Las Noticias de hoy 10 Abril 2017

Ideas  Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 10 de abril de 2017        

Indice:

Newsletter Diario

El Papa el Domingo de Ramos: “Jesús, el gran Paciente del dolor humano, está con los que hoy sufren como Él”

Ángelus: Cercanía del Papa a las víctimas del terrorismo y las guerras

El Papa: “Ningún joven sea excluido, acompáñenlos en su búsqueda de sentido para responder al proyecto de Dios”

Lunes Santo: Pasión de Nuestro Señor: Francisco Fernández-Carvajal

 Lunes santo: “Se consuma la vida de Jesús”: San Josemaria

«Son tiempos para abrirnos a la acción de Dios»: entrevista al Prelado del Opus Dei

Vídeos y audios de San Josemaría sobre Jesucristo

Semana Santa: Nos amó hasta el fin: Felix María Arocena

Eternidad: la nostalgia de los ateos: Ernesto Juliá

 Acoso sexual, jueces injustos y viejos verdes: profeta Daniel con excelente técnica de abogado: Daniel Tirapu

Pureza y divorcio: Acción Familia 

 El presidente de RTVE sobre la conquista de América: "España no fue colonizadora, sino evangelizadora"

LA DIRECCIÓN DEL DISENSO: René Mondragón

¿Mujeres Alfa?: Nuria Chinchilla

 Revolución de género, una revolución contra el hombre: Norma Barba

 Una Semana Santa diferente: Silvia del Valle Márquez

Los vientres de alquiler se prestan a la manipulación: Domingo Martínez Madrid

 Decisiones que solo corresponde tomar a los padres.: Jesús Martínez Madrid

¿Qué ha pasado con la confianza?: Suso do Madrid

 Dinero para los de siempre y a costa de los de siempre: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

Newsletter Diario

 

 

El Papa el Domingo de Ramos: “Jesús, el gran Paciente del dolor humano, está con los que hoy sufren como Él”

Misa del Domingo de Ramos y la celebración de la Pasión del Señor en la Plaza de San Pedro. - AFP

09/04/2017 11:15

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“Para seguir fielmente a Jesús, pedimos la gracia de hacerlo no de palabra sino con los hechos, y de llevar nuestra cruz con paciencia, de no rechazarla, ni deshacerse de ella, sino que, mirándolo a Él, aceptémosla y llevémosla día a día”, lo dijo el Papa Francisco en su homilía en la Misa del Domingo de Ramos. La Plaza de San Pedro, magníficamente adornada para la ocasión con numerosos olivos y flores, fue el marco en el que el Pontífice presidió la procesión y la bendición de las Palmas y la celebración de la Pasión del Señor.

Ante miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países, el Obispo de Roma recordó en su homilía que, “esta celebración tiene como un doble sabor, dulce y amargo, es alegre y dolorosa, porque en ella – dijo el Papa – celebramos la entrada del Señor en Jerusalén, aclamado por sus discípulos como rey, al mismo tiempo que se proclama solemnemente el relato del Evangelio sobre su pasión”. Es por ello, que nuestro corazón siente ese doloroso contraste y experimenta en cierta medida lo que Jesús sintió en su corazón en ese día, el día en que se regocijó con sus amigos y lloró sobre Jerusalén.

Así mismo, el Papa Francisco señaló que desde hace 32 años la dimensión gozosa de este domingo se ha enriquecido con la fiesta de los jóvenes, es decir, con la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que este año se celebra en ámbito diocesano. De modo especial, este Domingo de Ramos, los jóvenes de Cracovia entregan la Cruz peregrina de las Jornadas Mundiales de la Juventud, a los jóvenes de Panamá, sede de la próxima JMJ en el 2019.

Comentando el Evangelio según San Mateo, que se proclamó antes de la procesión, el Santo Padre dijo que, se hace hincapié en el entusiasmo de los discípulos, que acompañan al Maestro con aclamaciones festivas. “Pero este Jesús, que justamente según las Escrituras entra de esa manera en la Ciudad Santa, no es un iluso que siembra falsas ilusiones, un profeta new age, un vendedor de humo, todo lo contrario: es un Mesías bien definido, con la fisonomía concreta del siervo, el siervo de Dios y del hombre que va a la pasión; es el gran Paciente del dolor humano”.

Hoy, dijo el Papa, nosotros festejamos a nuestro Rey, pensamos en el sufrimiento que Él tendrá que sufrir en esta Semana. Pensamos en las calumnias, los ultrajes, los engaños, las traiciones, el abandono, el juicio inicuo, los golpes, los azotes, la corona de espinas, y en definitiva al vía crucis, hasta la crucifixión. “Él nunca prometió honores y triunfos, precisó el Pontífice, por ello, siempre advirtió a sus amigos que el camino era ese, y que la victoria final pasaría a través de la pasión y de la cruz”.

Y lo mismo vale para nosotros, puntualizó el Obispo de Roma, para seguir fielmente a Jesús, pedimos la gracia de hacerlo no de palabra sino con los hechos, y de llevar nuestra cruz con paciencia, de no rechazarla, ni deshacerse de ella, sino que, mirándolo a Él, aceptémosla y llevémosla día a día. “Él está presente en muchos de nuestros hermanos y hermanas que hoy sufren como Él, concluyó el Papa, sufren a causa de un trabajo esclavo, sufren por los dramas familiares, por las enfermedades, sufren a causa de la guerra y el terrorismo, por culpa de los intereses que mueven las armas y dañan con ellas. No es otro Jesús: es el mismo que entró en Jerusalén en medio de un ondear de ramos de palmas y de olivos. Es el mismo que fue clavado en la cruz y murió entre dos malhechores. No tenemos otro Señor fuera de Él: Jesús, humilde Rey de justicia, de misericordia y de paz.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

Texto y audio completo de la homilía del Papa Francisco

Esta celebración tiene como un doble sabor, dulce y amargo, es alegre y dolorosa, porque en ella celebramos la entrada del Señor en Jerusalén, aclamado por sus discípulos como rey, al mismo tiempo que se proclama solemnemente el relato del Evangelio sobre su pasión. Por eso nuestro corazón siente ese doloroso contraste y experimenta en cierta medida lo que Jesús sintió en su corazón en ese día, el día en que se regocijó con sus amigos y lloró sobre Jerusalén.

Desde hace 32 años la dimensión gozosa de este domingo se ha enriquecido con la fiesta de los jóvenes: La Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebra en ámbito diocesano, pero que en esta plaza vivirá dentro de poco un momento intenso, de horizontes abiertos, cuando los jóvenes de Cracovia entreguen la Cruz a los jóvenes de Panamá.

El Evangelio que se ha proclamado antes de la procesión (cf. Mt 21,1-11) describe a Jesús bajando del monte de los Olivos montado en una borrica, que nadie había montado nunca; se hace hincapié en el entusiasmo de los discípulos, que acompañan al Maestro con aclamaciones festivas; y podemos imaginarnos con razón cómo los muchachos y jóvenes de la ciudad se dejaron contagiar de este ambiente, uniéndose al cortejo con sus gritos. Jesús mismo ve en esta alegre bienvenida una fuerza irresistible querida por Dios, y a los fariseos escandalizados les responde: «Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras» (Lc 19,40).

Pero este Jesús, que justamente según las Escrituras entra de esa manera en la Ciudad Santa, no es un iluso que siembra falsas ilusiones, no es un profeta «new age», un vendedor de humo, todo lo contrario: es un Mesías bien definido, con la fisonomía concreta del siervo, el siervo de Dios y del hombre que va a la pasión; es el gran Paciente del dolor humano.

Así, al mismo tiempo que también nosotros festejamos a nuestro Rey, pensamos en el sufrimiento que Él tendrá que sufrir en esta Semana. Pensamos en las calumnias, los ultrajes, los engaños, las traiciones, el abandono, el juicio inicuo, los golpes, los azotes, la corona de espinas... y en definitiva pensemos en el vía crucis, hasta la crucifixión.

Él lo dijo claramente a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mt 16,24). Él nunca prometió honores y triunfos. Los Evangelios son muy claros. Siempre advirtió a sus amigos que el camino era ese, y que la victoria final pasaría a través de la pasión y de la cruz. Y lo mismo vale para nosotros. Para seguir fielmente a Jesús, pedimos la gracia de hacerlo no de palabra sino con los hechos, y de llevar nuestra cruz con paciencia, de no rechazarla, ni deshacerse de ella, sino que, mirándolo a Él, aceptémosla y llevémosla día a día.

Y este Jesús, que acepta que lo aclamen aun sabiendo que le espera el «crucifige», no nos pide que lo contemplemos sólo en los cuadros o en las fotografías, o incluso en los vídeos que circulan por la red. No. Él está presente en muchos de nuestros hermanos y hermanas que hoy, hoy sufren como Él, sufren a causa de un trabajo esclavo, sufren por los dramas familiares, sufren por las enfermedades... Sufren a causa de la guerra y el terrorismo, por culpa de los intereses que mueven las armas y dañan con ellas. Hombres y mujeres engañados, pisoteados en su dignidad, descartados.... Jesús está en ellos, en cada uno de ellos, y con ese rostro desfigurado, con esa voz rota pide - nos pide - que se le mire, que se le reconozca, que se le ame.

No es otro Jesús: es el mismo que entró en Jerusalén en medio de un ondear de ramos de palmas y de olivos. Es el mismo que fue clavado en la cruz y murió entre dos malhechores. No tenemos otro Señor fuera de Él: Jesús, humilde Rey de justicia, de misericordia y de paz.

 

Ángelus: Cercanía del Papa a las víctimas del terrorismo y las guerras

Ángelus del Domingo de Ramos: Cercanía del Papa a las víctimas del terrorismo y las guerras. - AFP

09/04/2017 12:02

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 Tras haber presidido la Santa Misa del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, en una soleada Plaza de San Pedro, que contó con el rito de la bendición de las Palmas y la solemne procesión, al rezar a la Madre de Dios el Papa Bergoglio manifestó su cercanía al mundo que sufre.

En efecto, a la hora del Ángelus del Domingo de Ramos – y ante la presencia de miles de fieles y peregrinos de numerosos países – el Santo Padre Francisco invitó a encomendar a la Santísima Virgen María a las víctimas del atentado terrorista del pasado 7 de abril en Estocolmo, sin olvidar a cuantos se encuentran aún duramente probados a causa la guerra, que definió “desgracia de la humanidad”.

Y ante el atentado que tuvo lugar en El Cairo, en una iglesia, el Pontífice manifestó asimismo su solidaridad  a la Iglesia Copta y todo Egipto, pidiendo a Dios que convierta a los terroristas y a quienes fabrican las armas y comercian con ellas.

Y teniendo en cuenta la celebración de la 32ª Jornada diocesana de la juventud, que representa una nueva etapa de la gran peregrinación comenzada por San Juan Pablo II – con el recuerdo de la reunión de Cracovia del año pasado y con la meta puesta en Panamá para enero del año 2019 – el Obispo de Roma, poco antes de que los jóvenes polacos entregaran la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud a los jóvenes panameños, sugirió pedir al Señor que esta Cruz peregrina, junto al icono de María, Salus Populi Romani, haga crecer por donde pase, la fe y la esperanza, revelando así el amor invencible de Cristo.

(María Fernanda Bernasconi – RV). 

Escuchemos las palabras del Santo Padre Francisco antes de rezar a la Madre de Dios:

Al término de esta celebración, saludo cordialmente a todos ustedes, aquí presentes, especialmente a cuantos han participado en el Encuentro internacional con vistas a la Asamblea sinodal sobre los jóvenes, organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en colaboración con la Secretaría General del Sínodo de los Obispos.

Este saludo se extiende a todos los jóvenes que hoy, en torno a sus Obispos, celebran la Jornada de la Juventud en cada diócesis del mundo. Se trata de otra etapa de la gran peregrinación, comenzada por San Juan Pablo II, que el año pasado nos ha reunido en Cracovia y que nos convoca en Panamá para enero de 2019.

Por esta razón, dentro de algunos instantes, los jóvenes polacos entregarán la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud a los jóvenes panameños, acompañados, recíprocamente, por sus Pastores y Autoridades civiles.

Pidamos al Señor que la Cruz, junto al icono de María, Salus Populi Romani, allí donde pasará haga crecer la fe y la esperanza, revelando el amor invencible de Cristo.

A Cristo que hoy entra en la Pasión y a la la Santísima Virgen encomendamos a las víctimas del atentado terrorista acaecido el viernes pasado en Estocolmo, así como a cuantos se encuentran aún duramente probados por la guerra, desgracia de la humanidad.

Y también el atentado realizado, lamentablemente hoy, esta mañana, en El Cairo, en una iglesia copta: a mi querido hermano, Su Santidad el Papa Tawadros II, a la Iglesia Copta y a toda la querida nación egipcia, expreso mi profundo pesar, rezo por los difuntos y por los heridos; estoy cercano a los familiares y a la entera comunidad.

Que el Señor convierta el corazón de las personas que siembran terror, violencia y muerte, y también el corazón de quienes fabrican y trafican las armas.

 

 

El Papa: “Ningún joven sea excluido, acompáñenlos en su búsqueda de sentido para responder al proyecto de Dios”

El Obispo de Roma encontró a los jóvenes de su Diócesis y de las otras Diócesis de la Región Lacio (Italia), en la Basílica Papal de Santa María la Mayor - AP

08/04/2017 19:30

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“No es suficiente preguntarse ¿quién soy yo?, como a menudo propone la cultura dominante… Es necesario, orientar la cuestión de manera diferente y preguntarse: ¿Para quién soy yo? En efecto, la felicidad está en nuestra entrega, siguiendo el ejemplo de Jesús, que ofrece su vida por la humanidad”, lo dijo el Papa Francisco en su homilía en la Vigilia de Oración en preparación a la Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebra a nivel diocesano. En este marco, el Obispo de Roma encontró a los jóvenes de su Diócesis y de las otras Diócesis de la Región Lacio (Italia), en la Basílica Papal de Santa María la Mayor, la tarde del sábado 8 de abril.

En su homilía que entregó a los jóvenes, el Santo Padre indicó que, “esta vigilia de oración es la primera ocasión que tienen de participar directamente en el camino de preparación para el próximo Sínodo de los Obispos y para la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá, que se celebrará inmediatamente después de la Asamblea sinodal”.

 

Video de la Vigilia de Oración presidida por el Papa Francisco:

 

 

Lunes Santo: Pasión de Nuestro Señor

LAS NEGACIONES DE PEDRO

— San Pedro niega conocer al Señor. Nuestras negaciones.

— La mirada de Jesús y la contrición de Pedro.

— El verdadero arrepentimiento. Acto de contrición.

I. Mientras se desarrolla el proceso contra Jesús ante el Sanedrín tiene lugar la escena más triste de la vida de Pedro. Él, que lo había dejado todo por seguir a nuestro Señor, que ha visto tantos prodigios y ha recibido tantas muestras de afecto, ahora le niega rotundamente. Se siente acorralado y niega hasta con juramento conocer a Jesús.

Cuando Pedro estaba abajo en el atrio, llega una de la criadas del Sumo Sacerdote y, al ver a Pedro que se estaba calentando, fijándose en él, le dice: También tú estabas con Jesús, ese Nazareno. Pero él lo negó diciendo: Ni le conozco, ni sé de qué hablas. Y salió afuera, al vestíbulo de la casa, y cantó un gallo. Y al verlo la criada empezó a decir otra vez a los que estaban alrededor: éste es de los suyos. Pero él lo volvió a negar. Y un poco después, los que estaban allí decían a Pedro: Desde luego eres de ellos, porque también tú eres galileo. Pero él comenzó a decir imprecaciones y a jurar: No conozco a ese hombre del que habláis1.

Ha negado conocer a su Señor, y con eso niega también el sentido hondo de su existencia: ser Apóstol, testigo de la vida de Cristo, confesar que Jesús es el Hijo de Dios vivo. Su vida honrada, su vocación de Apóstol, las esperanzas que Dios había depositado en él, su pasado, su futuro: todo se ha venido abajo. ¿Cómo es posible que diga no conozco a ese hombre?

Unos años antes, un milagro obrado por Jesús había tenido para él un significado especial y profundo. Al ver la pesca milagrosa (la primera de ellas) Pedro lo comprendió todo, se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: Apártate de mí, Señor, que soy un pobre pecador. Pues el asombro se había apoderado de él2. Parece como si en un momento lo hubiera visto todo claro: la santidad de Cristo y su condición de hombre pecador. Lo negro se percibe en contraste con lo blanco, la oscuridad con la luz, la suciedad con la limpieza, el pecado con la santidad. Y entonces, mientras sus labios decían que por sus pecados se siente indigno de estar junto al Señor, sus ojos y toda su actitud le pedían no separarse jamás de Él. Aquel fue un día muy feliz. Allí comenzó realmente todo: Entonces dijo Jesús a Simón: No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar. Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron3. La vida de Pedro tendría desde entonces un formidable objetivo: amar a Cristo y ser pescador de hombres. Todo lo demás sería medio e instrumento para este fin. Ahora, por fragilidad, por dejarse llevar del miedo y de los respetos humanos, Pedro se ha derrumbado.

El pecado, la infidelidad en mayor o menor grado, es siempre negación de Cristo y de lo más noble que hay en nosotros mismos, de los mejores ideales que el Señor ha sembrado en nosotros. El pecado es la gran ruina del hombre. Por eso hemos de luchar con ahínco, ayudados por la gracia, para evitar todo pecado grave –los de malicia, fragilidad o ignorancia culpable– y todo pecado venial deliberado.

Pero incluso del pecado, si tuviéramos la desgracia de cometerlo, hemos de sacar frutos, pues la contrición afianza más la amistad con el Señor. Nuestros errores no deben desalentarnos jamás si nos comportamos con humildad. Un sincero arrepentimiento es siempre la ocasión de un encuentro nuevo con el Señor, del que se pueden derivar insospechadas consecuencias para nuestra vida interior. Si pecamos, hemos de volver al Señor cuantas veces sea preciso, sin angustiarnos pero sí con dolor. «Pedro invirtió una hora para caer, pero en un minuto se levanta y subirá más alto de lo que estaba antes de su caída»4.

El Cielo está lleno de grandes pecadores que supieron arrepentirse. Jesús nos recibe siempre y se alegra cuando recomenzamos el camino que habíamos abandonado, quizá en cosas pequeñas.

II. El Señor, maltratado, es llevado por uno de aquellos atrios. Entonces, se volvió y miró a Pedro5. «Sus miradas se cruzaron. Pedro hubiera querido bajar la cabeza, pero no pudo apartar su mirada de Aquel que acababa de negar. Conoce muy bien las miradas del Salvador. No pudo resistir a la autoridad y al encanto de esa mirada que suscitó su vocación; esa mirada tan cariñosa del Maestro aquel día en que, mirando a sus discípulos, afirmó: He aquí a mis hermanos, hermanas y madre. Y aquella mirada que le hizo temblar cuando él, Simón, quiso apartar la Cruz del camino del Señor. ¡Y la compasiva mirada con que acogió al joven tan poco desprendido para seguirle! ¡Y la mirada anegada de lágrimas ante el sepulcro de Lázaro...! Conoce las miradas del Salvador.

»Y, sin embargo, nunca jamás contempló en el rostro del Señor la expresión que descubre en Él en aquel momento, aquellos ojos impregnados de tristeza, pero sin severidad; mirada de reconvención, sin duda, pero que al mismo tiempo quiere ser suplicante y parece decirle: Simón, yo he rogado por ti.

»Su mirada solo se detuvo un instante sobre él: Jesús fue empujado violentamente por los soldados, pero Pedro la sigue viendo»6. Ve la mirada indulgente sobre la llaga profunda de su culpa. Comprendió entonces la gravedad de su pecado, y el cumplimiento de la profecía del Señor respecto a su traición. Y recordó Pedro las palabras del Señor: Antes que el gallo cante hoy, me habrás negado tres veces. Salió fuera y lloró amargamente7. El salir fuera «era confesar su culpa. Lloró amargamente porque sabía amar, y bien pronto las dulzuras del amor reemplazaron en él a las amarguras del dolor»8.

Saberse mirado por el Señor impidió que Pedro llegara a la desesperanza. Fue una mirada alentadora en la que Pedro se sintió comprendido y perdonado. ¡Cómo recordaría entonces la parábola del Buen Pastor, del hijo pródigo, de la oveja perdida!

Pedro salió fuera. Se separó de aquella situación, en la que imprudentemente se había metido, para evitar posibles recaídas. Comprendió que aquel no era su sitio. Se acordó de su Señor, y lloró amargamente. En la vida de Pedro vemos nuestra propia vida. «Dolor de Amor. —Porque Él es bueno. —Porque es tu Amigo, que dio por ti su Vida. —Porque todo lo bueno que tienes es suyo. —Porque le has ofendido tanto... Porque te ha perdonado... ¡Él!... ¡¡a ti!!

»—Llora, hijo mío, de dolor de Amor»9.

La contrición da al alma una especial fortaleza, devuelve la esperanza, hace que el cristiano se olvide de sí mismo y se acerque de nuevo a Dios en un acto de amor más profundo. La contrición aquilata la calidad de la vida interior y atrae siempre la misericordia divina. Mis miradas se posan sobre los humildes y sobre los de corazón contrito10.

Cristo no tendrá inconveniente en edificar su Iglesia sobre un hombre que puede caer y ha caído. Dios cuenta también con los instrumentos débiles para realizar, si se arrepienten, sus empresas grandes: la salvación de los hombres.

Muy probablemente Pedro, después de las negaciones y de su arrepentimiento, iría a buscar a la Virgen. También nosotros lo hacemos ahora que recordamos con más viveza nuestras faltas y negaciones.

III. Además de una gran fortaleza, la verdadera contrición da al alma una particular alegría, y dispone para ser eficaces entre los demás. «El Maestro pasa, una y otra vez, muy cerca de nosotros. Nos mira... Y si le miras, si le escuchas, si no le rechazas, Él te enseñará cómo dar sentido sobrenatural a todas tus acciones... Y entonces tú también sembrarás, donde te encuentres, consuelo y paz y alegría»11.

Sobre Judas también recayó la mirada del Señor, que le incita a cambiar cuando, en el momento de su traición, se sintió llamado con el título de amigo. ¡Amigo! ¿A qué has venido aquí? No se arrepintió en ese momento, pero más tarde sí: viendo a Jesús sentenciado, arrepentido de lo hecho, restituyó las treinta monedas de plata12.

¡Qué diferencia entre Pedro y Judas! Los dos traicionaron (de distinta manera) la fidelidad a su Maestro. Los dos se arrepintieron. Pedro sería –a pesar de sus negaciones– la roca sobre la que se asentará la Iglesia de Cristo hasta el final de los tiempos. Judas fue y se ahorcó. El simple arrepentimiento humano no basta; produce angustia, amargura y desesperación.

Junto a Cristo el arrepentimiento se transforma en un dolor gozoso, porque se recobra la amistad perdida. En unos instantes, Pedro se unió al Señor –a través del dolor de sus negaciones– mucho más fuertemente de lo que había estado nunca. De sus negaciones arranca una fidelidad que le llevará hasta el martirio.

Judas fue todo lo contrario, se queda solo: A nosotros ¿qué nos importa?, allá tú, le dicen los príncipes de los sacerdotes. Judas, en el aislamiento que produce el pecado, no supo ir a Cristo; le faltó la esperanza.

Debemos despertar con frecuencia en nuestro corazón el dolor de Amor por nuestros pecados. Sobre todo al hacer el examen de conciencia al acabar el día, y al preparar la Confesión.

«A ti que te desmoralizas, te repetiré una cosa muy consoladora: al que hace lo que puede, Dios no le niega su gracia. Nuestro Señor es Padre, y si un hijo le dice en la quietud de su corazón: Padre mío del Cielo, aquí estoy yo, ayúdame... Si acude a la Madre de Dios, que es Madre nuestra, sale adelante»13.

1 Mc 14, 66-67. — 2 Cfr. Lc 5, 8-9. — 3 Lc 5, 10-11. — 4 G. Chevrot, Simón Pedro, p. 261. — 5 Lc 22, 61. — 6 G. Chevrot, loc. cit., pp. 265-266. — 7 Lc 22, 61-62. — 8 San Agustín, Sermón 295. — 9 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 436. — 10 Is 66, 2. — 11 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, VIII, 4. — 12 Cfr. Mt 27, 3-10. — 13 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, X, 3.

 

† Nota: Ediciones Palabra (poseedora de los derechos de autor) s�lo nos ha autorizado a difundir la meditaci�n diaria a usuarios concretos para su uso personal, y no desea su distribuci�n por fotocopias u otras formas de distribuci�n.

 

 

Lunes santo: “Se consuma la vida de Jesús”

Nuestros pecados fueron la causa de la Pasión: de aquella tortura que deformaba el semblante amabilísimo de Jesús, perfectus Deus, perfectus homo Y son también nuestras miserias las que ahora nos impiden contemplar al Señor, y nos presentan opaca y contrahecha su figura. Cuando tenemos turbia la vista, cuando los ojos se nublan, necesitamos ir a la luz. Y Cristo ha dicho: ego sum lux mundi! (Ioh VIII,12), yo soy la luz del mundo. Y añade: el que me sigue no camina a oscuras, sino que tendrá la luz de la ...

...vida (Via Crucis, VI Estación, n. 1)

Esta semana, que tradicionalmente el pueblo cristiano llama santa, nos ofrece, una vez más, la ocasión de considerar –de revivir– los momentos en los que se consuma la vida de Jesús. Todo lo que a lo largo de estos días nos traen a la memoria las diversas manifestaciones de la piedad, se encamina ciertamente hacia la Resurrección, que es el fundamento de nuestra fe, como escribe San Pablo (Cfr. 1 Cor XV, 14.). No recorramos, sin embargo, demasiado de prisa ese camino; no dejemos caer en el olvido algo muy sencillo, que quizá, a veces, se nos escapa: no podremos participar de la Resurrección del Señor, si no nos unimos a su Pasión y a su Muerte (Cfr. Rom VIII, 17.). Para acompañar a Cristo en su gloria, al final de la Semana Santa, es necesario que penetremos antes en su holocausto, y que nos sintamos una sola cosa con El, muerto sobre el Calvario (...).

Meditemos en el Señor herido de pies a cabeza por amor nuestro. Con frase que se acerca a la realidad, aunque no acaba de decirlo todo, podemos repetir con un autor de hace siglos: El cuerpo de Jesús es un retablo de dolores. A la vista de Cristo hecho un guiñapo, convertido en un cuerpo inerte bajado de la Cruz y confiado a su Madre; a la vista de ese Jesús destrozado, se podría concluir que esa escena es la muestra más clara de una derrota. ¿Donde están las masas que lo seguían, y el Reino cuyo advenimiento anunciaba? Sin embargo, no es derrota, es victoria: ahora se encuentra más cerca que nunca del momento de la Resurrección, de la manifestación de la gloria que ha conquistado con su obediencia (Es Cristo que pasa, 95).

 

 

«Son tiempos para abrirnos a la acción de Dios»

Versión íntegra de la entrevista al Prelado del Opus Dei publicada recientemente por el periódico portugués "Jornal de Noticias".

Entrevistas 7 de Abril de 2017

pus Dei - «Son tiempos para abrirnos a la acción de Dios»

He hablado con algunos de los que han sido alumnos suyos. Me contaron que impartía sus clases de Teología Fundamental de memoria, sin necesidad de abrir manuales, y caminando por el aula. ¿Tiene tan buena memoria?

 

Han pasado ya algunos años desde entonces y no recuerdo con mucho detalle. Desde luego, aunque la memoria ayuda, en la enseñanza de la Teología influye especialmente el hecho de que se trata de realidades que están en el centro de la propia vida y no sólo de datos que se recuerdan.

En la Prelatura deben convivir la fidelidad a lo esencial, es decir, al espíritu y a la misión recibidos, con los cambios que requieran las nuevas circunstancias

Si le pregunto por los cambios que podría haber en la Prelatura ¿es una paradoja? A veces se les tilda de inmovilistas, conservadores, como si tuvieran miedo al cambio…

Las instituciones de la Iglesia, como el Opus Dei, tienen el reto de ser plenamente fieles a Jesucristo en cada momento histórico, a través de la misión que han recibido. Con la ayuda de Dios, procuran hacer visible a Jesucristo de un modo adecuado a las circunstancias de lugar y tiempo. Por eso, en la Prelatura deben convivir la fidelidad a lo esencial, es decir, al espíritu y a la misión recibidos, con los cambios que requieran las nuevas circunstancias, los que sean necesarios dentro del ámbito amplio de lo que no es esencial. Como explicaba san Josemaría, con el tiempo cambian los modos de decir y de hacer, pero debe permanecer inmutable el núcleo, el espíritu.

¿Cómo afronta su misión y qué piensa que se espera de ella?

 

En primer lugar, pienso en la necesidad de la plena unión con el Papa y con los demás pastores, que resulta esencial para una tarea que es de servicio a la Iglesia. Naturalmente, he de vivir la paternidad y cercanía con las personas, sobre todo con las del Opus Dei, pues son las que la Iglesia me ha encomendado. Soy consciente de que la misión supera con mucho mi capacidad personal, pero también sé que Dios asiste. Además cuento con la colaboración de mis vicarios y consejos, y muy especialmente, con la oración de los fieles del Opus Dei y de muchos amigos.

Es el tercer sucesor del fundador del Opus Dei. ¿Ha habido cambios en la Obra desde su comienzo? ¿Cuál es la realidad del Opus Dei a día de hoy?

 

La misión general de la Iglesia se puede resumir en llevar el Evangelio a todo el mundo, ayudando a las personas a encontrar a Jesucristo en la Palabra y en los sacramentos. La prelatura del Opus Dei participa en esta misión recordando la llamada universal a la santidad y ofreciendo formación cristiana dirigida especialmente a santificar la vida ordinaria: el trabajo, la familia, las relaciones sociales, etc. Desde 1928, el Opus Dei se ha extendido a todos los continentes; ha aumentado la variedad de fieles en edad, condición social, nacionalidades; ha alentado la puesta en marcha de numerosas iniciativas educativas y sociales, etc., pero el núcleo —el espíritu y la misión a los que me acabo de referir— seguirá siendo el mismo, aunque como mencioné antes, en cada tiempo hay que descubrir el aporte de este mensaje ante los retos cambiantes de la sociedad, de las personas, de las épocas.

Los portugueses, con su fe confiada y serena, y con su carácter abierto, han llevado el mensaje de san Josemaría a muchas naciones

¿Cómo está el Opus Dei en Portugal?

Los portugueses, con su fe confiada y serena, y con su carácter abierto, han llevado el mensaje de san Josemaría a muchas naciones. Portugal fue el primer país donde el fundador llevó el Opus Dei fuera de España, y lo hizo personalmente en 1945, impulsado por sor Lucia. Hay unos mil quinientos fieles de la Prelatura, la mayoría casados. Son católicos corrientes y sacerdotes seculares, que se esfuerzan por vivir el Evangelio en el trabajo y en los demás aspectos de su vida ordinaria. La prelatura del Opus Dei les ofrece formación cristiana a través de retiros espirituales, clases de teología, grupos de estudio y formación, etc., además de la atención pastoral de los sacerdotes. Estas actividades están abiertas a todos y, de hecho, participan muchas personas que no son del Opus Dei. Algunos portugueses del Opus Dei se dedican a proyectos formativos en ámbito educativo y familiar, a los que la prelatura presta una asistencia pastoral que es pública y conocida.

¿Conoce los recientes cambios legislativos en Portugal? Se quiere incorporar el tema del aborto —que es legal desde hace años— en el plan curricular de las escuelas. También se está discutiendo la descriminalización de la eutanasia. Portugal, un país de larga tradición católica, parece cada vez menos cristiano, tanto en las costumbres como en las leyes. ¿Cómo ve el futuro del país?

 

La rápida secularización de los modos de vida, ese acostumbrarse a vivir como si Dios no existiera, y a veces como si no tuviéramos que morir, es un movimiento cultural que afecta a muchos países del llamado occidente cristiano. Portugal no escapa a esa tendencia, a pesar de que es un país que ama tanto la vida, y donde se quiere a las personas por lo que son, con independencia de su salud física o espiritual. No conozco con profundidad los detalles de la situación portuguesa, pero usted me habla de temas concretos que se presentan en muchos sitios. Antes que nada, habrá que regresar a Dios, que es verdaderamente un padre bueno y lleno de ternura: de Él puede venir la luz para conocer la verdad y la fuerza para hacer el bien. De eso depende el futuro, también de Portugal. Me parece que, en este sentido, Fátima es como un gran imán para los portugueses, y una fuente de seguridad y optimismo.

 

l Prelado del Opus Dei abraza al Santo Padre en la primera audiencia ​El Prelado del Opus Dei abraza al Santo Padre en la primera audiencia tras su nombramiento.

Europa está sumergida en una crisis humanitaria, hay extremismos políticos latentes y elecciones muy pronto. ¿Está de acuerdo el Opus Dei —etiquetado a veces de conservadurismo— con determinadas posiciones más extremistas?

 

 

La Obra no tiene más posición que la de la Iglesia Católica. Sus miembros gozan de la libertad de cualquier católico en todas las cuestiones opinables. Pero, junto a ello, todos los católicos participamos de algunos retos que son éticos antes que políticos: Europa se encuentra, efectivamente, con el reto de acoger e integrar a miles de refugiados que se han visto forzados a abandonar sus países en busca de un futuro mejor. Para las personas del Opus Dei, como para todos los cristianos, las necesidades y los sufrimientos de estos hermanos son continuas invitaciones al servicio y a la oración, pues reconocemos en ellos “la carne sufriente de Cristo”, como nos recuerda con frecuencia el Papa Francisco.

El amor cristiano es un amor concreto que sigue el modelo de Jesús: vivir continuamente para los demás

El amor cristiano es un amor concreto que sigue el modelo de Jesús: vivir continuamente para los demás, revestirlos de dignidad a través de obras de servicio, acompañar en el dolor más profundo y transmitirles el consuelo de Cristo. En el discurso que el Papa pronunció a finales de 2014 en el parlamento europeo dio ideas sugerentes para afrontar esta dramática situación. Ojalá quienes gobiernan las tengan en cuenta.

¿Qué le parece, por ejemplo, la decisión de Donald Trump de levantar muros y cerrar las puertas a los inmigrantes? El Papa Francisco ha dicho, en reiteradas ocasiones, que debemos acogerlos como hermanos en la Tierra, pero están en juego cuestiones complejas desde el punto de vista de la seguridad: seguridad, libertad, terrorismo conviven en nuestros días. ¿Cómo garantizar el difícil equilibrio entre seguridad y libertad?

Los obispos norteamericanos acompañan muy de cerca a los inmigrantes y comparten sus preocupaciones. Además se han mostrado abiertos a colaborar con las autoridades, para intercambiar reflexiones y puntos de vista. Luego, el equilibrio de las soluciones concretas —en particular entre seguridad y libertad— no es fácil y seguramente caben planteamientos diversos. Es una responsabilidad importante de las autoridades políticas. Los políticos, independientemente de sus planteamientos, cuentan con la oración de los creyentes, también cuando no piensan como ellos. Rezo para que en todos los países haya un clima de acogida a las personas más necesitadas, como a las que usted se refiere; ahora, concretamente, a los inmigrantes y refugiados, sin importar la raza, religión o condición social.

Los políticos, independientemente de sus planteamientos, cuentan con la oración de los creyentes, también cuando no piensan como ellos

Hace poco tiempo consulté un estudio donde Portugal aparecía entre los países de Europa con mayor índice de divorcios y una cantidad significativa de matrimonios rotos. La Obra insiste mucho en el carisma de la familia, y en la familia como pilar de la sociedad y de la espiritualidad. ¿Por qué fracasan hoy tantos matrimonios? ¿Cuáles son las amenazas más importantes a la familia?

 

Que un hombre y una mujer se ofrezcan uno al otro, para toda la vida, con compromiso de exclusividad y hasta la muerte, para crecer conjuntamente y engendrar hijos que son continuidad de ese amor, es una realidad admirable que interesa a todos, no sólo a la Iglesia. Y que ese proyecto se hunda y fracase, además de herir a los involucrados, repercute también en la sociedad. Jesucristo dijo, además, que Dios recibe esa unión y la respeta como definitiva. Y para los cristianos el matrimonio es un sacramento, a través del cual Dios actúa con ayudas y bendiciones para los casados y sus hijos.

Hoy muchos se desaniman por el fracaso de otras personas, por el ritmo extenuante de la vida, por la escasez de medios, de espacio y de tiempo que afecta a las familias.

Pienso que el Papa Francisco nos ayuda a quebrar todo pesimismo y recuerda que el matrimonio ha de fundarse en la alegría del amor. No puedo dejar de sugerir la lectura atenta de lo que el Papa llama el corazón de Amoris Laetitia: el capítulo cuarto sobre el amor en el matrimonio, y el capítulo quinto sobre el amor que se vuelve fecundo. Son ideas prácticas, sugerentes y muy fácilmente comprensibles que pueden fortalecer las familias.

En su primer mensaje citó “Es Cristo que pasa”, diciendo que “cada generación de cristianos ha de redimir, ha de santificar su propio tiempo: para eso, necesita comprender y compartir las ansias de los otros hombres, sus iguales”. ¿Cómo es este tiempo que nos ha tocado vivir?

Son tiempos de inseguridad y, a la vez, de deseo de cambio; de alejamiento de Dios y de “saudades” de Dios; de tristeza y cansancio, pero también de nostalgia de bien; de temor a los conflictos, junto con un gran deseo de paz. Son los tiempos que nos toca vivir, y son tiempos para abrirnos a la acción de Dios.

Son tiempos de inseguridad y, a la vez, de deseo de cambio; de alejamiento de Dios y de “saudades” de Dios

Algunos, en la opinión pública, se refieren al Opus Dei como algo cerrado, similar a un grupo de presión. Al hablar del Opus Dei en la opinión pública también aparece con frecuencia el dinero, la influencia o la riqueza. ¿De verdad es la Obra tan influyente? ¿Tiene tanto dinero y tantos bienes? ¿Cuáles? ¿Porqué hay tanta gente del Opus Dei importante y de clase alta (en Portugal, por ejemplo, banqueros)? ¿Hay más ricos que pobres en la Prelatura? ¿Es porque Jesús dijo que es más fácil para un camello pasar por el hueco de una aguja que para un rico entrar en el reino de los cielos?

 

La realidad es muy distinta y hay, a veces, bastante ficción en el imaginario colectivo. Entre los cristianos que pertenecen al Opus Dei se encuentran personas de todo tipo: sanos y enfermos, jóvenes y ancianos, pobres y personas más acomodadas, gente con trabajo estable, jubilados y muchas personas en el paro que, en los países que más sienten la crisis, sufren con todos los que están en esa misma circunstancia. Me parece importante acercarse a la realidad, conocer a las personas. El Opus Dei presta un servicio de acompañamiento cristiano a todos, más allá de la condición social o económica, y sin interferencia alguna en el amplio campo de sus opciones profesionales, artísticas, políticas y de ciudadanía. Al mismo tiempo, nuestros centros y labores apostólicas tienen las puertas abiertas para quien quiera conocer esta realidad de primera mano. Muchas personas del Opus Dei con sus amigos impulsan proyectos sociales, asistenciales y educativos que están al servicio de mucha gente y que no suelen ser noticia. Le pongo un ejemplo que he conocido estos días: algunos fieles del Opus Dei en Costa de Marfil han creado el centro médico Wale que da asistencia médica y tratamiento gratuito a los enfermos de sida, tanto en Yamoussoukro como en Toumbokro. Le pido a Dios que esas iniciativas, personales o colectivas, no dejen de multiplicarse, también en tierras portuguesas.

¿Está de acuerdo con san Pablo cuando afirma que el dinero es la raíz de todos los males?

 

San Pablo dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males. Es la misma alerta que hace el Papa Francisco cuando habla del dios-dinero y de la idolatría del dinero. El Papa, además de despertarnos ante las grandes injusticias sociales, también nos ayuda a afinar hasta en el modo de dar limosna: mirando a los ojos de quien nos pide, y dejando que la mano que da toque a la mano que recibe.

En los últimos años, el Opus Dei consiguió puestos de influencia en la Curia y en la Santa Sede. También la Universidad de la Santa Cruz creció significativamente. ¿Cómo explica este aumento del prestigio y de los cargos por parte del Opus Dei?

 

Son muy pocas las personas de la Obra que trabajan en la Curia vaticana: su nombramiento se hace público en el boletín oficial de la prelatura, “Romana”, donde cualquiera puede comprobarlo. Han respondido libremente a quienes les han propuesto esa colaboración, e intentarán trabajar con actitud de servicio y de obediencia a sus superiores en la Curia. Por otro lado, me parece clave entender que el trabajo en los organismos administrativos de la Iglesia se vive como un servicio a la Iglesia universal y no como un cargo de prestigio. En cualquier caso, puedo asegurarle que lo único que nos interesa es servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida. Así nos lo enseñó san Josemaría y así hemos de procurar vivirlo.

¿Se puede comparar, en términos de dimensión, el Opus Dei con los Jesuitas? ¿Diría que la Obra es hoy igual o más importante que los Jesuitas?

En la Iglesia todos queremos responder al mandato misionero de Jesucristo, todos colaboramos en la gran misión evangelizadora. Cada uno lleva a cabo este anuncio según su carisma y, aún todos juntos, somos pocos para ayudar a toda la gente. Por eso nos sentimos unidos unos a otros, y no hay lugar para comparaciones. Es muy notable el servicio a la humanidad que ha prestado y presta la Compañía de Jesús, con la dedicación y entrega de tantos hombres que unen oración, estudio y un servicio muy real a las situaciones humanas de frontera. Yo mismo estudié el bachillerato en un colegio de los jesuitas en Madrid, y estoy muy agradecido por lo que recibí tanto en el plano académico como en el de la formación humana y espiritual.

Es muy notable el servicio a la humanidad que ha prestado y presta la Compañía de Jesús, (...) que une oración, estudio y un servicio muy real a las situaciones humanas de frontera

¿Pudo ver la película “Silencio”? ¿Qué le pareció? Si todavía no la ha visto, ¿qué le han dicho sobre ella?

 

He leído algo sobre la película, que retrata como puede llegar a ser muy alto el precio de ser leal a Dios. No debemos desear ser probados, pero confiamos en que Dios nos ayude, en cada momento, a no dejar de hacer lo justo y lo bueno.

¿Cómo es tener que tratar con un Papa jesuita? Sé que me responderá que el Papa lo es para toda la Iglesia. Obviamente no se pone en duda su infalibilidad. Sin embargo hay Papas que pueden gustar más o menos, por unas razones u otras. Francisco ha experimentado cierta oposición por algunas posiciones que los conservadores consideran un poco laxas. ¿Preocupa en la Obra que pueda haber cambios doctrinales?

 

En un buen hijo de la Iglesia no deberían caber los recelos a los que se refiere. Además, con el Papa actual es muy fácil llegar a un cariño, digamos, humano, de amistad. Personalmente, me impresiona su vida de oración y su apertura a cada persona, manifestando un amor de predilección hacia los enfermos. Hablamos de un Papa con un gran sentido pastoral, y que desea una Iglesia evangelizadora. El pasado 3 de marzo estuve en audiencia privada con el Papa. Francisco estuvo muy cariñoso, agradecido e interesado por la labor apostólica del Opus Dei en todo el mundo. Con frecuencia recuerdo un lema que propuso san Josemaría: Omnes cum Petro, ad Iesum per Mariam: todos, con Pedro, a Jesús por María.

 

¿Qué me dice sobre lo que se habló en el sínodo de la familia: el acceso a los sacramentos —en algunos casos— a los divorciados que han contraído nuevo matrimonio, o de determinadas afirmaciones —poco conservadoras— del Santo Padre sobre que no se debe juzgar a los homosexuales sino acogerlos?

 

El Papa invita a toda la Iglesia a acompañar, a discernir, a integrar a todas las personas, sea cual sea su situación personal. Es un nuevo impulso pastoral, que requiere respuestas concretas dentro de la continuidad con la doctrina del Magisterio. En su documento sobre la familia, al mismo tiempo que recuerda que no cambia la doctrina de la Iglesia, el Santo Padre nos anima a buscar modos para ayudar a las personas que se quieren casar, a quienes desean hacer crecer su amor conyugal o a quienes atraviesan alguna dificultad. Para eso hacen falta más directores o consejeros espirituales disponibles y preparados.

¿Qué piensa sobre el caso del grupo de cardenales que escribieron a Francisco señalando cierta discordancia con aspectos de la exhortación postsinodal? ¿Está de acuerdo con que hubo, quizá, una interpretación equivocada o explicación errónea de algunos puntos? ¿De cuáles?

 

Entenderá que no me compete entrar aquí en detalles sobre este tema. En cualquier caso, es manifiesta la existencia de diversidad de pareceres en cuestiones importantes, lo que supone un motivo para rezar por la unidad.

¿Tiene sentido una Iglesia con tantos movimientos diferentes? La diversidad de movimientos y carismas ¿puede contribuir a la dividir la Iglesia?

La Iglesia es un Pueblo, el Pueblo de Dios, formado por muchos pueblos. Es una casa grande y en expansión, que Cristo edifica para acoger a todas las personas y donde todas las personas pueden encontrar el lugar en el que se sientan en casa. Unidad y diversidad no se oponen; el opuesto de unidad es división. Si hay unión con Cristo, a través de Pedro, no hay riesgos de división sino todo lo contrario. La unidad en la diversidad es precisamente comunión, que supone un enriquecimiento notable para la Iglesia.

Si hay unión con Cristo, a través de Pedro, no hay riesgos de división sino todo lo contrario

¿Cómo explicaría el Opus Dei al mundo de hoy?

 

El fundador, san Josemaría Escrivá, solía decir que el Opus Dei es una gran catequesis. Es una imagen muy gráfica: cada persona del Opus Dei, con la naturalidad de su vida cristiana y con su amistad, a pesar de las propias limitaciones y defectos, procura compartir la alegría del Evangelio entre sus familiares, amigos, colegas de trabajo, vecinos... y hacer la Iglesia precisamente en esas periferias profesionales, familiares y sociales. Nuestro mundo está lleno de heridas y sediento de esperanza. El testimonio de una vida cristiana en las realidades más cotidianas puede ayudar a que muchas personas conozcan y encuentren a Jesucristo, y al descubrir su amor, tengan una alegría más profunda en sus vidas.

¿Qué opinión y expectativas tiene sobre la vista del Papa Francisco a Portugal? Ha preferido visitar Fátima en lugar de ir al Santuario de Aparecida en Brasil. ¿Qué espera el prelado de esta visita de Francisco a Portugal en el mes de mayo?

 

Es admirable la devoción, profunda y viva, que tiene el Papa a la Virgen. Se ve que irá a Fátima atraído por Dios a través de María. El tema del viaje es sugerente: “Con María, peregrino en la esperanza y la paz”. En Fátima, los pastorcillos se han apasionado por Dios, que les ha deslumbrado. Ojalá, junto al Papa, todos puedan descubrir o redescubrir, con la ayuda maternal de María, el inmenso amor de Dios por cada uno.

 

Vídeos y audios de San Josemaría sobre Jesucristo

“Mi amigo no cree en los curas”, le contaron a san Josemaría. “¡Yo tampoco!”, respondió el sacerdote. “Yo creo por Nuestro Señor Jesucristo”

Jesucristo 3 de Marzo de 2009

pus Dei - Vídeos y audios de San Josemaría sobre Jesucristo

VÍDEOS “Jesús y sus discípulos” ¿Cómo nos trata Jesús? El Señor nos trata como trató a sus discípulos: con cariño, con naturalidad, con paciencia ante nuestros errores. Así lo explica el Fundador el Opus Dei en este vídeo (0’59’’). 

“El amor a Jesucristo” Para amar a una persona, hay que tratarla mucho, conversar, reír con ella y sufrir juntos cuando no hay más remedio. Así hay que hacer con Jesucristo, a quien decía San Josemaría: “Yo creo en Tí, espero en Tí, te amo, tengo hambre de ser tu amigo…” (02’01’’). 

La fe se apoya en Jesucristo “Mi amigo no cree en los curas”, le contaron a san Josemaría. “¡Yo tampoco!”, respondió el sacerdote. “Yo creo por Nuestro Señor Jesucristo” (1’15’’).  

Mirar al crucifijo Acordarse de Dios en el trabajo no siempre es fácil. Un pequeño crucifijo sobre la mesa puede ayudar a dirigir el pensamiento al Señor mientras continuamos con nuestras tareas. Así lo hacía san Josemaría (00’38’’). 

El Evangelio: palabras viejas y nuevas Siendo niño, el Fundador del Opus Dei escuchaba siempre el mismo cuento protagonizado por unos ladrones. Y le encantaba oírlo una y otra vez. Así es el Evangelio, siempre igual, y siempre nuevo (01’23’’). 

Dar a conocer a Jesucristo Acoger a todos, dar cariño, no rechazar a nadie. Estos son los consejos que da el Fundador del Opus Dei para imitar a Jesucristo, porque Él “tampoco rechazaba” (vídeo: 1’31’’). 

Leer el Evangelio San Josemaría cuenta en este vídeo (1'45'') cómo hacía oración con el Evangelio: siendo un personaje más entre los discípulos de Jesús. 

"Mi mayor amor: un hebreo" Una muestra práctica de diálogo interreligioso: “Yo amo mucho a los hebreos –dice el Fundador-, porque amo a Jesucristo con locura” (0’48’’). 

AUDIOS

“En este misterio hay algo que debería remover a los cristianos” (4:49 min)

Audio parcial de la homilía de San Josemaría "El triunfo de Cristo en la humildad"

Tras los pasos del Señor (24:31 min)

"Jesús es el camino. Él ha dejado sobre este mundo las huellas limpias de sus pasos, señales indelebles que ni el desgaste de los años ni la perfidia del enemigo han logrado borrar" dice San Josemaría en esta homilía. 

Cristo Rey (14:38 min)

En el último domingo del año litúrgico se celebra la Solemnidad de Cristo Rey. Con este motivo, ofrecemos un fragmento del audio de la homilía que San Josemaría predicó el 22 de noviembre de 1970 

El corazón de Cristo, paz de los cristianos (22 min)

Dos audios de una homilía de San Josemaría pronunciada en ese día de fiesta en 1966 

En la fiesta del Corpus Christi (15:24 min)

Ofrecemos 2 audios de una homilía de San Josemaría sobre la devoción al Santísimo Sacramento 

 

 

Semana Santa: Nos amó hasta el fin

La Semana Santa es el centro del año litúrgico: revivimos en estos días los momentos decisivos de nuestra redención. La Iglesia nos lleva de la mano, con su sabiduría y su creatividad, del Domingo de Ramos a la Cruz y a la Resurrección.

Año Litúrgico 3 de Abril de 2017

pus Dei - Semana Santa: Nos amó hasta el fin

En el corazón del año litúrgico late el Misterio pascual, el Triduo del Señor crucificado, muerto y resucitado. Toda la historia de la salvación gira en torno a estos días santos, que pasaron desapercibidos para la mayor parte de los hombres, y que ahora la Iglesia celebra «desde donde sale el sol hasta el ocaso»[1]. Todo el año litúrgico, compendio de la historia de Dios con los hombres, surge de la memoria que la Iglesia conserva de la hora de Jesús: cuando, «habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin»[2].

Muchos de los ritos que vivimos estos días echan sus raíces en muy antiguas tradiciones; su fuerza está aquilatada por la piedad de los cristianos y por la fe de los santos de dos milenios.

La Iglesia despliega en estos días su sabiduría maternal para meternos en los momentos decisivos de nuestra redención: a poco que no ofrezcamos resistencia, nos vemos arrastrados por el recogimiento con que la liturgia de la Semana Santa nos introduce en la Pasión; la unción con la que nos mueve a velar junto al Señor; el estallido de gozo que mana de la Vigilia de la Resurrección. Muchos de los ritos que vivimos estos días echan sus raíces en muy antiguas tradiciones; su fuerza está aquilatada por la piedad de los cristianos y por la fe de los santos de dos milenios.

El Domingo de Ramos

 

El Domingo de Ramos es como el pórtico que precede y dispone al Triduo pascual:«este umbral de la Semana Santa, tan próximo ya el momento en el que se consumó sobre el Calvario la Redención de la humanidad entera, me parece un tiempo particularmente apropiado para que tú y yo consideremos por qué caminos nos ha salvado Jesús Señor Nuestro; para que contemplemos ese amor suyo —verdaderamente inefable— a unas pobres criaturas, formadas con barro de la tierra»[3]

Cuando los primeros fieles escuchaban la proclamación litúrgica de los relatos evangélicos de la Pasión y la homilía que pronunciaba el obispo, se sabían en una situación bien distinta de la de quien asiste a una mera representación: «para sus corazones piadosos, no había diferencia entre escuchar lo que se había proclamado y ver lo que había sucedido»[4]. En los relatos de la Pasión, la entrada de Jesús en Jerusalén es como la presentación oficial que el Señor hace de sí mismo como el Mesías deseado y esperado, fuera del cual no hay salvación. Su gesto es el del Rey salvador que viene a su casa. De entre los suyos, unos no lo recibieron, pero otros sí, aclamándole como el Bendito que viene en nombre del Señor[5].

El Señor, siempre presente y operante en la Iglesia, actualiza en la liturgia, año tras año, esta solemne entrada en el «Domingo de Ramos en la Pasión del Señor», como lo llama el Misal. Su mismo nombre insinúa una duplicidad de elementos: triunfales unos, dolorosos otros. «En este día —se lee en la rúbrica— la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar su Misterio pascual»[6]. Su llegada está rodeada de aclamaciones y vítores de júbilo, aunque las muchedumbres no saben entonces hacia dónde se dirige realmente Jesús, y se toparán con el escándalo de la Cruz. Nosotros, sin embargo, en el tiempo de la Iglesia, sí que sabemos cuál es la dirección de los pasos del Señor: Él entra en Jerusalén «para consumar su misterio pascual». Por eso, para el cristiano que aclama a Jesús como Mesías en la procesión del domingo de Ramos, no es una sorpresa encontrarse, sin solución de continuidad, con la vertiente dolorosa de los padecimientos del Señor.

Es ilustrativo el modo en que la liturgia nos traduce este juego de tinieblas y de luz en el designio divino: el Domingo de Ramos no reúne dos celebraciones cerradas, yuxtapuestas. El rito de entrada de la Misa no es otro que la procesión misma, y esta desemboca directamente en la colecta de la Misa. «Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste —nos dirigimos al Padre— que nuestro Salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz»[7]: aquí todo habla ya de lo que va a suceder en los días siguientes.

El Jueves Santo

El Triduo pascual comienza con la Misa vespertina de la Cena del Señor. El Jueves Santo se encuentra entre la Cuaresma que termina y el Triduo que comienza. El hilo conductor de toda la celebración de este día, la luz que lo envuelve todo, es el Misterio pascual de Cristo, el corazón mismo del acontecimiento que se actualiza en los signos sacramentales.

La acción sagrada se centra en aquella Cena en que Jesús, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el testamento de su amor, el Sacrificio de la Alianza eterna[8].

Una antigua tradición reserva para el Viernes santo la proclamación de la Pasión según san Juan, en la que se alza la impresionante majestad de Cristo que «se entrega a la muerte con la plena libertad del Amor» (San Josemaría).

«Mientras instituía la Eucaristía, como memorial perenne de Él y de su Pascua, puso simbólicamente este acto supremo de la Revelación a la luz de la misericordia. En este mismo horizonte de la misericordia, Jesús vivió su pasión y muerte, consciente del gran misterio del amor de Dios que se habría de cumplir en la cruz»[9]. La liturgia nos introduce de un modo vivo y actual en ese misterio de la entrega de Jesús por nuestra salvación. «Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy libremente»[10]. El fiat del Señor que da origen a nuestra salvación se hace presente en la celebración de la Iglesia; por eso la Colecta no vacila en incluirnos, en presente, en la Última Cena: «Sacratissimam, Deus, frequentantibus Cenam…», dice el latín, con su habitual capacidad de síntesis; «nos has convocado hoy para celebrar aquella misma memorable Cena»[11].

Este es «el día santo en que nuestro Señor Jesucristo fue entregado por nosotros»[12]. Las palabras de Jesús, «me voy, y vuelvo a vosotros y os conviene que me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros»[13] nos introducen en el misterioso vaivén entre ausencia y presencia del Señor que preside todo el Triduo pascual y, desde él, toda la vida de la Iglesia. Por eso, ni el Jueves Santo, ni los días que lo siguen, son sin más jornadas de tristeza o de luto: ver así el Triduo sacro equivaldría a retroceder a la situación de los discípulos, anterior a la Resurrección. «La alegría del Jueves Santo arranca de ahí: de comprender que el Creador se ha desbordado en cariño por sus criaturas»[14]. Para perpetuar en el mundo este cariño infinito que se concentra en su Pascua, en su tránsito de este mundo al Padre, Jesús se nos entrega del todo, con su Cuerpo y su Sangre, en un nuevo memorial: el pan y el vino, que se convierten en «pan de vida» y «bebida de salvación»[15]. El Señor ordena que, en adelante, se haga lo mismo que acaba de hacer, en conmemoración suya[16], y nace así la Pascua de la Iglesia, la Eucaristía.

Hay dos momentos de la celebración que resultan muy elocuentes, si los vemos en su mutua relación: el lavatorio de los pies y la reserva del Santísimo Sacramento. El lavatorio de los pies a los Doce anuncia, pocas horas antes de la crucifixión, el amor más grande: «el de dar uno la vida por sus amigos»[17]. La liturgia revive este gesto, que desarmó a los apóstoles, en la proclamación del Evangelio y en la posibilidad de realizar la ablución de los pies de algunos fieles. Al concluir la Misa, la procesión para la reserva del Santísimo Sacramento y la adoración de los fieles revela la respuesta amorosa de la Iglesia a aquel inclinarse humilde del Señor sobre los pies de los Apóstoles. Ese tiempo de oración silenciosa, que se adentra en la noche, invita a rememorar la oración sacerdotal de Jesús en el Cenáculo[18]

 

El Viernes Santo

 

La liturgia del Viernes Santo comienza con la postración de los sacerdotes, en lugar del acostumbrado beso inicial. Es un gesto de especial veneración al altar, que se halla desnudo, exento de todo, evocando al Crucificado en la hora de la Pasión. Rompe el silencio una tierna oración en que el celebrante apela a las misericordias de Dios —«Reminiscere miserationum tuarum, Domine»— y pide al Padre la protección eterna que el Hijo nos ha ganado con su sangre, es decir, dando su vida por nosotros[19].

Una antigua tradición reserva para este día la proclamación de la Pasión según san Juan como momento culminante de la liturgia de la Palabra. En este relato evangélico se alza la impresionante majestad de Cristo que «se entrega a la muerte con la plena libertad del Amor»[20]. El Señor responde con valentía a los que vienen a prenderle: «cuando les dijo “Yo soy”, se echaron hacia atrás y cayeron en tierra»[21]. Más adelante le oímos responder a Pilato: «mi reino no es de este mundo»[22], y por eso su guardia no lucha para liberarle. «Consummatum est»[23]: el Señor apura hasta el final la fidelidad a su Padre, y así vence al mundo[24].

Tras la proclamación de la Pasión y la oración universal, la liturgia dirige su atención hacia el Lignum Crucis, el árbol de la Cruz: el glorioso instrumento de la redención humana. La adoración de la santa Cruz es un gesto de fe y una proclamación de la victoria de Jesús sobre el demonio, el pecado y la muerte. Con Él, vencemos nosotros los cristianos, porque «esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe»[25].

La Iglesia envuelve a la Cruz de honor y reverencia: el obispo se acerca a besarla sin casulla y sin anillo[26]; tras él, sigue la adoración de los fieles, mientras los cantos celebran su carácter victorioso: «adoramos tu Cruz, Señor, y alabamos y glorificamos tu santa Resurrección. Por el madero ha venido la alegría al mundo»[27] Es una misteriosa conjunción de muerte y de vida en la que Dios quiere que nos sumerjamos: «unas veces renovamos el gozoso impulso que llevó al Señor a Jerusalén. Otras, el dolor de la agonía que concluyó en el Calvario... O la gloria de su triunfo sobre la muerte y el pecado. Pero, ¡siempre!, el amor —gozoso, doloroso, glorioso— del Corazón de Jesucristo»[28].

 

El Sábado santo y la Vigilia pascual

El Sábado santo es el día de la espera de la Resurrección, intensamente vivida por la Madre de Jesús, de donde proviene la devoción de la Iglesia a santa María los sábados.

Un texto anónimo de la antigüedad cristiana recoge, como condensado, el misterio que la Iglesia conmemora el Sábado Santo: el descenso de Cristo a los infiernos. «¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo»[29]. Como vemos descansar a Dios en el Génesis al final de su obra creadora, el Señor descansa ahora de su fatiga redentora Y es que la Pascua, que está por despuntar definitivamente en el mundo, es «la fiesta de la nueva creación»[30]: al Señor le ha costado la vida devolvernos a la Vida.

La Vigilia Pascual expresa de mil modos el paso de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida nueva en la Resurrección del Señor: el fuego, el cirio, el agua, el incienso, la música y las campanas…

«Dentro de un poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver»[31]: así decía el Señor a los Apóstoles en la víspera de su Pasión. Mientras esperamos su regreso, meditamos en su descenso a las tinieblas de la muerte, en las que estaban todavía sumergidos aquellos justos de la antigua Alianza Cristo, portando en su mano el signo liberador de la Cruz, pone fin a su sueño y los introduce en la luz del nuevo Reino: «Despierta, tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo»[32]. Desde las abadías carolingias del siglo VIII, se propagará por Europa la conmemoración de este gran Sábado: el día de la espera de la Resurrección, intensamente vivida por la Madre de Jesús, de donde proviene la devoción de la Iglesia a santa María los sábados; ahora, más que nunca, Ella es la stella matutina[33], la estrella de la mañana que anuncia la llegada del Señor: el Lucifer matutinus[34], el sol que viene de lo alto, oriens ex alto[35].

En la noche de este gran Sábado, la Iglesia se reúne en la más solemne de sus vigilias para celebrar la Resurrección del Esposo, incluso hasta las primeras horas del alba. Esta celebración es el núcleo fundamental de la liturgia cristiana a lo largo de todo el año. Una gran variedad de elementos simbólicos expresan el paso de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida nueva en la Resurrección del Señor: el fuego, el cirio, el agua, el incienso, la música y las campanas…

La luz del cirio es signo de Cristo, luz del mundo, que irradia y lo inunda todo; el fuego es el Espíritu Santo, encendido por Cristo en los corazones de los fieles; el agua significa el paso hacia la vida nueva en Cristo, fuente de vida; el alleluia pascual es el himno de los peregrinos en camino hacia la Jerusalén del cielo; el pan y del vino de la Eucaristía son prenda del banquete escatológico con el Resucitado. Mientras participamos en la Vigilia pascual, reconocemos con la mirada de la fe que la asamblea santa es la comunidad del Resucitado; que el tiempo es un tiempo nuevo, abierto al hoy definitivo de Cristo glorioso: «haec est dies, quam fecit Dominus»[36], este es el día nuevo que ha inaugurado el Señor, el día «que no conoce ocaso»[37].

Felix María Arocena


[1] Misal Romano, Plegaria Eucarística III.

[2] Jn 13, 1.

[3] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 110.

[4] San León Magno, Sermo de Passione Domini 52, 1 (CCL 138, 307).

[5] Cfr. Mt 21, 9.

[6] Misal Romano, Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, n. 1.

[7] Misal Romano, Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, Colecta.

[8] Cfr. Misal Romano, Misa vespertina de la Cena del Señor, Jueves Santo, Colecta.

[9] Francisco, Bula Misericordiae Vultus, 11-IV-2015, n. 7.

[10] Jn 10, 17-18.

[11] Misal Romano, Misa vespertina de la Cena del Señor, Jueves Santo, Colecta.

[12] Misal Romano, Misa vespertina de la Cena del Señor, Jueves Santo, Communicantes propio.

[13] Jn 14, 28; Jn 16, 7.

[14] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 84.

[15] Misal Romano, ofertorio.

[16] Cfr. 1 Cor 11, 23-25.

[17] Cfr. Jn 15, 13.

[18] Cfr. Jn 17.

[19] Cfr. Misal Romano, Celebración de la Pasión del Señor, Viernes Santo, oración inicial.

[20] San Josemaría, Via Crucis, X estación.

[21] Jn 18, 6.

[22] Jn 18, 36.

[23] Jn 19, 30.

[24] Cfr. Jn 16, 33.

[25] 1 Jn 5, 4

[26] Cfr. Ceremonial de los obispos, nn. 315. 322.

[27] Misal Romano, Celebración de la Pasión del Señor, Viernes Santo, n. 20.

[28] San Josemaría, Via Crucis, 14, 3.

[29] Homilía sobre el grande y santo Sábado (PG 43, 439).

[30] Benedicto XVI, Homilía en la Vigilia Pascual, 7-IV-2012.

[31] Jn 16, 16.

[32] Homilía sobre el grande y santo Sábado (PG 43, 462).

[33] Letanía Lauretana (cfr. Si 50, 6).

[34] Misal Romano, Vigilia Pascual, Pregón Pascual.

[35] Liturgia de las Horas, Himno Benedictus (Lc 1, 78).

[36] Sal 117 (118), 24.

[37] Cfr. Misal Romano, Vigilia Pascual, Pregón Pascual. 

 

 

Eternidad: la nostalgia de los ateos

Ernesto Juliá

“Desde ayer está en otra realidad. Quizá en uno de esos universos paralelos de los que hablan los físicos. Unos universos con los que, al menos de momento, no hay modo de comunicarse. ¡Es una lástima!”.

Así termina un artículo reciente a propósito de la muerte de una persona que hacía manifestación pública de ser ateo.

A mi mente vinieron en seguida dos frases más o menos semejantes. Una de Nietzsche, quien hablando tantas veces de la “muerte de Dios”, y no menos veces de su “superhombre” que tendría que afianzarse en la tierra más allá del bien y del mal; señalaba que solo siguiendo las líneas de actuación del “superhombre”, los que lo hicieran “pasarían al otro lado”.

Y puesto a recordar, un día hace años mis ojos se pararon ante una esquela funeraria. Los familiares del difunto dejaban testimonio del ateísmo del fallecido. Y después añadían una frase semejante a esta: “Que camines en paz por las veredas del infinito”.

Las personas que se dicen ateas suelen afirmar que no piensan mucho en la muerte; y mucho menos en lo que nos podamos encontrar después de la muerte.

¿Con qué “otro lado” soñaba Nietzsche al pretender que su “superhombre” descansara plácidamente en él?

Si el hombre se acaba con la muerte, ¿de dónde surge la ilusión, la imaginación de que descanse el “superhombre”?

¿Cuáles son esos “universos paralelos”, en los que sueña el articulista de la muerte de la persona atea?

Si el hombre concluye su caminar en el cementerio, o lugares similares, ¿a quién se le ocurre pensar, imaginar, “caminos infinitos”?

El ateo que anhela erradicar a Dios Personal, único Dios, de su corazón y de su mente, da la impresión de no estar nunca convencido del todo de haberlo conseguido. Sin Dios, ni se explica la vida ni se explica la muerte, y jamás se le ocurriría dar muchas vueltas en su cabeza a los “paseos” después de la muerte.

Pero se las da; porque quiere afianzar en su espíritu –al que tampoco encuentra una buena explicación aunque no tiene otro remedio que vivir con él- una cierta “atmósfera de eternidad”. Y no le basta soñar con permanecer en “memoria de los hombres”, en los “anales de la historia”, en el “recuerdo de sus amigos”, etc.

Ese sueño de “eternidad” le sirve para “auto-convencerse” de que con la muerte no desaparecerá del todo. Si el ateo es dios para sí mismo, necesita asentarse en un algo de eternidad, porque ha pasado su vida queriendo sustituir en su alma la presencia de Dios eterno, el Dios con el que no quiere encontrarse después de su muerte.

“Otro lado”; “universos paralelos”; “veredas del infinito”, entretenimientos de la mente de una persona atea que quiere borrar de su perspectiva a Dios Personal, único Dios, porque pensar en ese Dios le recuerda el Cielo y el Infierno; la realidad del mal y del pecado.

Y si permanece en su ceguera, acabará no arrepintiéndose del pecado, y no descubriendo la belleza, la ternura, la grandeza del amor de Dios, que perdona, y que muere, y resucita, para liberarnos del pecado y de la muerte eterna.

erneso.julia@gmai.com

 

 

Acoso sexual, jueces injustos y viejos verdes: profeta Daniel con excelente técnica de abogado

Daniel Tirapu

De la lectura del martes de quinta semana de cuaresma. Se calcula hace 2600 d a fecha de hoy. Para los que creen que están descubriendo la pólvora y la modernidad. Alguien dijo que todas las novelas e historias del mundo están en la Biblia, que sigue siendo el libro más vendido en 20017. Una persona,  con cierta formación católica me pregunto si Susana era virgen y mártir; virgen no, estaba casada; mártir no lo sé, no fue testigo de la fe en Cristo porque no murió y es del Antiguo Testamento. En cualquier caso, no se vendió a los jueces injustos y fue premiada, con alegría de todos. La pericia del joven profeta  Daniel, se podría explicar en los másteres de abogacía, obligatorios para ejercer la profesión, pero tengo la impresión  de que la gente sabe lo que es la “casta “, pero no la historia de la casta Susana.

Susana, una bella mujer, esposa de Joaquín, un rico e influyente judío en el Exilio Babilónico, es vista y deseada por dos ancianos que habían sido nombrados jueces entre los judíos en el exilio en Babilonia. Los dos viejecillos se ponen de acuerdo para sorprender a solas a Susana y así abusar de ella.

Los dos ancianos jueces, al verse rechazados, acusan a Susana de adulterio, y ésta es llevada a juicio, donde los dos ancianos testifican falsamente en su contra haberla visto reposando con algún jovenzuelo en algún cierto paraje del vergel de su esposo. En su Versión tardía, Teodoción intenta conferir al relato elementos dramáticos, y dice que Susana, levantando sus ojos al cielo, lloraba a grandes voces al clamar la intervención divina. Por contraposición casi perfecta, el texto original de los LXX, siempre más reservado, más libre de detalles excesivos, dice sencillamente que Susana, inclinada, lloraba en su interior mientras clamaba la intervención divina.

Y, ante la importancia y la "credibilidad" de sus acusadores, Susana es condenada a morir apedreada. Mas, cuando es llevada por la congregación para ser lapidada, el profeta Daniel, que por aquel entonces, es sólo un tierno niño, aprendiz de las artes de la consejería, con miras a ejercerla al servicio del rey Nabucodonosor, detiene el cortejo del pueblo que lleva a Susana hacia el sitio de su lapidación, reprende a la gente por estar actuando sin conocimiento pleno de la causa, y pide separar a los dos viejecillos para interrogarlos con inteligencia.

(Esta sencilla idea representa en sí misma un considerable aporte y adelanto temprano en materia de averiguaciones y procedimientos tendientes a aclarar y deslindar acciones y participaciones de las partes que han sido involucradas en litigios, o en hechos delictivos.)

Y, tal como sucede en los procesos en los que se implementa dicho procedimiento, los dos falsos testigos incurren en tremenda inconsistencia o contradicción en sus declaraciones cuando el jovencillo les pregunta bajo qué árbol vieron a Susana recostada con su supuesto amante. Uno de ellos dice: "Debajo de un lentisco." Y el otro de ellos dice: "Debajo de una encina." Ante la evidencia del falso testimonio de los jueces, la bella y noble dama es exonerada de todos los cargos que habían sido afincados en su contra, y los dos viejecillos mueren ejecutados en lugar de Susana.

La enseñanza moral de esta historia se centra en la elección de Susana de respetar a Dios antes que acomodarse al influjo de los malos por temor a perder todos sus privilegios como una dama noble, rica y acomodada. Y busca contrastar, por otra parte, la conducta perversa y corrupta de dos ancianos jueces prestigiados, con la sabiduría e inteligencia, candor e ingenuidad de un tierno jovencito, hacer un gran elogio a las virtudes de los más jovencitos, e ilustrar la idea de que Dios socorre a los justos que prefieren sufrir a manos de los malos antes que ofenderlo a él.

 

Pureza y divorcio

 

El matrimonio sustentado por sólidos principios de moral y religión, estará en condiciones de enfrentar los desgastes de lo físico que surge al llegar de edad madura.

En la controversia divorcista, como existe frecuentemente, hay un modo de tratar la cuestión que se tornó  más o menos definitivo y que consiste en lo siguiente:

los favorables y los contrarios al divorcio analizan la institución de la familia para preguntarse cuál es su verdadera finalidad; en qué consiste la obtención de la felicidad para los cónyuges y para los hijos.

Después, levantan la cuestión: el divorcio, ¿es un medio para conseguir esta finalidad o, por el contrario, aleja de esta finalidad? ¿O es un medio que arruina, que destruye la felicidad verdadera de los cónyuges y de los  hijos? Alrededor de esto se desarrolla indefinidamente la discusión.

Para responder a esta pregunta, que se hace con tanta insistencia, partimos del principio de Santo Tomás: las cosas son perfectas cuando cumplen enteramente con el fin para el cual fueran creadas: el matrimonio llenará el fin para el cual fue instituido si tiene la gloria de la fecundidad.

En un segundo plano, existe un deseo de felicidad, que consistiría en encontrar un ser que nos comprenda y nos ame: el hombre encontrando en la mujer el cariño, la delicadeza, la virtud; y la mujer, la fuerza, el amparo, el sustento y también la virtud en aquel que la condujo delante del altar del Señor y le juró fidelidad hasta la muerte.

Los romances y las películas, mienten y pervierten esta idea. Utilizando un lenguaje atractivo, procuran desviar la mentes del fin para el cual el casamiento fue creado: la fecundidad. Establecen la felicidad en algo que no es la estabilidad en la correspondencia a las legítimas satisfacciones de ambas partes.

Nos colocamos ahora ante el problema de cómo conseguir una unión duradera y feliz.

Nadie duda que un árbol bueno deje de dar frutos buenos: lo mismo debemos pensar del matrimonio, que sólo podrá traer felicidad si es precedido y sustentado por sólidos principios de moral y religión.

Los romances y las películas siempre presentaron una visión adulterada del matrimonio

El enlace que reposa en esta base estará en condiciones de enfrentar los desgastes de lo físico que surge al llegar de edad madura, pues la belleza, aunque pueda parecerlo, no es la condición para la felicidad.

El futuro padre de familia alcanzará esa formación cuando practique lo que espera de su novia, o en términos más claros, que sepa ser puro.

Cuando el valor de la pureza pueda ser admitido por muchos que hoy se burlan de ella, y aún más, cuando ella sea puesta en ejercicio, podemos despreocuparnos del peligro del divorcio, porque dejará de existir.

La sensualidad conduce al hombre a ser infiel a su esposa, perjudicándose, perjudicándola a ella y a sus hijos. Si ella procede de ambas partes, será creado un ambiente de inseguridad, de mentira, de fingimiento, y aquel hogar jamás será feliz. A menos que exista una retractación de esas actitudes de ambos.

Vendrá la disolución, el divorcio, queriendo separar lo que Dios unió para siempre.

El divorcio es la prueba elocuente de la debilidad del hombre y no un remedio, como sugieren muchos que se consideran víctimas de un matrimonio fracasado

 

El presidente de RTVE sobre la conquista de América: "España no fue colonizadora, sino evangelizadora"

El dirigente de RTVE destacó en una conferencia que la conquista de América es el acontecimiento histórico más importante tras el "nacimiento de Cristo"

"¿En qué cabeza cabe que los españoles de entonces iban a dedicarse al exterminio de seres humanos? ¿Que se hicieron cosas malas? Qué alguien me diga en qué conquistas no las hubo", afirmó el presidente de la radiotelevisión pública

El presidente de la Corporación RTVE, José Antonio Sánchez, acudía el pasado jueves a Casa América para ofrecer una conferencia sobre el compromiso de la televisión pública con el continente americano. Pero en su lugar, Sánchez realizó un discurso centrado en la "obra de España en América", especialmente sobre lo que denominó su labor "evangelizadora y civilizadora", tras la conquista del continente.

El máximo responsable de la radiotelevisión pública fue invitado por Casa América para dar unas palabras, tras la suscripción de un convenio entre la Corporación RTVE y el patronato de la entidad para el intercambio de conocimientos. En el primer minuto de su discurso, Sánchez ya pedía disculpas de antemano por la "calidad de sus palabras".

"Mi falta de conocimiento sobre el asunto, el exceso de trabajo que tengo y el poco tiempo que ha transcurrido hace que la calidad de las palabras que voy a pronunciar deje mucho que desear y, por tanto, pido perdón de antemano por las mismas", afirmó Sánchez dirigiéndose al público de la sala.

A partir de ahí, Sánchez centró la mayor parte de su discurso en lo que llamó la "obra de España en América", enumerando las ventajas que trajo la conquista del continente para sus habitantes, siempre según su punto de vista. "España nunca fue colonizadora, fue evangelizadora y civilizadora", repitió el presidente de la corporación de RTVE en varios momentos de su intervención.

En su discurso, Sánchez incluyó numerosas referencias a lo que consideró bondades de la conquista española de América. Entre ellas, las infraestructuras que España construyó en los territorios conquistados durante la ocupación del continente, como "iglesias, escuelas u hospitales". En esta enumeración, también destacó "el catecismo y la gramática".

El directivo de la entidad pública también subrayó en varios ocasiones la relevancia histórica del acontecimiento: "El descubrimiento de América ha sido el acontecimiento más importante de la Historia de la Humanidad, después del nacimiento de Cristo. Y la obra de España ha sido de tal magnitud que durante siglos los enemigos del imperio han dedicado lo mejor de sí para desprestigiarnos".

En otro momento de su intervención, Sánchez cita a la historiadora y antropóloga australiana Inga Clendinnen -autora del libro Los aztecas: una interpretación- para comparar la desaparición del Imperio azteca con la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

"Lamentar la desaparición del imperio azteca es más o menos como sentir pesar por la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. La cultura azteca era un totalitarismo sangriento fundado en los sacrificios humanos", afirmó el presidente de la Corporación RTVE.

Asimismo, negó el exterminio de la población local a mano de los colonizadores españoles por el avanzado nivel cultural de los españoles -que "tenían conocimiento de Petrarca o Dante"-.  "¿En qué cabeza cabe que los españoles de entonces iban a dedicarse al exterminio de seres humanos", se pregunta. "¿Que se hicieron cosas malas? Qué alguien me diga en qué conquistas no las hubo".

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Notas de Alejo

Acabo de leer buena parte de las 170 comentarios que se han hecho al presidente de la Corporación RTVE, José Antonio Sánchez, quien acudía el pasado jueves a Casa América para ofrecer una conferencia sobre el compromiso de la televisión pública con el continente americano.

Sorprendentemente,todos los comentarios parecen hechos por una sola persona llena de odio y rencor o envidia aL Presidente José Antonio Sánchez

O es odio al presidente o es que están vendidos a los enemigos de España de siempre: Inglaterra, USA, y/o organizaciones secretas como el Club Bilderberg o la masonería, enemigos todos del catolicismo  ¿ Cuánto le han pagado por esos infames comentarios. Empiecen a llamar Hispano América y no Latinoamérica como dicen los Gilipuercos

En 1900 quedaban e USA un 2 millones de indígenas, de ellos un tercio mestizos, mientras que solo en Méjico eran más de 80 millones. En los EE.UU el deporte favorito era cortar la cabellera y el pescuezo a los indígenas

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En abc de hoy 2017-04-08 me encuentro el siguiente artículo de Juan Manuel de Prada que pone las cosas en su sitio

JUAN MANUEL DE PRADA

España no fue colonizadora; fue civilizadora y evangelizadora

Llegó a América con una idea muy sencilla y, a la vez, vertiginosa

Juan Manuel de Prada / ABC, 08 de abril de 2017 a las 07:40

Juan Manuel de Prada.EP

A José Antonio Sánchez, presidente de RTVE, le han montado un aquelarre por afirmar que España «no fue colonizadora, sino civilizadora y evangelizadora». No debe extrañarnos tan furibunda reacción; pues, el españolito medio siempre ha sido una cacatúa orgullosa de regurgitar todos los topicazos de la Leyenda Negra, como nos explicaba Joaquín Bartrina en unos versos célebres:

«Oyendo hablar a un hombre fácil es / acertar dónde vio la luz del sol. / Si habla bien de Inglaterra, será inglés; / si os habla mal de Prusia, es un francés; / y, si habla mal de España, es español».

 

Así, aceptando las tergiversaciones elaboradas por nuestros enemigos seculares, hemos llegado a avergonzarnos de los episodios más gloriosos de nuestra Historia, en un aberrante proceso de patología colectiva.

Yo agradezco mucho a José Antonio Sánchez, de cuya teta nunca he mamado, que haya tenido el valor de confrontar al enfermo con su odiosa patología masoquista.

España fue, en efecto, civilizadora y evangelizadora. Llegó a América con una idea muy sencilla y, a la vez, vertiginosa: Dios había hecho nacer a todos los hombres de una misma pareja; más tarde, había querido que su Hijo se pasease por el mundo en carne mortal, como si fuera descendiente de aquella primera pareja; y, ya por último, había entregado su poder al Papa, que a su vez se lo había alquilado a los reyes españoles en aquellas regiones del planeta.

De lo que se deducía que los habitantes de aquellas regiones eran súbditos del rey español, fieles al Papa e hijos de Dios, por ser descendientes todos -como cualquier rey o Papa- de aquella primera pareja.

Y algo tan sencillo y a la vez tan vertiginoso fue posible porque España era entonces la única nación europea que custodiaba íntegro el concepto medieval -escolástico- de la unidad universal de todos los hombres. Por supuesto, muchos españoles que se fueron a América albergaban crudos instintos materiales.

Pero sobre su crudo materialismo se impuso la noción escolástica de unidad universal de todos los hombres. Por eso la reina Isabel montó en cólera cuando, de una de las primeras expediciones colombinas, le trajeron indios para que los tomase como esclavos; y ordenó reunir a sus mejores teólogos, para que le explicasen lo que ella ya sabía: que los indios eran tan hijos de Dios como ella misma.

Y enseguida la tesis misionera se alzó frente a la tesis colonizadora; y surgió el «derecho de gentes», amparando al indígena frente a los poderes temporales. Aquella fue la mayor empresa civilizadora que vieron los siglos.

Luego, en la práctica cotidiana, se cometieron muchos abusos -como también Sánchez reconocía en su discurso-, porque había españoles crueles y ambiciosos. Pero españoles fueron también quienes denunciaron estos abusos, desde Bartolomé de las Casas a mi paisano Toribio de Motolinia.

Y españoles fueron, en fin, los reyes, obispos y jurisperitos que defendieron a los indígenas con leyes humanísimas, sin parangón en la época. Una nación se define por los principios que sus mejores hijos sostienen, no por los abusos que sus bastardos perpetran.

Y, además, por cada español cruel hubo siempre un fraile con los cojones muy bien puestos que se liaba a zurriagazos con él y lo amenazaba con la condenación eterna, obligándolo a pagar los estudios del indígena maltratado o a acoger a la indígena a la que había dejado preñada.

Así, el español se fundió con el indígena, dando lugar a la más hermosa raza que vieron los siglos. Bastardo sea quien denigre esa raza; y bastardo también quien reniegue de la empresa que la hizo posible

 

 

LA DIRECCIÓN DEL DISENSO

Por René Mondragón

 

EN EL FONDO DE LA DEMOCRACIA

 

            Con gran tino, Carlos Castillo Peraza sostenía que, en el fondo de la democracia está la palabra, el diálogo y el encuentro con un ensayo extraordinario que tituló “Disiento”, es decir, con el arte de no estar de acuerdo y ser capaces de ir en el mismo sentido. Algunos dirían, la riqueza de la unidad en la pluralidad. Esto es clave.

 

            Sin embargo, el disenso para que sea fructífero en un modelo democrático, evidentemente, requiere sujetarse a la ética, al apego a la verdad y el respeto a la norma. Lo contrario se convierte en una verborrea discursiva que los mexicanos denominamos “grilla”, evocando al sonido que emiten tales insectos y que eventualmente llega a ser molesto para muchas personas. Y esto es lo más alejado de la Política, con mayúscula.

 

POR ESO

 

Gracias a las gentilezas de mis inmerecidos lectores y extraordinarias lectoras, llegaron a la mesa de trabajo del escribano, varios textos que dieron origen a estas líneas. En principio, la generosidad y sesudas reflexiones del Maestro Antonio Maza Pereda, aportó dos luces fundamentales. La primera, en su entrega “El desencanto con la democracia” que se explica per sé, y la recientemente publicada por Yo Influyo, “A quién le creemos”.

 

El centro de ambas reflexiones se ubica en el tema de la política, la democracia y la verdad. Antonio Maza sostiene una “perogrullada”: Si nosotros los ciudadanos no nos educamos para la verdad, no amamos la verdad, si no asumimos sus consecuencias, es muy difícil que la política cambie por sí sola. Y cita a Churchill: “La verdad es tan valiosa, que hay que protegerla con guardaespaldas de mentiras”.

 

El planteamiento es de fondo, porque en nombre del disenso, el ejercicio de no estar de acuerdo, no puede sostenerse en un catálogo de mentiras, mitos y engañifas que maquillan la realidad. La mal llamada “estrategia” de mentir en política, siempre es una pésima consejera. Veamos: bajará la gasolina, la luz y el gas; la crisis está en la mente de la gente; no tenemos problemas en recibir a 400 mil dreamers, aunque la UNAM y el IPN digan lo contrario. No hay acuerdos “en lo oscurito” con la CNTE; con TLCAN o sin él, saldremos adelante. El 99 por ciento de los priístas es honesto. Y las perlas del mesías tropical: cada estudiante rechazado de las universidades, recibirá 4,500 pesos como beca, se venderá el avión presidencial, etc, etc.

 

Estamos tan acostumbrados en Latinoamérica –y particularmente en México- a que los políticos mientan y disfracen las cosas que, Maza Pereda válidamente se pregunta si sería posible gobernar, comunicar y propiciar gobernabilidad, sin decir mentiras.

 

GESTACIÓN DE MITO EN POLÍTICA

 

            Cuando alguien habla con verdad, usualmente –en esta llamada época de la “postverdad”, con lo que el tema quiera significar- los constructores de mitos y los artistas del make up político, se rasgan la ropa porque alguien se atreve a disentir. Juan Miguel Zunzunegui, González Ortega y José Antonio Crespo lo desmenuzan de forma sensacional al bordar los mitos de la historia y el santoral priísta.

 

            Hace algunas lunas, José Antonio Sánchez, presidente de RTVE escandalizó a los fariseos come curas al mojo de ajo, cuando aseguró que el papel de España en el nuevo mundo, fue de una tarea “evangelizadora y civilizadora (…) nunca fue colonizadora”

 

¿DEMOCRACIA SIN DISENSO?

 

            Sin embargo, independientemente de los fundamentalismos ideológicos, mi querida María amparo Casar (“Para eso estamos”, Excelsior 5 de abril 2017)   lanza una segunda perogrullada, no hay disenso sin la participación de la sociedad, a pesar y por encima del corporativismo estatal, la cooptación de algunos medios, y la negativa al debate.

 

Desde luego, la crítica, la mejor, debe acompañarse con propuestas. Por eso las organizaciones intermedias de la sociedad resultan vitales para que las cosas cambien. La mejor expresión de la tiranía se da en la anulación de las ONG’s. Véase Cuba, Venezuela, Bolivia, como modelo de esto.

 

            Como dice la Dra. Casar, las críticas siempre resultarán incómodas para quienes ejercen el poder, y al régimen le ayudan a tener contrapesos y desarrollar su capacidad de escucha al ciudadano. Cierto. Aún falta concretar muchas cosas, pero en total ejercicio de gobernanza democrática, los ciudadanos jugamos un rol determinante. Solo los tiranos impiden que la sociedad se exprese. Los ejemplos son muchos.

 

 

 

¿Mujeres Alfa?

Nuria Chinchilla

“Desde hace varias décadas, ser mujer alfa ha sido el objetivo de toda mujer moderna. Pero no siempre fue así, aunque hoy aún abunden en algunos sectores.  La razón principal es haberse visto obligadas a elegir entre el rol de jefe y el de esposa-madre de familia. Simplificando un poco, se han convertido en algo muy parecido a los hombres, demasiado competitivas, demasiado masculinas, demasiado alfa. Puede que triunfen en sus puestos de trabajo pero…”

Son palabras de una conocida escritora americana, Suzanne Venker, en su nuevo libro “Guía de la mujer alfa”. El fracaso de la mujer en el rol personal (matrimonio y familia) es inversamente proporcional a su éxito profesional. Me ha parecido interesante la crítica que Monica Weigel hace en la revista Verily y que podéis leer completa aquí, donde destaca que no podemos dividir a las personas en sus relaciones interpersonales entre hombres-alfa y mujeres-beta, hombres líderes y mujeres contentas dejándose liderar. El mundo real no es así. No existen esas fronteras, asegura Weigel.  Pero ciertamente algunas mujeres en el pasado, para llegar a posiciones de poder, han tenido que mimetizar al varón alfa con un gran coste para ellas y para los que trabajan a su alrededor. Aunque también hay otras muchas que han llegado a lo más alto sin dejar de lado su feminidad. Esta semana quiero contaros nuestro encuentro en Programas de IESE y I-WIL con un par de ejemplos de mujer-mujer en todos los roles (personal, familiar y profesional).

Consejeras en sala de Consejo tras role-play

En la segunda parte del Programa Enfocado “Mujeres en Consejos”,  que he impartido con varios otros colegas del claustro (Luisma Calleja, Josep Tàpies, Guido Stein y Esther Jiménez) en el Campus IESE de Madrid,  hemos contado con la presencia de Reyes Calderón, quien fue decana de la facultad de económicas de la UNAV, y que es ahora consejera de OHL y del Banco Popular. Empezó diciendo “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes “… porque el factor azar/providencia ha tenido gran presencia en su vida. Ese factor la encontró siempre preparada, conjugando sus 9 hijos con su vida profesional, y sus 11 novelas policíacas. La creatividad ha jugado un papel fundamental en su desarrollo. Veamos qué valores nos contó que vive en su familia: Laboriosidad, sencillez, aprender a pedir perdón, hacer equipo… Estos valores los lleva al terreno profesional, porque “la coherencia de vida es básica: lo que te permite sonreír cuando llegas a casa y poder dormir.”

Reyes Calderón durante la sesión.

Según Reyes, de la naturaleza propia de la mujer se deriva la competencia que hoy más valoran muchos headhunters: la confiabilidad, o sea, que lo que dices, haces y piensas coincida. La experiencia que la mujer tiene en la familia hace que le sea más fácil habituarse a pedir perdón y eso te hace más creíble.

También subrayó la importancia de la independencia, que definió como la suma de experiencia + conocimiento + ética.  Añadió la idea de que el bien es expansivo: si reconoces que las cosas no son neutras, sino buenas o malas, y te das cuenta de que si tú mejoras haces mejores a los otros, eso funciona. Las mujeres tienen un grandísimo campo de toma de tierra en la familia, y una amplia visión de la realidad por su propia naturaleza psicológica. Añadió que es vital darse cuenta de que no puedes con todo y aprender a delegar, en casa y en el trabajo.

Ayer miércoles tuvimos un nuevo I-WIL Breakfast, también en Madrid, con María Antonia Otero, ingeniera de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid y PADE por el IESE. Casada y madre de dos chicos (la niña murió al poco de nacer), de una aldea de Ourense, hija de un gran maestro (medalla de Alfonso X el Sabio) que la educó en casa los primeros 11 años.

Su trayectoria profesional ha estado ligada hasta hace nueve años al Grupo Telefónica desempeñando como última posición la de Subdirectora General Corporativa de Innovación y Redes. Consejera independiente  de Jazztel y presidenta del Comité de Estrategia, Tecnología y Comercial, también de Jazztel. Actualmente es consejera de VOZTELECOM y de Inversis.

De su nutridísima exposición podemos destacar algunos puntos:

  • Aprendió más de los malos jefes lo que no quería hacer: La falta de inteligencia emocional, las malas formas, la ausencia de visión estratégica… Es aquello de “no hagas a los demás lo que a ti no te gustaría que te hicieran”, con la sensibilidad propia de la mujer, que capta la emoción negativa que puede producir una mala decisión. La importancia de las formas sutiles (como referirse a un hombre con el trato de señor y a la mujer sin trato)  la aprendió de una becaria sueca, que le abrió los ojos a otro tipo de sociedad.
  • De esa etapa tan dura de los principios en Telefónica la salvó el deporte, que valora por el poder de enseñarte a sufrir, a perder…
  • Los roles anticuados y los apriorismos han hecho que las mujeres no lleguen tan alto como los hombres. Se nos mide con arreglo a parámetros aplicables a hombres.¡Incluso por parte de las propias mujeres!

Mª Antonia Otero, durante la sesión de I-WIL Breakfast

  • Las mujeres destacamos en las competencias relacionadas con el teambuilding, y también en la visión corto/largo plazo.
  • Valora especialmente la importancia de motivar y promocionar el talento. Pero ¿cómo? ¿Qué cortina poner para que conocer si el solicitante es hombre o mujer no determine la decisión? ¿Cómo reconocer el talento? Las mujeres destacamos por el talento, aunque no siempre lo reconozcamos,  y, a veces, nos falta ambición. Hay que recordar que los ascensos no llegan solos. Hay que hacerse valer y darse a conocer, a través por ejemplo del networking. También reconoció el valor de los méritos.
  • ¿Olfato para los negocios en los hombres vs. intuición femenina en las mujeres? ¡No señor! Lo nuestro no es intuición “femenina”, es  intuición a secas, sin apellidos condescendientes y, por tanto, también olfato para los negocios.
  • Tener sentido del humor ayuda. Reconoce no tenerlo pero, a cambio, como gallega, cuenta con esa capacidad de preguntar y preguntarse varias veces. Así evita contestar en caliente, aun con razón, pero violentamente.
  • De su paso por el PADE del IESE recordó varias frases. Del prof. Pin: “El líder se reconoce cuando se ha ido”. Y del prof. Nueno aprendió que, si tienes una idea buena, no preguntes, arranca. Y una vez que esté funcionando y antes de echar a volar, “véndesela” a tu jefe para que te la compre y te apoye.

Un mensaje positivo para finalizar: el avance rápido y espectacular de la mujer en la sociedad y en el mundo laboral en España, a diferencia de los países de nuestro entorno, donde les ha llevado mucho más tiempo. Las mujeres han recorrido un largo camino, a pesar de esos “bienintencionados” programas para facilitar su posicionamiento. Las mujeres no somos menos que los hombres, no necesitamos una muleta de apoyo. Lo que necesitamos es conocimiento de nosotras mismas, preparación y…¡fuera miedos! He aquí dos ejemplos de Mujer-Mujer en todos sus roles.

 

 

Revolución de género, una revolución contra el hombre

Norma Barba

Última actualización: 07 Abril 2017

La incongruencia, la negación, la rebeldía y el dolor son los cuatro rasgos de la revolución de género en que estamos inmersos, pretendiendo reinventar la naturaleza, la esencia y misión del hombre.

éxico; revolución de género

Desde hace unas décadas, el mundo ha venido adoptando esta revolución como un cambio cultural positivo, a tal grado que hoy por hoy 77 de los 200 países que hay en el mundo lo contemplan en sus leyes en mayor o menor medida, de acuerdo con datos de la revista National Geografic en su edición especial de enero de este año.

Tras esta pretendida redefinición del ser humano como una criatura que se siente capaz de contravenir a su propio creador, se viven daños colaterales, no accesorios, sino fundamentales.

En este sentido, el hombre pretende convertirse en dictador del valor de la persona, de aquello que lo hace mejor, le perfecciona o limita, negando con ello todo orden establecido tanto en el plan natural como divino.

Nacer mujer, identificarse como mujer y expresarse como tal, parecería algo lógico y natural; sin embargo, la revolución de género afirma que cada uno de esos hechos pueden disociarse, contradecirse, o bien, coincidir.

Es así que nos encontramos con mujeres y hombres que siéndolo biológicamente, no se identifican con su sexo, por lo que deciden transformase en el sexo opuesto, ya sea a través del vestir, o con la inclusión de iniciadores hormonales y la operación de reasignación de sexo.

Hasta aquí, pareciera sencillo de entender esta revolución ideológica: personas que no les gusta su sexo y deciden aparentar el opuesto en aras de encontrar la felicidad.

Sin embargo, desde hace poco más de 5 años esta revolución ha dado un paso más. Ahora ese disgusto por su sexo biológico puede tener infinidad de variaciones, en la identificación y en la expresión.

Todos sabemos que biológicamente sólo hay dos sexos: hombre y mujer, pero esta revolución asegura que nos podemos identificar de seis maneras: como mujer, siendo hombre biológico; o como hombre, siendo mujer biológica; como mujer, siendo mujer; como hombre, siendo hombre; o bien, siendo hombre o mujer, sin ninguna, o con ambas (binario y no binario).

La cosa se complica aún más cuando en la forma de expresarnos las opciones se multiplican tanto como la propia creatividad. Así, encontramos personas denominadas género binario, no binarios y género fluido. Todos ellos aspiran a redefinirse en todas las formas posibles, hasta el grado de pretender incluso naturalizar el matrimonio entre animales y objetos.

Hace unas semanas, en diciembre de 2016, el experto en inteligencia artificial David Levy, en el marco del Congreso Internacional de Amor y Sexo con Robots, señalo que para el 2017 serán promocionados los primeros robots sexuales (sexbots) y estimó que a mediados de este siglo el matrimonio con estos humanoides podría ser una realidad.

En la revista de National Geographic, de enero 2017, se cuenta el caso de un niño biológico que se identifica como mujer pero que se expresa como unicornio, cuya capacitación para su aceptación la recibe de instituciones educativas en Los Ángeles, California.

Naturalizar estos pensamientos, sentimientos y comportamientos, sólo llevan a una no-aceptación de la persona misma, de saber quién es y para qué está hecha, cuál es su función en la Tierra, y llevarla a una constate depresión existencial que normalmente se vive en la soledad.

Una revolución como ésta, sin duda pasará dejando huella en la historia de la humanidad y en el corazón del hombre, no sólo por el costo de sociedades inestables y sin horizonte, sino particularmente por el dolor que va dejando al rebelarse contra Dios, al negarse su esencia espiritual y la confusión en su vivir.

El hombre debe estar a favor del hombre, de su naturaleza trascendente e inmutable, no de sus gustos y teorías.

 

 

Una Semana Santa diferente

Silvia del Valle Márquez

He tenido la gracia de vivir una Cuaresma muy distinta a las demás y también tuve la experiencia de ver la película “La Pasión de Cristo”, de Mel Gibson, como una oración de contemplación.

éxico; Semana Santa 2017

Esto ha sido una experiencia increíble que quiero con todo mi corazón compartir con ustedes, para que lo intenten vivir en familia y ahora que comenzamos la Semana Santa creo que es perfecto. Por eso, aquí te dejo mis 5Tips para vivir una Semana Santa mucho más espiritual.

PRIMERO. Dispón el corazón para recibir

Es bueno que estemos muy dispuestos a recibir lo que Dios nos quiere entregar.

Al igual que al ver la película, es bueno ver cada evento, cada detalle de la Semana Santa como un elemento importante para comprender por completo lo que Jesús hizo por nosotros.

Una mirada, una palabra, un enunciado, una actitud, cualquier cosa es importante, y debemos estar atentos para recibirlo y así darle el sentido más trascendente que pueda tener.

La intensidad de la vivencia dependerá de la disposición que tengamos nosotros. Por eso, para unos es algo muy aburrido y para otros es algo muy llamativo y espiritual.

Con nuestros hijos nos puede pasar lo mismo. Es necesario que nosotros los motivemos y que les pidamos que estén dispuestos a recibir y aprender lo que van a vivir en la Semana Santa.

SEGUNDO. Haz oración

Es importante no dejar la oración, y si aún no tienes el hábito, éste es el momento preciso para comenzar.

Mal oración nos acerca a Dios, nos dispone a Sus cosas y nos permite ver con los ojos del alma lo que Jesús nos quiere decir.

Hay muchos tipos de oración, pero los más comunes son la oración vocal, la oración con cantos, la oración con la Biblia y la oración de contemplación. No importa cuál podamos o queramos hacer, todas nos acercan a Dios.

También podemos preparar momentos de oración en familia para ayudar a nuestros hijos a disponer el corazón y abrir los sentidos internos a la vivencia de la Semana Santa.

TERCERO. Trata de vivirla desde la mirada de alguno de los protagonistas

Si tenemos la oportunidad de ver la película, puede que nos sea más fácil; pero si no, con que leamos en los evangelios el relato de la Pasión y nos identifiquemos con algún personaje, es más que suficiente.

Con la película es más fácil, porque podemos ver y oír los mensajes de cada personaje, por ejemplo, María la Virgen, Juan, Pedro, Judas, Pilatos, Herodes o María Magdalena. Cada uno vivió de forma diferente la Pasión de Jesús, y a nosotros también nos pasa, porque tenemos diferentes circunstancias.

CUARTO. Trata de aplicarlo a tu vida

Una vez que vimos la película o leímos el Evangelio, es tiempo de analizarnos y ver con qué personaje nos identificamos. Si es necesario, podemos volver a ver la película o leer el Evangelio, para poner más atención en ese personaje. Después podemos identificar si hemos vivido así o si podemos aplicar lo que ellos vivieron a nuestras vidas.

De esta forma, podremos vivir una Semana Santa muy diferente y muy espiritual.

Para nuestros hijos pequeños puede que la película no sea adecuada, pero sí podemos leerles el Evangelio; y si están muy chiquitos, puede ser de una Biblia para niños.

Y QUINTO. Vívela desde la misericordia

La esencia de la Semana Santa es la misericordia, es decir, el Amor infinito que Jesús nos tiene y que por eso padeció una Pasión muy ignominiosa y penosa hasta la muerte de cruz.

Por eso, es importante que nosotros nos impregnemos de esa misericordia y vivamos esta Semana Santa desde esa misericordia.

Es bueno reconocernos pecadores y también muy amados por Jesús, que nos regaló Su misericordia infinita.

Es bueno que a nuestros hijos, desde pequeñitos, les expliquemos y los eduquemos en la misericordia, así no les costará trabajo recibirla y menos ser misericordiosos con los demás.

Ojalá que podamos vivir una Semana Santa muy diferente y muy espiritual en familia.

 

 

Los vientres de alquiler se prestan a la manipulación

Con el alquiler de vientres maternos está en juego una terrible forma de explotación de la mujer y de los niños que estas gestan a cambio de dinero, convertidos en una mercancía que se compra y se vende, y con mucha probabilidad se abortan en caso de presentar alguna anomalía. 

Por motivos profesionales, al empezar a hacerse posibles los trasplantes de embriones en animales (vacas), tuve que estudiar, practicar y explicar en que consistía y cómo se hacía. El único objetivo era conseguir vacas más productoras, con un extraordinario genotipo –toros y vacas calificadas fenotípica y genotípicamente como excelentes- los embriones conseguidos eran gestados en úteros de poco valor genético. Nunca pensaba que algo así llegarían a proponerse hacer en la especie humana.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Decisiones que solo corresponde tomar a los padres.

Quienes hablan de un privilegio de la Iglesia, al referirse a la libertad de enseñanza, las clases de religión y a los conciertos de algunos centros, no solo desenfocan el asunto, sino que olvidan que este es un derecho que asiste también a las personas de otras confesiones: la formación religiosa y las grandes preguntas sobre el sentido de la existencia son aspectos decisivos en una educación integral de la persona. 

Lo que corresponde a las Administraciones es ejercer una labor de tutela, sin inmiscuirse en decisiones que solo corresponde tomar a los padres. En eso consiste la laicidad del Estado. Para defender este principio tan básico se ha constituido la mesa eclesial para el diálogo educativo.

Jesús Martínez Madrid

 

 

¿Qué ha pasado con la confianza?

Hasta casi finalizado el siglo pasado, cualquier joven que iniciara su vida laboral en una empresa tenía la profunda convicción de que su andadura profesional finalizaría también en ella. Pero ya no es así, ninguna persona razonable tiene en su mente la perspectiva de que su discurrir laboral curse en una sola organización.

La sociedad actual se encuentra sumida en un cambio constante y, como consecuencia, tanto la comunidad como la familia son retadas regularmente en su conservadurismo. Nuevas formas de relación y convivencia, de estructuras políticas y empresariales, se presentan como equilibrios inestables de pretéritos desequilibrios. Todo lo que se anunciaba firme y monolítico ha mutado a líquido y sutil.

Cuando el cambio devenía pausado y predecible lo demás se presentaba como  estático e inamovible; de ahí que determinados valores, formas de vida y relación, adquirieran la condición de inmutables. El período de aclimatación, siendo tan amplio, propiciaba la idea de seguir instalados en la vieja rutina.

El compromiso, entendido en una de sus acepciones por la RAE como obligación contraída, tendría como contrapartida la confianza de su cumplimiento. Pero el ambiente social actual nos empuja a preguntarnos: ¿Qué ha pasado con la confianza? ¿Qué es lo que ha ocurrido que cada vez confiamos menos? 

Suso do Madrid

 

 

Dinero para los de siempre y a costa de los de siempre

 

                                Así ha ocurrido siempre en esta “España de la injusticias”; y por ello las zonas “más levantiscas”, se han ido desarrollando cada vez más y las más empobrecidas, sin otra “fuerza que el ruego y la limosna”, fueron empobreciéndose y así siguen y van a seguir “por los siglos de los siglos”. El gobierno o los múltiples gobiernos españoles, antes durante y después de Franco, fueron “tragando carros y carretas” y en vez de hacer justicia y tratar de equilibrar territorios; en bien de todos, fueron entregando recursos a esos insaciables, mientras al resto, solo les quedó emigrar a esos feudos o ir al extranjero allí donde les dejaron y soportar todas las vicisitudes de que solo saben los que las sufrieron y sufren. Yo vi muchas en la misma Barcelona cuando estuve allí, hace ya más de medio siglo, en tiempos de Franco (1961)

                                Aquí es más rentable para los que de verdad saben enfrentarse al que gobierna con la única forma que en la política entienden los que dicen gobernar. ¿Qué hay que crear un terrorismo que mata a un millar de españoles? Se crea, se tolera o incluso se cede en lo incedible y punto. ¿Qué en vez de meter en la cárcel e inhabilitar de por vida a los que lo merecen para que respeten la Constitución y leyes españolas? Pues se le van dando largas al asunto, se hacen “el sueco” y de paso y para “conformar a los que visto todos los antecedentes, ni ceden ni van a ceder en la vida”, se les da dinero “a barcos llenos” y a seguir haciendo el idiota, en detrimento siempre de los que ni tienen fuerza en “los falsos parlamentos” y menos ganas de siquiera, romper cristales en las oficinas del que gobierna, puesto que es mejor callar y otorgar, viendo lo que pasó y pasa y a quedar como siempre, “cornudos y apaleados”. 

                                Así se consiguen las mejores infraestructuras de todo el país (“u lo que esto ya sea” y esperando la continuidad de desaciertos, en favor de catalanes y vascos y algunos otros que por “fuerte padrinazgo del político que llega a tener verdadera fuerza en decidir”, se preocupa de “arrimar el ascua a sus pobres sardinas”, que fueron las que le dieron los votos suficientes para llegar a esa “altura”.

                                Recientemente lo hemos vuelto a ver; las provincias vascongadas (que no país vasco que ni existió ni existe) esperan la ocasión y con sus exiguos y plrivilegiados votos, vuelven a poner “el cazo” y se lo vuelven a llenar, para que sigan siendo una excepción intolerable en cualquier nación digna de así denominarse.

                                Los independentistas catalanes (que en realidad son una minoría muy notable, puesto que cualquier catalán inteligente, sabe que dentro de España está mucho mejor y seguro que fuera de ella) después de ser ya “un cáncer” que nunca se ha operado y ni se operará con “una cirugía a tenor de la enfermedad”; después de deberle al tesoro nacional (propiedad de todos los españoles) la friolera de casi, setenta mil millones de euros, que seguro piensan en no pagar ni un céntimo. Llega el actual primer ministro y tras “pedir y rogar árnica pacificadora”, les ofrece otros cuatro mil millones para que sigan pagando sus deudas, enriqueciendo sus infraestructuras y para que sus políticos y “ejército” de enchufados a la política, cobren mucho más que sus similares en el resto de provincias o regiones españoles; además “se rumorea”, que les han prometido ya “una quita”, de su enorme deuda, que será algo así, como “la primera cuenta del rosario hasta llegar a la quita final”. O sea nuevas “bajadas de pantalones o bragas”, mientras el resto mira los infinitos escenarios donde nos pasan, los títeres y titiriteros de siempre, para con esos entretenimientos, entretenernos como bobos que somos o ellos nos creen.

                                Y así sigue esta España grande porque lo es, pero explotada siempre por una parte de ella y por unos políticos que como siempre, van a su panza y a su bolsillo y mintiendo más que hablan. Da igual que digan que son de izquierda, derecha o centro, “su política es su panza y su bolsillo” y poco más. Por ello la sentencia de aquel gran pensador.

                                "Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil J. Ortega y Gasset.

                                Lo que queremos son hombres y mujeres justos; y de ello no hubo gobernando nadie en esta “triste y decadente España, hoy mamporrera de Europa y del resto del mundo que cuenta en el concierto internacional de este planeta”. Amén.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y 

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes