cada mañana, con un serviam! decidido –¡te serviré, Señor!–, el propósito de no ceder, de no caer en la pereza o en la desidia, de afrontar los quehaceres con más esperanza, con más optimismo, bien persuadidos de que si en alguna escaramuza salimos vencidos podremos superar ese bache con un acto de amor sincero»5.

Nuestras obras llegarán antes a Dios si hacemos el ofrecimiento a través de su Madre, que es también Madre nuestra. «Aquello poco que desees ofrecer, procura depositarlo en aquellas manos de María, graciosísimas y dignísimas de todo aprecio, a fin de que sea ofrecido al Señor sin sufrir de Él repulsa»6.

II. La costumbre de ofrecer el día a Dios también la vivían los primeros cristianos: «apenas despertar, antes de enfrentarse de nuevo con el trasiego de la vida, antes de concebir en su corazón cualquier impresión, antes incluso de acordarse del cuidado de sus intereses familiares, consagran al Señor el nacimiento y principio de sus pensamientos»7.

San Pablo exhortaba a los primeros cristianos a ofrecer todo su día a Dios. Recomendaba a los primeros cristianos de Corinto: Ya comáis, ya bebáis o ya hagáis alguna otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios8. Y a los colosenses: Y todo cuanto hagáis de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por Él9.

Muchos buenos cristianos tienen el hábito adquirido de dirigir su primer pensamiento a Dios. Y enseguida el «minuto heroico», que es una buena ayuda para hacer bien el ofrecimiento de obras y comenzar bien el día. «Sin vacilación: un pensamiento sobrenatural y... ¡arriba! —El minuto heroico: ahí tienes una mortificación que fortalece tu voluntad y no debilita tu naturaleza»10. «Si, con la ayuda de Dios, te vences, tendrás mucho adelantado para el resto de la jornada.

«¡Desmoraliza tanto sentirse vencido en la primera escaramuza!»11.

Aunque no hay por qué adaptarse a una fórmula concreta, es conveniente tener un modo habitual de hacer esta práctica de piedad, tan útil para que marche bien toda la jornada. Unos recitan alguna oración sencilla aprendida de pequeños... o de mayores. Es muy conocida esta oración a la Virgen, que sirve a la vez de ofrecimiento de obras y de consagración personal diaria a Nuestra Señora: ¡Oh Señora mía! ¡Oh madre mía! Yo me ofrezco del todo a Vos, y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, ¡oh Madre de bondad!, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

Aparte del ofrecimiento de obras, cada cual verá lo que estima oportuno añadir a sus oraciones al levantarse: alguna oración más a la Virgen, a San José, al Ángel de la Guarda. Es un momento también oportuno para traer a la memoria los propósitos de lucha que se concretaron en el examen de conciencia del día anterior, renovando el deseo y pidiendo a Dios la gracia para cumplirlos.

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día: sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado; sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos12.

III. Hemos de dirigirnos al Señor cada día pidiéndole ayuda para tenerle siempre presente; y no solo en los momentos expresamente dedicados a hablar con Él, sino también en las normales actividades diarias, pues queremos que además de estar bien realizadas sean oración grata a Dios. Por eso podemos decir con la Iglesia: Te pedimos, Señor, que prevengas nuestras acciones y nos ayudes a proseguirlas, para que todo nuestro trabajo empiece en Ti y por Ti alcance su fin13.

En la Santa Misa encontramos el momento más oportuno para renovar el ofrecimiento de nuestra vida y de las obras del día. Cuando el sacerdote ofrece el pan y el vino, nosotros ofrecemos cuanto somos y poseemos, y todo aquello que nos proponemos hacer en esa jornada que comienza. En la patena ponemos la memoria, la inteligencia, la voluntad... Además, familia, trabajo, alegrías, dolor, preocupaciones... Y las jaculatorias y actos de desagravio, las comuniones espirituales, las pequeñas mortificaciones, los actos de amor con que esperamos llenar el día. Siempre resultarán pobres y pequeños estos dones que ofrecemos, pero al unirse a la oblación de Cristo en la Misa se hacen inconmensurables y eternos. «Todas sus obras, sus oraciones e iniciativas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el cotidiano trabajo, el descanso de alma y de cuerpo, si son hechas en el Espíritu, e incluso las mismas pruebas de la vida, si se sobrellevan pacientemente, se convierten en sacrificios espirituales, aceptables a Dios por Jesucristo (Cfr. 1 Pdr 2, 5), que en la celebración de la Eucaristía se ofrecen piadosamente al Padre junto con la oblación del Cuerpo del Señor»14.

En el altar, junto al pan y al vino, hemos dejado cuanto somos y poseemos: ilusiones, amores, trabajos, preocupaciones... Y en el momento de la Consagración se lo entregamos definitivamente a Dios. Ahora, ya nada de eso es solo nuestro, y por tanto –como quien lo ha recibido en depósito y administración– deberemos utilizarlo para el fin al que lo hemos destinado: para la gloria de Dios y para hacer el bien a quienes están cerca de nosotros.

El haber ofrecido todas nuestras obras a Dios nos ayudará a hacerlas mejor, a trabajar con más eficacia, a estar más alegres en la vida de familia aunque estemos cansados, a ser mejores ciudadanos, a vivir mejor la convivencia con todos. El ofrecimiento de nuestras obras podemos repetirlo, aunque solo sea con el pensamiento, muchas veces a lo largo del día; por ejemplo, cuando iniciamos una nueva actividad, o cuando lo que estamos haciendo nos resulte particularmente dificultoso. El Señor también acepta nuestro cansancio, que así adquiere un valor redentor.

Vivamos cada día como si fuera el único que tenemos para ofrecer a Dios, procurando hacer las cosas bien, rectificando cuando las hemos hecho mal. Y un día será el último y también se lo habremos ofrecido a Dios nuestro Padre. Entonces, si hemos procurado vivir ofreciendo continuamente a Dios nuestra vida, oiremos a Jesús que nos dice, como al buen ladrón: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso15.

1 Sal 18, 3. — 2 R. A. Knox, Ejercicios para seglares, Rialp, 2ª ed., Madrid 1962, pp. 45-46. — 3 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 253. — 4 Sal 94, 7-8. — 5 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 217. — 6 San Bernardo, Hom. en la Natividad de la B. Virgen María, 18. — 7 Casiano, Colaciones, 21. — 8 1 Cor 10, 31. — 9 Col 3, 17. — 10 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 206. — 11 Ibídem, n. 191. — 12 Liturgia de las Horas. Laudes. — 13 Ibídem, Oración de Laudes. Lunes 1ª semana. — 14 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 34. — 15 Lc 23, 43.

 

† Nota: Ediciones Palabra (poseedora de los derechos de autor) s�lo nos ha autorizado a difundir la meditaci�n diaria a usuarios concretos para su uso personal, y no desea su distribuci�n por fotocopias u otras formas de distribuci�n.

 

 

“Que en cada uno esté el espíritu de María”

¡Madre mía! Las madres de la tierra miran con mayor predilección al hijo más débil, al más enfermo, al más corto, al pobre lisiado... –¡Señora!, yo sé que tú eres más Madre que todas las madres juntas... –Y, como yo soy tu hijo... Y, como yo soy débil, y enfermo... y lisiado... y feo... (Forja, 234)

Las madres no contabilizan los detalles de cariño que sus hijos les demuestran; no pesan ni miden con criterios mezquinos. Una pequeña muestra de amor la saborean como miel, y se vuelcan concediendo mucho más de lo que reciben. Si así reaccionan las madres buenas de la tierra, imaginaos lo que podremos esperar de Nuestra Madre Santa María.

Me gusta volver con la imaginación a aquellos años en los que Jesús permaneció junto a su Madre, que abarcan casi toda la vida de Nuestro Señor en este mundo. Verle pequeño, cuando María lo cuida y lo besa y lo entretiene. Verle crecer, ante los ojos enamorados de su Madre y de José, su padre en la tierra. Con cuánta ternura y con cuánta delicadeza María y el Santo Patriarca se preocuparían de Jesús durante su infancia y, en silencio, aprenderían mucho y constantemente de El. Sus almas se irían haciendo al alma de aquel Hijo, Hombre y Dios. Por eso la Madre –y, después de Ella, José– conoce como nadie los sentimientos del Corazón de Cristo, y los dos son el camino mejor, afirmaría que el único, para llegar al Salvador.

Que en cada uno de vosotros, escribía San Ambrosio, esté el alma de María, para alabar al Señor; que en cada uno esté el espíritu de María, para gozarse en Dios. (Amigos de Dios, 280-281)

 

 

Hijos de Santa María

magen de <i>Santa María, Madre del amor hermoso</i> que se encuentra en e

Imagen de Santa María, Madre del amor hermoso que se encuentra en el vestíbulo de entrada de Santa María de la Paz en Roma

Te aconsejo que hagas, si no lo has hecho todavía, tu experiencia particular del amor materno de María. No basta saber que Ella es Madre, considerarla de este modo, hablar así de Ella. Es tu Madre y tú eres su hijo; te quiere como si fueras el hijo único suyo en este mundo. Trátala en consecuencia: cuéntale todo lo que te pasa, hónrala, quiérela. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces.
Amigos de Dios, 293

Madre! -Llámala fuerte, fuerte. -Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha.
Camino, 516

La lección más importante
Madre de la ciencia es María, porque con Ella se aprende la lección que más importa: que nada vale la pena, si no estamos junto al Señor; que de nada sirven todas las maravillas de la tierra, todas las ambiciones colmadas, si en nuestro pecho no arde la llama de amor vivo, la luz de la santa esperanza que es un anticipo del amor interminable en nuestra definitiva Patria.
Amigos de Dios, 278

No me dejes, ¡Madre!: haz que busque a tu Hijo; haz que encuentre a tu Hijo; haz que ame a tu Hijo... ¡con todo mi ser! —Acuérdate, Señora, acuérdate.
Forja, 157

Madre mía del Cielo: haz que yo vuelva al fervor, al entregamiento, a la abnegación: en una palabra, al Amor.
Forja, 162

El amor a nuestra Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza.
Camino, 492.

Antes, solo, no podías... —Ahora, has acudido a la Señora, y, con Ella, ¡qué fácil!
Camino, 513.

Hijos “interesados”
Meditemos frecuentemente todo lo que hemos oído de Nuestra Madre, en una oración sosegada y tranquila. Y, como poso, se irá grabando en nuestra alma ese compendio, para acudir sin vacilar a Ella, especialmente cuando no tengamos otro asidero. ¿No es esto interés personal, por nuestra parte? Ciertamente lo es. Pero ¿acaso las madres ignoran que los hijos somos de ordinario un poco interesados, y que a menudo nos dirigimos a ellas como al último remedio? Están convencidas y no les importa: por eso son madres, y su amor desinteresado percibe —en nuestro aparente egoísmo— nuestro afecto filial y nuestra confianza segura.
No pretendo —ni para mí, ni para vosotros— que nuestra devoción a Santa María se limite a estas llamadas apremiantes. Pienso —sin embargo— que no debe humillarnos, si nos ocurre eso en algún momento. Las madres no contabilizan los detalles de cariño que sus hijos les demuestran; no pesan ni miden con criterios mezquinos. Una pequeña muestra de amor la saborean como miel, y se vuelcan concediendo mucho más de lo que reciben. Si así reaccionan las madres buenas de la tierra, imaginaos lo que podremos esperar de Nuestra Madre Santa María.
Amigos de Dios, 280

No estás sólo
No estás solo. -Lleva con alegría la tribulación. -No sientes en tu mano, pobre niño, la mano de tu Madre: es verdad. -Pero... ¿has visto a las madres de la tierra, con los brazos extendidos, seguir a sus pequeños, cuando se aventuran, temblorosos, a dar sin ayuda de nadie los primeros pasos? -No estás solo: María está junto a ti.
Camino, 900

Te daré un consejo, que no me cansaré de repetir a las almas: que ames con locura a la Madre de Dios, que es Madre nuestra.
Forja, 77

Di: Madre mía -tuya, porque eres suyo por muchos títulos-, que tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía, ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Jesús.
Camino, 497

Si estás orgulloso de ser hijo de Santa María, pregúntate: ¿cuántas manifestaciones de devoción a la Virgen tengo durante la jornada, de la mañana a la noche?
Forja, 433

Serás el cristiano sueñas ser
¡Cuánto crecerían en nosotros las virtudes sobrenaturales, si lográsemos tratar de verdad a María, que es Madre Nuestra! Que no nos importe repetirle durante el día —con el corazón, sin necesidad de palabras— pequeñas oraciones, jaculatorias. La devoción cristiana ha reunido muchos de esos elogios encendidos en las Letanías que acompañan al Santo Rosario. Pero cada uno es libre de aumentarlas, dirigiéndole nuevas alabanzas, diciéndole lo que —por un santo pudor que Ella entiende y aprueba— no nos atreveríamos a pronunciar en voz alta.
Te aseguro que, si emprendes este camino, encontrarás enseguida todo el amor de Cristo: y te verás metido en esa vida inefable de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Sacarás fuerzas para cumplir acabadamente la Voluntad de Dios, te llenarás de deseos de servir a todos los hombres. Serás el cristiano que a veces sueñas ser: lleno de obras de caridad y de justicia, alegre y fuerte, comprensivo con los demás y exigente contigo mismo.
Amigos de Dios, 293

 

 

 

Todos con Pedro, a Jesús por María

“Quería hablaros una vez más de la próxima elección del Santo Padre. Conocéis, hijos míos, el amor que tenemos al Papa. Después de Jesús y de María, amamos con todas las veras de nuestra alma al Papa, quienquiera que sea. Por eso, al Pontífice Romano que va a venir, ya le queremos. Estamos decididos a servirle con toda la vida.
Rezad, ofreced al Señor hasta vuestros momentos de diversión. Hasta eso ofrecemos a Nuestro Señor por el Papa que viene, como hemos ofrecido la Misa todos estos días, como hemos ofrecido... hasta la respiración”.
Palabras de San Josemaría en 1958. Carta del Prelado del Opus Dei, marzo 2013

frece la oración, la expiación y la acción por esta finalidad: «ut sint unum!»

Ofrece la oración, la expiación y la acción por esta finalidad: «ut sint unum!» –para que todos los cristianos tengamos una misma voluntad, un mismo corazón, un mismo espíritu: para que «omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!» –que todos, bien unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María. Forja, 647

Lo que nadie puede hacer por mí
Es hora de preguntarnos: ¿comparto con Cristo su afán de almas? ¿Pido por esta Iglesia, de la que formo parte, en la que he de realizar una misión específica, que ningún otro puede hacer por mí? Estar en la Iglesia es ya mucho: pero no basta. Debemos ser Iglesia, porque nuestra Madre nunca ha de resultarnos extraña, exterior, ajena a nuestros más hondos pensamientos.
Lealtad a la Iglesia, 33

¿Comparto con Cristo su afán de almas? ¿Pido por esta Iglesia, de la que formo parte, en la que he de realizar una misión específica, que ningún otro puede hacer por mí? Estar en la Iglesia es ya mucho: pero no basta.

Ofrece la oración, la expiación y la acción por esta finalidad: «ut sint unum!» –para que todos los cristianos tengamos una misma voluntad, un mismo corazón, un mismo espíritu: para que «omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!» –que todos, bien unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María.
Forja, 647

Dudar de la Iglesia... es dudar de Dios mismo
Podemos llegar a desconfiar de los hombres, y cada uno está obligado a desconfiar personalmente de sí mismo y a coronar sus jornadas con un mea culpa con un acto de contrición hondo y sincero. Pero no tenemos derecho a dudar de Dios. Y dudar de la Iglesia, de su origen divino, de la eficacia salvadora de su predicación y de sus sacramentos, es dudar de Dios mismo, es no creer plenamente en la realidad de la venida del Espíritu Santo.
Es Cristo que pasa, 131

Ser cristiano
Por encima de las deficiencias y limitaciones humanas, insisto, la Iglesia es eso: el signo y en cierto modo —no en el sentido estricto en el que se ha definido dogmáticamente la esencia de los siete sacramentos de la Nueva Alianza— el sacramento universal de la presencia de Dios en el mundo. Ser cristiano es haber sido regenerado por Dios y enviado a los hombres, para anunciarles la salvación. Si tuviéramos fe recia y vivida, y diéramos a conocer audazmente a Cristo, veríamos que ante nuestros ojos se realizan milagros como los de la época apostólica.
Es Cristo que pasa, 131

El mar está un poco revuelto... ¡Ya se aplacará, no os preocupéis! También yendo Jesús en la barca, la barca parece que se hunde. ¡La barca de Pedro no se hunde!

Tienes un afán grande de amar a la Iglesia: tanto mayor, cuanto más se revuelven quienes pretenden afearla. —Me parece muy lógico: porque la Iglesia es tu Madre.
Surco, 354

Puede suceder que haya, entre los católicos, algunos de poco espíritu cristiano; o que den esa impresión a quienes les tratan en un determinado momento. Pero, si te escandalizaras de esta realidad, darías muestra de conocer poco la miseria humana y... tu propia miseria. Además, no es justo ni leal tomar ocasión de las debilidades de esos pocos, para difamar a Cristo y a su Iglesia.
Surco, 367

Quienquiera que sea...

idriera de la Cátedra del Espíritu Santo en la Basílica de San Pedro. Roma.

Vidriera de la Cátedra del Espíritu Santo en la Basílica de San Pedro. Roma.

Hemos de amar mucho a la Iglesia, y al Papa, cualquiera que sea. Pedid al Señor que sea eficaz nuestro servicio para su Iglesia y para el Santo Padre.
Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del fundador del Opus Dei

El mar está un poco revuelto... ¡Ya se aplacará, no os preocupéis! También yendo Jesús en la barca, la barca parece que se hunde. ¡La barca de Pedro no se hunde! San Josemaría, 26 de junio de 1975
Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del fundador del Opus Dei

Contra la vejez de espíritu
Fidelidad. Para mí aggiornamento significa sobre todo eso: fidelidad. Un marido, un soldado, un administrador es siempre tanto mejor marido, tanto mejor soldado, tanto mejor administrador, cuanto más fielmente sabe hacer frente en cada momento, ante cada nueva circunstancia de su vida, a los firmes compromisos de amor y de justicia que adquirió un día. Esa fidelidad delicada, operativa y constante –que es difícil, como difícil es toda aplicación de principios a la mudable realidad de lo contingente– es por eso la mejor defensa de la persona contra la vejez de espíritu, la aridez de corazón y la anquilosis mental.

El aggiornamento de la Iglesia –ahora, como en cualquier otra época– es fundamentalmente eso: una reafirmación gozosa de la fidelidad del Pueblo de Dios a la misión recibida, al Evangelio.

Lo mismo sucede en la vida de las instituciones, singularísimamente en la vida de la Iglesia, que obedece no a un precario proyecto del hombre, sino a un designio de Dios. La Redención, la salvación del mundo, es obra de la amorosa y filial fidelidad de Jesucristo –y de nosotros con Él– a la voluntad del Padre celestial que le envió. Por eso, el aggiornamento de la Iglesia –ahora, como en cualquier otra época– es fundamentalmente eso: una reafirmación gozosa de la fidelidad del Pueblo de Dios a la misión recibida, al Evangelio.
Conversaciones, 1

 

 

 

Presencia de María en el origen de la Iglesia
Catequésis Mariana Juan Pablo II

María desempeña su papel de Madre de la Iglesia, favoreciendo la comprensión entre los Apóstoles.

Por: SS Juan Pablo II 

 

SS Juan Pablo II durante la audiencia general del miércoles 6 de septiembre de 1995

1. Después de haberme dedicado en las anteriores catequesis a profundizar la identidad y la misión de la Iglesia, siento ahora la necesidad de dirigir la mirada hacia la santísima Virgen, que vivió perfectamente la santidad y constituye su modelo.

Es lo mismo que hicieron los padres del concilio Vaticano II: después de haber expuesto la doctrina sobre la realidad histórico-salvífica del pueblo de Dios, quisieron completarla con la ilustración del papel de María en la obra de la salvación. En efecto, el capítulo VIII de la constitución conciliar Lumen gentium tiene como finalidad no sólo subrayar el valor eclesiológico de la doctrina mariana, sino también iluminar la contribución que la figura de la santísima Virgen ofrece a la comprensión del misterio de la Iglesia.

2. Antes de exponer el itinerario mariano del Concilio, deseo dirigir una mirada contemplativa a María, tal como, en el origen de la Iglesia, la describen los Hechos de los Apóstoles. San Lucas, al comienzo de este escrito neotestamentario que presenta la vida de la primera comunidad cristiana, después de haber recordado uno por uno los nombres de los Apóstoles (Hch. 1, 13), afirma: "Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos (Hch. 1, 14).

En este cuadro destaca la persona de María, la única a quien se recuerda con su propio nombre, además de los Apóstoles. Ella representa un rostro de la Iglesia diferente y complementario con respecto al ministerial o jerárquico.

3. En efecto, la frase de Lucas se refiere a la presencia, en el cenáculo, de algunas mujeres, manifestando así la importancia de la contribución femenina en la vida de la Iglesia, ya desde los primeros tiempos. Esta presencia se pone en relación directa con la perseverancia de la comunidad en la oración y con la concordia. Estos rasgos expresan perfectamente dos aspectos fundamentales de la contribución específica de las mujeres a la vida eclesial. Los hombres, más propensos a la actividad externa, necesitan la ayuda de las mujeres para volver a las relaciones personales y progresar en la unión de los corazones.

"Bendita tú entre las mujeres" (Lc. 1, 42), María cumple de modo eminente esta misión femenina. ¿Quién, mejor que María, impulsa en todos los creyentes la perseverancia en la oración? ¿Quién promueve, mejor que ella, la concordia y el amor?

Reconociendo la misión pastoral que Jesús había confiado a los Once, las mujeres del cenáculo, con María en medio de ellas, se unen a su oración y, al mismo tiempo, testimonian la presencia en la Iglesia de personas que, aunque no hayan recibido una misión, son igualmente miembros, con pleno título, de la comunidad congregada en la fe en Cristo.

4. La presencia de María en la comunidad, que orando espera la efusión del Espíritu (cf. Hch. 1, 14), evoca el papel que desempeñó en la encarnación del Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo (cf. Lc. 1, 35). El papel de la Virgen en esa fase inicial y el que desempeña ahora, en la manifestación de la Iglesia en Pentecostés, están íntimamente vinculados.

La presencia de María en los primeros momentos de vida de la Iglesia contrasta de modo singular con la participación bastante discreta que tuvo antes, durante la vida pública de Jesús. Cuando el Hijo comienza su misión, María permanece en Nazaret, aunque esa separación no excluye algunos contactos significativos, como en Caná, y, sobre todo, no le impide participar en el sacrificio del Calvario.

Por el contrario, en la primera comunidad el papel de María cobra notable importancia. Después de la ascensión, y en espera de Pentecostés, la Madre de Jesús está presente personalmente en los primeros pasos de la obra comenzada por el Hijo.

5. Los Hechos de los Apóstoles ponen de relieve, que María se encontraba en el cenáculo "con los hermanos de Jesús" (Hch. 1, 14), es decir, con sus parientes, como ha interpretado siempre la tradición eclesial. No se trata de una reunión de familia, sino del hecho de que, bajo la guía de María, la familia natural de Jesús pasó a formar parte de la familia espiritual de Cristo: "Quien cumpla la voluntad de Dios, -había dicho Jesús-, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Mc. 3, 34).

En esa misma circunstancia, Lucas define explícitamente a María "la madre de Jesús" (Hch. 1, 14), como queriendo sugerir que algo de la presencia de su Hijo elevado al cielo permanece en la presencia de la madre. Ella recuerda a los discípulos el rostro de Jesús y es, con su presencia en medio de la comunidad, el signo de la fidelidad de la Iglesia a Cristo Señor.

El título de Madre, en este contexto, anuncia la actitud de diligente cercanía con la que la Virgen seguirá la vida de la Iglesia. María le abrirá su corazón para manifestarle las maravillas que Dios omnipotente y misericordioso obró en ella.

Ya desde el principio María desempeña su papel de Madre de la Iglesia: su acción favorece la comprensión entre los Apóstoles, a quienes Lucas presenta con un mismo espíritu y muy lejanos de las disputas que a veces habían surgido entre ellos.

Por último, María ejerce su maternidad con respecto a la comunidad de creyentes no sólo orando para obtener a la Iglesia los dones del Espíritu Santo, necesarios para su formación y su futuro, sino también educando a los discípulos del Señor en la comunión constante con Dios.

Así, se convierte en educadora del pueblo cristiano en la oración y en el encuentro con Dios, elemento central e indispensable para que la obra de los pastores y los fieles tenga siempre en el Señor su comienzo y su motivación profunda.

6. Estas breves consideraciones muestran claramente que la relación entre María y la Iglesia constituye una relación fascinante entre dos madres. Ese hecho nos revela nítidamente la misión materna de María y compromete a la Iglesia a buscar siempre su verdadera identidad en la contemplación del rostro de la Theotókos.

 

 

El Credo apostólico

 

Reflexión de monseñor Sergio O. Buenanueva, obispo de San Francisco (14 de mayo de 2017)

En la Misa dominical, después de la proclamación del evangelio y la homilía, la comunidad reunida recita el Credo. En Argentina usamos el llamado “Credo de los Apóstoles”.

Existe también otra versión prevista por la liturgia: es el Credo niceno constantinopolitano, por los dos concilios del siglo IV que le dieron origen. Mis comentarios, sin embargo, se centrarán en el “Credo apostólico”. Antes de entrar en su contenido, algunos datos de interés que pueden ayudarnos a comprender su significado.

Según una antigua tradición, los doce apóstoles, antes de partir para anunciar el Evangelio, fueron diciendo en voz alta los doce artículos que componen este Credo. Se trata de una leyenda. Sin embargo, los relatos legendarios también dicen algunas verdades. Y aquí hay una que merece ser destacada: la fe de los cristianos es la fe de los apóstoles contenida en las Sagradas Escrituras.

Más allá de la leyenda: si miramos bien el Credo, cada una de sus frases está tomada del Nuevo Testamento. Está tejido de citas bíblicas. Y, de esta manera, recoge la predicación apostólica. Y son citas bíblicas que vuelven a narrar, de forma breve y concisa, la historia de la salvación centrada en la persona de Jesucristo y la salvación que él ha conseguido a los hombres.

En realidad, los historiadores nos dicen que el texto del Credo ha nacido en el marco tan sugestivo de la liturgia bautismal de la primitiva Iglesia.

En la noche de Pascua, los catecúmenos se acercaban al obispo para ser bautizados. El obispo los interrogaba tres veces: “Crees en Dios Padre…Sí, creo” “Crees en Jesucristo, su Hijo que murió y resucitó por nosotros…Sí, creo” “Crees en el Espíritu Santo…Sí, creo”. Y, por tres veces, el catecúmeno era sumergido en la fuente bautismal. Una sola fe confesada con una fórmula trinitaria, según el mandato mismo de Cristo.

Así, cada domingo, reunidos para celebrar la Eucaristía que nos dejó Jesús, sus discípulos confesamos la fe relatando la historia de la salvación como obra del Padre que nos ha enviado a su Hijo como Salvador y que nos comunica el Espíritu Santo que lo hace presente en el hoy de nuestra vida.

La fe cristiana es así la respuesta que damos a lo que Dios ha obrado por nosotros. Una respuesta que, como veremos, nos involucra personalmente en todas las dimensiones de nuestra humanidad: mente, corazón, libertad y actitudes.

Al Credo se lo llama también “Símbolo”. La palabra proviene del griego, y significa: reunir las partes de un todo. Remite a una costumbre antigua: cuando dos personas sellaban un trato solían partir en dos partes una pieza de cerámica, quedándose cada uno con un pedazo. Al juntarlos ambos se reconocían como partes de una alianza.

De ahí que los primeros cristianos le dieran ese nombre a la profesión de fe bautismal: al pronunciarla reconocían ser parte de una alianza que Dios mismo había hecho con ellos, pero también era la expresión de visible de la unidad entre todos los bautizados.

Los apóstoles anunciaron a Jesucristo, poniendo en marcha ese proceso que prosigue todavía, de transmisión del Evangelio. Es en esa predicación viva que nosotros somos alcanzados por Cristo y nos hacemos sus discípulos. Así se forma la Iglesia: por la predicación que engendra la fe. Es más, eso es precisamente la Iglesia de Jesucristo: la comunidad que recibe, celebra y transmite la fe.

Al ir profundizando cada uno de sus artículos espero que, los que profesamos la misma fe católica, podamos reconocernos mejor como discípulos de Jesucristo. Espero también que, quienes no comparten nuestra forma de vida, puedan apreciar mejor en qué creemos los cristianos.

Mons. Sergio O. Buenanueva, obispo de San Francisco

 

 

Ecologistas: “buscar la pobreza… reducir el consumo… instalar normas para la mortalidad”

 

Reproducimos algunas declaraciones de ecologistas destacados, que nos pueden ayudar a comprender el pensamiento más profundo de esta corriente.

Dejamos al juicio de los lectores otro aspecto poco conocido de estos líderes y el concluir si los objetivos que se proponen son aceptables o no.

Karen Christiana Figueres: China comunista sería el mejor modelo para librar al planeta del calentamiento

Contenido [mostrar]

Comunismo chino es mejor que la democracia

Karen Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, en Inglés CMNUCC), dijo que la democracia es un sistema político débil para combatir el “calentamiento global“.

Sin embargo, agregó, la China comunista sería el mejor modelo para librar al planeta del calentamiento generado por la civilización humana.

Christiana Figueres hizo la declaración  (01/13/2014), en una entrevista en la sede de Bloomberg News en Nueva York.

Jacques Yves Cousteau:

“Con el fin de estabilizar la población mundial debemos eliminar 350.000 personas por día. Es horrible decirlo, pero también es horrible no decirlo. ” (Courrier de la Unesco)

James Hansen: “Todos los gritos de científicos escépticos no serán ahogados mientras no estén muertos”

James Hansen director de la NASA, “Natural Science”, 01:08:03:

“La insistencia en los escenarios extremos fue útil, sin duda, cuando el público ignoraba lo que está en juego con el calentamiento global y las fuente de energía a nivel mundial”.

En la Universidad de Columbia, julio de 2006 declaró: “Todos los gritos de científicos escépticos no serán ahogados mientras no estén muertos”.

Christopher Manes, líder de “Earth First “:

Es posible que la extinción de la especie humana no sea inevitable, y hasta [será] algo bueno”.

Judi Bari, un activista de “Earth First”:

“Yo creo que si no derrocamos el capitalismo, no tendremos ninguna posibilidad de salvar al mundo desde el punto de vista ecológico”.

Paul Watson, co-fundador de Greenpeace y fundador de Sea Shepherd Conservation Society:

“Cuál es la verdad no importa. Sólo importa lo que la gente piensa que es la verdad “(Revista Forbes, noviembre 1991)

Mayer Hillman, del Policy Studies Institute, un think-tank ambientalista:

“La democracia es un objetivo menos importante que la protección del planeta contra el fin de la vida… las restricciones a las emisiones de carbono deben ser impuesto al pueblo, les guste o no”.

Maurice Strong, ex Secretario General de la ECO 92 y ex asesor de Kofi Annan, sec. General de las Naciones Unidas:

Maurice Strong: para salvar al mundo, la solución sea el colapso de la civilización industrial… buscar la pobreza … reducir el consumo de los recursos … instalar normas para la mortalidad

“Es posible que lleguemos a un punto en que, para salvar al mundo, la solución sea el colapso de la civilización industrialbuscar la pobrezareducir el consumo de los recursos instalar normas para la mortalidad”.

Stephen Schneider, del National Center for Atmospheric Research, en Boulder, Colorado:

Debemos presentar escenarios aterradores, proferir afirmaciones simplistas y catastróficas sin tener en cuenta las dudas que podamos tener. Cada uno de nosotros tiene que elegir entre la eficiencia y la honestidad”. (Discover Magazine 1989)

Ottmar Edenhofer, co-presidente del Grupo de Trabajo III del IPCC:

Tenemos que decir claramente que en realidad nosotros redistribuimos la riqueza del mundo a través de la política climática… tenemos que liberarnos de la ilusión de que la política climática internacional es una política ambiental. No tiene casi nada que ver con una política para el medio ambiente, con problemas del tipo de la deforestación o el del agujero de ozono”.

John Holdren, asesor de Obama para la Ciencia: utilizar otro “término talismán” para la misma cosa:

El término “calentamiento global” es fácilmente ridiculizable. “Cada vez que salimos con nuestros coches (nos preguntan) ¿Dónde está el calentamiento global? Pero si hablamos de “alteración del clima global” (global climate disruption) es un término genérico que se puede aplicar a todas las condiciones climáticas“.

Eric Schmidt, CEO de Google: cuestionar el alarmismo climático es criminal:

“Algunas personas desde mi punto de vista dudan de la ciencia de modo criminal“. “Estoy de acuerdo – agregó James Cameron – criminal. Chicos, tenemos que evolucionar mentalmente y filosóficamente para algo que nunca existió antes. Tenemos que transformarnos en un pueblo tecno-indígena de toda la tierra, no de un estado, sino de un planeta “(Silicon Valley, octubre de 2010)

 

 

 La sociedad líquida: Zygmunt Bauman

Es uno de los signos de este tiempo: la pluralidad. Vivimos en un mundo donde no todos piensan, ni viven, ni sienten lo mismo. El tiempo de las grandes convicciones que tutelaban los valores que permitían ver las cosas de modo semejante generación tras generación, ha cambiado profundamente. Lo ha descrito uno de los filósofos y sociólogos más importantes que ha fallecido hace sólo unos meses: Zygmunt Bauman. Este pensador polaco ha descrito como pocos lo que él llamaba la sociedad líquida.

Pocas cosas vemos que puedan tener la solidez de lo que perdura en el tiempo aguantando los diversos climas de todas las estaciones climáticas, los diferentes humores de los cómicos de una época, los distintos amores de los dramáticos que nunca nos faltan, los escenarios variados que nos pintan un horizonte halagüeño o sencillamente trágico. Así, en la vida cotidiana estamos de continuo retratándonos con nuestras palabras o silencios, con nuestras acciones comprometidas o nuestras omisiones fugitivas y cobardes. Todas las estaciones de cada año, en un ininterrumpido devenir que nos deja como beneficiarios o rehenes del frío de cada invierno gélido y mohíno, de la explosión fecunda de cada vivaracha primavera, del sosiego de cada plácido estío y de la magia otoñal tan mansa y serena.

En este ambiente agitado e inconsistente, se nos diluyen por exceso o por defecto esos valores que antaño permanecían inmutables en la transmisión que hacían los mayores a las generaciones que venían empujando. No era algo cíclicamente reiterado sin más prurito que repetirse como si no hubiera nada nuevo bajo el sol, como decía el sabio bíblico. Había novedades que venían a enriquecer lo anterior, mejorando lo heredado pero sin anular ni contradecir cuanto se legaba como una tradición no traicionada. Acaso se purificaban los excesos, se aquilataban los defectos, mientras la vida misma era acrisolada en lo que se soñaba y deseaba como algo mejor. Era la sociedad fundadamente sólida, que no se reducía a un etéreo gaseoso evanescente ni a un inasible líquido fugaz.

Pero algo ha fallado en la transmisión, algo no tenía la aparente solidez ni el incuestionable fundamento, cuando tan fácilmente se ha embarcado la sociedad en esa abstracción gaseosa que nos venden demasiados vendedores de humo, o cuando nadie es capaz de afirmar algo que no tenga tan prontamente su fecha de caducidad. Lo vemos en cualquier proyecto que implique fidelidad madura y probada capaz de vivirse y desvivirse en todos los escenarios en los que seguir pronunciando un sí a lo que es verdadero, lo que es bondadoso y lo que es de suyo bello. Y así podemos comprobarlo en la debilidad que sufre el amor y sus caprichos que lo hacen voluble, tramposo e incierto, y la que soporta también la esperanza que se torna en quimera incapaz de conmovernos hacia algo que valga la pena, y la que padece la fe que por ser confusa y pendenciera termina por no creer en nada al intentar inútilmente creerlo todo.

Esta sociedad líquida hace vulnerable al matrimonio o renuncia a él en una relación descomprometida sin nexos, y también desliza la debilidad en la respuesta de otros caminos humanos y cristianos en la sociedad e incluso en la Iglesia. Es bueno saberlo, para situarnos en nuestro momento. En estos tiempos recios volver a desear humildemente, a soñar con audacia y a trabajar desde la compañía de Quien nos sostiene con su gracia, para que nuestra vida responda a la solidez de lo que no pasa, con la fidelidad creativa de quien reestrena cada mañana lo que Dios escribió en nuestro corazón y confió a nuestras manos en la tarea que nos ha entregado como misión.

 

         + Fr. Jesús Sanz Montes, of.  Arzobispo de Oviedo

 

 

Consecuencias cuando un matrimonio se rompe

Lucía Legorreta de Cervantes

 

Solemos pensar que la solución es el divorcio o la separación cuando un matrimonio ya no quiere seguir unido; creemos que los problemas se van a solucionar y que reinará la paz.

 

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En la mayoría de los casos esto no sucede, ya que de inmediato vienen las consecuencias, tanto en el hombre como en la mujer:

Físicas:

* Soledad: ambos quedan “solos”, cuando han estado acostumbrados a compartir con el otro un espacio, su tiempo, sus bienes, sus conversaciones, buenos y malos momentos.

* Enfermedades: pueden aparecer ciertos padecimientos; recordemos que cuando la mente no está tranquila, el cuerpo somatiza y puede el hombre o la mujer empezar con dolores de cabeza, estómago, u otra enfermedad.

* Labores domésticas: lo que antes hacían los dos, ahora lo tiene que hacer cada uno solo en su nueva casa.

Económicas:

* Distribución de bienes: la negociación de quién se quedará con qué. La mayoría de las veces no resulta fácil, ya que alguno o ambos están dolidos y susceptibles.

* Mantenimiento de dos lugares para vivir: después de la separación se tienen que cubrir los gastos de dos lugares, cuando antes era solo uno. Esto aumenta la presión para ambos.

* Volver a trabajar: la mujer es quien en muchos casos tiene que salir a trabajar para recibir una compensación económica, cuando hace muchos años que no lo hacía.

* Pensiones mensuales: se tiene que establecer una cantidad para la pensión mensual, sobre todo cuando los hijos son menores.

Psicológicas:

* Recuperar la autoestima: con la ruptura, la seguridad en uno mismo suele disminuir, y hay que recuperar este sentimiento de seguridad.

* Asumir nuestra responsabilidad: en una relación de dos, la culpa no es de uno solo, sino de ambos. Cada uno debe asumir su responsabilidad y reconocer sus errores y fallas.

* Aceptar la pérdida: el divorcio o la separación es un duelo, una pérdida que se debe aceptar y aprender a vivir con ella.

* Celos: surgen celos hacia otras personas que se relacionan con la ex pareja.

Sociales:

* Alejamiento de grupos sociales: la convivencia con amigos y familiares ya no es la misma. Cada uno empieza a verlos por separado, o bien, a dejar de verlos.

* La crítica: surge el famoso “qué dirán” los demás, ahora ya soy una “mujer o un hombre divorciado”, y esto puede afectar mucho a la persona.

* Soledad: nuevamente este sentimiento de estar solo o sola de ahora en adelante.

Para los hijos:

* Menos tiempo con ellos: es lógico que después de una ruptura del matrimonio, el papá y la mamá pasen menos tiempo con sus hijos que el que pasaban antes. Se empiezan a turnar para verlos.

* Rendimiento escolar: se ha visto que un niño o un joven puede bajar su rendimiento en la escuela cuando sus padres se separan.

* Enfermedades físicas: hemos mencionado que el cuerpo somatiza los sentimientos y los hijos de padres que se separan pueden empezar a enfermarse.

* Culpa: en algunos casos aparecen sentimientos de culpabilidad en los hijos, que piensan que la ruptura de sus padres se debe a algo que hicieron o dejaron de hacer.

* Decepción: saber que sus papás ya no están juntos puede ocasionar sentimientos fuertes de decepción.

* Manipulación: los padres utilizan a sus hijos para enviar mensajes, obtener información del otro, o bien, para atraer su cariño y atención. O también, los hijos pueden aprovecharse de este momento para manipular ellos a sus padres y obtener beneficios tanto materiales como humanos.

* Se puede presentar la situación de que los papás separados utilicen a sus hijos como forma de conflicto.

Si está en crisis tu matrimonio y estás pensando en separarte o divorciarte, reflexiona mucho antes de hacerlo; es una decisión muy importante que puede terminar con una mala relación, pero que también da lugar a varias consecuencias, como las que hemos platicado el día de hoy.

Antes de tomar esta decisión: “piénsalo dos veces”.

 

¡¡VAMOS MUJER!!

Autor: Eliseo León Pretell

*Poeta internacional peruano

“Ciudad Satelital”

Houston Texas, E.E. U.U.

 

 

Amaneció mujer, llegó la hora,

la luz es clara y el camino abierto.

Levántate a luchar sin más demora,

no eres débil mujer…, tenlo por cierto.

☼☼☼

Lo que hasta ayer parecía un imposible,

y sólo el hombre mantener debía

se torna ahora en situación factible,

con tu sola presencia en la porfía.

☼☼☼

Si eres soltera cuéntate dichosa,

si tus padres están, más todavía.

Estudia, emprende, de la vida goza,

y arranca metas a tu soltería.

☼☼☼

¿Estás casada? ¡Bien! Te felicito,

si es hombre bueno el que llegó a tu lado,

bríndale entero tu amor infinito,

quiérele con el alma…, no es pecado.

☼☼☼

Ya sólo con ser madre está en tus manos,

la fortaleza que el hombre quisiera.

Si eres acaso mayor que tus hermanos,

defiéndelos luchando como fiera.

☼☼☼

Si te engañó y ya no está contigo

el padre de tu niño a quien adoras,

deja que desde arriba va el castigo,

a quien te arrebató tus lindas horas.

☼☼☼

¡Vamos mujer! hasta la misma cumbre,

hasta la luna, el sol y las estrellas.

Amaneció mujer, llegó la lumbre

de un nuevo día con sus tardes bellas.

 

Derechos reservados

Facebook: eliseo.leonpretell.3@facebook.com

Estudien, progresen y si pueden háganse grandes; pero nunca se olviden de la tierra bendita donde nacieron

ELP

 

 

 

La madre. En mayo 2017 

Mes de mayo, mes de las flores. Las mejores, los padres.

Hace poco, se celebró el “Día de la Madre” (7-5-2017), fecha de interés no sólo comercial. Las madres, en general, esperamos, en ese día,  un recuerdo especial de nuestros hijos. Unos lo hacen con sus besos y caricias, o con su  visita;  otros, con  un regalo, una llamada telefónica, un correo o una postal. Aunque siempre es ocasión  oportuna para decir gracias, el primer domingo de mayo, lo es particularmente. No se equivocó quien dijo que tenemos “una deuda de gratitud” con nuestra madre. Yo creo que impagable. ¿Se la echa de menos cuando  falta? Un hijo escribió esta nota en su whassap: “ Llegó el Día de la Madre ./ Y, tú conmigo, ya no estás./  Ese día jamás se olvida…/ ¡Y, en mis pensamientos, vivirás…!”  Al leerlo, entendí su corazón, y evoqué estas palabras que transmiten  serenidad: “Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque para Él todos están vivos” (Lc. 20, 38). La Fe nos anima, y, junto a las lágrimas por la madre que se fue, tenemos la esperanza de reencontrarla un día, esencialmente viva. Pienso que podemos felicitarla aunque haya fallecido; quizá, ofrecerle el obsequio de nuestras oraciones o la Santa Misa, y dar gracias a Dios por ese don tan extraordinario y por su vida. Si se la cuida cuando le faltan las fuerzas, y no se la abandona en su ancianidad, al irse, el Padre Eterno  nos regala una paz muy grande y un gozo profundo. 

Josefa Romo

 

 

 

El empantanamiento

Al recibir el Premio Carlomagno el papa Bergoglio ya había dibujado el trazo de una Europa asustadiza, reticente y cansada, algo que no parece exagerado tras el fracaso en la crisis de los refugiados, el triunfo del Brexit y la amenaza de los populismos. En esta ocasión ha preferido señalar algunas vías para superar ese empantanamiento, para recuperar la esperanza que era tan viva hace seis décadas. Europa puede recuperar la esperanza si coloca de nuevo al hombre en el corazón de las instituciones, desechando la burocratización y la uniformidad que tanto daño han causado. Francisco ha recomendado la práctica de la solidaridad y de la subsidiariedad como el mejor antídoto contra los populismos. La unidad que pensaron los padres fundadores de Europa no anula las peculiaridades, sino que consiste en la armonía de una comunidad en la que se ponen en común los recursos y los talentos de cada uno.

Importante, por el desafío que implica, ha sido la invitación a que Europa no se encierre en falsas seguridades. El miedo que provoca esa cerrazón tiene su raíz en la pérdida de sus propios ideales. Frente a esa actitud ha recordado que la cultura europea ha estado marcada por la apertura a lo eterno y por la pregunta sobre el sentido de la existencia, y que siempre se ha enriquecido en el encuentro, a veces dramático, con otras culturas. Francisco ha pedido también a los líderes europeos que se impliquen en la consecución del desarrollo y la paz en el mundo, y les ha recordado que para construir el futuro es necesario invertir en la familia, la célula esencial de la sociedad, respetar la conciencia de los ciudadanos y defender la vida con toda su sacralidad.

El mejor homenaje del papa argentino al continente del que partieron sus abuelos ha sido proclamar que “Europa tiene un patrimonio moral y espiritual único en el mundo, que merece ser propuesto una vez más con pasión y renovada vitalidad, y que es el mejor antídoto contra la falta de valores de nuestro tiempo, terreno fértil para toda forma de extremismo”.  

Jesús Domingo Martínez

 

 

Es el momento de agradecer

En no pocos lugares ha desaparecido esa generación primera de sacerdotes que se dedicaban a impartir clase de religión, sobre todo en los niveles superiores de la enseñanza.  

Convendría no olvidar que los primeros responsables de la promoción de la asignatura son sus docentes. Y que, según dijo el Papa Benedicto XVI en 2009, “tienen la misión de ensanchar la racionalidad y volver a abrirla a las grandes cuestiones de la verdad y del bien”.

El papa Ratzinger, por cierto, en ese discurso a los profesores de religión italianos, pronunció unas preciosas palabras que conviene no olvidar: “Gracias a la enseñanza de la religión católica –dijo-, la escuela y la sociedad se enriquecen con verdaderos laboratorios de cultura y humanidad, en los cuales descifrando la aportación significativa del cristianismo, se capacita a la persona para descubrir el bien y para crecer en responsabilidad; para buscar el intercambio, afinando el sentido crítico, y para recurrir a los dones del pasado de manera que se pueda comprender mejor el presente y proyectarse conscientemente hacia el futuro”. 

Es el momento, por tanto, de agradecer a los profesores de religión su trabajo y alentar su compromiso, más ahora que la CEE ha lanzado la campaña animando a la asistencia a las clases de religión. Y esto se echa en falta.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Ordena tu casa… ordena tu vida

Lucía Legorreta de Cervantes

Última actualización: 17 Mayo 2017

Estamos rodeados de cosas y, por lo tanto, tenemos dos opciones que nos definen como persona: acumular cosas inútiles o tirarlas.

 

éxico; ordena tu casa; ordena tu vida

Hay muchas personas que sufren el “síndrome de acumulación compulsiva”, u “obsesión por acumular”, que las lleva a guardar cosas sin poder tirarlas.

Tirar cosas es un arte. Primero hay que identificar el objeto a tirar, luego evaluar si sirve para algo o tiene un significado emocional y, acto seguido, hacer el esfuerzo de deshacerse de él.

Guardamos muchas cosas porque es más fácil regresarlas al mismo lugar que tirarlas, probablemente objetos que tuvieron un valor afectivo, pero que con el tiempo se han convertido en simples pedazos de papel.

No importa el tamaño de la casa o departamento, sino la sorprendente capacidad que tenemos para guardar y acumular. La solución consiste en organizar los espacios, empezando por sacar todo aquello que no utilizamos: “reciclar”.

¿Para qué almacenamos y atesoramos objetos? ¿Será que están relacionados con apegos, apegos al pasado?

Valoramos mucho ciertas cosas, por eso decidimos atesorarlas durante tanto tiempo (días, meses, años y hasta décadas). ¿Verdad que es cierto?

A veces también las guardamos para una ocasión especial o por si las llegamos a necesitar, pero hasta se nos olvida que las tenemos.

Los objetos que no usas merecen una segunda oportunidad. Seguramente pueden resultar de gran utilidad para otros. ¡Déjalos ir! Al aprender a desprenderte de ellos, ya sea reciclando, donando o vendiendo, estarás adquiriendo un estilo de vida más consciente y ecológico.

“Si sacas cosas de tu casa, dejas lugar para que entren nuevas cosas en tu vida”

Es momento de empezar a ordenar, de dejar de posponer, para dar espacio a nuevas cosas en tu vida, para ti, para tus hijos, para tu familia y para otros. Lo importante es cómo organizarte y para qué organizarte. Las palabras clave son: ORDENAR y CLASIFICAR.

Paso uno: definir el área que quieres organizar (clóset, cocina, cochera...), empezar y terminar con un área antes de empezar con otra.

Paso dos: dividir los objetos en dos grupos:

- los que aún te sirven (ordenar).

- los que ya no te sirven (clasificar).

Luego clasifica estos últimos; los que están en buen estado, serán para “reutilizar”, ya sea donándolos o vendiéndolos; y los que están en mal estado, para “tirar a la basura”

Paso tres: llevar las cosas en buen estado a los lugares donde puedan ser vendidas y/o donadas.

También hay basura cibernética. Limpia regularmente tus correos electrónicos y mensajes de tu computadora o teléfono.

El orden de tu casa es un reflejo de tu persona, de tu mente y de tu vida.

Observa a alguna persona que admires mucho; casi puedo asegurarte que se tratará de una persona con gran orden y disciplina.

Si dominas el arte de ORDENAR, ORGANIZAR y CLASIFICAR, te vas a sentir increíble, más ligera.

Lo mejor es que al hacerlo, es muy probable que también estés ordenando tus ideas y tu vida. Tu entorno es un reflejo de tu interior.

Al tirar lo que ya no sirve, organizar y construir espacios libres, estarás transformando tu casa.

Este problema es nuevo en la historia: producimos y tenemos tantas cosas, que si no las tiramos razonablemente rápido, moriremos enterrados en ellas.

Cada lugar, cada espacio, cada rincón de tu casa o departamento habla de ti, de quién eres, de quién serás en un año, en tres o en cinco.

Empieza a escribir tu historia en vez de seguir guardando, acumulando y haciendo desorden.

Tú tienes la llave para cambiar las cosas, para hacer la diferencia.