Las Noticias de hoy 22 Marzo 2017

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 22 de marzo de 2017        

Indice:

Newsletter Diario

Homilía del Papa: El confesionario no es una tintorería

El Papa peregrina con los jóvenes del mundo con el Magníficat revolucionario de María 

Video mensaje del Papa Francisco a los jóvenes, en preparación a la próxima JMJ 2019 en Panamá 

Cuaresma. 3ª semana. Miércoles: Francisco Fernández-Carvajal

"Para ti, estudiar es una obligación grave": San Josemaria

24 horas para el Señor: “Quiero misericordia”

Confesarnos, ¿por qué?

Una fe más honda que las dudas:Reflexiones: José Luis Martín Descalzo

La fe como confianza que libera y transforma: Ramiro Pellitero

Realismo y coherencia de la caridad: Ramiro Pellitero

El Congreso rechaza la ley de eutanasia y se meten con la Iglesia: ReligionConfidencial

 Discuten en órgano de la ONU“educación sexual integral”: Norma Mendoza Alexandry

Para que el burro no sufra: Jesús Domingo

 CHINA MANUELA: Eliseo León Pretell

Motín debelado en El Frontón: la sombra de la venganza: ALFREDO PALACIOS DONGO

 No a la igualdad; sí a la complementariedad: Acción Familia

 Cuando los hombres y las cosas del comercio vivían en la placidez: Plinio Corrêa de Oliveira

 DE LAS PALMAS AL PUERTO DE SANTA MARÍA. :     Amparo Tos Boix, Valencia.

Caben muchas actitudes: Jesús Martínez Madrid

“Hablar menos y escuchar más”: Jaume Catalán Díaz

 España y sus infinitos impuestos: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

Newsletter Diario

 

 

El Santo Padre Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta.

21/03/2017 10:55

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Ser perdonados y perdonar: un misterio difícil de entender. Se necesita la oración, el arrepentimiento y la vergüenza. Lo afirmó el Santo Padre Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice hizo hincapié en la importancia de ser conscientes de la maravilla que Dios realiza en nosotros con su misericordia, para que, a nuestra vez, podamos ejercerla con los demás. Y puso en guardia ante la hipocresía de “robar un falso perdón” en el confesionario.

El perdón es un “misterio difícil de entender”. El Papa desarrolló su reflexión a partir de la Palabra propuesta por la liturgia del día, mediante la cual la Iglesia – dijo – nos hace “entrar en este misterio”, el de la gran “obra de misericordia de Dios”.

La gracia de la vergüenza es el primer paso hacia el misterio del perdón

Y el “primer paso” – explicó el Francisco – es la “vergüenza” de los propios pecados, una “gracia” que no podemos “obtener solos”. El “pueblo de Dios” triste y humillado, es capaz de probar esta gracia, tal como narra el Profeta Daniel en la Primera Lectura. Mientras el protagonista del Evangelio no logra hacerlo: se trata del siervo perdonado por su patrón a pesar de sus grandes deudas, pero que, a su vez, es incapaz de perdonar a sus deudores. “No entendió el misterio del perdón”, subrayó el Papa Bergoglio.

“Si yo pregunto: ‘¿Pero todos ustedes son pecadores?’.  –‘Sí, padre, todos’.  –‘¿Y para obtener el perdón de los pecados? –‘Nos confesamos’.  –‘¿Y cómo vas a confesarte?’. – ‘Bueno, yo voy, digo mis pecados, el sacerdote me perdona, me duce que rece tres Avemarías y después vuelvo en paz’. ¡Tú no has entendido! Tú sólo fuiste al confesionario a realizar una operación bancaria, a hacer un trámite de oficina. Tú no fuiste avergonzado allí por lo que hiciste. Viste algunas manchas en tu conciencia y te equivocaste, porque creíste que el confesionario era una tintorería para sacar las manchas. Fuiste incapaz de avergonzarte de tus pecados”.

En el confesionario no se debe robar un perdón ficticio, sino ser conscientes de la misericordia divina 

Por lo tanto, el perdón recibido de Dios, la “maravilla que hizo en tu corazón – prosiguió diciendo el Obispo de Roma – debe poder “entrar en la conciencia”, de lo contrario, “sales, encuentras a un amigo, a una amiga, y comienzas a hablar mal de otro, y sigues pecando. Sólo puedo perdonar si me siento perdonado”:

“Si tú no tienes conciencia de ser perdonado, jamás podrás perdonar. Jamás. Siempre está esa actitud de querer hacer las cuentas con los demás. El perdón es total. Pero sólo se puede hacer cuando yo siento mi pecado, me avergüenzo, tengo vergüenza, y pido perdón a Dios, y me siento perdonado por el Padre. Y así puedo perdonar. Si no, no se puede perdonar, somos incapaces de ello. Por esto el perdón es un misterio”.

El siervo, protagonista del Evangelio del día – subrayó una vez más el Santo Padre – tiene la sensación de “haberse salvado”, de haber sido “astuto”. En cambio, no entendió la “generosidad del patrón”. Y cuántas veces – dijo Francisco – “saliendo del confesionario sentimos esto, sentimos que nos salvamos”. Pero esto – aclaró – no es recibir el perdón – sino “hipocresía de robar un perdón, un perdón ficticio”:

Perdonar siempre y con generosidad

“Pidamos hoy al Señor la gracia de entender este ‘setenta veces siete’. Pidamos la gracia de la vergüenza ante Dios. ¡Es una gran gracia! Avergonzarse de los propios pecados y así recibir el perdón y la gracia de la generosidad de darlo a los demás, porque si el Señor me ha perdonado tanto, ¿quién soy yo para no perdonar?”.

 

 

El Papa peregrina con los jóvenes del mundo con el Magníficat revolucionario de María 

Mensaje del Papa: de Cracovia a la JMJ Panamá 2019: memoria del pasado, valentía en el presente y esperanza para el futuro - RV

21/03/2017 11:51

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 «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49), es el lema y el Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Juventud 2017, que se celebra en las diócesis del mundo el 9 de abril, Domingo de Ramos.

«Nuestra época no necesita de «jóvenes-sofá». «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí ». «Ser joven no significa estar desconectado del pasado». «Cómo mantenerse unidos, siguiendo el ejemplo de María». «Fidelidad creativa para construir tiempos nuevos». Son los puntos del mensaje pontificio.

Mensaje que culmina encomendado a la Bienaventurada Virgen María el camino hacia  Panamá, así como también el itinerario de preparación del próximo Sínodo de los Obispos. Y en el que invita a los jóvenes del mundo a recordar dos aniversarios importantes en 2017: los trecientos años del descubrimiento de la imagen de la Virgen de Aparecida, en Brasil; y el centenario de las apariciones de Fátima, en Portugal, adonde irá como peregrino el 12 y 13 de mayo.

De Cracovia a Panamá, para la JMJ 2019: memoria del pasado, con valentía para el presente y esperanza para el futuro

Es el deseo del Papa, que recuerda el maravilloso  encuentro de Cracovia 2016, con la Jornada Mundial de la Juventud y el Jubileo de los Jóvenes, en el contexto del Año Santo de la Misericordia. Y  evoca a san Juan Pablo II y a santa Faustina Kowalska, apóstoles de la divina misericordia, invitando a ponerse en camino hacia la próxima meta: la JMJ de Panamá 2019.

«Nos acompañará en este camino la Virgen María, a quien todas las generaciones llaman bienaventurada (cf. Lc 1,48)», escribe el Obispo de Roma, señalando que «la siguiente etapa de nuestro itinerario está conectada con la anterior, centrada en las bienaventuranzas, pero nos impulsa a seguir adelante».

Destacando la importante cita del Sínodo sobre Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, que la Iglesia celebrará en octubre de 2018, el Papa Francisco expresa su deseo de que «haya una gran sintonía entre el itinerario que llevará a la JMJ de Panamá y el camino sinodal».

El Santo Padre alienta a los jóvenes del mundo al encuentro con Dios y el servicio a los demás, con el modelo de María. Ella no es una «joven-sofá» y, después de recibir el anuncio del ángel y de responder con su ‘sí’ a la llamada para ser madre del Salvador, impulsada por el Espíritu Santo, se levanta y va de prisa a visitar a su prima Isabel, que está en el sexto mes de embarazo, para ayudarla.

«El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí ». Con las palabras de María, en el canto del Magníficat, respondiendo a Isabel que la bendice, el Papa Francisco subraya que «la oración de María es revolucionaria, es el canto de una joven llena de fe consciente de sus límites, pero que confía en la misericordia divina. Esta pequeña y valiente mujer da gracias a Dios porque ha mirado su pequeñez y porque ha realizado la obra de la salvación en su pueblo, en los pobres y humildes. La fe es el corazón de toda la historia de María. Su cántico nos ayuda a comprender cómo la misericordia del Señor es el motor de la historia, tanto de la persona, de cada uno de nosotros, como del conjunto de la humanidad».

(CdM – RV)

Texto completo del Mensaje del Papa Francisco:

«El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49)

Queridos jóvenes:

Nos hemos puesto de nuevo en camino después de nuestro maravilloso encuentro en Cracovia, donde celebramos la XXXI Jornada Mundial de la Juventud y el Jubileo de los Jóvenes, en el contexto del Año Santo de la Misericordia. Allí dejamos que san Juan Pablo II y santa Faustina Kowalska, apóstoles de la divina misericordia, nos guiaran para encontrar una respuesta concreta a los desafíos de nuestro tiempo. Experimentamos con fuerza la fraternidad y la alegría, y dimos al mundo un signo de esperanza; las distintas banderas y lenguas no eran un motivo de enfrentamiento y división, sino una oportunidad para abrir las puertas de nuestro corazón, para construir puentes.

Al final de la JMJ de Cracovia indiqué la próxima meta de nuestra peregrinación que, con la ayuda de Dios, nos llevará a Panamá en 2019. Nos acompañará en este camino la Virgen María, a quien todas las generaciones llaman bienaventurada (cf. Lc 1,48). La siguiente etapa de nuestro itinerario está conectada con la anterior, centrada en las bienaventuranzas, pero nos impulsa a seguir adelante. Lo que deseo es que vosotros, jóvenes, caminéis no sólo haciendo memoria del pasado, sino también con valentía en el presente y esperanza en el futuro. Estas actitudes, siempre presentes en la joven Mujer de Nazaret, se encuentran reflejadas claramente en los temas elegidos para las tres próximas JMJ. Este año (2017) vamos a reflexionar sobre la fe de María cuando dijo en el Magnificat: «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49). El tema del próximo año (2018): «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lc 1,30), nos llevará a meditar sobre la caridad llena de determinación con que la Virgen María recibió el anuncio del ángel. La JMJ 2019 se inspirará en las palabras: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), que fue la respuesta llena de esperanza de María al ángel.

En octubre de 2018, la Iglesia celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Nos preguntaremos sobre cómo vivís vosotros, los jóvenes, la experiencia de fe en medio de los desafíos de nuestra época. También vamos a abordar la cuestión de cómo se puede desarrollar un proyecto de vida discerniendo vuestra vocación, tomada en sentido amplio, es decir, al matrimonio, en el ámbito laical y profesional, o bien a la vida consagrada y al sacerdocio. Deseo que haya una gran sintonía entre el itinerario que llevará a la JMJ de Panamá y el camino sinodal.

Nuestra época no necesita de «jóvenes-sofá»

Según el Evangelio de Lucas, después de haber recibido el anuncio del ángel y haber respondido con su «sí» a la llamada para ser madre del Salvador, María se levanta y va de prisa a visitar a su prima Isabel, que está en el sexto mes de embarazo (cf. 1,36.39). María es muy joven; lo que se le ha anunciado es un don inmenso, pero comporta también un desafío muy grande; el Señor le ha asegurado su presencia y su ayuda, pero todavía hay muchas cosas que aún no están claras en su mente y en su corazón. Y sin embargo María no se encierra en casa, no se deja paralizar por el miedo o el orgullo. María no es la clase de personas que para estar bien necesita un buen sofá donde sentirse cómoda y segura. No es una joven-sofá (cf. Discurso en la Vigilia, Cracovia, 30 de julio de 2016). Si su prima anciana necesita una mano, ella no se demora y se pone inmediatamente en camino.

El trayecto para llegar a la casa de Isabel es largo: unos 150 km. Pero la joven de Nazaret, impulsada por el Espíritu Santo, no se detiene ante los obstáculos. Sin duda, las jornadas de viaje le ayudaron a meditar sobre el maravilloso acontecimiento en el que estaba participando. Lo mismo nos sucede a nosotros cuando empezamos nuestra peregrinación: a lo largo del camino vuelven a la mente los hechos de la vida, y podemos penetrar en su significado y profundizar nuestra vocación, que se revela en el encuentro con Dios y en el servicio a los demás.

El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí

El encuentro entre las dos mujeres, la joven y la anciana, está repleto de la presencia del Espíritu Santo, y lleno de alegría y asombro (cf. Lc 1,40-45). Las dos madres, así como los hijos que llevan en sus vientres, casi bailan a causa de la felicidad. Isabel, impresionada por la fe de María, exclama: «Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá» (v. 45). Sí, uno de los mayores regalos que la Virgen ha recibido es la fe. Creer en Dios es un don inestimable, pero exige también recibirlo; e Isabel bendice a María por eso. Ella, a su vez, responde con el canto del Magnificat (cf. Lc 1,46-55), donde encontramos las palabras: «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (v. 49).

La oración de María es revolucionaria, es el canto de una joven llena de fe, consciente de sus límites, pero que confía en la misericordia divina. Esta pequeña y valiente mujer da gracias a Dios porque ha mirado su pequeñez y porque ha realizado la obra de la salvación en su pueblo, en los pobres y humildes. La fe es el corazón de toda la historia de María. Su cántico nos ayuda a comprender cómo la misericordia del Señor es el motor de la historia, tanto de la persona, de cada uno de nosotros, como del conjunto de la humanidad.

Cuando Dios toca el corazón de un joven o de una joven, se vuelven capaces de grandes obras. Las «cosas grandes» que el Todopoderoso ha hecho en la vida de María nos hablan también del viaje de nuestra vida, que no es un deambular sin sentido, sino una peregrinación que, aun con todas sus incertidumbres y sufrimientos, encuentra en Dios su plenitud (cf. Ángelus, 15 de agosto de 2015). Me diréis: «Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, ¿qué puedo hacer?». Cuando el Señor nos llama no se fija en lo que somos, en lo que hemos hecho. Al contrario, en el momento en que nos llama, él está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de ofrecer. Como la joven María, podéis hacer que vuestra vida se convierta en un instrumento para mejorar el mundo. Jesús os llama a dejar vuestra huella en la vida, una huella que marque la historia, vuestra historia y la historia de muchos (cf. Discurso en la Vigilia, Cracovia, 30 de julio de 2016).

Ser joven no significa estar desconectado del pasado

María es poco más que una adolescente, como muchos de vosotros. Sin embargo, en el Magnificat alaba a su pueblo, su historia. Esto nos enseña que ser joven no significa estar desconectado del pasado. Nuestra historia personal forma parte de una larga estela, de un camino comunitario que nos ha precedido durante siglos. Como María, pertenecemos a un pueblo. Y la historia de la Iglesia nos enseña que, incluso cuando tiene que atravesar mares revueltos, la mano de Dios la guía, le hace superar momentos difíciles. La verdadera experiencia en la Iglesia no es como un flashmob, en el que nos damos cita, se realiza una performance y luego cada uno se va por su propio camino. La Iglesia lleva en sí una larga tradición, que se transmite de generación en generación, y que se enriquece al mismo tiempo con la experiencia de cada individuo. También vuestra historia tiene un lugar dentro de la historia de la Iglesia.

Hacer memoria del pasado sirve también para recibir las obras nuevas que Dios quiere hacer en nosotros y a través de nosotros. Y nos ayuda a dejarnos escoger como instrumentos suyos, colaboradores en sus proyectos salvíficos. También vosotros, jóvenes, si reconocéis en vuestra vida la acción misericordiosa y omnipotente de Dios, podéis hacer grandes cosas y asumir grandes responsabilidades.

Me gustaría haceros algunas preguntas: ¿Cómo “guardáis” en vuestra memoria los acontecimientos, las experiencias de vuestra vida? ¿Qué hacéis con los hechos y las imágenes grabadas en vuestros recuerdos? A algunos, heridos por las circunstancias de la vida, les gustaría “reiniciar” su pasado, ejercer el derecho al olvido. Pero me gustaría recordaros que no hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro. La perla nace de una herida en la ostra. Jesús, con su amor, puede sanar nuestros corazones, transformando nuestras heridas en auténticas perlas. Como decía san Pablo, el Señor muestra su fuerza a través de nuestra debilidad (cf. 2 Co 12,9).

Nuestros recuerdos, sin embargo, no deben quedar amontonados, como en la memoria de un disco duro. Y no se puede almacenar todo en una “nube” virtual. Tenemos que aprender a hacer que los sucesos del pasado se conviertan en una realidad dinámica, para reflexionar sobre ella y sacar una enseñanza y un sentido para nuestro presente y nuestro futuro. Descubrir el hilo rojo del amor de Dios que conecta toda nuestra existencia es una tarea difícil pero necesaria.

Muchos dicen que vosotros, los jóvenes, sois olvidadizos y superficiales. No estoy de acuerdo en absoluto. Pero hay que reconocer que en nuestros días tenemos que recuperar la capacidad de reflexionar sobre la propia vida y proyectarla hacia el futuro. Tener un pasado no es lo mismo que tener una historia. En nuestra vida podemos tener tantos recuerdos, pero ¿cuántos de ellos construyen realmente nuestra memoria? ¿Cuántos son significativos para nuestros corazones y nos ayudan a dar sentido a nuestra existencia? En las «redes sociales», aparecen muchos rostros de jóvenes en multitud de fotografías, que hablan de hechos más o menos reales, pero no sabemos cuánto de todo eso es «historia», una experiencia que pueda ser narrada, que tenga una finalidad y un sentido. Los programas en la televisión están llenos de los así llamados «reality show», pero no son historias reales, son sólo minutos que corren delante de una cámara, en los que los personajes viven al día, sin un proyecto. No os dejéis engañar por esa falsa imagen de la realidad. Sed protagonistas de vuestra historia, decidid vuestro futuro.

Cómo mantenerse unidos, siguiendo el ejemplo de María

De María se dice que conservaba todas las cosas, meditándolas en su corazón (cf. Lc 2,19.51). Esta sencilla muchacha de Nazaret nos enseña con su ejemplo a conservar la memoria de los acontecimientos de la vida, y también a reunirlos, recomponiendo la unidad de los fragmentos, que unidos pueden formar un mosaico. ¿Cómo podemos, pues, ejercitarnos concretamente en tal sentido? Os doy algunas sugerencias.

Al final de cada jornada podemos detenernos unos minutos a recordar los momentos hermosos, los desafíos, lo que nos ha salido bien y, también, lo que nos ha salido mal. De este modo, delante de Dios y de nosotros mismos, podemos manifestar nuestros sentimientos de gratitud, de arrepentimiento y de confianza, anotándolos también, si queréis, en un cuaderno, una especie de diario espiritual. Esto quiere decir rezar en la vida, con la vida y sobre la vida y, con toda seguridad, os ayudará a comprender mejor las grandes obras que el Señor realiza en cada uno de vosotros. Como decía san Agustín, a Dios lo podemos encontrar en los anchos campos de nuestra memoria (cf. Confesiones, Libro X, 8, 12).

Leyendo el Magnificat nos damos cuenta del conocimiento que María tenía de la Palabra de Dios. Cada versículo de este cántico tiene su paralelo en el Antiguo Testamento. La joven madre de Jesús conocía bien las oraciones de su pueblo. Seguramente se las habían enseñado sus padres y sus abuelos. ¡Qué importante es la transmisión de la fe de una generación a otra! Hay un tesoro escondido en las oraciones que nos han enseñado nuestros antepasados, en esa espiritualidad que se vive en la cultura de la gente sencilla y que conocemos como piedad popular. María recoge el patrimonio de fe de su pueblo y compone con él un canto totalmente suyo y que es también el canto de toda la Iglesia. La Iglesia entera lo canta con ella. Para que también vosotros, jóvenes, podáis cantar un Magnificat totalmente vuestro y hacer de vuestra vida un don para toda la humanidad, es fundamental que conectéis con la tradición histórica y la oración de aquellos que os han precedido. De ahí la importancia de conocer bien la Biblia, la Palabra de Dios, de leerla cada día confrontándola con vuestra vida, interpretando los acontecimientos cotidianos a la luz de cuánto el Señor os dice en las Sagradas Escrituras. En la oración y en la lectura orante de la Biblia (la llamada Lectio divina), Jesús hará arder vuestros corazones e iluminará vuestros pasos, aún en los momentos más difíciles de vuestra existencia (cf. Lc 24,13-35).

María nos enseña a vivir en una actitud eucarística, esto es, a dar gracias, a cultivar la alabanza y a no quedarnos sólo anclados en los problemas y las dificultades. En la dinámica de la vida, las súplicas de hoy serán mañana motivo de agradecimiento. De este modo, vuestra participación en la Santa Misa y los momentos en que celebraréis el sacramento de la Reconciliación serán a la vez cumbre y punto de partida: vuestras vidas se renovarán cada día con el perdón, convirtiéndose en alabanza constante al Todopoderoso. «Fiaros del recuerdo de Dios […] su memoria es un corazón tierno de compasión, que se regocija eliminando definitivamente cualquier vestigio del mal» (Homilía en la S. Misa de la JMJ, Cracovia, 31 de julio de 2016).

Hemos visto que el Magnificat brota del corazón de María en el momento en que se encuentra con su anciana prima Isabel, quien, con su fe, con su mirada perspicaz y con sus palabras, ayuda a la Virgen a comprender mejor la grandeza del obrar de Dios en ella, de la misión que él le ha confiado. Y vosotros, ¿os dais cuenta de la extraordinaria fuente de riqueza que significa el encuentro entre los jóvenes y los ancianos? ¿Qué importancia les dais a vuestros ancianos, a vuestros abuelos? Vosotros, con sobrada razón, aspiráis a «emprender el vuelo», lleváis en vuestro corazón muchos sueños, pero tenéis necesidad de la sabiduría y de la visión de los ancianos. Mientras abrís vuestras alas al viento, es indispensable que descubráis vuestras raíces y que toméis el testigo de las personas que os han precedido. Para construir un futuro que tenga sentido, es necesario conocer los acontecimientos pasados y tomar posición frente a ellos (cf. Exhort. ap. postsin. Amoris Laetitia, 191,193). Vosotros, jóvenes, tenéis la fuerza; los ancianos, la memoria y la sabiduría. Como María con Isabel, dirigid vuestra mirada hacia los ancianos, hacia vuestros abuelos. Ellos os contarán cosas que entusiasmarán vuestra mente y emocionarán vuestro corazón.

Fidelidad creativa para construir tiempos nuevos

Es verdad que tenéis pocos años de vida y, por esto mismo, os resulta difícil darle el debido valor a la tradición. Tened bien presente que esto no significa ser tradicionalistas. No. Cuando María en el Evangelio dice que «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49), se refiere a que aquellas «cosas grandes» no han terminado, sino que continúan realizándose en el presente. No se trata de un pasado remoto. El saber hacer memoria del pasado no quiere decir ser nostálgicos o permanecer aferrados a un determinado período de la historia, sino saber reconocer los propios orígenes para volver siempre a lo esencial, y lanzarse con fidelidad creativa a la construcción de tiempos nuevos. Sería un grave problema que no beneficiaría a nadie el fomentar una memoria paralizante, que impone realizar siempre las mismas cosas del mismo modo. Es un don del cielo constatar que muchos de vosotros, con vuestros interrogantes, sueños y preguntas, os enfrentáis a quienes consideran que las cosas no pueden ser diferentes.

Una sociedad que valora sólo el presente tiende también a despreciar todo lo que se hereda del pasado, como por ejemplo las instituciones del matrimonio, de la vida consagrada, de la misión sacerdotal. Las mismas terminan por ser consideradas vacías de significado, formas ya superadas. Se piensa que es mejor vivir en las situaciones denominadas «abiertas», comportándose en la vida como en un reality show, sin objetivos y sin rumbo. No os dejéis engañar. Dios ha venido para ensanchar los horizontes de nuestra vida, en todas las direcciones. Él nos ayuda a darle al pasado su justo valor para proyectar mejor un futuro de felicidad. Pero esto es posible solamente cuando vivimos experiencias auténticas de amor, que se hacen concretas en el descubrimiento de la llamada del Señor y en la adhesión a ella. Esta es la única cosa que nos hace felices de verdad.

Queridos jóvenes, encomiendo a la maternal intercesión de la Bienaventurada Virgen María nuestro camino hacia Panamá, así como también el itinerario de preparación del próximo Sínodo de los Obispos. Os invito a recordar dos aniversarios importantes en este año 2017: los trecientos años del descubrimiento de la imagen de la Virgen de Aparecida, en Brasil; y el centenario de las apariciones de Fátima, en Portugal, adonde, si Dios quiere, iré en peregrinación el próximo mes de mayo. San Martín de Porres, uno de los santos patronos de América Latina y de la JMJ de 2019, en su humilde servicio cotidiano tenía la costumbre de ofrecerle las mejores flores a María, como signo de su amor filial. Cultivad también vosotros, como él, una relación de familiaridad y amistad con Nuestra Señora, encomendándole vuestros gozos, inquietudes y preocupaciones. Os aseguro que no os arrepentiréis.

La joven de Nazaret, que en todo el mundo ha asumido miles de rostros y de nombres para acercarse a sus hijos, interceda por cada uno de nosotros y nos ayude a proclamar las grandes obras que el Señor realiza a través de nosotros.

FRANCISCO

 

Video mensaje del Papa Francisco a los jóvenes, en preparación a la próxima JMJ 2019 en Panamá 

Panamá espera al Papa Francisco para celebrar juntos la próxima JMJ en enero 2019. - RV

21/03/2017 11:34

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Ha sido publicado este martes 21 de marzo el Mensaje del Santo Padre Francisco a los jóvenes, en preparación de la XXXII Jornada Mundial de la Juventud 2017, que se celebrará a nivel diocesano el 9 de abril 2017, Domingo de Ramos, sobre el tema: “El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí” (Lc1,49).

Este año, para favorecer una más amplia difusión del Mensaje, el Papa ha querido presentarlo a los jóvenes de todo el mundo con un video en el cual menciona algunos temas tratados en el Mensaje y los invita a emprender el camino de preparación espiritual que conducirá a la próxima celebración internacional de la Jornada Mundial de la Juventud, en programa en Panamá del 22 al 27 enero 2019.

Un camino en el cual, recuerda el Papa en el video mensaje, “nos acompaña Nuestra Madre, la Virgen María, y nos anima con su fe. Así como el Señor se fijó en su pequeñez, “también Dios se fija en ustedes y los llama, y cuando lo hace está mirando todo el amor que son capaces de ofrecer”, afirma el Pontífice en el video. Como María, ustedes “pueden mejorar el mundo”, asegura después el Santo Padre. “La Iglesia y la sociedad los necesitan”.

(MCM-RV)

 

Texto del video mensaje del Santo Padre a los jóvenes

Queridos jóvenes:

Con el recuerdo lleno de vida de nuestro encuentro en la Jornada Mundial de la Juventud del 2016 en Cracovia, nos hemos puesto en camino hacia la próxima meta que será, Dios mediante, Panamá en el 2019. Son muy importantes para mí estos momentos de encuentro y diálogo con ustedes, y quise que este itinerario se hiciera en sintonía con la preparación del próximo Sínodo de los Obispos, que está dedicado a ustedes, los jóvenes.

En este caminar nos acompaña Nuestra Madre, la Virgen María, y nos anima con su fe, la misma fe que ella expresa en su canto de alabanza. María dice: «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49). Ella sabe dar gracias a Dios, que se fijó en su pequeñez, y reconoce las cosas grandes que él realiza en su vida; y se pone en camino para encontrar a su prima Isabel, anciana y necesitada de su cercanía. No se queda encerrada en casa, porque no es una joven-sofá, que busque sentirse cómoda y segura sin que nadie la moleste. Ella se mueve por fe, porque la fe es el corazón de toda la historia de nuestra Madre.

Queridos jóvenes: También Dios se fija en ustedes y los llama, y cuando lo hace está mirando todo el amor que son capaces de ofrecer. Como la joven de Nazaret, pueden mejorar el mundo, para dejar una huella que marque la historia, la de ustedes y la de muchos. La Iglesia y la sociedad los necesitan. Con sus planteos, con el coraje que tienen, con su sueños e ideales, se caen los muros del inmovilismo y se abren caminos que nos llevan a un mundo mejor, más justo, menos cruel y más humano.

En este camino, los animo a que cultiven una relación de familiaridad y amistad con la Virgen santa. Es nuestra Madre. Háblenle como a una Madre. Con ella, den gracias por el don precioso de la fe que han recibido de sus mayores, y encomiéndenle a ella toda su vida. Como Madre buena los escucha, los abraza, los quiere, camina con ustedes. Les aseguro que si hacen esto no se van a arrepentir.

Buen peregrinaje hacia la Jornada Mundial de la Juventud de 2019.

Que Dios los bendiga.

 

 

Cuaresma. 3ª semana. Miércoles

LAS VIRTUDES Y EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

— Las virtudes y la santidad.

— Virtudes humanas y virtudes sobrenaturales. Su ejercicio en la vida ordinaria.

— El Señor da siempre su gracia para vivir la fe cristiana en toda su plenitud.

I. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, Señor1.

Jesús nos enseña con diversas imágenes que el camino que conduce a la Vida, a la santidad, consiste en el pleno desarrollo de la vida espiritual: el grano de mostaza, que crece hasta llegar a ser un gran arbusto, donde se posan las aves del cielo; el trigo, que llega a la madurez y produce espigas con abundantes granos... Ese crecimiento, no exento de dificultades y que en ocasiones puede parecer lento, es el desarrollo de las virtudes. La santificación de cada jornada comporta el ejercicio de muchas virtudes humanas y sobrenaturales: la fe, la esperanza, la caridad, la justicia, la fortaleza..., la laboriosidad, la lealtad, el optimismo...

Las virtudes exigen para su crecimiento repetición de actos, pues cada uno de ellos deja una disposición en el alma que facilita el siguiente. Por ejemplo, la persona que ya al levantarse vive el «minuto heroico», venciendo la pereza desde el primer momento de la jornada2, tendrá más facilidad para ser diligente con otros deberes, pequeños o grandes, de la misma manera que el deportista mejora su forma física cuando se entrena, y adquiere mayor aptitud para repetir sus ejercicios. Las virtudes perfeccionan cada vez más al hombre, al mismo tiempo que le facilitan hacer buenas obras y el dar una pronta y adecuada respuesta al querer de Dios en cada momento. Sin las virtudes –esos hábitos buenos adquiridos por la repetición de actos y con la ayuda de la gracia– cada actuación buena se hace costosa y difícil, se queda solo como acto aislado, y es más fácil caer en faltas y pecados, que nos alejan de Dios. La repetición de actos en una misma dirección deja su huella en el alma, en forma de hábitos, que predisponen al bien o al mal en las actuaciones futuras, según hayan sido buenos o malos. De quien actúa bien habitualmente, se puede esperar que ante una dificultad lo seguirá haciendo: ese hábito, esa virtud le sostiene. Por eso es tan importante que la penitencia borre las huellas de los pecados de la vida pasada: para que no la vuelvan a inclinar al mal; penitencia más intensa cuanto más graves hayan sido las caídas o más largo el tiempo en que se haya estado separado de Dios, pues la huella que habrán dejado será mayor.

El ejercicio de las virtudes nos indica en todo momento el sendero que conduce al Señor. Cuando un cristiano, con la ayuda de la gracia, se esfuerza no solo por alejarse de las ocasiones de pecar y resistir con fortaleza las tentaciones, sino por alcanzar la santidad que Dios le pide, es cada vez más consciente de que la vida cristiana exige el desarrollo de las virtudes y también la purificación de los pecados y de las faltas de correspondencia a la gracia en la vida pasada. Especialmente en este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita precisamente a crecer en las virtudes: hábitos de obrar el bien.

II. La santidad es ejercicio de virtudes un día y otro, con constancia, en el ambiente y en las circunstancias en que vivimos. Las «virtudes humanas (...) son el fundamento de las sobrenaturales; y estas proporcionan siempre un nuevo empuje para desenvolverse con hombría de bien. Pero, en cualquier caso, no basta el afán de poseer esas virtudes: es preciso aprender a practicarlas. Discite benefacere (Is 1, 17), aprended a hacer el bien. Hay que ejercitarse habitualmente en los actos correspondientes –hechos de sinceridad, de veracidad, de ecuanimidad, de serenidad, de paciencia–, porque obras son amores, y no cabe amar a Dios solo de palabra, sino con obras y de verdad (1 Jn 3, 18)»3.

Aunque la santificación es enteramente de Dios, en su bondad infinita, Él ha querido que sea necesaria la correspondencia humana, y ha puesto en nuestra naturaleza la capacidad de disponernos a la acción sobrenatural de la gracia. Mediante el cultivo de las virtudes humanas –la reciedumbre, la lealtad, la veracidad, la cordialidad, la afabilidad...– disponemos nuestra alma, de la mejor manera posible, a la acción del Espíritu Santo. Se entiende bien así que «no es posible creer en la santidad de quienes fallan en las virtudes humanas más elementales»4.

Las virtudes del cristiano hay que ejercitarlas en la vida ordinaria, en todas las circunstancias: fáciles, difíciles o muy difíciles. «Hoy, como ayer, del cristiano se espera heroísmo. Heroísmo en grandes contiendas, si es preciso. Heroísmo –y será lo normal– en las pequeñas pendencias de cada jornada»5. De la misma manera que la planta se alimenta de la tierra en la que está, así la vida sobrenatural del cristiano, sus virtudes, hunden sus raíces en el mundo concreto en donde está inmerso: trabajo, familia, alegrías y desgracias, buenas y malas noticias... Todo debe servir para amar a Dios y hacer apostolado. Unos acontecimientos fomentarán más las acciones de gracias, otros la filiación divina; determinadas circunstancias harán crecer la fortaleza y otras la confianza en Dios... Teniendo en cuenta que las virtudes forman un entramado: cuando se crece en una, se adelanta en todas las demás. Y «la caridad es la que da unidad a todas las virtudes que hacen al hombre perfecto»6.

No podemos esperar situaciones ideales, circunstancias más propicias, para buscar la santidad y para hacer apostolado: «(...) cuando un cristiano desempeña con amor lo más intrascendente de las acciones diarias, aquello rebosa de la trascendencia de Dios (...). Dejaos, pues, de sueños, de falsos idealismos, de fantasías, de eso que suelo llamar mística ojalatera –¡ojalá no me hubiera casado, ojalá no tuviera esta profesión, ojalá tuviera más salud, ojalá fuera joven, ojalá fuera viejo!...–, y ateneos, en cambio, sobriamente, a la realidad más material e inmediata, que es donde está el Señor»7.

El esperar situaciones y circunstancias que a nosotros nos parezcan buenas y propicias para ser santos, equivaldría a ir dejando pasar la vida vacía y perdida. Este rato de oración de hoy nos puede servir para preguntarnos junto al Señor: ¿es real mi deseo de identificarme cada vez más con Cristo?, ¿aprovecho verdaderamente las incidencias de cada día para ejercitarme en las virtudes humanas y, con la gracia de Dios, en las sobrenaturales?, ¿procuro amar más a Dios, haciendo mejor las mismas cosas, con una intención más recta?

III. El Señor no pide imposibles. Y de todos los cristianos espera que vivan en su integridad las virtudes cristianas, también si están en ambientes que parecen alejarse cada vez más de Dios. Él dará las gracias necesarias para ser fieles en esas situaciones difíciles. Es más, esa ejemplaridad que espera de todos será en muchas ocasiones el medio para hacer atrayente la doctrina de Cristo y reevangelizar de nuevo el mundo.

Muchos cristianos, al perder el sentido sobrenatural y, por tanto, la influencia real de la gracia en sus vidas, piensan que el ideal propuesto por Cristo necesita adaptaciones para poder ser vivido por hombres corrientes de este tiempo nuestro. Ceden ante compromisos morales en el trabajo, o en temas de moral matrimonial, o ante el ambiente de permisivismo y de sensualidad, ante un aburguesamiento más o menos generalizado, etcétera.

Con nuestra vida –que puede tener fallos, pero que no se conforma a ellos– debemos enseñar que las virtudes cristianas se pueden vivir en medio de todas las tareas nobles; y que ser compasivos con los defectos y errores ajenos no es rebajar las exigencias del Evangelio.

Para crecer en las virtudes humanas y en las sobrenaturales necesitaremos, junto a la gracia, el esfuerzo personal por desplegar la práctica de estas virtudes en la vida ordinaria, hasta conseguir auténticos hábitos, y no solo apariencia de virtud: «La fachada es de energía y reciedumbre. —Pero ¡cuánta flojera y falta de voluntad por dentro!

»—Fomenta la decisión de que tus virtudes no se transformen en disfraz, sino en hábitos que definan tu carácter»8.

San Juan Crisóstomo nos anima a luchar en la vida interior como hacen «los párvulos en la escuela. Primero –dice el Santo– aprenden la forma de las letras; luego empiezan a distinguir las torcidas, y así, paso a paso, acaban por aprender a leer. Dividiendo la virtud en partes, aprendamos primero, por ejemplo, a no hablar mal; luego, pasando a otra letra, a no envidiar a nadie, a no ser esclavos del cuerpo en ninguna situación, a no dejarnos llevar por la gula... Luego, pasando de ahí a las letras espirituales, estudiemos la continencia, la mortificación de los sentidos, la castidad, la justicia, el desprecio de la gloria vana; procuremos ser modestos, contritos de corazón. Enlazando unas virtudes con otras escribámoslas en nuestra alma. Y hemos de ejercitar esto en nuestra misma casa: con los amigos, con la mujer, con los hijos»9.

Lo importante es que nos decidamos con firmeza y con amor a buscar las virtudes en nuestro quehacer ordinario. Cuanto más nos ejercitemos en estos actos buenos, más facilidad tendremos para realizar los siguientes, identificándonos así cada vez más con Cristo. Nuestra Señora, «modelo y escuela de todas las virtudes»10, nos enseñará a llevar a cabo nuestro empeño si acudimos a Ella en petición de ayuda y consejo, y nos facilitará alcanzar los resultados que deseamos en nuestro examen particular de conciencia, que frecuentemente estará orientado hacia adquirir una virtud bien concreta y determinada.

1 Antífona de la Comunión. Sal 15, 11. — 2 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 206. — 3 ídem, Amigos de Dios, 91. 4 A. del Portillo, Escritos sobre el sacerdocio, Madrid, Epalsa, 4ª ed., p. 28. — 5 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 82. — 6 San Alfonso Mª. de Ligorio, Prácticas del amor a Jesucristo. — 7 Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, 116. — 8 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 777. — 9 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Salmos, 11, 8. — 10 San Ambrosio, Tratado sobre las vírgenes, 2.

 

† Nota: Ediciones Palabra (poseedora de los derechos de autor) s�lo nos ha autorizado a difundir la meditaci�n diaria a usuarios concretos para su uso personal, y no desea su distribuci�n por fotocopias u otras formas de distribuci�n.

 

 

"Para ti, estudiar es una obligación grave"

Oras, te mortificas, trabajas en mil cosas de apostolado..., pero no estudias. -No sirves entonces si no cambias. El estudio, la formación profesional que sea, es obligación grave entre nosotros. (Camino, 334)

Una hora de estudio, para un apóstol moderno, es una hora de oración. (Camino, 335)

Si has de servir a Dios con tu inteligencia, para ti estudiar es una obligación grave. (Camino, 336)

Frecuentas los Sacramentos, haces oración, eres casto... y no estudias... -No me digas que eres bueno: eres solamente bondadoso. (Camino, 337)

 

 

24 horas para el Señor: “Quiero misericordia”

Los días 24 y 25 de marzo el Papa Francisco ha convocado la jornada “24 horas para el Señor”, con el deseo de que muchas personas se acerquen al sacramento de la Reconciliación, entre ellas muchos jóvenes "quienes en una experiencia semejante suelen reencontrar el camino para volver al Señor, para vivir un momento de intensa oración y redescubrir el sentido de la propia vida".

Del Papa 21 de Marzo de 2017

 

Entre las iniciativas que se realizaran en la diócesis del Papa, el viernes 24 de marzo desde las 20.00 h la iglesia de Santa María en Trastevere permanecerá abierta para la Adoración Eucarística y las Confesiones.

 

Al día siguiente, desde las 17:00 h, en la iglesia de Santo Espirito en Sassia se concluirá la Jornada con la celebración de acción de gracias con las primeras vísperas del IV Domingo de Cuaresma, que serán presididas por Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

La tarde del viernes 17 de marzo, el Papa Francisco presidió la celebración penitencial con el rito de la reconciliación: la confesión y absolución individual, en la basílica de San Pedro junto a una multitud de fieles y peregrinos allí presentes.

Enlaces con recursos para participar y difundir #24horasparaelSeñor

Página oficial de la iniciativa 24 horas para el Señor (Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización).

RESET: Todos queremos poner a cero el marcador de nuestra vida para arreglar las meteduras de pata y recomenzar. ¿Te atreves a pulsar RESET?

RESET es un reportaje multimedia sobre la Confesión, con un documental y cinco vídeos, más una explicación del sacramento y exámenes de conciencia para adultos, jóvenes y niños para descargar

 

La confesión, en 10 frases del Papa Francisco Francisco

Torreciudad, un hospital del corazón (reportaje multimedia).

La confesión, en 10 frases del Papa.

Guía visual de la Confesión.

24 horas para experimentar la misericordia de Dios: página web con recursos.

¿Por qué confesarnos?: Explicación en la página web de San Josemaría.

La Confesión: motivos y recursos en la página del Santuario de Torreciudad.

Descargar los infográficos sobre la Confesión en otros idiomas

 

 

Confesarnos, ¿por qué?

l regreso del hijo pródigo, Murillo

El regreso del hijo pródigo, Murillo

“El perdón se pide, se pide a otro, y en la Confesión pedimos el perdón a Jesús. El perdón no es fruto de nuestros esfuerzos, sino que es un regalo, es un don del Espíritu Santo, que nos llena con el lavado de la misericordia y de la gracia que fluye incesantemente desde el corazón abierto de par en par de Cristo crucificado y resucitado.” Papa Francisco, Audiencia 19/02/2014

1. Confesarnos, ¿por qué?

La Confesión es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados, cuando dijo a sus apóstoles: “A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes retengáis los pecados, les serán retenidos.” Jn, 20,23.

Porque la vida nueva que nos fue dada por Él en el bautismo puede debilitarse y perderse a causa del pecado. Por ello, Cristo ha querido que la Iglesia continuase su obra de curación y de salvación mediante este sacramento.

Por la absolución sacramental del sacerdote, que actúa en nombre de Cristo, Dios concede al penitente el perdón y la paz, recupera la gracia por la que vive como hijo de Dios y puede llegar al cielo, la felicidad eterna.

Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1420-1421; 1426; 1446.

2.¿Qué es el pecado?

"Él nunca se cansa de perdonar, pero nosotros a veces nos cansamos de pedir perdón." Papa Francisco

El pecado es una falta contra el amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. San Agustín lo ha definido como el “amor de sí hasta el desprecio de Dios”. Por esta exaltación orgullosa de sí, el pecado es diametralmente opuesto a la obediencia de Jesús que realiza la salvación (cfr. Flp 2, 6-9).

Los pecados se distinguen según su gravedad en mortal y venial. El pecado mortal destruye la caridad en el corazón del hombre por una infracción grave de la ley de Dios; aparta al hombre de Dios, que es su fin último y su bienaventuranza, prefiriendo un bien inferior. El pecado venial deja subsistir la caridad, aunque la ofende y la hiere.

Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: una acción que tiene como objeto una materia grave, cometida con pleno conocimiento (plena conciencia) y deliberado consentimiento.

La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de Jesús al joven rico: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre” (Mc 10, 19). La gravedad de los pecados es mayor o menor: un asesinato es más grave que un robo. La cualidad de las personas lesionadas cuenta también: la violencia ejercida contra los padres es más grave que la ejercida contra un extraño.

Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento. El pecado venial debilita la caridad; entraña un afecto desordenado a bienes creados; impide el progreso del alma en el ejercicio de las virtudes y la práctica del bien moral; merece penas temporales. El pecado venial deliberado y que permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado mortal.

Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1849-1864.

Contemplar el misterio

No hemos de extrañarnos. Arrastramos en nosotros mismos —consecuencia de la naturaleza caída— un principio de oposición, de resistencia a la gracia: son las heridas del pecado de origen, enconadas por nuestros pecados personales. Por tanto, hemos de emprender esas ascensiones, esas tareas divinas y humanas —las de cada día—, que siempre desembocan en el Amor de Dios, con humildad, con corazón contrito, fiados en la asistencia divina, y dedicando nuestros mejores esfuerzos como si todo dependiera de uno mismo.
Amigos de Dios, 214

Ahora comprendes cuánto has hecho sufrir a Jesús, y te llenas de dolor: ¡qué sencillo pedirle perdón, y llorar tus traiciones pasadas! ¡No te caben en el pecho las ansias de reparar!
Bien. Pero no olvides que el espíritu de penitencia está principalmente en cumplir, cueste lo que cueste, el deber de cada instante.
Via Crucis, IX Estación,9

3. ¿Qué se necesita para una buena Confesión?

Para hacer una buena Confesión es necesario: un diligente examen de conciencia de los pecados cometidos desde la última Confesión; la contrición o arrepentimiento; la confesión, o la acusación de los pecados hecha delante del sacerdote y la satisfacción o penitencia impuesta por el confesor al penitente para reparar el daño causado por el pecado.

Para hacer el examen de conciencia ayuda repasar los pecados cometidos desde la última confesión a la luz de los diez mandamientos, del Sermón de la montaña y las enseñanzas apostólicas.

La contrición consiste en el dolor y la detestación del pecado cometido, porque es una ofensa a Dios y a los demás, e incluye el deseo de no volver a pecar.

Por la confesión o acusación el hombre se enfrenta a los pecados de que se siente culpable; asume su responsabilidad y, por ello, se abre de nuevo a Dios y a la comunión de la Iglesia. Se deben enumerar todos los pecados mortales de que tienen conciencia tras haberse examinado seriamente, incluso si estos pecados son muy secretos, pues, a veces, estos pecados hieren más gravemente el alma y son más peligrosos que los que han sido cometidos a la vista de todos.

Si alguna vez caes, hijo, acude prontamente a la Confesión y a la dirección espiritual: ¡enseña la herida!, para que te curen a fondo, para que te quiten todas las posibilidades de infección, aunque te duela como en una operación quirúrgica. Forja, 192

La confesión de todos los pecados cometidos manifiesta la verdadera contrición y el anhelo de la misericordia divina. Es como cuando enfermo deja ver su llaga al médico para que le cure.

La satisfacción o penitencia. Si los pecados causan daño al prójimo, es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados del modo que indique el confesor.
Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1451; 1455; 1456; 1459

Contemplar el misterio
Padre: ¿cómo puede usted aguantar esta basura? —me dijiste—, luego de una confesión contrita.
—Callé, pensando que si tu humildad te lleva a sentirte eso —basura: ¡un montón de basura!—, aún podremos hacer de toda tu miseria algo grande.
Camino, 605

La sinceridad es indispensable para adelantar en la unión con Dios.
—Si dentro de ti, hijo mío, hay un "sapo", ¡suéltalo! Di primero, como te aconsejo siempre, lo que no querrías que se supiera. Una vez que se ha soltado el "sapo" en la Confesión, ¡qué bien se está!
Forja, 193

4. ¿Porqué pedir perdón a un hombre y no directamente a Dios?

Sólo Dios perdona los pecados (cfr. Mc 2,7). Porque Jesús es el Hijo de Dios, dice de sí mismo: "El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra" (Mc 2,10) y ejerce ese poder divino: "Tus pecados están perdonados" (Mc 2,5; Lc 7,48).

ntrega de las llaves a San Pedro, Perugino

Entrega de las llaves a San Pedro, Perugino

Jesús, en virtud de su autoridad divina, confiere este poder a apóstoles (cfr. Jn 20,21-23) y a sus sucesores, los sacerdotes, para que lo ejerzan en su nombre. Cristo quiso que la Iglesia fuera el signo y el instrumento del perdón y de la reconciliación que nos adquirió al precio de su sangre. Y confió el ejercicio del poder de absolución al ministerio apostólico. Por eso el sacerdote al confesar actúan "en nombre de Cristo", y "es Dios mismo" quien, a través de él nos dice: "Dejaos reconciliar con Dios" (Cfr. 2 Co 5,20).

Catecismo de la Iglesia Católica, 1441-1442

Contemplar el misterio
Me escribes que te has llegado, por fin, al confesonario, y que has probado la humillación de tener que abrir la cloaca —así dices— de tu vida ante “un hombre”.
—¿Cuándo arrancarás esa vana estimación que sientes de ti mismo? Entonces, irás a la confesión gozoso de mostrarte como eres, ante “ese hombre” ungido —otro Cristo, ¡el mismo Cristo!—, que te da la absolución, el perdón de Dios.
Surco, 45

Si alguna vez caes, hijo, acude prontamente a la Confesión y a la dirección espiritual: ¡enseña la herida!, para que te curen a fondo, para que te quiten todas las posibilidades de infección, aunque te duela como en una operación quirúrgica.
Forja, 192

5. ¿Con qué frecuencia hay que confesarse?

anto Padre durante la JMJ en Brasil 2013

Santo Padre durante la JMJ en Brasil 2013

Él nunca se cansa de perdonar, pero nosotros a veces nos cansamos de pedir perdón. Papa Francisco, Ángelus 17 de marzo 2014

Todo fiel llegado a la edad del uso de razón debe confesar al menos una vez al año. Además quien tenga conciencia de hallarse en pecado grave no puede comulgar, sin acudir antes a la confesión sacramental. Además, la Iglesia recomienda vivamente la confesión habitual de los pecados veniales, porque ayuda a formar la conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarse curar por Cristo, a progresar en la vida del Espíritu.

La llamada de Cristo a la conversión sigue resonando en la vida de los cristianos. Se trata de una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia que recibe en su propio seno a los pecadores y que siendo santa al mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación (cfr. LG 8). Este esfuerzo de conversión no es sólo una obra humana. Es el movimiento del "corazón contrito" (Sal 51,19), atraído y movido por la gracia (cfr. Jn 6,44; 12,32) a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero (cfr. 1 Jn 4,10).

El proceso de la conversión y de la penitencia fue descrito maravillosamente por Jesús en la parábola del hijo pródigo, cuyo centro es el padre misericordioso (cfr. Lc 15,11-24). La fascinación de una libertad ilusoria, el abandono de la casa paterna; la miseria extrema en que el hijo se encuentra tras haber dilapidado su fortuna; la humillación profunda de verse obligado a apacentar cerdos, y peor aún, la de desear alimentarse de las algarrobas que comían los cerdos; la reflexión sobre los bienes perdidos; el arrepentimiento y la decisión de declararse culpable ante su padre, el camino del retorno; la acogida generosa del padre; la alegría del padre: todos estos son rasgos propios del proceso de conversión. El mejor vestido, el anillo y el banquete de fiesta son símbolos de esta vida nueva, pura, digna, llena de alegría que es la vida del hombre que vuelve a Dios y al seno de su familia, que es la Iglesia. Sólo el corazón de Cristo, que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza.
Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1428; 1439; 1457

Contemplar el misterio

Mientras peleamos —una pelea que durará hasta la muerte—, no excluyas la posibilidad de que se alcen, violentos, los enemigos de fuera y de dentro. Y por si fuera poco ese lastre, en ocasiones se agolparán en tu mente los errores cometidos, quizá abundantes. Te lo digo en nombre de Dios: no desesperes. Cuando eso suceda —que no debe forzosamente suceder; ni será lo habitual—, convierte esa ocasión en un motivo de unirte más con el Señor; porque El, que te ha escogido como hijo, no te abandonará. Permite la prueba, para que ames más y descubras con más claridad su continua protección, su Amor.
Insisto, ten ánimos, porque Cristo, que nos perdonó en la Cruz, sigue ofreciendo su perdón en el Sacramento de la Penitencia, y siempre tenemos por abogado ante el Padre a Jesucristo, el Justo. El mismo es la víctima de propiciación por nuestros pecados: y no tan sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo, para que alcancemos la Victoria.

¡Adelante, pase lo que pase! Bien cogido del brazo del Señor, considera que Dios no pierde batallas. Si te alejas de El por cualquier motivo, reacciona con la humildad de comenzar y recomenzar; de hacer de hijo pródigo todas las jornadas, incluso repetidamente en las veinticuatro horas del día; de ajustar tu corazón contrito en la Confesión, verdadero milagro del Amor de Dios. En este Sacramento maravilloso, el Señor limpia tu alma y te inunda de alegría y de fuerza para no desmayar en tu pelea, y para retornar sin cansancio a Dios, aun cuando todo te parezca oscuro. Además, la Madre de Dios, que es también Madre nuestra, te protege con su solicitud maternal, y te afianza en tus pisadas.
Amigos de Dios, 214

¡Dios sea bendito!, te decías después de acabar tu Confesión sacramental. Y pensabas: es como si volviera a nacer.
Luego, proseguiste con serenidad: “Domine, quid me vis facere? —Señor, ¿qué quieres que haga?
—Y tú mismo te diste la respuesta: con tu gracia, por encima de todo y de todos, cumpliré tu Santísima Voluntad: “serviam! —¡te serviré sin condiciones!
Forja, 238

 

 

Una fe más honda que las dudas:Reflexiones

Deslumbrado y aplastado, cayó de rodillas y dijo:¡ Señor mío y Dios mío!

Por: José Luis Martín Descalzo | Fuente: Vida y Misterio de Jesús de Nazaret

"Dice el Evangelio de San Juan, que Tomás estaba ausente. Y en el va a representarse la resistencia a la luz. Todos los apóstoles se habían mostrado reticentes. Tomás ira mucho mas allá, hasta la cerrazón. No le ha convencido la tumba vacía  no le han impresionado las meditaciones sobre las Escrituras que le han narrado los dos de Emaus, no se rinde ante el testimonio concorde de todos sus hermanos; Él quiere ver. Se encierra en su incredulidad. Y cuando todos le aseguran que ellos han visto, quiere ir mas allá, no solo tocar, sino sondear la identidad del crucificado metiendo sus dedos, sus manos en las mismas llagas.

 

Jesús va a prestarse, con admirable condescendencia, a todas las absurdas exigencias del discípulo, pero dejara pasar ocho días como para dar un plazo a esa incredulidad.

 

¿Es que Tomás no amaba a su Maestro? Si, evidentemente. Pero era testarudo, positivista, obstinado. No solo quería pruebas, sino que las exigía a la medida de su capricho.

 

Jesús se somete a ellas con una mezcla de ironía y realismo. Esta vez los apóstoles se han reunido para rezar en común. Tomás se siente incomodo en medio de la fe de todos, pero el paso de los días parece haber robustecido su incredulidad. Mas no por ello piensa en separarse de sus hermanos. Hay una fe, mas honda que sus dudas, que sigue uniéndole a ellos. Esta fue su salvación: seguir con los suyos a pesar de la oscuridad Como comenta Evely:

 

"Tomas es un autentico hombre moderno, un existencialista que no cree mas que en lo que toca, un hombre que vive sin ilusiones, un pesimista audaz que quiere enfrentarse con el mal, pero que no se atreve a creer en el bien. Para él lo peor es siempre lo mas seguro..."

 

Y Jesús ahora se aparece solo para él. Están todos, pero el Maestro se dirige directamente a Tomas. "Ven, Tomás, trae tu dedo y mételo en las llagas de mis manos, trae tu mano y métela en mi costado" (Jn 19, 27). Ahora queda completamente desconcertado. En realidad nunca había podido imaginarse que su deseo pudiera ser escuchado. Su desafío no había sido mas que un pedir imposibles, un modo de encerrarse en su duda.

 

Eso creía él, al menos. Porque cuando vio a Jesús, cuando oyó su voz dulce, tierna, Tomás se dio cuenta de que, allá en el fondo, siempre había creído en la resurrección, que la deseaba con todo corazón, que si se negaba a ella, era por miedo a ser engañado en algo que deseaba tanto, que se había estado muriendo de deseo y de miedo de creer al mismo tiempo.

 

Los dos de Emaús creían que creían. Tomas creía que no creía. Jesús les trajo a los tres a la sencillez alegre de creer sin sueños y sin miedos. En el fondo Tomás se dio cuenta de que si se negaba a creer era por la rabia de no haber estado allí cuando Jesús vino ¿Los demás iban a verle y el tendría que creer solo por la palabra de los otros?. Con su negativa estaba provocando a Jesús a aparecerse de nuevo. También él necesitaba mimos, cariño, ternura. No era, en el fondo otra cosa, que un niño enrabietado.

 

Por eso temblaba cuando Jesús le mandó tocar. No queía hacerlo. Sentía ahora una infinita vergüenza de sus palabras de ocho días antes. Si tocó, no lo hizo ya por necesidad de pruebas, sino como una penitencia por su cerrazón. Deslumbrado y aplastado, cayó de rodillas y dijo:¡ Señor mío y Dios mío!

 

Asi la humillación le llevaba a una de las mas bellas oraciones de todo el evangelio. Ahora iba en su fe hasta donde nunca había llegado ningún apóstol. Nadie le había dicho antes a Jesús Dios mío. Tiene razón Evely al subrayar:

 

"De aquel pobre Tomas Jesús ha sacado el acto de fe mas hermoso que conocemos. Jesús lo ha amado tanto, lo ha curado con tanto esmero, que de esta falta, de esta amargura, de esta humillación ha hecho un recuerdo maravilloso. Dios sabe perdonar asi los pecados. Dios es el único que sabe hacer de nuestras faltas, unas faltas benditas, unas faltas que no nos recordaran más que la maravillosa ternura que se ha revelado con ocasión de las mismas..."

 

José Luis Martín Descalzo 

 

 

La fe como confianza que libera y transforma

Además de don, la fe es un acto profundamente humano y libre.

Por: Ramiro Pellitero | Fuente: iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com

Hoy necesitamos personas que sepan capaces de constituir un “banco de tiempo” verdadero, de tiempo vivo, que es el tiempo que dedicamos a servir a los demás

      En otro lugar hemos hablado de Michael Ende y su “Historia Interminable”. En Momo (1973), el mismo autor cuenta la historia de los ladrones de tiempo, los “hombres grises” que promueven un “banco de tiempo”, pero en realidad es un tiempo robado y muerto. Y de una niña que devolvió el tiempo a los hombres. Esta novela se considera, entre otras cosas, como una crítica al consumismo o al materialismo. Momo es sobre todo capaz de escuchar, y por eso inspira confianza, y así contribuye a la verdadera libertad, a la verdadera vida que tiene que ver con el amor. Aunque fuera solamente por eso, puede representar la actitud de quien atiende a las necesidades de los demás.

      Confianza, que libera y vivifica plenamente la existencia humana, es la fe cristiana. A ello ha dedicado El Papa emérito Benedicto XVI su audiencia del 24 de octubre.

      Ha comenzado con estas preguntas: «¿Qué es la fe? ¿Tiene sentido aún la fe en un mundo donde la ciencia y la tecnología han abierto horizontes, hasta hace poco tiempo impensables? ¿Qué significa creer hoy?».

      Y en el desarrollo de su reflexión, ha quedado claro cómo debe ser la educación en la fe, es decir, la catequesis y la formación cristiana en todas las edades, y la enseñanza escolar y académica de la religión. Lo primero es transmitir la vida que la fe engendra; transmisión que no es posible si el educador de la fe no la vive y lucha por crecer en ella. Esa transmisión de la vida de fe es lo que hace posible profundizar en el conocimiento de los “contenidos” de la fe y de la historia de la salvación

 

La educación en la fe nace primero de la confianza

      «En nuestro tiempo —señala el Papa ya desde el principio— es necesaria una renovada educación en la fe, que incluya por cierto un conocimiento de su verdad y de los acontecimientos de la salvación, pero que principalmente nazca de un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo, de amarlo, de confiar en él, de tal modo que toda la vida esté involucrada con él».

      Ha seguido explicando cómo es el «desierto espiritual» en que amenaza convertirse nuestra cultura occidental: a pesar del proyecto de progreso que está en sus orígenes y el bienestar, y los avances científicos y tecnológicos alcanzados, prosigue la falta de una libertad verdaderamente humana, y abunda la explotación y la injusticia, la mentalidad materialista, y la paradójica “fe” en cualquier cosa.

Algunas preguntas importantes

      En este contexto, apunta el Papa, surgen algunas preguntas fundamentales, mucho más concretas de lo que aparentan: «¿Qué sentido tiene vivir? ¿Hay un futuro para el hombre, para nosotros y para las generaciones futuras? ¿En qué dirección orientar las decisiones de nuestra libertad en pos de un resultado bueno y feliz de la vida? ¿Qué nos espera más allá del umbral de la muerte?».

      Las respuestas que da la ciencia no son suficientes. «Nosotros necesitamos no solo el pan material, necesitamos amor, sentido y esperanza, de un fundamento seguro, de un terreno sólido que nos ayude a vivir con un sentido auténtico, incluso en la crisis, en la oscuridad, en las dificultades y en los problemas cotidianos».

Confianza, libertad, transformación

      Y esto, continúa, es lo que nos da la fe: «Una confianza plena en un ‘Tú’, que es Dios, el cual me da una seguridad diferente, pero no menos sólida que la que proviene del cálculo exacto o de la ciencia». Y es que «la fe no es un mero asentimiento intelectual del hombre frente a las verdades (de la fe), en particular sobre Dios; es un acto por el cual me confío libremente a un Dios que es Padre y me ama; es la adhesión a un ‘Tú’ que me da esperanza y confianza».

      Ciertamente, explica Benedicto XVI, que esta adhesión a Dios no carece de “contenido”. Y el contenido es que Dios nos ha revelado en Cristo su amor sin medida, que le ha llevado a morir nosotros para resucitar y elevarnos hasta la altura divina. Precisamente, «la fe es creer en este amor de Dios, que no disminuye ante la maldad de los hombres, ante el mal y la muerte, sino que es capaz de transformar todas las formas de esclavitud, dando la posibilidad de la salvación».

      Insiste el Papa: «Tener fe, entonces, es encontrar ese ‘Tú’, Dios, que me sostiene y me concede la promesa de un amor indestructible, que no solo aspira a la eternidad, sino que la da; es confiar en Dios con la actitud del niño, el cual sabe que todas sus dificultades, todos sus problemas están a salvo en el ‘tú’ de la madre».

      De este modo gráfico, Benedicto XVI subraya la confianza, «la certeza liberadora y tranquilizadora de la fe», que nos lleva a proclamarla y demostrarla con nuestra vida y nuestra palabra.

La fe: don de Dios y acto libre

      Ciertamente, observa, existe la posibilidad del rechazo de la fe por parte de aquellos a quienes nos dirigimos, pero esto no ha de infundirnos temor ni desaliento. Tenemos experiencia, en nosotros mismos y en la historia, de que la semilla de la fe puede producir abundantes frutos de justicia y de paz, de amor y de renovación en la humanidad. Pero no debemos olvidar que la fe es ante todo un don de Dios, como dice el Concilio Vaticano II (cf. DV, 5), que se perfecciona con el bautismo, por el que entramos en la comunidad de fe que es la Iglesia.

      Además de don, la fe es un acto profundamente humano y libre. Así lo afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: «Sólo es posible creer por la gracia y los auxilios interiores del Espíritu Santo. Pero no es menos cierto que creer es un acto auténticamente humano. No es contrario ni a la libertad ni a la inteligencia del hombre» (n. 154). Y agrega Benedicto XVI: «Más aún, las implica y las exalta, en una apuesta de vida que es como un éxodo, es decir, un salir de sí mismo, de las propias seguridades, de los propios esquemas mentales, para confiarse a la acción de Dios que nos muestra el camino para obtener la verdadera libertad, nuestra identidad humana, la verdadera alegría del corazón, la paz con todos».

      Dicho brevemente: «Creer es confiar libremente y con alegría en el plan providencial de Dios en la historia, como lo hizo el patriarca Abraham, al igual que María de Nazaret».

Decir que "sí" a Dios

      En consecuencia: «La fe es, pues, un acuerdo por el cual nuestra mente y nuestro corazón dicen su propio ‘sí’ a Dios, confesando que Jesús es el Señor. Y este ‘sí’ transforma la vida, abre el camino hacia una plenitud de sentido, la hace nueva, llena de alegría y de esperanza fiable».

      Y concluye: «Nuestro tiempo requiere de cristianos que estén aferrados a Cristo, que crezcan en la fe a través de la familiaridad con la Sagrada Escritura y los sacramentos. Personas que sean casi un libro abierto que narra la experiencia de la vida nueva en el Espíritu, la presencia de un Dios que nos sostiene en el camino y que nos abre hacia la vida que no tendrá fin».

      Volviendo a la historia de Momo, hoy necesitamos personas que sepan capaces de constituir un “banco de tiempo” verdadero, de tiempo vivo, que es el tiempo que dedicamos a servir a los demás. Entre ellos, por un motivo y con una ayuda muy especial (la misma vida de Cristo) hemos de estar los cristianos. No, por tanto, como “personas grises” que corren de un lado para otro buscando solamente lo que se toca, se compra y se vende. Al contrario, y, como consecuencia de la fe, dedicando tiempo a las necesidades de los demás, como reflejo de nuestra confianza en Dios y en cada uno de ellos; dándoles, en ese tiempo, una parte de nosotros mismos. 

 

 

Realismo y coherencia de la caridad

Ramiro Pellitero

Una vez leí en Internet una descripción de la caridad que me pareció básicamente equivocada, pero con un punto de realidad. Venía a decir que la caridad es algo que hace que alguien mire a los demás por encima del hombro como diciéndole: yo soy bueno y tú no… Ciertamente eso no es la caridad, sino una deformación de la caridad que la destruye, lo que podríamos llamar la enfermedad de “la hipocresía de la caridad” o de “el amor fingido”. El punto de realidad, lamentablemente, es la existencia de esa enfermedad. Por eso es bueno reconocerla, preguntarse por sus causas y su tratamiento.

De esto se ha ocupado el Papa Francisco en su audiencia general del 15 de marzo. Se ha referido una vez más a la autenticidad del amor cristiano, de la caridad. Esa es, dice, nuestra vocación más alta, a la que está unida la alegría de la esperanza.

Se apoya Francisco en un pasaje de la Carta a los Romanos (Rm 12, 9-13) donde san Pablo pide que la caridad esté libre de hipocresía y que se compartan las necesidades de los hermanos, procurando practicar la hospitalidad. Y observa inmediatamente el Papa: o sea que existe el riesgo de que nuestro amor sea hipócrita. ¿Cuándo sucede esto y cómo podemos estar seguros de que nuestro amor es sincero y nuestra caridad auténtica?

Como si de un microbiólogo se tratase, explica Francisco que “la hipocresía puede insinuarse por todas partes, hasta en nuestro modo de amar”. Y esto se comprueba cuando caemos en la cuenta de que nuestro amor es “interesado”, movido por intereses personales; ¡y cuántos amores interesados hay! Por ejemplo, “cuando los servicios caritativos en los que parece que nos prodigamos se hacen para mostrarnos a nosotros mismos o para sentirnos pagados: ¡Hay que ver lo bueno que soy!”

También puede suceder que hagamos cosas que tengan “visibilidad” para que se vea nuestra inteligencia o nuestra capacidad. “Detrás de todo eso —observa el Papa—  hay una idea falsa, engañosa, es decir que, si amamos, es porque somos buenos; como si la caridad fuese una creación del hombre, un producto de nuestro corazón”.

En efecto, actuar así es hipocresía: un engaño a los demás que arranca de un autoengaño. Tiene su raíz en pensar de manera voluntarista, lo que en último término es una falta de realismo cristiano; es decir, una falta de ver las cosas, las personas y los acontecimientos a la luz de la fe. Y en eso consiste esa enfermedad. Así se explica que a veces nuestra caridad pueda ser fingida, ciertamente, como una telenovela, algo que no es realidad.

Sigue explicando Francisco lo que en realidad es la caridad, con palabras sencillas y a la vez profundas: “La caridad, en cambio, es ante todo una gracia, un regalo; poder amar es un don de Dios, y tenemos que pedirlo. Y Él lo da de buen grado, si nosotros lo pedimos.  La caridad es una gracia: no consiste en hacer ver lo que somos, sino lo que el Señor nos da y que nosotros libremente acogemos; y no se puede expresar en el encuentro con los demás si antes no es engendrada por el encuentro con el rostro manso y misericordioso de Jesús”.

Así es, porque los cristianos amamos con el amor de Jesús. Y vamos enfocando el tratamiento que cura el amor fingido. Claramente la unión con Jesús es la primera condición para poder amar a los demás. Esto es indispensable pero no es suficiente. ¿Y por qué? ¿Es que acaso la luz y la fuerza del amor de Cristo no bastan para vencer todas las tinieblas y debilidades propias y ajenas y llevarnos a un amor auténtico? Por supuesto que de por sí la gracia que nos viene por la unión con Jesús es luz y vida de Dios y por tanto es omnipotente. Pero, a la vez, el Señor ha querido “someterse” a nuestra naturaleza —limitada— y colaborar con nuestra libertad; incluso sabiendo que somos pecadores y que nuestro modo de amar está marcado por el pecado.

Esta triste realidad —continúa el Papa— la reconoce san Pablo. Pero al mismo tiempo nos dice que nosotros podemos vivir el gran mandamiento del amor, precisamente siendo instrumentos de la caridad de Dios. ¿Y cómo y cuándo sucede esto?

Así lo apunta Francisco sin renunciar al lenguaje médico: “Esto sucede cuando nos dejamos curar y renovar el corazón por Cristo resucitado. El Señor resucitado que vive entre nosotros, que vive con nosotros es capaz de curar nuestro corazón: lo hace, si se lo pedimos. Es Él quien nos permite, a pesar de nuestra pequeñez y pobreza, experimentar la compasión del Padre y celebrar las maravillas de su amor”.

O sea que, además de estar bien unidos a Jesucristo, hemos de pedirle que nos cure de esa posible enfermedad, de esa “hipocresía del amor”, con una oración parecida a esta: “Señor, cúrame, enséñame a amar como Tú, unido a ti, lejos de todo fingimiento e hipocresía, sin buscar quedar bien ni parecer bueno, aunque esto último —el parecer bueno— quizá no se pueda evitar del todo. Pero a mí no me interesa para nada el parecer, sino el ser lo que tú quieras que sea, con todas mis limitaciones pero sirviéndote a ti y a mis hermanos”.

Y sigue la argumentación del Papa: “Se comprende entonces que todo lo que podemos vivir y hacer por los hermanos no es otra cosa que la respuesta a lo que Dios ha hecho y sigue haciendo por nosotros. Es más, es Dios mismo quien, tomando morada en nuestro corazón y en nuestra vida, sigue haciéndose cercano y sirviendo a todos los que encontramos cada día en nuestro camino, empezando por los últimos y los más necesitados, en los que reconocemos en primer lugar a Él”.

Concluye Francisco que san Pablo no quiere reprocharnos, sino animarnos y reavivar nuestra esperanza. Y apela de nuevo al realismo: “Porque todos tenemos la experiencia de no vivir de lleno o como deberíamos el mandamiento del amor”. Pero, observa que esta experiencia “también es una gracia, porque nos hace comprender que no somos capaces de amar de verdad: necesitamos que el Señor renueve continuamente ese don en nuestro corazón, a través de la experiencia de su infinita misericordia”.

Así es de coherente el actuar de Dios y así es de claro lo que nos pide: estar unidos a Él por la gracia, vivir, por tanto, lejos del pecado. Y nos pide la oración humilde y perseverante del que se sabe poca cosa, en comparación con los horizontes del amor cristiano (¡amar con Jesús y como Él!). Es como si se nos dijera: para que tu amor, vuestro amor, sea auténtico, tienes y tenéis que fiaros más de Dios. Personalmente, pegarte a Él, tomarte la oración y la vida sacramental más en serio. Y luego y continuamente vigilar (examinarse a diario, aunque sea dos minutos al final de la jornada) para ser coherente en el amor. 

Si lo hacemos así, daremos un salto enorme de calidad en nuestro amor y en nuestra vida. Y eso nos ayudará a redescubrir lo más grande en lo más pequeño y cotidiano. Porque la vida de las personas está hecha de pequeñas cosas que se hacen grandes por el amor:

 “Entonces sí que volveremos a apreciar las cosas pequeñas, las cosas sencillas, ordinarias; volveremos a apreciar todas esas cosas pequeñas de todos los días y seremos capaces de amar a los demás como los ama Dios, queriendo su bien, o sea, que sean santos, amigos de Dios; y estaremos contentos por la posibilidad de hacernos cercanos a quien es pobre y humilde, como Jesús hace con cada uno de nosotros cuando estamos alejados de Él, de inclinarnos a los pies de los hermanos, como Él, Buen Samaritano, hace con cada uno de nosotros, con su compasión y su perdón”.

iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com

 

 

El Congreso rechaza la ley de eutanasia y se meten con la Iglesia

ReligionConfidencial

Ayer el Congreso de los Diputados rechazó la proposición de Ley de Podemos de obligar al Gobierno a legislar sobre la eutanasia. PSOE y Ciudadanos se abstuvieron y el PP votó en contra.  

El hashtag #LeyDeEutanasia fue trending topic. Y muchos de los comentarios que pude leer mezclaban churras con merinas entre otras cosas porque se metían con la Iglesia Católica, cuando fueron los partidos de centro-izquierda e izquierda quienes impidieron que prosperará esta ley.

Me voy a permitir el lujo de responder a algún tuitero. Por ejemplo dice uno: “Lo que me fascina es que un parlamento tenga que votar cuándo cojones quiero yo palmarla. Es fascinante”. Es de Fer. A ver Fer, si tu quieres poner fin a tu vida, es tu problema. Se trata de votar quien es el guapo que te pone la inyección o te da la pastilla. ¿Un médico, una enfermera, estará obligada/obligado?

En segundo lugar ¿sabes lo que está pasando en países como Holanda? Pues que hay ancianos o enfermos terminales que quieren morir cuando Dios o la naturaleza así lo establezca y ¿sabes qué pasa? qué el Estado y los ciudadanos holandeses le califican de “egoísta” por no querer “palmarla” cuando el Estado y el erario público quieran”, y por estar gastando el dinero de los contribuyentes cuando puede “palmarla” prontito y librar de esa carga económica al Estado.

¿Te das cuenta de que hay muchas otras responsabilidades de por medio?

Otro tuit, esta vez de Joaquín: “Hola PSOE y Ciudadanos. Del Partido Popular no esperaba nada. De ustedes esperaba el derecho a morirme cuando me de la gana”.

Pero si este derecho existe, uno se puede suicidar cuando le de la gana. ¿Ah, te refieres al suicidio asistido no? Bueno, siempre puede algún familiar o amigo ayudarte, pero no obligues al Estado a hacerlo, que luego pasa lo que le he respondido a Fer.

Y Jose Dominguez escribe: “Si como creyente te quieres morir retorciéndote en la cama siempre lo voy a respetar, y me niego a que te eutanasien”.

Pero ¡cuánta ignorancia! Ningún creyente se muere retorciéndose en la cama a no ser que le martiricen. Muere rodeado de cariño y con cuidados paliativos que alivian completamente el dolor.

Y luego están los que se meten con la Iglesia o con la religión: Escribe “Salida por la Izquierda”: “El rechazo a que cada persona decida sobre su propia vida nace de dogmas religiosos. Necesitamos pensamiento laico”. Es decir, que sustituyes el dogma religioso por el ¿dogma laico?

Y otros comentarios achacaban que esta ley no había salido por culpa del poder de la Iglesia.

Yo lo que espero es que todos podamos morir en paz y rodeados de cariño. Yo me apunto a cuando Dios quiera, que es padre.  

Zenón de Elea. 

 

 

Discuten en órgano de la ONU“educación sexual integral”

Norma Mendoza Alexandry

Última actualización: 21 Marzo 2017

IMPORTANTE CONFERENCIA ONU

En la medida en que todos estemos enterados de lo que ocurre en este momento en la ONU, sabremos a qué atenernos en los próximos años. Y si nos interesa el bienestar de nuestra familia, será aún mayor el interés que pongamos, ya que el papel que haga México en esta importante conferencia será clave para la educación de las próximas generaciones.

éxico; CSW 61, ONU, educación sexual

Voy a explicar abajo uno de los temas que se discuten y se plantean en la Comisión Jurídica y Social de la Mujer (CSW 61) que se está llevando a cabo en la Organización de las Naciones Unidas del 13 al 24 de marzo, 2017.

Primero, para que el lector tenga idea en lo que consiste la conferencia actual de esta Comisión, explico:

“La Comisión es una de las mayores reuniones anuales de líderes mundiales, ONG, actores del sector privado, socios de las Naciones Unidas y activistas de todo el mundo en centrarse en la situación de los derechos y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas, en cualquier parte del mundo.

El periodo de sesiones de este año se celebra en un momento crucial, debido a que el mundo laboral está cambiando a un ritmo rápido, impulsado por la innovación, la globalización y una mayor movilidad de las personas. Simultáneamente, se ve afectado de forma negativa por el cambio climático, las crisis humanitarias, la creciente informalidad laboral y las desigualdades económicas. Para lograr economías sostenibles y saneadas, el mercado laboral debe empoderar a las mujeres y eliminar las desigualdades persistentes que impiden a las mujeres colocarse en pie de igualdad con los hombres”.

Uno de los temas tratados durante esta conferencia internacional se refiere a la “educación sexual” para la población de los países representados. No habría ningún comentario negativo, siempre y cuando dicha educación fuera apropiada para la niñez. Sin embargo, lo que está tratando de imponerse en esta conferencia es la controvertida y peligrosa “educación sexual integral” (o “comprehensive sexuality education”, CSE) a niños y niñas. Esta educación es un tema tan sensitivo para tantas delegaciones que es casi imposible que se pudiese llegar a un solo acuerdo de todos los países. Y si es así, entonces ¿por qué es permitido que lleguen programas derivados de ésta a nuestros países que, además, no han sido revisados y que son dirigidos por guías y estándares de agencias de la ONU sobre el tema?

Voy a exponer brevemente algunas explicaciones de la Organización Mundial de la Salud que plantea una “definición de trabajo” sobre “sexualidad”. Dice:

“..la sexualidad comprende sexo, identidades de género y roles, orientación sexual, erotismo, placer, intimidad y reproducción. La sexualidad es expresada y experimentada en pensamientos, fantasías, deseos, (y) creencias….” (OMS, 2006ª).

Lo anterior es muy preocupante en el contexto de “educación” que será “integral” sobre “sexualidad”. Ningún padre o madre de familia desea que sus hijos pequeños aprendan sobre erotismo, placer y fantasías sexuales. Ojo, estamos hablando aquí de niños y niñas.

Surgen de inmediato muchos cuestionamientos como: ¿A qué edad se supone que será enseñada esta educación sexual integral a nuestros hijos?  Y ¿qué se les enseñará específicamente en cada edad? La manera en que la educación sexual integral está expuesta en este documento actual que se discute, no aclara las edades de los niños a quienes se les enseñará. ¿Quién nos puede clarificar esto?

No pueden ya ser aceptadas expresiones tales como “age appropriate” (“apropiadas a la edad”), cuando se conocen los estándares de la OMS para Europa que recomiendan enseñar a la niñez sobre masturbación y otras cuestiones, a partir del nacimiento. La guía de la UNESCO recomienda enseñar a los niños(as) desde la edad de 5 años en adelante sobre el placer sexual y más.

Podemos ver claramente que este tipo de educación sexual es una línea roja y no cambiará. ¿No podríamos en su lugar seguir adelante y realmente impulsar y tratar temas que ayuden a la mujer en el moderno mundo del trabajo, siendo éste el tema de la actual conferencia?

Organizaciones internacionales a favor de la familia se encuentran actualmente presentes en la ONU tratando de contrarrestar estos difíciles temas. La organización Family Watch International dio a conocer recientemente un video explicativo de este tipo de educación en ComprehensiveSexualityEducation.org traducido a varios idiomas, incluyendo el español.

La Declaración Universal de Derechos Humanos afirma que “los padres tienen derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” (Art. 26, 3). Al adoptar el llamado de la educación sexual integral, se socava este derecho universal de los padres.

La educación sexual integral (CSE) aborda la educación sexual desde un punto de vista de ‘derechos’ y esto debilita la salud sexual e inocencia de la niñez.

Un ejemplo es el del Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la educación, quien en 2010 afirmó ante la Asamblea General de la ONU que la niñez necesita la ‘educación sexual integral’ para conocer sobre el placer sexual y para ayudarles a abolir aquéllos “sentimientos de culpa sobre el erotismo”. Padres de familia que quieren y se preocupan por sus hijos saben que estos temas son inapropiados para los niños(as).

Debido a que no existe consenso internacional sobre una definición de “derechos sexuales”, es preferible un acercamiento de salud, en lugar del de ‘derechos’ utilizado por programas de educación sexual integral. Organizaciones internacionales que se encuentran luchando a favor de la familia, saben que no es deseable que los niños y niñas aprendan sobre derechos ficticios en relación al sexo y el placer; más bien se desea que aprendan cómo evitar totalmente las relaciones sexuales durante sus años de infancia.

Numerosos estudios muestran los resultados negativos en los niños quienes prueban relaciones sexuales a temprana edad, también están las altas tasas de enfermedades de transmisión sexual, los embarazos adolescentes, la depresión, la drogadicción y uso del alcohol, suicidios y bajos niveles de escolaridad. Muchos programas CSE enseñan a la niñez que ellos mismos pueden decidir cuándo y con quién deseen tener relaciones sexuales, en lugar de disuadirlos enfáticamente a la promiscuidad en la niñez.

El Colegio Americano de Pediatras en EEUU dice “la educación sexual integral es un peligroso asalto a la salud e inocencia de la niñez”. A pesar de esto, la mayoría de los estudios de la CSE se enfocan en el uso continuo de métodos de anticoncepción, en lugar de mencionar el retraso del comienzo de relaciones sexuales.

Con base en todo lo anterior, solicitemos al gobierno de México que nuestra delegación ante la ONU no apoye este tipo de programas para la niñez y adolescencia que cambiará el rumbo de nuestras familias y el futuro social de nuestro país. Intentemos preguntar a nuestra representación, entre otras cosas, si ¿creen que es apropiado o saludable para nuestra niñez mexicana comenzar con relaciones sexuales tempranas bajo cualquier circunstancia? Y ¿Es apropiado enseñar a los menores de edad que hay más de dos géneros?

Propongamos, junto con delegaciones internacionales preocupadas por la familia que se oponga México hoy, a omitir cualquier referencia a la “educación de la sexualidad” en este documento, especialmente en referencia a niños, niñas, adolescentes y gente joven. Esto, debido a que primero debe haber un completo reconocimiento del derecho de los padres a guiar dicha educación, como es reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y además insistir que este no es el tema central de la conferencia referida a las mujeres en el trabajo.

Para conocer más sobre esta controvertida ‘educación sexual integral’ o ‘educación integral de la sexualidad’ (CSE) y escuchar claras explicaciones que dan los expertos en: “Guerra a la Niñez: la Agenda de Educación Sexual Integral” en CSEfacts.org (presionar abajo idioma en Español).

 

 

Para que el burro no sufra

El Parlamento Europeo adopta una Resolución que transformará la vida de los caballos, burros y mulas en Europa

ANDA, como parte integrante en España del Eurogroup for Animals (Bruselas), se congratula, leíamos el pasado día 15, por la adopción hoy de una Resolución en el Parlamento Europeo que supondrá el punto de arranque para mejorar los estándares de bienestar de los caballos, burros y mulas en toda Europa y que incluye medidas como:

- Difundir información relativa al cuidado de caballos por toda Europa

- Facilitar la elección por parte de los consumidores de servicios y empresas dedicadas a los caballos que incluyan altos estándares de bienestar para los animales

- Priorizar los subsidios para las empresas que eleven los niveles de bienestar animal.

Esta Resolución, presentada por la eurodiputada Julie Girling y ahora aprobada en pleno, incluye muchas de las conclusiones y recomendaciones de un estudio realizado por las asociaciones World Horse Welfare y Eurogroup for Animals, ‘Removing the Blinkers: the health and welfare of European Equidae in 2015’. Este estudio fue el primero que evaluó el alcance y la escala de los problemas de bienestar animal en el sector equino identificando una serie de deficiencias que en muchas ocasiones derivaban de una falta de información básica por parte de los usuarios.

Tras la aprobación, la eurodiputada Julie Girling ha comentado: "estoy muy contenta de que la iniciativa se haya aprobado por una mayoría tan amplia. El bienestar animal es una demanda social y mantener unos altos niveles de bienestar animal son indicativos de una sociedad evolucionada en su sensibilidad. Ahora esperamos trabajar conjuntamente con la Comisión Europea para que estas Recomendaciones se vean reflejadas en una legislación adecuada.

La adopción de esta Resolución es especialmente importante ya que el próximo mes de Junio se celebrará la primera reunión de la Plataforma Europea de Bienestar Animal, una nueva plataforma europea en la que estarán presentes todos los sectores afectados, además de las instituciones comunitarias, y en la que se podrán discutir y proponer cambios en temas relacionados con el bienestar de los animales.

Los problemas de bienestar animal deben ser identificados y asumidos como problemas que se deben resolver a nivel comunitario. Los problemas derivados de condiciones de estabulación deficiente, animales utilizados con fines turísticos o deportivos mal entrenados, mantenidos o sin respetar sus descansos, son problemas que afectan a toda la Unión Europea. ANDA piensa que la aprobación de esta Resolución es una paso en la dirección correcta para solucionar este problema.

Eurogroup for Animals es una confederación de asociaciones de bienestar animal de ámbito europeo. En España está representada por la asociación ANDA (Madrid).

Lástima que todas estas consideraciones se hagan para que el burro no sufra y no se tengan con la especie animal más importante, la humana, el ‘Homo sapiens’, sobre la que permitimos y/o promovemos muertes en avanzado estado embrionario, no acogida de refugiados y emigrantes, abastecimiento lucrativos de drogas y estupefacientes, etc.

Fuente: ANDA

Jesús Domingo

 

 

CHINA MANUELA

Autor: Eliseo León Pretell

*Poeta internacional peruano

“Ciudad Satelital”

Houston Texas, E.E.U.U.

 

 

Dicen que un contumacino

justo en el 20 de Enero,

entre niebla y aguacero,

cambió todo su destino.

Con su terquedad de equino

se enamoró de Manuela,

y le duela a quien le duela,

se robó ese lomo fino .

&&

Comentan que era “ayamblina”

y bailaba en una danza,

el cholo la ve y se lanza

como zorro a la gallina.

De noche al doblar la esquina,

donde escasea la luz,

apenas dijo.... ¡Jesús!

cuando Raúl la domina.

&&

Ella grita y se defiende,

Él con más fuerza acomete,

en dos por tres la somete

ya nada de ella depende.

Algo extraño no se entiende

en la lucha sin igual,

toda esa fuerza brutal,

se vuelve amor que sorprende.

&&

Los dos muy agarraditos

corren a oscuras; no hay luna,

el padre dice..... ¡¡Jijuna!!

!Me la pagarás maldito!

Ellos van a San Benito

y allí se aman con locura,

Manuela era virgen pura

él fuerte como un granito.

&&

Acacao........ Dice la madre

¿Dónde estará mi chinita?

Luego salta la abuelita

con su voz reprochadora.

A mi me duele hasta ahora,

cuando tú te fuiste igual,

con ese indio “Tal por cual”

siendo tan trabajadora.

&&

Después de meses de espera

llegó un paquetito extraño,

era la foto de un ñaño

junto a Raúl y Manuela.

Se ríe y llora la abuela,

el padre mira a la esposa,

en una actitud graciosa,

le da un beso y la consuela.

 

Derechos reservados

Facebook: eliseo.leonpretell.3@facebook.com

La potencia intelectual de una persona se mide en la dosis de humor que es capaz de utilizar.

ELP

 

 

 

Motín debelado en El Frontón: la sombra de la venganza

 

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

Ver mi blog  www.planteamientosperu.com

Parece que ya no recordamos el demencial y criminal terrorismo de Sendero Luminoso (SL) que enfrentamos entre 1980 y 1992 cuya finalidad era destruir el Estado Peruano declarándole la “guerra popular”. Dentro de sus demenciales acciones, el 17 mayo 1986 los terroristas presos se amotinaron en un plan concertado y simultaneo en los penales San Juan Bautista (Isla El Frontón), Miguel Castro Castro (Canto Grande) y Santa Mónica (Chorrillos) tomando de rehenes a agentes penitenciarios y efectivos de la Guardia Republicana apoderándose de sus armas. En ese entonces Lima y Callao se encontraba en Estado de Emergencia (DS 012-86-IN) y los penales declarados “zona militar restringida” (DS 006-86-JUS).

El debelar el motín en El Frontón fue encomendado a la Marina con aprobación del Consejo de Ministros y ratificación del entonces presidente Alan García, aunque antes el gobierno intentó negociar un acuerdo con los terroristas, éstos no aceptaron, realizándose el operativo que duró 2 días (18 y 19 junio) en una acción de combate entre los comandos de la Marina, haciendo uso legítimo de la fuerza que confiere la Constitución al Estado contra los terroristas amotinados más radicales de SL armados con fusiles, bombas Molotov y quesos rusos, en zonas liberadas, con trincheras y casamatas (pabellón azul y Chaparral), finalmente en el debelamiento murieron 117 terroristas y por parte de la Marina 3 comandos y decenas de heridos graves. 

Bajo este panorama los comandos fueron juzgados por la Justicia Militar declarándose su sobreseimiento (20 julio 1989) e igualmente, el Poder Judicial declaró el caso prescrito (10 mayo 2007), además, la Corte IDH nunca lo calificó como delito de “lesa humanidad” (contra la humanidad), pero la sombra de venganza de las ONG izquierdistas (IDL, CNDDHH, APDDHH) siguió actuando a nivel nacional e internacional contra las FF AA por haber derrotado al terrorismo, e influenciando en el Tribunal Constitucional (TC) lograron un cambio de sentencia dictada (14 junio 2013) que había fallado que la acción de armas no es calificada de lesa humanidad prescribiéndola, por una segunda sentencia (3 marzo 2017) dictada por 4 nuevos magistrados argumentando “error material en una firma de la primera sentencia”, fallando exactamente lo contrario, delito de lesa humanidad que no prescribe, buscando después de 30 años continuar con la persecución de los marinos contraviniendo el principio de cosa juzgada y poniendo en riesgo el ordenamiento jurídico nacional.

 

 

No a la igualdad; sí a la complementariedad

Si se observa el universo, no hay un ser que sea igual a otro. Los seres, aún los de la misma especie, son todos diferentes.

​La Creación, con todos los seres que la componen, constituye un inmenso espejo del propio Creador. Esto, es porque Dios quiso que la diversidad de los seres le reflejara más perfectamente. La manifestación de la grandeza de Dios no darse en un solo ser. Así, la desigualdad de los seres creados es una condición para que se cumpla la finalidad de la creación que Dios quiere.

Esa desigualdad, para que sea justa, debe ser proporcional. Es decir, con grados diferentes pero sin saltos bruscos.

Por otra parte, la desigualdad entre los seres no puede llevar a una oposición sino a una complementariedad.

Marx y sus seguidores, los socialistas de todos los pelajes, sólo ven la relación entre los seres diversos como una lucha, como una oposición de intereses.

Para la Iglesia católica, la sociedad humana es comparable a un organismo, en el cual todos los órganos –unos más nobles que otros– cooperan para el bien común y, por supuesto, para su bien individual. Tampoco existe, como los socialistas quieren hacer creer, una oposición entre el bien individual y el bien común: este último nace del primero.

En un organismo, los órganos menos nobles no son enemigos de los más nobles. Si así fuera, los pies estarían en lucha con el cerebro o con el corazón, de lo que resultaría la muerte del individuo.

En la sociedad humana, se da algo análogo.

Los socialistas están inculcando la llamada “paridad” de sexos, que no pasa de una forma más de igualitarismo. Esa idea de una “paridad” entre hombres y mujeres ha llegado a ser aceptada hasta por gobiernos de “derecha”.

Sin embargo, la finalidad de un Gobierno es la promoción del bien común y el bien común no se asegura necesariamente con esta paridad. Se promueve con la elección de funcionarios capaces y honrados para ejercer los cargos de la Administración.

Están queriendo llevar la idea de la “paridad” al seno mismo de la familia. Según estos doctrinadores, el padre y la madre deben ser iguales. Por lo tanto, ambos deben trabajar fuera de casa y ambos deben realizar las mismas tareas en el seno del hogar.

Comprendemos que en nuestro mundo actual las exigencias económicas frecuentemente obliguen a los cónyuges a trabajar, pero la labor de ambos en el hogar debe ser complementaria. En la educación de los hijos, por ejemplo, al padre le corresponde la función de representar la autoridad; a la madre, en cambio, la del cariño, de la protección, del cuidado. Esto responde también a la psicología y a la naturaleza del hombre y de la mujer.

 

Cuando los hombres y las cosas del comercio vivían en la placidez

 

En las aguas plácidas de este canal de la ciudad Belga de Gand, se reflejan hace siglos las fachadas típicas de algunos edificios de la Edad Media y del Renacimiento. Edificios que dan una singular impresión de equilibrio arquitectónico, por el contraste armónico entre su masa imponente, grave y sólida, y la decoración rica, variada y casi caprichosa de sus fachadas.

¿Para que sirvieron primitivamente estos edificios tan recogidos y casi diríamos tan pensativos? ¿Residencias patricias? ¿Centros de estudios? No. Estaban ocupados por entidades de cuño corporativo.

En el extremo derecho, la sede de la Corporación de los Barqueros Libres. En seguida, la casa de los Medidores de Granos, próxima al pequeño edificio de la Aduana, donde los mercaderes medievales venían a declarar sus mercancías. Más allá, el Granero y, por fin, la Corporación de los Albañiles. Por lo tanto, casas de trabajo y de negocios. En estas casas la historia nos dice que se desarrolló una actividad de las más intensas y productivas.

Pero la producción económica todavía no estaba rodeada por las influencias materialistas de hoy, y por esto ella se hacía en un ambiente de calma, de pensamiento y de fino gusto, y no en la atmósfera febril, agitada, irreflexiva y proletarizante que tantas veces la marca en nuestros días.

¿Quién imaginaría para edificios burgueses tanta nobleza, y para corporaciones de trabajo tan buen gusto? Más que un problema de arte, éste es un problema de mentalidad.

Según una concepción espiritual, el mejor modo de actuar humano se hace con la mente, y por esto la producción económica da lo mejor de sí misma, como calidad e incluso como cantidad, cuando es hecha en la calma, sin ocio y en el recogimiento meditativo.

Según una concepción materialista, vale más la cantidad que la calidad, la actuación del cuerpo que la del alma, la correría que la reflexión, y la super excitación nerviosa que el pensamiento auténtico. Y de ahí procede la atmósfera agitada de ciertas bolsas o de ciertas grandes arterias modernas

La super excitación de los ambientes corresponde a la de los hombres, como el efecto a la causa. Todos conocemos este tipo de businessman que mastica chicle, mordisquea la punta de sus puros, quizá se muerde las uñas, golpea con los pies en el suelo, es hipertenso, cardíaco, neurótico..

Como es diferente este tipo humano, de los burgueses plácidos, estables, dignos, prósperos, y de mirada inteligente, que el pincel de Rembrandt nos presenta en el admirable cuadro llamado «Los síndicos de los mercaderes de tejidos».

Fueron hombres de estos que, con medios de comunicación todavía inciertos y lentos, extendieron en todas direcciones la red de sus actividades y lanzaron las bases del comercio moderno. Su obra, entre tanto fue realizada en la tranquilidad y casi diríamos en el recogimiento. Ellos todavía reflejan la atmósfera peculiar de los antiguos edificios que analizamos.

Lección fecunda para nuestro pobre mundo cada vez más devastado por las neurosis.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

DE LAS PALMAS AL PUERTO DE SANTA MARÍA. 

En estas dos ciudades y, en pocos días, se han consumado dos graves ofensas a la Iglesia y a los sentimientos religiosos de millones de españoles.

 El perfil de las burlas me hace pensar que sus actores en realidad envidian el original, vamos, como el payaso que con sus risas oculta sus lágrimas, o como quien tiene un inadvertido anhelo de eternidad y no encuentra el camino.

 Señores payasos, no desesperen, el Espíritu habla a cada cual en su propia lengua, con tal que estén dispuestos a escucharle. 

 

                                                                   Amparo Tos Boix, Valencia.

 

Caben muchas actitudes

Tiene muchas ventajas internet, y desde luego hay que saber aprovecharlo. Por edad, ya contemplamos que hay jóvenes que podemos denominar “nativos digitales” y, en el otro extremo, personas que por edad se consideran “prehistóricos digitales”, renunciando a las ventajas que ofrece. También conozco abuelos y abuelas digitales con 85 y 90 años: depende de cada uno.

Ante internet y las redes sociales, caben muchas actitudes, pero desde luego es imprescindible tener un discurso positivo y animante, sin quedarnos en que es un mundo de superficialidad, pérdida de tiempo y aislamiento humano.

Entre las actitudes posibles, figura la aceptación acrítica e ingenua por parte de los padres, que hará de los hijos “náufragos tecnológicos”, navegando sin criterio por la resistencia obstinada y cerril de los padres – temerosos -, y acabando en ser “robinsones cibernéticos”. Así lo piensa un profesor de Derecho de la Comunicación, que hace poco exponía que es preciso asumir unos “hijos surferos para el tsunami digital”.

Jesús Martínez Madrid

 

 

“Hablar menos y escuchar más”

Hoy se insulta con normalidad... hay un ambiente de violencia en nuestras ciudades, en nuestros hogares, en la política… Esta es la crítica que hacía el Papa durante su visita el viernes, 17 de febrero, a la universidad Roma Tre. Francisco pidió a los jóvenes y a los profesores fomentar el diálogo, lo cual empieza por aprender a “hablar menos y escuchar más”. Desde esa actitud, el Papa animó a los universitarios a afrontar con apertura de mente y corazón las grandes cuestiones de nuestro tiempo, que van desde el paro juvenil a la acogida de inmigrantes y refugiados. 

Era la segunda visita de un Papa a Roma Tre, tras la de san Juan Pablo II en 1992, 

Jaume Catalán Díaz

 

 

España y sus infinitos impuestos

 

                                En España hay ya tantos impuestos, que sólo falta el que nos impongan uno simplemente “por respirar”. Ejemplo de lo que digo, pueden ser los CUATRO impuestos que enumero; 1) el de PATRIMONIO, 2) el de HERENCIAS, 3) el de DONACIONES, 4) el de los PREMIOS DE LAS LOTERÍAS Y QUINIELAS.

                                PATRIMONIO: Si aquí reúnes un patrimonio que el gobierno considera es excesivo; te impone este impuesto, que es progresivo y mientras más abultado sea, más tienes que pagar; simplemente por ser tenedor de tales bienes, por los que ya pagas los impuestos relativos a los mismos; sean heredados o ganados por tu propio esfuerzo o inteligencia, simplemente por ser tenedor de esos bienes, que si son bienes mobiliarios o inmobiliarios, te los valora el Estado a su propio “capricho”.

                                HERENCIAS: Igualmente pagarás un impuesto por el exceso de lo heredado, que es el Estado el que fija el tope y como lo tiene cedido a las Autonomías, estas obran progresivamente y según caprichosamente legisla cada gobierno autonómico, lo que en regiones como Andalucía y Extremadura, llega a ser tan confiscatorio, que cada vez hay más herederos que renuncian a la herencia, por ello mismo.

                                DONACIONES: Si usted quiere donar a un hijo, nieto u otra persona, dinero o cualquier finca o bien inmueble, el fisco, le obligará a pagar un impuesto por tal donación, con valoraciones caprichosas como digo arriba.

                                PREMIOS DE LOTERÍAS, QUINIELAS, CONCURSOS Y SIMILARES: Están exentos los primeros 2.500 euros, las cantidades que sobrepasen este valor, te deducen el veinte por ciento, lo que y en lo relativo a “las loterías oficiales”; como ya el Estado, se queda inicialmente con aproximadamente el treinta por ciento o más; resulta que el “fisco” al final se queda con más de la mitad del total.

                                Como dato analítico del abuso que están haciendo “los nuevos dictadores de España”; sólo apuntar que ni en la dictadura del general Franco, en los terribles “años del hambre” (que viví personalmente) se atrevió a imponer impuestos tan tiránicos como los que he enumerado. Por tanto queda claro que administrativamente aquel dictador, pudo superar aquella ruina (que lo fue tras la guerra civil) y sacar adelante España, hasta convertirla en la novena o décima potencia económica, mundial treinta años después de la citada guerra… “Estos nuevos dictadores “democráticos”, no sólo arruinaron todos aquellos bienes, sino que han situado a España con una deuda exterior ya impagable según técnicos documentados y además han sumido a la población en un empobrecimiento tan abundante, que la miseria y los excluidos son ya masas de llevados a la miseria y por tanto en ruina de la que difícilmente van a salir en ni se sabe cuánto tiempo.

                                Mientras los inútiles políticos siguen discutiendo como dice la vieja metáfora, de “si son galgos o son podencos”,[i] los que se comerían a las idiotas “liebres o conejos” de la metáfora, que al final fueron comidos por aquellos perros, como lo vamos siendo los actuales habitantes de ese país, siempre mal gobernado y ahora muchísimo más, por la indefensión que tenemos encima y la más que inútil administración que nos maneja, la que sin embargo… “ha sabido atesorar una muy notable cantidad de ricos o riquísimos”, muchos de los cuales lo han sido gracias “al mangoneo” y el desvalijamiento de bienes públicos, que del Estado han ido pasando a manos privadas.

                                Demuestra todo ello, la enorme corrupción que aquí ha habido y sigue habiendo; y lo demuestra la cantidad enorme de casos aflorados y que andan moviéndose en los muy lentos juzgados españoles, que no dan abasto (dicen que) por lo farragoso de las leyes españolas y la extrema lentitud de los procesos legales, que llegan a eternizarse en los juzgados, de forma “tan canallesca”, que muchos casos quedan exentos sencillamente porque el tiempo de caducidad los coge en el proceso.

                                Por descontado que ni sabemos el dinero que no se ha devuelto y que por lógica debió y debe devolverse al Estado, víctima de tanto saqueo y por ende de los españoles, cada vez más empobrecidos.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y 

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes