Las Noticias de hoy 12 Mayo 2017

              Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    viernes, 12 de mayo de 2017       

Indice:

Newsletter Diario

Papa: Para comprender la fe debemos estar siempre en camino

En vísperas de su peregrinación, resuena la oración del Papa Francisco a la Virgen de Fátima

Mensaje de la Conferencia Episcopal Española por el centenario de las apariciones en Fátima

BEATO ÁLVARO DEL PORTILLO

Pascua. 4ª semana. Viernes: Francisco Fernández-Carvajal

“¿Por qué nos entristecemos los hombres?”: San Josemaria

Mons. Álvaro del Portillo y la nueva evangelización

Fiesta Virgen de Fátima: JESÚS MARTÍ BALLESTER

Tiempos de Dios e impacientes: Daniel Tirapu

Inmediatismo compulsivo: Felipe Arizmendi Esquivel

 Mindfulness vs. “Mindfullness”: Nuria Chinchilla

Verdades olvidadas en la consideración de la naturaleza: Plinio Corrêa de Oliveira

DOCE MITOS RELIGIOSOS CONTEMPORÁNEOS: Alejo Fernández Pérez

QUERIDA… MADRE MÍA: Eliseo León Pretell

 Impuestos a las bebidas azucaradas: Cómo me gusta que cuiden por mi salud… aunque siempre la deba pagar yo: Domingo Martínez Madrid 

LA FALSA VICTORIA ANUNCIADA  DEMACRON EN FRANCIA: Dr. Hugo SALINAS

 El abogado de familia don Javier Pérez- Roldán denuncia los errores judiciales que provoca la aplicación de la ideología de género.

El rostro joven de la misericordia: Pedro García

 Libertad de enseñanza amenazada : Jesús Martínez Madrid

Se continúa trabajando.: Enric Barrull Casals

 Desprecio al político y a su política: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

Newsletter Diario

 

 

Papa: Para comprender la fe debemos estar siempre en camino

El Santo Padre Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta.

11/05/2017 12:35

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 El Pueblo de Dios está siempre en camino para profundizar la fe. Lo subrayó el Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Papa centró su reflexión en la Primera Lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, en que San Pablo habla de la historia de la Salvación hasta Jesús

Entre gracia y pecado, la Iglesia va adelante

El Papa Bergoglio observó además que Jesús “nos ha dejado al Espíritu”. Y precisamente el Espíritu Santo “nos hacer recordar, nos hace comprender el mensaje de Jesús: comienza un segundo camino”. Y reafirmó que la Iglesia “va adelante así, con tantos santos y tantos pecadores; entre gracia y pecado, la Iglesia va adelante”.

En un tiempo la esclavitud y la pena de muerte se aceptaban, hoy son pecado mortal

Este camino – afirmó el Pontífice – es “para comprender, para profundizar acerca de la persona de Jesús, para profundizar la fe” y también para “comprender la moral, los Mandamientos”. Y una cosa que “en un tiempo parecía normal, que no era pecado, hoy es pecado mortal”:

“Pensemos en la esclavitud: cuando íbamos a la escuela nos contaban lo que hacían con los esclavos, los trasladaban de un lugar, los vendían en otro, en América Latina se vendían, se compraban… Es pecado mortal. Hoy decimos esto. Allí se decía: ‘No’. Es más, algunos decían que se podía hacer esto, ¡porque esta gente no tenía alma! Pero se tenía que ir adelante para entender mejor la fe, para entender mejor la moral. ‘Ah, Padre, ¡gracias a Dios que hoy no hay esclavos!’. ¡Hay más!... pero al menos sabemos que es pecado mortal. Hemos ido adelante: lo mismo con la pena de muerte que era normal un tiempo. Y hoy decimos que es inadmisible la pena de muerte”.

El pueblo de Dios está siempre en camino y así profundiza la fe y la moral

Francisco dijo que lo mismo vale para “las guerras de religión”. En medio de este “aclarar la fe”, “aclarar la moral” – prosiguió – “están los santos, los santos que todos conocemos y los santos escondidos”. Y comentó que la Iglesia “está llena de santos escondidos” y “esta santidad es la que nos lleva adelante, hacia la segunda plenitud de los tiempos, cuando el Señor vendrá, al final, para ser todo en todos”.

De este modo, por lo tanto, “el Señor Dios quiso hacerse conocer por su pueblo: en camino”

El pueblo de Dios está en camino. Siempre. Cuando el pueblo de Dios se detiene, se vuelve prisionero en un establo, como un pollino, allí: no entiende, no va adelante, no profundiza la fe, el amor, no purifica el alma. Pero hay otra plenitud de los tiempos, la tercera. La nuestra. Cada uno de nosotros está en camino hacia la plenitud del propio tiempo. Cada uno de nosotros llegará al momento del tiempo pleno y la vida terminara y deberá encontrar al Señor. Y este es nuestro momento. Personal. Que nosotros vivimos en el segundo camino, la segunda plenitud del tiempo del pueblo de Dios. Cada uno de nosotros está en camino. Pensemos en esto: los Apóstoles, los predicadores, los primeros, tenían necesidad de hacer comprender que Dios ha amado, ha elegido, ha amado a su pueblo en camino, siempre”.

Jesús – destacó el Obispo de Roma – ha enviado al Espíritu Santo para que nosotros podamos estar en camino” y es precisamente “el Espíritu quien nos impulsa a caminar: ésta es la gran obra de misericordia de Dios” y “cada uno de nosotros está en camino hacia la plenitud personal de los tiempos”.

También confesarse es un paso en el camino hacia el encuentro con el Señor

E invitó a preguntarnos, cuando nos confesamos, si además de la vergüenza por nuestros pecados, comprendemos que “aquel paso que doy es un paso en el camino hacia la plenitud de los tiempos”. “Pedir perdón a Dios – advirtió el Papa Bergoglio al concluir  – no es una cosa automática”:

“Es comprender que estoy en camino, en un pueblo en camino y que un día – quizás hoy, mañana o dentro de treinta años – me encontrará cara a cara con aquel Señor que jamás nos deja solos, sino que nos acompaña en el camino. Piensen esto: cuando yo voy a confesarme, ¿pienso en estas cosas? ¿Qué estoy en camino? ¿Qué es un paso hacia el encuentro con el Señor, hacia miplenitud de los tiempos? Y ésta es la gran obra de misericordia de Dios”.

 

 

En vísperas de su peregrinación, resuena la oración del Papa Francisco a la Virgen de Fátima

Oración del Papa Francisco a la Virgen de Fátima, 13 de octubre de 2013, en la Plaza de San Pedro - AP

11/05/2017 13:44

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Con su invitación a acompañarlo con la oración en su peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, resuenan también las palabras que pronunció el mismo el Papa Francisco,  en el Acto de Consagración a María, el 13 de octubre de 2013.

Fue en la Plaza de San Pedro, ante la imagen original de la Virgen de Fátima, que había llegado desde Portugal, para la Jornada Mariana del Año de la Fe.

Al concluir la Santa Misa, el Papa Francisco se dirigió a la Bienaventurada María Virgen de Fátima, agradeciéndole su presencia materna y rogándole acoger con benevolencia de Madre el Acto de Consagración y que bajo su dulcísima mirada refuerce todo deseo de bien, ilumine la esperanza y anime la caridad.

También le rogó que nos enseñe su ternura y predilección por los pequeños y los pobres, por los excluidos y los que sufren, por los pecadores y los extraviados de corazón: congregando a todos bajo su amparo y entregándonos a todos a su amado Hijo y Señor nuestro Jesús.

(CdM – RV)

 

Acto de consagración a la Virgen de Fátima, que pronunció el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, el 13 de octubre de 2013

«Bienaventurada María Virgen de Fátima,
con renovada gratitud por tu presencia maternal
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman bienaventurada.

Celebramos en ti las grandes obras de Dios,
que nunca se cansa de inclinarse con misericordia hacia la humanidad,
afligida por el mal y herida por el pecado,
para curarla y salvarla.

Acoge con benevolencia de Madre
el acto de consagración que hoy hacemos con confianza,
ante esta imagen tuya tan querida por nosotros.

Estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos
y que nada de lo que habita en nuestros corazones es ajeno a ti.

Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada
y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa.

Custodia nuestra vida entre tus brazos:
bendice y refuerza todo deseo de bien;
reaviva y alimenta la fe;
sostén e ilumina la esperanza;
suscita y anima la caridad;
guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad.

Enséñanos tu mismo amor de predilección
por los pequeños y los pobres,
por los excluidos y los que sufren,
por los pecadores y los extraviados de corazón:
congrega a todos bajo tu protección
y entrégalos a todos a tu dilecto Hijo y Señor nuestro Jesús.

Amén».

 

 

Mensaje de la Conferencia Episcopal Española por el centenario de las apariciones en Fátima

Cardenal español Ricardo Blazquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española. - REUTERS

11/05/2017 14:17

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Los obispos españoles desean unirse a la peregrinación del Papa Francisco al Santuario de Fátima, del 12 al 13 de mayo de 2017, con motivo del centenario de las apariciones de la Santísima Virgen María en Cova de Iría y así lo expresan en el mensaje difundido por la Conferencia Episcopal Española en vistas al Viaje Apostólico del Santo Padre a Portugal:

«Nos unimos a esta peregrinación del Sucesor de Pedro interpretando así el sentir común de nuestro pueblo que tiene en la advocación y acontecimiento mariano de Fátima una de las devociones más arraigadas y populares. Junto con el Papa Francisco deseamos hacer realidad lo que reza el lema elegido: Con María, peregrino en la esperanza y en la paz».

En dicho mensaje, los obispos recuerdan, en particular, las palabras de San Juan Pablo II pronunciadas el Domingo 21 de de junio de 1987 a la hora del Ángelus: "No sólo las personas o grupos locales, sino también naciones enteras y continentes, buscan encontrarse con la Madre del Señor, con la Bienaventurada porque ha creído”. La noticia de las apariciones de Fátima, continúa el mensaje de la Conferencia Episcopal Española, está vinculada a la devoción al Inmaculado Corazón de María, visto como un camino para encontrarse con Dios. Ya que el mensaje de María está dirigido a la Iglesia y la humanidad. En la comunión eclesial con Francisco, destacan los obispos españoles: "Somos peregrinos en la esperanza y la paz”, y añaden: "Instamos a los fieles a vivir con verdadero espíritu cristiano y celo evangélico de este acontecimiento eclesial".

En cuanto a la explicación del sentido de las apariciones marianasconmemoradas, la Iglesia Española destaca que hay que relacionarlas con las maravillas que Dios ha hecho por su Pueblo, dado que Dios sigue actuando en la historia. “En Cristo resucitado se cumplieron todas las promesas divinas, pero todavía la humanidad sigue esperando el retorno definitivo de Cristo y, hasta que Él venga, vivimos en el tiempo inaugurado por su resurrección, un período de esperanza, pero a la vez están presentes muchas lacras y sufrimientos”.

Destacando la figura de Nuestra Señora de Fátima como «congregadora de fieles peregrinos» de todo el mundo, cuyo Santuario se ha convertido a lo largo de estos 100 años en un lugar privilegiado de veneración, el mensaje destaca la peregrinación de tres Papas, predecesores de Francisco: 

El beato Pablo VI quien viajó a Fátima el 13 de mayo de 1967, con ocasión de los 50 años de las apariciones de la Virgen. Allí pronunció las significativas palabras: "Venimos de Roma para elevar, en Cova de Iría, nuestra ardiente súplica por la paz de la Iglesia y del mundo”, intención que sigue estando plenamente vigente en la actualidad y que hemos de hacer especialmente nuestra.

Juan Pablo II quien viajó al Santuario en tres ocasiones: la primera vez  el 13 de mayo de 1982, un año después de padecer el atentado para “agradecer a la Virgen su intervención en la salvación de su vida y el restablecimiento de su salud”. Una segunda vez en 1991 y la última el 13 de mayo del Año Jubilar del 2000, para beatificar a dos de los niños videntes Francisco y Jacinta.

Finalmente, Benedicto XVI, quien por su parte acudió como peregrino a Fátima en el año 2010 en el décimo aniversario de la mencionada beatificación. “He venido a Fátima a rezar, con María y con tantos peregrinos, por nuestra humanidad afligida por tantas miserias y sufrimientos”.

Ahora el Papa Francisco, quien consagró el mundo a María el 13 octubre de 2013, siguiendo los pasos peregrinos de sus antecesores, acude a Fátima para celebrar el centenario de las apariciones y canonizar a los pastorcitos Francisco y Jacinta Marto. Una peregrinación, por cierto, a la que asistirán miles de fieles y peregrinos de todo el mundo y que contará con la presencia, entre otros, del presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, el cardenal Ricardo Blázquez Pérez y el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro Sierra.

“Exhortamos a los fieles a vivir con verdadero espíritu cristiano y afán evangelizador este acontecimiento eclesial del centenario de las apariciones de Fátima y deseamos que se renueve  en todos la verdadera devoción a la Virgen María, que no consiste ni en un sentimentalismo estéril y transitorio ni en una vana credulidad, sino que procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes” (Lumen Gentium, 67), concluye el mensaje de la Conferencia Episcopal Española.

(SL-RV)

 A continuación, mensaje completo de los Obispos españoles: 

Junto al Papa Francisco, peregrinos de esperanza y de paz

1.- Con motivo del centenario de las apariciones de la Virgen María en Cova da Iría (Portugal) el Papa Francisco irá como peregrino al Santuario de Nuestra Señora de Fátima del 12 al 13 de mayo de 2017.

Los obispos españoles queremos unirnos a esta peregrinación del Sucesor de Pedro interpretando así el sentir común de nuestro pueblo que tiene en la advocación y acontecimiento mariano de Fátima una de las devociones más arraigadas y populares. Junto con el Papa Francisco deseamos hacer realidad lo que reza el lema elegido: «Con María, peregrino en la esperanza y en la paz».

Como señalaba san Juan Pablo II, “no sólo los individuos o grupos locales, sino a veces naciones enteras y continentes buscan el encuentro con la Madre del Señor. Tal vez se podría hablar de una específica «geografía» de la fe y de la piedad mariana, que abarca todos estos lugares de especial peregrinación del pueblo de Dios” (Redemptoris Mater, 28).

Fátima es uno de esos lugares destacados, especialmente en la historia contemporánea de la Iglesia, en los que se hace realidad la súplica y alabanza a la Madre de Dios preanunciada por ella misma. Efectivamente, María toma conciencia de lo que Dios ha hecho en ella y anuncia en el canto del Magníficat su bienaventuranza a lo largo de los siglos: “Me felicitarán todas las generaciones” (Lc 1,48). Es un hecho innegable: María aparece en todos los rincones de la geografía católica con la fuerza del encanto de su maternal intercesión (cf. Marialis Cultus, 56).

Este convencimiento tan constatable en nuestro pueblo nos lleva a unirnos con alegría a la celebración del centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima. Tres pastorcitos (Lucía, Francisco y Jacinta) fueron los agraciados con la aparición de la Nuestra Señora. La novedad de estas apariciones de Fátima y núcleo de su mensaje consiste en la devoción al Corazón Inmaculado de María como un camino hacia el encuentro con Dios, concretando en este título su intercesión materna. Por medio de los sencillos María transmite un mensaje destinado a la Iglesia y a la humanidad.

Los papas peregrinos

2.- El Santuario de Fátima se ha convertido en estos cien años en un lugar privilegiado de peregrinaciones y entre los peregrinos destacan tres papas. Así el 13 de mayo de 1967, a los 50 años de las apariciones de la Virgen, el beato Pablo VI viajó a Fátima. Allí pronunció unas proféticas palabras sobre uno de los males que iba a padecer la Iglesia por “ideologías diseñadas para quitar de la fe todo lo que el pensamiento moderno no entiende o no acepta”. Pablo VI dijo también estas palabras: “Venimos de Roma para elevar, en Cova de Iría, nuestra ardiente súplica por la paz de la Iglesia y del mundo”; intención que sigue estando plenamente vigente en la actualidad y que hemos de hacer especialmente nuestra.

La relación de san Juan Pablo II con Nuestra Señora de Fátima fue muy intensa. Hay un momento especial el 13 de mayo de 1981, cuando –según cuenta él–, la Virgen le salvó de morir en un atentado perpetrado por Alí Agca en la Plaza San Pedro. Un año después de este suceso, el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II viajó por primera vez a Fátima para “agradecer a la Virgen su intervención en la salvación de mi vida y el restablecimiento de mi salud”. En 1991 el Santo Padre regresó al Santuario, donde afirmó que “la Virgen me regaló otros diez años de vida” y volvió por última vez a Fátima para beatificar a los niños videntes Francisco y Jacinta el 13 de mayo del Año Jubilar del 2000.

Benedicto XVI, por su parte, acudió como peregrino a Fátima en el año 2010 en el décimo aniversario de la mencionada beatificación. Decía el papa Ratzinger: “He venido a Fátima para gozar de la presencia de María y de su protección materna (…). He venido a rezar, con María y con tantos peregrinos, por nuestra humanidad afligida por tantas miserias y sufrimientos”. Una vez más, la finalidad gozosa de estar junto a la Madre llevaba consigo el propósito de orar por los pesares de todos los hijos, por los sufrimientos de la toda la humanidad.

El papa Francisco, que consagró el mundo a María el 13 octubre de 2013, acudirá ahora a Fátima para celebrar el centenario de las apariciones y canonizar a los pastorcitos Francisco y Jacinta Marto.

Sentido de las apariciones

3.- Para entender el sentido de las apariciones marianas que conmemoramos hay que relacionarlas con las maravillas que Dios ha hecho por su Pueblo, dado que Dios sigue actuando en la historia. En Cristo resucitado se cumplieron todas las promesas divinas, pero todavía la humanidad sigue esperando el retorno definitivo de Cristo y, hasta que Él venga, vivimos en el tiempo inaugurado por su resurrección, un período de esperanza, pero a la vez están presentes muchas lacras y sufrimientos.

Las apariciones se sitúan en el contexto del plan salvador de Dios, en el que el papel de María resulta esencial por su intercesión materna en el misterio de Cristo (cf. Lumen Gentium, 62). Las que conmemoramos de Fátima, en plena I Guerra Mundial, confirman que María, como buena madre, acude allí donde el corazón de sus hijos padecen todo tipo de sufrimientos y los horrores de la persecución o la guerra. “No tienen vino” (Jn 2,3), dice también en nuestro tiempo la Madre ante su Hijo, intercediendo por una humanidad necesitada.

La conversión a Dios que, junto con la oración, forma parte esencial del mensaje de Fátima, “trae consigo -como señalábamos los obispos- una esmerada solicitud por los pobres desde el encuentro con Cristo” (CEE, Iglesia servidora de los pobres, 34).

Impulso evangelizador

4.- La Virgen utiliza un lenguaje sencillo con los videntes, acomodándose a sus formas de hablar. Siguiendo la lógica de Dios (Cf. 1Co 1, 26-28), esta elección de los pequeños, de los pobres, de los insignificantes, es una constante que se repite en las apariciones marianas, sobre todo en las especialmente reconocidas de la época moderna. Está en total acuerdo con la doctrina evangélica que los pobres sean los predilectos para entrar en el Reino y que Dios escoge los lugares olvidados por los poderosos de este mundo. Así se realiza el dicho evangélico: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños” (Mt 11,25).

Qué gran recordatorio éste cuando la Iglesia en este momento de la historia, en el pontificado del Papa Francisco y en continuidad con sus últimos predecesores, está llamada a un nueva etapa evangelizadora (cf. Evangelii Gaudium, 15).

La Virgen descubre a unos videntes sencillos y pobres que los grandes acontecimientos de nuestro mundo están ligados a su fuente y raíz más profunda, que es el corazón del hombre en su apertura o cerrazón ante Dios.

“Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5)

5.- María, durante su vida en la tierra, sólo dirigió a la humanidad una única palabra: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5), y es muy significativo que todo el mensaje mariano de las apariciones se reduzca a esta sencilla afirmación, porque no hay nada nuevo en las embajadas de Nuestra Señora.

María, en Fátima, llama –como su Hijo– a la conversión, a la reconciliación, a la renovación de la vida cristiana, a la reforma de las costumbres, a la oración y al sacrificio por la conversión de los pecadores o en reparación de los propios pecados. Así lo recordaba el Papa Francisco al señalar que en las apariciones de Fátima “María nos invita una vez más a la oración, a la penitencia y a la conversión. Nos pide que no ofendamos más a Dios. Advierte a toda la humanidad sobre la necesidad de entregarse a Dios, fuente de amor y de misericordia” (Audiencia, 11-5-2016; cf. también Catecismo de la Iglesia Católica, n. 67).

En comunión eclesial con el Papa Francisco, pastores y fieles somos peregrinos en la esperanza y en la paz. Exhortamos a los fieles a vivir con verdadero espíritu cristiano y afán evangelizador este acontecimiento eclesial del centenario de las apariciones de Fátima y deseamos que se renueve  en todos la verdadera devoción a la Virgen María, que “no consiste ni en un sentimentalismo estéril y transitorio ni en una vana credulidad, sino que procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes” (Lumen Gentium, 67).

Finalmente, nos consagramos a Nuestra Señora de Fátima con la misma oración que el Papa Francisco pronunció el 13 de mayo de 2013:

Bienaventurada María, Virgen de Fátima, con renovada gratitud por tu presencia maternal unimos nuestra voz a la de todas las generaciones que te llaman bienaventurada. Celebramos en ti las grandes obras de Dios, que nunca se cansa de inclinarse con misericordia hacia la humanidad, afligida por el mal y herida por el pecado, para curarla y salvarla…Custodia nuestra vida entre tus brazos: bendice y refuerza todo deseo de bien; reaviva y alimenta la fe; sostén e ilumina la esperanza; suscita y anima la caridad; guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad. Enséñanos tu mismo amor de predilección por los pequeños y los pobres, por los excluidos y los que sufren, por los pecadores y los extraviados de corazón: congrega a todos bajo tu protección y entrégalos a todos a tu dilecto Hijo, el Señor nuestro Jesús. Amén. 

 

 

BEATO ÁLVARO DEL PORTILLO

Obispo y Prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y del Opus Dei

En Roma, Italia, beato Álvaro del Portillo y Diez de Sollano, español, obispo y prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y del Opus Dei. ( 1994)Hijo de Clementina Diez de Sollano (mexicana) y de Ramón del Portillo y Pardo (español), Álvaro del Portillo nació en Madrid el 11 de marzo de 1914. Era el tercero de ocho hermanos.

Después de cursar el bachillerato en el Colegio El Pilar (Madrid), ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en la que terminó sus estudios en 1941. Posteriormente trabajó en diversas entidades oficiales con competencia en materia hidrográfica. A la vez, estudió Filosofía y Letras (Sección de Historia) y se doctoró en 1944 con la tesis Descubrimientos y exploraciones en las costas de California.

En 1935 se incorporó al Opus Dei, institución de la Iglesia Católica que había sido fundada siete años antes por san Josemaría Escrivá de Balaguer. Recibió directamente del fundador la formación y el espíritu propios de aquel nuevo camino en la Iglesia. Desarrolló una amplia labor de evangelización entre sus compañeros de estudio y trabajo, y desde 1939 realizó numerosos viajes apostólicos por diferentes ciudades de España.

El 25 de junio de 1944 fue ordenado sacerdote por el obispo de Madrid, Mons. Leopoldo Eijo y Garay, junto con José María Hernández Garnica y José Luis Múzquiz: son los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, después del fundador.

En 1946 se trasladó a Roma, pocos meses antes de que fijara allí su residencia san Josemaría, con el que convivió también en los años siguientes. Se trata de un periodo crucial para el Opus Dei, que recibe entonces las primeras aprobaciones jurídicas de la Santa Sede. Para Mons. del Portillo empieza también una época decisiva en la que, entre otras cosas, realizará —con su actividad intelectual junto a san Josemaría y con su trabajo en la Santa Sede— una honda reflexión sobre el papel y la responsabilidad de los fieles laicos en la misión de la Iglesia, a través del trabajo profesional y las relaciones sociales y familiares. “En un hospital —escribirá años más tarde, para ejemplificar esta realidad— la Iglesia no está solo presente por el capellán: también actúa a través de los fieles que, como médicos o enfermeros, procuran prestar un buen servicio profesional y una delicada atención humana a los pacientes; en un barrio, el templo será siempre un punto de referencia indispensable: pero el único modo de llegar a los que no lo frecuentan será a través de otras familias”.

Entre 1947 y 1950 empujó la expansión apostólica del Opus Dei en Roma, Milán, Nápoles, Palermo y otras ciudades italianas. Promovió actividades de formación cristiana y atendió sacerdotalmente a numerosas personas. De la huella que su labor ha dejado en Italia hablan hoy las numerosas calles y plazas que se le han dedicado en distintos núcleos urbanos del país.

El 29 de junio de 1948, el fundador del Opus Dei erigió en Roma el Collegio Romano della Santa Croce, centro internacional de formación del que Álvaro del Portillo fue primer rector y en el que enseñó teología moral (1948-1953). En ese mismo año (1948) obtuvo el doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Santo Tomás.

Durante sus años en Roma, los diversos Papas que se suceden (desde Pío XII hasta Juan Pablo II) le llamaron a desempeñar numerosos encargos, como miembro o consultor de 13 organismos de la Santa Sede. 

Participó activamente en el Concilio Vaticano II. Juan XXIII le nombró consultor de la Sagrada Congregación del Concilio (1959-66). En las etapas previas al Vaticano II, fue presidente de la Comisión para el Laicado. Ya en el curso del Concilio (1962-65) fue secretario de la Comisión sobre la Disciplina del Clero y del Pueblo Cristiano. Terminado este evento eclesial, Pablo VI le nombró consultor de la Comisión postconciliar sobre los Obispos y el Régimen de las Diócesis (1966). Fue también, durante muchos años, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

La vida de Álvaro del Portillo está estrechamente unida a la del fundador. Permaneció siempre a su lado hasta el mismo momento de su muerte, el 26 de junio de 1975, colaborando con san Josemaría en las tareas de evangelización y de gobierno pastoral. Con él viajó a numerosos países para disponer y orientar los diversos apostolados del Opus Dei. “Al advertir su presencia amable y discreta al lado de la dinámica figura de Mons. Escrivá, me venía al pensamiento la modestia de san José”, escribirá a su muerte un agustino irlandés, el Padre John O´Connor.

El 15 de septiembre de 1975, en el congreso general convocado tras el fallecimiento del fundador, don Álvaro del Portillo fue elegido para sucederle al frente del Opus Dei. El 28 de noviembre de 1982, cuando el beato Juan Pablo II erigió el Opus Dei en prelatura personal, le designó Prelado de la nueva prelatura. Ocho años después, el 7 de diciembre de 1990, le nombró obispo y, el 6 de enero de 1991, le confirió la ordenación episcopal en la basílica de San Pedro.

A lo largo de los años en que estuvo al frente del Opus Dei, Mons. Álvaro del Portillo promovió el comienzo de la actividad de la prelatura en 20 nuevos países. En sus viajes pastorales, que le llevaron a los cinco continentes, habló a miles de personas de amor a la Iglesia y al Papa, y predicó con persuasiva simpatía el mensaje cristiano de san Josemaría acerca de la santidad en la vida ordinaria.

Como Prelado del Opus Dei, Mons. Álvaro del Portillo estimuló la puesta en marcha de numerosas iniciativas sociales y educativas. El Centre Hospitalier Monkole (Kinshasa, Congo), el Center for Industrial Technology and Enterprise (CITE, en Cebú, Filipinas) y la Niger Foundation (Enugu, Nigeria) son ejemplos de instituciones de desarrollo social llevadas a cabo por fieles del Opus Dei, junto a otras personas, bajo el impulso directo de monseñor del Portillo.

Asimismo, la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (desde 1985) y el seminario internacional Sedes Sapientiae (desde 1990), ambos en Roma, así como el Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa (Pamplona, España), han formado para las diócesis a miles de candidatos al sacerdocio enviados por obispos de todo el mundo. Son una muestra de la preocupación de monseñor del Portillo por el papel del sacerdote en el mundo actual, tema al que dedicó buena parte de sus energías, como se puso de manifiesto en los años del Concilio Vaticano II. “El sacerdocio no es una carrera —escribió en 1986— sino una entrega generosa, plena, sin cálculos ni limitaciones, para ser sembradores de paz y de alegría en el mundo, y para abrir las puertas del Cielo a quienes se beneficien de ese servicio y ministerio”.

Mons. Álvaro del Portillo falleció en Roma en la madrugada del 23 de marzo de 1994, pocas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa. La víspera, el 22 de marzo, había celebrado su última misa en la iglesia del Cenáculo de Jerusalén.

Álvaro del Portillo es autor de publicaciones sobre materias teológicas, canónicas y pastorales: Fieles y laicos en la Iglesia (1969), Escritos sobre el sacerdocio (1970) y numerosos textos dispersos, gran parte de ellos recogidos póstumamente en el volumen Rendere amabile la Verità. Raccolta di scritti di Mons. Álvaro del Portillo, publicado en 1995 por la Libreria Editrice Vaticana. En 1992 se publicó el volumen Intervista sul Fondatore dell´Opus Dei, fruto de sus conversaciones con el periodista italiano Cesare Cavalleri, sobre la figura de san Josemaría Escrivá, que ha sido traducido a varias lenguas.

Tras su muerte en 1994, miles de personas han testimoniado por escrito su recuerdo de monseñor Álvaro del Portillo: su bondad, el calor de su sonrisa, su humildad, su audacia sobrenatural, la paz interior que su palabra les comunicaba.

 

 

Pascua. 4ª semana. Viernes

LEER Y MEDITAR EL EVANGELIO

— Para leer con fruto el Santo Evangelio.

— Contemplar en él la Santísima Humanidad de Cristo.

— El Señor nos habla a través de los Libros Sagrados. La Palabra de Dios es siempre actual.

I. Jesucristo es para cada hombre Camino, Verdad y Vida1, nos anuncia el Evangelio de la Misa. Quien le conoce sabe la razón de su vida y de todas las cosas; nuestra existencia es un constante caminar hacia Él. Y es en el Santo Evangelio donde debemos aprender la ciencia suprema de Jesucristo2, el modo de imitarle y de seguir sus pasos. «Para aprender de Él, hay que tratar de conocer su vida: leer el Santo Evangelio, meditar aquellas escenas que el Nuevo Testamento nos relata, con el fin de penetrar en el sentido divino del andar terreno de Jesús.

»Porque hemos de reproducir, en la nuestra, la vida de Cristo, conociendo a Cristo: a fuerza de leer la Sagrada Escritura y de meditarla»3. Queremos identificarnos con el Señor, que nuestra vida en medio de nuestros quehaceres sea reflejo de la suya, y «para ser ipse Christus hay que mirarse en Él. No basta con tener una idea general del espíritu de Jesús, sino que hay que aprender de Él detalles y actitudes. Y, sobre todo, hay que contemplar su paso por la tierra, sus huellas, para sacar de ahí fuerza, luz, serenidad, paz.

»Cuando se ama a una persona se desean saber hasta los más mínimos detalles de su existencia, de su carácter, para así identificarse con ella. Por eso hemos de meditar la historia de Cristo, desde su nacimiento en un pesebre, hasta su muerte y su resurrección»4.

Debemos leer el Evangelio con un deseo grande de conocer para amar. No podemos pasar las páginas de la Escritura Santa como si se tratara de un libro cualquiera. «En los libros sagrados, el Padre, que está en el Cielo, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos»5. Nuestra lectura ha de ir acompañada de oración, pues sabemos que Dios es el autor principal de esos escritos santos. En ellos, y de modo especial en el Evangelio, está «el alimento del alma, la fuente límpida y perenne de la vida espiritual»6. «Nosotros –escribe San Agustín– debemos oír el Evangelio como si el Señor estuviera presente y nos hablase. No debemos decir: “felices aquellos que pudieron verle”. Porque muchos de los que le vieron le crucificaron; y muchos de los que no le vieron, creyeron en Él. Las mismas palabras que salían de la boca del Señor se escribieron, se guardaron y se conservan para nosotros»7.

Para leer y meditar el Santo Evangelio con fruto debemos hacerlo con fe, sabiendo que contiene la verdad salvadora, sin error alguno, y también con piedad y santidad de vida. La Iglesia, con la asistencia del Espíritu Santo, ha guardado íntegro e inmune de todo error el impagable tesoro de la vida y de la doctrina del Señor para que nosotros, al meditarla, nos acerquemos con facilidad a Él y luchemos por ser santos. Y solo en la medida en que queramos ser santos penetraremos en la verdad íntima contenida en estos santos libros, solo entonces gustaremos el fruto divino que encierran. ¿Valoramos nosotros este inmenso tesoro que con tanta facilidad podemos tener en nuestras manos? ¿Buscamos en él el conocimiento y el amor cada día mayores a la Santa Humanidad del Señor? ¿Pedimos ayuda al Espíritu Santo cada vez que comenzamos la lectura del Santo Evangelio?

II. No se ama sino aquello que se conoce bien. Por eso es necesario que tengamos la vida de Cristo «en la cabeza y en el corazón, de modo que, en cualquier momento, sin necesidad de ningún libro, cerrando los ojos, podamos contemplarla como en una película; de forma que, en las diversas situaciones de nuestra conducta, acudan a la memoria las palabras y los hechos del Señor.

»Así nos sentiremos metidos en su vida. Porque no se trata solo de pensar en Jesús, de representarnos aquellas escenas. Hemos de meternos de lleno en ellas, ser actores. Seguir a Cristo tan de cerca como Santa María, su Madre, como los primeros doce, como las santas mujeres, como aquellas muchedumbres que se agolpaban a su alrededor. Si obramos así, si no ponemos obstáculos, las palabras de Cristo entrarán hasta el fondo del alma y nos transformarán (...).

»Si queremos llevar hasta el Señor a los demás hombres, es necesario ir al Evangelio y contemplar el amor de Cristo»8.

Nos acercamos al Evangelio con el deseo grande de contemplar al Señor tal como sus discípulos le vieron, observar sus reacciones, su modo de comportarse, sus palabras...; verlo lleno de compasión ante tanta gente necesitada, cansado después de una larga jornada de camino, admirado ante la fe de una madre o de un centurión, paciente ante los defectos de sus más fieles seguidores...; también le contemplamos en el trato habitual con su Padre, en la manera confiada como se dirige a Él, en sus noches en oración..., en su amor constante por todos.

Para quererle más, para conocer su Santísima Humanidad, para seguirle de cerca debemos leer y meditar despacio, con amor y piedad. El Concilio Vaticano II «recomienda insistentemente a todos los fieles (...) la lectura asidua de la Sagrada Escritura (...), pues “desconocer la Escritura es desconocer a Cristo” (San Jerónimo). Acudan –dice– al texto mismo: en la liturgia, tan llena de palabras divinas; en la lectura espiritual...»9.

Haz que vivamos siempre de ti, le pedimos al Señor en la Misa de hoy10. Pues bien, este alimento para nuestra alma, que diariamente debemos procurarnos, es fácil de tomar. Apenas requiere tres o cuatro minutos cada día, pero poniendo amor. «Esos minutos diarios de lectura del Nuevo Testamento, que te aconsejé –metiéndote y participando en el contenido de cada escena, como un protagonista más–, son para que encarnes, para que “cumplas” el Evangelio en tu vida..., y para “hacerlo cumplir”»11.

III. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras, más que la miel para mi boca!12.

San Pablo enseñaba a los primeros cristianos que la palabra de Dios es viva y eficaz13. Es siempre actual, nueva para cada hombre, nueva cada día, y, además, palabra personal porque va destinada expresamente a cada uno de nosotros. Al leer el Santo Evangelio, nos será fácil reconocernos en un determinado personaje de una parábola, o experimentar que unas palabras están dirigidas a nosotros. Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por el ministerio de los Profetas; últimamente, en estos días, nos ha hablado por su Hijo14. Estos días son también los nuestros. Jesucristo sigue hablando. Sus palabras, por ser divinas y eternas, son siempre actuales. En cierto modo, lo que narra el Evangelio está ocurriendo ahora, en nuestros días, en nuestra vida. Es actual la marcha y la vuelta del hijo pródigo; la oveja que anda perdida y el Pastor que ha salido a buscarla; la necesidad de la levadura para convertir la masa, y de la luz para iluminar la oscuridad del pecado...

El Evangelio nos revela lo que es y lo que vale nuestra vida y nos traza el camino que debemos seguir. El Verbo –la Palabra– es la luz que ilumina a todo hombre15. Y no hay hombre al que no se dirija esta Palabra. Por eso el Evangelio debe ser fuente de jaculatorias, que alimenten la presencia de Dios durante el día, y tema de oración muchas veces.

Si meditamos el Evangelio, encontraremos la paz. Salía de Él una virtud que sanaba a todos16, comenta en cierta ocasión el Evangelista. Y esa virtud sigue saliendo de Jesús cada vez que entramos en contacto con Él y con sus palabras, que permanecen eternamente.

El Evangelio debe ser el primer libro del cristiano porque nos es imprescindible conocer a Cristo; hemos de mirarlo y contemplarlo hasta saber de memoria todos sus rasgos. El Santo Evangelio nos permite meternos de lleno en el misterio de Jesús, especialmente hoy, cuando tantas y tan confusas ideas circulan sobre el tema más trascendental para la Humanidad desde hace veinte siglos: Jesucristo, Hijo de Dios, piedra angular, fundamento de todo hombre. «No os descarriéis entre la niebla, escuchad más bien la voz del pastor. Retiraos a los montes de las Santas Escrituras, allí encontraréis las delicias de vuestro corazón, nada hallaréis allí que os pueda envenenar o dañar, pues ricos son los pastizales que allí se encuentran»17.

En muchas ocasiones será conveniente hacer la lectura cotidiana del Evangelio a primera hora del día, procurando sacar de esa lectura una enseñanza concreta y sencilla que nos ayude en la presencia de Dios durante la jornada o a imitar al Maestro en algún aspecto de nuestro comportamiento: estar más alegres, tratar mejor a los demás, estar más atentos hacia aquellas personas que sufren, ofrecer el cansancio... Así, casi sin darnos cuenta, se podrá cumplir en nosotros este gran deseo: «Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: este lee la vida de Jesucristo»18.

Y esto será un gran bien no solo para nosotros, sino también para quienes viven, trabajan o pasan a nuestro lado.

1 Cfr. Jn 14, 6. — 2 Flp 3, 8. — 3 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 14. — 4 Ibídem, 107. — 5 Conc. Vat. II, Const. Dei Verbum, 21. — 6 Ibídem. — 7 San Agustín, Coment. al Evangelio de San Juan, 30. — 8 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 107. — 9 Conc. Vat. II, Const. Dei Verbum, 25. — 10 Oración colecta de la Misa. — 11 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 672. — 12 Sal 118, 103. — 13 Cfr. Heb 4, 12. — 14 Cfr. Heb 1, 1. — 15 Jn 1, 9. — 16 Lc 6, 19. — 17 San Agustín, Sermón 46 sobre los pastores. — 18 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 2.

 

† Nota: Ediciones Palabra (poseedora de los derechos de autor) s�lo nos ha autorizado a difundir la meditaci�n diaria a usuarios concretos para su uso personal, y no desea su distribuci�n por fotocopias u otras formas de distribuci�n.

 

 

“¿Por qué nos entristecemos los hombres?”

Bienaventurada eres porque has creído, dice Isabel a nuestra Madre. –La unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su prima, porque "lleva" a Cristo. (Surco, 566)

No concedáis el menor crédito a los que presentan la virtud de la humildad como apocamiento humano, o como una condena perpetua a la tristeza. Sentirse barro, recompuesto con lañas, es fuente continua de alegría; significa reconocerse poca cosa delante de Dios: niño, hijo. ¿Y hay mayor alegría que la del que, sabiéndose pobre y débil, se sabe también hijo de Dios? ¿Por qué nos entristecemos los hombres? Porque la vida en la tierra no se desarrolla como nosotros personalmente esperábamos, porque surgen obstáculos que impiden o dificultan seguir adelante en la satisfacción de lo que pretendemos.

Nada de esto ocurre, cuando el alma vive esa realidad sobrenatural de su filiación divina. Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Rom VIII, 31.). Que estén tristes los que se empeñan en no reconocerse hijos de Dios, vengo repitiendo desde siempre. (Amigos de Dios, 108)

 

Mons. Álvaro del Portillo y la nueva evangelización

Conferencia pronunciada por María Pía Chirinos en el Congreso con motivo del Centenario de Álvaro del Portillo, en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (12-14 de marzo de 2014).

Noticias 11 de Julio de 2014

pus Dei - Mons. Álvaro del Portillo y la nueva evangelización

Mons. Álvaro del Portillo y la nueva evangelización

María Pía Chirinos

Facultad de Humanidades. Universidad de Piura, Perú.

Iniciar esta conferencia me llena de agradecimiento: obviamente hacia los organizadores del Congreso que nos han convocado, pero sobre todo al queridísimo don Álvaro. Como para muchos de los aquí reunidos, don Álvaro no constituye un personaje cuya doctrina se estudia fríamente desde unas coordenadas teóricas. Tampoco una figura conocida y admirada a partir de terceros. Desearía simplemente dejar constancia de mi agradecimiento a Dios por haber trabajado a su lado durante los últimos años de su vida y de haberme beneficiado de su generosa oración y de su cariño paternal hasta el último día de su existencia en la tierra. Con este preámbulo doy inicio a la conferencia que me ha sido tan gentilmente encargada.

Consideraciones preliminares

Si este congreso hubiera tenido lugar meses antes, hablar de un tema como la nueva Evangelización habría conllevado preámbulos más elaborados. El reciente documento del Papa me permite obviarlos, aunque, de todas formas, precisamente por su actualidad, el tema amerita una brevísima introducción.

Es bien conocido que el término evangelización sufre un profundo enriquecimiento semántico a partir del Vaticano II. De significar el anuncio del kerygma o primera proclamación del Evangelio, pasa a abarcar toda acción apostólica de la Iglesia al servicio del hombre y de la mujer. En cierta manera es comprensible, ya que los dos primeros milenios de nuestra era, en sus grandes rasgos, constituyen un escenario irrepetible para este primer anuncio: aún hoy nos asombra la fuerza de los evangelizadores del Imperio Romano – muchos cristianos corrientes– que no escatimaron su vida para transformar esa magnífica civilización. También es admirable, especialmente a partir del s. VI, el arrojo de tantos miembros de órdenes religiosas que, ante la situación de muchos pueblos bárbaros de la futura Europa, hacen posible que este anuncio continúe y crean la cultura occidental. Por su parte, la primera mitad del segundo milenio se caracteriza principalmente por una lenta pero profunda asimilación de la nueva fe en los pueblos ya evangelizados, que se traduce en innumerables instituciones: la aparición de las universidades, el Estado de Derecho, la desaparición de la esclavitud en Europa, etc. El arte y la vida cotidiana se impregnan de una visión cristiana que se difunde también geográficamente con el descubrimiento de América y los primeros intentos de llevar la fe a Asia y África, siempre liderados por religiosos. Sin embargo, los últimos dos siglos reflejan dos evidencias. Junto al hecho de que el anuncio no ha alcanzado todos los pueblos de la Tierra, surge otra: la aparición de ideologías que empiezan a proclamar primero la muerte de Dios y a continuación la muerte del hombre.

Estas circunstancias nos permiten entender por qué el tercer milenio se abre con la llamada a la nueva evangelización iniciada por Juan Pablo II y continuada por Benedicto XVI y Francisco. Su verdadero origen, sin embargo, no puede deslindarse del Concilio Vaticano II. Es más, si el Concilio es una auténtica piedra miliar en la historia de la Iglesia –con la que se cierra el segundo milenio– la invocación a evangelizar ha de reconocerse como una de sus conclusiones más importantes, que marcará el inicio del tercer milenio. ¿Y por qué razón? Porque en los años del Concilio, la Iglesia se hace consciente y afronta la tragedia de un mundo secularizado, que al desvincularse de sus raíces cristianas, pone en duda la eficacia de largos siglos de evangelización. De algún modo, el reto ante el que la Iglesia se encuentra bien puede recordar aquella pregunta del Señor que siempre nos deja con cierta sensación de desconsuelo: “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra? (Lc 18, 8). El fin del segundo milenio y el comienzo del tercero muestran una extraordinaria continuidad y la prueba palmaria es uno de los últimos documentos de Pablo VI, conmemorando los 10 años del Concilio, sobre la acción evangelizadora para “hacer a la Iglesia del siglo XX cada vez más apta para anunciar el Evangelio a la humanidad del siglo XX”[1].

Pocos años después –en realidad, sólo tres– , Juan Pablo II en su primer viaje a la Polonia todavía comunista, lanzaría su famosa llamada: «hemos recibido una señal: que en el umbral del nuevo milenio –en esta nueva época, en las nuevas condiciones de vida–, vuelva a ser anunciado el Evangelio. Se ha dado comienzo a una nueva evangelización, como si se tratara de un segundo anuncio, aunque en realidad es siempre el mismo»[2]. Hay quienes señalan que este término –nueva Evangelización– aparece casi por casualidad en esa homilía, cuando, en realidad, el Papa habla de esta tarea como si ya se hubiera emprendido. No veo que haya una especie de per accidens: sería injusto afirmarlo, precisamente porque, como Arzobispo de Cracovia, el Card. Woytila formó parte del Sínodo de Obispos de 1974, sobre la evangelización en el mundo moderno, del cual, como se sabe, nace la Ex. Ap. Evangelii nuntiandi. Lo que sí se puede decir es que el magisterio pontificio posterior fue llenando de contenido esta expresión y proclamándola con urgencia por distintos puntos del planeta: en Santiago de Compostela (1982), en Augsburg (1987) y en Velehrad (Rep. Checa) donde está sepultado San Metodio (1990), en Puebla al celebrarse los 500 años de nuestro descubrimiento, así como en importantes documentos como la Exh. Ap. Christifideles laici [3] y los famosos escritos antes y después del cambio de milenio[4]. La recepción de esta llamada fue inmediatamente percibida por distintos miembros de la Iglesia, uno ciertamente importante fue justamente don Álvaro del Portillo, en su calidad, primero de Presidente General del Opus Dei, y luego de Prelado y Obispo de esta Prelatura Personal.

Realizada esta breve introducción que trae a la memoria de todos Uds. hitos relativamente recientes, mi intención será centrarme –como se sabe y como se espera– en la figura y el mensaje de Álvaro del Portillo relacionados con la nueva evangelización. Para desarrollar el argumento, intentaré responder a dos preguntas. Primera: ¿cómo recoge el primer Prelado del Opus Dei este encargo del Santo Padre Juan Pablo II? Segunda: ¿en qué aspectos de esta tarea evangelizadora don Álvaro centra la novedad?

Dos reflexiones previas a la luz de la obra de Álvaro del Portillo

Debo confesar que, como suele suceder en toda tarea de investigación, me he encontrado con una gratísima sorpresa: contamos con dos obras suyas, de carácter científico (no pastoral), y que desde ese punto de vista pueden considerarse las más importantes de su producción. El asombro surge cuando descubro que indirectamente ambas brindan luces para nuestro tema: se trata de su tesis doctoral en Historia (Descubrimientos y exploraciones de las costas de California 1532– 1655)[5] y de su aportación para el Concilio Vaticano II[6], que vio la luz pocos años después en la obra titulada Fieles y laicos en la Iglesia[7], probablemente la más conocida suya.

La primera publicación, aunque dedica un exquisito rigor científico e histórico a la cuestión que promete en el título –la exploraciones para delimitar las costas de California– , no omite justas menciones a la tarea evangelizadora que éstas conllevan, y nos aporta luces, por decirlo de algún modo, “por vía negativa”. En concreto, podremos referirnos a dos cuestiones: ¿ofrece el libro algunos datos sobre esta evangelización y, de existir, cuál sería la diferencia con la Nueva Evangelización?

A lo largo de sus páginas, Álvaro del Portillo menciona de modo explícito pero breve datos ciertamente conocidos: la evangelización es llevada a cabo casi exclusivamente por miembros de órdenes religiosas, que no pocas veces ejercen oficios seculares. Por ej. Fray Francisco de Balda como comisario en la primera expedición de Sebastián Vizcaíno[8] o Fray Antonio de la Ascensión en la segunda expedición de clara finalidad científica[9]. En el caso de los viajes de Pedro Porter Cassanate, los religiosos son de la Compañía de Jesús: Jacinto Cortés y Andréz Báez[10]. Los actores “laicos” –los descubridores o conquistadores, los virreyes, etc.– no se sienten interpelados a ejercer esa misión: en la mayoría de los casos, la fomentan pero nada más. Es más, en todos estos viajes, la finalidad principal la constituye el interés por los descubrimientos y conquistas de territorios desconocidos. La evangelización de los pueblos en las llamadas Indias occidentales ocupa un lugar secundario en las actividades, por decirlo de algún modo, civiles y políticas: siempre presente en los escritos de la época, es decir, en la teoría, pero nunca ocupando un lugar exclusivo o principal en la práctica. Gobernantes y conquistadores se mueven por otros intereses más atractivos: posesión de nuevos territorios, de sus riquezas naturales, aporte científico (especialmente geográfico) y también defensa ante el enemigo europeo – los famosos piratas holandeses e ingleses– que intenta llegar antes a esas tierras para obtener las riquezas o bloquear el comercio marítimo entre las colonias. Álvaro del Portillo deja constancia de que, más adelante, cuando ya se ha conquistado y poblado el territorio, franciscanos y jesuitas realizarán una evangelización realmente asombrosa[11], lo cual confirma en todo caso que los actores seguirán siendo, principalmente, misioneros religiosos que ejercen y hasta enseñan oficios civiles, pero no al revés, es decir, no serán los laicos los que se dediquen normalmente a esta tarea[12].

En su obra Fieles y laicos en la Iglesia, del Portillo ofrece más bien una reflexión por vía positiva. De este modo, siguiendo las enseñanzas de San Josemaría Escrivá sobre la llamada universal a la santidad, propone para el laico no sólo su plena condición de fiel con alma sacerdotal sino la misión apostólica que de ella se deriva y que se fundamenta en el bautismo. Como distintos documentos postconciliares han dejado claramente sentado, tanto la llamada universal a la santidad como la naturaleza apostólica de la vocación cristiana constituyen dos aportaciones centrales del Concilio[13]. En esta profunda reflexión sobre el significado teológico-canónico de la condición del laico, de hecho oscurecida durante muchos siglos y de derecho ausente en el ordenamiento jurídico eclesial, años más tarde don Álvaro centrará la aportación del Opus Dei a la nueva evangelización y con ella la novedad de esta misión en el tercer milenio. Parafraseando a Pablo VI, podemos decir que promoverá no ya “una Iglesia del siglo XX cada vez más apta para anunciar el Evangelio a la humanidad del siglo XX” sino para anunciarla a la humanidad del tercer milenio. Es el fulcro para comprender su aportación.

Hacia una comprensión global del tema del laicado

Antes de avanzar, parece oportuno fundamentar mejor esta tesis. ¿Por qué se puede afirmar que el protagonismo de los laicos resultó una gran novedad? ¿Cuál fue la evolución de su lugar en la sociedad? ¿Y cuáles las bases históricas y antropológicas que llevaron a revalorizar el papel del laico en la Iglesia? La respuesta no va a ser de tipo canónico-teológico, sino más bien de índole histórico-antropológica y centrada en el trabajo como actividad principal del laico para conducir las realidades materiales, que gozan de autonomía propia, a Dios.

He dudado mucho sobre el modo de afrontar esta parte de la conferencia y me he inclinado por anunciar desde ya los tres hitos que atravesaremos para una posible respuesta. En concreto, me referiré a tres visiones del mundo y del hombre que podríamos definir así: en la época clásica, un humanismo aristocrático; a partir del s. VI y prácticamente hasta nuestros días, lo que llamaré un cristianismo aristocrático; y desde la Ilustración –pido paciencia por el neologismo– un laborismo aristocrático.

El humanismo aristocrático es quizá el más conocido y corresponde a la visión griega del hombre: sólo poseen plenamente naturaleza humana los varones que viven en la polis y se dedican a la contemplación de la verdad. Son los mejores, por encima de esclavos y mujeres, que, por encontrarse inmersos en trabajos manuales y corpóreos, se ven impedidos de ese ocio, opuesto al negocio. La cultura judía, en cambio, no comparte esta visión, tal y como queda reflejado en la figura de San Pablo, fabricador de tiendas, así como en muchos pasajes del Talmud, que muestran cómo los grandes estudiosos de la Palabra de Dios hacían compatible esta alta dedicación con algún oficio manual[14]. Por eso es muy significativa la narración de los Hechos (Act 16,12-15) sobre la primera conversión en tierras europeas: se trata no sólo de una vendedora de púrpura sino también de una mujer, Lidia de Tiátira, que obliga al Apóstol a quedarse en su casa. Frente al humanismo aristocrático de los griegos, este hecho rompe con la mentalidad imperante y nos ofrece las claves hermenéuticas del rol de los primeros cristianos.

El inicio de las órdenes religiosas con San Benito y su Regla recoge en parte esta tradición –la laboriosidad se entiende como virtud y medio para vencer a la tentación–, pero da origen al inicio de otra hegemonía: el modelo de cristianismo para los laicos empieza a ser la vida monacal. Aparece, por eso, lo que suelo llamar un cristianismo aristocrático, es decir, el religioso es considerado “mejor cristiano” porque se aparta del mundo para contemplar a Dios, y se aleja así de una fuente segura de tentaciones.

Aunque ordinariamente el punto de quiebre de esta postura se fija en la Reforma Protestante, distintas voces ofrecen otras alternativas. Para Hans Baron, por ejemplo, el humanismo florentino del s. XIV[15]reivindica la vita activa y el rol civil de los laicos, así como el valor de las posesiones materiales[16]. A esto se une también el desarrollo de los gremios en la Edad Media[17], que son signo de un cambio de mentalidad importante: el trabajo ha dejado de identificarse con la actividad del esclavo y los oficios son ejercidos por hombres y mujeres libres con gran influencia en la cultura, en el arte y en la economía.

De todas formas a partir del s. XVI, es la Reforma Protestante la que se erige en la paladina de la vita activa (despreciando la contemplativa o religiosa) y se apropia –nos guste o no– de un concepto que estará vigente hasta nuestros días: la Work Ethic o ética del trabajo. La obra de Max Weber sobre los orígenes protestantes del capitalismo, resultará de catalizador para difundirla en el siglo XX, abriendo un debate de gran interés: gracias a la riqueza semántica del término Beruf, Lutero y Calvino hablarán de una llamada divina a través del trabajo. Calvino incluso acentuará la relevancia del éxito en el trabajo y con él de las riquezas, para lo cual se necesitarán hombres de acero, con virtudes como la sobriedad, la laboriosidad, la honestidad, propias de la Work Ethic.

Por su parte, Adam Smith, al promover el self-interest como motor del trabajo y de la economía e introducir el concepto de “mano invisible”, va más allá de unas tesis simplemente económicas. En realidad, con ella expresará una nota antropológica quizá no del todo explícita en el luteranismo pero ciertamente presente: el individualismo propio de quienes no necesitan de los demás ni para vivir su fe ni para interpretar las escrituras. La negación luterana del sacerdocio ministerial y de la mediación de la Iglesia bien puede estar en el origen.

Max Weber calificará duramente todo este proceso: “el manto sutil de las riquezas se convirtió en férreo estuche”[18], ya que después de este primer ascetismo de la Work Ethic, las riquezas dieron lugar a un bienestar que hizo de la búsqueda del placer la forma de vida principal. Las raíces religiosas “se secaron” y se extendieron por Occidente a partir de la segunda mitad del s. XX, como un nuevo paganismo, que se diferencia del anterior, entre otras notas, en su rechazo de la fe cristiana. El proceso de secularización con clara cadencia atea, es decir, absoluto y materialista, va acompañado de un desprecio de la contemplación y de la virtud. Vivimos, con expresión de Joseph Pieper, en “un mundo totalitario del trabajo” [19], en una civilización laborocéntrica. Dominique Méda lo sintetiza así: “el capitalismo ha aceptado en proporciones sin precedentes la valorización del mundo, pero reduciendo el humanismo”[20] y Alejandro Llano nos da la clave para entender esta posición como un laboralismo aristocrático: “no importa el hombre del trabajo sino el trabajo del hombre”[21]. Sólo serán valorizadas aquellas profesiones que brinden honor, dinero, influencia. Se depreciarán como irracionales e inhumanas todas las que aparten de estos fines[22].

Como conclusión, queda fuera de dudas que el protagonismo del trabajo irrumpe en la historia con visos de absolutismo. Es verdad que el derecho al trabajo llega a ser uno de los grandes logros del s. XX, incluido en la Declaración de los Derechos Humanos, pero como toda idea revolucionaria, deberá cribarse y sufrir dimensionamientos: de ser signo de no humanidad, el capitalismo y el marxismo lo convertirán en la nota principal de la condición humana y así –curiosamente– compartirán el mismo principio: economizarán el trabajo y, en el fondo, acabarán por deshumanizar al trabajador.

Estas coordenadas culturales que se terminan de consolidar entre los ss. XIX y XX, es decir, al final del segundo milenio, exigen sin lugar a dudas una profundización en la antropología del trabajo que lo reconozca, al menos, con dos notas principales: admitir que se trata de una realidad humana y positiva. Esta tarea que quizá está todavía pendiente para la filosofía, no lo está para la teología gracias precisamente a lo que supuso el Concilio Vaticano II y, más en concreto, a lo que éste recoge sobre el papel de los fieles laicos. Años antes, San Josemaría Escrivá es inspirado por Dios en 1928 para fundar precisamente un camino de santidad que significó –si se me permite la expresión militar– una auténtica revolución para las filas evangelizadoras de la Iglesia. O, para seguir con la feliz metáfora del Cardenal Ratzinger, el mensaje de Escrivá hizo posible que miles de cristianos se despertaran de un sueño perjudicial[23] y se empeñaran precisamente en descubrir que Dios cuenta con ellos –con los cristianos corrientes– para llevar a cabo una gran misión. Con palabras del futuro Beato, los seglares entienden su responsabilidad apostólica “como un mandato divino –dinamismo de la gracia sacramental–, porque el mismo Cristo ha confiado a los bautizados el deber y el derecho de dedicarse al apostolado, sobre todo y primariamente, en y a través de las mismas circunstancias y estructuras seculares –no eclesiásticas–, en las que se desarrolla su vida cotidiana y ordinaria de ciudadanos y cristianos corrientes”[24].

El carácter precursor del mensaje del Opus Dei queda fuera de dudas, pero –en lo que se refiere a este apartado de nuestra exposición– la superación del cristianismo aristocrático ve también la luz. Por su parte, el laborismo aristocrático seguirá su vigencia, pero el mensaje del Opus Dei facilitará una reflexión desde la teología que afronte sus principales grietas. A continuación desglosaré aún más estas ideas.

La aportación más específica de Álvaro del Portillo a la Nueva Evangelización

Recordemos las dos preguntas: ¿por qué es nueva la Evangelización? ¿Cómo recoge Álvaro del Portillo el encargo de la Nueva Evangelización de Juan Pablo II? El carácter de novedad ha sido explicado por diversos autores de modos distintos. En el caso de del Portillo encontramos la siguiente afirmación: “La novedad habrá de residir en las nuevas energías espirituales y apostólicas puestas en juego por todos los fieles, pues todos somos partícipes y responsables de la misión de la Iglesia[25]. Esta novedad se concreta por tanto en las siguientes tesis:

1.El protagonismo real de los laicos: los evangelizadores no serán ya ni exclusiva ni principalmente miembros de órdenes religiosas o sacerdotes, aunque la presencia y la importancia de éstos no desaparezca. Lo que sí desaparece es lo que he llamado el cristianismo aristocrático, porque sobre todo a partir del Vaticano II se difunde la llamada universal a la santidad: todos los hombres y mujeres están llamados por Dios a ser santos, y la gran mayoría encontrará su vocación sin necesidad de apartarse del mundo sino más bien convirtiéndolo en lugar para esa santificación. El protagonismo de los laicos en la tarea evangelizadora tiene su fundamento en la vocación bautismal: todos –sacerdotes, laicos y religiosos– estamos llamados a llevarla a cabo. Álvaro del Portillo desarrollará estas ideas con especial agudeza: igualdad en la fe (todos somos fieles) y diferenciación en la función (los laicos tienen una misión propia).

2.¿Qué implica que la responsabilidad de la Nueva Evangelización recaiga principalmente en los laicos? La respuesta debe explicitar la nota más específica de la condición laical, a saber, la secularidad. Ésta no ha de confundirse con la “laicidad”, es decir, no ha de entenderse como una dimensión que excluye la dimensión religiosa y niega toda relación con ella. La secularidad, por el contrario, significa una visión que afirma el valor y la consistencia de las realidades temporales, creadas por Dios y configuradas por el ser humano principalmente a través de su trabajo, así como la apertura del mundo a la trascendencia[26].

Por esto, cuando Juan Pablo II habla de una evangelización nueva por ser una “nueva época, en las nuevas condiciones de vida”, Álvaro del Portillo ve que esta novedad coincide con el carisma de la institución a la que dedica toda su vida: “Por querer divino, el espíritu del Opus Dei posee un atractivo especial para los hombres y mujeres que –como los de nuestra época– se sienten plenamente inmersos en el mundo laboral, político, social, etc., que es nuestro mundo”[27].

3.Dentro de este nuevo modo claramente laical que se añade a los otros caminos de la evangelización en la Iglesia, destacaré tres aspectos especialmente relevantes, que don Álvaro señala:

a)El primero tiene que ver con el conocido texto de Juan Pablo II, en su Discurso al Simposio del Consejo de la Conferencia Episcopal de Europa: “Se necesitan heraldos del Evangelio expertos en humanidad, que conozcan a fondo el corazón del hombre de hoy, participen de sus gozos y esperanzas, de sus angustias y tristezas, y al mismo tiempo sean contemplativos, enamorados de Dios”[28]. Esta capacidad de entrar en contacto con el hombre de hoy no se reduce a una simple “empatía”, por más excelente que ésta sea: es algo mucho más comprometido. “Se necesitan –concluye el Papa– nuevos santos. Los grandes evangelizadores de Europa han sido los santos”. Y es precisamente esta urgencia de santidad la que don Álvaro pone en relación –y no podría se de otro modo– con un punto de Camino: “Un secreto. —Un secreto, a voces: estas crisis mundiales son crisis de santos. —Dios quiere un puñado de hombres "suyos" en cada actividad humana. —Después... "pax Christi in regno Christi" —la paz de Cristo en el reino de Cristo”[29]. En definitiva, el laico está llamado a realizar una honda labor apostólica basada en la vida interior pero también en la amistad humana para llegar al fondo de sus iguales y acercarlos a la fe.

b)El segundo punto es condición del anterior: esta tarea evangelizadora que el laico tiene por delante y que se identifica con su lucha por ser santo, sólo se puede llevar a cabo (y en este caso, la condición es esencial) si cuenta con “ministros que dispensen generosamente –con hambre de santidad propia y ajena– la palabra de Dios y los sacramentos, hombres formados por la Iglesia, que sienten siempre con la Iglesia, para ser, al ciento por ciento, sacerdotes a la medida de la donación de Cristo”[30]. Don Álvaro dedica en 1990 una extensa conferencia a este tema, que guarda también una clara continuidad con sus escritos sobre el sacerdocio a raíz del Concilio.

c)Por último, la Nueva Evangelización será aún más eficaz si los que evangelizan se encuentran suficientemente pertrechados de doctrina para conocer a fondo la fe y adquirir una sólida unidad de vida. En este punto, la coincidencia de las palabras del Papa Juan Pablo II con el mensaje de San Josemaría es asombrosa: «corresponde testificar cómo la fe cristiana (…) constituye la única respuesta plenamente válida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y a cada sociedad. Esto será posible —continúa el Papa— si los fieles laicos saben superar en ellos mismos la fractura entre el Evangelio y la vida, recomponiendo en su vida familiar cotidiana, en el trabajo y en la sociedad, esa unidad de vida que en el Evangelio encuentra inspiración y fuerza para realizarse en plenitud»[31] De ahí la inmensa alegría de don Álvaro a raíz de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, en 1992, y su deseo ardiente de que se multiplicasen primero en Francia (recordemos que salió en francés) y luego en el mundo entero grupos de estudio alrededor de este instrumento magnífico para preservar y difundir la fe[32].

¿Cómo recoge Álvaro del Portillo la llamada del Santo Padre?

En primer lugar, don Álvaro circunscribe el esfuerzo de la Nueva Evangelización a los países de Europa Occidental, como se solía distinguir a la Europa libre del dominio comunista –la “Vieja Europa”– y añade a este lugar geográfico dos naciones más: Estados Unidos y Canadá. Sobre todo en el caso de Europa, se trata de países “que tanto han servido a la causa de la fe, durante tantos siglos (…), y que ahora se encuentran en una situación tan difícil, (y) necesitan volver a sus raíces cristianas”[33]. Su preocupación nace de su atento seguimiento de distintos discursos y documentos del S. Padre, pero también de las audiencias que le concedía[34].

Aunque el hito principal de esta actuación ciertamente se encuentra en la Carta que escribe a todos los fieles de la Obra el 25 de diciembre de 1985, se puede afirmar que su preocupación empieza al menos tres años antes: exactamente en las navidades de 1982, cuando don Álvaro escribe a sus hijos de todo el mundo pidiendo oraciones por “la labor en las frías regiones del norte de Europa”[35]. En efecto, como se recoge en una de sus biografías, en diciembre de ese año, don Álvaro había manifestado al Santo Padre los planes del Opus Dei para empezar a trabajar en China, pero la respuesta del Papa –su preocupación por la situación de las naciones escandinavas– es entendida inmediatamente como un imperativo para cambiar el rumbo de la expansión apostólica. De la lectura de la Carta se intuye que don Álvaro parece revivir con ese pedido la petición que San Josemaría recibió de la Santa Sede para una misión también evangelizadora: la aceptación de la Prelatura nullius de Yauyos en Perú. Al final de la vida de don Álvaro, ocurrirá algo muy semejante con la petición del Papa para comenzar la labor en Kazajstán.

Una vez delimitado geográficamente el destino de estos nuevos esfuerzos y de involucrar a todo el Opus Dei y también a muchos Cooperadores y amigos por medio de la Carta que escribe (publicada en Romana inmediatamente: no existía aún internet), don Álvaro convoca en los primeros meses de 1986 sendas reuniones de trabajo para los Vicarios Regionales y otros directores de la Obra, con el fin de dedicar sus mejores esfuerzos a determinar líneas de acción para varones y mujeres. Coincidiendo con unos días insólitos de nieve en Roma, estas convivencias tienen lugar en medio de un ambiente lleno de esperanza y de fe. En 1986 se organizaron otras dos reuniones de trabajo, semejantes a las anteriores, a las que asistió el futuro Beato, para emplazar a los miembros de la Obra en España[36] en esta tarea tan importante.

En el año 1987 y a raíz de una Carta escrita a todos los fieles de la Prelatura para preparar el 70º aniversario del Opus Dei, don Álvaro volverá sobre el tema e impulsará así a todos a rezar y ayudar en este apostolado urgente. Estos escritos no serán el único medio. Don Álvaro viajará también con más frecuencia a estos países para seguir de cerca su trabajo y animarlos a superar dificultades.

Más adelante, con ocasión del V Centenario del descubrimiento de América y también de la caída del muro en Berlín se referirá también al tema de la evangelización tanto en los países latinoamericanos como en los que se encontraban detrás del telón de acero, pero la connotación principal de su empeño por la nueva evangelización se centrará en la así llamada Europa Occidental, en Estados Unidos y en Canadá, por la situación de gran bienestar económico, liberalismo moral y secularismo ateo y por tratarse de países con hondas raíces cristianas. Esto se ve de modo claro en la ya citada conferencia de 1990: “Estamos asistiendo en los últimos meses a grandes transformaciones en amplias zonas del mundo, sobre todo en el Viejo Continente, que parecen anunciar una nueva era de libertad, de responsabilidad, de solidaridad, de espiritualidad, para millones de personas. No podemos olvidar, sin embargo, y hay que decirlo con dolor, que existen también en nuestra sociedad occidental, amplios ámbitos cerrados y hostiles a la Cruz salvadora (cfr. Fil 3, 18), ojos que rehúsan admirar la belleza de Dios reflejada en la faz de Cristo (cfr. 2 Cor. 4, 6)[37].

¿Qué iniciativas se ponen en marcha?

En la Carta 25.XII.85, don Álvaro anima a “individuar aspectos positivos de la sociedad: anticonformismo, sed de espiritualidad, preocupación por los países menos desarrollados, aspiración a la paz y a la unidad”[38]. En esta línea cabe destacar una iniciativa, iniciada por universitarias de Canadá, que se trasladan a países menos desarrollados como Perú y Kenya para llevar a cabo “promociones rurales”, es decir, actividades para ayudar al desarrollo humano de poblaciones extremamente pobres, donde miembros del Opus Dei trabajan en obras de apostolado corporativo. En este caso, la evangelización presenta unas notas únicas, ya que, por decirlo de algún modo, los evangelizadores no se mueven sino más bien reciben a los evangelizados y evangelizan con su ejemplo de vida: piedad popular, cultura cristiana, fe y alegría en medio de las dificultades, etc. Los evangelizados son los que van a ayudar materialmente, pero en la confrontación con la pobreza y el sufrimiento, son apelados por los testimonios que encuentran y que les acercan a Dios. Viajes como éstos empiezan a multiplicarse por toda le geografía mundial, mucho antes de que aparezca la palabra globalización o que las ONG proliferaran como tales. Aunque Perú va a ser la meta más visitada por muchos otros países (por ej., Italia, Gran Bretaña, España, Alemania, Suiza, Austria, Bélgica, Holanda, Suecia e incluso Japón), también de estas naciones viajarán a Guatemala, Paraguay, República Dominicana, Costa de Marfil, Nigeria, Filipinas, etc. Don Álvaro seguirá todas estas iniciativas con especial atención y hablará en Estados Unidos de empezar también con “promociones urbanas” en los suburbios pobres de las metrópolis, tal y como se comienza a llevar a cabo en las grandes ciudades americanas de New York, Chicago, Los Angeles, y en otras de Europa: por ejemplo, en Londres o Barcelona.

A este apostolado entre gente joven, se suman otras muchas iniciativas: por ejemplo, la promoción de residencias universitarias en las principales capitales europeas, cuando las “señales” de la sociedad indicaban el poco interés por vivir en estos centros. Tal es el caso de las residencias para mujeres de París –Les Ecoles–, de Madrid –Somosierra–, después de unos años de interrupción en los años 70[39] y que se abren de nuevo; o la ampliación de la residencia en Londres Ashwell House y en Manchester Coniston.

Especial seguimiento realizó don Álvaro de la labor en los países escandinavos. Ahí, además de impulsar la puesta en marcha de residencias universitarias para mujeres y varones en Estocolmo, animó a mujeres de la Obra a que colaborasen en un colegio católico de Helsinki, a petición del Obispo de la ciudad. Dos norteamericanas profesoras procedentes de Estados Unidos –Biruta Meirans, letona, y Anne Marie Klein– asumieron el reto y se trasladaron a Finlandia en 1988. En los últimos diez años de vida, don Álvaro realizó ochos viajes a esos países y pudo conocer de cerca el trabajo realizado, e incluso viajar desde Helsinki a Tallinn (Estonia), recién abierta al Occidente, para ver más posibilidades de evangelización.

Otro gran capítulo es el relacionado con la familia, punto neurálgico para la recristianización de toda sociedad y especialmente atacado en las leyes. En este tema, la acción de don Álvaro sí fue precursora, ya que –mucho antes de las Jornadas Mundiales para la Familia–, alentó Congresos convocados para estudiar distintos aspectos de esta realidad, que se realizaron en Roma. En efecto, en diciembre de 1978, matrimonios de alrededor de 20 países fundaron la International Family Foundation (IFF) que comenzó a trabajar firmemente en distintos frentes: entre otros, la así llamada orientación familiar para que muchos padres adquirieran el know how de la educación de los hijos. Hoy en día, la IFF se ha transformado en la IFFD (International Federation for Family Development) y es miembro con Estatus Consultivo General ante el Comité Económico y Social de Naciones Unidas[40]. Se encuentran relatos sobre el primero de los Congresos en 1979 en Roma y de la acogida que les dio don Álvaro en todo momento. También destacan los Institutos de la Familia que empiezan a nacer en diversas universidades donde trabajan miembros del Opus Dei y otros profesionales, dedicados a una investigación de corte académico, de extrema importancia para influir en la cultura. Aunque no se trata de iniciativas circunscritas a Europa, sí se puede decir que fueron promovidas de modo especial en países europeos.

Una iniciativa sumamente original impulsada directamente por don Álvaro en la que me detengo por distintos motivos, también por haber sido testigo directo de sus inicios, es el Congreso Internacional Incontro Romano, que vio la luz por primera vez en la Semana Santa de 1991. En 1990 don Álvaro animó a un grupo de profesionales del hogar de Roma, concretamente del Associazione Centro ELIS, a promover espacios de reflexión sobre todas aquellas tareas que contribuyen directamente a reforzar la institución familiar. El debate sobre el cuidado de la persona, de su dimensión corporal y espiritual, llevado a cabo en el hogar, desde el nacimiento hasta la muerte, contribuye de un modo indirecto pero extremamente eficaz a devolver protagonismo a la familia: protagonismo como escuela de humanidad y de solidaridad, protagonismo como célula principal de la sociedad, protagonismo como lugar donde se aprende a cuidar al otro… Además, sin que hubiese un explícito conocimiento, se abrían coincidencias interesantes con un movimiento feminista –la Care Ethics[41]– que iniciaba un largo recorrido para proponer una antropología que superase los planteamientos de la autonomía racionalista kantiana así como del solipsismo en el que estaba cayendo la sociedad capitalista. Quizá lo que, desde mi perspectiva, resulta de mayor interés es que hablar del valor social y humanizador de los trabajos del hogar, de su capacidad para ser entendidos como profesión, etc., es atacar en su raíz precisamente lo que he llamado “laborismo aristocrático”. Pienso que traer a colación aquí unas palabras de San Josemaría, palabras que también fueron parte de la predicación de don Álvaro, pueden corroborar lo que afirmo: “Es hora de que los cristianos digamos muy alto que el trabajo es un don de Dios, y que no tiene ningún sentido dividir a los hombres en diversas categorías según los tipos de trabajo, considerando unas tareas más nobles que otras. El trabajo, todo trabajo, es testimonio de la dignidad del hombre, de su dominio sobre la creación”[42].

Especial atención mereció el impulso de iniciativas de investigación de alto nivel que incidieran en la cultura y en la ciencia. Una es, sin lugar a dudas, el Campus Biomedico en Roma. Otra no menos importante fue la puesta en marcha por la Universidad de Navarra del CIMA o Centro de Investigación Médica Aplicada, que presentaba grandes dificultades especialmente de tipo económico y de personal[43]. Pero don Álvaro no sólo alentó este Centro sino que siempre se refirió a la necesidad de crear otro semejante especializado en temas humanísticos. Años después, este deseo suyo se hizo realidad en el Centro de Investigaciones en Ciencias Humanas y Sociales de la misma universidad.

Una última referencia debe hacerse a la labor apostólica del Opus Dei en los países detrás del telón de acero. Cuando el 12 de setiembre de 1989 se instaló en Polonia el primer gobierno no comunista después de la II Guerra Mundial, don Álvaro vio inmediatamente abierta la posibilidad de empezar la labor estable del Opus Dei y el 2 de noviembre viajaron a ese país dos sacerdotes. Pocos años antes, centenares de estudiantes europeos habían iniciado los así llamados “campos de trabajo” para construir iglesias en Polonia, impulsados también por don Álvaro, que veía en esto un modo de llegar a esos pueblos cuando aún estaban bajo el dominio soviético[44]. Se trataba de una iniciativa semejante a las promociones rurales realizadas por Canadá, sólo que en este caso el ejemplo lo daban católicos que vivían su fe en un régimen hostil a la religión. Personalmente, tengo asociada esta época tan singular de la política europea a una idea frecuentemente repetida por don Álvaro: Europa ahora ya respira con dos pulmones. Es más, don Álvaro con ocasión de la I Asamblea Especial para Europa de 1991, que reunía por primera vez a muchos obispos de países excomunistas, comentaba agradecido y admirado la heroicidad de muchos de ellos que habían padecido en vida martirio por defender su fe. La Evangelización de los países de Europa Occidental se veía beneficiada por estos testimonios y también por la caída de una ideología de raíces anti-cristianas que influía en no pocos ámbitos culturales.

Conclusión

Es evidente que la Nueva Evangelización constituye hoy en día un reto tal para la Iglesia Católica, que ha llevado a que los últimos Romanos Pontífices dediquen muchas fuerzas y recientemente un largo y exigente documento – la Ex. Ap. Evangelium Gaudii– para que sea realidad. Los desafíos que en este escrito se proponen reflejan acciones que de algún modo están ya presentes en las iniciativas de Álvaro del Portillo, cuando recoge el primer llamado a esta tarea del Papa Juan Pablo II.

Francisco habla por ejemplo del papel de los laicos, de su espíritu misionero recibido en el bautismo y del desafío que supone su formación (EG 102, 120). Don Álvaro es consciente de que la nueva evangelización exige “heraldos del evangelio”, bien formados, que puedan devolver los valores cristianos al mundo social, político y económico, sin limitarse a tareas intraeclesiales, que pueden reflejar cierto clericalismo.

Francisco menciona la imperiosa necesidad de evangelizar la cultura para inculturar el Evangelio. En esta línea, afirma “las expresiones de piedad popular tienen mucho que enseñarnos y, para quien sabe leerlas, son un lugar teológico al que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar la nueva evangelización” (EG 126). Las actividades promovidas para ayudar a pueblos con necesidades materiales pero con una gran fe, que don Álvaro impulsó desde inicios de los años 80, han tenido como finalidad precisamente poner en contacto a gente joven de escasa formación cristiana pero nivel económico alto con gente llena de esperanza y de sencilla piedad. Las conversiones a raíz de estos trabajos nos han sido pocas y vale la pena darles continuidad precisamente por su valor evangelizador.

Francisco reclama una atención mayor a los necesitados siempre pero más aún ahora que vivimos una cultura del bienestar que “nos anestesia” (EG 54) y el peligro del individualismo es grande (EG 113). La preocupación de don Álvaro coincide con ésta del Papa y ve este peligro más localizado en los países de la así llamada Europa Occidental, Estados Unidos y Canadá. El tiempo haría más acuciante esta situación ya que la brecha de diferencia económica entre lo que se empezó a denominar el Norte y el Sur se abrió más y más. Ahí se dirigieron sus esfuerzos para poner en marcha la Nueva Evangelización, sin olvidar la labor apostólica en todo el mundo.

Las coincidencias podrían continuar, pero me detengo para poder concluir.

Si en la acción evangelizadora hay que atender a los evangelizadores y a los evangelizados, así como al contenido de la evangelización, entonces, la novedad que aporta Álvaro del Portillo a esta evangelización, se refleja en la clara conciencia de la misión del Opus Dei como institución de la Iglesia que aporta evangelizadores “expertos en humanidad” para llevarla a cabo. Su visión no es excluyente. Es profundamente eclesiológica y su contribución, fiel al mensaje de S. Josemaría y a finales del II milenio, devuelve a la Iglesia la toma de conciencia de la identidad y de la misión del laico: se cierra el círculo abierto por San Pablo: “ya no habrá libre ni esclavo, griego ni bárbaro…” (Col 3, 11). El laico entra a formar parte de modo pleno de la misión de la Iglesia. Es el fin del cristianismo aristocrático que permite el comienzo de la Nueva Evangelización.

- Conferencia pronunciada por María Pía Chirinos en el Congreso con motivo del Centenario de Álvaro del Portillo, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (12-14 de marzo de 2014).

- ESC - Edizioni Santa Croce.

[1] Ex. Ap. Evangelii nuntiandi, AAS 58 (1976) 5-76, n. 2

[2]En la Misa en el Santuario de la S. Cruz, Mogila (9 de junio de 1979), 1: AAS 71 (1979), 865.

[3]30 diciembre 1988, AAS 81 (1989), pp. 393-521.

[4]Carta Ap. Tertio millennio adveniente, AAS 87 (1995) 5-41 y Carta Ap. Novo millennio ineunte, AAS 93 (2001) 303-304.

[5]Rialp, Madrid, 1982, 2ª ed. 1ª edición de 1947.

[6] Fieles y laicos en la Iglesia, Eunsa, Pamplona, 1991, 3ª ed. Cfr. también J. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo, Rialp, Madrid, 2013, donde en nota a pie de página se señala que se trata de la traducción al castellano de su voto sobre los laicos en el Concilio: cfr. nota 810.

[7]Eunsa, Pamplona, 3ª ed., 1991. 1ª edición de 1969.

[8]Cfr.A. DEL PORTILLO, Descubrimientos y exploraciones de las costas de California, op. cit., p. 190.

[9]Cfr. ibidem, pp. 196 ss.

[10]Cfr. ibídem,p. 312.

[11]Además de los mencionados por del Portillo, un caso emblemático es el de Antonio Ruiz de Montoya, jesuita limeño, que realiza la evangelización de los pueblos guaraníes y recuerda de algún modo la evangelización de otro jesuita en Oriente: Matteo Ricci.

[12] En una conferencia sobre el V centenario del descubrimiento de América, don Álvaro se refiere expresamente a la participación de laicos en la evangelización: cfr. “La evangelización de un continente”, en Evangelización y Teología en América (siglo XVII). X Simposio internacional de Teología de la Universidad de Navarra, Eunsa, Pamplona, vol. I, pp. 39-43. Permítaseme añadir aquí un hecho referido al Virreinato del Perú, que amplía estas consideraciones, por lo demás, muy conocidas. Cuando en 1578, la sede del arzobispado de Lima queda vacante, Felipe II propone al Papa Gregorio XIII a Toribio de Mogrovejo para cubrirla. Lo curioso del caso es que en ese entonces Toribio ni siquiera era sacerdote: había sido profesor de Leyes en Coimbra y Salamanca y se encontraba en Granada. En marzo de 1579, recibió dispensa papal para la recepción de las diversas órdenes menores, fue ordenado en Granada y poco después, recibió la consagración episcopal en Sevilla. Finalmente, en septiembre de 1580, embarcó con destino a su sede episcopal, entrando por Paita, puerto de Piura, y dirigiéndose por tierra a Lima. Es acompañado por su hermana Grimanesa de Mogrovejo y el esposo de ésta, Francisco Quiñones, que llega a ser alcalde de Lima. Es muy conocida la profunda y extensa labor evangelizadora del que ahora es patrono del episcopado latinoamericano, cuya condición previa fue dejar el estado laical por el clerical, pero que –además de la acción de la gracia en esa alma santa– tuvo como presupuesto privilegiado la gran preparación humana de Mogrovejo. Los datos lo he obtenido en www.iglesiacatolica.org.pe y www.arzobispadodelima.org.pe.

[13] En el Motu proprio Sanctitas clarior de Pablo VI se lee que la llamada universal a la santidad “puede ser considerada el elemento más característico de todo el Magisterio conciliar y, por así decir, su fin último”, AAS 59(1969), pp. 149-153; cfr. también CONCILIO VATICANO II, Apostolicam actuositatem, n. 3: AAS 58 (1966) 837-864; y Decr. Ad gentes: n. 15: AAS 58 (1966) pp. 947-990.

[14]Kid. 33a, citado por L.I. RABINOWITZ, “Labor in the Talmud”, en Encyclopaedia Judaica, Ed. Michael Berenbaum - Fred Skolnik, vol. 12, 2ª ed. Macmillan, Detroit, 2007, 408-411.

[15]In Search of Florentine Civic Humanism, Princeton University Press, Princeton, 1988.

[16]Cfr. también A. LLANO, El diablo es conservador, Ariel, Madrid, 1999, 43 ss.

[17]Cfr. R. SENNETT, The Craftsman, Penguin Books, London, 2008.

[18]M. WEBER, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Ed. Reus, Madrid, 1989, p. 282.

[19]El ocio y la vida intelectual, Rialp, Madrid, 1962, p. 12.

[20]Società senza lavoro. Per una filosofia dell'occupazione, Feltrinelli, Milano, 1997, p. 207.

[21]Humanismo cívico, Ariel, Madrid, 1999, p. 131.

[22]Es la tesis principal de la obra de R. Sennett, The Culture of the New Capitalism, Yale University Press, New Heaven & London, 2006.

[23]Cfr. J. RATZINGER, Homilía pronunciada el 19.V.1992, con ocasión de la Beatificación de Josemaría Escrivá, en www.es.joemariaescriva.info.

[24] Una vida para Dios: reflexiones en torno a la figura de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer: discursos, homilías y otros escritos, Madrid, Rialp, 1992, p. 75.

[25] Cfr., por ejemplo, A. DEL PORTILLO, Escritos sobre el sacerdocio, Palabra, Madrid 1970, pp. 41-44; Fieles y laicos en la Iglesia, op. cit., pp. 33-45.

[26] Cfr. A.M. GONZÁLEZ, “Secularidad”, en Diccionario de San Josemaría Escrivá de Balaguer, Ed. Monte Carmelo-Instituto Histórico San Josemaría Escrivá de Balaguer, Burgos, 2014.

[27]“Lettera pastorale sulla nuova evangelizzazione dell’Europa, degli Stati Uniti e del Canada” (25-XII-1985), en Romana 2 (1986) 3, 7.

[28]JUAN PABLO II, Discurso al Simposio de Obispos Europeos, 11-X-1985, n. 13. Insegnamenti, VIII, 2, 1985, pp. 918 y 919.

[29] Camino, Rialp, Madrid, 2002, 301. Esta relación que lleva a cabo don Álvaro está recogida en la presentación que escribe para el volumen editado por la Universidad de Navarra titulado Josemaría Escrivá de Balaguer y la universidad, EUNSA, 1993, p. 38.

[30] A. DEL PORTILLO, “Sacerdotes para una nueva evangelización”, en La formación de los sacerdotes en las circunstancias actuales. XI Simposio Internacional de Teología de la Universidad de Navarra, Eunsa, Pamplona 1990, p. 985.

[31] Christifideles laici, n. 34.

[32] Así queda reflejado en una carta que escribe al mes siguiente de su publicación: cfr. Del Portillo, Cartas, vol. 3, p. 568. En Romana, 16 (1993), pp. 87-93 se mencionan algunas de las actividades organizadas bajo su impulso para dar a conocer .

[33]Cfr. “Lettera pastorale sulla nuova evangelizzazione dell’Europa, degli Stati Uniti e del Canada” (25-XII-1985), op. cit., 2.

[34]Ibidem.

[35]Cartas, vol. 1, n. 65, citado en J. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo, Rialp, Madrid, 2013, p. 557.

[36]Cfr. J. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo, op. cit., p. 560.

[37]“Sacerdotes para una nueva evangelización”, op. cit., p. 982.

[38]“Lettera pastorale sulla nuova evangelizzazione dell’Europa, degli Stati Uniti e del Canada” (25-XII-1985), op. cit., n. 8.

[39]Sólo aclarar que las anteriores residencias universitarias en París y en Madrid, es decir, las que dejaron de funcionar, tuvieron nombres distintos: en París, se llamó Rouvray y en Madrid, Alcor.

[40]Cfr. la página web de este organismo: www.iffd.org.

[41]Entre las obras principales se encuentran: C. GILLIGAN, In A Different Voice, Harvard University Press, Cambridge, 1982; E. KITTAY, Love’s Labor: Essays on Women, Equality and Dependency, Routledge, New York, 1999; V. HELD, The Ethics of Care, Oxford University Press, Oxford, 2005; M. SLOTE, The Ethics of Care and Empathy. Routledge, Londres y New York, 2007. También se pueden ver referencias a esta temática en M.P. CHIRINOS, “La revolución del cuidado: Una propuesta para el desarrollo sostenible”, en Sostenibilidad, cuidado y vida cotidiana. Una aproximación desde Latinoamérica, ed. S. Idrovo, M. Hernáez, M.R. González, Fundación Universidad de la Sabana, Bogotá, 2012, pp. 167-186.

[42]Es Cristo que pasa, Rialp, Madrid, 2002, 47.

[43]Cfr. J. MEDINA, Álvaro del Portillo, op. cit., p. 566.

[44]Cfr. ibídem, cita 41.

 

 

Fiesta Virgen de Fátima

UNA SEÑORA MAS BRILLANTE QUE EL SOL

BEATOS FRANCISCO Y JACINTA, LOS PASTORCITOS DE FÁTIMA

SI LA IGLESIA ACEPTÓ EL MENSAJE DE FÁTIMA ES PORQUE ÉSTE CONTIENE LA MISMA VERDAD Y EL MISMO LLAMAMIENTO QUE EL DEL EVANGELIO. Juan Pablo II

 

1. "¿Quién es ésta que se asoma como el alba, hermosa como la luna y límpida como el sol, terrible como escuadrón a banderas desplegadas? Cantares 6,10.

"Arrepentíos, que ya llega el reinado de Dios" Mateo 3,2.

"Velad y orad para no caer en la tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil" Mateo" Mateo 26,41.

2. El 13 de mayo de 1981, festividad de la Virgen de Fátima, el Papa sufrió un atentado en Roma. Desde entonces la imagen de la Virgen de Fátima tiene en su corona la bala que fue extraída del vientre de Juan Pablo II. El 13 de junio de 1994 el Papa, reunido en Roma con los Cardenales de todo el mundo, dijo: «A mí se me ha dado comprender, de modo especial, el mensaje de la Virgen de Fátima; la primera vez el 13 de mayo de 1981 en el momento del atentado a la vida del Papa, y después de nuevo hacia final de la década de los ochenta con ocasión del hundimiento del comunismo en los países del bloque soviético. Pienso que se trata de una experiencia bastante transparente para todos».

3. Hemos contemplado estos últimos años el desmantelamiento imprevisto del marxismo en los paises del Este europeo, sojuzgados por él durante 73 años. Se ha cumplido hasta el último ápice la profecía de la Señora de Fátima: Rusia se convertirá. Por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. Hay que entender la conversión de Rusia, en su carácter de atea y beligerante contra Dios y la religión, no en una conversión individual de cada persona, que esa no se da ni en Roma.

4. El caso es que aparte de la apertura de los templos y catedrales, hay datos significativos como el de la felicitación de Vladimir Putin, recién elegido Presidente de Rusia, al archimandrita Ioann Krestyankin, quien el pasado 11 de abril de 2000, se encontró con la sorpresa de recibir una expresiva carta del presidente, en su noventa cumpleaños. El archimandrita Ioann, monje en el Monasterio de las Cuevas Pskov, cercano a la frontera con Estonia, atrae la devoción de muchos ortodoxos que lo consideran un monje que ha recibido el don del discernimiento espiritual. «Su vida -dice el presidente Putin en su carta- es un ejemplo de una gran y auténtica actividad y un sincero servicio a la Iglesia Ortodoxa Rusa, de un esfuerzo por reforzar la fe y el espíritu de nuestro pueblo». «Todos los rusos ortodoxos-añade- le conocen y le aman. Seguramente gracias a maestros como usted, Rusia está retornando a sus raíces espirituales y morales». El ha sobrevivido a la represión comunista contra la Iglesia y a los rigores de la vida ascética, como subraya Putin. Es la primera vez en su vida que los medios de comunicación rusos se ocupan de él. El mensaje de felicitación de Putin es un hecho extraordinario, pues desde el zar Alejandro III y Nicolás II, que felicitaron al santo Ioann de Kronshtadt, que murió en 1908, ningún «starets» había recibido una felicitación oficial. El monasterio del archimandrita Joann, ha sido el centro espiritual de la vida ortodoxa no oficial en la URSS. Hasta su anexión a la Unión Soviética, en 1940, pertenecía al territorio de Estonia, y permaneció abierto durante el período comunista. El archimandrita Ioann dio su bendición a todos aquellos que preferían la tortura, la privación y los campos de trabajos forzados, a la sumisión a las autoridades ateas.

5. En el año 1917 se implantó en Rusia la dictadura del comunismo materialista y ateo de carácter estatal. Lenín y Troski pensaban y ambicionaban dominar el mundo formando un supremo estado totalitario y ateo. Caida Rusia en sus garras, su plan se dirigía a conquistar España y Portugal para, dede allí, dominar toda Europa. El año anterior, 1916, Dios comenzó también a trazar su estrategia. Y así como para la Encarnación envió a un ángel, para anunciar este plan envió a Aljustrel, en Fátima, al Angel de Portugal, para preparar a los instrumentos de sus planes, que eran tres humildes pastorcitos, Jacinta, Francisco y Lucía, de 7, 8, y 10 años. Cuando nació Jesús, ¿a qué reyes famosos suscitó el Señor, para que le adorasen? Es el mismo Evangelio quien nos responde: «Había en la región unos pastores…» (Lc. 2, 8).

6. Fátima, 1917. Cristo quiere enviar a su Madre para dar un mensaje al mundo. ¿Quién lo recibirá? El plan de Dios sobre los hombres no ha variado: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los pequeñuelos» (Mt. 11,25). Lucía, la mayor, diez años, es la última de los seis hijos de Antonio y Maria Rosa dos Santos. Francisco, primo de Lucía, nueve años, es hijo de Pedro Marto y Olimpia de Jesús. Jacinta, siete años, hermana de Francisco, son los más pequeños de once hermanos. No son santos de leyenda: en su nacimiento ni hubo voces ni señales misteriosas, ni amor a la soledad, ni seriedad impropia de la niñez. Niños sanos y robustos, crecidos en el campo, eran poco inclinados a visiones enfermizas.Tímidos y alegres, como hijos del pueblo humilde. Ninguno de los tres sabía leer ni escribir. Tienen sus virtudes… Carecen de malicia, son puros y sencillos de corazón. Con la franqueza y la confianza de la niñez: «¿De qué país es usted?», le preguntarán a la visión celeste. Obedientes y amantes de sus padres: sólo una fuerza sobrenatural podrá atraer a Lucía hacia el prado de las apariciones, contra la prohibición de su madre. Tienen sus defectos. Como todos los niños, son naturalmente inclinados al egoísmo y a la comodidad. Ninguno de ellos ha nacido santo. Francisco revela siempre un carácter varonil, muy fuerte, en ocasiones violento. Jacinta, la pequeña de la casa, está acostumbrada a los mimos y pequeños caprichos de niña consentida.

7. RELATO DE LAS APARICIONES, DIRIGIDO POR SOR LUCÍA AL OBISPO DE LEIRÍA

—Hay muchos libros sobre Fátima, le preguntan a Lucía los dos Cardenales que la entrevistaron. ¿Cuál recomienda como el más auténtico? ¿Sus propias memorias?—Sí, hay muchos libros. Yo no los tengo todos: Mis memorias continúan siendo el libro más correcto, a pesar de contener algunos errores de fechas y lugares, porque originalmente, no tenía la intención de que las memorias fueran publicadas. Voy a seguir pues el relato de Lucía, que después de muertos los dos videntes más niños, Lucía, carmelita ya en Coimbra, presentó a petición del Obispo de Leiría, Don Alberto Cosme do Ameral, una Relación que nos importa recordar en esta importante efeméride. Estas memorias de Sor Lucía son el relato más correcto y auténtico de las apariciones de Fátima:

 

8. UN ÁNGEL PRECURSOR PREPARA A LOS TRES PASTORCITOS.

Primera aparición: «Soy el Angel de la Paz».

En el verano de 1916, en la semicueva del Cabeço.«Soy el Angel de la Paz», les saludó, y después rezó con ellos: «Dios mio, creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman».

9. Me parece, dice Lucía, que el ánge1 se nos apareció por primera vez, en la primavera de 1916, en nuestra Loca de Cabezo. Subimos la pendiente en busca de abrigo, y después de merendar y rezar allí, comenzamos viendo sobre los árboles que se extendían en dirección al oriente, una luz más b1anca que 1a nieve, en forma de un joven transparente más brillante que un cristal herido por los rayos del sol. Estábamos sorprendidos y medio absortos. No decíamos ni una sola palabra. Al llegar junto a nosotros, dijo:—¡No temáis! Soy el Angel de la paz. Orad conmigo.Y arrodillándose en tierra inclinó la frente hasta el suelo. Llevados por un movimiento sobrenatural, le imitamos y repetimos las palabras que le oímos pronunciar: —Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran no esperan y no te aman. Después de repetir esto por tres veces, se levantó y dijo:—¡Orad así! Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas. Y desapareció. La atmósfera de lo sobrenatural que nos envolvía, era tan intensa que casi no nos dábamos cuenta de la propia existencia, permaneciendo en la posición en que el ángel nos había dejado, repitiendo siempre la misma oración. La presencia de Dios se sentía tan inmensa e íntima que no nos atrevíamos a hablar. El día siguiente todavía sentíamos el espíritu envuelto en esa atmósfera que sólo muy lentamente fue desapareciendo.

 

10. Segunda aparición: «Soy el Angel de Portugal.

La segunda aparición fue en medio del verano, en esos días de tanto calor cuando íbamos con nuestros rebaños a media mañana a casa para volver a llevarlos a media tarde. Pasamos las horas de la siesta a la sombra de los árboles que rodeaban el pozo, en la quinta llamada Arneiro, que pertenecía a mis padres, y de repente vimos al mismo Angel junto a nosotros. — ¿Qué hacéis? ¡ Orad! ¡ Orad mucho! Los Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.—¿Cómo nos hemos de sacrificar?—En todo lo que podáis, ofreced un sacrificio como reparación por los pecados con que El es ofendido, y por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra patria la paz. Yo soy el Angel de la Paz, el Angel de Portugal. Sobre todo aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe. Estas palabras del Angel se grabaron en nuestro espíritu como una luz que nos hacía comprender quién era Dios; cómo nos ama y quiere ser amado; el valor del sacrificio y cómo le agrada; cómo por atención a él, convertía a los pecadores. Por eso, desde ese momento, comenzamos a ofrecer al Señor, todo lo que nos mortificaba, mas sin pensar en buscar otras mortificaciones y penitencias, sino las de pasarnos horas seguidas postrados en tierra, repitiendo la oración que el Angel nos había enseñado.

11. Tercera aparición: El Angel de la Eucaristía.

Fue en octubre, cuando ya no íbamos a pasar las horas de siesta a casa. Dice Lucía: Como ya dije en el escrito sobre Jacinta, pasamos de la Preira, pequeño olivar de mis padres, a la Lapa, dando vuelta a la vertiente del monte por el lado de Aljustrel y Casa Velha. Rezamos allí nuestro rosario y la oración que la primera Aparición nos había enseñado. Estando allí, se nos apareció por tercera vez, llevando en su mano un cáliz y sobre él una Hostia, de la cual caían dentro del cáliz, algunas gotas de Sangre. Dejando el cáliz y la Hostia suspendidos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces la oración:—Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sacrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María, te pido la conversión de los pobres pecadores. Después, levantándose, tomó de nuevo en la mano el cáliz y la Hostia, y me dio la Hostia a mí y lo que contenía el cáliz lo dio a beber a Jacinta y a Francisco, diciendo al mismo tiempo: —Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios. De nuevo se postró en tierra y repitió con nosotros tres veces más la misma oración “Santísima Trinidad” y desapareció.

12. La fuerza de la presencia de Dios era tan intensa que nos absorbía y nos aniquilaba casi del todo. Parecía privarnos hasta del uso de los sentidos corporales durante mucho tiempo. En los días siguientes actuábamos bajo ese poder sobrenatural. Por dentro sentíamos una gran paz y alegría que dejaban al alma completamente sumergida en Dios. Pero era grande el agotamiento físico que nos sobrevino.

13. No sé por qué las apariciones de Nuestra Señora producían en nosotros efectos muy diferentes. La misma alegría íntima, la misma paz y felicidad, pero en vez de este abatimiento físico, nos invdía una cierta agilidad expansiva; en vez de ese aniquilamiento en la divina presencia, exultábamos de alegría; en vez de la dificultad en el hablar, un cierto entusiasmo comunicativo.

14. Yo sentía la necesidad de guardar silencio, sobre todo de algunas cosas. En los interrogatorios sentía la inspiraciór íntima que me sugería las respuestas que sin faltar a la verdad, descubriesen lo que por entonces debía ocultar. En este sentido me queda sólo una duda: “Si no debía haberlo dicho todo en el interrogatorio canónico”. Pero no siento escrúpulo por haber callado, porque entonces no tenía aún conocimiento de la importancia de ese interrogatorio. Lo tomé, pues, por uno de tantos a los que estaba habituada. Sólo extrañé la orden de jurar. Mas como era el confesor quien me lo mandaba y yo juraba la verdad, lo hice sin dificultad. No podía sospechar en aquel momento, lo que el demonio iba a sacar de allí para atormentarme más tarde con un sin fin de escrúpulos. Pero ¡gracias a Dios!, ya todo pasó. Hay todavía otra razón que me confirma en el pensamiento de que hice bien en callar. En el transcurso de aquel interrogatorio canónico, uno de los interrogadores, el Sr. Dr. Marqués de los Santos opinó que podía ampliar la lista de sus preguntas, y comenzó a profundizar un poco. Antes de contestar, con una simple mirada pregunté al confesor. El me sacó del apuro respondiendo por mí. Recordó al interlocutor que se pasaba de los derechos que se le habían concedido. Dios me iba inspirando que aún no había llegado el momento por El designado.

 

15. Día 13 de mayo de 1917. Primera aparición de la Virgen.

Era una señora más brillante que el sol.

En Cova de Iría, a tres kilómetros de Fátima, el 13 de mayo de 1917. La Señora parecía tener entre 15 y 18 años; llevaba un vestido blanco hasta los pies, cerrado el cuello con un cordón de oro; un manto blanco la cubría desde la cabeza; las manos juntas y un rosario entre ellas…«Ni triste, ni alegre, sino seria». La Señora busca víctimas. Una vez prometido el cielo a los tres pequeños, les dijo: «¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todo el sufrimiento que a El plazca enviaros como un acto de reparación, por todos los pecados con los que El es ofendido y para pedir por la conversión de los pecadores?». —Sí, queremos.

Cuenta Lucía: Estando jugando con Jacinta y Francisco, en lo alto de la pendiente de Cova de Iría, haciendo una pared alrededor de una mata, vimos de repente algo como un relámpago.—Es mejor que nos vayamos a casa —dije a mis primos—, está relampagueando; puede haber tormenta.—Pues, si. Y comenzamos a bajar la cuesta, llevando las ovejas hacia la carretera. Al llegar a la mitad de la pendiente, muy cerca de una encina grande, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos adelante, vimos sobre una encina una Señora, vestida toda de blanco, más brillante que el sol, esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos del sol más ardiente. Nos paramos sorprendidos por la Aparición. Estuvimos tan cerca que nos quedamos dentro de la luz que la rodeaba o que Ella esparcía. Tal vez a metro y medio de distancia, más o menos. Entonces Nuestra Señora nos dijo:—1No tengáis miedo! No os quiero hacer ningún mal.—¿De dónde es Vd? —le pregunté.—Soy del Cielo. —¿Y qué es lo Vd. quiere?—Vengo a pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el día 13, a esta misma hora. Después os diré quién soy y qué quiero. Después volveré aquí otra vez.—Y ¿yo también iré al Cielo?—Sí, irás. —Y ¿Jacinta? -También.—Y ¿Francisco? También; pero tiene que rezar muchos rosarios. Entonces me acordé de preguntar por dos muchachas que habían muerto hacía poco. Eran mis amigas y venían a mi casa a aprender a tejer con mi hermana mayor.—¿María de las Nieves ya está en el Cielo?—Sí, está. Me parece que debía tener unos dieciséis años.—Y ¿Amelia?—Estará en el Purgatorio hasta el fin del mundo. ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quiera enviaros, en reparación de los pecados con que El es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?—Sí, queremos. -Tendréis que sufrir mucho, pero la gracia de Dios os dará fuerza. Al decir estas últimas palabras abrió por primera vez las manos comunicándoles una luz tan intensa como reflejo que de ellas despedía, que penetraba en el pecho y en lo más íntimo del alma, haciéndonos vernos a nosotros mismos en Dios, más claramente que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces por impulso íntimo, caímos de rodillas y repetíamos íntimamente: “Oh Santísima Trinidad, yo te adoro, Dios mío; yo te amo en el Santísimo Sacramento. Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora añadió: —Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz en el mundo y el fin de la guerra. En seguida comenzó a elevarse serenamente, subiendo en dirección de levante, hasta desaparecer en la inmensidad del espacio. La luz que la circundaba parecía que abría el camino a través de los astros. Los relámpagos no eran propiamente relámpagos, sino el reflejo de una luz que se aproximaba. Al ver esta luz decíamos a veces que veíamos venir a Nuestra Señora; pero a Nuestra Señora propiamente sólo la distinguíamos en esa luz cuando estaba ya sobre la encina.

16. 13 de junio de 1917. Día de San Antonio.

Segunda aparición.

 

Lucía encontró en su casa —visitada por el dolor y la miseria— incomprensión y dureza. Los dos primos en la suya, que vivían con desahogo, despreocupación y escepticismo. Aquí se me ocurre una importante consideración. La Señora quiere que Lucía propague la devoción al Inmaculado Corazón de María, y la destina a un convento de clausura, y no a una activa de predicación y de contactos con masas de fieles. ¿No está ocurriendo como con la Patrona de las Misiones, Santa Teresa del Niño Jesús, recluida en un convento de clausura? ¿No nos está interpelando a los que hemos convertido el ministerio apostólico en activistas, en gestores y en ejecutivos?

Dice Lucía: Después de rezar el Rosario con Jacinta y Francisco y con unas cincuenta personas que estaban presentes, vimos de nuevo el reflejo de que se aproximaba y en seguida a Nuestra Señora sobre la encina, igual que en mayo.—Usted ¿qué quiere?— le pregunté.—Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene; que recéis el Rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después os diré lo que quiero.—Quería pedirle que nos llevase al Cielo.—Sí, a Jacinta y Francisco los llevaré en breve. Pero tú te quedarás aquí más tiempo. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.—¿Me quedo aquí solita?—No, hija ¿sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios. La Virgen abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez, el reflejo de esa luz inmensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Delante de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora había un corazón coronado de espinas que parecían estar clavadas en él. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, que pedía reparación.

 

17. Tercera aparición

Día 13 de julio de 1917.

 

El 13 de julio, había presentes unas cuatro mil personas. La Señora declara que tiene el mundo en sus manos. Hasta 25 años más tarde no se conoció el contenido fundamental de esta aparición, La visión del infierno que fué acompañada con estas palabras: «Veis el infierno donde van a parar las almas de los infelices pecadores. Para salvarlos Dios desea establecer en el mundo la devoción del Inmaculado Corazón. Si así se hace, se salvarán muchas almas y habrá paz. La guerra va hacia su fin. Terminará el 1918. Pero si el mundo continúa ofendiendo a Dios, otra guerra peor comenzará en el pontificado de Pío XI». La segunda guerra mundial comenzará en 1939. «Para prevenir esto vengo a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los cinco primeros sábados. Si se escuchan mis ruegos, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no es así, ella esparcirá sus errrores a través del mundo, provocando guerras y persecuciones de la Iglesia».Un secreto aún desconocido. Después añadió: «Al final triunfará mi Inmaculado Corazón. El Santo Padre consagrará Rusia a mí y se le concedederá al mundo un cierto período de paz». En ese mes Francisco y Jacinta tuvieron sendas visiones sobre el Papa. Francisco le vió llorando y a la multitud tirándole piedras e insultándole. Jacinta, rezando con mucha gente ante una imagen del Corazón de María.

18. Dice Lucía: Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numerosa multitud del pueblo, estando rezando el rosario, vimos una vez más el rayo de luz y enseguida a Nuestra Señora sobre la encina.—¿Qué es lo que quiere de mí?, pregunté.

—Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene; ¡continuad rezando el Rosario todos los días en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz de mundo y de la guerra, porque sólo Ella lo puede conseguir.—Quisiera pedirle que nos diga quién es; que haga un milagro para que todos crean que Vd. se nos aparece.—Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quién soy y lo que quiero y haré un milagro que todos verán para creer. Nuestra Señora dijo que era preciso rezar el rosario para alcanzar las gracias durante el año y continuó:—Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, en especial cuando hiciereis algún sacrificio: “Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de Maria". Al decir estas últimas palabras, abrió las manos como en los meses pasados. El reflejo parecía penetrar en la tierra, y vimos como un mar de fuego: sumergidos en este fuego a los demonios y a las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que salían de las mismas juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante al caer de pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. A la vista de esto di aquel “ay”, que dicen haberme oído. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa. Asustados y como para pedir socorro, levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo entre bondad y tristeza:—Habéis visto el infierno, adonde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacéis lo que os digo se salvarán muchas almas y habrá paz. La guerra va a terminar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando viereis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones de la Iglesia y del Santo Padre.—Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si se atienden mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia. Los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre la fe, etc… Esto no lo digáis a nadie. A Francisco sí, se lo podéis decir.—Cuando recéis el Rosario decid después de cada misterio:¡Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al Cielo, principalmente las más necesitadas! Seguía un instante de silencio, y pregunté:—Usted ¿no quiere nada más?—No. Hoy no quiero nada más.Y como siempre, comenzó a elevarse hacia el oriente, hasta desaparecer en la inmensa distancia del firmamento.

19. Cuarta aparición

13 de agosto de 1917.

 

Ocurrida el 19 de agosto hacia las cuatro de la tarde, en Valinhos, por haber sido secuestrados los niños el día 13, por el Administrador de Ourem. Fué una visita de consuelo. Les inculcó la oración por los pecadores: «Muchas almas van al infierno porque no tienen a nadie que se sacrifique y ruegue por ellas». Hemos de destacar que Juan, que ha muerto el 7 abril de este año a los 94 años, no creía en las apariciones.

Habla Lucía: Llevando las ovejas en compañía de Francisco y de su hermano Juan a Valinhos, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra Señora se nos iba a aparecer y teniendo pena de que Jacinta se quedase sin verla, pedi a su hermano Juan que fuera a llamarla. Como no quería ir, le ofrecí veinte centavos, y allá se fue corriendo. Entonces, sigue Lucía, vi con Francisco, el reflejo de la luz, y habiendo llegado Jacinta, un instante después vimos a Nuestra Señora sobre una encina. ¿Qué es lo que quiere Vd.?—Quiero que sigáis yendo a Cova de Iría el día 13; que continuéis rezando el rosario todos los días. El último día haré un gran milagro para que todos crean. Y tomando un aspecto más serio dijo:—Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no tener quien se sacrifique y pida por ellas.Y como de costumbre comenzó a elevarse al cielo.

20. Quinta aparición

13 de septiembre de 1917.

Asistieron treinta mil personas. Fué visita de dirección espiritual. Les recomendó amorosamente: «Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no desea que durmáis con la soga, llevadla sólo durante el día».

21. Dice Lucía: Al aproximarse la hora fuí allí con Jacinta y Francisco, entre numerosas personas que apenas nos dejaban andar. Las entradas estaban abarrotadas de gente. Todos nos querían ver y hablar. Allí no había respetos humanos. Numerosas personas y hasta señoras y caballeros, consiguiendo romper por entre la multitud que alrededor nuestro se apiñaba, venían a postrarse de rodillas delante de nosotros, pidiendo que presentásemos a Nuestra Señora sus necesidades. Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad, y algunos gritaban hasta de lo alto de los árboles y de las paredes adonde subían para vernos pasar. Diciendo a unos que sí y dando la mano a otros para ayudarles a levantarse del polvo de la tierra, así íbamos andando, gracias a algunos caballeros que nos iban abriendo camino por entre la multitud. Cuando ahora leo en el Evangelio esas escenas tan encantadoras del paso del Señor por Palestina, recuerdo éstas, que tan niña todavía, el Señor me hizo presenciar en esos pobres caminos y carreteras de Aljustrel a Fátima y a Cova de Iría. Y doy gracias a Dios, ofreciéndole la fe de nuestro buen pueblo portugués. Y pienso: Si esta gente se humilla así delante de tres pobres niños, sólo porque a ellos se les ha concedido misericordiosamente la gracia de hablar con la Madre de Dios, ¿qué no harían si viesen delante de sí al propio Jesucristo? Llegamos por fin a Cova de Iría, junto a la encina y comenzamos a rezar el rosario con el pueblo. Poco después vimos el reflejo luz y en seguida a Nuestra Señora sobre la encina: Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen y San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios pero no quiere que durmáis con la cuerda. Llevadla sólo durante el día. En octubre haré el milagro para que todos crean. Y comenzando a elevarse desapareció como de costumbre.

 

22. Sexta aparición

Día 13 de octubre de 1917.

«SOY NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO». Ante 70.000 personas de toda clase, edad y condición, venidas desde todos los puntos de Portugal, les dice su nombre: «Soy Nuestra Señora del Rosario. Que continúen rezando el rosario todos los días. La guerra va a terminar…». En 1914. Y especifica la quintaesencia de su misión: «Es necesario que corrijan sus vidas y pidan perdón por sus pecados». Y con suma tristeza: «Que no ofendan más a Dios, demasiado ofendido».El cielo bendice a la tierra. Al desaparecer la Señora, en el propio resplandor que provenía de sus manos abiertas, aparecieron tres cuadros, símbolos de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos. El primero fué visto por los tres; los otros dos solamente por Lucía. La Sagrada Familia. San José y el Niño bendijeron al mundo, tres veces. La Virgen de los Dolores con su Hijo al lado. Cristo también bendecía. Nuestra Señora del Carmen, coronada Reina del cielo y del mundo, con su Hijo Niño sobre las rodillas. La señal celestial. El milagro: la danza de 10 minutos del sol. Se le vió girar rápidamente como una gigantesca rueda de fuego. Se detuvo un momento, y giró de nuevo con una velocidad vertiginosa, irradiando haces de llamas rojo sangre. Finalmente, la esfera ígnea, pareció temblar, estremecerse y después arrojarse precipitadamente en ingente zigzag hacia la multitud. La impresión: Al principio se oyó un tremendo grito de terror: «¡Señor, sálvanos! Cuando el sol se normalizó, resonó otra exclamación de asombro y alegría: ¡Milagro!.. He aquí a María, enfrentada con el poder de las tinieblas, en una lucha cuyos triunfos y derrotas están condicionadas a nuestra conversión y arrepentimiento.

23. Dice Lucía: Salimos de casa bastante temprano, contando con las demoras del camino. Había masas de gente. Caía una lluvia torrencial. Mi madre, temiendo que fuese aquel el último día de mi vida, con el corazón partido por la incertidumbre de lo que iba a suceder, quiso acompañarme. Por el camino se repetían las escenas del mes pasado, más numerosas y conmovedoras. Ni el lodo en los caminos impedía a esa gente arrodillarse en la actitud más humilde y suplicante. Llegados a Cova de Iría, junto a la encina, llevada por un movimiento interior, pedí a la gente que cerrase los paraguas para rezar el rosario. Poco después vimos el reflejo de la luz y en seguida a Nuestra Señora sobre la encina.—¿Qué es lo que usted quiere?—Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío; que soy la Señora del Rosario; que continúen siempre rezando el rosario todos los días. La guerra va a acabar, y los militares volverán en breve a sus casas. Es necesario que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados; —y tomando un aspecto más triste—, No ofendan más a Dios Nuestro Señor que está ya muy ofendido. Y abriendo las manos, las hizo reflejarse en el sol. Y mientras se elevaba, continuaba el reflejo de su propia luz proyectándose en el sol. He aquí, señor Obispo, el motivo por el cual exclamé que mirasen al sol. Mi fin no era llamar la atención del pueblo, pues ni siquiera me daba cuenta de su presencia. Sólo lo hice, llevada por un movimiento interior que me impulsaba a ello. Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa distancia del firmamento, vimos al lado del sol a San José con el Niño, y a Nuestra Señora, vestida de blanco, con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir el mundo con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz. Poco después, desvanecida esta Aparición, vimos al Señor y a Nuestra Señora que me daba la idea de que era Nuestra Señora de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo, de la misma forma que San José. Se desvaneció esta Aparición y me parecía ver todavía a Nuestra Señora en forma semejante a Nuestra Señora del Carmen.

24. He aquí, Excmo. y Rvmo. señor Obispo, la Historia de las Apariciones de Nuestra Señora en Cova de Iría en 1917. Siempre que por algún motivo tenía que hablar de ellas, procuraba hacerlo con las mínimas palabras con la intención de guardar para mí sola lo más íntimo que tanto me costaba manifestar. Mas como es de Dios y no mío, y El ahora, por medio de V. E. Rvdma. me lo reclama, ahí va. No pocas personas se han mostrado bastante admiradas por la memoria que Dios se dignó darme. Por una bondad infinita, la tengo bastante privilegiada, en todos los sentidos. Pero en estas cosas sobrenaturales, no es de admirar, porque se graban en el espíritu de tal forma que casi es imposible olvidarlas. Por lo menos el sentido de las cosas que indican, nunca se olvida, a no ser que Dios quiera también que se olvide.

25. LA ACTITUD DE LOS NIÑOS CANONIZADOS

 

Cada día se levantan temprano, porque hay que sacar las ovejas a los prados, entre las encinas. Las vigilan y juegan, juegan mucho…, y rezan, pero muy deprisa: «Dios te salve Maria — Santa María. Dios te salve Maria — Santa María». Así todos los días, hasta el 13 de mayo de 1917. Ante la Señora demuestran amor y confianza, porque les ha dicho que viene del cielo. Nada malo puede hacerles.«¿Iremos nosotros al cielo?». Nunca vacilan en presentarle las peticiones que les han recomendado. Son generosos. La Señora les ha pedido que se ofrezcan víctimas por la salvación del mundo, y ellos aceptan y se mortifican voluntariamente para consolar al Señor ofendido. Y sobre todo rezan mucho. Lo dan todo. La obsesión de Francisco es la ingratitud de los pecadores a Cristo. Un día la sed le atormenta. No ha probado el agua en toda la jornada. Lucía le presenta un vaso: « No quiero beber!, quiero sufrir por la conversión de los pecadores y para consolar a Jesús afligido». Jacinta se ha ofrecido ya como víctima por los pecados del mundo. Le duele horriblemente la cabeza: «¡No puedo más!, decid a aquellas ranas, a aquellas cigarras, a aquellos grillos, que se callen un poco». «¿No quieres sufrir esto por los pecadores?», le pregunta Francisco. «Sí… quiero…, dejadles cantar". No les bastan las persecuciones, la sed y las privaciones. Cada día inventan una nueva mortificación: frotarse con ortigas, ceñirse una soga a raíz de la carne… Darán hasta la vida, si es preciso.«Os freiremos vivos», les amenazan. «Ofreceremos este sacrificio por la conversión de los pecadores», responde Francisco. «No salgáis a la calle, quieren mataros». «¿Y qué? —responde Jacinta— quiero tanto a Jesús y a la Virgen…, así iremos más pronto con ellos». Y sin embargo, siguen siendo tres niños. La gracia no destruye la naturaleza. Nunca abandonarán del todo sus juegos, aunque ya rezan los rosarios con las avemarías completas.Y Jacinta, la pequeña mártir, llora cuando sabe que va a morir. No por temor, sino porque: «quisiera.., ver a mamá».—Ya no se pertenecen. Están transformados en Cristo. Las apariciones han terminado. Pero ellos han de continuar su vida de víctimas. Sin el consuelo de ver a la Señora.Tres pobres niños realizando una labor de titanes. Francisco y Jacinta saben que morirán pronto. Se lo ha dicho la Señora. Pero Francisco antes deberá rezar mucho. Y él tiene prisa en marcharse: «Vamos a jugar —le dicen— después rezaremos el rosario». «¿Después? —replica Francisco— ahora y después, ¿no os acordáis de que la Virgen me dijo que antes de ir al cielo tengo que rezar muchos rosarios?».

26. La llamada de Dios. Francisco ya ha rezado todos los rosarios. En su lecho de muerte entrega a Lucía la soga que nunca le abandonó. Sólo tiene un deseo: recibir la Primera Comunión. Y con el Señor en el alma muere exclamando: « ¡Qué hermosa luz !». Era el 4 de abril de 1919. Jacinta alcanza el martirio que tanto ansiaba. Su pecho es una pura llaga. La sed la atormenta, ella no quiere calmarla. Ella, la niña mimosa de antes, sabe que morirá completamente sola. Y acepta. Lejos de su tierra y de sus padres, en la sala de un hospital de Lisboa, muere el 20 de febrero de 1920. ¿Y Lucia? La Virgen la guarda como testimonio viviente de su mensaje.Y muerta para el mundo, es religiosa en un monasterio de clausura de Carmelitas Descalzas en Coimbra. En 1917 había muchos poderosos. El Señor buscó la debilidad. En 1917 habla muchos sabios. El Señor quiso la sencilla ignorancia de unos niños.

27. En 1917 —como ahora— se desprecia a los pequeños e insignificantes. Pero María los considera dignos de recibir su mensaje. Una vez más se cumplen las palabras de Cristo (Mt. 11, 25), y las de San Pablo: «La sabiduría de este mundo es necedad ante Dios» (1 Cor. 3, 19). Estando todo el mundo en guerra (la primera guerra mundial 1914-1918), y Lenín preparando la revolución comunista (1917), con los hombres marcados por una vida y unas costumbres paganas, la Virgen Nuestra Señora interviene en los acontecimientos del mundo por medio de tres pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta. Francisco y Jacinta serán inscritos en el libro de los Beatos por el Santo Padre Juan Pablo II, el día de hoy.

28. La revista mensual católica portuguesa «Christus» editada en Lisboa por el grupo editorial «Semanario» publicó en el numero 11, de marzo, la primera entrevista que ha concedido en su vida la hermana Lucía, única superviviente de los tres videntes de Fátima. El padre Luis Miguel Cruz, director de «Christus», profesor universitario y periodista, ha obtenido esta primicia mundial. Hicieron esta entrevista a la hermana Lucía en el convento del Carmelo de Coimbra los cardenales Antony Padiyara, de Ernaculam (India), y Ricardo Vidal, de Cebú (Filipinas). El padre Luis Miguel Cruz, director de «Christus», ha autorizado, expresamente, a ABC, la publicación íntegra de la entrevista, que se publicará también en el libro titulado «Lucía, la última vidente de Fátima" (ABC.DOMINGO 1-3-98). El Cardenal indio y el filipino preguntan a Lucía:—¿La consagración de Rusia, hecha de acuerdo con la petición de Nuestra Señora el día 13 de junio de 1929 fue concretada por el Papa Juan Pablo II el día 25 de marzó de 1984?—Sí. La consagración había sido hecha parcialmente. El Papa Pío XII la hizo el día 31 de octubre de 1942, pero faltaba la unión con todos los obispos del mundo. El Papa Pablo VI me preguntó si con esto se cumplía la petición de Nuestra Señora. Yo le dije que no y le expliqué que cada obispo tenía que estar presente en su propia diócesis y no reunidos todos juntos en un sólo lugar, porque la consagración era una llamada a la unión del pueblo de Dios. En 1982, el actual Papa hizo la consagración en Fátima.—¿Y la hermana estaba presente?—Sí, pero a esta consagración también faltó la unión con todos los obispos. Después, en 1984, el Papa Juan Pablo II invitó a todos los obipos para que se unieran con él y participaran en la consagración que se realizó el 25 de marzo. El Papa ordenó que se unieran los obispos al Santo Padre durante el acto de la consagración a la imagen de Nuestra Señora de Fátima, en el Santuario de Fátima. La mayoría de los obispos estaban unidos al Papa en ese acto. El pueblo de todo el mundo, cada diócesis, estaba unida a los obispos y, los obispos, al Papa. Esta consagración fue la gran unión del pueblo de Dios. Esto fue lo que contribuyó a que la consagración fuese aceptada por Nuestra Señora y evitó una guerra atómica». Lucía afirma que no puede revelar el tercer secreto de Fátima sin permiso del Papa. Entonces, ni yo sabía lo que era Rusia. Nosotros pensábamos que era una mujer muy mala. La conversión de Rusia ¿no es interpretada como la conversión del pueblo al catolicismo?—Nuestra Señora nunca dijo eso. El hecho es que en Rusia el poder comunista y ateo impedía al pueblo practicar su fe. Las personas tienen ahora la posibilidad de escoger individualmente si se quedan como están o si se convierten. Ahora son libres para escoger, y de hecho están sucediendo muchas conversiones y, aquel hombre en Rusia, sin saberlo, fue un instrumento de Dios para la conversión.—¿Gorbachov?—Sí. Cuando visitó al Santo Padre, en Roma, se arrodilló a sus pies pidiendo perdón por todos los delitos que había cometido en su vida.-¿Y la paz mundial? ¿Eso significa qué ahora no habrá más guerras en el mundo? -Nuestra Señora nunca habló de ninguna guerra civil o política, sino de las dos guerras mundiales, y la última fue la mayor en la historia del mundo, porque hasta entonces el hombre no poseía armas tan sofisticadas para matar. Se trataba de una guerra contra Dios, una guerra del demonio, del ateismo, de los apóstatas y contra los judíos, que también siguen siendo el pueblo escogido de Dios. Al margen de estas dos guerras, en el mensaje de Fátima, Nuestra Seeeñora menciona sólo guerras de herejía, ateismos.y apostasías. —¿Dios y Nuestra Señora, todavía quieren que la Iglesia revele el tercer secreto de Fátima? El tercer secreto no es para ser revelado. Es sólo para el Papa y la jerarquía inmediata de la Iglesia. Y para quien él decida confiarlo. — ¿Puede decirnos el tercer secreto? -No lo pienso decir. Sólo el Santo Padre puede autorizar a que se hable sobre eso.-¿El tercer secreto tiene que ver con el Concilio Vaticano 11?—No puedo contestar.—¿Hay alguna referencia al tercer secreto en las Sagradas Escrituras?—Nuestra Señora no mencionó ningún texto de las Sagradas Escrituras.—¿El tercer secreto de Fátima no estará en el Apocalipsis, capítulos 8 y 12?—Nuestra Señora no dijo que estuviera en el Apocalipsis.—¿El Santo Padre puede revelar el tercer secreto?—El Papa puede revelarlo si quiere, pero yo le aconsejo que no lo revele. Si él decide hacerlo, le aconsejo que tenga mucha prudencia.—¿La hermana Lucía continúa teniendo apariciones de Nuestra Señora?—Qué curiosos… No puedo decirlo.—Hoy en día las personas sólo hablan del cielo o del infierno. Algunos sacerdotes predican que el infierno sólo existe en la imaginación y que el diablo es una cosa inventada para los adultos…—El infierno es una realidad. Es un fuego sobrenatural y no físico, y no puede ser comparado al fuego que arde, de madera o de carbón, ni a esos fuegos que acostumbran a encender por ahí en los bosques. Continúen predicando sobre el infierno porque Nuestro Señor mismo habló del infierno y está en las Sagradas Escrituras. Dios no condena a nadie al infierno. Dios dio a los hombres la libertad de escoger, y Dios respeta esa libertad humana -¿Qué estudios tiene?—Sólo tengo estudios elementales. No hice estudios superiores. —Cuando trabajamos para la Virgen dejamos de estar adormecidos y despertamos reparando que el mal está creciendo… Esto es natural. Dios está ayudando a todos los que estaban adormecidos. Dios y la Virgen nos ayudarán. Para mí es una satisfacción muy grande esperar la paz. Los apostolados marianos están fortalecidos y preparados para la lucha. El Reino de Dios es un ejército que lucha y los que luchan son los que vencen. El propío Cristo tuvo que luchar una gran batalla y ésta no es una batalla más pequeña.—¿Sin Dios el hombre es pobre?.—¡Todo lo que puedo decir es que Dios es grande! ¡Dios es muy grande! Y la Virgen Santísima, su mensajera, manifiesta su poder de varias formas. Nosotros somos muy pequeños, pero Dios ha de ayudarnos. Ojalá Nuestra Señora continúe ayudándonos y guiando nuestras acciones, porque sin Ella somos muy pobres. Dios es misericordioso. Nosotros cumplimos su misión. La misión que él nos confió.—¿La paz en el mensaje de Fátima es una paz mundial e instantánea?—La referencia a la paz debe ser entendida como paz o alivio de los errores, una paz que en un momento dado estaba obstruida por los errores del comunismo ateo. Estaba escrito que «Rusia esparcirá sus errores por el mundo provocando guerras, persiguiendo a la Iglesia…, muchos serán mártires o martirizados, algunas naciones serán aniqulladas»-. Pero por fin, después de todo esto, «el Santo Padre ha de consagrarme a Rusia», dijo la Virgen. ¡Pero no dijo cómo! De qué forma. La paz a la que la Virgen se refería en la profecía se refiere a las guerras y persecuciones que los errores del comunismo ateo estaban causando en todo el mundo. La paz no es una milagrosa paz mundial, sino una paz sólo en relación a las guerra de los errores promovidos por Rusia en el mundo entero. El ateísmo es todavía el mayor instrumento utilizado por el demonio en nuestros días, porque es un grave pecado contra Dios, que niega su propia existencia dando paso a la práctica de toda una variedad de actos diabólicos como el aborto. El ateísmo es lo que más condena. Y la mayor herejía que existe, parte del comunismo ateo. Podía haber un comunismo que no fuese ateo…Las guerras que existen ahora prácticamente no son de ateísmo, sino civiles. Las personas luchan por el poder. Las guerras que hoy existen en el mundo son civiles y no mundiales. Es algo que existe normalmente. A pesar de que todavía existe el ateísmo, creo que ya no es aquel que quería destruir la fe, la Iglesia de Dios y todo lo sobrenatural… Todo lo referente al materialismo parte del ateísmo, del marxismo.. Por ejemplo, la Virgen dice que las guerras que se producen podrían ser evitadas a través de la oración y del sacrificio. Esta es la razón por la que Nuestra Señora pidió la Comunión reparadora mediante la consagración a Ella. Las personas esperan que las cosas sucedan en un espacio de tiempo personal e inmediato. Fátima todavía está en su tercer día. El triunfo es un proceso contínuo. Nos encontramos en el período pos-consagración. El primer día fue el período de las apariciones; el segundo, el periodo pos-apariciones, pre-consagración. La semana de Fátima aún no ha terminado. Y yo no podré llegar a ver la semana entera. Fátima no ha hecho más que comenzar, ¡cómo va a terminar todo tan pronto!—¿El rosario es el arma espiritual más importante? -Sí. En estos días, cuando el demonio está tan activo, debemos rezar el rosario.—Con la consagración del mundo en 1984, hecha por el Papa Juan Pablo II, ¿se evitó una guerra nuclear en 1985?—Estuvimos casi a punto de una guerra nuclear debido a la la confrontación entre los Estados Unidos y Rusia. El mundo entero estuvo suspenso, pero, de un momento a otro, cuando en el Santo Padre hizo la consagración, los proyectos de guerra se transformaron en proyectos de paz. ¡Esto no es normal! ¡Las armas que estaban siendo fabricadas dejaron de serlo y los proyectos de extinción se transformaron en proyectos de libertad!- La consagración de 1984 evitó una guerra atómica (nuclear) que hubiera ocurrido en 1985. Pero se debe trabajar para Dios porque ahora que este peligro ya no existe, el demonio se está levantando, despertando de su sueño y está trabajando contra Dios y todas sus obras.—El materialismo ¿está invadiendo el mundo entero? -—Desde el principio de este mundo ambicioso existe la idea de que este bienestar es más y mejor que los otros y de que se lucha para ser mejor que los otros…; hermano contra hermano, pero eso ha sido desde el principio del mundo, este es un mal de la humanidad. Como terminó el comunismo ahora sigue el materialismo. Antes las personas no podían comprar nada. El materialismo es muy malo…Las personas deberían desear más las cosas de Dios, más que las cosas materiales. Esta lucha siempre existió. Hasta el punto de que el comunismo es lo que se separó del materialismo para convertirse en lo que puede destruir a la humanidad y al mundo, apoyado en la ciencia. Con la ciencia moderna tomaron el camino de la destrucción, conduciendo a la humanidad a las guerras atómicas. Por esto Dios ordenó al Santo Padre que hiciese la consagración, y por eso se cumplieron las palabras de la Virgen.—¿Cuál es el mensaje de la hermana para este mundo confuso de hoy?—Quien no está con el Papa no está con Dios; y quien quiera estar con Dios tiene que estar con el Papa.—¿Cuál es el consejo que nos da?—Recen, recen, continuamente. Es mi consejo para todo el mundo.

JESÚS MARTÍ BALLESTER

 

Tiempos de Dios e impacientes

Daniel Tirapu

Estamos en una sociedad malsana; demasiado acelerada. Los periódicos llegan tarde a la noticia, tratan de reinventarse. Ya, Ya…eficacia; la Iglesia está contagiada. Planes que se quedan obsoletos al mes de hacerlo; demasiadas prospecciones y pronósticos. Del Papa algunos se quejan porque no les parece firme con Venezuela (a saber, la diplomacia vaticana tan hábil y prudente); los comunistas se agarran a que un buen comunista es un cristiano anónimo; pero no rezan el rosario este mes en familia, ni se confiesan, ni se paran ante al Sagrario buscando respuestas.

La primera tentación de Cristo, cuenta el buen Papa Ratzinger: tienes hambre, convierte las piedras en pan; eficacia, eficacia, hazte un milagrito. Dadles de comer; tenemos inteligencia, voluntad, libertad; cooperadores de la Creación para guardarla y protegerla. Bájate de la cruz, ya, y creeremos; no es verdad, no creeréis. A Dios se llega por la humildad, no por eficacia, ni organigramas. Paciencia, trabajo, orar, al paso de Dios.

No siempre podemos estar seguros de que pedimos a Dios cosas buenas. En ocasiones, creyendo pedir panes, pedimos piedras.

Sin embargo, algunas veces sabemos, a ciencia cierta, que pedimos pan. ¿Cómo no va a ser bueno que un pecador se convierta, que una persona equivocada rectifique, que seamos purificados de nuestras culpas, o que nos unamos a Él cada día más? Deberíamos estar seguros, en esos casos, de ver cumplida nuestra oración, según lo escrito: Vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden.

La experiencia nos dice que no siempre es así. Pedimos la conversión de un pecador, y el pecador no se convierte. Suplicamos una mayor unión con Dios, y nos sentimos más lejos cada día… ¿Por qué?

Por nuestra impaciencia. Dios ha prometido darnos el pan que le pedimos, pero no ha prometido ponerlo en nuestras manos antes de concluir el primer padrenuestro.

Dios se hace esperar. Especialmente, en aquellos casos en que entra en juego la libertad humana, con la que Dios no gusta de tomarse atajos. Es preciso, entonces, perseverar en la oración, aunque nos lleve años. Y hacerlo con la firme esperanza de que se nos concederá lo que imploramos.

 

 

Inmediatismo compulsivo

Hoy nos podemos comunicar a cualquier lado, pero falta el diálogo

11 mayo 2017Felipe Arizmendi Esquivel

En días recientes, estábamos en asamblea plenaria episcopal, tratando asuntos de importancia. Sin embargo, varios de mis hermanos estaban atentos a sus celulares (móviles), recibiendo y contestando mensajes que les llegaban, dividida su mente y disperso su corazón. Por una parte, estaban presentes en la discusión de cuestiones a resolver; por otra, pendientes de problemas que no podían dejar de resolver en sus diócesis, o quizá sólo entretenidos en tantos mensajes que llegan por estos medios, muchos de ellos sin trascendencia, pero que distraen y entretienen.

En muchas de nuestras reuniones, sean pastorales, entre amistades, e incluso espirituales, sucede lo mismo. Estamos discutiendo situaciones que se presentan y buscando soluciones, lo cual requiere concentración, y no deja de sonar el celular de algunos, distrayendo a todos. Muchos ya lo tienen sólo con vibrador; pero eso mismo les distrae, pues les inquieta qué mensaje les haya llegado. No se logra la misma concentración. No ha faltado un sacerdote que, estando en el confesionario, se distraiga con su celular y no dé toda la atención debida a quien tiene enfrente. Y mucho peor, que no lo apaga al celebrar la Eucaristía.

Se ha hecho una obsesión compulsiva estar enterados de todo y al instante. Pierdes la paz y la tranquilidad si no tienes el celular al alcance de tu mano. Algunos tienen hasta dos. No hay momentos para el silencio. No te educas para la paciencia de esperar los tiempos oportunos. No te importa la persona que tienes junto a ti. Interrumpes la comunicación personal y cercana, muchas veces con una gran falta de respeto, para distraerte con mensajes a veces intrascendentes y superficiales. El nerviosismo te invade y la división te inquieta. Es muy bueno saber al instante lo que pueda pasar a alguien de tu familia, pero no se acaba el mundo si, por atender a otras personas y tus obligaciones, tardas un poco en enterarte.

PENSAR

El Papa Francisco ha dicho: “Hoy nos podemos comunicar a cualquier lado, pero falta el diálogo. Cerrad los ojos. Imaginad esto: En la mesa, mamá, papá, mi hermano, mi hermana, yo, cada uno de nosotros con su propio móvil. Todos hablan, pero hablan fuera; entre ellos no se habla. Todos comunican a través del móvil, pero no dialogan. Este es el problema: la falta de diálogo y la falta de escucha” (12-III-2017). “La escucha es el primer paso para el diálogo. Una de las enfermedades más feas del tiempo de hoy es la poca capacidad de escucha. Como si nosotros tuviéramos los oídos bloqueados. Quizás estás comunicando con el teléfono, pero no escuchas a los que están cerca de ti, no dialogas. Se comienza a dialogar con el oído” (11-III-2017).

En la nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, en que se dan las pautas a seguir para la formación de los futuros sacerdotes, se indica: “Considerando la abundante atención dedicada por el Magisterio al tema de las comunicaciones sociales y el fecundo ámbito de evangelización que constituyen los ‘nuevos lugares’ de la red mediática, no podrá faltar en los seminarios una sensibilización específica al respecto. Para ello será necesario, además de enseñar las nociones técnicas y el uso de instrumentos, habituar a los seminaristas a un uso equilibrado y maduro, libre de apegos excesivos y dependencias” (No. 182).

ACTUAR

Eduquémonos para saber usar el celular. Hay que darle el tiempo necesario, pero no hacerse su esclavo, como si no se pudiera vivir sin él. Hay que estar disponibles para atender lo que se ofrezca, pero sin obsesiones por el inmediatismo. Es muy laudable estar prontos para servir a quien nos llame, pero es compulsivo perder la calma por no saber esperar el momento de responder.

Desde luego que no todos estamos en las mismas circunstancias. Hay personas que lo necesitan a todas horas, pues deben estar pendientes de muchos asuntos que deben resolver de inmediato, o tan pronto sea posible. Pero también hay que saber esperar, descansar, y sobre todo respetar a quien tenemos cerca. Hay que darse tiempo para dialogar en familia, sobre todo a la hora de los alimentos. Hay que tomar acuerdos para abstenerse del celular en determinados momentos y tiempos, y así no dañar la armonía familiar, tan importante y necesaria. Y dejar en las manos providentes de Dios nuestra historia y lo imprevisible.

 

Mindfulness vs. “Mindfullness”

Mindfulness significa plena atención en el momento presente. Los directivos tenemos el cerebro recargado de cosas pendientes, muchas veces sin conexión, y es fácil caer en lo que los americanos llaman flapsy-hapsy, que podíamos definir como esa cabeza llena de cabos sueltos sin orden ni concierto (mind-full-ness). Mindfulness, o atención plena, es lo que antes llamábamos Hic et nunc (aquí y ahora) o “haz lo que debes y está en lo que haces“, que dijo el Fundador de nuestra Universidad…

Sabemos que alejar nuestros pensamientos del presente hacia el pasado y estancarnos allí puede desencadenar en una depresión. Y si es hacia el futuro, nos genera angustia. En un caso extremo de estrés puede incluso llevarnos a sufrir un infarto. La estadística confirma que el lunes en la ducha de la mañana es el momento de mayor número de infartos…

“Si estás totalmente presente y atento en tu trabajo, serás más eficaz, tomarás mejores decisiones y trabajarás mejor con otras personas”
Bill George, Harvard Business School Professor, former CEO of Medtronic.

Con Enrique Escauriaza al comienzo de la sesión del I-WIL Lunch

Por eso, de lo que se trata es de saber estar conscientemente en el momento actual. El mindfulness se ha revelado como un conjunto de técnicas muy eficiente para luchar contra el estrés excesivo. Enrique Escauriaza, MBA por el IESE, y licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, colaborador de la Unidad de Coaching del IESE, estuvo ayer en nuestro I-WIL Lunch mensual, para explicarnos este tema. También es ponente invitado en el Programa Enfocado “Gestión del Estrés, Resiliencia y Mindfulness”.  Más información e inscripción aquí.

Dedicamos gran parte de la sesión a desmontar el mito del multitasking o multitarea, que se entiende normalmente como una competencia femenina. El propio Enrique aseguró no haber visto nunca un estudio que lo demuestre. Con una serie de ejercicios y prácticas nos demostró que la eficiencia baja cuando tratas de hacer varias cosas a la vez, puesto que continuamente tienes que desviar la atención y volver a recuperarla.

Multitasking

Incluso si intentas concentrarte en el momento presente, con los ojos cerrados, tus ideas van y vienen, del pasado al futuro. Durante el ejercicio, la mayoría de las asistentes experimentaron que su pensamiento volaba al futuro: hay tantas cosas por hacer… Y de ahí viene la angustia y el consiguiente estrés. Los estudios demuestran que ese irse del presente es ya déficit de atención. Pero el problema no está ahí, sino en recuperar la atención. Este es el objetivo del mindfulness: mejorar mi capacidad de estar en el presente, que se ha visto disminuida en los últimos tiempos, porque estamos ante tantos inputs (pantallas, mensajes, llamadas). Una consecuencia práctica de este déficit de atención es que en China los casos para discutir en las clases de MBA se han reducido a, máximo, una o dos páginas. Como quedó claro en la sesión y podéis ver en esta slide:

 

Cuando tratamos de hacer varias tareas a la vez, gastamos el 50% más de tiempo, cometemos el 50% más de errores y perdemos el 50% de memoria (National Academy of Sciences. Standford University). Durante las horas de trabajo, el 47% está perdido en sus pensamientos, el 70% son incapaces de atender en reuniones…¡y solo el 2% hace algo para remediarlo! (Killingsworth 2010; Mindful Leadership Institute, 2010).

Coloquio al comienzo de la sesión del I-WIL Lunch

La atención y la meta-atención

¿Se puede entrenar la atención? Claro que sí: justamente el mindfulness es un conjunto de técnicas de entrenamiento de la atención. Dice Enrique Escauriaza que

“requiere esfuerzo, porque el mindfulness es una habilidad mental, e igual que para aprender a esquiar, o para desarrollar una nueva habilidad profesional, no vale con dedicarle una tarde cada tres meses, o con ir a una charla o leer un libro, el mindfulness requiere práctica y método, por tanto interés y entusiasmo.  Igual que dedicamos tiempo y esfuerzo a cambiar las condiciones externas de nuestras vidas o cuidar nuestra salud física, entrenar nuestra atención, nuestra mente, sigue la misma lógica.”

 

Una de las claves para entender qué es la atención en el presente es concentrarse en percibir las cosas, en lugar de pensar en cosas, lo que ya nos sitúa en el pasado o en el futuro.

Percibir= estar en el presente           Pensar=estar en el pasado o futuro

¿Cómo recuperar la atención? ¿Cómo estar al mando y ser capaz de volver al presente? Para ello es igualmente importante la meta-atención, la capacidad de darnos cuenta de que nuestra atención se ha desviado. Sin esta capacidad, seguiríamos divagando en el pasado o futuro.

El ejercicio base del mindfulness es concentrarse en percibir la respiración del momento. No se trata de llegar a la relajación, de dormirse…  Para ello hay que enfocar la atención con esfuerzo y eliminar distracciones. Al principio quizá necesitamos señales o recordatorios ante esas distracciones. Enrique nos repartió unas pegatinas que nos aconsejó poner en el móvil (para guardarlo cuando lo sacamos sin pensar, por puro impulso), en el ordenador para, por ejemplo, no estar continuamente comprobando el email, en la ducha o el espejo del baño, para estar en lo que hacemos y no dejar volar la mente hacia la multitud de tareas que se nos vienen encima con el nuevo día.

El descanso regular de la parte conceptual del cerebro (lenguaje, pensamiento racional, resolución de problemas) es absolutamente necesario para conseguir tener una mente de alta resolución: calmada, clara, estable… en definitiva, feliz.

Os dejo el webinar sobre estrés y mindfulness, de Enrique Escauriaza y mi colega el profesor Alberto Ribera (contraseña mindfulness).

 

 

Verdades olvidadas en la consideración de la naturaleza

Toda la naturaleza nos habla de Dios y de la ley moral por instituida por Él para el hombre.

Esta es una verdad muy conocida, pero de la cual se hacen habitualmente sólo aplicaciones unilaterales. La influencia del sentimentalismo nos lleva a omitir los aspectos de la naturaleza que instruyen al hombre sobre la belleza del coraje, de la audacia y de todos los predicados, en fin, que se debe poseer en la lucha, -y la lucha que, cuando es dirigida contra el mal, constituye un deber sublime. Y el liberalismo nos impide dar la debida atención a todos los aspectos de la naturaleza que nos recuerdan la propia noción del mal.

La caza del conejo

Ahora, ¡cuánto nos habla a este respecto de uno u otro modo el reino animal! No es que los animales sean capaces de vicios o de virtudes. Ni que en ellos pueda haber algún principio bueno o malo que trascienda de cualquier forma su naturaleza de simples animales. La serpiente, por ejemplo, es una criatura de Dios absolutamente tan buena cuando el cordero. Esto no obstante, la primera, por una serie de riquísimas analogías, por su falsedad, por su nocividad para el hombre, por su marcha arrastrándose y su poder de seducción, es utilizada como símbolo adecuado de la villanía y de la maldad, habiendo el demonio hablado a Eva a través de ella; y el cordero, también por una serie de analogías riquísimas, por su blancura, por su mansedumbre, por su inocencia, es tenido como símbolo adecuado de Nuestro Señor Jesucristo y del cristiano. Los animales, todos igualmente buenos como obras de Dios, nos instruyen sobre el bien y el mal, para que amemos a aquel y odiemos a éste. Pero en todo caso son meros animales.

Perdóneme los lectores por la banalidad de esta última afirmación. Hoy en día la confusión de los conceptos es tal, que es siempre mejor decir que el agua es agua y no pólvora o granito, cuando se encuenta a alguien que se va a tomar un vaso de agua…

Este halcón, que baja majestuoso sobre un conejo que huye aterrorizado, nos hace sentir la fuerte y noble belleza de la lucha, porque es un admirable símbolo de las virtudes del guerrero: calma, fuerza, agilidad y precisión. Se mueve en el aire con un equilibrio, con una facilidad tal, que se diría que la ley de gravedad no existe para él. Su velocidad está proporcionada de tal manera al conejo que lo alcanzará forzosamente. Sus garras poderosas ya están abiertas, su pico también, pero en el auge del ataque mantiene su altanería, simbolizada de modo admirable por las alas noblemente abiertas en un vuelo que se diría idealmente sereno.

¡Ay!, dirá un sentimental. ¿Será lícito que el halcón ataque al pobre conejito? No se irrite demasiado ese sentimental, ni con el halcón, ni con nuestra respuesta: es por voluntad de Dios que los animales se comen unos a otros. Y que los halcones comen conejos… No se debe ver a un animal que devora a otro como se vería a un antropófago.

El buitre

Dios, que manda que los hombres se amen mutuamente, manda en este valle de lágrimas a los animales que se devoren recíprocamente, y nos permite que comamos animales. Y con esto enseña a los hombres que ellos son inconmensurablemente más que simples animales.

Dios no es igualitario… Otra gran, muy grande lección.

¿Habrá algo que nos haga sentir mejor el horror de la ambición, del orgullo, de la falsedad, que la “fisonomía” de la segunda foto? La “frente” baja y aplastada, la posición “orgullosa” de la cabeza, la mirada fría y “desalmada”, la boca desdeñosa, el pico curvo y agresivo, una movilidad terrible que parece toda a hecha para atacar, todo en fin produce horror en este buitre.

¿Horror de que? Del mal moral, que nos aparta de Dios.

A un liberal no le gusta pensar en esto. Y es porque muchos hombres no son propensos a admitir la existencia del mal, que Dios los instruye por medio de símbolos como éste.

Y así, al considerar la naturaleza, se aprende a no ser sentimental, ni liberal.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

DOCE MITOS RELIGIOSOS CONTEMPORÁNEOS

Escrito en el año 2004 sigue igual en   2017

 

Los mitos florecen en todo tiempo y lugar. Se expanden y contagian  como la peste, son difíciles de anular y raramente se para nadie a pensar si, como es lo normal,  no son  más que necedades o mentiras interesadas. Una vez que se han repetido mil veces, todo el mundo se considera obligado a pontificar sobre ellos, elevándolos a la categoría de dogmas. 

 

En primer lugar, ¿por qué 12 mitos?  Cualquiera puede añadir fácilmente varias docenas más. Comprobará como todos ellos se escapan de la más elemental lógica. En esta materia, una conversación no adquirirá un cierto sentido más que cuando los que intervengan conozcan, poco más o menos, la postura de cada uno. No puede ser  igual la conversación de un católico con un protestante , con un musulmán o con un ateo. Mi religión es la Católica, Apostólica y Romana, y desde esa posición, y de la del sentido común, intentaremos aclarar algunos conceptos, de la forma más sencilla; y repetiremos mil veces los mismos argumentos contra vulgaridades mil veces repetidas.

 

Estos mitos, vienen del sitio de la revista "crisis magazine" de los USA. Su lectura deja la sensación de que el autor es una persona alejada del cristianismo y con escasa o nula cultura religiosa. Sin embargo, en ocasiones, estas personas son honestas y buscan sinceramente la verdad. Solo por esa posibilidad, merecen respuesta. Casi siempre, no es la verdad lo que suelen buscar, sino su verdad, una verdad que les permita justificar, ante si mismo y ante los demás,  una vida que les desasosiega. En esa búsqueda suelen tropezar con la doctrina de Cristo y su Iglesia, la única que no se amolda ni se deja doblegar por los intereses de nadie ni por las modas de ninguna época.  Motivo más que suficiente para engendrar mitos, provocados por odios y amores encendidos.

 

Las 12 mitos, numerados,  los escribimos en negrita, y mis respuestas en letra normal precedidas por una R.

 

1.      El cristianismo no es mejor que cualquier otra fe, creencia o filosofía. Todas las religiones llevan al hombre hacia Dios.

 

R. Da la casualidad de que las tres principales religiones: Cristianismo, Judaísmo  y el Islam se fundan en la Biblia y  adoran al mismo Dios: Al Dios de Abran, de Isaac y de Jacob. Para nuestro Dios estos personajes están vivos para toda la eternidad. Para otros dioses cuando uno muere, se muere y se acabó. No hay esperanza, ni premio ni castigo. Finito, caput. Si hay un solo Dios no puede haber más que una Religión, una verdad. Sólo Cristo dijo que El y el Padre eran la misma cosa. El día de Pentecostés fundo su Iglesia basada en los Apóstoles. Los que presumen de  ateos, niegan a Dios pero son incapaces de desprenderse de El, están a todas horas con su nombre en los labios. El cristianismo es la única religión basada en el AMOR. Amor a Dios y a los hombres. Cualquiera puede libremente entrar y salir de la Iglesia, algo muy difícil en otras religiones y sectas. Todos sabemos a que reglas atenernos: La Biblia, principalmente el Nuevo Testamento y la tradición, interpretados por la Iglesia Católica. Cristo ordenó a los apóstoles: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura, el que crea y se bautice se salvará más, el que no creyere se condenará”. Para ello los revistió de una autoridad insólita con palabras definitivas:

 

Jesús dijo: Mt 16,18-19 “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos , y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Por tanto, Un católico debe obediencia a su Iglesia o no es católico. Y  El Papa es el representante de Jesús en el mundo y el Jefe de la Iglesia. Hay que obedecerle.  No valen excusas. Como sucede en un partido político o en cualquier otra organización humana.

 

Fe, creencias y filosofía son tres cosas diferentes que no se deben mezclar. No parece convincente el que “todas las religiones conduzcan a Dios” ¿ A qué Dios?

 

2.      ¿Por qué hemos de creer en la Biblia? Si el Viejo y el Nuevo Testamento se contradicen continuamente.

 

R. No tanto hombre, no tanto. Casi siempre dos contradicciones son verdaderas las dos, sólo que referidas a distintas circunstancias. En otras ocasiones los misterios nos nos dejan más que la fe. Y,  desengáñese no hay más misterios en la palabra de Dios que en nuestras ciencias. No matar lógicamente con lleva la excepción de no dejarse matar. La Biblia es un libro con tres mil años que rige y sigue rigiendo la vida de millones de hombres. Algo divino tendrá. Pero no se preocupe, en todos los tiempos muchas personas somos  incapaces de entender algunos aspectos de la Biblia. Cada vez que se lee se encuentra algo nuevo. Tenga en cuenta que sirve para todos los tiempos, todos los hombres y todos los lugares. No cambia con los gobiernos de turno. Además ¿ por qué cree en los periódicos, en la propaganda comercial, en los políticos, en sus hijos o familiares si se están contradiciendo continuamente? ¿Se contradicen, o es que no les entendemos? Si para entender y manejar un ordenador se considera normal valerse de un profesor, ¿Cree Vd que la Biblia la puede entender cualquier analfabeto? Los sacerdotes suelen estudiarla durante diez o doce años. En cualquier país , tras los asesoramientos pertinentes, cuando el Jefe de Gobierno da una orden, se acabó la discusión, aunque aparezcan contradicciones. También, en la Iglesia, cuando el Papa habla, el único camino es obedecer, menos en un solo caso: Cuando el Papa anula la palabra de Dios para imponer la suya de fuera de los Evangelios.

 

3.      No necesitamos confesar nuestros pecados ante un Sacerdote. Podemos acudir directamente a Dios.

 

R. En las guerras los soldados no pueden andar dándole consejos al general sobre lo que se debe o no se debe hacer, y sobre lo que nos gustaría o no. Lo mismo pasa en cualquier empresa, o actividad, incluso en el fútbol. Cristo dio a Pedro y a los apóstoles el poder de “atar y desatar” o sea de legislar e interpretar la Biblia. La Iglesia ha legislado que confesemos nuestros pecados ante un sacerdote, aunque en casos especiales puede haber confesiones generales. Para un católico aquí se acabó la discusión.  Las palabras de Pablo confirman la acción sacerdotal: « Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: reconciliaos con Dios! » (2 Co 5, 20).

 

Lo de acudir directamente a Dios no es más que un pretexto cómodo, extensible a cualquier otra ley de la Jerarquía . ¿Quiénes acuden? La confesión es algo muy serio que nos envidian los protestantes y lleva la paz a nuestras almas. No se sabe que ningún sacerdote haya faltado jamás al secreto de la confesión. Es el único tribunal que siempre perdona. Sin olvidar que  los pecados los perdona el sacerdote…¡en el nombre de Dios!, no en el suyo

 

4.      Los recuerdos que a veces se tienen de nuestras vidas pasadas es una prueba de que esto de la reencarnación es cierto... y de que la visión que tienen los cristianos del cielo y el infierno no lo es.

 

R. ¡Jo, tio! Con sus recuerdos y las pruebas que aporta deberían hacerle, por lo menos, Obispo. Los Evangelios hablan con frecuencia del cielo y del infierno, y en ellos creemos millones,  pero nada de la reencarnación Para tener una certeza absoluta, matemática, de que esto es  como piensan algunos, tendrá que esperar a morirse. Yo prefiero creer a la Iglesia y seguir sus enseñanzas antes que al primer Juan Lanas que aparezca- y aparecen muchos-  con la pretensión de salvarnos a todos. Difícilmente se encuentran personas más felices en la tierra que las que voluntariamente han entregado a  Dios sus vidas. Quizá le quede una duda : ¿Y si es verdad que hay cielo e infierno?

 

5.      Interpretada correctamente, la Biblia no condena la homosexualidad.

 

R. La Iglesia no condena la homosexualidad cuando es una enfermedad como la ceguera, la sordera o una flojera mental,  lo que condena es el uso desordenado de la sexualidad. Claro que, a  la hora de interpretarla, uno siempre encuentra lo que busca. El Papa y los obispos han dicho por activa y por pasiva que un homosexual es un hijo de Dios y hermano nuestro y que merece todo el respeto y dignidad como cualquier otra persona. Lo que la Iglesia condena en ellos es lo mismo que condena en los heterosexuales. Desde luego, condena sin tapujos que se de el nombre de matrimonio a uniones que nunca lo serán. Tener derecho no significa tener todos los derechos, y solo son legítimos los derechos que van acompañados de sus correspondientes obligaciones.

 

A los políticos demasiado  progres les importa un comino lo que hagan o dejen de hacer los homosexuales, lo único que les mueve es haber descubierto en ellos una fuente de votos, y eso si ¡Eso si, que les importa! ¿De verdad no están siendo utilizados?  La mayoría de la sociedad “ pasa del tema”. Por lo que no pasa es porque le quieran “dar gato por liebre” Por muchas leyes absurdas que se den, los homosexuales seguirán siendo homosexuales, pues nos guste o no son diferentes. El respeto que nos merezcan individualmente, será el que se ganen con su conducta social como cualquier otra persona. En su vida privada ya no se mete nadie, así que no creemos problemas donde no los hay y dejemos de enredar con el único objetivo de  destruir- ante la pasividad de las sociedades opulentas- al matrimonio, a la familia, y tras ella a la sociedad occidental, la antes llamada cristiana.

 

6.      Si la Iglesia católica siguió verdaderamente a Jesús, debería vender todo el valioso arte Vaticano y las propiedades, y dar todo ese dinero a los pobres.

 

R. Aparentemente, supone bien. Si Dios es nuestro Padre y todos nosotros somos hermanos, tenemos la obligación de ayudar a los más desfavorecidos. La Iglesia, los gobiernos,  y  Vd. y yo. Para empezar, Inscríbase como voluntario en Cáritas, en Manos Unidas o en cualquier otra institución de la Iglesia u ONGs y descubrirá un mundo del que muchos no tienen ni la menor idea. Se lucha contra las drogas, contra el sida, se mantienen hospitales, casas de acogida, comedores, ayudas a los necesitados,…y todo esto, no sólo ahora, sino desde hace dos mil años.

 

Respecto al dinero y a los tesoros de la Iglesia convendrá, una vez más, aclarar cosas sabidas: Cierto que hay Iglesias con verdaderos tesoros, pero por cada una de estas existen cientos que malviven con serias dificultades. Esos tesoros, donados libremente por los fieles,  están a la vista de todo el mundo. Si la Iglesia no los hubiese conservado ¿ Dónde estarían? ¿Dónde están los tesoros de la desamortización de Mendizábal? En manos de los cuatro ricos de entonces. Si hace 500 años se los hubiesen dado a los pobres, ¿No habría pobres hoy? ¿En manos de quienes estarían? El Palacio de la Moncloa, el de las Cortes, el museo del Prado, los grandes sueldos de los políticos, de los futbolistas, esos enormes campos de fútbol, docenas de museos ¿ No reúnen inmensas cantidades de tesoros de un valor incalculable? ¿ Por qué no se reparten entre los pobres?  Muchos de nosotros tenemos coches y casas mientras millones de personas mueren de hambre o enfermedades ¿ Por qué no repartimos , por lo menos, la mitad de lo que nos sobra? ¿ O es que sólo la Iglesia tiene que repartir sus tesoros? En realidad la Iglesia mantiene y conserva con grandes gastos esos tesoros sin disfrutarlos ella misma. En el Vaticano nunca hay dinero suficiente para cubrir los gastos más perentorios, y  en nuestras parroquias, tampoco. En verdad, los valiosos y grandes tesoros  de la Iglesia no son los templos, sino: Cristo, los Evangelios,  los sacerdotes, los religiosos, las instituciones, los misioneros, los fieles y esa enorme e impagable labor por los más necesitados. Estos son sus verdaderos tesoros. Pero  no se pueden vender ni comprar con dinero.

 

Además, Vd. sabe que el dinero no se encuentra hoy en la Iglesia católica, sino en los templos protestantes de los EE.UU, en las Mezquitas de los árabes con petróleo y en algunas Sectas cuyos jefes se han hecho millonarios, negociando con sus prosélitos en el nombre de su Dios particular. ¿ Por qué no se dirige a ellos?

 

Particularmente, cualquiera de nosotros hacemos regalos- a veces muy caros-  a nuestros padres, novias o personas queridas, simplemente porque las queremos y queremos demostrarles nuestro amor. ¿ A Dios, nuestro creador,  a quien debemos amar sobre todas las cosas, no le podemos hacer ningún regalito? En Jn 12, 3-8 leemos “… María (la hermana de Lázaro) tomando una libra de ungüento de nardo legítimo, de gran valor , ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabello, y la casa se llenó del olor  del ungüento. Judas dijo ¿Por qué ese ungüento no se vendió en trescientos denarios (El jornal de un año de un obrero ) y se dio a los pobres?…Jesús contestó: “Déjala, lo tenía guardado para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mi no me tendréis siempre”.  Hay que ser un poco miserable y un poco Judas para negar a Dios lo que no negamos a los hombres.

 

7.      Los católicos deben seguir su conciencia en todo momento... no importa si se trata del aborto, el control natal o la ordenación sacerdotal de las mujeres.

 

R. ¡Pare, hombre, pare! No desvariemos. Hay muchas cosas que “si importan”. Los católicos seguimos nuestra conciencia, pero esta no es la conciencia de los ladrones, criminales, pervertidos, deshonestos, egoístas, ni las de otras religiones aceptables y aceptadas. Nuestra conciencia  está conformada por  los Evangelios y por la Iglesia que nos dicen lo que está bien y lo que está mal. Esa es  la gran contribución de Jesús,  la de decirnos lo que es bueno y lo que es malo. Sus palabras se dirigen a todos los hombres de todas las épocas. Sus leyes no cambian con cada gobierno de la nación. Y  Tras dos mil años no parece que haya nada mejor. Afortunadamente, la Iglesia es la única institución que desde hace dos mil años sigue defendiendo la libertad, la hermandad  y la dignidad de la vida de todo hombre y mujer.  Pronto nos hemos olvidado del fascismo, del comunismo, del capitalismo salvaje, y no nos acabamos de enterar de esos gobiernos que no gobiernan más que para ellos. Todos tienen algo en común: son partidarios del aborto, matrimonio libre,…. Y todos son enemigos declarados de la Iglesia católica. Por algo será. ¿De qué lado prefiere ponerse?

 

8.      Disentir es bueno, siempre que mantengamos una mente abierta a las nuevas ideas.

 

R. Disentir será bueno o malo según los casos,  y nuestras mentes raramente están abiertas a las nuevas ideas, ni aún en  el caso de que estas sean buenas. ¿Se les permite a los militares disentir de lo que manda el capitán en guerra? ¿Se permite a los obreros de una fábrica disentir de lo que ordene el jefe? ¿ Y me quieres decir cuando es bueno o malo disentir? ¿Qué reglas usa Vd.? ¿Aquí todo el mundo cree tener la mente abierta para cualquier idea, siempre que esa idea sea de nuestra conveniencia. Pero Cristo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

 

9. Eso de la verdad absoluta no existe. Lo que resulta cierto para mi no necesariamente será cierto para otros. 

 

R. ¿ Pero   2+2=4 no es una verdad absoluta? La “Nueva Era” con su filosofía del relativismo moral, donde todo  vale, está destruyendo “las buenas costumbres y la moralidad cristiana”  sin ofrecer soluciones alternativas serias. Si Dios no es la verdad absoluta, eterna ¿quién lo va a ser? ¿ El Gobernante de turno? ¿El que le siga? Cada uno emitirá sus leyes, y seguirá cambiándolas  cada vez que le convenga. Cuando se quita a Dios de su pedestal siempre es para poner al Cesar. ¿Quiénes son los nuevos césares, los nuevos dioses? ¿El fútbol, el artista de moda, el político de turno, la TV, la nueva amante, el negocio,…? Por otra parte,  hay una contradicción: Si la verdad absoluta no existe, entonces, ¿ por qué damos por cierto que “la verdad absoluta no existe”?: Las verdades absolutas existen y para nosotros son los dogmas de la Iglesia, la vida, la muerte,  el amor, la honradez y otras virtudes humanas que si desaparecen no merecería la pena vivir. Cuando se deja de creer en Dios se empieza a creer en cualquier cosa, hasta en la mala suerte de los gatos negros.

 

Sería más exacto decir” Lo que es bueno, decente, útil y placentero para mi no tiene que serlo  para otro”. Esta es la pseudo filosofía en boga. La verdad es otro cantar.

 

10.    No necesitas asistir a la Iglesia, ni hacer vida comunitaria. Mientras te conduzcas como una persona buena, eso es lo que importa.

 

R. Desde el momento que ser bueno o malo depende de lo que cada uno piense ¿ Qué es comportarse como una persona buena?  ¿Da igual ser fiel a la esposa que liarse con la vecina de al lado? ¿Es lo mismo pagar bien a los obreros que no pagarles? ¿Es bueno que los políticos persistan en esas estafas, llamadas oposiciones, en las que solo aprueban los de su partido? . Los asociados a un club, a un equipo de fútbol, los que van a la universidad, los amigos, los familiares ¿No necesitan reunirse? ¿Basta con ser bueno?

 

11.    La planificación familiar natural es la versión católica del control natal.

 

R. Lo que hay hoy no es un control de la natalidad sino un descontrol que nos está llevando a una disminución peligrosa de la natalidad, a la degradación de la mujer, a abortos sin número y a la destrucción de la familia. ¿ A cambio de qué? ¿Cuántos miles o millones de niños son asesinados – este es el nombre: ¡asesinados!- antes de nacer? Por supuesto en nombre de la libertad, de la igualdad  y de la democracia

 

12.    Una persona puede ser “pro-choice” y católico al mismo tiempo.

 

R. Mire Vd. Una persona si es católica es católica y nada más, y quien no esté conforme con la doctrina católica lo que tiene que hacer, si es honesto y consecuente con sus ideas,  es marcharse con las maletas a otro sitio. Los católicos se lo agradeceremos. Ser católico hoy requiere un coraje que no tienen todos. Los que quieran una religión a su gusto pueden hallarla entre las más de cuatro mil sectas y pseudo religiones que deambulan por ahí. Cristo, que sigue vivo, no deja a nadie indiferente, se le ama o se le odia; pero ni con Cristo ni con la Iglesia Católica se chalanea. “ O conmigo o contra mi” dijo Jesús de Nazaret

Mérida (España), 29 julio 2004  Alejo Fernández Pérez

Alejo1926@gmail.com

 

 

QUERIDA… MADRE MÍA
Autor: Eliseo León Pretell
*Poeta internacional peruano
“Ciudad Satelital”
Houston Texas, EE UU

(Pareado alejandrino de arte mayor)

Los años van pasando como nubes de prisa,
redibujando surcos que el tiempo ya no alisa.

Cada hálito de vida que aspiro día a día,
es un recuerdo tuyo… querida madre mía.
♪♪♪
Sigue latiendo tu alma en todos mis sentidos,
tú eres la luz y guía de mis años vividos.

Tus consejos de vida son mi guión y bandera,
tatuados en mi sangre hasta cuando me muera.
♪♪♪
Cuando mi mente vuelve a mi inocente infancia,
sin espacio, sin tiempo burlando la distancia.

Te ubicas a mi lado disipando mis miedos
peinando mis cabellos…con tus frágiles dedos.
♪♪♪
Segura me decías: Serás un gran poeta,
tal vez ya no estaré para oír tu trompeta.

Con tu pluma de asombro besarás las estrellas,
por tu rima y encanto tus letras serán bellas.
♪♪♪
Madre, si no he cumplido, con todo mi respeto,
con aquella promesa que asumí como un reto.

Te juro madrecita, que puedo todavía,
escribir para ti…la mejor poesía.

Derechos reservados
La más bella palabra en labios de un hombre es la palabra madre,

y la llamada más dulce: madre mía.
Khalil Gibran

 

Impuestos a las bebidas azucaradas: Cómo me gusta que cuiden por mi salud… aunque siempre la deba pagar yo

 

Cómo me gusta que cuiden por mi salud… aunque siempre la deba pagar yo. El famoso impuesto  a las bebidas azucaradas que ya ha implantado Cataluña (y que no tardará en aplicarse en España, y si no al tiempo) es otro claro ejemplo de cómo los políticos saben gobernar… el bolsillo de los contribuyentes, porque cada medida que toman no repercute directamente en la salud de los ciudadanos, sino en su bolsillo. Y solo cuando éste está vacío  se supone que se gana en salud.

 

Ya pasó con el tabaco. Era (y es) la lacra de la sociedad… porque era la partida que más dinero se gastaban los Estados en Sanidad. Se impusieron nuevos impuestos, se marcaron las cajetillas con imágenes de cánceres y muertos (¿se obligará ahora a los refrescos a poner estas mismas imágenes para concienciar a la sociedad del peligro de beber muchas Coca-Cola y similares?) y se recaudaron miles de nuevos millones de euros. ¿El consumo de tabaco ha bajado? Sí. ¿Significativamente? No. Pero el dinero recaudado sirve para tapar los agujeros que se crean en otras áreas (porque la Sanidad en este país no ha mejorado precisamente, sino más bien al contrario) y se deja un ‘margen de mejora’ para volver a subir los impuestos al tabaco.

 

Ahora les toca el turno a las bebidas azucaradas, un término que va mucho más allá de la popular Coca-Cola, ya que incluye a bebidas de néctar y zumos de frutas, bebidas deportivas, los refrescos de té y café, las energéticas, leches endulzadas, batidos o aguas con sabores. Y se espera que a corto plazo incida en la comida basura y la bollería industrial. Todo por nuestra salud, aunque lo primero que han hecho nuestros políticos es calcular cuánto van a recaudar (31 millones por año sólo en Cataluña).

 

Que el abuso de estos productos son malos para la salud; sí. Que se debería educar a las nuevas y viejas generaciones en una alimentación más saludable; también. Que todas las medidas que tomen nuestros políticos para mejorar nuestro bienestar la debamos pagar nosotros; no lo tengo más claro. Me da la sensación de que, a este paso, es menos saludable para nosotros (y en especial para nuestra economía) vivir con estos políticos que vivir en un McDonalds.

 

Además, para los que somos de origen agrario y concretamente de la Cuenca del Duero, después de tantos años de esfuerzo por mejorar la producción y la calidad de la remolacha, nos cae como una pedrada.

JDM

 

 

 

LA FALSA VICTORIA ANUNCIADA  DEMACRON EN FRANCIA

Dr. Hugo SALINAS

salinas_hugo@yahoo.com

Emmanuel Macron, a sus 39 años, acaba de ser elegido como el presidente más joven de la República Francesa, y con un porcentaje (más del 65%) que supera largamente a todos sus antecesores. Sin embargo, esta victoria, sin ambigüedad, ¿es la de Emmanuel Macron?

Rotundamente no. Y el mismo Emmanuel Macron lo ha aceptado en su discurso de apertura, porque esta elección presidencial ha sido la reafirmación del pueblo francés contra la extrema derecha racista, xenófoba, enarbolada por Marine Le Pen, la candidata presidencial.

Al mismo tiempo, esta elección presidencial francesa ha puesto en evidencia, una vez más, y con una mayor intensidad, la cólera y el pesimismo del pueblo francés, primero, votando por el partido de la extrema derecha, quien ha alcanzado su máximo histórico en Francia, al recoger más del 36% de los votos exprimidos. Segundo, cerca del 9% de votantes se han expresado con un voto en blanco, nunca antes alcanzado. Tercero, el pesimismo de la población se ha manifestado simplemente no participando en estas elecciones presidenciales, y cuya cifra ha sido cercana al 40% del total de votantes.

Si sumamos a la población que no ha asistido a votar, los votos en blanco y los que han manifestado su cólera votando a favor de Marine Le Pen, el resultado supera largamente el 60% del total de personas habilitadas a votar. ¿Por qué esta inmensa cólera y pesimismo?

Para explicar este fenómeno, ya recurrente en la generalidad de las elecciones presidenciales, democráticas y republicanas, a nivel mundial, basta examinar el programa político de Macron. 

Su propuesta política tiene dos grandes rubros. El primero es el apoyo abierto a la globalización. El segundo, para suavizar el primero, está compuesto de algunas medidas de inclusión social, como la eliminación del impuesto a la propiedad para las personas de menores ingresos, o el apoyo económico a los menores de 25 años en desempleo, cuya tasa ha alcanzado un máximo histórico en marzo 2017 (23.7%)[i].

Si miramos de cerca su apoyo a la globalización, no tiene nada de malo. Al contrario, se encuentra en plena sintonía con la evolución de los procesos de trabajo. Es decir, desde hace un buen rato la economía mundial ya ingresó a la economía inmaterial, en donde las innovaciones, los descubrimientos, las creaciones y las invenciones hacen de la economía-mundo un solo mercado, en donde los puestos de trabajo ya no son a  vida. 

La economía inmaterial (en mi léxico, el Proceso de Trabajo de Concepción)[ii] exige plena movilidad en los puestos de trabajo, tanto al interior de la empresa y del país como al exterior de ellos. Esto exige una formación continua, una reorientación profesional permanente, y una movilidad territorial también permanente. A cambio, se obtiene una economía en crecimiento y los mejores salarios para los profesionales.

¿En dónde está el problema, entonces? El problema se encuentra en que la globalización, y la flexibilización en los contratos de trabajo propuesta por Macron, se ejecutará sin hacer ningún cambio en el actual modelo socio-económico, y que se basa en la Repartición Individualista, en donde solamente el que maneja el acto económico se lleva el 100% del resultado neto (las ganancias) de la actividad económica del país. Y esto, con agravantes para los trabajadores: disminución del salario real, y aumento de las horas de trabajo. Mientras que quienes manejan el acto económico serán gratificados con una disminución de impuestos, incentivos tributarios y ayudas financieras millonarias con el cuento de crear nuevos puestos de trabajo.

La política de Macrón no solamente seguirá lo realizado por gobiernos de derecha y de izquierda precedentes, sino que agravará la situación socio-económica de los trabajadores, de los desempleados, de los jóvenes en búsqueda de empleo, de los jubilados, y de los marginados; mientras que hace más millonarios a los millonarios. 

Emmanuel Macron en ningún momento de su campaña política ni en su programa de gobierno propone salir de esta situación infernal, en donde solamente 8 personas tiene una riqueza acumulada igual a la mitad de la población mundial[iii].

Basta ya del imperio del Capital y de la Repartición Individualista, en donde un puñado de personas succiona el resultado del trabajo de las generaciones presentes y pasadas. Es urgente luchar por instalar un modelo socio-económico alternativo, cuyos dos mecanismos fundamentales sean: primero, la propiedad colectiva y, segundo, la Repartición Igualitaria de las utilidades de las empresas-país entre todos los habitantes del país. 

Esto no es utópico, la creación y desarrollo de empresas-país es posible como la base socio-económica de una nueva sociedad y de un nuevo mundo, y que tiende a reconstruir el tejido social roto por los efectos perversos del capitalismo.

Lima, 8 de mayo del 2017

 


[i] http://www.touteleurope.eu/actualite/le-taux-de-chomage-des-jeunes-mars-2017.html

[ii] Cf. http://bvirtual.bnp.gob.pe/bnp/faces/BVIC/Captura/upload/2011/economia.pdf

[iii] https://www.oxfam.org/es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2017-01-16/ocho-personas-poseen-la-misma-riqueza-que-la-mitad-mas

 

 

El abogado de familia don Javier Pérez- Roldán denuncia los errores judiciales que provoca la aplicación de la ideología de género.

​​

 

  • Javier Pérez- Roldán recuerda que en los procesos de familia el principal cliente es el que no paga, es decir el menor, y que la actuación tanto de abogados como de jueces debería tender a la protección de los menores y no a la satisfacción de los intereses de los padres.
  • Igualmente denuncia los perniciosos efectos que la ideología de género está produciendo en las familias, debilitando los lazos familiares y fomentando peligrosamente el individualismo en las relaciones familiares.

Madrid, a 8 de Mayo de 2017.- En una entrevista concedida a la Contra Tv el abogado de Familia Javier Pérez- Roldán denuncia que la aplicación de la ideología de género en los juzgados de familia produce graves injusticias contra uno de los cónyuges (normalmente el varón) y, sobre todo, contra loshijos. 

En la entrevista Javier Pérez- Roldán se muestra como un firme partidario de que en los procesos de separación o divorcio, la norma respecto a los hijos sea la custodia compartida, algo que está muy lejos de suceder en la realidad de los tribunales españoles.

El abogado de familia Javier Pérez- Roldán afirmó ante  La Contra TV  que con carácter general y salvo circunstancias muy excepcionales, el régimen que se debe pedir y el que debiera conceder el juzgado es el de custodia compartida”, régimen que cada vez más mujeres piden, aunque todavía muchas lo rechazan aunque eso suponga perjudicar a sus hijos“.

Pérez-Roldán entiende que para el abogado de familia “el primer cliente es el que no te paga, que son los hijos” por lo que los abogados de familia tienen que defender por encima de todo el interés de los menores y no el de los padres que se quieren separar.

En la práctica cotidiana de los tribunales para los padres varones es frustrante comprobar que “lo que ellos dicen no se escucha y lo que dice la mujer sin pruebas se da siempre por hechos ciertos”. Igualmente llega a afirmar que “Todos los hombres, cuando concluye el proceso de separación, acaban con una imagen muy negativa de la Justicia“, imagen negativa que también comparten las mujeres “porque muchas veces los tribunales les dan la razón y ellas saben que no la tenían“.

Otra de las denuncias que formula Pérez-Roldán es que los jueces rechazan pruebas que permitirían esclarecer los hechos, como en el caso de un hombre que estuvo tres años imputado por unos supuestos insultos a su mujer por vía telefónica cuya falsedad solo pudo verificarse cuando, aprovechando una baja temporal del juez titular que denegaba la correspondiente pericial, el juez sustituto la autorizó. Inmediatamente el caso quedó cerrado al comprobarse que se trataba de una manipulación de la esposa.

Una de las razones de esta indefensión es que los juicios de violencia son juicios rápidos, y en ocasiones se sacrifican las pruebas en aras de una decisión inmediata. Pero luego está la otra cara de la moneda: la lentitud de la justicia en otros casos produce daños irreversibles en caso de órdenes de alejamiento de los hijos. El abogado de familia Javier Pérez- Roldán cita el caso de un padre que no pudo ver a sus hijos durante cinco años por una orden de alejamiento decretada por unos supuestos malos tratos. Cuando finalmente resultó absuelto (el mismo tribunal afirmó que no se debería haber llegado a juicio porque “no había ninguna acusación concreta”), se encontró con que su hijo, de 2 años al inicio del pleito y ahora con 7, no quería verle porque durante un lustro su mujer le había intoxicado contra él.

Al aplicar la ideología de género “se han retorcido los principios generales del Derecho”, sostiene Pérez-Roldán: La legislación ya es de por sí es injusta porque agrava la pena por el simple hecho de ser hombre el agresor y víctima la mujer, cuando las penas deberían establecerse en función de la entidad del delito cometido”.

Pero aún es “más grave” cuanto se refiere a los jueces, continuamente “reciclados” en cursos sobre violencia de género y machacados con la “alarma social”. “Su libertad queda muy disminuida” porque toda esa presión ideológica “acaba cargando su conciencia a la hora de interpretar las pruebas”; así, en caso de archivo de una causa, reciben quejas de organizaciones feministas y presiones mediáticas que llevan a muchos a tirar la toalla y pedir el cambio de juzgado. En Madrid acaba de darse un caso.

El origen de toda esta situación es una ley ideológica, como todo lo que llame al género“. Javier Pérez-Roldán hace durante la entrevista un pequeño resumen histórico del origen de la ideología de género como una traslación de la filosofía comunista del ámbito económico al ámbito de la familia, creando una segregación entre hombres y mujeres en virtud de la cual “a un hombre hay que condenarle no por lo que haya hecho, sino por lo que hicieron sus antecesores”.
La familia es el objetivo último de esas “ideas disolventes”. “Buscan hacer una sociedad de individuos, no de familias”,y donde las “verdades absolutas” no tengan cabida. “Este pensamiento líquido de constante cambio”, concluye, “acaba convirtiendo al hombre en un despojo empujado por cualquier viento que sople, un hombre sin arraigo ni certidumbres”.
 
Se puede ver el vídeo completo de la entrevista (17 minutos) en la siguiente dirección: https://youtu.be/Jx8QaDZgywc

 

 

Asociación Europea de Abogados de Familia (AEAF)
www.asociacionabogadosfamilia.com

www.familiaenderechos.es

 

 

El rostro joven de la misericordia

 

En el parque Blonia de Cracovia Francisco se encontraba con el rostro joven de la misericordia (cf. Discurso de acogida a los jóvenes, 28-VII-2016). El lema de aquella Jornada Mundial de la Juventud era, “Bienaventurados los misericordiosos, porque encontrarán misericordia” (Mt, 5, 7), lo ha traducido así: “Bienaventurados son los que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor a los demás; lo mejor, no lo que les sobra: ¡lo mejor!”.

El Papa conectaba estas actitudes con la capacidad de cambiar, propia de un corazón joven, que tiene sueños para compartir, preguntas y deseos de hacer un mundo mejor. Por eso la Iglesia y el mundo miran a los jóvenes, “para renovar su confianza en la Misericordia del Padre que tiene el rostro siempre joven y no deja de invitarnos a formar parte de su Reino, que es un Reino de alegría, es un Reino siempre de felicidad, es un Reino que siempre nos lleva adelante, es un Reino capaz de darnos la fuerza de cambiar las cosas”.

La misericordia de Dios tiene el rostro siempre joven precisamente porque nos invita a un Reino que nos estimula a ir adelante, cambiando lo que sea necesario primero dentro del propio corazón; pues un corazón misericordioso es aquel capaz de soñar, de ir siempre adelante movido por el amor:

“La misericordia tiene siempre el rostro joven. Porque un corazón misericordioso tiene el valor de dejar las comodidades; un corazón misericordioso sabe ir al encuentro de los demás, logra abrazar a todos. Un corazón misericordioso sabe ser un refugio para quien no ha tenido nunca una casa o la ha perdido, sabe crear un ambiente de casa y de familia para quien ha tenido que emigrar, es capaz de ternura y de compasión. Un corazón misericordioso sabe compartir el pan con quien tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al prófugo y al emigrante. Decir misericordia con vosotros, es decir oportunidad, es decir mañana, es decir empeño, es decir confianza, es decir apertura, hospitalidad, compasión, es decir sueños. ¿Pero vosotros sois capaces de soñar? […] Y cuando el corazón es abierto y capaz de soñar hay sitio para la misericordia, hay sitio para acariciar a los que sufren, hay sitio para ponerse junto a los que no tienen paz en el corazón o les falta lo necesario para vivir o le falta lo más bonito: la fe”.

Por eso añadía Francisco que le duele encontrarse con jóvenes (y recordemos que esto sirve también para la juventud del espíritu a cualquier edad) que se han jubilado de soñar, que han tirado la toalla antes del partido, que van tristes o amargados y aburridos por la vida. O que se han refugiado en un vértigo vacío (de las drogas, de la violencia, del sexo, del consumismo, etc.), corriendo tras las falsas ilusiones de los “vendedores de humo”, que les han robado las energías y la alegría. 

Pedro García

 

Libertad de enseñanza amenazada 

Es necesaria una guía para defender la libertad de enseñanza además del derecho a educar a los alumnos desde la antropología cristiana

Según explicó este un experto, hoy en día la libertad de enseñanza está “cuestionada”, “amenazada” por una normativa restrictiva, una práctica política de reducción de unidades, un debate político y social sesgado, y una apuesta por una escuela pública única como modelo excluyente. Esta iniciativa “enLibertad”, que se está presentando en las distintas comunidades autónomas, pretende que esa libertad de enseñanza deje de estar cuestionada y cuente con reconocimiento social.

Para lograrlo se ha fijado varios objetivos: como la creación de un Observatorio de análisis de la situación real y efectiva de la libertad de enseñanza, en el que existirá un canal de denuncia que permitirá la participación social; Generar debate social estable y no solo en momentos de conflictividad y tener una presencia en medios de comunicación; asimismo, ofrecer argumentos y materiales para asentar los fundamentos de la libertad de enseñanza con publicaciones, artículos en revistas, etc.

Jesús Martínez Madrid

 

Se continúa trabajando.

A mediados del mes de marzo, antes de la visita del Papa a Egipto, se celebró en El Cairo una conferencia sobre “la libertad y la ciudadanía, la diversidad y la integración”, organizada por la Universidad de Al Azhar (sunita) y por el Consejo de los sabios musulmanes (organismo con sede en Abu Dabi): los más de 600 participantes (políticos, académicos, líderes religiosos cristianos y musulmanes, procedentes de 50 países), firmaron la “Declaración de convivencia recíproca islámico-cristiana”: condena el uso de la violencia en nombre de la religión e indica como principio de ciudadanía el criterio que debe aplicarse para garantizar la convivencia pacífica y fructífera entre personas de diferentes religiones y comunidades religiosas.

Se comprende que, el pasado diciembre, el imán de Al Azhar visitase al patriarca copto Tawadros II, para manifestar su condolencia tras la masacre sufrida en una capilla anexa a la catedral de san Marcos, en la que murieron varias decenas de personas. A pesar de todo, no cesa la violencia de los extremistas islámicos contra personas y lugares de culto coptos. Por otra parte, ante el anuncio de un posible proyecto de ley para que cristianos estudien en Al Azhar, se considera utópico: haría falta una familiaridad con el Corán “imposible para los que no pertenecen a la Umma de Mohammad”. Mientras tanto ha tenido lugar la masacre de Pascua.

Ya se ve que el camino del diálogo se presenta largo y tal vez agotador.  Hace falta cubrir demasiadas etapas –nada fáciles- en los principales países islámicos, para que se pueda hablar de un respecto efectivo de la libertad religiosa y los derechos humanos. Esperemos que la visita de Francisco de los necesarios frutos.

Enric Barrull Casals

 

Desprecio al político y a su política

 

                                Como “la política” ha sido un continuo abuso y saqueo de bienes públicos, amén de una creación de impuestos ya insoportables; lo que ha llegado a convertirse en una lacra más que en una soportable carga de mantenimiento y creación de bienes que enriquezcan las sociedades que trabajan y producen; los indefensos electores ya han detectado que no sirve de nada el votar a lo ya establecido y sea del color que sea, puesto que ya los colores se han mezclado tanto que lo que nos presentan es uno solo y que indefinido, se ha convertido en una dictadura que en connivencia con el dinero, han terminado por hacer la realidad que explicara “Lampedusa en su obra El Gatopardo” (“Cambiemos algo para que en realidad no cambie nada”).

                                Así las cosas las masas o no votan o votan a lo que nadie espera y los profesionales de la política (mercenarios en mayoría) andan locos, por tratar de mantener sistemas ya caducos o muertos del todo; como ha dicho un tal Manuel Valls, del partido socialista en el que militaba en las recientes elecciones francesas; “el partido está muerto”; y sin dignidad ninguna y habiendo llegado a primer ministro, se pasa al del nuevo ganador, que sorprendentemente es un presidente electo, que llega al máximo cargo de la república francesa, sin tener organizado su propio partido, que ahora ha de nutrir de componentes suficientes como para regir, al que se tiene como mejor o más avanzado país “democrático” (no olvidemos que fueron los que realizaron la mayor y más famosas de las repúblicas modernas, conocida como la “Revolución Francesa 1789”).

                                Debido a la situación que crean los franceses, para sí mismos, pero como un nuevo espejo para el resto del mundo, “ese tal Valls”, y con cara de cemento, se ha ofrecido al nuevo ganador para formar parte del equipo que dicen van a gobernar (esperemos no sea un mangoneo más) en Francia y “colonias”.

                                En España, y en un caldo ya muy espeso de corrupciones múltiples y que abarcan desde a la casa real, hasta la nueva y última, en la que se nombran a fiscales de la propia “fiscalía para la corrupción”; las encuestas (que como sabemos son mentiras “adobadas”) dicen que la situación es tan confusa o más que en Francia y que el personal, “estamos hasta los cojoncios de hunos y de hotros”, por lo que los que tienen el poder hoy, lo que tienen es un miedo enorme a tener que convocar elecciones, ya que “llegadas las urnas”, nadie sabe lo que pasaría tras el plebiscito y qué resultaría del escrutinio del mismo.

            O sea, incertidumbre total y todo el mundo descontento, inseguro y dispuesto a “votar al moro Muza”, esperando un milagro imposible; todo lo demás que nos digan, son mentiras adobadas y que entendemos como un “sálvese el que pueda, puesto que milagros no existen y en política menos”.

            Todo ello producido por la situación de endeudamiento máximo en que ya nos han situado los nefastos políticos, que han mangoneado los intereses estatales, después de la dictadura de Franco; lo que ha ocasionado una pobreza inesperada para la mayoría de españoles (“de la que únicamente se salvaron los saqueadores de todos los recursos hispanos de los que se han apropiado o dilapidado en una administración incontrolada”)

                                El resto de la población y el que la tiene, vive de pensiones la mayoría de cantidades de miseria; muchos que perdieron el trabajo fijo, no encontraron nuevos puestos y dudan si llegarán a cobrar una pensión aunque sea de “limosna”; la juventud (que se presume es la mejor formada de los dos últimos siglos) en mayoría tiene que emigrar a donde los admitan, a tratar de allí, situarse en un nivel de vida, que en esos lugares igualmente escasea y como en los peores tiempos de la dictadura franquista, tienen que dedicarse a trabajos que los nativos no quieren (friegaplatos por ejemplo).

                                El resto, entre las drogas, la falta de horizontes y el hastío de todo lo que ven e intuyen, entiendo ya es “una enfermedad incurable” y cuyos efectos destructivos se irán viendo con el tiempo; la sociedad en definitiva, es algo que ya no existe, al menos en ese grado mínimo de ilusión que toda sociedad necesita para vivir, mantenerse y pensar en un futuro que no lo hay ya nada más que para los pertenecientes a esa casta dominante, que no lo es por méritos, sino por haberse sabido “colocar” en ese estado vergonzoso o vergonzante de casta explotadora de todos los demás.

                                En general intuyo que estamos, como en un “pantano” que lleno ya hasta rebosar, no saben ni contener “las aguas que entran” ni dar salida a las que ya sobran en demasía… ¿Qué va a ocurrir antes o después? Lo vamos a ir viendo este mismo año, con las elecciones en Alemania, Inglaterra, Francia y otros; pues ya el problema no es de un solo país… “ni incluso de uno de los continentes”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y 

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes