las Noticias de hoy 27 Diciembre 2016

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 27 de diciembre de 2016  

Indice:

Newsletter Diario

Papa: Que la Reina de los mártires nos guíe y sostenga en nuestro camino

Dolor del Papa Francisco por el avión ruso precipitado

Previsiones de la semana del 27 de diciembre al 2 de enero

 Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 1 enero 2017

Los Santos Inocentes: Llucià Pou Sabaté

“Servir al Señor en el mundo”: San Josemaria

«Dejémonos tocar por la ternura que salva»

 La ‘ley Cifuentes’ se cobra su primera víctima: multa al director del colegio Juan Pablo II: Zenón de Elea.

Vivir la Navidad en cristiano: Ramiro Pellitero

Pensamiento católico contemporáneo.: Hugo Cesar Renés

NAVIDAD: EFECTOS SOCIALES PERMANENTES: Ing. José Joaquín Camacho

 Navidad: reflexión para los políticos: ALFREDO PALACIOS DONGO

 La lógica del Más Allá: Pepita Taboada Jaén

 Campanas que nos traen nostalgias y esperanzas: Acción Familia

 Libertad de expresión e infamia: JD Mez Madrid

En la solución de Alepo no hay excusas: Enric Barrull Casals

 En el contexto de un futuro pacto educativo: Jesús Martínez Madrid

 EL JUEGO: UNA DROGA MÁS QUE SE PUBLICITA: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

Newsletter Diario

 

Papa: Que la Reina de los mártires nos guíe y sostenga en nuestro camino

El Papa Francisco reza el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro en la fiesta de San Esteban, primer mártir. - ANSA

26/12/2016 12:16

SHARE:

 Con motivo de la fiesta litúrgica de San Esteban, la Plaza de San Pedro volvió a acoger a varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países para un nuevo encuentro con el Papa Francisco a la hora del Ángelus.

Ante todo el Santo Padre afirmó que la alegría de la Navidad también en esta ocasión colma nuestros corazones, mientras la liturgia invita a celebrar el martirio del primer mártir, quien con su sacrificio – dijo – nos ha dejado un testimonio glorioso, puesto que padeció por amor a Jesucristo. Martirio que –  añadió – sigue estando  presente en la historia de la Iglesia a partir de Esteban y hasta nuestros días.

El Papa Bergoglio se refirió a la contraposición que existe entre la mentalidad del Evangelio y la mentalidad mundana. Y reafirmó que “seguir a Jesús quiere decir seguir su luz, que se ha encendido en la noche de Belén, y abandonar las tinieblas del mundo”.

Del diácono Esteban protomártir el Obispo de Roma destacó obedeciendo al Señor, que es vida y luz para todo hombre, él mismo se convirtió en víctima del misterio de la iniquidad presente en la tierra, si bien ha vencido en Cristo.

De la misma manera – prosiguió Francisco – también hoy la Iglesia, para testimoniar la luz y la verdad de Jesús experimenta en tantos lugares duras persecuciones hasta la suprema prueba del martirio. Y dirigió su pensamiento de padre a los numerosos hermanos y hermanas que en la fe padecen atropellos y violencia, y que son odiados a causa de Jesús. Por esta razón, el Pontífice invitó a pensar en ellos a sentirlos cerca con nuestro afecto, nuestra oración y también con nuestro llanto.

Sí, porque a pesar de las pruebas y de los peligros – dijo el Papa – ellos testimonian con valor su pertenencia a Cristo y viven el Evangelio comprometiéndose en favor de los últimos, haciendo el bien a todos sin distinción y testimoniando la caridad en la verdad.

Francisco sugirió renovar la gozosa y valerosa voluntad de seguir fielmente al Hijo de Dios, viviendo con perseverancia según la mentalidad evangélica y rechazando la de los dominadores de este mundo. Y concluyó dirigiendo su oración a María Santísima, Reina de los mártires, para que nos guíe y sostenga en nuestro camino de seguimiento de Jesucristo – testigo fiel de Dios Padre – a quien contemplamos en la gruta del pesebre.

Después de rezar a la Madre de Dios, en el clima de alegría cristiana que promana de la Navidad, el Santo Padre saludó y agradeció la presencia de tantos fieles, romanos y peregrinos procedentes de diversas naciones, para renovarles sus deseos de paz y serenidad.

El Papa les deseó a todos ellos y a sus familias, que transcurran días de alegría y fraternidad, especialmente a quienes se llama Esteban o Estefanía.

También recordó que durante las últimas semanas recibió numerosos mensajes de todo el mundo, y dado que no es posible responder a cada uno, el Obispo de Roma expresó en esta ocasión su agradecimiento de corazón, especialmente – dijo  – “por el don de la oración”, y por quienes pidió que el Señor les recompense con su generosidad.

¡Feliz fiesta! – concluyó diciendo Francisco – y “por favor –  añadió –  no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta la vista”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto y audio completo de las palabras del Papa en el Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La alegría de la Navidad colma también hoy nuestros corazones, mientras que la liturgia nos invita a celebrar el martirio de San Esteban, el primer mártir, invitándonos a recoger el testimonio que con su sacrificio él nos ha dejado. Es el testimonio glorioso propio del martirio cristiano, sufrido por amor a Jesucristo; martirio que continúa a estar presente en la historia de la Iglesia, desde Esteban hasta nuestros días.

De este testimonio nos ha hablado el Evangelio de hoy (Cfr. Mt 10,17-22). Jesús preanuncia a sus discípulos el rechazo y la persecución que encontraran, y dice así: «Serán odiados por todos a causa de mi Nombre» (v. 22). Pero ¿Por qué el mundo persigue a los cristianos? El mundo odia a los cristianos por la misma razón por la cual ha odiado a Jesús, porque Él ha traído la luz de Dios y el mundo prefiere las tinieblas para esconder sus obras malignas. Recordemos que Jesús mismo, en la Última Cena, oró al Padre para que nos defendiera del maligno espíritu mundano. Hay contraposición entre la mentalidad del Evangelio y aquella mundana. Seguir a Jesús quiere decir seguir su luz, que se ha encendido en la noche de Belén, y abandonar las tinieblas del mundo.

El protomártir Esteban, lleno de Espíritu Santo, fue lapidado porque confesó su fe en Jesucristo, Hijo de Dios. El Unigénito que viene al mundo invita a cada creyente a elegir la vía de la luz y de la vida. Es este el significado de su venida entre nosotros. Amando al Señor y obedeciendo a su voz, el diácono Esteban ha elegido a Cristo, Vida y Luz para todo hombre. Escogiendo la verdad, él se ha convertido al mismo tiempo en víctima del misterio de la iniquidad presente en el mundo. ¡Pero en Cristo, Esteban ha vencido!

También hoy la Iglesia, para dar testimonio de la luz y de la verdad, experimenta en diversos lugares duras persecuciones, hasta la suprema prueba del martirio. ¡Cuántos de nuestros hermanos y hermanas en la fe sufren injusticias, violencias y son odiados a causa de Jesús! Yo les digo una cosa, los mártires de hoy son en número mayor respecto a los primeros siglos. Cuando nosotros leemos la historia de los primeros siglos, aquí, en Roma, leemos tanta crueldad con los cristianos; yo les digo: la misma crueldad existe hoy, y en número mayor, con los cristianos. Hoy queremos pensar en ellos que sufren persecuciones, y estar cerca de ellos con nuestro afecto, nuestra oración y también nuestro llanto. Ayer, en el día de Navidad, los cristianos perseguidos en Irak han celebrado la Navidad en su catedral destruida: es un ejemplo de fidelidad al Evangelio. No obstante  las pruebas y los peligros, ellos testimonian con valentía su pertenencia a Cristo y viven el Evangelio comprometiéndose en favor de los últimos, de los más olvidados, haciendo el bien a todos sin distinción; testimonian la caridad en la verdad.

Al hacer espacio dentro de nuestro corazón al Hijo de Dios que se dona a nosotros en la Navidad, renovemos la gozosa y valiente voluntad de seguirlo fielmente como único guía, perseverando en el vivir según la mentalidad evangélica y rechazando la mentalidad de los dominadores de este mundo.

A la Virgen María, Madre de Dios y Reina de los mártires, elevemos nuestra oración, para que nos guie y nos sostenga siempre en nuestro camino en el seguimiento de Jesucristo, que contemplamos en la gruta del pesebre y que es el Testimonio fiel de Dios Padre.

 

Dolor del Papa Francisco por el avión ruso precipitado

Dolor y cercanía espiritual del Papa Francisco a los familiares de las víctimas del avión ruso - EPA

26/12/2016 14:27

SHARE:

 Ante el avión ruso que se estrelló en el Mar Negro con 92 personas a bordo minutos después de haber despegado del aeropuerto de Sochi rumbo a Siria, el Papa Francisco manifestó su dolor y cercanía a los familiares de las víctimas de este accidente aéreo.

“Expreso vivas condolencias por la triste noticia del avión ruso precipitado en el Mar Negro. Que el Señor consuele al querido pueblo ruso y a los familiares de los pasajeros que estaban a bordo: periodistas, tripulación, y el excelente Coro y Orquesta de las Fuerzas Armadas. Que la Bienaventurada Virgen María sostenga las operaciones de búsqueda actualmente en curso. En el año 2004, el Coro se exhibió en el Vaticano con motivo del 26º aniversario del pontificado de San Juan Pablo II: recemos por ellos”.

 

Previsiones de la semana del 27 de diciembre al 2 de enero

Una vista desde la Plaza de San Pedro

26/12/2016 10:27

SHARE:

 

 El martes 27 de diciembre se celebrará la memoria litúrgica de San Juan, Apóstol y Evangelista.

El miércoles 28 de diciembre, memoria litúrgica de los Santos Inocentes, mártires, el Papa Francisco celebrará, a partir de las 10.00 su tradicional Audiencia General, en el Aula Pablo VI del Vaticano, ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos de diversos países, deseosos de escuchar su catequesis semanal y de recibir su bendición apostólica.

A partir de ese día y hasta el 1º de enero, en Riga, Letonia, se celebrará el 39º Encuentro ecuménico para los jóvenes, organizado por la Comunidad de Taizé.

También el 28 de diciembre se celebrarán elecciones presidenciales en Somalia, tras las últimas  de 1969. Por lo tanto, se tratará de una etapa de suma importancia para el futuro político de esta nación.

El jueves 29 de diciembre se celebrará la memoria litúrgica de santo Tomás Becket, obispo y mártir, quien por defender la justicia y la Iglesia fue obligado a desterrarse de la sede Canterbury y de la misma Inglaterra, volviendo al cabo de seis años a su patria, donde padeció mucho hasta que fue asesinado en la catedral por los esbirros del rey Enrique II.

El viernes 30 de diciembre se celebrará la memoria litúrgica de San Félix I, Papa, fallecido ese día del lejano año 274. Hijo de un hombre llamado Constancio, su pontificado coincidió con el gobierno del emperador Aureliano quien durante los primeros años de su reinado abandonó la política de persecuciones que contra los cristianos habían aplicado sus antecesores.

El sábado 31 de diciembre, memoria litúrgica de San Silvestre I, Papa; el Santo Padre Francisco presidirá, a partir de las 17.00, en la Basílica Vaticana, las Primeras Vísperas y el Te Deum de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios.

Como todos los años, tras la liturgia y la Exposición del Santísimo Sacramento, seguirá el Canto del tradicional himno del Te Deum de acción de gracias por la conclusión del año civil. Después de la Bendición Eucarística, al término de la celebración, el Pontífice se dirigirá a la Plaza de San Pedro para detenerse en oración ante el Pesebre, que en esta ocasión, proviene de Malta.

En la ciudad italiana de Bolonia se celebrará ese día la 49ª edición de la “Marcha nacional por la paz”, organizada por la Oficina nacional para los problemas sociales y el trabajo; Caritas Italiana; Pax Christi y la Acción Católica Italiana, junto a la arquidiócesis de esa Iglesia local. Este evento se centrará en el tema de “La no violencia, como estilo de una política por la paz”, tal como reza el título del Mensaje del Papa Francisco con motivo de la 50º Jornada Mundial de la Paz que se celebrará al día siguiente, es decir el 1º de enero del año 2017.

En efecto, el domingo 1º de enero, el Papa Bergoglio celebrará a las 10.00, en la Basílica Vaticana, la Santa Misa de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios. Y a mediodía rezará el Ángelus dominical con los fieles  y peregrinos que se darán cita en la Plaza de San Pedro.

Ese día en Roma tendrá lugar la tradicional marcha por la Paz organizada por la Comunidad de San Egidio,  a partir de las 10.30.

El 1º de enero del año 2017 en la Ciudad del Vaticano entrará en función el nuevo “Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral”, instituido por el Santo Padre Francisco mediante el Motu proprio “Humanam progressionem” del 17 de agosto pasado. En este nuevo Dicasterio confluyen cuatro Consejos Pontificios, a saber: Justicia y Paz; Cor Unum; Pastoral para los emigrantes y Agentes Sanitarios a partir de ese día suspendidos. El Pontífice – recordamos – ha nombrado Prefecto del Organismo al Cardenal Peter Kodwo AppiahTurkson, hasta ese momento Presidente del Consejo Pontifico Justicia y Paz.

Asimismo cabe destacar que una sección de este nuevo Dicasterio se ocupará específicamente de los prófugos y emigrantes, bajo la guía ad tempus del Papa Francisco. Esta estructura será competente en las cuestiones atinentes a las migraciones, a las personas necesitadas, enfermas y excluidas, sin olvidar a las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, a los encarcelados, desocupados y víctimas de toda forma de esclavitud y tortura.

El lunes 2 de enero, se celebrará la memoria litúrgica de los Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, Obispos y Doctores de la Iglesia.

 

 

Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 1 enero 2017

 

«La no violencia: un estilo de política para la paz»

1. Al comienzo de este nuevo año formulo mis más sinceros deseos de paz para los pueblos y para las naciones del mundo, para los Jefes de Estado y de Gobierno, así como para los responsables de las comunidades religiosas y de los diversos sectores de la sociedad civil. Deseo la paz a cada hombre, mujer, niño y niña, a la vez que rezo para que la imagen y semejanza de Dios en cada persona nos permita reconocernos unos a otros como dones sagrados dotados de una inmensa dignidad. Especialmente en las situaciones de conflicto, respetemos su «dignidad más profunda»[1] y hagamos de la no violencia activa nuestro estilo de vida.

Este es el Mensaje para la 50 Jornada Mundial de la Paz. En el primero, el beato Papa Pablo VI se dirigió, no sólo a los católicos sino a todos los pueblos, con palabras inequívocas: «Ha aparecido finalmente con mucha claridad que la paz es la línea única y verdadera del progreso humano (no las tensiones de nacionalismos ambiciosos, ni las conquistas violentas, ni las represiones portadoras de un falso orden civil)». Advirtió del «peligro de creer que las controversias internacionales no se pueden resolver por los caminos de la razón, es decir de las negociaciones fundadas en el derecho, la justicia, la equidad, sino sólo por los de las fuerzas espantosas y mortíferas». Por el contrario, citando Pacem in terris de su predecesor san Juan XXIII, exaltaba «el sentido y el amor de la paz fundada sobre la verdad, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el amor»[2]. Impresiona la actualidad de estas palabras, que hoy son igualmente importantes y urgentes como hace cincuenta años.

En esta ocasión deseo reflexionar sobre la no violencia como un estilo de política para la paz, y pido a Dios que se conformen a la no violencia nuestros sentimientos y valores personales más profundos. Que la caridad y la no violencia guíen el modo de tratarnos en las relaciones interpersonales, sociales e internacionales. Cuando las víctimas de la violencia vencen la tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles en los procesos no violentos de construcción de la paz. Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.

Un mundo fragmentado

2. El siglo pasado fue devastado por dos horribles guerras mundiales, conoció la amenaza de la guerra nuclear y un gran número de nuevos conflictos, pero hoy lamentablemente estamos ante una terrible guerra mundial por partes. No es fácil saber si el mundo actualmente es más o menos violento de lo que fue en el pasado, ni si los modernos medios de comunicación y la movilidad que caracteriza nuestra época nos hace más conscientes de la violencia o más habituados a ella.

¡ Date de alta GRATIS en nuestras Alertas Informativas !

¿Quieres ser de los primeros en estar informado?

En cualquier caso, esta violencia que se comete «por partes», en modos y niveles diversos, provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente. ¿Con qué fin? La violencia, ¿permite alcanzar objetivos de valor duradero? Todo lo que obtiene, ¿no se reduce a desencadenar represalias y espirales de conflicto letales que benefician sólo a algunos «señores de la guerra»?La violencia no es la solución para nuestro mundo fragmentado. Responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a la emigración forzada y a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo. En el peor de los casos, lleva a la muerte física y espiritual de muchos, si no es de todos.

Principio del formulario

Final del formulario

La Buena Noticia

3. También Jesús vivió en tiempos de violencia. Él enseñó que el verdadero campo de batalla, en el que se enfrentan la violencia y la paz, es el corazón humano: «Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos» (Mc 7,21). Pero el mensaje de Cristo, ante esta realidad, ofrece una respuesta radicalmente positiva: él predicó incansablemente el amor incondicional de Dios que acoge y perdona, y enseñó a sus discípulos a amar a los enemigos (cf. Mt 5,44) y a poner la otra mejilla (cf. Mt 5,39). Cuando impidió que la adúltera fuera lapidada por sus acusadores (cf. Jn 8,1-11) y cuando, la noche antes de morir, dijo a Pedro que envainara la espada (cf. Mt 26,52), Jesús trazó el camino de la no violencia, que siguió hasta el final, hasta la cruz, mediante la cual construyó la paz y destruyó la enemistad (cf. Ef 2,14-16). Por esto, quien acoge la Buena Noticia de Jesús reconoce su propia violencia y se deja curar por la misericordia de Dios, convirtiéndose a su vez en instrumento de reconciliación, según la exhortación de san Francisco de Asís: «Que la paz que anunciáis de palabra la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones»[3].

Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia. Esta —como ha afirmado mi predecesor Benedicto XVI— «es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este “plus” viene de Dios»[4]. Y añadía con fuerza: «para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad. El amor a los enemigos constituye el núcleo de la “revolución cristiana”»[5]. Precisamente, el evangelio del amad a vuestros enemigos (cf. Lc 6,27) es considerado como «la charta magna de la no violencia cristiana», que no se debe entender como un «rendirse ante el mal […], sino en responder al mal con el bien (cf. Rm 12,17-21), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia»[6].

Más fuerte que la violencia

4. Muchas veces la no violencia se entiende como rendición, desinterés y pasividad, pero en realidad no es así. Cuando la Madre Teresa recibió el premio Nobel de la Paz, en 1979, declaró claramente su mensaje de la no violencia activa: «En nuestras familias no tenemos necesidad de bombas y armas, de destruir para traer la paz, sino de vivir unidos, amándonos unos a otros […]. Y entonces seremos capaces de superar todo el mal que hay en el mundo»[7]. Porque la fuerza de las armas es engañosa. «Mientras los traficantes de armas hacen su trabajo, hay pobres constructores de paz que dan la vida sólo por ayudar a una persona, a otra, a otra»; para estos constructores de la paz, Madre Teresa es «un símbolo, un icono de nuestros tiempos»[8]. En el pasado mes de septiembre tuve la gran alegría de proclamarla santa. He elogiado su disponibilidad hacia todos por medio de «la acogida y la defensa de la vida humana, tanto de la no nacida como de la abandonada y descartada […]. Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes —¡ante los crímenes!— de la pobreza creada por ellos mismos»[9]. Como respuesta —y en esto representa a miles, más aún, a millones de personas—, su misión es salir al encuentro de las víctimas con generosidad y dedicación, tocando y vendando los cuerpos heridos, curando las vidas rotas.

La no violencia practicada con decisión y coherencia ha producido resultados impresionantes. No se olvidarán nunca los éxitos obtenidos por Mahatma Gandhi y Khan Abdul Ghaffar Khan en la liberación de la India, y de Martin Luther King Jr. contra la discriminación racial. En especial, las mujeres son frecuentemente líderes de la no violencia, como, por ejemplo, Leymah Gbowee y miles de mujeres liberianas, que han organizado encuentros de oración y protesta no violenta (pray-ins), obteniendo negociaciones de alto nivel para la conclusión de la segunda guerra civil en Liberia.

No podemos olvidar el decenio crucial que se concluyó con la caída de los regímenes comunistas en Europa. Las comunidades cristianas han contribuido con su oración insistente y su acción valiente. Ha tenido una influencia especial el ministerio y el magisterio de san Juan Pablo II. En la encíclica Centesimus annus (1991), mi predecesor, reflexionando sobre los sucesos de 1989, puso en evidencia que un cambio crucial en la vida de los pueblos, de las naciones y de los estados se realiza «a través de una lucha pacífica, que emplea solamente las armas de la verdad y de la justicia»[10]. Este itinerario de transición política hacia la paz ha sido posible, en parte, «por el compromiso no violento de hombres que, resistiéndose siempre a ceder al poder de la fuerza, han sabido encontrar, una y otra vez, formas eficaces para dar testimonio de la verdad». Y concluía: «Ojalá los hombres aprendan a luchar por la justicia sin violencia, renunciando a la lucha de clases en las controversias internas, así como a la guerra en las internacionales»[11].

La Iglesia se ha comprometido en el desarrollo de estrategias no violentas para la promoción de la paz en muchos países, implicando incluso a los actores más violentos en un mayor esfuerzo para construir una paz justa y duradera.

Este compromiso en favor de las víctimas de la injusticia y de la violencia no es un patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino que es propio de muchas tradiciones religiosas, para las que «la compasión y la no violencia son esenciales e indican el camino de la vida»[12]. Lo reafirmo con fuerza: «Ninguna religión es terrorista»[13]. La violencia es una profanación del nombre de Dios[14]. No nos cansemos nunca de repetirlo: «Nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa. Sólo la paz es santa, no la guerra»[15].

La raíz doméstica de una política no violenta

5. Si el origen del que brota la violencia está en el corazón de los hombres, entonces es fundamental recorrer el sendero de la no violencia en primer lugar en el seno de la familia. Es parte de aquella alegría que presenté, en marzo pasado, en la Exhortación apostólica Amoris laetitia, como conclusión de los dos años de reflexión de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. La familia es el espacio indispensable en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado, y donde los desacuerdos o incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón[16]. Desde el seno de la familia, la alegría se propaga al mundo y se irradia a toda la sociedad[17]. Por otra parte, una ética de fraternidad y de coexistencia pacífica entre las personas y entre los pueblos no puede basarse sobre la lógica del miedo, de la violencia y de la cerrazón, sino sobre la responsabilidad, el respeto y el diálogo sincero. En este sentido, hago un llamamiento a favor del desarme, como también de la prohibición y abolición de las armas nucleares: la disuasión nuclear y la amenaza cierta de la destrucción recíproca, no pueden servir de base a este tipo de ética[18]. Con la misma urgencia suplico que se detenga la violencia doméstica y los abusos a mujeres y niños.

El Jubileo de la Misericordia, concluido el pasado mes de noviembre, nos ha invitado a mirar dentro de nuestro corazón y a dejar que entre en él la misericordia de Dios. El año jubilar nos ha hecho tomar conciencia del gran número y variedad de personas y de grupos sociales que son tratados con indiferencia, que son víctimas de injusticia y sufren violencia. Ellos forman parte de nuestra «familia», son nuestros hermanos y hermanas. Por esto, las políticas de no violencia deben comenzar dentro de los muros de casa para después extenderse a toda la familia humana. «El ejemplo de santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier pequeño gesto que siembre paz y amistad. Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo»[19].

Mi llamamiento

6. La construcción de la paz mediante la no violencia activa es un elemento necesario y coherente del continuo esfuerzo de la Iglesia para limitar el uso de la fuerza por medio de las normas morales, a través de su participación en las instituciones internacionales y gracias también a la aportación competente de tantos cristianos en la elaboración de normativas a todos los niveles. Jesús mismo nos ofrece un «manual» de esta estrategia de construcción de la paz en el así llamado Discurso de la montaña. Las ocho bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica. Bienaventurados los mansos —dice Jesús—, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia.

Esto es también un programa y un desafío para los líderes políticos y religiosos, para los responsables de las instituciones internacionales y los dirigentes de las empresas y de los medios de comunicación de todo el mundo: aplicar las bienaventuranzas en el desempeño de sus propias responsabilidades. Es el desafío de construir la sociedad, la comunidad o la empresa, de la que son responsables, con el estilo de los trabajadores por la paz; de dar muestras de misericordia, rechazando descartar a las personas, dañar el ambiente y querer vencer a cualquier precio. Esto exige estar dispuestos a «aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso»[20]. Trabajar de este modo significa elegir la solidaridad como estilo para realizar la historia y construir la amistad social. La no violencia activa es una manera de mostrar verdaderamente cómo, de verdad, la unidad es más importante y fecunda que el conflicto. Todo en el mundo está íntimamente interconectado[21]. Puede suceder que las diferencias generen choques: afrontémoslos de forma constructiva y no violenta, de manera que «las tensiones y los opuestos [puedan] alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida», conservando «las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna»[22].

La Iglesia Católica acompañará todo tentativo de construcción de la paz también con la no violencia activa y creativa. El 1 de enero de 2017 comenzará su andadura el nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que ayudará a la Iglesia a promover, con creciente eficacia, «los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación» y de la solicitud hacia los emigrantes, «los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura»[23].

En conclusión

7. Como es tradición, firmo este Mensaje el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. María es Reina de la Paz. En el Nacimiento de su Hijo, los ángeles glorificaban a Dios deseando paz en la tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad (cf. Lc 2,14). Pidamos a la Virgen que sea ella quien nos guíe.

«Todos deseamos la paz; muchas personas la construyen cada día con pequeños gestos; muchos sufren y soportan pacientemente la fatiga de intentar edificarla»[24]. En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común. «Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con nuestra oración. Todos podemos ser artesanos de la paz»[25].

Vaticano, 8 de diciembre de 2016

Francisco

[1] Exhort. ap. Evangelii gaudium, 228.

[2] Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1968.

[3] «Leyenda de los tres compañeros»: Fonti Francescane, n. 1469.

[4] Angelus (18 febrero 2007).

[5] Ibíd.

[6] Ibíd.

[7] Discurso al recibir el Premio Nobel de la Paz (11 diciembre 1979).

[8] Homilía en Santa Marta, «El camino de la paz» (19 noviembre 2015).

[9] Homilía en la canonización de la beata Madre Teresa de Calcuta (4 septiembre 2016).

[10] N. 23.

[11] Ibíd.

[12] Discurso, Audiencia interreligiosa (3 noviembre 2016).

[13] Discurso a los participantes al tercer Encuentro Mundial de los Movimientos Populares (5 noviembre 2016).

[14] Cf. Discurso en el Encuentro interreligioso con el Jeque de los musulmanes del Cáucaso y con representantes de las demás comunidades religiosas del país, Bakú (2 octubre 2016).

[15] Discurso, Asís (20 septiembre 2016).

[16] Cf. Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia, 90-130.

[17] Ibíd., 133.194.234.

[18] Cf. Mensaje con ocasión de la Conferencia sobre el impacto humanitario de las armas atómicas (7 diciembre 2014).

[19] Carta Enc. Laudato si’, 230.

[20] Exhort. ap. Evangelii gaudium, 227.

[21] Cf. Carta Enc. Laudato si’, 16.117.138.

[22] Exhort. ap. Evangelii gaudium, 228.

[23] Carta apostólica en forma de «Motu Proprio» con la que se instituye el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (17 agosto 2016).

[24] Regina Coeli, Belén (25 mayo 2014).

[25] Llamamiento, Asís (20 septiembre 2016).

 

Los Santos Inocentes

 

Los Santos Inocentes, mártires que profesan su fe con su silencio

“Después que los magos se retiraron, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al Niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al Niño para matarle». Él se levantó, tomó de noche al Niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen» (Mateo 2,13-18). 

1. Volvemos hoy a los "evangelios de la infancia", al episodio de la huida a Egipto donde vemos a Cristo en la situación de Moisés. Cristo es el "nuevo Moisés". El faraón había mandado matar a todas los recién nacidos. Un relato judío habla de que el faraón había conocido que un niño de los judíos sería rey y él, lleno de miedo, quiso matar a los recién nacidos. Moisés se había librado de la matanza –según esa tradición, porque Dios se le había aparecido en sueños y le había avisado- huyendo al extranjero. Moisés había sido llamado para que regresase a su país con las mismas palabras que el ángel utiliza para el retorno de la sagrada familia. Son procedimientos literarios que relaciona la fe del cumplimiento de las palabras en la Palabra encarnada, con la historia así explicada e interpretada.

El texto del evangelio de san Mateo relata la matanza de los niños inocentes de Belén por obra del rey Herodes el Grande, despechado porque los magos no le avisaron del lugar en el que lo encontraron. Tal es el fundamento histórico de este relato que muchos toman por legendario que nos centra a Jesús como nuevo Moisés, definitivo, ya desde su nacimiento, que ha venido para dar al pueblo de Dios la nueva ley y ser el mediador de una mejor alianza. 

El parecido entre las palabras antiguas y lo que se cumple con la Palabra encarnada, no quita historicidad. Pues Jesús es el que vuelve de Egipto a la tierra prometida, pero no para apartarse de Dios como el antiguo Israel, sino para cumplir en todo la voluntad del Padre. 

-“El ángel dijo a José: "Levántate, huye a Egipto..." José se levantó de noche y partió”... Dios puede actuar con José sin la menor dificultad... Hay personas así, cuyo corazón está completamente lleno de Dios. ¡José tenía ese temple! Un hombre vigilante, atento siempre a la menor indicación que le sugiera cuál es la voluntad de Dios. -“Tomó al niño y a su madre”… el niño es el centro de todo, después viene su madre... Será Jesús mismo a los doce años quien nombrará al padre, cuando lo encuentran en el Templo, en Jerusalén. ¡Sí, hay una majestad extraordinaria que emana de los relatos de esta infancia! 

-“Herodes se irritó sobremanera, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en toda su comarca”. Este crimen tan horrible, como el que anteriormente había decidido el Faraón de Egipto, no impedirá que Dios cumpla con su obra.

-“Entonces se cumplió lo que el Señor había dicho por el profeta Jeremías: "En Ramá se oyeron voces, muchos lloros y alaridos... Es Raquel que llora a sus hijos, sin querer consolarse porque ya no existen." Una vez más el evangelista encuentra la clave del suceso en la Escritura. Ha pasado tiempo desde la muerte del profeta, pero los lamentos y los llantos de las madres continúan. Y Dios sigue también siendo sensible a este dolor. Así lo creemos. Hoy rezaré por todas las madres que lloran y sufren (Noel Quesson).

La Navidad se tiñe de rojo, pero ese llanto de Raquel reclama un consuelo, que en Jesús vemos realidad en la resurrección del Señor. El camino del seguimiento de Jesús está lleno de dificultades. Al testimonio de Esteban y de Juan el apóstol, se añade hoy el de los niños inocentes de Belén. En el Oriente a esta fiesta la llaman «de los niños ejecutados».

Los niños de Belén, sin saberlo ellos, y sin ninguna culpa, son mártires. Dan testimonio «no de palabra sino con su muerte». El mal existe, y el desamor de los hombres ocasiona a lo largo de la historia escenas como ésta y peores. De nuevo la Navidad se vincula con la Pascua. En el Nacimiento ya está incluida la entrega de la Cruz. Y en la Pascua sigue estando presente el misterio de la Encarnación: la carne que Jesús tuvo de la Virgen María es la que se entrega por la salvación del mundo. José y María empiezan a experimentar que los planes de Dios exigen una disponibilidad nada cómoda. La huida y el destierro no son precisamente un adorno poético en la historia de la Navidad. El sacrificio de estos niños inocentes y las lágrimas de sus madres se convierten en símbolo de tantas personas que han sido injustamente tratadas por la maldad humana y han sufrido y siguen sufriendo sin ninguna culpa. Desde el acontecimiento de la Pascua de Cristo, todo dolor es participación en el suyo, y también en el destino salvador de su muerte, la muerte del Inocente por excelencia.

¿Aceptamos el esfuerzo y la contradicción en el seguimiento de Cristo?; ¿sabemos apreciar la lección de reciedumbre que nos dan tantos cristianos que siguen fieles a Dios en medio de un mundo que no les ayuda nada? También nosotros, como los niños de Belén, debemos dar testimonio de Dios con las obras y la vida, más que con palabras bonitas. Cristo Jesús nos libera de todo mal, es el éxodo a la tierra prometida, «el que quita el pecado del mundo» (J. Aldazábal).

Hoy, en tantos sitios hay niños abandonados, inocentes abandonados por sus madres a las horas de nacer porque ellas no pueden hacerse cargo de sus vidas, mueren en las favelas, en las villas, en los campos, en los cordones industriales, en las ciudades. Muchos gobiernos no atienden a las regiones más alejadas de sus capitales porque no son significativas para sus votos, y así desamparan a miles de familias que quedan a merced de enfermedades, de epidemias y de la incomunicación hacia cualquier puesto sanitario. Mueren miles de niños víctimas de la violencia familiar, de la prostitución infantil y de la delincuencia juvenil. Los escuadrones de la muerte los matan en las calles para que no crezcan y no molesten a la "gente buena, de buen nivel". Mueren en las calles, su único hogar, llenos de drogas caseras y con esperanza de haber sido amados por alguien. Mueren en las cárceles y hogares de reformatorios. Mueren con hambre, frío, desnudos, sucios, y analfabetos. Si nos repugna y nos escandaliza la actitud de Herodes, ¿qué pensar de nuestro tiempo, de los actuales "reyes", que aniquilan a nuestros niños, los inocentes de nuestros Pueblos?

No hay explicación fácil para el sufrimiento, y mucho menos para el de los inocentes. El sufrimiento escandaliza con frecuencia y se levanta ante muchos como un inmenso muro que les impide ver a Dios y su amor infinito por los hombres. ¿Porqué no evita Dios todopoderoso tanto dolor aparentemente inútil? El dolor es un misterio y, sin embargo, el cristiano con fe sabe descubrir en la oscuridad del sufrimiento, propio o ajeno, la mano amorosa y providente de su Padre Dios que sabe más y ve más lejos, y entiende de alguna manera las palabras de San Pablo: para los que aman a Dios, todas las cosas son para bien (Rom 8,28), también aquellas que nos resultan dolorosamente inexplicables o incomprensibles.

La Cruz, el dolor y el sufrimiento, fue el medio que utilizó el Señor para redimirnos. Desde entonces el dolor tiene un nuevo sentido, sólo comprensible junto a Él. El Señor no modificó las leyes de la creación: quiso ser un hombre como nosotros. Pudiendo suprimir el sufrimiento, no se lo evitó a sí mismo. Él quiso pasar hambre, y compartió nuestras fatigas y penas. Su alma experimentó todas la amarguras: la indiferencia, la ingratitud, la traición, la calumnia, la infamante muerte de cruz, y cargó con los pecados de la humanidad. Los Apóstoles serían enviados al mundo entero para dar a conocer los beneficios de la Cruz. El Señor quiere que luchemos contra la enfermedad, pero también quiere que demos un sentido redentor y de purificación personal a nuestros sufrimientos. No les santifica el dolor a aquellos que sufren a causa de su orgullo herido, de la envidia y de los celos porque esta cruz no es la de Jesús, sino nuestra, y es pesada y estéril. El dolor –pequeño o grande-, aceptado y ofrecido al Señor, produce paz y serenidad; cuando no se acepta, el alma queda desentonada y rebelde, y se manifiesta en forma de tristeza y mal humor.

La esperanza del Cielo es una fuente inagotable de paciencia y energía para el momento del sufrimiento fuerte. Nuestro Padre Dios está siempre muy cerca de sus hijos, los hombres, pero especialmente cuando sufren. La fraternidad entre los hombres nos mueve a ejercer unos con otros este misterio de consolación y ayuda. Pidamos hoy a la Virgen y a los Santos Inocentes que nos ayuden a amar la mortificación y el sacrificio voluntario, a ofrecer el dolor y a compadecernos de quienes sufren (Francisco Fernández Carvajal).

Hoy es un día para rezar por tantos inocentes, abortados en el lugar donde más seguro tendría que estar un hijo, en el vientre de su madre. Ante tanto mal, nos dice la Biblia que “todo es para bien, para los que aman a Dios”, pero podemos tener la duda al pensar “¿amo a Dios, para que sea todo para bien?” Nos consuela el sentido más literal, y que nos da más paz, y es éste: “todo es para bien, para los que Dios ama”, o mejor todavía “para los que Dios concede su beneplácito, los predestinados”... es decir que como somos todos objeto de su amor, esto nos consuela, basta dejarse llevar por esa corriente de amor. Dios tiene su imaginación para sacar de lo malo bueno, y es que el amor es imaginativo, nos los dice Juan Pablo II: «En efecto, son muchas en nuestro tiempo las necesidades que interpelan a la sensibilidad cristiana. Es la hora de una nueva imaginación de la caridad, que se despliegue no sólo en la eficacia de las ayudas prestadas, sino también en la capacidad de hacernos cercanos y solidarios con el que sufre». Esta imaginación la tiene María, que va con alegría a servir a quien intuye que necesita su ayuda, su prima Isabel. Ella nos llevará a adivinar las necesidades de los demás.

2. Nos dice san Juan: -“El anuncio que le oímos a Jesús es éste: Dios es luz... No hay tiniebla alguna en El...” Sin luz, los ojos resultan inútiles. No sirven para nada. «Dios es luz» El pone de manifiesto todo lo restante. Sin El todo sería tiniebla... inexistente.

-“Si caminamos en las tinieblas, nuestra conducta no es sincera”. El tema de la luz en san Juan está ligado al de la verdad. Dios es «verdadero». Dios es transparencia, Dios es sinceridad, Dios es luz. En El no hay ningún desfase entre "lo que dice o muestra"... y «lo que verdaderamente es». Vivir «según la verdad», es «vivir según Dios». Es en primer lugar una exigencia de lucidez, de santidad, de verdad.

-“Cuando nos movemos en la luz somos solidarios unos de otros”. El amor fraterno. ¡Vivir «en la luz» es vivir en «comunión con los demás», en el servicio a los demás, en la apertura unos de otros! -“Y la sangre de Jesús nos limpia de todo pecado... Si decimos no tener pecado, la verdad no está en nosotros... Si reconocemos abiertamente nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, perdona nuestros pecados y nos purifica de toda injusticia”. Pecar... es caminar en las tinieblas. Hay en nosotros algo tenebroso, una parte de nosotros mismos que deseamos esconder. Esa parte egoísta, esas motivaciones interesadas, inconfesables, esas debilidades de nuestra voluntad... esos rechazos a compartir, a la comunicación, al amor. ¡Hay que hacer luz sobre todo ello! Basta con «reconocer que somos pecadores» para que todo eso sea salvado. Si uno de nosotros comete pecado, tenemos un defensor ante el Padre: Jesús, el justo. El es la víctima que expía nuestros pecados.¡Gracias! (Noel Quesson).

 

3. “Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros”. Dios está siempre de nuestra parte. 

Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes. 

La trampa se rompió, y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra”. Dios velará siempre por nosotros y nos librará de la mano de nuestros enemigos. Esa confianza nos da vida… 

Llucià Pou Sabaté

 

 

“Servir al Señor en el mundo”

Fíjate bien: hay muchos hombres y mujeres en el mundo, y ni a uno solo de ellos deja de llamar el Maestro. Les llama a una vida cristiana, a una vida de santidad, a una vida de elección, a una vida eterna. (Forja, 13)

 

Permitidme que vuelva de nuevo a la ingenuidad, a la sencillez de la vida de Jesús, que ya os he hecho considerar tantas veces. Esos años ocultos del Señor no son algo sin significado, ni tampoco una simple preparación de los años que vendrían después: los de su vida pública. Desde 1928 comprendí con claridad que Dios desea que los cristianos tomen ejemplo de toda la vida del Señor. Entendí especialmente su vida escondida, su vida de trabajo corriente en medio de los hombres: el Señor quiere que muchas almas encuentren su camino en los años de vida callada y sin brillo. Obedecer a la voluntad de Dios es siempre, por tanto, salir de nuestro egoísmo; pero no tiene por qué reducirse principalmente a alejarse de las circunstancias ordinarias de la vida de los hombres, iguales a nosotros por su estado, por su profesión, por su situación en la sociedad.

Sueño ‑y el sueño se ha hecho realidad‑ con muchedumbres de hijos de Dios, santificándose en su vida de ciudadanos corrientes, compartiendo afanes, ilusiones y esfuerzos con las demás criaturas. Necesito gritarles esta verdad divina: si permanecéis en medio del mundo, no es porque Dios se haya olvidado de vosotros, no es porque el Señor no os haya llamado. Os ha invitado a que continuéis en las actividades y en las ansiedades de la tierra, porque os ha hecho saber que vuestra vocación humana, vuestra profesión, vuestras cualidades, no sólo no son ajenas a sus designios divinos, sino que El las ha santificado como ofrenda gratísima al Padre (Es Cristo que pasa, 20).

 

«Dejémonos tocar por la ternura que salva»

Esta ha sido una de las invitaciones que ha realizado el Papa Francisco en Navidad. Reproducimos la homilía del 24 de diciembre y el mensaje Urbi et Orbi del 25.

Del Papa 25 de Diciembre de 2016

Opus Dei - «Dejémonos tocar por la ternura que salva»​ «Es una noche de alegría, porque desde hoy y para siempre Dios, el Eterno, el Infinito, es Dios con nosotros». Foto del Papa Francisco en su cuenta de Instagram @franciscus

Homilía del Papa Francisco en la misa de la Natividad del Señor (24 de diciembre)

«Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11). Las palabras del apóstol Pablo manifiestan el misterio de esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Niño que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros.

Es una noche de gloria, esa gloria proclamada por los ángeles en Belén y también por nosotros en todo el mundo. Es una noche de alegría, porque desde hoy y para siempre Dios, el Eterno, el Infinito, es Dios con nosotros: no está lejos, no debemos buscarlo en las órbitas celestes o en una idea mística; es cercano, se ha hecho hombre y no se cansará jamás de nuestra humanidad, que ha hecho suya. Es una noche de luz: esa luz que, según la profecía de Isaías (cf. 9,1), iluminará a quien camina en tierras de tiniebla, ha aparecido y ha envuelto a los pastores de Belén (cf. Lc 2,9).

Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios

Los pastores descubren sencillamente que «un niño nos ha nacido» (Is 9,5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegría, toda esta luz se concentra en un único punto, en ese signo que el ángel les ha indicado: «Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). Este es el signo de siempre para encontrar a Jesús. No sólo entonces, sino también hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios.

Y con este signo, el Evangelio nos revela una paradoja: habla del emperador, del gobernador, de los grandes de aquel tiempo, pero Dios no se hace presente allí; no aparece en la sala noble de un palacio real, sino en la pobreza de un establo; no en los fastos de la apariencia, sino en la sencillez de la vida; no en el poder, sino en una pequeñez que sorprende. Y para encontrarlo hay que ir allí, donde él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño. El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará. Nos hará bien dejar estas cosas para encontrar de nuevo en la sencillez del Niño Dios la paz, la alegría, el sentido luminoso de la vida.

El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará

Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad»: en el refugio subterráneo para escapar de los bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una barcaza repleta de emigrantes. Dejémonos interpelar por los niños a los que no se les deja nacer, por los que lloran porque nadie les sacia su hambre, por los que no tienen en sus manos juguetes, sino armas.

El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza. Lleva consigo un sabor de tristeza, porque el amor no ha sido acogido, la vida es descartada. Así sucedió a José y a María, que encontraron las puertas cerradas y pusieron a Jesús en un pesebre, «porque no tenían [para ellos] sitio en la posada» (v. 7): Jesús nace rechazado por algunos y en la indiferencia de la mayoría. También hoy puede darse la misma indiferencia, cuando Navidad es una fiesta donde los protagonistas somos nosotros en vez de él; cuando las luces del comercio arrinconan en la sombra la luz de Dios; cuando nos afanamos por los regalos y permanecemos insensibles ante quien está marginado. ¡Esta mundanidad nos ha secuestrado la Navidad, es necesario liberarla!

Nace en Belén, que significa «casa del pan». Parece que nos quiere decir que nace como pan para nosotros; viene a la vida para darnos su vida; viene a nuestro mundo para traernos su amor

Pero la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece. Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y frágil en medio de nosotros, como uno más. Nace en Belén, que significa «casa del pan». Parece que nos quiere decir que nace como pan para nosotros; viene a la vida para darnos su vida; viene a nuestro mundo para traernos su amor. No viene a devorar y a mandar, sino a nutrir y servir. De este modo hay una línea directa que une el pesebre y la cruz, donde Jesús será pan partido: es la línea directa del amor que se da y nos salva, que da luz a nuestra vida, paz a nuestros corazones.

Lo entendieron, en esa noche, los pastores, que estaban entre los marginados de entonces. Pero ninguno está marginado a los ojos de Dios y fueron justamente ellos los invitados a la Navidad. Quien estaba seguro de sí mismo, autosuficiente se quedó en casa entre sus cosas; los pastores en cambio «fueron corriendo de prisa» (cf. Lc 2,16). También nosotros dejémonos interpelar y convocar en esta noche por Jesús, vayamos a él con confianza, desde aquello en lo que nos sentimos marginados, desde nuestros límites, desde nuestros pecados. Dejémonos tocar por la ternura que salva.

Dejémonos interpelar y convocar en esta noche por Jesús, vayamos a él con confianza, desde aquello en lo que nos sentimos marginados, desde nuestros límites, desde nuestros pecados

Acerquémonos a Dios que se hace cercano, detengámonos a mirar el belén, imaginemos el nacimiento de Jesús: la luz y la paz, la pobreza absoluta y el rechazo. Entremos en la verdadera Navidad con los pastores, llevemos a Jesús lo que somos, nuestras marginaciones, nuestras heridas no curadas, nuestros pecados. Así, en Jesús, saborearemos el verdadero espíritu de Navidad: la belleza de ser amados por Dios. Con María y José quedémonos ante el pesebre, ante Jesús que nace como pan para mi vida. Contemplando su amor humilde e infinito, digámosle sencillamente gracias: gracias, porque has hecho todo esto por mí

 

 

La ‘ley Cifuentes’ se cobra su primera víctima: multa al director del colegio Juan Pablo II

RC

La Comunidad de Madrid ha sancionado con 1.000 euros al director del colegio concertado Juan Pablo II de Alcorcón, Carlos Martínez, por enviar una carta a los padres de los alumnos el pasado 9 de septiembre.

En esa carta, que expresaba su opinión, (derecho amparado en la Constitución por la ley de libertad de expresión), decía lo siguiente: “Qué barbaridad prescindir de la verdad natural del hombre y del derecho inalienable de los padres a la educación de los hijos! ¡Qué dogmatismo acusar de discriminación a quien piensa diferente! ¡Qué despropósito pretender imponer una ideología a fuerza de sanciones! La mentira siempre tiene miedo a la luz de la verdad y al contraste de las ideas. El parecido con el fanatismo terrorista es inquietante”.

Estas manifestaciones no gustaron al colectivo LGTBI y la asociación Arcópoli,  denunció los hechos. Tras una investigación, la Comunidad de Madrid multa al director por vulnerar la ley de protección integral contra la diversidad sexual y de género. Arcópoli han celebrado esta sanción porque considera que esta frase incita al odio.

Por su parte, el colegio ya ha advertido que no pagará la multa y recurrirá la pena por el camino administrativo por lo que consideran un atropello a la libertad de expresión.

Si la justicia ha absuelto a la concejala de Ahora Madrid, Rita Maestre, por proferir insultos dentro de una capilla universitaria como “Arderéis como en el 36” “Vamos a quemar la Conferencia Episcopal” al considerarlas manifestaciones amparadas en el  derecho a la libertad de expresión, el mismo derecho debe proteger las opiniones vertidas en la carta del director del colegio Juan Pablo II.

Y si se multa al colegio y se absuelve a Rita Maestre, algo no va bien.

Zenón de Elea.

 

 

 Vivir la Navidad en cristiano

Vivir la Navidad en cristiano

Ramiro Pellitero

 

Renovamos la conciencia de un acontecimiento que sigue teniendo plena vigencia

Para los cristianos la Navidad es un tiempo muy especial. No es simplemente un recuerdo, ni un mero símbolo; ni menos aún una especie de cuento o de juego para gente menuda. Ni simplemente un modo de que los adultos puedan sentirse niños de nuevo, al menos por unos días. 

Un Bing Bang redentor

      La Navidad es un tiempo litúrgico en el que renovamos la conciencia de un acontecimiento que sigue teniendo plena vigencia: la segunda Persona de la Trinidad, la Palabra de Dios, ha nacido en un pesebre de Belén. Dios se ha hecho hombre, se ha hecho Niño, entrando así en la historia humana y su lógica. Por tanto, según unas coordenadas concretas: en un momento dado, en un lugar determinado, a través de una cultura que Él quiso asumir con todas las consecuencias. A partir de entonces, no se ha retirado ni se ha retractado de ese acontecimiento definitivo, que ha cambiado la vida del mundo y sigue, como un “Bing Bang” redentor, expandiendo su energía salvadora en el tiempo y en el espacio de cada uno y de todos, a la vez que pide nuestra colaboración para que su amor llegue hasta los confines del universo. 

     Dios sigue viviendo como hombre en Jesús resucitado. Esa Humanidad Santísima está en el seno de la Trinidad. El vencedor de la Cruz sigue intercediendo por nosotros ante Dios Padre. Sigue presente, también, en esta tierra especialmente en la Iglesia y en su misión, actuando por medio del Espíritu Santo en los corazones y en las culturas que le acogen. Sigue naciendo cada vez que alguien se abre al Amor con mayúsculas (el de Dios) o al amor hacia los demás, que es, según San Juan, camino y manifestación, al menos incipiente y siempre necesario, del amor a Dios. 

     La Navidad sólo sucedió históricamente “de una vez por todas”. Pero, al ser Dios su protagonista principal, no es algo que simplemente pasó; sino que sigue siendo plenamente actual. No sólo en el “Hoy” eterno de Dios, sino también en nuestras vidas, que se abren mediante la fe a la vida de Dios, permitiéndonos vivir y comprender los valores eternos, mientras tratamos de reproducirlos en nuestra existencia ordinaria. Lo hacemos, ciertamente, en la medida de nuestras modestas posibilidades; pero a la vez, y esto es lo fascinante, estamos llamados a realizarlo con la vida misma de Dios (el cristiano pertenece al Cuerpo místico de Cristo); con su fuerza redentora y salvadora, siempre amable; con su luz reveladora y maravillosa. 

     La Navidad celebra este nacimiento y esta vida de Dios entre los hombres y de los hombres con Dios. Un nacimiento y una vida que, según la fe cristiana, tienen una referencia al pasado, y, a la vez, son plenamente actuales y condición para la vida plena en el futuro de los hombres.

¿Cómo vivir la Navidad en cristiano? 

     De todo ello cabe deducir cómo se puede hoy “vivir la Navidad en cristiano”. 

     Quizá, apurados por la crisis económica, no podamos contemplar tantas luces en las calles y en los comercios; pero eso nos puede descubrir que la luz que más espera el Niño es la de nuestra vida. 

     Puede que hayan disminuido los símbolos cristianos de ese acontecimiento, el nacimiento de Dios en el tiempo, que celebramos; pero es el cristiano el que debe ser, en su propio ambiente, signo vivo de Cristo. 

     Tal vez los “Nacimientos” o los “Belenes” serán en algunos lugares más discretos o menos vistosos; pero los que se ponen (con sus figuritas ingenuas, el musgo y las casas de corcho) seguirán representando el Amor, y la respuesta que espera de cada uno, como realidad que llena de sentido la historia. 

     Quizá se reduzca la calidad y variedad de una ideal “mesa navideña”; en todo caso el altar sobre el que se pone pan y vino significa el corazón de los cristianos, que elevan hacia Dios la ofrenda de su existencia cotidiana en acción de gracias por hacernos participar de su vida, unidos al corazón de Cristo. Y es que Belén y el Calvario son inseparables. 

     Incluso aunque volviéramos a “tiempos mejores” en el espejismo de un engañoso espíritu navideño, nuestro vivir la Navidad no sería auténtico si no existiera una preocupación “real” por acercarnos de nuevo o más intensamente a Dios, a través de la oración y de los sacramentos (especialmente la Confesión y la Eucaristía) y de las obras del amor. Es decir, con un desvelo “real” por los que están a nuestro lado en la familia, en el trabajo y en la calle; especialmente por los que no tienen hogar o compañía, o carecen de ropa o de comida, o por los que están enfermos, en estos días. 

     Así Dios ha de nacer de nuevo en el corazón de cada cristiano, como condición para que pueda nacer en otros corazones. Pero hay que dejarle nacer en la mirada y en los hechos. Así la Navidad permitirá dejar que se hagan realidad los sueños

Navidad en y desde la familia

       La Navidad es la fiesta de la alegría porque es la fiesta de la fe que se hace vida. Sobre la base de la Encarnación de Dios, la Navidad es igualmente la fiesta de la familia y de la amistad. Por eso decía Guardini: “Todo regalo debe ser en el fondo un símbolo del único gran regalo, en que Dios entregó a su Hijo por la salvación del mundo (1 Jn 4, 9s)”. 

     Dentro de la familia, vivir la Navidad en cristiano significa, por ejemplo, el “volcarse” de unos con otros en costumbres que vale la pena mantener o recuperar: el belén, el árbol, los villancicos; alguna comida más especial, conversaciones y paseos familiares, atención particular a los más pequeños, a los ancianos y a los enfermos; gestos concretos de desprendimiento personal, por parte de todos los miembros de la familia, a favor de quienes, ahí afuera, no tienen nada o casi nada. Eso para empezar, pero aún hay más. 

     Imaginaba Guardini que María le habría contado a San Juan acerca de su anhelo por esperar al Mesías, muchos años atrás. Para ella esa venida era muy diferente de la liberación terrena y glorificación humana que esperaban muchos. “Quizá en ella había también un presentimiento, que no habría podido explicar ella misma; una sensación de que la misteriosa figura del que ‘había de venir’ la afectaba muy personalmente a ella...” 

     Esto sucede de alguna manera con cada cristiano. La venida de Jesús y la Navidad nos afecta siempre de manera irrepetible, porque “cristiano” quiere decir continuador, como signo e instrumento, de la misión de Cristo, ungido por su Espíritu. Y por eso, la Navidad es a la vez la fiesta de la fe que se comunica, también en y por las familias (los padres y madres son los primeros apóstoles de sus hijos). 

     De ahí la importancia, en estos días, de cuidar las oraciones especialmente de los niños, bendecir la comida al menos en las fiestas, participar en la Misa, que es siempre el centro de la fiesta cristiana, manifestar la vida cristiana en el amor al prójimo. Y todo ello desde el seno de esta familia de Dios (la Iglesia), que nace con Jesús. 

     “Esta nueva familia de Dios comienza en el momento en el que María envuelve en pañales al ‘primogénito’ y lo acuesta en el pesebre. Pidámosle: Señor Jesús, tú que has querido nacer como el primero de muchos hermanos, danos la verdadera fraternidad. Ayúdanos para que nos parezcamos a ti. Ayúdanos a reconocer tu rostro en el otro que me necesita, en los que sufren o están desamparados, en todos los hombres, y a vivir junto a ti como hermanos y hermanas, para convertirnos en una familia, tu familia” (Benedicto XVI, Homilía en la Misa de Nochebuena, 25-XII-2010).

Iglesia y Nueva Evangelización

 

Pensamiento católico contemporáneo.

De León XIII a Juan Pablo II.

Sintesis

 

Revolución = transformaciones profundas y rápidas.

Industrial =  cambios tecnológicos aplicados principalmente a la elaboración de materias primas.

Produjo explotación de los trabajadores asalariados. Los trabajadores reaccionaron y así se entabló la “lucha de clases” exacerbada por el marxismo desde mediados del siglo XIX.

 

Entre  los católicos, estos problemas formaron tres corrientes: la de los conservadores o tradicionalistas(pretendían mantener lo más posible la situación previa a la “revolución industrial y al auge del liberalismo); los liberales (aceptaban los cambios tecnológicos y mucha de la ideología concomitante, aunque tratando de corregir los abusos); y los reformistas (propiciaban la introducción de modificaciones más o menos grandes en la situación existente).

 

León XIII (1878-1903) elabora una serie de magistrales encíclicas: ARCANUM (1880), sobre matrimonio y la familia; DIUTURNUM (1881), sobre el origen de la autoridad política; INMORTALE DEI (1885), sobre la constitución del Estado; LIBERTAS (1888), sobre la libertad humana;  SAPIENTIAE CHRISTIANAE (1890), sobre los cristianos y la Iglesia en la sociedad; pero la que debe interesarnos en manera especial es la RERUM NOVARUM (15 de mayo de 1891), referida a la situación de los trabajadores asalariados, o “cuestión social”, que significó una verdadera confirmación a la posición reformista entre los católicos.

 

Un nuevo impulso toma la doctrina de la  Iglesia con Pío XI (1929-39). Además de las enseñanzas socio-políticas contenidas en sus encíclicas condenatorias del fascismo (NON ABBIAMO BISOGNO, de 1931), del nacional socialismo (MIT BRENNENDER SORGE, 1937) y del comunismo (DIVINI REDEMPTORIS, 1937), hay una, la más célebre, sin duda, sobre temas económicos denominada QUADRAGESIMO ANNO (15 de mayo de 1931).

 

El desarrollo doctrinario sigue con Pío XII (1939-58) .Posiblemente ningún Papa se haya ocupado tanto como él de cuestiones sociales y económicas.

 

Juan XXIII (1958-63), en su corto pontificado, enriqueció la doctrina social de la Iglesia con dos aportes de singular valor: las encíclicas MATER ET MAGISTRA (15 de mayo de 1961) trata temas económico- sociales y PACEM IN TERRIS (11 de abril de 1963) que aborda temas socio-políticos.

 

Pablo VI (1963-78) enriqueció las enseñanzas de sus predecesores en lo que a lo económico-social respecta, con la encíclica POPULORUM PROGRESSIO (26 de marzo de 1967) referida al desarrollo integral de los pueblos, y la carta apostólica OCTOGESIMA ADVENIENS (14 de mayo de 1971) que trata “las necesidades nuevas de un mundo en cambio”.

 

Juan Pablo II , que sucedió a Juan Pablo I después de su cortísimo pontificado, mostró una gran preocupación por los temas sociales, reflejados en sus encíclicas REDEMPTOR HOMINIS (4 de marzo de 1979) y LABOREM EXERCENS (14 de septiembre de 1981).

 

“El hombre es, y debe serlo siempre, el sujeto, el fundamento y el fin de la vida social”. (Pío XII)

 

“Acumulando odio y ruinas no solo no se ha logrado reconciliar a los contendientes, sino que a los hombres y partidos los ha llevado a la dura necesidad de reconstruir lentamente, con imponderable trabajo, sobre los escombros amontonados por la discordia”. (Juan XXIII 13 de junio de 1943)

 

“La violencia es un mal, la violencia es inaceptable como solución de problemas, la violencia es mentira, porque va contra la verdad de nuestra fe, la verdad de nuestra humanidad. La violencia destruye lo que pretende defender: la dignidad, la vida, la libertad del ser humano”. (Juan Pablo II, 29 de septiembre)

 

“La persona humana es el fundamento, el sujeto y el fin de la economía”. (Juan XXIII)

 

“En un momento en que el desarrollo de la vida económica, orientada y ordenada de manera racional y humana, podría permitir una atenuación de las desigualdades sociales, con demasiada frecuencia trae consigo un retroceso en las condiciones de vida de los más débiles y un desprecio de los más pobres”. (Gaudium et spes N°63)

 

JUSTICIA

“Es menester que a la ley de la justicia se una la ley de la caridad, que es vínculo de perfección (Colosenses 3,14)

 

“La justicia sola, observada puntualmente, puede, es verdad, hacer desaparecer la causa de las luchas sociales, pero nunca unir los corazones y enlazar  los ánimos. Suponiendo que cada uno de los hombres obtenga todo aquello a que tiene derecho, siempre quedará para la caridad un campo dilatadísimo”.

 

“La civilización del amor repudia la violencia, el egoísmo, el derroche, la explotación y los desatinos morales”.

 

“La mente que se deja  seducir por la concepción de la vida forjada en el “espíritu técnico” permanece insensible y despreocupada, y por consiguiente ciega; al hombre animado por dicho espíritu le faltan la calma, la serenidad y la interioridad que se requieren para conocer y apreciar dichos misterios. La consecuencia es transformar al hombre en un gigante del mundo físico, con detrimento de su espíritu, reducido a pigmeo del mundo sobrenatural”. (Pío XII)

 

“La familia ya no es la obra del amor y el refugio de las almas, sino un depósito desolado, o de mano de obra para la producción, o de consumidores de los bienes producidos, según las circunstancias” (Pío XII)

 

 “El orden y la seguridad no pueden depender de un “método puramente cuantitativo” basado no en las normas de la naturaleza (principalmente la humana), sino en una organización artificial, a menudo despersonalizante”.

 

“Existe un peligro real y perceptible de que, mientras avanza enormemente el dominio por parte del hombre sobre el mundo de las cosas, pierda los hilos esenciales de ese dominio, y llegue a ser objeto de múltiples manipulaciones, a veces no directamente perceptibles, a través de toda la organización de la vida comunitaria, a través del sistema de producción, o a través de la presión de los medios de comunicación social” ( Juan Pablo II, Redemptor hominis, N°16)

 

 LA POLITICA

 

“El demonio de la organización” es el origen y el  punto de partida de la corriente que arrastra  al hombre moderno a estados de angustia: su despersonalización. Se le ha quitado en gran parte el rostro y el nombre; en muchas de las más importantes actividades de la vida ha quedado reducido a mero objeto de la sociedad, porque ésta, a su vez, se ha transformado en un sistema impersonal, en una fría organización (¿acumulación?) de fuerzas”. (Pío XII)

 

John Maynard Keynes (Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, 1936) expone su propia explicación de los ciclos económicos o la alternancia de los períodos de prosperidad y depresión. 

Las prácticas keynesianas se traducen, generalmente, en un intervencionismo estatal más o menos sistemático en el campo económico que puede llegar a traducirse en un “Estado providencia”, que se ocupa de todo y reglamenta todo.

 

“En el proteger los derechos particulares, débese tener en cuenta principalmente los de la clase pobre. Porque la clase de los ricos se defiende con sus propios medios y necesita menos de la tutela pública; mas el pueblo pobre, falto de riquezas que lo aseguren, está peculiarmente confiado a la defensa del Estado. Por tanto, el Estado debe abrazar con cuidado y providencia peculiares a los asalariados, que forman parte de la clase pobre en general”. (León XIII, Encíclica Rerum novarum N°28)

 

“Toda acción de la sociedad debe, por su naturaleza, prestar auxilio a los miembros del cuerpo social (individuos y sociedades menores), nunca absorberlos y destruirlos”. (Pío XI)

 

EL TRABAJO

 

“Salta a la vista que en nuestros tiempos no solamente se acumulan riquezas, sino que se crean enormes poderes y una prepotencia despótica en manos de muy pocos. Muchas veces no son éstos ni dueños siquiera, sino depositarios y administradores, que rigen el capital a su voluntad y arbitrio” (Quadragesimo anno, N° 39)

 

“No se podría permitir que ciudadanos provistos de rentas abundantes, provenientes de los recursos y de la actividad nacional, las transfiriesen en parte considerable al extranjero, por puro provecho personal, sin preocuparse del daño evidente que con ello infligirían a la propia patria” (Populorum progressio, N° 24).

 

“Es gravísimo  abuso, y con todo empeño ha de ser extirpado, que la madre, a causa de la escasez del salario del padre, se vea obligada a ejercitar una actividad lucrativa, dejando abandonados en casa sus peculiares cuidados y quehaceres, y, sobre todo, la educación de los hijos pequeños. Ha de ponerse, pues, todo esfuerzo en que los padres de familia reciban una remuneración suficientemente amplia para que puedan atender convenientemente a las necesidades domésticas ordinarias” (Pío XI)

 

“A las trabajadoras se les debe, por la misma prestación de trabajo, en igualdad de rendimiento, el mismo salario que al trabajador” (Pío XII 15 de agosto de 1945)

 

“El trabajo es prerrogativa de los seres humanos, su remuneración debe ponerles en condiciones de vivir como corresponde, haciendo frente a todas sus obligaciones, a todas las necesidades de la existencia” (Juan Pablo II, 26 de abril de 1979)

Sindicatos

“Cuidad de que el sindicato no se desvíe de su propio campo (tutelar los intereses del trabajador asalariado representando y defendiéndolo en los contratos de trabajo para obtener mejoras tanto en los bienes del alma como en los del cuerpo, para conseguir un honesto bienestar de vida)  transformándose en un instrumento de lucha de clases o de intereses de partido” (Pío XII, 15 de agosto de 1945)

 

“Es tiempo de abandonar las frases vacías y de pensar en un nuevo ordenamiento de las fuerzas productivas de la nación. En efecto, por encima de la distinción entre dadores y prestadores de trabajo, sepan los hombres ver y reconocer aquella unidad más alta que liga entre sí a todos los que colaboran en la producción, vale decir, la unión y la solidaridad en el deber que tienen de proveer juntos establemente al bien común y a las necesidades de la comunidad. Que esta solidaridad se extienda a cada rama de la producción, que llegue a ser el fundamento de un mejor orden económico, de una sana y justa autonomía, y abra a las clases trabajadoras el camino para adquirir honestamente su parte de responsabilidad en la dirección de la economía nacional” (Pío XII)

 

“Es preciso ahora que empleéis los medios para asegurar la participación orgánica de todos los trabajadores, no sólo en las utilidades de su trabajo, sino también en las responsabilidades económicas y sociales de las que depende su porvenir y el de sus hijos” (Pablo VI, 10 de junio de 1969)

 

“Tanto más debe propugnarse y realizarse la difusión de la propiedad en un tiempo como el nuestro, en el cual los sistemas económicos de un número creciente de comunidades políticas están en camino de rápido desarrollo; por lo cual, si se utilizan recursos técnicos de comprobada eficiencia, no resulta difícil promover iniciativas y llevar adelante una política económico-social que aliente y facilite una más amplia difusión de la propiedad privada de bienes de consumo durables, de la habitación, de la tierra, de los enseres propios de la empresa artesana y agrícola-familiar, de acciones de las empresas grandes o medianas, como ya se está practicando en algunas comunidades políticas económicamente desarrolladas y socialmente avanzadas” Juan XXIII.

 

“Se requiere que a los hombres investidos de autoridad pública, presida y gobierne una sana concepción del bien común; concepción que se concreta en el conjunto de las condiciones sociales que permiten y favorecen en los seres humanos el desarrollo integral de su persona (Juan XXIII)

 

“No cabe duda alguna acerca del deber de cada ciudadano de cargar con una parte de los gastos públicos; más el Estado, por su parte, como encargado de proteger y promover el bien común de los ciudadanos, tiene la obligación de repartir entre éstos únicamente las cargas necesarias y proporcionadas a sus recursos” (Pío XII en un discurso que dirigió a los congresistas de la Asociación de Derecho Financiero y Fiscal el 3 de octubre de 1956)

 

“Verdad es que a nadie se manda socorrer a otros con lo que para sí o para los suyos necesita, ni siquiera dar a otros lo que para el debido decoro de su propia persona ha menester; pues nadie está obligado a vivir de un modo que a su estado no convenga. Pero satisfecha la necesidad y el decoro, deber nuestro es con lo que sobra socorrer a los indigentes” (León XIII, encíclica Rerum novarum N° 19)

 

“La muchedumbre inmensa de proletarios, por una parte, y los enormes recursos de unos pocos ricos, por la otra, son argumentos perentorios de que las riquezas, multiplicadas tan abundantemente en nuestra época, llamada del industrialismo, están mal repartidas e injustamente aplicadas a las distintas clases” (Pío XI, encíclica Quadragesimo anno N° 26)

 

DECIR SE DIJO. ESCRIBIR SE ESCRIBIÓ; ¿LO LEÍMOS?, ¿LO ESCUCHAMOS? ¿QUÉ HACEMOS…?

 

 

Hugo Cesar Renés

 

 

 NAVIDAD: EFECTOS SOCIALES PERMANENTES

 

Ing. José Joaquín Camacho                         

Siglo 21, Guatemala, sábado 24 diciembre 2016 

 

Recientemente se recordaba que estos días, por la Navidad, son días en que la familia y los amigos se reúnen, son de alegría y de compartir lo mejor de uno y que este querer compartir significa el aprecio que les tenemos. Y esto debe mantenerse.

Toca el tema de la incidencia en la sociedad del nacimiento que se celebra. Lo plateaba el sociólogo americano Peter Berger en un artículo escrito en su blog de The American Interest, donde explica que también deben valorarse las creencias religiosas por sus efectos en la sociedad. 

Recogía el tema la entonces Ministra de Asuntos Exteriores de Noruega, Janne Haaland, cuando advertía contra la tendencia a considerar la religión como un asunto privado; porque según esta profesora de la Universidad de Oslo, «ello implicaría que uno puede hacerse cristiano como una cosa privada, como un hobby: como unos coleccionan sellos, otros son religiosos. Este modelo no es realista».

La Dra. Haaland explica que la religión y la política son dos esferas independientes pero que tienen un campo en común: la concepción del ser humano. Y ello es benéfico para la entera sociedad. No se trata de crear Estados cristianos, sino Estados basados en la verdad sobre el ser humano. Según la ministra noruega, hay cuatro áreas en las que los cristianos deben ser especialmente activos: "la promoción de la dignidad humana, el apoyo a la familia, la libertad religiosa y la solidaridad". 

La sociedad debe tener un patrimonio común; y su fondo es lo que llamamos valores, enraizados en la misma naturaleza humana, y que a su vez dan coherencia a la misma sociedad. Una nación debe poseer este patrimonio común; porque sin valores se haría imposible la convivencia y se destruiría cualquier cultura desarrollada Y ello es lo que se crea y fortalece con el Nacimiento que celebramos estos días.

Este florecer de esos principios que trae implícitos la Navidad importa mucho a la sociedad como tal, porque se van difundiendo los  valores intangibles de la naturaleza humana –los que no se pueden, no se deben tocar- para que se encarnen en  la sociedad civil. De hecho, el relativismo –el no saber a dónde se va, qué es la persona, la familia, la sociedad- destruye la convivencia social. 

  Por otra parte es bueno recordar que cuando la democracia abandona los principios morales se tiende a disponer de la vida del hombre como un producto. Una tendencia que desgraciadamente se convierte en una realidad.. 

Por ello exponía esta idea el escritor norteamericano George Weigel quien afirmaba en una entrevista a ABC de Madrid, que hoy las ideas cristianas son una fuerza liberadora en la sociedad, pues parte de su contribución actual a la defensa del derecho a la vida, verdad que no requiere fe para entenderla. Y que los principios cristianos son una fuente de “las condiciones morales que hacen posible la democracia”: como la conciencia de la dignidad humana o la libertad religiosa. Y así se fortalece la sociedad, sin necesidad de hacer por eso un “estado confesional”.

Como se señalaba, estos días pueden ser ocasión de transmitir los valores que entrañan la vida social; y, además… la pasamos bien contentos.

 

 

Navidad: reflexión para los políticos

 

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

Ver mi blog  www.planteamientosperu.com

 

Mañana 25 celebramos el nacimiento de Jesucristo, fecha en la que debemos refugiarnos en la oración y reflexión respondiendo a los valores más olvidados como la solidaridad, la unidad, el bien común, la esperanza, el amor y la paz. Todos debemos reflexionar sobre nuestro comportamiento respecto a estos valores, pero especialmente los políticos quienes tienen la gran responsabilidad decrear las condiciones para satisfacer las necesidades primarias y promover la integración armónica de los peruanos, propender a su fortalecimiento y asegurar su derecho a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional.

Como una constante, cada vez que se inicia un período gubernamental, se registra a los pocos meses la desaprobación de la ciudadanía al Gobierno y al Congreso porque los políticos no cumplen sus responsabilidades para alcanzar el desarrollo del país y el bien de la población, sino que actúan en base a intereses partidarios y personales, actualmente esta desaprobación es mayor por la conflictiva y entrampada relación entre ambos poderes del Estado y la censura al ministro de Educación donde se percibió por parte de los congresistas de Fuerza Popular (con amplia mayoría parlamentaria) un afán de venganza y un ánimo de desestabilizar al Ejecutivo, y aunque se ha realizado el primer diálogo entre el Jefe de Estado, Pedro Pablo Kuczynski, y la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori (promovido por el cardenal Juan Luis Cipriani), los peruanos esperamos ahora un trabajo en conjunto de ambos poderes y una convivencia democrática en paz.

Bajo este panorama, esperamos que la navidad sirva de reflexión al gobierno sobre la necesidad de conseguir el respaldo político del Congreso y abocarse a implementar las urgentes reformas que nuestro país necesita, tales como las reformas del Estado, Poder Judicial, electoral, además, lograr para los ciudadanos la igualdad de oportunidades en educación, trabajo, salud, alimentación y cultura, luchar contra la corrupción, narcotráfico, terrorismo, así como mejorar la seguridad interna y la defensa y seguridad nacional. Por su parte la oposición debería reflexionar sobre la importancia de anteponer los intereses del país y la comunidad por encima de los intereses partidarios o personales, además, que la confrontación con el Ejecutivo es absolutamente contraria al rol de la oposición que consiste en el contrapeso, equilibrio, y fijación de caminos comunes con el gobierno con miras al Bicentenario y para bien de todos los peruanos.

 

 

  La lógica del Más Allá

Pepita Taboada Jaén

Me parece necesario, más aún imprescindible, al menos para un cristiano, estudiar en profundidad la fe que profesa, para poder responder a tantos interrogantes que la inteligencia humana, medianamente cultivada, se pregunta, por ejemplo, acerca de si hay vida y vida eterna, después de la muerte.

La Iglesia Católica dedica el mes de Noviembre (penúltimo del año) para ayudarnos a reflexionar sobre la brevedad de la vida, dedicando todo ese mes a rezar especialmente por las almas de los difuntos que permanecen en el Purgatorio por haber conseguido, al menos, un aprobado o notable en la tarea que se le encomendó en la tierra y ahora están en espera de conseguir el sobresaliente definitivo para poder gozar de la plenitud de felicidad que durará eternamente en el cielo.

¿Qué por qué tienen que esperar, unos más y otros menos, para conseguir el sobresaliente? Porque en el cielo no puede entrar nadie que tenga una “mancha” de pecado, y cada uno tendremos que purificarnos hasta sacarnos brillo, dependiendo del número de “manchas” acumuladas, porque en el Más Allá no se tiene en cuenta recomendaciones de ningún tipo, ni prestigios alcanzados en la tierra, ni las tarjetas “Premium”; y eso, conocerlo, conocerlo en profundidad, es competencia exclusiva de su Divina Majestad.

Cuando reflexionamos, no nos resulta difícil entrar en la lógica de nuestro pasado y de nuestro presente porque lo hemos visto; tampoco resulta costoso comprender la lógica de la muerte porque es fácilmente comprobable: ¡todos moriremos!

Sin embargo, descubrir la lógica del Más Allá, ¡eso tiene mayor dificultad! ¿Resucitaremos? El Cristianismo da la solución: Cristo resucitó, no fue apariencia, y está claro que no resucitó como un fantasma. En la aparición a los discípulos en el Cenáculo, San Lucas escribe: “… Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: ‘La paz esté con vosotros’. Se llenaron de espanto y de miedo, pensando que veían un espíritu. Y les dijo: -‘¿Por qué os asustáis? Mirad mis manos y mis pies: soy yo mismo. Palpadme y comprended que un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo’. Y dicho esto, le mostró las manos y los pies… Les dijo: -‘¿Tenéis aquí algo que comer?’ Le ofrecieron un trozo de pez asado. Y lo tomó y se lo comió delante de ellos”…

Y esa es “la lógica del Más Allá”: Nosotros resucitaremos con nuestra carne como resucitó Cristo. Y si Cristo, después de resucitado, siguió demostrando su cariño a los que amó en la tierra, el hombre lo experimentará también, como lo enseña San Josemaria Escrivá cuando dice: “No lo olvidéis nunca: después de la muerte, os recibirá el Amor. Y en el amor de Dios encontraréis, además, todos los amores limpios que habéis tenido en la tierra”.

Es cuestión de fe. Jesucristo la concede a quien se la pida. Y también es necesario el estudio, la formación. Los ya bienaventurados en el cielo, se esforzaron por entenderlo cuando estaban en la tierra…

Aprovecharía para insinuar el desconocimiento de muchos cristianos que se dejan llevar por costumbres paganas olvidando las conmemoraciones de los Días de los Difuntos para rezar por familiares y amigos y enseñar así a sus hijos; y la de Todos los Santos, recordando los buenos y heroicos ejemplos de los santos.

La fantasía anglosajona ha suprimido su sentido religioso, para celebrar la que llaman “Halloween”, disfrazando a los más pequeños de brujas, fantasmas, demonios… fomentando las supersticiones sobre la muerte y los difuntos. En países donde está más arraigada esta fiesta, una mujer, Cristina Kneer, que permaneció mucho tiempo cerca del satanismo, reveló que en fechas como “Halloween”, los satanistas ofrecen “Misas Negras”, donde decenas de jóvenes y niños son sacrificados invocando a Satán… Advierte que “miles de personas han adoptado -sin saberlo- una costumbre satánica, y con ello están propiciando el crecimiento del satanismo en México”.

Sería una buena decisión que las familias cristianas, colegios, asociaciones, valoraran en su justa medida la influencia negativa que puede suponer para grandes y pequeños el banalizar el verdadero sentido de la muerte y la existencia del Más Allá, pretendiendo, poco a poco, desviar de la realidad con bromas y disfraces.

El exorcista más famoso el mundo, el Padre Gabriel Amorth, recientemente fallecido, afirmaba que: “Halloween es una trampa del demonio que trata de que caigamos por todos los medios”. “Se trata de una fiesta anticristiana y anticatólica (…) Es una idea del diablo, que tiene la intención de alterar los planes de Dios”.

 

 

Campanas que nos traen nostalgias y esperanzas

La Creación es la obra del Artista Divino y a través de ella podemos conocerlo.

Nuestro Señor Jesucristo nos enseña que debemos amar a Dios sobre todas las cosas. Ese es el primer Mandamiento de la ley de Dios.

El segundo Mandamiento es amar al prójimo como a sí mismo. Este mandamiento es claro. Todos sabemos lo que es amarse a sí mismo, algunos hasta con exageración.

Quien tiene verdadero amor de Dios, tendrá una gran facilidad para observar los demás mandamientos.

Pero, ¿cómo amar a Dios si no lo vemos?

De alguna manera podemos conocer a un artista por su obra. La Creación es la obra del Artista Divino y a través de ella podemos conocerlo.

San Buenaventura dice que: “el universo es la escala por la cual ascendemos hasta el Creador”. Y agrega: “la creación del mundo es como un libro, en el cual resplandece, se representa y se lee a la Trinidad Creadora en tres grados de expresión, a saber: como vestigio, como imagen y como semejanza“.

La coronación de la Reina Isabel II

También existen en el universo los vestigios, la imagen, y la semejanza del demonio, que son el error, la fealdad y el mal.

En nuestra vida debemos tender a la búsqueda del Absoluto con a mayúscula que es Dios, y el rechazo de las semejanzas del demonio.

Nuestra alma está sedienta de absoluto. De tal manera que, o buscamos el verdadero absoluto o necesariamente iremos atrás de los falsos absolutos.

San Agustín dice: “Nos hiciste para Vos, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que no reposa en Vos“.

Los falsos absolutos que tientan al hombre son el “absoluto” de la sensualidad y el “absoluto” del orgullo. El hombre sensual, como el orgulloso, quieren satisfacer ese hambre de absoluto con un auge de placer que ambos vicios le prometen… pero que no le dan.

El final de ese camino de inquietudes es la frustración, que lleva a todo tipo de descarríos, a la droga y hasta al suicidio. Esto podemos verlo con facilidad en el mundo que nos rodea.

Ahora, ¿cómo conocer a Dios a través de sus criaturas?

Veamos la actitud del niño que aparece en la fotografía

El niño tiene una gran facilidad para ver las “transparencias” de Dios.

Veamos la actitud del niño que aparece en la fotografía. Está en una actitud de profunda contemplación. Está absorto en la contemplación. Parece que estuviera rezando. Sus manos están juntas, su mirada es inefable: una mezcla de reverencia, de respeto y de amor. Su mirada está fija en la reina.

Para él, hay algo en la vida que trasciende completamente la vulgaridad diaria. Y esto es un reflejo de Dios. El no está pensando en sí mismo. Está completamente absorbido en la contemplación de la realeza.

El no quiere ser rey. No espera ningún favor de la monarquía. Ni siquiera quiere hacer un papel central en esta escena.

El podría decir a la Reina: “¡Majestad, le agradezco que sea Reina!” De alguna manera, es un eco de lo que se reza en la Misa: “Gratias agimus tibi propter magnam gloria tuam” ‒ Te damos gracias Señor por tu inmensa gloria.

¿Qué puede hacer que ese niño pierda esa visión maravillosa?

Las campanas de nuestra inocencia repican de vez en cuando y nos hacen escuchar una melodía interior, una nostalgia, una esperanza…

Precisamente el hacer concesiones al mito de los falsos absolutos de que hablamos. Esas concesiones van tornando a la persona “ciega de Dios”, es decir, esa visión dorada de la creación, a través de la cual resplandece el Creador, se va tornando borrosa hasta desaparecer.

Nuestro Señor Jesucristo nos enseña que quien no se haga pequeño como los niños, no entrará en el Reino de los Cielos. (Mt. 18,3). La inocencia es el estado del niño aún no contaminado por el pecado, descrito en el Evangelio, y por lo tanto con una capacidad innata de maravillarse con las bellezas de la creación.

Pero, la inocencia no es un privilegio de la niñez. Ella puede mantenerse hasta el fin de la vida del hombre. Es la capacidad de establecer contacto con los “modelos ideales” que, después de la niñez, permanecen como sumergidos, pero que siempre pueden volver a la superficie. Siempre permanecen como una catedral sumergida por las aguas del pecado, pero que aún existe en nosotros. Las campanas de nuestra inocencia repican de vez en cuando y nos hacen escuchar una melodía interior, una nostalgia, una esperanza…

 

Libertad de expresión e infamia

Recuerdo que la crítica es un instrumento imprescindible para que funcione la democracia, pero la libertad de expresión no tiene nada que ver con la infamia y la mentira utilizadas por algunos medios y partidos como arma para linchar públicamente a una persona de ideología contraria. Este clima social condujo también a que su propio partido la dejara abandonada a su suerte. Suerte que la llevó a la muerte.

Otro aspecto lamentable de degeneración democrática es la lentitud de la justicia, unida a las filtraciones interesadas de sumarios por parte de instancias judiciales  irresponsables, que ofrecen carnaza a quienes aprovechan cualquier motivo para  minar el orden constitucional. Por último es necesario vencer el clima de odio que se propaga desde algunas fuerzas políticas que están levantando trincheras que pensábamos definitivamente olvidadas.

JD Mez Madrid

 

 

En la solución de Alepo no hay excusas

La solución de Alepo parece eminente, pero lo que aún no sabemos es cuánto durará esta terrible matanza, muchos de ellos inocentes. La cuestión ahora es ver cómo se defiende a los civiles inocentes, y si puede abrirse un corredor humanitario seguro.

Estas son solo algunas de las preguntas ante un presente incierto y un futuro en el que hay que pensar. Es una necesidad que callen las armas y se abra el tiempo de la política para reconstruir un país que ya no volverá a ser el mismo. Las heridas producidas, el odio entre las comunidades, la dificultad del retorno de los exiliados, son desafíos inmensos que requerirán un compromiso y una rectitud que durante los 5 años de guerra han brillado por su ausencia. De momento, sin embargo, hay que abordar el presente. Y este pasa por una tregua que permita evacuar a los civiles. No hay excusas.

Enric Barrull Casals

 

 

En el contexto de un futuro pacto educativo

El fracaso de las sucesivas leyes de educación en España ha hecho que de manera recurrente aflore el deseo de un pacto educativo. Ahora, en el contexto de una nueva legislatura abocada al diálogo, los obispos han vuelto a alzar la voz para poner una palabra de sentido común en las agitadas aguas educativas, cuando se empieza a tejer un posible acuerdo sobre esta materia. 

Como ha señalado el Secretario General de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, la Iglesia quiere apostar por el bien común: no desea privilegios pero tampoco marginación. El artículo 27 la Constitución establece que corresponde a los poderes públicos garantizar el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban formación religiosa y moral de acuerdo con sus propias convicciones. Los Acuerdos firmados un año después de la aprobación de la Carta Magna, recogen que los planes educativos han de incluir la oferta de la religión católica en todos los centros, en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales. 

Jesús Martínez Madrid

 

EL JUEGO: UNA DROGA MÁS QUE SE PUBLICITA

 

            ¿Por qué se publicita el juego… por qué esa masiva publicidad que del juego se hace en España? ¿No es una droga más y ya equiparable al alcohol o el tabaco? ¿Por qué no se sigue igual comportamiento con el juego? ¿Son antes los enormes ingresos que representa esa invasión de juegos de todo tipo que ya existen en España y que incluso en uno “fabuloso” se publicita de y por, para toda la Europa de la UE?

            Son preguntas que cualquiera medianamente despierto, supongo se debe hacer; puesto que en el juego, cualquier tipo de juego… “el que verdaderamente gana y gana siempre es el que lo inventa o lo explota”; en este caso el que mayores ingresos percibe es el propio Estado; al que le importa un rábano esa ya gran plaga que significan, los jugadores enviciados o empedernidos y que modernamente se denomina, ludopatía.

            Se afirma que en España hay un millón y medio de ludópatas, clasificados como “enfermos adictos al juego”; y lo son hasta tal grado que… “son adictos incurables a los juegos de azar, que no pueden parar mientras tienen dinero y que harán cualquier cosa para conseguirlo; y afecta a gentes de alto o bajo poder adquisitivo y tanto a hombres como mujeres”. 

            Por mi parte, nada que objetar hacia aquellos que con medios suficientes, se juegan su dinero sin perjudicar a nadie salvo a sí mismo… ¿pero y el que coge dinero necesario para otras cosas primarias y lo gasta en el juego?... a mi entender son los más numerosos; que empiezan con el “señuelo de las múltiples loterías o apuestas masivas”; que ofrecen ese fabuloso premio que les puede quitar de preocupaciones por toda la vida; y siguiendo engatusándolos con los mínimos premios que dan (“pedreas o terminaciones”) y que invariablemente terminan por ser consumidos en el juego, en espera de esa “gran ilusión”. Estos terminan obsesionados con lograr ese premio que nunca llega y consumen cantidades enormes, si se entretuvieran en irlas sumando a lo largo de los muchos años que llevan enviciados en ese fantasma fabuloso que nunca llega… y es curioso, no se detienen a pensar, creen (ilusos) que ese premio les llegará.

            Algunos se consuelan y dicen… ¡¡Es que siempre toca a alguien!!... hay que sonreír viendo tanta ilusión ignorante, pues imagine sólo en la lotería nacional, que tira cien mil números o cosa así… ¡¡Son cien mil posibilidades negativas casi la totalidad de ellas!!... ¿Qué posibilidades tiene el jugador?... casi ninguna. Bueno, pues de similar forma son todas las loterías, que reitero; fueron estudiadas para que “el banquero y el Estado hagan su gran negocio” y además con riesgos mínimos. Me da igual que hablen de cualquier tipo de juego “comercializado”, sean tragaperras, bingo, casinos, o del tipo que sea… “el único que se salva es el que pueden formar unos conocidos o amigos que a cara de perro se juegan su dinero y sin trampa ni cartón, jugando al parchís, dominó o a cartas; u otros diferentes”. Pero incluso éste último no suele terminar bien, si como suele ocurrir, unos dejan los bolsillos vacíos a los otros. Y lo sé por que en tiempos lo practiqué y sé las reacciones que produce… hoy no me juego, ni el té al dominó.

            He visto a lo largo de mi vida, muchas familias rotas, muchos hogares arruinados; algunos (hoy jubilados, incluso con invalidez) viviendo en cuasi la miseria; mientras en sus tiempos “de abundancias”, tiraron en el juego cantidades que ni ellos sabrían calcular, pero que deduzco por cuanto conocí sus negocios… les hubiesen servido hoy, para llevar mucho mejor y más confortablemente la triste vejez en que viven. Y al menos estos, lograron una modesta pensión… ¿pero cuantos no tienen ni esto y tienen que vivir de la caridad del prójimo o de la familia?

            Así pues, aún reconociendo que el juego por dinero es tan viejo como el hombre; sepamos todas estas cosas y sobre todo, instemos a los gobiernos a que no anuncien esos juegos que crean esas enfermedades… y algunos, debieran estar prohibidos totalmente. Igualmente es el Estado el que tiene que hacer campañas contra el juego, todo tipo de juego y como las hace contra el alcohol y el tabaco… ¿por qué no lo hace? Sencillamente porque le saca ENORMES BENEFICIOS, QUE EN ALGUNOS CASOS PUEDEN LLEGAR AL CINCUENTA POR CIENTO DEL VALOR BRUTO “DEL BOLETO O PARTICIPACIÓN”; lo que el juego destruye les importa un rábano, pero no olvidemos que ES UNA DROGA MÁS.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (allí más temas)