Las Noticias de hoy 15 Mayo 2017

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 15 de mayo de 2017     

Indice:

Newsletter Diario

"Oración y penitencia para implorar la gracia de la conversión", el Papa a la hora del Regina Coeli

Llamamiento del Papa ante los conflictos de Oriente Medio y atención concreta a la maternidad

Conferencia de prensa del Papa Francisco en el vuelo tras su viaje a Fátima

Papa: “No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre”

Pascua. 5ª semana. Lunes: Francisco Fernández-Carvajal

“La hermosura de la santa pureza”: San Josemaria

 Peregrinación del Santo Padre al santuario de Fátima

La Santísima Virgen es Corredentora: Juan GustavoRuiz Ruiz

 La canción y el llanto de Fátima: Ernesto Juliá

FÁTIMA 100 AÑOS, LA ESPERANZA HOY: René Mondragón

 Sin sentido común no vamos a ninguna parte:Pedro Trevijano

PERUANA BONITA: Eliseo León Pretell

 MADRES, ¿REUPERAR TRABAJO PROFESIIONAL?: José Joaquín Camacho                                                                                    

¡Seamos coherentes!: Acción Familia 

 Contra la corrupción, firmeza: Xus D Madrid

 SILENCIO CULPABLE. : Amparo Tos Boix, Valencia.

Confrontación hombre y mujer, o Ideología de género totalitaria: Josefa Romo

 Vascos y derechos de “conquista” que se perpetúan: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

Newsletter Diario

 

 

"Oración y penitencia para implorar la gracia de la conversión", el Papa a la hora del Regina Coeli

El Papa saluda a los fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro. - REUTERS

14/05/2017 11:26

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Tras regresar de su Viaje Apostólico a Fátima y canonizar a los hermanos Jacinta y Francisco Marto, dos de los tres pastorcitos a quienes se les apareción la Virgen María hace ya un siglo, el Papa Francisco compartió algunos de los momentos más significativos de esta peregrinación ante miles de fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el domingo 14 de mayo a la hora del rezo del Regina Coeli.

"En Fátima me inmergí en la oración del santo Pueblo fiel, oración que allí fluye desde hace cien años como un río, para implorar la protección maternal de María sobre el mundo entero. Doy gracias al Señor que me ha concedido de ir a los pies de la Virgen Madre como peregrino de esperanza y de paz", expresó el Sucesor de Pedro destacando el momento de oración en silencio que mantuvo en la Capilla de las Apariciones acompañado de todos los peregrinos, en un ambiente de recogimiento y contemplación. 

Asimismo, el Obispo de Roma destacó la figura del Señor Resucitado, "centro de todo este viaje, presente en medio a su Pueblo en la Palabra y en la Eucaristía. Presente en medio a los tantos enfermos, que son protagonistas de la vida litúrgica y pastoral de Fátima, como de cada santuario mariano".

Haciendo referencia a la canonización de Francisco y Jacinta, el Pontífice señaló: "quise proponer a toda la Iglesia su ejemplo de adhesión a Cristo y de testimonio evangélico. Su santidad no es consecuencia de las apariciones sino de la fidelidad y del ardor con el cual ellos correspondieron al privilegio recibido de poder ver a la Virgen María. "También en nuestros días hay tanta necesidad de oración y de penitencia para implorar la gracia de la conversión, como también el final de los absurdos conflictos y de las violencias que desfiguran el rostro de la humanidad", concluyó el Santo Padre.

(SL-RV)

Texto y audio completo de las palabras del Papa antes de rezar a la Madre de Dios:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Ayer por la noche regresé de la peregrinación a Fátima: ¡saludemos a la Virgen de Fátima! Y nuestra oración mariana de hoy adquiere un significado particular lleno de memoria y de profecía para quien mira la historia con los ojos de la fe. En Fátima me sumí en la oración del santo Pueblo fiel, oración que allí fluye desde hace cien años como un río, para implorar la protección maternal de María sobre el mundo entero. Doy gracias al Señor que me ha concedido ir a los pies de la Virgen Madre como peregrino de esperanza y de paz. Y agradezco de corazón a los Obispos, al Obispo de Leiría en Fátima,  a las Autoridades del Estado, el Presidente de la República, y a todos aquellos que han ofrecido su colaboración.

Desde el inicio, cuando en la Capilla de las Apariciones permanecí por largo tiempo en silencio, acompañado por el silencio orante de todos los peregrinos, se creó un clima de recogimiento y contemplativo, en el cual se desarrollaron los varios momentos de oración. Y al centro de todo estuvo y está el Señor Resucitado, presente en medio a su Pueblo en la Palabra y en la Eucaristía. Presente en medio a los tantos enfermos, que son protagonistas de la vida litúrgica y pastoral de Fátima, como de cada santuario mariano.

En Fátima la Virgen eligió el corazón inocente y la sencillez de los pequeños Francisco, Jacinta y Lucía, como depositarios de su mensaje. Estos niños lo acogieron dignamente, tanto que fueron reconocidos como testigos confiables de las apariciones, transformándose en modelos de vida cristiana. Con la canonización de Francisco y Jacinta, quise proponer a toda la Iglesia su ejemplo de adhesión a Cristo y el testimonio evangélico. Y también quise proponer a toda la Iglesia que cuide a los niños. Su santidad no es consecuencia de las apariciones sino de la fidelidad y del ardor con el cual ellos correspondieron al privilegio recibido de poder ver a la Virgen María. Después del encuentro con la “bella Señora” – así la llamaban – ellos recitaban frecuentemente el Rosario, hacían penitencia y ofrecían sacrificios para obtener el final de la guerra y por las almas más necesitadas de la divina misericordia.

También hoy hay tanta necesidad de oración y de penitencia para implorar la gracia de la conversión, para implorar el final de tantas guerras que están por todas partes en el mundo y que se extienden cada vez más, como también el final de los absurdos conflictos: grandes y familiares, pequeños que desfiguran el rostro de la humanidad.

Dejémonos guiar por la luz que viene de Fátima. Que el Corazón Inmaculado de María sea siempre nuestro refugio, nuestra consolación y el camino que nos conduce a Cristo.

 

 

Llamamiento del Papa ante los conflictos de Oriente Medio y atención concreta a la maternidad

Miles de peregrinos se reúnen cada domingo en la Plaza de San Pedro para rezar a la Madre de Dios. - AP

14/05/2017 11:55

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Tras rezar la oración del Regina Coeli a la Madre de Dios, junto a miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco lanzó un apremiante llamamiento de Paz ante los constantes conflictos que azotan a tantas partes del mundo, encomendando a María, Reina de la Paz, "el destino de las poblaciones afligidas por guerras y conflictos, especialmente los de Oriente Medio.

"A mi solidaridad acompaña el recuerdo en la oración, mientras agradezco a cuantos se empeñan en subvenir a las necesidades humanitarias. Aliento a las diversas comunidades a recorrer el camino del diálogo y de la reconciliación para construir un futuro de respeto, de seguridad y de paz", dijo el Pontífice.

Asimismo, el Sucesor de Pedro hizo un llamamiento "a la atención concreta a la vida y a la maternidad", que cobra un significado especial en la jornada en la que en Italia y en tantos otros países, se celebra el Día de la madre. "Recordemos con gratitud y afecto a todas las mamás, confiándolas a María, la mamá de Jesús", dijo finalmente el Papa invitando a todos los presentes, a rezar cada uno en silencio por sus respectivas madres.

(SL-RV)

Texto y audio completo de las palabras del Papa después de la oración mariana:

Queridos hermanos y hermanas,

Confío a María, Reina de la paz, el destino de las poblaciones afligidas por guerras y conflictos, en particular en Oriente Medio. Tantas personas inocentes están duramente afectadas, ya sea cristianas que musulmanas, como así también pertenecientes a minorías como los yazidíes, los cuales sufren trágicas violencias y discriminaciones. A mi solidaridad se acompaña el recuerdo en la oración, mientras agradezco a cuantos se empeñan en subvenir a las necesidades humanitarias. Aliento a las diversas comunidades a recorrer el camino del diálogo y de la amistad social para construir un futuro de respeto, de seguridad y de paz, lejos de todo tipo de guerra.

Ayer en Dublín fue proclamado Beato el sacerdote jesuita John Sullivan.

Vivido en Irlanda entre el ochocientos y el novecientos, él dedicó la vida a la enseñanza y a la formación espiritual de los jóvenes, y era tan amado y buscado como un padre por los pobres y por los sufrientes. Demos gracias a Dios por su testimonio.

Saludo a todos ustedes, fieles de Roma y peregrinos de Italia y de varios países. En particular los fieles de Ivrea, Salerno, Valmontone y Rimini; los alumnos de Potenza y de Mozzo (Bergamo). Saludo a los participantes a la iniciativa denominada “Cochecitos vacíos” y al grupo de las mamás de Bordighera: el futuro de nuestras sociedades requiere de parte de todos, especialmente de las instituciones, una atención concreta a la vida y a la maternidad. Y este llamamiento es particularmente significativo hoy mientras se celebra, en tantos países, el Día de la madre. Recordemos con gratitud y afecto a todas las mamás, incluso a nuestras mamás en el Cielo, confiándolas a María, la mamá de Jesús. Y ahora les hago una propuesta: permanezcamos algunos instantes en silencio, cada uno rezando por la propia mamá.

A todos les deseo un feliz domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!

 

Conferencia de prensa del Papa Francisco en el vuelo tras su viaje a Fátima

El Santo Padre contesta a las preguntas de los peridostas. - ANSA

14/05/2017 16:47

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 Durante el vuelo de regreso a Roma tras su Viaje Apostólico a Fátima, el Papa Francisco dio su habitual conferencia de prensa con los periodistas que lo acompañaban. De manera espontánea y a modo de diálogo, el Santo padre fue contestando a las preguntas formuladas:

“Fátima tiene un mensaje de Paz para toda la humanidad”, así respondió Francisco a la primera pregunta de la periodista Fátima Campos Ferreira de la Radiotelevisión portuguesa, ¿qué puede esperar el mundo y el propio Santo Padre a partir de este encuentro? Su respuesta fue clara y concisa: “Un mensaje de Paz. "El mensaje de Fátima fue  llevado a la humanidad por tres grandes comunicadores que tenían menos de 13 años. Lo cual es interesante. ¿Qué puede esperar el mundo? Paz. ¿Y de qué voy a hablar yo de aquí en adelante con quien sea? De la paz”, concluyó el Pontífice.

Sobre su encuentro con el presidente de Estados Unidos

En relación a este mensaje de Paz que proviene de Fátima, otra de las preguntas realizadas fue concerniente al inminente encuentro que el Papa tendrá con el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en varias ocasiones ha hecho público sus políticas de “tolerancia cero” con los inmigrantes en situación irregular, así como la construcción de un muro que delimite las fronteras y la revisión de los esfuerzos para salvaguardar el medio ambiente. 

El Papa respondió: “En nuestro encuentro, diré lo que pienso, él dirá lo que piensa, pero yo jamás, jamás he querido hacer un juicio sin escuchar a la persona. Siempre hay puertas que no están cerradas. Hay que buscar las puertas que al menos están un poco abiertas, entrar y hablar sobre las cosas en común y así andar hacia delante. Paso a paso. La Paz es artesanal: se construye cada día”.

Sobre el Ecumenismo

La Paz se conquista a través del diálogo y el respeto mutuo. Y a propósito del diálogo, durante esta conferencia se trató el tema del diálogo positivo también con la Iglesia Evangélica, en el que se han dado grandes pasos hacia delante. El Papa dijo al respecto: “Esto es significativo para el ecumenismo, caminar juntos y en la oración, con el martirio y las obras de caridad y de misericordia, anunciar la caridad de Jesucristo, proclamar que Él es el Señor, el único Salvador, y que la gracia proviene sólo de Él.

25 años de su nombramiento como Obispo Auxiliar

En cuanto a la evocación de algunos de los momentos más intensos y conmovedores de su visita a la Virgen de Fátima, teniendo lugar esta conferencia de prensa precisamente un 13 de mayo, la periodista Elisabetta Piqué de La Nación, le recordó al Santo Padre que en esa fecha se cumplían 25 años del nombramiento de Jorge Mario Bergoglio, como Obispo auxiliar de Buenos Aires.

“Las mujeres saben todo, ¿eh?”, respondió Francisco. “No he pensado en esa coincidencia, pero ayer mientras rezaba delante de la Virgen, le he hablado un poco sobre este hecho y le he pedido perdón por todos mis errores. Ayer sí me he acordado”.

Sobre las apariciones marianas en Medjugorie

Asimismo, una mención de particular atención fue reservada para una pregunta dirigida al Papa sobre las presuntas apariciones marianas en Medjugorie, un lugar que suscita el fervor religioso de tantos fieles, y para el cual el Papa emérito Benedicto XVI nombró una comisión especial presidida por el cardenal Ruini. Sobre esta cuestión Francisco expresó su posición:

“Yo personalmente prefiero la Virgen Madre, nuestra Madre, y no la Virgen «jefa de oficina telegráfica» que todos los días envía un mensaje a tal hora. Esta no es la mamá de Jesús. Pero está el aspecto espiritual y pastoral, gente que va allí y se convierte, gente que encuentra a Dios, que cambia su vida… este hecho espiritual- pastoral no se puede negar”.

Sobre la dimisión de Mary Collins

Sobre el delicado tema de los abusos perpetrados a menores y la reciente dimisión de Mary Collins, miembro de la comisión vaticana instituida ad hoc, el Santo Padre afirmó: “He hablado bien con ella. Continúa trabajando en la formación con los sacerdotes en este punto. Es una buena mujer que desea trabajar. Ha hecho esta acusación y un poco de razón tiene. ¿Por qué? Porque hay muchos casos retrasados. Hay poca gente y hace falta más gente que se ocupe de esto. Así como están las cosas estamos yendo hacia delante. Marie Collins en este punto tiene razón pero también nosotros estamos encaminados.

Sobre la situación actual del secularismo en las sociedades

Por último, destaca el planteamiento sobre el secularismo presentado por la periodista Joana Haderer, de la agencia portuguesa Lusa, quien explicó al Papa que a pesar de que los miembros de muchas sociedades occidentales se consideran católicos, muchas de las decisiones que se toman como sociedad son contrarias a las orientaciones de la Iglesia. Y puso como ejemplo el caso de Portugal donde casi el 90% se identifica con esta religión. A todo ello Francisco contestó:

“Claro que me preocupa. La conciencia católica, a veces no es una conciencia de pertenencia total a la Iglesia. Creo que es falta de formación y también cultura. Porque es curioso: en algunas otras regiones, pienso en Italia, alguna por América Latina, son muy católicos, pero son anticlericales. Por ello, subraya el Papa, digo a los sacerdotes que huyan del clericalismo. Es el clericalismo lo que aleja a la gente. El clericalismo es una peste en la Iglesia”.

 

 

Papa: “No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre”

Homilía del Papa en Fátima: De los brazos de la Madre vendrá la esperanza y la paz. - ANSA

13/05/2017 11:57

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“Queridos Peregrinos, tenemos una Madre. Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús, porque, como hemos escuchado en la segunda lectura, ‘los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo’ (Rm 5,17)”. Lo dijo el Papa Francisco en su homilía de esta Misa multitudinaria celebrada en el atrio de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

El Pontífice reafirmó con las palabras de los videntes, de “aquel bendito 13 de mayo de hace cien años”, que tenemos una Madre, una “Señora muy bella”. “La Virgen Madre no vino aquí – añadió el Obispo de Roma – para que nosotros la viéramos: para esto tendremos toda la eternidad, a condición de que vayamos al cielo”. Sin embargo Ella – prosiguió – previendo y advirtiéndonos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida – a menudo propuesta e impuesta – sin Dios y que profana a Dios en sus criaturas, “vino a recordarnos la Luz de Dios que mora en nosotros”.

Además, según las palabras de Lucía, el Santo Padre dijo que “los tres privilegiados se encontraban dentro de la Luz de Dios que la Virgen irradiaba”. Ella los rodeaba con el manto de Luz que Dios le había dado. Según el creer y el sentir de muchos peregrinos – por no decir de todos – Fátima es sobre todo este manto de Luz que nos cubre, tanto aquí como en cualquier otra parte de la tierra, cuando nos refugiamos bajo la protección de la Virgen Madre para pedirle, como enseña la Salve Regina, «muéstranos a Jesús».

Aludiendo a los nuevos santos, “a quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la Luz de Dios, para que lo adoraran”, el Sucesor de Pedroafirmó que San Francisco y a Santa Jacinta Marto son un ejemplo para nosotros. Después de recordar algunas palabras de Sor Lucía en sus Memorias, el Papa Bergoglio  agradeció a los fieles por haberlo acompañado en su peregrinación. “No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre – dijo – y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico por todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, en particular para los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados”.

“Pidamos a Dios, con la esperanza de que nos escuchen los hombres, y dirijámonos a los hombres, con la certeza de que Dios nos ayuda”, fue la invocación final de Francisco, que también recordó que cuando pasamos por alguna cruz, “Él ya ha pasado antes”. De manera que jamás no subimos a la cruz para encontrar a Jesús, sino que ha sido Él el que se ha humillado y ha bajado hasta la cruz para encontrarnos a nosotros y, en nosotros, vencer las tinieblas del mal y llevarnos a la luz.

El Papa concluyó su homilía invitando a que con la protección de María, seamos en el mundo centinelas que sepan contemplar el verdadero rostro de Jesús Salvador, que brilla en la Pascua, descubriendo así nuevamente “el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

Texto y audio de la Homilía del Santo Padre Francisco:

«Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol», dice el vidente de Patmos en el Apocalipsis (12, 1), señalando además que ella estaba a punto de dar a luz a un hijo. Después, en el Evangelio, hemos escuchado cómo Jesús le dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19, 27). Tenemos una Madre, una «Señora muy bella», comentaban entre ellos los videntes de Fátima mientras regresaban a casa, en aquel bendito 13 de mayo de hace cien años. Y, por la noche, Jacinta no pudo contenerse y reveló el secreto a su madre: «Hoy he visto a la Virgen». Habían visto a la Madre del cielo. En la estela de luz que seguían con sus ojos, se posaron los ojos de muchos, pero…estos no la vieron. La Virgen Madre no vino aquí para que nosotros la viéramos: para esto tendremos toda la eternidad, a condición de que vayamos al cielo, por supuesto.

Pero ella, previendo y advirtiéndonos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida – a menudo propuesta e impuesta – sin Dios y que profana a Dios en sus criaturas, vino a recordarnos la Luz de Dios que mora en nosotros y nos cubre, porque, como hemos escuchado en la primera lectura, «fue arrebatado su hijo junto a Dios» (Ap 12, 5). Y, según las palabras de Lucía, los tres privilegiados se encontraban dentro de la Luz de Dios que la Virgen irradiaba. Ella los rodeaba con el manto de Luz que Dios le había dado. Según el creer y el sentir de muchos peregrinos – por no decir de todos – Fátima es sobre todo este manto de Luz que nos cubre, tanto aquí como en cualquier otra parte de la tierra, cuando nos refugiamos bajo la protección de la Virgen Madre para pedirle, como enseña la Salve Regina, «muéstranos a Jesús».

Queridos Peregrinos, tenemos una Madre. Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús, porque, como hemos escuchado en la segunda lectura, «los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo» (Rm5,17). Cuando Jesús subió al cielo, llevó junto al Padre celeste a la humanidad – nuestra humanidad – que había asumido en el seno de la Virgen Madre, y que nunca dejará. Como un ancla, fijemos nuestra esperanza en esa humanidad colocada en el cielo a la derecha del Padre (cf. Ef 2, 6). Que esta esperanza sea el impulso de nuestra vida. Una esperanza que nos sostenga siempre, hasta el último suspiro.

Con esta esperanza, nos hemos reunido aquí para dar gracias por las innumerables bendiciones que el Cielo ha derramado en estos cien años, y que han transcurrido bajo el manto de Luz que la Virgen, desde este Portugal rico en esperanza, ha extendido hasta los cuatro ángulos de la tierra. Como un ejemplo para nosotros, tenemos ante los ojos a san Francisco Marto y a santa Jacinta, a quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la Luz de Dios, para que lo adoraran. De ahí recibían ellos la fuerza para superar las contrariedades y los sufrimientos. La presencia divina se fue haciendo cada vez más constante en sus vidas, como se manifiesta claramente en la insistente oración por los pecadores y en el deseo permanente de estar junto a «Jesús oculto» en el Sagrario.

En sus Memorias (III, n.6), sor Lucía da la palabra a Jacinta, que había recibido una visión: « ¿No ves muchas carreteras, muchos caminos y campos llenos de gente que lloran de hambre por no tener nada para comer? ¿Y el Santo Padre en una iglesia, rezando delante del Inmaculado Corazón de María? ¿Y tanta gente rezando con él?». Gracias por haberme acompañado. No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, en particular para los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados. Queridos hermanos: pidamos a Dios, con la esperanza de que nos escuchen los hombres, y dirijámonos a los hombres, con la certeza de que Dios nos ayuda.

En efecto, él nos ha creado como una esperanza para los demás, una esperanza real y realizable en el estado de vida de cada uno. Al «pedir» y «exigir» de cada uno de nosotros el cumplimiento de los compromisos del propio estado (Carta de sor Lucía, 28 de febrero de 1943), el cielo activa aquí una auténtica y precisa movilización general contra esa indiferencia que nos enfría el corazón y agrava nuestra miopía. No queremos ser una esperanza abortada. La vida sólo puede sobrevivir gracias a la generosidad de otra vida. «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12, 24): lo ha dicho y lo ha hecho el Señor, que siempre nos precede.

Cuando pasamos por alguna cruz, él ya ha pasado antes. De este modo, no subimos a la cruz para encontrar a Jesús, sino que ha sido él el que se ha humillado y ha bajado hasta la cruz para encontrarnos a nosotros y, en nosotros, vencer las tinieblas del mal y llevarnos a la luz.

Que, con la protección de María, seamos en el mundo centinelas de la mañana que sepan contemplar el verdadero rostro de Jesús Salvador, que brilla en la Pascua, y descubramos de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor.

 

 

Pascua. 5ª semana. Lunes

SOMOS TEMPLOS DE DIOS

— La inhabitación de la Trinidad en el alma. Buscar a Dios en nosotros mismos.

— Necesidad del recogimiento interior para tratar a Dios. Mortificación.

— El trato con el Espíritu Santo.

I. El Evangelio nos muestra con frecuencia la confianza que tenían los Apóstoles con Jesús: le preguntan acerca de lo que no entienden y de aquellas cosas que les resultan oscuras. El Evangelio de la Misa de hoy recoge una de estas preguntas que, sobre todo al final de la vida del Señor, debieron de ser frecuentes.

El Señor les ha dicho: El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre y yo le amaré y yo mismo me manifestaré a él1. En tiempos del Señor, era creencia común entre los judíos que cuando llegara el Mesías se manifestaría a todo el mundo como Rey y Salvador2. Los Apóstoles han entendido las palabras de Jesús como referidas a ellos, a los íntimos, a los que le aman. Judas Tadeo –que ha comprendido bien la enseñanza– le pregunta: Señor, ¿y qué ha pasado para que tú te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?

En el Antiguo Testamento Dios se había manifestado en diversas ocasiones y de diversos modos, y había prometido que habitaría en medio de su pueblo3. Pero aquí el Señor se refiere a una presencia muy distinta: es la presencia en cada persona que le ame, que esté en gracia. Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él4. ¡Es la presencia de la Trinidad en el alma que haya renacido por la gracia! Esta será una de las enseñanzas fundamentales para la vida cristiana, repetida por San Pablo: Porque vosotros sois templos de Dios vivo5, dice a los primeros cristianos de Corinto.

San Juan de la Cruz, citando este pasaje, comenta: «¿Qué más quieres, ¡oh alma!, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción (...), tu Amado, a quien desea y busca tu alma? Gózate y alégrate en tu interior recogimiento con él, pues le tienes tan cerca»6.

Debemos aprender a tratar cada vez más y mejor a Dios, que mora en nosotros. Nuestra alma, por esa presencia divina, se convierte en un pequeño cielo. ¡Cuánto bien nos puede hacer esta consideración! En el momento del Bautismo vinieron a nuestra alma las tres Personas de la Beatísima Trinidad con el deseo de permanecer más unidas a nuestra existencia de lo que puede estar el más íntimo de los amigos. Esta presencia, del todo singular, solo se pierde por el pecado mortal; pero los cristianos no debemos contentarnos con no perder a Dios: debemos buscarle en nosotros mismos en medio de nuestras ocupaciones, cuando vamos por la calle..., para darle gracias, pedirle ayuda, desagraviarle por los pecados que cada día se cometen.

A veces pensamos que Dios está muy lejos, y está más cercano, más atento a nuestras cosas que el mejor de los amigos. San Agustín, al considerar esta inefable cercanía de Dios, exclamaba: «¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!; he aquí que Tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba (...). Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Me tenían lejos de Ti las cosas que, si no estuviesen en Ti, no serían. Tú me llamaste claramente y rompiste mi sordera; brillaste, resplandeciste y curaste mi ceguedad»7.

Pero para hablar con Dios, presente realmente en el alma en gracia, es necesario el recogimiento de los sentidos, que tienden a desparramarse y quedarse apegados a las cosas; sabernos «templos de Dios» y actuar siempre en consecuencia; rodear de amor, de un silencio sonoro, esa presencia íntima de la Trinidad en nuestra alma.

II. La presencia de las tres Personas divinas en el alma en gracia es una presencia viva, abierta a nuestro trato, ordenada al conocimiento y al amor con que podemos corresponder. «¿Por qué andar corriendo por las alturas del firmamento y por los abismos de la tierra en busca de Aquel que mora en nosotros?»8, se pregunta San Agustín. «Ahora bien –enseña San Gregorio Magno–, mientras nuestra mente estuviere disipada en imágenes carnales, jamás será capaz de contemplar..., porque la ciegan tantos obstáculos cuantos son los pensamientos que la traen y la llevan. Por tanto, el primer escalón –para que el alma llegue a contemplar la naturaleza invisible de Dios– es recogerse en sí misma»9.

Para lograr este recogimiento, a algunos el Señor les pide que se retiren del mundo, pero Dios quiere que la mayoría de los cristianos (madres de familia, estudiantes, trabajadores...) le encontremos en medio de nuestros quehaceres. Mediante la mortificación habitual durante el día –con la que tan relacionado está el gozo interior– guardamos para Dios los sentidos. Mortificamos la imaginación, librándola de pensamientos inútiles; la memoria, echando a un lado recuerdos que no nos acercan al Señor; la voluntad, cumpliendo con el deber, quizá pequeño, que tenemos encomendado.

El trabajo intenso, si está dirigido a Dios, lejos de impedir nuestro diálogo con Él, lo facilita. Igual sucede con toda la actividad exterior: las relaciones sociales, la vida de familia, los viajes, el descanso... Toda la vida humana, si no está dominada por la frivolidad, tiene siempre una dimensión profunda, íntima, expresada en un cierto recogimiento que alcanza su pleno sentido en el trato con Dios. Recogerse es «juntar lo separado», restablecer el orden interior perdido, evitar la dispersión de los sentidos y potencias incluso en cosas en sí buenas o indiferentes, tener como centro a Dios en la intención de lo que hacemos y proyectamos.

Lo contrario del recogimiento interior es la disipación y la frivolidad. Los sentidos y potencias se quedan en cualquier charca del camino, y como consecuencia la persona anda sin fijeza, esparcida la atención, dormida la voluntad y despierta la concupiscencia10. Sin recogimiento no es posible el trato con Dios.

En la medida en que purificamos nuestro corazón y nuestra mirada, en la medida en que, con la ayuda del Señor, procuramos ese recogimiento, que es riqueza y plenitud interior, nuestra alma ansía el trato con Dios, como el ciervo las fuentes de las aguas11. «El corazón necesita, entonces, distinguir y adorar a cada una de las Personas divinas. De algún modo, es un descubrimiento, el que realiza el alma en la vida sobrenatural, como los de una criaturica que va abriendo los ojos a la existencia. Y se entretiene amorosamente con el Padre y con el Hijo y con el Espíritu Santo; y se somete fácilmente a la actividad del Paráclito vivificador, que se nos entrega sin merecerlo»12.

III. Aunque la inhabitación en el alma pertenece a las tres Personas de la Trinidad –al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo–, se atribuye de modo singular a la Tercera Persona, a quien la liturgia nos invita a tratar con más intimidad en este tiempo en que nos encaminamos hacia la fiesta de Pentecostés.

El Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho, dice el Señor en el Evangelio de hoy13. Es una promesa que el Señor hizo en diversas ocasiones14, como señalando la enorme trascendencia que tendría para toda la Iglesia, para el mundo, para cada uno de quienes le íbamos a seguir. No se trata de un don pasajero limitado al tiempo en que se reciben los sacramentos o a otro momento determinado, sino de un Don estable, permanente: «en los corazones (de los fieles) habita el Espíritu Santo como en un templo»15. Es el dulce Huésped del alma16, y cuanto más crece el cristiano en obras buenas, cuanto más se purifica, tanto más se complace el Espíritu Santo en habitar en él y en darle nuevas gracias para su santificación y para el apostolado.

El Espíritu Santo está en el alma del cristiano en gracia, para configurarlo con Cristo, para que cada vez se parezca más a Él, para moverlo al cumplimiento de la voluntad de Dios y ayudarle en esa tarea. El Espíritu Santo viene como remedio de nuestra flaqueza17, y haciendo suya nuestra causa aboga por nosotros con gemidos inenarrables18 ante el Padre. Cumple ahora su oficio de guiar, proteger y vivificar a la Iglesia, porque –comentaba Pablo VI– dos son los elementos que Cristo ha prometido y otorgado, aunque diversamente, para continuar su obra: «el apostolado y el Espíritu. El apostolado actúa externa y objetivamente; forma el cuerpo, por así decirlo, material de la Iglesia, le confiere sus estructuras visibles y sociales; mientras el Espíritu Santo actúa internamente, dentro de cada una de las personas, como también sobre la entera comunidad, animando, vivificando, santificando»19.

Pidamos a la Virgen que nos enseñe a comprender esta dichosísima realidad, pues nuestra vida sería entonces muy distinta. ¿Por qué sentirnos solos, si el Santo Espíritu nos acompaña? ¿Por qué vivir inseguros o angustiados, aunque sea un solo día de nuestra existencia, si el Paráclito está pendiente de nosotros y de nuestras cosas? ¿Por qué ir alocadamente detrás de la felicidad aparente, si no hay mayor gozo que el trato con este dulce Huésped que habita en nosotros? ¡Qué distinto sería nuestro porte en algunas circunstancias, la conversación, si fuéramos conscientes de que somos templos de Dios, templos del Espíritu Santo!

Al terminar nuestra oración, acudamos a la Virgen Nuestra Señora: «Dios te salve, María, templo y sagrario de la Santísima Trinidad, ayúdanos».

1 Jn 14, 21. — 2 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, p. 1357. — 3 Cfr. Ex 29, 45; Ez 37, 26 27; etcétera. — 4 Jn 14, 23. — 5 Cfr. 2 Cor 6, 16. — 6 San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, canción 1. — 7 San Agustín, Confesiones, 10, 27, 38. — 8 ídem, Tratado sobre la Trinidad, 8, 17. — 9 San Gregorio Magno, Homilías sobre el profeta Ezequiel, 2, 5. — 10 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 375. — 11 Cfr. Sal 41, 2. — 12 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 306. — 13 Jn 14, 26. — 14 Cfr. Jn 14, 15-17; 15, 36; 16, 7-14; Mt 10, 20. — 15 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 9. — 16 Secuencia de la Misa de Pentecostés. — 17 Rom 8, 26. — 18 Ibídem. — 19 Pablo VI, Discurso de apertura de la 3ª Sesión del Concilio Vaticano II, 14-lX-1964.

 

† Nota: Ediciones Palabra (poseedora de los derechos de autor) s�lo nos ha autorizado a difundir la meditaci�n diaria a usuarios concretos para su uso personal, y no desea su distribuci�n por fotocopias u otras formas de distribuci�n.

 

 

“La hermosura de la santa pureza”

No se puede llevar una vida limpia sin la ayuda divina. Dios quiere nuestra humildad, quiere que le pidamos su ayuda, a través de nuestra Madre y Madre suya. Tienes que decir a la Virgen, ahora mismo, en la soledad acompañada de tu corazón, hablando sin ruido de palabras: Madre mía, este pobre corazón mío se rebela algunas veces... Pero si tú me ayudas... –Y te ayudará, para que lo guardes limpio y sigas por el camino a que Dios te ha llamado: la Virgen te facilitará siempre el cumplimiento de la Volunta...

...d de Dios. (Forja, 315)

Hemos de ser lo más limpios que podamos, con respeto al cuerpo, sin miedo, porque el sexo es algo santo y noble –participación en el poder creador de Dios–, hecho para el matrimonio. Y, así, limpios y sin miedo, con vuestra conducta daréis el testimonio de la posibilidad y de la hermosura de la santa pureza. (…)

Cuidad esmeradamente la castidad, y también aquellas otras virtudes que forman su cortejo –la modestia y el pudor–, que resultan como su salvaguarda. No paséis con ligereza por encima de esas normas que son tan eficaces para conservarse dignos de la mirada de Dios: la custodia atenta de los sentidos y del corazón; la valentía –la valentía de ser cobarde– para huir de las ocasiones; la frecuencia de los sacramentos, de modo particular la Confesión sacramental; la sinceridad plena en la dirección espiritual personal; el dolor, la contrición, la reparación después de las faltas. Y todo ungido con una tierna devoción a Nuestra Señora, para que Ella nos obtenga de Dios el don de una vida santa y limpia. (Amigos de Dios, 180)

 

 

Peregrinación del Santo Padre al santuario de Fátima

El Papa Francisco visita el santuario de Fátima con ocasión del centenario de las apariciones de la Virgen María en Cova da Iria. Además, canonizará a dos de los pastores a los que se les apareció la Virgen, Jacinta y Francisco.

Del Papa 13 de Mayo de 2017

 

Texto del Videomensaje del Santo Padre Francisco en vísperas de su peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Fátima

 

Viernes 12 de mayo de 2017

14.00 Salida en avión desde el aeropuerto de Roma/Fiumicino hacia Monte Real

16.20 Llegada a la Base Aérea de Monte Real
Ceremonia de bienvenida

16.35 Encuentro privado con el Presidente de la República Portuguesa en la Base Aérea de Monte Real

16.55 Visita a la Capilla de la Base Aérea

17.15 Traslado en helicóptero al Estadio municipal de Fátima

17.35 Llegada al Estadio municipal de Fátima y traslado en coche descubierto al Santuario

18.15 Visita a la Capilla de las Apariciones

21.30 Bendición de las velas desde la Capilla de las Apariciones

Rezo del Santo Rosario.

Sábado 13 de mayo de 2017

9.10 Encuentro con el Primer Ministro en la Casa “N.S. do Carmo”

9.40 Visita a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima

10.00 Santa Misa con el rito de canonización de los beatos Francisco Marto y Jacinta Marto

Saludo del Santo Padre a los enfermos

12.30 Almuerzo con los obispos de Portugal en la Casa “N.S. do Carmo”

14.45 Ceremonia de despedida en la Base Aérea de Monte Real

15.00 Salida en avión desde la Base Aérea de Monte Real hacia Roma

19.05 Llegada al aeropuerto de Roma/Ciampino


Visita a la Capilla de las Apariciones

ORACIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LA VIRGEN DE FÁTIMA

El Santo Padre:
Salve Reina,
Bienaventurada Virgen de Fátima,
Señora del Corazón Inmaculado,
refugio y camino que conduce a Dios.
Peregrino de la Luz que procede de tus manos,
doy gracias a Dios Padre que, siempre y en todo lugar, interviene en la historia del hombre;
peregrino de la Paz que tú anuncias en este lugar,
alabo a Cristo, nuestra paz, y le imploro para el mundo la concordia entre todos los pueblos;
peregrino de la Esperanza que el Espíritu anima,
vengo como profeta y mensajero para lavar los pies a todos, entorno a la misma mesa que nos une.
Estribillo cantado por la asamblea
Ave o clemens, ave o pia!
Salve Regina Rosarii Fatimæ.
Ave o clemens, ave o pia!
Ave o dulcis Virgo Maria.

El Santo Padre:
¡Salve, Madre de Misericordia,
Señora de la blanca túnica!
En este lugar, desde el que hace cien años
manifestaste a todo el mundo los designios de la misericordia de nuestro Dios,
miro tu túnica de luz
y, como obispo vestido de blanco,
tengo presente a todos aquellos que,
vestidos con la blancura bautismal,
quieren vivir en Dios
y recitan los misterios de Cristo para obtener la paz.
Estribillo…

El Santo Padre:
¡Salve, vida y dulzura,
salve, esperanza nuestra,
Oh Virgen Peregrina, oh Reina Universal!
Desde lo más profundo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
mira los gozos del ser humano
cuando peregrina hacia la Patria Celeste.
Desde lo más profundo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
mira los dolores de la familia humana
que gime y llora en este valle de lágrimas.
Desde lo más íntimo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
adórnanos con el fulgor de las joyas de tu corona
y haznos peregrinos como tú fuiste peregrina.
Con tu sonrisa virginal,
acrecienta la alegría de la Iglesia de Cristo.
Con tu mirada de dulzura,
fortalece la esperanza de los hijos de Dios.
Con tus manos orantes que elevas al Señor,
une a todos en una única familia humana.
Estribillo ...

El Santo Padre:
¡Oh clemente, oh piadosa,
Oh dulce Virgen María,
Reina del Rosario de Fátima!
Haz que sigamos el ejemplo de los beatos Francisco y Jacinta,
y de todos los que se entregan al anuncio del Evangelio.
Recorreremos, así, todas las rutas,
seremos peregrinos de todos los caminos,
derribaremos todos los muros
y superaremos todas las fronteras,
yendo a todas las periferias,
para revelar allí la justicia y la paz de Dios.
Seremos, con la alegría del Evangelio, la Iglesia vestida de blanco,
de un candor blanqueado en la sangre del Cordero
derramada también hoy en todas las guerras que destruyen el mundo en que vivimos.
Y así seremos, como tú, imagen de la columna refulgente
que ilumina los caminos del mundo,
manifestando a todos que Dios existe,
que Dios está,
que Dios habita en medio de su pueblo,
ayer, hoy y por toda la eternidad.
Estribillo...

El Santo Padre junto con todos los fieles:
¡Salve, Madre del Señor,
Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Bendita entre todas las mujeres,
eres la imagen de la Iglesia vestida de luz pascual,
eres el orgullo de nuestro pueblo,
eres el triunfo frente a los ataques del mal.

Profecía del Amor misericordioso del Padre,
Maestra del Anuncio de la Buena Noticia del Hijo,
Signo del Fuego ardiente del Espíritu Santo,
enséñanos, en este valle de alegrías y de dolores,
las verdades eternas que el Padre revela a los pequeños.

Muéstranos la fuerza de tu manto protector.
En tu Corazón Inmaculado,
sé el refugio de los pecadores
y el camino que conduce a Dios.

Unido a mis hermanos,
en la Fe, la Esperanza y el Amor,
me entrego a Ti.
Unido a mis hermanos, por ti, me consagro a Dios,
Oh Virgen del Rosario de Fátima.

Y cuando al final me veré envuelto por la Luz que nos viene de tus manos,
daré gloria al Señor por los siglos de los siglos.

Amén.

Estribillo

 


Bendición de las velas desde la Capilla de las apariciones

SALUDO DEL SANTO PADRE

Queridos peregrinos de María y con María:

Gracias por recibirme entre vosotros y uniros a mí en esta peregrinación vivida en la esperanza y en la paz. Desde ahora, deseo asegurar a los que os habéis unidos a mí, aquí o en cualquier otro lugar, que os llevo en mi corazón. Siento que Jesús os ha confiado a mí (cf. Jn 21,15-17), y a todos os abrazo y os confío a Jesús, «especialmente a los más necesitados» —como la Virgen nos enseñó a pedir (Aparición, julio de 1917)—. Que ella, madre tierna y solícita con todos los necesitados, les obtenga la bendición del Señor. Que, sobre cada uno de los desheredados e infelices, a los que se les ha robado el presente, de los excluidos y abandonados a los que se les niega el futuro, de los huérfanos y las víctimas de la injusticia a los que no se les permite tener un pasado, descienda la bendición de Dios encarnada en Jesucristo: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz» (Nm 6,24-26).

Esta bendición se cumplió plenamente en la Virgen María, puesto que ninguna otra criatura ha visto brillar sobre sí el rostro de Dios como ella, que dio un rostro humano al Hijo del Padre eterno; a quien podemos ahora contemplar en los sucesivos momentos gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de su vida, como recordamos en el rezo del Rosario. Con Cristo y María, permanezcamos en Dios. En efecto, «si queremos ser cristianos, tenemos que ser marianos, es decir, hay que reconocer la relación esencial, vital y providencial que une a la Virgen con Jesús, y que nos abre el camino que nos lleva a él» (Pablo VI, Homilía en el Santuario de Nuestra Señora de Bonaria, Cagliari, 24 abril 1970). De este modo, cada vez que recitamos el Rosario, en este lugar bendito o en cualquier otro lugar, el Evangelio prosigue su camino en la vida de cada uno, de las familias, de los pueblos y del mundo.

Peregrinos con María... ¿Qué María? ¿Una maestra de vida espiritual, la primera que siguió a Cristo por el «camino estrecho» de la cruz dándonos ejemplo, o más bien una Señora «inalcanzable» y por tanto inimitable? ¿La «Bienaventurada porque ha creído» siempre y en todo momento en la palabra divina (cf. Lc 1,45), o más bien una «santita», a la que se acude para conseguir gracias baratas? ¿La Virgen María del Evangelio, venerada por la Iglesia orante, o más bien una María retratada por sensibilidades subjetivas, como deteniendo el brazo justiciero de Dios listo para castigar: una María mejor que Cristo, considerado como juez implacable; más misericordiosa que el Cordero que se ha inmolado por nosotros?

Cometemos una gran injusticia contra Dios y su gracia cuando afirmamos en primer lugar que los pecados son castigados por su juicio, sin anteponer —como enseña el Evangelio— que son perdonados por su misericordia. Hay que anteponer la misericordia al juicio y, en cualquier caso, el juicio de Dios siempre se realiza a la luz de su misericordia. Por supuesto, la misericordia de Dios no niega la justicia, porque Jesús cargó sobre sí las consecuencias de nuestro pecado junto con su castigo conveniente. Él no negó el pecado, pero pagó por nosotros en la cruz. Y así, por la fe que nos une a la cruz de Cristo, quedamos libres de nuestros pecados; dejemos de lado cualquier clase de miedo y temor, porque eso no es propio de quien se siente amado (cf. 1 Jn 4,18). «Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. [...] Esta dinámica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los demás, es lo que hace de ella un modelo eclesial para la evangelización» (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 288). Que seamos, con María, signo y sacramento de la misericordia de Dios que siempre perdona, perdona todo.

Llevados de la mano de la Virgen Madre y ante su mirada, podemos cantar con alegría las misericordias del Señor. Podemos decir: Mi alma te canta, oh Señor. La misericordia que tuviste con todos tus santos y con todo tu pueblo fiel la tuviste también conmigo. Oh Señor, por culpa del orgullo de mi corazón, he vivido distraído siguiendo mis ambiciones e intereses, pero sin conseguir ocupar ningún trono. La única manera de ser exaltado es que tu Madre me tome en brazos, me cubra con su manto y me ponga junto a tu corazón. Que así sea.

 


Santa Misa con el rito de canonización de los beatos Francisco Marto y Jacinta Marto

HOMILÍA DEL SANTO PADRE

«Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol», dice el vidente de Patmos en el Apocalipsis (12,1), señalando además que ella estaba a punto de dar a luz a un hijo. Después, en el Evangelio, hemos escuchado cómo Jesús le dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,27). Tenemos una Madre, una «Señora muy bella», comentaban entre ellos los videntes de Fátima mientras regresaban a casa, en aquel bendito 13 de mayo de hace cien años. Y, por la noche, Jacinta no pudo contenerse y reveló el secreto a su madre: «Hoy he visto a la Virgen». Habían visto a la Madre del cielo. En la estela de luz que seguían con sus ojos, se posaron los ojos de muchos, pero…estos no la vieron. La Virgen Madre no vino aquí para que nosotros la viéramos: para esto tendremos toda la eternidad, a condición de que vayamos al cielo, por supuesto.

Pero ella, previendo y advirtiéndonos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida ―a menudo propuesta e impuesta― sin Dios y que profana a Dios en sus criaturas, vino a recordarnos la Luz de Dios que mora en nosotros y nos cubre, porque, como hemos escuchado en la primera lectura, «fue arrebatado su hijo junto a Dios» (Ap 12,5). Y, según las palabras de Lucía, los tres privilegiados se encontraban dentro de la Luz de Dios que la Virgen irradiaba. Ella los rodeaba con el manto de Luz que Dios le había dado. Según el creer y el sentir de muchos peregrinos —por no decir de todos—, Fátima es sobre todo este manto de Luz que nos cubre, tanto aquí como en cualquier otra parte de la tierra, cuando nos refugiamos bajo la protección de la Virgen Madre para pedirle, como enseña la Salve Regina, «muéstranos a Jesús».

Queridos Peregrinos, tenemos una Madre, tenemos una Madre! Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús, porque, como hemos escuchado en la segunda lectura, «los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo» (Rm 5,17). Cuando Jesús subió al cielo, llevó junto al Padre celeste a la humanidad ―nuestra humanidad― que había asumido en el seno de la Virgen Madre, y que nunca dejará. Como un ancla, fijemos nuestra esperanza en esa humanidad colocada en el cielo a la derecha del Padre (cf. Ef 2,6). Que esta esperanza sea el impulso de nuestra vida. Una esperanza que nos sostenga siempre, hasta el último suspiro.

Con esta esperanza, nos hemos reunido aquí para dar gracias por las innumerables bendiciones que el Cielo ha derramado en estos cien años, y que han transcurrido bajo el manto de Luz que la Virgen, desde este Portugal rico en esperanza, ha extendido hasta los cuatro ángulos de la tierra. Como un ejemplo para nosotros, tenemos ante los ojos a san Francisco Marto y a santa Jacinta, a quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la Luz de Dios, para que lo adoraran. De ahí recibían ellos la fuerza para superar las contrariedades y los sufrimientos. La presencia divina se fue haciendo cada vez más constante en sus vidas, como se manifiesta claramente en la insistente oración por los pecadores y en el deseo permanente de estar junto a «Jesús oculto» en el Sagrario.

En sus Memorias (III, n.6), sor Lucía da la palabra a Jacinta, que había recibido una visión: «¿No ves muchas carreteras, muchos caminos y campos llenos de gente que lloran de hambre por no tener nada para comer? ¿Y el Santo Padre en una iglesia, rezando delante del Inmaculado Corazón de María? ¿Y tanta gente rezando con él?». Gracias por haberme acompañado. No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, en particular para los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados. Queridos hermanos: pidamos a Dios, con la esperanza de que nos escuchen los hombres, y dirijámonos a los hombres, con la certeza de que Dios nos ayuda.

En efecto, él nos ha creado como una esperanza para los demás, una esperanza real y realizable en el estado de vida de cada uno. Al «pedir» y «exigir» de cada uno de nosotros el cumplimiento de los compromisos del propio estado (Carta de sor Lucía, 28 de febrero de 1943), el cielo activa aquí una auténtica y precisa movilización general contra esa indiferencia que nos enfría el corazón y agrava nuestra miopía. No queremos ser una esperanza abortada. La vida sólo puede sobrevivir gracias a la generosidad de otra vida. «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24): lo ha dicho y lo ha hecho el Señor, que siempre nos precede. Cuando pasamos por alguna cruz, él ya ha pasado antes. De este modo, no subimos a la cruz para encontrar a Jesús, sino que ha sido él el que se ha humillado y ha bajado hasta la cruz para encontrarnos a nosotros y, en nosotros, vencer las tinieblas del mal y llevarnos a la luz.

Que, con la protección de María, seamos en el mundo centinelas que sepan contemplar el verdadero rostro de Jesús Salvador, que brilla en la Pascua, y descubramos de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor.


Saludo del Santo Padre a los enfermos al final de la Misa

Queridos hermanos y hermanas enfermos.

Como dije en la homilía, el Señor nos precede siempre: cuando atravesamos por alguna cruz, él ya ha pasado antes. En su Pasión, cargó con nuestros sufrimientos. Jesús sabe lo que significa el sufrimiento, nos comprende, nos consuela y nos da fuerza, como hizo con san Francisco Marto y santa Jacinta, y con los santos de todas las épocas y lugares. Pienso en el apóstol Pedro, en cómo la Iglesia entera rezaba por él mientras estaba encadenado en la prisión de Jerusalén. Y el Señor lo consoló. Este es el misterio de la Iglesia: la Iglesia pide al Señor que consuele a los afligidos y él os consuela, incluso de manera oculta; os consuela en la intimidad del corazón y os consuela dándoos fortaleza.

Queridos peregrinos, ante nuestros ojos tenemos a Jesús invisible pero presente en la Eucaristía, así como tenemos a Jesús oculto pero presente en las llagas de nuestros hermanos y hermanas enfermos y atribulados. En el altar, adoramos la carne de Jesús; en ellos, descubrimos las llagas de Jesús. El cristiano adora a Jesús, el cristiano busca a Jesús, el cristiano sabe reconocer las llagas de Jesús. Hoy, la Virgen María nos repite a todos nosotros la pregunta que hizo, hace cien años, a los pastorcillos: «¿Queréis ofreceros a Dios?». La respuesta: «¡Sí, queremos!», nos ofrece la oportunidad de entender e imitar su vida. Ellos la vivieron con todo lo que conlleva de alegría y sufrimiento, en una actitud de ofrecimiento al Señor.

Queridos enfermos, vivid vuestra vida como una gracia y decidle a Nuestra Señora, como los pastorcillos, que queréis ofreceros a Dios con todo el corazón. No os consideréis solamente como unos destinatarios de la solidaridad caritativa, sino sentíos partícipes a pleno título de la vida y misión de la Iglesia. Vuestra presencia silenciosa, pero más elocuente que muchas palabras, vuestra oración, el ofrecimiento diario de vuestros sufrimientos, en unión con los de Jesús crucificado por la salvación del mundo, la aceptación paciente y hasta alegre de vuestra condición son un recurso espiritual, un patrimonio para toda comunidad cristiana. No tengáis vergüenza de ser un tesoro valioso de la Iglesia.

Jesús va a pasar cerca de vosotros en el Santísimo Sacramento para manifestaros su cercanía y su amor. Confiadle vuestro dolor, vuestros sufrimientos, vuestro cansancio. Contad con la oración de la Iglesia que, por vosotros y con vosotros, se eleva al cielo desde todas partes. Dios es Padre y nunca os olvida. 

 

 

La Santísima Virgen es Corredentora

Juan GustavoRuiz Ruiz
 

María verdaderamente ha redimido a todos los hombres y se le puede llamar Corredentora del género humano.

El título de Corredentora, que viene aplicándose a la Virgen desde antiguo, aparece con más claridad y mayor frecuencia en el Magisterio reciente, desde el Papa Pío IX hasta Juan Pablo II en su Encíclica Redemptoris Mater.

Virgen María puede llamarse con propiedad Corredentora en virtud del designio divino de asociarla plenamente a la Persona y a la Obra redentora de su Hijo.

María cooperó a nuestra redención: lo) creyendo en las palabras del Arcángel Gabriel; 2o) consintiendo libremente en el misterio de la Encarnación; 3o) aceptando todos los sufrimientos que entrañaban, para su Hijo y para Ella, los dolores de la Cruz, 4o) porque abdicó de sus derechos de Madre; 5o) porque inmoló a su Hijo ofreciéndolo voluntariamente por la salvación de los hombres.

De este modo – por la asociación tan íntima como misteriosa a la obra salvífica de su Hijo – puede afirmarse que Ella verdaderamente ha redimido a todos los hombres y se le puede llamar Corredentora del género humano.

La unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte. El Concilio Vaticano II señala los siguientes momentos característicos: lo) En la Visitación; 2o) en la Natividad (también junto a los pastores y los magos); 3o) en el Templo (ante el, anciano Simeón); 4o) otra vez en el Templo Jesús perdido y hallado); 5o) en Caná de Galilea (las bodas); 6o) en el decurso de la predicación del Señor; 7o) al pié de la Cruz y, 8o) desde la Asunción a los cielos (cfr. Const. dogm. Lumen gentium, nn.57?58).

SENTIDO DE LA CORREDENCIÓN MARIANA

Para poder afirmar correctamente la corredención mariana debe entenderse ésta como una función subordinada, especial y extraordinaria de la Virgen en la obra salvadora de su Hijo. Bien entendido esto se puede decir que aún siendo Cristo el único Mediador, no obsta el que haya otros mediadores con mediación secundaria subordinada a la de Cristo (cfr.S. Th. III, q.26, a.1).

"La Iglesia sabe y enseña con San Pablo que uno solo es nuestro Mediador Tim. 2,5?6) … Ahora bien, la misión maternal de María para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder, es mediación de Cristo … El influjo salvífico de la Santísima Virgen sobre los hombres dimana del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo; se apoya en la mediación de éste, depende totalmente de ella y de la misma saca todo su poder. Y lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta… Por tanto, se trata de una participación de la única fuente que es la mediación de Cristo mismo" (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n.38).

Los teólogos ilustran el misterio de la corredención del siguiente modo:

Si la Virgen María fue predestinada por Dios libremente para que constituyera juntamente con su Hijo un solo principio de salvación, de reparación del género humano, entonces, en el momento de la Anunciación, el término inmediato del consentimiento de María no era solamente Cristo en sí mismo, sino Cristo como Redentor y Cabeza del género humano.

Ahora bien, según los designios de Dios, la Redención debía llevarse a cabo mediante la Pasión y muerte de Cristo en la Cruz; así también, la asociación de María a la obra del Hijo debía completarse mediante su compasión en el Calvario. Por tanto, si Cristo reparó al género humano mediante su obra de Redención, también la Virgen María asociada estrechamente, llevó a cabo juntamente con Cristo y con subordinación a El y con virtud recibida de Él, la obra de la Redención.

 

MAGISTERIO DE LA IGLESIA

Textos pontificios

"De tal modo, juntamente con su Hijo pasiente y muriente, padeció y casi murió; de tal modo, por la salvación de los hombres, abdicó de los derechos maternos sobre su Hijo, y se vinculó, en cuanto de Ella dependía, para aplacar la justicia de Dios, que puede con razón decirse que Ella redimió al género humano juntamente con Cristo" (Benedicto XV, Carta apostólica Inter soladicia).

“ … si María fue asociada por voluntad de Dios a Cristo Jesús, principio de la salud, en la obra de la salvación espiritual, Y lo fue de modo semejante a aquel que Eva fue, asociada a Adán, principio de la muerte, así se puede afirmar que nuestra Redención se efectuó según cierta recapitulación, por la cual el género humano, sujeto a la muerte por causa de una virgen, se salva también por medio de una Virgen"« (Pío XII, Enc. Ad coeli reginam).

El Concilio Vaticano II dice que: "María mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la Cruz, junto a la cual, no sin un designio divino, se mantuvo erguida, sufriendo profundamente con su Unigénito y asociándose con entrañas de madre a su sacrificio, consintiendo amorosamente en la inmolación de la Víctima que Ella misma había engendrado" (Cont. dogin. Lumen gentium, n.58).

Pueden confrontarse también los siguientes textos:

Pío IX, Bula Inefabilis Deus; León XIII, Enc. Iucunda semper; San Pío X, Enc. Ad diem illum; Pío XII, Enc. Mystici corporis; Haurietis aquas; Munificientíssimus Deus y,. Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater.

Sagrada Escritura

Pueden consultarse los siguientes textos: Gén. 3,15; Luc. 1,26?38; Jn. 19,16?27; Apoc. 12,1?5.

 

Textos de Padres y Doctores de la Iglesia

"…una virgen, un árbol y la muerte eran los símbolos de nuestra derrota … Ved pues ahora, cómo los mismos son causa de nuestro triunfo … En vez de Eva, María; en vez del árbol de la ciencia del bien y del mal, el árbol de la Cruz; en vez de la muerte de Adán, la muerte del Señor…" (San Juan Crisóstomo, PG. 52,768).

"Aquella engendró a todos para la muerte, ésta para el cielo … ; aquella fue principio de muerte, ésta de resurrección … ; aquella fue para su esposo ocasión de perdición, ésta fue para su Hijo ayuda de redención" (Mariale, q.29, par.3; atribuído a San Alberto Magno).

" ¿No son Jesús y María los dos amores sublimes del pueblo cristiano? ¿No son el nuevo Adán y la nueva Eva a quienes el árbol de la Cruz une en el amor y en el dolor, a fin de satisfacer por la culpa de nuestros primeros padres en el Edén?" (Pío XII, 22?1V?1940).

LA VIRGEN MARÍA SUFRIÓ EL DOLOR INTENSAMENTE

María sufrió en la medida de su amor por su Hijo crucificado a causa de los pecados de los hombres; estuvo unida a El en perfecta conformidad de voluntad por la humildad, pobreza, sufrimientos y lágrimas; sobre todo en el Calvario, en proporción también a la crueldad de los verdugos y a la atrocidad del suplicio inflijido a Aquel que era la inocencia misma.

Así pues, Santa María sufrió y padeció el dolor más que ninguna otra criatura porque era absolutamente pura. Por la plenitud de gracia que poseía, lejos de sustraerse al dolor, aumentó en Ella la capacidad de sufrir por el mayor de los males que es el pecado.

lo) Su corazón estaba abrazado por la más alta caridad, y así sufrió excepcionalmente los mayores tormentos por el pecado que crucificaba a su Hijo;

2o) sufría por los pecados en la medida de su amor a Dios, a Quien por el pecado se ofende;

3o) Sufría en la medida de su amor por las almas, a quienes el pecado asola y mata, por las que murió su Hijo.

EL DOLOR DE MARÍA EN LA LITÚRGIA

El pueblo cristiano siempre ha tenido una gran devoció a los dolores y padecimientos de la Santísima Virgen; y la Iglesia, en el transcurso del tiempo, ha fomentado y aprobado múltiples formas en las que se manifiesta esta piedad.

a) En honor de Nuestra Señora de los Dolores hay esparcidas por todo el Orbe: iglesias, ermitas, cofradías, imágenes oraciones para honrarla. La Dolorosa es patrona de muchas ciudades y templos.

b) En el Calendario romano para la Iglesia universal existe la memoria obligatoria de N.S. de los Dolores, el 15 de septiembre. En la oración colecta de esa Misa se dice: "Tú que has querido, Señor, que la Madre de tu Hijo lo acompañara ante el madero de la Cruz, y fuera asociada a su sufrimiento; concede a tu Iglesia participar también en la pasión de Cristo para llegar un día a la gloria de su Resurrección".

En la Secuencia facultativa de esa Misa se recoge el Himno

Stabat Mater:

"La Madre Dolorosa estaba de pié

llorando junto a la Cruz de la que pendía su Hijo…

Vio a Jesús torturado y flagelado

a causa de los pecados de su pueblo…

vió a su dulce Hijo muriendo

abandonado de todos

hasta que expiró…

Madre fuente del amor

Haz que arda mi corazón

En el amor de Cristo mi Dios

Para que así le agrade…

( Himno compuesto por Giacopone di Todi, 1228-1306)

 

 

La canción y el llanto de Fátima

Ernesto Juliá

El Señor sorprende siempre a los hombres. Y una sorpresa divina, bajada del Cielo, fue la Virgen Santísima en Fátima hace cien años, y sigue siendo hoy, cien años después.

Tres pequeños que no sabían leer; tres criaturas, dos niñas y un niño, de una pequeña aldea portuguesa que apenas sabían otra cosa que llevar las ovejas a pastar, y en pastos conocidos, y rezar las oraciones que habían aprendido de sus padres.

El Señor envía a su Santísima Madre a hablar con estos pequeños, y en apenas seis meses, desde el 13 de mayo, día de la primera aparición hasta el 13 de octubre, fecha la última aparición, los encuentros de la Virgen María con los tres pastores de Fátima han tenido eco en medio mundo, y la temblorosa y sumisa voz de tres niños de una aldea de Portugal ha resonado con fuerza en todo el mundo.

Hemos prestado una atención muy grande a la cuestión de los “secretos” que parecían escondidos en las palabras de la Virgen. Yo los dejo a las consideraciones ya hechas, y a las que tenga que hacer, el Papa y su entorno. Yo me quiero quedar hoy con los normales diálogos de la Virgen con Jacinta, Francisco y Lucia.

¿De qué les habla?  Fátima es un canto y un llanto de la Virgen sobre el Pecado y la Misericordia. El pecado del hombre; la misericordia de Dios. Un canto y un llanto con tonos fuertes y tonos suaves y dulces.

Nos podemos preguntar: ¿Cómo se le ocurre a la Madre de Dios hablar del pecado de los hombres a tres criaturas? ¿Cómo se le ocurre mostrarles de alguna manera el horror del infierno, de la soledad –querida libremente- del hombre apartado para siempre del amor de su Creador, del Amor de su Redentor, del Amor de su Santificador?

Los niños se entristecen y lloran; no se deprimen, y no pierden la serenidad y alegría de cada día. Son conscientes del dolor del Señor por los pecados de los hombres; y viven de alguna manera con Dios el mal que los hombres se hacen a sí mismos con el pecado.

¿Por qué a tres niños y no a tres personas hechas y derechas, hombres o mujeres? Los niños tienen una sabiduría divina, que todavía no han manipulado para su servicio egoísta. Están abiertos a la luz: “Si no os convertís y os hacéis como los niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18, 3). El diálogo de Santa María con los pastores de Fátima nos manifiesta la extraordinaria cercanía y confianza de Dios con los hombres.

Y, ¿para qué les hace partícipes de la realidad del pecado, del mal del mundo, del infierno, del dolor de Dios?

Una mujer insultaba con frecuencia a los tres pastorcillos. Un día, que salía de una taberna, medio borracha, la mujer “no se contentó con insultarnos”, dice Lucia. Jacinta comentó: “Va a ser necesario que pidamos a la Santa Virgen la conversión de esta pobre mujer y ofrecer sacrificios por ella. Dice tantos pecados que si no se confiesa irá al infierno”.

En vísperas de un día 13, Lucia y Jacinta iban jugando. Jacinta se paró, y le dijo: “No juguemos. Hagamos este sacrificio por la conversión de los pecadores”. Y se puso a rezar elevando los brazos. “Sin pensar que alguien podía verla, eleva las manos juntas y sus ojos hacia el cielo y hace su ofrenda”.

La mujer contempla a Jacinta desde la ventana de su casa, y después tiene la honradez de decirle a la madre de Jacinta que “la plegaria de Jacinta le impresionó de tal modo que no había necesitado otras pruebas para creer en las apariciones”.

Jacinta hizo transparente a los ojos de aquella mujer, la sabiduría de Dios, la misericordia de Dios. La sabiduría de los niños descubre el “vacío” de los intelectuales; la luz de la plegaría de una niña alumbra la oscuridad del alma de una pecadora.

Es el gran “secreto” de Fátima. San Juan Pablo II que confesó su creencia de que la Virgen de Fátima desvió la bala que iba dirigida a su corazón, colocó después la bala en la corona de la imagen. Perdonó al que podría haber sido su asesino, e invitó a todo el pueblo cristiano a seguir rezando para que los pecadores se arrepintieran y gozaran de la misericordia de Dios, reflejada en la sonrisa de la Virgen.

Y el gran “secreto” de Fátima seguirá llenando de luz los corazones de los peregrinos que esperan dos, tres, cuatro horas para poder recibir la absolución de sus pecados. Y Dios se conmueve con Francisco, con Jacinto, con Lucia, que siguen rezando en el Cielo, por nosotros, pecadores, pidiendo por la paz del mundo, rogando por la Iglesia.

ernesto.julia@gmail.com

 

 

FÁTIMA 100 AÑOS, LA ESPERANZA HOY

Por René Mondragón

 

A LA DISTANCIA

 

Ciertamente es un hecho notable que, después de 100 años de las apariciones de la Virgen de Fátima, ahora sean canonizados Francisco y Jacinta. Sin duda, es una prueba de que la Iglesia investiga y profundiza en estos temas de llevar a alguien a los altares y todo lo que conllevan los detallados procesos previstos para casos como este.

 

Para toda la catolicidad es motivo de profunda alegría que se comparte con nuestros hermanos en Portugal.

 

Se han hecho estudios, análisis, cortos y largometrajes sobre los sucesos extraordinarios en Cova da Iria. Eso, de suyo, es sorprendente; tanto como lo son, los miles y miles de personas que van a visitar Fátima, para agradecer, pedir, solicitar consuelo, encomendar y ofrecer algo a la Madre del Cielo.

 

De igual forma, algunos con dolo y mala fe, han querido llenar las apariciones de la Virgen a los tres partorcitos de intensos contenidos esotéricos, y entre apretujones hermenéuticos, los mensajes que la Virgen entregó en aquel lugar –y que Lucía confío al Papa- pretenden llenarse de malos augurios, de amenazas, de “avisos” sobre “el final de los tiempos”

 

Hasta donde el escribano recuerda, han existido un montón de profetas de pacotilla que “definieron” el fin del mundo y que van, desde los estudios de Roberto Malthus, pasando por el calendario azteca, los gráficos de Nazca, hasta los adivinos y médiums que leen el tarot en las ferias pueblerinas.

 

La Palabra insiste: Nadie sabe el día y la hora… Velad y orad.

 

FÁTIMA HOY

 

Desde luego que las apariciones de la Virgen en Portugal adquieren por sí mismas, un extraordinario valor, cuyo análisis lo han hecho plumas más calificadas que la de este escribano. No obstante, las bellísimas lectoras y admirables lectores de esta columna, sostienen que la presencia de María en Fátima adquiere varios mensajes para la sociedad contemporánea.

 

Resulta de tal magnitud que, nuestra bendita casa editora nos invita a seguir la transmisión en vivo en https://youtu.be/zn3UtNAEu8M.

 

Pero más allá de las necesarias e insustituibles celebraciones, basta traer a la memoria el atentado perpetrado en contra de Juan Pablo II, precisamente un 13 de mayo, el día de la Virgen de Fátima. El pontífice, ahora santo, le atribuyó el milagro a Ella. Los impactos –socio-políticos del intento de asesinato del Papa ocuparon los espacios impresos y electrónicos durante mucho tiempo.

 

FRANCISCO EN FÁTIMA

 

Hoy día, al conmemorar el centenario de la presencia y la palabra de la Virgen en su advocación del Santo Rosario, SS Francisco envuelve el hecho con algunos significados sustantivos para los hombres y mujeres de este tiempo.

 

ReL –mayo 13, 2017- capturó el texto del mensaje papal. A través de la lente de Fátima, el Papa Bergoglio sostiene que Dios “…nos ha creado como una esperanza para los demás, una esperanza real y realizable en el estado de vida de cada uno”

 

En otros términos: con todas las vicisitudes de hoy, con el mundo financiero que se vuelve un poder fáctico; con las arraigadas y graves consecuencias –económicas, políticas y sociales- que trae consigo la corrupción; en medio de las reiteradas amenazas de lanzar misiles nucleares; y delante del sufrimiento de miles de refugiados, migrantes y descartados, como dice SS Francisco, es necesario aprender a ser esperanza para los demás.

 

En efecto, hay una multiplicidad de cosas que huelen a podrido, pero  pesar de ello, es necesario levantar la vista, poner los ojos en el cielo y hundir los pies en la tierra, como dijera Escrivá de Balaguer, para evidenciar que sí es posible, que sí es viable que cada uno ponga lo que está de su parte, que asuma la responsabilidad que le corresponde para que las cosas empiecen a cambiar. No es una utopía, por el contrario. Esa es una esperanza real y realizable.

 

Por ello el Papa cita la carta de sor Lucía -28 de febrero, 1943- para “exigir” el cumplimiento de los compromisos del propio estado, de las condiciones de cada uno, para contrarrestar la cultura de la indiferencia “…que enfría el corazón y agrava nuestra miopía”

 

La convocatoria de Fátima hoy es clara: ser centinelas en este mundo, que descubran de nuevo “el rostro joven y hermoso de la Iglesia”. Eso es todo.

 

 

Sin sentido común no vamos a ninguna parte

El sentido de la vida es amar a Dios, al prójimo y a nosotros mismos, y en la ideología de género tan solo encontramos egoísmo y hedonismo.

Ante la acusación que los partidarios de la ideología de género hacen de homofobia al ya célebre autobús de Hazte Oír, por el uso indebido de las palabras pene y vulva, he mirado en un diccionario de prestigio, como es el María Moliner, escrito además por una mujer, y me he encontrado con estas definiciones: “Pene, miembro de la copulación en el hombre y en los animales superiores”, y “Vulva, abertura genital externa de las hembras de los mamíferos”. Como me supongo que nadie pretenderá acusar de homofobia al María Moliner, aunque desde hace tiempo me creo que todo es posible en el terreno del lenguaje, no entiendo cómo se puede acusar de homofobia al autobús por decir prácticamente lo mismo.
 
El problema de la ideología de género es que es una ideología profundamente anticristiana. Nosotros los creyentes, en cambio, leemos en Génesis 1,26-28 que Dios crea al ser humano como ser sexuado a imagen y semejanza suya (v. 26), y como Dios es amor (1 Jn 4,16), el ser humano también debe ser amor. Este texto nos presenta al hombre y la mujer como iguales, cada uno con su propia identidad sexual. Iniciado a la existencia con un acto de amor, el ser humano tiene suma necesidad de una relación de amor. Más aún, es el ser humano completo, es decir tanto el varón como la mujer y precisamente como complementarios, pues es el conjunto de sus cualidades masculinas y femeninas, lo que está hecho a imagen y semejanza de Dios y lo que debe alcanzar su perfección en una comunidad de vida y amor.
 
Esa primera institución natural creada por Dios para satisfacer las necesidades afectivo-sexuales del ser humano y perpetuar la especie es la familia, lo que combate la ideología de género. La primera cosa que leí y hoy relaciono con los inicios de mi conocimiento de la ideología de género fue que una Universidad sueca había hecho un estudio sobre lo más conveniente para el niño y resolvió que ello era crecer en una familia monógama, estable y que se quisiese. Pensé que para llegar a tales conclusiones no era necesario sino un poco de sentido común, porque entonces ni se me ocurría que hubiese gente que pretendiese destruir el matrimonio, la familia e incluso la maternidad
 
Pero la “ideología del género” considera la sexualidad como un elemento cuyo significado fundamental es de convención social. Es decir, no existe ni masculino ni femenino, sino que es necesario abolir las identidades masculina y femenina, subordinadas al sexo biológico. En esta mentalidad, el hombre y la mujer deciden y eligen su sexo y lo podrían cambiar, cuantas veces lo estimen oportuno, hasta el punto de que las diferencias entre hombres y mujeres no tienen relación con las causas naturales o biológicas, sino que se deben a determinaciones sociales.
 
Hay que destruir la familia porque es un concepto biológico, que pone a la mujer al servicio del hombre, le ata a la prole y le impide realizarse social y laboralmente, aunque para mí lo más asombroso es que se intente liberar a la mujer de la maternidad por medio de los anticonceptivos y el aborto, siendo el lesbianismo la relación sexual ideal porque en ella no hay dominio del varón sobre la mujer, ni se posibilita la procreación, siendo posible la continuidad de la especie gracias a relaciones sexuales esporádicas, que no implican sumisión al varón y los métodos de reproducción artificial, aunque empiezan a elevarse voces, incluso dentro del feminismo radical, que consideran la maternidad subrogada, es decir los vientres de alquiler, como una descarada esclavitud.
 
Por cierto, quiero recordar en este punto a una mujer, a la que ciertamente no se puede acusar de facha, Golda Meir, que fue primera ministra de Israel, quien declaró sobre la revolución sexual y el feminismo radical en una entrevista a Oriana Fallaci: «¿Se refiere a esas locas que queman los sostenes y andan por ahí desquiciadas y odian a los hombres? Son locas, locas. ¿Cómo se puede aceptar a locas como ésas, para quienes quedar encintas es una desgracia y tener hijos es una catástrofe? ¡Si es el privilegio mayor que nosotras las mujeres tenemos sobre los hombres!».
 
¿Cuál es el futuro de la ideología de género? Soy optimista porque pienso que el ser humano ha sido creado por Dios y por tanto vale tanto la pena que el propio Dios se ha encarnado en Jesucristo para redimirnos de nuestros pecados y salvarnos. Desde un punto de vista natural preveo a bastante corto plazo una rebelión de las mujeres deportistas hartas de que presuntas mujeres deportistas con cromosomas XY, pene y próstata, abusen de su superior fuerza física y les roben las medallas que les corresponden en las competiciones femeninas. Pero, sobre todo, y tal como nos lo dijo Jesucristo, el sentido de la vida es amar a Dios, al prójimo y a nosotros mismos, y en la ideología de género tan solo encontramos egoísmo y hedonismo. La ideología de género recuerda demasiado al famoso cuento del rey desnudo y pienso que más bien pronto que tarde, la gente se va a dar cuenta que sin sentido común no vamos a ninguna parte.

 

 

PERUANA BONITA
Autor: Eliseo León Pretell
*Poeta internacional peruano
“Ciudad Satelital”
Houston Texas, EE UU

Tierna ñusta hermosa, peruana bonita,
bella aurora y oro, de fino crisol.
Allí entre tu sangre, orgullosa palpita,
la heredad divina de tu padre sol.
♪♪♪ 
Tienes el encanto de tu selva umbría,
la arrogancia nívea, del gran Huascarán,
y el grácil  hechizo, de tu serranía,
está entre tus pasos, que armoniosos van.
♪♪♪ 
Tu estampa señera viene del incario,
tus cabellos claros, del blanco español.
Jaguar endiosado, cóndor milenario,
peruana bonita…, tarde de arrebol.
♪♪♪ 
En tu alma peruana lucen escondidas,
como en relicario, de solemne diosa,
letras de Chabuca y valor de Bastidas,
más el amor puro, de una Santa Rosa.
♪♪♪ 
Peruana bonita, madre cariñosa
como el mismo Cristo, dividiendo el pan.
Cubriendo a tus hijos, segura y celosa,
con tus tibias alas, allí donde están.

♪♪♪
 La luz de tu mente, vislumbra un destino,
otro mundo nuevo, de paz y de amor.
Tu presencia irradia, el seguro camino,
que nos lleve al norte, de un Perú mejor.
♪♪♪ 
Peruana bonita…, hija, madre, esposas,
dulces compañeras, de alma y corazón.
Les dejo en mis versos, un huerto de rosas,
y mi “noche azul” de amor y pasión.

Derechos reservados

¿Es que se acaba de amar alguna vez? Hay gente que ha muerto y que yo siento que aún ama.
Honoré de Balzac

 

MADRES, ¿REUPERAR TRABAJO PROFESIIONAL?

José Joaquín Camacho                                                                                    

Siglo 21, 13 mayo 2017

 

Desde un tiempo es un hecho que atender las necesidades familiares exige sacrificar tiempo de actividad profesional y los datos muestran que es la mujer quien mayormente lo está haciendo. También se ha visto que las políticas laborales son importantes: en algunos países las madres gozan de facilidades para trabajar a tiempo parcial, y se acogen voluntariamente a esta opción; a otras, a otras no les queda más salida que abandonar completamente la vida laboral.

Por ello muy recientemente el Doctor Rodríguez-Bordado (aceprensa 26.abril 2017) informa de los returnships, programas de re-entrenamiento laboral, que algunas empresas ofrecen a mujeres que han abandonado por un tiempo largo el mercado laboral frecuentemente por razones familiares. Si se diseñan bien, pueden ser una oportunidad para recuperar la empresa esos talentos que ya no necesitan esa completa dedicación familiar.

En la gran mayoría de los países europeos, la brecha laboral de la mujer respecto al hombre, en términos de salario y de puestos directivos, es especialmente grande para las madres. Lo mismo ocurre en Estados Unidos: mientras que las diferencias por sexo se han ido reduciendo en las últimas décadas, la práctica de hacer una pausa larga o abandonar definitivamente el trabajo por razones familiares es muy frecuente entre las norteamericanas con hijos. 

Para evitar esto, cada vez más compañías están ofreciendo a sus exempleadas programas de actualización que les permitan incorporarse de nuevo a su puesto. Se llaman returnships (de return, regreso, e internship, contrato de prácticas). Surgieron en la banca, donde se han hecho más comunes (Goldman Sachs, Credit Suisse, Morgan Stanley, J.P. Morgan…), y han ido extendiéndose a otros ámbitos, como el de las empresas tecnológicas.

Por contraste recientemente se ponía de relieve que cada vez más madres –y padres- quieren tener más tiempo para sus familias. Y además, aunque ahora en las familias es corriente que tanto el padre como la madre tengan empleo, en el frente doméstico el reparto de las cargas sigue siendo desigual. Y lamentan que no dedican suficiente tiempo a los hijos en parte por falta de apoyo social.

Así se ve en un despacho reciente de EWTN Noticias que señala que es decisivo tener una atención especial por la calidad de la vida de los empleados, que son el recurso más preciado de una empresa, y en particular favorecer la armonía entre trabajo y familia. Concretamente señala para las madres el derecho a un trabajo plenamente reconocido y su vocación a la maternidad y su presencia en la familia. Y terminaba concluyendo que la mujer debe ser cuidada, ayudada en este doble trabajo: el derecho de trabajar y el derecho de la maternidad. Y que esto es responsabilidad de las empresas, también para colaborar en la defensa y el cuidado de la sociedad y realizar un progreso social, más sano, más humano, más integral.

       Como tema conexo, todos debemos reconocer que el trabajo que las amas de casa realizan por su familia, es una contribución decisiva para el bien de la nación. 

 

 

¡Seamos coherentes!

 

Sólo el matrimonio salvaguarda la dignidad del marido y de la mujer y su bienestar, y es por su naturaleza la única garantía del bienestar de los niños

Miles de chilenos estamos unidos en la defensa de los indefensos, la protección de la infancia y del no nacido. Estamos a favor de la causa de los que son víctimas de la tiranía abortista, del cinismo y de la hipocresía médica estatal.

Sin embargo, no debemos engañarnos a nosotros mismos, los riesgos son demasiado altos. Nunca vamos a ganar esta lucha, a menos que ataquemos la cultura de la muerte en sus raíces.

Para ser verdadera y consistentemente a favor de la vida, no es suficiente oponerse al aborto. También debemos combatir:

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* La permisividad moral

La fornicación y el adulterio rompen los vínculos sagrados que unen la sexualidad humana a la procreación y la familia. El aborto es la garantía última de la libertad sexual estéril y sin vida: el placer carnal absoluto e inconsecuente del “amor libre”, carente de la responsabilidad y del compromiso del matrimonio.

Como declaró el Papa Pío XII, “Sólo el matrimonio salvaguarda la dignidad del marido y de la mujer y su buen estado, y es por su naturaleza la única garantía del bienestar de los niños”.

Una vez que la inmoralidad sexual corta el acto conyugal de su propósito divinamente ordenado, para defender la santidad de la vida, tenemos que defender el pacto sagrado del matrimonio.

* La anticoncepción

No debemos engañarnos a nosotros mismos, los riesgos son demasiado altos. Nunca vamos a ganar esta lucha, a menos que ataquemos la cultura de la muerte en sus raíces

La anticoncepción fácil conduce lógicamente al aborto a pedido. Las parejas que practican la anticoncepción son mucho más propensas a recurrir al aborto, en el caso de un embarazo no planeado, como medio de control de la natalidad después de la concepción. De hecho, la mayoría de los anticonceptivos modernos son abortivos, es decir, que abortan el feto.

Como proclamó el Papa Pablo VI, en su encíclica Humanae Vitae contra el aborto, “Todos y cada acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida“.

Dado que el aborto se nutre de la mentalidad anticonceptiva, para oponernos a la masacre del aborto de manera efectiva, debemos oponernos a la mentalidad pro‒abortista de la anticoncepción.

* La eutanasia

Si el hombre no defiende toda vida humana inocente como sagrada e inviolable, la vida de nadie está a salvo. Así como el niño indefenso en el vientre de su madre se sacrifica a la auto-condescendencia de nuestra cultura de la muerte, la vida deteriorada o envejecida de nuestros enfermos cae víctima de los mismos dioses falsos.

Como advierte el Papa Juan Pablo II, “Nuevos retrasos y negligencias podrían dar lugar a la supresión de un número incalculable de vidas humanas y a una mayor y grave degradación de toda la sociedad a niveles aún más inhumanos”.

Dado que el holocausto del aborto conduce inevitablemente al holocausto de la eutanasia, para defender toda vida humana inocente, debemos oponernos al aborto, al infanticidio y a la eutanasia sin compromisos o excepciones.

* Conclusión

Para ser pro-vida, debemos combatir la permisividad moral, la contracepción, la pornografía y la eutanasia con la coherencia y vigilancia constantes con las que nos oponemos al aborto.

Como el Santo Padre nos recuerda: “La fidelidad es la coherencia de vivir de acuerdo con lo que uno cree; adaptar la propia vida al objeto de nuestra adhesión. Aceptar la incomprensión, la persecución, en lugar de una ruptura entre lo que uno practica y lo que uno cree: esta es la coherencia”.

Que María, nuestra Madre, ejemplo vivo de la fidelidad a Cristo, nos ayude a dar testimonio coherente con la Ley de Dios en todo lo que hacemos.

 

 

Contra la corrupción, firmeza

Todos los focos se centraban el día 20 de abril en la detención del que fuera presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, por su turbia gestión al frente del Canal de Isabel II. En este caso destaca que los presuntos delitos hayan sido denunciados a la fiscalía anticorrupción por la actual presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, que también lo es del Partido Popular madrileño. Por los casos anteriormente investigados, como el “Gurtel” y la “Púnica”, que llevó a la cárcel a Francisco Granados, antiguo secretario general del Partido, parece claro que demasiados se aprovecharon de sus cargos para montar distintas tramas de corrupción. 

Es todo esto lo que llevó a Esperanza Aguirre a dimitir, antes, como presidenta del partido en Madrid, y ahora como concejala del ayuntamiento, asumiendo así su responsabilidad política por no haber impedido los desmanes de algunos de sus colaboradores directos. Y es que, contra la corrupción solo cabe la firmeza.

Xus D Madrid

 

 

SILENCIO CULPABLE. 

 Hay tantos silencios como los lados de un diamante bien tallado: al escuchar una obra sinfónica, una película, una función religiosa…; los silencios ante una llanura interminable, o el silencio a la orilla del mar solo roto por el murmullo de unas sumisas olas…, el silencio en un hogar cuando -dormidos los niños- se abre un espacio mágico para la confidencia entre marido y mujer.

 Hay otros silencios –negativos- como las ausencias en las urnas; el silencio del poder público mundial ante los continuos ataques que sufren los cristianos. Pero el peor de los silencios es el del ciudadano normal, que no está conforme con lo que sucede, pero es incapaz de denunciarlo. De Martin Luther King: “Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos”.

 El 6 de mayo estamos citados para reivindicar el derecho de los padres en la educación de nuestros hijos…

                                                                        Amparo Tos Boix, Valencia.

 

 

Confrontación hombre y mujer, o Ideología de género totalitaria

A medida que la gente conoce lo que es la ideología de género y su imposición en los colegios, aparece preocupación social. En marzo de 2017, una manifestación millonaria en Perú contra el gobierno,  con el lema “con mis hijos no te metas”, y, millón y medio de firmas. En agosto de 2016,  masivas manifestaciones en varias ciudades de Colombia por la misma causa, con participación de padres, políticos y líderes religiosos. 

La llamada “ideología de género” afirma, alegremente, que la cualidad de femenino o masculino en el ser humano no viene dada por la naturaleza sino por la cultura; que no se  nace  hombre o mujer,  sino que cada cual elige su sexo entre una multiplicidad según las propias inclinaciones o deseos. 

Esa ideología no lucha por el respeto a los homosexuales o “trans”,  sino por la confrontación entre el hombre y la mujer. A través de la ONU, la impone, universalmente, el feminismo radical (detrás está el dinero de los lobbies). No es algo moderno, sino que parte de ideas decimonónicas, de las teorías de Friedrich Engels, alma gemela de Carlos Marx. Marx partía de la confrontación entre partes (el  capital y el trabajo, para lograr la revolución social y el poder). Engels teorizaba sobre la  confrontación del hombre y la mujer, para lograr la desaparición de la familia. Esta ideología se extiende no por el sentido común, sino por la machaconería, incluso a los niños pequeños en las escuelas, y por la imposición de silencio sobre lo que salta a la vista. 

Sin respeto a las Constituciones de los Estados en materia educativa, no  toleran opiniones contrarias, ni siquiera a los padres de familia. Como es imposición totalitaria, los gobiernos que la imponen por vía de ley, no permiten la libertad de opinión y de expresión. 

Josefa Romo

 

 

Vascos y derechos de “conquista” que se perpetúan

 

                                España “no se consolidará jamás”, mientras siga siendo gobernada por políticos inútiles, cobardes e indignos como aquí siempre han gobernado; puesto que una equidad digna de denominarse así, aquí nunca la hubo; “esto” siempre ha sido un gran conglomerado de intereses de parte y por ello, el dominio “del más fuerte” predomina, mientras al resto lo explotan de mil maneras y así nunca las partes sojuzgadas pueden llegar a ciertas equidades, que traerían una prosperidad compartida y que por lógica debiera revertir en un bienestar general. Es de nuevo D. Roberto Centeno el que en su serie (El disparate Económico) nos da una lección de la repelente historia de España de la que no se quieren enterar los que se benefician de ella y menos los que se dicen gobernar con justicia; lean el contenido de lo que copio y entren en las direcciones que les dejo; y manden “a la M”, a todos los políticos de todos los partidos, puesto que con ellos, siempre vamos a tener, más de lo mismo o mucho peor.

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“Rajoy prevarica con el cupo vasco para prolongar su poder

http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2017-05-08/rajoy-prevarica-con-el-cupo-vasco-para-prolongar-su-poder_1378550/

El presidente del Gobierno ha vuelto a prevaricar. Esta vez, comprando la voluntad del PNV con dinero público para sacar adelante los Presupuestos: Los tres grandes rasgos definitorios de Mariano Rajoy son: la cobardía, la mentira y la inmoralidad. La cobardía que ya no es solo tal, sino que en caso de Cataluña es colaboración con la secesión, un delito gravísimo perfectamente tipificado en el Código Penal, renunciando a hacer cumplir la Constitución y la ley en esta región española que jamás en toda su historia fue independiente y menos una nación, y renunciando a la defensa de los derechos humanos más elementales, abandonando a su suerte a los millones de catalanes que se sienten ante todo españoles, perseguidos y discriminados por una banda de sediciosos sin otra fuerza real que la que les otorga la cobardía sin límites de Mariano Rajoy.

En cuanto a la mentira, la verdad en España es siempre lo contrario a lo que afirma Rajoy. Es bien conocido el incumplimiento de todas las promesas que le llevaron a su aplastante victoria sobre el indigente mental Rodríguez Zapatero. Desde bajar impuestos a recortar el escandaloso despilfarro político, empezando por eliminar las duplicidades entre AAPP, cerrar 1.500 empresas públicas inútiles o enviar a 'los hombres de negro', es decir, intervenir todas las comunidades autónomas que no cumplieran los objetivos de déficit. Haría justo lo contrario. En el debate de investidura, Rosa Díez exigió a Rajoy acabar con la corrupción que estaba devorando España. Lleno de ira, acusaría a Díez de mentir y negaría que existiera corrupción, lo que arrancaría el aplauso de socialistas y separatistas.

Debate de investidura en diciembre de 2011

Y en cuanto a inmoralidad, Rajoy ha demostrado ser capaz de cualquier cosa con tal de seguir mandando. Carece totalmente de principios o de patriotismo, solo cree en el poder. No solo permitió la corrupción generalizada en su partido, es que además permitió una cultura de persecución y expulsión sin contemplaciones a los 'traidores' que denunciaban a sus compañeros corruptos, algo característico de la mafia pero inconcebible en un partido político en una democracia.

Además, Rajoy prevaricó para hacer el sándwich al PSOE eliminándolo como rival, lanzando al estrellato al monstruo Podemos, un partido antiespañol, guerracivilista, ferozmente anticristiano y antisemita, y tan ayuno de conocimientos como sobrado de odio. Pues bien, Rajoy y su genio maléfico Santamaría prevaricaron con La Sexta, que estaba quebrada y tendría que haber sido cerrada, permitiendo su adquisición por Atresmedia en contra de la ley y a pesar de la oposición de la CNMV, poniendo La Sexta al servicio de Podemos. Hoy ha vuelto a prevaricar comprando la voluntad del PNV con dinero público.

El coste para España del cupo vasco

El origen de este privilegio fiscal inexistente en el resto del mundo civilizado deriva de la abolición del sistema foral al finalizar (y perder) las guerras carlistas, que mantenía a las provincias vascas exentas del sistema tributario. En 1878, Alfonso XII derogó el sistema foral, con la finalidad de que las provincias vascongadas pasaran, en un periodo de ocho años, a tributar igual que el resto de provincias españolas: “Contribuir por todos los conceptos y en idéntica proporción que las demás de la Monarquía". Hoy, 139 años después, no es que sigamos igual, es que estamos infinitamente peor. Un sistema, el foral, pensado para unas provincias agrícolas, se aplica hoy a la región más rica del país.

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Rajoy blinda los privilegios del País Vasco para garantizarse la lealtad del PNV

CARLOS SÁNCHEZ

Luz verde a la renovación del cupo vasco. La metodología se mantiene sin cambios, lo que significa que el País Vasco seguirá beneficiándose del sistema de cálculo

Fui testigo directo, en los comienzos del nefasto Régimen del 78, de cómo unos políticos insensatos presionaron a un jefe de Gobierno más insensato aún —Adolfo Suárez— y sin el menor sentido del Estado para que devolviera a Vizcaya y Guipúzcoa este privilegio fiscal que Franco les había retirado. Mi jefe, Paco Fernández Ordoñez —yo era entonces consejero delegado de Campsa—, estaba decidido a modernizar de una vez por todas el sistema fiscal español y, lógicamente, había decidido acabar con los privilegios fiscales quitándoselos también a Álava y Navarra, que aún los conservaban. Los barones de UCD en Vizcaya —Agustín Rodríguez Sahagún— y Guipúzcoa —Marcelino Oreja—, en un violento enfrentamiento que presencié, instaron a Paco a devolver a Vizcaya y Guipúzcoa sus privilegios fiscales.

Como Paco se negó, fueron a ver a Suárez con el increíble argumento de que si no hacían eso, UCD perdería las elecciones en esas provincias, y este irresponsable absoluto —el del ‘todos café’ que está destruyendo España— obligaría a Paco a ceder. Queden sus nombres para escarnio y vergüenza ante las generaciones futuras. Para la cuantificación de este robo legal existen varios estudios serios sobre tema. Desde el estudio de balanzas fiscales por el equipo de Ángel de la Fuente al Ministerio de Hacienda con cifras de 2011 —en que muestra cómo las provincias forales disponen de un privilegio inaudito que supone un 80% más de financiación por habitante que el resto de las regiones— a los estudios de Mikel Buesa y otros donde se cuantifica de varias formas este gigantesco robo fiscal al resto de España”.

 

            A la vista de todo ello… ¿Qué podemos esperar el resto de españoles aunque seamos inmensa mayoría? Ya lo digo más arriba, más de lo mismo o mucho peor; por lo tanto considero que lo primero por hacer, es negarnos a votar a los que tan indignamente dicen representarnos y procurar que de verdad, surjan aspirantes a político español y con agallas, para dotarnos de leyes, que de verdad, nos haga españoles a todos; para que de verdad también, España llegue a ser, “una sola y sin tantas diversidades y naciones”; que para lo que han servido es para destruir al conjunto en beneficio de grupos mercenarios que nos han robado impunemente y quieren seguirlo haciendo a perpetuidad”; los políticos actuales y de todos los colores no hablan de los problemas de España, hablan de sus propios problemas y los españoles les importamos, “dos cojones”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y 

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes